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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Lago]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_lago/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Lago]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pensar en ganar: partido, movimiento y ciclo electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pensar-ganar-partido-movimiento-electoral_129_4609173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8937033c-2d53-470f-90e0-23238f2c1129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar en ganar: partido, movimiento y ciclo electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Podemos nos hemos atrevido a pensar en ganar</p></div><p class="article-text">
        Es ya un lugar com&uacute;n se&ntilde;alar que ganar no es el simple efecto de conquistar el poder a trav&eacute;s de unas elecciones. Que siendo condici&oacute;n quiz&aacute; necesaria, no es desde luego suficiente. Razones para esta aseveraci&oacute;n hay muchas, como muchos son los &aacute;ngulos desde los que se puede pensar hoy la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica y las instituciones: el poder no reside en los parlamentos, ergo ganar las elecciones te da el gobierno, pero no acceso al poder; obtener esca&ntilde;os suficientes para legislar no tendr&aacute; efecto alguno si en las calles y en los barrios las movilizaciones y la ciudadan&iacute;a no acompa&ntilde;an esas leyes y las permiten porque las defienden; las transformaciones que m&aacute;s o menos t&iacute;midamente se puedan poner en marcha desde los parlamentos no cambian las reglas del juego y, por ello, ganar tendr&iacute;a m&aacute;s que ver con abrir un nuevo proceso constituyente, es decir, proponer y ganar unas nuevas reglas del juego, antes que componer con las existentes; las formas de pensar, actuar y desear no se cambian con decretos ni con leyes, hace falta un trabajo de movilizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n social constantes, etc.
    </p><p class="article-text">
        Todo estas ideas son, con diferencias y matices que pasar&eacute; por alto, probablemente ciertas. Pero se usan, a veces, como excusa, porque ganar da miedo. Excusa para ver antes la imposibilidad que la necesidad; excusa, tambi&eacute;n, porque el miedo paraliza y nos hace buscar lugares a salvo: perder, aunque parezca inveros&iacute;mil, ha sido el lugar en el que nos hemos refugiado durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Lacan que la histeria es el deseo de mantener el deseo insatisfecho: no tanto de no atreverse a desear, como de desear la propia imposibilidad de alcanzar y realizar el deseo, rechazar esa satisfacci&oacute;n y vivir c&oacute;modamente en su negaci&oacute;n. No exagero quiz&aacute; en calificar a una cierta pol&iacute;tica contestataria, de la que muchos venimos, de hist&eacute;rica: no nos atrev&iacute;amos a (pensar en) ganar, y menos a&uacute;n a pasar al acto e intentarlo. Si algo ha significado, por encima de muchas otras consideraciones, el ciclo de movilizaciones que ha dado lugar a este nuevo tri&aacute;ngulo formado por el fin del bipartidismo, la crisis del R&eacute;gimen del 78 y la irrupci&oacute;n de Podemos es, creo, el de superar la histeria por la que el miedo nos hac&iacute;a desear perder.  
    </p><p class="article-text">
        Creo que en Podemos nos hemos atrevido, s&iacute;, a (pensar en) ganar. Y creo, tambi&eacute;n, que las reflexiones que avanzaba m&aacute;s arriba sobre la diferencia irreductible entre ganar el poder y ganar las elecciones no s&oacute;lo no nos han servido como excusa paralizante, sino que, por el contrario, han sido centrales para la elaboraci&oacute;n de la l&iacute;nea organizativa, &eacute;tica y pol&iacute;tica de &iexcl;Claro que Podemos! Si ganar es el resultado conjunto de una estrategia pol&iacute;tico-electoral y de una subyacente movilizaci&oacute;n social y ciudadana, entonces creo que se entender&aacute; bien la propuesta de conjunto para la constituci&oacute;n formal de Podemos que hemos puesto encima de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta compuesta por una estrategia pol&iacute;tica de cara al pr&oacute;ximo ciclo electoral, de un modelo de organizaci&oacute;n que la haga posible y realizable (con las modificaciones que vaya incluyendo a medida que se alcancen acuerdos con otras propuestas), y un documento &eacute;tico que marque los l&iacute;mites de lo que cabe y no cabe en Podemos. Sin olvidar, claro, que esa propuesta se acompa&ntilde;a de un equipo humano capaz de materializarla y hacerla efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Jorge Moruno hace pocos d&iacute;as en su muro del Facebook que &ldquo;a la hora de plantear una propuesta &eacute;tica, pol&iacute;tica y organizativa, de cara a dise&ntilde;ar el ciclo al que se enfrenta Podemos en este a&ntilde;o pr&oacute;ximo, todos y todas deber&iacute;amos tener en la cabeza que quien presenta un documento, presenta igualmente la capacidad de poder llevarlo a cabo, de demostrarlo en la pr&aacute;ctica. Podr&iacute;a ser un poco irresponsable plantear una serie de propuestas si al mismo tiempo uno, o un equipo, no pretende ponerlas en pr&aacute;ctica&rdquo;. Esta es la diferencia entre hacer pol&iacute;tica e imaginarla. Y para ganar tenemos que hacer, construir, componer con lo posible sin renunciar a nada.
    </p><p class="article-text">
        Si ganar, como dec&iacute;a, es algo m&aacute;s que asaltar las instituciones, por necesario que esto sea en el actual contexto pol&iacute;tico, creo que debemos pensar la articulaci&oacute;n y definici&oacute;n de Podemos de forma, al menos, dual: una marca poderosa en la batalla pol&iacute;tico-electoral pero, al mismo e irrenunciable tiempo, una potente herramienta de movilizaci&oacute;n social y participaci&oacute;n ciudadana. Y si esto es as&iacute;, esta dualidad deber&aacute; quedar materializada tanto en el modelo organizativo como en la estrategia pol&iacute;tico-electoral que se proponga para Podemos. Y creo que as&iacute; lo hemos planteado en nuestros documentos.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al modelo organizativo propuesto, el reflejo de esta dualidad afecta al n&uacute;cleo mismo del sujeto de las decisiones: si de lo que se trata es de pensar Podemos como una organizaci&oacute;n imbricada en, y confundida con, la movilizaci&oacute;n y la participaci&oacute;n ciudadana, y no como una plataforma electoral m&aacute;s, no hay m&aacute;s opci&oacute;n que partir de una premisa organizativa irrenunciable pero in&eacute;dita: una persona un voto.
    </p><p class="article-text">
        Sin delegados internos, sin burocracias, sin poderes intermedios que acaben separando a ciudadanos pasivos de militantes con capacidad de decisi&oacute;n. Parece quiz&aacute; una obviedad, pero no est&aacute; siendo pensado as&iacute; en todos los documentos presentados en la Asamblea: creo que la organizaci&oacute;n deber&iacute;a pensarse desde su apertura a la sociedad civil, evitando las inercias habituales de las organizaciones tradicionales, que acaban cerr&aacute;ndose sobre s&iacute; mismas, pensando en y desde el adentro, y desatendiendo el afuera.
    </p><p class="article-text">
        La toma de decisiones (l&iacute;nea pol&iacute;tica, movilizaciones y acciones estrat&eacute;gicas, programas, listas electorales, portavoces y coordinaci&oacute;n interna, etc.) no puede ser sino decisi&oacute;n estrictamente colectiva e igualitaria, sin ninguna diferencia interna ni jerarqu&iacute;a alguna en la capacidad de decisi&oacute;n. Creo que esta estructura de participaci&oacute;n y decisi&oacute;n debe siempre partir de los temas, los debates, la creatividad e iniciativa, las l&iacute;neas de discusi&oacute;n y trabajo que marquen los c&iacute;rculos, que se convierten as&iacute; en el centro productivo y ejecutivo de Podemos: son los art&iacute;fices de los contenidos, las propuestas y las personas entre las que decidir. Pero considero un error, y lo digo abiertamente pero con todo el respeto y la humildad, proponer estructuras intermedias o diferencias de valor y capacidad de decisi&oacute;n entre los diferentes miembros de Podemos, como se hace desde algunos de los documentos organizativos alternativos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no dotar&iacute;a de m&aacute;s democracia al modelo, ni de m&aacute;s capacidad de acci&oacute;n a los c&iacute;rculos, sino que separar&iacute;a a la organizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, y cortocircuitar&iacute;a la capacidad de crecimiento de Podemos como organizaci&oacute;n en movimiento, confinando la estructura a la l&oacute;gica m&aacute;s o menos cl&aacute;sica de los partidos. Lo que nos convertir&iacute;a en una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s, para bien (estructuras de poder internas visibles y reconocidas, que permitan ordenar y distribuir internamente el poder en y de la organizaci&oacute;n), pero, tambi&eacute;n y sobre todo, para mal (autonom&iacute;a de esas estructuras de poder, dependencia de sus miembros de la continuidad en la organizaci&oacute;n, aislamiento y separaci&oacute;n de la sociedad civil organizada y en v&iacute;as de hacerlo, disputas por el poder interno que adquieren m&aacute;s centralidad que la pugna por el poder externo... &iexcl;un viejo conocido!).
    </p><p class="article-text">
        Nos jugamos m&aacute;s de lo que parece en la definici&oacute;n de la relaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n con la sociedad civil y la ciudadan&iacute;a movilizada. Todo cambia si el modelo organizativo es pensado y definido desde una mirada interna, que piensa y construye la organizaci&oacute;n como un fin en s&iacute; mismo, donde la estructura depende y deriva fundamental o exclusivamente del trabajo de sus miembros m&aacute;s activos y con m&aacute;s tiempo disponible para la militancia, o si se concibe desde su capacidad de interrelaci&oacute;n con la ciudadan&iacute;a movilizada. Desde la primera mirada no solo se edifican fronteras entre el adentro y el afuera, sino que se acaba convirtiendo el adentro en una suerte de comunidad autorreferente, no solo incapaz de crecer y confundirse con la sociedad misma, sino obligada a reproducir las viejas l&oacute;gicas de promoci&oacute;n y visibilizaci&oacute;n internas.
    </p><p class="article-text">
        La disyuntiva es cristalina, adem&aacute;s de crucial: o los candidatos para las listas electorales y los responsables pol&iacute;ticos y organizativos son aquellos que se han destacado por su trabajo en y para la sociedad civil (en los barrios, los centros de trabajo, los centros de investigaci&oacute;n e intervenci&oacute;n social, en las asociaciones vecinales o profesionales, en las plataformas por la vivienda, la salud, la educaci&oacute;n, la cultura&hellip;); o son aquellos que han destacado en el trabajo y las labores internas (aquellos que han dedicado m&aacute;s horas a las asambleas, m&aacute;s trabajo de persuasi&oacute;n y convicci&oacute;n entre los militantes, m&aacute;s y mejores relaciones sociales y personales en la organizaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        No hay, me temo, muchos espacios intermedios entre una y otra opci&oacute;n, y podemos correr el riesgo, tr&aacute;gicamente habitual por otra parte, de construir una organizaci&oacute;n pivotada por una suerte de mercado de trabajo militante interno, incapaz de trabajar con, o incorporar a, los actores m&aacute;s implicados y movilizados en la transformaci&oacute;n de nuestros barrios, ciudades e instituciones. Este ha sido, quiz&aacute;, el mayor lastre de las organizaciones pol&iacute;ticas tradicionales, y es absolutamente esencial no repetir el error: solo una organizaci&oacute;n que difumine sus fronteras con la sociedad, que se confunda con ella y sus agentes m&aacute;s movilizados, puede estar a la altura del desaf&iacute;o planteado: un partido abierto a la sociedad civil organizada y movilizada.
    </p><p class="article-text">
        Esta apertura a la sociedad civil no pude negar, porque ser&iacute;a suicida hacerlo, la necesidad de una estructura de coordinaci&oacute;n eficaz. De nuevo, &eacute;sta debe responder a esa necesaria dualidad partido/movimiento: por un lado, un consejo ciudadano compuesto por toda esa gente ya movilizada y comprometida por la transformaci&oacute;n social que sea capaz de articular todo el trabajo pol&iacute;tico y propositivo de los c&iacute;rculos, que le d&eacute; forma y lo haga viable. Por otro, un portavoz o secretario, con su correspondiente equipo de trabajo, democr&aacute;ticamente elegidos y, sobre todo, seguidos de un control democr&aacute;tico permanente que incluya, por supuesto, la revocaci&oacute;n. Portavoz o secretario que pueda reaccionar de forma coherente y &aacute;gil a las necesidades de un ciclo pol&iacute;tico-electoral adverso y vertiginoso. Es esta la otra cara de la moneda: la de las implicaciones del ciclo electoral que se nos avecina, la de la necesidad de una voz que amplifique y cohesione las miles que forman Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es posible, claro, crear m&aacute;s estructuras de coordinaci&oacute;n, dos, tres o incluso siete -como se han llegado a proponer-, pero no har&iacute;amos sino difuminar los mensajes, crear estructuras m&uacute;ltiples de direcci&oacute;n separadas de los c&iacute;rculos y de los miembros de Podemos, sin aumentar necesariamente, antes al contrario, la democracia interna: dos, tres o siete estructuras de coordinaci&oacute;n de mayor dif&iacute;cil control democr&aacute;tico; dos, tres o siete equipos aut&oacute;nomos de decisi&oacute;n y trabajo; y, necesariamente, dos, tres o siete l&iacute;neas diferenciadas de comunicaci&oacute;n hacia fuera... &iquest;con qu&eacute; objetivo? Creo que el de proporcionar m&aacute;s espacios internos de poder para los miembros m&aacute;s activos de Podemos. Objetivo sin duda leg&iacute;timo. El problema, una vez m&aacute;s, es que as&iacute; seguimos pensando la organizaci&oacute;n desde su interior, desatendiendo quiz&aacute; que ganar es, por encima de todo, ganar un pa&iacute;s, no una arquitectura organizativa.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia electoral que hemos propuesto para los pr&oacute;ximos comicios (municipales y auton&oacute;micas primero, generales muy poco tiempo despu&eacute;s) tambi&eacute;n refleja y materializa, de forma igualmente n&iacute;tida, la dualidad organizaci&oacute;n/movimiento. &iquest;C&oacute;mo? Pensando los tres momentos electorales como un todo que transita, primero, por la necesaria cristalizaci&oacute;n de la movilizaci&oacute;n social y la participaci&oacute;n ciudadana, esa que ha tenido lugar en los municipios desde hace ya a&ntilde;os mediante movimientos sociales, asociaciones y colectivos.
    </p><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula es clara: a trav&eacute;s de plataformas ciudadanas, se llamen Ganemos o no, y sean las ya existentes u otras que se vayan articulando en los pr&oacute;ximos meses, pero que permitan sumar a todos los actores de la sociedad civil que se han dejado la piel en el territorio y que no necesariamente se sienten parte activa de Podemos, pero s&iacute; de sus objetivos pol&iacute;ticos y organizativos. Despu&eacute;s, o al mismo tiempo, las elecciones auton&oacute;micas, verdadero pr&oacute;logo de las generales y, por ello, espacio sustantivo en el que estar presentes con nuestro nombre y poder as&iacute; consolidar el partido/marca.
    </p><p class="article-text">
        Movimiento y organizaci&oacute;n, sociedad civil movilizada y nueva herramienta pol&iacute;tico-electoral: municipales con la sociedad civil movilizada y auton&oacute;micas con Podemos. Y todo ello coronado por la s&iacute;ntesis necesaria de ambas caras de la moneda: la construcci&oacute;n de mayor&iacute;as ciudadanas con expresi&oacute;n y traducci&oacute;n pol&iacute;tica que encuentren en Podemos el espacio pol&iacute;tico y la herramienta ciudadana para convertir las pr&oacute;ximas elecciones generales en un plebiscito al R&eacute;gimen del 78. Ni m&aacute;s ni, claro, menos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos planteado que la decisi&oacute;n acerca de &eacute;sta, u otra estrategia pol&iacute;tico-electoral de conjunto, sea tomada por toda la gente que forma parte de Podemos. C&iacute;rculos, inscritos, colaboradores, simpatizantes&hellip; todos. Pero caben otras opciones, como en todo. Y no es un asunto menor hacerse la pregunta, que algunos documentos alternativos plantean, de si presentarse o no como Podemos no deber&iacute;a ser una decisi&oacute;n que se tomara c&iacute;rculo a c&iacute;rculo, respetando as&iacute; su plena autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta compleja, sin duda, para la que no encuentro m&aacute;s respuesta que s&iacute; se puede, por supuesto, pero a riesgo, y muy alto, de no disponer de esta forma de una estrategia coherente para el pr&oacute;ximo ciclo pol&iacute;tico-electoral. Y me temo que esta ausencia nos obligar&iacute;a a confiar en que una mano invisible armonice las decisiones aut&oacute;nomas de cerca de 1000 c&iacute;rculos, y genere de forma m&aacute;s o menos espont&aacute;nea una estrategia coherente. Y eso es, me temo, poco factible.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente podemos prescindir de esa estrategia coherente, pero habr&iacute;a quiz&aacute; que aceptar, de nuevo, que esta ausencia no es algo que se busque en s&iacute; mismo, no una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, sino el resultado de priorizar las l&oacute;gicas internas de la organizaci&oacute;n por encima de una mirada de conjunto, tanto en el espacio (qu&eacute; funciona mejor para todo el territorio, sabiendo que lo que puede ser bueno para un lugar concreto puede no serlo para otro, y que puede no haber criterios de justicia aplicables a cada localidad de manera diferenciada), como en el tiempo (lo que puede parecer &oacute;ptimo en lo inmediato, o en unas elecciones concretas, puede jugar en contra a medio o largo plazo, es decir, en las siguientes elecciones). Mirada hacia adentro o, de nuevo, mirada hacia fuera.
    </p><p class="article-text">
        Pero si Podemos no es propiedad del que lo trabaja, sino del que lo hace suyo, entonces es de todos y cada uno de los que se sienten parte, y deben ser ellos y ellas los y las que decidan sobre todo. Sin m&aacute;s l&iacute;mite que el de atrevernos a pensar en ganar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Lago]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pensar-ganar-partido-movimiento-electoral_129_4609173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2014 18:51:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensar en ganar: partido, movimiento y ciclo electoral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atreverse a vencer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/atreverse-vencer_129_4621936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690d0bf8-80c2-4fef-abce-ff606467a4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Atreverse a vencer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Desde Podemos estamos demostrando que nuestra voluntad democratizadora ha echado a andar en nuestros propios procesos de toma de decisiones, y que es, ya, independiente de cualquier voluntad individual o grupal"</p><p class="subtitle">"Ser una fuerza protagonista en los comicios municipales y autonómicos es un paso irrenunciable tanto para impulsar el empoderamiento ciudadano como para disputar después las elecciones generales"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&ldquo;La propuesta del equipo <a href="http://claroquepodemos.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Claro que Podemos</strong></a> es fruto de un intenso debate colectivo y hunde sus ra&iacute;ces en el conocimiento profundo de la multiplicidad de posiciones y realidades concretas del Estado&rdquo;, afirman los autores, integrantes del equipo Claro que Podemos, liderado por Pablo Iglesias, y que ha presentado la propuesta organizativa del mismo nombre</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La apertura del debate sobre la estrategia pol&iacute;tica y electoral de Podemos ha precipitado un desbordante torrente de opiniones y emociones encontradas. Reflejo, una vez m&aacute;s, del proceso profundamente democr&aacute;tico en el que estamos inmersos para constituir esta herramienta de cambio pol&iacute;tico y recuperaci&oacute;n de nuestra soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los patrocinadores de la vieja pol&iacute;tica desear&iacute;an caracterizar este proceso como impuesto, decidido por c&uacute;pulas que desde sus soberbios sillones organizan la vida de la gente corriente o de sus militantes, pues &eacute;se es el &uacute;nico lenguaje que entienden y la &uacute;nica pol&iacute;tica que practican. Pero una vez m&aacute;s, desde Podemos estamos demostrando que nuestra voluntad democratizadora ha echado a andar en nuestros propios procesos de toma de decisiones y que es, ya, independiente de cualquier voluntad individual o grupal: cientos de c&iacute;rculos, cientos de miles de afiliados y miles de personas registradas en las distintas herramientas de participaci&oacute;n online est&aacute;n protagonizando los debates centrales y la toma de decisiones sobre la propuesta pol&iacute;tica y organizativa de Podemos. No hay vuelta atr&aacute;s, el proceso democratizador es irreversible. Las propuestas est&aacute;n encima de la mesa y la estructura de deliberaci&oacute;n colectiva tambi&eacute;n: toca asumir la responsabilidad de debatir y tomar partido, sin perder de vista ni por un segundo el motivo por el que estamos aqu&iacute;: atrevernos a vencer.
    </p><p class="article-text">
        Imaginarnos vencer, atrevernos a hacerlo, nunca ha sido una tarea sencilla. Implica, de entrada, romper con las viejas inercias que muchos arrastr&aacute;bamos desde hace ya demasiado tiempo, esas que nos llevaban a preferir el refugio de nuestras certezas, nuestras identidades, s&iacute;mbolos y verdades, antes que abrirnos a la posibilidad real de contrastarlas y ponerlas en com&uacute;n con las de todos y todas aquellas para las que estaban supuestamente destinadas.
    </p><p class="article-text">
        Las personas que conformamos Podemos confiamos firmemente en nuestra victoria, la de las mayor&iacute;as sociales que recuperan su soberan&iacute;a y se organizan para decidir sobre sus propias vidas. Hay algo fundamental que aprendimos del 15M: se es lo que se hace, no lo que se dice. Si queremos democracia, la practicamos. Ya no es momento de pensar en un futuro ideal separado del presente: lo que queremos para ma&ntilde;ana lo construimos ahora. Y lo hacemos entre todas y todos. As&iacute;, nuestra victoria pasa hoy por actuar la democracia, por demostrar que estamos ya construyendo una nueva institucionalidad que nos mueve hacia una vida m&aacute;s digna y m&aacute;s plena.
    </p><p class="article-text">
        Por ello las decisiones en Podemos las tomamos colectivamente: porque nuestro objetivo democratizador es tambi&eacute;n nuestro &uacute;nico m&eacute;todo posible. La estrategia electoral, en tanto decisi&oacute;n central de Podemos para este ciclo pol&iacute;tico, no pod&iacute;a afrontarse sino a trav&eacute;s de esos procedimientos de deliberaci&oacute;n y decisi&oacute;n compartida. 
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de abrir este intenso debate en la Asamblea Ciudadana han sido los mismos que asumieron la responsabilidad, hace tan s&oacute;lo unos meses, de inventar Podemos cuando casi nadie confiaba en ellos. Hasta ahora la estrategia electoral era motivo central de muchas de nuestras conversaciones, pero ning&uacute;n equipo hab&iacute;a confiado tanto en su propuesta como para someterla a la cr&iacute;tica y el debate colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Este equipo abre fuego, adem&aacute;s, con una <a href="http://claroquepodemos.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>propuesta s&oacute;lida y coherente,</strong></a> en la que la estrategia pol&iacute;tica y electoral forma parte de una propuesta integral para hacer de Podemos una herramienta ganadora. Los principios y documentos &eacute;ticos, organizativos y pol&iacute;ticos no pueden entenderse aislados; est&aacute;n estrechamente imbricados, configurando en su conjunto un proyecto pol&iacute;tico completo para el cambio. Este proyecto unitario se asienta, para consolidarlas, en las se&ntilde;as de identidad que nos han permitido llegar hasta aqu&iacute;: empoderamiento ciudadano, participaci&oacute;n, transparencia y democracia. Esto no son solo palabras, ni esl&oacute;ganes eficaces para una campa&ntilde;a, son principios estructurantes de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que prefigura un modelo de pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; consiste ese proyecto? </strong>El objetivo pol&iacute;tico fundamental es convertir la indignaci&oacute;n en cambio pol&iacute;tico, traducir las demandas y consensos de una mayor&iacute;a social ya en proceso de ruptura democr&aacute;tica en una mayor&iacute;a pol&iacute;tica que construya un nuevo proyecto de pa&iacute;s. Eso es vencer, y se vuelve imposible sin una organizaci&oacute;n que vehicule el proceso de empoderamiento popular que implica ese objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Por ello apostamos por no repetir viejas f&oacute;rmulas organizativas que alejen a Podemos de la ciudadan&iacute;a. Podemos debe ser una herramienta cuyas din&aacute;micas de trabajo y toma de decisiones intensifiquen cada vez m&aacute;s la construcci&oacute;n de fuerza social organizada para el cambio. Cualquier f&oacute;rmula que priorice crear una estructura de poder interna a fortalecer los procesos de empoderamiento popular nos aleja de nuestros objetivos pol&iacute;ticos. Las estructuras por delegados, con representantes de representantes de la gente, cortocircuitan la participaci&oacute;n directa de todos los miembros de Podemos y desaniman a la mayor&iacute;a. Las estructuras que s&oacute;lo permiten participar y decidir activamente en la organizaci&oacute;n a las personas que dedican m&aacute;s tiempo o disponen de m&aacute;s experiencia elitizan la pol&iacute;tica y niegan a la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n la posibilidad de hacerse parte de la toma de decisiones. Por eso apostamos por dejar de mirarnos hacia dentro, y mirar fundamentalmente hacia fuera. Ya no hay excusas: las nuevas herramientas de participaci&oacute;n permiten materializar la f&oacute;rmula de una persona un voto, haciendo posible que todo sea decidido por aquellos y aquellas que quieren implicarse en Podemos: desde las listas electorales a los programas pol&iacute;ticos, pasando por los portavoces y responsables de la coordinaci&oacute;n interna. Todos y todas estamos permanentemente invitadas a participar del debate y la toma de decisiones, respetando y poniendo en valor los ritmos, tiempos y experiencias diversas de cada persona.
    </p><p class="article-text">
        En esta propuesta, Podemos es de todos y todas y no es, a la vez, de nadie. Podemos es, claro, de todos y cada uno de los miembros m&aacute;s activos en los c&iacute;rculos, aquellos que proponen las l&iacute;neas pol&iacute;ticas de la organizaci&oacute;n y la relaci&oacute;n con la sociedad civil, aquellos que trabajan en la ampliaci&oacute;n del campo de batalla y la deliberaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n constantes. &Eacute;sta es de hecho la columna vertebral de Podemos, y como tal debe ser valorada y fortalecida. Pero no s&oacute;lo. Podemos es, necesariamente tambi&eacute;n, una herramienta para la participaci&oacute;n y el empoderamiento de una mayor&iacute;a social creciente que necesita espacios de articulaci&oacute;n pol&iacute;ticos para darle la vuelta a este pa&iacute;s. Poner en valor a los c&iacute;rculos y a los integrantes m&aacute;s activos de Podemos no puede suponer la exclusi&oacute;n del resto de la gente. Necesitamos una organizaci&oacute;n que reconozca el valor incalculable de los primeros, garantizando que sean ellos los que hagan las preguntas y definan los debates. Una organizaci&oacute;n que, a la vez, invite permanentemente a participar, decidir y empoderarse a quien todav&iacute;a no ha dado el paso, pero quiere hacerlo. Por sobre todo, una organizaci&oacute;n en la que todos y todas somos importantes.
    </p><p class="article-text">
        Podemos debe ser, tambi&eacute;n, un espacio de responsabilidad colectiva, que huya de las miradas parciales tanto en el espacio (lo que vale para mi ciudad o pueblo puede no funcionar en otros) como en el tiempo (lo que suma hoy puede restar ma&ntilde;ana). Esto obliga a entender el pr&oacute;ximo ciclo pol&iacute;tico electoral como un todo, atendiendo a la especificidad de cada cita electoral desde una estrategia de conjunto. Esta estrategia nos lleva a destacar de nuevo que Podemos no naci&oacute; para ser una fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s, ni para ocupar un lugar testimonial desde el que influir t&iacute;midamente en el destino de una pol&iacute;tica y unas instituciones que le son siempre ajenas. No, Podemos naci&oacute; para ser una herramienta con la que recuperar nuestra soberan&iacute;a. Tenemos que atrevernos a ganar, sabiendo bien que la victoria nunca es solamente electoral, sino social y sobre todo ciudadana. Todos nuestros esfuerzos, cada uno de nuestros pasos, han de caminar firmes para darle la vuelta a este pa&iacute;s. Por ello decimos que las elecciones generales son el escenario m&aacute;s importante de este ciclo electoral. Pero decimos, tambi&eacute;n, que impulsar el empoderamiento popular desde cada pueblo y cada ciudad, llegando hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n, es nuestra tarea por excelencia, que debe concretarse no s&oacute;lo en nuestras din&aacute;micas organizativas, sino tambi&eacute;n en nuestra apuesta pol&iacute;tica institucional.
    </p><p class="article-text">
        Ser una fuerza protagonista en los comicios municipales y auton&oacute;micos es un paso irrenunciable tanto para impulsar el empoderamiento ciudadano como para disputar despu&eacute;s las elecciones generales. No vamos a salir de la agenda pol&iacute;tica, porque nacimos para quedarnos. Y vamos a estar presentes de la &uacute;nica manera que sabemos estar: transformando con nuestras propias manos y mentes la vida concreta de nuestros pueblos, barrios y ciudades, y disputando a la casta las instituciones desde esos procesos de construcci&oacute;n de nueva institucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Concentrar nuestra fuerza e identidad en unas candidaturas auton&oacute;micas que se presentan como antesala de las elecciones generales nos permite incrementar nuestras posibilidades de ganar en el &aacute;mbito pol&iacute;tico institucional. Nos permite, sobre todo, afrontar despu&eacute;s la dif&iacute;cil y comprometida tarea de participar de las instituciones de forma responsable, y demostrar que quienes conformamos Podemos hemos puesto encima de la mesa propuestas pol&iacute;ticas necesarias, solventes y realizables. Que somos una alternativa de gobierno real.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar por las candidaturas ciudadanas que se est&aacute;n fraguando en los municipios, o por aquellas que probablemente lo hagan en los pr&oacute;ximos meses, es una apuesta decidida por el fortalecimiento de los procesos de empoderamiento popular. Esta propuesta no habla de nuestra incapacidad para gobernar o para organizarnos, aunque sabemos que somos una herramienta joven y con un desarrollo desigual de nuestras din&aacute;micas organizativas, y eso debe llevarnos a un ejercicio de responsabilidad colectiva. Tampoco habla de una posible desconfianza en nosotros y nosotras mismas, m&aacute;s bien al contrario. Es una propuesta que conf&iacute;a en Podemos, y potencia por ello las se&ntilde;as de identidad que nos han permitido llegar hasta aqu&iacute;: la participaci&oacute;n y el empoderamiento popular desde los &aacute;mbitos de construcci&oacute;n de la pol&iacute;tica m&aacute;s cercanos a nuestra vida diaria: nuestros pueblos y ciudades. Una apuesta por tejer redes y por traducir por fin al &aacute;mbito pol&iacute;tico institucional los procesos de empoderamiento ciudadano que desde hace a&ntilde;os se vienen consolidando en nuestros municipios. De hecho, esta apuesta solo puede tener &eacute;xito y sentido si el inmenso trabajo de todos los miembros de Podemos &ndash;en sus c&iacute;rculos, en las redes y en los debates colectivos&ndash; se pone al servicio de estas candidaturas de unidad popular (y no de suma de siglas ni de viejas f&oacute;rmulas disfrazadas de lo nuevo) para producir con ellas, desde las exigencias de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, transparencia y participaci&oacute;n ciudadana que nos definen, el primer paso de una profunda transformaci&oacute;n social y pol&iacute;tica que empezar&aacute; en nuestros pueblos, ciudades y barrios, y acabar&aacute; d&aacute;ndole la vuelta al pa&iacute;s entero.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta es la propuesta que presenta el equipo <a href="http://claroquepodemos.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Claro que Podemos.</strong></a> Una propuesta que es adem&aacute;s fruto de un intenso debate colectivo entre compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que llevan meses dej&aacute;ndose la piel en esta herramienta de empoderamiento popular que es Podemos, y que hunde sus ra&iacute;ces en el conocimiento profundo de la multiplicidad de posiciones y realidades concretas que existen a lo largo y ancho del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pretender que la propuesta no generase un torrente de apasionadas opiniones es no entender la democracia. Celebrar la implicaci&oacute;n de la gente en el debate, la toma de partido y el compromiso con &eacute;ste u otro planteamiento es apostar por ejercer la democracia y no s&oacute;lo predicarla. Por ello la tarea ahora es volcar todos nuestros esfuerzos y toda nuestra ilusi&oacute;n en fortalecer y enriquecer el debate, haciendo confluir diferentes propuestas a trav&eacute;s de los procesos de deliberaci&oacute;n colectiva que nos caracterizan, y asegurando la implicaci&oacute;n activa de todos y todas.
    </p><p class="article-text">
        Huyamos de los debates a puerta cerrada y de los procesos de toma de decisiones vehiculados por grupos de poder internos: hagamos florecer la reflexi&oacute;n colectiva hasta salir de la Asamblea Ciudadana con una estrategia pol&iacute;tica y electoral ganadora y un partido cohesionado para hacerla realidad.
    </p><p class="article-text">
        El debate est&aacute; servido. Participemos de &eacute;l con responsabilidad y alegr&iacute;a. Atrev&aacute;monos a ganar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Montero, Jorge Lago]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/atreverse-vencer_129_4621936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2014 18:32:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Atreverse a vencer]]></media:title>
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