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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joseba Zalakain]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joseba_zalakain/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joseba Zalakain]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Ley de la Dependencia, una oportunidad perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ideas-valorar-situacion-ley-dependencia_1_4430270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83896222-13ba-43a9-b2b4-09570e5e6a63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Ley de la Dependencia, una oportunidad perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los recortes han debilitado claramente un sistema que ya fue diseñado con debilidades e insuficiencias durante los años previos a la crisis.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Joseba Zalakain en La Ser: <a href="http://cadenaser.com/programa/2015/01/09/hoy_por_hoy/1420797322_449955.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;Hay que construir el sistema de dependencia&rdquo;</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as se cumple el octavo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Dependencia, en media de una enconada pol&eacute;mica (ver&nbsp;<a href="http://www.directoressociales.com/prensa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="http://www.dependencia.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/res_evalsaad2013.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) entre los actuales responsables de aplicar esta Ley y la Asociaci&oacute;n Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que, mediante su Observatorio, se han convertido en el aguij&oacute;n con el que los profesionales de los Servicios Sociales han intentado &ndash;con poco &eacute;xito&minus; presionar para evitar la deriva de este sistema. Dejando al margen la guerra de cifras &ndash;bastante claras, en cualquier caso&minus;, es sin duda dif&iacute;cil encontrar voces en el sector de la atenci&oacute;n a las personas mayores, la discapacidad o la dependencia que se muestren satisfechas por la evoluci&oacute;n de esta Ley: si ya en 2009 el grupo de expertos que se constituy&oacute; para evaluar la Ley alertaba sobre sus debilidades (ver <a href="http://www.dependencia.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/informesaadgexpertos.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), desde entonces el CERMI estatal (<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;</a>), el sector de la atenci&oacute;n a la dependencia (<a href="http://www.dependenciasocialmedia.com/wp-content/uploads/2014/07/Observatorio-_1er-Informe-VF.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), los sindicatos (<a href="http://www.ccoo.es/comunes/recursos/1/pub110903_Nueva_etapa_n_39.__El_sistema_de_proteccion_social_en_Espana.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), el Tribunal de Cuentas (<a href="http://www.tcu.es/repositorio/ec5afa2e-d9e6-411c-8251-175636a40726/I1035.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), y hasta el Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa (<a href="https://wcd.coe.int/com.instranet.InstraServlet?command=com.instranet.CmdBlobGet&amp;InstranetImage=2356738&amp;SecMode=1&amp;DocId=2056532&amp;Usage=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) han puesto de manifiesto &ndash;con mayor o menor virulencia&minus; las debilidades e insuficiencias de este sistema.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar tal insatisfacci&oacute;n: el sistema de atenci&oacute;n a la dependencia no ha cubierto las expectativas que gener&oacute; y cabe hablar de oportunidad perdida de cara a la creaci&oacute;n de un verdadero sistema de apoyo a las personas dependientes y a sus familias. Como ha se&ntilde;alado recientemente el CERMI, los prop&oacute;sitos con que naci&oacute; la Ley se han visto en buena parte malogrados, dejando sin respuesta a las acuciantes necesidades sociales que ven&iacute;a a colmar. No cabe duda en ese sentido que, frente a lo que mantiene el informe de evaluaci&oacute;n publicado por el Gobierno en 2011 (ver <a href="http://www.dependencia.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/ie_2011_informeevaluacion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), el sistema espa&ntilde;ol no ha &ldquo;superado el modelo mediterr&aacute;neo de cuidados para estar plenamente integrado en los modelos europeos m&aacute;s avanzados de protecci&oacute;n a la dependencia&rdquo;. Al contrario, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/queda-Ley-Dependencia_0_233077295.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explica Marga Le&oacute;n</a>, &ldquo;tras unos (pocos) a&ntilde;os en los que pensamos que ser&iacute;amos capaces de desarrollar una pol&iacute;tica de cuidados equitativa y universal integrada en el seno de nuestro estado de bienestar, volvemos exactamente al punto en el que est&aacute;bamos: a las familias, que con sus medios y su capital humano hacen frente a un problema que pese a tener magnitud social, lo seguimos considerando privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de este gr&aacute;fico ponen de manifiesto en qu&eacute; medida el gasto espa&ntilde;ol en servicios de atenci&oacute;n a las personas mayores y a las personas con discapacidad no ha dejado de ser muy inferior al de la Europa de los quince, y en qu&eacute; medida resulta poco perceptible el impacto de la Ley en el gasto p&uacute;blico en servicios de atenci&oacute;n a personas mayores y con discapacidad. Si bien es cierto que el gasto en este &aacute;mbito ha ido creciendo desde 2003, no ha crecido a m&aacute;s velocidad de lo que crec&iacute;a antes de aprobarse la Ley, ni lo ha hecho a mucha mayor velocidad que en los pa&iacute;ses de nuestro entorno; de hecho, la brecha respecto a la UE15 vuelve a crecer en 2012, cuando se empiezan a materializar los recortes en este sector.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La actual situaci&oacute;n del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia se debe en todo caso a dos elementos diferentes, que no conviene mezclar. Por una parte, no puede negarse que ha sido una de las v&iacute;ctimas propiciatorias de las pol&iacute;ticas de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit impuestas desde Bruselas. Escasamente desarrollado antes de la crisis, el sistema de atenci&oacute;n a la dependencia &ndash;y, en su conjunto, el sistema de servicios sociales&minus; no han tenido la capacidad de resistencia de otros &aacute;mbitos m&aacute;s consolidados de la protecci&oacute;n social como la sanidad, la educaci&oacute;n o las pensiones para oponerse a la pol&iacute;tica de recortes indiscriminados. La debilidad de los grupos de inter&eacute;s corporativos &ndash;tan presentes en otros &aacute;mbitos&minus; y la todav&iacute;a d&eacute;bil asunci&oacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a de sus derechos en este campo son algunas de las razones que explican esta menor capacidad de resistencia a los recortes. Sin embargo, como ocurre en otros &aacute;mbitos de las pol&iacute;ticas sociales espa&ntilde;olas &ndash;las pol&iacute;ticas de apoyo a las familias o las rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n, por ejemplo&minus;, la actual situaci&oacute;n del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia no se explica &uacute;nicamente por los recortes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Mayor relevancia tiene, si cabe, la desatenci&oacute;n de la que fueron objeto estas pol&iacute;ticas antes de la crisis, y las debilidades e insuficiencias de su dise&ntilde;o inicial.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas, cabe citar b&aacute;sicamente cuatro: la apuesta impl&iacute;cita por un modelo de prestaciones econ&oacute;micas a las familias que ha limitado la capacidad de creaci&oacute;n de empleo del sector y ha contribuido a una mayor familiarizaci&oacute;n, feminizaci&oacute;n y precarizaci&oacute;n, si cabe, de los cuidados; el establecimiento de un modelo injusto de copago &ndash;calificado de confiscatorio por el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">CERMI</a>&minus;, que no distingue entre las diversas prestaciones recibidas y aleja a las clases medias y altas de los servicios de provisi&oacute;n p&uacute;blica, reduciendo <em>de facto</em> la universalidad del sistema; la excesiva discrecionalidad en la gesti&oacute;n del sistema por parte de las CCAA &ndash;impensable en otros sistemas de protecci&oacute;n&minus;, que convierte en papel mojado el car&aacute;cter de derecho subjetivo del sistema; y la renuncia al establecimiento de un modelo espec&iacute;fico de financiaci&oacute;n, tal y como han hecho los pa&iacute;ses de nuestro entorno &ndash;como Alemania o Francia&minus; cuando han optado por ampliar derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de un modelo viable de atenci&oacute;n a la dependencia, que d&eacute; respuesta a los retos que el envejecimiento y la crisis de los cuidados est&aacute;n teniendo ya sobre la sociedad espa&ntilde;ola, requiere poner fin a la pol&iacute;tica de recortes desarrollada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pero, tambi&eacute;n, una revisi&oacute;n profunda de las bases sobre las que se cre&oacute; el modelo.
    </p><p class="article-text">
        <span id="__if72ru4rkjahiuyi_once"></span>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseba Zalakain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ideas-valorar-situacion-ley-dependencia_1_4430270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2015 19:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar más a quien más tiene]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/dar_1_4482364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El 20% de los hogares con más renta recibe en España el 25% del dinero destinado a prestaciones económicas, mientras que el 20% más pobre apenas recibe el 10%.</p></div><p class="article-text">
        El Estado de Bienestar espa&ntilde;ol es muy generoso con los que m&aacute;s tienen cuando &eacute;stos recurren a &eacute;l. Eso dec&iacute;a hace seis meses&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/GRAFICO-bienestar-equidad_0_243575927.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pau Mar&iacute;-Klose</a> comentando un reciente&nbsp;<a href="http://www.oecd-ilibrary.org/social-issues-migration-health/society-at-a-glance-2014_soc_glance-2014-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la OCDE y, m&aacute;s concretamente, los datos recogidos en este <a href="http://dx.doi.org/10.1787/888932966200" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gr&aacute;fico</a>. A la misma conclusi&oacute;n se llega cuando se lee&nbsp;<a href="http://www.oecd.org/els/soc/OECD2014-Social-Expenditure-Update-Nov2014-8pages.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo bolet&iacute;n</a> de ese organismo y se observa este nuevo gr&aacute;fico, ampliamente comentado en las redes sociales durante la pasada semana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porcentaje del total de prestaciones sociales p&uacute;blicas en met&aacute;lico recibidas por el primer quintil y el &uacute;ltimo (2011)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En este caso lo que se observa es que el 20% de los hogares con m&aacute;s renta recibe en Espa&ntilde;a el 25% del dinero destinado a prestaciones econ&oacute;micas, mientras que el 20% m&aacute;s pobre apenas recibe el 10%. Los datos no cambian si en lugar de tener en cuenta el conjunto de las prestaciones se tienen en cuenta las orientadas a personas en edad laboral. No se trata en cualquier caso de que el 20% m&aacute;s rico lo acapare todo. El tercer quintil &ndash;el situado en la mitad de la escala&minus; tambi&eacute;n recibe un porcentaje de las prestaciones m&aacute;s elevado que el que le corresponde por su peso demogr&aacute;fico o del que este grupo recibe, por t&eacute;rmino medio, en los pa&iacute;ses de la UE15. El sistema de protecci&oacute;n espa&ntilde;ol tiene pues problemas de progresividad, y no s&oacute;lo, o no tanto, de tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La propia OCDE explica las razones de que el Estado de Bienestar espa&ntilde;ol sea tan poco redistributivo: las prestaciones econ&oacute;micas est&aacute;n muy ligadas al historial contributivo de los trabajadores, y al nivel salarial alcanzado durante su trayectoria laboral. <a href="http://www.foessa2014.es/congreso/uploaded/pdf/30102014065230_9992.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como se&ntilde;ala Luis Sanzo</a>, el modelo de protecci&oacute;n social espa&ntilde;ol se ha orientado fundamentalmente a aquella parte de la poblaci&oacute;n m&aacute;s estructuralmente vinculada al sistema productivo (haciendo cierto aquello de que al que tiene, le ser&aacute; dado y tendr&aacute; m&aacute;s; y al que no tiene, aun lo que tiene le ser&aacute; quitado).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha hablado de la menor intensidad protectora de las prestaciones asistenciales, frente a las contributivas, y de que en muchos casos estas prestaciones llegan a hogares con otras fuentes de ingresos. Junto a estas razones, no deber&iacute;a olvidarse la pr&aacute;ctica ausencia en Espa&ntilde;a de prestaciones por hijo a cargo, rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n y ayudas a la vivienda que &ndash;al margen de que est&eacute;n sometidas al nivel de ingresos&minus; no exigen un paso previo por el mercado de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo el sistema de prestaciones es regresivo en Espa&ntilde;a, en cualquier caso. Un&nbsp;<a href="http://onlinelibrary.wiley.com/enhanced/doi/10.1111/issr.12028/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente art&iacute;culo</a> de varios investigadores ligados a la OCDE analiza la capacidad de reducci&oacute;n de la desigualdad del sistema fiscal y pone de manifiesto, por una parte, que los hogares espa&ntilde;oles se cuentan entre los que destinan un menor porcentaje de su renta al pago de impuestos directos y cotizaciones sociales (el 16% de media, frente al 35%, por ejemplo, en Alemania). Y, por otra, que Espa&ntilde;a est&aacute; entre los pa&iacute;ses que obtienen del 20% m&aacute;s pobre un mayor porcentaje de esa recaudaci&oacute;n (el 4,8%, frente al 2,6% en Alemania). Cuando se combina escasa progresividad y baja presi&oacute;n fiscal general con un nivel de concentraci&oacute;n tan alto de las prestaciones econ&oacute;micas en las clases medias y altas, lo que se obtiene es uno de los menores porcentajes de reducci&oacute;n de la desigualdad de toda Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseba Zalakain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/dar_1_4482364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2014 19:57:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dar más a quien más tiene]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pistas para la reforma del sistema de garantía de ingresos en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pistas-sistema-garantia-ingresos-espana_1_4500500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaa0e454-e574-466d-a4d9-6c9186df2b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pistas para la reforma del sistema de garantía de ingresos en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país con tasas de pobreza laboral muy elevadas, la protección del empleo de bajos salarios es esencial</p><p class="subtitle">Es incoherente plantear el empleo como el mecanismo fundamental de integración social y, al mismo tiempo, desatender sus condiciones y su calidad</p></div><p class="article-text">
        Si Espa&ntilde;a est&aacute; a la cabeza de Europa en lo que a pobreza y desigualdad se refiere no es s&oacute;lo por el deterioro del mercado de trabajo. Tambi&eacute;n se debe a la debilidad del sistema de protecci&oacute;n social y a su incapacidad para reducir, como hacen otros pa&iacute;ses de Europa, la pobreza que genera el mercado laboral. Ello se debe en parte a la ausencia en Espa&ntilde;a de un sistema de garant&iacute;a de ingresos m&iacute;nimos s&oacute;lido y eficaz. Formado por m&uacute;ltiples prestaciones (subsidios de desempleo, prestaciones por hijo a cargo, pensiones no contributivas, rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n, m&iacute;nimos personales y familiares del IRPF&hellip;), se trata de un modelo insuficiente, incoherente y desarticulado, incapaz &ndash;como se&ntilde;ala <a href="http://foessa2014.es/informe/uploaded/documentos_trabajo/04112014003757_2107.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Arriba</a>&minus; de dar respuesta al volumen e intensidad de las situaciones de pobreza. Son por ello cada vez m&aacute;s frecuentes los llamamientos a la transformaci&oacute;n de este sistema, y se suceden las propuestas de cambio. En ese contexto, se plantean en este texto algunas de las bases que podr&iacute;an regir esa reforma, a partir de las experiencias francesa y brit&aacute;nica, y a partir tambi&eacute;n de la experiencia vasca.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al modelo vasco, se benefician de &eacute;l en torno al 7% de las familias vascas y, con un coste del 0,64% del PIB, reduce la extensi&oacute;n de la pobreza en un 40% y su intensidad en un 80%, de acuerdo a <a href="http://www.gizartelan.ejgv.euskadi.net/r45-docestat/es/contenidos/informe_estudio/epds_2014/es_epds2012/epds_2012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estad&iacute;sticas</a> sobre pobreza del Gobierno Vasco. Este modelo ha concitado durante a&ntilde;os un amplio apoyo social y pol&iacute;tico, y ha contribuido, como explica <a href="http://www.zerbitzuan.net/documentos/zerbitzuan/La_politica_de_garantia_de_ingresos_en_euskadi.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Sanzo</a>, a que Euskadi sea uno de los territorios europeos con menos desigualdad y pobreza. Sin embargo, la presi&oacute;n de la crisis y la utilizaci&oacute;n electoralista por parte de algunos partidos (v&eacute;ase la pol&eacute;mica promovida por <a href="http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Maroto-criminalizar-inmigrantes-Gobierno-ratificado_0_324067856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alcalde de Vitoria</a>) cuestionan la viabilidad pol&iacute;tica y social de un sistema que, como hemos dicho <a href="http://www.siis.net/documentos/hemeroteca/20141016-2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, representa uno de los principales logros de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas vascas. El modelo vasco incorpora elementos de inter&eacute;s de cara a una eventual reforma del modelo estatal: se trata de un derecho subjetivo, no limitado por la discrecionalidad pol&iacute;tica o la disponibilidad presupuestaria; est&aacute; abierto tanto a personas sin ingresos como a trabajadores de bajos salarios y a pensionistas con pensiones inferiores al SMI, e incluye, para familias con gastos de alquiler, una prestaci&oacute;n de vivienda, as&iacute; como ayudas para casos de emergencia. Siguiendo al menos sobre el papel el paradigma de la activaci&oacute;n, su gesti&oacute;n se ha traslado de los servicios sociales a los de empleo.
    </p><p class="article-text">
        La refundaci&oacute;n del modelo espa&ntilde;ol de garant&iacute;a de ingresos deber&iacute;a tambi&eacute;n extraer algunas conclusiones de las reformas realizadas recientemente en otros pa&iacute;ses de Europa y, particularmente, de la experiencia del RSA franc&eacute;s (pese a su relativo fracaso) y del nuevo Cr&eacute;dito Universal brit&aacute;nico. Como hemos explicado <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;</a>, ambas reformas comparten elementos de inter&eacute;s: por una parte, la simplificaci&oacute;n del sistema, unificando en una sola prestaci&oacute;n varios subsidios preexistentes (en el caso brit&aacute;nico se fusionan seis ayudas). Por otra, la voluntad de facilitar la combinaci&oacute;n de ingresos salariales y asistenciales. Ambos modelos se inscriben decididamente en la filosof&iacute;a del <a href="http://ftp.iza.org/pp3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">making work pay</a> (hacer que el trabajo compense), promovida desde organismos como la OCDE en respuesta a la emergencia de los trabajadores pobres y a los presuntos efectos desincentivadores de unas prestaciones consideradas demasiado elevadas en relaci&oacute;n a los salarios disponibles. Su funcionamiento se articula a partir de una prestaci&oacute;n b&aacute;sica, de no muy elevada cuant&iacute;a, para quienes carecen de ingresos y un complemento salarial, que se reduce a medida que crece el salario, para las personas con un cierto nivel de participaci&oacute;n laboral, haciendo estructural y permanente la posibilidad de combinar empleo y prestaci&oacute;n. En ambos pa&iacute;ses existen adem&aacute;s ayudas familiares y de vivienda de amplia cobertura.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esas experiencias, &iquest;sobre qu&eacute; bases podr&iacute;a refundarse el sistema espa&ntilde;ol de garant&iacute;a de ingresos? La primera premisa ser&iacute;a la de un modelo m&aacute;s simple y mejor articulado. La idea no es necesariamente la de establecer una sola prestaci&oacute;n, pero s&iacute; la de tender a un dise&ntilde;o com&uacute;n m&aacute;s integrado y a un menor n&uacute;mero de prestaciones. En segundo lugar, ser&iacute;a conveniente avanzar hacia un modelo m&aacute;s universal, que garantice unos ingresos m&iacute;nimos a todas las personas que quieren y no pueden trabajar, y a aquellas que, trabajando, no alcanzan unos ingresos suficientes. Para ello hay que evitar la exigencia de un historial laboral previo as&iacute; como el establecimiento de l&iacute;mites temporales. La tercera premisa ser&iacute;a la de la normalizaci&oacute;n, tanto desde el punto de vista de la gesti&oacute;n como de la propia concepci&oacute;n de la ayuda. Ello implica disociar el derecho a la garant&iacute;a de ingresos del derecho a los apoyos para la inclusi&oacute;n social y laboral, as&iacute; como gestionar las prestaciones desde los dispositivos m&aacute;s normalizados y con funcionamiento m&aacute;s automatizado.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s con tasas de pobreza laboral muy elevadas, como indican los datos de la <a href="http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Informe106.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n 1&ordm; de Mayo</a>, la protecci&oacute;n del empleo de bajos salarios es esencial: el objetivo de cualquier reforma debe ser proteger a los trabajadores pobres sin desproteger a los pobres que no pueden trabajar. Si bien no tiene sentido hoy en Espa&ntilde;a invocar el riesgo de desincentivaci&oacute;n, la protecci&oacute;n de los trabajadores pobres resulta esencial desde la l&oacute;gica de la redistribuci&oacute;n, la legitimidad social &ndash;la viabilidad de estas ayudas se resiente si la poblaci&oacute;n ocupada con dificultades econ&oacute;micas no percibe que tambi&eacute;n se puede beneficiar de ellas&minus;, y la propia coherencia de las pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n: como se&ntilde;ala <a href="http://www.siis.net/documentos/he/EGU71.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Renes</a>, es incoherente plantear el empleo como el mecanismo fundamental de integraci&oacute;n social y, al mismo tiempo, desatender sus condiciones y su calidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resulta fundamental que este nuevo modelo apuesta por una mayor integraci&oacute;n entre impuestos y prestaciones sociales, como defienden <a href="http://gsadi.uab.cat/images/pdfs/noguera/Hermida_y_Noguera_Integraci%C3%B3n_impuestos_y_prestaciones_PROOFS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hermida y Noguera</a>. De hecho, el relativo &eacute;xito de la estrategia brit&aacute;nica de reducci&oacute;n de la pobreza, especialmente la infantil, se ha apoyado en el refuerzo de los cr&eacute;ditos fiscales reembolsables (<em>tax credits</em>). Estos cr&eacute;ditos se diferencian del resto de las deducciones fiscales en que no est&aacute;n limitadas a la deuda tributaria del contribuyente: la deducci&oacute;n reembolsable reduce la deuda fiscal (en su caso hasta cero, como ocurre con el resto de las deducciones), y se convierte en una transferencia neta si la deducci&oacute;n es superior a la cuota fiscal. Como hemos se&ntilde;alado <a href="http://www.siis.net/documentos/informes/Fiscalidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, los <em>tax credits</em> tienen un potencial importante en nuestro entorno, pues podr&iacute;an reducir el car&aacute;cter regresivo de muchas de las actuales deducciones fiscales, adem&aacute;s de normalizar y automatizar el acceso a las prestaciones de garant&iacute;a de ingresos, especialmente para la poblaci&oacute;n vinculada al mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, resulta tambi&eacute;n esencial que cualquier nuevo modelo contemple dos elementos b&aacute;sicos: por una parte, el coste de acceso a la vivienda (los tres modelos se&ntilde;alados incorporan, con distintas modalidades, prestaciones que permiten a las familias con menos recursos afrontar sus gastos en este aspecto); por otra, la necesidad de crear un sistema m&aacute;s amplio de prestaciones familiares, siguiendo por ejemplo <a href="http://solidaria.unicef.es/pdf/UCE_politicas_para_reducir_pobr_infantil_espana_14.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las propuestas de Ayala y Cant&oacute;</a>, que reduzca la pobreza infantil y permita reorientar las pol&iacute;ticas sociales espa&ntilde;olas hacia la l&oacute;gica de la inversi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en la l&iacute;nea de lo apuntado por <a href="http://www.foessa2014.es/congreso/uploaded/pdf/30102014065230_9992.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Sanzo</a>, cabr&iacute;a pensar en un sistema que combine:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Una prestaci&oacute;n b&aacute;sica para todas las personas/familias sin ingresos, gestionada desde el Servicio de Empleo o la Seguridad Social. Tendr&iacute;a car&aacute;cter indefinido, mientras persista la situaci&oacute;n de necesidad y no estar&iacute;a ligada a cotizaciones o experiencias laborales previas. S&iacute; estar&iacute;a en cambio condicionada a la disponibilidad para el empleo y ligada a medidas de acompa&ntilde;amiento y formaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Una prestaci&oacute;n complementaria de rentas salariales para trabajadores pobres, gestionada como complemento salarial en el marco de la prestaci&oacute;n anterior o como cr&eacute;dito fiscal extendiendo la actual deducci&oacute;n reembolsable para madres trabajadoras a todos los trabajadores pobres.</li>
                                    <li>Una prestaci&oacute;n complementaria de vivienda, vinculada al nivel de ingresos, en el marco de las dos prestaciones anteriores.</li>
                                    <li>Extensi&oacute;n de la cuant&iacute;a y el baremo de la actual prestaci&oacute;n por hijo a cargo de la Seguridad Social o, alternativamente, introducci&oacute;n de una renta b&aacute;sica infantil gestionada con car&aacute;cter universal como cr&eacute;dito fiscal, previa revisi&oacute;n de los m&iacute;nimos familiares del IRPF.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s cabr&iacute;a pensar &ndash;aunque ser&iacute;a m&aacute;s discutible&minus; en la orientaci&oacute;n de las actuales rentas m&iacute;nimas de inserci&oacute;n auton&oacute;micas, gestionadas desde los Servicios Sociales, a las personas no cubiertas por las anteriores prestaciones y/o a personas con necesidades intensas de apoyo para su inclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Un sistema de estas caracter&iacute;sticas requerir&iacute;a de una verdadera reforma fiscal que revise y adapte las actuales deducciones y desgravaciones (incluyendo los m&iacute;nimos familiares y personales), revierta la regresiva reforma tributaria realizada por el Gobierno, reduzca el fraude e introduzca una nueva tributaci&oacute;n del patrimonio y el capital (incluyendo sucesiones). El objetivo es conseguir que parte de los fondos necesarios para la financiaci&oacute;n de este sistema se obtenga de una reorientaci&oacute;n del actual modelo de impuestos y prestaciones, reduciendo su regresividad y modificando el balance entre ganadores y perdedores que se deriva de las &uacute;ltimas reformas.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar: si bien es imprescindible que exista una voluntad pol&iacute;tica clara para la ejecuci&oacute;n de un modelo de estas caracter&iacute;sticas, la voluntad pol&iacute;tica no es suficiente. Se requiere tambi&eacute;n un modelo productivo que genere crecimiento econ&oacute;mico s&oacute;lido, reduzca la demanda de prestaciones y genere ingresos para su financiaci&oacute;n. Pero, al mismo tiempo, un buen sistema de garant&iacute;a de rentas es condici&oacute;n necesaria para el desarrollo de un sistema econ&oacute;mico productivo, aunque s&oacute;lo sea porque contribuye a la estabilizaci&oacute;n de este sistema, alej&aacute;ndole de crisis c&iacute;clicas con muy fuerte impacto sobre el empleo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseba Zalakain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pistas-sistema-garantia-ingresos-espana_1_4500500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2014 19:48:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pistas para la reforma del sistema de garantía de ingresos en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es tan alta la pobreza infantil en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/alta-pobreza-infantil-espana_1_4581637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El paquete de ayudas a las familias es insuficiente, especialmente a las familias con bajos salarios y a las de rentas medias con dos o más hijos</p></div><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de que Espa&ntilde;a est&eacute; a la cabeza de Europa en cuanto a pobreza infantil no se debe tanto a la desigualdad salarial o al desempleo como, sobre todo, al m&iacute;nimo desarrollo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que en otros pa&iacute;ses consiguen reducir la pobreza que afecta a las familias con hijos. Cuando se comparan las tasas de pobreza infantil en Europa antes de prestaciones &ndash;es decir, con las rentas propias de las familias&minus; la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola es similar a la media UE. La posici&oacute;n espa&ntilde;ola empeora dr&aacute;sticamente cuando se tiene en cuenta el efecto de las prestaciones econ&oacute;micas distintas de las pensiones, que reducen en Espa&ntilde;a menos que en Europa la pobreza que genera el mercado de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, como corresponde a un Estado de Bienestar que tiende a privilegiar a los grupos de mayor edad, el gasto social que Espa&ntilde;a destina a la infancia es muy bajo. Si se tienen en cuenta las pol&iacute;ticas directamente orientadas a las familias con hijos &ndash;prestaciones econ&oacute;micas, atenci&oacute;n infantil y desgravaciones fiscales&minus;, Espa&ntilde;a apenas gasta el 1,7% del PIB, frente a porcentajes superiores al 3% en muchos pa&iacute;ses de Europa, <a href="http://www.oecd.org/els/soc/PF1_1_Public_spending_on_family_benefits_Dec2013.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como indica la OCDE</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los datos agregados de gasto se reflejan en las condiciones de vida de las familias. En ese sentido, es interesante ver qu&eacute; porcentaje del salario medio reciben las familias de distintos pa&iacute;ses de Europa mediante tres clases de prestaciones: ayudas familiares, ayudas a la vivienda y rentas m&iacute;nimas. Para la comparaci&oacute;n se han elegido tres configuraciones familiares tipo y cuatro pa&iacute;ses, m&aacute;s o menos representativos de los diferentes modelos de bienestar. Los datos para el resto de los pa&iacute;ses se pueden consultar en <a href="http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_3453_3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este documento de trabajo</a> y se han obtenido de la base de datos de pol&iacute;ticas familiares de la <a href="http://stats.oecd.org/viewhtml.aspx?datasetcode=FIXINCLSA&amp;lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OCDE</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El gr&aacute;fico ilustra la insuficiencia del paquete espa&ntilde;ol de ayuda a las familias. En el caso de las familias sin empleo, la suma de las ayudas equivale al 26% del salario medio, sumando la prestaci&oacute;n por hijo de la Seguridad Social y la renta m&iacute;nima de inserci&oacute;n a la que est&aacute; familia tendr&iacute;a te&oacute;ricamente derecho. Se trata de una cantidad muy inferior a la de cualquiera de los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Espa&ntilde;a tambi&eacute;n est&aacute; a la cola en el caso de las familias con bajos salarios, que solo perciben, v&iacute;a Seguridad Social, un 2,2% del salario medio. En este caso, Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s que ofrece a esas familias un menor nivel de apoyo. Y, sobre todo, Espa&ntilde;a se caracteriza por ser uno de los pocos pa&iacute;ses de Europa que no ofrece ninguna prestaci&oacute;n peri&oacute;dica a las familias de rentas medias con dos o m&aacute;s hijos: si bien no muy elevado, casi todos nuestros vecinos ofrecen a estas familias un cierto nivel de apoyo. Ello a cambio, l&oacute;gicamente, de una presi&oacute;n fiscal m&aacute;s elevada que en Espa&ntilde;a, como hemos se&ntilde;alado <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/camelo_0_305870214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseba Zalakain]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/alta-pobreza-infantil-espana_1_4581637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2014 17:32:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué es tan alta la pobreza infantil en España?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El camelo del 1% y el 99%]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/camelo_1_4628858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb9e37c-3583-4704-bf08-54eb60816a80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El camelo del 1% y el 99%"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las clases medias han sufrido el impacto de la crisis, pero no hay que olvidar que la destrucción de empleo castiga especialmente a colectivos vulnerables,</p><p class="subtitle">outsiders</p><p class="subtitle">, precarizados ya antes de la crisis, y no a toda la población asalariada por igual</p></div><p class="article-text">
        Desde posiciones progresistas y de izquierda, se tiende a hablar del creciente abismo entre ricos y pobres y se culpa del incremento de la desigualdad a la cada vez mayor concentraci&oacute;n de renta y patrimonio en un segmento muy reducido de la poblaci&oacute;n, el famoso 1%. En ese relato, el resto de la poblaci&oacute;n &ndash;y muy particularmente las clases medias&minus; estar&iacute;an sometidas a un proceso general de empobrecimiento y recorte de derechos, y a una creciente presi&oacute;n fiscal. Todo para pagar unos desmanes de los que nunca se beneficiaron. Sin ser del todo falso, este relato no refleja el impacto real de la crisis, oculta la verdadera estructura de la desigualdad en Espa&ntilde;a e impide acometer las reformas sociales y econ&oacute;micas necesarias para la reducci&oacute;n de la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciada la crisis, cada vez hay m&aacute;s datos que apuntan a su desigual impacto. Y no han sido, comparativamente, las clases medias quienes m&aacute;s la han sufrido, sino los que ya antes de su explosi&oacute;n estaban instalados en la precariedad, los <em>perdedores en tiempos de bonanza</em>, a los que se refer&iacute;a <a href="http://www.caritasmalaga.es/index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=139&amp;Itemid=11" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sebasti&aacute; Sarasa</a>: inmigrantes, j&oacute;venes, familias con hijos peque&ntilde;os, trabajadores/as con contrato temporal, etc.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son tozudos: de acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, la tasa de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n (tasa AROPE) de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona ha pasado del 21% en 2007 al 25% en 2012. Entre la poblaci&oacute;n extranjera ha pasado del 32% al 53%. Si antes de la crisis era casi un 50% m&aacute;s alta ahora la multiplica por dos. Tambi&eacute;n de acuerdo a la ECV, el porcentaje de hogares con cuatro o m&aacute;s carencias materiales ha pasado para el 30% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n del 11% al 17%. En el caso de las clases medias &ndash;las personas que se sit&uacute;an en las decilas 4 a 7&minus; el porcentaje ha pasado del 4,1% a 4,3%.
    </p><p class="article-text">
        Si en todos los pa&iacute;ses, de acuerdo a la <a href="http://www.oecd.org/els/soc/OECD2013-Inequality-and-Poverty-8p.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OCDE</a>, los pobres han padecido la crisis en mayor medida que el resto de la poblaci&oacute;n (clases medias incluidas), Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s en el que los pobres han sufrido m&aacute;s (su renta cae un 15% al a&ntilde;o entre 2007 y 2010, frente a poco m&aacute;s del 2,5% para el conjunto de la poblaci&oacute;n). En ning&uacute;n pa&iacute;s de la OCDE el impacto de la crisis ha sido tan desigual. De hecho, como ha explicado <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad_6_276882310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fern&aacute;ndez-Albertos</a>, la desigualdad en Espa&ntilde;a no se explica porque los ricos sean cada vez m&aacute;s ricos, sino porque los pobres son cada vez m&aacute;s pobres: no se escapan los ricos, dejamos atr&aacute;s a los pobres.
    </p><p class="article-text">
        Si hay un &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el que este discurso complaciente se ha impuesto con claridad es el relativo a la pol&iacute;tica fiscal. Aceptada la necesidad de equiparar nuestro nivel de tributaci&oacute;n con el de los dem&aacute;s pa&iacute;ses de la UE15, y asumida la idea de que las clases medias asalariadas soportan el mayor peso recaudatorio, todas las recetas pasan por que paguen m&aacute;s quienes m&aacute;s tienen. Es sin duda una buena idea, pero la escasa tributaci&oacute;n de las grandes fortunas no es el &uacute;nico agujero de nuestro sistema fiscal: tambi&eacute;n deber&iacute;a preocuparnos que las clases medias espa&ntilde;olas paguen en impuestos y cotizaciones un porcentaje de sus ingresos brutos muy inferior al que pagan las familias del mismo nivel de renta de otros pa&iacute;ses. Como se ve en el gr&aacute;fico, una familia espa&ntilde;ola de ingreso medio (100% del salario medio un c&oacute;nyuge, 67% el otro) paga en IRPF y Seguridad Social el 18% de su renta bruta inicial, frente a porcentajes que superan el 25% en la mayor parte de los pa&iacute;ses de Europa occidental.
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        Tampoco se insiste lo suficiente en el impacto diferencial de la presi&oacute;n fiscal sobre la poblaci&oacute;n pobre en relaci&oacute;n al resto de la poblaci&oacute;n: de acuerdo al estudio realizado por Onrubia y Rodado para <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Interm&oacute;n Oxfam</a>, la presi&oacute;n fiscal efectiva a la que est&aacute; sujeta, en 2011, la decila m&aacute;s pobre alcanza el 35% de su renta (sumando IVA, IRPF, impuestos especiales y cotizaciones sociales), mientras que en las dem&aacute;s decilas la presi&oacute;n fiscal oscila entre el 19% de la segunda y el 29% de la &uacute;ltima. El IRPF de la quinta decila implica una presi&oacute;n fiscal del 7%, frente al 14% en el caso de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre y el 17% en el caso de la m&aacute;s rica.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, al explicar los recortes en las pol&iacute;ticas sociales &ndash;por ejemplo en el &aacute;mbito de la dependencia&minus; pocas veces se alude al pecado original del sistema de atenci&oacute;n a las personas dependientes: la mayor parte de los pa&iacute;ses de nuestro entorno (Francia y Alemania, por ejemplo) crearon cotizaciones espec&iacute;ficas para financiar este derecho, sufragadas por los trabajadores y los empresarios. En Espa&ntilde;a no se consider&oacute; necesario explicar a la poblaci&oacute;n de que los derechos sociales tienen un coste, y que todos debemos contribuir a su financiaci&oacute;n. Por dinero ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esta reducida presi&oacute;n fiscal se traduce, entre otros aspectos, en la pr&aacute;ctica inexistencia de prestaciones econ&oacute;micas para las personas sin recursos o para las familias con hijos/as, lo que perjudica especialmente a los grupos de menos renta y constituye la principal anomal&iacute;a del sistema de protecci&oacute;n espa&ntilde;ol en relaci&oacute;n a los del resto de Europa. No es por tanto de extra&ntilde;ar que el sistema de impuestos y prestaciones espa&ntilde;oles est&eacute; entre los que menos reducen la pobreza en Europa y sea uno de los m&aacute;s regresivos. Son <a href="http://dx.doi.org/10.1787/888932966200" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la OCDE</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por resumir, no se puede negar que las clases medias han sufrido el impacto de la crisis, en t&eacute;rminos de reducci&oacute;n de su capacidad adquisitiva, que sus seguridades vitales se han visto erosionadas y que sectores de esas clases medias hayan ca&iacute;do en la pobreza. Pero es tambi&eacute;n obvio que se ha instalado en la opini&oacute;n p&uacute;blica un discurso sesgado, acomodado y complaciente, que evita se&ntilde;alar <a href="http://politikon.es/2014/04/30/dos-motores-de-desigualdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las causas reales de la desigualdad en Espa&ntilde;a</a>, tal y como apunta Roger Senserrich: un mercado de trabajo profundamente dual, con diferencias siderales en t&eacute;rminos de salario y de protecci&oacute;n frente al despido, en el que el ajuste se realiza prescindiendo del empleo temporal y precario. En ese marco, la destrucci&oacute;n de empleo castiga especialmente a colectivos vulnerables, <em>outsiders</em>, precarizados ya antes de la crisis, y no a toda la poblaci&oacute;n asalariada por igual. Todav&iacute;a hay clases.
    </p><p class="article-text">
        A ello se le suma un sistema de protecci&oacute;n social de honda ra&iacute;z cat&oacute;lica, que no protege de los nuevos riesgos sociales, ajeno al discurso de la inversi&oacute;n social, regresivo y muy dependiente de apoyos corporativistas. Y, como se ha dicho, una presi&oacute;n fiscal que se sit&uacute;a entre las m&aacute;s bajas de Europa, muy dependiente adem&aacute;s de los ingresos tributarios que se derivaban de la burbuja inmobiliaria, con niveles muy elevados de fraude y poco progresivo. Sin olvidar una apuesta generalizada, no siempre impuesta por las &eacute;lites, por un modelo productivo <em>low cost</em> (bajos salarios, cr&eacute;dito barato, poco valor a&ntilde;adido).
    </p><p class="article-text">
        Frente al relato de la Troika, se ha impuesto entre nosotros un relato alternativo no exento de riesgos. Un relato complaciente, que no cuestiona actitudes y comportamiento de amplias capas de la sociedad y se limita a echar balones fuera (&ldquo;que pague m&aacute;s quien m&aacute;s tiene&rdquo;). Un discurso que plantea dicotom&iacute;as falsas (abajo &ne; arriba; ricos &ne; pobres; &eacute;lite &ne; ciudadan&iacute;a; casta &ne; pueblo), frente a dicotom&iacute;as m&aacute;s reales (dentro &ne; fuera; protegidos &ne; precarios; excluidos &ne; incluidos; derecha &ne; izquierda). Sin duda, ese discurso alternativo permite visibilizar ciertas desigualdades e injusticias, pero oculta otras, quiz&aacute; m&aacute;s graves. En &uacute;ltima instancia, se trata de un discurso conservador y populista, que erosiona lo p&uacute;blico y contribuye a debilitar el pacto sobre el que se asienta el Estado de Bienestar. Pero ya se sabe que, como dice <a href="http://elpais.com/elpais/2014/08/01/opinion/1406910196_511840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ovejero Lucas</a>, no se ganan elecciones, ni se hacen amigos, &ldquo;recordando verdades amargas y retos fatigosos, enfrentando a los ciudadanos con dificultades hondas, sobre todo, si para resolverlas exigen cambios en sus comportamientos o en sus creencias&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseba Zalakain]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2014 18:56:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El camelo del 1% y el 99%]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
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