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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Riechmann]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_riechmann/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Riechmann]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Abandonar el buenismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abandonar-buenismo_129_9136813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/879b46f2-bc00-4c49-8623-8369dfd4bfce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Abandonar el buenismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando le vengan a usted con el recurrente sermón cotidiano contra la izquierda buenista y moralista, sepa que casi siempre la diana de la diatriba es cualquier intento de ética colectiva que pretenda limitar la libertad individual (modulada por el poder adquisitivo) a hacer lo que a uno le dé la gana sin tener en cuenta a los demás</p></div><p class="article-text">
        Alguien dec&iacute;a en Twitter, en la dolorosa resaca de las elecciones andaluzas del 19 de junio de este a&ntilde;o: &ldquo;O la izquierda abandona el feminismo y el buenismo o no vuelve a ganar unas elecciones&rdquo;. El buenismo, como se sabe, incluye el ecologismo, el animalismo, la cr&iacute;tica anticolonial y algunos ingredientes m&aacute;s. Se nos insta, desde diferentes lugares, a deshacernos de lo que ser&iacute;an escr&uacute;pulos morales de poco peso para volvernos eficaces en pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; en juego? &iquest;De verdad se trata de lujos morales para narcisistas entregados a &ldquo;cultivar su estampita de seres de luz en un mundo sin historia&rdquo;, como se nos sugiere m&aacute;s de una vez en los acalorados debates del &ldquo;Twitter de las izquierdas&rdquo;? Voy a proponer una breve reflexi&oacute;n centrada en las cuestiones ecol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos supuestos err&oacute;neos en las admoniciones de &ldquo;buenismo&rdquo; e irrealismo que se dirigen muchas veces contra los movimientos ecologistas; el primer error con m&aacute;s elementos f&aacute;cticos y el segundo con m&aacute;s elementos normativos. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        A) <em>La crisis ecol&oacute;gico-social no es para tanto; a&uacute;n disponemos de bastante tiempo para reaccionar. </em>Este supuesto err&oacute;neo no termina de captar la situaci&oacute;n b&aacute;sica en que nos encontramos: extralimitaci&oacute;n ecol&oacute;gica (<em>overshoot </em>es el t&eacute;rmino clave en ingl&eacute;s). Pero nos hallamos en un tiempo de extrema emergencia (un <em>tiempo de descuento</em>, he dicho ya otras veces), y aqu&iacute; lo &uacute;nico que cabe replicar es: estudie usted. Atienda a los resultados que ponen sobre la mesa climat&oacute;logos, ec&oacute;logas, ge&oacute;logos, f&iacute;sicas termodin&aacute;micas, zool&oacute;gos, bi&oacute;logas de poblaciones, edaf&oacute;logos, hidr&oacute;logas, etc. Trate de hacerse cargo de la realidad biof&iacute;sica en que se encuentra <em>Homo sapiens </em>en el tercer planeta del Sistema solar (m&aacute;s all&aacute; de las realidades sociopol&iacute;ticas que sin duda merecen tambi&eacute;n nuestra atenci&oacute;n). Un texto breve para adentrarse en esa reflexi&oacute;n podr&iacute;a ser <a href="https://vientosur.info/hasta-donde-podemos-ir-mas-alla-de-los-limites-del-planeta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;ste</a>. 
    </p><p class="article-text">
        B) <em>El antropocentrismo est&aacute; justificado. </em>Si en el primer error dominan cuestiones de hecho, podr&iacute;a parecer que &eacute;ste es un asunto puramente normativo. Vivo en el seno de una cultura que me ense&ntilde;a que lo &uacute;nico que de verdad cuenta moralmente son los seres humanos: &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a desafiar ese poderoso supuesto cultural, alej&aacute;ndome con ello de las mayor&iacute;as sociales sobre las que quiero influir pol&iacute;ticamente? Bueno, sucede que el antropocentrismo &ndash;como suele repetir la profesora Marta Tafalla de la UAB&ndash; no es s&oacute;lo un grave error &eacute;tico (que convalida formas de dominaci&oacute;n que deber&iacute;an cuestionarse), sino tambi&eacute;n <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/filosofia-ante-la-crisis-ecologica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un fallo cognitivo</a>. El antropocentrismo nos impide apreciar bien cu&aacute;l es nuestra verdadera situaci&oacute;n en el cosmos y &ndash;sobre todo&ndash; en la biosfera del planeta Tierra; y as&iacute; nos induce a tomar malas decisiones. Decisiones <em>contraproductivas </em>que se vuelven contra nosotras mismas: el calentamiento global no es s&oacute;lo el mayor &ldquo;fallo del mercado&rdquo; de la historia humana, como se ha dicho alguna vez, sino un testimonio de ese extrav&iacute;o ontol&oacute;gico donde nos encontramos. Tratar de dominar demasiado, como he argumentado otras veces, se vuelve en contra del propio dominador (se podr&iacute;a hablar aqu&iacute; de &ldquo;efecto bumer&aacute;n&rdquo;). Me he ocupado de esto en el cap&iacute;tulo sexto de mi libro <em>Simbio&eacute;tica </em>(<a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/simbioetica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Dejar de comportarnos como extraterrestres en el tercer planeta del Sistema solar&rdquo;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Dos errores graves, por tanto: ni podemos dar por bueno el antropocentrismo, ni nos hallamos en un &ldquo;mundo vac&iacute;o&rdquo; (en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos: un mundo con mucha naturaleza y pocos seres humanos) como era el caso hasta ayer mismo. En un &ldquo;mundo lleno&rdquo; o saturado ecol&oacute;gicamente (un mundo con muchos seres humanos y poca naturaleza), decisiones que hasta ayer pod&iacute;an parecer &eacute;ticamente indiferentes cobran un sentido nuevo. Traer una nueva vida humana al mundo, por ejemplo, no significa lo mismo si hay sobrepoblaci&oacute;n que si no la hay (un asunto delicad&iacute;simo al que me he aproximado <a href="https://www.fuhem.es/2020/02/26/somos-demasiados-reflexiones-sobre-la-cuestion-demografica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Comer carne <a href="https://vientosur.info/wp-content/uploads/spip/pdf/VS125_J_Riechmann_Puede_comunista_no_ser-vegetariano.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no significa lo mismo</a> si somos un mill&oacute;n de <em>Homo sapiens </em>que si somos ocho mil millones.
    </p><p class="article-text">
        La manera hoy m&aacute;s com&uacute;n &ndash;y sin duda banal, pero dominante&ndash; de concebir las libertades individuales las identifica con libertades para desplazarse, consumir y poseer. Es evidente que el significado de tales libertades cambia mucho en el tr&aacute;nsito de un &ldquo;mundo vac&iacute;o&rdquo; a un &ldquo;mundo lleno&rdquo;. En un &ldquo;mundo lleno&rdquo; (saturado ecol&oacute;gicamente) y en emergencia clim&aacute;tica, restringir la libertad de poseer y utilizar autom&oacute;viles privados, por ejemplo, no es tanto privar de derechos a los automovilistas como <a href="https://vientosur.info/incluido-el-electrico-el-automovil-no-es-un-vehiculo-sostenible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defender el derecho de todos los seres humanos (presentes y futuros) a un planeta habitable </a>. Deber&iacute;a quedar claro que el segundo derecho es m&aacute;s importante que el primero y ha de prevalecer sobre &eacute;l. A menudo se pide libertad <em>a pesar del da&ntilde;o a otros</em>, y en muchos casos esto se convierte en libertad <em>para da&ntilde;ar a otros.</em> Hemos de afirmar con rotundidad que esa libertad no es admisible.
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de libertad filos&oacute;ficamente m&aacute;s interesante es la de <em>libertad como autonom&iacute;a. </em>As&iacute;, por ejemplo, Jean-Paul Sartre indicaba que ser libre no significa obtener lo que uno desea, sino determinar por s&iacute; mismo lo que uno desea. Pero en cuanto nos damos cuenta de que &ndash;como una cuesti&oacute;n de hecho&ndash; somos interdependientes y ecodependientes en un mundo integrado por sistemas complejos, entonces se sigue de inmediato que, para animales sociopol&iacute;ticos como nosotros, la autonom&iacute;a s&oacute;lo puede ser autonom&iacute;a colectiva y autonom&iacute;a compartida.
    </p><p class="article-text">
        El viejo Epicuro ya sugiri&oacute; hace veinticuatro siglos que <a href="https://ecopolitica.org/hacia-un-ecologismo-epicureo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>nada resulta suficiente para quien lo suficiente es poco</em></a>. Los marxistas &ndash;con conciencia de especie&ndash; John Bellamy Foster y Fred Magdoff insisten atinadamente en que un sistema socioecon&oacute;mico global organizado en base a &ldquo;lo suficiente es poco&rdquo; est&aacute; destinado a destruir finalmente todo lo que lo rodea, incluido a s&iacute; mismo. El capitalismo se autodestruye &ndash;lo cual no es ninguna buena noticia, si tenemos presente que en el proceso se lleva el mundo entero por delante.
    </p><p class="article-text">
        En fin, apreciado lector, estimada lectora: cuando le vengan a usted con el recurrente serm&oacute;n cotidiano contra la izquierda buenista y moralista, sepa que casi siempre la diana de la diatriba es cualquier intento de &eacute;tica colectiva que pretenda limitar la libertad individual (modulada por el poder adquisitivo) a hacer lo que a uno le d&eacute; la gana sin tener en cuenta a los dem&aacute;s. Y que esa idea truncada y jibarizada de libertad no lleva lejos. La cuesti&oacute;n clave es darse cuenta de que las libertades de algunas personas afectan a las libertades de otras (seres humanos y no humanos), dado que somos <em>esencialmente interdependientes </em>(y ecodependientes)<em>.</em> Siempre lo hemos sido, pero en un &ldquo;mundo lleno&rdquo; (ecol&oacute;gicamente saturado) lo somos de manera a&uacute;n m&aacute;s intensa y perentoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abandonar-buenismo_129_9136813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 20:26:01 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Barry Commoner, ALIENTE y las ilusiones renovables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/barry-commoner-aliente-ilusiones-renovables_132_8576319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b49760b2-5a29-447d-8021-72efb553049b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barry Commoner, ALIENTE y las ilusiones renovables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos en una posición muy difícil: ¿cómo ilusionar a una mayoría social para caminar con decisión por una senda decrecentista de empobrecimiento energético, en los países sobredesarrollados como el nuestro?</p></div><p class="article-text">
        Barry Commoner (1917-2012) es uno de los h&eacute;roes del movimiento ecologista, uno de los grandes maestros y pioneros. Particularmente para las izquierdas que piensan en t&eacute;rminos de ecosocialismo. Y para m&iacute; en particular: tuve la fortuna de conocerle personalmente cuando le invitamos a un curso de verano de la UCM en El Escorial, en 2004. Y lo celebr&eacute; entonces de esta manera: &ldquo;Para alguien vinculado a la ecolog&iacute;a y la acci&oacute;n social, conocer personalmente a Barry Commoner ser&iacute;a el equivalente de un encuentro con Pel&eacute; para el aficionado al f&uacute;tbol, o un rato a solas con los Rolling Stones para el viejo rockero. As&iacute; que no necesito subrayar la emoci&oacute;n que siento cuando aparece, en el vest&iacute;bulo del hotel Victoria Palace de San Lorenzo del Escorial, el octogenario bi&oacute;logo estadounidense a quien ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud) y CIMA (Cient&iacute;ficos por el Medio Ambiente) hemos invitado al curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid &lsquo;Ciencia, tecnolog&iacute;a y sustentabilidad&rsquo; (26 al 30 de julio de 2004)&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os trat&eacute; de sintetizar la enorme parte positiva de su legado en un art&iacute;culo entusiasta, &ldquo;Barry Commoner y la oportunidad perdida&rdquo;. Y hay no obstante un asunto importante donde Commoner en mi opini&oacute;n err&oacute;: un yerro te&oacute;rico que sigue hoy pesando gravemente sobre los movimientos ecologistas, dir&iacute;a yo. Por eso vale la pena tratar de entender lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        El maestro estadounidense vio y analiz&oacute; con claridad lo que luego se ha teorizado de forma rigurosa como <em>fractura metab&oacute;lica, </em>la rotura de los ciclos que desencaja a los sistemas humanos con respecto a los sistemas naturales (<em>The Closing Circle, </em>1971). Y vio y analiz&oacute; con claridad la problem&aacute;tica de los combustibles f&oacute;siles que han proporcionado cimientos energ&eacute;ticos insostenibles a las sociedades industriales, y que deber&iacute;an ser trascendidos hacia un aprovechamiento de la m&aacute;xima fuente renovable de energ&iacute;a: el Sol cuya luz ba&ntilde;a la biosfera terrestre y sustenta la vida (<em>The Poverty of Power, </em>1976). &ldquo;La energ&iacute;a solar es el medio para poner fin a la crisis energ&eacute;tica y para iniciar una nueva era&rdquo;, escrib&iacute;a en 1978 en su libro <em>Energ&iacute;as alternativas</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el error, entonces? Si releemos sus textos sobre energ&iacute;a de los a&ntilde;os 1970 (escritos al calor de las controversias que desat&oacute; el <em>shock </em>del petr&oacute;leo de los a&ntilde;os 1973-74), vemos que el ec&oacute;logo y ecologista nacido en Brooklyn capta bien la termodin&aacute;mica de la energ&iacute;a, pero por desgracia <em>es ciego a la termodin&aacute;mica de la materia</em>, <em>de los materiales.</em> Pasa de largo frente a la problem&aacute;tica que Nicholas Georgescu-Roegen hab&iacute;a puesto sobre la mesa cuando publica en 1971 su obra magna <em>The Entropy Law and the Economic Process,</em> con esta apreciaci&oacute;n crucial: &ldquo;<a href="http://fcmanrique.org/fcm-publicacion/la-ley-de-la-entropia-y-el-proceso-economico-2/?cpg=2&amp;me=1&amp;lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">No es el flujo finito de energ&iacute;a solar lo que pone un l&iacute;mite al tiempo durante el cual puede sobrevivir la especie humana. Por el contrario, es el exiguo stock de los recursos terrestres lo que constituye la escasez crucial</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Commoner conoc&iacute;a (siquiera superficialmente) el trabajo de Georgescu-Roegen: lo cita una vez, de pasada, en <em>The Poverty of Power.</em> Pero no comprendi&oacute; la trascendental importancia de la obra del economista rumano, quien desvela el car&aacute;cter entr&oacute;pico de las econom&iacute;as industriales (me he extendido sobre ello en mi art&iacute;culo &ldquo;1971-1972-1973. La fallida &lsquo;revoluci&oacute;n vernadskiana&rsquo; (y bioecon&oacute;mica) y nuestro ingreso en el delirio epistemol&oacute;gico&rdquo;, <em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global </em>155, 2021). <a href="https://puz.unizar.es/2579-thanatia-limites-materiales-de-la-transicion-energetica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un enfoque que ha sido despu&eacute;s desarrollado en nuestro pa&iacute;s desde finales de los a&ntilde;os 1980, de manera rigurosa y creativa, por la investigaci&oacute;n de Antonio Valero y Alicia Valero (con el acompa&ntilde;amiento de Jos&eacute; Manuel Naredo) sobre la riqueza mineral de la corteza terrestre (cuantificada en t&eacute;rminos de exerg&iacute;a) y la forma en que estamos agot&aacute;ndola</a>. La l&iacute;nea de trabajo Georgescu-Roegen/ Valero/ Valero nos permite comprender los l&iacute;mites con que topa la expansi&oacute;n de nuestro aprovechamiento solar (y e&oacute;lico: el viento tambi&eacute;n es luz solar modificada), aunque a efectos pr&aacute;cticos ese bien &ndash;el m&aacute;s b&aacute;sico de todos&ndash; que es la luz solar sea infinito para los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; Barry Commoner ejemplifica, pionero tambi&eacute;n en eso, las <em>ilusiones renovables </em>que vienen alimentando buena parte del ecologismo desde los a&ntilde;os 1970: una energ&iacute;a solar b&aacute;sicamente sin impactos ambientales que podr&iacute;a &ldquo;escalarse&rdquo; (desplegarse) hasta proporcionar toda la energ&iacute;a que nos han venido dando los combustibles f&oacute;siles y m&aacute;s todav&iacute;a. A diferencia de los combustibles f&oacute;siles, piensa el fundador del Center for the Biology of Natural Systems, la energ&iacute;a solar &ldquo;no se halla sometida a la ley de los rendimientos decrecientes&rdquo;. Claro, la luz solar no, <em>pero los artefactos para captar esa energ&iacute;a, concentrarla, almacenarla, distribuirla y usarla s&iacute; que lo est&aacute;n</em>. Como sol&iacute;a decir Georgescu-Roegen, <em>matter matters too.</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde esas <em>ilusiones renovables</em> se entiende la desconfianza hacia una plataforma como ALIENTE en Espa&ntilde;a, evidenciada por buena parte del ecologismo hispano &ldquo;cl&aacute;sico&rdquo; antes de la importante manifestaci&oacute;n del 16 de octubre de 2021 en Madrid; o que se pueda<em> </em>sostener, de forma miope, que las macroinstalaciones e&oacute;licas y fotovoltaicas pueden ser buenas para la biodiversidad (<a href="https://unef.es/2021/11/en-el-viii-foro-solar-se-han-presentado-dos-estudios-que-demuestran-que-la-fotovoltaica-es-una-oportunidad-para-la-biodiversidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios presentados el 19 de octubre de 2021 en el VIII Foro Solar, organizado por la Uni&oacute;n Espa&ntilde;ola Fotovoltaica</a>). En el predio donde se instalan los aparatos, puede ser; pero en cuanto consideremos el arre&oacute;n extractivista que destruye masivamente territorio y seres vivos <em>en los lugares, lejanos a menudo, de donde proceden esos materiales</em> (<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56073419" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">madera de balsa tropical para palas e&oacute;licas, por ejemplo</a>), el panorama cambia por completo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una l&iacute;nea n&iacute;tida que une las ilusiones renovables de Commoner con (por ejemplo, tres decenios despu&eacute;s) el informe <em>Renovables 100% </em>que Greenpeace hab&iacute;a encargado al Instituto de Investigaciones Tecnol&oacute;gicas de la Univ. Pontificia de Comillas y se public&oacute; en abril de 2007: un texto lastrado por un considerable optimismo tecnol&oacute;gico y una considerable ceguera termodin&aacute;mica acerca de los materiales. Pero hoy ya no podemos seguir alimentando esa clase de ilusiones. Ya s&eacute; que eso nos sit&uacute;a en una posici&oacute;n muy dif&iacute;cil: &iquest;c&oacute;mo ilusionar a una mayor&iacute;a social para caminar con decisi&oacute;n por una senda decrecentista de empobrecimiento energ&eacute;tico, en los pa&iacute;ses sobredesarrollados como el nuestro? Pero ninguna pol&iacute;tica viable, m&aacute;s all&aacute; del corto plazo, puede basarse en el enga&ntilde;o ni en el autoenga&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En suma, y recapitulando: Barry Commoner se da cuenta del problema del agotamiento termodin&aacute;mico de los combustibles f&oacute;siles (en t&eacute;rminos de rendimientos decrecientes), pero no percibe c&oacute;mo la segunda ley de la termodin&aacute;mica se aplica tambi&eacute;n a los materiales de la corteza terrestre, con las enormes implicaciones que ello supone para nuestros aprovechamientos posibles de la energ&iacute;a solar. El autor de <em>En paz con el planeta</em> proporciona un buen ejemplo de c&oacute;mo los movimientos ecologistas no prestaron suficiente atenci&oacute;n al valios&iacute;simo trabajo de Nicholas Georgescu-Roegen en los a&ntilde;os 1970, lo cual de modo t&iacute;pico se tradujo en una peligrosa incomprensi&oacute;n del car&aacute;cter entr&oacute;pico de las econom&iacute;as industriales y en cierto optimismo tecnol&oacute;gico (a la hora de valorar los dispositivos de alta tecnolog&iacute;a para aprovechar las fuentes renovables de energ&iacute;a, por ejemplo). Por eso, entre otras razones, en el oto&ntilde;o de 2021 organizamos <a href="http://tratarde.org/arrancamos-el-19-de-octubre-con-las-actividades-del-cincuentenario-de-the-entropy-law-and-the-economic-process-obra-cumbre-de-nicholas-georgescu-roegen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una serie de cuatro jornadas en cuatro diferentes sedes donde se analiz&oacute;, evalu&oacute; y difundi&oacute; el legado del gran economista rumano afincado en EEUU</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Nos toca seguir ensalzando los numerosos logros te&oacute;ricos del maestro Barry Commoner, as&iacute; como su ejemplar pr&aacute;ctica de luchas ecosocialistas &ndash;pero no podemos seguir compartiendo el error te&oacute;rico sobre la termodin&aacute;mica de materiales, que tiene consecuencias nefastas. El lema de ALIENTE &ldquo;renovables s&iacute;, pero no as&iacute;&rdquo; est&aacute; bien fundado. Asumir la realidad quiere decir asumir nuestra finitud; y ciertamente &ldquo;aprender a morir en el Antropoceno&rdquo; ni es f&aacute;cil ni sirve para ganar elecciones. Pero creo que es el &uacute;nico camino que podr&iacute;a llevar hacia una humanidad libre en un planeta habitable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/barry-commoner-aliente-ilusiones-renovables_132_8576319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 05:02:32 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Universidad y crisis ecosocial: sobre parresía anticapitalista y despido improcedente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/universidad-crisis-ecosocial-parresia-anticapitalista-despido-improcedente_132_8474030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c653b938-95b5-4887-b47e-f93666c4eb58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Universidad y crisis ecosocial: sobre parresía anticapitalista y despido improcedente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca el movimiento ecologista ha tenido tanto apoyo científico en su crítica al modelo de producción y de consumo imperante desde que entramos en la era del Antropoceno/ Capitaloceno, y sin embargo en la academia todavía es muy difícil sostener posturas anticapitalistas, antimercantiles o críticas respecto a las falsas soluciones tecnológicas de la crisis ecosocial.</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de agosto una <a href="https://ctxt.es/es/20210801/Politica/36900/IPCC-cambio-climatico-colapso-medioambiental-decrecimiento.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">filtraci&oacute;n desvelaba que el Sexto Informe de Evaluaci&oacute;n del IPCC</a>, el grupo de expertos de NN.UU. para el cambio clim&aacute;tico, se&ntilde;alaba que la &uacute;nica forma de evitar el colapso clim&aacute;tico es apartarse de cualquier modelo social y econ&oacute;mico basado en el crecimiento perpetuo. Esto es, el capitalismo, adem&aacute;s de insostenible, es la causa principal de la emergencia clim&aacute;tica en que vivimos. Naomi Klein lo describe magistralmente en <em>Esto lo cambia todo,</em> donde pone en cuesti&oacute;n las pol&iacute;ticas de libre mercado como soluci&oacute;n a la crisis ecol&oacute;gica y plantea reconstruir las econom&iacute;as locales frente a la globalizaci&oacute;n neoliberal de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, errado camino antidemocr&aacute;tico y devastador de sociedades y ecosistemas.
    </p><p class="article-text">
        Nunca el movimiento ecologista ha tenido tanto apoyo cient&iacute;fico en su cr&iacute;tica al modelo de producci&oacute;n y de consumo imperante desde que entramos en la era del Antropoceno/Capitaloceno, y sin embargo en la academia todav&iacute;a es muy dif&iacute;cil sostener posturas anticapitalistas, antimercantiles o cr&iacute;ticas respecto a las falsas soluciones tecnol&oacute;gicas de la crisis eco-social. As&iacute; lo demuestra el despido (improcedente pero de bajo coste econ&oacute;mico y pol&iacute;tico) de nuestro compa&ntilde;ero <a href="https://steilas.eus/es/2021/10/15/steilas-denuncia-el-despido-del-companero-adrian-almazan-por-parte-de-la-universidad-de-deusto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adri&aacute;n Almaz&aacute;n</a> a comienzos de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Hace ahora cincuenta a&ntilde;os el economista y matem&aacute;tico rumano Nicholas Georgescu-Roegen publicaba su obra magna <em>La ley de la entrop&iacute;a y el proceso econ&oacute;mico</em>, en la que partiendo de las leyes termodin&aacute;micas pon&iacute;a las bases para la econom&iacute;a ecol&oacute;gica. Jos&eacute; Manuel Naredo, estad&iacute;stico y economista madrile&ntilde;o, nos dice que, a pesar del medio siglo transcurrido, el triunfo de la &ldquo;revoluci&oacute;n cient&iacute;fica&rdquo; sugerida por Georgescu-Roegen en econom&iacute;a no ha llegado y no obstante es condici&oacute;n necesaria para que triunfe la transici&oacute;n ecosocial de la que hoy se habla.
    </p><p class="article-text">
        Naredo nos ense&ntilde;&oacute; que en Estocolmo, en 1972, con ocasi&oacute;n de la primera &ldquo;cumbre&rdquo; mundial de NN.UU. sobre medio ambiente y sociedad se acu&ntilde;o el t&eacute;rmino &ldquo;ecodesarrollo&rdquo;, que fue abandonado por la presi&oacute;n diplom&aacute;tica de Henry Kissinger y despu&eacute;s trastocado en &ldquo;desarrollo sostenible&rdquo;. En Estocolmo los representantes oficiales de la entonces Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica se vanagloriaban de que la crisis ecol&oacute;gica era un problema de los pa&iacute;ses capitalistas, mientras que ellos pose&iacute;an las armas para combatir dicha crisis: el partido comunista y el Estado socialista. La cat&aacute;strofe de Chernobyl, el desastre del Mar Aral y muchos otros desaguisados ecol&oacute;gicos han demostrado lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Georgescu-Roegen y Naredo son dos altos ejemplos para el necesario cambio de paradigma econ&oacute;mico. Los antiguos griegos estimaban la virtud de la <em>parres&iacute;a</em>: el hablar libremente que implica no s&oacute;lo la libertad de expresi&oacute;n sino la obligaci&oacute;n de hablar con la verdad para el bien com&uacute;n, incluso arrostrando el peligro individual. Necesitamos que la <em>parres&iacute;a </em>de maestros como Naredo y Georgescu-Roegen gu&iacute;e la labor del profesorado, as&iacute; como el trabajo de los y las investigadoras cr&iacute;ticas con el modelo producci&oacute;n y de consumo imperantes y con la ciencia econ&oacute;mica neocl&aacute;sica oficial.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, cuando en Glasgow se celebra la COP26 para encontrar salidas y compromisos pol&iacute;ticos que hagan frente a la emergencia clim&aacute;tica, dejar la palabrer&iacute;a y tomar seriamente en cuenta las advertencias de la ciencia es una cuesti&oacute;n clave para cambiar de rumbo. La concatenaci&oacute;n del discurso cient&iacute;fico y de la movilizaci&oacute;n y presi&oacute;n de la sociedad civil y del movimiento ecologista es m&aacute;s clara que nunca, pero no supone garant&iacute;a de que las pol&iacute;ticas necesarias se pondr&aacute;n en pr&aacute;ctica porque el sistema econ&oacute;mico en que vivimos, el capitalismo, necesita crecer sin descanso para poder mantenerse en pie. Denunciar la inviabilidad del capitalismo verde o ecocapitalismo es algo que no est&aacute; bien visto en nuestras instituciones pol&iacute;ticas y en nuestras universidades.
    </p><p class="article-text">
         Desde hace d&eacute;cadas hemos visto como la econom&iacute;a ambiental neocl&aacute;sica (que no ecol&oacute;gica) intenta integrar las externalidades ambientales en la contabilidad estatal sin poner en cuesti&oacute;n su &ldquo;valorizaci&oacute;n&rdquo; como parte del producto interior bruto. El <em>greenwashing</em> o &ldquo;lavado de cara&rdquo; verde es una herramienta fraudulenta para poder seguir produciendo mercanc&iacute;as dudosamente eco-bio-verdes que posibilitan el crecimiento econ&oacute;mico a cualquier precio. Y en el campo energ&eacute;tico,<a href="https://ctxt.es/es/20211001/Firmas/37623/Juan-Bordera-Antonio-Turiel-cambio-climatico-negocio-energia-negacionismo-Next-Generation.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el paso del negacionismo al &ldquo;negocionismo&rdquo;</a> (Bordera y Turiel) est&aacute; suponiendo una ingente avalancha de macroproyectos de energ&iacute;as renovables que invaden el mundo rural y cuestionan su futuro, con la intenci&oacute;n de ganar dinero a cualquier precio. No menos importante es el campo tecnol&oacute;gico donde la digitalizaci&oacute;n, la robotizaci&oacute;n y la inteligencia artificial se ofrecen como la panacea inmaterial para enfrentarnos a la crisis ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Oponerse a este tipo de planteamientos y estrategias no es de recibo en muchas universidades, y a nuestro amigo y compa&ntilde;ero Adri&aacute;n le ha costado el puesto de trabajo. Sab&iacute;an muy bien quienes le contrataron en la Universidad de Deusto en septiembre del 2020, en plena pandemia, cu&aacute;les eran sus ideas y su curr&iacute;culum. No le han despedido por ser un mal profesor o un flojo investigador: todo lo contrario, las valoraciones de su docencia e investigaci&oacute;n son excelentes. El problema parece tener que ver m&aacute;s bien con la <em>parres&iacute;a </em>del joven investigador: quiz&aacute;s los dirigentes del Centro de &Eacute;tica Aplicada y de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas pensaron que encauzar&iacute;an sus devaneos ecologistas radicales y tras un curso entero sin conseguirlo han optado por un despido ideol&oacute;gico, algo que (como nos dec&iacute;a un jurista de esta prestigiosa universidad) conculca un derecho constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Los jesuitas fundaron la Universidad de Deusto en 1886 en el puerto bilba&iacute;no por ser un enclave comercial y econ&oacute;mico privilegiado. Esta universidad privada y cara ha sido y es el centro de formaci&oacute;n acad&eacute;mica de las &eacute;lites gobernantes y econ&oacute;micas vascas y espa&ntilde;olas durante el &uacute;ltimo siglo. Instituci&oacute;n que dice &ldquo;cumplir su misi&oacute;n de servicio de la fe, a trav&eacute;s de su servicio a la ciencia y a la cultura, evitando toda instrumentaci&oacute;n de la cultura y del ser universitario&rdquo;. Y en su compromiso con la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) &ldquo;renueva y concreta su misi&oacute;n de servicio a la sociedad, promoviendo una ciudadan&iacute;a responsable y comprometida, consciente de los problemas sociales y de su capacidad de transformar la realidad&rdquo;. &Eacute;sta era precisamente la funci&oacute;n de Adri&aacute;n Almaz&aacute;n como profesor de &eacute;tica: pero la &eacute;tica ecol&oacute;gica radical, la cr&iacute;tica anticapitalista y las posiciones opuestas a la tecnolofilia no parecen caber en las paredes de la universidad vizca&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        Es larga la lista de personas (tanto alumnado como profesorado) represaliadas y expulsadas de la Universidad de Deusto por sus ideas. El caso de Adri&aacute;n es el &uacute;ltimo hasta hoy; muchas cosas tendr&aacute;n que cambiar en la instituci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s para que sea realmente el &uacute;ltimo. Pero, mientras tanto, las instituciones pol&iacute;ticas vascas y espa&ntilde;olas deber&iacute;an tomar cartas en el asunto y dejar de financiar un centro educativo que ataca y conculca la libertad de c&aacute;tedra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñaki Barcena Hinojal, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/universidad-crisis-ecosocial-parresia-anticapitalista-despido-improcedente_132_8474030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Nov 2021 05:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Universidad y crisis ecosocial: sobre parresía anticapitalista y despido improcedente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre las propuestas energéticas de la Comisión Europea, la necesidad de decrecimiento y los planes A, B y C]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/propuestas-energeticas-comision-europea-necesidad-decrecimiento-planes-b-c_132_8149096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afa3405b-ce0b-4dc1-acbb-7ac3819d403a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre las propuestas energéticas de la Comisión Europea, la necesidad de decrecimiento y los planes A, B y C"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presente "transición energética" en el Viejo Continente amenaza con llevarse a los movimientos ecologistas por delante, precisamente en la trágica coyuntura histórica en que más haría falta un ecologismo lúcido y pujante, capaz de organizar una transición socioecológica decrecentista</p></div><p class="article-text">
        Para hacer frente a la crisis econ&oacute;mica agravada por la pandemia de covid-19, y a medida que va encon&aacute;ndose la doble crisis clim&aacute;tica y energ&eacute;tica (<a href="https://ustednoselocree.com/background-climatico/otros/%20mucho-peor-de-lo-esperado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que se ve venir da mucho, much&iacute;simo miedo</a>), las elites euro-norteamericanas han puesto en marcha algo que tiene elementos de cambio estructural: se intenta una sedicente transici&oacute;n &ldquo;verde y digital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me voy a centrar en la cuesti&oacute;n energ&eacute;tica &ndash;por su importancia en s&iacute; misma y porque<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7645640" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la ceguera energ&eacute;tica que padecen nuestras sociedades</a> (ceguera termodin&aacute;mica, en sentido m&aacute;s amplio) nos impide comprender lo que est&aacute; pasando y actuar para evitar los escenarios peores.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de julio de 2021 la Comisi&oacute;n Europea aprob&oacute; una serie de medidas encaminadas a reducir las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero), que previsiblemente encarecer&aacute;n el suministro energ&eacute;tico y todo lo que depende de &eacute;l (incluyendo el transporte y bienes tan fetichizados por las sociedades industriales como el autom&oacute;vil). Seg&uacute;n comenta la prensa, &ldquo;las instituciones comunitarias temen que el castigo fiscal a suministros y servicios indispensables acabe provocando una revuelta similar a la de los <em>chalecos amarillos </em>en Francia, pero a la escala de todo el continente. &rdquo;<a href="https://elpais.com/sociedad/2021-07-18/bruselas-teme-que-el-castigo-fiscal-a-coches-y-hogares-desencadene-una-revuelta-de-chalecos-amarillos-en-todo-el-continente.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es realmente f&aacute;cil hacer propaganda negativa a partir de las propuestas que hemos adoptado&rsquo;, reconoc&iacute;a el comisario europeo de Econom&iacute;a (&hellip;). La propuesta de incorporar los edificios y el transporte a un mercado de emisiones aumentar&iacute;a ligeramente la factura de conductores y hogares si el precio por tonelada de CO2 se sit&uacute;a en 30 euros. Pero la subida ser&iacute;a dr&aacute;stica si el derecho de emisi&oacute;n se eleva a 70 euros (&hellip;). Las recientes pol&eacute;micas en Espa&ntilde;a por el incremento en la factura de la luz muestran que cualquier de las propuestas de la Comisi&oacute;n puede ser la chispa de un incendio dif&iacute;cil de controlar.</a>&ldquo; 
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que el Plan A, seguir como hasta ahora (BAU son las siglas de <em>Business As Usual</em>) en el uso de la energ&iacute;a y todo lo que &eacute;ste lleva consigo, ya no funciona &ndash;aunque la mayor&iacute;a de nuestras sociedades siga sin asumirlo. S&oacute;lo razonar con un poco de realismo sobre el binomio energ&iacute;a-clima nos lleva r&aacute;pidamente a esa conclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el Plan B que despliegan iniciativas de la Comisi&oacute;n Europea como las ahora rese&ntilde;adas, o las an&aacute;logas del Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica en Espa&ntilde;a, tampoco sirve. Se basa en premisas falsas (al menos seg&uacute;n se est&aacute;n transmitiendo estas medidas a la sociedad): que es posible una transici&oacute;n energ&eacute;tica al &ldquo;100% renovable&rdquo; sin merma del crecimiento econ&oacute;mico, la prosperidad capitalista ni el bienestar ciudadano en una bien ordenada e inclusiva Sociedad de la Mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es as&iacute;. <a href="https://www.editorialalfabeto.com/item/es/157-petrocalipsis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ni la fuerza del sol, ni la del viento (ni por descontado los agrocombustibles, ni nada de lo que t&eacute;cnicamente est&aacute; a nuestro alcance), pueden sustituir a la energ&iacute;a superconcentrada de los combustibles f&oacute;siles, acumulada en el seno de la Tierra a lo largo de cientos de millones de a&ntilde;os</a>. Se trata de un regalo geol&oacute;gico irremplazable, y al mismo tiempo un regalo envenenado (tragedia clim&aacute;tica). As&iacute; que la larga fase de descenso energ&eacute;tico en cuyos proleg&oacute;menos ya nos encontramos nos llevar&aacute;, o por las buenas o por las malas, a sociedades energ&eacute;tica y materialmente m&aacute;s austeras.
    </p><p class="article-text">
        El coche el&eacute;ctrico constituye un ejemplar nudo de contradicciones que permite visibilizar la crudeza de nuestra situaci&oacute;n: son, y ser&aacute;n, artefactos m&aacute;s caros y con peores prestaciones que los viejos autos movidos con gasolina o di&eacute;sel. <a href="https://youtu.be/L4JCpu4aJgE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y sus impactos ecol&oacute;gicos seguramente resultan mayores &ndash;si consideramos no s&oacute;lo las emisiones de GEI, sino todo el ciclo de vida del veh&iacute;culo, incluyendo sus elevad&iacute;simos requerimientos de materiales</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No hay salida? S&iacute;, un <a href="https://icariaeditorial.com/archivo/libros.php?id=1718" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decrecimiento r&aacute;pido con niveles in&eacute;ditos de igualaci&oacute;n social </a>(es decir, una r&aacute;pida transici&oacute;n a una sociedad poscapitalista energ&eacute;tica y materialmente austera). Ser capaces de asumir, por ejemplo, que el autom&oacute;vil privado fue un lujo pasajero (para apenas una parte de la humanidad) que las sociedades sustentables sencillamente no pueden permitirse. Por ah&iacute; ir&iacute;a el Plan C que hoy parece del todo inabordable.
    </p><p class="article-text">
        Pues &iquest;qui&eacute;n est&aacute; hoy proponiendo una perspectiva semejante &ndash;vale decir, qui&eacute;n est&aacute; haci&eacute;ndose cargo de la realidad? &iquest;Qui&eacute;n dice la verdad a sociedades que padecen una intensa ceguera energ&eacute;tica? &iquest;D&oacute;nde hallamos un poco de realismo termodin&aacute;mico y biof&iacute;sico? No en las elites capitalistas (al menos no en sus manifestaciones p&uacute;blicas), pero tampoco en las confundidas (y minuciosamente des-educadas durante decenios) mayor&iacute;as sociales. Ni en los pa&iacute;ses del Norte ni tampoco en los del Sur global.
    </p><p class="article-text">
        Los elementos de transici&oacute;n energ&eacute;tica ahora puestos en marcha atrapan a los movimientos ecologistas en un dilema sin soluci&oacute;n posible a corto plazo. Si dicen la verdad (&ldquo;nos empobreceremos s&iacute; o s&iacute;, porque habremos de vivir con mucha menos energ&iacute;a; se tratar&iacute;a de gestionar ese empobrecimiento de forma igualitaria&rdquo;) se ven reducidos a una posici&oacute;n de extrema marginalidad. No s&oacute;lo porque chocan contra las expectativas de vivir mejor materialmente (o al menos no hacerlo peor) que sigue alentando la inmensa mayor&iacute;a de la sociedad, sino tambi&eacute;n porque no se da, ni de lejos, una relaci&oacute;n de fuerzas que permita r&aacute;pidos avances en igualdad social. Todo lo contrario: la debilidad de la izquierda en sentido amplio (el &ldquo;partido de la igualdad&rdquo;) sigue siendo extrema en toda Europa, y no se atisban a corto plazo condiciones para una reconstrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero &ndash;el otro cuerno del dilema&ndash; si los movimientos ecologistas (o los movimientos sociales cr&iacute;ticos, m&aacute;s en general) se dejan llevar por la ola de las promesas (enga&ntilde;osas) de un &ldquo;capitalismo verde&rdquo; y pr&oacute;spero, &ldquo;100% renovable&rdquo;, han de contar con que esta ola se volver&aacute; contra quienes la han promovido en plazos relativamente breves. Pues los sectores populares europeos dir&aacute;n algo as&iacute;: &ldquo;nos asegurasteis bienestar y prosperidad 100% renovable, pero nos estamos empobreciendo mientras que los ricos, ellos s&iacute;, se aprovechan de la situaci&oacute;n&rdquo;. Lo &ldquo;verde&rdquo; se ver&aacute; desacreditado, y tambi&eacute;n pagar&aacute;n justos por pecadores: la alianza de una parte de los movimientos ecologistas con el capitalismo verde pasar&aacute; una gravosa factura.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las ilusiones sobre el &ldquo;100% renovable&rdquo; fracturan necesariamente a los movimientos ecologistas entre quienes priorizan el r&aacute;pido despliegue de infraestructura renovable (compartiendo, al menos parcialmente, aquellas &ldquo;ilusiones renovables&rdquo;) y quienes priorizan la defensa del territorio (a menudo sin suficiente perspectiva general y apoy&aacute;ndose de entrada en sentimientos NIMBY, <em>Not In My Backyard</em>: &ldquo;que no me pongan el megaparque e&oacute;lico y la nueva l&iacute;nea de alta tensi&oacute;n al lado de mi casa&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Renovables s&iacute;, pero no as&iacute;&rdquo;. &iquest;Entonces c&oacute;mo? Lo que los movimientos ecologistas apenas se atreven a musitar: renovables s&iacute; <em>pero empobreci&eacute;ndonos materialmente </em>(porque usar&iacute;amos mucha menos energ&iacute;a, aunque ello no implica que no podamos organizar una vida buena dentro de los l&iacute;mites del planeta Tierra). <a href="https://youtu.be/DiXxSNka6Og" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alicia Valero suele insistir sobre lo siguiente: por unidad de electricidad generada, la e&oacute;lica necesita 25 veces m&aacute;s materiales que las centrales t&eacute;rmicas convencionales (de gas o carb&oacute;n)</a>. Y &iexcl;la cantidad ni siquiera es lo m&aacute;s importante en estos dispositivos de alta tecnolog&iacute;a para captar energ&iacute;a renovable! Se usa neodimio, disprosio, cobalto&hellip; casi toda la tabla peri&oacute;dica de los elementos, entre ellos muchos metales escasos y &ldquo;tierras raras&rdquo; &ndash;con los enormes impactos asociados a su extracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://ctxt.es/es/20210601/Firmas/36401/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La presente &ldquo;transici&oacute;n energ&eacute;tica&rdquo; en el Viejo Continente amenaza con llevarse a los movimientos ecologistas por delante, precisamente en la tr&aacute;gica coyuntura hist&oacute;rica en que m&aacute;s har&iacute;a falta un ecologismo l&uacute;cido y pujante, capaz de organizar una transici&oacute;n socioecol&oacute;gica decrecentista</a>. Pero, por el momento, lo ecol&oacute;gica y socialmente necesario aparece como pol&iacute;tica y culturalmente imposible&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Como no aprendemos apenas por las buenas, confiamos en el aprendizaje por <em>shock:</em> &ldquo;s&oacute;lo abriremos los ojos cuando nos demos el batacazo&rdquo;. Pero hemos vivido un <em>shock </em>enorme a partir de 2008, con la crisis financiera (y luego econ&oacute;mica generalizada); y luego otro tremendo <em>shock </em>a partir de 2020, con la covid-19. Y a estas alturas est&aacute; claro que en esos choques no hemos aprendido casi nada&hellip; Nunca se borra de mi memoria aquella sabia advertencia de Stanislaw Jerzy Lec: &ldquo;No esper&eacute;is demasiado del fin del mundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/propuestas-energeticas-comision-europea-necesidad-decrecimiento-planes-b-c_132_8149096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre las propuestas energéticas de la Comisión Europea, la necesidad de decrecimiento y los planes A, B y C]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la mina llama a tu puerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/mina-llama-puerta_132_7916865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4777cd89-5f5c-41b2-8433-83a1130e3644_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la mina llama a tu puerta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas que hemos hablado pacíficamente a favor de la tierra, el agua y el aire y en contra de las minas a cielo abierto sufrimos acoso. Vivo y defiendo la vida en Extremadura frente a las presiones de las grandes corporaciones</p></div><p class="article-text">
        Las formas en que el poder coarta, invisibiliza o atemoriza a quienes se oponen a sus ecocidios son viejas y numerosas. Puedes comprar un medio de comunicaci&oacute;n o hasta un partido pol&iacute;tico entero para que legitime los intereses de unos pocos. Tienes a mano privilegios, como el dinero, que sirven para cooptar voluntades. En ocasiones, las medidas de fuerza se dirigen directamente contra el coraz&oacute;n de la protesta. Se perpetran asesinatos: al menos tres ambientalistas mueren cada semana. O se proponen entablar &ldquo;conversaciones&rdquo; donde, aparte de exponer sus justificaciones, se llegue a tantear miedos y a amedrentar al adversario. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es un art&iacute;culo que habla por boca de muchos y muchas. Formo parte de redes antimegaproyectos, la mayor&iacute;a mujeres y culturas ind&iacute;genas del Sur que buscan, no s&oacute;lo respetar la naturaleza, sino preservar su diversidad para futuras generaciones. Quiero denunciar el acoso que sufrimos las personas que hemos hablado pac&iacute;ficamente a favor de la tierra, el agua y el aire y en contra de las minas a cielo abierto. Vivo y defiendo la vida en Extremadura frente a las presiones de las grandes corporaciones. Integrantes de plataformas, como Salvemos la Monta&ntilde;a de C&aacute;ceres, estamos recibiendo los &uacute;ltimos meses correos personales de quienes criticamos y repudiamos dichas transnacionales en p&uacute;blico. Son invitaciones a entrevistas individuales: &iquest;con qu&eacute; fin? Y &iquest;por qu&eacute; no se invita a los colectivos de forma p&uacute;blica?
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad inundada de propaganda y donde la regla no escrita reza &ldquo;todo puede comprarse y venderse&rdquo; puede parecer una forma de presi&oacute;n muy suave, pero s&oacute;lo si se desconoce el contexto m&aacute;s amplio. Tal como lo hemos vivido &ndash;y seguro que se comparten esquemas con otros movimientos de resistencia&ndash;, se trata de lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        1.- Viene el <em>local player</em> (parece un nombre de <em>DJ</em> discotequero de lo cutre que es, pero es as&iacute; como se autodenominan).
    </p><p class="article-text">
        2.- El individuo, a veces ni habla directamente con el propietario del terreno en cuesti&oacute;n sino con sus capataces o la gente a su cargo; y de entrada se mete y ya mide, ya analiza, incluso <a href="https://www.elsaltodiario.com/saltamos-extremadura/caceres-de-montana-a-crater-por-una-mina-de-litio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya tala</a>
    </p><p class="article-text">
        3.- Cuando los entes p&uacute;blicos o privados se dan cuenta de que directamente han invadido terrenos, han sondeado, a veces ya destruido, completamente de forma ilegal, y nos enteramos las vecinas del lugar, comprensible empezamos con la resistencia<a href="https://www.hoy.es/caceres/3000-personas-manifiestan-20180414194533-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. Siempre pac&iacute;fica</a>.
    </p><p class="article-text">
        4.- Cuando preguntamos a los gestores de lo p&uacute;blico de nuestras comunidades, nos enteramos que <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/mineria-extremadura-alzaremos-montanas_132_2787188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">territorios enteros</a> est&aacute;n siendo ofrecidos, como <em>zonas de sacrificio,</em> ante el aparente potencial de recursos del subsuelo que poseemos. Un &ldquo;falso potencial&rdquo;: son agujeros que se abandonar&aacute;n en una d&eacute;cada y no alcanzar&aacute;n ni de lejos la rentabilidad que ellos mismos prometen. El<a href="https://www.elsaltodiario.com/mineria/desmontando-litio-extremadura-piramide-mentiras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> litio extreme&ntilde;o es un ejemplo paradigm&aacute;tico</a>.
    </p><p class="article-text">
        5.- Sabemos con certeza que la UE est&aacute; dando <a href="http://www.envjustice.org/2020/09/mireu-backfires/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinero para investigar a los y las activistas.</a> Nos parece ya el colmo: &iquest;con nuestros impuestos van a investigar el grado de resistencia a abrirnos un agujero al lado de nuestra casa?
    </p><p class="article-text">
        Entonces una se subleva.
    </p><p class="article-text">
        Muchas creemos que la propia vida es un acto de sublevaci&oacute;n constante, pero no en contra sino a favor de la vida. La vida se llama a ella misma y hay un resorte que sigue permitiendo amaneceres. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien: cuando ya han utilizado a fondo el caos medi&aacute;tico y no les ha servido comprar alcaldes, ni presidentillos de aquel concejo o comunidad o m&aacute;s arriba o m&aacute;s abajo, da igual, y cuando los medios de comunicaci&oacute;n no funcionan, pero los locales hacemos bulla... entonces empiezan comunicaciones m&aacute;s sutiles. Son las cartas enviadas a nuestros correos profesionales donde, en un ingl&eacute;s perfecto y personalizado y sin decirnos nada concreto, nos invitan a un encuentro privado sin saber qu&eacute; quieren, pero dejando claramente abiertas todas sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Posibilidades de qu&eacute;? Ellos no lo dicen. Y por si alguno se lo pregunta, denunciarlo a autoridades judiciales supondr&iacute;a apenas una p&eacute;rdida de tiempo, porque si no fuera porque dan alg&uacute;n dato que conocemos cualquiera podr&iacute;a considerarlo simple spam. Pero est&aacute; claro: posibilidades de que nos ofrezcan un lugar en su patio trasero (<em>backyard </em>en su jerga), ser parte interesada de la <em>zona de sacrificio</em> a las generaciones venideras, a cambio de contribuir ese <em>New Deal</em> que ellos llaman <em>green</em> pero que es m&aacute;s negro que su alma. Con esa negrura se atreven a meterse en nuestras vidas y a intentar comprarnos. Mientras venden al resto de la sociedad la inevitabilidad y la conveniencia de sus minas, sus presas, sus f&aacute;bricas de papel de aluminio, sus macrogranjas, sus centrales nucleares, los mercados para la soja vegana, las vacas de la PAC, la madera de los &aacute;rboles, o sus plantas embotelladoras de agua embotellada.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas interesadas en lucrarse de un ecocidio no tienen l&iacute;mites. Porque no venden su alma sino la tuya. Por eso su acoso comienza con los propietarios de los terrenos donde se supone que han hecho sus an&aacute;lisis, que nadie ha contrastado. Y puede acabar con pr&aacute;cticas para sembrar miedo, y en ocasiones la muerte, como ocurre en Latinoam&eacute;rica y en otros sitios del planeta, incluso en la Uni&oacute;n Europea, <a href="https://elpais.com/internacional/2018/09/19/actualidad/1537381614_201018.html#:~:text=Un%20periodista%20muri%C3%B3%20este%20mi%C3%A9rcoles,zona%20una%20mina%20de%20lignito." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde muri&oacute; un periodista</a> huyendo de la polic&iacute;a alemana, que cubr&iacute;a a cientos de j&oacute;venes que proteg&iacute;an un bosque milenario de una ampliaci&oacute;n de una mina de carb&oacute;n a cielo abierto. Cuando por aqu&iacute; nos dicen que Europa ya ha <em>transicionado.</em>
    </p><p class="article-text">
        Quisiera se&ntilde;alar que, en el principio de nuestra resistencia, hemos tratado varias veces de tener un careo con los representantes de las empresas. Pero no de forma individual, sino p&uacute;blica: la Plataforma a un lado y ellos a otro, y que se debatiera de forma abierta. Por supuesto la minera nunca ha aceptado. Tambi&eacute;n se ha tratado varias veces de que respondan a preguntas concretas, como por ejemplo de d&oacute;nde estaban sacando el agua para las catas o por qu&eacute; actuaban sin los permisos pertinentes. Nunca han tenido la valent&iacute;a de sentarse p&uacute;blicamente con nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Sn embargo ahora, cuando tal y como puede verse en el reciente documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GH26K4MZnNo&amp;ab_channel=EnEuropaPodemos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto Verde Minas Negras</a> hay una oposici&oacute;n frontal y casi un&aacute;nime de la sociedad extreme&ntilde;a, empiezan a llegarnos sus nuevas estrategias. Desde aqu&iacute; exigimos a los Estados y a nuestros v&iacute;nculos m&aacute;s profesionales y vecinales que nos protejan. Porque si la mina llama a mi puerta y me amenaza, queremos pensar que por lo menos haya alguien a&uacute;n que diga que a ella tambi&eacute;n o a &eacute;l tambi&eacute;n. Sin <em>hashtags</em> de esos, pero tan cierto como que no tiembla el pulso al denunciarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Corraliza, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/mina-llama-puerta_132_7916865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 May 2021 04:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la mina llama a tu puerta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luchar contra la "doctrina del shock" digital: por una paralización de los planes 5G]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/luchar-doctrina-shock-digital-paralizacion-planes-5g_132_6111664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0970abb-afd3-49bc-ab1e-8c18aec5f3d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luchar contra la &quot;doctrina del shock&quot; digital: por una paralización de los planes 5G"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Digitalización y transición ecosocial son proyectos de naturaleza antagónica bajo las relaciones socioeconómicas realmente existentes</p></div><p class="article-text">
        Desde hace ya meses, la ensayista y pensadora <a href="https://contrainformacion.es/naomi-klein-y-la-distopia-de-alta-tecnologia-que-nos-espera-tras-el-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naomi Klein</a> nos advierte de que la crisis en la que casi todos los pa&iacute;ses del mundo han quedado sumidos tras la pandemia mundial de la COVID-19 se est&aacute; convirtiendo en la excusa perfecta para la construcci&oacute;n de (en sus palabras) &ldquo;una distop&iacute;a de alta tecnolog&iacute;a&rdquo;. Klein observa que <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Silicon Valley ya ten&iacute;a toda clase de planes antes del coronavirus en que imaginaba sustituir muchas, demasiadas, de nuestras experiencias corporales insertando tecnolog&iacute;a en medio del proceso; y </span><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/naomi-klein-virus-obliga-pensar-relaciones-e-interdependencias-capitalismo-ensena-no-pensar_128_6101074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">nos llama a resistir contra el </span></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/naomi-klein-virus-obliga-pensar-relaciones-e-interdependencias-capitalismo-ensena-no-pensar_128_6101074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Screen New Deal</em></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>. </em></span>Pues de nuevo las &eacute;lites utilizan el dolor social y la confusi&oacute;n para llevar a t&eacute;rmino de manera antidemocr&aacute;tica su particular proyecto de mundo. Si en los setenta el alzamiento de las dictaduras militares latinoamericanas se convirti&oacute; en el pistoletazo de salida de un neoliberalismo que posteriormente ha infectado al planeta con su l&oacute;gica desquiciada, hoy las grandes multinacionales del capitalismo tecnol&oacute;gico, con la inestimable cooperaci&oacute;n de gobiernos de todo el globo, nos pretenden hacer creer que nuestra &uacute;nica alternativa es abrazar el proyecto de digitalizaci&oacute;n total del mundo. TINA (<em>There Is No Alternative</em>), el lema de Margaret Thatcher, actualizado.
    </p><p class="article-text">
        En el Estado de Nueva York el CEO de Google Eric Schmidt encabeza ya una comisi&oacute;n para imaginar una nueva normalidad que, desde su punto de vista, tendr&aacute; que ser la de un <em>Screen New Deal </em>que permita a Estados Unidos imponerse en el conflicto geopol&iacute;tico que le est&aacute; enfrentando a China en &aacute;mbitos como el control de la infraestructura 5G. La l&oacute;gica, pese a que ahora se escude en la necesidad de luchar contra la crisis sanitaria, es clara: lejos de denunciar lo que <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/muchas-empresas-van-aprovechar-este-momento-vulnerar-nuestra-privacidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Peirano</a> no ha dudado en calificar como la primera tecnodicatura del mundo, debemos emularla &ndash;forzando al m&aacute;ximo lo socialmente aceptado&ndash; para no quedar atr&aacute;s en los beneficios que se derivan de la nueva econom&iacute;a del dato del capitalismo digital. La IV Revoluci&oacute;n Industrial, y su proyecto estrella, el Internet de las Cosas, aspira a que no pueda existir interacci&oacute;n social que no venga mediada por una interfaz digital conectada y, por tanto, se convierta en fuente de cada vez m&aacute;s datos sobre todo lo que hacemos. Estos datos seguir&aacute;n alimentando algoritmos de inteligencia artificial que, como demuestran <a href="https://www.fuhem.es/2017/07/19/inteligencia-artificial-al-servicio-de-la-propaganda-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esc&aacute;ndalos como el de Cambridge Analytica</a> o la cr&iacute;tica al <em>solucionismo tecnol&oacute;gico</em> de <a href="https://elpais.com/elpais/2015/12/17/eps/1450358550_362012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morozov</a>, est&aacute;n adquiriendo un poder creciente sobre nuestra vida personal y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, esta <a href="https://ctxt.es/es/20200501/Firmas/32143/riechmann-yayo-herrero-digitalizacion-coronavirus-teletrabajo-brecha-digital-covid-trazado-contactos.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doctrina del shock digital</a> est&aacute; tomando sobre todo forma en los planes de recuperaci&oacute;n frente a la crisis de la covid-19, y en particular en el fondo <a href="https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/health/coronavirus-response/recovery-plan-europe_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Next Generation EU</a> mediante el que la Uni&oacute;n Europea planea poner 750.000 millones de euros a disposici&oacute;n de sus estados miembros. Pese a que &eacute;ste se ha presentado como una oportunidad &uacute;nica para poner en marcha un <a href="https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuevo Pacto Verde Europeo</a>, <em>de facto</em> actuar&aacute; como un acelerador del proceso de digitalizaci&oacute;n total de la econom&iacute;a, las instituciones y las relaciones en Europa. Su naturaleza de plan estrat&eacute;gico integrado obligar&aacute; a todo Estado que quiera acceder a los fondos que ofrece a abrazar una econom&iacute;a digital en la que se apueste por &ldquo;las tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los datos y la infraestructura de computaci&oacute;n en nube, las redes 5G y 6G, los superordenadores y los ordenadores cu&aacute;nticos, y las tecnolog&iacute;as de cadena de bloques&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el hecho de que en el plan convivan la apuesta por la digitalizaci&oacute;n con la voluntad de una transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica del territorio europeo parte de una convicci&oacute;n falsa: que la informatizaci&oacute;n del mundo puede ser herramienta y catalizador de una transici&oacute;n ecol&oacute;gica en el continente. La realidad es que, por el contrario, digitalizaci&oacute;n y transici&oacute;n ecosocial son proyectos de naturaleza antag&oacute;nica bajo las relaciones socioecon&oacute;micas realmente existentes. Por un lado, porque la extensi&oacute;n de internet y las TIC est&aacute; suponiendo un aumento exponencial del consumo de <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/costes-y-restricciones-ecologicas-al-capitalismo-digital/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">energ&iacute;a y materiales cr&iacute;ticos</a>, especialmente minerales escasos como las tierras raras o el colt&aacute;n. Internet no es una nube inmaterial, y <a href="https://antonioaretxabala.blogspot.com/2020/07/una-reflexion-mas-en-torno-al-5g-y-los.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la econom&iacute;a digital no est&aacute; desacoplada de los impactos ecol&oacute;gicos</a>. El acceso a la Red de Redes solo es posible gracias a la existencia de un entramado de servidores (ordenadores conectados las 24 horas del d&iacute;a y sujetos a exigentes demandas de refrigeraci&oacute;n, concentrados en pocos lugares del mundo y en su mayor&iacute;a propiedad de las grandes empresas tecnol&oacute;gicas) que se extiende cada vez m&aacute;s, a la par que todos nuestros dispositivos necesitan utilizar materiales y energ&iacute;as para construirse, distribuirse y eventualmente desecharse. La fase digital del capitalismo industrial est&aacute; suponiendo una <a href="https://antonioaretxabala.blogspot.com/2020/07/nueva-economia-verde-en-un-mundo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impresionante profundizaci&oacute;n del extractivismo</a>, un <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/sep/17/tech-climate-change-luddites-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de las emisiones de efecto invernadero</a> &ndash;si Internet fuera un pa&iacute;s ser&iacute;a el sexto m&aacute;s emisor del mundo y consumir&iacute;a tanta energ&iacute;a como Rusia&ndash; y una destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica ampliada.
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, una de sus virtudes m&aacute;s celebradas de la digitalizaci&oacute;n del capitalismo es su capacidad para acelerar el crecimiento. Desde la automatizaci&oacute;n de los intercambios financieros, hoy en gran medida en manos de las inteligencias artificiales, hasta el tipo de consumo compulsivo caracter&iacute;stico de los portales digitales, la Cuarta Revoluci&oacute;n Industrial parece ser el &uacute;nico modo de mantener a flote unas din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n que llevan d&eacute;cadas funcionando a trompicones. M&aacute;s all&aacute; de que el crecimiento que este proceso abandera est&eacute; suponiendo un deterioro de las condiciones laborales y vitales de millones de personas que cada vez m&aacute;s se ven sujetos a la precarizaci&oacute;n extrema de nuevos modelos de negocio como Deliveroo o Uber, no debemos olvidar que la idea de un <a href="https://eeb.org/library/decoupling-debunked/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desacoplamiento entre crecimiento e impacto ecol&oacute;gico</a> es ilusoria. <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/sep/17/tech-climate-change-luddites-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Para descarbonizar necesitamos desdigitalizar y descomputadorizar</a>, como argumenta Ben Tarnoff en un art&iacute;culo muy s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando la confluencia de una crisis clim&aacute;tica cada vez m&aacute;s acelerada, una p&eacute;rdida masiva de biodiversidad y un agotamiento cada vez m&aacute;s r&aacute;pido de combustibles f&oacute;siles y minerales escasos dibuja un claro escenario de colapso ecosocial, lo que hace falta es <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/parado-seco-ahora-cambiar-direccion_6_1009709045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frenar, parar y repensar</a> casi todo. No necesitamos un crecimiento supuestamente &ldquo;verde&rdquo; e &ldquo;inteligente&rdquo;, sino decrecer con criterios de justicia, igualdad, autonom&iacute;a y aut&eacute;ntica sustentabilidad. Y la crisis actual, en vez de estar aprovech&aacute;ndose para desarrollar ese proceso de reflexi&oacute;n colectiva, est&aacute; suponiendo la excusa perfecta para dar carta blanca (todav&iacute;a m&aacute;s si cabe) a desregulaciones masivas que, de nuevo, no dudar&aacute;n en seguir ampliando la destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica si con ello pueden mantener a flote algunos a&ntilde;os m&aacute;s la suicida trampa del crecimiento capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Lo alarmante es que esta huida hacia adelante tecnol&oacute;gica, cuyo s&iacute;mbolo y piedra angular es el 5G, no solo promete generar efectos sociales y pol&iacute;ticos del todo indeseables, sino que se lleva a cabo desoyendo las advertencias de cientos de cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos que, uni&eacute;ndose a organismos como la <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/late-lessons-2/late-lessons-2-full-report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Europea de Medio Ambiente</a>, est&aacute;n solicitando la aplicaci&oacute;n del principio de precauci&oacute;n ante el despliegue del 5G, alertando de sus riesgos tanto para la <a href="http://www.5gappeal.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salud humana</a> como para <a href="https://ec.europa.eu/health/sites/health/files/scientific_committees/scheer/docs/scheer_s_002.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vida en general</a>. Pese a que una arrolladora maquinaria de propaganda sigue insistiendo en que las radiaciones no ionizantes no pueden generar efectos biol&oacute;gicos, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica ha desmentido esto hace tiempo. A lo largo de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, se ha vuelto extremadamente fuerte la evidencia de que <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/bem.22267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los CEM (Campos Electro-Magn&eacute;ticos) d&eacute;biles puede modificar los procesos biol&oacute;gicos en todo el rango de frecuencias</a>, desde ondas est&aacute;ticas a milim&eacute;tricas, advierten Frank Barnes y Ben Greenebaum. En un art&iacute;culo titulado &ldquo;Planetary electromagnetic pollution: it is time to assess its impact&rdquo;, publicado en <em>The Lancet</em> en diciembre de 2018, cient&iacute;ficos del grupo de investigaci&oacute;n australiano ORSAA constatan que, de 2266 estudios sobre CEM, <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(18)30221-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no menos del 68% encontr&oacute; &ldquo;significativos efectos biol&oacute;gicos o efectos para la salud</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de atender estas advertencias, de las que sin embargo aseguradoras de todo el mundo toman buena nota neg&aacute;ndose ya a dar cobertura al despliegue actual de esta tecnolog&iacute;a inal&aacute;mbrica, nuestras sociedades e instituciones se desentienden de las mismas gritando fuerte &iexcl;<em>fake news!</em> y asocian con mala fe la oposici&oacute;n al 5G con otras reivindicaciones &ldquo;magufas&rdquo; (antivacunas por ejemplo) para desacreditarlas. Y no se presta atenci&oacute;n al enorme asunto de la &ldquo;captura&rdquo; de los cuerpos reguladores por parte de los <em>vested interests</em> (ati&eacute;ndase al <a href="https://www.saferemr.com/2018/07/icnirps-exposure-guidelines-for-radio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente informe de dos eurodiputados, Klaus Buchner y Mich&egrave;le Rivasi</a>, desde Bruselas).
    </p><p class="article-text">
        Especialmente preocupante en ese sentido son las conclusiones del Consejo de la Uni&oacute;n Europea celebrado el <a href="https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-8711-2020-INIT/es/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9 de junio de 2020</a>. En el art&iacute;culo 36 de las mismas, y ampar&aacute;ndose en la necesidad (que compartimos) de acabar con las teor&iacute;as que vinculan la extensi&oacute;n del 5G con la pandemia de la Covid-19, tachan de <em>a priori </em>como falsa cualquier posici&oacute;n que defienda que dichas &ldquo;redes suponen una amenaza para la salud&rdquo;. Con ello no s&oacute;lo desoyen la evidencia cient&iacute;fica, sino que dan v&iacute;a libre a la profundizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas de censura sobre los grupos opositores al 5G que plataformas como Facebook o Youtube llevan ya desplegando desde hace meses.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, creemos que hoy resulta m&aacute;s importante que nunca sumarse a las plataformas y movimientos sociales que, apelando al <a href="https://www.traficantes.net/libros/el-principio-de-precauci%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principio de precauci&oacute;n</a>, dicen no a la extensi&oacute;n del 5G y al mundo sin contacto de la Cuarta Revoluci&oacute;n Industrial. La paralizaci&oacute;n de esta tecnolog&iacute;a, y el desmantelamiento parcial de otras ya instaladas (algoritmos de inteligencia artificial, tecnolog&iacute;as inal&aacute;mbricas, etc.) es crucial si queremos hacer en serio un balance de costes y beneficios y, quiz&aacute; m&aacute;s importante a&uacute;n, contar con el tiempo suficiente para poder decidir de manera democr&aacute;tica el rumbo de nuestras sociedades. El proyecto de digitalizaci&oacute;n del mundo tiene como meta alcanzar hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del suelo y el cielo, que no tardar&aacute; en verse inundado por miles de sat&eacute;lites privados que garanticen la instalaci&oacute;n del nuevo Internet de las Cosas. Sin embargo, &iquest;no es acaso una locura jugarnos todo a la carta de unas tecnolog&iacute;as con requerimientos de energ&iacute;a y materiales que exceden lo que el planeta Tierra da de s&iacute;? &iquest;No estaremos fragilizando a&uacute;n m&aacute;s nuestras posibilidades de reorientar nuestras sociedades en una senda ecol&oacute;gicamente consciente y que ponga la vida en el centro si abrazamos de manera acr&iacute;tica la instalaci&oacute;n de un mundo sin contacto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Almazán, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/luchar-doctrina-shock-digital-paralizacion-planes-5g_132_6111664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2020 20:22:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luchar contra la "doctrina del shock" digital: por una paralización de los planes 5G]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0970abb-afd3-49bc-ab1e-8c18aec5f3d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,5G,Digitalización,Coltán,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aterra-nuevo-coronavirus_132_1001689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c7bf01-e8ee-49df-924f-d6867d0d7433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando pase la crisis sanitaria, "volver a la normalidad" no puede querer decir, en ningún caso, regresar a la sociopatía neoliberal a que parecíamos condenados.</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de nuestra intenci&oacute;n que restar importancia al coste humano de la pandemia causada por el SARS-CoV-2: miles de personas han perdido a seres queridos s&oacute;lo en nuestro pa&iacute;s y muchas m&aacute;s lo har&aacute;n en las pr&oacute;ximas semanas. Cada una de esas muertes ser&aacute; una tragedia, y no sobra encomio a la lucha del personal sanitario para evitarlas, ni al esfuerzo de quienes suministran servicios b&aacute;sicos en primera l&iacute;nea de combate. La precariedad laboral y vital que asuela nuestras sociedades convierte adem&aacute;s cada desaceleraci&oacute;n econ&oacute;mica en un drama para millones de trabajadoras y trabajadores. Las crisis golpean diferencialmente a nuestras sociedades seg&uacute;n m&uacute;ltiples l&iacute;neas de fractura: de clase, de g&eacute;nero, territoriales, &eacute;tnicas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cada una de esas l&iacute;neas merece una atenci&oacute;n que no podremos prestarle en estos escuetos renglones. Del mismo modo, dejaremos aqu&iacute; de lado la propia emergencia de salud p&uacute;blica (bien tratada estos d&iacute;as en numerosos textos, por ejemplo &eacute;ste de <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31445/coronavirus-estrategias-crisis-salud-pandemia-causas-china-eeuu-joan-benach.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Benach</a>) y cargaremos las tintas sobre otros motivos para la alarma, el compromiso y la acci&oacute;n coordinada: los vinculados con una crisis ecosocial que es ya una crisis civilizatoria.
    </p><p class="article-text">
        Al aproximarnos a esos otros motivos constatamos que uno de los aspectos m&aacute;s terror&iacute;ficos de esta pandemia reside en el modo en que nuestra cultura nos invita a contemplar el frenazo que ha ocasionado en nuestras econom&iacute;as. Ese frenazo no debiera present&aacute;rsenos como algo que ha de ser superado. Muy al contrario, tendr&iacute;a que posibilitar una cuidadosa deliberaci&oacute;n en torno a la desesperada urgencia de revertir nuestra extralimitaci&oacute;n material y poner fin a la irracionalidad econ&oacute;mica que mantiene de forma totalmente innecesaria cantidades absurdas de personas y mercanc&iacute;as dando constantemente vueltas al planeta. Producir por producir y consumir por consumir, de manera que siga girando la rueda de la acumulaci&oacute;n de capital, es un desatino que ya fue diagnosticado por los socialistas del siglo XIX, comenzando por Marx. El fin de ese desmedido traj&iacute;n est&aacute;, por cierto, <a href="https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/371/37.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la vuelta de la esquina</a>: queramos o no asumirlo, nuestras sociedades se ver&aacute;n pronto obligadas a usar <a href="https://blogs.publico.es/dominiopublico/30892/mesianismo-tecnologico-y-limites-biofisicos-el-caso-del-100-electrico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha menos energ&iacute;a primaria</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos aterra a algunos, cada d&iacute;a a m&aacute;s, es la ceguera de nuestra cultura frente a la disyuntiva que abre ante nosotros la transici&oacute;n hacia esas sociedades energ&eacute;tica y materialmente frugales: donde hay, esencialmente, dos alternativas, nuestros comisarios culturales ven una nada m&aacute;s. La primera alternativa consistir&iacute;a en tratar de adaptar nuestro metabolismo ecosocial a los l&iacute;mites biof&iacute;sicos de un sistema Tierra que se encuentra ya en un estado precario. La segunda, innegociable en nuestro marco cultural, consistir&iacute;a en pisar el acelerador de la extralimitaci&oacute;n y la devastaci&oacute;n colocando un nuevo parche &ndash;previsiblemente m&aacute;s violento y autoritario que los previos&ndash; en el ya inviable capitalismo global. Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus es, en otras palabras, que sigamos despu&eacute;s de &eacute;l hundi&eacute;ndonos en un suicidio ecocida inserto en coordenadas sociopol&iacute;ticas peores a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podemos desglosar en tres dimensiones nuestra <a href="http://crashoil.blogspot.com/2020/03/la-balanza.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trayectoria de colapso civilizatorio desde el punto de vista de la alarma suscitada por la reciente pandemia</a>: la sanitaria, la econ&oacute;mica y la propiamente ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos echando un superficial vistazo al plano sanitario. Cabe en este punto escoger al azar un par de conclusiones del &uacute;ltimo informe sobre salud y cambio clim&aacute;tico de la revista m&eacute;dica m&aacute;s prestigiosa del planeta (<a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(19)32596-6/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Lancet</a>): la alteraci&oacute;n de los patrones clim&aacute;ticos ha hecho que nueve de los diez a&ntilde;os m&aacute;s adecuados para la transmisi&oacute;n del dengue tuvieran lugar despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000, y asimismo que en menos de cuatro d&eacute;cadas se hayan duplicado los d&iacute;as propicios para la infecci&oacute;n por Vibrio (el g&eacute;nero de bacterias al que pertenece la que provoca el c&oacute;lera). Por su parte, la contaminaci&oacute;n del aire sigue causando siete millones de muertes anuales. De acuerdo con estimaciones de Marshall Burke, profesor del Departamento de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad Stanford, la reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n del aire subsecuente a la par&aacute;lisis de la econom&iacute;a china ha servido para evitar la muerte de entre 50.000 y 75.000 personas. &iquest;Cu&aacute;les son, pues, nuestras pandemias?
    </p><p class="article-text">
        La crisis ecol&oacute;gica es una emergencia sanitaria incomparablemente mayor que la pandemia de COVID-19, y a ambas subyace uno y el mismo pat&oacute;geno: un sistema socioecon&oacute;mico dominado por el motivo del lucro.
    </p><p class="article-text">
        El sector agroindustrial ha adoptado una forma incompatible con la estabilidad de la biosfera no por motivos de eficiencia material, sino cremat&iacute;stica. Se trata de un hecho extensa y minuciosamente <a href="https://www.bloomsbury.com/uk/dead-zone-9781408868263/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documentado</a>. Existen, por otra parte, pocas dudas acerca del v&iacute;nculo entre ese modelo agroindustrial y el creciente riesgo de pandemias. Seg&uacute;n Peter Daszak, codescubridor del origen del SARS, alrededor de 1&rsquo;7 millones de virus nos esperan en los ecosistemas que no han sido arrasados a&uacute;n con buld&oacute;ceres para abrir espacio al monocultivo intensivo. La deforestaci&oacute;n, la dr&aacute;stica simplificaci&oacute;n de ecosistemas y la desaparici&oacute;n de especies intermedias a expensas de esta &laquo;gesti&oacute;n&raquo; industrial de algunos de los reservorios de biodiversidad m&aacute;s ricos del planeta hac&iacute;an que una pandemia como la actual fuera cuesti&oacute;n de tiempo. Adicionalmente, la ganader&iacute;a industrial, para cuyo mantenimiento y expansi&oacute;n se dise&ntilde;ara aquel sistema de &laquo;gesti&oacute;n&raquo;, tiene su propia le&ntilde;a que arrojar al fuego: tal y como evidenciaran ya la gripe aviar, la gripe porcina y el propio SARS, la cr&iacute;a industrial de animales tiene lugar en entornos que deben describirse como &laquo;<a href="https://www.pagina12.com.ar/256569-no-le-echen-la-culpa-al-murcielago" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&aacute;bricas de replicaci&oacute;n y mutaci&oacute;n de virus</a>&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este insostenible modelo agroindustrial es s&oacute;lo una de las facetas de un modelo socioecon&oacute;mico netamente insostenible: cada uno sus elementos ven&iacute;a exhibiendo signos de agotamiento hace largo tiempo. El subsistema econ&oacute;mico no es ninguna excepci&oacute;n a esta regla. As&iacute;, resultar&iacute;a absurdo culpar a la pandemia producida por el nuevo coronavirus de la crisis econ&oacute;mica en la que comenzamos a adentrarnos. De hecho, ni siquiera estamos adentr&aacute;ndonos en una crisis nueva, sino sencillamente profundizando en la de 2008. La crisis de la econom&iacute;a capitalista no es nueva, sino permanente ya. Ser&iacute;a in&uacute;til recurrir al nuevo coronavirus para tratar de explicar el crecimiento an&eacute;mico, la volatilidad especulativa o los niveles estratosf&eacute;ricos de deuda caracter&iacute;sticos de esta &uacute;ltima fase del capitalismo financiarizado.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo global pudo mantenerse con respiraci&oacute;n asistida despu&eacute;s de 2008 gracias al aliento de la Reserva Federal y, sobre todo, al del crecimiento de la econom&iacute;a china. Hoy no cabe esperar nada parecido. Los bancos centrales volver&aacute;n a regar generosamente los mercados financieros, pero el nivel de inversi&oacute;n en la econom&iacute;a real ser&aacute; menor incluso que el anterior a la pandemia. A pocos les extra&ntilde;ar&aacute; que se repita el procedimiento, y a menos a&uacute;n que lo haga el resultado: las masivas adquisiciones de t&iacute;tulos financieros y los &iacute;nfimos tipos de inter&eacute;s seguir&aacute;n generando deuda y cebando a los gigantes financieros, pero no producir&aacute;n ning&uacute;n goteo &ndash;entre otras cosas, porque no es &eacute;se su prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        No es necesario disponer de una bola de cristal para predecir lo que suceder&aacute; con las tasas de desempleo. Y llover&aacute; sobre mojado, porque este declive del poder adquisitivo de la clase trabajadora tendr&aacute; lugar tras una d&eacute;cada en la que ha venido flotado a la deriva, entre la Escila de un marcado deterioro de servicios p&uacute;blicos y coberturas sociales y la Caribdis de unos inusitados <a href="https://blogs.publico.es/fernando-luengo/2020/03/17/la-pobreza-la-enfermedad-de-los-pobres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">niveles de pobreza</a>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta pandemia ninguna implementaci&oacute;n de ninguna reformulaci&oacute;n concebible del credo neoliberal servir&aacute; para hacer frente a un desplome de la demanda como el que se avecina. Por su parte, extender el &laquo;keynesianismo para las &eacute;lites&raquo; de los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os a un nuevo &laquo;keynesianismo para los pobres&raquo; quiz&aacute; pudiera mantener vivo el capitalismo por un par de d&eacute;cadas, pero arruinar&iacute;a definitivamente la biosfera.
    </p><p class="article-text">
        A los dos planos comentados &ndash;el sanitario y el econ&oacute;mico&ndash; subyace el decisivo: el de nuestro metabolismo ecosocial, esa econom&iacute;a &ldquo;real-real&rdquo; a la que se ha referido en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n <a href="https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=12809" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Martinez Alier</a>. Si fu&eacute;semos &ndash;fantas&iacute;a de ciencia-ficci&oacute;n&ndash; una colonia organizada por una civilizaci&oacute;n extraterrestre para la r&aacute;pida extracci&oacute;n de los recursos del planeta Tierra, poni&eacute;ndolos al servicio de un proyecto alien&iacute;gena de mercantilizaci&oacute;n generalizada, ese metabolismo imaginario no diferir&iacute;a demasiado del que de hecho est&aacute; hoy funcionando (y que acaba de sufrir un par&oacute;n inesperado a causa de la pandemia). El capitalismo fosilista convierte hoy en escasos incluso los recursos minerales m&aacute;s abundantes (como la arena), desequilibra el clima hasta desembocar en perspectivas de calentamiento infernales, esquilma el suelo f&eacute;rtil y el agua dulce, y desgarra hasta tal extremo el tejido de la vida que tenemos que inventar neologismos como &ldquo;desfaunaci&oacute;n&rdquo; para referirnos a las dimensiones casi inconcebibles de la Sexta Gran Extinci&oacute;n en curso. Cada una de estas agresiones contribuye no s&oacute;lo a incrementar la probabilidad de nuevas pandemias, sino asimismo a minar las bases de la salud de todos y cada uno de los ecosistemas y, por tanto, de todas y cada una de las comunidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta m&aacute;s de fondo que deber&iacute;amos hacernos estos d&iacute;as quiz&aacute; sea: &iquest;por qu&eacute; tiene que pasar algo as&iacute; &ndash;una pandemia semejante&ndash; para que podamos simplemente reconocernos como sociedad, para que emerja poco a poco una noci&oacute;n reconocible de bien com&uacute;n, en vez la lucha de todos contra todos espoleada por el capitalismo? &iquest;Por qu&eacute; tiene que ocurrir algo as&iacute;, un desplome brutal e imprevisto de la actividad econ&oacute;mica, para que se recupere tendencial y m&iacute;nimamente algo de la salud ecol&oacute;gica de nuestros territorios?
    </p><p class="article-text">
        Cuando pase la crisis sanitaria, &laquo;volver a la normalidad&raquo; no puede querer decir, en ning&uacute;n caso, regresar a la sociopat&iacute;a neoliberal a que parec&iacute;amos condenados &ndash;o estaremos condenados de verdad. La &laquo;normalidad&raquo; no puede ser un sistema sociecon&oacute;mico enemigo de la sociedad y de la vida. Tedros Adhanom, director general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, afirmaba recientemente que &laquo;la amenaza del contagio mundial nos ha sacudido devolvi&eacute;ndonos la imagen de un mundo tan interdependiente y globalizado como vulnerable&raquo;. Hace d&eacute;cadas que esa imagen debi&oacute; sacudirnos, pero por motivos distintos, por amenazas mayores. Despu&eacute;s de la pandemia seguiremos teniendo entre manos un problema mucho m&aacute;s grave que ella, y s&oacute;lo podremos comenzar a abordarlo desde una progresiva <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31220/coronavirus-decrecimiento-crisis-ecologica-agroecologia-yayo-herrero.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n de la necrocultura capitalista</a>. &iquest;Seremos capaces de verlo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Arías, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aterra-nuevo-coronavirus_132_1001689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 21:51:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es posible alimentar a 10.000 millones de personas sin devastar el planeta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/posible-alimentar-millones-personas-devastar_129_1554683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed94df57-12a8-4704-a54e-6f6ee61dece4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actual modelo de agricultura industrializada, si solo hubiéramos de juzgarlo en términos de producción actual, habría de considerarse exitoso</p><p class="subtitle">Solo tiene un pequeño problema: es radicalmente insostenible. Estamos cultivando y criando ganado como si no hubiese un mañana</p></div><p class="article-text">
        En apenas un par de siglos desde la Revoluci&oacute;n Industrial, la poblaci&oacute;n humana se ha multiplicado por ocho. Desde 1800, ha crecido de unos 900 millones de seres humanos a 7.600, <a href="https://theconversation.com/7-500-millones-y-aumentando-cuantas-personas-puede-soportar-la-tierra-100493" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">camino de los ocho mil millones</a> y m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de esa enorme expansi&oacute;n demogr&aacute;fica ha tenido lugar durante el per&iacute;odo que sin duda hemos de llamar la Gran Aceleraci&oacute;n, la posguerra de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945): todav&iacute;a en tiempos de mis abuelos, hacia 1930, poblaban el planeta Tierra solo 2.000 millones de seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Esta humanidad enorme ha sido posible solo gracias a la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Agricultura_industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agricultura industrializada</a> que, con ra&iacute;ces en el siglo XIX, se desarroll&oacute; sobre todo a partir de 1920-1930. Supuso la eliminaci&oacute;n progresiva del campesinado, la salarizaci&oacute;n de las y los agricultores, el uso de fertilizantes de s&iacute;ntesis y semillas h&iacute;bridas (y luego transg&eacute;nicas), la mecanizaci&oacute;n de las labores del campo, los grandes monocultivos, la irrigaci&oacute;n de enormes superficies, los sistemas de distribuci&oacute;n a larga distancia y los oligopolios agroalimentarios.
    </p><p class="article-text">
        Un modelo que, si solo hubi&eacute;ramos de juzgarlo en t&eacute;rminos de producci&oacute;n actual, habr&iacute;a de considerarse exitoso. Solo tiene un peque&ntilde;o problema: es radicalmente insostenible. Estamos cultivando y criando ganado como si no hubiese un ma&ntilde;ana.
    </p><h3 class="article-text">Agricultura ajena a la naturaleza</h3><p class="article-text">
        Hay que interpretar la Revoluci&oacute;n Industrial capitalista a trav&eacute;s de dos din&aacute;micas clave: la fractura metab&oacute;lica (en el intercambio de estas sociedades con la naturaleza) y la puesta en marcha de un dispositivo fosilista de crecimiento (acumulaci&oacute;n capitalista basada en combustibles f&oacute;siles) que conduce inexorablemente a la extralimitaci&oacute;n con respecto a los l&iacute;mites biof&iacute;sicos planetarios. Estas son las dos cuestiones clave para la &ldquo;trampa del progreso&rdquo; (por emplear <a href="https://www.casadellibro.com/libro-breve-historia-del-progreso/9788493464226/1094534" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la expresi&oacute;n del escritor Ronald Wrigh</a>t) en que nos hemos metido: fractura metab&oacute;lica y extralimitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El profesor <a href="http://www.ub.edu/grptc/index.php/ca/blog/29-joaquim-sempere.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joaquim Sempere</a>, en su libro <a href="https://elcuadernodigital.com/2018/11/19/entrevista-a-joaquim-sempere/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las cenizas de Prometeo</em></a> (2018), propone distinguir entre tres componentes de la fractura metab&oacute;lica: energ&iacute;a (combustibles f&oacute;siles), materiales (uso intensivo de la riqueza mineral de la corteza terrestre que desemboca en extractivismo) y agricultura. Esta &uacute;ltima es la que m&aacute;s nos interesa ahora.
    </p><p class="article-text">
        Las formas de vida basadas tanto en la recolecci&oacute;n, el forrajeo y la caza, como en la agricultura campesina, constituyeron comunidades humanas en simbiosis con la naturaleza que prosperaban aprovechando los frutos de la fotos&iacute;ntesis &mdash;lo que no quiere decir que no tuviesen impactos apreciables sobre la biosfera&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La fractura metab&oacute;lica rompe esta situaci&oacute;n. Se forman sociedades industriales que son esencialmente sociedades mineras, dependientes ya no de la luz solar y de la fotos&iacute;ntesis, sino de riquezas del subsuelo escasas y agotables. El impacto de estas sociedades sobre la biosfera crece adem&aacute;s de forma exponencial (por eso estamos hoy <a href="https://es.unesco.org/courier/2018-2/antropoceno-problematica-vital-debate-cientifico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debatiendo sobre el Antropoceno</a>).
    </p><h3 class="article-text">Hacia la intensificaci&oacute;n agropecuaria</h3><p class="article-text">
        La nueva agronom&iacute;a del XIX, de la mano del qu&iacute;mico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Justus_von_Liebig" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Justus von Liebig</a> y otros, descubre primero y perfecciona luego la fertilizaci&oacute;n mineral de las plantas. Tras la I Guerra Mundial, el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Haber" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso Haber-Bosch</a> de obtenci&oacute;n de nitratos inaugura una &eacute;poca en la que se logra producir alimentos con una intensidad antes desconocida.
    </p><p class="article-text">
        La intensificaci&oacute;n agraria incorpora adem&aacute;s productos biocidas de s&iacute;ntesis, cuyo emblema &ndash;ya tras la II Guerra Mundial&ndash; es el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dicloro_difenil_tricloroetano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DDT</a>. Un compuesto insecticida que inaugura toda una fase de guerra qu&iacute;mica contra las plagas y las llamadas &ldquo;malas hierbas&rdquo; (pero tanto unas como otras son, sobre todo, s&iacute;ntoma de agrosistemas demasiados simplificados y desequilibrados).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la producci&oacute;n agropecuaria crece enormemente en cantidad. As&iacute;, hablamos de una <a href="https://wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin-wrm/seccion1/la-revolucion-verde-de-cultivos-para-alimentar-a-cultivos-para-dominar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revoluci&oacute;n verde</a>, sobre todo, cuando los pa&iacute;ses del Sur asumen la agricultura industrial. Aunque tambi&eacute;n aumenta su impacto sobre los ecosistemas de los que depende nuestro porvenir (no puede insistirse demasiado en que somos <a href="https://www.culturamas.es/blog/2013/10/10/interdependientes-y-ecodependientes-ensayos-desde-la-etica-ecologica-y-hacia-ella-de-jorge-riechmann/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecodependientes e interdependientes</a>).
    </p><p class="article-text">
        Tenemos, en suma, una gran intensificaci&oacute;n agropecuaria en el seno de la <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/2053019614564785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Aceleraci&oacute;n</a> capitalista que se despliega durante los &uacute;ltimos decenios.
    </p><h3 class="article-text">Un modelo fr&aacute;gil e insostenible</h3><p class="article-text">
        Las bases de este sistema de producci&oacute;n de alimentos, fibras y otros bienes son <a href="http://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=490" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extremadamente fr&aacute;giles</a>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sus balances energ&eacute;ticos son muy pobres (al depender de un uso intensivo de combustibles f&oacute;siles).</li>
                                    <li>Los monocultivos de plantas de ciclo anual son una mala idea ecol&oacute;gica y agron&oacute;mica.</li>
                                    <li>El pico de disponibilidad del gas natural y el <a href="http://www.greb.ca/GREB/Publications_files/Peakphosphorus.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">pico del f&oacute;sforo</a> ponen en jaque la producci&oacute;n de fertilizantes de s&iacute;ntesis.</li>
                                    <li>La difusi&oacute;n de biocidas est&aacute; da&ntilde;ando hasta tal punto las poblaciones de seres vivos que incluso hablamos ya de un &ldquo;<a href="https://theconversation.com/que-ocurriria-en-la-naturaleza-si-desaparecieran-los-insectos-112185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">apocalipsis de los insectos</a>&rdquo;.</li>
                                    <li>La concentraci&oacute;n oligop&oacute;lica en megaempresas de agroqu&iacute;micos y semillas tiene costes sociales cada vez m&aacute;s onerosos.</li>
                                    <li>La p&eacute;rdida de variedades tradicionales da&ntilde;a la resiliencia de nuestros agrosistemas y la destrucci&oacute;n del suelo f&eacute;rtil amenaza de forma directa la supervivencia de buena parte de la enorme, excesiva humanidad que somos hoy.</li>
                            </ul>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Comer</em> luz solar tiene futuro. <em>Comer</em> petr&oacute;leo y minerales fosfatados como hacemos hoy, es decir, consumir una riqueza mineral que hemos dilapidado y est&aacute; agot&aacute;ndose r&aacute;pidamente, resulta radicalmente no sustentable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay forma conocida de alimentar a una poblaci&oacute;n de 10.000 millones de personas&rdquo;, <a href="https://www.theguardian.com/environment/2013/jul/09/stephen-emmott-population-book-misanthropic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice Stephen Emmott</a>. No dentro del orden socioecon&oacute;mico vigente, pero s&iacute; &ndash;sin duda&ndash; con agroecolog&iacute;a, soberan&iacute;a alimentaria, conservaci&oacute;n de la biodiversidad natural y agropecuaria, regeneraci&oacute;n de los suelos y <a href="https://theconversation.com/dejar-de-comer-carne-si-ayudara-a-salvar-el-planeta-111885" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dietas b&aacute;sicamente vegetarianas</a>.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con una agricultura basada en la diversidad a todos los niveles, recuperando la simbiosis con la naturaleza: pero claro, eso exige <a href="http://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=490" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar el modelo de producci&oacute;n</a> y las formas de consumo. Cambiar a fondo&hellip; &ldquo;Producir alimentos, ciencia y dignidad&rdquo;, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Kl%C3%A9ber_Ram%C3%ADrez_Rojas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ped&iacute;a Kl&eacute;ber Ram&iacute;rez</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero seguimos entrampados en el fetichismo de la mercanc&iacute;a, la acumulaci&oacute;n de capital y los autoenga&ntilde;os anclados en tecnociencia. Nuestras sociedades, hoy por hoy, siguen de forma mayoritaria prefiriendo ignorar estas cuestiones existenciales donde nos jugamos, literalmente, el ser y el no ser de la vida civilizada. Y quiz&aacute; de la misma especie humana.
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original aqu&iacute;.</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a><a href="https://theconversation.com/es-posible-alimentar-a-10-000-millones-de-personas-sin-devastar-el-planeta-116751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/posible-alimentar-millones-personas-devastar_129_1554683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2019 17:40:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es posible alimentar a 10.000 millones de personas sin devastar el planeta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Conversation]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Tafalla publica su estética de la naturaleza: 'Ecoanimal']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/marta-tafalla-estetica-naturaleza-ecoanimal_132_1577538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d56fa7e1-189f-4d2f-aecd-cdac8738bc29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ecoanimal, de Marta Tafalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta de Marta Tafalla en</p><p class="subtitle">Ecoanimal</p><p class="subtitle">es su reivindicación de una estética con contenido cognitivo, y por eso -en su vertiente de estética de la naturaleza- apoyada en las ciencias naturales</p></div><p class="article-text">
        Llega a las librer&iacute;as <em>Ecoanimal</em>, el libro de Marta Tafalla que ella ha elaborado a lo largo del decenio &uacute;ltimo, y hemos de saludarlo: &iexcl;es una obra mayor! Una pieza central para la 'Nueva Cultura de la Tierra' y la 'simbio&eacute;tica' que necesitamos. Como escribe la autora, &ldquo;la nuestra es una civilizaci&oacute;n que niega sus propios fundamentos, que se afirma aut&oacute;noma cuando en realidad es ecodependiente. Sobre esta extra&ntilde;a contradicci&oacute;n, alimentada por la misma actitud ego&iacute;sta que nutri&oacute; el dualismo metaf&iacute;sico, construimos nuestra irracional forma de vida. Y mientras invertimos energ&iacute;as en someter la naturaleza y so&ntilde;amos con liberarnos de ella, no aprendemos a conocerla, a convivir, ni tampoco a apreciarla&rdquo; <em>(Ecoanimal. Una est&eacute;tica plurisensorial, ecologista y animalista</em>, Plaza &amp; Vald&eacute;s, Madrid 2019, p. 147). Esta reflexi&oacute;n sobre la est&eacute;tica de la naturaleza que necesitamos para el Siglo de la Gran Prueba puede ayudarnos mucho en esos aprendizajes.
    </p><p class="article-text">
        Sostiene la profesora de la UAB que la est&eacute;tica tradicional ha marginado la est&eacute;tica de la naturaleza, y la cuesti&oacute;n de la belleza natural, de la misma forma que ha desechado la plurisensorialidad (privilegiando solo la vista y el o&iacute;do), y que la raz&oacute;n de fondo es igual en ambos casos: no aceptar que somos cuerpos animales que viven en la biosfera terrestre. Desde una aguda conciencia de la crisis ecol&oacute;gica global, se trata de &ldquo;construir una est&eacute;tica de la naturaleza profunda y cr&iacute;tica [que] nos ayudar&aacute; a comprender por qu&eacute; estamos poniendo en riesgo la biosfera y a buscar caminos de reconciliaci&oacute;n y convivencia&rdquo; (p. 15). Para ello hace falta superar el dualismo metaf&iacute;sico que ha prevalecido en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica occidental, privilegiando el esp&iacute;ritu a costa de despreciar los cuerpos. Ser&aacute;, en su propuesta, una <em>est&eacute;tica ecoanimal,</em> entre otras razones porque los animales son sujetos que viven sus propias vidas, y porque hace falta conjugar las perspectivas ecologista y animalista para lograr una apreciaci&oacute;n est&eacute;tica profunda. &ldquo;Necesitamos salir de la burbuja antropoc&eacute;ntrica y reconocernos como animales ecodependientes&rdquo; (p. 17).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay vi&aacute;ticos para ese viaje en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica occidental? Marta Tafalla los encuentra sobre todo en la elaboraci&oacute;n de la noci&oacute;n de <em>desinter&eacute;s </em>en la <em>Cr&iacute;tica del juicio</em> de Kant, en la reflexi&oacute;n est&eacute;tica de Schopenhauer y en la cr&iacute;tica de la racionalidad instrumental que se despliega en la Teor&iacute;a Cr&iacute;tica de Horkheimer y Adorno, sobre todo en la obra de este &uacute;ltimo (a quien la profesora catalana ya dedic&oacute; un libro notable hace a&ntilde;os: <em>Theodor W. Adorno. Una filosof&iacute;a de la memoria, </em>Herder, Barcelona 2003). &ldquo;La contemplaci&oacute;n est&eacute;tica es fruct&iacute;fera en la construcci&oacute;n de una nueva racionalidad [no instrumental] porque no se basa en un sujeto que se impone sobre un objeto, sino en un sujeto que otorga primac&iacute;a al objeto contemplado. La contemplaci&oacute;n est&eacute;tica es la renuncia al dominio y la aceptaci&oacute;n de la propia finitud, pero no se trata de una renuncia amarga ni una derrota, sino todo lo contrario: nos regala experiencias placenteras y nos concede serenidad, de tal modo que la finitud se presenta como una ganancia y no como una p&eacute;rdida&rdquo; (p. 25). Junto a esta l&iacute;nea principal, Marta Tafalla no ignora la <em>est&eacute;tica positiva de la naturaleza </em>(Emerson, Thoreau, John Muir&hellip;) que se desarroll&oacute; en el siglo XIX en EEUU, unida estrechamente a una incipiente &eacute;tica ecol&oacute;gica (p. 156-157); ya a mediados del siglo XX, en la obra se&ntilde;era de Aldo Leopold florece este impulso.
    </p><p class="article-text">
        Esta est&eacute;tica schopenhaueriana-adorniana une dos ideales: el ideal epistemol&oacute;gico de objetividad (contemplar el objeto como es, sin imponerle nuestros deseos de c&oacute;mo querr&iacute;amos que fuera; apreciarlo como algo diferente que ha de ser reconocido en su diferencia) y el ideal &eacute;tico de no instrumentalizar (el objeto existe por y para s&iacute; mismo, no en funci&oacute;n de nuestros intereses). &ldquo;El objeto se mostrar&aacute; m&aacute;s cuanto m&aacute;s silenciemos nuestro yo. Aprender a observar es aprender a guardar silencio&rdquo; (p. 26). Desde esta posici&oacute;n, a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n est&eacute;tica, se vuelve posible asumir la finitud humana al tiempo que respetamos la naturaleza y a los otros animales. Por otra parte, si no somos capaces de apreciar la belleza natural dif&iacute;cilmente lograremos protegerla: de ah&iacute; la importancia de la est&eacute;tica en esta Era del Antropoceno que m&aacute;s bien habr&iacute;a que bautizar Era del Ecocidio (p. 149).
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s interesantes de la propuesta de Marta Tafalla en <em>Ecoanimal </em>es su reivindicaci&oacute;n de una est&eacute;tica con contenido cognitivo, y por eso -en su vertiente de est&eacute;tica de la naturaleza- apoyada en las ciencias naturales (p. 52 y ss.). Para apreciar correctamente la belleza natural, defiende la profesora de la UAB con buenos argumentos, necesitamos conocimiento como el que nos puede transmitir la ecolog&iacute;a, la geolog&iacute;a, la bot&aacute;nica, la microbiolog&iacute;a o la etolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde el romanticismo, no han sido pocos los y las europeas que han expresado una desconfianza de fondo frente a la ciencia, concibi&eacute;ndola como una poderosa fuerza desacralizadora del mundo. As&iacute; lo expres&oacute; por ejemplo Keats en versos famosos: &ldquo;La Filosof&iacute;a amputar&aacute; las alas de un &aacute;ngel, / conquistar&aacute; todos los misterios con la regla y la l&iacute;nea, / vaciar&aacute; de espectros el aire y de gnomos la mina: / destejer&aacute; el arcoiris&rdquo;. Y resulta obvio que, si la ciencia se al&iacute;a con el impulso de dominaci&oacute;n que atraviesa mucho de lo que ha emprendido la Modernidad occidental, el peligro es inmenso. Tafalla no se cansa de advertir contra el mismo, de la mano de Adorno y Horkheimer. Pero sabe tambi&eacute;n todo lo que perder&iacute;amos si renunci&aacute;semos a los proyectos de conocimiento racional, y por eso nos anima a conjugar est&eacute;tica, &eacute;tica, filosof&iacute;a pol&iacute;tica y ciencias (naturales y sociales) bajo el signo de lo que sin duda hay que llamar una <em>ecosof&iacute;a.</em> &ldquo;La est&eacute;tica es una de las mejores v&iacute;as que tenemos para superar la soledad ontol&oacute;gica a la que nos condena la individualidad y a la vez para vencer la racionalidad instrumental que no nos permite descubrir el mundo en toda su riqueza. Nos ofrece la posibilidad de salir del encierro en nosotros mismos y encontrarnos con lo diferente&rdquo; (p. 35).
    </p><p class="article-text">
        El concepto de <em>ecoanimalidad </em>nos indica que los seres vivos no existimos nunca como organismos aislados: nos desarrollamos en el seno de complejas redes de relaciones que nos vinculan con mir&iacute;adas de otros seres. Como subraya la profesora catalana, &ldquo;los animales no son objetos: son historias, son redes de relaciones y formas de vivir&rdquo; (p. 60). Quiero aprovechar este momento para subrayar la complementariedad entre la est&eacute;tica plurisensorial, ecologista y animalista que propone Marta Tafalla y la <em>simbio&eacute;tica </em>(una &eacute;tica ecol&oacute;gica para la que <em>simbiosis </em>es una categor&iacute;a central) que algunas personas estamos tratando de desarrollar. Servir&aacute; para ello evocar el trabajo de Ginny Battson.
    </p><p class="article-text">
        Como punto de partida puede servirnos una definici&oacute;n est&aacute;ndar. &ldquo;&Eacute;tica ambiental <em>[environmental ethics]</em> es la rama de la &eacute;tica aplicada que se ha preocupado, sobre todo, por las razones morales para preservar y restaurar el medio ambiente&rdquo;, delimita un libro de texto de referencia ya hacia su final (R.G. Frey y C.H. Wellman (eds.), <em>A Companion to Applied Ethics,</em> Wiley-Blackwell 2005, p. 633): el cap&iacute;tulo 47 de 49 en total, justo despu&eacute;s de la &eacute;tica de los <em>mass-media</em> (cap&iacute;tulo 44)<em>,</em> la &eacute;tica inform&aacute;tica (45) y la &eacute;tica ingenieril (46). &iquest;No se refleja aqu&iacute; algo de la demencial incapacidad para fijar correctamente prioridades que caracteriza a la cultura dominante? Porque nuestro problema -no se puede repetir demasiadas veces- es que <em>a&uacute;n no sabemos habitar el planeta Tierra,</em> y que <em>conceptualizar la naturaleza como &ldquo;medio ambiente&rdquo; </em>(algo separado y externo a nosotros) <em>es un error categorial</em>.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, es la pensadora brit&aacute;nica Ginny Battson quien ha dado un paso m&aacute;s all&aacute; con su propuesta <em>fluminista </em>de lo que podr&iacute;amos llamar una eco&eacute;tica (o bio&eacute;tica) del amor. La pensadora brit&aacute;nica retoma la muy antigua met&aacute;fora de la realidad-r&iacute;o (Her&aacute;clito), y una ontolog&iacute;a procesual y relacional, como base para una propuesta &eacute;tica que trata de superar tanto el antropocentrismo (John Passmore) como el biocentrismo (Paul W. Taylor, Robin Attfield) y el ecocentrismo (Aldo Leopold, Arne Naess). El fluminismo ser&iacute;a una eco&eacute;tica para la cual <em>lo primariamente valorado son los procesos vitales interconectados esenciales para la plenitud en nuestra biosfera</em>; tanto las formas de vida individuales como los ecosistemas individuales resultan indispensables para ese fin, una Gaia floreciente.
    </p><p class="article-text">
        Battson arguye que, a diferencia del ecocentrismo y la <em>deep ecology</em>, son las interconexiones, los procesos, la perpetuaci&oacute;n del amor a la vida (demostrado como cuidado) y no los ecosistemas en general lo que requiere nuestra protecci&oacute;n. El problema con el ecocentrismo, sugiere la pensadora brit&aacute;nica, es que reduce el valor de los individuos y de las especies individuales: puede estar justificado acabar con ellos o ellas para ajustarnos a la idea humana de lo que est&aacute; &ldquo;completo&rdquo; o &ldquo;&iacute;ntegro&rdquo;. Pero &iquest;c&oacute;mo podemos los seres humanos juzgar lo que constituye el l&iacute;mite de cualquier ecosistema? De hecho, en la naturaleza los ecosistemas raramente est&aacute;n definidos por fronteras claras. Sin embargo, si valoramos primariamente los procesos y las interacciones los individuos van a resultar indispensables, y las fronteras no nos preocupar&aacute;n demasiado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, insiste la autora, no deber&iacute;amos ceder al holismo moral ni renunciar a la idea de florecimiento individual. Ella aprecia las posiciones bioc&eacute;ntricas (Paul W. Taylor, por ejemplo), y particularmente simpatiza con el <em>consecuencialismo bioc&eacute;ntrico</em> de Robin Attfield; pero cree que el biocentrismo no refleja bien la absoluta necesidad de los continuos procesos din&aacute;micos de la naturaleza. Por eso se ha decidido a crear un neologismo: <em>fluminismo</em>. &ldquo;El fluminismo es a los procesos interconectados lo que el biocentrismo es a la vida individual o el ecocentrismo a los ecosistemas completos. Los l&iacute;mites de la comunidad moral, sin embargo, se extienden m&aacute;s all&aacute; de la humanidad y contribuyen a la continuaci&oacute;n de la cr&iacute;tica del antropocentrismo&rdquo; (Ginny Battson, <a href="https://seasonalight.com/2018/09/10/love-and-ecology-as-an-integrative-force-for-good-and-as-resistance-to-the-commodification-of-nature-and-planetary-harms-introducing-fluminism-ginny-battson-2018/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Love and ecology as an integrative force for good and as resistance to the commodification of nature and planetary harms: Introducing Fluminism</em></a><em>, </em>University of Wales Trinity Saint David 2018, p. 28).
    </p><p class="article-text">
        La est&eacute;tica de Marta Tafalla, la &eacute;tica de Ginny Battson: ambas autoras nos ofrecen caminos practicables para esa 'Nueva Cultura de la Tierra' (evoquemos el concepto bajo el cual sit&uacute;a mucho de su valioso trabajo la comisi&oacute;n de educaci&oacute;n y participaci&oacute;n de Ecologistas en Acci&oacute;n/ Madrid) que necesitamos gane hegemon&iacute;a..., aunque hoy nos encontramos lejos de ello. Gracias a las dos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/marta-tafalla-estetica-naturaleza-ecoanimal_132_1577538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Apr 2019 20:56:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marta Tafalla publica su estética de la naturaleza: 'Ecoanimal']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecologismo,Filosofía,Animalistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una implosión mayor y más rápida que en nuestras peores pesadillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implosion-mayor-rapida-peores-pesadillas_132_3051826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/598da018-8985-4010-bb03-defc7399ebab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una implosión mayor y más rápida que en nuestras peores pesadillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pronto será demasiado tarde, advierten quince mil voces desde el mejor conocimiento científico hoy disponible</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de octubre se hac&iacute;a p&uacute;blica en EEUU otra noticia m&aacute;s desde el frente de batalla de la guerra de las sociedades industriales contra la vida: se alertaba de una <a href="https://www.washingtonpost.com/news/speaking-of-science/wp/2017/10/20/we-have-to-act-now-how-car-pollution-is-causing-the-rapid-die-off-of-this-salmon/?utm_term=.35a48f60dc1b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enorme mortandad de salmones en el estado de Washington</a>, seguramente causada por contaminantes que resultan del tr&aacute;fico rodado (polvo de desgaste de frenos, gasolina, gas&oacute;leo, fluidos t&oacute;xicos). Uno de los ensayistas de referencia sobre cuestiones ecol&oacute;gicas, <a href="https://twitter.com/GeorgeMonbiot/status/922375645090467840" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">George Monbiot</a>, que escribe regularmente en The Guardian, comentaba: &ldquo;El mundo viviente est&aacute; siendo machacado desde todos los &aacute;ngulos y colapsa a una velocidad asombrosa. Tal es el efecto del crecimiento econ&oacute;mico exponencial. El per&iacute;odo de duplicaci&oacute;n [del producto econ&oacute;mico] es tan breve que vemos el colapso suceder ante nuestros ojos: insectos, salmones, tiburones (y casi todos los peces grandes), leones, elefantes, jirafas, anfibios, p&aacute;jaros cantores, ping&uuml;inos... todos desaparecen mientras estamos mirando. Una implosi&oacute;n mayor y m&aacute;s r&aacute;pida que en mis peores pesadillas. Pero &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la urgencia pol&iacute;tica? &iquest;Las cumbres para hacer frente a la emergencia? &iquest;Las estrategias? Los gobiernos hablan de cualquier cosa excepto de esta cat&aacute;strofe existencial, penetrada por la creencia religiosa de que el mercado de alguna manera lo resolver&aacute;. Cuando precisamente es &lsquo;el mercado&rsquo; lo que est&aacute; impulsando la cat&aacute;strofe. El PIB es una medida de nuestro progreso hacia el desastre. En cuanto a los medios masivos, la consigna parecer&iacute;a ser &lsquo;no mencionar la guerra contra el mundo natural&rsquo;. Porque tan pronto como lo mencionas, el cuento econ&oacute;mico se derrumba&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Monbiot no exagera: ante la magnitud de la Sexta Gran Extinci&oacute;n que hemos puesto en marcha, si se descorre el velo que pone ante nuestros ojos el negacionismo generalizado de la cultura dominante, uno se queda anonadado, casi mudo. Ning&uacute;n logro humano &ndash;art&iacute;stico, tecnol&oacute;gico, filos&oacute;fico, econ&oacute;mico&hellip;- podr&iacute;a justificar lo que estamos haciendo a los seres vivos y a la entretejida trama de la vida en la Tierra. Creo que nada puede compensar todo ese sufrimiento, tanta devastaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n de vida viene causada por diferentes factores que interact&uacute;an: la p&eacute;rdida de h&aacute;bitats, el cambio clim&aacute;tico, el uso intensivo de plaguicidas y varias formas de contaminaci&oacute;n industrial, por ejemplo, est&aacute;n diezmando las poblaciones de insectos y aves. Pero &ndash;nos dice uno de los grandes economistas ec&oacute;logicos del mundo, el canadiense <a href="https://www.thetyee.ca/Opinion/2017/11/16/humans-blind-imminent-environmental-collapse/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">William E. Rees</a>- &ldquo;el motor general es lo que un ec&oacute;logo podr&iacute;a llamar el &lsquo;desplazamiento competitivo&rsquo; de la vida no humana por el crecimiento inexorable de la empresa humana. En un planeta finito donde millones de especies comparten el mismo espacio y dependen de los mismos productos finitos de la fotos&iacute;ntesis, la expansi&oacute;n continua de una especie necesariamente conduce a la contracci&oacute;n y extinci&oacute;n de otras. (Que los pol&iacute;ticos toman nota: siempre hay un conflicto entre la poblaci&oacute;n humana m&aacute;s su expansi&oacute;n econ&oacute;mica y la &lsquo;protecci&oacute;n del medio ambiente&rsquo;).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s seres humanos, m&aacute;s autom&oacute;viles, m&aacute;s toallitas desechables, m&aacute;s granjas de cerdos y m&aacute;s turismo significa menos vida en la biosfera del tercer planeta del Sistema Solar. Por otra parte, s&oacute;lo una fatal ignorancia de nuestra ecodependencia hace que pensemos que esa catarata de extinciones no nos afectar&aacute; a nosotros mismos. No s&oacute;lo a trav&eacute;s de nexos causales bastante obvios (por ejemplo, la gran cantidad de cosechas que en todo el mundo dependen de la actividades polinizadora de insectos, aves e incluso murci&eacute;lagos) sino, de forma m&aacute;s general, porque es el buen funcionamiento de los intrincad&iacute;simos ciclos biosf&eacute;ricos (bio-geo-qu&iacute;micos) lo que hace que el planeta Tierra sea un hogar favorable para nuestra especie. Nosotros formamos parte de la misma naturaleza que estamos degradando; la guerra nos la hacemos tambi&eacute;n a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es muy nuevo: esta guerra contra la vida se intensific&oacute; desde 1950 aproximadamente (el per&iacute;odo que conocemos como la &ldquo;Gran Aceleraci&oacute;n&rdquo;) y ha conducido a resultados tan estupefacientes como que <a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/2053019614564785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de los combustibles f&oacute;siles y muchos otros recursos utilizados por los seres humanos los hemos consumido apenas en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os</a> &ndash;y encima con la distribuci&oacute;n brutalmente desigual que es bien conocida. En 1992 la UCS (Union of Concerned Scientists, Uni&oacute;n de Cient&iacute;ficos Comprometidos, una benem&eacute;rita organizaci&oacute;n estadounidense sin fines de lucro) lanz&oacute; una primera &ldquo;Advertencia a la humanidad de los cient&iacute;ficos del mundo&rdquo;. La firmaban en aquel a&ntilde;o de la &ldquo;Cumbre de la Tierra&rdquo; en R&iacute;o de Janeiro <a href="http://www.ucsusa.org/about/1992-world-scientists.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 1.700 investigadores, entre ellos la mayor&iacute;a de premios Nobel en ciencias que estaban entonces vivos</a>. En el vig&eacute;simo quinto aniversario de aquella declaraci&oacute;n hist&oacute;rica se ha hecho p&uacute;blica una segunda iniciativa, otra &ldquo;<a href="https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Uacute;ltima Llamada</a>&rdquo; que en este caso firman m&aacute;s de 15.000 investigadores e investigadoras de 184 pa&iacute;ses. La abrumadora mayor&iacute;a de las amenazas y din&aacute;micas destructivas descritas en 1992 contin&uacute;an y casi todas &ldquo;<a href="http://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/sites/sw/files/Ripple_et_al_11-3-17%20Scientists%20main%20text.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n empeorando de forma alarmante</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa procede de un equipo cient&iacute;fico internacional dirigido por William Ripple, profesor de Ciencias Forestales de la Universidad Estatal de Oreg&oacute;n (EE.UU.). En un art&iacute;culo publicado en<a href="https://academic.oup.com/bioscience/advance-article/doi/10.1093/biosci/bix125/4605229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la revista </a><a href="https://academic.oup.com/bioscience/advance-article/doi/10.1093/biosci/bix125/4605229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BioScience</a> se&ntilde;alan que el bienestar humano se ver&aacute; seriamente comprometido por el cambio clim&aacute;tico, la desforestaci&oacute;n, la mengua de acceso al agua dulce, la extinci&oacute;n de especies y el crecimiento de la poblaci&oacute;n humana. &ldquo;La humanidad no est&aacute; tomando las medidas urgentes necesarias para salvaguardar nuestra biosfera en peligro&rdquo;, avisan los cient&iacute;ficos en la revista.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada de lo que valga la pena ocuparse que no est&eacute; en peligro, se nos dice que dijo Jimi Hendrix. Y Pier Paolo Pasolini, por aquellos mismos a&ntilde;os: Siamo tutti in pericolo. &ldquo;Pronto ser&aacute; demasiado tarde&rdquo;, advierten quince mil voces desde el mejor conocimiento cient&iacute;fico hoy disponible. Que este &ldquo;World Scientists&rsquo; Warning to Humanity: A Second Notice&rdquo; no caiga en saco roto: &ldquo;Pronto ser&aacute; demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra es nuestro &uacute;nico hogar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implosion-mayor-rapida-peores-pesadillas_132_3051826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Nov 2017 19:12:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una implosión mayor y más rápida que en nuestras peores pesadillas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abanicos de papel contra el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/abanicos-papel-cambio-climatico_132_3327953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75f6dce1-ccc5-4d2a-9ae7-45c457688d87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abanicos de papel contra el cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Instalar aire acondicionado para soportar el calor del cambio climático es luchar contra el calentamiento global provocando más calentamiento global, es decir: intentar apagar el fuego con gasolina.</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as pasados han creado pol&eacute;mica las declaraciones del consejero de Salud de la Comunidad de Madrid que recomendaba hacer abanicos de papel a los escolares para soportar las asfixiantes temperaturas de este caluroso e inusual mes de junio. Las redes sociales hicieron mofa de la torpeza del consejero, mientras sindicatos y oposici&oacute;n clamaban por que se instalen con urgencia sistemas de climatizaci&oacute;n en los centros escolares. Sin embargo, con la miop&iacute;a que caracteriza nuestra pol&iacute;tica y nuestra sociedad, ni unos ni otras han querido escarbar mucho en el asunto ni ver todos los graves problemas de fondo que esta an&eacute;cdota pone en evidencia.
    </p><p class="article-text">
        Al menos, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, <a href="https://www.elindependiente.com/politica/2017/06/15/oposicion-mofa-abanicos-de-papel-asamblea-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha relacionado t&iacute;midamente la inusual ola de calor con el cambio clim&aacute;tico</a>. Pero a rengl&oacute;n seguido se limitaba a exigir igualmente aire acondicionado en las escuelas, sin querer darse cuenta de algo muy obvio: esto supone aumentar el consumo de energ&iacute;a y las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero); es decir, acelerar todav&iacute;a m&aacute;s el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Instalar aire acondicionado para soportar el calor del cambio clim&aacute;tico es luchar contra el calentamiento global provocando m&aacute;s calentamiento global, es decir: intentar apagar el fuego con gasolina. Los cient&iacute;ficos de sistemas tienen un nombre preciso para estas din&aacute;micas: realimentaciones positivas que aceleran todav&iacute;a m&aacute;s los fen&oacute;menos destructivos en curso.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya d&eacute;cadas el movimiento ecologista viene diciendo que necesitamos cambiar radicalmente nuestra forma de vivir. Hace ya d&eacute;cadas que se vienen proponiendo soluciones pr&aacute;cticas para ello que pasan por cambiar nuestros h&aacute;bitos y nuestras pr&aacute;cticas: construir viviendas, calentarnos, refrigerarnos, movernos y alimentarnos con multitud de t&eacute;cnicas, tecnolog&iacute;as y formas de vida de bajo impacto ambiental. Pero casi nadie presta atenci&oacute;n a todas esas soluciones ya probadas y experimentadas, a pesar de que algunas de ellas han demostrado ser muy eficaces.
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber empezado a acondicionar nuestros edificios con criterios bioclim&aacute;ticos para conseguir protegerlos tanto del calor del verano como del fr&iacute;o del invierno. Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber empezado a ahorrar energ&iacute;a y materiales en todos los frentes: desde las bicicletas en las ciudades hasta la industria, la gesti&oacute;n del agua y los residuos. Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber comprendido que estamos en uno de los pa&iacute;ses del mundo m&aacute;s fr&aacute;giles ante el cambio clim&aacute;tico y que, si no emprendemos un ambicioso programa de reverdecimiento de nuestro territorio, Espa&ntilde;a va a ser tragada por el Sahara.
    </p><p class="article-text">
        Clama al cielo que no nos demos cuenta de que necesitamos incorporar desesperadamente materia org&aacute;nica a nuestros suelos porque es lo &uacute;nico que consigue protegerlos de la creciente aridez, y que ello s&oacute;lo se puede hacer cambiando este modelo agroindustrial quimizado que est&aacute; envenenando, salinizando y esterilizando el suelo por un modelo agroecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos hablando y hablando, distray&eacute;ndonos con abanicos de papel o poniendo parches que echan gasolina al fuego. Seguimos intentando solucionar el calor con aire acondicionado y la falta de lluvias con trasvases. Seguimos intentando &ldquo;salvar&rdquo; la rentabilidad del sector agr&iacute;cola a base de destrozar la fertilidad de la tierra y &ldquo;salvar&rdquo; a los pescadores a base de colapsar las pesquer&iacute;as. No queremos prestar atenci&oacute;n a las personas que hace ya d&eacute;cadas vienen repitiendo y repitiendo machaconamente lo mismo con una raz&oacute;n aplastante: hay que cambiar de modelo ya que el actual no funciona porque es insostenible y lo insostenible, tarde o temprano, termina cay&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de abandonar esa famosa coletilla que acompa&ntilde;a a todos los discursos pol&iacute;ticos sobre cambio clim&aacute;tico y hace alusi&oacute;n a las &ldquo;futuras generaciones&rdquo;. El cambio clim&aacute;tico es un problema nuestro y es un problema de hoy. Lo estamos empezando a sufrir y lo vamos a sufrir m&aacute;s. Es lo que dispara las temperaturas en mayo, lo que hace que nuestra agricultura est&eacute; mucho m&aacute;s expuesta a sequ&iacute;as e inundaciones y <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/article17894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros r&iacute;os tengan menos agua que hace s&oacute;lo diez a&ntilde;os</a>. Nuestro territorio est&aacute; siendo tragado por el Sahara y eso deber&iacute;a provocar una inmensa movilizaci&oacute;n social que ni se ve ni se espera, y, sin embargo, es un problema de una relevancia hist&oacute;rica enormemente mayor que todas las controversias Madrid-Barcelona que ocupan p&aacute;ginas y p&aacute;ginas en los diarios.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.elmundo.es/cronica/2015/08/17/55cf2172e2704e104d8b4571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En poco m&aacute;s de un lustro, el fot&oacute;grafo Sebastiao Salgado y su mujer L&eacute;lia plantaron m&aacute;s de dos millones de &aacute;rboles aut&oacute;ctonos de casi trescientas especies distintas</a> &ndash;y con ello convirtieron el erial desforestado en que se hab&iacute;an convertido las tierras de la familia (en Aimor&eacute;s, estado de Minas Gerais) en un gran trozo de selva atl&aacute;ntica brasile&ntilde;a. Cuando tuvieron constancia de que el ocelote (felino que se haya en lo alto de la cadena tr&oacute;fica en esos ecosistemas) hab&iacute;a regresado al nuevo bosque, supieron que su casi milagrosa tarea de restauraci&oacute;n ecosist&eacute;mica estaba completa.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se ser&iacute;a el camino&hellip; si fu&eacute;semos capaces de hacer lo que deber&iacute;a ser hecho. Una senda de salvaci&oacute;n, la construcci&oacute;n de muchas Arcas de No&eacute;: vencer el poder de las megacorporaciones en tiempo r&eacute;cord, salir del capitalismo y el patriarcado en tiempo r&eacute;cord, minimizar la violencia social en tiempo r&eacute;cord, desarrollar una cultura de simbiosis con la naturaleza en tiempo r&eacute;cord, reforestar la tierra con millones de &aacute;rboles en tiempo r&eacute;cord. Si fu&eacute;semos capaces&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Improbable, &iquest;verdad? Pero a rengl&oacute;n seguido hay que preguntarse: y si no, &iquest;cu&aacute;l es la alternativa? Y no har&aacute; falta mucha cavilaci&oacute;n para llevarnos a la respuesta del compa&ntilde;ero Daniel Tanuro: <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">alternativas infernales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ya deber&iacute;amos estar trabajando afanosamente en esa transici&oacute;n energ&eacute;tica de la que se habla tant&iacute;simo en las tribunas pero nunca se empieza. La transici&oacute;n energ&eacute;tica y la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico se hacen con medidas concretas, materiales, tecnol&oacute;gicas que se conocen desde hace d&eacute;cadas y funcionan muy bien, pero no se aplican.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; tenemos que empezar a darnos cuenta de por qu&eacute; no se aplican, porque tambi&eacute;n lo sabemos: son formas de vivir ecol&oacute;gicas y muy econ&oacute;micas, que pueden, incluso, crear empleo, pero que no producen beneficios r&aacute;pidos ni jugosos dividendos&hellip; ni tampoco suculentas mordidas. Contrar&iacute;an la l&oacute;gica del capital, tanto la del &ldquo;capitalismo de amiguetes&rdquo; como las din&aacute;micas profundas de acumulaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/abanicos-papel-cambio-climatico_132_3327953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 19:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abanicos de papel contra el cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Calentamiento global,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extractivismo en tierras manchegas: ¡a Torrenueva el 21 de mayo!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/extractivismo-tierras-manchegas-torrenueva-mayo_132_3411561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/120c5768-4b58-4424-99ff-a81981acee8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Extractivismo en tierras manchegas: ¡a Torrenueva el 21 de mayo!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los últimos tres siglos nos hemos desarrollado esencialmente como sociedades mineras, construyendo sistemas industriales basados en las riquezas del subsuelo, en una huida hacia adelante</p></div><p class="article-text">
        Hace un cuarto de siglo, uno de los investigadores del Worldwatch Institute de Washington D.C., John E. Young, captaba en el t&iacute;tulo de un importante ensayo una de las tendencias centrales de nuestras sociedades industriales: hablaba de &ldquo;La Tierra convertida en una gran mina&rdquo; (informe del Worldwatch Institute <em>La situaci&oacute;n en el mundo 1992</em>). Durante los &uacute;ltimos tres siglos nos hemos desarrollado esencialmente como sociedades mineras, construyendo sistemas industriales basados en las riquezas del subsuelo, en una huida hacia adelante (acelerada sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, como bien nos explica <a href="http://iberoamericasocial.com/llamando-las-puertas-del-antropoceno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mateo Aguado</a>) que hoy nos deja literalmente a las puertas de una cat&aacute;strofe ecol&oacute;gico-social: calentamiento global, agotamiento de los recursos naturales, Sexta Gran Extinci&oacute;n, crisis ed&aacute;fica e hidrol&oacute;gica&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Tiene toda la raz&oacute;n Jos&eacute; Manuel Naredo (uno de los mayores economistas de nuestro pa&iacute;s y de nuestro tiempo) cuando indica en su &uacute;ltimo libro, <a href="http://www.claveintelectual.com/titulos/dialogos-sobre-el-oikos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Di&aacute;logos sobre el oikos</em></a> que &ldquo;habr&aacute; que revisar el paso tecnol&oacute;gico en falso que dio la civilizaci&oacute;n industrial al basar la intendencia de la especie humana sobre extracciones de la corteza terrestre, en vez de hacerlo sobre la fotos&iacute;ntesis y otros derivados renovables de la energ&iacute;a solar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el pasado inmediato, el mundo que nos parece normal (aunque est&aacute; muy lejos de serlo en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y antropol&oacute;gicos) se basaba en recursos minerales baratos (comenzando por los combustibles f&oacute;siles) y en la capacidad de la biosfera para absorber la contaminaci&oacute;n sin generar da&ntilde;os a los seres humanos. Ambas condiciones est&aacute;n desapareciendo r&aacute;pidamente. Hoy nos hallamos en un &ldquo;mundo lleno&rdquo; o saturado en t&eacute;rminos ambientales: tras tres siglos de saqueo, intensificado en los &uacute;ltimos decenios, estamos entrando en un nuevo mundo. El papel de la actividad minera en este saqueo ha sido cartografiado no hace mucho por el profesor italiano Ugo Bardi en un libro incisivo, <a href="http://www.chelseagreen.com/extracted%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Extracted</em></a> (que es tambi&eacute;n un informe al Club de Roma). Desde 1950, el consumo de combustibles f&oacute;siles (en t&eacute;rminos energ&eacute;ticos) se ha multiplicado por cinco y el de minerales no energ&eacute;ticos por siete.
    </p><p class="article-text">
        Como ha indicado Alicia Valero &ndash;una de las mayores expertas en nuestro pa&iacute;s en estas cuestiones&ndash;, a pesar de que toda la corteza terrestre est&eacute; compuesta de minerales, el ser humano s&oacute;lo puede hacer uso de aquellos que est&aacute;n concentrados, ya que el coste energ&eacute;tico (y por supuesto econ&oacute;mico) de extraer de la roca desnuda es inabordable. Seg&uacute;n los estudios de CIRCE (el centro de investigaci&oacute;n adscrito a la Universidad de Zaragoza que coordinan Antonio Valero y Alicia Valero), los minerales concentrados tan solo representan entre un 0&rsquo;01 y un 0&rsquo;001% de la cantidad total de la corteza. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una mina es ciertamente una rareza geol&oacute;gica y a lo largo de la historia, las mejores minas, aquellas con mayores leyes minerales, ya han sido explotadas&rdquo;. A medida que vamos agotando las mejores minas, el segundo principio de la termodin&aacute;mica (ley de la entrop&iacute;a) nos asegura que, para extraer la siguiente tonelada de mineral, el consumo energ&eacute;tico asociado y la cantidad de roca removida crecer&aacute;n exponencialmente. Y no s&oacute;lo eso: &ldquo;<a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article10664.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los impactos ambientales (y sociales) asociados a la extracci&oacute;n de minas menos concentradas aumentan tambi&eacute;n exponencialmente</a>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Antonio y Alicia Valero, a partir de conceptos termodin&aacute;micos b&aacute;sicos como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Exerg%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exerg&iacute;a</a> y los mejores datos geol&oacute;gico-mineros de que disponemos (como los de la agencia estadounidense USGS, entre otras), han calculado los costes (exerg&eacute;ticos) de reposici&oacute;n de los 51 principales minerales no energ&eacute;ticos a lo largo del siglo XX, as&iacute; como el grado de agotamiento de estos minerales. La conclusi&oacute;n general es que s&oacute;lo en un siglo, <a href="https://valladolidentransicion.wordpress.com/2012/06/08/recopilacion-de-videos-del-curso-los-limites-del-crecimiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las sociedades industriales han degradado un 26% de las reservas de base de minerales no energ&eacute;ticos</a><a href="https://valladolidentransicion.wordpress.com/2012/06/08/recopilacion-de-videos-del-curso-los-limites-del-crecimiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a><a href="https://valladolidentransicion.wordpress.com/2012/06/08/recopilacion-de-videos-del-curso-los-limites-del-crecimiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> con la tendencia exponencial ya apuntada. Y s&oacute;lo en un siglo se ha agotado el 45% de las reservas minerales de un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de extractivismo es clave. El extractivismo, se&ntilde;ala Alberto Acosta en <a href="http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/cienciapol/article/viewFile/60297/57786" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Post-extractivismo: entre el discurso y la praxis</em></a>, &ldquo;hace referencia a las actividades que remueven grandes vol&uacute;menes de recursos naturales no procesados (o que lo son limitadamente), principalmente para la exportaci&oacute;n que depende de la demanda de los pa&iacute;ses centrales&rdquo;. Como ha indicado Eduardo Gudynas (uno de los mayores expertos mundiales en este fen&oacute;meno), independientemente del recurso extra&iacute;do y sus impactos en el territorio el extractivismo supone la apuesta por un modelo de econom&iacute;a de enclave, donde las actividades se asemejan a una isla con escasas relaciones con la econom&iacute;a local. Los insumos y las tecnolog&iacute;as son importados, el personal contratado es de predominio extranjero y los recursos extra&iacute;dos no nutren las cadenas industriales nacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, este tipo de actividades suponen una escasa contribuci&oacute;n a la econom&iacute;a local, quedando el grueso de las ganancias en manos de las empresas inversoras. Por otro lado, la aprobaci&oacute;n e implantaci&oacute;n de tales proyectos responde a intereses exportadores hecho que sit&uacute;a a los pa&iacute;ses que los acogen en una situaci&oacute;n de dependencia y subordinaci&oacute;n en el marco de la econom&iacute;a global.
    </p><p class="article-text">
        El extractivismo, se&ntilde;ala el investigador mexicano Gian Carlo Delgado Ramos (del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico), &ldquo;<a href="http://www.giandelgado.net/2012/11/metabolismo-social-y-mineria.html%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por lo general se gesta sobre la base de una permanente acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n</a><a href="http://www.giandelgado.net/2012/11/metabolismo-social-y-mineria.html%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (David Harvey), es decir, de un despojo &ndash;legal o ilegal&ndash; en tres sentidos: el despojo de los bienes comunes, el del bien com&uacute;n de buena parte de la poblaci&oacute;n e incluso de pueblos enteros, y el despojo gradual del futuro de las generaciones venideras</a>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es necesaria una limitaci&oacute;n dr&aacute;stica en la extracci&oacute;n de recursos minerales, nos advierten los que saben. Tal es el contexto en que hay que situar iniciativas empresariales como la que propone Quantum Miner&iacute;a para las comarcas manchegas donde se ubican las Concesiones Matamulas y Rematamulas (amplia informaci&oacute;n a trav&eacute;s de <a href="https://twitter.com/sialatierraviva" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://twitter.com/sialatierraviva</a> ). Pero en lugar de intensificar la explotaci&oacute;n minera, destruyendo territorios y recursos bi&oacute;ticos que vamos a necesitar como base para una sociedad que sea verdaderamente sustentable, lo que precisamos es: 1) reducir y optimizar el uso de los recursos (abi&oacute;ticos y bi&oacute;ticos). 2) Cerrar los ciclos de materiales. 3) Minimizar las emisiones. 4) Reducir el uso de energ&iacute;a y eliminar la dependencia de fuentes energ&eacute;ticas no renovables. 5) Desmaterializar los productos. 6) Revegetar, reforestar y desarrollar pr&aacute;cticas agropecuarias sustentables basadas en la agroecolog&iacute;a. 7) Transformar los valores y modificar los h&aacute;bitos de vida. 8) Cambiar la legislaci&oacute;n y los sistemas fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho en juego. Amigos, amigas: acudamos a la manifestaci&oacute;n de Torrenueva el pr&oacute;ximo 21 de mayo en contra de la miner&iacute;a de tierras raras. <a href="http://www.eldiario.es/clm/despues-nueva-manifestacion-mineria-tierras_0_634486705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La garra del extractivismo est&aacute; rascando esas cercanas tierras manchegas</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/extractivismo-tierras-manchegas-torrenueva-mayo_132_3411561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2017 19:35:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Extractivismo en tierras manchegas: ¡a Torrenueva el 21 de mayo!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Minería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El exceso de dominación se vuelve contra el dominador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/exceso-dominacion-vuelve-dominador_132_3760523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/164a0faf-42f2-496a-9111-581532b78930_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El exceso de dominación se vuelve contra el dominador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo hay una respuesta digna frente a la finitud humana y ante la realidad de la muerte: cuidarnos, acompañarnos, ayudarnos.</p><p class="subtitle">El humanismo descentrado, el humanismo no antropocéntrico que precisamos no es el de seres humanos que se sienten fuera de la naturaleza y por encima de ella, sino muy dentro de ella, y construyendo simbiosis con ella.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Una Modernidad alternativa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Erasmo en su Elogio de la locura, ese tratado humanista donde la iron&iacute;a alcanza cotas dif&iacute;cilmente superables, reprueba a los &ldquo;mortales que, en lugar de la felicidad, buscan la sabidur&iacute;a. Son doblemente necios, puesto que nacidos hombres olvidan su condici&oacute;n de hombres y aspiran a vivir como inmortales, y a modo de los gigantes hacen la guerra contra la naturaleza con las armas de la ciencia&rdquo;. Dejemos de lado la retranca con que est&aacute; escrita toda la obra y pregunt&eacute;monos en serio: asumir la finitud humana y renunciar a la dominaci&oacute;n, una de cuyas variantes principales es la &ldquo;guerra contra la naturaleza&rdquo; peleada con las armas de la ciencia y de la t&eacute;cnica, &iquest;no es un camino luminoso? Tal ser&iacute;a el programa erasmista en los albores de la Modernidad, el programa de una casi nonata Modernidad alternativa que tambi&eacute;n rastreamos en los escritos de Bartolom&eacute; de las Casas, o de Michel de Montaigne&hellip; y que sigue siendo de completa actualidad en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Fij&eacute;monos en la Francia renacentista y barroca, uno de los centros de origen de la Modernidad. Del lado de Ren&eacute; Descartes quedar&iacute;a el &eacute;nfasis en la dominaci&oacute;n de la naturaleza: recordemos el famoso pasaje del Discurso del m&eacute;todo VI donde nos insta a convertirnos en &ldquo;amos y se&ntilde;ores de la Naturaleza&rdquo;. Del lado de Montaigne tendr&iacute;amos un humanismo autolimitado potencialmente &ldquo;ecos&oacute;fico&rdquo;. Tal ser&iacute;a la l&iacute;nea minoritaria en esta bifurcaci&oacute;n: una Modernidad no prometeica, no f&aacute;ustica, no tit&aacute;nica, amiga de la autocontenci&oacute;n. Montaigne no ser&iacute;a mal santo patr&oacute;n para esta segunda l&iacute;nea: es indudablemente moderno, pero esboza una modernidad alternativa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Rechazar la finitud y perseguir la dominaci&oacute;n: en esta f&oacute;rmula podr&iacute;amos resumir el extrav&iacute;o de la Modernidad euro-norteamericana a partir del siglo XVI&hellip; So&ntilde;amos &ndash;contraf&aacute;cticamente&mdash; con un curso civilizatorio diferente, que hubiera buscado otras metas y fomentado otros valores: acoger al extra&ntilde;o, cuidar lo fr&aacute;gil, hacer las paces con la naturaleza, aceptarnos como los vulnerables seres mortales que somos. La Ilustraci&oacute;n que necesitamos no es &ndash;s&oacute;lo&mdash; la de Newton, Voltaire y Kant; &eacute;sa nos empuja tambi&eacute;n a abismos, si no la reequilibra la autocr&iacute;tica ilustrada de Goya y Leopardi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Humanismo m&aacute;s all&aacute; del narcisismo de especie</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la era del calentamiento clim&aacute;tico, la debacle energ&eacute;tica y el holocausto biol&oacute;gico que el capitalismo fosilista ha puesto en marcha, necesitamos &ndash;nos dice Roy Scranton en ese estupendo librito que es Learning to Die in the Anthropocene, City Lights Books- un nuevo humanismo, una &ldquo;nueva relaci&oacute;n con las tradiciones profundamente pol&iacute;glotas de la cultura humana&rdquo;. Necesitamos formas nuevas de pensar sobre nuestra existencia colectiva, preguntas m&aacute;s perspicaces y atinadas, nuevas visiones de qui&eacute;nes somos &ldquo;nosotros&rdquo; en el tercer planeta del Sistema Solar: Homo sapiens en el primer siglo del tercer milenio, &eacute;se que podemos llamar el Siglo de la Gran Prueba.
    </p><p class="article-text">
        Pero humanismo no apunta s&oacute;lo hacia una soluci&oacute;n: tambi&eacute;n es un t&eacute;rmino que forma parte del problema. Como casi todo lo humano, es ambiguo. Durante los cinco siglos &uacute;ltimos, ese per&iacute;odo hist&oacute;rico que solemos llamar Modernidad, el humanismo &ndash;con su creencia b&aacute;sica en la centralidad y valor excelso del ser humano- no s&oacute;lo ha alentado nuestros esfuerzos de emancipaci&oacute;n: tambi&eacute;n ha estimulado nuestra creencia de ser algo muy especial dentro (o m&aacute;s bien fuera) de la naturaleza, seres superiores a todos los dem&aacute;s seres vivos &ndash;quienes por tanto pueden ser objeto ilimitado de nuestras manipulaciones y nuestra voluntad de dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El humanismo descentrado, el humanismo no antropoc&eacute;ntrico que precisamos no es el de seres humanos que se sienten fuera de la naturaleza y por encima de ella, sino muy dentro de ella, y construyendo simbiosis con ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; derecho tenemos a ocuparlo todo, a acapararlo todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; razones tenemos para desear ese humanismo descentrado? Quiero explorar brevemente dos conjuntos de ellas. Se trata primero de razones de justicia, y en segundo lugar de razones de autoconservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la posici&oacute;n especial de los seres humanos como especie dominante de la biosfera es innegable (por eso hablamos de Antropoceno) a la vez que ambigua. Pues dominio no implica control, ni capacidad de remodelar la biosfera &ndash;como sue&ntilde;a la cultura dominante- de acuerdo con &ldquo;nuestros propios&rdquo; intereses (las comillas son inevitables, pues quiz&aacute;, adem&aacute;s de decir &ldquo;Antropoceno&rdquo;, tendr&iacute;amos que hablar de &ldquo;Capitaloceno&rdquo;). Tenemos un fenomenal problema de aprendiz de brujo&hellip; Nuestra propia posici&oacute;n es extremadamente fr&aacute;gil si la comparamos con otras especies con m&aacute;s posibilidades de futuro --bacterias, algas, hongos, insectos...--. En cierto sentido las bacterias dominan la Tierra, pero en otro la dominamos sin duda los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Bien, dominamos. Dominamos sin duda a los dem&aacute;s animales cercanos a nosotros. Por ejemplo, un c&aacute;lculo de la biomasa (en peso) de los mam&iacute;feros terrestres hoy existentes arroja el resultado siguiente: humanos + ganado y mascotas, 97'11 %; seres silvestres, 2'89 %.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos representamos el 30'45%... M&aacute;s de diez veces lo que suponen los mam&iacute;feros salvajes. Y vivimos de espaldas a esa realidad, sumidos en nuestra burbuja cultural, como vivimos de espaldas a tantas otras realidades b&aacute;sicas&hellip; Cuando en charlas y debates he pedido a la audiencia que estimaran el porcentaje de esa biomasa de seres silvestres, las estimaciones oscilaban entre 20% y 70%. &iexcl;As&iacute; de alejadas est&aacute;n nuestras percepciones de la realidad!
    </p><p class="article-text">
        Hay en el mundo, hoy, unos 900.000 b&uacute;falos africanos&hellip; frente a 1.500 millones de vacas. 200.000 lobos&hellip; y m&aacute;s de 400 millones de perros dom&eacute;sticos. 50 millones de ping&uuml;inos&hellip; y 20.000 millones de gallinas. (Echa estas cuentas Yuval Noah Harari en su reciente libro Homo Deus, ed. Debate). La pregunta de justicia que hemos de hacernos es: &iquest;por qu&eacute; una sola especie se arroga el derecho de tratar as&iacute; a todas las dem&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo se nos ocurre que tenemos derecho a ocuparlo todo, a acapararlo todo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y es que adem&aacute;s la dominaci&oacute;n nos sienta mal&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Voy ahora a las razones de autoconservaci&oacute;n. Jorge Wagensberg sugiere afor&iacute;sticamente que es bueno &ldquo;ganar independencia con respecto a la incertidumbre&rdquo;, en lo que al progreso material se refiere (el motor del progreso moral, afirma, es la compasi&oacute;n). Es una buena intuici&oacute;n, pero conviene reparar en lo que entra&ntilde;a. &ldquo;Ganar independencia con respecto a la incertidumbre&rdquo; quiere decir dominar nuestro entorno, o al menos algunos aspectos del mismo. Pero definir el progreso material en t&eacute;rminos de dominaci&oacute;n creciente puede inducirnos a olvidar que somos interdependientes y ecodependientes en un mundo compuesto por sistemas complejos adaptativos, y que en un mundo as&iacute; el exceso de dominaci&oacute;n es, a la postre, contraproducente: acaba volvi&eacute;ndose contra el mismo dominador.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y eso por qu&eacute;? Pues porque si se trata de relaciones lineales, m&aacute;s de lo bueno es mejor; pero en cuanto intervienen relaciones no lineales y circuitos de realimentaci&oacute;n &ndash;como ocurre masivamente en el mundo real compuesto de sistemas complejos adaptativos-, m&aacute;s de lo bueno a menudo empeora la situaci&oacute;n. Resulta contraintuitivo para nuestro pensamiento lineal, pero es real como la vida misma&hellip; Los ejemplos abundan, sobre todo los referidos al progreso t&eacute;cnico de las sociedades industriales: no hay m&aacute;s que pensar en el uso de combustibles f&oacute;siles, o de insecticidas organoclorados como el DDT.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La triple D</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo situarnos fuera de la perspectiva de dominaci&oacute;n? En el mismo arranque de la Modernidad, el malogrado Etienne de la Bo&euml;tie sugiri&oacute; las claves de una pol&iacute;tica de la amistad que, en vez de vincular aristot&eacute;licamente la fil&iacute;a con la felicidad, la insertaba en el campo de la libertad. Podemos dejar de traicionar a lo mejor de nosotros mismos; podemos esquivar la servidumbre voluntaria; podemos rechazar el esquema sadomasoquista de la dominaci&oacute;n --esas cadenas jer&aacute;rquicas donde soy da&ntilde;ado por el de arriba y me vengo de mi mal da&ntilde;ando al de abajo. En una sociedad libre los seres humanos, sin ceder al deseo de someterse y de dominar, sin tratar de huir de la muerte entreg&aacute;ndose a la pulsi&oacute;n de muerte, podr&iacute;an reconocer al otro como un semejante. Desde la amistad, pues &ndash;nos dice quien fue fiel amigo de Michel de Montaigne&mdash; &ldquo;todos somos compa&ntilde;eros, y no puede caber en el entendimiento de nadie que la naturaleza haya puesto a alguien en servidumbre, habi&eacute;ndonos puesto a todos en compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como veis, no salimos del siglo XVI. Comenzamos evocando a Erasmo, quien censuraba nuestro &ldquo;hacer la guerra contra la naturaleza con las armas de la ciencia&rdquo;. Tiene toda la raz&oacute;n. Tonter&iacute;as, las justas, solemos decir&hellip; Pero estupideces autodestructivas, ni una. Y hacer la guerra a la naturaleza &ndash;es una de &eacute;sas, porque nosotros mismos somos naturaleza. Es una guerra de agresi&oacute;n contra nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay una respuesta digna frente a la finitud humana &ndash;y ante la realidad de la muerte--: cuidarnos, acompa&ntilde;arnos, ayudarnos.
    </p><p class="article-text">
        El destino del mundo se juega en la prevalencia &ndash;o no&mdash; de quienes saben eso frente a quienes emprenden la huida hacia delante de la triple D: denegaci&oacute;n, distracci&oacute;n, dominaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/exceso-dominacion-vuelve-dominador_132_3760523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2016 19:49:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El exceso de dominación se vuelve contra el dominador]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gorona del Viento y la transición energética: seamos realistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/el-hierro-renovables-energia_132_3886917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f879c01-458a-4bc3-a940-0cb70928b66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gorona del Viento y la transición energética: seamos realistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las energías renovables no pueden proporcionar el sobreconsumo energético que hoy nos parece “normal”</p><p class="subtitle">, aunque sí podrían abastecer a una sociedad que hubiese aprendido lo que significan</p><p class="subtitle">suficiencia y eficiencia</p><p class="subtitle">en el consumo energético</p><p class="subtitle">Gorona del Viento es una buena iniciativa, aunque mucho más modesta de lo que la propaganda mediática quiere hacer creer, que llega con tres decenios de retraso. Y para proporcionar a largo plazo la base energética de una sociedad sustentable, esta requeriría un marco político –poscapitalista y ecosocialista– y un marco moral –de autocontención– que estamos muy lejos de haber construido</p></div><p class="article-text">
        Hay una pregunta materialista vulgar que o&iacute;mos a menudo referida a empe&ntilde;os y actividades humanas: &iquest;qui&eacute;n lo paga?
    </p><p class="article-text">
        En la naturaleza, la &ldquo;divisa fuerte&rdquo; es la energ&iacute;a. Se cobra y se paga en energ&iacute;a. Tambi&eacute;n sucede as&iacute; en la econom&iacute;a humana, que no se halla al margen de la naturaleza &ndash;a pesar de las ilusiones que alienta la teor&iacute;a econ&oacute;mica est&aacute;ndar. Ante las actividades de producci&oacute;n y consumo de los seres humanos, hemos de preguntar: &iquest;qui&eacute;n lo paga &ndash;es decir, con qu&eacute; base energ&eacute;tica se realiza? Y es que casi todas las actividades humanas se entienden mejor si pensamos primero en t&eacute;rminos de energ&iacute;a (cuidando de no incurrir en determinismo energ&eacute;tico; y abordando tambi&eacute;n, desde luego, los aspectos culturales, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, etc. de tales actividades). Pues de la energ&iacute;a disponible para una sociedad depende casi todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esto sucede tambi&eacute;n si indagamos en posibles transiciones ecosociales hacia la sustentabilidad: &iquest;c&oacute;mo afectar&iacute;a a nuestras sociedades lo m&aacute;s b&aacute;sico de esos cambios, a saber, la necesaria transici&oacute;n energ&eacute;tica desde la matriz actual basada en combustibles f&oacute;siles hacia un sistema energ&eacute;tico nutrido con fuentes renovables?
    </p><p class="article-text">
        Un desarrollo reciente &ndash;la electrificaci&oacute;n parcial de la isla canaria del Hierro con energ&iacute;as renovables&mdash; pueda servirnos como &ldquo;miniestudio de caso&rdquo; para juzgar de forma realista las posibilidades de &ldquo;soluci&oacute;n t&eacute;cnica&rdquo; para los problemas socioecol&oacute;gicos, en los contextos reales donde nos movemos. &ldquo;El Hierro prescinde del petr&oacute;leo&rdquo;, se anunciaba a bombo y platillo hace dos a&ntilde;os en prensa y televisi&oacute;n. El 27 de junio de 2014 se inaugur&oacute; la central hidroe&oacute;lica de Gorona del Viento (abreviaremos CHE), permitiendo a los diez mil habitantes de la isla canaria abastecerse parcialmente de electricidad renovable (e&oacute;lica, para ser m&aacute;s precisos). Cinco aerogeneradores, dos dep&oacute;sitos de agua a diferente altura y un sistema de bombeo conforman lo esencial del dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un motivo de alegr&iacute;a, verdad? &iquest;Una iniciativa ejemplar? S&iacute; y no. Reparemos en que el proyecto naci&oacute; en 1981: y se materializa parcialmente, con gran fanfarria propagand&iacute;stica, 33 a&ntilde;os m&aacute;s tarde. No es este el lugar para contar la historia pol&iacute;tica menuda de este retraso: en realidad, las mismas fuerzas que pusieron palos en las ruedas son las que hoy intentan colgarse las medallas, como bien saben las y los ecologistas canarios. El juicio de Federico Aguilera Klink (catedr&aacute;tico de la Universidad de la Laguna, y uno de los mayores expertos de nuestro pa&iacute;s en econom&iacute;a ecol&oacute;gica) sobre Gorona del Viento es muy severo: &ldquo;&hellip;un bluff m&aacute;s que otra cosa, no es nada de lo que dicen los medios masivos que &lsquo;repiten&rsquo; notas de prensa de un gobierno que ignora el medio ambiente, el territorio, la democracia y las energ&iacute;as renovables y que, despu&eacute;s, de impulsar la construcci&oacute;n disparatada del Puerto de Granadilla, descatalogando especies protegidas, ahora se apunta a lo de El Hierro como si fuese una revoluci&oacute;n -no lo es- que han impulsado ellos&hellip;&rdquo; (comunicaci&oacute;n personal, 28 de junio de 2014).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de tres decenios para hacer a medias lo que hubiera debido desplegarse r&aacute;pidamente a partir de los a&ntilde;os setenta del siglo XX, en paralelo con importantes transformaciones econ&oacute;micas, sociales y culturales&hellip; Y al final, lo que tenemos es un proyecto piloto, uno m&aacute;s. Afirmaciones propagand&iacute;sticas como &ldquo;con la CHE se habr&aacute; conseguido el objetivo de ser 100% renovable&rdquo;, o &ldquo;con la CHE conseguiremos el autoabastecimiento energ&eacute;tico de la isla&rdquo;, o &ldquo;la isla es un para&iacute;so sostenible&rdquo; (Teguayco Pinto, titulado &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/sociedad/sostenibilidad-El_Hierro-renovables_0_536847005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La isla de El Hierro, un para&iacute;so sostenible</a>&rdquo;, 11 de julio de 2016) est&aacute;n completamente fuera de lugar. El Hierro s&oacute;lo ha logrado prescindir de una parte peque&ntilde;a del petr&oacute;leo con que la isla est&aacute; funcionando actualmente&hellip; Ve&aacute;moslo.
    </p><p class="article-text">
        En el Hierro se ven&iacute;an consumiendo cada a&ntilde;o unos 15.150 TEP (toneladas de equivalente de petr&oacute;leo) en hidrocarburos (177.000 mWh aproximadamente), de los cuales antes de la CHE el 23% se destinaba a la generaci&oacute;n el&eacute;ctrica con grupos di&eacute;sel. Hasta 2014 la generaci&oacute;n el&eacute;ctrica a partir de las energ&iacute;as renovables era insignificante, un 0,8%
    </p><p class="article-text">
        Antes de la entrada en funcionamiento de la CHE, se estimaba que como m&aacute;ximo podr&iacute;a sustituir el 70% de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica consumida en la isla. Sin embargo, los ingenieros Sergio Gonz&aacute;lez y Juan Lorenzo (que han participado tanto en la redacci&oacute;n de su proyecto como en su posterior construcci&oacute;n) estimaban que a causa de la estacionalidad del r&eacute;gimen de vientos en la isla, la generaci&oacute;n de la CHE no superar&iacute;a el 55% de la demanda. De hecho, tras un par de temporadas en funcionamiento, el cuidadoso estudio de Roger Andrews (&ldquo;<a href="http://euanmearns.com/el-hierro-completes-a-year-of-full-operation/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Hierro completes a year of full operation&rdquo;, Energy Matters, 11 de julio de 2016</a>) muestra que la CHE est&aacute; proporcionando el 34,6% de la electricidad que consumen los herre&ntilde;os y herre&ntilde;as: una tercera parte del consumo&hellip; s&oacute;lo de electricidad, cuyo consumo total, recordemos, supone el 23% del consumo de energ&iacute;a de los isle&ntilde;os. En suma, Gorona del Viento aporta apenas el 8% de la energ&iacute;a usada en el Hierro; el 92% restante sigue siendo energ&iacute;a f&oacute;sil. No es como para echar las campanas al vuelo, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        El coste estimado del proyecto, se&ntilde;ala Pedro Prieto (comunicaci&oacute;n personal, 19 de julio de 2016), supera los 80 millones de euros; si lo hubiesen tenido que pagar a escote los diez mil herre&ntilde;os y herre&ntilde;as, tocar&iacute;an a unos 8.000 euros por cabeza. &iquest;Esto es mucho o poco &ndash;por el 34% de su consumo el&eacute;ctrico, que una vez hecha la inversi&oacute;n saldr&iacute;a casi gratis durante varios decenios? Depende.
    </p><p class="article-text">
        Lo que muestra la CHE de Gorona del Viento es &ndash;disc&uacute;lpese el trazo grueso de las tres conclusiones que siguen&ndash;: A) Las dificultades para la transici&oacute;n energ&eacute;tica hacia la sustentabilidad, en un entorno pol&iacute;tico y econ&oacute;mico hostil, son enormes (cuando lo que har&iacute;a falta son transformaciones estructurales muy profundas, lo que tenemos son peque&ntilde;os proyectos piloto&hellip; que llegan con retraso y en muchos casos sirven para adormecer o enjalbegar algunas conciencias inquietas, mientras la destrucci&oacute;n causada por el productivismo/ consumismo sigue despleg&aacute;ndose a gran escala). B) Sin reducir dr&aacute;sticamente la movilidad motorizada, no hay manera de que encajen las piezas del rompecabezas de la transici&oacute;n energ&eacute;tica (el grueso del consumo energ&eacute;tico no el&eacute;ctrico mueve los motores de nuestros insostenibles sistemas de transporte). C) Las energ&iacute;as renovables no pueden proporcionar el sobreconsumo energ&eacute;tico que hoy nos parece &ldquo;normal&rdquo;, aunque s&iacute; podr&iacute;an abastecer a una sociedad que hubiese aprendido lo que significan <em>suficiencia</em> y <em>eficiencia</em> en el consumo energ&eacute;tico (reduci&eacute;ndolo a una d&eacute;cima parte aproximadamente del actual).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Gorona del Viento es una buena iniciativa (aunque mucho m&aacute;s modesta de lo que la propaganda medi&aacute;tica quiere hacer creer) que llega con tres decenios de retraso. Y para proporcionar a largo plazo la base energ&eacute;tica de una sociedad sustentable (en una peque&ntilde;a isla, en este caso), esta CHE requerir&iacute;a un marco pol&iacute;tico &ndash;poscapitalista y ecosocialista&mdash; y un marco moral &ndash;de autocontenci&oacute;n&mdash; que estamos muy lejos de haber construido. Y que por desgracia queda muy lejos del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que hoy por hoy siguen cultivando las mayor&iacute;as sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/el-hierro-renovables-energia_132_3886917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jul 2016 18:08:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gorona del Viento y la transición energética: seamos realistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Energías renovables]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es oro todo lo que reluce en el arroz dorado?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transgenicos-greenpeace-nobel_132_3915697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dabcb14a-6a93-4c8b-82b4-09e96abc5780_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es oro todo lo que reluce en el arroz dorado?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las turbulencias del Siglo de la Gran Prueba, poner nuestra alimentación bajo el control oligopólico de megaempresas es todo menos una buena idea.</p><p class="subtitle">Un sistema agroalimentario demencialmente dependiente de los combustibles fósiles ¿puede ser considerado viable en la era del</p><p class="subtitle">peak oil?</p></div><p class="article-text">
        La complejidad de la alimentaci&oacute;n humana en un mundo rasgado por la fractura Norte-Sur, dominado por megacorporaciones y enfrentado a una crisis socioecol&oacute;gica global se pone de manifiesto en el caso del &ldquo;arroz dorado&rdquo;, una variedad de arroz transg&eacute;nico creado por investigadores suizos que contiene cierta dosis de betacaroteno (sustancia precursora de la vitamina A). De entrada, hay que reconocer que con esta planta estamos en un terreno de discusi&oacute;n distinto al de otras variedades transg&eacute;nicas resistentes a herbicidas o productoras de toxinas insecticidas: aqu&iacute; cabe debatir sobre un aut&eacute;ntico beneficio potencial para gentes desfavorecidas. En efecto, muchos millones de personas en todo el mundo no ingieren suficiente vitamina A (en un contexto general en el que el 40% de la poblaci&oacute;n mundial, al menos, padece deficiencia en micronutrientes); seg&uacute;n la OMS, para 2&rsquo;8 millones de ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os la falta de vitamina A es tan grave que produce ceguera.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a este arroz enriquecido ser una soluci&oacute;n? La industria biotecnol&oacute;gica emprendi&oacute; ya hace lustros una intensa campa&ntilde;a de public relations para convencer al mundo de que s&iacute;, y de que por fin llegan los cultivos transg&eacute;nicos &ldquo;buenos&rdquo;. Es cierto que desde el a&ntilde;o 2000 &ldquo;<a href="http://www.observatorio-omg.org/blog/el-fracaso-del-arroz-dorado-%C2%BFculpa-de-los-ecologistas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el arroz dorado ha funcionado como pararrayos en la batalla en torno a los cultivos transg&eacute;nicos</a>&rdquo;. Para la industria se trataba sobre todo de&nbsp;<a href="http://indiatogether.org/reports/goldenrice/science4.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una escaramuza de contenci&oacute;n de da&ntilde;os que se jugaba en el plano de la aceptabilidad pol&iacute;tica</a>. No es la primera vez que llaman &ldquo;asesinos&rdquo; a los colectivos ciudadanos y ecologistas que se oponen a los cultivos y alimentos transg&eacute;nicos, pero en esta ocasi&oacute;n el grito ha resultado especialmente estridente: una carta firmada por<a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/news/2016/Julio/Respuesta-de-Greenpeace-ante-la-carta-de-los-premios-Nobel-sobre-los-transgenicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s de cien premios Nobel que ha sido ampliamente publicitada en el mundo entero</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, e incluso dejando de lado los posibles riesgos ecol&oacute;gicos (a&uacute;n no investigados), y las incertidumbres sobre si el betacaroteno del &ldquo;arroz dorado&rdquo; podr&aacute; ser asimilado f&aacute;cilmente por las personas (especialmente por los ni&ntilde;os desnutridos a quienes se supone va dirigido), y si podr&aacute;n ser transferidos los nuevos e inestables constructos gen&eacute;ticos a las variedades de arroz empleadas en los pa&iacute;ses pobres, y si las m&aacute;s de setenta patentes sobre pasos del proceso propiedad de multinacionales no supondr&aacute;n en alg&uacute;n momento obst&aacute;culos insalvables para que las semillas est&eacute;n a disposici&oacute;n de los m&aacute;s pobres, incluso dejando de lado todo eso &ndash;que ya es dejar de lado-, las cosas est&aacute;n lejos de ser sencillas. &iquest;Por qu&eacute; padece la gente en muchos pa&iacute;ses malnutrici&oacute;n, con carencias de vitamina A, C, D, hierro, yodo, zinc, selenio, calcio, riboflavina y otros micronutrientes? A causa de las dietas empobrecidas t&iacute;picas de la agricultura de la &ldquo;revoluci&oacute;n verde&rdquo;, que ha llevado a que hoy m&aacute;s de dos mil millones de personas tengan una alimentaci&oacute;n menos diversificada que hace cuarenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, una investigaci&oacute;n en granjas de&nbsp;<a href="https://www.grain.org/es/article/entries/888-biotecnologia-el-caso-de-la-vitamina-a-ingenieria-genetica-para-combatir-la-desnutricion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Corea del Sur mostr&oacute; que s&oacute;lo en el per&iacute;odo 1985-1993 se perdi&oacute; el 25% de las variedades cultivadas en ellas, con el consiguiente empobrecimiento de la dieta</a>. En Filipinas, Bangladesh y otros pa&iacute;ses se ha observado una mengua constante del consumo por persona de frutas y verduras. La pauta que aparece con la &ldquo;revoluci&oacute;n verde&rdquo; es p&eacute;rdida de calidad nutricional a cambio del aumento de cantidad y el incremento de desigualdad con las consiguientes carencias de micronutrientes. Por eso, apostar por una &ldquo;nueva revoluci&oacute;n verde&rdquo; basada en plantas transg&eacute;nicas no parece una buena soluci&oacute;n al problema:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>la erosi&oacute;n gen&eacute;tica y la p&eacute;rdida de biodiversidad que conduce a la malnutrici&oacute;n continuar&aacute;n;</li>
                                    <li>&ldquo;enriquecer&rdquo; las variedades transg&eacute;nicas con uno o dos micronutrientes no resolver&aacute; por lo general el problema, ya que las carencias habitualmente son m&uacute;ltiples y cruzadas;</li>
                                    <li>las fuentes naturales de vitamina A abundan incluso en los pa&iacute;ses m&aacute;s castigados con esta carencia, lo que remite a soluciones m&aacute;s &ldquo;culturales&rdquo; que a cambios tecnol&oacute;gicos;</li>
                                    <li>sin abordar directamente el problema de la pobreza, lo poco ganado en un terreno se manifestar&aacute; previsiblemente como nuevo problema en otro.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Se dir&iacute;a que un enfoque racional del problema lleva a aumentar la biodiversidad en los cultivos y la variedad en las dietas, m&aacute;s que a fiar en las seductoras promesas del &ldquo;arroz dorado&rdquo;. De hecho, un importante programa internacional se orienta a introducir entre los campesinos del &Aacute;frica subsahariana &ndash;donde cientos de miles de ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os padecen ceguera por deficiencia en vitamina A&mdash; variedades de boniatos adaptadas al clima y los gustos culinarios africanos. Los boniatos son ricos en betacaroteno, y <a href="http://www.futureharvest.org/news/sweetpotato.bckgrnd.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo con incorporar peque&ntilde;as porciones de estas nuevas variedades a la dieta africana habitual se eliminan las deficiencias en vitamina A</a>. A menudo las soluciones m&aacute;s sencillas son preferibles a la agricultura high-tech: en esto, una noci&oacute;n clave es la de resiliencia.
    </p><p class="article-text">
        Indicaba con sensatez Pedro Prieto en alguna ocasi&oacute;n que &ldquo;si en alg&uacute;n momento nuestra orgullosa civilizaci&oacute;n colapsase (deber&iacute;a decir con m&aacute;s seguridad: cuando nuestra civilizaci&oacute;n actual inevitablemente colapse) los productos transg&eacute;nicos que ahora se hacen prevalecer frente a las variedades tradicionales, sin el apoyo de la agroindustria, terminar&aacute;n perdiendo la batalla de la supervivencia frente a &eacute;stas. Las vacas cuyos vientres llegan al suelo para optimizar la producci&oacute;n de carne caer&aacute;n, frente a las reses bravas si quedan o las de alta monta&ntilde;a. Lo mismo para todas o pr&aacute;cticamente todas las especies vegetales ama&ntilde;adas por aprendices de brujo de universidades, laboratorios y centros de investigaci&oacute;n de grandes corporaciones, que no podr&aacute;n ganar la batalla a campo abierto de las especies cuyo experto manipulador ha sido la naturaleza durante milenios&rdquo;&hellip; Un sistema agroalimentario demencialmente dependiente de los combustibles f&oacute;siles &iquest;puede ser considerado viable en la era del peak oil? &iquest;Una elemental sensatez no aconseja m&aacute;s bien orientarse hacia la agroecolog&iacute;a, la producci&oacute;n local, la soberan&iacute;a alimentaria &ndash;en definitiva, la resiliencia en el terreno de los productos del campo?
    </p><p class="article-text">
        En las turbulencias del&nbsp;<a href="http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2013/11/el-siglo-de-la-gran-prueba-jorge.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siglo de la Gran Prueba</a>, poner nuestra alimentaci&oacute;n bajo el control oligop&oacute;lico de megaempresas es todo menos una buena idea. En el mundo de calentamiento global, descenso energ&eacute;tico y conflicto humano acrecentado que es nuestro mundo real del siglo XXI &ndash;no el fantaseado en enso&ntilde;aciones tecnol&aacute;tricas-, nada m&aacute;s disfuncional que el capitalismo. Cuanto m&aacute;s tardemos en entenderlo y en poner fuera de juego&nbsp;<a href="http://www.lavanguardia.com/economia/20160508/401656094348/joris-luyendijk-entre-tiburones-banca-city-londres.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las elites nihilistas que est&aacute;n al mando</a>, peor ser&aacute; el desastre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transgenicos-greenpeace-nobel_132_3915697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jul 2016 18:58:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es oro todo lo que reluce en el arroz dorado?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plan A, Plan B y Plan C (a propósito de un editorial de El País)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/plan_129_3961751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo debería hoy llamarnos la atención es el fenomenal estrechamiento de perspectiva política que ha ido afianzándose durante los decenios de profundización neoliberal que tenemos tras nosotros</p></div><p class="article-text">
        El 5 de junio, un <a href="http://elpais.com/elpais/2016/06/04/opinion/1465059433_831897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editorial de El Pa&iacute;s</a><em>&nbsp;</em>cargaba contra el &ldquo;magma populista y radical formado por Podemos e IU&rdquo;, una &ldquo;opci&oacute;n rupturista&rdquo; que parecen hoy preferir muchos votantes &ldquo;exasperados por la crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica&rdquo;. Los benem&eacute;ritos guardianes de nuestra ingenuidad tienen que advertir frente a &ldquo;esa impostura que puede costarle muy cara a la sociedad espa&ntilde;ola&rdquo; (&ldquo;Una gran impostura - El centro izquierda retrocede ante la pinza del populismo y el catastrofismo&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si algo deber&iacute;a hoy llamarnos la atenci&oacute;n es el fenomenal estrechamiento de perspectiva pol&iacute;tica que ha ido afianz&aacute;ndose durante los decenios de profundizaci&oacute;n neoliberal que tenemos tras nosotros. Escribir <em>PPSOE </em>no es una broma, sino una apretada s&iacute;ntesis de an&aacute;lisis pol&iacute;tico de largo alcance. Este sistema, uno de cuyos potentes altavoces es <em>El Pa&iacute;s, </em>no tolera m&aacute;s opci&oacute;n que entre neoliberalismo a lo bruto, o neoliberalismo &ldquo;con rostro humano&rdquo;. Y el conglomerado de <em>mass-media,</em> en efecto, da algo de miedo, como se&ntilde;alaba&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Pais-da-miedo_6_523607655.html#comments" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Sanclemente</a>. El editorial de <em>El Pa&iacute;s </em>practica lo que acaso habr&iacute;a que llamar pinochetismo period&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, lo que nos inquieta a alguna gente es la distancia creciente entre las pol&iacute;ticas que podr&aacute;n llevarse a cabo incluso si PPSOE es derrotado en las urnas (y tenemos por tanto un gobierno asociado a Unidxs Podemos, las mareas ciudadanas y los nuevos municipalismos) y las pol&iacute;ticas que, desde un an&aacute;lisis realista, tendr&iacute;amos que ser capaces de llevar a cabo, en este segundo decenio del siglo XXI que yo vengo llamando, desde hace alg&uacute;n tiempo, el Siglo de <a href="http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&amp;task=view&amp;id=628&amp;catid=60&amp;Itemid=443" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Gran Prueba</a>. El congreso del Partido Socialdem&oacute;crata Alem&aacute;n SPD en Bad Godesberg se celebr&oacute; en noviembre de 1959. A pesar de lo cual, en cierta forma, &iexcl;ah&iacute; seguimos! No desde luego el PSOE, cuyo neoliberalismo &ldquo;con rostro humano&rdquo; hace tiempo que s&oacute;lo la pereza mental permite seguir asociando con la izquierda. Pero s&iacute; otros actores pol&iacute;ticos: en su reciente encuentro con empresarios espa&ntilde;oles en el Hotel Ritz, Pablo Iglesias &ldquo;ha desgranado su habitual discurso: la defensa de una salida neokeynesiana a la crisis. El l&iacute;der de Podemos se ha reivindicado, como ya hiciera ante los empresarios catalanes en Sitges, como <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la nueva socialdemocracia</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Resulta interesante en este punto revisar brev&iacute;simamente el reciente debate de Esteban de Manuel Jerez con Vicen&ccedil; Navarro, vale decir, ecolog&iacute;a pol&iacute;tica frente a socialdemocracia cl&aacute;sica&hellip; El primero, en efecto, reprocha al segundo no salir de los planteamientos de la socialdemocracia de los primeros decenios del siglo XX (ser&iacute;a el plan A frente al neoliberalismo vigente del PPSOE, plan A que, como hemos visto, Pablo Iglesias hace suyo). Frente a esto, <a href="https://estebandemanueljerez.wordpress.com/2016/06/05/no-tenemos-un-planeta-b-si-tenemos-un-plan-b/#more-1140" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subraya Esteban con raz&oacute;n</a>, como no tenemos un planeta B, nos hace falta un plan B &ndash;que ser&iacute;a el programa de Equo sintetizado en la f&oacute;rmula <em>Green New Deal. </em>La tragedia es hoy que si el plan A tiene ochenta a&ntilde;os de retraso, el plan B tiene treinta o cuarenta. Desde un an&aacute;lisis m&aacute;s realista de la situaci&oacute;n, m&aacute;s vale ir preparando un plan C que nos sirva para ir construyendo arcas de No&eacute;&hellip; A esto lo podr&iacute;amos llamar quiz&aacute; <a href="http://tratarde.org/ecosocialismo-descalzo-material-que-use-en-la-conferencia-debate-organizada-por-guk-getxo-el-20-de-mayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecosocialismo descalzo</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que en 2014, por vez primera en la historia de la era industrial (salvo <em>shocks</em> petrol&iacute;feros), mengu&oacute; la disponibilidad de energ&iacute;a por persona. Y en 2015, por primera vez, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra super&oacute; un grado cent&iacute;grado de aumento con respecto a la &eacute;poca preindustrial. Como <a href="http://blogs.elconfidencial.com/economia/grafico-de-la-semana/2015-06-19/hemos-chocado-con-el-iceberg-y-aun-no-nos-hemos-enterado_892175/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala Juan Carlos Barba</a>, hemos chocado ya contra el iceberg, pero a&uacute;n no nos damos por enterados&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hoy ya hemos alcanzado <em>the limits to growth, </em>los l&iacute;mites del crecimiento sobre los que alertaba el primer informe al Club de Roma en 1972; sabemos que un ulterior crecimiento basado en el consumo de mayor cantidad de recursos naturales y mayor ocupaci&oacute;n de espacio ambiental alejar&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s a nuestras sociedades de una econom&iacute;a sustentable; y es obvio que, al sobrepasar los l&iacute;mites, estamos bloqueando aceleradamente opciones que podr&iacute;amos necesitar en el futuro. La &eacute;poca en que las sociedades humanas y sus econom&iacute;as eran relativamente peque&ntilde;as con respecto a la biosfera, y ten&iacute;an sobre &eacute;sta relativamente poco impacto, pertenece irrevocablemente al pasado. Parece que no acabamos de hacernos cargos de la dureza de las rupturas y discontinuidades hist&oacute;ricas que tenemos por delante, vinculadas con la escasez de energ&iacute;a y materiales, el deterioro de las condiciones clim&aacute;ticas y ecol&oacute;gicas y el aumento de la conflictividad social y geopol&iacute;tica &ndash;al borde del abismo. La fantas&iacute;a b&aacute;sica de nuestra &eacute;poca es que el crecimiento exponencial de las tecnolog&iacute;as digitales sobrecompensar&aacute; el descenso energ&eacute;tico y los dem&aacute;s l&iacute;mites biof&iacute;sicos&hellip; Y es pura fantas&iacute;a &ndash;pese a que el orden existente se apoya en ella.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos son los problemas, una la soluci&oacute;n: econom&iacute;a mapuche de subsistencia&rdquo; (reza uno de los ARTEFACTOS del poeta chileno Nicanor Parra). Hoy cabe sospechar que, de forma sustentable, podr&iacute;amos estabilizar econom&iacute;as de subsistencia modernizadas, con energ&iacute;as renovables y tecnolog&iacute;as intermedias&hellip;pero no esas econom&iacute;as industriales hipertecnol&oacute;gicas cada vez m&aacute;s automatizadas que espera el sentido com&uacute;n dominante. La cuesti&oacute;n no estriba en ser optimistas o pesimistas: se trata, antes que nada, de analizar la realidad sin hacernos trampas en el solitario. La cultura dominante se ha situado &ndash;y nos ha situado a todas y a todos- fuera de la realidad. Basta con reflexionar un rato sobre clima y energ&iacute;a para darse cuenta de ello&hellip; Nuestras sociedades desiguales, petrodependientes y biocidas no deber&iacute;an reprimir esta reflexi&oacute;n, a comienzos del Siglo de la Gran Prueba. Por eso, amigos y amigas, votemos bien el 26-J &ndash;es decir, votemos a la candidatura de Unidxs Podemos- y no pongamos en duda ni un momento que, incluso si &ldquo;los nuestros&rdquo; llegan al gobierno, todo estar&aacute; por hacer: comenzando por las cicl&oacute;peas tareas de pedagog&iacute;a pol&iacute;tica y autoconstrucci&oacute;n sociocultural que necesitamos para iniciar los caminos que llevan hacia l<a href="http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/999" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">os planes B y C</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/plan_129_3961751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jun 2016 18:10:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Plan A, Plan B y Plan C (a propósito de un editorial de El País)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Unidas Podemos,Podemos,El País]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La experiencia del huerto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/agroecologia-agricultura-urbana-huertos-urbanos_132_4195536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88247f9a-6d42-46cb-8b0c-cb4a86d3067d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La agricultura concebida como cuidado de la T(t)ierra tiene el potencial de hacer saludablemente presente para todos y todas los estrechos vínculos que la acción humana mantiene con la ecología del planeta</p><p class="subtitle">Conviene recordarlo en un momento en que bastantes “ayuntamientos del cambio” están apoyando o poniendo en marcha iniciativas agroecológicas y de agricultura urbana</p></div><p class="article-text">
        Tendemos a olvidar la tupida red de interdependencias ecol&oacute;gicas y sociales dentro de la cual vivimos. Ahora bien, la agricultura concebida como cuidado de la T(t)ierra tiene el potencial de hacer saludablemente presente para todos y todas los estrechos v&iacute;nculos que la acci&oacute;n humana mantiene con la ecolog&iacute;a del planeta. Aqu&iacute; est&aacute;n en juego asuntos de suma importancia para la vida buena del ser humano, y conviene recordarlo en un momento en que bastantes &ldquo;ayuntamientos del cambio&rdquo; est&aacute;n apoyando (y en algunos casos poniendo en marcha) iniciativas agroecol&oacute;gicas y de agricultura urbana.
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; Bertrand Russell en <em>La conquista de la felicidad </em>que &ldquo;somos criaturas de la tierra; nuestra vida es parte de la vida de la tierra, y nos alimentamos de ella lo mismo que los animales y las plantas. (...) Los procesos que nos ponen en contacto con la vida de la tierra tienen en s&iacute; mismos algo que satisface profundamente. Cuando cesan, la felicidad que hab&iacute;an producido permanece&rdquo; (Espasa-Calpe, Madrid 1978, p. 75).
    </p><p class="article-text">
        <em>Hortus, </em>en lat&iacute;n, significa tanto jard&iacute;n como huerto. El cultivo del huerto/jard&iacute;n probablemente sea el conjunto de pr&aacute;cticas humanas donde m&aacute;s cerca llegamos a estar de una experiencia de salvaci&oacute;n. &iquest;Parece demasiado exagerado? Reflexionemos un poco.
    </p><p class="article-text">
        El cultivo del jard&iacute;n/huerto hace tangible para nosotros la utop&iacute;a concreta de una vida sin violencia (vida que se sit&uacute;e parcialmente fuera de la cadena de devoraciones que hallamos en la naturaleza) y sin dominaci&oacute;n (esa aspiraci&oacute;n &ldquo;de m&aacute;ximos&rdquo; que ser&iacute;a vivir sin esclavos: sin &ldquo;esclavos energ&eacute;ticos&rdquo; f&oacute;siles, sin esclavos animales &ndash;y sin esclavas y esclavos humanos). El huerto del campesino adyace con el jard&iacute;n del fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        David E. Cooper, profesor em&eacute;rito de filosof&iacute;a en la Universidad de Durham (Gran Breta&ntilde;a), public&oacute; hace alg&uacute;n tiempo un libro profundo y hermoso sobre el <em>hortus </em>(<em>A Philosophy of Gardens</em>, Oxford University Press, 2006)<em>. </em>Podemos convenir con &eacute;l en que el cuidado del huerto y la jardiner&iacute;a es una pr&aacute;ctica que, si se realiza con atenci&oacute;n despierta y sensibilidad adecuada, llega a encarnar &ndash;quiz&aacute; de forma m&aacute;s sobresaliente que cualquier otra pr&aacute;ctica- la verdad de la relaci&oacute;n entre los seres humanos y su mundo. Adem&aacute;s, los huertos-jardines ejemplares nos hacen experimentar &ndash;de buena manera-- no solo nuestra ecodependencia (la co-dependencia entre la actividad humana y el mundo natural), sino un v&iacute;nculo f&eacute;rtil con la &ldquo;tierra profunda&rdquo; del mundo y de nosotros mismos. Para Cooper, el <em>hortus</em> es una epifan&iacute;a de la relaci&oacute;n del ser humano con el misterio de la existencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se van mostrando las dimensiones existenciales, morales y est&eacute;ticas de la experiencia del <em>hortus</em>? A poco que las circunstancias sean propicias y las cosas se hagan bien, viviremos sentimientos de plenitud y gratitud hacia la naturaleza que florece y nos nutre. Podr&aacute; darse una comuni&oacute;n con algo que es mucho m&aacute;s grande que nosotros, lo cual infunde sentido a nuestra vida. En su tesis doctoral <em>Opci&oacute;n cero, </em>observa Emilio Santiago Mu&iacute;&ntilde;o &ndash;a partir de su trabajo etnogr&aacute;fico en Cuba&mdash; que las historias de vida de los pioneros agroecol&oacute;gicos cubanos est&aacute;n marcadas por un profundo enamoramiento: no solo de su trabajo, tambi&eacute;n de otra forma de entender la felicidad que ha sido, para ellas y para ellos, una divisoria de aguas biogr&aacute;fica. Veamos alguno de los testimonios citados:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con la permacultura yo creo que yo me encontr&eacute; a m&iacute; misma, sent&iacute; que pod&iacute;a ser &uacute;til. La tierra te desgasta un poco, pero te da mucho placer, tambi&eacute;n felicidad. No hay cosa que m&aacute;s me guste que levantarme por la ma&ntilde;ana y ver que las matas dan flores, que hay frutos, que puedes conversar con las plantas, es como si descubrieras tu esencia. Yo estuve muy separada de la tierra, y descubrirla, eso es como volver a nacer, es muy bonito&rdquo; (Carla, pionera agroecol&oacute;gica y antigua ingeniera petrolera, entrevista).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no sab&iacute;a nada de permacultura. Y cambi&oacute; mi concepto de las cosas. Lo primero que me sorprendi&oacute; fue cuidar la naturaleza. Yo antes a todos los deshechos del jard&iacute;n les met&iacute;a candela. El agua, lo mismo pod&iacute;a echar agua por el tragante y la planta necesitada. En la permacultura todas las cosas son necesarias, ya uno se da cuenta de las cosas que son buenas y cosas que son malas. Me sorprendi&oacute; que se hacen las cosas con cultura. No es como tradicionalmente la agricultura, que son los canteros largos que se pierden por all&aacute; y solo es lechuga, lechuga, lechuga&hellip; En la permacultura me sorprendi&oacute; que siempre tienes alimento&rdquo; (S&aacute;nchez, permacultor habanero, entrevista).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue algo muy bonito, &eacute;ramos como una guerrilla, un peque&ntilde;o grupo de compa&ntilde;eros donde todos hac&iacute;amos todo (&hellip;) Viv&iacute;a muy entusiasmado con el trabajo, con el sue&ntilde;o de hacer realidad la Agricultura Urbana (Mario Garc&iacute;a, productor de organop&oacute;nico, refiri&eacute;ndose al inicio del movimiento de los organop&oacute;nicos)&rdquo; (<em>Opci&oacute;n Cero. Sostenibilidad y socialismo en la Cuba postsovi&eacute;tica: estudio de una transici&oacute;n sist&eacute;mica ante el declive energ&eacute;tico del siglo XXI,</em> tesis le&iacute;da en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, 11 de enero de 2016).
    </p><p class="article-text">
        En este a&ntilde;o cervantino de 2016, quiero releer unas l&iacute;neas donde Kenneth Rexroth, el gran poeta, traductor y activista libertario, comenta <em>Don Quijote. </em>En cierto momento hace las observaciones siguientes: &ldquo;Don Quijote aprende &lsquo;por la v&iacute;a dif&iacute;cil&rsquo; &ndash;como dicen algunos&mdash;que el S&aacute;bado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el S&aacute;bado. &Eacute;sta es una ense&ntilde;anza que la mitad de la cultura espa&ntilde;ola se ha negado violenta y constantemente a aceptar: una visi&oacute;n de esplendores verdaderos que sobrepasan todos los imaginados, afirma Cervantes, y que solo est&aacute; al alcance de la nobleza de un loco, el loco m&aacute;s noble de toda la literatura. &iexcl;Cu&aacute;n urbano es todo esto!, a pesar de que las aventuras de Don Quijote tienen lugar entre campesinos y castillos, entre miseria y esplendor. La inteligencia que opera sobre este material es la inteligencia de un ciudadano que no habita un pueblo miserable; habita antes bien esa rep&uacute;blica mediterr&aacute;nea universal que se remonta hasta la Jeric&oacute; de la Edad de Piedra con sus calles de arena, sus buenas acequias, sus casas de adobe rodeadas de jardines, sus foros en que los hombres iban a escuchar y a charlar acerca de cada una de las novedades, su vida de decencia y orden&rdquo;&nbsp;<em>(Recordando a los cl&aacute;sicos, </em>FCE, M&eacute;xico DF, 2001, p. 165).
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;rep&uacute;blica mediterr&aacute;nea universal&rdquo; que aqu&iacute; ejemplifica la aldea neol&iacute;tica de Jeric&oacute;, en ese momento de la historia humana en que la igualdad b&aacute;sica de todas y todos no se ha precipitado a&uacute;n apenas hacia el patriarcado y la Megam&aacute;quina de Lewis Mumford (la triste historia de los &uacute;ltimos cinco-seis milenios), tiene rasgos de un ideal que no deber&iacute;amos perder de vista. Como se&ntilde;ala Santiago Mu&iacute;&ntilde;o en su tesis doctoral, &ldquo;debe ser estudiado el potencial para la conversi&oacute;n biogr&aacute;fica de la agroecolog&iacute;a: despierta un amor y una pasi&oacute;n fascinantes. Sospecho, siguiendo a Mumford, que la agricultura descubre, en personas socializadas bajo el modelo de personalidad de la megam&aacute;quina, un tipo de relaci&oacute;n org&aacute;nica con el medio, que si bien puede ser f&iacute;sicamente mucho m&aacute;s exigente, presenta, tambi&eacute;n por ello, algunas satisfacciones inauditas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vale la pena citar por extenso a Mumford en este punto. &ldquo;Fue en el huerto donde, gracias sobre todo a los esfuerzos de la mujer, pudo sentirse el ser humano en su casa: en paz, aunque solo fuera de forma ef&iacute;mera y precaria, con el mundo que le rodeaba (&hellip;) En el huerto y el jard&iacute;n, un mundo en que la vida prosperaba sin grandes esfuerzos ni matanzas sistem&aacute;ticas, el hombre tuvo sus primeros atisbos del para&iacute;so, pues <em>para&iacute;so</em> no es m&aacute;s que el t&eacute;rmino persa original para un jard&iacute;n vallado. (&hellip;) La capacidad de crecer, la expresi&oacute;n de exuberancia y la trascendencia, que las plantas en flor simbolizan est&eacute;tica y sexualmente, es un don original de la vida; y en el hombre florece mejor cuando est&aacute;n presentes de forma constante criaturas vivas y s&iacute;mbolos vivientes que agiten su imaginaci&oacute;n y los alienten a llevar a cabo actos de expresi&oacute;n, tanto en su mente como en las labores cotidianas dedicadas al sost&eacute;n de la vida y al cuidado humano. El amor engendra amor al igual que la vida engendra vida. (&hellip;) Un d&iacute;a sin tales contactos ni est&iacute;mulos emocionales &ndash;reacciones al aroma de una flor o una hierba, al vuelo o la canci&oacute;n de un p&aacute;jaro, al resplandor de una sonrisa o al c&aacute;lido roce de una mano--, esto es, un d&iacute;a como los millones de d&iacute;as que se pasan en f&aacute;bricas, oficinas o autopistas, es un d&iacute;a ausente de contenidos org&aacute;nicos y gratificaciones humanas&rdquo; (Lewis Mumford, <em>El pent&aacute;gono del poder, </em>Pepitas de Calabaza, Logro&ntilde;o, 2011, pp. 621-622).
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Emilio Lled&oacute; ha llamado la atenci&oacute;n sobre un pasaje del canto VII de la <em>Odisea,</em> de extraordinaria belleza, que expresa un human&iacute;simo sue&ntilde;o de felicidad concentrado en unas cuantas im&aacute;genes vegetales. &ldquo;Ah&iacute; han crecido grandes y florecientes &aacute;rboles: perales, granados, manzanos de espl&eacute;ndidas pomas, dulces higueras y verdes olivos. Los frutos de estos &aacute;rboles no se pierden ni faltan, ni en invierno ni en verano: son perennes; y el c&eacute;firo, soplando constantemente, a un tiempo mismo produce unos y madura otros. La pera envejece sobre la pera, la manzana sobre la manzana, la uva sobre la uva y el higo sobre el higo&rdquo; (<em>El epicure&iacute;smo. Una sabidur&iacute;a del cuerpo, del gozo y de la amistad, </em>Taurus, Madrid, 2003, p. 101).
    </p><p class="article-text">
        Concluyamos aqu&iacute;. Lled&oacute; cita estas l&iacute;neas en un significativo libro suyo sobre el epicure&iacute;smo, y precisamente Epicuro de Samos ha pasado a la posteridad como &ldquo;el fil&oacute;sofo del jard&iacute;n&rdquo;, el pensador del <em>hortus.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/agroecologia-agricultura-urbana-huertos-urbanos_132_4195536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Feb 2016 19:07:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La experiencia del huerto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Planeta vendepatrias o la perversión de la palabra clima: el caso de Nicaragua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/planeta-vendepatrias-perversion-palabra-nicaragua_132_2356407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6df7870-c4eb-4088-a98a-14d195b672e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Planeta vendepatrias o la perversión de la palabra clima: el caso de Nicaragua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobierno de Nicaragua da luz verde a la construcción de un canal interoceánico, desoyendo todas las recomendaciones y estudios independientes de los principales científicos nacionales e internacionales y la voz de su pueblo.</p><p class="subtitle">Ecologistas en Acción recibirá los próximos días 27 y 28 de noviembre la visita de la abogada ambientalista Mónica López Baltodano, experta en cambio climático y directora ejecutiva de la Asociación Popol Na, que llega a Europa pidiendo apoyo internacional contra la violación de derechos humanos, la venta de la soberanía y la destrucción irreversible de la biodiversidad y el agua dulce en Nicaragua, con la conferencia:</p><p class="subtitle">¿Por qué decimos NO al Canal?</p></div><p class="article-text">
        Mientras el ministro para pol&iacute;ticas p&uacute;blicas Paul Oquist clama por acuerdos de <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Nicaragua-acuerdos-justicia-climatica-Paris_0_448655148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justicia clim&aacute;tica para Nicaragua </a>en la pr&oacute;xima COP21, el gobierno del que forma parte&nbsp;<a href="http://confidencial.com.ni/luz-verde-al-canal-bajo-incertidumbre-y-secretismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">da luz verde</a>&nbsp;a la construcci&oacute;n de un canal interoce&aacute;nico en ese pa&iacute;s, canal que lo parte en dos y que amenaza gravemente el lago Nicaragua o Cocibolca, desoyendo todas las recomendaciones y estudios independientes de los principales cient&iacute;ficos nacionales e internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Como ya <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Mensaje-Nicaragua-Centroamerica-Mundo-Canal_6_323427689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicamos </a>en su d&iacute;a, el gobierno de Nicaragua aprob&oacute; la concesi&oacute;n del proyecto canalero a un empresario chino a finales del 2013, sin el conocimiento de su poblaci&oacute;n, a trav&eacute;s de una ley, la 840. En ella no se trata solamente de construir una gran zanja, de estropear irreversiblemente el agua potable del lago, de secar r&iacute;os y talar selvas para construir la presa Atlanta, de sumergir el archipi&eacute;lago de Solentiname o hacer libre comercio en Ometepe, al tiempo que se desplaza a miles de personas tras apropiarse de sus tierras.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, tambi&eacute;n, de cambiar la constituci&oacute;n de un pa&iacute;s sandinista en 48 horas, s&oacute;lo porque el gobierno tiene secuestrado al s&iacute;mbolo y a la bandera, pero es dirigido y aconsejado por el capitalismo salvaje. Vender la soberan&iacute;a de todo un pueblo es un dram&aacute;tico ejemplo de los extremos a que puede conducir una mayor&iacute;a parlamentaria extraviada.
    </p><p class="article-text">
        La historia reciente de Nicaragua, como la nuestra, habla de cientos de miles de muertos para conseguir la democracia y de una vuelta a estados represivos amparados por una constituci&oacute;n que no es para el pueblo, sino que lo reprime brutalmente con la militarizaci&oacute;n de las zonas en conflicto, la aprobaci&oacute;n de leyes en secreto que afectan a millones de personas y la imposici&oacute;n por la fuerza de decretos por hora, que hipotecan el futuro de lo que no les pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, a&uacute;n queda sandinismo en Nicaragua y fuera de ella. Como ya escribiera la poeta nicarag&uuml;ense Esthela Calder&oacute;n en su &aacute;rticulo, <em>El Canal, Bosawas, la Madre Tierra y otros cuentos</em>, el respeto a la Carta de Derechos de la Madre Tierra, a la que se adhiri&oacute; ese pa&iacute;s en 2010, debe ser obligatorio. As&iacute; mismo, Ernesto Cardenal ha desplegado pancartas y ha seguido recitando poemas de amor y lucha por el lago Cocibolca. Todas las asociaciones cient&iacute;ficas y ambientalistas independientes de Nicaragua se han unido a las protestas de las comunidades campesinas e ind&iacute;genas, agrupadas en <em>el Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, Lago y Soberan&iacute;a Nacional, </em>en un esfuerzo sin precedentes y sin ayuda internacional, capaz de levantar la voz.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 27 de octubre convocaron una marcha nacional pac&iacute;fica, la n&uacute;mero 53 de las que se han estado realizando hasta la fecha contra el proyecto del canal. En la primera de ellas hubo una grave represi&oacute;n por parte de los militares y la polic&iacute;a de Daniel Ortega, que est&aacute; denunciada en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ahora, han optado por otra estrategia: la convocatoria de una contra-marcha, con el lema: &ldquo;Trabajo y Paz, Unida Nicaragua Triunfa&rdquo;, en la que el gobierno utiliz&oacute; los recursos p&uacute;blicos para la intimidaci&oacute;n y la paralizaci&oacute;n del derecho de manifestaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n campesina. Sin embargo, Managua se llen&oacute; de camiones con gente, como Francisca <a href="https://www.youtube.com/watch?v=icavhqtPKY8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;chica&rdquo; </a>Ram&iacute;rez, que luchan pac&iacute;ficamente contra la imposici&oacute;n por la fuerza de un cambio clim&aacute;tico irreversible y genocida, no s&oacute;lo para la franja del Canal, sino para toda la geodin&aacute;mica del centro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Estamos todav&iacute;a, aqu&iacute;, cerca de 8.000 millones de humanos y otros miles de billones de seres vivos. A&uacute;n luce el sol, hay viento y llueve agua dulce. Y sin embargo, la distribuci&oacute;n de los cuatro elementos es desigual, algo que los cient&iacute;ficos han sabido desde el principio. Esto introduce una nueva arma de guerra que no hab&iacute;a sido usada hasta ahora. En medio de las cl&aacute;sicas t&aacute;cticas de saqueo, extorsi&oacute;n y devastaci&oacute;n del territorio, hay una nueva guerra en marcha que consiste en alterar el clima de forma irreversible. Y no nos estamos refiriendo a las t&eacute;cnicas de geoingenier&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nos referimos a algo mucho m&aacute;s elemental: tala de &aacute;rboles, p&eacute;rdida de la biodiversidad en una zona determinada, destrucci&oacute;n de sus fuentes de agua o control sobre las mismas, algo esencial para hacerse con el control absoluto de la zona: extinci&oacute;n de las poblaciones aut&oacute;ctonas e ind&iacute;genas- o lo que es lo mismo- evacuaci&oacute;n forzosa de los habitantes de un determinado lugar porque conden&aacute;ndolos al exilio, educ&aacute;ndolos convenientemente en el olvido de sus saberes, y desapeg&aacute;ndolos de su cultura, lo dem&aacute;s llega rodado.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a est&aacute; pasando. En Europa no digamos. Intervenci&oacute;n directa de los mercados y sus secuaces disfrazados de expertos, pol&iacute;ticos y magistrados que atacan directamente y sin pelos en la lengua a los pa&iacute;ses que quieren comprar, oblig&aacute;ndoles a invertir en infraestructuras, pero no en cualquiera de ellas. Sino en las que hacen zanjas. En las grandes empresas de ingenier&iacute;a que destruyen cauces de r&iacute;os para hacer presas en las que controlar futuras aguas vendibles; en las otras de m&aacute;s all&aacute;: zanjas bajo el subsuelo que canalizan cad&aacute;veres de antepasados para el respiro de tubos de escape. Y en las veloces. La velocidad con la que destruimos es importante, porque el tiempo de las acciones humanas es esencial. Por tanto, abandonamos las v&iacute;as y los pasos que nos permit&iacute;an viajar en grupo, desechamos el transporte que une personas y proyectamos AVES de tierra y aire, que corren mucho para llegar a ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        En Centroam&eacute;rica y las regiones del ecuador del mundo tambi&eacute;n se est&aacute;n preparando para repartirse el pastel. Dentro de los proyectos apoyados por el FMI o el BID y dem&aacute;s organizaciones mercantiles y econ&oacute;micas, con gran protagonismo de la nueva China capitalista, cabe citar los que ya est&aacute;n acabados y a punto de inaugurarse: La ampliaci&oacute;n del <a href="http://micanaldepanama.com/categoria/reporte-de-prensa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canal de Panam&aacute;</a>&nbsp;que est&aacute; completada. La subasta del 30% del territorio ecuatoriano, dentro de la reserva Yasun&iacute; y del parque C&oacute;ndor tambi&eacute;n a empresas chinas. La intenci&oacute;n del gobierno de Guatemala de hacer su propio <a href="http://corredorinteroceanico.com/paginas.asp?id=8083&amp;clc=467#.Vjniw7erTIU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;corredor seco&rdquo;</a>, dentro de la Comisi&oacute;n Binacional Guatemala-El Salvador, que unir&aacute; los puertos de Acajutla en El Salvador y Barrios y Santo Tom&eacute; de Castilla en Guatemala; la privatizaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de los muelles en Costa Rica; el &ldquo;corredor log&iacute;stico&rdquo; que une las costas de Honduras (2016) y por supuesto, el Proyecto del Canal Interoce&aacute;nico de Nicaragua.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, <a href="http://www.ecologistasenaccion.es/article31053.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ecologistas en Acci&oacute;n</a>&nbsp;recibir&aacute; los pr&oacute;ximos d&iacute;as 27 y 28 de noviembre la visita de la abogada ambientalista M&oacute;nica L&oacute;pez Baltodano, presidenta de la Asociaci&oacute;n Popol Na, que llega a Europa pidiendo apoyo internacional contra la violaci&oacute;n de derechos humanos, la venta de la soberan&iacute;a y la destrucci&oacute;n irreversible de la biodiversidad y el agua dulce en Nicaragua. Ese gran pa&iacute;s hermano para el que solicitamos apoyo urgente de las pol&iacute;ticas internacionales que defienden la vida, de las asociaciones ecologistas y ambientalistas y de la ciudadan&iacute;a an&oacute;nima comprometida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Corraliza, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/planeta-vendepatrias-perversion-palabra-nicaragua_132_2356407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2015 20:42:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Planeta vendepatrias o la perversión de la palabra clima: el caso de Nicaragua]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No somos Homo economicus, sino Homo socialis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/homo-economicus-socialis_132_5863362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">intervenciones sociales</p><p class="subtitle">basadas en hacer observable nuestra forma de proceder, y en la información sobre cómo se comportan los demás, alcanzan un grado de éxito enorme en comparación con muchas intervenciones basadas en mecanismos de coste/ beneficio</p></div><p class="article-text">
        Hace un alg&uacute;n tiempo, un alumno despechado quer&iacute;a retirarse de una de mis asignaturas en la UAM y me dec&iacute;a: &ldquo;A m&iacute; no me eval&uacute;a cualquiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; gran error, qu&eacute; mala lectura de la realidad. A los seres humanos, precisamente, nos eval&uacute;a cualquiera: todos y cada uno, y durante casi todo el tiempo. Igual que los chimpanc&eacute;s y bonobos en la intensa vida social de sus grupos, pasamos casi todo el tiempo midi&eacute;ndonos los unos a los otros. La contingencia de la evaluaci&oacute;n formal &ndash;mediante nota&mdash; que este alumno quer&iacute;a evitar no es sino un min&uacute;sculo caso particular de un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s vasto. Tambi&eacute;n &eacute;l me estaba evaluando a m&iacute;, todos y cada uno de mis alumnos lo hacen cada vez que nos encontramos (incluso si no cumplimentan las encuestas de evaluaci&oacute;n formal que la universidad dise&ntilde;a para ello).
    </p><p class="article-text">
        He se&ntilde;alado a veces que individualmente podemos vivir mejor, ganando libertad y serenidad, <a href="http://www.loslibrosdelacatarata.org/libro/mostrar/id/708" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si somos capaces de </a><a href="http://www.loslibrosdelacatarata.org/libro/mostrar/id/708" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tomar cierta distancia respecto a esa incesante actividad evaluadora</em></a><em>.</em>&nbsp;Depender menos de la mirada de los dem&aacute;s &ndash;pero evitando la f&aacute;cil y degradante v&iacute;a del desprecio, claro est&aacute;&ndash;. Salir en lo posible del incesante juego de las comparaciones: soy m&aacute;s que t&uacute;, soy menos que t&uacute;, voy a menoscabarte o da&ntilde;arte para ser al menos igual que t&uacute;&hellip; Es uno de los caminos m&aacute;s valiosos para rebajar nuestra egocentricidad &ndash;y esto &uacute;ltimo me parece uno de los prerrequisitos para la vida buena&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hoy quiero subrayar otro aspecto de esta dependencia humana de la mirada de los dem&aacute;s: <em>puede ser una herramienta muy eficaz para promover conductas cooperativas </em>que hoy necesitamos desesperadamente. Y es que, a pesar de los denodados esfuerzos del capitalismo por transformarnos en <em>Homo economicus, </em>b&aacute;sicamente seguimos siendo <em>Homo socialis.</em> Esto tiene enormes implicaciones en todos los aspectos de nuestras vidas &ndash;tambi&eacute;n en la promoci&oacute;n de las conductas cooperativas y la facilitaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, nos hace falta cooperaci&oacute;n a gran escala si tratamos de reducir el consumo de agua (en un mundo donde la escasez de agua dulce aprieta cada vez con m&aacute;s fuerza en regiones enteras), o de otros recursos naturales; o si intentamos rebajar las emisiones de gases de &ldquo;efecto invernadero&rdquo;. Pero &iquest;c&oacute;mo estimular la cooperaci&oacute;n? La respuesta est&aacute;ndar de la cultura dominante --en el Imperio de la Mercanc&iacute;a donde vivimos&ndash; apuntar&aacute; sin duda a mecanismos de coste/ beneficio que proporcionen incentivos individuales. Por ejemplo &ndash;si de ahorrar agua se trata&ndash;, incrementos de precio.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; topamos con varios problemas. Uno de ellos es lo que los economistas llaman &ldquo;inelasticidad&rdquo;, o respuesta d&eacute;bil a las variaciones de precios: as&iacute;, pongamos por caso, California est&aacute; padeciendo en esta primavera una sequ&iacute;a extrema vinculada con el calentamiento global, pero se sabe que los y las californianas siguen gastando mucha agua aunque los precios aumenten bastante:<a href="http://www.nytimes.com/2015/05/17/opinion/sunday/how-to-get-people-to-pitch-in.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> a un incremento del 10% en los precios s&oacute;lo responde una reducci&oacute;n del consumo del 2-4%</a>. Har&iacute;an falta aumentos de precios pol&iacute;ticamente inviables para llegar a los ahorros necesarios. Y otro enorme problema, claro est&aacute;, es que los aumentos lineales de precios de bienes b&aacute;sicos como el agua, en ausencia de mecanismos de compensaci&oacute;n, generan a&uacute;n m&aacute;s desigualdad socioecon&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Pero la investigaci&oacute;n social muestra que, como antes se&ntilde;al&eacute;, somos <em>Homo socialis </em>antes que <em>Homo economicus</em>. Tenemos una reputaci&oacute;n que mantener&hellip; y dependemos enormemente de la mirada de los otros, de su juicio sobre nuestra conducta. Las <em>intervenciones sociales </em>basadas en hacer observable nuestra forma de proceder, y en la informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo se comportan los dem&aacute;s, <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352154615000406" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alcanzan un grado de &eacute;xito enorme en comparaci&oacute;n con muchas intervenciones basadas en mecanismos de coste/ beneficio</a>. El deseo de que los dem&aacute;s tengan buena opini&oacute;n de m&iacute; (como un vecino que ahorra agua por el bien de la comunidad, pongamos por caso) pesa m&aacute;s que los incentivos materiales que se me puedan proporcionar.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, una empresa con sede en San Francisco &ndash;WaterSmart Software&ndash; env&iacute;a anuncios publicitarios que permiten a los propietarios de viviendas comparar su consumo de agua con el de sus vecinos. Esta sencilla medida reduce el uso del agua entre un 2 y 5% &ndash;&iexcl;lo mismo que un aumento de precios del 10%!&ndash;. La conclusi&oacute;n de Erez Yoeli y Syon Bhanot (economistas de la Universidad de Harvard) y de Gordon Kraft-Todd y David Rand (psic&oacute;logos de la Universidad de Yale) es n&iacute;tida: &ldquo;La moneda que m&aacute;s nos importa no se mide en d&oacute;lares y centavos, sino en las opiniones de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/homo-economicus-socialis_132_5863362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2015 18:41:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No somos Homo economicus, sino Homo socialis]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no hay de todo para todos, ¿qué quiere decir ser libre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-suficiencia-consumismo_132_2697606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se generalizase el nivel de consumo actual de España sobrarían más de las dos terceras partes de la humanidad.</p><p class="subtitle">¿Qué quiere decir “ser libre” en un planeta finito? Uno de los efectos (y defectos) peores del mundo de fantasía donde viven la mayoría de nuestros conciudadanos y conciudadanas (esa “economía de tierra plana”) es la equívoca idea de que la libertad consiste en hacer lo que nos sale de los cojones.</p><p class="subtitle">La autorregulación colectiva de los consumos –sobre todo en los países sobredesarrollados-- es un imperativo moral en la era del “mundo lleno”.</p></div><p class="article-text">
        En el nivel de consumo actual de Espa&ntilde;a (a pesar de las enormes desigualdades y la violenta fractura social existente), el planeta no podr&iacute;a soportar m&aacute;s que a 2.400 millones de habitantes. Sobrar&iacute;an, por tanto, m&aacute;s de las dos terceras partes de la humanidad. A&uacute;n m&aacute;s: en un mundo que utilizase sus recursos naturales y servicios ambientales al nivel en que lo hacen los EEUU hoy --&iexcl;que se proponen como modelo al resto del mundo!--, s&oacute;lo podr&iacute;an vivir 1.400 millones de personas. As&iacute; que, si continuamos por la senda de este &ldquo;modelo de desarrollo&rdquo;, los genocidios est&aacute;n preprogramados.
    </p><p class="article-text">
        Centr&eacute;monos s&oacute;lo en una necesidad b&aacute;sica, la alimentaci&oacute;n. Si 9.000 millones de personas (la poblaci&oacute;n en que se estabilizar&aacute; quiz&aacute; la demograf&iacute;a humana durante el siglo XXI) tratasen de comer como hoy lo hace el estadounidense promedio, har&iacute;an falta las tierras de cultivo de <em>m&aacute;s de dos planetas adicionales </em>para soportar esa dieta: 4.500 millones de hect&aacute;reas &ndash;cuando en la Tierra s&oacute;lo hay unos 1.400 millones de hect&aacute;reas de tierras de cultivo. El mismo c&aacute;lculo, desde otro &aacute;ngulo: con dieta estadounidense, y teniendo en cuenta que hemos de cultivar m&aacute;s cosas que alimentos en las tierras de labor (fibras por ejemplo, o materias primas para la producci&oacute;n) el planeta s&oacute;lo podr&iacute;a dar sustento a 1.500-2.000 millones de personas (hoy somos m&aacute;s de 7.200 millones).
    </p><p class="article-text">
        <strong>2</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero una vida mejor&rdquo;, dice la frase que sin dificultad reconocemos como expresi&oacute;n de la aspiraci&oacute;n b&aacute;sica de los seres humanos. Y viviendo como vivimos en un mundo humano atormentado y fracturado, donde cientos de millones de personas padecen violencia, hambre, explotaci&oacute;n, exclusi&oacute;n y pobreza, qui&eacute;n podr&iacute;a censurar tal aspiraci&oacute;n. Pero, al mismo tiempo, esa sencilla oraci&oacute;n encapsula la trampa mortal donde estamos encerrados: porque &ldquo;quiero una vida buena&rdquo; es una aspiraci&oacute;n con l&iacute;mites, pero &ldquo;una vida mejor&rdquo; es potencialmente ilimitada. Despu&eacute;s de una mejora siempre podemos desear la siguiente, hasta el infinito. Como se&ntilde;al&oacute; el viejo Epicuro, nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; quiere decir &ldquo;ser libre&rdquo; en un planeta finito, que hoy es un &ldquo;mundo lleno&rdquo;, ya saturado ecol&oacute;gicamente, en <em>overshoot?</em>
    </p><p class="article-text">
        Un reproche que suele dirigirse al ecologismo es que pretende decir a la gente c&oacute;mo tiene que vivir. &ldquo;&iexcl;Estar&iacute;a bueno que se les ocurra a estos pringaos imponerme c&oacute;mo debo usar mi coche, o d&oacute;nde he de pasar mis vacaciones!&rdquo; Pero sucede que uno de los efectos (y defectos) peores del mundo de fantas&iacute;a donde viven la mayor&iacute;a de nuestros conciudadanos y conciudadanas (esa &ldquo;econom&iacute;a de tierra plana&rdquo; sin entrop&iacute;a ni l&iacute;mites biof&iacute;sicos en la cual induce a creer, anest&eacute;sicamente, la cultura dominante) es la equ&iacute;voca idea de libertad que anida en tantas cabezas. Libertad no es hacer lo que me sale de los cojones: es construir mi autonom&iacute;a, personal y colectiva, teniendo en cuenta el mundo concreto --social y natural-- dentro del cual vivo. Si los otros existen, y si concedo cierto valor al valor &ldquo;igualdad&rdquo;, y si las sociedades industriales ya est&aacute;n en situaci&oacute;n de extralimitaci&oacute;n (<em>overshoot) </em>con respecto a la biosfera, libertad no puede significar lo mismo que para un capit&aacute;n de empresa manchesteriano hacia 1820, o para un consumidor estadounidense hacia 1950.
    </p><p class="article-text">
        Sirva como ejemplo el reproche de &ldquo;perfeccionismo moral&rdquo; que dirige Fernando Arribas a la propuesta de &ldquo;socialismo de la suficiencia&rdquo; de Joaquim Sempere, expuesta en su libro <em>Mejor con menos </em>(Cr&iacute;tica, Barcelona 2009)<em>. </em>Sempere, nos dice Arribas, &ldquo;exhorta al individuo para que perciba su posici&oacute;n subordinada en el proceso econ&oacute;mico y las consecuencias ecol&oacute;gicas que ello comporta, con el fin de que transforme su estilo de vida, se habit&uacute;e a vivir con mayor austeridad y, adem&aacute;s, adquiera conciencia pol&iacute;tica y se realice como ciudadano que aspira al autogobierno. En este sentido, podr&iacute;amos interpretar la propuesta de Sempere como <em>perfeccionista </em>en el plano moral&rdquo; (&ldquo;Las virtudes ecol&oacute;gicas y la pr&aacute;ctica de la austeridad&rdquo;, <em>Revista Internacional de Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica </em>35, septiembre de 2010), recordando que son perfeccionistas las teor&iacute;as teleol&oacute;gicas que persiguen, en palabras de John Rawls, una concepci&oacute;n del bien entendida como &ldquo;la realizaci&oacute;n de la excelencia humana en las diversas formas de cultura&rdquo;. Ahora bien, &iquest;no refleja este reproche cierta renuencia a aceptar que vivimos en un <em>full-world, </em>un &ldquo;mundo lleno&rdquo; o saturado en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos &ndash;quiz&aacute; desde alg&uacute;n momento posterior a la publicaci&oacute;n de la <em>Teor&iacute;a de la justicia </em>de Rawls--, y que lo que pod&iacute;a ser aspiraci&oacute;n meritoria pero no exigible de un comportamiento &ldquo;supererogatorio&rdquo; &ndash;como dicen los fil&oacute;sofos morales&mdash; se convierte en algo simplemente <em>exigible para evitar da&ntilde;os a terceros, </em>en estas nuevas circunstancias hist&oacute;ricas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>4</strong>
    </p><p class="article-text">
        En efecto, un principio &eacute;tico-pol&iacute;tico elemental es que la libertad individual encuentra sus l&iacute;mites en la libertad de los dem&aacute;s y en los da&ntilde;os a terceros. Pero la acci&oacute;n humana, mediada por el poder tit&aacute;nico de la tecnociencia, se proyecta cada vez m&aacute;s lejos en el tiempo y en el espacio. Los da&ntilde;os a terceros tienden a generalizarse bajo un sistema de producci&oacute;n y consumo donde las &ldquo;externalidades&rdquo; se vuelven omnipresentes, donde la huella ecol&oacute;gica conjunta de la humanidad supera la biocapacidad del planeta entero, donde la rapacidad del poder financiero se organiza en &ldquo;mercados de futuros&rdquo; en los que se especula con los bienes m&aacute;s b&aacute;sicos de todos, como son los alimentos. Por lo dem&aacute;s, entre los &ldquo;terceros&rdquo; que deber&iacute;a tomar en consideraci&oacute;n cualquier sociedad decente se encuentran no s&oacute;lo &ldquo;pr&oacute;jimos distantes&rdquo; como los seres humanos del futuro, sino tambi&eacute;n los animales no humanos y los ecosistemas de cuyo buen funcionamiento dependemos todos los seres vivos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, incluso desde supuestos de filosof&iacute;a pol&iacute;tica liberal convencional debe reconocerse que en un &ldquo;mundo lleno&rdquo; conductas que antes pod&iacute;an tener poco o nulo significado &eacute;tico-pol&iacute;tico (comer pescado o carne, o desplazarnos en autom&oacute;vil, o usar aire acondicionado) se convierten en fuentes de da&ntilde;o para terceros, y por consiguiente dan lugar a obligaciones morales, han de ser objeto de deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica, e incluso &ndash;en ocasiones-- de una regulaci&oacute;n normativa. Insisto, no se trata de que perjudiquemos &ldquo;la aspiraci&oacute;n del liberalismo contempor&aacute;neo a la neutralidad valorativa del poder pol&iacute;tico respecto de las diferentes concepciones del bien que los individuos puedan suscribir&rdquo; (Fernando Arribas): lo que est&aacute; en juego es el muy cl&aacute;sico y liberal <em>principio del da&ntilde;o. </em>La idea de huella ecol&oacute;gica, sin ir m&aacute;s lejos, permite ir m&aacute;s all&aacute; de relaciones morales tipo &ldquo;buen samaritano&rdquo; (los fil&oacute;sofos emplean el t&eacute;rmino t&eacute;cnico de lo &ldquo;supererogatorio&rdquo;) hacia relaciones vinculantes de ciudadan&iacute;a: porque existen v&iacute;nculos reales (entre el contaminador y el contaminado, por ejemplo) y acciones en el pasado (cuyas consecuencias se proyectan en el futuro) que dan lugar a una comunidad de obligaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad decente, pongamos por caso, no puede permitir un modelo de movilidad basado en el autom&oacute;vil privado. Por la argumentaci&oacute;n esbozada en las l&iacute;neas anteriores queda claro, supongo, que los poderes p&uacute;blicos democr&aacute;ticos podr&iacute;an y deber&iacute;an intervenir limitando la libertad de poseer autom&oacute;viles: los da&ntilde;os a terceros son demasiado grandes (comenzando por los da&ntilde;os causados por el desequilibrio clim&aacute;tico del planeta).&nbsp;La autorregulaci&oacute;n colectiva de los consumos &ndash;sobre todo en los pa&iacute;ses sobredesarrollados-- es un imperativo moral en la era del &ldquo;mundo lleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;cuatro motores asociados y, al mismo tiempo, descontrolados&rdquo; que &ndash;al decir de Edgar Morin&mdash; mueven la Nave Espacial Tierra, a saber: ciencia, t&eacute;cnica, industria y capitalismo, nos han conducido a un violento choque con los l&iacute;mites biof&iacute;sicos del planeta. Es hora de revisar a fondo esos motores. Es hora de una econom&iacute;a de &ldquo;equilibrio biof&iacute;sico y crecimiento moral&rdquo;, por ejemplo esa <em>econom&iacute;a de estado estacionario</em> (quiz&aacute; ser&iacute;a mejor traducir <em>steady-state </em>por &ldquo;homeost&aacute;tica&rdquo;) reivindicada por Herman E. Daly, quien precisa: &ldquo;Ser&aacute; muy dif&iacute;cil definir la suficiencia y construir el concepto en el interior de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, y de la pr&aacute;ctica. Pero creo que todav&iacute;a ser&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir actuando como si &lsquo;bastante&rsquo; no existiese&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-suficiencia-consumismo_132_2697606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2015 18:59:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Si no hay de todo para todos, ¿qué quiere decir ser libre?]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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