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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Duque]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_duque/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Duque]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los niños de la sorriba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ninos-sorriba_132_1409250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nuestro mundo, denunciaba el profesor Lled&oacute; en la d&eacute;cada de los 90 del pasado siglo, alimenta &ldquo;d&iacute;a a d&iacute;a y bajo sutiles formas, esta creciente invitaci&oacute;n a la desmemoria&rdquo;. Una desmemoria, naturalmente, que nada tiene que ver con involuntarios despistes sino que est&aacute; emparentada con una muy voluntaria y execrable manera de esconder hechos que realmente sucedieron.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de ello ser&iacute;a el silencio que durante tant&iacute;simos a&ntilde;os ha escondido las actuaciones delictivas de sacerdotes cat&oacute;licos violadores repartidos por el universo mundo, desmemoriado silencio &eacute;ste amparado &mdash;sobre todo en el caso espa&ntilde;ol&mdash; en la necesaria complicidad de autoridades civiles y religiosas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora empiezan a hacerse p&uacute;blicos algunos de los desafueros y abusos perpetrados por estos religiosos cat&oacute;licos en ni&ntilde;os de sus parroquias.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidas sean estas informaciones, pero la triste realidad es que estas aclaraciones, absolutamente justas y necesarias, llegan tarde, bien porque los delitos han prescrito, bien porque los susodichos violadores han muerto en alg&uacute;n oscuro pueblo de monta&ntilde;a o perdido barrio de una gran ciudad, o en otro pa&iacute;s &mdash;normalmente en Am&eacute;rica&mdash;, adonde los obispos los enviaban cuando les llegaban las denuncias de las familias de los ni&ntilde;os que sufrieron los atropellos de estos facinerosos con sotana.
    </p><p class="article-text">
        El libro del que hoy nos ocupamos &mdash;<em>La sorriba de la miseria</em>, de Emilio Acosta&mdash; denuncia otro tipo de silenciado &mdash;o al menos no suficientemente aireado&mdash; abuso sobre la infancia: la explotaci&oacute;n y el trabajo de los ni&ntilde;os de familias pobres en la Espa&ntilde;a imperial del nacionalcatolicismo de los a&ntilde;os 40 y 50 del siglo XX, aquellos chiquillos hijos de jornaleros sin tierra, hermanos del ni&ntilde;o yuntero de Miguel Hern&aacute;ndez y que, &ldquo;menores que un grano de avena&rdquo;, como &eacute;l, nacieron &ldquo;como la herramienta/ a los golpes destinado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <em>La sorriba de la miseria </em>se presentan los hechos de una manera simple,  con el modesto decoro de la pobreza y la dolorosa claridad de quien recuerda una experiencia inolvidable: c&oacute;mo la Espa&ntilde;a de Franco conden&oacute;, sin inmutarse y sin juicio, a una franja de la generaci&oacute;n nacida en los a&ntilde;os 30 a vivir en el analfabetismo y la miseria.
    </p><p class="article-text">
        Emilio Acosta, que tiene unos animosos 82 a&ntilde;os y reparte papelitos a los estudiantes cuando acude a la Universidad para asistir a alg&uacute;n seminario o conferencia inst&aacute;ndolos a pensar por su cuenta, a valorar como un bien supremo el acceso a la educaci&oacute;n y la cultura, a &ldquo;defender siempre la independencia soberana de la opini&oacute;n frente a toda violencia ejercida desde el poder&rdquo; &mdash;Stefan Zweig dixit&mdash;, Emilio Acosta, repito, nos mete as&iacute; en el ag&oacute;nico mundo del trabajo infantil: &ldquo;Un d&iacute;a me dijo mi madre que ten&iacute;a que ir a trabajar al d&iacute;a siguiente &mdash;media en el almanaque, escasos nueve a&ntilde;os de edad&mdash;. &Eacute;ramos seis hermanos, las mujeres no trabajaban en aquellos tiempos sino en la casa, los otros hermanos eran menores. Ese d&iacute;a &mdash;aunque solo ese d&iacute;a&mdash; me sent&iacute; importante; pensaba que a mis nueve a&ntilde;os era ya un hombre. No sab&iacute;a cuan duro iba a ser aquel infierno y campo de concentraci&oacute;n que llamaban sorribas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por explicar que las sorribas, seg&uacute;n los diccionarios, eran los trabajos que se hac&iacute;an en un terreno, rompi&eacute;ndolo o rebaj&aacute;ndolo, para prepararlo con fines agr&iacute;colas. Pero Emilio Acosta nos aclara que en muchas ocasiones las labores no consist&iacute;an solamente en preparar un bancal para sembrarlo de pl&aacute;tanos, sino que, adem&aacute;s, las piedras y el entullo que se sacaban del terreno se aprovechaban para construir charcas en las zonas lim&iacute;trofes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo &mdash;dice Acosta&mdash;, como siempre, era el de las mulas: cargar y cargar piedras voluminosas, caminando por el tabl&oacute;n de madera que part&iacute;a desde el fondo de la charca &mdash;tres o cuatro metros de declive&mdash; hasta donde estaba el pedrero. Recuerdo c&oacute;mo se doblaban aquellos tablones cuando uno sub&iacute;a cargado con una piedra voluminosa. &iquest;Qui&eacute;n sabe cu&aacute;nto pesar&iacute;an aquellas piedras que levantaban hasta la altura de la cintura dos o tres hombres, mientras que yo me met&iacute;a debajo con una bolsa de cemento vac&iacute;a como almohadilla? [&hellip;] Ya en aquellos tiempos ten&iacute;a catorce a&ntilde;os y un bagaje de cinco a&ntilde;os de pre-selecci&oacute;n. En aquel trabajo, donde estuve un a&ntilde;o y pico, hab&iacute;a que levantarse de madrugada. Este distaba unos cuantos kil&oacute;metros y ten&iacute;amos que ir caminando de noche, por veredas y caminos, muchas veces hasta lloviendo. Cuando hab&iacute;a luna llena se caminaba m&aacute;s o menos bien (los caminos eran de tierra y piedras), lo malo era cuando hab&iacute;a que caminar a oscuras. El trabajo comenzaba a las siete y media de la ma&ntilde;ana (en verano era buena hora, no as&iacute; en invierno) y hab&iacute;a que estar al pie de la zanja, donde se hab&iacute;a dejado el trabajo el d&iacute;a anterior. Antes hab&iacute;a que recoger las herramientas del pajero donde se guardaban&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En varias ocasiones el autor niega que el libro sea una biograf&iacute;a individual y creo que tiene raz&oacute;n: es una breve, trist&iacute;sima y muy dolorosa nota de sociedad en la que se da noticia de c&oacute;mo a &eacute;l y a un mont&oacute;n de chiquillos de Tazacorte se les rob&oacute; la escolaridad y la alegr&iacute;a del juego de la infancia y se les explot&oacute; en trabajos brutales y muy mal pagados para que los ricos fuesen m&aacute;s ricos y los pobres no pasaran nunca de mano de obra barat&iacute;sima y analfabeta.
    </p><p class="article-text">
        Inteligentemente por su parte y a la vez incomprensiblemente para m&iacute;, no hay rencor en estas p&aacute;ginas. S&iacute; hay rebeld&iacute;a contra la tremenda injusticia de haber condenado a j&oacute;venes ciudadanos a un trabajo embrutecedor cuando ten&iacute;an que estar sentados en aulas escolares instruy&eacute;ndose y cultivando todas sus potencialidades.
    </p><p class="article-text">
        Y hay tambi&eacute;n rebeld&iacute;a contra las otras maneras de esclavizar que se utilizan hoy: el paro que no cesa, el crecimiento imparable de la desigualdad, el gran negocio de la droga, el desamparo sanitario al que se quiere llevar a una parte de la poblaci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Emilio Acosta nos entrega un libro lleno de dignidad escrito con la sabidur&iacute;a de quien ha vivido mucho manteniendo siempre abiertos todos los sentidos al aprendizaje que el mundo y la experiencia le han deparado.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;<em>La sorriba de la miseria&rsquo;</em> lo escribi&oacute; un esp&iacute;ritu que cumple al cien por cien el precepto enunciado por Miguel de Montaigne: &ldquo;Preferir&iacute;a ser viejo menos tiempo que estar viejo antes de serlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un libro que los canarios tenemos la obligaci&oacute;n de leer porque solamente teniendo muy claro de d&oacute;nde venimos podremos determinar adonde no queremos volver. Un libro de historia, sin moraleja expresa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es que la ense&ntilde;anza que se saque de su lectura la tiene que proponer el lector propicio que humilde y sabiamente reconoce &mdash;aunque parezca locura&mdash; que la humanidad todav&iacute;a no se ha emancipado ni de la dictadura ni de la esclavitud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Duque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ninos-sorriba_132_1409250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2019 15:42:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los niños de la sorriba]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así que pasen unos meses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pasen-meses_132_1452731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ahora que la naci&oacute;n zanata sacudida en sus entra&ntilde;as &mdash;por el cataclismo electoral, primero, y por el desenlace del pacto, despu&eacute;s&mdash; empieza a recobrar el equilibrio, es la hora de recostar un taburete a la puerta de la calle y empezar a contar algunas cosas de esta reciente conmoci&oacute;n archipiel&aacute;gica, antes de que Garc&iacute;a Egea se reorganice con otros enchaquetados de negro y escenifique una moci&oacute;n de censura para hacerse con la direcci&oacute;n de la Escuela Municipal de Judo y Mugendo de Barranco Hondo, cualquier cosa antes que se diga de ellos que permanecen al margen de la realidad canaria.
    </p><p class="article-text">
        Empezaremos entonces por aclarar que, a pesar de las verg&uuml;enzas y sofocos que en las &uacute;ltimas semanas nos han regalado algunos de nuestros pol&iacute;ticos, hoy nos alienta un  jovial y moderado optimismo por c&oacute;mo se han producido y se van desarrollando ciertos acontecimientos locales. 
    </p><p class="article-text">
        A saber, que somos de las pocas comunidades aut&oacute;nomas en donde VOX no sac&oacute; nada de nada: ni un parlamentario regional, ni un consejero cabildicio, ni un triste concejal de fiestas, nada de nada. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, que despu&eacute;s de 26 a&ntilde;os en el poder Coalici&oacute;n Canaria est&aacute; en la calle y sin llav&iacute;n y eso conlleva, por ejemplo, el abandono &mdash;para siempre, espero&mdash; de la implantaci&oacute;n del proyecto de introducir la pr&aacute;ctica de videojuegos en las aulas como actividad extraescolar y la marcha del godo vividor y picoloro de Jos&eacute; Manuel Baltar &mdash;tambi&eacute;n para siempre, espero&mdash;, aunque dicho sea en honor a la verdad esa ida s&oacute;lo implicar&aacute; para &eacute;l un goloso reaparecer en la empresa privada para recoger la cosecha que desvergonzadamente sembr&oacute; desde la p&uacute;blica. Item m&aacute;s, que la ex alcaldesa de G&uuml;&iacute;mar se haya quedado con el desconsuelo por no poder traer para su pueblo los restos de Franco. 
    </p><p class="article-text">
        Y en fin, as&iacute; podr&iacute;amos seguir un buen rato m&aacute;s &mdash;haci&eacute;ndonos de paso alguna pregunta del tipo &iquest;no nos hab&iacute;an jurado por lo m&aacute;s sagrado que, despu&eacute;s de la venta de EMMASA por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a una empresa privada, a cada chicharrero le correspond&iacute;a una bicicleta con luz de posici&oacute;n y unas vacaciones a pensi&oacute;n completa en otra isla, y ahora resulta que no hay dinero ni para pagar la luz?&mdash;, pero esa retah&iacute;la no mueve molino porque ya se la llev&oacute; el viento del d&iacute;a despu&eacute;s. Y ahora est&aacute; el ma&ntilde;ana de los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y a ese Ejecutivo que a&uacute;n est&aacute; por venir ya lo est&aacute;n petardeando a diestra y adiestradamente con acusaciones tan s&oacute;lidas como, por ejemplo, que el nuevo Gobierno de Canarias ser&aacute; producto de un pacto entre cuatro partidos de radicales de izquierda. &iquest;Cu&aacute;ntos partidos apoyaron en 1993 en aquella tan noble y elegante moci&oacute;n de censura que convirti&oacute; al vicepresidente Manuel Hermoso en presidente sin mediar un previo aviso al presidente Saavedra? Cuatro, como ahora: AIC, CCI, ICAN y Asamblea Majorera, m&aacute;s Dimas inhabilitado y el parlamentario del ojo morado, pero entonces hab&iacute;a detr&aacute;s  &ldquo;un clamor popular&rdquo; y hoy solamente hay &ldquo;matem&aacute;tica electoral&rdquo; y &ldquo;desmedidas ansias de poder&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, sin &aacute;nimo de comparar recordar&eacute; que aquel ICAN de los 90 era de izquierda que levantaba las patas del suelo, mientras que las AIC y CCI eran un incipiente nacionalismo &aacute;grafo de derechas y AM era la versi&oacute;n en blanco y negro de la actual Agrupaci&oacute;n Socialista Gomera, que se convirti&oacute; en color y cinemascope durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os en el Gobierno de Fernando Clavijo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es que seamos prudentes con memoria: lo que viene no es ni nuevo en cuanto a la amalgama de partidos, ni tampoco ser&aacute; malo ni bueno por lo mismo. Ser&aacute; lo que puedan y quieran los pactistas del pacto, quienes han contra&iacute;do una grand&iacute;sima responsabilidad ante la ciudadan&iacute;a y, espero que tambi&eacute;n, ante ellos mismos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me deja perplejo que los ex gobernantes vean un peligro tremendo en una minucia tan justa y necesaria como la Ecotasa (cada turista habr&aacute; de pagar una tasa a&uacute;n por fijar su precio que variar&aacute; en funci&oacute;n del lugar, de la categor&iacute;a del establecimiento y la temporada tur&iacute;stica), ya implantada en Catalu&ntilde;a, Baleares, Sicilia, Par&iacute;s y Lisboa, pero sin embargo me convence y gusta much&iacute;simo que los conceptos asociados al cambio clim&aacute;tico y a la sostenibilidad ambiental hayan sido los m&aacute;s repetidos en el documento suscrito entre las fuerzas pol&iacute;ticas del pr&oacute;ximo gobierno de Canarias. 
    </p><p class="article-text">
        Y, adem&aacute;s, que la lucha contra el cambio clim&aacute;tico ser&aacute; &ldquo;una preocupaci&oacute;n trasversal&rdquo; para el PSOE, Nueva Canarias, S&iacute; Podemos y la Agrupaci&oacute;n Socialista Gomera a lo largo de la legislatura 2019-2023.
    </p><p class="article-text">
        Frente a las paparruchadas medioambientales del gobierno de Clavijo, un blablabl&aacute; sin presupuesto ni planificaci&oacute;n, el Gobierno que presidir&aacute; &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres anuncia que tendr&aacute; entre sus prioridades la &ldquo;elaboraci&oacute;n de un plan integral de lucha contra el cambio clim&aacute;tico en el que se incluir&aacute; como primer objetivo la expansi&oacute;n de las energ&iacute;as renovables, la movilidad sostenible (con facilidades para los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos), un plan de tratamiento de residuos s&oacute;lidos que incluya la dr&aacute;stica reducci&oacute;n del uso de los pl&aacute;sticos y una nueva pol&iacute;tica de aguas que permita recuperar los mermados acu&iacute;feros de Canarias mediante el ahorro, la desalinizaci&oacute;n y la reutilizaci&oacute;n de este recurso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, aqu&iacute; hay un programa y la intenci&oacute;n que lo sostiene es plausible al cien por cien. Otra cosa es que lo consigan. Ganas dicen que no les faltan y yo, de momento, los creo. M&aacute;s dif&iacute;cil ser&aacute; abordar la reforma de la Ley del Suelo, pero por complicado que sea tienen la obligaci&oacute;n de intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay una herencia que dejaron los sucesivos gobiernos nacionalistas de los &uacute;ltimos 26 a&ntilde;os &mdash;ejecutivos apoyados, bien es verdad, en sucesivos pactos con PP y PSOE, alianzas que los convierten a los dos tambi&eacute;n en responsables del legado&mdash;, un trist&iacute;simo patrimonio del que solamente voy a destacar dos asuntos. 
    </p><p class="article-text">
        Primero, Canarias es la regi&oacute;n espa&ntilde;ola con mayor tasa de pobreza y los ingresos medios anuales m&aacute;s bajos del pa&iacute;s. Segundo, seguimos ocupando un baj&iacute;simo nivel en el ranking de excelencia educativa. De eso, de educaci&oacute;n p&uacute;blica, no habla CC. De eso, que es la base de cualquier sociedad democr&aacute;tica que quiera acabar con las desigualdades. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en este pacto hay partidos nuevos en las tareas de gobierno y personas que, por su much&iacute;sima pr&aacute;ctica y su demostrada y honesta capacidad, podr&iacute;an realizar un aut&eacute;ntico cambio al frente de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Y esa es una posibilidad que me mantiene &mdash;con mucha prudencia&mdash; optimista y esperanzado en un futuro relativamente cercano m&aacute;s igualitario y justo que el de hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Yo, desde luego, les concedo un tiempo razonable, un par de meses, por ejemplo, para que peguen a principiar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Duque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pasen-meses_132_1452731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jul 2019 16:59:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Así que pasen unos meses]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del exilio de Arturo Maccanti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arturo-maccanti_132_4651374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La última vez que lo vi, hará cosa de un mes, estaba en el banco en el que desemboca el callejón de Belén, mirando para el Juego de los Bolos, adonde, me lo dijo con desconsuelo, “ya las piernas no me llevan”.</p></div><p class="article-text">
        Cuando se embarrancan los sentimientos es casi imposible decir lo que uno quiere con orden y propiedad, pero no por estar aturrullado por el dolorido sentir voy a renunciar a hablar del poeta Arturo Maccanti. La &uacute;ltima vez que lo vi, har&aacute; cosa de un mes, estaba en el banco en el que desemboca el callej&oacute;n de Bel&eacute;n, mirando para el Juego de los Bolos, adonde, me lo dijo con desconsuelo, &ldquo;ya las piernas no me llevan&rdquo;. Como estaba sentado no me despidi&oacute; con un beso, como era su costumbre. Estaba sereno y cari&ntilde;oso, pero con la marca de la decrepitud en toda su persona, y no ser&aacute; as&iacute; -enfermo y encogido- como quedar&aacute; para siempre en mi memoria, mi querido y admirado Arturo, sino con la espl&eacute;ndida, triste, intim&iacute;sima, dolorosa, melanc&oacute;lica, evocadora y siempre tan nost&aacute;lgica imagen sentimental que brota de su palabra po&eacute;tica, como, por ejemplo, cuando describi&oacute; ese mismo rinc&oacute;n de La Laguna, y de su alma (1): &ldquo;La calleja en penumbra y el sol en la Plaza/ de la Junta Suprema/ y toda la isla y los grandiosos/ territorios del cielo/ y los sue&ntilde;os y sus demonios/ y la vida como una/ aldaba incesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Viajero insomne, cuyo t&iacute;tulo es toda una declaraci&oacute;n de principios, era el libro que hab&iacute;a terminado cuando lo entrevist&eacute; para el suplemento 2.C, justamente el d&iacute;a que muri&oacute; Rafael Alberti. Entonces defini&oacute; tu trajinar de escritor as&iacute;: &ldquo;El poema va apareciendo, lo vistes con la palabra, lo sientas en el sof&aacute; y viene otro, y otro, y al cabo de un tiempo tienes la habitaci&oacute;n llena. Pero cada uno reclama atenci&oacute;n, perfecciones, finales, arreglos, que no los olvides. Entonces te roban todo tu tiempo y te sacan de la vida pr&aacute;ctica. Yo soy el hombre menos pr&aacute;ctico del mundo. Por eso no pude ejercer el derecho. As&iacute; es que yo siempre voy con mi muchedumbre de poemas encima, de la ma&ntilde;ana a la noche, escuchando la petici&oacute;n de paternidad activa que me reclaman: ponerle la palabra que falta, recoserlo, retocarlo. Son seres vivos. De todos los que he escrito he publicado algunos, que es como presentarlos en sociedad; el resto est&aacute;n por mi casa por mi trabajo, por donde yo vaya. Y eso no acaba nunca. El gozo es la escritura&rdquo; (2).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; era, en ese espacio pr&aacute;ctico y te&oacute;rico se movi&oacute; siempre y justo es que as&iacute; lo perpetuemos, escribiendo o ramoneando versos, tal y como se autorretrat&oacute; en plan pel&iacute;cula del neorrealismo italiano: &ldquo;Despu&eacute;s de intensas horas de retiro, creando el &uacute;ltimo poema, que ahora brilla, como ascua, entre viejos papeles y libros apilados, sobre la mesa del gabinete exiguo, todo insomnio y tabaco, y un cierto, antiguo, reciente cansancio, me asomo al balc&oacute;n de la noche oto&ntilde;al de Guerea a que me d&eacute; el aire urbano, el c&oacute;mplice silencio de la ciudad dormida&rdquo;(3). Bien es verdad que entonces la zona de la Concepci&oacute;n de La Laguna, adonde se alongaba el poeta en la alta noche, era un lugar tranquilo y silencioso y no la escandalosa verbena, incivil y macarra, en que lo han convertido las sucesivas mediocridades &mdash;de manera muy especial la que actualmente mangonea el cotarro&mdash; que han gobernado la ciudad desde que la convirtieran en Ciudad Patrimonio, escandalera que tanto y tanto y tanto amarg&oacute; la vida al escritor en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y de la que tanto y tanto y tanto se quej&oacute; sin que se le hiciera nada, nada, nada de caso. Ni para que te reconozcan el derecho a disfrutar del silencio nocturno sirve ser Premio de Canarias. De eso hablaba mucho en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Pero en fin, se me acaba el papel y a estas alturas del art&iacute;culo tengo muy claro que no he dicho lo que de verdad me importa, que nos profes&aacute;bamos un cari&ntilde;o profundo, leal y desinteresado, que bastantes, no todos, de sus poemas me parecen extraordinarios y que su obra, recogida casi en su totalidad en Vivir sobre la vida (4), merece la lectura lenta y reposada que se le debe a los poetas de verdad. Muchos son los temas que (a)bord&oacute; con artesanal paciencia, pero que al final siempre resulta ser uno solo: el tiempo, o sea, la vida, y por tanto tambi&eacute;n el amor &mdash;&ldquo;Triste y hermoso fue mi amor primero,/ como nacido a orillas de los mares./ Aquel amor de sue&ntilde;os estelares/ cruz&oacute; mi coraz&oacute;n como un velero (5)&mdash;, la muerte y el olvido, y la resurrecci&oacute;n de la carne &mdash;&rdquo;Tirad a la memoria, como una piedra a un pozo,/ esto que hondo aletea en mi alma: un p&aacute;jaro de oro,/ y cada primavera cantar&eacute; en los caminos./ Y cada primavera yo volver&eacute; a Guerea&ldquo;(6)&mdash; y la canci&oacute;n y el trasterrado vivir, porque efectivamente para Maccanti, los hombres somos viajeros no como &rdquo;Los volcanes (que) no emigran&ldquo;(7), m&aacute;s todav&iacute;a, pues Maccanti no se ve&iacute;a como un simple  viajero sino como un exiliado en &rdquo;el lado de ac&aacute;&ldquo;, que dir&iacute;a Paul Klee: &rdquo;Hiere m&aacute;s la memoria que la muerte./ Difusa luz del tiempo, fuente siempre inasible/ de la estaci&oacute;n que abriga el desaliento,/ y acechando en la hierba, verde a&uacute;n,/ las patra&ntilde;as del d&iacute;a./ Soledad respirada, me conformo con todo,/ y si se va la vida,/ que el aire oree mi ausencia/ y el exilio se acabe&ldquo;(8).
    </p><p class="article-text">
        Como una curiosidad, siempre he recomendado muy vivamente que se detengan y analicen los breves y muy frecuentes textos de otros escritores que Maccanti pone al frente de sus libros o de sus poemas. Con ellos se podr&iacute;a confeccionar una antolog&iacute;a verdaderamente memorable, desde los  que dan t&iacute;tulo a dos de sus libros, los cervantinos <em>En el tiempo que falta de aqu&iacute; al d&iacute;a</em> y <em>Cantar en el ansia</em>, hasta el rilkeano <em>Las palabras bordean lo indecible</em>, pasando por el pessoano <em>Todo final ser&aacute; silencio, salvo donde el mar ba&ntilde;e la nada</em>, y tantos otros, pero cargados todos de un hondo y preciso significado.
    </p><p class="article-text">
        Pero en fin, volviendo a su tema principal, el tiempo, y a su muy especial manera de formalizarlo citar&eacute; el poema <em>Paseo por la tarde de invierno</em>, en el que tras una bella descripci&oacute;n de los alrededores laguneros, termina: &ldquo;&hellip;que brillan los tejados bajo el aire ya fr&iacute;o/ y que sue&ntilde;a Guerea, donde el tiempo me vive (9).
    </p><p class="article-text">
        Para recordar a Maccanti s&oacute;lo hay un camino, su poes&iacute;a. Bien claro lo ten&iacute;a y lo dec&iacute;a: &ldquo;Yo me identifico con la l&aacute;pida de la tumba de Poe, porque eso soy: Arturo, un poeta&rdquo;. As&iacute; es que para acabar estas l&iacute;neas y empezar ese recuerdo, dos poemas. El primero, sobre su vida: &ldquo;S&oacute;lo he tenido un libro/ y un pedazo de cielo/ en este patio de murallas altas&rdquo; (10).
    </p><p class="article-text">
        El segundo sobre su muerte: &ldquo;Me dejar&aacute; la luz/ &mdash;del d&iacute;a, no del alba&mdash;/ con p&aacute;jaros de hondo,/ definitivo canto. / Se cerrar&aacute; el balc&oacute;n/ alto sobre la acacia,/ la hierba y el geranio,/ la ruidosa campana/ vasta sobre la noche./ Te dejar&eacute;, Guerea,/ ciudad del alma, un d&iacute;a&rdquo;. (11)
    </p><p class="article-text">
        (1) &ldquo;Al salir&rdquo;, en Viajero insomne, 2000.
    </p><p class="article-text">
        (2) 2.C n&ordm;7, del 4 de noviembre de 1999.
    </p><p class="article-text">
        (3) No es m&aacute;s que sombra, 1995.
    </p><p class="article-text">
        (4) Vivir sobre la vida, (Poes&iacute;a reunida), 2010.
    </p><p class="article-text">
        (5) &ldquo;A orillas de los mares&rdquo;, en En el tiempo que falta de aqu&iacute; al d&iacute;a, 1967. 
    </p><p class="article-text">
        (6) &ldquo;Como una piedra&rdquo;, en Helor, 2005.
    </p><p class="article-text">
        (7) El volc&aacute;n y la isla, 2003.
    </p><p class="article-text">
        (8) &ldquo;Exilio&rdquo;, en Viajero insomne.
    </p><p class="article-text">
        (9) &Oacute;xidos, 2002.
    </p><p class="article-text">
        (10) &ldquo;Vida&rdquo;, en Viajero insomne.
    </p><p class="article-text">
        (11) &ldquo;Plena de gracia&rdquo;, en Helor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Duque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arturo-maccanti_132_4651374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2014 08:52:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fin del exilio de Arturo Maccanti]]></media:title>
    </item>
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