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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Úbeda-Portugués]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_ubeda-portugues/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Úbeda-Portugués]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[‘Dioses y perros’, una historia de dolor y redención]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/dioses-perros-historia-dolor-redencion_1_4594139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6c12b26-4d31-4e78-8c73-7b6605316515_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hugo Silva y Juan Codina en ‘Dioses y perros’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">David Marqués reune a Hugo Silva, Juan Codina, Enrique Arce y Megan Montaner en una historia negra de boxeadores a la deriva</p></div><p class="article-text">
        El inter&eacute;s medi&aacute;tico por el boxeo est&aacute; bajo m&iacute;nimos desde hace mucho tiempo, pero siguen estren&aacute;ndose filmes (el a&ntilde;o pasado lleg&oacute; <em>Alacr&aacute;n enamorado</em>, con &Aacute;lex Gonz&aacute;lez y Javier Bardem) que tienen que ver con este deporte tan mal considerado. Por otro lado, es un contexto especialmente cinematogr&aacute;fico (pensemos en <em>El &iacute;dolo de barro</em>, <em>Marcado por el odio</em>, <em>Toro salvaje </em>o <em>Million Dollar Baby, </em>entre tantas obras del cine de Hollywood) para contar dramas de dolor y redenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Dioses y perros </em>toca tangencialmente el mundo de las doce cuerdas y se sumerge en la faceta m&aacute;s lumpen y rastrera del oficio, desliz&aacute;ndose hacia una historia de derrota y reivindicaci&oacute;n personal a la que tardamos en acostumbrarnos. Esto es debido a una realizaci&oacute;n de David Marqu&eacute;s, quiz&aacute; excesivamente nerviosa en los primeros compases, m&aacute;s inclinada a darle importancia a unos di&aacute;logos supuestamente chistosos y brillantes que a poner en situaci&oacute;n al espectador, aclararle lo que est&aacute; en juego en la pel&iacute;cula. 
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    </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n va avanzando la cinta, el rigor narrativo se impone y eso determina por fin que nos introduzcamos en un relato con situaciones atractivas, resueltas con oficio y confiadas a unos personajes bien perfilados. El de Hugo Silva, un exboxeador profesional y sparring de tres al cuarto que va arrastrando su carga de arrepentimiento por sus pasados errores hasta que vislumbra la luz al final del t&uacute;nel. El de Juan Codina, otro exp&uacute;gil que deambula a la deriva medio sonado de bar en bar, intentando hundirse cada noche un poco m&aacute;s en su infierno privado de botellas a vaciar, poniendo mala cara a los que quieren evitarle esa condena. El de Enrique Arce, el proveedor de trabajos fuera de la ley, que estar&iacute;a dispuesto a llevar al matadero a su propia madre, si de por medio hubiera una comisi&oacute;n jugosa. Finalmente, el de Megan Montaner -el polo positivo del filme- con un optimismo a prueba de bombas que le hace pensar que, con un poco de buen rollo, y pese a los malos augurios, se pueden arreglar las cosas.
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        <em>Dioses y perros</em> describe un universo de marginados, de gente desnortada que en alg&uacute;n momento de sus vidas tir&oacute; la br&uacute;jula de la cordura o de la sensatez. Es el mismo que Marqu&eacute;s, apoyado contra su costumbre en un guion ajeno del novelista Jes&uacute;s Mart&iacute;nez Balmaseda, ya hab&iacute;a visitado en <em>Aislados </em>(2005) y <em>Desechos </em>(2010). Aquellas dos pel&iacute;culas eran sin embargo mucho menos ambiciosas, y m&aacute;s desali&ntilde;adas y &ldquo;frescas&rdquo; que la que ahora se estrena, con un concepto cercano a las primeras cintas de luminarias del cine independiente norteamericano, como Jim Jarmusch, Hal Hartley o Tom DiCillo. 
    </p><p class="article-text">
        Reflejaban los filmes de Marqu&eacute;s (tambi&eacute;n realizador de la olvidable <em>En fuera de juego</em>, en la que interven&iacute;a Hugo Silva), haciendo hincapi&eacute; en los elementos c&oacute;micos y pat&eacute;ticos, el aniquilamiento interior de personajes ligados a una contracultura desfasada e ineficaz para oponerse a lo que manda el sistema. Si en esas obras la marginaci&oacute;n era una opci&oacute;n intelectual de seres no tan acuciados por las preocupaciones econ&oacute;micas, o simplemente colgados por las drogas psicotr&oacute;picas que consum&iacute;an, en <em>Dioses y perros</em> el dinero, cuando se consigue, tiene un componente de desesperaci&oacute;n. Est&aacute; sucio, sudado, es de sospechosa procedencia, como si llevara impreso el esfuerzo y los golpes que cuesta obtenerlo, y de ninguna manera va a servir para solucionar los problemas. 
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        Esos instantes del filme, ya en el tramo final, en los que se acumulan los reveses y las desgracias, y los personajes gritan que no pueden m&aacute;s, que necesitan respirar, marcharse lejos o morirse en el intento, conocer otra realidad en la que no se sientan tan prisioneros, son los que de verdad levantan el vuelo a un trabajo estimable, s&oacute;lido por momentos. 
    </p><p class="article-text">
        Son las mejores secuencias de la cinta, las m&aacute;s acabadas, en las que los raptos de locura y pasi&oacute;n tocan la fibra sensible de cada uno. Todo parece dispuesto para una resoluci&oacute;n a la altura de ese sprint, de ese emocionante cl&iacute;max desencadenado, y en cierta forma el desenlace cumple las expectativas, aunque contado con un apresuramiento poco adecuado y confuso, como si le diera verg&uuml;enza a Marqu&eacute;s el narrarlo; o como si la pel&iacute;cula tuviera prohibido durar m&aacute;s de los 84 minutos que apenas alcanza. Cualquier cosa es posible en el cine espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Úbeda-Portugués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/dioses-perros-historia-dolor-redencion_1_4594139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2014 18:23:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Boxeo,Cine español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una saga que no da más de sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/torrente-operacion-eurovegas-saga-da_1_4612365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aee6c323-ba73-456f-bdb4-41cf9562e1c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Torrente 5: Eurovegas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Torrente es un icono que el público reconoce como suyo y es aborrecido por la intelectualidad</p></div><p class="article-text">
        Han transcurrido 16 a&ntilde;os desde aquella <em>Torrente, </em><em>El brazo tonto de la ley</em>, Goya al mejor director novel para Santiago Segura, y esta quinta entrega que se estrena parece el colof&oacute;n de una serie que agot&oacute; sus prestaciones hace ya tiempo. A medida que el p&uacute;blico ha ido adoptando cada m&aacute;s masivamente a un personaje rancio, zafio y receptor de algunos de los t&oacute;picos m&aacute;s vergonzantes de lo typical spanish, ha menguando tambi&eacute;n la originalidad de los guiones de Segura que, sin duda, cre&oacute; uno de esos iconos que el p&uacute;blico reconoce como suyos y son aborrecidos por la intelectualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Desde <em>Torrente 2, misi&oacute;n en Marbella </em>(2001), la exitosa f&oacute;rmula apenas ha variado: apariciones especiales de figuras sobre todo de la peque&ntilde;a pantalla y una espectacularidad visual cada vez mayor, llenando minutos con explosiones y carreras (t&eacute;cnicamente bien resueltas) que tratan de emular las cintas de James Bond, e incidiendo sin ton ni son en los aspectos m&aacute;s viles del personaje. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; sucede en <em>Torrente 5, Operaci&oacute;n Eurovegas</em>, que Segura ambienta en 2018, despu&eacute;s de dejar a su sosias en la c&aacute;rcel en el anterior episodio, <em>Torrente 4: lethal crisis </em>(2011). Quiz&aacute; el que la pel&iacute;cula se sit&uacute;e en ese futuro cercano, tan ruin y miserable como el que plasma en las otros filmes de la saga, efectivamente signifique que Torrente ya no da m&aacute;s de s&iacute; y se despide de sus muchos seguidores y sus no menos detractores. 
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        En esta nueva cinta, hay algunos gags que funcionan bien, siempre apoyado en los mismos clich&eacute;s incombustibles del macho ib&eacute;rico que Segura ha adaptado en su cine, sin la censura de entonces, de las comedias del landismo de los 60/70. Adem&aacute;s, el personaje de Carlos Areces (que es un muy buen actor), una especie de Rainman castizo, resulta simp&aacute;tico. Pero Segura no logra convencernos con una trama que parodia aburridamente &eacute;xitos del cine americano como las series <em>Ocean&rsquo;s Eleven</em> o <em>Misi&oacute;n: Imposible</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Eso no va a ser un obst&aacute;culo para que Torrente 5 repita el impacto de las otras aventuras. Todo ha valido en los cinco filmes de Segura, que est&aacute;n reciamente emparentados con el c&oacute;mic y la historieta: los chistes racistas, el obsesivo sexismo, los ramalazos fachas. &iquest;Por qu&eacute; no, se pregunt&oacute; Segura cuando comenz&oacute; la saga? Si en televisi&oacute;n tienen audiencia los programas que ofrecen sal gorda, y mensajes ideol&oacute;gicos a veces muy sospechosos, igualmente ser&aacute;n admitidas esas premisas en la pantalla grande. 
    </p><h3 class="article-text">Alec Baldwin vs. El Gran Wyoming</h3><p class="article-text">
        No hay duda de que los fans de la serie se van a re&iacute;r con las continuas obscenidades y burradas que va recitando sin freno Segura y la troupe que ha reclutado para el nuevo Torrente. Se agradecen los cameos de tantos famosos: El Gran Wyoming, Imanol Arias, I&ntilde;aki Gabilondo, Chiquito de la Calzada o Ricardo Dar&iacute;n, por citar a unos cuantos. No importa que los dos personajes principales que secundan a Torrente, el de Juli&aacute;n L&oacute;pez y el de Jesul&iacute;n de Ubrique no tengan recorrido y entidad por s&iacute; mismos, y el &uacute;ltimo carezca por completo de gracia. No importa que a Alec Baldwin, el gran reclamo internacional de la pel&iacute;cula, no se le entienda en algunas de las secuencias, con su <em>spanglish</em> poco cre&iacute;ble. 
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros cantan y, aunque no sea de nuestro gusto, el filme va a incrementar en buena medida la cuota de pantalla anual del cine espa&ntilde;ol, que tras el bombazo de Ocho apellidos vascos  y la excelente acogida a El Ni&ntilde;o o La isla m&iacute;nima, entre otras, batir&aacute; todos los r&eacute;cords, y eso cuando ha habido grandes recortes gubernamentales para, tambi&eacute;n, el sector cinematogr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que todos contentos con este disparatado filme que Segura dedica a Tony Leblanc, que hab&iacute;a participado meritoriamente, como el padre de Torrente, en las anteriores cintas, recuperado digitalmente en una secuencia on&iacute;rica de una de las peliculas de su mejor &eacute;poca. Lo deseable ser&iacute;a que no se le diera tanta cancha a productos como el de la franquicia y que la comedia predilecta de los espectadores fuera m&aacute;s inteligente, sutil y divertida. No est&aacute; en nuestra mano el lograrlo, y Santiago Segura se aprovecha de estos vientos que soplan pidiendo m&aacute;s morbo, m&aacute;s perversi&oacute;n y m&aacute;s esperpento, del que parece que nunca nos vamos a librar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Úbeda-Portugués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/torrente-operacion-eurovegas-saga-da_1_4612365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2014 18:52:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una saga que no da más de sí]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El cine español se hace grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-espanol-hizo-grande_1_4627421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/014f16d7-b74c-4fcf-afb5-3786b81b9d31_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Raúl Arévalo y  Javier Gutiérrez en &#039;La isla mínima&#039; de Alberto Rodríguez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La isla mínima</p><p class="subtitle">de Alberto Rodríguez convierte Doñana en territorio western de los mejores años del género, demostrando que el cine español puede ser algo más que rumba y chascarrillo</p></div><p class="article-text">
        Alberto Rodr&iacute;guez, director de <em>Grupo 7,</em> muestra las marismas del Guadalquivir en este impactante thriller sobre la b&uacute;squeda de un psic&oacute;pata como si fueran los tenebrosos pantanos de Luisiana, un espacio inseguro e insalubre que muchas veces hemos visto en el cine norteamericano, como<a href="https://www.youtube.com/watch?v=PrEswgnMXjI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la reciente</a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=PrEswgnMXjI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Bestias del sur salvaje</a>. <em>La isla m&iacute;nima</em> transcurre en una &eacute;poca convulsa, 1980, cuando los continuos atentados terroristas, la inquietud y las amenazas de los mandos en los cuarteles y los resabios franquistas de pol&iacute;ticos de la vieja guardia formaban un c&oacute;ctel explosivo dif&iacute;cil de desactivar. Pr&aacute;cticamente desde la primera imagen estamos inmersos en un territorio peligroso y hostil, que parece que nos va a arrancar los huesos de la espalda, donde nadie quiere hablar y todos tienen mucho que esconder.
    </p><h3 class="article-text">La extra&ntilde;a pareja</h3><p class="article-text">
         Acostumbrados como estamos a ver a Javier Guti&eacute;rrez y Ra&uacute;l Ar&eacute;valo en papeles en las ant&iacute;podas de los dos agentes que encarnan, los rostros de los polic&iacute;as que incorporan soberbiamente nos dejan conmocionados. Los dos se llevan mal con la realidad y la jerarqu&iacute;a. Casi odiamos al personaje arisco y enfermo de Guti&eacute;rrez (muy probablemente candidato al Goya al mejor actor) y tambi&eacute;n le comprendemos, un hombre que act&uacute;a violenta e il&iacute;citamente en busca de la verdad pero que es capaz tambi&eacute;n de ternura y honestidad. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que resolver un caso de morbosas resonancias sexuales, los protagonistas se adentran en el alma humana, la de los presuntos implicados, en esas telara&ntilde;as llenas de deseo y de obscenidad que parecen intr&iacute;nsecas a su existencia. Para contar esta epopeya enrarecida, Rodr&iacute;guez compone planos lentos, solemnes, incluso majestuosos que nos anclan a la pantalla, donde buscamos sin suerte un rastro de inocencia en los tipos retratados. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la atm&oacute;sfera tan densa, hay sitio para el humor en personajes como el del cazador furtivo que hace el novel Salva Reina y comentarios sarc&aacute;sticos y agudos perfectamente insertados en la trama sobre la corrupci&oacute;n generalizada de las instituciones del postfranquismo, que entroncan sin chirridos con los acontecimientos que vivimos en la actualidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Otro &aacute;ngulo de la Transici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En una pel&iacute;cula rebosante de escenas cumbre que cortan el aliento y de ese ambiente opresivo, nos asalta de pronto la belleza inmensa de unos parajes pr&oacute;ximos a Do&ntilde;ana, donde los &uacute;nicos seres libres son las aves de paso que disfrutan del agua, del sol, de una tranquilidad que solo es apariencia. El caciquismo y las relaciones de vasallaje est&aacute;n por encima de cualquier consideraci&oacute;n pol&iacute;tica, de los nuevos usos democr&aacute;ticos incipientes por entonces. 
    </p><p class="article-text">
        Como ilustra el filme, el poder, a la altura de esos a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, todav&iacute;a ten&iacute;a que acostumbrarse a la convocatoria de huelgas en las f&aacute;bricas, a los piquetes informativos y a las reuniones con los representantes sindicales. Negociando la subsistencia de todos y asegurando que cada uno est&eacute; en el lugar que le corresponde.
    </p><p class="article-text">
        El espectador va a ir de viaje por estos submundos desasosegantes y perversos con los dos protagonistas, y la aparici&oacute;n puntual en papeles secundarios de Antonio de la Torre, Nerea Barros o el nuevo terror de las nenas, Jes&uacute;s Castro, con esa pinta de joven bello e intr&eacute;pido que ha desarrollado m&aacute;s ampliamente en <em>El Ni&ntilde;o</em>. Todos son c&oacute;mplices de los abusos que no se atreven a denunciar, sometidos a un miedo y a un dominio que les hiela la sangre. Ellos consiguen que <em>La isla m&iacute;nima</em> sea potente como un western de los mejores a&ntilde;os del g&eacute;nero. En el que los asesinos son muchos aunque no empu&ntilde;en un arma, en el que la maldad tiene m&uacute;ltiples caras y hay que estar muy despierto para jugar las cartas que nos convienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Úbeda-Portugués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-espanol-hizo-grande_1_4627421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2014 18:47:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cine español se hace grande]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Isla Mínima,Raúl Arévalo,Javier Gutiérrez,Alberto Rodríguez]]></media:keywords>
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