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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena Herreros Rivas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena_herreros_rivas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena Herreros Rivas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Vuelvo a Irak desde Austria porque mi madre está allí amenazada por el ISIS"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/solicitante-austria-vuelvo-irak-isis_1_3923974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7a60998-6bc7-495e-b680-923d080850cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Vuelvo a Irak desde Austria porque mi madre está allí amenazada por el ISIS&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los retrasos en las resoluciones de las solicitudes, la imposibilidad de trabajar y los altos precios de los alquileres están empujando a algunos demandantes de asilo de Austria</p><p class="subtitle">Es el caso de Hussein: no tiene trabajo y no puede ayudar a su madre a que salga de Irak, asegura</p><p class="subtitle">"Y yo que huí del terror de allí, sigo aquí, esperando algo que nunca llega y sin poder trabajar para mandarle dinero", dice Hussein</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No aguanto m&aacute;s. Se me ha acabado la paciencia. Me vuelvo a Irak, mi pa&iacute;s, con mi madre. Ella est&aacute; sola en Mosul, una ciudad tomada por el ISIS. Y yo que hu&iacute; del terror de all&iacute;, sigo aqu&iacute;, esperando algo que nunca llega (la protecci&oacute;n internacional por parte de Austria) y sin poder trabajar para mandarle dinero&rdquo;, cuenta Hussein mientras agarra la taza de caf&eacute; con su mano temblorosa.
    </p><p class="article-text">
        Este refugiado iraqu&iacute;, de 21 a&ntilde;os, lleg&oacute; a Austria en Octubre del pasado a&ntilde;o 2015, hace ya unos nueve&nbsp;meses. Lo hizo atravesando el mar Egeo y cruzando varias fronteras europeas, como un mill&oacute;n de personas en 2015. Despu&eacute;s de este tiempo, a&uacute;n no ha recibido una respuesta por parte del Gobierno austriaco&nbsp;acerca de&nbsp;su solicitud de asilo. En las &uacute;ltimas semanas su esperanza se ha derrumbado&nbsp;porque muchos amigos suyos iraqu&iacute;es han recibido un &ldquo;negativo&rdquo;, lo que significa el retorno a Turqu&iacute;a o a sus pa&iacute;ses de origen. Esta situaci&oacute;n impide el acceso al trabajo y, por tanto, bloquea cualquier forma de ayudar a su madre a que salga del pa&iacute;s del que est&aacute; amenazada. Se rinde, y no es el &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hussein no es el &uacute;nico que ha pedido retornar a su pa&iacute;s de origen. Llevamos varios casos en el &uacute;ltimo mes que, como &eacute;l, piden volver movidos por el cansancio de esperar una resoluci&oacute;n. No est&aacute; permitido trabajar ni estudiar hasta que no se resuelva la petici&oacute;n y muchos de ellos necesitan enviar dinero a familiares que no han podido huir. Es m&aacute;s habitual entre los j&oacute;venes&rdquo;,&nbsp;explica un miembro de C&aacute;ritas Austria a eldiario.es.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El joven iraqu&iacute;&nbsp;viv&iacute;a con su madre Hiba, su padrastro y sus tres hermanos en Mosul, la segunda ciudad m&aacute;s grande de Irak situada al norte del pa&iacute;s. La inestabilidad reinante en Irak en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha marcado un antes y un despu&eacute;s en su vida. El punto de inflexi&oacute;n lleg&oacute; en junio de 2014 cuando el grupo terrorista ISIS se hizo con el control de la ciudad. &ldquo;Nunca olvidar&eacute; esos d&iacute;as. Y no por las armas y la metralla, porque a eso, tristemente, ya me he acostumbrado. Sino por ISIS. No tienen compasi&oacute;n por nadie. Y con ellos son pocas las opciones. No sabes lo que duele ver como amigos tuyos se acaban uniendo a sus filas por dinero. Adem&aacute;s, si te ven fumando un cigarrillo, te latigan. Te persiguen y extorsionan hasta que te acabas uniendo a ellos. Si no te matan. La &uacute;nica alternativa es huir fuera de Irak&rdquo;, relata Hussein cabizbajo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; hizo. Se lo propuso su padre . &ldquo;Recuerdo que est&aacute;bamos bebiendo t&eacute; en su casa cuando me dijo que quer&iacute;a huir con su mujer y los ni&ntilde;os a Turqu&iacute;a -sus padres est&aacute;n separados-. El plan inicial no era Europa, sino Turqu&iacute;a. Yo lo pens&eacute; mucho, no quer&iacute;a dejar a mi madre en Irak, pero ella me anim&oacute; a huir. Me dijo que en mi pa&iacute;s no hab&iacute;a futuro, tan solo terror, y que ella saldr&iacute;a tambi&eacute;n en cuanto tuviera el dinero suficiente&rdquo;. Pagaron a un traficante para que los sacara de Irak a Siria, para finalmente llegar a Turqu&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">El viaje de Hussein</h3><p class="article-text">
        Cruz&oacute; m&aacute;s tarde que su padre, acompa&ntilde;ado de su hermano, en bote a la isla griega de Lesbos. Y en siete&nbsp;d&iacute;as recorrieron la ruta de los Balcanes: &ldquo;Tengo las im&aacute;genes del camino metidas en mi cabeza. Era Octubre y hac&iacute;a fr&iacute;o. Hubo gente que muri&oacute; de hipotermia. Tuvimos que andar cientos de kil&oacute;metros entre una frontera y otra. A&uacute;n no hab&iacute;an empezado a funcionar los autobuses y durante la mayor parte de los trayectos &iacute;bamos&nbsp;andando. Pero hab&iacute;a que llegar a Alemania&rdquo;, dice Hussein mientras ense&ntilde;a en el m&oacute;vil fotos que a&uacute;n guarda de aquella ruta.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; vivieron un a&ntilde;o. Fueron tirando de los ahorros que llevaban encima para subsistir en un pa&iacute;s que a d&iacute;a de hoy acoge a m&aacute;s de 2,7 millones de refugiados. De los cuales, tan solo el 25% viven en campos. El resto malviven como pueden, y muchos de ellos lo hacen de la mendicidad. &ldquo;Vimos como nuestro dinero iba desapareciendo y empezamos a buscar trabajo. Mi padre y yo trabajamos en unos talleres de costura. Nos explotaban. Quince horas diarias, metidos en un s&oacute;tano para recibir 150 m&iacute;seros euros al mes. As&iacute; no se puede vivir. Fue entonces cuando decidimos cruzar a Europa. Conoc&iacute;amos mucha gente que lo hab&iacute;a hecho y era la mejor alternativa&rdquo;, narra Hussein.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l y su hermano llegaron a Alemania, pero acabaron retrocediendo a Austria, donde estaba su padre. A Hussein le&nbsp;concedieron la &ldquo;tarjeta blanca&rdquo;, la tarjeta de demandantes de asilo. Pero nunca llega la respuesta y a &eacute;l se le acaba la paciencia. En Austria, como en otros muchos pa&iacute;ses de la UE, no se permite trabajar ni estudiar a los solicitantes de asilo hasta que no se resuelva su petici&oacute;n. A cambio tienen un techo donde dormir y 150 euros mensuales. Asegura que no es suficiente para un pa&iacute;s con una renta per c&aacute;pita de 51.127 euros anuales.
    </p><h3 class="article-text">Los obst&aacute;culos para construir una vida en Austria</h3><p class="article-text">
        Una vez obtenida la tarjeta, deben alquilar una casa para poder recibir el salario del Estado cuatro&nbsp;meses m&aacute;s tarde&nbsp;que se encuentra en torno a los&nbsp;800 euros. A cambio deber&aacute;n aprender un nivel B2 de alem&aacute;n y trabajar. Si ganan un salario, se les reduce la ayuda estatal. Muchos de los solicitantes&nbsp;no tienen dinero suficiente para hacer frente a un alquiler ni&nbsp;la fianza inicial. Este es uno de los motivos de retorno.
    </p><p class="article-text">
        Al&iacute;, sirio de 23 a&ntilde;os, viv&iacute;a con Hussein y 4 compa&ntilde;eros m&aacute;s en el mismo piso. Despu&eacute;s de 11 meses esperando una respuesta, le concedieron la protecci&oacute;n internacional. Comenz&oacute; a buscar piso en Graz, la segunda ciudad m&aacute;s grande de Austria y en la que le corresponde quedarse. Con la b&uacute;squeda de piso, llegaron los problemas: &ldquo;El Gobierno te exige que alquiles un piso y tengas direcci&oacute;n propia para poder acceder al salario. Lo que la gente no sabe es que ellos no te empiezan a pagar el salario hasta cuatro&nbsp;meses despu&eacute;s de que hayas alquilado piso. &iquest;C&oacute;mo piensan que puedo pagar una garant&iacute;a y un alquiler sin ayudas? Durante estos 11 meses he recibido 150 euros para vivir todo el mes. Austria es caro y es imposible ahorrar. Todo mi dinero lo invert&iacute; en el camino hasta llegar aqu&iacute;&rdquo;, cuenta Al&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo un amigo, Eimad, que tras un a&ntilde;o y ocho meses esperando su solicitud de asilo, la respuesta fue negativa. Recurri&oacute; antes las Cortes y de nuevo se la denegaron. Viv&iacute;a en Mosul conmigo: &iquest;Alguien me puede explicar como una persona que huye de un basti&oacute;n del ISIS no es aceptado como refugiado?. Un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s se ha tenido que volver a Irak, cuando ya ten&iacute;a aqu&iacute; una vida hecha. Nos mantienen en vilo para que perdamos la paciencia y pidamos volver. Yo no puedo seguir m&aacute;s tiempo esperando una respuesta, sin poder ganar mi propio dinero para mandarle a mi madre&hellip; Esta situaci&oacute;n me est&aacute; matando&rdquo; dice Hussein mientras muestra&nbsp;una foto de su amigo Eimad el d&iacute;a de su despedida de Graz.
    </p><p class="article-text">
        Hussein&nbsp;ya&nbsp;ha tomado la decisi&oacute;n, se vuelve a Irak. Prefiere ayudar a su madre a salir de Mosul que seguir esperando de brazos cruzados. No puede estudiar ni trabajar, tampoco tiene derecho a preguntar c&oacute;mo va su proceso, en qu&eacute; punto est&aacute;. Una incertidumbre que como dicen muchos de ellos, los est&aacute; matando en vida, acaba con su paciencia, y se convierte en motivo de vuelta al pa&iacute;s de origen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/solicitante-austria-vuelvo-irak-isis_1_3923974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2016 17:44:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Vuelvo a Irak desde Austria porque mi madre está allí amenazada por el ISIS"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Austria,Estado Islámico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Testimonio de cinco refugiados sirios en Grecia: "Prefiero morir a volver a Turquía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiado-hiciesen-volver-turquia-suicidaria_1_4100265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42f0da3c-2d12-45e8-a282-90a1562c407a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Player videos sirios en Idomeni sobre el pacto de la UE-Turquía."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Preguntamos a cinco refugiados sirios, tres hombres y dos mujeres, qué sentirían si los llevaran de vuelta a Turquía</p><p class="subtitle">Este viernes los 28 países comunitarios y Turquía cierran un acuerdo en el que devolver a refugiados que lleguen a Grecia</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;n en Idomeni, en medio del fango y sin apenas recursos b&aacute;sicos. Unas 12.0000 mujeres, hombres y ni&ntilde;os esperan que el centro de Europa abra sus puertas, pero la frontera Macedonia permanece cerrada. Lo que s&iacute; ha llegado hasta esta frontera griega convertida en estercolero son las noticias sobre&nbsp;el <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/UE-sistema-expulsion-refugiados-individualizado_0_495900410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pacto que pretenden cerrar este viernes los dirigentes de la UE y las autoridades turcas</a>: devolver a los refugiados y migrantes que llegan a Grecia de vuelta a Turqu&iacute;a. Cinco refugiados sirios explican qu&eacute; supondr&iacute;a para ellos esa decisi&oacute;n. El joven Nasser lo resume en un frase: &ldquo;Prefiero morir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ellos no les afectar&aacute;, porque el pacto que resulte de las reuniones comunitarias con Turqu&iacute;a no se aplicar&aacute; con car&aacute;cter retroactivo, pero pueden explicar lo que han vivido tantos compatriotas sirios para llegar a Grecia.
    </p><h3 class="article-text">Nasser: &ldquo;Preferir&iacute;a morir a volver a Turqu&iacute;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El rostro de Nasser se parece m&aacute;s al de un ni&ntilde;o, pero sus palabras son las propias de un adulto. Viv&iacute;a en Homs y, como a tantos compa&ntilde;eros, la guerra lo empuj&oacute; a arriegar la vida en el mar hasta Grecia. Antes estuvo trabajando en Turqu&iacute;a y tiene claro que no quiere volver: &ldquo;Trabaj&eacute; m&aacute;s de lo que cualquiera tolerar&iacute;a, nos hac&iacute;an trabajar m&aacute;s de 12 horas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><h3 class="article-text">Om Ibrahim: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n quiere volver a Turqu&iacute;a?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Om Ibrahim solo piensa en c&oacute;mo llegar a Suecia, donde viven su marido y una hija. Es de Damasco y tras la muerte de su madre, huy&oacute; a reencontrarse con su familia. Gast&oacute; todo su dinero para llegar hasta aqu&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n va a devolverme el dinero de mi casa si volvemos a Turqu&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
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    </figure><h3 class="article-text">Osama: &ldquo;Si me llevan de vuelta, tal vez me suicide&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Osama tiene 25 a&ntilde;os y es de Damasco. Viv&iacute;a en el campo de refugiados palestinos de Yarmouk y es tajante ante un hipot&eacute;tico regreso a Turqu&iacute;a: &ldquo;Tal vez me suicide, no tengo ning&uacute;n lugar al que volver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span id="1679897_1458301776525"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Refugiada siria: &ldquo;All&iacute; nadie va a protegernos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Una mujer, que prefiere no decir su nombre, insiste: &ldquo;Hemos sufrido demasiado como para volver a Turqu&iacute;a&rdquo;. Tiene un hijo en Suecia y ya no le queda dinero. Aunque admite que en suelo europe el sufrimiento no ha cesado, no quiere volver a pisar Turqu&iacute;a. &ldquo;All&iacute; nadie va a protegernos.
    </p><p class="article-text">
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    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text">Omar: &ldquo;La gente se ha gastado mucho dinero para llegar aqu&iacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Omar es natural de Homs y tambi&eacute;n ha o&iacute;do hablar a sus compa&ntilde;eros de los planes de la UE. Echa la mirada atr&aacute;s, a todo lo que han pasado e invertido para llegar hasta este barrizal: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo van a hacer para devolvernos todo lo que hemos invertido para llegar hasta aqu&iacute;?.
    </p><p class="article-text">
        <span id="HNLVdEfUPXE_1458237262984"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Burattini, Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiado-hiciesen-volver-turquia-suicidaria_1_4100265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Mar 2016 12:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Testimonio de cinco refugiados sirios en Grecia: "Prefiero morir a volver a Turquía"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Grecia,Idomeni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mujer embarazada llega a Lesbos en su huida de la violencia machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lesbos-embarazada-violencia-machista-cicatrices_1_4193466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Amina ha viajado desde Pakistán hasta Grecia con sus tres hijos y el objetivo de llegar a España, donde asegura tener familia</p><p class="subtitle">El maltrato de su marido y la incapacidad de encontrar ayuda en su país le empujaron a huir y terminar atravesando el Egeo</p><p class="subtitle">"Lo único que quiero es vivir en paz, alejarme de mi marido, que en los últimos años se ha convertido en una persona violenta, irreconocible"</p></div><p class="article-text">
        Las marcas y cicatrices de cortes en su rostro la delatan. La cosa empeora cuando muestra las de cigarrillos apagados en su pecho. Solo tiene 32 a&ntilde;os, es una mujer joven pero las constantes palizas de su marido y el sufrimiento diario han envejecido su rostro. Aunque ha conseguido llegar a Europa, sus ojos ya no brillan. Tiene miedo, no es capaz de aguantar la mirada m&aacute;s de unos segundos.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de cuatro meses que Amina  (nombre ficticio) abandon&oacute; la capital paquistan&iacute;, Islamabad. No lo hizo sola. Le acompa&ntilde;an sus tres hijos. La mayor, Ilen de siete a&ntilde;os, Haliffa de cinco y Owen de tan solo dos. Fatema a&uacute;n no ha nacido pero poco le queda. En menos de una semana su cuarto hijo ver&aacute; la luz, o la sombra de la oscura vida por la que ha pasado su madre. 
    </p><p class="article-text">
        La joven abandon&oacute; hace cuatro meses su casa. Aquello se hab&iacute;a convertido en un aut&eacute;ntico infierno. Su marido se cas&oacute; por segunda vez cuando naci&oacute; su tercer hijo. &ldquo;El segundo matrimonio fue el desencadenante de todo. A partir de ese momento comenz&oacute; a despreciarme, a pegarme. Mi vida y la de mis hijos se convirtieron en una aut&eacute;ntica pesadilla&rdquo;, relata en un ingl&eacute;s b&aacute;sico. Su familia tampoco la ayudaba, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Cansada de esconderse siempre, de no encontrar ayuda en nadie, decidi&oacute; armarse de valor y abandonar su casa&nbsp;y&nbsp;familia. Quer&iacute;a llegar a Madrid, donde dice tener familia. &ldquo;Lo &uacute;nico que quiero es vivir en paz. Alejarme de mi marido, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha convertido en una persona violenta, irreconocible. Al principio el miedo me paralizaba pero mis tres hijos y la peque&ntilde;a Fatema, que llegar&aacute; en cinco d&iacute;as, es lo que me da fuerza para andar a una nueva vida&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Quiero llegar a Espa&ntilde;a, aunque tenga que ir a pie&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El trayecto no iba a ser f&aacute;cil. Deb&iacute;a cruzar Pakist&aacute;n hasta llegar a Afganist&aacute;n, pa&iacute;s vecino. Despu&eacute;s, recorrer Ir&aacute;n hasta alcanzar Turqu&iacute;a, punto de encuentro de los refugiados de diferentes nacionalidades. Es all&iacute; donde las&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/mafias-turcas-enganan-refugiados_0_451455632.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mafias turcas</a> se aprovechan de la desgracia de miles de personas. No ha habido mayor negocio en 2015 que los refugiados que cruzan el Egeo. Embarcaciones de 400 euros la plaza en las que los traficantes llegan a sacar 60.000 por bote. Y fue en una de estas lanchas en la que Amina y los tres peque&ntilde;os subieron sin saber muy bien a qu&eacute; isla griega llegar&iacute;an. La suya fue Lesbos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando baj&oacute; andaba perdida. Llevaba a su espalda miles de kil&oacute;metros recorridos, ayudada por mafias, y en muchas ocasiones por sus piernas y fuerza de voluntad. &ldquo;Quiero llegar a Espa&ntilde;a, aunque lo tenga que hacer a pie. Ya he caminado mucho hasta llegar a Turqu&iacute;a, eso no es problema para m&iacute;. Solo me preocupa qu&eacute; va a pasar cuando nazca Fatema&rdquo;, relata a eldiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es sencillo. Al llegar los refugiados a la isla, autobuses del ACNUR los trasladan al Campo de Registro de Moria, a escasos metros de Mytilene, la capital. All&iacute; proceden a inscribirse, ya que sin ese papel no podr&aacute;n comprar el billete de ferry destino a Atenas. Y as&iacute; hizo ella. De all&iacute; pas&oacute; a un campo transitorio para familias en situaci&oacute;n vulnerable. Durante dos meses se han ocupado de ella, de los ni&ntilde;os, y de las revisiones ginecol&oacute;gicas que debe pasar. Pero hay algo que ella siempre tuvo claro: no quer&iacute;a parir en Lesbos, sino en Atenas, y as&iacute; ser&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles parti&oacute; hacia la capital griega. En el puerto de Mytilene la desped&iacute;a mucha gente que ha estado trabajando con ella e intentando hacerle la vida m&aacute;s f&aacute;cil, voluntarios espa&ntilde;oles como Pilar, Nuria, Urko, Elvira o Julio. No pod&iacute;an evitar llorar tras su partida. 
    </p><p class="article-text">
        A su llegada al puerto, ha sido trasladada a una casa de acogida donde se quedar&aacute; hasta que se recupere del parto de Fatema. Los voluntarios del campo en el que ha pasado los &uacute;ltimos dos meses se han encargado de su atenci&oacute;n y de que los ni&ntilde;os est&eacute;n bien cuidados hasta que recupere la fuerza suficiente para continuar su viaje. ACNUR ya est&aacute; estudiando su caso. Se trata de una situaci&oacute;n vulnerable. Su vida correr&iacute;a peligro en Pakist&aacute;n en caso de ser deportada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lesbos-embarazada-violencia-machista-cicatrices_1_4193466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Feb 2016 17:40:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una mujer embarazada llega a Lesbos en su huida de la violencia machista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Lesbos,Refugiados,Pakistán,Violencia machista,Violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo engañan las mafias turcas a los refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mafias-turcas-enganan-refugiados_1_2382118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17f20976-0f17-4a11-a7fb-a612fe5c8a66_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Traficantes Izmir (Turquía) meten a una familia de refugiados en un taxi para llevarles a la playa desde la que salen los botes hacia Grecia / Foto: Alicia Armesto y Javier Romero."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">eldiario.es identifica cómo operan las mafias en Izmir, Turquía, desde donde salen miles de refugiados hacia Grecia</p><p class="subtitle">Testimonios de refugiados denuncian que una vez en las barcas neumáticas, hombres armados les roban a punta de pistola</p><p class="subtitle">"A veces cuando la gente ya ha pagado por su viaje clandestino, ya en el mar, los traficantes se acercan con otro bote, disparan y lo deshinchan para quedarse con el motor y ponerlo en la siguiente barca", explican</p></div><p class="article-text">
        Se ha convertido en la estampa habitual. Decenas de botes repletos de refugiados cruzan cada d&iacute;a desde Turqu&iacute;a hasta las costas de las islas griegas. El n&uacute;mero de personas en su interior dobla lo permitido. En la mayor&iacute;a viajan m&aacute;s de 40 y lo hacen de la mano de las mafias turcas, los grandes beneficiados de esta situaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Las mafias en Izmir, el lado turco</h3><p class="article-text">
        En la localidad turca de Izmir se agolpan miles de migrantes. El punto de encuentro de los <em>simsar</em> (mafias) con los refugiados es la plaza Basmane. Pero no todos tienen la posibilidad de hacerlo. Algunos no cuentan con el dinero suficiente para pagar su salida en bote direcci&oacute;n Europa. Duermen en la calle y viven de la mendicidad a la espera de recibir una transferencia que les deje continuar el viaje. La polic&iacute;a patrulla la zona a diario la zona, ignorando o pretendiendo ignorar lo que all&iacute; ocurre.
    </p><p class="article-text">
        El proceso para contactar con las mafias es el siguiente y se repite en todos los casos: los refugiados llaman al traficante ilegal y quedan en un punto. All&iacute; acude el intermediario, una persona de confianza del contratista. &Eacute;l ser&aacute; quien se encargue de llevar todo el proceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Las calles de Izmir contiguas a la plaza Basmane est&aacute;n llenas de hostales peque&ntilde;os. Hay m&aacute;s de 15 en tan solo trescientos metros. All&iacute; alojan los simsar a los migrantes la noche antes de partir. El objetivo es claro: vigilar que no se echen atr&aacute;s en su decisi&oacute;n de subir al bote. Es mucho dinero el que paga cada persona por el trayecto y los traficantes no quieren perderlo. Los precios oscilan. Si las condiciones meteorol&oacute;gicas son &oacute;ptimas suelen pagar entre 1.500 euros y 2.200 euros, una cantidad que se reduce a la mitad en el caso de lluvia, viento o fuertes mareas, como nos comenta Mahmud, un hombre iraqu&iacute; que tras 3 horas de viaje con su hija peque&ntilde;a y su mujer llega a Lesbos exhausto. Todav&iacute;a no se cree que hayan salido los 3 sanos y salvos del trayecto:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos pagado 2.000 d&oacute;lares, y la ni&ntilde;a como es peque&ntilde;a paga la mitad. Es muy caro para nosotros, &iquest;entiendes? &iexcl;Muy caro! Porque el salario de una persona normal es entorno a los 500 d&oacute;lares. Por lo que 2.000 es muy caro. Cuando ya has hablado con ellos no hay opci&oacute;n de echarse atr&aacute;s. Si llegamos a saber como era esto nos hubi&eacute;ramos quedado en L&iacute;bano. Llev&aacute;bamos all&iacute; 3 a&ntilde;os, pero las condiciones de vida eran imposibles&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nos mienten, nos dejan sin capit&aacute;n: es salvarse o morir&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En Izmir, Turqu&iacute;a, el intermediario recoge a los migrantes en el hostal donde han dormido y los lleva a comprar los chalecos salvavidas, algo f&aacute;cil teniendo en cuenta que todas las tiendas de la calle contigua a la plaza los venden independientemente del objeto de su comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los m&oacute;viles son los grandes protagonistas en la plaza Basmane. Personas que andan de un lado a otro de la plaza tel&eacute;fono en mano. Llaman o esperan una llamada. El nerviosismo se palpa en el ambiente de un lugar turbio que alberga traficantes ilegales que se insertan en redes muchos m&aacute;s amplias controladas desde Estambul. Son muchos los que mantienen el primer contacto con la mafia en esa ciudad. Es el caso de Omar, un joven sirio de 22 a&ntilde;os que con decisi&oacute;n se acerca a nosotros al bajar de la lancha en Lesbos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que lo sepa todo el mundo, se tiene que saber. Nos enga&ntilde;an al negociar con ellos. Tienes muchas opciones para elegir. Te ofrecen distintos trayectos, pero todo es mentira. Te dicen que vas a viajar un bote grande y seguro, y dicen que uno de ellos ir&aacute; con nosotros como capit&aacute;n, controlando la embarcaci&oacute;n&hellip; y en el momento de la verdad no es as&iacute;. Uno de nosotros tiene que capitanear el bote. Este es el gran enga&ntilde;o. Nos dan una lancha, nos meten en &eacute;l y luego adi&oacute;s. Es t&uacute; y tu suerte. Salvarte o morir&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nos disparan y deshinchan el bote&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Se cuentas por miles los que llegan cada d&iacute;a a las costas de las islas griegas. Un goteo constante que no tiene visos de terminar pronto. Las nacionalidades de los refugiados var&iacute;an. Si antes la mayor&iacute;a ven&iacute;an de Siria, en los &uacute;ltimos d&iacute;as se ha incrementado la llegada de afganos, pakistan&iacute;es e iran&iacute;es. Huyen de guerras, de grupos terroristas que han tomado sus ciudades y de la vulneraci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos en los pa&iacute;ses de procedencia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; nos lo cuenta Mohamed, un chaval libio de tan solo 18 a&ntilde;os que tras bajar del bote con la ayuda de los socorristas espa&ntilde;oles de PROACTIVA se acerca a nosotros llorando:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han matado a toda mi familia. Iba a cruzar con mi madre, &eacute;ramos los &uacute;nicos que qued&aacute;bamos vivos de la familia. Pero al tratar de huir de Libia nos atracaron. Iban con chillos y pistolas. A mi madre la degollaron, y a mi lo intentaron pero puse el brazo entre el cuchillo y mi cuello. He tenido que cruzar solo. Tengo miedo porque me he quedado sin nadie. Adem&aacute;s las mafias nos enga&ntilde;an y nos amenazan. En la playa de en frente la situaci&oacute;n es mal&iacute;sima. Te obligan a subir al bote hombres violentos, con kalashnikov y una vez arriba, te apuntan a la cabeza y te piden el dinero. Te dicen: el dinero o tu vida. Y no hay otra opci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde la costa de Skala Sikamineas, la zona en la isla griega de Lesbos a la que llegan el 90% de las lanchas, se escuchan tiros en ocasiones. Sobre todo por las noches. El sonido llega desde la costa turca, como nos cuenta Mohamed nada m&aacute;s pisar Lesbos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay veces que subimos a la balsa y cuando ya hemos pagado y nos han soltado al mar capitaneando la lancha uno de nosotros, se acercan con otro bote, nos disparan, y lo deshinchan. Quieren que nos ahoguemos y quedarse con el motor para ponerlo en la siguiente barca. La zona turca es lo peor. Para mi una pesadilla. Gracias a Dios que estamos aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se abrazan y besan entre ellos cuando pisan suelo europeo. Se siente a salvo y fuera de peligro. Sacan todos el m&oacute;vil. Lo primero es avisar a la familia, decirles que han llegado bien y que por fin ha terminado la pesadilla de la mafia. Pero por delante les queda a&uacute;n todo un periplo y m&aacute;s dificultades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mafias-turcas-enganan-refugiados_1_2382118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Nov 2015 20:25:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo engañan las mafias turcas a los refugiados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Turquía,Lesbos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugiados en un campo en la frontera de Eslovenia: "Estamos encerrados en un Guantánamo 2"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-campo-eslovenia-encerrados-guantanamo_1_4261873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/801ff132-8be7-4a60-b2bc-387cf406844f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugiados en un campo en la frontera de Eslovenia: &quot;Estamos encerrados en un Guantánamo 2&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">eldiario.es habla con refugiados del campo de Brezice y con voluntarios a los que las autoridades no permiten repartir ayuda: "No nos dejan entregar ni medicamentos. Hay gente diabética que necesita insulina"</p><p class="subtitle">Los refugiados llevan día y medio sin comida y sin pañales para los bebés. Duermen a la intemperie o en tiendas de campaña sobre la hierba y solo hay cuatro letrinas para más de 2.000 personas</p><p class="subtitle">Las hogueras y la basura acumulada reflejan la miseria del lugar</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a cruzan esta frontera 2.500 refugiados, el cupo diario fijado por el ejecutivo esloveno ante la incesante llegada de miles de migrantes cada d&iacute;a. Lo hacen andando, porque el gobierno del pa&iacute;s no les facilita autobuses desde la frontera hasta el campo de refugiados. Son m&aacute;s de 15 kil&oacute;metros por delante que se suman a los miles que llevan recorridos a su espalda, en los pa&iacute;ses europeos que han dejado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Mohammad. Un joven sirio de 22 a&ntilde;os que hace mes y medio abandon&oacute; su casa de Alepo tras los incesantes bombardeos en la ciudad, con el &uacute;nico objetivo de poner a salvo su vida. Menos suerte tuvieron sus padres y hermanos que no han podido acompa&ntilde;arle en esta trayectoria porque invirtieron todos los ahorros que ten&iacute;an para que el mayor de la familia huyera del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He venido solo. Sal&iacute; de Alepo con dos amigos m&aacute;s pero en la frontera Serbia nos separaron. Ahora no s&eacute; donde est&aacute;n. Mi familia se ha quedado en el pa&iacute;s. Los ahorros que nos quedaban los invirtieron en mi porque soy el mayor de 6 hermanos, y tuve que dejar mis estudios, no los pude acabar&rdquo; nos comenta mientras los ojos se le encharcan de l&aacute;grimas.
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        Mohammad estudiaba Ingenier&iacute;a en Siria hasta que la guerra se cruz&oacute; en su camino. Aguantaron durante meses hasta que la situaci&oacute;n lleg&oacute; a tal extremo de inseguridad y peligro que decidieron hacer la maleta y salir corriendo de casa. Mohammad emprendi&oacute; camino a Turqu&iacute;a. Lo hizo de la mano de las mafias, las grandes beneficiadas de esta tragedia. Sus padres tan solo pudieron desplazarse de forma interna por el pa&iacute;s, buscando un lugar m&aacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No pude despedirme de mis abuelos y mis t&iacute;os. Me march&eacute; preocupado por ellos pero hablamos todos los d&iacute;as a trav&eacute;s del m&oacute;vil. Ellos acaban de dejar Siria junto a mis padres y hermanos, y est&aacute;n en Turqu&iacute;a. Espero poder juntarme con ellos. Tambi&eacute;n quieren venir a Europa&rdquo;, nos cuenta.
    </p><h3 class="article-text">Una &ldquo;c&aacute;rcel sin agua ni comida&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La historia de Mohammad es una m&aacute;s de las miles que han llegado a Europa en los &uacute;ltimos meses. Desilusionados, desinformados y muy cansados se preguntan por qu&eacute; los pa&iacute;ses europeos no les echan una mano. Por qu&eacute; los tratan como si fueran criminales, como nos cuenta Omar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No somos asesinos ni delincuentes. No hemos hecho nada malo m&aacute;s que coger nuestras cosas y abandonar nuestro pa&iacute;s huyendo de la muerte. Cuando te despiertas y te acuestas escuchando bombas, las opciones son pocas. Y m&aacute;s teniendo 6 hijos como yo, y mi mujer est&aacute; embarazada. No entiendo por qu&eacute; Europa nos deja tirados. Primero nos dicen que vengamos, que los motivos de nuestra huida son v&aacute;lidos y despu&eacute;s de arriesgar nuestra vida en un bote para cruzar a Lesbos, de gastar nuestros ahorros en que mafiosos nos traigan hasta aqu&iacute;, ahora nos encierran en esta c&aacute;rcel sin agua ni comida. A mi hija peque&ntilde;a, Hannan, a&uacute;n no la hemos podido cambiar el pa&ntilde;al desde que llegamos a este campo hace ya 48 horas&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la t&oacute;nica habitual en este campo de refugiados de Brezice, en la frontera croata-eslovena. Esta madrugada los refugiados entraban en c&oacute;lera ante las condiciones deplorables en las que se encuentran. Desde la verja, porque a los periodistas y medios de comunicaci&oacute;n no nos dejan entrar en su interior, nos gritaban que llevan d&iacute;a y medio sin comida, ni agua. Sin pa&ntilde;ales para cambiar a los beb&eacute;s, ni biberones y leche en polvo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Muchos beb&eacute;s y ni&ntilde;os en el campo </h3><p class="article-text">
        Tan solo cuatro letrinas, dos para hombres y dos para mujeres, est&aacute;n habilitadas en un recinto que alberga a m&aacute;s de 2.000 personas. Duermen a la intemperie, con el suelo de piedra como colch&oacute;n y el frio g&eacute;lido del inverno a modo de s&aacute;bana. Los m&aacute;s afortunados consiguen una manta que les proporcionan los voluntarios venidos de diferentes pa&iacute;ses de Europa.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es insostenible y as&iacute; nos lo comenta Alex, un voluntario de Vigo que lleva dos meses ayudando junto a sus compa&ntilde;eros: &ldquo;Llegu&eacute; a este campo hace una semana. No nos han dejado repartir comida, agua, pa&ntilde;ales para los ni&ntilde;os, medicamentos, ropa, mantas&hellip; desde que llegamos. La polic&iacute;a nos deja entrar en el campo pero no repartir los recursos de los que ya disponemos y de esta forma evitar que muchos caigan enfermos. Tampoco nos dejan atender a los que ya lo est&aacute;n. Hay gente que es diab&eacute;tica y ha perdido su medicaci&oacute;n en el camino, no pueden estar sin insulina, ni aquellos que padecen neumon&iacute;as sin antibi&oacute;tico. El 40% de los que hay dentro son beb&eacute;s y ni&ntilde;os que no superan los 8 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n hay mucha gente mayor. No entendemos por qu&eacute; disponiendo de todo lo necesario para evitar que la situaci&oacute;n vaya a peor, no nos dejen repartirlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as pasan y la historia se repite. Filas humanas de miles de personas que tienen que andar los 16 km que separan la frontera eslovena del campo en el que est&aacute;n encerrados, porque como dice Kayed: &ldquo;Esto es Guantanamo 2, que lo oiga bien alto el mundo. A los refugiados que huimos de la guerra y del terror de Daesh nos encierran en Guantamo 2&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos dicen estar dispuestos a comprar un billete con los pocos ahorros que les quedan para poder salir de aqu&iacute; y de esta forma acabar con esta pesadilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-campo-eslovenia-encerrados-guantanamo_1_4261873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2015 20:23:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugiados en un campo en la frontera de Eslovenia: "Estamos encerrados en un Guantánamo 2"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Eslovenia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel radicaliza su nacionalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/israel-radicaliza-nacionalismo_129_4607978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/568931b9-158c-4035-a8dd-fc144be42608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel radicaliza su nacionalismo"></p><p class="article-text">
        La sociedad israel&iacute;, encabezada por pol&iacute;ticos conservadores nacionalistas, se ha radicalizado profundamente. La inmersi&oacute;n ling&uuml;istica del hebreo ha llegado a extremos aislacionistas, su visi&oacute;n del mundo se centra en ellos y todo aquel que discrepa m&iacute;nimamente es un enemigo, un antisemita.
    </p><p class="article-text">
        Los mensajes que suelen lanzar sus pol&iacute;ticos, van siempre en esta direcci&oacute;n. No admiten la m&aacute;s m&iacute;nima discrepancia ya sea de pa&iacute;ses que piden llegar a acuerdos de paz con los palestinos como con la prensa extranjera que trabaja dentro de sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas elecciones de 2013 el partido del primer ministro, Binyam&iacute;n Netanyahu, perd&iacute;a mucho peso aunque fue el partido m&aacute;s votado, la derecha nacionalista se fortaleci&oacute;, al igual que el partido de izquierda sionista Meretz.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que la sociedad est&aacute; mucho m&aacute;s cerrada que hace quince a&ntilde;os. El ingl&eacute;s y el hebreo se compart&iacute;an simult&aacute;neamente pero la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica a la que han sometido a la poblaci&oacute;n ha dado como resultado que muchos israel&iacute;es no hablen o no quieran hablar en ingl&eacute;s cuando alguien se dirige a ellos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 90 el dos por ciento de los militares que hac&iacute;an el curso de oficiales llevaba <em>kipa</em> (el solideo que llevan los jud&iacute;os ortodoxos) mientras que ahora el porcentaje es del 40%, seg&uacute;n el Canal 10 de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasear por las calles de Jerusal&eacute;n se ha convertido en algo asfixiante&rdquo; comentaba Alan Green, un estudiante norteamericano de la Universidad Hebrea. Siempre ha sido una ciudad cerrada y dominada por las diferentes religiones pero esta situaci&oacute;n va en aumento.
    </p><p class="article-text">
        Desde la ropa utilizada por las mujeres al aumento de restaurantes y hoteles kosher en donde hay que seguir una serie de normas muy estrictas: no mezclar alimentos, los ascensores no funcionan normalmente en <em>sabath</em> (la fiesta de los s&aacute;bados) ni en cualquier otro d&iacute;a no laborable. Y estamos hablando de hoteles de cuatro estrellas que se ofrecen en todas las agencias de viajes a los turistas.
    </p><p class="article-text">
        Los militares controlan la calle metralleta en mano pero tambi&eacute;n vestidos de paisano. Estas dos periodistas se toparon en una conocida tienda de caf&eacute; con un ciudadano con vaqueros y camiseta blanca comprando sus productos con su metralleta colgada del hombro.
    </p><p class="article-text">
        Minutos m&aacute;s tarde otro individuo sin uniforme pero tambi&eacute;n con la metralleta se paseaba por el Centro Comercial Mamilla, el m&aacute;s lujoso de la ciudad.
    </p><h3 class="article-text">Controlar todo lo que les rodea</h3><p class="article-text">
        Y es que el tema de la seguridad les obsesiona. Registrar un bolso en un supermercado o en amplias tiendas es lo habitual. La televisi&oacute;n p&uacute;blica es muy manipuladora y trabaja mucho el concepto del enemigo y la supervivencia del Estado de Israel. Ven enemigos donde no los hay.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente la Revista de Medio Oriente, con fecha 3 de septiembre, publicaba un informe en donde analiza el papel de la prensa espa&ntilde;ola durante los bombardeos de agosto en Gaza. Se centra en los corresponsales de ABC, El Mundo, El Pa&iacute;s, la agencia EFE y TVE para censurar su forma de trabajar. La citada revista critica que hayan hecho un periodismo &ldquo;centrado en reflejar el drama humano de los gazat&iacute;es&rdquo; y que &ldquo;los medios aceptasen fuentes palestinas como verdades absolutas relegando las versiones israel&iacute;es a una cuesti&oacute;n <em>opinativa&rdquo;</em> . Tambi&eacute;n acusan a estos medios de &ldquo;buscar fuentes palestinas sin rigor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ante esta acusaci&oacute;n de hacer un periodismo centrado en explicar el drama humano hay que resaltar que, en una zona de 365 kil&oacute;metros cuadrados, una quinta parte de la provincia de Guip&uacute;zcoa, con una poblaci&oacute;n de 1,7 millones de personas y 913.000 refugiados, el cien por cien de la poblaci&oacute;n se vio afectada en los suministros de agua y electricidad ya que fueron bombardeadas sus infraestructuras, que 240.000 personas tuvieron que dejar sus hogares y convertirse en desplazados, 55 familias fueron asesinadas en su totalidad, murieron m&aacute;s de 1.269 personas y 7.110 fueron heridos. Suficiente para que los periodistas expliquen el drama humano.
    </p><p class="article-text">
        Para los pol&iacute;ticos y los medios de comunicaci&oacute;n a nivel p&uacute;blico el gran enemigo es Ham&aacute;s pero la realidad es que sus pol&iacute;ticas de combate a los que perjudican es a la poblaci&oacute;n civil. &ldquo;Que Ham&aacute;s utilice escudos humanos no autoriza a Israel a dispararlos&rdquo;, declaraba Antonio Zubillaga, responsable de la UNRWA (Naciones Unidas) en Gaza, denunciando el &ldquo;brutal&rdquo; nivel de destrucci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El abuelo de Alexander</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Mi abuelo siempre me dec&iacute;a que cualquier d&iacute;a vienen los palestinos y nos echan de aqu&iacute;&rdquo;, afirma tajantemente Alexander, un vendedor de artesan&iacute;a que suele instalarse en la zona peatonal de restaurantes y bares. Y ese mensaje es el que mejor ha penetrado en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, frente a un sector de j&oacute;venes conservadores y religiosos tambi&eacute;n hay otro que intenta &ldquo;pasar de todo&rdquo;, comenta a este diario un corresponsal ingl&eacute;s. &ldquo;Hablamos mucho de la guerra pero al final estamos hartos de todo&rdquo; a&ntilde;ade Alexander. De hecho los movimientos a favor de la paz son minoritarios y sus manifestaciones, escasas.
    </p><p class="article-text">
        Netanyahu est&aacute; siendo muy criticado por la prensa del pa&iacute;s y por un sector de su gobierno por no haber sido lo suficientemente contundente con los bombardeos de Gaza. Pero por su parte los dirigentes palestinos tienen intenci&oacute;n de acudir a la Corte Penal Internacional para acusar a Netanyahu de &ldquo;genocidio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto la veterana dirigente de la OLP, Hanan Ashrawi, declaraba a El Correo que &ldquo;Israel no tiene la m&aacute;s m&iacute;nima intenci&oacute;n de buscar una soluci&oacute;n. Quieren acabar con el pueblo palestino y todo lo dem&aacute;s son excusas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los beduinos al igual que los palestinos tambi&eacute;n son expulsados de sus territorios para poder construir nuevos asentamientos de colonos jud&iacute;os, informaba recientemente el diario Haaretz.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el gobierno actual es muy conservador y nacionalista, todav&iacute;a reciben cr&iacute;ticas de sectores m&aacute;s ultras. La actual ministra de Justicia, Tzipi Livni, ha visto c&oacute;mo la mitad de su familia le retiraba la palabra por moderada. Cada d&iacute;a se impone m&aacute;s el modelo del ministro de Exteriores Lieberman, que ha llegado a afirmar estar de acuerdo con la idea de llevar a cabo &ldquo;la ejecuci&oacute;n de los parlamentarios &aacute;rabes que no expresen lealtad al Estado sionista y la expulsi&oacute;n de los ciudadanos &aacute;rabes de Israel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este moldavo de 56 a&ntilde;os encabez&oacute; la avalancha de jud&iacute;os que lleg&oacute; a Israel procedente de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica para convertirse en una de las minor&iacute;as m&aacute;s influyentes. Su familia, de hecho, vive en uno de los asentamientos israel&iacute;es dentro de Cisjordania, concretamente en Nokdim, al sureste de Bel&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que realmente les preocupa del resto del mundo es que dejen de comprar sus productos ante las llamadas al &ldquo;Boicot a Israel&rdquo; como el que pide la diputada Khlida Jarrar o a que este verano el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv estuviese cerrado dos d&iacute;as. Obviamente durante los bombardeos de agosto el turismo descendi&oacute;. Sin embargo los israel&iacute;es de m&aacute;s alto nivel siguen viajando. Su destino preferido es Alemania y en segundo lugar Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Tel Aviv hab&iacute;a sido siempre y lo sigue siendo la ciudad abierta donde la vida es m&aacute;s parecida a cualquier otra ciudad mediterr&aacute;nea. Pero aqu&iacute; la situaci&oacute;n tambi&eacute;n va cambiando lentamente. En <em>Sabath</em> todo estaba abierto pero la presi&oacute;n de los religiosos hace que en primera l&iacute;nea de mar, Tel Aviv sea una ciudad abierta pero a partir de la calle Ben Yehuda en segunda l&iacute;nea, ya s&oacute;lo hay un supermercado y una farmacia abierta y en la tercera calle ya est&aacute; todo cerrado.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia a encerrarse en s&iacute; mismos va en aumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercè Rivas Torres, Elena Herreros Rivas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/israel-radicaliza-nacionalismo_129_4607978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2014 18:51:40 +0000]]></pubDate>
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