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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elvira Lindo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elvira_lindo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elvira Lindo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cartas de Elegido y Vulcano, toros de Tordesillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cartas-vulcano-elegido_132_4668452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44c99cbf-a7ba-4d80-a8e1-f7205c91d949_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El &#039;Toro de la Vega&#039; se celebra cada mes de septiembre en Tordesillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A través de la escritora Elvira Lindo, Elegido, el toro que será asesinado por lanceros el próximo día 16 en la Vega de Tordesillas, escribe una carta a Vulcano, el toro asesinado hace en año en esa localidad vallisoletana.</p><p class="subtitle">Vulcano responde a Elegido a través de una carta escrita por Julio Ortega Fraile.</p><p class="subtitle">Ambos escritores leerán un manifiesto el próximo viernes 12, a las 20 horas, ante el Ateneo de Madrid, en una concentración de repulsa convocada por Equo. El sábado 13, a las 17 horas, el Partido Animalista (PACMA) ha convocado en la plaza de Colón de Madrid una manifestación para trasladar, un año más, la indignación ciudadana ante el salvaje festejo del Toro de la Vega, que el martes 16 perpetrará su crimen en Tordesillas.</p></div><p class="article-text">
        <strong>CARTA A VULCANO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por Elvira Lindo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Querido Vulcano:
    </p><p class="article-text">
        Espero que a la llegada de la presente est&eacute;s vivo y en buen estado de salud. Te parecer&aacute; un comienzo demasiado dram&aacute;tico pero es que no sabes, Vulcano, no te imaginas la que hay aqu&iacute; liada. Desde que nos dejaste todo son rumores. Yo no soy muy amigo de alimentar bulos ni tampoco partidario de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, pero comprender&aacute;s que aunque uno quiera permanecer al margen de lo que yo llamo &ldquo;el tema estrella&rdquo; llega un momento en que, sinceramente, es imposible mantener la calma.
    </p><p class="article-text">
        Ya va para un a&ntilde;o que nos dejaste. Como te hab&iacute;as granjeado ese prestigio de elitista y misterioso muchos pensamos que te las hab&iacute;as apa&ntilde;ado para buscarte un retiro de ensue&ntilde;o a nuestras espaldas; por otra parte, no s&eacute; cu&aacute;l podr&iacute;a ser, porque, sinceramente, creo que vivimos mejor que queremos, en comuni&oacute;n con la naturaleza, con un sol que nos ilumina y una luna que viste de plata nuestras noches. Dan ganas de ser poeta. Yo, humildemente, lo soy un poco. Te confieso que no son pocos los momentos en que me aparto de la manada para rumiar sonetos. Esa es la raz&oacute;n por la que aqu&iacute; me consideran un inocent&oacute;n, un infeliz. Qu&eacute; quieres que te diga, prefiero ser inocent&oacute;n a elucubrar horrores.
    </p><p class="article-text">
        Es que no me cabe en la cabeza, Vulcano, lo que por aqu&iacute; se comenta. Hay noches, amigo, en que a la manada le dan las del alba con ese cuento de que fuiste sacrificado como si fueras un asesino. Dicen que los humanos que habitualmente nos observan te seleccionaron por bravo y hermoso y que t&uacute; les seguiste confiado, manso como una vaca, agradecido por haber sido distinguido entre todos nosotros, pensando quiz&aacute; en que te trasladaban al para&iacute;so de los astados. Pero, ay, Vulcano, tambi&eacute;n dicen que no se trataba de premiarte sino de pasearte por las laber&iacute;nticas calles de los hombres, escupi&eacute;ndote insultos, mare&aacute;ndote, asust&aacute;ndote, clav&aacute;ndote pu&ntilde;ales, hasta volverte loco, y que cuando estuviste as&iacute;, presa de la desesperaci&oacute;n por no entender el motivo de tan inmerecido castigo, te clavaron una lanza en el costado, que te atraves&oacute; el lomo y te alcanz&oacute; el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que nuestra relaci&oacute;n con los hombres es distante. Somos de natural t&iacute;mido y nos cuesta abrirnos a los desconocidos pero nuestra relaci&oacute;n con ellos siempre se produce en t&eacute;rminos de buena educaci&oacute;n y discreto entendimiento. Al menos eso es lo que yo, el &ldquo;inocent&oacute;n&rdquo;, he percibido hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Vulcano, si yo diera cr&eacute;dito a historia tan cruel tendr&iacute;a que pensar que hay hombres m&aacute;s all&aacute; de estas tierras en las que a diario cultivamos la armon&iacute;a que no nos consideran sus hermanos, que hay humanos capaces de matar a quienes habitan la tierra con tanto derecho como ellos; si yo les creyera, amigo, deber&iacute;a admitir que estamos ante un caso de degeneraci&oacute;n de una especie, de una raza que asesina sin raz&oacute;n alguna, por pura diversi&oacute;n, por contemplar el dolor en alguien que no puede defenderse, que se encuentra acorralado. Y no puedo entregarme a ese pensamiento porque se me parte el coraz&oacute;n, y me duele tanto como si me clavaran esa lanza que dicen que acab&oacute; contigo.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, los hombres, me bautizaron como &ldquo;Elegido&rdquo; y de alguna manera as&iacute; me considero: tiendo a la enso&ntilde;aci&oacute;n y a la ca&iacute;da de la tarde me siento uno con el cosmos. Soy un toro enamorado de la luna que abandona por las noches la manada para perderme en rimas y estrofas. Pero de un a&ntilde;o a esta parte ese nombre me acecha como si me avisara un destino fatal y me golpea el &aacute;nimo. Pienso si no ser&eacute; yo el siguiente, si no estar&eacute; marcado desde mi nacimiento. All&aacute; donde est&eacute;s, Vulcano, m&aacute;ndame una se&ntilde;al. Al&iacute;viame este tormento. Dime que no es cierto que estoy condenado. Dime por qu&eacute; nos abandonaste. En este monte de los olivos en que me hallo, apartado esta noche de los otros, me atormento pensando cu&aacute;l habr&aacute; sido mi culpa. Y sinceramente, Vulcano, no la encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Queda en espera de tu respuesta este al que puedes llamar hermano,
    </p><p class="article-text">
        Elegido
    </p><p class="article-text">
        <strong>CARTA A ELEGIDO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por Julio Ortega Fraile</strong>
    </p><p class="article-text">
        Querido Elegido,
    </p><p class="article-text">
        No conoces mi rostro ni yo el tuyo. Los toros no navegamos por internet y menos si estamos muertos. Pero dicen que la verdadera muerte, la definitiva, s&oacute;lo llega de la mano del olvido, as&iacute; que en cierto modo yo sigo vivo, al igual que t&uacute;, de alguna manera, ya est&aacute;s muerto.
    </p><p class="article-text">
        Te veo con sus ojos, con millones de ojos; te escribo con sus manos; te recuerdo con sus memorias y te sufro con sus corazones, millones de corazones infatigables, los de todas esas personas que hoy se duelen y luchan por ti como hace un a&ntilde;o padecieron y pelearon por m&iacute;, para salvarme, pero no lo lograron, por eso terminaron desencajados en arcadas al contemplar mi cad&aacute;ver embadurnado con la tierra de la Vega, con las babas de los lanceros y con la sangre de mis arterias, seccionadas como mis m&uacute;sculos, mis nervios, mis v&iacute;sceras y mis huesos.
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras son la voz de los que no te olvidan ni me olvidan. Tampoco a los nos hacen esto. &iquest;De qu&eacute; servir&iacute;a pronunciar el nombre de una v&iacute;ctima si se silencia el de su ejecutor? &iquest;De qu&eacute; valdr&iacute;a llorarla sin dejarse la piel en impedir la siguiente?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Elegido, yo soy Vulcano y los rumores eran ciertos, pero no fue una sola lanza la que clavaron en mi costado sino muchas y en cada rinc&oacute;n de cuerpo, yo soy el toro al que alancearon hasta matarme en Tordesillas el 17 de septiembre de 2013, del mismo modo que t&uacute; ser&aacute;s torturado y asesinado all&iacute; el 16 de septiembre de 2014. Y la verdad es que me pongo a responderte sin saber muy bien ni qu&eacute; decirte porque yo, compa&ntilde;ero, tampoco entiendo nada. C&oacute;mo explicarte lo que te van a hacer pero, sobre todo, c&oacute;mo encontrarle un solo motivo, una sola justificaci&oacute;n que no suene a canallada.
    </p><p class="article-text">
        Los de nuestra especie deseamos todos lo mismo. Unos m&aacute;s juguetones y otros m&aacute;s serios, m&aacute;s bravos o m&aacute;s mansos, m&aacute;s fuertes o m&aacute;s d&eacute;biles, todos, sin excepci&oacute;n, queremos vivir en paz y ninguno de nosotros mata por diversi&oacute;n. No hay toros asesinos, s&oacute;lo asesinan los humanos. No hay toros depredadores, somos herb&iacute;voros. Lo que hay son toros asustados, agotados, medio ciegos y heridos, que a veces se revuelven ante su verdugo como &uacute;nico y &uacute;ltimo recurso desesperado antes de morir, cuando comprenden que la huida ya es tan imposible como in&uacute;til. Como har&iacute;a una gacela, como har&iacute;a cualquier hombre; &iquest;cu&aacute;ntos se reconocer&iacute;an con esa conducta como depredadores y asesinos?.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, c&oacute;mo asumir que entre ellos, que tantas l&aacute;grimas derraman por nuestro sufrimiento, que de angustia cierran los pu&ntilde;os y abren las n&aacute;useas, que de rabia hacen a&ntilde;icos sus gargantas en gritos y que de esperanza convocan marchas, sostienen pancartas, leen manifiestos, firman, exigen, informan, denuncian y hasta reciben insultos, amenazas, pu&ntilde;etazos o pedradas, c&oacute;mo entender que entre esos, de su misma especie, con sus mismos derechos y obligaciones, con su mismo coraz&oacute;n, se encuentran los que nos martirizan y asesinan, los que lo pagan y los que lo aplauden. Los que sonr&iacute;en satisfechos ante nuestra &uacute;ltima convulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Saldr&aacute;s con miedo, y con mucho miedo bajar&aacute;s la calle del Empedrado, cruzar&aacute;s el puente sin retorno sobre el Duero y alcanzar&aacute;s el Cristo de las Batallas presintiendo que algo terrible va a ocurrir pero, &iquest;sabes una cosa, Elegido?, te estar&aacute;s equivocando porque no ser&aacute; como piensas sino mucho, much&iacute;simo peor, ser&aacute; infinitamente m&aacute;s doloroso y cruel que lo que intuir&aacute;s antes de llegar a ese lugar al que llaman Campo del Honor. Como lo lees: &iexcl;Campo del Honor! Que no te extra&ntilde;e lo c&iacute;nico del nombre, mi desdichado hermano, para lo que no es m&aacute;s que un recogedero de escupitajos con polvo de los hombres y de tu sangre, que no te asombre porque a esa ejecuci&oacute;n sa&ntilde;uda y cobarde, con cientos de sayones y una sola v&iacute;ctima indefensa, t&uacute;, la denominan Torneo.
    </p><p class="article-text">
        Morir&aacute;s a lanzadas, como yo hace un a&ntilde;o. Puede que incluso te griten <em>hijodeputa</em>, como a Moscatel en 2009 cuando trataban de arrancarle la lanza que ten&iacute;a ensartada a base de tirar remover y escarbar, pero tan hundida estaba en su cuerpo que eran incapaces de sacarla. O que te apuntillen repetidamente con un destornillador para rematarte, como a Afligido en 2011. Y el a&ntilde;o que viene ser&aacute;s t&uacute;, querido Elegido, el que le escribas una carta parecida a esta a como quiera que se llame el infortunado toro que los hombres escojan para entretenerse en 2015. Y as&iacute;, septiembre tras septiembre hasta qui&eacute;n sabe cu&aacute;ndo. Cerca de quinientos a&ntilde;os y de quinientos toros de la vega despu&eacute;s, millones de personas hartas, horrorizadas y asqueadas no han conseguido todav&iacute;a evitar que unos cuantos miles de miserables, violentos y cobardes, cometan un crimen que desordena los est&oacute;magos y desliza cuchillas por las conciencias de todos m&aacute;s all&aacute; de la Tordesillas sociol&oacute;gicamente anclada en el m&aacute;s ruin y letal de los primitivismos.
    </p><p class="article-text">
        Ellos hablan de una virgen, de tradici&oacute;n, de honor, de virilidad, de respeto. La verdad es que leyendo sus reglas y principios cualquiera pensar&iacute;a que esa ma&ntilde;ana te sueltan para rascarte el lomo, ofrecerte agua fresca y regalarte la hierba m&aacute;s apetitosa del prado, pero no, no te dar&aacute;n nada de eso. No s&eacute; el verdadero motivo y, sobre todo, desconozco por qu&eacute; tienen autorizaci&oacute;n para hacer algo as&iacute;, lo &uacute;nico de lo que estoy seguro es de que tu sufrimiento f&iacute;sico y ps&iacute;quico ser&aacute; atroz y todo lo prolongado e intenso que ellos sean capaces de lograr. No les sirve que tu agon&iacute;a sea corta, tras un a&ntilde;o de espera no se conforman con unos pocos minutos. Y si alguien te cuenta que si consigues ir m&aacute;s all&aacute; del Campo del Honor salvar&aacute;s tu vida no le creas, miente, te matar&aacute;n igual, como hicieron con Volante en 2012, aunque &eacute;l atraves&oacute; el l&iacute;mite a partir del cual tendr&iacute;a que haber sido indultado. Los lanceros de Tordesillas no tienen problemas para enga&ntilde;ar en las intenciones ni en las normas. De hecho no tienen problemas para torturar a un ser vivo por diversi&oacute;n hasta matarlo.
    </p><p class="article-text">
        Adi&oacute;s, Elegido, adi&oacute;s mi querido poeta. Ya est&aacute;s muerto, como yo. Tus versos suenan cada vez m&aacute;s a r&eacute;quiem, por ti. Para reunirte conmigo s&oacute;lo te faltan unas pocas hojas del calendario, s&oacute;lo resta que amanezca el d&iacute;a que le abre la puerta a la violencia, al sadismo y a la locura, que llegue la ma&ntilde;ana que se la cierra a la decencia, a la justicia y a la compasi&oacute;n. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, Elegido, hasta ahora mismo. No era esta la respuesta que hubiese deseado darte.
    </p><p class="article-text">
        Vulcano
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Lindo / Julio Ortega Fraile, Elvira Lindo, Julio Ortega Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cartas-vulcano-elegido_132_4668452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2014 19:08:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cartas de Elegido y Vulcano, toros de Tordesillas]]></media:title>
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