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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Suárez Cortés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene_suarez_cortes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Suárez Cortés]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Esa blanca y ciega luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/esa-blanca-y-ciega-luz_132_2538693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un hombre le pregunta a un poeta cuánto es el precio por su sensibilidad mientras acaricia la cartera repleta de billetes. El poeta responde y accede al intercambio.</p></div><p class="article-text">
        Genio se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Se estira el gato en su butaca, hebras se desprenden de su pelaje. A punto de que la gravedad decida emprender la misi&oacute;n de hacer que se mantengan en el espacio, suspendidos entre su propietario y el suelo helado, la gravedad se cansa y los deja caer lentamente.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Porque al final de un camino inacabado con niebla arbitraria y siempre venida del este recojo las partes que un d&iacute;a me parecieron geniales pero rid&iacute;culas ahora las empujo al fondo del armario en cajones de costillas donde se acumula el polvo que no sopl&oacute; en invierno?
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo nada parece lo suficientemente relevante como para quedarse unos meses m&aacute;s, un poco m&aacute;s... Miro c&oacute;mo el car&aacute;cter del ignorante inteligente se levanta de su silla de pl&aacute;stico, sin tambalearse, sin derramar l&aacute;grimas por el desastre venidero que cambiar&aacute; todo y grita algo sobre que merec&iacute;a m&aacute;s nota, que hab&iacute;a hecho la media de sus ex&aacute;menes y le hab&iacute;a salido otra calificaci&oacute;n mucho m&aacute;s alta. Qu&eacute; est&uacute;pido, qu&eacute; idiotas. Desde una esquina Literatura escupe en el suelo y luego r&iacute;e. Giro la cabeza para ver c&oacute;mo sus palabras se deslizan entre sus dientes puntiagudos y su lengua, Sibila de su alma encadenada que transcribe en sonidos lo que canta, serpentea entre sus piezas de marfil. S&eacute; lo que le hace tanta gracia.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi propia silla de pl&aacute;stico gastado por el tiempo y el espacio que nos estruja cada vez m&aacute;s, que nos hace m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada tiene sentido. Nada importa. Est&aacute;s condenado al fracaso. Lo he repetido tantas veces...&rdquo; Me lamento. Vuelvo a tirar de mi cabeza como si mi cuerpo de trapo fuera literal. Arranco pellejo viejo. Genio dice tanto y yo casi no puedo seguirlo. Es un juez y yo tomo notas de manera enfermiza. Se me ha vuelto a soltar el mech&oacute;n de pelo que nunca quiso ser de donde pertenec&iacute;a. El coraz&oacute;n bombea a la misma velocidad que la consciencia se cuela entre mis categor&iacute;as... Confundo mis bordes con los suyos; ya no s&eacute; donde termino yo y donde empieza el resto de m&iacute;, los otros reflejos...
    </p><p class="article-text">
        Un cr&iacute;tico desde otra silla dos filas por detr&aacute;s de m&iacute;, se queja que hay un hombre que solo escribe sobre la nostalgia de su pasado. Puede que sea de lo &uacute;nico que tenga que escribir, puede que su anamnesis florezca en forma de tulip&aacute;n rojo en el s&oacute;tano oscuro de su memoria incapaz de romper con el recuerdo, entre maletas destartaladas por los viajes del ayer y ba&uacute;les enmohecidos del roc&iacute;o de cada ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se elije en el manicomio la droga que te prefieras pinchar, se coloca la aguja en una vena y se inyecta el l&iacute;quido; obsesiones, ideas, monstruos, recuerdos, futuro, n&uacute;meros, letras, historias... &iquest;A qui&eacute;n le importa? &iquest;A qu&eacute; mundo le interesa lo suficiente?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Mi voz retumba en la sala de luz blanca artificial. Los dem&aacute;s, absortos, miran al aire y a sus part&iacute;culas buscando... perdidos.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre le pregunta a un poeta cu&aacute;nto es el precio por su sensibilidad mientras acaricia la cartera repleta de billetes. El poeta responde y accede al intercambio. Decide empaquetar en explicaciones y pr&oacute;logos lo que sent&iacute;a al hablar sobre el premio de la soledad, sobre la belleza de la muerte y lo hermosa que parece la idea a principios de septiembre, a comienzos de un final... Sobre el dolor de las agujas abriendo profundos y boqueantes huecos cut&aacute;neos, cuevas de delitos, de constituciones que por falta de acuerdo jam&aacute;s llegaron a terminarse. Archivadas quedan las opciones correctas.
    </p><p class="article-text">
        Bocas abiertas, fauces desplegadas, lamen el mundo en busca de pasiones que desgarrar y tragar. Sus pulmones necesitados se escabullen de los desiertos desangelados de las tripas deshidratadas. Los &uacute;ltimos suspiros acaban enterrados debajo de barcos encallados en arenas profundas de un mar gris... Absorben las bestias las &uacute;ltimas gotas de&nbsp;amor, dolor, pasi&oacute;n, placer, desolaci&oacute;n, p&eacute;rdida, amanecer.
    </p><p class="article-text">
        Aparto la mirada.
    </p><p class="article-text">
        Noto c&oacute;mo el rojo se escabulle de m&iacute;, se desparrama creando grandes lagunas de l&iacute;quido escarlata. Intento recogerlo, lo bebo y lamo como si fuera un perro sediento en una fuente. Llevo tanto tiempo bajo el terror de perderlo que mis labios ya no responden, y mi lengua cansada solo espera que las gotas caigan por s&iacute; solas... No hay m&aacute;s madrugadas. Genio ya no habla, y yo ya no tomo notas... Me qued&eacute; en medio de alguna pregunta pasada sobre la lactosa y un probable futuro en el que tenga que afirmar que pensar en positivo no es que vaya a salir bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al rey le pesa la corona. Sus ojos vendados y su cr&aacute;neo cada vez con menos piel y m&aacute;s hueso me recuerdan a la decadencia de&nbsp;esta&nbsp;gran obra. El gui&oacute;n es bueno, el director tambi&eacute;n, y las actuaciones, inmejorables, &iquest;qu&eacute; es lo que falla, entonces? Cuando el tel&oacute;n baja no hay suficientes tramoyistas para hacerlo subir de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos sentados, esperando, mirando, aplaudiendo de vez en cuando. El rey deja resbalar su rifle, esa guerra perdida... la prostituci&oacute;n del arte... y a&uacute;n as&iacute; dice mi amor plat&oacute;nico que es la &uacute;nica posibilidad de trascendencia.
    </p><p class="article-text">
        Escribo con tiza en el respaldo de mi silla que Genio me ha escupido y luego se ha marchado. S&eacute; que volver&aacute;, pero esta indiferencia que crece, la nada absorbi&eacute;ndolo todo&nbsp;de m&iacute;, pero de ti tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rugen de nuevo los leones. Dice Literatura que est&aacute; cansada de estar de pie. &ldquo;Si&eacute;ntate en mis piernas, rompe mis rodillas bajo el peso de tu armadura, luego l&eacute;eme algo que no haya escuchado antes &nbsp;y d&eacute;jame creer&rdquo;. Mis ojos de pez se inyectan de sangre,&nbsp;m&aacute;s espesa, m&aacute;s lenta, m&aacute;s agotada...Se pelean los gusanos por una parcela de piel, el rey no puede recuperar sus dominios... el ego&iacute;smo pudre la tierra, mata la vida y el orgullo guarda sequ&iacute;as...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Perd&oacute;nalos a&nbsp;ellos&nbsp;que conforman una humanidad decadente porque no saben lo que hacen. Llora la vieja.
    </p><p class="article-text">
        Perdidos y abandonados a su suerte en los infiernos de la conciencia. Errantes condenados a buscar desesperados un reflejo que reconozcamos. Persiguiendo una blanca luz ciega.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/esa-blanca-y-ciega-luz_132_2538693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2015 06:23:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Esa blanca y ciega luz]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quiero decir algo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/quiero-decir-algo_132_2654635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias por hacernos crecer, por ser tan buenos con una panda de inútiles que muchas veces no quisieron escuchar esos consejos que tanta falta nos hacían y que tan poco caso les hacíamos.</p></div><p class="article-text">
        Levanto la mano en un aula en la que todav&iacute;a queda el eco de pisadas, de risas, de murmullos a los que se les exig&iacute;a silencio, de historias de unos y de otros, de recuerdos, del pasado y del presente, porque el ahora siempre impera en un aula. Callado y sentado en una esquina, detr&aacute;s de m&iacute; y de mi mano levantada que pide la palabra a todos los profesores de mi historia como estudiante las 24 horas al d&iacute;a, y a todos los alumnos, compa&ntilde;eros que me rodeaban, que rodean y que segu&iacute;an rode&aacute;ndome cada vez que pensaba en ellos porque eran mi mundo, eran la realidad a la que le ped&iacute;a a gritos que no dejasen de existir, porque confieso que yo tambi&eacute;n me he visto en el lugar del esclavo sin opini&oacute;n que repet&iacute;a lo que le dec&iacute;an y tambi&eacute;n he sido la revolucionaria que ha dicho basta, amando siempre el lugar que se manten&iacute;a estable aun siendo consciente de que no paraba de cambiar. Todos los a&ntilde;os se iba gente, todos los a&ntilde;os pensaba &ldquo;ya queda menos&rdquo; y ahora que no queda nada: lloro. Me caen las l&aacute;grimas imparables, porque se&ntilde;ores, j&oacute;venes de presente apelable en cada una de sus acciones (juventud), he estado tanto tiempo aqu&iacute;, tantos cambios en m&iacute; ha sido testigo este edificio, los profesores y mis compa&ntilde;eros que lloro, porque ves c&oacute;mo tu historia est&aacute; escrita en cada aula que has habitado durante seis horas y en las que mentalmente has estado toda una tarde pensado que al d&iacute;a siguiente ten&iacute;as que entregar todas esas tareas que al principio parec&iacute;an insulsas, una p&eacute;rdida de tiempo y con el paso de los a&ntilde;os han significado una ense&ntilde;anza en s&iacute; mismas; del esfuerzo, del compromiso, de la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Hemos crecido en este edificio, <em>o en otro, pero centro de ense&ntilde;anza todos</em>, y hemos vivido, en esta dulce burbuja que nos rodeaba seis horas al d&iacute;a en la que siempre pod&iacute;as jugar a ser un profesional de los pasillos, en la que pod&iacute;as ser y se te permit&iacute;a pensar y tu opini&oacute;n importaba porque pod&iacute;as hacer todas las preguntas que quisieras, daba la casualidad que estabas ah&iacute; para eso, para eso y para escuchar. A veces te hac&iacute;as con una peluca blanca y un mazo, para dar una imagen de imparcialidad y dignidad a tu cuerpo adolescente y juzgabas, a todos y a todo y te hac&iacute;as experto en injusticias, aquellas que eran el resultado de una b&uacute;squeda de culpables para los errores que &eacute;ramos incapaces de reconocer. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso en mi &uacute;ltimo a&ntilde;o, a estas alturas quiero confesar cosas, no s&eacute;, me apetece, quiero decir que siempre, cada septiembre, pod&iacute;as empezar de cero y recrearte de nuevo a ti mismo porque hab&iacute;a pasado un verano y ese verano, <strong>estos</strong> veranos, eran geniales, pod&iacute;as ir recogiendo en una lista de pros y contras del a&ntilde;o anterior e intentar mejorar el siguiente. 
    </p><p class="article-text">
        Era fant&aacute;stico. Lo ser&aacute;, tambi&eacute;n, lo s&eacute;. Pero como de nuestro futuro no tenemos constancia y solo podemos tirar de memoria, eso hago. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que quiero agradecer, quiero seguir llorando porque lo que perder&eacute; y por lo que ganar&eacute;, a todos aquellos que nos han legado su conocimiento, su poder, su sabidur&iacute;a, de esa manera tan gratuita, porque el sueldo no significa nada a las ocho de la ma&ntilde;ana y frente a una clase abarrotada y mucho menos a la una de ma&ntilde;ana bajo un flexo de luz amarilla que envuelve a tus ojos en una bruma espesa corrigiendo ex&aacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por hacernos crecer, por ser tan buenos con una panda de in&uacute;tiles que muchas veces no quisieron escuchar esos consejos que tanta falta nos hac&iacute;an y que tan poco caso les hac&iacute;amos. Cu&aacute;nto me arrepiento de no haber hecho las cosas mejor en su momento. Prometo no cometer ese error en adelante. Prometedlo vosotros tambi&eacute;n. Aprended de los errores de otros, porque aunque nunca es tarde para aprender y madurar, la verdad es que hay cosas que caducan y la vida es demasiado corta como para no hacer hoy lo que puedes hacer hoy. Que ma&ntilde;ana no sabemos lo que pasar&aacute; y siempre se llega tarde aunque el reloj diga lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, antes de que toque la &uacute;ltima campana y todos salgamos corriendo en pos de eso que hemos imaginado tanto y tan fuerte, antes de eso quiero decirles a los que todav&iacute;a entrenan detr&aacute;s de la l&iacute;nea de meta que amen, que <strong>hagan lo que hagan: amen, que amen aquello que hagan, que lo hagan am&aacute;ndolo, y tiren todo lo dem&aacute;s por la ventana.</strong> La fugacidad de la vida existe, este tiempo corre tan deprisa, no puedes correr tan r&aacute;pido como &eacute;l as&iacute; que para, respira hondo y disfruta del paisaje. Ama y siente el camino que vayas a tomar porque... es lo &uacute;nico que vale la pena en este tren con destino &ldquo;bajo tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hey! Se me olvidaba, -a punto de apagar las luces- &iquest;sab&eacute;is una pregunta que siempre ha de hacerse cualquiera que se arriesga a amar, que se lanza a por las sirenas y a quedarse solo en su isla rodeada de oportunidades? S&iacute;, esa es. La misma que te haces antes de lanzarte en paraca&iacute;das al mar, antes de probar el primer bocado de Haggis (antes de descubrir lo bueno que estaba), antes de besar por primera o &uacute;ltima vez: &iquest;Me atrever&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Bajo las persianas, cierro la puerta con llave, entrego las llaves en porter&iacute;a y pido que me dejen salir. Lo hacen: ya soy mayor. Y al poner un pie en la acera de la calle y tirando de la puerta para cerrarla pienso: &ldquo;Atr&eacute;vete. Siempre.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un placer estar en vuestras clases. Ha sido todo un placer. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/quiero-decir-algo_132_2654635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2015 21:44:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Quiero decir algo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Danzaban los enanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/danzaban-los-enanos-irene-suarez-cortes_132_2701371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">También me habló de los enanos, decía que eran unos seres de difícil descripción, que llevaban un gran sombrero triangular, y que aunque físicamente adultos, eran ilusiones y sueños que danzaban la polka schnell.</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a no entender las mareas. Se arremolinaba en su chaqueta, para protegerse de la brisa helada del norte, miraba fijamente a la espuma del mar por ser la primera en ir y la &uacute;ltima en despedirse, serio y con el ce&ntilde;o fruncido.
    </p><p class="article-text">
        Con l&aacute;grimas creando charcos en el labio superior, su madre dijo sollozando que fue a los pies de la sepultura de su hijo cuando se dio cuenta de por qu&eacute; no entend&iacute;a tan simple juego de atracciones entre la Luna y el oc&eacute;ano, tan sencillo baile entre fuerzas gravitacionales que intentan fusionarse sin dejar de rodar&hellip; y rodar&hellip; Dijo que era porque en su cabeza tambi&eacute;n suced&iacute;an mareas. &ldquo;No sabr&iacute;a c&oacute;mo pararlas, c&oacute;mo hacer para que dejase su mente de hacer sonidos. Quiz&aacute;s incluso pensase en que si dejaba de moverse las voces parar&iacute;an, como en las cajitas de ruidos o sonidos de animales para ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte rememoro lo primero que me dijo la primera vez que le vi hablarle al oc&eacute;ano y le pregunt&eacute; sobre ello. &ldquo;Ver&aacute;s, el mar es para m&iacute; lo que el demonio para los pecadores. Un sencillo pero misterioso personaje al que echarle la culpa&rdquo;. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; le echas la culpa t&uacute;?&rdquo; Recuerdo preguntarle por lo bajini, como si en realidad me lo preguntase a m&iacute; misma. Respondi&oacute; que le echaba la culpa del ruido de su mente, de la existencia de enanos burl&aacute;ndose de &eacute;l por las esquinas de su relativa visi&oacute;n. Le echaba la culpa al mar de sus terrores, porque su cr&aacute;neo era una cueva en la que acaban golpeando todas las olas, y dol&iacute;a. Tambi&eacute;n me habl&oacute; de los enanos, dec&iacute;a que eran unos seres de dif&iacute;cil descripci&oacute;n, que llevaban un gran sombrero triangular, y que aunque f&iacute;sicamente adultos, eran ilusiones y sue&ntilde;os que danzaban la polka schnell. Me re&iacute; de &eacute;l, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a tenerles miedo? &ldquo;Porque al principio, cuando solo uno de ellos asoma la cabeza por el borde de una esquina parece que solo quiera jugar inocentemente, que por eso llama a otros, como en la canci&oacute;n popular de elefantes en una tela de ara&ntilde;a. Luego empiezan a acercarse tan enormes desde tu ignorancia, tan descabelladamente gigantes desde tu peque&ntilde;ez y comienzan a danzar y a re&iacute;rse de ti, a carcajearse de tu inconsciencia, de tus errores, mientras mueven los pies al alrededor y comentan socarronamente sobre ti&rdquo;. Cre&iacute; sentir su mismo terror creciendo desde el centro de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Durante el entierro algunos de sus amigos quisieron decir unas palabras, sonaban agotadas de s&iacute; mismas, aburridas de su pronunciaci&oacute;n, pero sus due&ntilde;os parec&iacute;an haberse decidido a soltarlas, a dejarlas volar entre los presentes. &ldquo;Era una persona diferente, ve&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de todo, ve&iacute;a lo que yo nunca me atrev&iacute; a mirar y apuesto a que tampoco ninguno de los presentes&rdquo;.&nbsp; &ldquo;Nadie se esperaba esto&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Un oficial de polic&iacute;a escribi&oacute; en el apartado de &lsquo;objetos en la escena del crimen&rsquo;. La nota rezaba: &ldquo;Cuanta presi&oacute;n soportan mis hombros. Qu&eacute; poco se me dilatan las venas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces record&eacute; que en su habitaci&oacute;n tambi&eacute;n hab&iacute;a notas parecidas: &ldquo;Se estrechan mis nervios y agarrotan los m&uacute;sculos. Los p&oacute;mulos resaltan m&aacute;s que hace dos meses&rdquo;. &ldquo;Soy piel muerta a modo de cortina; deja traspasar ruidos y permite morir a los silencios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dijeron que el motivo de defunci&oacute;n hab&iacute;a sido suicidio por esquizofrenia, pero en el informe de autopsia no aparec&iacute;a nada, ni sustancias nocivas, ni autolesiones.
    </p><p class="article-text">
        Entonces supe que ese d&iacute;a hab&iacute;an bailado los enanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/danzaban-los-enanos-irene-suarez-cortes_132_2701371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2015 09:19:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Danzaban los enanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abre los ojos…Estás despierta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/abre-los-ojos-estas-despierta-irene-suarez-cortes_132_4290838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie merece morir. Eso no significa que la vida esté justificada, que haya un destino casi escrito en las alas de una paloma moribunda en el borde de un barranco.</p></div><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; el miedo. 
    </p><p class="article-text">
        No a lo nuevo, desconocido camino recorrido por miles de pies con la calzada desgastada por la fuerza de los primeros pasos, de los primeros sue&ntilde;os con la ingenua sensaci&oacute;n de que pueden cumplirse. S&iacute; lo que sabes, en el fondo, escrito en las paredes de un s&oacute;tano enmohecido, con el higr&oacute;metro a punto de chillar cual tetera hirviendo. Invierno. Fr&iacute;o. Vaho. El miedo no se va. Aparece en oleadas; a principios de septiembre y ahora a finales de un final. Nadie sabe c&oacute;mo acabar&aacute; esta historia, qu&eacute; leyendas contar&aacute;s, a qu&eacute; pr&oacute;ximas deidades derrocar&aacute;s con tu lengua b&iacute;fida con una mano sosteniendo un b&uacute;caro de &aacute;cido. Lo que se sabe es que esto va a cambiar. Ser de mundo. Firmaste un contrato con la humanidad, por el conocimiento, por la sabidur&iacute;a, por la paz (como raz&oacute;n de lucha, sin olvidar la utop&iacute;a y el imposible que conllevar&iacute;a). Rabia. Fuerza. Nadie merece morir. Eso no significa que la vida est&eacute; justificada, que haya un destino casi escrito en las alas de una paloma moribunda en el borde de un barranco. En la curva de una carretera interminable, &ldquo;sigue intercalando canciones sobre desobediencia e ira. Lo necesitaremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo necesitar&eacute;. </em>Porque esto va de la manera en la que funciona un <em>durante, </em>indica el per&iacute;odo de tiempo/vida a lo largo del cual est&aacute; ocurriendo algo/t&uacute; de manera continuada. Te desarrollas, creces, enmudeces de impotencia: no podr&aacute;s jam&aacute;s cambiar lo que eres. Puedes aceptarlo o hacer que no se convierta en un problema. Pero seguir&aacute;s siendo lo mismo. Seguir&aacute;s enterrando tus u&ntilde;as en la carne para cronometrar lo que tarda el cuerpo en enrojecer la zona. Continuar&aacute;s ara&ntilde;ando delicadas partes de tu cuerpo porque no las mereces, porque no eres eso. No eres nada. No eres. Solo est&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Encima de una peana se encuentra la estent&oacute;rea radio que compramos la primavera pasada, le han crecido flores entre los min&uacute;sculos agujeros de los altavoces. 
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Grita alto&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;&iquest;El qu&eacute;?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Lo que sea para que del impulso salgamos de aqu&iacute;. De un mismo empuj&oacute;n de viento. El que sal&iacute; a perseguir y me encontr&oacute;, me encontrar&aacute;, seguro, &eacute;l primero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pues eso, que hab&iacute;a mucho ruido dentro de esa habitaci&oacute;n, estas cuatro paredes demasiado agrietadas para soportar m&aacute;s el peso de una rutina pasada. Aunque amable. Todo muere, todo se va. Incluso el pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Deja de &lsquo;oscular&rsquo; la oscuridad escurridiza de esta &aacute;rea perdida. El miedo siempre ha estado en el mismo estante, se sacude el polvo y los que desaparecen resucitan en forma de sombra como nota adhesiva a la pared. 
    </p><p class="article-text">
        Los pensamientos is&oacute;cronos a todo esto sacuden de nuevo la estructura, una tira amarilla rodea el jard&iacute;n: 'El tiempo se agota'.
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Lo s&eacute;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y grita agarr&aacute;ndose de la piedra que conforma el muro que separa tierra de pantano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/abre-los-ojos-estas-despierta-irene-suarez-cortes_132_4290838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2015 09:36:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Abre los ojos…Estás despierta]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Encarnación’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/encarnacion-irene-suarez-cortes_132_4421259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lenny Bruce grit&oacute; a un tribunal: &ldquo;&iexcl;Necesitan al loco para que sepan en qu&eacute; se est&aacute;n equivocando!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>(Al lector: Eres libre de fumarte mis textos o no. Los posibles efectos secundarios var&iacute;an en el paciente)</em> 
    </p><p class="article-text">
        Existe una lucha. En la que puede que no haya nunca un vencedor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mujer, sacada de un libro sobre musas de cabellos negros y tela roja, se desliza por el aire; mi mano izquierda se estremece, quiere describirla, quiere preguntarle qu&eacute; siente all&iacute; arriba, qu&eacute; siente al estar rodeada de miles de personas que le encantar&iacute;an estar sujetos por una de esas cuerdas en su ca&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno en su jaula particular, enfrascando su necesidad de pertenecer y poseer en botes de cristal. Pero todos alucinados la miran. No entienden c&oacute;mo puede haber tantos miedos royendo sus entra&ntilde;as, una cantidad indecente de inseguridades habitando en el nido de nuestro cuello (vac&iacute;o de besos, agotado por la espera), y que ella, musa del silencio y la inspiraci&oacute;n, vuele sin segundas oportunidades a la duda por encima de todos. Admiraci&oacute;n siente la arrogancia.
    </p><p class="article-text">
        Autenticidad a muerto; se reproducen incansablemente -tortura moderna- detr&aacute;s de la mujer miles de historias que suenan a ilusi&oacute;n, a pasado ficticio, a mentira dulce que se desliza por la garganta, -tu boca pide m&aacute;s, y cae el n&eacute;ctar de los que quieren recuperar lo bueno-.
    </p><p class="article-text">
        Grazna el cuervo desde la rama de un &aacute;rbol, cae de nuevo desde las alturas el cuerpo de la mujer roja, &ldquo;&iquest;Tiene los ojos cerrados?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en butacas de pl&aacute;stico, guarecidos en un pabell&oacute;n por el que se cuele el viento desde el exterior por rendijas de carne y celulosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        - Les odio (a ellos, humanidad) y les envidio a un mismo tiempo, un amor-odio, en el que siento que le debo gratitud y al mismo tiempo una furia que se traduce en las ganas de luchar contra lo que intenta atrofiar mis pr&iacute;stinas alas. Sus juicios in&uacute;tiles y equivocados.&nbsp;<em><strong>Mal. Mal</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Le digo a la mujer roja. Como si ella pudiese entenderme, como si ella fuese,<em>&nbsp;es</em>&nbsp;-quisiera ser- real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El miedo mujer, el miedo que t&uacute; no sientes se alterna de manera contraria y como un exabrupto que anatematizaba a todos los espectadores. Ca&iacute;a sobre nosotros como un mundo a las espaldas de un alguien -de mente infantil y sin &aacute;nimo de preguntar por qu&eacute;- la falacia sobre nosotros mismos. Sobre un espejo que no se sabe muy bien qu&eacute; es lo que refleja, si otro prejuicio, si una opini&oacute;n, si una verdad abstracta y poco fiable o la corrosi&oacute;n que recubre la &oacute;rbita ocular.
    </p><p class="article-text">
        Aparece entonces en medio del escenario, que la mujer roja no se ha atrevido a pisar, (y juzgo yo individualmente que ser&aacute; para no contagiarse de la realidad ficticia que tanto esfuerzo les cuesta a algunos recrear cada segundo, cada minuto, cada hora, cada d&iacute;a de nuestra ineficaz -pues pregunt&eacute;mosle al tiempo que hemos sido para &eacute;l- vida), la ni&ntilde;a que sube escaleras, la que se parece a m&iacute; pero no tenemos ya ni la misma sonrisa ni mirada id&eacute;ntica. Desnuda. Pregunt&aacute;ndose -y lo s&eacute; porque la conozco, se quien ha sido y en qui&eacute;n se ha convertido- porque todo el mundo mira hacia arriba con tanto asombro, &ldquo;&iquest;qu&eacute; le ha pasado al mundo para pararse a mirar c&oacute;mo sus deseos son encarnados por algo ajeno a su mismo cuerpo, en vez de haber echado a correr para atraparlo y moldearlo a su gusto?&rdquo; Niego con la cabeza. No puedes escapar de tu jaula, no puedes coger lo que te gusta y huir; la consciencia cada d&iacute;a pesa m&aacute;s en mi mente y convierte la forma de la ni&ntilde;a,&nbsp;<em>su forma</em>, en un personaje abnegado a la decepci&oacute;n. Genio escribe con guijarros en las paredes de su celda neuronal: Y t&uacute;, como todos los dem&aacute;s, abocada al fracaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues una vez se alcanza la cima, lo que queda es la degradaci&oacute;n, la decadencia de s&iacute; mismo. Tenemos los l&iacute;mites que nuestra condici&oacute;n de mortales equivocados nos imponen, de nuestra evoluci&oacute;n ego&iacute;sta que pretende que una vez hayamos alcanzado esa cima, antes de que comencemos a bajar por inercia, plantar a genio en otra vida y darle la oportunidad de seguir donde lo dejaste.&nbsp;<em><strong>Mal, mal, mal...</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Existe una lucha en la que puede que no haya nunca un vencedor; la degradaci&oacute;n moral que se produce por una consciencia abierta de piernas, la esquizofrenia que con lastimosos gemidos pretende desgarrar el velo que lo cubre todo; y luego est&aacute;s t&uacute;, la oposici&oacute;n, tienes el poder, la corona pesa en tu cabeza de ternero sin destetar, y te escondes en los bosques del presente alienante, pues en el fondo temes ganar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Temes que a la ni&ntilde;a le gotee sangre de entre las piernas, temes que vaya tu presente a romperle el vientre, creador de vida y rojo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El medio moderno hace imposible la aparici&oacute;n de cualidades de construcci&oacute;n en el esp&iacute;ritu [...] La &uacute;nica cosa en la que existe construcci&oacute;n hoy d&iacute;a es una m&aacute;quina&rdquo; (Pessoa).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/encarnacion-irene-suarez-cortes_132_4421259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2015 12:12:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[‘Encarnación’]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo lo que sé de los hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/todo-lo-que-se-de-los-hombres-irene-suarez-cortes_132_4484737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los trozos de goma se amotinaban alrededor intentando hacer desaparecer su presencia. Nadie luch&oacute;, ni barri&oacute;, porque eso no sucediera.
    </p><p class="article-text">
        Locos y solitarios, terriblemente habladores; pecan, porque no saben qu&eacute; otra cosa hacer para reivindicar lo fascinante y complejo de las voces. El tiempo corr&iacute;a m&aacute;s que las palabras por una cuesta mucho m&aacute;s inclinada que la de ellos. Y perros ebrios y empapados de l&aacute;grimas de otros recorr&iacute;an el camino de Santiago, iban con la ilusi&oacute;n a punto de dimitir del que todav&iacute;a cree que hay magia y razones para confiar en ello. Aunque con lenguas de estropajo, sediento y poco abultado, seco, reseco, muy utilizado, decepcionante, y a&uacute;n se arrastraban, y a&uacute;n con sillas clavadas en el camino no se paraban a descansar, bajaban todos por la cuesta, la colina detr&aacute;s, no quer&iacute;an fantas&iacute;as y a&uacute;n as&iacute; le suplicaban al destino que un drag&oacute;n les quemara vivos con la &uacute;ltima cara que se te queda cuando descubres que era verdad, que no todo estaba perdido en su b&uacute;squeda. 
    </p><p class="article-text">
        Tener la superioridad inferior de saberse mayor que otros es un sentimiento que se catapulta al fracaso social, porque los tontos llaman locos a los inteligentes, y el ostracismo en las aulas de arena y vol&aacute;tiles jaulas de acero se ciernen sobre todos, futuro,<em> basta</em>. Las gomas segu&iacute;an llamando a sus tropas, creciendo la muralla creada para borrar... errores.
    </p><p class="article-text">
        No hay tiempo ni existe esperanza, tampoco para&iacute;so que espere lo suficiente, no hay oportunidades ni f&aacute;ciles caminos, solo opciones. No invierten en ciudadanos del futuro, sino en ciudadanos del presente, un presente alienado en las preocupaciones prioritarias que se reducen a una pluma ca&iacute;da en el desierto de la realidad, pero eso a nadie le importa, nadie barre ni limpia plumas ca&iacute;das, nadie ruge, solo mata leones, solo asesina guerreros de letras.
    </p><p class="article-text">
        M&uacute;sica, acompa&ntilde;ante sempiterno de las musas, atraviesa las barreras de vaho, empa&ntilde;ador de cristales, de espejos que se decoran con bocetos simples de las personalidades paralelas, esas que ser&iacute;amos sino fu&eacute;ramos lo que somos, y corriendo vienen a acariciarte, a prometerte que nunca cumplir&aacute;n promesas hechas susurros en tu mente, esos oasis, solo reflejos de los deseos se&ntilde;oriales de tu mente enferma, de tu alma revuelta que no encuentra postura en la almohada. Perro muerto. Cuervos que ya no comen. Peces que han dejado de nadar y se precipitan al vac&iacute;o oscuro de lo desconocido. Gomas que ya han llegado a tus labios dispuestos a robar el &uacute;ltimo rastro de esa literatura que tanto defiendes. <em>Calla</em>. Te dicen. <em>Esto es la guerra y ya no hay tiempo para tus b&uacute;squedas internas</em>. Calla. Y mata, t&iacute;rate por fin por ese acantilado que te rodea, que te convierte en isla, que te hace fuerte e independiente y que te aterra.
    </p><p class="article-text">
        Locura... La que tienen los otros. Pensaron que el coliseo era la mayor obra de arquitectura para entretenimiento y sangre, no vieron la c&uacute;pula del cielo y que bajo ella se suced&iacute;an las mejores batallas, las m&aacute;s divertidas y vergonzosas, las m&aacute;s in&uacute;tiles e ineficaces, las m&aacute;s abiertas en canal por el sentido primario de la estupidez humana. Las mejores gradas; los edificios hechos con libros quemados en hogueras. Cultura muerta sobre la que se sientan traseros inquietos.
    </p><p class="article-text">
        Enlace de la canci&oacute;n de Damien Rice que ha inspirado este art&iacute;culo:<a href="https://www.youtube.com/watch?v=CkdjaxYSMZ4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> https://www.youtube.com/watch?v=CkdjaxYSMZ4</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/todo-lo-que-se-de-los-hombres-irene-suarez-cortes_132_4484737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2014 20:53:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todo lo que sé de los hombres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Situaciones simultáneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/situaciones-simultaneas-situaciones-simultaneas_132_4546446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pianista salud&oacute; al p&uacute;blico detr&aacute;s de la cortina, no soportaba su mirada, decidi&oacute; tocar sin que lo vieran, y cuando, despu&eacute;s de saludar, se sent&oacute; en el taburete, acarici&oacute; las piezas del piano y movi&oacute; la partitura: carraspe&oacute; y pens&oacute; de manera ir&oacute;nica y divertida &laquo;que toque otro&raquo;.
    </p><p class="article-text">
                                                  -&iquest;C&oacute;mo te sientes?
    </p><p class="article-text">
        La pregunta en s&iacute;, no ten&iacute;a maldad, sin &aacute;nimo de juicio se desliz&oacute; de la mente del psiquiatra hacia su boca, y pronunci&oacute; las palabras con una severa lentitud, asegur&aacute;ndose que hubiese entendido todo a la perfecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
                                                    -Cansada. 
    </p><p class="article-text">
        Agotada... Terriblemente derrotada; chupo sedienta de un charco que de agua solo le queda la misma cantidad de sangre que le llega a la cabeza que ha decidido volverse incolora, como homenaje al fluido que tan desesperadamente intenta ingerir, pero es que por mucho que lo intentes, si no se puede, no se puede, y habr&aacute; que dejar de fingir, que cuesta demasiado esfuerzo como para derrocharlo de esta manera tan humillante. El doctor de mentes parece decepcionado, &iquest;esperaba, quiz&aacute;s, una respuesta m&aacute;s larga? M&aacute;s desarrollo, complejidad... etc... &iquest;Qu&eacute; es lo que le hizo presuponer que la respuesta ser&iacute;a de larga duraci&oacute;n? A veces una sola palabra, que lo resume todo, es la mejor opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y qu&eacute; es eso que tanto quiero?</em> Honestidad. Esa clase de honestidad que tiene la gente que es mala persona, no les importa decirte la verdad, la verdad es algo imposible de decir puesto que siempre es rebatible e inconscientemente irascible, salta cada vez que pretendes preguntar algo y desaparece volatilizada en el aire antes de acabar tu pregunta, pero por lo menos durante unos segundos fue verdad. No quiero enga&ntilde;os, ni promesas, ni deseos, ni ojalases, ni mentiras, ni disfraces, ni virtudes, quiero datos, n&uacute;meros, cuentas, quiero que me digas lo que se puede conseguir a corto y largo plazo, no me convenzas de nada, no intentes engatusarme o ilusionarme o venderme nada, solo quiero que me digas que no se puede saltar del tejado porque el resultado es previsible y suele ser malo, no quiero que me frenes pero tampoco que me empujes, solo si&eacute;ntate en una silla a observar las fases por las que pasa mi cara cuando se da cuenta que no merece la pena; morir, moriremos alg&uacute;n d&iacute;a y prefiero que sea otro, que ma&ntilde;ana echan un nuevo cap&iacute;tulo de mi serie favorita, no me abras los ojos ni me arranques el velo ni crees utop&iacute;as, estoy cansada de ellas, quiero que me escuches llorar y me demuestres con actos que estoy equivocada, que las l&aacute;grimas son en vano y que hay soluciones, soluciones factibles, y pr&oacute;speras.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;De qu&eacute;? Llevas poco tiempo en el mundo y puedes prescindir de doce a&ntilde;os de tu vida en los cuales no eras plenamente consciente ni de ti, ni de tu mundo. &iquest;Qu&eacute; es entonces lo que ha provocado en ti esa vaguedad frente al mundo? Era su forma de hablar lo que me irritaba. No intentaba entenderme, el sonido de una voz comprensiva era suave y siempre acompa&ntilde;ada de una mirada o bien de preocupaci&oacute;n o bien de curiosidad, en cambio esta voz era de superioridad, preguntona y de indiferencia por la respuesta, como si fuera predecible.
    </p><p class="article-text">
        -De pelearme y discutir por el victimismo del que estoy rodeada, todo es culpa de alguien, menos tuya, de cualquiera, alguien nos apu&ntilde;ala y nuestras &uacute;ltimas palabras raramente son: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; he hecho mal?&rdquo; Eso nos llevar&aacute; al fracaso absoluto como sociedad, perdida, ilusoria, que lee sloganes sobre la posibilidad real de lo imposible y sobre los sue&ntilde;os que se cumplen... Es humillante, es triste... Las quejas... Esas frases y exclamaciones sobre lo dura que es una situaci&oacute;n u otra, resaltar los problemas... Las soluciones brillan por su ausencia, los juicios premeditados y mal hechos, como si el cr&iacute;tico se hubiese despojado de todo argumento solo para dedicarse a la tesis, una opini&oacute;n vac&iacute;a. In&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        -Entiendo... Pero por supuesto que no entend&iacute;a nada, si lo hubiese hecho me habr&iacute;a mirado a los ojos y pedido perd&oacute;n por haberme hablado con una condescendencia fuera de lugar, no lo hizo. No se echaba la culpa de nada. Claro, c&oacute;mo esperar que lo hiciera... Me resultaba insoportable permanecer m&aacute;s tiempo en su presencia. Me levant&eacute; de la silla, al hacerlo, la ca&iacute;da inevitable de la misma, un ruido ensordecedor. En realidad yo no me hab&iacute;a levantado bruscamente con una fuerza de la naturaleza brutal, s&oacute;lo que mi pie tropez&oacute; y empuj&oacute; una pata en mi huida. Reproches. A eso me son&oacute; el ruido provocado por el golpe, a reproches. Y desde mi altura pude contemplarme a m&iacute; misma ah&iacute; tumbada, mirando al cielo con furia, por la frustraci&oacute;n que provoca la falta de opini&oacute;n y nuevas ideas, la equivocaci&oacute;n recurrente, de la que solo deber&iacute;a existir un tipo: aquella en la que vuelves a llamar a un amante extraviado para decirle que le has encontrado un mapa y que ya sabes d&oacute;nde est&aacute; la cruz. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto yo s&iacute; me disculp&eacute;, y me llev&eacute; a los reproches conmigo, pues son como la soledad, una vez te acostumbras a ella te resulta dif&iacute;cil separarte.  Y el pianista, medio indignado y orgulloso de s&iacute; mismo por su actuaci&oacute;n desganada y rebelde, cerr&oacute; la tapa del piano con un golpe seco como nota final.
    </p><p class="article-text">
        Se fue. 
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico aplaudi&oacute;, y el psiquiatra cerr&oacute; su libreta de notas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/situaciones-simultaneas-situaciones-simultaneas_132_4546446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2014 19:16:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Situaciones simultáneas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar de arte es fácil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/hablar-de-arte-es-facil-irene-suarez-cortes_132_4621693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Te sientas en el primer taburete de pl&aacute;stico negro que te encuentras en la primera exposici&oacute;n que has visto en tu ciudad. Delante tienes una fotograf&iacute;a de <a href="http://sientateyobserva.files.wordpress.com/2014/05/gueorgui-pinkhassov.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guergui Pinkhassov</a>, la imagen de la cabeza de una gallina te parece interesante, el halo de luz natural que funciona como foco en la escena, escondiendo los elementos superfluos en la oscuridad, y t&uacute;, que tu piel se transmuta en una mujer con pamela negra, con un velo negro que cubre la mayor parte de tu cara, como si t&uacute; tambi&eacute;n formaras parte de las sombras del cuadro, pero no es verdad, sabes que eres tambi&eacute;n una cabeza enfocada desde lo alto con la bombilla de la verdad, rog&aacute;ndote que pidas perd&oacute;n, exp&iacute;es tus errores y te arranques el velo, porque vestir de negro no te convierte en sombra.
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya no te sientas en un taburete, sino que sustituyendo el descanso sin rigidez ni apoyo de ese mueble de interior, has preferido tenerte en pie y mirar de frente al cristal protector que protege, y perd&oacute;n por la redundancia, una fotograf&iacute;a de<a href="http://sientateyobserva.files.wordpress.com/2014/05/maghrib_-espaliu.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Manolo Espali&uacute;</a> en la que aparece una farola, que tambi&eacute;n hace de foco, alumbrando una camioneta vac&iacute;a en noche cerrada y sin estrellas que se puedan apreciar, una mochila de cuero sostenida en el hombro, cientos de oportunidades dentro de una caja de madera vieja donde antes hab&iacute;a caramelos que has ido comiendo en el metro, te recreas en la imagen y te imaginas lo que podr&iacute;as sentir sent&aacute;ndote en el mullido asiento delantero de la camioneta, enciendo el motor y apretando el acelerador, directo a tu destino (lo que quiera que eso conlleve), atropellando demonios, arremetiendo contra troncos ca&iacute;dos...
    </p><p class="article-text">
        Convertida en polvo de arena y tierra apareces en un pasillo todav&iacute;a m&aacute;s vac&iacute;o que los anteriores, porque esta vez la profundidad de campo hace que te conviertas en  un punto de v&eacute;rtigo, ante el <a href="http://sientateyobserva.files.wordpress.com/2014/04/lynne-cohen-living-room.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Living room de Lynne Cohen</a> y en blanco y negro examinas su estrat&eacute;gica actitud que delata o buen pulso o un tr&iacute;pode, esta fot&oacute;grafa que se dedicaba a entrar en casas ajenas para fotografiar espacios ajenos, consigui&oacute; llevar a miles de personas a hogares de otros solo para sentirte en casa, para que observaras la sencillez y a&uacute;n as&iacute; m&aacute;gica imagen de un sal&oacute;n idealmente decorado, fotograf&iacute;a tan incre&iacute;blemente contrapuesta a la de <a href="http://sientateyobserva.files.wordpress.com/2014/03/jacques-henri-lartigue-4.jpg?w=510&amp;h=306" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaques Henri Latirgue</a>, donde un ni&ntilde;o y un perro juegan y saltan por la orilla de la playa, los sensibles sonr&iacute;en cuando lo ven, porque cualquiera podr&iacute;a ser ese ni&ntilde;o retratado, la gravedad de la imagen llana lo mantiene sostenido en el aire y es un momento que, como si hubiese sido descrito por el mejor narrador de eventos importantes de una vida, se va haciendo eterno, desde el instante del 'click' hasta ahora y despu&eacute;s, ese luego en la punta de la lengua, porque quien observa este cuadro tiene muchas promesas incumplidas, muchos besos que prometi&oacute; dar y que luego nunca llegaron, esos platos favoritos que a&uacute;n esperan ser servidos, el tiempo corriendo y t&uacute; huyendo, como se pudre todo, tanto dura la espera... <a href="http://kpic.at/images/2569" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Strawberries de Klaus Pichle</a>r con ese <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7hxIGKNhW1Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Strange Bird de Byrdy</a> sonando de fondo, no eres nada, y mientras la putrefacci&oacute;n de los que esperan se extiende, t&uacute; a&uacute;n est&aacute;s decidiendo si saltar a las v&iacute;as vac&iacute;as y empezar la carrera por tu supervivencia o esperar con ellos, con una maleta llena de cartas sin abrir ni rellenar, con verdades a medias y corazones que no bombean como antes.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho. Hablar de arte... es f&aacute;cil.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Suárez Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/hablar-de-arte-es-facil-irene-suarez-cortes_132_4621693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2014 08:33:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hablar de arte es fácil]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
