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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Mansilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_mansilla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Mansilla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sin unos referentes colectivos, la ultraderecha crecerá entre los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/referentes-colectivos-ultraderecha-crecera-jovenes_129_12110312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8570f1f9-ccc5-4007-a045-1eaa9206d4e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin unos referentes colectivos, la ultraderecha crecerá entre los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la fragmentación total de la sociedad y la falta de perspectivas, la lógica imperante es la del individualismo más feroz, la competencia por unos recursos aparentemente siempre escasos y la criminalización del diferente</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, me invitaron a dar una charla en un instituto p&uacute;blico de Barcelona. El barrio donde &eacute;ste se ubica, aun de marcado car&aacute;cter popular, contiene entre sus l&iacute;mites administrativos una enorme diversidad de vecinos y vecinas procedentes de distintos or&iacute;genes. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, y me parece que a su pesar, sus calles constituyen uno de los entramados urbanos que m&aacute;s se han turistificado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, generando problemas relacionados con el acceso a la vivienda, la masificaci&oacute;n de sus espacios p&uacute;blicos y la p&eacute;rdida de su tradicional paisaje comercial, entre otras cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de mi intervenci&oacute;n ante estos alumnos y alumnas de 2&ordm; de Bachillerato era trasladarles el papel de la antropolog&iacute;a urbana, una disciplina que, pienso, es una gran desconocida. As&iacute; que ah&iacute; me lanc&eacute; yo a contar lo que hace un antrop&oacute;logo en su estudio de las ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Habl&eacute; sobre casu&iacute;sticas y resultados que actuaban sobre su propio barrio, como la gentrificaci&oacute;n o la mercantilizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Cuando lleg&oacute; el turno de las preguntas, para mi sorpresa, excepto alguna excepci&oacute;n, no hubo mucho inter&eacute;s por lo que les hab&iacute;a contado.
    </p><p class="article-text">
        Las intervenciones se basaron m&aacute;s bien en rebatir mis argumentos, pero no negando la situaci&oacute;n, sino confirm&aacute;ndola y naturaliz&aacute;ndola. Ante mi preocupaci&oacute;n en torno a la mercantilizaci&oacute;n -muchas veces irregular- del espacio p&uacute;blico, la respuesta de un alumno fue que &ldquo;hay que buscarse la vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como r&eacute;plica a este comentario, me lanc&eacute; a intentar argumentar, huyendo de consideraciones m&aacute;s ideol&oacute;gicas, que si todo el mundo hiciera lo que quisiera en las calles, la ciudad ser&iacute;a un caos. El estudiante, sin ambages, me respondi&oacute; b&aacute;sicamente, aunque con otras palabras, que la ciudad es una selva y que ha de prevalecer la ley del m&aacute;s fuerte. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando no hab&iacute;a tenido tiempo de contra-argumentar, una chica joven, que se encontraba al final, sentada en un grupo de tres alumnas, en el que una manifestaba claramente un perfil racializado, pregunt&oacute; por qu&eacute; hab&iacute;a que acoger a los inmigrantes que ven&iacute;an a Barcelona y a Catalunya, siendo gente que no trabaja y que se dedica, en su gran mayor&iacute;a, a vivir de las subvenciones y las ayudas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que me sorprendi&oacute; fue el hecho de que hiciera ese tipo de comentario formando parte de un grupo de amigas en el cual una, posiblemente, era de origen for&aacute;neo. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, una vez me repuse de mi inicial sorpresa y repliqu&eacute; el caso, me di cuenta de c&oacute;mo los discursos de corte antiinmigraci&oacute;n conviven y se articulan con las propuestas m&aacute;s salvajes de individualismo neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando acab&eacute; la charla, que tanto yo como la profesora, de Valladolid, hicimos totalmente en catal&aacute;n mientras el alumnado intervino en todas las ocasiones en castellano, me qued&eacute; reflexionando sobre lo que hab&iacute;a ocurrido. Efectivamente, los discursos de estigmatizaci&oacute;n sobre los inmigrantes y a favor de la emprendedur&iacute;a radical han calado enormemente entre las nuevas generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Y aunque aparentemente no se encuentren relacionados, s&iacute; que lo est&aacute;n, ya que la base com&uacute;n, el elemento que une ambas perspectivas, no es otro que la falta de una conciencia colectiva, de s&iacute;mbolos relacionados con la clase, el g&eacute;nero y otros aspectos que vinculen a la gente joven con un proyecto de sociedad com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la fragmentaci&oacute;n total de la sociedad, la falta de perspectivas y el <em>s&aacute;lvese quien pueda</em>, la l&oacute;gica imperante no deja de ser la del individualismo m&aacute;s feroz, la perspectiva de una competencia por unos recursos aparentemente siempre escasos y la criminalizaci&oacute;n del diferente. 
    </p><p class="article-text">
        Si se quiere luchar por una sociedad, presente y futura, m&aacute;s sana y m&aacute;s justa, es necesario plantear horizontes colectivos, solidaridad entre afines y, por qu&eacute; no, clases sociales, mostrando que la disputa por una vida digna no puede darse entre iguales, provengan estos de donde provengan, sino a trav&eacute;s del ejercicio de la justicia social y las pol&iacute;ticas redistributivas. 
    </p><p class="article-text">
        De lo contrario, puede que la batalla est&eacute; perdida de antemano y ya sabemos que el pesimismo solo conduce a la reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Jos&eacute; Mansilla es profesor de Antropolog&iacute;a en la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB) y miembro del Consejo Asesor de la Fundaci&oacute; Neus Catal&agrave;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/referentes-colectivos-ultraderecha-crecera-jovenes_129_12110312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2025 08:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin unos referentes colectivos, la ultraderecha crecerá entre los jóvenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificació,Gentrificación,Turismo,Barcelona,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Terroristas' contra girasoles sagrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/terroristas-girasoles-sagrados_129_9651163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/180ba614-b323-4871-9d03-ffad7f674e62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Terroristas contra girasoles sagrados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estamos simplemente ante una acción performativa de denuncia, sino ante un verdadero crimen iconoclasta, una profanación. Se ha cometido un pecado y, como tal, es imperdonable</p><p class="subtitle">Un grupo de activistas climáticos arroja puré de patata a un cuadro de Monet en Alemania</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo 23, el grupo de activistas contra el cambio clim&aacute;tico alem&aacute;n Letzte Generation (&Uacute;ltima Generaci&oacute;n) lanz&oacute; pur&eacute; de patatas sobre un cuadro de Monet en el Museo Barberini, Potsdam. Como la semana anterior, cuando activistas brit&aacute;nicas actuaron de manera similar con Los Girasoles de Van Gogh, el objetivo de la acci&oacute;n no persegu&iacute;a otra cosa que denunciar la inoperancia e ineficiencia de los gobiernos de todo el mundo a la hora de luchar contra el irrefrenable proceso de calentamiento global que estamos viviendo. La elecci&oacute;n del verbo actuar para calificar estos sucesos no es balad&iacute;, ya que este tipo de intervenciones est&aacute;n basadas, precisamente, en escenificaciones, verdaderos dramas de alto contenido simb&oacute;lico cuya funci&oacute;n esencial es hacernos pensar.
    </p><p class="article-text">
        La presencia constante y general de las redes sociales ha llevado a que este tipo de organizaciones apueste por acciones muy llamativas, con alta capacidad viral, como forma de hacer llegar su mensaje a un p&uacute;blico lo m&aacute;s amplio posible. El mecanismo es similar al usado por Greenpeace en los a&ntilde;os 80 cuando situaba sus fr&aacute;giles lanchas inflables delante de enormes buques que lanzaban residuos por la borda. La diferencia, m&aacute;s all&aacute; de las caracter&iacute;sticas de la propia organizaci&oacute;n, y en referencia a la propia acci&oacute;n, es que hoy d&iacute;a las redes permiten a cada uno de sus usuarios devenir un aut&eacute;ntico creador y emisor de contenidos, cuando hace solo unas d&eacute;cadas exist&iacute;an escasos canales (prensa, radio, TV) y en gran cantidad de ocasiones se encontraban bajo control estatal.
    </p><p class="article-text">
        Existe, sin embargo, otra diferencia, una que ha llevado a muchos usuarios de estas mismas redes a tildar de &ldquo;terroristas&rdquo; a los activistas ejecutores de estas acciones. Y es que el objeto, en esta ocasi&oacute;n, de las protestas pivota sobre una obra de arte, algo imperdonable hoy d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los principales cr&iacute;ticos de estas dos aut&eacute;nticas performances han subrayado el hecho de la fragilidad de la obra y, adem&aacute;s, en un giro altamente condescendiente, alertado sobre el desconocimiento por parte de las activistas de que la pintura estuviera protegida con un cristal, o de que, en pr&oacute;ximas ocasiones, si no se pon&iacute;a remedio, las acciones podr&iacute;an llegar a realizar un da&ntilde;o mayor a los cuadros o, incluso, suponer un primer paso en una r&aacute;pida escalada en el tipo de acciones desarrolladas. Estos aspectos han quedado desacreditados durante los &uacute;ltimos d&iacute;as, cuando la organizaci&oacute;n Just for Oil, que actu&oacute; sobre Los Girasoles, <a href="https://twitter.com/michaelmezz/status/1582184473252098049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justific&oacute; y explic&oacute; su acci&oacute;n</a> con todo detalle, o cuando la acci&oacute;n sobre la obra del Museo Barberini se ha llevado a cabo, de nuevo, sobre una obra protegida con un cristal, no resultando en ning&uacute;n tipo de da&ntilde;o <a href="https://twitter.com/MuseumBarberini/status/1584226233725771777" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n ha reconocido el propio museo</a> y siendo exhibida como si nada en breve.
    </p><p class="article-text">
        Los activistas hacen bien en se&ntilde;alar la preferencia que, en muchas ocasiones, la opini&oacute;n p&uacute;blica, y las propias administraciones, tienen sobre ciertas obras de arte, as&iacute; como en la especial consideraci&oacute;n que se ofrece a las mismas, algo que la propia alarma generada ha puesto de manifiesto. Y esto es as&iacute; porque, en cierta medida, la Cultura &mdash;con may&uacute;sculas&mdash;, representada por las obras de Van Gogh y Monet, ha devenido una forma de articulaci&oacute;n de las sociedades capitalistas contempor&aacute;neas, las cuales han sacralizado al arte y convertido los museos en aut&eacute;nticos templos.
    </p><p class="article-text">
        En sociedades secularizadas como las nuestras, el papel que antiguamente ocupaba la religi&oacute;n, como elemento generador de sistemas clasificatorios que determinaban la separaci&oacute;n entre lo sacro y lo profano y administra el poder que eso supone, ha pasado a ser ocupado por otras instancias, manteniendo en funcionamiento los mecanismos sociales que lo hacen posible.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas es, de hecho, la de la cultura, aunque no cualquier cultura, sino la alta cultura. Museos, obras de arte, artistas reconocidos, etc., llenan el espacio que antes ocupaban catedrales, sacramentos y sacerdotes. Su funcionalidad es la misma, organizan nuestro mundo otorgando relevancia y dividiendo este entre lo intocable (sagrado) y lo ordinario (profano), o entre distintas sacralidades, potenciadas por las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Es desde esta posici&oacute;n que podemos interpretar los exabruptos, diatribas desaforadas y la condescendencia y cierto machismo con los que se han criticado las acciones sobre los cuadros de Van Gogh y Monet por activistas medioambientales. No estamos simplemente ante una acci&oacute;n performativa de denuncia, sino ante un verdadero crimen iconoclasta, una profanaci&oacute;n. Se ha cometido un pecado y, como tal, es imperdonable. La cultura est&aacute; aqu&iacute; para iluminarnos, Los Girasoles son sagrados y no pueden ser objeto de sacrilegio, por lo que estas escenificaciones militantes se han convertido en profec&iacute;as &mdash;nunca mejor dicho&mdash; autocumplidas: el arte o la cultura son m&aacute;s importantes que el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        La duda es si, finalmente, nos han hecho pensar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/terroristas-girasoles-sagrados_129_9651163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Oct 2022 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Terroristas' contra girasoles sagrados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Activismo,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La rebelión de los ricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelion-ricos_129_8381730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4f77b53-da90-4400-af45-16175e8d861f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La rebelión de los ricos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las prácticas evidenciadas en los 'Pandora' y los 'Panamá Papers' corresponden a uno de los elementos constitutivos del neoliberalismo: el acento en lo individual frente a lo colectivo hace que a aquellas personas que sacan provecho al marco establecido no les importe la suerte de sus congéneres</p></div><p class="article-text">
        Las revelaciones comandadas por el diario <em>El Pa&iacute;s</em> y <em>La Sexta</em> en torno a los denominados <em>Pandora Papers</em> no han hecho sino corroborar el hecho de que la desigualdad, adem&aacute;s de implicaciones materiales, supone tambi&eacute;n un acceso diferenciado y profundo a la capacidad de intervenci&oacute;n p&uacute;blica y al soslayo de las leyes y normativas. Solo as&iacute; es posible explicar que personajes como Mario Vargas Llosa, Miguel Bos&eacute; o Pep Guardiola no solo no hayan tributado sus ingresos all&iacute; donde les corresponder&iacute;a por vecindad y ciudadan&iacute;a, sino que lo hayan hecho al amparo de regulaciones, dispositivos y acuerdos completamente aceptados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el ge&oacute;grafo David Harvey que el neoliberalismo es una &ldquo;teor&iacute;a de pr&aacute;cticas pol&iacute;tico-econ&oacute;micas&rdquo;, a lo que habr&iacute;a que a&ntilde;adir que tambi&eacute;n es una ideolog&iacute;a y, como tal, tiene un objetivo muy claro; no tanto hacer que el capitalismo funcione sino, m&aacute;s bien, hacernos creer, convencernos, de que es as&iacute;. Es de este modo que, durante a&ntilde;os, sociedades completas han aceptado esa teor&iacute;a como el elemento vertebrador de sus sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Las pr&aacute;cticas evidenciadas ahora por los <em>Pandora</em>, y antes por los <em>Panam&aacute; Papers</em>, corresponden a uno de los elementos constitutivos del neoliberalismo, por cuanto este hace hincapi&eacute; en el individualismo y en las capacidades y libertades otorgadas a los mismos para desenvolverse en entornos de mercados supuestamente libres. La ruptura que supone el acento en lo individual frente a lo colectivo hace que a aquellas personas con capacidad de sacar provecho al marco establecido, no sientan la m&aacute;s m&iacute;nima inquietud por la suerte de sus cong&eacute;neres. Y, si alguna vez la sienten, quieren que esta deferencia se practique a voluntad, esto es, mediante acciones de beneficencia discrecional y obviando el papel del Estado como elemento redistribuidor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tan temida <em>rebeli&oacute;n de las masas </em>anunciada por pensadores conservadores como Ortega y Gasset durante el primer tercio del pasado siglo XX, esto es, el miedo de las clases altas a las masas de trabajadores organizados, encontr&oacute; la forma de ser canalizada mediante un conjunto de pol&iacute;ticas de b&uacute;squeda de equilibrio entre el capital y el trabajo, el denominado Estado del bienestar, puesto en marcha en el Occidente capitalista con posterioridad a la II Guerra Mundial. Las reformas de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, conocidas como neoliberalismo, rompieron ese equilibrio otorgando un poder sin igual o, si queremos verlo as&iacute;, devolvi&eacute;ndoselo a aquellos grupos sociales que ya lo ten&iacute;an con antelaci&oacute;n a la gran conflagraci&oacute;n b&eacute;lica. Su naturalizaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n como pr&aacute;cticas pol&iacute;tico-econ&oacute;micas, conjuntamente con la ideolog&iacute;a que las soporta, es lo que ha permitido no solo que los personajes antes mencionados esquiven sus obligaciones fiscales, as&iacute; como la m&aacute;s m&iacute;nima condici&oacute;n de solidaridad con el resto de ciudadanos y ciudadanas de su pa&iacute;s, sino que no se vean incriminados legalmente por ello en numerosas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo pol&iacute;tico Adam Smith, famoso por la popularizaci&oacute;n de la famosa <em>mano invisible del mercado</em>, escribi&oacute; a finales del siglo XVIII una obra titulada <em>Teor&iacute;a de los sentimientos morales</em>. En ella, se&ntilde;alaba que los seres humanos tienden a identificarse imaginativamente, es decir, a mostrar empat&iacute;a, con sus semejantes, de forma que pueden llegar a sentir las alegr&iacute;as y tristezas de estos. Ahora bien, la separaci&oacute;n entre clases y la ruptura de la solidaridad colectiva que supone la teor&iacute;a y la ideolog&iacute;a neoliberal hace que esta identificaci&oacute;n desaparezca. Es as&iacute; que podemos presenciar una aut&eacute;ntica <em>rebeli&oacute;n de los ricos</em> a la que solo se puede poner freno eliminando la fuente que la sustenta. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelion-ricos_129_8381730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Oct 2021 19:53:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La rebelión de los ricos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandora Papers,Fraude,Paraísos fiscales,Los Papeles de Panamá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmontando el turismo de calidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desmontando-turismo-calidad_129_8269270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49238324-f86d-4289-8544-229ae580f657_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmontando el turismo de calidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mejor política turística es la destinada a reducir la 'turistificación' de áreas completas de territorios naturales, pueblos y ciudades, y la promoción de la diversificación productiva mientras se promueve el respeto a los derechos laborales de los trabajadores</p></div><p class="article-text">
        Sin duda, este ha sido un verano at&iacute;pico para el turismo. A las limitaciones y condicionantes establecidos con el objetivo de frenar la expansi&oacute;n del coronavirus por parte de las autoridades, ha habido que sumar los efectos del <em>Brexit</em>, la inestabilidad pol&iacute;tica y social de determinados destinos tur&iacute;sticos del Norte de &Aacute;frica y Asia, etc. Esto ha hecho que, en el caso de aquellas zonas del conjunto del Estado que, de forma tradicional, recib&iacute;an principalmente turismo extranjero, estas se hayan visto copadas por visitantes locales o por nacionales de determinados pa&iacute;ses cuya presencia, hasta ahora, sol&iacute;a parecer anecd&oacute;tica o ex&oacute;tica. En el caso de destinos que parec&iacute;an estar viviendo una etapa de aletargamiento, como Menorca, la presencia sostenida de turistas franceses o la inauguraci&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/economia/apertura-centro-arte-menorca-dispara-precio-vivienda-no-queremos-nueva-ibiza_1_8215511.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">galer&iacute;a de arte Hauser &amp; Wirth en la Illa del Rei</a>, ya relatada en el presente diario, han desatado cierta euforia y esperanzas por lo que se ha venido en denominar &ldquo;turismo de calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las caracter&iacute;sticas de lo que hemos venido en denominar <em>posmodernidad</em> se encuentra la disoluci&oacute;n de las estructuras tradicionales que daban sentido a la vida social, el relativismo extremo o la resignificaci&oacute;n de conceptos largamente asentados. Es en este &uacute;ltimo caso en el que podr&iacute;amos encontrar precisamente lo que se ha venido en llamar &ldquo;turismo de calidad&rdquo;. La completa separaci&oacute;n del habitual significante y significado &ldquo;calidad&rdquo; ha permitido la transformaci&oacute;n radical de este &uacute;ltimo, as&iacute; como su puesta al servicio de las &eacute;lites productivas y pol&iacute;ticas, de forma que dicho tipo de turismo se aparece no solo como algo aceptable, sino incluso deseable. As&iacute; que, hoy en d&iacute;a, es imposible afrontar una temporada estival sin escuchar expresiones como, &ldquo;hay que cambiar el modelo tur&iacute;stico por uno de calidad&rdquo; o &ldquo;necesitamos apostar por el turismo de calidad&rdquo;, en referencia siempre a que el actual modelo o los actuales turistas no cuentan con la calidad suficiente como para ser aceptables o deseables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El concepto calidad hace referencia al conjunto de propiedades de algo, de forma que ese algo tendr&aacute; &ldquo;calidad&rdquo; en cuanto que es posible encontrar en &eacute;l los constituyentes que le dan sentido y forma. Por ejemplo, el pan est&aacute; compuesto principalmente harina de cereal, agua y sal. Si alguno de estos componentes no se encuentra en la cantidad adecuada o, directamente, falta, es entonces que podr&iacute;amos decir que no es <em>un pan de calidad</em>. En relaci&oacute;n con el turismo, seg&uacute;n la <a href="https://www.unwto.org/es/glosario-terminos-turisticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial del Turismo</a>, es aquella actividad desarrollada &ldquo;por una persona que viaja a un destino principal distinto a su entorno habitual, por una duraci&oacute;n inferior a un a&ntilde;o, con cualquier finalidad principal (ocio, negocios u otro motivo personal) que no sea la de ser empleado por una entidad residente en el pa&iacute;s o lugar visitado&rdquo;. De esta forma, el &ldquo;turismo de calidad&rdquo; ser&iacute;a aquel en el que una persona, o un grupo de ellas, lleva a cabo precisamente esa actividad y no otra: se encuentra fuera de su destino habitual, est&aacute; menos de un a&ntilde;o y no trabaja. Cualquier incumplimiento de estas premisas lo situar&iacute;a fuera de lo que podr&iacute;amos denominar &ldquo;calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que podr&iacute;amos tildar la definici&oacute;n anterior como <em>poco flexible</em> o, incluso, anticuada, pero es la que se usa normalmente para calificar al turismo y la que se ense&ntilde;a en las escuelas del ramo, y eso tiene que significar algo. Sin embargo, la sociedad occidental contempor&aacute;nea, sumergida como se encuentra dentro de la vor&aacute;gine de los valores y mecanismos de la posmodernidad, le ha dado la vuelta a tal concepto. Hoy en d&iacute;a, el turismo de calidad no es aquel que se mantiene fiel a sus principios constituyentes, sino el que gasta cantidades importantes de dinero en su destino y, adem&aacute;s, mantiene un comportamiento que podr&iacute;amos llamar c&iacute;vico, es decir, adecuado a lo esperable en una persona de una clase social con determinada capacidad de consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se puede intuir, entre las caracter&iacute;sticas de la posmodernidad tambi&eacute;n encontramos la capacidad otorgada al lenguaje para construir la realidad. La mera creaci&oacute;n y menci&oacute;n sostenidas de determinadas expresiones parecen poder materializar determinados procesos sociales y materiales. De este modo, cuando se dice &ldquo;hay que cambiar el modelo tur&iacute;stico por uno de calidad&rdquo; o &ldquo;necesitamos apostar por el turismo de calidad&rdquo; se espera que, de forma consistente, este hecho no solo se aparezca como posible y deseable, sino tambi&eacute;n f&aacute;cilmente alcanzable. No obstante, como ocurre con otra gran cantidad de cosas, la voluntad y el uso creativo del lenguaje no es suficiente para esto. Es necesario poner en marcha toda una bater&iacute;a de medidas y pol&iacute;ticas que permitan conseguir el objetivo planteado. Y es ah&iacute; donde comienzan a aparecer las limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Conseguir que un destino atraiga turismo de calidad no es sencillo, aunque existen unas premisas b&aacute;sicas: crear equipamientos e infraestructuras hoteleras adecuadas a este tipo de visitantes (Hoteles de 5* y Lujo), contar con facilidad de acceso y alta conectividad (aeropuertos, autopistas), dotar al destino de actividades y establecimientos de inter&eacute;s para este tipo de turistas (restaurantes exclusivos), etc. Sin embargo, por mucho que este tipo de oferta puede ser inducida o, incluso, creada desde el sector p&uacute;blico, al final es el sector privado el que tiene que acudir, mediante inversiones, y hacer tangibles tales premisas. Ahora bien, que un determinado destino, como el caso de Menorca, apueste por el turismo de calidad mediante el desarrollo de este tipo de elementos, no quiere decir que el <em>turismo de masas</em> que ven&iacute;a ocupando su lugar vaya a desaparecer. Es m&aacute;s, incluso puede verse incrementado, ya que una mayor conectividad y una mejora de las infraestructuras puede facilitar la llegada de empresas que las aprovechen (compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas <em>low cost</em>, agencias, turoperadores, etc.) y, adem&aacute;s, el mero espect&aacute;culo del lujo y la sofisticaci&oacute;n puede acabar actuando como atractivo recurso. Si complicado es estimular las inversiones que permitan atraer turistas de alta capacidad adquisitiva (en competici&oacute;n siempre con otros territorios), m&aacute;s a&uacute;n lo es limitar la oferta del turismo previamente existente o impedir que el turismo de masas aproveche las ventajas establecidas. Al final, uno suele sumarse al otro, de tal forma que, aunque en un inicio ambos puedan coexistir, con la consiguiente masificaci&oacute;n, con el paso del tiempo s&oacute;lo uno puede sobrevivir, aquel con mayor capacidad de atracci&oacute;n y n&uacute;mero, el turismo de masas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tampoco est&aacute; muy claro que ese turismo de calidad se comporte verdaderamente de forma c&iacute;vica y adecuada a su clase social. En el caso de Menorca, con una poblaci&oacute;n volcada en el trabajo tur&iacute;stico, basta con poner atenci&oacute;n para escuchar historias de c&oacute;mo, dentro de los hoteles de m&aacute;s alta categor&iacute;a o en las casas de mayor lujo, es posible encontrar especies protegidas o restos arqueol&oacute;gicos robados usados como adornos y centros de mesa, adem&aacute;s de un uso inadecuado de yates y barcas que, anclados en zonas no permitidas, arramplan con las praderas de posidonias o se agolpan e, incluso, atascan, en ciertas rutas marinas. Eso por no hablar de que las propias caracter&iacute;sticas del turismo, que como actividad econ&oacute;mica es uno de los sectores con menor capacidad redistributiva, le hacen generar empleos mal pagados, temporales y con escasa capacidad de incidencia en otros sectores de mayor valor a&ntilde;adido, como el tecnol&oacute;gico o el industrial.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el denominado turismo de calidad no es ninguna panacea actuando, en la actualidad, como simple recurso narrativo en boca de pol&iacute;ticos y empresarios. La mejor pol&iacute;tica tur&iacute;stica es aquella destinada a reducir, en la medida de lo posible, la <em>turistificaci&oacute;n</em> de &aacute;reas completas de territorios naturales, pueblos y ciudades, y la promoci&oacute;n de la diversificaci&oacute;n productiva (en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados del Norte de Europa el turismo no alcanza el 3% del PIB), mientras que se promueve el respeto a los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras del sector y se vigila que su desarrollo no acabe por tener un coste medioambiental insostenible.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desmontando-turismo-calidad_129_8269270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Sep 2021 20:54:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desmontando el turismo de calidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un juego de pitonisos: mayor o menor participación el 21D, día laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/juego-pitonisos-mayor-participacion-laborable_132_2989202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/482005ec-1f28-4514-aab3-d65a2b66e35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un juego de pitonisos: mayor o menor participación el 21D, día laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué nos induce a pensar que habrá menor participación en las elecciones del 21D, pese a lo que afirman las encuestas? Un votante medio que tal vez contiene muchos más elementos de medias aritméticas que de realidades sociales</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las encuestas se&ntilde;alan que la participaci&oacute;n en las elecciones catalanas del 21D ser&aacute; m&aacute;s alta que en las anteriores elecciones, as&iacute; como de las m&aacute;s altas de la historia. Sin embargo, es probable que esto no suceda y finalmente la participaci&oacute;n no llegue a los niveles de la anterior convocatoria, la m&aacute;s alta hasta el momento en cualquier elecci&oacute;n en territorio catal&aacute;n, el 77,44%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fomenta este error generalizado en todos los sondeos?, o dicho de otra forma, &iquest;qu&eacute; nos induce a pensar que habr&aacute; menor participaci&oacute;n pese a lo que afirman las encuestas? Respondamos a la segunda pregunta primero: el hecho que las elecciones se celebren en un d&iacute;a laborable tender&iacute;a a marcar m&aacute;s a&uacute;n el sesgo de clase social &ndash;conceptualizada la <em>clase social</em> bajo la perspectiva de Pierre Bourdieu-, tanto en t&eacute;rminos de abstenci&oacute;n, como en t&eacute;rminos de tipos de voto.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el autor franc&eacute;s, la relaci&oacute;n con <em>lo pol&iacute;tico</em> en general, y con el campo pol&iacute;tico en particular, estar&iacute;a mediada por una composici&oacute;n de capitales &ndash;culturales y econ&oacute;micos- que definir&iacute;an las diferentes posiciones relativas de clase. De este modo, esto se producir&iacute;a en la medida en que habr&iacute;a posiciones que se sientan <em>inclinadas</em> a participar, e incluso <em>obligadas </em>a hacerlo, considerando lo pol&iacute;tico como un &aacute;mbito <em>noble</em> de acci&oacute;n; mientras que otras ser&iacute;an m&aacute;s proclives a la indiferencia, a una atenci&oacute;n intermitente y provisional o a considerar ese &aacute;mbito como &ldquo;algo que no es para gente como yo&rdquo;, autoexcluy&eacute;ndose de un &aacute;mbito que le excluye socio-hist&oacute;ricamente.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho desbarata la ilusi&oacute;n democraticista de <em>una persona, un voto</em>, pues socialmente esta simetr&iacute;a no existe m&aacute;s que sobre el papel y en lo formal -no hay m&aacute;s que ver la representaci&oacute;n por oficios entre los diputados y compararla con la composici&oacute;n por oficio en el conjunto de sociedad, o diferenciar a los diputados electos por la gruesa dicotom&iacute;a de trabajo manual/trabajo no manual-. As&iacute;, el campo pol&iacute;tico ser&iacute;a un mecanismo de desigualdad social m&aacute;s -la cual se une a la desigualdad en el campo econ&oacute;mico, en la escuela, en lo cultural, etc.-.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta consideraci&oacute;n, aunque la abstenci&oacute;n es un fen&oacute;meno que no se deje interpretar bajo una &uacute;nica l&oacute;gica, <a href="http://www.encrucijadas.org/index.php/ojs/article/view/273" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute; que est&aacute; fuertemente orientada por la posici&oacute;n relativa de clase</a>, encontr&aacute;ndose m&aacute;s abstencionistas -gente que no tiene nada que hacer con la pol&iacute;tica &ldquo;eso no es para m&iacute;&rdquo;, para los que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, &ldquo;<em>todos van a lo suyo, a robar&rdquo;</em>, etc.-, a medida que se desciende en la jerarqu&iacute;a o escala social. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, nos podemos aventurar a afirmar que el hecho de que las elecciones sean en d&iacute;a laboral har&aacute; descender m&aacute;s la participaci&oacute;n en aquellas posiciones que son m&aacute;s distantes a las <em>apuestas espec&iacute;ficas</em> del juego pol&iacute;tico -aquellos que no est&aacute;n tan al d&iacute;a con la realidad medi&aacute;tico-pol&iacute;tica que controla el <em>tertuliano medio</em>-. Si nos centramos en la dicotom&iacute;a gruesa entre trabajo manual y no manual -dicotom&iacute;a que encierra l&oacute;gicas muy heterog&eacute;neas, pero con elementos de clase social-, tendr&aacute;n una abstenci&oacute;n mayor aquellas posiciones que tras una jornada de trabajo f&iacute;sico, se les interpele a ir a un colegio electoral para algo que casi &ldquo;ni les va ni les viene<em>&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Algo que podr&iacute;a reducir esta tendencia ser&iacute;a el hecho de que, legalmente, se puede solicitar parte de la jornada laboral para ejercer el derecho de voto. Sin embargo, en estas estimaciones no se tiene en cuenta la cantidad de ilegalismos y alegalismos bajo los que trabaja una buena porci&oacute;n de las clases sociales m&aacute;s bajas. Este <em>derecho</em> de poder ausentarse de la empresa para votar ser&aacute; efectivo all&iacute; donde se den las condiciones sociales favorables para que se haga efectivo, esto es, en las posiciones m&aacute;s reguladas y/o con menos precarizadas (funcionarios, profesiones liberales, &eacute;lite obrera, etc.).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la primera pregunta, si este error o sesgo generalizado se confirma, lo que es nuestra apuesta interpretativa -que habr&aacute; menor participaci&oacute;n a pesar de lo que digan las encuestas-, es porque, aunque parezca parad&oacute;jico, los &ldquo;encuest&oacute;logos<em>&rdquo;</em> no son proclives a captar lo social, su variabilidad y sus distribuciones desigualitarias.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de ello proyectan una posici&oacute;n particular &ndash;su propia posici&oacute;n- sobre el resto del cuerpo social; una <em>posici&oacute;n</em> que, si no es percibida como tal, es debido a que se trata de la posici&oacute;n m&aacute;s legitimada. Dicho con otras palabras, bajo la apariencia de cientificidad -a trav&eacute;s de la matematizaci&oacute;n y una supuesta neutralidad axiol&oacute;gica- los profesionales encargados de hacer las encuestas, proyectan inconscientemente un marco cognitivo y evaluativo que no es m&aacute;s que el suyo propio: el de un conjunto de fracciones de clase proyectadas sobre la totalidad del espacio social global bajo la entelequia del &ldquo;votante medio<em>&rdquo;. </em>Un votante medio que tal vez contiene muchos m&aacute;s elementos de medias aritm&eacute;ticas que de realidades sociales (un ejemplo de ello ser&iacute;a la &ldquo;escala ideol&oacute;gica&rdquo; que presupone una distancia similar de todos los votantes al campo pol&iacute;tico).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Alhambra Delgado, José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/juego-pitonisos-mayor-participacion-laborable_132_2989202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un juego de pitonisos: mayor o menor participación el 21D, día laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Votaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un joc de pitonissos: més o menys participació el 21D, dia laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pitonissos-mes-menys-participacio-laboral_132_2989197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/482005ec-1f28-4514-aab3-d65a2b66e35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un joc de pitonissos: més o menys participació el 21D, dia laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Què ens indueix a pensar que hi haurà menor participació en les eleccions del 21D, malgrat el que afirmen les enquestes? Un votant mitjà que tal vegada conté molts més elements de mitjanes aritmètiques que de realitats socials</p></div><p class="article-text">
        La majoria de les enquestes assenyalen que la participaci&oacute; en les eleccions catalanes del 21D ser&agrave; m&eacute;s alta que en les anteriors eleccions, aix&iacute; com de les m&eacute;s altes de la hist&ograve;ria. Si b&eacute;, &eacute;s probable que aix&ograve; no succeeixi i finalment la participaci&oacute; no arribi als nivells de l'anterior convocat&ograve;ria, la m&eacute;s alta fins al moment en qualsevol elecci&oacute; en territori catal&agrave;, el 77,44%.
    </p><p class="article-text">
        Qu&egrave; fomenta aquest error generalitzat en tots els sondejos?, o, dit d'una altra manera, qu&egrave; ens indueix a pensar que hi haur&agrave; menys participaci&oacute; malgrat el que afirmen les enquestes? Responguem a la segona pregunta primer: el fet que les eleccions se celebrin en un dia laborable tendiria a marcar m&eacute;s encara el biaix de classe social -conceptualitzada la classe social sota la perspectiva de Pierre Bourdieu-, tant en termes d'abstenci&oacute;, com en termes de tipus de vot.
    </p><p class="article-text">
        Segons l'autor franc&egrave;s, la relaci&oacute; amb <em>all&oacute; pol&iacute;tic</em> en general, i amb el camp pol&iacute;tic en particular, estaria intervinguda per una composici&oacute; de capitals -culturals i econ&ograve;mics- que definirien les diferents posicions relatives de classe. D'aquesta manera, aix&ograve; es produiria en la mesura que hauria posicions que se sentin inclinades a participar, i fins i tot obligades a fer-ho, considerant el pol&iacute;tic com un &agrave;mbit noble d'acci&oacute;; mentre que altres serien m&eacute;s proclius a la indifer&egrave;ncia, a una atenci&oacute; intermitent i provisional o a considerar aquest &agrave;mbit com una cosa que no &eacute;s per a gent com jo, autoexcloent-se d'un &agrave;mbit que li exclou soci-hist&ograve;ricament.
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve; desbarata la il&middot;lusi&oacute; democraticista d'una persona, un vot, ja que socialment aquesta simetria no existeix m&eacute;s que sobre el paper i en el formal -no hi ha m&eacute;s que veure la representaci&oacute; per oficis entre els diputats i comparar-la amb la composici&oacute; per ofici en el conjunt de societat, o diferenciar els diputats electes per la gruixuda dicotomia de treball manual / treball no manual-. Aix&iacute;, el camp pol&iacute;tic seria un mecanisme de desigualtat social m&eacute;s -la qual s'uneix a la desigualtat en el camp econ&ograve;mic, a l'escola, all&ograve; cultural, etc.-. Sota aquesta consideraci&oacute;, tot i que l'abstenci&oacute; &eacute;s un fenomen que no es deixa interpretar sota una &uacute;nica l&ograve;gica, <a href="http://www.encrucijadas.org/index.php/ojs/article/view/273" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute; que ens apareixeria com fortament orientada per la posici&oacute; relativa de classe</a>, trobant m&eacute;s abstencionistes -gent que no t&eacute; res a fer amb la pol&iacute;tica, &ldquo;aix&ograve; no &eacute;s per a mi&rdquo;, per als que &ldquo;tots s&oacute;n iguals&rdquo;, &ldquo;tots van als seu, a robar&rdquo;, etc.-, a mesura que es descendeix en la jerarquia o escala social.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, ens podem aventurar a afirmar que el fet que les eleccions siguin en dia laboral far&agrave; baixar m&eacute;s la participaci&oacute; en aquelles posicions que s&oacute;n m&eacute;s distants a les apostes espec&iacute;fiques del joc pol&iacute;tic -aquells que no estan tan al dia amb la realitat medi&agrave;tic-pol&iacute;tica que controla el tertuli&agrave; mig-. Si ens centrem en la dicotomia gruixuda entre treball manual i no manual -dicotomia que tanca l&ograve;giques molt heterog&egrave;nies, per&ograve; amb elements de classe social-, tindran una abstenci&oacute; major aquelles posicions que despr&eacute;s d'una jornada de treball f&iacute;sic, se'ls interpel&middot;li a anar a un col&middot;legi electoral per a alguna cosa que gaireb&eacute; &ldquo;ni els va ni els ve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa que podria reduir aquesta tend&egrave;ncia seria el fet que, legalment, es pot sol&middot;licitar part de la jornada laboral per exercir el dret de vot. No obstant aix&ograve;, en aquestes estimacions no es t&eacute; en compte la quantitat de <em>il&middot;legalismes</em> i <em>alegalismes</em> sota els quals treballa una bona porci&oacute; de les classes socials m&eacute;s baixes. Aquest dret de poder absentar-se de l'empresa per votar ser&agrave; efectiu all&agrave; on es donin les condicions socials favorables perqu&egrave; es faci efectiu, &eacute;s a dir, en les posicions m&eacute;s regulades i/o amb menys precaritzades (funcionaris, professions liberals, elit obrera, etc. .). 
    </p><p class="article-text">
        Quant a la primera pregunta, si aquest error o biaix generalitzat es confirma, el que &eacute;s la nostra aposta interpretativa -que haur&agrave; menor participaci&oacute; tot i el que diguin les enquestes-, &eacute;s perqu&egrave;, encara que sembli paradoxal, els &ldquo;enquest&ograve;legs&rdquo; no s&oacute;n proclius a captar all&ograve; social, la seva variabilitat i les seves distribucions desigualit&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        En lloc d'aix&ograve;, projecten una posici&oacute; particular -la seva pr&ograve;pia posici&oacute;- sobre la resta del cos social; una posici&oacute; que, si no &eacute;s percebuda com a tal, &eacute;s a causa que es tracta de la posici&oacute; m&eacute;s legitimada.
    </p><p class="article-text">
        Dit amb altres paraules, sota l'aparen&ccedil;a de cientificitat -a trav&eacute;s de la matematitzaci&oacute; i una suposada neutralitat axiol&oacute;gica- els professionals encarregats de fer les enquestes, projecten inconscientment un marc cognitiu i avaluatiu que no &eacute;s m&eacute;s que el seu propi: el d'un conjunt de fraccions de classe projectades sobre la totalitat de l'espai social global sota l'entel&egrave;quia del &ldquo;votant mitj&agrave;&rdquo;. Un votant mitj&agrave; que, com sabem, cont&eacute; molts m&eacute;s elements de mitges aritm&egrave;tiques que de realitats socials (un exemple d'aix&ograve; seria la &ldquo;escala ideol&ograve;gica&rdquo; que pressuposa una dist&agrave;ncia similar de tots els votants al camp pol&iacute;tic).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Alhambra Delgado, José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pitonissos-mes-menys-participacio-laboral_132_2989197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un joc de pitonissos: més o menys participació el 21D, dia laboral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bugaderització dels barris de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanisme-barcelona-lavanderitzacio-gentrificacio-turistificacio_132_3089938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Tots aquests neologismes fan referència a processos interrelacionats l'origen dels quals es remunta a l'estratègia neoliberal centrada en l'extracció de plusvàlues de les ciutats i de la seva vida urbana</p></div><p class="article-text">
        Un amic i jo fem col&middot;lecci&oacute; dels nous termes que apareixen, sobretot en l'&agrave;mbit acad&egrave;mic, per&ograve; tamb&eacute; en el pol&iacute;tic, per fer refer&egrave;ncia a determinats processos urbans que tenen lloc actualment a les ciutats.
    </p><p class="article-text">
        El rei dels mateixos &eacute;s <em>gentrificaci&oacute;</em>; crec que no cal dir res m&eacute;s d'aquest concepte. Defineix aquella din&agrave;mica que es produeix en determinades &agrave;rees de la ciutat i que consisteix en la substituci&oacute; d'un determinat grup de ve&iuml;ns i ve&iuml;nes de classe social mitjana-baixa per un altre grup de classe social m&eacute;s elevada i el conseg&uuml;ent despla&ccedil;ament del primer d'aquests. Despr&eacute;s tenim el de la <em>turistificaci&oacute;</em>, &eacute;s a dir, el referit a aquelles zones, principalment urbanes per&ograve; no exclusivament, que veuen com la seva complexitat i la seva barreja d'usos inicial es veu alterada per una certa especialitzaci&oacute;: el monocultiu tur&iacute;stic. Per al terme <em>turistificaci&oacute;</em> ha alguns sin&ograve;nims, com el de <em>resortizaci&oacute;n</em> -de resort-. En realitat, tots aquests neologismes fan refer&egrave;ncia a processos interrelacionats l'origen dels quals es remunten a l'estrat&egrave;gia neoliberal centrada en l'extracci&oacute; de plusv&agrave;lues de les ciutats i de la seva vida urbana. Aix&iacute;, darrera de l'aparen&ccedil;a neutra de projectes i plans de dinamitzaci&oacute; de l'economia urbana es produirien efectes col&middot;laterals significatius -entre altres la creaci&oacute; de zones exclusives i, per tant, excloents-, els quals v&eacute;nen precedits de determinats s&iacute;mptomes, m&eacute;s o menys visibles, i que suposen evid&egrave;ncies del tipus d'&agrave;rea i, per tant, de ciutat, que s'acaba determinant.
    </p><p class="article-text">
        Un d'aquests s&iacute;mptomes &eacute;s l'aparici&oacute; de certs establiments, comer&ccedil;os i botigues que, nom&eacute;s uns anys abans, resultarien estranys en el paisatge urb&agrave; d'algunes &agrave;rees, carrers i places. En el cas de Barcelona, per exemple, podem parlar d'un increment substancial de negocis vinculats a l'auge de la ciutat comtal. Alimentaci&oacute;, immobili&agrave;ries, botigues de queviures, restauraci&oacute;, degustaci&oacute;, fleques, etc., estan directament vinculats a la preemin&egrave;ncia d'un sector que est&agrave; basat en el consum de b&eacute;ns i serveis per part d'uns visitants temporals, els i les turistes, i les seves necessitats. No obstant aix&ograve; hi ha altres, menys evidents, com les matalasseries o fins i tot les bugaderies, que semblen ressaltar la deriva tur&iacute;stica de determinades &agrave;rees de la ciutat.
    </p><p class="article-text">
        Si prenem, per exemple, la zona de l'Eixample Dreta al voltant de carrer Diputaci&oacute;, entre Marina i Passieg de Gr&agrave;cia, crida l'atenci&oacute; l'obertura recent d'un indeterminat nombre de bugaderies. I dic <em>indeterminat</em> perqu&egrave; no hi ha estad&iacute;stiques oficials actualitzades sobre la seva quantia, per&ograve; nom&eacute;s cal fer una volta per l'entorn per veure com aquestes han proliferat. Fa uns mesos, un conegut mitj&agrave; de comunicaci&oacute;, ressaltava el nombre d'aquest tipus d'establiments, molts d'ells en r&egrave;gim de franqu&iacute;cia, que s'estaven obrint i l'oportunitat de negoci que suposaven. Nom&eacute;s dues de les m&eacute;s conegudes -la Wash i Fresh Laundry- compten amb m&eacute;s de 46 establiments escampats per la ciutat, algunes d'aquests, al mateix carrer Diputaci&oacute;. No obstant aix&ograve;, aquesta q&uuml;esti&oacute; no tindria per qu&egrave; estranyar. Aquest carrer, just entre els l&iacute;mits abans assenyalats, compta amb un total de 44 apartaments tur&iacute;stics legals, mentre que Airbnb, que per tots &eacute;s sabut no indica la localitzaci&oacute; exacta dels allotjaments que ofereix, assenyala 1.544 apartaments a la zona, dels quals el 68,1% s&oacute;n complets -cal assenyalar, per&ograve;, que molts apartaments legals s&oacute;n tamb&eacute; oferts a la plataforma de suposada economia col&middot;laborativa. D'altra banda, el Departament d'Estad&iacute;stiques de l'Ajuntament de Barcelona assenyala que el barri de l'Eixample Dreta ha experimentat, de 2010 a 2016, un increment del 2,3% en la import&agrave;ncia del sector tur&iacute;stic i la restauraci&oacute;, passant del 9,2 al 11,5% en aquests set anys. L'exist&egrave;ncia, doncs, de les bugaderies suposaria un s&iacute;mptoma que precedeix els efectes col&middot;laterals abans ressenyats.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Aix&iacute;, si el meu amic i jo voldr&iacute;em col&middot;laborar amb la inflaci&oacute; de nous termes per referir-nos a processos urbans en marxa podr&iacute;em assenyalar la <em>bugaderitzaci&oacute;</em> com un d'ells. Mentrestant, els efectes col&middot;laterals conceptualitzats per aquests neologismes, sumen i segueixen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanisme-barcelona-lavanderitzacio-gentrificacio-turistificacio_132_3089938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 23:51:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La bugaderització dels barris de Barcelona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Urbanisme,Turismo,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lavanderización de los barrios de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanismo-barcelona-lavanderizacion-gentrificacion-turistificacion_132_3089929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos estos neologismos hacen referencia a procesos interrelacionados cuyo origen se remonta a la estrategia neoliberal centrada en la extracción de plusvalías de las ciudades y de su vida urbana.</p></div><p class="article-text">
        Un amigo y yo hacemos colecci&oacute;n de los nuevos t&eacute;rminos que aparecen, sobre todo en el &aacute;mbito acad&eacute;mico, pero tambi&eacute;n en el pol&iacute;tico, para hacer referencia a determinados procesos urbanos que ocurren actualmente en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        El rey de los mismos es <em>gentrificaci&oacute;n</em>; creo que no hace falta decir nada m&aacute;s de este concepto. Define aquella din&aacute;mica que se produce en determinadas &aacute;reas de la ciudad y que consiste en la sustituci&oacute;n de un determinado grupo de vecinos y vecinas de clase social media-baja por otro grupo de clase social m&aacute;s elevada y el consiguiente desplazamiento del primero de &eacute;stos. Luego tenemos el de la <em>turistificaci&oacute;n</em>, es decir, el referido a aquellas zonas, principalmente urbanas pero no exclusivamente, que ven como su complejidad y su mezcla de usos inicial se ve alterada por una cierta especializaci&oacute;n: el monocultivo tur&iacute;stico. Para el t&eacute;rmino turistificaci&oacute;n existen algunos sin&oacute;nimos, como el de <em>resortizaci&oacute;n</em> &ndash;de resort-. En realidad, todos estos neologismos hacen referencia a procesos interrelacionados cuyo origen se remontan a la estrategia neoliberal centrada en la extracci&oacute;n de plusval&iacute;as de las ciudades y de su vida urbana. As&iacute;, tras la apariencia neutra de proyectos y planes de dinamizaci&oacute;n de la econom&iacute;a urbana se producir&iacute;an efectos colaterales significativos &ndash;entre otros la creaci&oacute;n de zonas exclusivas y, por tanto, excluyentes-, los cuales vienen precedidos de determinados s&iacute;ntomas, m&aacute;s o menos visibles, y que suponen evidencias del tipo de &aacute;rea y, por ende, de ciudad, que se acaba determinando.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos s&iacute;ntomas es la aparici&oacute;n de ciertos establecimientos, comercios y tiendas que, solo unos a&ntilde;os antes, resultar&iacute;an extra&ntilde;os en el paisaje urbano de algunas &aacute;reas, calles y plazas. En el caso de Barcelona, por ejemplo, podemos hablar de un incremento sustancial de negocios vinculados al auge tur&iacute;stico de la ciudad condal. Alimentaci&oacute;n, inmobiliarias, colmados, restauraci&oacute;n, degustaci&oacute;n, panader&iacute;as, etc., est&aacute;n directamente vinculados a la preeminencia de un sector que se encuentra basado en el consumo de bienes y servicios por parte de unos visitantes temporales, los y las turistas, y en sus necesidades. Sin embargo hay otros, menos evidentes, como las colchoner&iacute;as o incluso las lavander&iacute;as, que parecen resaltar la deriva tur&iacute;stica de determinadas &aacute;reas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Si tomamos, por ejemplo, la zona del Eixample Dreta en torno a la calle Diputaci&oacute;, entre Marina y Passeig de Gr&agrave;cia, llama la atenci&oacute;n la apertura reciente de un indeterminado n&uacute;mero de lavander&iacute;as. Y digo <em>indeterminado</em> porque no existen estad&iacute;sticas oficiales actualizadas sobre su cuant&iacute;a, pero solo es necesario darse una vuelta por el entorno para ver c&oacute;mo estas han proliferado. Hace unos meses, un conocido medio de comunicaci&oacute;n, resaltaba el n&uacute;mero de este tipo de establecimientos, muchos de ellos en r&eacute;gimen de franquicia, que se estaban abriendo y la oportunidad de negocio que supon&iacute;an. Solo dos de las m&aacute;s conocidas &ndash;la Wash y Fresch Laundry- cuentan con m&aacute;s de 46 establecimientos esparcidos por la ciudad, algunas de los mismos, en la misma calle Diputaci&oacute;. Sin embargo, esto no tendr&iacute;a por qu&eacute; extra&ntilde;arnos. Esta calle, justo entre los l&iacute;mites antes se&ntilde;alados, cuenta con un total de 44 apartamentos tur&iacute;sticos legales, mientras que Airbnb, que por todos es sabido no indica la localizaci&oacute;n exacta de los alojamientos que ofrece, se&ntilde;ala 1.544 apartamentos en la zona, de los cuales el 68,1% son completos &ndash;hay que se&ntilde;alar, sin embargo, que muchos apartamentos legales son tambi&eacute;n ofertados en la plataforma de <em>supuesta</em> econom&iacute;a colaborativa. Por otro lado, el Departamento de Estad&iacute;sticas del Ajuntament de Barcelona se&ntilde;ala que el barrio del Eixample Dreta ha experimentado, de 2010 a 2016, un incremento del 2,3% en la importancia del sector tur&iacute;stico y la restauraci&oacute;n, pasando del 9,2 al 11,5% en esos siete a&ntilde;os. La existencia, pues, de las lavander&iacute;as supondr&iacute;a un s&iacute;ntoma que precede a los efectos colaterales antes rese&ntilde;ados.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, si mi amigo y yo quisi&eacute;ramos colaborar con la inflaci&oacute;n de nuevos t&eacute;rminos para referirnos a procesos urbanos en marcha podr&iacute;amos se&ntilde;alar la <em>lavanderizaci&oacute;n</em> como uno de ellos. Mientras, los efectos colaterales conceptualizados por estos neologismos, suman y siguen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanismo-barcelona-lavanderizacion-gentrificacion-turistificacion_132_3089929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 23:44:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La lavanderización de los barrios de Barcelona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Barcelona,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ah! Però, ¿això és una plaça?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanisme-placa-dura-placa-dels-paisos-catalans_132_3116886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4560c7a-efb2-4564-859f-e0d7292da810_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ah! Però, ¿això és una plaça?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'impuls polític, l'escassetat de recursos i les tendències arquitectòniques en voga entre</p><p class="subtitle">los lápices</p><p class="subtitle">van portar, entre altres, a la popularització de les conegudes com places dures. Serien aquestes aquelles on abundava el formigó i el ciment, sent la coberta vegetal un element insignificant, quan no en directa extinció. Un exemple d'això és l'actual Plaça dels Països Catalans, davant de l'Estació de Sants.</p></div><p class="article-text">
        Fa uns dies vaig realitzar un peculiar exercici amb els meus alumnes i alumnes de grau. La idea era, dins de l'assignatura <em>d'Introducci&oacute; a la Sociologia i Psicologia del Turisme</em>, confirmar o refutar una senzilla hip&ograve;tesi a trav&eacute;s d'una pr&agrave;ctica breu d'observaci&oacute; participant en un espai proper a l'Escola. El lloc escollit va ser la pla&ccedil;a dels Pa&iuml;sos Catalans i la hip&ograve;tesi la seg&uuml;ent: &ldquo;La Pla&ccedil;a no funciona. Es tracta d'un lloc b&agrave;sicament de pas a causa del seu disseny i construcci&oacute; &rdquo;. Aix&ograve; ens va donar despr&eacute;s peu a repassar l'origen d'aquest tipus d'urbanisme a la ciutat i a plantejar possibles alternatives.
    </p><p class="article-text">
        Com titulava el periodista Ll&agrave;tzer Moix, hi va haver un moment en la hist&ograve;ria de Barcelona en qu&egrave; aquesta va ser <em>La ciutat dels arquitectes</em>. L'arribada dels socialistes al poder el 1979, de la m&agrave; del PSUC, no ho oblidem, va suposar l'acc&eacute;s a la <em>Casa Gran</em> d'una nova generaci&oacute; de pol&iacute;tics i pol&iacute;tiques dem&ograve;crates que, a m&eacute;s, provenien suposadament d'una tradici&oacute; d'esquerres, portant nous aires a les formes d'entendre la pol&iacute;tica municipal. I dic <em>suposadament</em> perqu&egrave;, tal com va assenyalar l'ex Molt Honorable Jordi Pujol, molts d'ells eren <em>socialistes de Sant Gervasi</em>, &eacute;s a dir, ve&iuml;ns i ve&iuml;nes d'una part de Barcelona hist&ograve;ricament poblat de <em>gent benestant</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sigui com sigui, el comen&ccedil;ament de la d&egrave;cada dels 80 a la ciutat comtal es va caracteritzar, entre altres q&uuml;estions, per l'escassetat de recursos econ&ograve;mics, els inicis del somni ol&iacute;mpic i l'acci&oacute; accelerada d'un Govern que es veia en la necessitat de satisfer les peticions del poder&oacute;s moviment ve&iuml;nal d'aquell llavors, alhora que tractava de desmantellar-lo. L'any 80 va ser tamb&eacute; el de l'arribada a la Delegaci&oacute; d'Urbanisme de l'arquitecte Oriol Bohigas. Encara que aquest, fam&oacute;s per la seva llegend&agrave;ria afirmaci&oacute; al voltant de les necessitats urban&iacute;stiques de Barcelona -<em>dignificar el centre i monumentalitzar la perif&egrave;ria</em>-, no va arribar sol a l'Ajuntament, sin&oacute; acompanyat per molts dels seus exalumnes, alumnes i deixebles, els coneguts com <em>los l&aacute;pices</em>. Tota una generaci&oacute; d'arquitectes que va poder, per fi, posar <em>les mans sobre Barcelona</em>.
    </p><p class="article-text">
        L'impuls pol&iacute;tic, l'escassetat de recursos i les tend&egrave;ncies arquitect&ograve;niques en voga entre <em>los l&aacute;pices</em> van portar, entre altres, a la popularitzaci&oacute; de les conegudes com places dures. Serien aquestes aquelles on abundava el formig&oacute; i el ciment, sent la coberta vegetal un element insignificant, quan no en directa extinci&oacute;. Un exemple d'aix&ograve; &eacute;s l'actual Pla&ccedil;a dels Pa&iuml;sos Catalans, davant de l'Estaci&oacute; de Sants.
    </p><p class="article-text">
        L'entorn de l'Estaci&oacute; de Sants &eacute;s objecte de controv&egrave;rsia almenys des de l'&egrave;poca de Trias a l'Ajuntament. Seves s&oacute;n les paraules, all&agrave; per 2015, que la zona era &ldquo;una vergonya lamentable&rdquo;. El Govern de <em>Barcelona en com&uacute;</em>, acompanyat pels socialistes, com no podia ser d'altra manera, va reprendre la idea d'intervenir en l'&agrave;rea a trav&eacute;s d'un pla de &ldquo;recuperaci&oacute; i protecci&oacute; dels espais p&uacute;blics moderns a la ciutat&rdquo;. D'aquesta manera, i despr&eacute;s del conseg&uuml;ent proc&eacute;s participatiu -marca de la casa <em>en com&uacute;</em>-, la idea &eacute;s recon&egrave;ixer el valor d'aquest i altres empla&ccedil;aments, com ara el Moll de la Fusta i els parcs de Diagonal Mar.
    </p><p class="article-text">
        Entre les conclusions dels alumnes i les alumnes del grau es van trobar alguns elements que, potser, puguin ser d'inter&egrave;s tant per al ve&iuml;nat com per a l'equip municipal. Pas a recollir-los a continuaci&oacute;. En general es considera a la pla&ccedil;a com un lloc de pas; la gent ve i va, molta provinent de l'Estaci&oacute; de Sants: viatgers de negocis de l'AVE a Madrid, usuaris de Rodalies, etc. Es tracta, a m&eacute;s, d'un lloc brut, sense bancs on conversar o simplement parar-se un instant a recuperar el bleix, ni cap tipus de vegetaci&oacute;. Tampoc hi ha equipament o instal&middot;laci&oacute; que permeti una certa pres&egrave;ncia constant en el seu entorn. A les interpel&middot;lacions realitzades als caminants, aquests es sorprenien fins i tot que el lloc tingu&eacute;s la consideraci&oacute; de pla&ccedil;a, encara que aquesta fos reconeguda amb un Premi FAD l'any 1984. En general, la percepci&oacute; de la mateixa era com un espai lleig, brut i amb poc &uacute;s, tot i que alguns ve&iuml;ns i ve&iuml;nes de la zona encara recordaven la zona com un lloc de trobada i esbarjo. Entre les propostes elaborades es trobaven les de dotar l'escena d'una mica m&eacute;s de colorit, zones verdes que permetin respirar al passejant; bancs i espais de descans col&middot;lectius, evitant els equipaments individuals que impedeixen la conversa i, finalment, la instal&middot;laci&oacute; de zones infantils, &agrave;rees per a gossos i un entorn delimitat en exclusiva per a <em>skaters</em>, veritables amos del lloc a determinades hores del dia. En relaci&oacute; amb l'entorn, pacificar el tr&agrave;nsit, reduint la pres&egrave;ncia de vehicles en general, i connectar la zona amb la propera Avinguda de Roma.
    </p><p class="article-text">
        Aquestes i altres idees podrien ser d'inter&egrave;s si la intenci&oacute; &eacute;s, veritablement, que es produeixi una reapropiaci&oacute; per part del ve&iuml;nat d'una pla&ccedil;a que, per molts premis que tingui, no ha estat mai res m&eacute;s que una pla&ccedil;a dura. I, de vegades, ni aix&ograve;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/urbanisme-placa-dura-placa-dels-paisos-catalans_132_3116886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ah! Però, ¿això és una plaça?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antropología,Urbanisme]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Ah! Pero, ¿esto es una plaza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/plaza-dels-paisos-catalans-plaza-dura_132_3116880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4560c7a-efb2-4564-859f-e0d7292da810_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Ah! Pero, ¿esto es una plaza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El impulso político, la escasez de recursos y las tendencias arquitectónicas en boga entre</p><p class="subtitle">los lápices</p><p class="subtitle">llevaron, entre otros, a la popularización de las conocidas como</p><p class="subtitle">plazas duras</p><p class="subtitle">. Serían estas aquellas donde abundaba el hormigón y el cemento, siendo la cubierta vegetal un elemento insignificante, cuando no en directa extinción. Un ejemplo de ello es la actual Plaça dels Països Catalans, frente a la Estación de Sants.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as realic&eacute; un peculiar ejercicio con mis alumnos y alumnas de grado. La idea era, dentro de la asignatura de <em>Introducci&oacute;n a la Sociolog&iacute;a y Psicolog&iacute;a del Turismo</em>, confirmar o refutar una sencilla hip&oacute;tesis a trav&eacute;s de una pr&aacute;ctica breve de observaci&oacute;n participante en un espacio cercano a la Escuela. El lugar escogido fue la Pla&ccedil;a dels Pa&iuml;sos Catalans y la hip&oacute;tesis la siguiente: &ldquo;La Pla&ccedil;a no funciona. Se trata de un lugar b&aacute;sicamente de paso debido a su dise&ntilde;o y construcci&oacute;n&rdquo;. Esto nos dio luego pie a repasar el origen de este tipo de urbanismo en la ciudad y a plantear posibles alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Como titulaba el periodista Ll&agrave;tzer Moix, hubo un momento en la historia de Barcelona en que &eacute;sta fue <em>La ciudad de los arquitectos</em>. La llegada de los socialistas al poder en 1979, de la mano del PSUC, no lo olvidemos, supuso el acceso a la <em>Casa Gran</em> de una nueva generaci&oacute;n de pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas dem&oacute;cratas que, adem&aacute;s, proven&iacute;an supuestamente de una tradici&oacute;n de izquierdas, portando nuevos aires a las formas de entender la pol&iacute;tica municipal. Y digo <em>supuestamente</em> porque, tal y como se&ntilde;alara el ex Molt Honorable Jordi Pujol, muchos de ellos eran <em>socialistas de Sant Gervasi</em>, esto es, vecinos y vecinas de una parte de Barcelona hist&oacute;ricamente poblado de <em>gent benestant</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, el comienzo de la d&eacute;cada de los 80 en la ciudad condal se caracteriz&oacute;, entre otras cuestiones, por la escasez de recursos econ&oacute;micos, los inicios del sue&ntilde;o ol&iacute;mpico y la acci&oacute;n acelerada de un Gobierno que se ve&iacute;a en la necesidad de satisfacer las peticiones del poderoso movimiento vecinal de aquel entonces, a la vez que trataba de desmantelarlo. El a&ntilde;o 80 fue tambi&eacute;n el de la llegada a la Delegaci&oacute;n de Urbanismo del arquitecto Oriol Bohigas. Aunque &eacute;ste, famoso por su legendaria afirmaci&oacute;n en torno a las necesidades urban&iacute;sticas de Barcelona &ndash;dignificar el centro y monumentalizar la periferia-, no lleg&oacute; solo al Ajuntament, sino acompa&ntilde;ado por muchos de sus ex alumnos, alumnas y disc&iacute;pulos, los conocidos <em>l&aacute;pices</em>. Toda una generaci&oacute;n de arquitectos que pudo, por fin, poner <em>sus manos sobre Barcelona</em>.
    </p><p class="article-text">
        El impulso pol&iacute;tico, la escasez de recursos y las tendencias arquitect&oacute;nicas en boga entre <em>los l&aacute;pices</em> llevaron, entre otros, a la popularizaci&oacute;n de las conocidas como <em>plazas duras</em>. Ser&iacute;an estas aquellas donde abundaba el hormig&oacute;n y el cemento, siendo la cubierta vegetal un elemento insignificante, cuando no en directa extinci&oacute;n. Un ejemplo de ello es la actual Pla&ccedil;a dels Pa&iuml;sos Catalans, frente a la Estaci&oacute;n de Sants.
    </p><p class="article-text">
        El entorno de la Estaci&oacute;n de Sants es objeto de controversia al menos desde la &eacute;poca de Trias en el Ajuntament. Suyas son las palabras, all&aacute; por 2015, de que la zona era &ldquo;una verg&uuml;enza lamentable&rdquo;. El Gobierno de <em>Barcelona en com&uacute;</em>, acompa&ntilde;ado por los socialistas, como no pod&iacute;a ser de otra manera, retom&oacute; la idea de intervenir en el &aacute;rea a trav&eacute;s de un plan de &ldquo;recuperaci&oacute;n y protecci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos modernos en la ciudad&rdquo;. De este modo, y tras el consiguiente proceso participativo &ndash;marca de la casa <em>en com&uacute;</em>-, la idea es reconocer el valor de &eacute;ste y otros emplazamientos, tales como el Moll de la Fusta y los parques de Diagonal Mar.
    </p><p class="article-text">
        Entre las conclusiones de los alumnos y alumnas del grado se encontraron algunos elementos que, quiz&aacute;s, puedan ser de inter&eacute;s tanto para el vecindario como para el equipo municipal. Paso a recogerlos a continuaci&oacute;n. En general se considera a la plaza como un lugar de paso; la gente viene y va, mucha proveniente de la Estaci&oacute;n de Sants: viajeros de negocios del AVE a Madrid, usuarios de Rodalies, etc. Se trata, adem&aacute;s, de un lugar sucio, sin bancos donde conversar o simplemente pararse un instante a recuperar el resuello, ni ning&uacute;n tipo de vegetaci&oacute;n. Tampoco existe equipamiento o instalaci&oacute;n alguna que permita una cierta presencia constante en su entorno. En las interpelaciones realizadas a los caminantes, &eacute;stos se sorprend&iacute;an incluso de que el lugar tuviera la consideraci&oacute;n de plaza, aunque &eacute;sta fuera reconocida con un Premio FAD en el a&ntilde;o 1984. En general, la percepci&oacute;n de la misma era como un espacio feo, sucio y con poco uso, aunque algunos vecinos y vecinas de la zona todav&iacute;a recordaban la zona como un lugar de encuentro y esparcimiento. Entre las propuestas elaboradas se encontraban las de dotar a la escena de algo m&aacute;s de colorido, zonas verdes que permitan respirar al paseante; bancos y espacios de descanso colectivos, evitando los equipamientos individuales que impiden la conversaci&oacute;n y, por &uacute;ltimo, la instalaci&oacute;n de zonas infantiles, &aacute;reas para perros y un entorno delimitado en exclusiva para <em>skaters</em>, verdaderos amos del lugar a determinadas horas del d&iacute;a. En relaci&oacute;n con el entorno, pacificar el tr&aacute;fico, reduciendo la presencia de veh&iacute;culos en general, y conectar la zona con la cercana Avenida de Roma.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;stas y otras ideas podr&iacute;an ser de inter&eacute;s si la intenci&oacute;n es, verdaderamente, que se produzca una reapropiaci&oacute;n por parte del vecindario de una plaza que, por muchos premios que tenga, no ha sido nunca nada m&aacute;s que una <em>plaza dura</em>. Y, a veces, ni eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/plaza-dels-paisos-catalans-plaza-dura_132_3116880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Oct 2017 19:40:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Ah! Pero, ¿esto es una plaza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Antropología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoxa de les pilones com a elements de control]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/paradoxa-pilones-com-elements-control_132_3222856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/426b1e98-e5cf-4298-b373-7a3a39af6fa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoxa de les pilones com a elements de control"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el moment</p><p class="subtitle">d'obrir</p><p class="subtitle">la ciutat al control i la vigilància, també</p><p class="subtitle">s'exposa</p><p class="subtitle">a múltiples riscos. És la paradoxa del control social</p></div><p class="article-text">
        La primera vegada que vaig observar un vehicle circular sobre la Rambla de Barcelona amb l'objectiu d'intimidar les persones va ser en Halloween del 2016, mentre realitzava una etnografia amb els manters. Aqu&iacute; vaig observar, davant la mirada aclaparada de turistes guixats com el Comte Dr&agrave;cula, la pat&egrave;tica escena d'una furgoneta de la Gu&agrave;rdia Urbana, circulant pel passeig amb la intenci&oacute; d'expulsar als manters que es trobaven venent.
    </p><p class="article-text">
        Quan la furgoneta es trobava a escassos cent&iacute;metres d'alguna de les mantes, els venedors tiraven del cord&oacute; amb el qual poden transformar la seva manta en un embalum, s'aixecaven i tornaven a col&middot;locar-se sobre algun altre punt de les Rambles on no correguessin perill. L'&uacute;ltima vegada que tinc coneixement que un vehicle transit&eacute;s per la totalitat de la zona, en la seva &agrave;rea de vianants, va ser la setmana passada, per&ograve; aquesta vegada no per intimidar sin&oacute; directament per matar. 
    </p><p class="article-text">
        Certa premsa estatal es troba obcecada a assenyalar que a Barcelona regna l'anarquia, i que ha estat cert permissivisme el que va portar a evitar la col&middot;locaci&oacute; de pilones que impedissin el pas de vehicles per les Rambles. Tot el contrari. En el context de Barcelona com a ciutat espectacle, la funci&oacute; de la policia tindria un element cosm&egrave;tic que generaria una s&egrave;rie de paradoxes respecte a, per exemple, la situaci&oacute; dels manters: la seva pres&egrave;ncia a les Rambles &eacute;s incompatible amb la imatge desconflictivitzada i edulcorada de l'urbs, per&ograve; tamb&eacute; la seva repressi&oacute; directa seria contraproduent per a aquesta mateixa imatge; per tant, una de les estrat&egrave;gies per al control de l'espai urb&agrave; hauria estat intimidar els manters circulant directament pel centre de la zona amb vehicles policials. No obstant aix&ograve;, perqu&egrave; poguessin entrar les patrulles a les Rambles calia que no hi hagu&eacute;s pilones, situaci&oacute; que van aprofitar els terroristes a escala criminal. 
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin va mostrar, en la seva an&agrave;lisi de la <em>haussmanizaci&oacute;n</em> del Par&iacute;s vuitcentista, com l'objectiu de llen&ccedil;ar els barris vells de la ciutat hist&ograve;rica era acabar amb els sinuosos carrers on els pobres podien evadir el control estatal. Cal no oblidar que en aquests carrerons sorgiria, m&eacute;s tard, la revoluci&oacute; popular coneguda com la <em>Comuna de Par&iacute;s</em>. Calia fer grans bulevards on poguessin circular les tropes i aix&iacute; reprimir qualsevol acte de revolta.
    </p><p class="article-text">
        Algunes d&egrave;cades despr&eacute;s, David Harvey, en aquesta gran obra titulada &ldquo;Par&iacute;s, capital de la modernitat&rdquo;, afegiria a les observacions de Benjamin que, a m&eacute;s de l'intent d'Haussman per instaurar un sistema de control d&rsquo;<em>all&ograve; urb&agrave;</em>, calia afegir la recerca de l'obtenci&oacute; de plusv&agrave;lues per part de les capes m&eacute;s florents de la burgesia parisenca mitjan&ccedil;ant ajustats processos d'especulaci&oacute;; una neteja de cara a un Par&iacute;s amb &iacute;nfules de <em>capital global</em> i, finalment, una modificaci&oacute; de l'entramat de la ciutat que facilit&eacute;s el transport de cara a l'accelerat proc&eacute;s d'industrialitzaci&oacute; que vivia llavors la capital de Fran&ccedil;a.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, i tornant a Benjamin, aquest tamb&eacute; havia intu&iuml;t les posteriors afirmacions del ge&ograve;graf angl&egrave;s: que aquest urbanisme per al control social es tornaria funcional per al mercat; els rics passejaven i compraven en luxosos passatges, per&ograve; tamb&eacute; realitzaven inversions immobili&agrave;ries en un centre hist&ograve;ric lliure de pobres i pollosos. Aix&ograve; es va aconseguir amb la garantia donada per l'Estat que, davant de qualsevol brot de disconformitat, res impediria el pas de les forces garants de la llei i l'ordre.
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s una mena de llibertinatge el que fa que l'urbanisme contemporani estigui obsessionat amb l'accessibilitat i la mobilitat, per contra, &eacute;s el regne de la transpar&egrave;ncia, de la l&iacute;nia recta, de la vigil&agrave;ncia del que porta a dissenyar ciutats sense obstacles. A Barcelona hi ha nombrosos exemples d'aix&ograve;, entre d'altres, la coneguda pla&ccedil;a de George Orwell al G&ograve;tic. Aix&iacute;, en obrir la ciutat al control i la vigil&agrave;ncia, tamb&eacute; se li exposa a m&uacute;ltiples riscos. &Eacute;s la paradoxa del control social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Horacio Espinosa Zepeda, José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/paradoxa-pilones-com-elements-control_132_3222856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Aug 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoxa de les pilones com a elements de control]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Atentado en Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de los bolardos como elementos de control]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/paradoja-bolardos-elementos-control_132_3222867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/426b1e98-e5cf-4298-b373-7a3a39af6fa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de los bolardos como elementos de control"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">abrir</p><p class="subtitle">la ciudad al control y la vigilancia, también se la</p><p class="subtitle">expone</p><p class="subtitle">a múltiples riesgos. Es la paradoja del control social</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que observ&eacute; un veh&iacute;culo circular sobre Las Ramblas de Barcelona con el objetivo de intimidar a las personas fue en Halloween del 2016, mientras realizaba una etnograf&iacute;a con los manteros. Ah&iacute; observ&eacute;, ante la mirada anonadada de turistas pintarrajeados como el Conde Dr&aacute;cula, la pat&eacute;tica escena de una furgoneta de la Guardia Urbana &ndash; una <em>lechera</em> en el argot callejero -, circulando por el paseo con la intenci&oacute;n de expulsar a los manteros que se encontraban vendiendo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando <em>la lechera</em> se encontraba a escasos cent&iacute;metros de alguna de las mantas, los vendedores tiraban del cord&oacute;n con el que pueden transformar su manta en un bulto, se levantaban y volv&iacute;an a colocarse sobre alg&uacute;n otro punto de Las Ramblas donde no corrieran peligro. La &uacute;ltima vez que tengo conocimiento de que un veh&iacute;culo transitara por la totalidad de la zona, en su &aacute;rea peatonal, fue la semana pasada, pero esta vez no para intimidar sino directamente para matar.
    </p><p class="article-text">
        Cierta prensa estatal se encuentra obcecada en se&ntilde;alar que en Barcelona reina la anarqu&iacute;a, y que ha sido cierto permisivismo lo que llev&oacute; a evitar la colocaci&oacute;n de bolardos que impidiesen el paso de veh&iacute;culos por Las Ramblas. Todo lo contrario. En el contexto de Barcelona como ciudad espect&aacute;culo, la funci&oacute;n de la polic&iacute;a tendr&iacute;a un elemento cosm&eacute;tico que generar&iacute;a una serie de paradojas respecto a, por ejemplo, la situaci&oacute;n de los manteros: su presencia en Las Ramblas es incompatible con la imagen desconflictivizada y edulcorada de la urbe, pero tambi&eacute;n su represi&oacute;n directa ser&iacute;a contraproducente para esta misma imagen; por lo tanto, una de las estrategias para el control del espacio urbano habr&iacute;a sido intimidar a los manteros circulando directamente por el centro de la zona con veh&iacute;culos policiales. Sin embargo, para que pudieran entrar las patrullas en Las Ramblas era necesario que no hubiese bolardos, situaci&oacute;n que aprovecharon los terroristas a escala criminal.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjam&iacute;n mostr&oacute;, en su an&aacute;lisis de la <em>haussmanizaci&oacute;n</em> del Par&iacute;s decimon&oacute;nico, como el objetivo de tirar los barrios viejos de la ciudad hist&oacute;rica era acabar con las sinuosas calles donde los pobres pod&iacute;an evadir el control estatal. No hay que olvidar que en esas callejuelas y callejones surgir&iacute;a, m&aacute;s tarde, la revoluci&oacute;n popular conocida como la <em>Comuna de Par&iacute;s</em>. Hab&iacute;a que hacer grandes bulevares donde pudiesen circular las tropas y as&iacute; reprimir cualquier acto de sublevaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algunas d&eacute;cadas despu&eacute;s, David Harvey, en esa gran obra titulada &ldquo;Paris, capital de la modernidad&rdquo;, a&ntilde;adir&iacute;a a las observaciones de Benjamin que, adem&aacute;s del intento de Haussman por instauran un sistema de control de <em>lo urbano</em>, hab&iacute;a que a&ntilde;adir la b&uacute;squeda de la obtenci&oacute;n de plusval&iacute;as por parte de las capas m&aacute;s florecientes de la burgues&iacute;a parisina mediante ajustados procesos de especulaci&oacute;n; una limpieza de cara a un Par&iacute;s con &iacute;nfulas de <em>capital global</em> y, por &uacute;ltimo, una modificaci&oacute;n del entramado de la ciudad para facilitar el transporte de cara al acelerado proceso de industrializaci&oacute;n que viv&iacute;a entonces la capital de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y volviendo a Benjamin, &eacute;ste tambi&eacute;n hab&iacute;a intuido las posteriores afirmaciones del ge&oacute;grafo ingl&eacute;s: que este urbanismo para el control social se volver&iacute;a funcional para el mercado; los ricos paseaban y compraban en lujosos pasajes, pero tambi&eacute;n realizaban inversiones inmobiliarias en un centro hist&oacute;rico libre de <em>pobres y piojosos</em>. Esto se consigui&oacute; con la garant&iacute;a dada por el Estado de que, ante cualquier brote de disconformidad, nada impedir&iacute;a el paso de las fuerzas garantes de la ley y el orden.
    </p><p class="article-text">
        No es una suerte de <em>libertinaje</em> lo que hace que el urbanismo contempor&aacute;neo est&eacute; obsesionado con la accesibilidad y la movilidad, por el contrario, es el reino de la transparencia, de la l&iacute;nea recta, de la vigilancia lo que lleva a dise&ntilde;ar ciudades <em>sin obst&aacute;culos</em>. En Barcelona hay numerosos ejemplos de ello, entre otros, la conocida Pla&ccedil;a de George Orwell en el G&ograve;tic. No obstante, al <em>abrir</em> la ciudad al control y la vigilancia, tambi&eacute;n se le <em>expone</em> a m&uacute;ltiples riesgos. Es la paradoja del control social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Horacio Espinosa Zepeda, José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/paradoja-bolardos-elementos-control_132_3222867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2017 12:45:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de los bolardos como elementos de control]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Seguridad,Atentado en Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciutat dels prodigi(us) lloguers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciutat-dels-prodigi-osos-lloguers_132_3291456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa1e556-53ec-4b4c-b368-df169353eb93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciutat dels prodigi(us) lloguers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compra d'antigues finques -inquilinos inclosos- de diferents barris de la ciutat i la retirada del mercat d'habitatges per al seu ús com a apartaments turístics, han creat un còctel explosiu</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Considering property investment in Spain? It 's more profitable than you might think &rdquo;. Aquest i altres anuncis similars poblaven l'interior d'una d'aquestes revistes corporatives, plenes de publicitat, que &eacute;s possible trobar quan agafes un vol en una companyia de <em>low cost</em> (ignoro si en les altres, perqu&egrave; no me les puc permetre). Va ser fa uns dies, en tornar d'un viatge al nord d'Europa per temes laborals. En arribar a casa, per&ograve;, un altre senyal m'esperava a la b&uacute;stia, &ldquo;Urgente. Somos expertos en la venta de los inmuebles en Catalu&ntilde;a a los compradores extranjeros procedentes de Rusia, Ucrania, Kazakstan y Oriente Pr&oacute;ximo. Nuestra agencia est&aacute; en el mercado ya 13 a&ntilde;os&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s enll&agrave; dels errors gramaticals en una carta que venia en castell&agrave; i, entenc, en rus, el que tots dos anuncis semblen indicar &eacute;s que, a nivell internacional, encara que tamb&eacute; local, Barcelona i algunes altres ciutats en el context de l'Estat espanyol es presenten com a llocs ideals per a sucoses inversions immobili&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        Mirem una mica les dades. Segons l'&uacute;ltim informe publicat per Tecnocasa en col&middot;laboraci&oacute; amb la Universitat Pompeu Fabra (UPF), el 32% de les compres d'habitatges a la ciutat s&oacute;n executades per inversors, m&eacute;s que pels futurs habitants de les mateixes, sent, al seu torn, el 17,7% realitzades per capital estranger. L'habitatge porta temps convertida en una mercaderia, nom&eacute;s cal recordar la famosa <em>crisi del totxo</em>, per&ograve; la seva import&agrave;ncia en les economies locals ha repr&egrave;s protagonisme amb renovada empenta. Si en el conjunt de l'Estat, entre 2007 i 2014, no es van construir amb rpu feines habitatges, resposta l&ograve;gica en aquelles zones on existia un super&agrave;vit de les mateixes -efecte cl&agrave;ssic de les <em>bombolles</em>-, en aquelles &agrave;rees on existia un d&egrave;ficit estructural, com en la capital catalana, aquesta minva en l'entrada de nous habitatges al mercat, unida al fet del poc s&ograve;l disponible, a l'abs&egrave;ncia d'un parc p&uacute;blic ressenyable i a una pol&iacute;tica local d'habitatge propi, entre altres q&uuml;estions, va fer despla&ccedil;ar, encara m&eacute;s, la recerca d'una resposta a la necessitat d'una llar cap al mercat del lloguer. Per tot aix&ograve;, i tornant a les dades ofertes pel t&agrave;ndem Tecnocasa-UPF, entre els anys 2014 i 2016 la rendibilitat del lloguer es va tornar, no nom&eacute;s estable, sin&oacute; tamb&eacute; molt interessant en comparaci&oacute; amb altres productes d'inversi&oacute;, aconseguint una mitjana del 4,38% per aquell temps, m&eacute;s del 5% avui dia, segons assenyalava Albert Gonz&aacute;lez, <em>Team Leader</em> de Lloguers de la immobili&agrave;ria Engel and V&ouml;lkers (havia de dir-se Engel) en el recent reportatge ofert per TV3, <em>Barcelona &eacute;s lloga</em>. Aix&iacute;, aquesta circumst&agrave;ncia &eacute;s aprofitada pels inversors abans esmentats per fer el seu particular <em>agost</em>.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, segons l'Ag&egrave;ncia de l'Habitatge de Catalunya, a finals de l'any passat, el mercat del lloguer ja mostrava certs signes de saturaci&oacute;, &eacute;s a dir, necessitava de l'entrada de nous habitatges per a continuar satisfact&ograve;riament amb la seva triomfal proc&eacute;s. De manera que aix&ograve;, sumat a la suposada reactivaci&oacute; econ&ograve;mica general, ha fet apar&egrave;ixer m&eacute;s expectatives de preus i rendes vinculades, un cop m&eacute;s, al lloguer, portant al fet que tant les noves promocions que s'han comen&ccedil;at a construir en els solars acumulats durant els anys d'aturada, aix&iacute; com en el poc s&ograve;l disponible, per&ograve; tamb&eacute; la compra d'antigues finques -inquilins inclosos- de diferents barris de la ciutat i la retirada del mercat d'habitatges per al seu &uacute;s com a apartaments tur&iacute;stics, hagin creat un c&ograve;ctel explosiu que ha portat al fet que els preus dels lloguers superin, avui dia, en m&eacute;s d'un 20% els d'abans de la crisi.
    </p><p class="article-text">
        El cam&iacute; per arribar a aquesta situaci&oacute; no ha estat r&agrave;pid, ni tampoc f&agrave;cil. S'han hagut de produir nombroses circumst&agrave;ncies, algunes inesperades, per&ograve; d'altres, la majoria, impulsades des de diferents inst&agrave;ncies p&uacute;bliques i privades: la ja esmentada inexist&egrave;ncia d'una pol&iacute;tica p&uacute;blica d'habitatge que veritablement pugui portar aquest nom; l'aposta per la conversi&oacute; de Barcelona -i altres localitats- en ciutats globals sense tenir en compte l'anterior i deixant que el fam&oacute;s i neoliberal efecte <em>trickle-down</em> fes la seva feina en l'assignaci&oacute; de recursos i en el repartiment de la riquesa; la desregularitzaci&oacute; del mercat del lloguer a nivell estatal; l'impuls als canvis culturals necessaris perqu&egrave; l'habitatge fos considerada, finalment, una mercaderia -un pa&iacute;s de propietarios antes que de proletarios-; una aposta decidida perqu&egrave; els motors de l'economia fossin els serveis i el sector immobiliari; la liberalitzaci&oacute; del s&ograve;l; les reformes en el mercat laboral; l'aposta pel turisme com a vector econ&ograve;mic fonamental en els processos de reestructuraci&oacute; urbana, la facilitaci&oacute; de visats als estrangers que compressin habitatge, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Davant de tot aix&ograve; nom&eacute;s hi ha una forma de respondre: amb potents i decidides pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que intervinguin en la mesura del possible en el mercat de l'habitatge, tant de compra com de lloguer, sense fer cas dels <em>cants de sirena</em> que aposten per deixar tot en mans d'un Mercat suposat representant m&agrave;xim de l'efici&egrave;ncia en l'assignaci&oacute; de recursos; els mateixos que al&middot;leguen que la situaci&oacute; actual es deu, precisament, al fet que el treball d'aquest es veu sotm&egrave;s a les inger&egrave;ncies dels poders p&uacute;blics.
    </p><p class="article-text">
        Just en el viatge al Nord d'Europa amb el que comen&ccedil;ava el present article, vaig tenir l'oportunitat d'escoltar al ge&ograve;graf nord-americ&agrave; Don Mitchell comentar alguna cosa sobre aix&ograve; que vull portar aqu&iacute; a col&middot;laci&oacute;: el mercat immobiliari actual no est&agrave; funcionant incorrectament, com se sol al&middot;legar, a l'inrev&eacute;s, funciona a la perfecci&oacute;, i deriva els beneficis als que tenen el poder sobre ell, els inversors. No ens oblidem d'aix&ograve; si volem que Barcelona, aix&iacute; com altres ciutats, deixin de ser la ciutat dels prodigi(us) lloguers.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciutat-dels-prodigi-osos-lloguers_132_3291456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciutat dels prodigi(us) lloguers]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad de los prodigios(os) alquileres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciudad-prodigiosos-alquileres_132_3291466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa1e556-53ec-4b4c-b368-df169353eb93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad de los prodigios(os) alquileres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compra de antiguas fincas –inquilinos incluidos- de distintos barrios de la ciudad y la retirada del mercado de viviendas para su uso como apartamentos turísticos, han creado un</p><p class="subtitle">cocktail</p><p class="subtitle">explosivo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Considering property investment in Spain? It&rsquo;s more profitable than you might think&rdquo;. Este y otros anuncios similares poblaban el interior de una de esas revistas corporativas, llenas de publicidad, que es posible encontrar cuando coges un vuelo en una compa&ntilde;&iacute;a de <em>low cost</em> (ignoro si en las otras, porque no me las puedo permitir). Fue hace unos d&iacute;as, al volver de un viaje al Norte de Europa por temas laborales.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a casa, sin embargo, otra se&ntilde;al me esperaba en el buz&oacute;n, &ldquo;Urgente. Somos expertos en la venta de los inmuebles en Catalu&ntilde;a a los compradores extranjeros procedentes de Rusia, Ucrania, Kazakstan y Oriente Pr&oacute;ximo. Nuestra agencia est&aacute; en el mercado ya 13 a&ntilde;os&hellip;&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de los errores gramaticales en una carta que ven&iacute;a en castellano y, entiendo, en ruso, lo que ambos anuncios parecen indicar es que, a nivel internacional, aunque tambi&eacute;n local, Barcelona y algunas otras ciudades en el contexto del Estado espa&ntilde;ol se presentan como lugares ideales para jugosas inversiones inmobiliarias.
    </p><p class="article-text">
        Miremos un poco los datos. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe publicado por Tecnocasa en colaboraci&oacute;n con la Universitat Pompeu Fabra (UPF), el 32% de las compras de viviendas en la ciudad son ejecutadas por inversores, m&aacute;s que por los futuros moradores de las mismas, siendo, a su vez, el 17,7% realizadas por capital extranjero. La vivienda lleva tiempo convertida en una mercanc&iacute;a, solo hay que recordar la famosa <em>crisis del ladrillo</em>, pero su importancia en las econom&iacute;as locales ha retomado protagonismo con renovados br&iacute;os. Si en el conjunto del Estado, entre 2007 y 2014, no se construyeron apena viviendas, respuesta l&oacute;gica en aquellas zonas donde exist&iacute;a un super&aacute;vit de las mismas -efecto cl&aacute;sico de las <em>burbujas</em>-, en aquellas &aacute;reas donde exist&iacute;a un d&eacute;ficit estructural, como en la capital catalana, esta merma en la entrada de nuevas viviendas en el mercado, unida al hecho del poco suelo disponible, a la ausencia de un parque p&uacute;blico rese&ntilde;able y a una pol&iacute;tica local de vivienda propia, entre otras cuestiones, hizo desplazar, a&uacute;n m&aacute;s, la b&uacute;squeda de una respuesta a la necesidad de un hogar hac&iacute;a el mercado del alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, y volviendo a los datos ofrecidos por el t&aacute;ndem Tecnocasa-UPF, entre los a&ntilde;os 2014 y 2016 la rentabilidad del alquiler se volvi&oacute;, no solo estable, sino tambi&eacute;n muy interesante en comparaci&oacute;n con otros productos de inversi&oacute;n, alcanzando una media del 4,38% en aquel entonces, m&aacute;s del 5% hoy d&iacute;a, seg&uacute;n se&ntilde;alaba Albert Gonz&aacute;lez, <em>Team Leader</em> de Alquileres de la inmobiliaria Engel and V&ouml;lkers (ten&iacute;a que llamarse Engel) en el reciente reportaje ofrecido por TV3, <em>Barcelona es lloga</em>. As&iacute;, esta circunstancia es aprovechada por los inversores antes mencionados para hacer su particular <em>agosto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n la Agencia de l&rsquo;Habitatge de Catalunya, a finales del a&ntilde;o pasado, el mercado del alquiler ya mostraba ciertos signos de saturaci&oacute;n, es decir, necesitaba de la entrada de nuevas viviendas para continuar satisfactoriamente con su triunfal proceso. De forma que esto, sumado a la <em>supuesta</em> reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica general ha hecho aparecer mayores expectativas de precios y rentas vinculadas, una vez m&aacute;s, al alquiler, llevando a que tanto las nuevas promociones que se han comenzado a construir en los solares acumulados durante los a&ntilde;os de par&oacute;n, as&iacute; como en el poco suelo disponible, pero tambi&eacute;n la compra de antiguas fincas &ndash;inquilinos incluidos- de distintos barrios de la ciudad y la retirada del mercado de viviendas para su uso como apartamentos tur&iacute;sticos, hayan creado un <em>cocktail</em> <em>explosivo</em> que ha llevado a que los precios de los alquileres superen, hoy d&iacute;a, en m&aacute;s de un 20% los de antes de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        El camino para llegar a esta situaci&oacute;n no ha sido r&aacute;pido, ni tampoco f&aacute;cil. Se han tenido que producir numerosas circunstancias, algunas inesperadas, pero otras, la mayor&iacute;a, impulsadas desde distintas instancias p&uacute;blicas y privadas: la ya mencionada inexistencia de una pol&iacute;tica p&uacute;blica de vivienda que verdaderamente pudiera llevar ese nombre; la apuesta por la conversi&oacute;n de Barcelona &ndash;y otras localidades- en ciudades globales sin tener en cuenta lo anterior y dejando que el famoso y neoliberal efecto <em>trickle-down</em> hiciera su trabajo en la asignaci&oacute;n de recursos y en el reparto de la riqueza; la desregularizaci&oacute;n del mercado del alquiler a nivel estatal; el impulso a los cambios culturales necesarios para que la vivienda fuera considerada, finalmente, una mercanc&iacute;a &ndash;un pa&iacute;s de propietarios antes que de proletarios-; una apuesta decidida porque los motores de la econom&iacute;a fueran los servicios y el sector inmobiliario; la liberalizaci&oacute;n del suelo; las reformas en el mercado laboral; la apuesta por el turismo como vector econ&oacute;mico fundamental en los procesos de restructuraci&oacute;n urbana, la oferta de visados a aquellos extranjeros que compren viviendas por cuant&iacute;as superiores a los 500 mil euros, etc.
    </p><p class="article-text">
        Ante todo esto solo hay una forma de responder: con potentes y decididas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que intervengan en la medida de lo posible en el mercado de la vivienda, tanto de compra como de alquiler, desoyendo los <em>cantos de sirena</em> que apuestan por dejar todo en manos de un Mercado supuesto representante m&aacute;ximo de la eficiencia en la asignaci&oacute;n de recursos; los mismos que alegan que la situaci&oacute;n actual se debe, precisamente, a que el trabajo de &eacute;ste se ve sometido a las injerencias de los poderes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Justo en el viaje al Norte de Europa con el que empezaba el presente art&iacute;culo, tuve la oportunidad de escuchar al ge&oacute;grafo norteamericano Don Mitchell comentar algo al respecto que quiero traer aqu&iacute; a colaci&oacute;n: el mercado inmobiliario actual no est&aacute; funcionando incorrectamente, como se suele alegar, al rev&eacute;s, funciona a la perfecci&oacute;n, y deriva los beneficios a los que tienen el poder sobre &eacute;l, los inversores. No nos olvidemos de esto si queremos que Barcelona, as&iacute; como otras ciudades, dejen de ser la ciudad de los prodigio(os) alquileres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciudad-prodigiosos-alquileres_132_3291466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad de los prodigios(os) alquileres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turismofobia como significante flotante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismofobia-significante-flotante_132_3359437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a47a1b-a86f-4bf0-a34a-6f970f5296d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turismofobia como significante flotante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se produce algún hecho, acción o contestación vinculada con los efectos negativos que tiene el turismo masivo, se la suele tildar de turismofobia, cuando simplemente es una demostración de malestar social</p></div><p class="article-text">
        Si hay una palabra, un t&eacute;rmino, que abunda en los discursos oficiales -as&iacute; como en los medios de comunicaci&oacute;n- estas &uacute;ltimas semanas, sin duda, aparte de la consabida y eterna corrupci&oacute;n, es el de turismofobia. Pero, &iquest;qu&eacute; es la turismofobia?, &iquest;qu&eacute; se designa con ella?, &iquest;qui&eacute;n lo utiliza? y, quiz&aacute;s m&aacute;s importante, &iquest;para qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Bien, lo primero que habr&iacute;a que aclarar es que una cosa es la turismofobia y otra la turistofobia. Como bien recordaba recientemente el profesor Manuel Delgado, el t&eacute;rmino turistofobia no se refiere tanto a un toque espec&iacute;fico de atenci&oacute;n que, desde determinados sectores sociales, se realiza sobre la excesiva confianza depositada en el turismo como elemento dinamizador de las econom&iacute;as urbanas sino, m&aacute;s bien, a &ldquo;una mezcla de repudio, desconfianza y desprecio hacia esa figura que ya todos designan con la denominaci&oacute;n de origen &lsquo;guiri&rsquo;&rdquo;, entendiendo guiri como aquella figura t&iacute;pica del turista que permanece inexorablemente unida al imaginario social de amplias zonas del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Es importante subrayar esta diferencia porque en gran cantidad de ocasiones, cuando se produce alg&uacute;n hecho, acci&oacute;n o contestaci&oacute;n vinculada con los efectos negativos que tiene el turismo masivo, se la suele tildar de turismofobia, cuando simplemente es una demostraci&oacute;n de malestar social.E, igualmente, cuando algunas minor&iacute;as tienden a llevar demasiado lejos su repulsa simb&oacute;lica frente a dichas din&aacute;micas, volvemos a encontrarnos con un uso demasiado alegre del t&eacute;rmino, contribuyendo a la confusi&oacute;n. Y qu&eacute; decir de las medidas tomadas desde las administraciones p&uacute;blicas con competencias en la ordenaci&oacute;n de la oferta tur&iacute;stica de las ciudades. Ah&iacute; se desatan todos los demonios, ya que se est&aacute;n tocando importantes intereses materiales y la turismofobia se convierte en instrumento de lucha pol&iacute;tica y social en manos de las partes enfrentadas.
    </p><p class="article-text">
        La turismofobia deviene, as&iacute;, en aquello que L&eacute;vi-Strauss denominara un significante flotante, esto es, un elemento que re&uacute;ne propiedades antit&eacute;ticas, que puede ser una cosa y la otra, entrando en aparente confusi&oacute;n y contradicci&oacute;n y que depende, finalmente, de su conversi&oacute;n en significado de aquellos valores sobre los que se estructurar&iacute;an las pr&aacute;cticas. As&iacute;, no existir&iacute;a una verdad &uacute;nica sobre la turismofobia sino que &eacute;sta devendr&iacute;a una ejecutora de la misma, algo que se encuentra &iacute;ntimamente ligada a aquellos veh&iacute;culos que tienen mayor capacidad &ndash;y potencia- de instaurar su versi&oacute;n sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, es posible tildar de turismofobia, desde determinados medios y sectores sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, las respuestas y demandas vecinales de movimientos sociales provenientes de algunos barrios de Barcelona cuando &eacute;stos tratan de abrir un debate p&uacute;blico sobre algo que consideran que afecta a sus vidas cotidianas. A la vez que es posible adjetivar como turism&oacute;fico al Ajuntament de Barcelona en com&uacute; cuando intenta gobernar un fen&oacute;meno que, creo que todos podemos estar de acuerdo en ello, necesita ser normalizado y regularizado. Y tambi&eacute;n podemos estar bajo una acci&oacute;n turismof&oacute;bica &ndash;adem&aacute;s de en un error- cuando nos encontramos con pintadas y carteles que criminalizan directamente al turista de la situaci&oacute;n que vive un &aacute;rea de la ciudad. E, incluso, por qu&eacute; no, podr&iacute;amos estar hablando de una cierta autoturismofobia cuando los propios turistas &ndash;seg&uacute;n las encuestas realizadas por el Ajuntament de Barcelona en verano del 2016- en un 58% consideran que la capital de Catalunya acoge, palabras textuales, &ldquo;demasiados visitantes&rdquo; y que existe masificaci&oacute;n a la hora de acceder a determinados emplazamientos. Unos turistas que consideran, en un casi 40%, que los precios que tienen que pagar como visitantes son muy elevados en relaci&oacute;n con la calidad que se ofrece.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, esto y aquello es turismofobia. No se trata tanto de relativizar la cuesti&oacute;n ni de a&ntilde;adir otro art&iacute;culo m&aacute;s al marasmo de posiciones l&iacute;quidas a las que &uacute;ltimamente nos estamos acostumbrado en demas&iacute;a, sino de un intento por situar un t&eacute;rmino en su justa medida y reclamar un poco de seriedad y responsabilidad en el uso de una palabra que determinan heterog&eacute;neas acciones que pueden llegar a generar efectos por nadie deseados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismofobia-significante-flotante_132_3359437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turismofobia como significante flotante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Turismofobia,Masificación turística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turismefòbia com a significant flotant]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismefobia-com-significant-flotant_132_3359431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a47a1b-a86f-4bf0-a34a-6f970f5296d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turismefòbia com a significant flotant"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quan es produeix algun fet, acció o contestació vinculada amb els efectes negatius que té el turisme massiu, es titlla de turismefòbia, quan simplement és una demostració de malestar social</p></div><p class="article-text">
        Si hi ha una paraula, un terme, que abunda en els discursos oficials -aix&iacute; com en els mitjans de comunicaci&oacute;- aquestes darreres&nbsp;setmanes, sens dubte, a banda de la coneguda i eterna corrupci&oacute;, &eacute;s el de turismef&ograve;bia. Per&ograve;, qu&egrave; &eacute;s la turismef&ograve;bia?, qu&egrave; vol dir?, qui l'utilitza?, i, potser all&ograve; m&eacute;s important, &iquest;per a qu&egrave;?.
    </p><p class="article-text">
        B&eacute;, el primer que caldria aclarir &eacute;s que una cosa &eacute;s la turismef&ograve;bia i una altra la turistaf&ograve;bia. Com encertadament recordava fa poc el professor Manuel Delgado, el terme turistaf&ograve;bia no es refereix tant a un toc espec&iacute;fic d'atenci&oacute; que, des de determinats sectors socials, es fa sobre l'excessiva confian&ccedil;a dipositada en el turisme com a element dinamitzador de les economies urbanes sin&oacute;, m&eacute;s aviat , a &ldquo;una barreja de repudi, desconfian&ccedil;a i menyspreu cap a aquesta figura que ja tots designen amb la denominaci&oacute; d'origen 'guiri'&rdquo;, entenent guiri com aquella figura t&iacute;pica del turista que roman inexorablement unida a l'imaginari social d'&agrave;mplies zones de l'Estat espanyol.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s important subratllar aquesta difer&egrave;ncia perqu&egrave; en gran quantitat d'ocasions, quan es produeix algun fet, acci&oacute; o contestaci&oacute; vinculada amb els efectes negatius que t&eacute; el turisme massiu, se&nbsp;sol titllar de turismef&ograve;bia, quan simplement &eacute;s una demostraci&oacute; de malestar social. Igualment, quan algunes minories tendeixen a portar massa lluny la seva repulsa simb&ograve;lica davant aquestes din&agrave;miques, tornem a trobar-nos amb un &uacute;s massa alegre del terme, contribuint a la confusi&oacute;. I qu&egrave; dir de les mesures preses des de les administracions p&uacute;bliques amb compet&egrave;ncies en l'ordenaci&oacute; de l'oferta tur&iacute;stica de les ciutats. Aqu&iacute; es deslliguen tots els dimonis, ja que s'estan tocant importants interessos materials i la turismef&ograve;bia es converteix en instrument de lluita pol&iacute;tica i social en mans de les parts enfrontades.
    </p><p class="article-text">
        La turismef&ograve;bia esdev&eacute;, aix&iacute;, en all&ograve; que L&eacute;vi-Strauss va anomenar un significant flotant, &eacute;s a dir, un element que reuneix propietats antit&egrave;tiques, que pot ser una cosa i l'altra, entrant en aparent confusi&oacute; i contradicci&oacute; i que dep&egrave;n, finalment, de la seva conversi&oacute; en significat d'aquells valors sobre els quals s'estructurarien les pr&agrave;ctiques. Aix&iacute;, no existiria una veritat &uacute;nica sobre la turismef&ograve;bia sin&oacute; que aquesta esdevindria una&nbsp;executora d'aquesta, cosa que es troba &iacute;ntimament lligada a aquells vehicles que tenen m&eacute;s capacitat -i potencial- d'instaurar la seva versi&oacute; sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        D'aquesta manera, &eacute;s possible qualificar de turismef&ograve;bia, des de determinats mitjans i sectors socials, econ&ograve;mics i pol&iacute;tics, les respostes i demandes ve&iuml;nals de moviments socials provinents d'alguns barris de Barcelona quan aquests tracten d'obrir un debat p&uacute;blic sobre alguna cosa que consideren que afecta les seves vides quotidianes. Alhora que &eacute;s possible adjectivar com turismef&ograve;bic&nbsp;a l'Ajuntament de Barcelona en com&uacute; quan intenta governar un fenomen que, crec que tots podem estar-hi d'acord, necessita ser normalitzat i regularitzat. I tamb&eacute; podem estar sota una acci&oacute; turismef&ograve;bica -a m&eacute;s d'estar en un error- quan ens trobem amb pintades i cartells que criminalitzen directament al turista de la situaci&oacute; que viu una &agrave;rea de la ciutat. I, fins i tot, per qu&egrave; no, podr&iacute;em estar parlant d'una certa autoturismef&ograve;bia quan els mateixos turistes -segons les enquestes realitzades per l'Ajuntament de Barcelona a l'estiu del 2016- en un 58% consideren que la capital de Catalunya acull, paraules textuals, &ldquo;massa visitants &rdquo;i que hi ha massificaci&oacute; a l'hora d'accedir a determinats espais. Uns turistes que consideren, en un gaireb&eacute; 40%, que els preus que han de pagar com a visitants s&oacute;n molt elevats en relaci&oacute; amb la qualitat que s'ofereix.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, aix&ograve; i all&ograve; &eacute;s turismef&ograve;bia. No es tracta tant de relativitzar la q&uuml;esti&oacute; ni d'afegir un altre article m&eacute;s al marasme de posicions l&iacute;quides a les que darrerament&nbsp;ens hi&nbsp;estem acostumant en exc&eacute;s, sin&oacute; d'un intent per situar un terme en la seva justa mesura i reclamar una mica de serietat i responsabilitat en l'&uacute;s d'una paraula que determinen heterog&egrave;nies accions que poden arribar a generar efectes per ning&uacute; desitjats.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismefobia-com-significant-flotant_132_3359431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turismefòbia com a significant flotant]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Massificació turística,Turismo,Gentrificació]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turismofobia, frente de clases y #VidaLaietana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismofobia-frente-clases-vidalaietana_132_3399446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4e027f4-652a-4ffd-847c-bb41cd497f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turismofobia, frente de clases y #VidaLaietana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta evidente que aquellos mensajes de las paredes que señalan a los turistas como terroristas o los responsabilizan de destruir la ciudad ponen el acento en la parte, digamos, más débil de la industria turística, el propio turista</p></div><p class="article-text">
        La cita era a las 11.00 h.- de la ma&ntilde;ana en la puerta del edificio que ocupa los n&uacute;meros 8 y 10 en la barcelonesa Via Laietana. Sin embargo, los organizadores, una plataforma compuesta por, al menos, diecinueve organizaciones diferentes de la ciudad, hab&iacute;an llegado unos minutos antes a un callej&oacute;n cercano para preparar la acci&oacute;n. La idea era sencilla, apropiarse, aunque fuera por un rato, de la Via Laietana; bailar llevando unas cajas de cart&oacute;n con forma de casas sobre los hombros al ritmo de una &oacute;pera, dotar esta amplia avenida de la ciudad de vida construyendo #VidaLaietana en una zona que, actualmente, se encuentra de nuevo bajo el foco de los proyectos de reforma.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo principal de esta acci&oacute;n <em>artivista</em> no ha sido otro que reclamar al Ayuntamiento de Barcelona que convierta el edificio se&ntilde;alado en parte del <em>prometido</em> parque de vivienda p&uacute;blica, promoviendo la creaci&oacute;n de 160 viviendas y comercios de alquiler en un inmueble que, de hecho, ya es de titularidad municipal.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/863325126737223681?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En el manifiesto elaborado para la ocasi&oacute;n, los promotores de #VidaLaietana se&ntilde;alan la &ldquo;voracidad de la industria tur&iacute;stica y del mercado inmobiliario&rdquo;, as&iacute; como los efectos que &eacute;stos generan y que se manifiestan en forma de expulsi&oacute;n de los vecinos y vecinas y de los comerciantes de su barrios, en este caso en el Barri G&ograve;tic y, por extensi&oacute;n, del resto de Ciutat Vella. Una vez m&aacute;s, los movimientos sociales urbanos han denunciado el papel del mercado inmobiliario y masificaci&oacute;n tur&iacute;stica en las din&aacute;micas de gentrificaci&oacute;n y turistificaci&oacute;n que se dan en la ciudad, algo que se presenta como una excelente ocasi&oacute;n para reflexionar sobre las &uacute;ltimas, y cada vez m&aacute;s frecuentes, acusaciones de turismofobia que parecen haberse instalado en algunos discursos pol&iacute;ticos y empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Resulta evidente que aquellos mensajes de las paredes que se&ntilde;alan a los turistas como terroristas -<em>Tourist you'are the terrorist</em>- o los responsabilizan de destruir la ciudad -<em>You are destroying the city, tourist go home</em>-, y que pueden ser tildados de turismof&oacute;bicos, ponen el acento en la parte, digamos, m&aacute;s d&eacute;bil de la industria tur&iacute;stica, el propio turista. Esto puede ser debido a &eacute;ste es el elemento m&aacute;s visible, el de m&aacute;s f&aacute;cil acceso, el que tiene una mayor presencia -a veces excesiva- en el espacio urbano de nuestras ciudades. Al contrario que un proceso de reforma urbana, que en principio puede agradar a todo el mundo y cuyos efectos tardan mucho m&aacute;s en verse manifestados, el turismo, los turistas, aparecen ante nuestros ojos copando la cotidianeidad con mayor velocidad y evidencia. Sin embargo, todos y todas hemos sido turistas y, de hecho, se podr&iacute;a considerar que el hecho de <em>ser turista</em> es un logro de las clases obreras de las sociedades de postguerra, con su mes de vacaciones pagadas y su libertad de movimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, <a href="http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160821/404095232373/turistas-barcelona-masificacion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientes encuestas</a> comienzan a mostrar un cierto malestar entre los propios turistas, se&ntilde;alando la masificaci&oacute;n y la propia explotaci&oacute;n a la que se ve expuesta la ciudad. Los discursos contra el turismo centrado en los turistas se muestran, as&iacute;, desubicados, err&oacute;neos o, lo que es peor, contraproducentes. En gran cantidad de ocasiones la narrativa turismof&oacute;bica, adem&aacute;s de se&ntilde;alar al culpable equivocado, centra su atenci&oacute;n en cuestiones vinculadas al civismo o a indebidos comportamientos en el denominado espacio p&uacute;blico, lo cual puede llegar a generar respuestas institucionales basadas en nuevas ordenanzas que regulen el comportamiento en calles y plazas, el endurecimiento de las multas, etc., pero que no har&aacute;n frente verdaderamente al elemento principal de la cuesti&oacute;n: la producci&oacute;n de la oferta y el hecho de que la ciudad, y en este caso Barcelona, se ha convertido en una gran <em>f&aacute;brica social</em> donde las din&aacute;micas de explotaci&oacute;n no se restringen, como tradicionalmente han sido, a la esfera productiva, esto es, los lugares de trabajo, sino que atraviesan sus paredes y se trasladan al &aacute;mbito de la sociabilidad y la reproducci&oacute;n social, las calles, las plazas, las viviendas, etc.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad que vive una excesiva dependencia del turismo puede generar, y genera, <em>disneyficaci&oacute;n</em> de los centros hist&oacute;ricos, monocultivo comercial, p&eacute;rdida de identidad local, gentrificaci&oacute;n, transformaci&oacute;n del paisaje urbano y heridas de muerte a la vida social de los barrios. La respuesta a esta situaci&oacute;n puede venir desde la pol&iacute;tica institucional, el Ayuntamiento, el Gobierno de la Generalitat o del Estado, pero tambi&eacute;n desde la propia poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de organizaciones como el reciente <em>Sindicat de Llogaters</em>, cuyo nombre, <em>Sindicat</em>, es m&aacute;s apropiado que nunca en el contexto antes se&ntilde;alado de explotaci&oacute;n fuera del &aacute;mbito productivo, o la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS), que exige una regulaci&oacute;n m&aacute;s profunda de dicho sector.
    </p><p class="article-text">
        La acci&oacute;n de #VidaLaietana acab&oacute; con &ldquo;For&ccedil;a&rdquo; y un llamado a la &ldquo;vuelta de la vida a los barrios&rdquo;. En solo media hora la plataforma cort&oacute; la Via Laietana y bail&oacute;, directamente, sobre ella mientras turistas curiosos continuaban con sus paseos, en bici o andando, por ambas aceras de la avenida. El &aacute;rea volv&iacute;a, as&iacute;, a su actividad natural, como tambi&eacute;n volver&aacute;n los cruces de declaraciones entre instituciones ech&aacute;ndose la culpa unos a otros por la compleja situaci&oacute;n que enfrenta la capital. Sin embargo, algo bulle y Barcelona ha asistido, una vez m&aacute;s, a la conformaci&oacute;n de un frente de clases en la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/turismofobia-frente-clases-vidalaietana_132_3399446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 12:44:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turismofobia, frente de clases y #VidaLaietana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismofobia,Turismo,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[S'han tornat bojos aquests americans?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/shan-tornat-bojos-aquests-americans_132_3733808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran bossa de nord-americans blancs provinents d'entorns socials depauperats ha votat pel nacionalisme econòmic, el manteniment de llocs de treball al país</p></div><p class="article-text">
        Com &eacute;s possible que els votants dels Estats Units hagin escollit&nbsp;alg&uacute; com Donald Trump? &Eacute;s que per ventura no l'han vist mil i una vegades proclamant el seu racisme i el seu masclisme? &Eacute;s que no han -hem- estat testimonis una vegada i una altra&nbsp;de la seva m&eacute;s absoluta grolleria, la seva inquietant falta d'escr&uacute;pols, la seva evident xuleria? Qu&egrave; ha pogut passar? S&oacute;n realment els nord-americans aquests ignorants descerebrats que ens mostren les teles&egrave;ries? S'han tornat bojos aquests americans?
    </p><p class="article-text">
        Assistim, ara, a tota una cascada d'interpretacions, an&agrave;lisis, revisions i estudis, m&eacute;s o menys seriosos, que intenten explicar el per qu&egrave; d'aquesta elecci&oacute;. Som testimonis de multitud de quadres comparatius, esquemes i representacions que ens mostren percentatges de vots dividits i classificats en funci&oacute; de la ra&ccedil;a, la classe social o el sexe dels nord-americans, en un intent d'escodrinyar, amb eines del fons de calaix de la sociologia, qu&egrave; ha passat, qu&egrave;, suposadament, ha pogut fallar perqu&egrave; tal personatge acabi governant&nbsp;els destins del m&oacute;n durant els pr&ograve;xims quatre o, d&eacute;u no ho vulgui, vuit anys. El que ning&uacute; sembla preguntar-se, no almenys en veu alta, &eacute;s per qu&egrave; si abans les enquestes i els estudis van fallar, per qu&egrave; ara acceptaran&nbsp;un diagn&ograve;stic postelectoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Assistim, a m&eacute;s, a una pugna te&ograve;rica -una altra m&eacute;s, una cosa molt pr&ograve;pia de determinades institucions, sobretot acad&egrave;miques, per&ograve; tamb&eacute; d'empreses de comunicaci&oacute;-, per veure quins principis o marcs s'ajusten millor a les insondables raons dels votants per tal elecci&oacute;: que si s'ha posat de manifest que les bases materials dels nord-americans no serveixen com a factor explicatiu fonamental, que si el racisme segueix estant en el centre de la vida social local i, per tant, es tracta d'un tema cultural, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amb una mica menys d'ambici&oacute;, per&ograve;, i a un nivell a mig cam&iacute; entre all&ograve;&nbsp;sociol&ograve;gic i all&ograve;&nbsp;filos&ograve;fic -considerant els missatges, els relats i els fets que ens arriben des de l'altre costat de l'Atl&agrave;ntic-, potser sigui possible deixar entreveure una petita llum, alguna pista que aporti una mica de sentit a tota aquesta <em>suposada</em> desra&oacute;. I dic suposada perqu&egrave; -per altra banda, una cosa molt f&agrave;cil de dir a&nbsp;pilota passada<em>-</em> crec que el resultat no podria haver estat d'una altra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute; que aqu&iacute; va la meva hip&ograve;tesi: la vict&ograve;ria de Donald Trump a&nbsp;les eleccions nord-americanes s'ha degut a la interpel&middot;laci&oacute; directa que aquest ha realitzat a un grup social concret i diferenciat de la poblaci&oacute; nord-americana que, en certa mesura, ha estat la gran oblidada de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques del pa&iacute;s, l'antiga i empobrida classe mitjana i classe obrera blanca. I aquesta interpel&middot;laci&oacute; s'ha basat en l'&uacute;s de determinats dispositius ideol&ograve;gics que han aconseguit substanciar, prendre consci&egrave;ncia de si, a aquest grup social com a subjectes independents. &Eacute;s a dir, i com deia Louis Althusser, ha &ldquo;reclutat subjectes entre els individus, transformant els individus en subjectes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, i continuant amb el pensament d'Althusser, aquests membres d'una classe mitjana i baixa empobrida han estat interpel&middot;lats per un altre <em>Subjecte</em> que els ha llan&ccedil;at el seg&uuml;ent missatge: &ldquo;Jo s&oacute;c com vosaltres i vosaltres podeu ser com jo&rdquo;, refor&ccedil;ant el mecanisme i tancant el cercle de la pr&agrave;ctica ideol&ograve;gica. Aquest fet, molt m&eacute;s dif&iacute;cil de ser dut a terme entre les minories, &eacute;s fonamental per entendre el <em>fenomen Trump</em>. Aix&iacute;, les propostes d'aquest, la renegociaci&oacute; del Tractat de Lliure Comer&ccedil; amb M&egrave;xic i el Canad&agrave;, l'eliminaci&oacute; el TTIP, el control de fronteres restringint la mobilitat empresarial i de treballadors, l'establiment d'aranzels, etc., es dirigeixen directament i concretament a aquest grup social. Que siguin propostes veraces i efectives no importa, la connexi&oacute; entre subjectes i el reclutament ja est&agrave; fet.
    </p><p class="article-text">
        I aix&iacute; est&agrave; el tema, aquella gran bossa de nord-americans blancs provinents d'entorns socials depauperats ha votat pel nacionalisme econ&ograve;mic, el manteniment de llocs de treball al pa&iacute;s, per fer fora els immigrants amb els quals han de competir, etc., cosa que no hauria de sorprendre en una Europa que ha patit recentment el <em>Brexit.</em> Ambdues situacions s&oacute;n altament semblants.
    </p><p class="article-text">
        I, compte, que aix&ograve; t&eacute; molt a veure amb la falta d'expectatives i d'esperances que el Partit Dem&ograve;crata genera en aquests mateixos sectors socials, ja que les promeses de la <em>preparada</em> Hillary Clinton no anaven m&eacute;s enll&agrave; d'un cert <em>status quo</em> econ&ograve;mic i social. El paper de l'esquerra institucional no nom&eacute;s &eacute;s el de presentar-se com a alternativa pol&iacute;tica en un context de rivalitat electoral, sin&oacute; tamb&eacute; el de canalitzar el descontentament i la lluita per una societat diferent.
    </p><p class="article-text">
        D'aquesta manera ara, potser, es podria preguntar, per qu&egrave; a Espanya es segueix votant el Partit Popular.&nbsp;&Eacute;s que estan bojos aquests espanyols?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/shan-tornat-bojos-aquests-americans_132_3733808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Nov 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[S'han tornat bojos aquests americans?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se han vuelto locos estos americanos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/vuelto-locos-americanos_132_3733792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran bolsa de estadounidenses blancos provenientes de entornos sociales depauperados ha votado por el nacionalismo económico, el mantenimiento de puestos de trabajo en el país</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que los votantes de Estados Unidos hayan elegido a alguien como Donald Trump? &iquest;Es que acaso no lo han visto mil y una veces proclamando su racismo y su machismo? &iquest;Es que no han &ndash;hemos- sido testigos una y otra vez de su m&aacute;s absoluta groser&iacute;a, su inquietante falta de escr&uacute;pulos, su evidente chuler&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; ha podido pasar? &iquest;Son, realmente, los estadounidenses esos paletos descerebrados que nos muestran las teleseries? &iquest;Se han vuelto locos estos americanos?
    </p><p class="article-text">
        Asistimos, ahora, a toda una catarata de interpretaciones, an&aacute;lisis, revisiones y estudios, m&aacute;s o menos serios, que intentan explicar el por qu&eacute; de esta elecci&oacute;n. Somos testigos de multitud de cuadros comparativos, esquemas y representaciones que nos muestran porcentajes de votos divididos y clasificados en funci&oacute;n de la raza, la clase social o el sexo de los estadounidenses, en un intento de escudri&ntilde;ar, con herramientas del fondo de caj&oacute;n de la sociolog&iacute;a, qu&eacute; ha pasado, qu&eacute;, supuestamente, ha podido fallar para que tal personaje vaya a gobernar los destinos del mundo durante los pr&oacute;ximos cuatro o, dios no lo quiera, ocho a&ntilde;os. Lo que nadie parece preguntarse, no al menos en voz alta, es por qu&eacute; si antes las encuestas y los estudios fallaron, por qu&eacute; ahora van a aceptar en un diagn&oacute;stico post-electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asistimos, adem&aacute;s, a una pugna te&oacute;rica &ndash;otra m&aacute;s, algo muy propio de determinadas instituciones, sobre todo acad&eacute;micas, pero tambi&eacute;n de empresas de comunicaci&oacute;n-, por ver qu&eacute; principios o marcos se ajustan mejor a las insondables razones de los votantes para tal elecci&oacute;n: que si se ha puesto de manifiesto que las bases materiales de los norteamericanos no sirven como factor explicativo fundamental, que si el racismo sigue estando en el centro de la vida social local y, por tanto, se trata de un tema cultural, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un poco menos de ambici&oacute;n, sin embargo, y a un nivel a medio camino entre lo sociol&oacute;gico y lo filos&oacute;fico &ndash;considerando los mensajes, los relatos y los hechos que nos llegan desde el otro lado del Atl&aacute;ntico-, quiz&aacute;s sea posible dejar entrever una peque&ntilde;a luz, alguna pista que aporte algo de sentido a toda esta <em>supuesta</em> sinraz&oacute;n. Y digo supuesta porque -por otro lado, algo muy f&aacute;cil de decir a <em>toro pasado-</em> creo que el resultado no podr&iacute;a haber sido de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que aqu&iacute; va mi hip&oacute;tesis: la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas se ha debido a la interpelaci&oacute;n directa que &eacute;ste ha realizado a un grupo social concreto y diferenciado de la poblaci&oacute;n estadounidense que, en cierta medida, ha sido la gran olvidada de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas del pa&iacute;s, la antigua y empobrecida clase media y clase obrera blanca. Y esta interpelaci&oacute;n se ha basado en el uso de determinados dispositivos ideol&oacute;gicos que han logrado sustanciar, tomar conciencia de s&iacute;, a este grupo social en tanto que sujetos independientes. Es decir, y como dec&iacute;a Louis Althusser, ha &ldquo;reclutado sujetos entre los individuos, transformando a los individuos en sujetos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, y continuando con el pensamiento de Althusser, estos miembros de una clase media y baja empobrecida han sido interpelado por otro <em>Sujeto</em> que les ha lanzado el siguiente mensaje: &ldquo;Yo soy como vosotros y vosotros pod&eacute;is ser como yo&rdquo;, reforzando el mecanismo y cerrando el c&iacute;rculo de la pr&aacute;ctica ideol&oacute;gica. Este hecho, mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de ser llevado a cabo entre las minor&iacute;as, es fundamental para entender el <em>fen&oacute;meno Trump</em>. As&iacute;, las propuestas de &eacute;ste, la renegociaci&oacute;n del Tratado de Libre Comercio con M&eacute;xico y Canad&aacute;, la eliminaci&oacute;n el TTIP, el control de fronteras restringiendo la movilidad empresarial y de trabajadores, el establecimiento de aranceles, etc., se dirigen directa y concretamente a este grupo social. Que sean propuestas veraces y efectivas no importa, la conexi&oacute;n entre sujetos y el reclutamiento ya est&aacute; hecho.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; est&aacute; el tema, aquella gran bolsa de estadounidenses blancos provenientes de entornos sociales depauperados ha votado por el nacionalismo econ&oacute;mico, el mantenimiento de puestos de trabajo en el pa&iacute;s, por echar fuera a los inmigrantes con los cuales tienen que competir, etc., algo que no deber&iacute;a sorprendernos en una Europa que ha sufrido recientemente el <em>Brexit. </em>Ambas situaciones son altamente parecidas.
    </p><p class="article-text">
        Y, ojo, que esto tiene mucho que ver con la falta de expectativas y de esperanzas que el Partido Dem&oacute;crata genera en esos mismos sectores sociales, ya que las promesas de la <em>preparada</em> Hillary Clinton no iban m&aacute;s all&aacute; de un cierto <em>status quo</em> econ&oacute;mico y social. El papel de la izquierda institucional no solo es el de presentarse como alternativa pol&iacute;tica en un contexto de rivalidad electoral, sino tambi&eacute;n el de canalizar el descontento y la lucha por una sociedad diferente.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma ahora, quiz&aacute;s, cabr&iacute;a preguntarnos, &iquest;por qu&eacute; en Espa&ntilde;a se sigue votando al Partido Popular? &iquest;Es que est&aacute;n locos estos espa&ntilde;oles?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/vuelto-locos-americanos_132_3733792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Nov 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Se han vuelto locos estos americanos?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sorprèn i no sorprèn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/sorpren-sorpren_132_3798049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La principal diferència entre Jeremy Corbyn i Pedro Sánchez és el clar exemple de desideologització que ha acompanyat l'exlíder del PSOE</p></div><p class="article-text">
        Em permeto agafar prestada la cap&ccedil;alera d'una de les meves seccions favorites del diari <em>Menorca</em> per titular aquest article. Sorpr&egrave;n i no sorpr&egrave;n es troba situada dins l'&agrave;rea d'opini&oacute; d'<em>Es diari,</em> com es coneix popularment a l'illa, i sempre relata un fet que, humilment, pret&eacute;n fer pensar al lector. Per exemple &ldquo;Sorpr&egrave;n i no sorpr&egrave;n que hores despr&eacute;s que senyalitzessin la prohibici&oacute; d'aparcar al carrer tal de Ma&oacute;, ja fos possible veure alguns cotxes irregularment estacionats&rdquo;. I coses aix&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Doncs b&eacute;, a mi em sorpr&egrave;n i no em sorpr&egrave;n com de poc s'ha comparat la situaci&oacute; de la setmana passada al PSOE amb la viscuda al Partit Laborista brit&agrave;nic pel seu l&iacute;der Jeremy Corbyn fa uns mesos. Recordem que Corbyn tamb&eacute; va viure una rebel&middot;li&oacute; interna al seu partit, concretament per part dels diputats laboristes que l'acompanyaven en la seva oposici&oacute; al Govern tory a la Casa dels Comuns. De fet, fa escassament dues setmanes que vam poder ser testimonis de com va finalitzar aquesta hist&ograve;ria quan, despr&eacute;s d'una votaci&oacute; en prim&agrave;ries d'un partit que ha augmentat en escassos mesos el seu nombre de militants des dels 200.000 de fa un any als m&eacute;s de 500.000 de l'actualitat, Jeremy Corbyn no nom&eacute;s va reafirmar el seu lideratge davant els que van gosar q&uuml;estionar-lo en el si del laborisme, sin&oacute; que fins i tot va aconseguir un suport m&eacute;s ampli que quan va ser elegit.
    </p><p class="article-text">
        B&eacute;, seria una mica exagerat dir que els mitjans de comunicaci&oacute; m&eacute;s generalistes no van trobar aquest paral&middot;lelisme, igual d'exagerat que seria establir la hip&ograve;tesi que mitjan&ccedil;ant la seva total i absoluta ignor&agrave;ncia es pretengu&eacute;s, en certa mesura, exorcitzar que el mateix resultat es pogu&eacute;s produir amb Pedro S&aacute;nchez al PSOE. Una exageraci&oacute; &ndash;aix&iacute; som els sevillans&ndash;, ja que una simple cerca a algun fam&oacute;s i &uacute;til cercador d'internet oferir&agrave; tres o quatre entrades on, encara que m&iacute;nimes, algunes refer&egrave;ncies al cas s&iacute; que hi apareixen. M&iacute;nimes.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, per mi, el m&eacute;s curi&oacute;s del tema, i la seva principal difer&egrave;ncia amb el cas angl&egrave;s, &eacute;s el clar exemple de desideologitzaci&oacute; que ha acompanyat a S&aacute;nchez des del principi. O, si ho voleu veure aix&iacute;, l'allunyat que es trobaria el ja l'exsecretari general del PSOE dels postulats pol&iacute;tics de Corbyn. S&iacute;, perqu&egrave;, ara fa escassament un any, el mateix S&aacute;nchez, en una entrevista a aquest grup d'empreses de comunicaci&oacute; que l'ha acompanyat amb tant d'amor en els seus &uacute;ltims dies al capdavant dels socialistes, declarava la seva proximitat als postulats social-liberals &ndash;socialreformistes, deia ell&ndash; del franc&egrave;s Manuel Valls, aix&iacute; com el seu allunyament dels plantejaments que arribaven des del laborisme brit&agrave;nic, els quals, segons S&aacute;nchez, no havien ent&egrave;s el proc&eacute;s de globalitzaci&oacute; en qu&egrave; estem immersos (sic).
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute; que, tamb&eacute; pot ser que els mitjans de comunicaci&oacute; no hagin trobat les similituds en tots dos casos perqu&egrave;, com diu el refrany castell&agrave;, un cas s'assemblaria a un altre com un ou a una castanya, i l'&uacute;nica similitud fos la posici&oacute; ideol&ograve;gica de la bases. Encara que, sincerament, el que sorpr&egrave;n i no sorpr&egrave;n &eacute;s que, q&uuml;estions ideol&ograve;giques a part, hagin estat els aparells enfortits per anys d'abandonament dels principis socialdem&ograve;crates m&eacute;s b&agrave;sics &ndash;i amb m&eacute;s contactes en l'establishment econ&ograve;mic nacional&ndash;, els que hagin encap&ccedil;alat la rebel&middot;li&oacute; en ambd&oacute;s caos.
    </p><p class="article-text">
        Sorpr&egrave;n i no sorpr&egrave;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mansilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/sorpren-sorpren_132_3798049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sorprèn i no sorprèn]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
