<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ernesto Castro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ernesto_castro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ernesto Castro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512215/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El comunismo de los matemáticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/filosofia/comunismo-matematicos_1_2432134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53f16608-573f-4b88-b7c2-2ff50bd2d0eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Matemáticas. Foto: Chris de Kok / Flickr"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Terence Tao ha solucionado el problema de la discrepancia de Erdös trabajando a partir de los resultados de polymath5</p><p class="subtitle">Te explicamos por qué es importante y cómo afecta a tu existir más profundo</p></div><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo de la ciencia <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_King_Merton" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert K. Merton</a>&nbsp;sosten&iacute;a que los ideales de cualquier comunidad cient&iacute;fica deber&iacute;an ser: el escepticismo organizado o la presunci&oacute;n de falsedad (toda idea es falsa hasta que se demuestre lo contrario), el universalismo (la pretensi&oacute;n de verdad de una idea se debe evaluarse conforme a criterios impersonales preestablecidos), el desinter&eacute;s (la b&uacute;squeda de la verdad sobre otros fines sociales o de otro tipo) y el &ldquo;comunismo&rdquo; (las ideas no son propiedad exclusiva de sus formuladores pues inevitablemente se han apoyado sobre el trabajo previo de otros que hicieron igualmente p&uacute;blicas sus ideas).
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n econ&oacute;mica que Merton deduce de este &uacute;ltimo ideal resume y anticipa una de las posiciones m&aacute;s habituales en el reciente debate sobre la propiedad intelectual, las licencias libres y el pirateo digital: &ldquo;El comunismo del ethos cient&iacute;fico es incompatible con la definici&oacute;n de la tecnolog&iacute;a como &rdquo;propiedad privada&ldquo; en una econom&iacute;a capitalista. Los escritos actuales sobre la 'frustraci&oacute;n de la ciencia' revelan ese conflicto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo relativamente reciente de este comunismo cient&iacute;fico han sido los proyectos de colaboraci&oacute;n sobre problemas matem&aacute;ticos irresueltos que bajo el nombre de <em>polymath</em> lanzaron entre 2009 y 2013 matem&aacute;ticos entonces muy activos en la blogosfera como Terence Tao, Timothy Gowers y Gil Kalai. La iniciativa surgi&oacute; de un post de Gowers, <em>&iquest;Son posibles las matem&aacute;ticas masivamente colaborativas?</em>, donde planteaba los pros y los contras de una investigaci&oacute;n realizada en directo por una multitud de personas que, en vez de trabajar privadamente en la soluci&oacute;n completa de un problema, vayan contribuyendo p&uacute;blicamente, poco a poco, en las diferentes etapas del descubrimiento:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; es donde entra en juego la belleza de los blogs, de los wikis, de los foros, etc.: son completamente p&uacute;blicos, ellos y sus historiales. Para que veas el efecto que podr&iacute;a tener, imagina que un problema se soluciona a trav&eacute;s de los comentarios de un post en un blog. Sup&oacute;n que el blog es muy activo y que el post recibe unos cuantos comentarios interesantes. Y sup&oacute;n que tienes una idea que piensas que es buena. En lugar de la reacci&oacute;n usual de tener miedo de compartirla no vaya a ser que alguien te gane en formular la soluci&oacute;n, tendr&aacute;s miedo de no compartirla no vaya a ser que alguien te gane en formular esa idea en concreto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Polymath y el inicio de todo</h3><p class="article-text">
        Polymath gener&oacute; de este modo los incentivos necesarios para reconciliar los motivos ego&iacute;stas del investigador que solo quiere apuntarse un tanto en su curr&iacute;culum con los fines de la disciplina en tanto que instituci&oacute;n orientada hacia la verdad, un poco m&aacute;s cerca de su objetivo con cada nuevo descubrimiento, con independencia del apellido del descubridor.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que el primer proyecto <em>polymath</em> obtuvo en apenas dos meses de trabajo en com&uacute;n una soluci&oacute;n puramente combinatoria del teorema de densidad Hales-Jewett, que hasta entonces solo se hab&iacute;a demostrado utilizando argumentos de la mucho m&aacute;s compleja teor&iacute;a erg&oacute;dica. Los siguientes proyectos no alcanzaron sin embargo el mismo &eacute;xito, salvando el caso de polymath 4, que inicialmente buscaba un algoritmo determinista que ofreciera un n&uacute;mero primo entre n y 2n y que alcanz&oacute; resultados parciales publicables, y el caso de polymath 8, por supuesto, que consigui&oacute; reducir la aproximaci&oacute;n de Yitang Zhang al intervalo m&aacute;ximo entre dos n&uacute;meros primos de 70.000.000 a 246. El resto de proyectos tampoco se puede decir que fueran en vano, como lo explica el propio Gower:
    </p><p class="article-text">
        El caso es que Terence Tao public&oacute; la semana pasada su soluci&oacute;n del problema que polymath 5 se hab&iacute;a planteado resolver en 2010 pero que solamente termin&oacute; &ldquo;suavizando&rdquo;, el problema de la discrepancia de Erd&ouml;s, formulado en 1930 por el extravagante h&uacute;ngaro Paul Erd&ouml;s, el segundo matem&aacute;tico m&aacute;s prol&iacute;fico de la historia despu&eacute;s de Leonhard Euler, un ap&aacute;trida que estuvo viviendo la mitad de su vida en casa de los colegas con los que sol&iacute;a colaborar.
    </p><p class="article-text">
        Calificado en alguna ocasi&oacute;n como &ldquo;la abeja que va de campus en campus realizando la polinizaci&oacute;n de las matem&aacute;ticas&rdquo;, su volumen de art&iacute;culos en coautor&iacute;a fue tan vasto que sus colegas idearon una m&eacute;trica (el n&uacute;mero de Erd&ouml;s) que cuantifica tu &ldquo;distancia colaborativa&rdquo; en relaci&oacute;n a Erd&ouml;s. Y resulta que un porcentaje importante de los matem&aacute;ticos que est&aacute;n ahora mismo en activo tienen un n&uacute;mero de Erd&ouml;s inferior a 4, esto es, la mayor&iacute;a de ellos han trabajado con una persona que ha trabajado con otra que a su vez ha trabajado con otra que ha trabajado con Erd&ouml;s, lo que no est&aacute; nada mal para una profesi&oacute;n sobre la que pesan estereotipos de soledad genialoide.
    </p><h3 class="article-text">500 d&oacute;lares por la soluci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Erd&ouml;s ofreci&oacute; un premio todav&iacute;a vigente de 500 d&oacute;lares a quien solucionara el problema de la discrepancia demostrando que en cualquier secuencia infinita de n&uacute;meros es posible encontrar una subsecuencia cuya agregaci&oacute;n arroja una cifra, llamada discrepancia, que funciona como una medida de la subsecuencia.
    </p><p class="article-text">
        La conjetura ya hab&iacute;a sido verificada para discrepancias de magnitud 1 y 2 utilizando un ordenador programado por los matem&aacute;ticos Alexei Lisitsa y Boris Konev que para generar el documento de la verificaci&oacute;n invirti&oacute; 6 horas y 13 gigas de memoria (m&aacute;s o menos el tama&ntilde;o de todo el c&oacute;digo contenido en Wikipedia), pero la demostraci&oacute;n de la conjetura, como sucede con la demostraci&oacute;n de la conjetura de Goldbach, est&aacute; lejos de la capacidad de cualquier ordenador actual. El dinero, en este caso, no ser&aacute; para la m&aacute;quina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/filosofia/comunismo-matematicos_1_2432134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2015 19:27:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53f16608-573f-4b88-b7c2-2ff50bd2d0eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="126519" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53f16608-573f-4b88-b7c2-2ff50bd2d0eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="126519" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El comunismo de los matemáticos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53f16608-573f-4b88-b7c2-2ff50bd2d0eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Matemáticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lope de Vega nunca se acaba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lope-vega-acaba_1_2689822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68d5323e-bf3f-4133-a92a-80cd51b5ed93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Mujeres y Criados&#039;, una nueva de Lope de Vega en el Tetaro Real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 452 años, Don Lope de Vega estrena una obra inédita en el Teatro Español, se llama 'Mujeres y Criados' y no es una cara B</p></div><p class="article-text">
        Lope de Vega tiene tantas obras de teatro como d&iacute;as hay en un a&ntilde;o. As&iacute; las cosas, el descubrimiento de otra pieza del f&eacute;nix de los ingenios deber&iacute;a tener tanto derecho a ocupar la portada de los suplementos culturales como el avistamiento de un nuevo sistema solar del tres al cuarto. Sin embargo, la aparici&oacute;n de Mujeres y criados, una comedia de enredo donde triunfa el amor mesocr&aacute;tico sobre la pretensi&oacute;n de la nobleza, atrajo la atenci&oacute;n y por una buena raz&oacute;n. Teniendo en mente que Lope no cuenta con unas obras completas desde los 14 tomos que Marcelino Men&eacute;ndez Pelayo reuni&oacute; entre 1890 y 1902, la edici&oacute;n cr&iacute;tica que est&aacute; realizando el grupo de investigaci&oacute;n Prolope, art&iacute;fices de la difusi&oacute;n de Mujeres y criados, es lo m&aacute;s parecido a la vida inteligente que uno puede encontrar en la filolog&iacute;a espa&ntilde;ola actual.
    </p><p class="article-text">
        Escuchar los detalles del avistamiento por boca de Alejandro Garc&iacute;a Reidy, el Col&oacute;n de Mujeres y criados, sonroja por el estado en que se hallan nuestros fondos bibliotecarios, tierra virgen para investigadores con ambiciones y recursos digitales a mano. Resulta que la Biblioteca Nacional ten&iacute;a desde 1886 un manuscrito con la firma de un pseud&oacute;nimo habitual del dramaturgo, pero nadie se hab&iacute;a molestado hasta ahora en despejar la atribuci&oacute;n an&oacute;nima. Dos b&uacute;squedas en Internet, una en el cat&aacute;logo de la Biblioteca y otra en Manos Teatrales, un archivo con las graf&iacute;as de los copistas teatrales m&aacute;s habituales, aclararon en un instante lo que siglos de indiferencia hab&iacute;an emborronado.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se estren&oacute; la pieza en el Teatro Espa&ntilde;ol y el p&uacute;blico parece que se olvid&oacute; de poner el m&oacute;vil en silencio, pues los sonitonos estuvieron presentes durante toda la actuaci&oacute;n. Los aplausos fueron generosos y los di&aacute;logos en castellano antiguo causaron tanta risa como estupefacci&oacute;n. En la medida en que el humor presupone la existencia de un mundo com&uacute;n, no estoy seguro de si la actualidad de las bromas de Lope indica la universalidad antropol&oacute;gica de sus obras o la persistencia de la sociedad en que se hicieron. La c&aacute;lida acogida que tuvieron las chanzas mis&oacute;ginas (&ldquo;Cuando dice una mujer / &rdquo;no comer&eacute; de pesar&ldquo;, / diez veces ha de almorzar / porque almorzar no es comer&rdquo;) me inclina por lo segundo. No obstante, cabe indicar que para Lope la comicidad de la pieza tambi&eacute;n consiste en expresiones como &ldquo;Verter vivas llamas por los poros&rdquo;, poniendo el acento en el cultismo anat&oacute;mico de los poros, ese &ldquo;vocablo licenciado&rdquo; que para nosotros no lo es.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-JRQnx2iu__s-6960', 'youtube', 'JRQnx2iu__s', document.getElementById('yt-JRQnx2iu__s-6960'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-JRQnx2iu__s-6960 src="https://www.youtube.com/embed/JRQnx2iu__s?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        A pesar de que la publicidad del estreno promete una org&iacute;a poscolonial, con la foto de un negro desnudo abrazando a dos se&ntilde;oras que sostienen una toalla por todo atuendo, luego resulta que el &uacute;nico actor de color del reparto tiene un papel de figurante con derecho a dos frases y los amor&iacute;os se establecen seg&uacute;n una l&oacute;gica eugen&eacute;sica de clase media donde los negros, los gordos, los gafotas y los condes no pillan cacho. El tipismo de la adaptaci&oacute;n, especialmente en lo concerniente a la banda sonora, compuesta por guitarras el&eacute;ctricas sobre laudes y casta&ntilde;uelas, puede alcanzar el l&iacute;mite de la parodia cuando los protagonistas cruzan estoques bajo la alcoba de sus amadas a un ritmo digno de &Aacute;guila roja. La comparaci&oacute;n no desmerece a ninguna de las partes, pues es conocida la influencia del siglo de Oro en los t&oacute;picos del best seller castizo, que Rodrigo Arribas y Laurence Boswell, directores del manuscrito encontrado, redondean en esta ocasi&oacute;n con un baile final pr&aacute;cticamente saqueado de Bolliwood.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al reparto de actores, ser&aacute; la voluntad de marcar contrastes, pues cada uno parece encarnar una obra distinta sobre el escenario. Los hay como Pablo V&aacute;zquez, que hace del conde Pr&oacute;spero una caricatura con un juego de manos que es la s&iacute;ntesis perfecta del se&ntilde;or Burns, una rociera y un trilero. Y los hay como Julio Hidalgo (Teodoro) y Javier Collado (Clarid&aacute;n) que interpretan pr&aacute;cticamente a h&eacute;roes tr&aacute;gicos. Los personajes femeninos de Violante (Luc&iacute;a Quintana) y Luciana (Ana Villa) son los que permiten mayor lucimiento en tanto en cuanto oscilan permanentemente entre ambos registros.
    </p><p class="article-text">
        En el plano de la libre asociaci&oacute;n comparatista, cabr&iacute;a establecer alguna relaci&oacute;n entre el cogito ergo sum cartesiano y los juegos de palabras de Lope sobre la imposibilidad de dejar de pensar en el amado: &ldquo;Yo me pongo a no pensar / porque el olvido socorra / mi amor. Si en no pensar pienso, / que pienso es cosa notoria, / luego no pensar no puedo&rdquo;. Tambi&eacute;n habr&aacute; int&eacute;rpretes que vinculen la relaci&oacute;n que tienen el personaje de Lope y el de Martes en Mujeres y criados con la que tienen Viernes y Robinson Crusoe en la obra de Daniel Defoe. En ambos casos nos encontramos con entidades propias de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, ya sea bajo la forma de la esclavitud subsumida por la amistad, ya sea bajo la forma del pretendiente a casamiento convertido en mercanc&iacute;a animalesca, siguiendo la tradici&oacute;n (para nada esperp&eacute;ntica) de identificar virtudes con especies animales, como dice Martes: &ldquo;Yo digo que soy hidalgo / como un caballo alaz&aacute;n, / franco como un gavil&aacute;n / y ligero como un galgo. / Soy como un gallo cantor / y diestro como un tah&uacute;r&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, Mujeres y hombres es una pieza argumentalmente muy pobre, donde el nudo principal, dos mujeres con dos pretendientes al matrimonio nobles y dos plebeyos, se lleva a su culminaci&oacute;n aprovechando que uno de los plebeyos se hace llamar igual que uno de los nobles, don Pedro, propiciando de este modo la anagn&oacute;risis cuando uno de los dos sea llamado al altar. A caballo entre Cos&igrave; fan tutte y La importancia de llamarse Ernesto, pero sin la moraleja de Mozart ni la pirotecnia de Wilde, Mujeres y hombres ingresa en el repertorio de las grandes comedias superficiales donde lo importante no es el qu&eacute; sino el c&oacute;mo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lope-vega-acaba_1_2689822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2015 18:32:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/68d5323e-bf3f-4133-a92a-80cd51b5ed93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40787" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/68d5323e-bf3f-4133-a92a-80cd51b5ed93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40787" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Lope de Vega nunca se acaba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/68d5323e-bf3f-4133-a92a-80cd51b5ed93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artistas que (según dicen) trabajan sobre la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/artistas-dicen-trabajan-union-europea_1_4326602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbde37d7-e7a5-4680-a5a8-fd5fbfa146f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Prophetia, el cartelón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Miró inaugura una ambiciosa muestra sobre las “bases filosóficas e ideológicas de Europa” donde lo que destaca son las diferencias abismales que existen entre los países que la forman</p></div><p class="article-text">
        Dicen las malas lenguas que la Fundaci&oacute;n Mir&oacute; es el segundo centro de arte que m&aacute;s visitas recibe en Espa&ntilde;a despu&eacute;s del Museo del Prado porque tiene un pacto fa&uacute;stico con las agencias de viajes y con las rutas escolares, que no paran de fletar autobuses en direcci&oacute;n a Montju&iuml;c. De este modo, el lugar que ocupa la fundaci&oacute;n respecto de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de Barcelona (instrucci&oacute;n p&uacute;blica + turismo de masas) es el mismo que ocup&oacute; el pintor respecto del franquismo: un lugar apartado y acastillado, pero en &uacute;ltima instancia c&oacute;mplice con la situaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f8707b8-ccf5-4f87-825d-767c20042e64_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta simbiosis se volvi&oacute; a mostrar el pasado jueves en la inauguraci&oacute;n de <a href="http://www.fundaciomiro-bcn.org/exposicio.php?idioma=6&amp;exposicio=5763&amp;titulo=Prophetia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prophetia</a>, una exposici&oacute;n colectiva comisariada por Imma Prieto sobre las &ldquo;bases filos&oacute;ficas e ideol&oacute;gicas de Europa&rdquo;, que seg&uacute;n ella son &ldquo;el rapto, la correspondencia o la reciprocidad y la responsabilidad&rdquo;, una mezcla de mitolog&iacute;a de la ESO y <em>wishful thinking</em> diplom&aacute;tico lo bastante vaporosa como para poner juntas churras y merinas, 24 artistas que nada tienen en com&uacute;n salvo haber nacido en el viejo continente. Si aceptamos R&iacute;o de Janeiro, donde naci&oacute; Luiz Simoens, como viejo continente.
    </p><p class="article-text">
        300 personas hicieron cola el jueves para asistir a la performance de apertura, que consisti&oacute; en hacer estallar copas de vino tinto emitiendo un pitido fuerte y agudo, que a punto estuvo de perforarnos el t&iacute;mpano. Tal sordera hubiera sido una met&aacute;fora muy bonita del momento. De no ser por las bebidas y canap&eacute;s que sirvieron los organizadores, la prueba del algod&oacute;n de este tipo de eventos, que en esta ocasi&oacute;n fueron unos discretos picolines con cerveza, cualquiera dir&iacute;a que el arte contempor&aacute;neo goza de buena salud por estos pazos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/307f53be-8cd4-497a-aec2-a5315e92749b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Plurales o qu&eacute;</h3><p class="article-text">
        Pero a veces los fallos son aciertos. Una de las piezas conceptualmente m&aacute;s interesantes de la exposici&oacute;n, el reloj de pared de Pelayo Varela, cuyas manecillas van ara&ntilde;ando unos extractos de la carta de los derechos de autor a nivel europeo, una reflexi&oacute;n sobre la erosi&oacute;n de la propiedad intelectual con el paso del tiempo, no ten&iacute;a pilas la noche del estreno, con lo que se convert&iacute;a en una pieza aun m&aacute;s interesante. Una alegor&iacute;a del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Don_Tancredo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dontancredismo</a> que caracteriza a los gobiernos europeos, que confunden la falta de voluntad con el laissez faire y el liberalismo con la impotencia: un reloj quieto, igual que un presidente que no hace nada, al menos acierta a dar la hora bien dos veces al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un tema recurrente de la exposici&oacute;n es el <em>E pluribus unum</em>, la unidad en la pluralidad que ha caracterizado al continente desde la ca&iacute;da del Imperio Romano hasta nuestros d&iacute;as, en que las diferencias religiosas, idiom&aacute;ticas o simplemente administrativas siguen siendo un motivo para inventarse tradiciones nacionales y levantar fronteras estatales. Hablamos de sentir los colores. Chus Garc&iacute;a Fraile presenta una vidriera, Cuesti&oacute;n de fe, donde las teselas son banderas de distintos pa&iacute;ses, que forman un mosaico tan colorido como carente de sentido m&aacute;s all&aacute; de las pasiones puntuales (agon&iacute;sticas y dial&eacute;cticas) que despiertan. Daniel G. Andujar recorta en un c&iacute;rculo el escudo de la RDA, un pa&iacute;s que fue literalmente anexionado tras la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n, en una clara referencia al motivo central de la bandera nazi. Y Nuria G&uuml;ell, una sospechosa habitual en este tipo de propuestas pol&iacute;ticamente comprometidas, expone una carta formal donde reclama la condici&oacute;n de ciudadana ap&aacute;trida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94d9ec6f-1b79-42f5-92b7-be3a758ad9ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Cigarras, hormigas y los &uacute;ltimos de la cola</h3><p class="article-text">
        Entre las obras descontextualizadas, que son demasiadas como para enumerarlas todas, destaca el McGuffin de la muestra: un v&iacute;deo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Anri_Sala" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anri Sala</a> sobre el prestigio que tiene la Uni&oacute;n Europea en pa&iacute;ses como Albania. Tambi&eacute;n cabe se&ntilde;alar <em>Blinda</em>, de <a href="https://soyjorgegarcia.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Garc&iacute;a</a>, unas palabras de ne&oacute;n sobre una valla enrollada que refieren la peculiar relaci&oacute;n que mantiene la OTAN respecto de la UE en tanto que gigante econ&oacute;mico, enano pol&iacute;tico y gusano militar. Y la torre inclinada de libros pintados de negro que muestra Avelino Sala, una continuaci&oacute;n de sus trabajos sobre la literatura como trinchera, en la estela de los combates que tuvieron lugar en la Complutense durante la Guerra Civil, rematando el asunto en este caso con una figura de plomo y un graffiti que reza <em>Sapere aude!</em>, la llamada a atreverse a aprender de la Ilustraci&oacute;n alemana.
    </p><p class="article-text">
        Rematando r&aacute;pidamente y resumiendo much&iacute;simo, <em>Prophetia</em> es una buena muestra de las diferencias abismales que existen entre los pa&iacute;ses que forman la Uni&oacute;n Europea, diferencia que en este caso se evidencia en la irrelevancia de los artistas extranjeros en comparaci&oacute;n con los locales, fruto del mucho abarcar y poco apretar que marca de fatalidad al comisariado de Imma Prieto. Estamos ante una amalgama apresurada de algunos de los nombres (llam&eacute;mosles emergentes) que han marcado la agenda art&iacute;stica de lo que va de siglo. Una suma de individualidades que solo alcanza a profetizar la genialidad o la incompetencia que cada uno tenga en solitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/artistas-dicen-trabajan-union-europea_1_4326602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2015 10:16:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bbde37d7-e7a5-4680-a5a8-fd5fbfa146f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="117989" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bbde37d7-e7a5-4680-a5a8-fd5fbfa146f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="117989" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Artistas que (según dicen) trabajan sobre la Unión Europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bbde37d7-e7a5-4680-a5a8-fd5fbfa146f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Haya paz entre galeristas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/paz-galeristas_1_4356936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73c08467-d437-4678-9255-8e679a621ecf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Andrés Pachón en Casa Leibniz  [In situ I, II y III]"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siete galeristas se instalan en el Palacio de Santa Bárbara en Madrid. Jacobo Siruela lo bautiza: Casa Leibniz.</p></div><p class="article-text">
        Se calcula que Leibniz escrib&iacute;a a caballo y dorm&iacute;a una media de tres horas, del mismo modo que se calcula que Santo Tom&aacute;s rellen&oacute; diez folios diarios desde el momento mismo de su nacimiento hasta el de su defunci&oacute;n: a ojo de buen cubero. Siguiendo el mismo criterio de vaguedad, Jacobo Siruela ha bautizado <a href="http://www.casaleibniz.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa Leibniz </a>a una exposici&oacute;n paralela a ARCO donde las galer&iacute;as est&aacute;n agitadas pero no revueltas, compartiendo espacio pero no negocio, primero paz y despu&eacute;s gloria. Aunque Leibniz, el fil&oacute;sofo de la <em>mathesis universalis</em>, que escribi&oacute; pr&aacute;cticamente sobre todo, que tiene hasta unos tratados de cocina muy sabrosos, no escribiera ni una sola l&iacute;nea de valor sobre arte.
    </p><p class="article-text">
        Ni falta que hace. Una serie de chicos de los recados te&oacute;ricos (Germ&aacute;n Huici, Marcos Giralt Torrente, Javier Montes, Oscar Alonso Molina, Estrella de Diego y Enrique Vila-Matas) se han encargado de confeccionar el nuevo traje del conde de Siruela: las cartelas de la exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Unos (Montes, Alonso Molina) salen por peteneras hablando de galaxias y callando de galer&iacute;as; otros (Giralt Torrente, Vila-Matas) cumplen satisfactoriamente su papel y otros, los redactores de cat&aacute;logos de a duro la p&aacute;gina, emborronan caracteres con espacios repitiendo el <em>primum vivere deinde philosophari</em> de toda la vida del Se&ntilde;or (Huici: &ldquo;Frente a la labor del cr&iacute;tico archivista que organiza el arte en estilos, esquemas y rankings, seri&aacute;ndolo, difuminando la experiencia, se levanta la obra ofreciendo resistencia, esper&aacute;ndonos, pidi&eacute;ndonos que posemos sobre ella nuestros ojos, que dejemos inundar por su presencia&rdquo;; de Diego: &ldquo;Gastar y malgastar el tiempo otra vez, de una manera del todo inusitada, porque tiempo es el mayor regalo para uno mismo y los dem&aacute;s. Gastar el tiempo como si sobrara&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Con estas premisas afronta el p&uacute;blico las dos plantas del palacio que el nieto de Cayetana de Alba ha alquilado en Madrid para hacer realidad el sue&ntilde;o de la armon&iacute;a preestablecida leibniziana, que seg&uacute;n Norbert Wiener, el padre de la cibern&eacute;tica, es un modelo del fascismo, aunque tambi&eacute;n puede serlo del mercado perfecto de Walras, donde los individuos est&aacute;n perfectamente informados y coordinados sin necesidad de interacci&oacute;n. Y es que el di&aacute;logo entre las obras se aproxima a cero.
    </p><p class="article-text">
        Casa Leibniz quiere ser una m&oacute;nada sin puertas ni ventanas, como una especie de microcosmos que refleje en su interior el conjunto del arte actual espa&ntilde;ol, una idea sin lugar a dudas m&aacute;s atractiva que la de ARCO, ese mercadillo malebrancheano de la ocasi&oacute;n donde ni Dios puede reconciliar lo que la <em>res cogitans</em> y la <em>res extensa</em>, el capitalismo y la inteligencia han separado.
    </p><h3 class="article-text">Una de cal, otra de vino</h3><p class="article-text">
        Pero no es verdad en todos los casos que quien reparte se lleva la mejor parte, como lo demuestra la participaci&oacute;n de Espacio Valverde en Casa Leibniz, la galer&iacute;a del noble organizador, que tiene una noticia buena y una mala que darnos. La mala es el cuadro de&nbsp;<a href="http://www.luisvassallo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Vassallo</a> sobre la historia de Zeuxis que, seg&uacute;n Plat&oacute;n, pintaba tan bien las uvas que enga&ntilde;aba a los p&aacute;jaros. Por desgracia, no puede decirse lo mismo de Vassallo.
    </p><p class="article-text">
        La buena es la pintura entre geom&eacute;trica y metaf&iacute;sica de&nbsp;<a href="http://www.elenaalonso.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Alonso</a> y el gran bodeg&oacute;n de <a href="http://www.jorgediezma.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Diezma</a>, dominado por una trompa cuya abertura central es una invitaci&oacute;n a asomarse a una dimensi&oacute;n desconocida. Esta pieza forma un dueto interesante con la naturaleza no menos muerta que presenta el <a href="http://espaitactel.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espai Tactel</a>: la pintura de un jarr&oacute;n azul volcado sobre la chimenea de <a href="http://espaitactel.com/artists/ana-barriga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Barriga</a>.
    </p><p class="article-text">
        La decoraci&oacute;n interior del propio palacio interfiere muchas veces con las obras, como sucede especialmente en el caso de <a href="http://diegodelas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Delas</a>, cuya instalaci&oacute;n <em>Todas las posibilidades</em> es un intento curioso pero fallido de crear una pieza <em>site specific</em>, utilizando la omnipresente chimenea como una suerte de doble diminuto de este mundo. El resultado, seg&uacute;n el artista, puede analizarse desde un punto de vista sint&aacute;ctico. Hagan la prueba y me lo cuentan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d239e503-61dc-4224-96de-2f7f50fc21cb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Igualmente fallida es la sala a oscuras de <a href="http://www.galeriaalegria.es/artists_trabajo.php?p=43&amp;c=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Felipe Talo</a>, cortes&iacute;a de la galer&iacute;a Alegr&iacute;a, con unas velas puestas sobre unos paneles de pintura medio intuida, que aspiran a la condici&oacute;n de espacio m&iacute;stico y no llegan a la de pasaje del terror. Mucho m&aacute;s relevante es la dial&eacute;ctica de la oscuridad y lo luminoso que establecen las dos obras situadas en la escalera del edificio: <em>El &uacute;ltimo resplandor</em>, de <a href="http://www.antoniofernandezalvira.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Fern&aacute;ndez Alvira</a>, y <em>Las mil y una noches</em>, de <a href="http://www.intransit.es/archivo/ignacio-bautista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Bautista</a>. Ambos artistas comparten con <a href="http://www.galeriaalegria.es/artists_trabajo.php?p=41&amp;c=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Ma&ntilde;osa</a>, art&iacute;fice de una fuente de cer&aacute;mica que parece hormig&oacute;n, una preocupaci&oacute;n formalista por el<em> trompe d&rsquo;oeil</em> de los materiales (en el caso de Fern&aacute;ndez Alvira y Bautista: el papel que simula ser madera) que no por can&oacute;nico, m&aacute;s a&uacute;n despu&eacute;s de Jeff Koons, deja de ser interesante.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea el&nbsp;<a href="http://salimmallagutierrez.blogspot.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salim Malla</a> y su poliedro irregular compuesto de capturas de Google Maps, avalado por la galer&iacute;a Silva, que quiere plantear una reflexi&oacute;n sobre la geometr&iacute;a del urbanismo cuya superficialidad no est&aacute; re&ntilde;ida con el m&eacute;rito est&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la aportaci&oacute;n m&aacute;s decisiva a Casa Leibniz viene de parte de la galer&iacute;a &Aacute;ngeles Ba&ntilde;os, que contribuye con una serie de fotograf&iacute;as rescatadas de los archivos etnol&oacute;gicos por <a href="http://mnantropologia.mcu.es/exposiciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Pach&oacute;n</a>, donde los soldados coloniales son reducidos a una escala rid&iacute;cula comparada con la aparici&oacute;n de las manchas de la humedad y del tiempo sobre las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo destacan los dibujos que ha realizado&nbsp;<a href="http://www.manuelantoniodominguez.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Antonio Dom&iacute;nguez</a> sobre unos tratados de bot&aacute;nica donde se habla de ciertas flores hermafroditas, sobre las cuales ha dibujado Dom&iacute;nguez una conjunto de retratos bastante personales. V&eacute;ase la presencia de individuos de sexualidad indefinida situados ante objetos de madera.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, Casa Leibniz no deja de ser sintom&aacute;tica respecto de la apropiaci&oacute;n del nombre de fil&oacute;sofos de todo tipo de pelaje por parte de una industria del arte cuyo desinter&eacute;s por la filosof&iacute;a de tales personajes no desmerece ni mucho menos la calidad del proyecto, en este caso infinitamente superior y digerible por encima de la alternativa puramente comercial de ARCO y sus mini-yos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/paz-galeristas_1_4356936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2015 19:31:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73c08467-d437-4678-9255-8e679a621ecf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="698731" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73c08467-d437-4678-9255-8e679a621ecf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="698731" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Haya paz entre galeristas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73c08467-d437-4678-9255-8e679a621ecf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[ARCO - Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid,Arte contemporáneo,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guy Standing: “Tengo que ponerme en tu pellejo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guy-standing-ponerme-pellejo_1_4461306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b2b57dd-f98e-4c51-9cb7-089fbc2ac38e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Guy Standing en el BIEN Congress, 2014"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevistamos al autor de</p><p class="subtitle">El Precariado, que</p><p class="subtitle">estuvo el pasado martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hablando de “Una agenda política para el precariado” junto a Jorge García López e Iñigo Errejón</p></div><p class="article-text">
        Parece una broma argentina, pero no lo es. &ldquo;Nuestros sue&ntilde;os no cogen en vuestras urnas&rdquo; es un lema del 15M traducido del castellano al ingl&eacute;s y del ingl&eacute;s de nuevo al castellano, que Guy Standing cita en <em>El precariado. Una carta de derechos</em>. El traductor de Capit&aacute;n Swing, Andr&eacute;s de Francisco, se ha visto en un brete al traducir un libro que dice que los precarios son <em>denizens</em>, lo opuesto en ingl&eacute;s a ciudadano; un libro que divide a la sociedad en seis grupos sociales entre los cuales est&aacute;n los <em>proficians</em>, traducidos como profit&eacute;cnicos de trabajo flexible y clase media. Un libro que detalla los art&iacute;culos de una <em>charter</em>, una carta magna que tiene que ver menos con la concesi&oacute;n mon&aacute;rquica de privilegios, tal y como la conocemos en Espa&ntilde;a, que con la petici&oacute;n y el reclamo de derechos desde abajo, una tradici&oacute;n de iniciativas legislativas populares que en Inglaterra se remonta hasta el cartismo del siglo XIX y su referente mitol&oacute;gico, la Carta Magna de 1215 y la Carta del Bosque de 1217, origen en &uacute;ltima instancia del procom&uacute;n ecologista anglosaj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guy Standing (en ingl&eacute;s, literalmente: un t&iacute;o de pie) es un ap&aacute;trida que carece derechos pol&iacute;ticos en su pa&iacute;s natal, Reino Unido. Vive en una casa de campo en Ginebra como Jean Jacques Rousseau y da clases a tiempo parcial en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres, una instituci&oacute;n acad&eacute;mica cuyo lema es &ldquo;Saber es Poder&rdquo; y en cuyo escudo hay un elefante y un dromedario, s&iacute;mbolo de las antiguas colonias en India y el canal de Suez, donde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LTudjB4T7Xw#t=597" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las conferencias inaugurales</a> se imparten todav&iacute;a con toga y birrete.
    </p><p class="article-text">
        Standing ha trabajado treinta a&ntilde;os en la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, analizando durante los a&ntilde;os 70 la situaci&oacute;n de la fuerza de trabajo en pa&iacute;ses con baja renta per c&aacute;pita como Jamaica, Guayana, Malasia o Tailandia, elaborando durante los a&ntilde;os 80 una serie de informes sobre la flexibilizaci&oacute;n neoliberal del mercado de trabajo en los Estados Unidos y en Europa, cofundando en 1986 la Red Terr&aacute;quea de la Renta B&aacute;sica (las siglas en ingl&eacute;s son BIEN) y finalmente estudiando durante los a&ntilde;os 90 la econom&iacute;a de Rusia despu&eacute;s de la URSS y la de Sud&aacute;frica despu&eacute;s del Apartheid; lo raro de Standing es que, habiendo estado siempre en el lugar adecuado en el momento adecuado, pensando los problemas econ&oacute;micos de actualidad desde una perspectiva t&iacute;picamente izquierdista, haya tardado tanto tiempo en hacerse famoso.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a falta un neologismo.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses de lengua latina llevamos oyendo la cantinela del precariado desde las movilizaciones del invierno franc&eacute;s de 1995, pasando por la contra-cumbre altermundista y&nbsp;<a href="http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/11/pabloiglesias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posoperaista</a> de G&eacute;nova 2001, y Standing ya hablaba de los flexitrabajadores en su libro de 2002, <em>Beyond the New Paternalism</em>, y del precariado en <em>Work after Globalization</em>, del a&ntilde;o 2009. Est&aacute; visto que, hasta que no coloc&oacute; el latinajo en el t&iacute;tulo de su best seller de 2011, <em>El precariado. Una nueva clase social</em>, no le tradujeron a catorce idiomas y no tuvo que hacer m&aacute;s de 300 presentaciones en hasta 33 pa&iacute;ses. De la mano de Andr&eacute;s de Francisco y Capit&aacute;n Swing, Standing estuvo el pasado martes en el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid hablando de &ldquo;Una agenda pol&iacute;tica para el precariado&rdquo; junto a Jorge Garc&iacute;a L&oacute;pez y un I&ntilde;igo Errej&oacute;n que quiso evitar por todos los medios que el evento se convirtiera en una rueda de prensa sobre su expediente y/o Podemos. Entrevistamos a Standing en la sala Valle-Incl&aacute;n, mientras el p&uacute;blico tomaba asiento una planta m&aacute;s abajo, ante una alucinante y madrile&ntilde;a puesta de sol que lanzaba sus destellos amarillos sobre el rostro de este economista de 66 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En El Precariado. Una carta de derechos, dice suscribir una ideolog&iacute;a progre, basada en el velo de ignorancia de John Rawls, seg&uacute;n la cual una pol&iacute;tica p&uacute;blica es buena si favorece los intereses de los que est&aacute;n en peor situaci&oacute;n; lo opuesto a esto, seg&uacute;n dice, es el utilitarismo de Jeremy Bentham, que solo tiene en cuenta los intereses de la mayor&iacute;a. Sin embargo, cuando habla del trabajo flexible en el Art. 4 de su carta de derechos, escribe: &ldquo;El precariado debe combatir las pr&aacute;cticas teni&eacute;ndolas por lo que son para la mayor&iacute;a&rdquo;. &iquest;No ser&aacute; usted mismo, en el fondo, un utilitarista de mayor&iacute;as?</strong><em>El Precariado. Una carta de derechos</em>
    </p><p class="article-text">
        No hay contradicci&oacute;n entre una pol&iacute;tica de mayor&iacute;as y el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_la_justicia_%28libro%29" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principio de seguridad rawlsiano</a>, que hay que recordar que es un principio entre cinco que propongo. Este principio dice que una pol&iacute;tica p&uacute;blica es socialmente justa si incrementa la seguridad de los grupos m&aacute;s inseguros. La carta propone una revisi&oacute;n de la gran trinidad de la Igualdad, la Libertad y la Solidaridad y empiezo diciendo que la perspectiva utilitarista, que ha dominado nuestro bipartidismo pol&iacute;tico durante los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, ha de enfrentarse a una contradicci&oacute;n, porque de hecho las clases medias est&aacute;n encogi&eacute;ndose y el precariado est&aacute; creciendo, lo que hace muy dif&iacute;cil el mantener una estrategia benthamita de intentar demonizar y castigar a las minor&iacute;as. Mientras sea la minor&iacute;a pueden hacerlo. No es algo que defienda, estoy en contra de ello, pero podr&iacute;a soportarse si solo fuera un 10% de la poblaci&oacute;n. Pero cuando estamos hablando de castigar al 40% de la poblaci&oacute;n, se trata de castigar a millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Vuestra nueva ley de seguridad ciudadana, por ejemplo, es un trozo de legislaci&oacute;n notoriamente de derechas, que ataca a los grupos vulnerables y todav&iacute;a est&aacute; planteada para las clases medias. Eso atrae a vuestras clases medias, a vuestro salariado, a vuestra elite. Est&aacute;is castigando a los inmigrantes, a los desempleados, que son vuestras minor&iacute;as. De acuerdo. Pero mientras tanto el precariado est&aacute; aumentando, as&iacute; que cada vez est&aacute;is castigando m&aacute;s, en cierto sentido, a vuestros propios hijos. Esta es la contradicci&oacute;n ideol&oacute;gica principal. Estamos viendo c&oacute;mo el precariado se est&aacute; alejando de este tipo de estrategia utilitarista, lo cual resulta bastante reconfortante, ya que supone una apertura de la mente ante lo que la agenda pol&iacute;tica neoliberal est&aacute; haciendo realmente a la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En sus dos &uacute;ltimos divide la sociedad en seis grupos: la elite, el salariado, los profit&eacute;cnicos, el n&uacute;cleo, el precariado y el lumpenprecariado. &iquest;Es &eacute;sta una distinci&oacute;n objetiva, basada en los ingresos, en la estabilidad profesional o en otra medida emp&iacute;ricamente definible, o tiene que ver con la conciencia de clase subjetiva? Y si se basa en la estabilidad profesional, como apunta en el libro, &iquest;por qu&eacute; no incluye bajo el mismo paraguas a los llamados proletarios del salariado y a los del n&uacute;cleo? Es una distinci&oacute;n redundante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los grupos se distinguen por tres dimensiones. Se distinguen en primer lugar por sus relaciones de producci&oacute;n. Tienen distintas formas de trabajo o de empleo. Los grupos superiores tienen muchas formas de seguridad, una suerte de narrativa ocupacional y realizan actividades c&oacute;modas para su educaci&oacute;n. El precariado, por el contrario, afronta un trabajo inestable, no realiza un trabajo o un empleo que sea equivalente a su educaci&oacute;n y est&aacute;n explotados dentro y fuera de los centros de trabajo de formas que el resto de grupos ni huele.
    </p><p class="article-text">
        Otra dimensi&oacute;n son las relaciones de distribuci&oacute;n que se discuten en el libro. Sus fuentes de ingresos difieren. Los que est&aacute;n en la plutocracia o en la elite ganan dinero del capital. Los del salarido tienen seguridad, pensiones, vacaciones pagadas y todas esas cosas. Cada vez m&aacute;s gente del salariado no forma parte de la clase trabajadora porque est&aacute;n ganando sus ingresos cada vez m&aacute;s del capital: de los retornos de sus inversiones, por ejemplo. El antiguo proletariado ten&iacute;a seguro de empleo, acceso a beneficios estatales y por tanto un ingreso social distinto del que tiene ahora mismo el precariado. El precariado tiene que descansar casi por completo sobre el dinero de su salario y no tiene acceso a otras formas de ingreso: los beneficios no salariales del salariado y del proletariado. No tiene acceso a ese espacio de los derechos. Eso lo coloca en una situaci&oacute;n de inseguridad &uacute;nica, constantemente sometido a la explotaci&oacute;n por los intereses que est&aacute;n por encima de &eacute;l, incluyendo los pr&eacute;stamos diarios, las becas pr&eacute;stamo para estudiantes y cosas como estas que no paran de chuparse ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Y la tercera dimensi&oacute;n, la &uacute;nica que carece de traducci&oacute;n en castellano, es que son denizens, lo que en ingl&eacute;s significa que hay gente en el precariado que est&aacute; perdiendo derechos: derechos civiles como el acceso a una justicia apropiada; derechos culturales, no pueden pertenecer a una comunidad que les d&eacute; identidad; derechos sociales, porque no tienen acceso a beneficios garantizados; derechos pol&iacute;ticos, porque no est&aacute;n representados por el momento en el espectro pol&iacute;tico; derechos econ&oacute;micos, porque no pueden llevar a la pr&aacute;ctica su cualificaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estas tres dimensiones distinguen a estos grupos, y por supuesto que conducen a diferentes formas de conciencia. Los que est&aacute;n en el precariado est&aacute;n de hecho m&aacute;s liberados del sistema del que les hemos expulsado, porque no se sienten una parte material del mismo, no se sienten vinculados a &eacute;l, sino que se les considera unos extra&ntilde;os, a pesar de que su n&uacute;mero est&eacute; creciendo. As&iacute; que esto les da un punto de vista radical, y yo creo que es importante diferenciar y escapar de la antigua terminolog&iacute;a marxista de las dos clases, porque paraliza la imaginaci&oacute;n, la comprensi&oacute;n de las din&aacute;micas efectivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su respuesta a la rese&ntilde;a negativa que hizo Jan Breman de El precariado (Pasado &amp; Presente, 2013) para la New Left Review, Porqu&eacute; el precariado no es un concepto esp&uacute;reo, dijo que la precarizaci&oacute;n es una &ldquo;adaptaci&oacute;n de las expectativas vitales a un empleo inestable y a una vida inestable&rdquo;. Y no es una cosa de la crisis: como se&ntilde;ala en El precariado, en la Italia del a&ntilde;o 2000, cuando la tasa del desempleo era del 4%, el 70% de los bachilleres iba a la universidad y un 40% de los graduados trabajaba en un empleo que no requer&iacute;a formaci&oacute;n superior. Mientras tanto, en Alemania, seg&uacute;n mucha gente el modelo a seguir de los pa&iacute;ses del Sur, solo un 38% de los bachilleres iba a la universidad. &iquest;Cree que hay un problema sist&eacute;mico con que vaya demasiada gente a la universidad?</strong><em>El precariado</em><a href="http://www.guystanding.com/files/documents/Que_es_el_precariado_Sociologia_del_Trabajo_82_-libre.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Porqu&eacute; el precariado no es un concepto esp&uacute;reo</a><em>El precariado</em>
    </p><p class="article-text">
        Para mi uno no puede estar sobreeducado. Creo que a los neoliberales les gustar&iacute;a que interpret&aacute;semos la situaci&oacute;n como que hay demasiada educaci&oacute;n. Eso es lo opuesto de lo que yo creo. Creo que debemos divorciar la educaci&oacute;n del mercado de trabajo. Tiene que haber un derecho a ser educado al m&aacute;ximo de la capacidad de cada uno. Eso ha sido siempre la visi&oacute;n progresista y uno solo cae en la trampa si interpretas la educaci&oacute;n como la preparaci&oacute;n de la gente para sus curros en el mercado de trabajo y para mi &eacute;sta es una forma alienada de pensar; es falsa conciencia. Por eso yo le presto tanta atenci&oacute;n a la desmercantilizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n. Debemos recapturarla para la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Hegel lo describe bellamente, c&oacute;mo la educaci&oacute;n primaria y secundaria deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n de liberarnos a nosotros mismos y capacitarnos para entender nuestra cultura, nuestra filosof&iacute;a, nuestro arte, nuestra civilizaci&oacute;n, nuestra historia. Y cada vez m&aacute;s en este sistema mercantil, con las escuelas y las universidades orientadas hacia el lucro, todos esos grandes valores de la Ilustraci&oacute;n est&aacute;n siendo expulsados a los m&aacute;rgenes. As&iacute; que en Europa y en los Estados Unidos cada vez m&aacute;s gente parece tener un nivel de educaci&oacute;n muy elevado pero en realidad se les vac&iacute;a de una educaci&oacute;n realmente liberadora y me parece que en lo fundamental es un argumento vergonzoso que alguien pueda siquiera imaginar que alguien como yo est&aacute; en contra de maximizar la educaci&oacute;n. Tenemos que rescatar la educaci&oacute;n del capital humano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted sostiene que debemos abandonar una noci&oacute;n antagonista de la pol&iacute;tica, el &ldquo;ellos contra nosotros&rdquo;, y promover una noci&oacute;n m&aacute;s solidaria de la misma. Quisiera saber qu&eacute; opini&oacute;n le merece la teor&iacute;a populista que sostiene que no puede haber emancipaci&oacute;n sin antagonismo. Y hasta qu&eacute; punto usted mismo no suscribe una visi&oacute;n antagonista del campo intelectual cuando cita ir&oacute;nicamente The Economist y The Financial Times, que recientemente apoy&oacute; a Podemos en el tema fiscal, como diciendo &ldquo;Incluso los enemigos nos dan la raz&oacute;n&rdquo;. &iquest;Acaso cree que el antagonismo y la demonizaci&oacute;n del adversario es un aspecto irreductible de la pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que evitar centrarnos en demonizar a los grupos, particularmente los grupos vulnerables de nuestra sociedad. Nuestro punto de partida debe ser un cierto sentido de antagonismo hacia un sistema, una serie de estructuras, una serie de instituciones, que est&aacute;n generando una desigualdad y una inseguridad creciente. Yo lo que deploro son los pasteleos utilitaristas que nos dividen en peque&ntilde;os nosotros identitarios, quienquiera que sea ese nosotros. Se presentan a s&iacute; mismos como la clase media contra los inmigrantes, los rumanos, los musulmanes, los discapacitados, las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde debe contestarse a la demonizaci&oacute;n. Para m&iacute; las personas de izquierdas se conducen siempre por un sentido de empat&iacute;a social, que es muy distinto de la derecha que tiende a ser moralizante, a menudo guiada por una cierta interpretaci&oacute;n de la religi&oacute;n, que dice: &ldquo;Vamos a ayudarte y a apenarnos de ti. Pero si no haces lo que decimos te castigaremos&rdquo;. Esa suerte de perspectiva moralizante es totalmente ajena a cualquiera que se considere un progresista, que por el contrario suele decir: &ldquo;Tengo que empatizar contigo. Tengo que intentar ponerme en tu pellejo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;ltima y obvia pregunta: &iquest;qu&eacute; opina de la trayectoria de Podemos, desde su apoyo a la Renta B&aacute;sica a las &uacute;ltimas propuestas subsidiarias de corte neokeynesiano? &iquest;Podr&iacute;a mencionar m&aacute;s partidos que suscriban (parcial o totalmente) algunos de los puntos de su carta de derechos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es vital para Podemos, aunque no puedo dar lecciones porque no soy espa&ntilde;ol, pero me parece vital que cualquier partido que emerja desde un escenario precario mantenga ese ethos radical, ese esp&iacute;ritu radical. Y creo que ser&iacute;a fatal si en la carrera hacia las elecciones generales, por ejemplo las del a&ntilde;o que viene, que este partido se aproximara al centro para maximizar su atractivo ante lo que ellos creen que es la clase media, porque si hacen eso r&aacute;pidamente se ver&aacute;n expuestos a la cr&iacute;tica: si no quer&eacute;is transformar la realidad, &iquest;para qu&eacute; vamos a votaros?
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la Renta B&aacute;sica, yo apremiar&iacute;a a todos los partidos a que intentaran revisitar este aunto en el contexto de su propia ideolog&iacute;a y posici&oacute;n. Yo he sido un defensor de la Renta B&aacute;sica desde hace mucho tiempo y acabamos de realizar unas pruebas piloto en India que han demostrado ser muy transformadoras. En Brasil han sido tambi&eacute;n bastante exitosas los experimentos en esa direcci&oacute;n. Yo creo que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, particularmente la izquierda, pero no solo, tendr&iacute;a un gran avance si se pudieran realizar algunas pruebas piloto, si se pudiera aplicar la Renta B&aacute;sica en zonas realmente pauperizadas, para ver qu&eacute; sucede. Estoy seguro de que tendr&iacute;a unos resultados formid&aacute;blemente positivos. 
    </p><p class="article-text">
        Yo claramente les dir&iacute;a a los amigos de Podemos que no deber&iacute;an asustarse por las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas conservadoras. Deben entender que la gran pregunta es: si Podemos entiende mejor al precariado que el resto de partidos, seg&uacute;n nos ha dicho, &iquest;c&oacute;mo piensa proveer al precariado de seguridad social b&aacute;sica, de un cierto control sobre sus vidas y de una capacidad de desarollar sus capacidades si no tienen la Renta B&aacute;sica? &iquest;Cu&aacute;les son las alternativas? La Renta B&aacute;sica es asequible, tendr&iacute;a resultados maravillosamente positivos en el mercado de trabajo, dar&iacute;a a la gente un sentido de seguridad y de hecho aumentar&iacute;a su confianza a la hora de secundar una nueva pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guy-standing-ponerme-pellejo_1_4461306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2014 20:14:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6b2b57dd-f98e-4c51-9cb7-089fbc2ac38e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58016" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6b2b57dd-f98e-4c51-9cb7-089fbc2ac38e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58016" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Guy Standing: “Tengo que ponerme en tu pellejo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6b2b57dd-f98e-4c51-9cb7-089fbc2ac38e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A ver si se habla de mi libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ver-habla-libro_1_4501976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1d9de04-dece-4cb5-a6bb-0f1f152c9c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Festival Eñe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donde Ernesto Castro cuenta lo que vió, oyó y aprendió en la última edición del Eñe, el festival de literatura patria que se celebró este fin de semana en el Círculo de Bellas Artes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo he venido a ver si se habla de mi libro&rdquo; fue la broma que me respondi&oacute; un escritor de provincias a la pregunta por su asistencia como p&uacute;blico del festival E&Ntilde;E que tuvo lugar el pasado viernes y s&aacute;bado en Madrid. &ldquo;A pasarlo bien en realidad&rdquo;, confes&oacute; finalmente. Y es que el E&Ntilde;E tiene un car&aacute;cter conciliar dif&iacute;cil de ignorar. A la voluntad de enterrar el hacha de guerra entre escritores durante las 48 horas que dura el festival se suma en las &uacute;ltimas ediciones la ampliaci&oacute;n del programa hacia campos de creaci&oacute;n donde el aspecto l&uacute;dico es m&aacute;s evidente.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que el evento m&aacute;s concurrido del fin de semana fuera el <em>Ultrashow</em> de Miguel Noguera, realizado en paralelo a una mesa sobre <em>Mortadelo y Filem&oacute;n</em>, justo antes de otra mesa sobre el fetichismo de las publicaciones peri&oacute;dicas en papel. En esta edici&oacute;n han sido el humor, el c&oacute;mic y la prensa, de la mano de la cata de vinos, la m&uacute;sica de cierre y el t&iacute;pico pinchito en la c/ Madrazos, a la vuelta del C&iacute;rculo de Bellas Artes, los elementos que han asegurado el pas&aacute;rselo bien de nuestro escritor de provincias. Y del capitalino tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a del festival la editorial Lengua de Trapo organiz&oacute; en la zona chill out una mesa de narradores latinoamericanos formada a partir de <em>Huellas en el mar</em>, la antolog&iacute;a de Domenico Chiappe. Entre el ruido de la barra del bar, el sistema de ventilaci&oacute;n y los t&iacute;picos corros de cotillas, api&ntilde;ados en una estrecha tarima y ante un p&uacute;blico sentado sobre escabeles, tres escritores que viven a caballo entre sus pa&iacute;ses de origen y Espa&ntilde;a (Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, Juan Carlos M&eacute;ndez Gu&eacute;dez y Rafael Romero) intentan responder a las preguntas que formula Fernando Varela sobre la identidad h&iacute;brida del migrante, el renacimiento de la cr&oacute;nica, la superaci&oacute;n del realismo m&aacute;gico, los distintos registros de la lengua espa&ntilde;ola y el car&aacute;cter conservador del lector espa&ntilde;ol comparado con el de los a&ntilde;os 70. En mitad del debate apareci&oacute; un beb&eacute; en escena y tir&oacute; de un manotazo las cartelas con los nombres de los ponentes ante el aplauso y el estupor de los presentes.
    </p><p class="article-text">
        Inmediatamente despu&eacute;s, en la elegante sala de las columnas del C&iacute;rculo de Bellas Artes, Patricio Pron y Rodrigo Fres&aacute;n departieron en la penumbra sobre el ser del literato argentino delante de un piano de cola. El contraste con la mesa de Am&eacute;rica Latina no pudo ser mayor. Comenzaron hablando en clave autobiogr&aacute;fica y aprendimos que el primer texto que ley&oacute; Pron fue <em>El Libro rojo</em> de Mao y que Fres&aacute;n ya quer&iacute;a ser escritor antes de haber aprendido a leer y escribir. Siguieron hablando de las Malvinas como modelo del poder de la ficci&oacute;n. &ldquo;Seg&uacute;n los medios de comunicaci&oacute;n, Argentina estaba ganando la guerra... hasta que la perdi&oacute;&rdquo;, subray&oacute; Pron. Fres&aacute;n llam&oacute; escritores frustrados a los periodistas, destac&oacute; el modelo de Fitzgerald para lo bueno (su obra) y para lo malo (su vida) y puso ejemplos rebuscados de la idea de que todo libro en &uacute;ltima instancia trata sobre su propio proceso de escritura. V&eacute;ase <em>Dr&aacute;cula</em> de Bram Stoker. Pron aderez&oacute; la noche con citas de escritores en apuros (Valle Incl&aacute;n pidiendo un adelanto a su editor para comprarse un brazo artificial) y dej&oacute; clara su opini&oacute;n sobre Ernesto S&aacute;bato: &ldquo;El peor de los escritores argentinos, cuya fealdad f&iacute;sica seguramente sea un trasunto de su fealdad moral.&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/702571/643/362/0/0/0" width="643" height="362" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">Sobre la fotogenia del escritor</h3><p class="article-text">
        Una de las citas que ley&oacute; Pron, de <em>El ant&oacute;logo</em> de Nicholson Baker, calificaba a la poes&iacute;a de &ldquo;trenecito de juguete de falsas estrofas de carne picada&rdquo;. Sin embargo, la poes&iacute;a ocup&oacute; un lugar importante dentro del festival gracias a la firma de Elena Medel, directora de la revista E&Ntilde;E, cuya apuesta por la poes&iacute;a joven tiene mucho de personal y mucho de pol&iacute;tico. El viernes se proyect&oacute; el documental <a href="http://www.sedicepoeta.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se dice poeta</a> donde una docena larga de se&ntilde;oras que escriben en verso se posicionan en contra del t&eacute;rmino &ldquo;poetisa&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n aparentemente nominal, la pel&iacute;cula recoge un malestar sobre la visibilidad de la mujer en el mundillo literario que Medel despeja en este caso concreto invitando a recitar a cuatro autoras nacidas entre 1986 y 1992 (Elvira Sastre, Luna Miguel, Estel Sol&eacute; y &Aacute;ngela Segovia) y suscitando a la vez una nueva inc&oacute;gnita acerca de la sobre-representaci&oacute;n de las m&aacute;s j&oacute;venes dentro del conjunto de las mujeres que se dedican a juntar versos. No cabe descartar motivos de presencia esc&eacute;nica, evidente en el caso de Segovia y Sastre, siendo el recitado de la primera un modelo de coito po&eacute;tico interrumpido y el de la segunda un modelo de catarsis emocional a trav&eacute;s de la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Y de las palabras pasamos a las im&aacute;genes en lo que fue un cierre elegante con el novelista Ignacio Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n y el cineasta Rodrigo Cort&eacute;s en estado de gracia, encontrando la palabra justa para cada ocasi&oacute;n y trasmitiendo una proximidad que seguramente habr&iacute;a que catalogar dentro de los efectos especiales de la industria, hablando de los conductos secretos entre cine y literatura. Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n sintetiz&oacute; en una frase la diferencia entre las dos adaptaciones cinematogr&aacute;ficas de su novela <em>Carreteras secundarias</em>: &ldquo;En la versi&oacute;n francesa es cierto que se escucha crecer la hierba&rdquo;. Cort&eacute;s por su parte defini&oacute; el rodaje como &ldquo;una acumulaci&oacute;n vertical de dolor sostenida en el tiempo&rdquo;, explic&oacute; que su modelo de montaje/correcci&oacute;n consiste en intentar mirar el material distanciadamente, con una mirada ignorante y dispuesta a dejarse seducir, para ver si la seducci&oacute;n tiene lugar.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo defendi&oacute; y sostuvo que la verdadera opini&oacute;n de un creador sobre el mundo, m&aacute;s all&aacute; de lo que diga delante de un micr&oacute;fono o en una entrevista privada, es su vocaci&oacute;n de estilo como forma de acercarse a una realidad singular, la que &eacute;l mismo ha creado. Una declaraci&oacute;n que en verdad arroja una sospecha sobre el inter&eacute;s objetivo de un festival como este, donde lo visible no es la obra del literato sino su cuerpo presente, la opini&oacute;n en lugar del estilo, toda vez que, como dijo Fres&aacute;n en su mesa redonda: &ldquo;El escritor no ejerce en p&uacute;blico su profesi&oacute;n, a diferencia del deportista y la modelo, porque el hecho de hacerlo, la mera idea de ver a alguien inm&oacute;vil delante de una pantalla durante horas y horas, normalmente mal vestido, es algo muy poco fotog&eacute;nico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ver-habla-libro_1_4501976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2014 12:10:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d1d9de04-dece-4cb5-a6bb-0f1f152c9c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77690" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d1d9de04-dece-4cb5-a6bb-0f1f152c9c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77690" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[A ver si se habla de mi libro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d1d9de04-dece-4cb5-a6bb-0f1f152c9c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Festivales,Poesía,Feminismo,Poetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia como lucha de clases]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ciencia-lucha-clases_1_4536900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/542e0d2c-8231-4d2c-a2ff-a7e2cfba674f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Allstars: Congreso Solvay de 1927"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante el triunfo de la ciencia normal sobre la revolucionaria, de los burócratas del conocimiento sobre los genios creativos, del programa de investigación sobre la hipótesis arriesgada</p><p class="subtitle">La lista de los artículos científicos más citados permite una reflexión sobre la distribución de la riqueza del saber</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima semana de octubre la revista <em>Nature</em> public&oacute; una <a href="http://www.nature.com/news/the-top-100-papers-1.16224" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lista de los 100 art&iacute;culos cient&iacute;ficos m&aacute;s citados de todos los tiempos.</a> La lista, hecha a partir de la base de datos de Thompson Reuters, sorprende en primer lugar por el n&uacute;mero de art&iacute;culos indexados: 58 millones. Seg&uacute;n una analog&iacute;a muy pl&aacute;stica, si se imprimieran y se amontonaran las portadas de cada uno de los art&iacute;culos indexados, la pila resultante tendr&iacute;a la altura del Kilimanjaro.
    </p><p class="article-text">
        Poca cosa si tenemos en cuenta que el mont&oacute;n quiere abarcar toda la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica realizada por la especie humana desde el comienzo de los tiempos, o mejor dicho, desde que se descubri&oacute; el llamado <em>paper</em>, esa constante ontol&oacute;gica universal. En realidad solo abarca hasta 1900, primer a&ntilde;o del que Thompson Reuters tiene noticia de la emisi&oacute;n de <em>papers</em>, y desde entonces hasta 2002, seg&uacute;n una estimaci&oacute;n de <a href="http://www.prb.org/SpanishContent/2002/CualeselnumerototaldepersonasquehanvividoenlaTierra.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revista Population Today</a>, han vivido sobre la Tierra unos 9.815 millones de personas, con lo que tocamos a 0,06 art&iacute;culos per c&aacute;pita, lo que demuestra hasta qu&eacute; punto la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica tiene tanta popularidad mundial y secular como la pelota vasca fuera del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><h3 class="article-text">Casta y proletariado del saber</h3><p class="article-text">
        La segunda sorpresa es la desigual distribuci&oacute;n de las citas. En la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, igual que en el capitalismo de amiguetes pol&iacute;ticamente promiscuos, todos somos iguales, pero unos m&aacute;s que otros. La mayor&iacute;a de los art&iacute;culos, 25 millones, carecen de toda cita. Son el proletariado del saber. 18 millones tienen entre 1 y 9 citas. Se creen clase media pero apenas llegan a fin de mes. La verdadera clase media son los 13 millones que tienen entre 10 y 99. Y entre los ricos, el mill&oacute;n que tiene entre 100 y 999 parece pobre al lado de los 14.000 privilegiados (el 0,0002%) que tienen entre 1.000 y 99.000, dejando a un lado los 148 <em>on top of the world</em> con m&aacute;s de 10.000 referencias.
    </p><p class="article-text">
        Como <em>Nature</em> no revela sus microdatos, tenemos que hacer una estimaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n de la &ldquo;riqueza&rdquo; dentro de cada &ldquo;clase social del saber&rdquo; si queremos sacar una cifra que pueda grabarse en una pancarta o enunciarse en una campa&ntilde;a electoral. Como va de suyo que queremos hacerlo, ah&iacute; lo llevas: basta suponer una distribuci&oacute;n homog&eacute;nea dentro de cada grupo para determinar que hay una casta del saber formada por el 24% m&aacute;s rico que concentra el 93% de la riqueza. &iquest;Y qu&eacute; pasa con el 76% restante? &iexcl;<em>Cita</em> b&aacute;sica universal ya! Etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Ahora en serio, la distribuci&oacute;n es muy poco meritocr&aacute;tica si atendemos a los criterios de relevancia cient&iacute;fica tradicionales, esto es, heredados del positivismo l&oacute;gico. Las teor&iacute;as sint&eacute;ticas, coherentes y predictivas brillan por su ausencia en los puestos m&aacute;s altos de un Top 100 dominado por campos como la Density Functional Theory (DFT) o la bioinform&aacute;tica, que b&aacute;sicamente facilitan el manejo de datos a los f&iacute;sicos y bi&oacute;logos. En palabras de Peter Moore, profesor em&eacute;rito de qu&iacute;mica por la universidad de Yale, &ldquo;si lo que quieres son citas, si inventas un m&eacute;todo que facilite o posibilite que la gente haga los experimentos que desea, llegar&aacute;s mucho m&aacute;s lejos que, digamos, si descubres el secreto del universo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escala que hay entre un <em>paper</em> de clase media alta (80 citas) y el art&iacute;culo de Watson y Crick sobre la estructura del ADN (5.207 citas) es la misma que hay entre este texto fundacional y el n&uacute;mero uno de la tabla, <em>Protein measurement with the folin phenol reagent</em> (305.148 citas), donde Lowry y cia describen un m&eacute;todo de 1951 para cuantificar las prote&iacute;nas que, seg&uacute;n los expertos, est&aacute; ahora mismo desfasado. Igual que el m&eacute;todo expuesto por Bradford y cia en el art&iacute;culo de 1977 que tiene la medalla de bronce de este raro podio: 155.530 citas a un texto caduco.
    </p><h3 class="article-text">El triunfo de la burocracia cient&iacute;fica frente a la creatividad</h3><p class="article-text">
        Ya que la ciencia avanza descartando como imperfecto el conocimiento del presente, es una buena noticia que los art&iacute;culos m&aacute;s citados de la historia reciente de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica est&eacute;n anticuados porque eso quiere decir que el citacionismo, la tentaci&oacute;n de hacer de la bibliograf&iacute;a una celebraci&oacute;n estrat&eacute;gica de las autoridades, no ha cegado la b&uacute;squeda en &uacute;ltima instancia de la verdad en ciertos campos. El saber cient&iacute;fico, igual que la Biblia, no necesita de pasajes entre comillas, de notas a pie de p&aacute;gina o de nombres con apellidos, basta con aprender a resolver problemas concretos para ser capaz de reproducir personalmente los descubrimientos que han realizado otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7784b29a-1d18-4eb3-a8d8-08b155e95508_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         El volumen de publicaciones cient&iacute;ficas, imposible de asimilar por cualquier humano, y la falta de correspondencia que hay entre los art&iacute;culos m&aacute;s referidos y los m&aacute;s interesantes (Lowry reconoci&oacute; p&uacute;blicamente que su <em>best quoted </em>de 1951 era en verdad una birria de art&iacute;culo) demuestra las limitaciones estructurales de ciertos &iacute;ndices de impacto, as&iacute; como las ventajas del <em>peer review</em> sobre un sistema de publicaciones cient&iacute;ficas sin barreras de entrada y solo juicios de calidad a posteriori.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos kuhnianos, estamos ante el triunfo de la ciencia normal sobre la revolucionaria, de los bur&oacute;cratas del conocimiento sobre los genios creativos, del programa de investigaci&oacute;n sobre la hip&oacute;tesis arriesgada. Pero tampoco exageremos: los bur&oacute;cratas no son tan in&uacute;tiles, como demuestra la biograf&iacute;a de Feynman, una de las personas m&aacute;s capaces que ha tenido el siglo XX, habiendo destacado en campos como la percusi&oacute;n brasile&ntilde;a o la etolog&iacute;a de las hormigas, cuya principal contribuci&oacute;n a la f&iacute;sica de part&iacute;culas son unos diagramas de aspecto infantil, casi unos garabatos, que permiten visualizar y simplificar incre&iacute;blemente las operaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y los genios no son tan necesarios &mdash;v&eacute;ase el atascamiento en que se encuentran las disciplinas sin disciplina de las humanidades, indisciplina recientemente contrastada <a href="http://arxiv.org/abs/1410.2217" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un an&aacute;lisis </a>del impacto de las revistas de prestigio sobre su propio campo, donde se evidencia hasta qu&eacute; punto Internet <em>no </em>ha cambiado los patrones de cita (y por tanto de lectura) de los llamados investigadores de humanidades desde 1995, a diferencia de lo que ha pasado en matem&aacute;ticas o en econom&iacute;a, con la apertura de espacios como arXiv.org, ni entonces ni ahora los humanistas consultan sus propias publicaciones acad&eacute;micas. Cada genio en su casa y la ciencia en la de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/ciencia-lucha-clases_1_4536900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2014 19:10:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/542e0d2c-8231-4d2c-a2ff-a7e2cfba674f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="793855" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/542e0d2c-8231-4d2c-a2ff-a7e2cfba674f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="793855" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La ciencia como lucha de clases]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/542e0d2c-8231-4d2c-a2ff-a7e2cfba674f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autopista a Murcia y al Infierno: políticas del Moderneo Estético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/politicas-moderneo-estetico_1_4598174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6560983-c14e-4b6e-8070-52c470a680a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="España sin [un] Franco, un congreso de jóvenes filósofos para masas enfurecidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como introducción a</p><p class="subtitle">España sin (un) franco. I Congreso de pensadores nacidos después de 1975</p><p class="subtitle">que coordina en el CendeaC de Murcia y que se celebrará del 15 al 17 de octubre, Ernesto Castro analiza los múltiples trayectos entre la estética y la política.</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.efe.com/efe/noticias/america/cultura/fura-reconcilia-postumamente-stockhausen-con-nueva-york-post/2/9/2086636" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Karlheinz Stockhausen</a>, el compositor experimental alem&aacute;n, el 11S fue una <em>Gesamtkunstwerk</em> wagneriana: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Obra_de_arte_total" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una obra de arte total</a>. Jean Baudrillard interpreta esta declaraci&oacute;n en el primer cap&iacute;tulo de <em>Power Inferno</em>. <a href="http://www.a-desk.org/highlights/El-reina-y-el-15M.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Borja-Villel</a>, el actual director del Museo Reina Sof&iacute;a, dijo que la @acampadasol fue la mejor exposici&oacute;n de arte contempor&aacute;neo de 2011. Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez Navarro interpreta esta declaraci&oacute;n en su cap&iacute;tulo de <em>El arte de la indignaci&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s de los fil&oacute;sofos por el car&aacute;cter est&eacute;tico de la pol&iacute;tica se remonta &ndash;como poco&ndash; a Immanuel Kant hablando de la guillotina jacobina, que en las cercan&iacute;as de Par&iacute;s resultaba aterradora y en la distancia de K&ouml;nigsberg (<a href="http://www.themoscowtimes.com/news/article/if-russia-gets-crimea-should-germany-get-kaliningrad/496558.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actualmente Kaliningrado</a>, propiedad de Vladimir Putin) entusiasmaba y era sublime. Con la extensi&oacute;n del sufragio universal, la ideologizaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y el fen&oacute;meno de la campa&ntilde;a electoral perpetua, cuando pol&iacute;tica y est&eacute;tica se confunden, el inter&eacute;s deviene en obsesi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Lo que tiene el Levante</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de doctorarse en ciencias pol&iacute;ticas, Pablo Iglesias no se matricul&oacute; en un master de <em>coaching &amp; management &amp; networking</em>, si es que existe semejante aberraci&oacute;n curricular, sino en <a href="http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/24/pabloiglesias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de teor&iacute;a cr&iacute;tica</a> donde la gente tiene cierta idea de Giorgio Agamben y el homo sacer, Walter Benjam&iacute;n y la cr&iacute;tica de la est&eacute;tica fascista, Jacques Ranci&egrave;re y el reparto de lo sensible, por se&ntilde;alar tres ideas fijas del campo, que quiz&aacute; no valgan mucho como filosof&iacute;a pr&aacute;ctica, en el sentido estricto del t&eacute;rmino, pero s&iacute; desde luego m&aacute;s que mil talleres de <em>community managing</em> dada&iacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de estos autores ha llegado a la mesa de novedades con la pegatina de &ldquo;La Central recomienda&rdquo; gracias a Murcia. Durante la revoluci&oacute;n cantonal &ldquo;gloriosa&rdquo; de 1868, la regi&oacute;n pidi&oacute; el ingreso en los Estados Unidos, calificada por <a href="http://www.nytimes.com/2010/02/28/travel/28next.html?pagewanted=all&amp;_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el New York Times</a> como la nueva capital cultural espa&ntilde;ola en 2010 gracias a festivales como el SOS 4.8, museos como La Conservera o centros como el Cendeac, por donde han pasado gente como Slavoj Zizek, Michel Houellebecq, Gianni Vattimo, Gilles Lipovetsky, Andr&eacute; Glucksmann, Michel Onfray, Ernesto Laclau, Chantal Mouffe o Simon Critchley.
    </p><p class="article-text">
        Estos eran invitados del antiguo consejero de cultura, <a href="http://www.20minutos.es/noticia/1416458/0/despilfarro/crisis/murcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Alberto Cruz</a>, que entra dentro de la extra&ntilde;a categor&iacute;a de los militantes del Partido Popular que suscriben las ideas de mao&iacute;stas como Alain Badiou y licenciosos como Gilles Deleuze. Las contradicciones no terminan aqu&iacute;: <a href="http://politikon.es/2014/09/11/borrachera-y-resaca-de-la-burbuja-en-murcia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la renta de Murcia</a>, fue una de las que menos aument&oacute; durante el boom y una de las que m&aacute;s descendi&oacute; durante el crash. Igual que la de Valencia y la de Alicante. Ser&aacute;n cosas del Levante.
    </p><h3 class="article-text">Construyendo una memoria hist&oacute;rica alternativa</h3><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos culturales, sin embargo, esta provincia ha iniciado su segunda transici&oacute;n. Haciendo de la necesidad virtud, del presupuesto inteligencia, el Cendeac apuesta con <a href="http://sinunfranco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D.Nuevo Ensayo</a> por los j&oacute;venes ensayistas nacionales, uno de los principales puntos ciegos de un campo como los estudios culturales, dominado hasta tal punto por la inteligentsia globetrotter que todo el mundo prefiere discutir (en sus sue&ntilde;os) con un abuelo cebolleta como Fredric Jameson antes que leer en diagonal los textos de un chaval de mi edad como <a href="http://www.playgroundmag.net/autores/eudald_espluga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, aunque el segundo est&eacute; m&aacute;s dispuesto a entablar discusi&oacute;n que el primero.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima edici&oacute;n del SOS 4.8, Iv&aacute;n L&oacute;pez Munuera present&oacute; su proyecto de reflexi&oacute;n sobre la revuelta cultural plebeya, una idea que ha tenido diversos nombres durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os (fan riots, pop-politics, etc&eacute;tera). Su principal c&oacute;mplice intelectual a nivel global es Greil Marcus, el primero en trazar el rastro de carm&iacute;n que lleva desde Tritan Tzara hasta Stewart Home pasando por el punk, una memoria hist&oacute;rica que <a href="http://www.servandorocha.com/web/?page_id=77" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Servando Rocha</a> &mdash;en un nivel local, con menos medios&mdash; sigue rescatando desde su editorial La Felguera.
    </p><h3 class="article-text">Sangre, arena y cuernos</h3><p class="article-text">
        Pr&oacute;ximos a esta memoria hist&oacute;rica alternativa, solo que destacando los elementos estructurales que subyacen a la din&aacute;mica de primero ignorar, despu&eacute;s rechazar y finalmente mercantilizar la cultura plebeya, tan caracter&iacute;stica de la tensi&oacute;n que mantiene el mainstream con sus m&aacute;rgenes, los antiguos miembros de Ladinamo. La asociaci&oacute;n madrile&ntilde;a hist&oacute;rica ha ganado &uacute;ltimamente una relevancia medi&aacute;tica importante (ya en compa&ntilde;&iacute;a, ya en solitario) como los inquisidores del hipster que son, se&ntilde;alando como hizo <a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/indies-hipsters-y-gafapastas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Victor Lenore</a> el desprecio de la Rockdelux por la m&uacute;sica pokera, o refutando como hizo <a href="http://es.scribd.com/doc/209434005/Sociofobia-Cesar-Rendueles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cesar Rendueles</a> la lectura del 15M en clave tecnol&oacute;gica, o recuperando a Kortatu frente a La Movida como emblema ochentero <em>vintage</em>, como hicieron <a href="http://www.lenguadetrapo.com/libro.php?sec=DE&amp;item=351" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isidro L&oacute;pez y Roberto Herreros</a>.
    </p><p class="article-text">
        El problema de este enfoque consiste en tomarse demasiado en serio la existencia del enemigo demon&iacute;aco a excomulgar, como si la CT no fuera un conejo sacado de la chistera de Guillem Mart&iacute;nez, una proyecci&oacute;n determinista retrospectiva que confunde intencionadamente el directo de Alaska en <em>La edad del oro</em> (1984) y su momia en <em>Alaska y Mario</em> (2014); como si la sociofobia no fuera una fantas&iacute;a benthamita abandonada a partir de la uni&oacute;n de los librecambistas y los conservadores en la esquizoderecha que proclama defender a la familia y el mercado, cuando en realidad defiende a la Iglesia y el Estado; o como si los hipsters no fueran cuatro mataos sin voz ni voto en la cultura oficial espa&ntilde;ola, que por suerte (o por desgracia) sigue siendo cosa de sangre, arena y cuernos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/politicas-moderneo-estetico_1_4598174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2014 18:30:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f6560983-c14e-4b6e-8070-52c470a680a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="253165" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f6560983-c14e-4b6e-8070-52c470a680a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="253165" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Autopista a Murcia y al Infierno: políticas del Moderneo Estético]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f6560983-c14e-4b6e-8070-52c470a680a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ética para (un) ángel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/filosofia-moral-etica-para-un-angel_1_4632110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde60551-0613-46ed-920b-31e1e6d41ca1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ética para (un) ángel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a lo que digan algunos ministros, el siglo XXI ha supuesto un auténtico boom de libros a la altura de los clásicos. Recomendamos tres libros de filosofía moral que hay que leer para ser buena persona. O no.</p></div><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a moral est&aacute; hasta en la sopa. Desde la declaraci&oacute;n de independencia de una naci&oacute;n hasta los animales que comemos, pasando por el derecho a abortar, la idea de la guerra justa o el planeta que vamos a dejar a las futuras generaciones, todo puede ser objeto de reflexi&oacute;n moral. Pero la ignorancia se interpone en nuestro camino. La mayor parte de la gente piensa que la profesi&oacute;n del fil&oacute;sofo no es otra que aprenderse las ideas de la docena de autores que entran en Selectividad como quien se aprende la lista de los reyes visigodos: de memoria y hasta volverse loco. Y tienen raz&oacute;n. La filosof&iacute;a acad&eacute;mica espa&ntilde;ola consiste b&aacute;sicamente en hacerse el listo citando en alem&aacute;n a Hegel. La primera broma que solt&oacute; &Aacute;ngel Gabilondo cuando volvi&oacute; del Ministerio de Educaci&oacute;n a su c&aacute;tedra de metaf&iacute;sica en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid fue: &ldquo;Tengo que ponerme al d&iacute;a con los descubrimientos realizados &uacute;ltimamente en mi campo de investigaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel Gabilondo se cree muy gracioso porque piensa que no se ha publicado nada que merezca la pena leer entre 2009 y 2011, mientras &eacute;l era ministro de Educaci&oacute;n en el Gobierno de Zapatero. Puede que esto sea cierto en su campo de investigaci&oacute;n, por llamar de alguna manera a la filosof&iacute;a entendida como perpetuo trabalenguas parisino, pero en el campo de la filosof&iacute;a moral anal&iacute;tica (dejando para otra ocasi&oacute;n la pol&eacute;mica entre anal&iacute;ticos y continentales) el siglo XXI ha supuesto un aut&eacute;ntico boom de libros a la altura de los cl&aacute;sicos. Aqu&iacute; tienen, sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, una breve selecci&oacute;n de las lecturas filos&oacute;ficas obligatorias de la &uacute;ltima d&eacute;cada y media, una <em>&Eacute;tica para (un) &aacute;ngel</em> y para el com&uacute;n de los mortales. Pendiente de ampliaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7a1e3fd-ae7a-4afd-9ad5-fe05e766a8a1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Derek Parfit: On What Matters (2011)</h3><p class="article-text">
        <em>On What Matters </em>Derek Parfit cumple todas las condiciones para ser el protagonista de la pr&oacute;xima novela de Javier Mar&iacute;as. Miembro em&eacute;rito del <a href="http://www.allsouls.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">All Souls</a>, publica un libro cada cuarto de siglo y cada libro es un milagro de 1.000 p&aacute;ginas de extensi&oacute;n. <em>Razones y personas</em> (1984) crea pr&aacute;cticamente de cero la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica anal&iacute;tica despu&eacute;s de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Rawls" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Rawls</a> (<em>Teor&iacute;a de la justicia</em>, 1971). El ataque a la teor&iacute;a del inter&eacute;s propio, la defensa del utilitarismo bien entendido, la justicia distributiva entre generaciones, los problemas de identidad personal: todo est&aacute; aqu&iacute;. <em>Razones y personas</em> terminaba diciendo que la identidad personal no importa, por razones que no tengo espacio para resumir, y hete aqu&iacute; casi tres d&eacute;cadas despu&eacute;s que aparece <em>On What Matters</em>, que trata de lo que s&iacute; importa.
    </p><p class="article-text">
        <em>On What Matters</em> es una teor&iacute;a moral que reconcilie a Immanuel Kant con Jeremy Bentham, la deontolog&iacute;a y el utilitarismo, el <em>du musst</em> y el <em>cui bono</em>. Y uno se pregunta, queridos editores espa&ntilde;oles, &iquest;c&oacute;mo no se os cae la cara de oprobio por no haber traducido todav&iacute;a esta teor&iacute;a moral del todo? Probablemente tendremos que esperar tres lustros, igual que con La casa de hojas, de Mark Z. Danielevski, hasta que alguien descubra, finalmente, el Mediterr&aacute;neo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77fc0d97-f5c6-4148-841f-9ec9e0594b8d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c3c6624-c20b-4b80-8a53-f0247a5acfcc_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Liam Murphy y Thomas Nagel: The Myth of Ownership. Taxes and Justice (2003)</h3><p class="article-text">
        <em>The Myth of Ownership. Taxes and Justice </em>Si algo diferencia la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica continental de la anal&iacute;tica es la voluntad netamente interdisciplinar de esta &uacute;ltima. Comparen la ignorancia que muestra los chamanes de la ontolog&iacute;a izquierdista en cuestiones econ&oacute;micas (Alain Badiou, Ernesto Laclau y Jacques Ranci&egrave;re hablan de o&iacute;das) con la discusi&oacute;n sobre la <em>welfare economy</em> que provoc&oacute; la<em> Teor&iacute;a de la justicia </em>(1971) de Rawls entre varios premios Nobel. El maestro y el pupilo, Toni Negri y Michael Hardt, son el paradigma de colaboraci&oacute;n entre fil&oacute;sofos continentales, habituados como est&aacute;n a hacer mala filosof&iacute;a y peor historia de la filosof&iacute;a, parasitando hasta jubilarse de las ideas de los muertos (en este caso de Gilles Deleuze).
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>La colaboraci&oacute;n entre Liam Murphy y Thomas Nagel, un jurista experto en impuestos y un fil&oacute;sofo anal&iacute;tico de irregular trayectoria, es una asociaci&oacute;n simbi&oacute;tica habitual, por el contrario, y por eso su libro contra la mitolog&iacute;a de la propiedad heredada es tan bueno, porque justifica filos&oacute;ficamente un impuesto sobre patrimonio que varios economistas (incluido <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Capitalismo-desigualdad-siglo_XXI_6_224737531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">el famoso Thomas Piketty</a>) consideran el b&aacute;lsamo de Fierabr&aacute;s que frenar&aacute; el aumento de la desigualdad y de la opulencia del 1%.</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/filosofia-moral-etica-para-un-angel_1_4632110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2014 18:44:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bde60551-0613-46ed-920b-31e1e6d41ca1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="716567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bde60551-0613-46ed-920b-31e1e6d41ca1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="716567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ética para (un) ángel]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bde60551-0613-46ed-920b-31e1e6d41ca1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
