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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sara Porras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sara_porras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sara Porras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hablar de urbanismo feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablar-urbanismo-feminista_129_11730876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f43c1394-2dc3-4b62-bbe2-d34f674a4158_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar de urbanismo feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entender las ciudades es entender también los conflictos que se encuentran en la base de la arquitectura política, económica y cultural de una época y una geografía determinadas. El siglo XXI se alumbra como el siglo de las ciudades</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cada mujer de los barrios residenciales luchaba contra &eacute;l a solas. Cuando hac&iacute;a las camas, la compra, ajustaba las fundas de los muebles, com&iacute;a s&aacute;ndwiches de crema de cacahuete con sus hijos, los conduc&iacute;a en sus grupos de exploradores y exploradoras y se acostaba junto a su marido por la noches, le daba miedo hacer, incluso hacerse a s&iacute; misma, la pregunta nunca pronunciada: '&iquest;Es esto todo?'&rdquo;. (Friedan, 'La m&iacute;stica de la Feminidad').
    </p><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 13 asistimos a otro de los exabruptos a los que cada vez nos tiene m&aacute;s acostumbradas la presidenta Ayuso. En esta ocasi&oacute;n se trataba de una torpe r&eacute;plica a la jefa de la oposici&oacute;n, Manuela Bergerot, cuando &eacute;sta reivindic&oacute; lo que, al menos desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, llevan exigiendo organismos internacionales tales como ONU-H&aacute;bitat: es urgente intervenir en nuestras ciudades para que &eacute;stas sean m&aacute;s habitables y para esto es necesario entender c&oacute;mo la dimensi&oacute;n de g&eacute;nero es una estructura determinante.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensar lo urbano es pensar desde un lugar profundamente inestable que est&aacute; en constante proceso de des-reconfiguraci&oacute;n. Es pensar las pr&aacute;cticas, los signos, los s&iacute;mbolos, el espacio, los lugares, los edificios. Pero es tambi&eacute;n pensar todo lo que en ellas se contiene, todo lo que tiene de promesas de libertad y de anquilosamiento de los conflictos. En cierto modo y de manera cada vez m&aacute;s aguda, es tambi&eacute;n pensar lo global. El car&aacute;cter inacabado, multiescalar y multidimensional de nuestras ciudades es, desde luego, uno de los m&aacute;s apasionantes campos de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades, dec&iacute;a Lewis Mumford, tienen como funci&oacute;n principal convertir el poder en forma. Esta afirmaci&oacute;n es tan contundente como expresiva. La morfolog&iacute;a de las urbes son la representaci&oacute;n en hormig&oacute;n de un orden social e hist&oacute;rico concreto. Por ello, entender las ciudades es entender tambi&eacute;n los conflictos que se encuentran en la base de la arquitectura pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y cultural de una &eacute;poca y una geograf&iacute;a determinadas. El siglo XXI se alumbra como el siglo de las ciudades. Por un lado, la cada vez mayor concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n en las mismas (seg&uacute;n estimaciones de ONU H&aacute;bitat m&aacute;s de un 80% de la poblaci&oacute;n mundial vivir&aacute; en ciudades para el a&ntilde;o 2050) y por otro, la espacializaci&oacute;n de los grandes retos y conflictos que nos atraviesan ahora como sociedades, las convierte en la representaci&oacute;n espacio/temporal que va a ordenar el proceso pol&iacute;tico como antes lo hicieran la forma imperio o la forma estado-naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Kim England sostiene que las relaciones de g&eacute;nero se incorporan &ldquo;fosilizadas&rdquo; en el aspecto concreto del espacio. Es as&iacute; que la ubicaci&oacute;n de las &aacute;reas residenciales, de los lugares de trabajo, las redes de transporte y el trazado general de las ciudades reflejan la sociedad y sus expectativas acerca de qu&eacute; tipos de actividades tienen lugar, d&oacute;nde, cu&aacute;ndo y en manos de qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La forma instituida de ciudad fragmentada que tuvo su ep&iacute;tome bajo la forma de ciudad dispersa, cuando los suburbios residenciales eran la representaci&oacute;n espacial de las nociones culturales sobre el ascenso social, ten&iacute;a mucho que ver con la idea de contener los espacios de juego y cuidados dentro de los hogares. Las consecuencias espaciales de esta morfolog&iacute;a, mucho m&aacute;s extendida en las Am&eacute;ricas que en Europa, pero de la cual tampoco nos libramos, fueron dram&aacute;ticas. Desde problemas relativos a formas de articulaci&oacute;n de la movilidad, donde el veh&iacute;culo privado terminaba por afianzar su reinado, hasta problemas de suministros, dotaciones, servicios&hellip; Todo lo cual afectaba profundamente a la propia representaci&oacute;n de la ciudad y a las formas de vida urbana que se ve&iacute;an totalmente diluidas en determinados espacios constituidos desde la negaci&oacute;n consciente de la diversidad, el intercambio, el bullicio o, por supuesto, el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Dolores Hayden, en '<em>Redesigning the American Dream'</em> (2002), se&ntilde;ala que estas formas espaciales no fueron nunca las mayoritarias, pero s&iacute; fueron las que hegemonizaron los discursos sobre lo deseable en las ciudades. Formas de vida social obsoleta que, sin embargo, permanecen porque la dimensi&oacute;n f&iacute;sica del entorno construido sirve como configurador de realidades con vocaci&oacute;n de permanencia en el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar pues de urbanismo feminista supone la ampliaci&oacute;n de los est&aacute;ndares de vida en la ciudad. Una ciudad como Madrid, organizada estructuralmente sobre la superposici&oacute;n de coronas conectadas de forma radioc&eacute;ntrica se sostiene sobre la clara hegemon&iacute;a del coche como conector urbano. Los patrones de movilidad que se derivan de esta forma espacial se observan en m&uacute;ltiples dimensiones. As&iacute;, por ejemplo, seg&uacute;n los datos de la &uacute;ltima Encuesta domiciliaria de movilidad de la Comunidad de Madrid publicada (EDM, 2018), existen claras pautas en cuanto a frecuencia, tipolog&iacute;as de desplazamiento, motivos de desplazamiento, utilizaci&oacute;n de los distintos tipos de transporte por parte de hombres y mujeres. Son las mujeres las que registran un mayor uso del transporte p&uacute;blico frente a los hombres, concretamente un 57,9%, frente a un 42,1%. En cuanto al uso del veh&iacute;culo privado, el 53,2 % de estos desplazamientos los realizan hombres. Pero una dimensi&oacute;n menos visible y, a mi juicio central, derivada de la soberan&iacute;a del veh&iacute;culo privado sobre nuestras calles es la expulsi&oacute;n que su presencia provoca del resto de actividades que componen la vida cotidiana. De manera fundamental con aquellas actividades que requieren de ritmos m&aacute;s lentos y patrones espaciales m&aacute;s expansivos, como son aquellas relacionadas con el cuidado, acompa&ntilde;amiento de personas, o el juego como parte fundamental de la vida de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La eliminaci&oacute;n de las manifestaciones p&uacute;blicas de los procesos de cuidados es parte sustancial del mantenimiento de modelos y &oacute;rdenes sociales que pueden conservarse ajenos a la provisi&oacute;n de los mismos. De esta manera, mediante su invisibilizaci&oacute;n, se elimina la noci&oacute;n de responsabilidad colectiva del cuidado. En tanto m&aacute;s se reiteren los paisajes espaciales de la ciudad como paisajes ausentes de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, ancianas, en general re-presentaciones corporales que evidencian nuestras m&uacute;ltiples vulnerabilidades, m&aacute;s se reproducen las ficciones sociales por las cuales los cuidados son atendidos de forma fundamental en los hogares y por los sujetos cuya presencia en ellos se instituye de manera at&aacute;vica, las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad, de este modo, de un abordaje que interprete sobre el espacio las relaciones entre lo p&uacute;blico y lo privado como elementos indisolubles, supone la apuesta por la apropiaci&oacute;n de la noci&oacute;n de vida cotidiana como elemento superador de esta distinci&oacute;n. Esto determinar&iacute;a que la vinculaci&oacute;n hist&oacute;rica de todos los trabajos y de todas las esferas en el proceso de consolidaci&oacute;n de los &oacute;rdenes sociales tiene su correspondencia en formas urbanas espec&iacute;ficas. Poniendo, una vez m&aacute;s de manifiesto la artificiosidad sobre la cual se re-presenta la falsa noci&oacute;n de igualdad que de forma tan acalorada afirma defender la presidenta Ayuso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que las ciudades se interpretan de forma diferente por hombres y mujeres es tambi&eacute;n un hecho ampliamente contrastado. La Encuesta de Calidad de Vida y Satisfacci&oacute;n con los Servicios P&uacute;blicos de la Ciudad de Madrid publicada anualmente es clara a este respecto: existe una mayor percepci&oacute;n de inseguridad en los espacios p&uacute;blicos por parte de las mujeres. Percepci&oacute;n que excede con mucho las estad&iacute;sticas sobre delitos, demostrando que las posibilidades de sentirnos o no seguras no solo tienen que ver con el miedo cierto a ser agredida sino con el impacto que determinadas formas urbanas tienen en c&oacute;mo nos sentimos. Una calle deficientemente iluminada, o con ausencia o escasez de locales comerciales ser&aacute;, previsiblemente interpretada como m&aacute;s insegura, frente a una con mejor iluminaci&oacute;n y mayor bullicio. Con todo y con eso algunos datos que deber&iacute;an hacernos pensar y que se reflejan en el Informe del a&ntilde;o 2023 del Ministerio del Interior sobre Delitos contra la Libertad Sexual, sit&uacute;a a Madrid como la segunda provincia con mayor n&uacute;mero de abusos y agresiones sexuales con 3066 agresiones en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, representando el 14% del total de Espa&ntilde;a. En estas agresiones registradas en el 94% de los casos son hombres los agresores y el 87% de las v&iacute;ctimas son mujeres, dejando una vez m&aacute;s en evidencia el tozudo empe&ntilde;o de la Presidenta Ayuso en negar la realidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar de urbanismo feminista es hablar de c&oacute;mo queremos vivir, no solo nosotras, sino la comunidad, el conjunto de personas que habitamos las ciudades. Hablar de urbanismo feminista es, desde este punto de vista, hablar de las cosas importantes, aquellas que determinan nuestra calidad de vida, pero tambi&eacute;n nuestras expectativas y sobre todo nuestra la libertad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Porras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablar-urbanismo-feminista_129_11730876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 20:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar de urbanismo feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Mujer,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuela Carmena contra la gran niebla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/manuela-carmena-gran-niebla_129_3607645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb0579b9-7efc-468c-b8d5-6eec5c4a4aea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras que en el cada vez más reducido arco mediático madrileño pareciera que Manuela Carmena estuviera librando una batalla contra su gran niebla particular, la realidad es que la mayoría de capitales están interviniendo en el sentido de mejora de la calidad de vida urbana mediante la recuperación del espacio público</p></div><p class="article-text">
        Hay determinadas cuestiones en torno al gobierno de las ciudades que deben afrontarse de manera inaplazable. Una de ellas es el debate sobre la movilidad y el dise&ntilde;o urbano. Su urgencia es tan perentoria que no cabe ya la posibilidad de seguir mirando hacia otro lado, pues la inacci&oacute;n se convierte en una toma de postura.
    </p><p class="article-text">
        Bajo nuestro punto de vista hay dos elementos fundamentales, profundamente interrelacionados entre s&iacute;, que deben situarse en el debate. En primer lugar debemos interrogarnos acerca del uso del espacio p&uacute;blico. En este sentido nos preguntamos sobre qu&eacute; entendemos por vida urbana, qui&eacute;n y de qu&eacute; manera accede al espacio p&uacute;blico y qu&eacute; tipo de relaciones se establecen. El segundo elemento tiene que ver con la salud p&uacute;blica de manera m&aacute;s directa que el anterior, con la calidad del aire, el cambio clim&aacute;tico y sus afecciones sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        Ambas cuestiones est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionadas y han de afrontarse como piezas de una misma estrategia. El modelo urban&iacute;stico imperante durante los &uacute;ltimos 60 ha pivotado sobre el autom&oacute;vil privado como paradigma del modelo de desplazamiento. El coche se convierte as&iacute;, no s&oacute;lo en el medio de transporte para el que se planea la ciudad, si no en un signo de estatus y de ascenso social, en un elemento clave para las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas gubernamentales. Ambas industrias: la industria urbana &ndash;compra/venta de tierra urbana, construcci&oacute;n de viviendas e infraestructuras, transporte de materiales, etc.&ndash; y la industria del autom&oacute;vil han evolucionado por caminos coincidentes.
    </p><p class="article-text">
        No es esto, sin embargo el tema que nos ocupa, aunque parece importante se&ntilde;alar, y recoger al hacerlo el guante a Esperanza Aguirre, cuando dice eso de que las medidas de movilidad y reducci&oacute;n del veh&iacute;culo privado responden a un planteamiento ideol&oacute;gico. Desde luego responden a un planteamiento ideol&oacute;gico, no a la caricatura que ella pretende transmitir de algo as&iacute; como un dec&aacute;logo hippy de la <em>cochofobia,</em> sino que de lo que se trata ahora es de afrontar que ese modelo de desarrollo ha generado ciudades invivibles, en las que no s&oacute;lo se perciben como hostiles muchos de sus espacio p&uacute;blicos, sino que adem&aacute;s est&aacute; generando problemas de salud p&uacute;blica que deben ser atajados con car&aacute;cter inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Winston Churchill &ldquo;<em>Those that fail to learn from history, are doomed to repeat it</em>&rdquo; (quienes no aprenden de la historia est&aacute;n condenados a repetirla) y hay algo que el tiempo de estos d&iacute;as y el estreno de la televisiva serie <em>The Crown</em> nos han recordado. El 5 de diciembre de 1952 la ciudad de Londres sufri&oacute; el mayor episodio de contaminaci&oacute;n de su historia. La aparici&oacute;n de una densa niebla sobre la ciudad gener&oacute;, en contacto con los contaminantes de las chimeneas de carb&oacute;n, una nube t&oacute;xica que fue bautizada como <em>the great smog</em>. Durante los cuatro d&iacute;as que dur&oacute; se registraron <a href="http://www.metoffice.gov.uk/learning/learn-about-the-weather/weather-phenomena/case-studies/great-smog" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">4.000 muertes</a>&nbsp;por problemas respiratorios y durante los a&ntilde;os siguientes se estima que 8.000 muertes m&aacute;s, tambi&eacute;n relacionadas con la <em>gran</em> niebla de esos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En la mencionada serie de televisi&oacute;n de Netflix se especula acerca de cu&aacute;l pudo ser la actitud de Churchill frente a la crisis. Si bien sabemos que la alerta sanitaria y el colapso hospitalario que nos presenta la ficci&oacute;n no fue tal &ndash;la alerta sanitaria se decret&oacute; posteriormente, al evaluarse e investigarse los efectos&ndash;, la serie nos sit&uacute;a en la siguiente tesitura: un Winston Churchill ya muy envejecido ha de escoger entre tomar una medida dr&aacute;stica y prohibir el uso de chimeneas de carb&oacute;n o esperar a que el tiempo cambie.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la primera posibilidad, no es dif&iacute;cil imaginarse las consecuencias: una medida profundamente impopular que, por un lado, tendr&iacute;a un impacto directo sobre todos los londinenses al no poder encender la calefacci&oacute;n en los meses de m&aacute;s fr&iacute;o (pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de haber pasado por una guerra), y por otro lado afectar&iacute;a a la econom&iacute;a de manera determinante al suponer el paro en la actividad de una parte importante de la industria. Una oportunidad para la oposici&oacute;n laborista para debilitar al gobierno, teniendo en cuenta el juego de l&oacute;gicas de pesos y contrapesos sobre la que se articula el sistema parlamentario. La serie nos interpela a nosotras mismas sobre cu&aacute;l creemos que debe ser la decisi&oacute;n del gobierno, &iquest;arriesgar su propia posici&oacute;n como gobierno a costa de implementar medidas de esas caracter&iacute;sticas o esperar a que sople el viento?
    </p><p class="article-text">
        Si esa fue la realidad en la que se debati&oacute; Churchill no lo sabemos, s&iacute; sabemos que hasta 1956 no se aprob&oacute; la Clean Air Act (ley de aire limpio) que prohibi&oacute; las calefacciones de carb&oacute;n en las &aacute;reas urbanas, entre otras medidas. Y que el episodio de niebla acab&oacute; el 9 de diciembre de 1952 sin que hubiera intervenci&oacute;n gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto dan&eacute;s Jan Gehl nos habla de la necesidad de construir las ciudades desde la escala humana. Este planteamiento no s&oacute;lo supone tener en cuenta patrones de movilidad, desplazamiento, accesibilidad&hellip; supone responder a la pregunta &iquest;a ti c&oacute;mo persona c&oacute;mo te gustar&iacute;a vivir? La mayor&iacute;a de sus trabajos se centran en intervenciones sobre el espacio p&uacute;blico desde lo que &eacute;l mismo llama la recuperaci&oacute;n de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://gehlpeople.com/cases/new-york-usa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Times Square</a>, en una intervenci&oacute;n que realiz&oacute; en el a&ntilde;o 2008, por ejemplo, da algunos datos acerca de la correlaci&oacute;n entre coches y peatones. Tales como que el 90% del espacio p&uacute;blico ocupado en dicha plaza correspond&iacute;a a los coches, estos a su vez, representaban s&oacute;lo el 10% de los ocupantes del mismo espacio. Es decir, el 10% de los ocupantes, necesitan el 90% del espacio disponible. 400.000 metros&sup2; han sido recuperados del tr&aacute;fico para las personas tras las dos intervenciones sobre la ciudad. Cumpli&eacute;ndose la m&aacute;xima de que el espacio que se gana para la gente es ocupado r&aacute;pidamente, recuper&aacute;ndose una vida urbana que deja de existir en el momento en el que la ciudad es una sucesi&oacute;n de carreteras llenas de coches.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid se calcula que el 70% del espacio p&uacute;blico total de la ciudad (descontando los grandes parques) es ocupado por coches, entre circulaci&oacute;n y aparcamiento. Estos datos no s&oacute;lo nos advierten acerca de la calidad del aire y el impacto sobre nuestra salud, tambi&eacute;n nos hablan de las prioridades de las administraciones y de la necesidad de cambiar el modelo de ciudad en el que queremos vivir. Es importante recordar que este no es el estado natural de las cosas: fue distinto y ser&aacute; distinto.
    </p><p class="article-text">
        En 1908 el Conde de Pe&ntilde;alver public&oacute; un bando que supuso un cambio de paradigma en la ciudad y comenzaba as&iacute;: &ldquo;El autom&oacute;vil no debe circular por una poblaci&oacute;n a velocidades excesivas, produciendo molestias y peligros al vecindario; pero &eacute;ste, por su parte, no tiene tampoco derecho a disputar a los veh&iacute;culos, la posesi&oacute;n y disfrute del centro de las calles y plazas&rdquo;. Actualmente solo una minor&iacute;a &ndash;en torno a una cuarta parte&ndash; usa el coche a diario en nuestra ciudad, no tiene sentido que ocupe una parte tan mayoritaria del espacio p&uacute;blico, por encima del transporte p&uacute;blico, el peat&oacute;n o la bici juntos.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n sobre el eje de Gran V&iacute;a es importante no s&oacute;lo porque reduce el n&uacute;mero de veh&iacute;culos privados por los efectos contaminantes que estos tienen, sino porque al reducir el espacio para el coche estamos ganando espacio para los peatones, para que la vida urbana tenga lugar. Mientras que en el cada vez m&aacute;s reducido arco medi&aacute;tico madrile&ntilde;o pareciera que Manuela Carmena estuviera librando una batalla contra su gran niebla particular, la realidad es que la mayor&iacute;a de capitales est&aacute;n interviniendo en el sentido de mejora de la calidad de vida urbana mediante la recuperaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y la eliminaci&oacute;n progresiva del veh&iacute;culo privado.
    </p><p class="article-text">
        Nueva York, Londres, Berl&iacute;n, Copenhague, Lisboa o Barcelona son algunos de los ejemplos. En el caso de Barcelona la puesta en funcionamiento de las Superilles est&aacute; suscitando el inter&eacute;s internacional como recoge el magn&iacute;fico <a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/may/17/superblocks-rescue-barcelona-spain-plan-give-streets-back-residents" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suplemento sobre ciudad del peri&oacute;dico Guardian</a>&nbsp;o The New York Times, mientras que en nuestro pa&iacute;s la noticia ha pasado desapercibida. Acaso sea tambi&eacute;n, por esa gran niebla medi&aacute;tica que lleva tantos tiempo posada en nuestra capital.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta mucha m&aacute;s audacia para ser capaces de revertir un desarrollo urbano que durante d&eacute;cadas ha entendido la ciudad desde escalas que poco o nada tienen que ver con el bienestar de las personas. La vida moderna es vivir en ciudades en las que caminar no es posible para ir a correr a las cintas de un gimnasio de pago, podr&iacute;a escucharse en el hilo radiof&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre los d&iacute;as 13 y 19 de febrero, tendr&aacute; lugar el proceso de votaci&oacute;n sobre la remodelaci&oacute;n de Gran V&iacute;a y Plaza de Espa&ntilde;a, es una oportunidad para esa audacia, para intervenir en el planeamiento de la ciudad sobre la especificidad de dos espacios centrales en Madrid. No se conocen, hasta la fecha, proyectos de apertura democr&aacute;tica sobre la base del dise&ntilde;o urbano tan ambiciosos como este, por lo que es un buen momento para plantear estas y otras cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la tarea de empezar a repensar los espacios urbanos, como espacios donde se desarrolla la vida y priorizar la intervenci&oacute;n gubernamental bajo este paradigma. Esto sin duda, significar&aacute; cambios en lo inmediato, en lo cotidiano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Porras, Jorge García Castaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/manuela-carmena-gran-niebla_129_3607645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jan 2017 20:15:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuela Carmena contra la gran niebla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Contaminación,Manuela Carmena,Ayuntamiento de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viviendas de uso turístico: la gran recalificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viviendas-uso-turistico-gran-recalificacion_129_3691942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a19d21d8-00f5-4c89-9ace-acb7bf4d6363_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viviendas de uso turístico: la gran recalificación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años, casi todas las grandes ciudades europeas han regulado, con mayor o menor fortuna, distintos aspectos del alquiler de viviendas turísticas</p><p class="subtitle">En nuestra opinión, el papel de la regulación no debe ser otro que el de intentar garantizar que el número de hogares en los distritos centrales se mantenga estable y el mercado de vivienda en alquiler funcione con normalidad</p></div><p class="article-text">
        El turismo es un fen&oacute;meno en alza desde hace d&eacute;cadas. En el mundo hemos pasado de 25 millones de turistas en el a&ntilde;o 1950, a 1087 millones en 2013. Con unas previsiones que ascienden a unos 1.800 millones para 2030. En algo m&aacute;s de 60 a&ntilde;os el tr&aacute;nsito de turistas se ha incrementado en un 4.284%<em> [&ldquo;La ciudad negocio. Turismo y movilizaci&oacute;n social en pugna&rdquo; de China C. Cabrerizo, 2016. Cisma Editorial].</em> Si ponemos en relaci&oacute;n determinados sucesos hist&oacute;ricos como el aumento en los precios del petr&oacute;leo, el atentado contra las Torres Gemelas o crisis sanitarias como la gripe aviar, observaremos que tienen un impacto y duraci&oacute;n muy limitada. Los mayores impactos los observamos sobre patrones geogr&aacute;ficos, esto es, no desciende significativamente el n&uacute;mero de turistas, sino que se modifican los destinos. Pero incluso estos cambios son limitados en el tiempo, no suponiendo una alteraci&oacute;n definitiva sobre un territorio.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, en la actualidad el tr&aacute;nsito turista se ha visto incrementado debido a los conflictos en los pa&iacute;ses del Mediterr&aacute;neo, as&iacute; como los atentados en Francia. El n&uacute;mero de turistas ha crecido un 4,95 %, llegando a 68 millones de pernoctaciones. En Madrid cada a&ntilde;o batimos r&eacute;cord de visitantes y pernoctaciones, en 2015 fueron 8,9 millones de visitantes seg&uacute;n la Encuesta de Ocupaci&oacute;n Hotelera del INE y seguimos creciendo en torno al 6% anual.
    </p><p class="article-text">
        Limitar el incremento del turismo a trav&eacute;s de regulaciones de &aacute;mbito municipal no parece una opci&oacute;n viable dado que sus causas son profundas y tienen un car&aacute;cter global. En cierto sentido, estamos hablando del derecho a la libre circulaci&oacute;n de las personas que en una de sus manifestaciones lo es tambi&eacute;n para las turistas. La incorporaci&oacute;n de muchos millones de personas al fen&oacute;meno tur&iacute;stico ha venido para quedarse. Dicho esto, defenderemos como necesaria la intervenci&oacute;n p&uacute;blica sobre el turismo: desde enfoques urban&iacute;sticos y ecol&oacute;gicos, operando sobre las consecuencias para la ciudad en t&eacute;rminos de ocupaci&oacute;n y explotaci&oacute;n del territorio urbano, as&iacute; como en el impacto y la transformaci&oacute;n en las din&aacute;micas de los lugares, patrones de ocio y de consumo, etc&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Primera consecuencia: la burbuja en los precios de alquiler en las grandes capitales, especialmente en los centros de las ciudades. Tomaremos como referencia los casos de Madrid y Barcelona aunque encontraremos situaciones an&aacute;logas en ciudades como &Aacute;msterdam, Par&iacute;s, Nueva York, San Francisco... Los precios de alquiler de ambas ciudades se encuentran en la actualidad en m&aacute;ximos hist&oacute;ricos, ya por encima de la &eacute;poca del boom inmobiliario <em>[Para una informaci&oacute;n m&aacute;s detallada se puede consultar el &uacute;ltimo informe elaborado por Idealista.es del cual se extraen los datos],</em><a href="https://st1.idealista.com/comunicacion/files/informe-de-precios/alquiler-q3-16.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> elaborado por Idealista.es </a> con fuertes diferencias entre barrios, siendo en los del centro el incremento de precios mucho m&aacute;s acusado. En Barcelona, el precio por m&sup2; es de 17,4 &euro; (18,5% m&aacute;s que doce meses antes) y el de Madrid es de 13,8 &euro; (un 14,6% de crecimiento anual).
    </p><p class="article-text">
        Este fuerte aumento responde a diversos factores. Para empezar, ante un mercado tan estrecho, con falta de oferta, cualquier incremento de la demanda produce fuertes efectos sobre los precios. El aumento de la precariedad vital, en t&eacute;rminos de salarios y derechos laborales, condiciona la capacidad de acceso a una vivienda en propiedad para grandes capas de la sociedad, al imposibilitar el acceso al cr&eacute;dito hipotecario. Otra dimensi&oacute;n de la precariedad es el arraigo sobre el territorio: la hipermovilidad en el mercado laboral y la falta de oportunidades en determinados territorios, conlleva una transformaci&oacute;n en la formaci&oacute;n de los hogares. Hogares con m&aacute;s incertidumbre y lazos menos estables sobre el lugar concreto suponen un aumento del alquiler como patr&oacute;n de acceso a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, consideramos que determinados reg&iacute;menes de tenencia o acceso, como el alquiler frente a la compra, pueden ser deseables. Sobre todo si detr&aacute;s de ese cambio se encuentran diferentes intervenciones p&uacute;blicas sobre el mercado inmobiliario. Cada vez se hace m&aacute;s necesario ampliar sustancialmente el parque residencial p&uacute;blico en alquiler y otras modalidades de acceso a la vivienda de car&aacute;cter cooperativo.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de hipotecas firmadas confirma estas tendencias. A pesar de que est&aacute; creciendo desde hace 25 meses, seg&uacute;n el INE, lo hace desde totales muy bajos. En base a estos mismos datos, en 2015 se firmaron 244. 827 hipotecas sobre viviendas. En el a&ntilde;o en el que la burbuja inmobiliaria comenz&oacute; a desinflarse, el 2006, fueron 1.768.198. Si no hay cambios dr&aacute;sticos en la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, la tendencia ser&aacute; al incremento de hipotecas aunque sin llegar a cifras de antes de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        El elemento m&aacute;s novedoso que influye directamente en la burbuja del alquiler en los centros de las ciudades es la silenciosa reconversi&oacute;n de hogares en apartamentos tur&iacute;sticos. La opacidad y la invisibilidad del fen&oacute;meno han permitido una implantaci&oacute;n muy agresiva, saliendo a la luz cuando barrios enteros ya se hab&iacute;an visto transformados en grandes complejos de apartamentos tur&iacute;sticos. S&oacute;lo en Airbnb pod&iacute;amos encontrar 19.000 anuncios en Barcelona este verano. Los distritos de l'Eixample y Ciutat Vella concentran m&aacute;s de la mitad de la oferta, siendo m&aacute;s de la mitad de ellas &ndash;adem&aacute;s&ndash; viviendas enteras. Madrid no va a estar a salvo del fen&oacute;meno, en los pr&oacute;ximos meses el Ayuntamiento presentar&aacute; un estudio de impacto de las viviendas tur&iacute;sticas en el centro de la ciudad que &ndash;creemos&ndash; no se alejar&aacute; mucho de las tendencias de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Para ser conscientes del papel que la invisibilidad ha jugado en su implantaci&oacute;n, hagamos el ejercicio de imaginarnos lo que habr&iacute;a supuesto en t&eacute;rminos de noticias, tr&aacute;mites administrativos, decisiones urban&iacute;sticas municipales y contestaci&oacute;n social, el anuncio en algunos de los mencionados barrios de la transformaci&oacute;n del n&uacute;mero de viviendas en plazas hoteleras, en hoteles. Los tr&aacute;mites administrativos &ndash;informes, estudios, planes especiales, licencias, etc.&ndash; necesarios hubieran servido para modificar y limitar las propuestas. Adem&aacute;s, la l&oacute;gica contestaci&oacute;n social tambi&eacute;n podr&iacute;a haber supuesto un impedimento y una limitaci&oacute;n a este tipo de operaciones. La invisibilidad del fen&oacute;meno no s&oacute;lo dificulta la capacidad de controlarlo sino que es una condici&oacute;n para que su crecimiento sea tan r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n de los barrios de los centros de las ciudades que opera tras la proliferaci&oacute;n de los apartamentos tur&iacute;sticos, pone de manifiesto algo fundamental y es que la ciudad no son s&oacute;lo los flujos, los mercados, sus calles o, en general, el espacio p&uacute;blico. La ciudad est&aacute; compuesta, en igual medida, por hogares que no pueden entenderse &uacute;nicamente como una sucesi&oacute;n de espacios privados, inmutables y est&aacute;ticos frente a lo que en la ciudad ocurre. Los hogares constituyen una dimensi&oacute;n central de lo urbano, en tanto que espacios donde la vida se desarrolla, pero tambi&eacute;n, y sobre todo, por su relaci&oacute;n en las din&aacute;micas de la ciudad. Este fen&oacute;meno, como dec&iacute;amos, supone un ejemplo paradigm&aacute;tico de ello pues pone de manifiesto elementos fundamentales de los lugares que tienen que ver con la identidad y con un entramado de anclajes que generan sentidos fundamentales en la vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        La sustituci&oacute;n de una poblaci&oacute;n arraigada en un territorio por otra flotante, transforma sustancialmente los barrios. Quien va a estar en una ciudad unos pocos d&iacute;as busca la localizaci&oacute;n, la existencia de tiendas donde abastecerse con horario comercial amplio, alternativas de ocio, restauraci&oacute;n y bares... Al interior de los bloques su car&aacute;cter temporal e intercambiable genera incomodidad y cierta sensaci&oacute;n de inseguridad. Gente no conocida entrando y saliendo de las viviendas contiguas a la propia transforma esa percepci&oacute;n de intimidad, donde antes hab&iacute;a un patio de vecinos ahora hay un hall de un hotel.
    </p><p class="article-text">
        El incremento de viviendas de uso tur&iacute;stico lleva asociado cambios en el z&oacute;calo comercial de los barrios m&aacute;s afectados y un efecto r&aacute;pido de expulsi&oacute;n al interno de los portales. Los patrones de vida de las poblaciones permanentes entran en contradicci&oacute;n con los ritmos m&aacute;s despreocupados de los turistas. La hostilidad del espacio, unido a la oportunidad econ&oacute;mica de convertir tu vivienda en un apartamento tur&iacute;stico, retroalimentan el fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Gentrificacion-arte-destruir-vida-barrios_0_560994234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El soci&oacute;logo Daniel Sorando y el arquitecto &Aacute;lvaro Ardura</a>&nbsp;llaman la atenci&oacute;n sobre el proceso de sustituci&oacute;n de poblaci&oacute;n, transformaci&oacute;n productiva y apropiaci&oacute;n de determinados espacios, que afecta sobre todo a los centros de las grandes ciudades y que conocemos como &ldquo;gentrificaci&oacute;n&rdquo;. Un elemento fundamental que explica este fen&oacute;meno es la existencia de un parque inmobiliario deteriorado que hace m&aacute;s suculenta su rehabilitaci&oacute;n, pues la diferencia de precio que se genera debido a su ubicaci&oacute;n es muy elevada. Esa subida de precios acelerada es la que genera la expulsi&oacute;n de los anteriores habitantes, en favor de otros cuyas rentas y gustos culturales van modificando las din&aacute;micas, negocios y precios del conjunto del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa cuando en lugar de sustituci&oacute;n de una poblaci&oacute;n por otra la sustituci&oacute;n es de una poblaci&oacute;n por una no-poblaci&oacute;n permanente? &iquest;Es parte del mismo fen&oacute;meno o es otra alternativa capitalista a la propia gentrificaci&oacute;n? Frente a procesos observados anteriormente, la actual din&aacute;mica puede estar expulsando poblaci&oacute;n debido a una burbuja de precios de alquiler pero esta poblaci&oacute;n no est&aacute; siendo necesariamente sustituida por pobladores con mayor renta, quiz&aacute;, sencillamente, est&aacute; siendo sustituida por turismo.
    </p><p class="article-text">
        En este punto llegamos a otra consecuencia: el despoblamiento. En Barcelona, Ciutat Vella ha perdido un 11% de sus habitantes en diez a&ntilde;os de <em>boom</em> tur&iacute;stico, mientras la poblaci&oacute;n de la ciudad se manten&iacute;a estable. El fen&oacute;meno de los apartamentos tur&iacute;sticos genera una din&aacute;mica que se retroalimenta as&iacute; misma: cu&aacute;ntos m&aacute;s hay, m&aacute;s habr&aacute;. El aumento en los precios hace que para muchas personas los alquileres sean impagables y para los propietarios de vivienda residentes cada vez resulta m&aacute;s rentable reconvertirla en apartamento tur&iacute;stico y cambiar de barrio.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los grandes inversores &ndash;incluidas las cadenas hoteleras&ndash; cada vez se van a ver m&aacute;s incentivados para entrar en este mercado. Adem&aacute;s, los cambios en el z&oacute;calo comercial y los problemas de convivencia y de gesti&oacute;n del ocio nocturno incentivan el abandono del centro y la conversi&oacute;n de viviendas en plazas hoteleras.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n es otra clave fundamental pues la ubicaci&oacute;n prima frente a cualquier otra consideraci&oacute;n. Pongamos por caso un apartamento de 30 m&sup2; en el barrio de Lavapi&eacute;s. Mientras que reconvertido en apartamento tur&iacute;stico ese tama&ntilde;o parece adecuado para una pareja durante un fin de semana, como hogar permanente resultar&iacute;a peque&ntilde;o, la rentabilidad en uno y en otro caso ser&aacute; muy distinta. Si no lo ordenamos, este fen&oacute;meno tendr&aacute; &ndash;ya est&aacute; teniendo&ndash; m&aacute;s intensidad en barrios como el Raval o Lavapi&eacute;s que en otros.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;se puede influir de alguna manera en el fen&oacute;meno? &iquest;Qu&eacute; papel juegan las administraciones? &iquest;Qu&eacute; hay que regular?
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la pr&aacute;ctica totalidad de las grandes ciudades europeas han regulado, con mayor o menor fortuna, distintos aspectos del alquiler de viviendas tur&iacute;sticas. Nos encontramos desde enfoques que buscan n&iacute;tidamente acabar con este tipo de alquileres hasta otros que buscan ordenarlo y establecer unos m&iacute;nimos ingresos y controles fiscales.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n, el papel de la regulaci&oacute;n no debe ser otro que el de intentar garantizar que el n&uacute;mero de hogares en los distritos centrales se mantenga estable y el mercado de vivienda en alquiler funcione con normalidad. Es decir, entender las viviendas como derecho fundamental, que sigan cumpliendo la funci&oacute;n de vivienda y no pasen a ser plazas hoteleras por la puerta de atr&aacute;s. Debe adem&aacute;s evitar la acumulaci&oacute;n de viviendas dedicadas a esta actividad en ciertas zonas, buscando una mejor distribuci&oacute;n por la ciudad, evitando subidas artificiales en los precios de alquiler en algunos barrios que pueden llevar a la expulsi&oacute;n de buena parte de las vecinas y vecinos y al despoblamiento.
    </p><p class="article-text">
        Para eso podemos establecer cuatro l&iacute;neas de intervenci&oacute;n o buscar una combinaci&oacute;n de las cuatro:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash; Establecer un n&uacute;mero m&aacute;ximo de d&iacute;as anuales en los que una vivienda se puede alquilar con fines tur&iacute;sticos. &Aacute;msterdam sit&uacute;a el m&aacute;ximo en 60 d&iacute;as, por encima de esto el negocio debe registrarse como un Bed &amp; Breakfast.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Establecer una duraci&oacute;n m&iacute;nima para cualquier tipo de alquiler residencial. Nueva York ha situado el m&iacute;nimo en 30 d&iacute;as y con su nueva regulaci&oacute;n parece buscar un mayor grado de cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; 'Zonificar' la ciudad y establecer restricciones en los espacios m&aacute;s colmatados. Quiz&aacute; este tipo de enfoque sea el m&aacute;s interesante para una ciudad como Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Desincentivar fiscalmente la actividad. Acordar con las plataformas comercializadoras el cobro de tasa tur&iacute;stica municipal &ndash;como en la pr&aacute;ctica totalidad de capitales europeas&ndash; y compartir los datos fiscales con la Agencia Tributaria.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ciudad no puede aplazar m&aacute;s tiempo este debate. Nos encontramos ante un fen&oacute;meno de crecimiento exponencial que puede echar por tierra cualquier otra pol&iacute;tica p&uacute;blica de vivienda, sobre todo en algunos barrios. Debemos enfrentarlo desde enfoques situados en cada realidad espec&iacute;fica, para ser capaces de articular una inteligencia social que genere respuestas concretas. El peor escenario ser&iacute;a abordarlo desde grandes discursos que tal vez puedan reconfortarnos, pero que no permiten desplegar estrategias que vayan recuperando la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sara Porras S&aacute;nchez. Polit&oacute;loga, investigadora en temas urbanos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jorge Garc&iacute;a Casta&ntilde;o. Concejal de Centro y Chamber&iacute; en el Ayuntamiento de Madri</em>d
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Porras, Jorge García Castaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viviendas-uso-turistico-gran-recalificacion_129_3691942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2016 18:41:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viviendas de uso turístico: la gran recalificación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Recalificacion,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aborto: no ha habido ley y conseguiremos que no haya sentencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-conseguiremos-sentencia_129_4620007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fbf318a-4e8a-4cb6-af00-cfb62ebf9e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aborto: no ha habido ley y conseguiremos que no haya sentencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sólo está en juego la salud de las mujeres, también está en juego la credibilidad de nuestro sistema judicial</p></div><p class="article-text">
        Las calles de m&aacute;s de cuarenta ciudades se llenaron de vida y de alegr&iacute;a en lo que fueron multitudinarias manifestaciones por el derecho al aborto libre. En la ciudad de Madrid tuvo lugar la m&aacute;s populosa de todas ellas, alternando reivindicaci&oacute;n y festejos por lo que ha sido una de las mayores victorias de los movimientos sociales: la dimisi&oacute;n del ministro Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n y la retirada del anteproyecto de Ley para la protecci&oacute;n de la vida del concebido y los derechos de la mujer embarazada.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a muchos motivos para celebrar, tras m&aacute;s de dos a&ntilde;os sosteniendo un pulso con el Partido Popular, los movimientos feministas consiguieron provocar la mayor crisis del Gobierno hasta la fecha. En el pa&iacute;s de los desahucios y las reformas laborales, de las privatizaciones sanitarias y los colegios segregados, la lucha de las mujeres ha abierto una brecha dif&iacute;cil de superar, poniendo sobre la mesa la potencia de estos movimientos y su participaci&oacute;n indispensable en cualquier proceso de transformaci&oacute;n que pretenda ser victorioso.
    </p><p class="article-text">
        No obstante es necesario analizar la situaci&oacute;n con frialdad para evitar caer en la confusi&oacute;n de que la batalla ha terminado. Si bien es cierto que la propuesta del ya exministro ha sido retirada, a&uacute;n estamos pendientes de la resoluci&oacute;n del recurso presentado por el Partido Popular al Tribunal Constitucional en el a&ntilde;o 2010. Dicho recurso ha estado paralizado a expensas del desenlace del anteproyecto y, una vez desechado, cabe la posibilidad de que el gobierno pretenda aprobar por la puerta de atr&aacute;s y por v&iacute;a judicial lo que no han conseguido pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        El magistrado encargado de la ponencia base es el miembro del Opus Dei Andr&eacute;s Ollero, conocido por sus posiciones radicales frente al aborto y al matrimonio homosexual. No es de extra&ntilde;ar que el Partido Popular no vea incompatibilidad en que dicho magistrado participe en la causa, como tampoco vieron incompatibilidades en la financiaci&oacute;n ilegal de su propio partido destapada por la trama B&aacute;rcenas, entre otras. Desde el punto de vista &eacute;tico el magistrado deber&iacute;a haberse abstenido por la existencia de un evidente conflicto de intereses, pues el que fuera diputado durante 17 a&ntilde;os del Partido Popular ha hecho de la prohibici&oacute;n del aborto una quimera personal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; justicia cabe esperar en este asunto cuando el encargado de la ponencia pertenece al grupo ultrareligioso del Opus Dei? Lejos de preocupaciones infundadas hay que recordar una de sus declaraciones a este respecto en las que hace pocos meses afirmaba: &ldquo;Si no hay ley, habr&aacute; sentencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es indispensable, desde este punto de vista, continuar moviliz&aacute;ndonos, demostrar a aquellos que nos gobiernan que no vamos a permitir ning&uacute;n retroceso en esta materia. No es un asunto de limitaci&oacute;n de nuestras libertades &ndash;que lo es&ndash; , ni es tampoco un problema de negaci&oacute;n de la autonom&iacute;a de las mujeres para decidir sobre nuestras propias vidas &ndash;que tambi&eacute;n&ndash;. La existencia de un marco legal que garantice la interrupci&oacute;n del embarazo de manera segura es un problema de salud p&uacute;blica, como as&iacute; lo denuncian diversos organismos internacionales, entre otros la OMS. La terrible realidad es que all&iacute; donde no se garantiza este derecho las mujeres ponen su vida en riesgo, 80.000 vidas al a&ntilde;o se pierden por este motivo, seg&uacute;n este mismo organismo.
    </p><p class="article-text">
        El problema real, aqu&eacute;l sobre el que los poderes p&uacute;blicos deben intervenir, es en la reducci&oacute;n de los embarazos no deseados. La interrupci&oacute;n de los mismos es una medida de urgencia frente a esa situaci&oacute;n de partida. Por eso es indispensable la educaci&oacute;n sexual o garantizar el acceso a anticonceptivos. Por ello debemos trabajar para erradicar la violencia machista que entiende los cuerpos de las mujeres como objetos de los que disfrutar. Prohibir o dificultar el acceso a estas intervenciones no har&aacute; que se reduzcan, el &uacute;nico efecto ser&aacute; obligar a las mujeres a arriesgar su integridad f&iacute;sica, por no hablar de las condiciones de clandestinidad en la que deban hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Garantizar el aborto como un derecho es por tanto un problema del conjunto de la sociedad y se trata de decidir si queremos vivir bajo un sistema que garantice que todas las personas tendremos derecho a una atenci&oacute;n sanitaria de calidad o si por el contrario estamos dispuestas a asumir que aquellas que tengan recursos asegurar&aacute;n el mejor de los servicios y aquellas que no los tengan arriesgar&aacute;n su salud. 80.000 vidas son demasiadas, no podemos tolerar que nuestro pa&iacute;s se sume a esa terrible lista negra.
    </p><p class="article-text">
        No podemos parar en nuestra reivindicaci&oacute;n y desde aqu&iacute; hago un llamamiento a los otros 11 magistrados que hace apenas una semana rechazaron el recurso interpuesto por UPN y el PP en relaci&oacute;n al registro de los m&eacute;dicos objetores. No s&oacute;lo est&aacute; en juego la salud de las mujeres, tambi&eacute;n est&aacute; en juego la credibilidad de nuestro sistema judicial. Las mujeres seguiremos movilizadas y volvemos a repetir que, frente a leyes injustas que violan los derechos humanos nuestro deber es desobedecer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Porras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-conseguiremos-sentencia_129_4620007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Sep 2014 19:37:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aborto: no ha habido ley y conseguiremos que no haya sentencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Aborto]]></media:keywords>
    </item>
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