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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Rosas Ballina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillermo_rosas_ballina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Rosas Ballina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La independencia de los reguladores bancarios y sus consecuencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/independencia-reguladores-bancarios-consecuencias_1_4604056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f9ec7a7-a14a-4cde-ac15-2da453392d63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independencia de los reguladores bancarios y sus consecuencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una propuesta de regeneración que se hace frecuentemente es separar las decisiones "técnicas" de las políticas, argumentando que determinadas decisiones públicas serán mejores si se las aleja de la política. Sin embargo, según los autores generalizar las potenciales bondades de esta independencia puede ocultar las dificultades que genera.</p></div><p class="article-text">
        Es frecuente leer o escuchar entre expertos y creadores de opini&oacute;n que muchos problemas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se pueden resolver dando m&aacute;s independencia a los profesionales que, desde el &aacute;mbito p&uacute;blico, son responsables de gestionar tales pol&iacute;ticas. En ocasiones se propone que la mejor receta para resolver los complejos problemas de la democracia es separar completamente las decisiones &ldquo;t&eacute;cnicas&rdquo; de las pol&iacute;ticas. El supuesto impl&iacute;cito es que las decisiones p&uacute;blicas son de mejor calidad cuando se las elimina de la esfera pol&iacute;tica. Desde el punto de vista de la legitimidad democr&aacute;tica, estas propuestas son sin duda discutibles, y s&oacute;lo se compensan, por lo menos en parte, si existen los mecanismos de control y rendici&oacute;n de cuentas adecuados. Nuestro argumento, no obstante, es que la independencia no lo resuelve todo, y a veces no sirve para nada.
    </p><p class="article-text">
        No planteamos aqu&iacute; un argumento general contra las garant&iacute;as de independencia en cualquier entidad u organizaci&oacute;n p&uacute;blica. Hay muchos casos en los que existen argumentos razonables a favor de su introducci&oacute;n. Los pol&iacute;ticos y los legisladores pueden proteger a servidores p&uacute;blicos no electos para que puedan tomar decisiones comprometidas, si consideran que es el mejor camino para conseguir buenos resultados en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica p&uacute;blica. At&aacute;ndose a s&iacute; mismos para hacer m&aacute;s dif&iacute;ciles determinadas decisiones futuras, los pol&iacute;ticos evitan algunas de las trampas que genera la democracia, como la intensa competencia por atraer electores, el inmediato peso de la opini&oacute;n p&uacute;blica, o el descuento r&aacute;pido del futuro en funci&oacute;n del ciclo pol&iacute;tico. No solo en el mundo de la pol&iacute;tica se hacen estas cosas. El dise&ntilde;o de mecanismos de decisi&oacute;n para no sucumbir a tentaciones futuras se encuentra presente en muchas esferas de nuestras vidas, tanto p&uacute;blica como privada, como nos ha recordado frecuentemente <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FJon_Elster&amp;ei=2_QzVPiwGI7paN71gNAO&amp;usg=AFQjCNGrzkUy-WKZlhyxvxYs0rucXGyfAw&amp;sig2=8cwPj_NnroPDwqlbZkgQwQ&amp;bvm=bv.76943099,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jon Elster</a>, y es comprensible que se utilice este tipo de mecanismos para hacer que la democracia funcione adecuadamente.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro planteamiento se centra, no obstante, en el peligro que implica generalizar las potenciales bondades de la independencia. Igual que &eacute;sta tiene algunas ventajas, tambi&eacute;n genera nuevas dificultades. Sabemos desde hace tiempo que la estabilidad de los servidores p&uacute;blicos, al margen de la alternancia pol&iacute;tica, tiene efectos positivos para el buen funcionamiento de la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Sin duda es as&iacute;, pero hay que saber distinguir la puesta en pr&aacute;ctica de las pol&iacute;ticas de las decisiones que las impulsan, que a menudo tienen componentes que no son puramente t&eacute;cnicos. No es una l&iacute;nea f&aacute;cil de trazar, por descontado, ni se ve del mismo modo en todas partes. Hay que reconocer, sin embargo, que definir esta l&iacute;nea constituye un enorme foco de tensi&oacute;n, a menudo con presiones desde ambos lados. Igual encontramos responsables pol&iacute;ticos obsesionados en decidir los detalles de la gesti&oacute;n p&uacute;blica, que profesionales y bur&oacute;cratas que desean imponer sus propias prioridades pol&iacute;ticas. No vamos a resolver aqu&iacute; estas tensiones, pero si podemos apuntar que reclamar la independencia puede ser parte de la lucha para redefinir la distribuci&oacute;n del poder en el interior del mundo p&uacute;blico, y encontrar zonas de confort que eviten la tensi&oacute;n entre el control pol&iacute;tico y la capacidad t&eacute;cnica.  
    </p><p class="article-text">
        A partir de estas reflexiones, podemos volver a nuestro principal argumento: independencia, la necesaria. <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1475-6765.12059/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n reciente que hemos llevado a cabo nos permite ilustrar este punto de vista</a>. En primer lugar, confirmarnos la extraordinaria difusi&oacute;n del modelo de regulaci&oacute;n bancaria basado en agencia separada del gobierno (sea asumida por el banco central o como agencia aut&oacute;noma, separada de este). El gr&aacute;fico 1 nos muestra c&oacute;mo se fue expandiendo este modelo a lo largo del siglo XX y principios del actual, as&iacute; como la adopci&oacute;n de un estatus como agencia independiente en muchos casos.
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        Seguidamente, analizamos los modelos institucionales de regulaci&oacute;n bancaria en m&aacute;s de 80 pa&iacute;ses en todo el mundo, en relaci&oacute;n con su capacidad para evitar la aparici&oacute;n de crisis bancarias. Encontramos que la independencia no asegura una mayor protecci&oacute;n frente al riesgo de crisis bancaria en todos los casos. Ello no quiere decir que las agencias de regulaci&oacute;n bancaria independientes aumenten el riesgo de una crisis bancaria, simplemente que no hay evidencia de su efectividad. De hecho, encontramos que otorgar m&aacute;s independencia a los reguladores bancarios es un buen remedio para aquellos pa&iacute;ses donde el poder pol&iacute;tico est&aacute; muy concentrado, pero no tiene ning&uacute;n impacto en aquellos pa&iacute;ses donde est&aacute; muy fragmentado. Son los pa&iacute;ses con un r&eacute;gimen presidencialista y un parlamento d&eacute;bil, o los reg&iacute;menes parlamentarios con frecuentes mayor&iacute;as absolutas de un solo partido pol&iacute;tico (el caso de Espa&ntilde;a, dicho de pasada), los que m&aacute;s beneficios pueden obtener de otorgar independencia a sus agencias reguladoras. En los pa&iacute;ses donde el poder pol&iacute;tico se encuentra bastante fragmentado (como por ejemplo los EEUU), otorgar mayor independencia a los reguladores inclina un poco m&aacute;s a su favor la tensi&oacute;n entre t&eacute;cnicos y pol&iacute;ticos (incluyendo legisladores) que antes mencion&aacute;bamos, sin necesariamente reducir la probabilidad de que el sistema bancario sufra una situaci&oacute;n de insolvencia generalizada.
    </p><p class="article-text">
        Evitar decisiones impulsivas o estrategias oportunistas puede reducir el riesgo de crisis bancarias, pero una democracia con fragmentaci&oacute;n del poder, que requiere un proceso lento y complejo de toma de decisiones, ya constituye en s&iacute; mismo un mecanismo de freno institucional que hace redundante la independencia de la agencia reguladora. Cuando no existen tales frenos, la independencia permite a la agencia ejercer de substituto funcional. Sin duda, en una situaci&oacute;n de concentraci&oacute;n de poder, tambi&eacute;n la propia agencia puede ser arrollada, si el impulso o el inter&eacute;s pol&iacute;tico son muy grandes. No obstante, el coste pol&iacute;tico, el tiempo requerido y el esfuerzo necesario para clausurar una agencia de regulaci&oacute;n o revertir sus decisiones son importantes frenos, que sit&uacute;an a la agencia en unos m&aacute;rgenes de estabilidad relevantes, especialmente si su rendimiento es bueno. En este sentido, el riesgo de desmantelamiento (por parte del poder pol&iacute;tico) de una agencia reguladora como castigo por no cumplir su mandato constituye un fuerte est&iacute;mulo para realizar sus tareas lo mejor posible. Por el contrario, en aquellos casos en los que una agencia independiente percibe que el riesgo de intervenci&oacute;n o desmantelamiento es muy reducido, puede relajar el nivel de esfuerzo necesario para alcanzar sus objetivos, dada la menor presi&oacute;n percibida y mayor seguridad de su zona de confort.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la existencia de m&uacute;ltiples centros de poder hace menos efectiva la independencia de las agencias reguladoras, precisamente porque la independencia misma es m&aacute;s cre&iacute;ble. En estas circunstancias, aumenta la pasividad de la agencia frente al riesgo; y adem&aacute;s, la existencia de muchos centros de poder limita la probabilidad de decisiones impulsivas (lo que a&uacute;n relaja m&aacute;s a la agencia). De todo ello deducimos que la independencia de las agencias reguladoras no es una idea acerca de la que podamos proclamar simplemente que a m&aacute;s mejor. Hay que entender bien la estructura pol&iacute;tica de un pa&iacute;s, su estructura de pesos y contrapesos institucionales, as&iacute; como las caracter&iacute;sticas del sector en que opera la agencia, incluyendo la visibilidad de sus intervenciones&mdash;o de su impasividad&mdash;para apuntar los requisitos de independencia m&aacute;s adecuados. As&iacute;, por ejemplo, concluimos con el vaticinio de que, ahora que el Banco Central Europeo es tambi&eacute;n regulador bancario, no se derivar&aacute;n mayores ventajas o beneficios p&uacute;blicos en el &aacute;mbito bancario de su extraordinario nivel de independencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jacint Jordana, Guillermo Rosas Ballina]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2014 19:23:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
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