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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicente Palacio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicente_palacio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicente Palacio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Davos: Europa cambia de rumbo frente a Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/davos-europa-cambia-rumbo-frente-trump_129_11988630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5235d31c-66a1-42f3-a083-7a93bf0689bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Davos: Europa cambia de rumbo frente a Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio de esta tormenta perfecta, dos figuras han destacado por encima de sus otros colegas europeos. Úrsula Von der Leyen y Pedro Sánchez se reivindicaron, cada uno a su modo, como líderes europeístas, pasando de la defensa al ataque directo</p></div><p class="article-text">
        Tras el triunfo de Donald Trump en EEUU, todos esper&aacute;bamos con mucho morbo el Davos de 2025. Y la Monta&ntilde;a Nevada de las &Eacute;lites no ha decepcionado. Esta vez el tema es la Inteligencia: eso s&iacute;, la Artificial, porque, en cuanto a la humana, de momento nadie se aclara entre tanto cambio geopol&iacute;tico y baile de socios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Trump ha pillado a sus enemigos del <em>capitalismo verde-woke</em> con el pie cambiado. Las primeras reacciones entre las distintas tribus de la &eacute;lite econ&oacute;mica mundial son confusas. Y es que hasta que pasen unos meses no se ir&aacute; definiendo el nuevo campo de juego. Como mucho, el &uacute;nico punto de coincidencia entre un Javier Milei y un anfitri&oacute;n perfecto como Klaus Schwab ser&iacute;a este: el comunismo es lo peor. Pero eso no sirve para nada de gu&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Davos 2025 es el duro despertar a la realidad de la Uni&oacute;n Europea. Hay que acabar las guerras de Ucrania y Gaza, reducir nuestra clamorosa dependencia exterior en materiales raros, tecnolog&iacute;a y defensa. Nuestra competitividad es baja respecto a EEUU y China. La polarizaci&oacute;n lo contamina todo y no nos deja pensar bien c&oacute;mo afrontar la ola del nacional-populismo en EEUU y media Europa: Italia, Pa&iacute;ses Bajos, el antiguo imperio Austro-H&uacute;ngaro, y pronto la Francia y Alemania modernas. La extra&ntilde;a ruta que une Davos, Bruselas y Mar-a-Lago est&aacute; plagada de minas. Alguna puede explotar sin que nadie sepa cu&aacute;ndo.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la confortable nieve de Davos, aqu&iacute; est&aacute; ya el mundo Trump 2.0 de mapas rotos y viejas reglas en desuso. Aqu&iacute; se mezclan las corrientes del viejo y el nuevo capitalismo: anarco-libertarios, nacional-populistas, neoliberales trasnochados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta tormenta perfecta, dos figuras han destacado por encima de sus otros colegas europeos (Scholz estaba en campa&ntilde;a contra MM: Merz y Musk). La presidenta de la Comisi&oacute;n, &Uacute;rsula Von der Leyen, y el presidente espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez, se reivindicaron cada uno a su modo como l&iacute;deres europe&iacute;stas, pasando de la defensa al ataque directo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay de nuevo? Parece que Bruselas cambia su anterior discurso <em>super-atlantista</em>. Frente a la ola devastadora de Trump, Von der Leyen apela directamente a Beijing para reinventarse una relaci&oacute;n m&aacute;s equilibrada y cooperativa en comercio e inversi&oacute;n. En su intervenci&oacute;n, la alemana hizo un canto a reforzar la econom&iacute;a global, las cadenas de valor globales y el multilateralismo: los horribles <em>decoupling </em>y <em>de-risking </em>se difuminan. Muy en sinton&iacute;a por cierto con el viceprimer ministro chino, Ding Xuexiang. Todav&iacute;a falta mucho para que alguien se atreva a hacer un gui&ntilde;o para retomar en un futuro negociaciones para un mega-acuerdo UE-China de inversi&oacute;n, como el frustrado en 2021.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo anterior contrasta con la receta que la comisaria ofreci&oacute; frente a Trump: pragmatismo. Poco m&aacute;s que sangre, sudor y alguna l&aacute;grima. Y cruzar dedos. En Davos, Europa est&aacute; redescubriendo que el mundo es muy grande, que no es solo EEUU. Seguramente, va a rebuscar m&aacute;s contrapesos y oportunidades por el Sudeste asi&aacute;tico, &Aacute;frica, M&eacute;xico, el Mercosur o Chile. Si Bruselas pone en marcha su gigantesca maquinaria comercial y diplom&aacute;tica, podr&iacute;a conseguir mucho.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el presidente S&aacute;nchez, en otro s&uacute;bito movimiento arriesgado, sac&oacute; a escena al verdadero elefante en la habitaci&oacute;n. Tenemos un problema<em> pol&iacute;tico</em> y <em>democr&aacute;tico</em> debido a un uso descontrolado de la IA y las redes sociales. Espa&ntilde;a se sit&uacute;a a velocidad de rel&aacute;mpago en el centro de una visi&oacute;n europea humanista sobre la regulaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a. Es verdad que esto nos pone en el punto de mira de Washington en un momento de gran vulnerabilidad. Y que adem&aacute;s agudiza el infinito debate en Espa&ntilde;a sobre los l&iacute;mites de la libertad de expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el discurso de S&aacute;nchez/Espa&ntilde;a/UE cuenta al menos con dos ventajas. Primero, es verdad: adem&aacute;s del pacto social, nuestras democracias necesitan un Gran Pacto Tecno-Pol&iacute;tico. Y segundo, ese discurso podr&iacute;a tener un cierto<em> efecto populista</em> de arrastre: al fin y al cabo, alguien en Europa tiene que hacer de Robin Hood frente a los locos tecno-oligarcas. El <em>eje de la resistencia </em>frente a los tecno-millonarios pasa de ahora en adelante por Madrid. Mientras el cuerpo aguante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior coincide con el dardo que un informe reciente de Oxfam Interm&oacute;n acaba de lanzar al viejo Foro de los ricos (desde 1971). El &ldquo;saqueo&rdquo; de los ultra-ricos contin&uacute;a, su riqueza ha crecido en dos billones de d&oacute;lares y, frente al 1% m&aacute;s rico, la desigualdad aumenta y la pobreza no retrocede. Con esa realidad de fondo, no deber&iacute;a extra&ntilde;arnos nada que los monopolios de las plataformas y la IA hayan asaltado el poder pol&iacute;tico en EEUU, pues son el motor y el elemento diferencial del siglo XXI y del poder global. Lo raro es que no lo hayan hecho antes. Ahora lo estamos experimentando en Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Inteligencia Mundial siempre llega un poco tarde y casi siempre se equivoca. Al pretencioso Davos lo han llamado de todo: &ldquo;c&iacute;rculo idiota y corrupto&rdquo;, etc&eacute;tera. Pero en este Davos 2025 algunos quieren ser otra cosa: una llamada a la Inteligencia, a la Transparencia, y, por qu&eacute; no, a la Resistencia. El <em>place to be</em> donde la Uni&oacute;n Europea se ha puesto las pilas en medio del fr&iacute;o. El lugar donde Europa se est&aacute; planteando c&oacute;mo cambiar su rumbo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/davos-europa-cambia-rumbo-frente-trump_129_11988630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2025 21:22:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Davos: Europa cambia de rumbo frente a Trump]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU Primero, tonto el último]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eeuu-tonto-ultimo_129_11972810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b6b39e5-cdca-4fac-b640-3d8e65d8c5c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x987y144.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU Primero, tonto el último"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dicen que EEUU nos lleva hacia un orden “transaccional”, a un constante cambio de cromos con Europa. Pero esto se parece más un abuso en toda regla. A un neo-darwinismo en las relaciones internacionales</p></div><p class="article-text">
        Nos hemos acostumbrado a que el 20 de enero cada cuatro a&ntilde;os sea una especie de apocalipsis. Se pone de nuevo en marcha el reloj mundial.&nbsp;Trump 2025&nbsp;sacudir&aacute;&nbsp;el tablero. La econom&iacute;a, el comercio, la pol&iacute;tica industrial y energ&eacute;tica, la guerra cultural o el funcionamiento de la democracia se ver&aacute;n muy alterados.&nbsp;El &lsquo;Am&eacute;rica Primero&rsquo; vuelve, y esta vez decenas de &oacute;rdenes ejecutivas firmadas por Trump&nbsp;van a empezar a salir del Despacho Oval&nbsp;a velocidad de misil hipers&oacute;nico. &iquest;El mundo tiene Stinger y Patriot como para neutralizar lo que viene?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las bajas pasiones de los negocios, la&nbsp;pol&iacute;tica nacional o la geopol&iacute;tica se van a despachar m&aacute;s en el club de Mar-a-Lago de Florida que en Washington. El Capitolio, que ya fue avasallado impunemente un seis de enero, a algunos les empieza a parecer una antigualla, un mero instrumento para otra cosa.&nbsp;El periodo arranca con esta foto: Bruselas es el <em>statu quo</em>; Mar-a-Lago es lo m&aacute;s&nbsp;<em>cool</em>. Un anarquismo tecno-epistemol&oacute;gico empieza con ventaja la partida en las redes, todo vale aqu&iacute; frente a unos progresistas a la defensiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Europa est&aacute; rara.&nbsp;La gran figura europea de este momento no es Von der Leyen, sino una post-fascista Giorgia Meloni. Es el n&uacute;mero de tel&eacute;fono de Europa para Trump y Musk. Hasta que las cosas en EEUU recuperen una m&iacute;nima normalidad &ndash;y eso con mucha suerte no ser&iacute;a hasta las elecciones de <em>mid-term</em> de noviembre de 2026&ndash;, la Uni&oacute;n Europea estar&aacute; sola. Conteniendo la respiraci&oacute;n para ver de qu&eacute; lado caen las cosas, empezando por Alemania, siguiendo por Francia y el resto de enanos de ultraderecha, en Pa&iacute;ses Bajos,&nbsp;&nbsp;Austria o Rumania, y m&aacute;s all&aacute;: Serbia y los Balcanes.&nbsp;Esto es lo que hay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que EEUU nos lleva hacia un orden &ldquo;transaccional&rdquo;, a un constante&nbsp;cambio de cromos con Europa. Pero esto se parece m&aacute;s un abuso en toda regla. A un neo-darwinismo en las relaciones internacionales que significa: &iexcl;tonto el &uacute;ltimo! La UE debe resistir y tratar de unirse todo lo que pueda. Porque si los europeos no espabilan r&aacute;pido, el tsunami Trump se va llevar unas cuantas cosas por delante.
    </p><p class="article-text">
        Primero, los europeos pueden perder la democracia. Esto tiene algo de estructural, porque nuestras llamadas &ldquo;democracias liberales&rdquo; son en realidad cada vez m&aacute;s &ldquo;democracias medi&aacute;ticas&rdquo;, donde la gran batalla se libra en las redes y las plataformas en manos de unos pocos. Los medios tradicionales van quedando en un segundo plano: el Washnigton Post de Bezos&nbsp;es la primera v&iacute;ctima&nbsp;en EEUU: &iquest;qu&eacute; diario de prestigio ser&aacute; el primero en caer en Europa? Gobiernos y Parlamento europeo bailan al son de la ultraderecha, que se mueve en este ecosistema como pez en el agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo segundo que Europa puede perder es su maltrecho Estado del bienestar.&nbsp;&nbsp;El tecno-capitalismo de los se&ntilde;ores de la guerra tecnol&oacute;gica &ndash;Musk, Zuckerberg, Bezos&ndash; apunta al definitivo desmantelamiento del llamado &ldquo;modelo social&rdquo;.&nbsp;Nueva cruzada contra el &ldquo;<em>Big Government</em>&rdquo;, o sea, contra el gobierno, todo lo que suene a gasto p&uacute;blico e impuestos. Precisamente esa invenci&oacute;n de Franklin Delano Roosevelt en los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, que posiblemente&nbsp;evit&oacute; que EEUU recayera en el fascismo o en otra guerra civil. Europa tendr&aacute; que actualizar su modelo: hacerlo m&aacute;s eficiente, m&aacute;s justo y leg&iacute;timo para la mayor&iacute;a frente a una &eacute;lite&nbsp;cada vez m&aacute;s rica. Los informes Draghi y Letta han dejado claro la dimensi&oacute;n gigantesca del esfuerzo que gobiernos y empresas europeos tendr&aacute;n que hacer si no quieren caer a los pies de EEUU y China. Tonto el &uacute;ltimo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una tercera cosa que podr&iacute;a&nbsp;desvanecerse&nbsp;es eso que llamamos la &ldquo;Europa normativa&rdquo;: la capacidad europea para producir normas de alcance universal y hacerlas cumplir mediante la coerci&oacute;n (sanciones) o incentivos. Europa misma se lo est&aacute; ganando con sus dobles est&aacute;ndares y su hipocres&iacute;a. Y las provocaciones de Musk o Zuckerberg a la Comisi&oacute;n Europea reflejan muy mala intenci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;Los choques institucionales podr&iacute;an agravarse; la Administraci&oacute;n norteamericana&nbsp;e, incluso, gobiernos europeos de corte nacional-populista podr&iacute;an&nbsp;&ldquo;tomar rehenes&rdquo; en otros asuntos -aranceles, seguridad, migraciones- &nbsp;a cambio de que Bruselas les deje las manos libres. Tonto el &uacute;ltimo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n seguir&aacute; en apuros&nbsp;la cl&aacute;sica idea de la &ldquo;pax europea&rdquo;. M&aacute;s le valdr&iacute;a a la UE desplegar una mejor&nbsp;diplomacia para cerrar las guerras de Ucrania y Oriente Medio. El mundo ya gasta m&aacute;s de 2,4 billones de d&oacute;lares en armas y la cifra sigue creciendo.&nbsp;Los veintisiete&nbsp;gastaron 326.000 millones de euros en 2024. Trump aprieta: ahora pide a los socios de OTAN el 5%. Quiere que le paguen la fiesta y que los muertos los pongan otros. En Europa se resisten a&nbsp;llamar a esto militarismo, les da miedo enfadar a Trump.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, los Padres Fundadores de EEUU y de Europa, desde George Washington y Jeffferson hasta Kant, Schumann o Jean Monnet, se remover&aacute;n en sus tumbas. Europa, los hombres m&aacute;s ricos y poderosos&nbsp;del mundo te quieren robar la cartera.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eeuu-tonto-ultimo_129_11972810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jan 2025 21:11:58 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ganó Trump: hay vida política en Marte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gano-trump-hay-vida-politica-marte_129_11796760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da01a4e8-4e44-4973-a8ad-310dc7f8f64f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganó Trump: hay vida política en Marte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entramos en un nuevo ciclo político extraño, híbrido, algo entre muy democrático –las elecciones del 5-N han sido impecables– y muy neofascista. Con Trump, EEUU no se va a replegar a un aislacionismo. Pero sí va a ser un orden más fragmentado, en los márgenes de las organizaciones multilaterales</p></div><p class="article-text">
        En una reciente entrevista para el c&eacute;lebre<em> podcast </em>del tal Joe Rogan, Trump dej&oacute; caer que podr&iacute;a haber vida en Marte, y que &eacute;l pose&iacute;a cierta informaci&oacute;n secreta al respecto: &ldquo;No hay raz&oacute;n para no pensar que Marte y todos esos planetas no tienen vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La contundente victoria del expresidente y convicto, ganando de largo el 5-N el voto popular sobre su rival Kamala Harris, acent&uacute;a la sensaci&oacute;n de fin de &eacute;poca. Al final, en el 5-N a Kamala y los Dem&oacute;cratas les fall&oacute; casi todo: el Cintur&oacute;n del &Oacute;xido (Pennsylvania) y el Cintur&oacute;n del Sol (de Georgia o Carolina del Norte a Arizona y Nevada). Solo resisten la Costa Este y Oeste, de Nueva York a San Francisco, como siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sorpresa? En realidad, las numerosas encuestas previas (Pew Research, Gallup, The Economist, NYT / Siena) no mintieron del todo. Quiz&aacute;, una vez m&aacute;s, la dificultad de salirnos de los propios moldes de an&aacute;lisis - y de ignorar nuestros deseos de buenos europeos &ndash;no nos ha permitido ver algunos signos evidentes que apuntaban al desastre para los Dem&oacute;cratas. Por ejemplo: que solo un 40% de norteamericanos aprobaban la gesti&oacute;n de Biden antes de su recambio, y solo 28% creen que EEUU camina en la direcci&oacute;n correcta. O que una mayor&iacute;a de ciudadanos se identifican m&aacute;s con las propuestas principales de los Republicanos - en econom&iacute;a, inmigraci&oacute;n, seguridad, o identidad&ndash; que se han acabado imponiendo a la defensa de la democracia y el derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora qu&eacute;? Los Padres fundadores &ndash;especialmente James Madison&ndash; se cuidaron de establecer un sistema de controles entre los distintos poderes para evitar la tiran&iacute;a de un nuevo Monarca. La Constituci&oacute;n de Estados Unidos de 1787 y sus veintisiete enmiendas posteriores est&aacute;n para eso. En la historia de EEUU, en momentos excepcionales de guerra o de cambios profundos, el gobierno federal creci&oacute; mucho o el liderazgo del presidente eclips&oacute; algo al resto: FD Roosevelt o Ronald&nbsp;Reagan. Pero quiz&aacute; nadie acumul&oacute; hasta ahora tanto poder &ndash;y legitimidad, aunque algo perversa&ndash;&nbsp;como va a tener este 47 presidente de los EEUU.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema norteamericano funciona como un p&eacute;ndulo que a veces te puede cortar la cabeza. Ahora, los tres poderes parecen estar del lado MAGA-Republicano, para terror de los ancestros. O sea, el ejecutivo, el legislativo &ndash;el Senado y quiz&aacute; la C&aacute;mara de Representantes&ndash; y el Judicial &ndash;especialmente el Tribunal Supremo&ndash;. Aqu&iacute;, tres juezas (mujeres) tendr&aacute;n que hacer frente a seis magistrados que han favorecido la carrera de Trump y los Republicanos desde 2020 hasta hoy., con la inestimable ayuda del exl&iacute;der mayor&iacute;a del Senado Mitch Mac Connell. En junio de 2022 la mayor&iacute;a conservadora revoc&oacute; la hist&oacute;rica sentencia de Roe v. Wade (1973) de protecci&oacute;n federal del derecho al aborto como derecho constitucional. Peor a&uacute;n, a primeros de julio pasado, en plena campa&ntilde;a electoral, el Tribunal concedi&oacute; de manera vergonzante la inmunidad al candidato republicano, ampar&aacute;ndose de manera dudosa en una cl&aacute;usula de la enmienda 14 referente a la inhabilitaci&oacute;n por insurrecci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; lo siguiente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay ya un cuarto poder bajo la sombra de Trump: los medios tradicionales y las redes sociales. Silicon Valley se ha metido a hacer pol&iacute;tica partidista sin hacerle ascos al &ldquo;autoritarismo&rdquo;. Tecn&oacute;logos libertarios como Elon Musk se han puesto del lado del trumpismo, Jeff Bezos de Amazon &ndash;nuevo propietario del Washington Post&ndash; cancela un editorial en favor de los Dem&oacute;cratas. El contraste no puede ser mayor con los pioneros en la primera globalizaci&oacute;n de la d&eacute;cada de los 90 como Bill Gates, de Microsoft, abanderado de la lucha contra el cambio clim&aacute;tico o los derechos reproductivos. Terreno abonado para la desinformaci&oacute;n de unos y otros, las teor&iacute;as conspirativas, y dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha terminado un ciclo de &ldquo;progresismo global&rdquo; desde Obama hasta Biden, que junto a logros &ndash;feminismo, lucha contra cambio clim&aacute;tico&ndash; ha dejado algunas promesas incumplidas: mayor desigualdad (el &iacute;ndice de GIni supera en casi 10 puntos al de socios europeos). O un orden internacional a la vez hip&oacute;crita (dobles raseros a la medida de Occidente: Gaza y Ucrania: ah&iacute; est&aacute;n los 300.000 &aacute;rabe-estadounidenses de Michigan) e impotente en la aplicaci&oacute;n del derecho internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entramos en un nuevo ciclo pol&iacute;tico extra&ntilde;o, h&iacute;brido, algo entre muy democr&aacute;tico &ndash;las elecciones del 5-N han sido impecables&ndash; y muy neofascista. Con Trump, EEUU no se va a replegar a un aislacionismo. Pero s&iacute; va a ser un orden m&aacute;s fragmentado, en los m&aacute;rgenes de las organizaciones multilaterales. Partidas de cartas a dos, o tres, con Xi, Putin, Von der Leyen, con Alemania, o con la internacional nacional-populista de Orban, De Wildeers o Le Pen. Trump intentar&aacute; aprovechar su ventaja de grandull&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tiranteces con la UE est&aacute;n a la vuelta de la esquina. Ah&iacute; est&aacute;n el <em>buy American </em>de la Ley de Reducci&oacute;n de la Inflaci&oacute;n; o&nbsp;el d&eacute;ficit comercial de EEUU con Europa que supera los 130.000 millones de d&oacute;lares. Las tarifas a las importaciones continuar&aacute;n. Posiblemente, con China habr&aacute; guerra comercial y tensi&oacute;n, pero sin llegar a las manos: te doy Taiw&aacute;n si rebajas tus subvenciones a los chips y tu industria.&nbsp; Al fin y al cabo, esto es un negocio, y los n&uacute;meros son lo primero. Pero hay algo que desconcertar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s a los nost&aacute;lgicos del liberalismo: las guerras se terminar&aacute;n. Trump ser&aacute; el caudillo de la paz mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, como es necesario, numerosos l&iacute;deres europeos, Xi Jing Pin o Putin, han felicitado al mandatario. Todo esto es algo desconocido de lo que no sabemos gran cosa. Como Trump dijo al final de aquella entrevista, refiri&eacute;ndose a Marte: &ldquo;Tal vez sea vida de la que no sabemos nada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gano-trump-hay-vida-politica-marte_129_11796760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 21:44:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Reforma fiscal: mucho depende de Biden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-fiscal-depende-biden_129_8768225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a55a4831-c42b-43a0-bf65-900120cb19fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reforma fiscal: mucho depende de Biden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni la inflación ni Ucrania pueden servir de excusas para bloquear una reforma fiscal progresiva. Al contrario: la justicia fiscal es más necesaria que nunca</p></div><p class="article-text">
        Tras los empleos, los impuestos: despu&eacute;s del jaleo por la reforma laboral, llega la reforma fiscal. La propuesta del grupo de sabios encargada por la ministra Montero, al fin hecha p&uacute;blica, muestra que es hora de dejar de mirarnos el ombligo. El mundo est&aacute; en un momento cr&iacute;tico para dar un giro fundamental hacia una fiscalidad justa, que abarca desde la econom&iacute;a digital al medioambiente, pasando por las grandes fortunas o el patrimonio. La reforma llega muy condicionada por una serie de decisiones de &aacute;mbito europeo y global que determinar&aacute;n si tras la pandemia prevalece o no un modelo para revertir la desigualdad a gran escala. Nuestra modernizaci&oacute;n tributaria - incluidos patrimonio, empresas, IRPF, IVA, impuestos verdes y digitales - no puede abordarse ya como algo &ldquo;nacional&rdquo;. Esta no es una batallita m&aacute;s entre socialistas, podemitas, peperos, voxeros o nacionalistas. Es parte de una batalla total - pol&iacute;tica, ideol&oacute;gica, t&eacute;cnica - donde a Espa&ntilde;a se le plantean distintas opciones de pol&iacute;tica europea, de pol&iacute;tica exterior e incluso de geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Hay que empezar mirando al EEUU de Biden. En poco mas de un a&ntilde;o, se ha pasado de liderar una &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo; fiscal, dentro y fuera del pa&iacute;s, al estupor de un bloqueo en el Senado. Biden pretend&iacute;a revertir de manera fulminante la regresiva reforma fiscal de Trump de 2017. Quer&iacute;a imponer el &ldquo;pay your fair share&rdquo; (<em>paga lo que te corresponde</em>) a las corporaciones, los 700 super-ricos, o los grandes patrimonios, para financiar la deuda generada por los planes sociales y medioambientales, y de paso reconstruir la clase media. Sin embargo, eso no ha prosperado: la bater&iacute;a inicial de reformas impositivas se ha ido descafeinando, hasta quedar arrinconada dentro de la famosa <em>Build Back Better</em> de los 1.75 billones de d&oacute;lares. Fatalmente, la ley ha quedado varada en el Senado, y con ella su parte tributaria. No solo los Republicanos est&aacute;n aplicando un cruel filibusterismo; tambi&eacute;n hay desacuerdos entre los Dem&oacute;cratas - para unos es t&eacute;cnicamente confusa; para otros, solo beneficiar&aacute; a las rentas altas de Estados ricos como California. En el frente internacional, las cosas est&aacute;n algo mejor. Biden logr&oacute; (aunque a la baja) un gran acuerdo global sobre tributaci&oacute;n de las multinacionales en el G20 de Roma, en l&iacute;nea con los pilares OCDE I (reparto de beneficios), y II (tributaci&oacute;n m&iacute;nima del 15%). Pero tambi&eacute;n aqu&iacute; queda lo peor: la previsible trifulca por su ratificaci&oacute;n en el Senado, y m&aacute;s por razones t&aacute;cticas de los Republicanos que por desacuerdos de fondo. Dentro y fuera de EEUU, se extiende un sentimiento de decepci&oacute;n e impotencia. Posiblemente nada se va a mover hasta despu&eacute;s las <em>mid-term</em> de noviembre. &iquest;Fin de la &ldquo;revoluci&oacute;n fiscal&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;gicamente, Europa y regiones como Am&eacute;rica Latina est&aacute;n mirando de reojo a ver qu&eacute; pasa en EEUU antes de dar grandes pasos adelante con las reformas fiscales, dom&eacute;sticas y en el &aacute;mbito OCDE. Ning&uacute;n gobierno (ya lo han dicho polacos o h&uacute;ngaros) quiere quedarse en desventaja competitiva ni pagar un alto coste pol&iacute;tico. Muchos en Europa y las Am&eacute;ricas ya est&aacute;n dejando caer que la &ldquo;revoluci&oacute;n fiscal&rdquo; tampoco toca ahora. Unos (aprovechando que el Pisuerga pasa por Ucrania) prefieren agitar el fantasma de la inflaci&oacute;n, y nos apremian a recortar gastos para reducir la deuda. Otros machacan con la &ldquo;pre-distribuci&oacute;n&rdquo;: centr&eacute;monos mejor en igualdad de oportunidades y no tanto en los impuestos. &iexcl;Como si &eacute;stos no fueran complementarios!. En realidad, ambos posicionamientos no est&aacute;n teniendo en cuenta la realidad de unos sistemas fiscales profundamente injustos y disfuncionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Idealmente,&nbsp;EEUU y Europa deber&iacute;an mover ficha conjuntamente. Pero&nbsp;mientras se&nbsp;despejan inc&oacute;gnitas como EEUU o la guerra de Ucrania,&nbsp;hay varios aspectos&nbsp;en los que el gobierno espa&ntilde;ol deber&iacute;a&nbsp;poner las luces largas, en nuestro propio inter&eacute;s y en el del resto
    </p><p class="article-text">
        Primero, la UE queda como la referencia inmediata que va a determinar el margen de acci&oacute;n espa&ntilde;ol. Afortunadamente, la Comisi&oacute;n Europea lanz&oacute; en diciembre la revisi&oacute;n de su marco fiscal y la &ldquo;canasta de recursos propios&rdquo; para amortizar los 800.000 millones de euros del EU Next Generation. Para Espa&ntilde;a hay varios frentes abiertos que resultan estrat&eacute;gicos. Este a&ntilde;o (y seguramente despu&eacute;s), al gobierno le tocar&aacute; gestionar la implementaci&oacute;n de ese marco, si quiere llegar a la presidencia de la UE en la segunda mitad de 2023 con buenas credenciales. Para empezar, est&aacute; la Directiva para la implementaci&oacute;n del acuerdo de tributaci&oacute;n m&iacute;nima del 15%. Seg&uacute;n el Observatorio Fiscal de la UE, podr&iacute;a llegar a aportar a las arcas europeas 83.000 millones de euros adicionales, de los cuales Espa&ntilde;a ingresar&iacute;a 5.200 millones (un 18% de la recaudaci&oacute;n actual). Igualmente clave es dar un aceler&oacute;n a las nuevas fuentes de ingresos medioambientales, entre ellos el refuerzo del mercado de emisiones, o el ajuste en frontera de CO2.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo, Espa&ntilde;a deber&iacute;a promover en la UE importantes ajustes para una implementaci&oacute;n m&aacute;s equilibrada del pacto de tributaci&oacute;n internacional, especialmente en relaci&oacute;n a los pa&iacute;ses de renta media latinoamericanos, muy vulnerables y dependientes de la inversi&oacute;n extranjera. En esto, la urgencia fiscal de Am&eacute;rica Latina es mucha, porque, a diferencia de EEUU y de la UE, la regi&oacute;n no dispone de instrumentos propios monetarios (no hay Reserva Federal-d&oacute;lar, o BCE-euro), ni fiscales (no puede generar sus Fondos de recuperaci&oacute;n). La recaudaci&oacute;n media sigue estancada en menos del 23% del PIB (once puntos por debajo de la OCDE) mientras la deuda se ha disparado. Incluso debemos ir m&aacute;s all&aacute;: extender esos ajustes a los pa&iacute;ses pobres. Hay muchas ideas sobre la mesa: distribuir y re-invertir adecuadamente los 150.000 millones de d&oacute;lares que se van a liberar. O recaudar m&aacute;s, extendiendo la tributaci&oacute;n a servicios y multinacionales digitales de tama&ntilde;o medio. O dificultar las posibles tentaciones de <em>dumping </em>fiscal al que invita el m&iacute;nimo del 15%. Los pr&oacute;ximos debates del G20 en Indonesia, la OCDE, el FMI, Naciones Unidas, o incluso de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), podr&iacute;an generar masa cr&iacute;tica si cuentan con respaldo europeo. La UE tiene que concretar con Am&eacute;rica Latina c&oacute;mo elevar a prioridad conjunta el pacto fiscal y social. Y el gobierno espa&ntilde;ol podr&iacute;a impulsar dichos ajustes en la pr&oacute;xima Cumbre Iberoamericana de Santo Domingo.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, el acuerdo sobre tributaci&oacute;n de multinacionales tiene que acompasarse del desmantelamiento progresivo del <em>eje transatl&aacute;ntico de la elusi&oacute;n y la evasi&oacute;n fiscal</em>: el circuito que conecta fortunas y para&iacute;sos fiscales de Am&eacute;rica Latina, Caribe, Europa y estados fideicomisos como Delaware o Dakota del Sur. No puede haber revoluci&oacute;n fiscal mientras EEUU ocupa el quinto puesto del ranking mundial de ocultaci&oacute;n, Pa&iacute;ses Bajos y Luxemburgo hacen de para&iacute;sos fiscales, y los pa&iacute;ses europeos dejan escapar anualmente decenas de miles de millones de euros. Tambi&eacute;n es hora de acabar con el <em>realismo m&aacute;gico fiscal</em> latinoamericano: no puede ser que la regi&oacute;n - Brasil, Colombia, M&eacute;xico a la cabeza - desv&iacute;e 40 mil millones de d&oacute;lares a estructuras <em>offshore </em>(Tax Justice). O que se evaporen del fisco latinoamericano 325 mil millones de d&oacute;lares, el 6% de su PIB (CEPAL).
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, deber&iacute;amos reivindicar el argumento democr&aacute;tico: devolver la confianza a las clases medias en los valores y las instituciones de nuestras democracias, hoy de rodillas bajo los miles de <em>papeles de Pandora o de Panam&aacute;. </em>Al final, el mayor obst&aacute;culo para la revoluci&oacute;n fiscal no es t&eacute;cnico, sino el coste pol&iacute;tico interno; por eso los gobiernos necesitan el apoyo inequ&iacute;voco de la ciudadan&iacute;a. Parlamentos y sociedad civil de Espa&ntilde;a, Europa y las Am&eacute;ricas deber&iacute;an darse prisa, mientras a&uacute;n hay m<em>omentum fiscal, </em>para exigir valent&iacute;a a nuestros gobiernos y tejer grandes redes de solidaridad. Se llame revoluci&oacute;n, reforma o transici&oacute;n, si no es ahora, puede que ya no sea nunca.
    </p><p class="article-text">
         director de Pol&iacute;tica Exterior de la Fundaci&oacute;n Alternativas&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-fiscal-depende-biden_129_8768225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2022 05:01:05 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acompañando a Chile por nuevas alamedas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acompanando-chile-nuevas-alamedas_129_7950447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df458f0b-d2c7-4364-a9ad-4eeae5840533_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acompañando a Chile por nuevas alamedas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si sale bien, el experimento chileno podría superar con mucho en densidad, ambición democrática, e innovación, a procesos recientes de reforma constitucional en la región en la últimas dos décadas</p><p class="subtitle">Chile confía la redacción de su nueva Constitución a la oposición y a los ciudadanos ajenos a los partidos políticos</p></div><p class="article-text">
        Por fin, Chile ha elegido a sus representantes para la Asamblea que pretende alumbrar la nueva Carta Magna, plebiscitarla y terminar as&iacute; de una vez con los fantasmas de la era Pinochet y los restos de &ldquo;la Constituci&oacute;n m&aacute;s neoliberal del mundo&rdquo;. No sabemos c&oacute;mo terminar&aacute; este intenso marat&oacute;n pol&iacute;tico - que se prolongar&aacute; al menos hasta mediados de 2022, y que coincide con la renovaci&oacute;n de centenares de alcaldes, concejales y gobernadores regionales en todo el pa&iacute;s; con primarias de los partidos para definir candidatos en julio, y con las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre. Lo que s&iacute; sabemos es que este proceso va a tener importantes repercusiones para toda Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, todo est&aacute; en juego: abrir paso a un estado social y democr&aacute;tico; a nuevos derechos sociales, medioambientales, de g&eacute;nero, incluso los &ldquo;neuroderechos&rdquo; vinculados a lo digital; a la inclusi&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas; a la descentralizaci&oacute;n; a la reforma de las instituciones. Si sale bien, el experimento chileno podr&iacute;a superar con mucho en densidad, ambici&oacute;n democr&aacute;tica, e innovaci&oacute;n, a procesos recientes de reforma constitucional en la regi&oacute;n en la &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, desde Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, M&eacute;xico, o Nicaragua, a Rep&uacute;blica Dominicana y Cuba. Pero si sale mal, podr&iacute;a convertirse en un c&oacute;ctel explosivo con una gran onda expansiva por la regi&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo hacer compatible la l&oacute;gica de consenso que requiere una asamblea constituyente, en su aspiraci&oacute;n a lograr grandes acuerdos mayoritarios, con la l&oacute;gica centr&iacute;fuga propia de los partidos, de rivalidad electoral? &iquest;Qu&eacute; pasa si el proceso descarrila por los juegos t&aacute;cticos de unos y otros; si se demoran<em> sine die</em> los plazos establecidos; o si el consenso entre ciudadanos y entre partidos al fin se hace imposible? Canalizar en positivo demandas y frustraciones de a&ntilde;os y los miedos generados por la pandemia no va a ser f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad y la clase pol&iacute;tica chilena tienen sobre sus hombros una enorme responsabilidad. Pero tambi&eacute;n la tienen Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea, especialmente las fuerzas progresistas en un sentido amplio.&nbsp;Chile tiene para nuestras democracias un peso simb&oacute;lico y pol&iacute;tico mucho mayor que su tama&ntilde;o convencional. Por su tr&aacute;gica dictadura, su inquebrantable pulsi&oacute;n democr&aacute;tica, su controvertido &eacute;xito macroecon&oacute;mico, o su doble proyecci&oacute;n geopol&iacute;tica al Pac&iacute;fico y Atl&aacute;ntico. Har&iacute;amos bien en invertir m&aacute;s capital pol&iacute;tico y aunar esfuerzos para transformar la <em>malaise chilena</em> en un &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo;. Nuestras sociedades disponen de sobrados recursos para abrir una conversaci&oacute;n intensa entre agentes pol&iacute;ticos y sociales. Desde la amistad, reconociendo nuestras fortalezas, pero sobre todo lo que nos hace vulnerables: la desigualdad, la salud, la educaci&oacute;n, las pensiones,&nbsp; y lo que nos divide: la polarizaci&oacute;n, el nacionalismo excluyente, la xenofobia. Con una actitud din&aacute;mica, caminando juntos en este momento cr&iacute;tico en nuestras vidas social, econ&oacute;mica, o constitucional. Hay al menos tres &aacute;mbitos que pueden resultar &uacute;tiles para todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero es el &aacute;mbito jur&iacute;dico-constitucional.<strong> </strong>Espa&ntilde;a puede una vez m&aacute;s exhibir las virtudes de la Constituci&oacute;n del 78. Pero no tanto como algo est&aacute;tico o hist&oacute;rico, puesto que hoy las realidades son hoy muy distintas, sino como un referente para evolucionar hacia Constituciones propias del siglo XXI, que blinden nuevos derechos sociales, medioambientales o de g&eacute;nero, y que protejan nuestras libertades en esta nueva Gran Transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y digital. El propio Tratado de la UE, el acervo jur&iacute;dico-pol&iacute;tico de pa&iacute;ses como Alemania, Francia o Italia, o los debates actuales en Europa sobre estas cuestiones, pueden aportar otras perspectivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un segundo &aacute;mbito es el proceso pol&iacute;tico<strong>.</strong> Aqu&iacute; ser&iacute;a fundamental separar lo m&aacute;s posible las leg&iacute;timas disputas y el ruido entre partidos, de las deliberaciones de la Asamblea constituyente - donde una mayor&iacute;a queda en manos de independientes, izquierdas y centro, mientras la derecha no alcanza el tercio requerido para influir significativamente en las decisiones. Idealmente, la Asamblea deber&iacute;a marcar el ritmo de todo el proceso pol&iacute;tico y electoral de una manera racional, con una profunda actitud c&iacute;vica. En este sentido, la actitud de concordia de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola, con su ingenier&iacute;a de pactos entre partidos y organizaciones sociales y sindicatos, pueden actuar como referentes que amortig&uuml;en las actuales guerras partidistas en Chile, eviten los revanchismos a uno y otro lado, y permitan ir avanzando en las principales metas comunes. Una gran diferencia aqu&iacute; es que en el caso chileno los partidos est&aacute;n muy fragmentados y parten de una situaci&oacute;n de debilidad notable. Felizmente, centenares de organizaciones y l&iacute;deres chilenos est&aacute;n apostando por amplios consensos transversales a izquierda y derecha. Un primer paso ser&iacute;a construir pasarelas entre los sectores progresistas que promueven las reformas m&aacute;s innovadoras, aparcando diferencias entre socialdem&oacute;cratas (PPD) socialistas (PS) comunistas (PC) y populistas del Frente Amplio. En esto, el ejemplo del actual gobierno progresista de coalici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez en Espa&ntilde;a podr&iacute;a resultar &uacute;til. Si miramos del centro hasta la derecha, el gran reto es llegar a acuerdos para superar un neoliberalismo profundamente divisivo, y claramente inservible para el nuevo mundo que est&aacute; surgiendo tras la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tercer &aacute;mbito es el social. Tenemos, aqu&iacute; y all&aacute;, que escuchar las demandas de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. De maneras muy diferentes, pero con el fondo de la desafecci&oacute;n general hacia los partidos tradicionales, los estallidos chilenos de octubre de 2019 encontraron ciertos ecos con otros movimientos de protesta internacionales. Ahora bien, nuestro rechazo de la violencia no debe hacer olvidar que la crisis de representaci&oacute;n no ha desaparecido. En Espa&ntilde;a, del 15 M hemos aprendido que vale la pena hacer un esfuerzo colectivo para reconducir por v&iacute;as pac&iacute;ficas y democr&aacute;ticas aquello que menudo se etiqueta simplemente como &ldquo;anti-sistema&rdquo;, e incorporar lo mejor de ello a la maquinaria del pa&iacute;s. En Chile, hace mucho que m&uacute;ltiples ideas e iniciativas legislativas sobrevuelan los diversos foros de debate en la sociedad y el parlamento. En toda Am&eacute;rica Latina debemos dar salida a esas energ&iacute;as para que las expectativas no se frustren en estallidos de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, debemos apelar a los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y a la sociedad chilena a pensar y actuar a lo largo de este proceso en clave supranacional, con una mirada regional, euro-americana y global, dejando atr&aacute;s una visi&oacute;n pacata de la soberan&iacute;a. Chile puede tomar altura: nuevos vientos soplan desde la Casa Blanca y desde Bruselas en la direcci&oacute;n de un nuevo paradigma m&aacute;s social, m&aacute;s sostenible, m&aacute;s inclusivo. Una vez, el presidente Salvador Allende abog&oacute; por que &ldquo;el mandato de nuestros pr&oacute;ceres se cumpla y tengamos una sola y gran voz continental&rdquo;. A diferencia de entonces, hoy podemos empujar en esa direcci&oacute;n desde la UE, con el Alto Representante, las delegaciones europeas, y muy especialmente el Parlamento Europeo&nbsp; y la sociedad civil. El proceso chileno puede servir de ancla para la relaci&oacute;n entre Europa y Latinoam&eacute;rica, y acelerar muchas otras cosas. Por ejemplo, la ratificaci&oacute;n del nuevo acuerdo de Asociaci&oacute;n entre las dos regiones. O que Chile retome el acuerdo regional de Escaz&uacute; sobre medioambiente. O servir para alimentar el gran debate trasatl&aacute;ntico acerca de la renovaci&oacute;n de nuestras democracias, en las Am&eacute;ricas y en Europa. Algo que nos permita caminar juntos por nuevas alamedas, m&aacute;s amables, m&aacute;s humanas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acompanando-chile-nuevas-alamedas_129_7950447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 May 2021 20:58:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez, Biden y el SuperVox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanchez-biden-supervox_129_7249321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d865224e-8a9e-47bf-b123-96b00b0ec36e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez, Biden y el SuperVox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De aquí a 2023 y 2024, tendrán que demostrar a las clases medias que su proyecto-país funciona. Pero en el camino ambos afrontarán un mismo gran dilema. La fragmentación de las derechas puede alargar la vida de gobiernos progresistas. ¿Pero a qué precio?</p></div><p class="article-text">
        Trump ha logrado salir vivo de su segundo <em>impeachment </em>fallido, lo que quiere decir que de ahora en adelante Dem&oacute;cratas y Republicanos lo van a tener muy complicado. Ahora que Espa&ntilde;a y EEUU tienen pendiente definir una nueva relaci&oacute;n, resulta que ambos afrontan retos y dilemas parecidos. EEUU vive su peor crisis pol&iacute;tica desde la Guerra Civil del siglo XIX; en Espa&ntilde;a, por fortuna, la polarizaci&oacute;n no llega a tal extremo. Pero, dejando aparte diferencias entre ambos sistemas pol&iacute;ticos, y simplificando mucho, la situaci&oacute;n se parece bastante. Son dos gobiernos progresistas centrados en la reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica y social a resultas de la pandemia; que necesitan generar energ&iacute;as y consensos nacionales; pero que tienen enfrente a un centro-derecha roto (PP y Partido Republicano, respectivamente) y en peligro de ser fagocitado por una ultraderecha cada vez mas vers&aacute;til: Vox y el SuperVox trumpista.
    </p><p class="article-text">
        Los presidentes Pedro S&aacute;nchez y Joe Biden est&aacute;n al frente de gobiernos de coalici&oacute;n<em> melting-pot. </em>Primero, por la heterog&eacute;nea base social y pol&iacute;tica sobre la que se sustentan tanto PSOE-UP - con apoyos parlamentarios del nacionalismo perif&eacute;rico - como los Dem&oacute;cratas - con perfiles muy diversos en el Congreso. Pero, sobre todo, porque ambos encabezan coaliciones &ldquo;anti-algo&rdquo; (ultraderecha): Biden, por ejemplo, sum&oacute; 81 millones de votos de moderados, izquierdistas e independientes. Tambi&eacute;n son t&iacute;picas de una coalici&oacute;n las frecuentes broncas internas, tanto en los grandes asuntos (la Monarqu&iacute;a, Wall Street) como en los peque&ntilde;os matices (salario m&iacute;nimo, impuestos, o g&eacute;nero). Podr&iacute;a ser que el modelo de coalici&oacute;n progresista de Biden se acabe pareciendo al de S&aacute;nchez: el de una nueva <em>centralidad</em> para la mayor&iacute;a social, que mezcla moderaci&oacute;n, audacia e incluso en ocasiones un punto de populismo para desconcertar a la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica del programa suena tambi&eacute;n muy parecida: superaci&oacute;n de la pandemia, contrato social, sostenibilidad, digitalizaci&oacute;n, feminismo, multilateralismo. La &uacute;nica opci&oacute;n para Biden y S&aacute;nchez es arriesgar: &ldquo;go big&rdquo;,<em> </em>jugar a lo grande. En econom&iacute;a y empleo, en un punto entre Obama y Bernie Sanders; o entre Nadia Calvi&ntilde;o y Pablo Iglesias. Biden, como un nuevo Roosevelt, mediante el programa de rescate de 1.9 billones de d&oacute;lares, e inversiones masivas en infraestructuras e industria. S&aacute;nchez, poniendo todas las fichas en el Plan Marshall de los Fondos de Recuperaci&oacute;n europeos - los 72.700 millones de euros de transferencias hasta 2023. Como fondo, la lucha contra una desigualdad cada vez m&aacute;s &ldquo;estructural&rdquo;: el 1% m&aacute;s rico, el aumento de la pobreza, la precarizaci&oacute;n del empleo, o la exclusi&oacute;n de j&oacute;venes y mujeres. Ambos necesitan una narrativa com&uacute;n que haga so&ntilde;ar, una gran visi&oacute;n de pa&iacute;s, un horizonte, 2030 o m&aacute;s all&aacute;; algo que haga olvidar la fractura identitaria - qu&eacute; es Espa&ntilde;a, o qu&eacute; significa ser americano.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el &eacute;xito o fracaso de sus proyectos depende en buena medida de lo que haga el gran partido del centro-derecha. El gran reto de la coalici&oacute;n progresista consiste en c&oacute;mo tratar con esa fuerza para aliviar la tensi&oacute;n y asegurar la estabilidad institucional. Pero esto no es f&aacute;cil porque PP y y Partido Republicano est&aacute;n partidos por la mitad, y no saben qu&eacute; hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En EEUU la <em>gran coalici&oacute;n conservadora</em> - moderados, neoliberales, Tea Party, evang&eacute;licos, paranoicos tipo QAnon - est&aacute; saltando por los aires. Las bases del SuperVox americano cada vez tienen menos complejos en defender lo indefendible - a&uacute;n 6 de cada 10 votantes Republicanos apoyan a Trump - e incluso mezclarlo con alguna idea razonable, lo cual lo convierte&nbsp; en doblemente peligroso. El Partido Republicano podr&iacute;a partirse en dos y crear un Tercer Partido: conservador (si el trumpismo se hace definitivamente con el aparato) o <em>anti-establishment. </em>Pero es una opci&oacute;n arriesgada, porque fuera del bipartidismo hace mucho fr&iacute;o y el sistema lo penaliza (recu&eacute;rdese Ralph Nader o Ross Perot). Una reunificaci&oacute;n real depende de si hay buenos resultados en electorales en 2022 y 2024, por lo que de momento muchos se concentrar&aacute;n en apuntar a la cabeza a los Dem&oacute;cratas. Ahora bien, los Republicanos van a pasar momentos dif&iacute;ciles, y de resultado incierto. No va a ser f&aacute;cil conciliar las posiciones de los McConnell, Liz Cheney, o Marjorie Taylor Greene. Puede que en alg&uacute;n momento, los Republicanos paguen el precio de su particular &ldquo;foto de Col&oacute;n&rdquo;: esta vez con el asalto al Capitolio de tel&oacute;n de fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al PP, la posibilidad de un SuperVox espa&ntilde;ol le somete a una presi&oacute;n contin&uacute;a de la que es dif&iacute;cil zafarse. La trampa en la que Casado cae una y otra vez - sus bandazos de amor-odio a izquierda (Gobierno) y derecha (Vox) - es algo ya sist&eacute;mico. En EEUU y Espa&ntilde;a, la vida de las derechas se ha vuelto muy complicada. A veces, el c&oacute;ctel explota, por la Uni&oacute;n Europea, o el multilateralismo; otras veces hay cierta complicidad culpable sobre los inmigrantes, o la igualdad de g&eacute;nero. Adem&aacute;s, en tiempos convulsos, la descentralizaci&oacute;n no ayuda, porque los Estados, las ciudades, o las CCAA, funcionan a menudo como planetas diferentes entre s&iacute;, lo que favorece la fragmentaci&oacute;n: Texas no es lo mismo que Arizona. En fin, el calendario electoral siempre apremia y deja poco espacio a los principios: los Republicanos se ven con opciones de recuperar la C&aacute;mara o el Senado el pr&oacute;ximo a&ntilde;o; el PP se ha hundido en Catalu&ntilde;a; pero Andaluc&iacute;a marca un momento diferente en 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n a este embrollo no es f&aacute;cil. De aqu&iacute; a 2023 (Espa&ntilde;a) y 2024 (EEUU), Biden y S&aacute;nchez tendr&aacute;n que demostrar a las clases medias que su proyecto-pa&iacute;s funciona. Pero en el camino ambos afrontar&aacute;n un mismo gran dilema. La fragmentaci&oacute;n de las derechas puede alargar la vida de gobiernos progresistas. &iquest;Pero a qu&eacute; precio? Vox y SuperVox pueden acarrear graves destrozos si la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica se retrasa mucho o la crisis econ&oacute;mica repunta. Y el pa&iacute;s entero se resiente al aplazar reformas y aprobar leyes sin consenso, tachadas de &ldquo;ideol&oacute;gicas&rdquo; y con fecha de caducidad. En alg&uacute;n momento, S&aacute;nchez y Biden tendr&aacute;n que hacer un giro gradual para reducir al m&iacute;nimo a la ultraderecha mediante un arco envolvente de apoyos que incluya al centro-derecha. &iquest;C&oacute;mo sumar apoyos para una agenda progresista, sin restar los millones de votos m&aacute;s a la izquierda? Para ello PP y Partido Republicano tendr&iacute;an que dejar de mirar hacia otro lado y adoptar una estrategia de largo alcance. Y los progresistas tendr&iacute;an que tender puentes al centro-derecha en el Parlamento, los Estados o las regiones. Los presidentes S&aacute;nchez y Biden tienen que reconstruir un pa&iacute;s; ayudar a reflotar al centro-derecha, poner coto a la ultra-derecha, y ganar las pr&oacute;ximas elecciones. Quiz&aacute; todo no se pueda cumplir al mismo tiempo. O quiz&aacute; s&iacute;. Vivimos vidas paralelas: necesitamos una conversaci&oacute;n a fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanchez-biden-supervox_129_7249321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Feb 2021 21:53:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sánchez, Biden y el SuperVox]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa: Gran Coalición, Gran Casino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-gran-coalicion-casino_129_2238616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1c54796-3f66-4704-b6d1-99a1ca96de58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa: Gran Coalición, Gran Casino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La solución Monti de 2011 no parece ya posible: Italia no es Grecia y no se la puede doblegar tan fácilmente</p></div><p class="article-text">
        <em>Guarda che casino!</em> Con esta frase coloquial, un poco c&oacute;mica, los italianos se suelen referir al caos total o al desastre. El resultado que sale de las urnas del pasado domingo tiene mucho de Casino, pero con may&uacute;sculas. Esto es lo que tenemos: una ruleta para formar gobierno a partir del 23 de marzo, fecha de formaci&oacute;n de las dos C&aacute;maras, con todos los jugadores bajo la sospecha de dudosa moralidad.
    </p><p class="article-text">
        A tenor de los resultados, con Matteo Salvini (La Liga) y Luigi Di Maio (Movimiento 5 Estrellas) como los dos vencedores de los comicios, quiz&aacute; lo mejor que podr&iacute;a pasar es que los jugadores, con el presidente Sergio Mattarella a la cabeza, sigan apostando hasta que salga una combinaci&oacute;n mejor. Y que mientras tanto, lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible, Macron y Merkel muevan ficha.
    </p><p class="article-text">
        El irresistible ascenso de los populismos, en especial el de La Liga, es la noticia que menos le conven&iacute;a a Europa en estos momentos. En Bruselas aspiraban al menos a guardar las apariencias institucionales durante un trecho m&aacute;s, el suficiente para reactivar la Uni&oacute;n Europea con m&aacute;s inversiones, otra pol&iacute;tica econ&oacute;mica, m&aacute;s protecci&oacute;n social, o m&aacute;s autonom&iacute;a estrat&eacute;gica. Y ha sucedido justo en el mismo d&iacute;a en que las bases del SPD &ndash;a pesar de los Jusos, las juventudes d&iacute;scolas con el pacto&ndash; votaban a favor de otra Gran Coalici&oacute;n m&aacute;s con los democristianos de Merkel.
    </p><p class="article-text">
        No hay mucha luz al final de este t&uacute;nel. En Italia, con Di Maio o Salvini en la cresta de la ola, la soluci&oacute;n tecnocr&aacute;tica impuesta <em>deux ex machina</em> de Bruselas o Berl&iacute;n, ensayada con Mario Monti en lo peor de la crisis de la deuda en 2011, no parece ya posible. Italia no es Grecia, no se la puede doblegar tan f&aacute;cilmente, y menos con cualquiera de los nuevos interlocutores.
    </p><p class="article-text">
        En Berl&iacute;n, con Alternativa por Alemania (AfD) enfrente en el Bundestag, al acecho de cualquier error o paso en falso, la <em>groko</em> tiene mucho que perder y bastante menos que ganar, sobre todo un SPD que ha vendido su alma a Europa.
    </p><p class="article-text">
        Queda muy claro ya que todo el peso de la Europa por &ldquo;refundar&rdquo; recae por completo &nbsp;en el t&aacute;ndem Macron/ Merkel. Ahora bien: los fundamentos pol&iacute;ticos que soportan el edificio son tan fr&aacute;giles o m&aacute;s que lo eran durante la crisis del euro.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un cambio estructural, que se manifiesta en variantes malas, y en otras peores. Una Italia en cuarentena para semanas o meses; los pa&iacute;ses de Visegrado, Orban y Kaczynski al frente, a otra cosa; el Gobierno de Austria flirteando con la ultraderecha, o una Chequia que mira ahora a Rusia. Y una Espa&ntilde;a, por cierto, que no termina de aprovechar su oportunidad con el Brexit y se posiciona a rebufo en casi todo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; (no) hacer? Lo m&aacute;s importante ahora es que se den tres condiciones al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que la Gran Coalici&oacute;n Alemana no acabe en Gran Casino: o sea, en una bajada del list&oacute;n socialdem&oacute;crata, o en un bloqueo de todos contra todos que impida avanzar en la transformaci&oacute;n de Europa y del que se beneficie AfD.
    </p><p class="article-text">
        La segunda cosa es que el Gran Casino italiano no acabe en Gran Coalici&oacute;n a la italiana entre la ultraderecha y los cinco estrellas: o sea, en una alianza de gobierno populista, xen&oacute;foba antiUE, completamente impredecible. Si ello no se produce, la suerte del Partido Democr&aacute;tico y del mismo Renzi no ser&iacute;a tan mala al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        Del pseudocentro izquierda de Renzi y de la socialdemocracia italiana solo quedan los restos. Pero Renzi siempre puede regresar m&aacute;s adelante, y no verse expuesto, ni exponer a la familia del centro-izquierda europeo, a la verg&uuml;enza de un pacto con el mism&iacute;simo diablo: Silvio Berlusconi. Nunca hay que infravalorar la democracia italiana: sea quien sea quien gobierne el pa&iacute;s esta vez, seguramente tampoco lo har&aacute; por mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Lo tercero es que la UE avance hacia algo mejor y diferente. Entre Casino y Coalici&oacute;n, Francia se ha mantenido hasta hoy en una especie de limbo virtuoso. &iquest;Puede el proyecto de la Europa de Macron servir de im&aacute;n o de cura a un pa&iacute;s como Italia? Merkel y Macron har&iacute;an bien en ofrecer un tratamiento diferenciado a la tercera econom&iacute;a del euro. Hay que atender las particulares ra&iacute;ces de la rabia italiana y del salto populista, muchas veces ignoradas porque damos por descontado que se trata de un pa&iacute;s rico. Y sin embargo, las necesidades est&aacute;n muy a la vista, y son extensibles a una mayor&iacute;a de socios comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, habr&iacute;a que redise&ntilde;ar la pol&iacute;tica migratoria en clave de solidaridad: eso es algo que est&aacute; esperando la sociedad entera, y sin lo cual la marea populista no bajar&aacute;. Adem&aacute;s se tienen que abordar con instrumentos europeos la exclusi&oacute;n social de millones de ciudadanos, muchos de ellos j&oacute;venes sin futuro. Y por qu&eacute; no, abordar tambi&eacute;n la corrupci&oacute;n, de la misma manera que se vigila el cumplimiento de los valores y libertades europeos. A este respecto, las instituciones &ndash;Comisi&oacute;n y Parlamento&ndash; podr&iacute;an hacer mucho por Italia: convertirse en un ejemplo institucional y moral, de eficacia y valores. Pero ah&iacute; empieza otra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-gran-coalicion-casino_129_2238616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Mar 2018 20:19:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa: Gran Coalición, Gran Casino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,UE - Unión Europea,Elecciones Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Izquierda y centralidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-centralidad_129_3309724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a4131b0-b433-4b0d-835f-80e9b023df25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Izquierda y centralidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El centro, tal y como lo conocíamos, ha muerto, y la socialdemocracia, para no morir, tendrá que hacerse con la centralidad; la letra es reformista, pero la música inevitablemente va a sonar radical</p></div><p class="article-text">
        Ni de izquierdas ni de derechas: el centro. Se ha instalado el discurso de que ha surgido un &ldquo;nuevo centro&rdquo; reformista como receta para nuestros males. El presidente franc&eacute;s Emmanuel Macron parece la &uacute;nica opci&oacute;n capaz de recuperar la confianza de los ciudadanos, doblegar a los populismos, y de salvar a Europa. Esta es la nueva marsellesa: el socialismo ha muerto, as&iacute; que &iexcl;todos en marcha hacia el centro!
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; no deber&iacute;amos comprar ese argumento tan f&aacute;cilmente. Hace dos d&eacute;cadas, fue un amplio centro pol&iacute;tico &ndash;la Tercera V&iacute;a, las grandes coaliciones&ndash; el que se olvid&oacute; de domesticar los mercados financieros o de cuidar el medioambiente. El resultado ha sido la crisis que arrastramos. &ldquo;A la izquierda por convicci&oacute;n, al centro por necesidad&rdquo;, ha sido el dilema (y la tragedia) de los socialdem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un nuevo experimento de tipo ecl&eacute;ctico como el que representa Macron, por m&aacute;s que llegue cargado de un saludable europe&iacute;smo, nos sabe a poco. Lo va a tener dif&iacute;cil para poder domesticar la bestia: una realidad extrema de desigualdad y exclusi&oacute;n, evasi&oacute;n fiscal, deterioro ambiental, inseguridad y terrorismo, o &eacute;xodos migratorios. M&aacute;s a&uacute;n si, como parece, la gesti&oacute;n de la econom&iacute;a queda en manos de la derecha y cuenta con la bendici&oacute;n incondicional de los mercados. Ser&iacute;a como ofrecer caramelos a ciudadanos hambrientos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, hay otra forma distinta de ver el <em>fen&oacute;meno Macron</em>, muy relevante para las izquierdas, seg&uacute;n la cual &eacute;ste no representar&iacute;a la victoria del centro, sino lo contrario: la muerte de un centro &ldquo;moderado&rdquo;, proveedor de estabilidad. En cierto modo, el movimiento La R&eacute;publique en Marche (LREM) es una r&eacute;plica de la estrategia populista de fabricar un nuevo espacio pol&iacute;tico sobre las cenizas de los partidos tradicionales. Hay todo trabajo exploratorio de construir una centralidad donde se reconozca una mayor&iacute;a social, a partir de nuevos referentes simb&oacute;licos, nuevo partido, nuevas pol&iacute;ticas, nuevas caras. El juego va de conectar con las demandas latentes de la ciudadan&iacute;a en un momento de inestabilidad prolongada, y de ir avanzando por ensayo y error.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, all&iacute; donde el viejo centro se ha convertido en un <em>zombie</em> &ndash;bajo el asedio del populismo xen&oacute;fobo y la corrupci&oacute;n rampante&ndash; ha comenzado la lucha de todos contra todos &ndash;socialistas, socio-liberales, populistas de derecha e izquierda, conservadores&ndash; por hacerse con la centralidad: un dispositivo cuasi-m&aacute;gico que admite muchas formas posibles. Para la izquierda, la noci&oacute;n de centralidad tiene muchas ventajas. Por ejemplo, permite ver a trav&eacute;s de un nuevo prisma los eternos debates de la familia progresista, como: &iquest;qu&eacute; es la izquierda? o &iquest;c&oacute;mo ser fiel a los principios y al mismo tiempo ganar las elecciones? Lo nuevo es que, para configurar una mayor&iacute;a, la izquierda ya no necesita &ldquo;pasar por el centro&rdquo;, ni &ldquo;salir a la captura&rdquo; de unos supuestos votantes de centro, en realidad muy vol&aacute;tiles. Se trata de actuar como un catalizador, acertar con el nuevo centro de gravedad pol&iacute;tico y configurarlo a la propia imagen y semejanza socialista.
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas europeos acaban de descubrir que su declive se deb&iacute;a precisamente a su falta de <em>radicalidad</em> a la hora de corregir su err&aacute;tico rumbo y su anquilosamiento. En Espa&ntilde;a, si el PSOE de Pedro S&aacute;nchez pretende una llegar a la Moncloa desde la izquierda, habr&aacute; de incorporar esa noci&oacute;n de centralidad, m&aacute;s o menos expl&iacute;cita en las estrategias de fuerzas tan dispares como el LREM de Macron, el Laborismo de Corbyn, la Syriza de Tsipras, el Partido Democr&aacute;tico de Renzi, o el Podemos de Iglesias (Alemania es de momento una excepci&oacute;n). La cuesti&oacute;n es: &iquest;qu&eacute; valor a&ntilde;adido pueden aportar los socialistas espa&ntilde;oles respecto al PP, Ciudadanos, o Podemos?
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es muy importante entender que el tablero de juego pol&iacute;tico viene constituido por tres ejes de referencia. El viejo eje<em> izquierda-derecha</em> (donde se dirime lo p&uacute;blico y lo privado, los impuestos, o los temas morales) continuar&aacute; siendo fundamental, y un referente psicol&oacute;gico inmediato. Pero si ese eje existe, es &uacute;nicamente en combinaci&oacute;n con otros dos: el eje <em>arriba-abajo</em> (un difuso <em>establishment</em> financiero, pol&iacute;tico y medi&aacute;tico frente a la mayor&iacute;a social), y el eje <em>abierto-cerrado</em> (un europe&iacute;smo cosmopolita, frente al soberanismo y el nacionalismo).
    </p><p class="article-text">
        En ese espacio pol&iacute;tico &ldquo;tridimensional&rdquo;, el nuevo socialismo se define as&iacute;: <em>en la izquierda</em>: defensor de lo p&uacute;blico, progresista en lo moral; <em>abajo</em>: junto a la mayor&iacute;a social, frente al <em>establishment;</em> y <em>abierto</em>: a una Europa unida, a una globalizaci&oacute;n justa. Esa ser&iacute;a una combinaci&oacute;n que marca la diferencia respecto a otros partidos, y define una centralidad hecha de lo mejor de la tradici&oacute;n de la izquierda: la raz&oacute;n, el progreso, la justicia, la eficacia, pero sin recurrir a lo peor: el izquierdismo o la demagogia.
    </p><p class="article-text">
        El centro, tal y como lo conoc&iacute;amos, ha muerto, y la socialdemocracia, para no morir, tendr&aacute; que hacerse con la centralidad. La letra es reformista, pero la m&uacute;sica inevitablemente va a sonar radical. Al fin y al cabo, todo est&aacute; por re-escribir: la relaci&oacute;n entre el capital transnacional y el poder pol&iacute;tico, la democracia y sus instituciones, el modelo territorial, el federalismo o la mism&iacute;sima Uni&oacute;n Europea, con su eurozona, sus tratados comerciales, sus derechos sociales, o sus refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se llame a enga&ntilde;o: el viejo <em>consenso</em>, como m&aacute;quina de sacar adelante las pol&iacute;ticas, va a ser reemplazado por <em>pactos en el l&iacute;mite</em> entre fuerzas heterog&eacute;neas, inmersas a su vez en procesos de construcci&oacute;n interna. De nuestros municipios a las ciudades, de los parlamentos al gobierno, de Bruselas a las cumbres globales, la tarea no es otra que fabricar una amplia alianza progresista in&eacute;dita hasta ahora. As&iacute; que los socialistas est&aacute;n abocados a <em>vivere pericolosamente</em> durante un largo tiempo. No les queda otra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-centralidad_129_3309724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jun 2017 18:21:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Izquierda y centralidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Socialismo,Pedro Sánchez,PSOE,Socialdemocracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hombre blanco: te llama la Casa Blanca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hombre-blanco-llama-casa-blanca_129_3628432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7d91b2a-e9c3-41a0-85ff-a95a049771c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hombre blanco: te llama la Casa Blanca"></p><p class="article-text">
        Buenas noches, amigo, perdone que le llame a estas horas, son las tres de la ma&ntilde;ana exactamente; usted es un patriota, por eso le estoy llamando, no solo en mi nombre, sino en nombre de toda Am&eacute;rica, he marcado un n&uacute;mero al azar de los que me han dado mis asesores, tengo una familia maravillosa; muchas gracias por levantar el tel&eacute;fono, no como hizo Hillary cuando lo de Libia, ya sabe; usted quiz&aacute; estaba tuiteando como yo, hay noches que me cuesta dormir, con tanta basura como han echado sobre m&iacute;, sobre millones de norteamericanos, gente honrada; ahora si es tan amable me va responder a unas preguntas, tranquilo, amigo, puede tomarse su tiempo, voy a dec&iacute;rselo despacio:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es usted blanco, verdad, s&iacute;, claro, es heterosexual, est&aacute; casado, dos o tres cr&iacute;os, alguno ya mayor de edad, de acuerdo, perfecto; es valiente, dice lo que piensa, tiene una vida interior, va a la iglesia, es respetuoso; vive usted en el interior del pa&iacute;s, en una peque&ntilde;a hermosa ciudad, mucho menos de un mill&oacute;n, de acuerdo, amo este pa&iacute;s, o en un estupendo pueblo, o no tiene tanta suerte y vive en un suburbio, da igual donde viva, la verdad que nadie se preocupa por usted y sus hijos, pero yo quiero tratar a todo el mundo igual y que todos tengan su oportunidad; usted est&aacute; acostumbrado a trabajar duro, gana al a&ntilde;o entre cincuenta mil y cien mil d&oacute;lares, quiero decir, es clase media, y sin embargo est&aacute; harto, con raz&oacute;n, porque en el &uacute;ltimo a&ntilde;o le ha ido mal, tuvo que vender su coche, o cerr&oacute; su negocio?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Usted sabe que en Wall Street cualquiera gana cuatrocientas veces su salario, sobornan a politicos de los dos partidos, compran candidatos a cambio de favores; est&aacute; usted harto de esa televisi&oacute;n que no para de mentir, de los pol&iacute;ticos progres que viven en los barrios m&aacute;s ricos y llevan a sus hijos a los colegios privados, y encima le llamar&aacute;n ignorante, porque no tiene estudios ni fue a la Universidad; y qui&eacute;n se est&aacute; llevando las empresas a M&eacute;xico y a China, se las regalan y en el Congreso nadie dice nada?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Usted tiene miedo de que una bomba de unos malnacidos se lleve por delante a sus hijos, o su mujer, por cierto, ella estar&aacute; durmiendo a su lado ahora, seguro que est&aacute; de acuerdo con usted; le parece bien que acabemos con esos <em>bastardos</em> del Estados Isl&aacute;mico de una vez, y que si es necesaria la <em>bomba,</em> pues adelante, ahora las hay de precisi&oacute;n, ha visto usted la gente que he nombrado para mi gobierno, son gente <em>muy preparada</em>, no vamos a dejar que nadie nos golpee primero; usted odia que le prohiban llevar un arma para defenderse, eso va contra la Constituci&oacute;n, pero al anterior gobierno le daba igual la ley; a usted no le gusta estar rodeado de sucios mexicanos o de musulmanes, verdad, se cuelan vagos y terroristas, ha o&iacute;do hablar del muro con M&eacute;xico, qu&eacute; le parece, nada mal, eh, porque la cosa es que funcionar&aacute;, es alta tecnolog&iacute;a, sensores, infrarrojos, un hermoso muro enorme de hormig&oacute;n de tres mil kil&oacute;metros?
    </p><p class="article-text">
        Y si mira usted ah&iacute; afuera, hay que hablarle claro a la gente, &iquest;qu&eacute; le parece llevarse bien con Rusia, son tan blancos como usted y yo, son listos, se merecen respeto pero les hemos tratado mal, me refiero claro a Putin, sabe de qui&eacute;n le hablo, y tambi&eacute;n estar&aacute; de acuerdo en que China es <em>el Problema</em>, si no les plantamos cara nos van a barrer del mapa, y nuestros hijos y nietos no nos lo perdonar&aacute;n: eso es el <em>Am&eacute;rica primero</em>, y no la basura que cuentan la <em>Fox o el Times</em>; y qu&eacute; me dice de Europa, quiz&aacute; tiene usted familia all&iacute;, de acuerdo, yo s&iacute;, tambi&eacute;n hay estupendos campos de golf, y casinos, pero la gente est&aacute; sin empleo, me cree si le digo que todos esos gobiernos est&aacute;n <em>acabados</em>, y que la mayor&iacute;a piensa como usted y como yo, los brit&aacute;nicos se han bajado del&nbsp; barco y vienen hacia nosotros, pronto vendr&aacute;n todos los dem&aacute;s, va a ser hermoso hacer tantos amigos ahora que est&aacute;n en plena <em>revoluci&oacute;n</em>, est&aacute; pasando en Londres, en Par&iacute;s, en Budapest, en mil sitios, todo el mundo se est&aacute; haciendo las mismas preguntas, me cree?
    </p><p class="article-text">
        Y bien, &iquest;qu&eacute; me dice? &iquest;<em>afirmativo</em> a todo, verdad? S&iacute;, lo sab&iacute;a. Bienvenido, amigo, a usted y a m&iacute; nos da igual si a esto lo llaman <em>contrarrevoluci&oacute;n</em>, lo que importa es que juntos vamos a <em>darle la vuelta a todo</em>. Soy Donald Trump, Presidente n&uacute;mero cuarenta y cinco de Estados Unidos. S&iacute;game en Twitter. Lo vamos a hacer hermosamente bien en 2017.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hombre-blanco-llama-casa-blanca_129_3628432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jan 2017 19:51:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hombre blanco: te llama la Casa Blanca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los republicanos asaltan el centro en Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/republicanos-asaltan-centro-eeuu_129_4535267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc0c8df7-57bd-4c9a-8409-743cfb7824aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los republicanos asaltan el centro en Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante la ley del péndulo norteamericano, la de una maquinaria política que tan pronto te lleva en volandas como te tumba de un golpe seco</p></div><p class="article-text">
        De nada le sirvi&oacute; al primer presidente afroamericano de la historia de EEUU sacar a sus ciudadanos de la mayor crisis financiera y econ&oacute;mica desde 1929 con una pol&iacute;tica de gigantescos est&iacute;mulos monetarios y fiscales. Nadie le ha dado las gracias. A pesar de que al otro premio Nobel, el economista Paul Krugman, le sepa a poco, seis a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a la Casa Blanca, la locomotora tira bastante bien: crecimiento del 3,5% en el tercer trimestre de este a&ntilde;o, desempleo por debajo del 6%, gasolina barata, Am&eacute;rica sobre ruedas. &iquest;Pero qu&eacute; m&aacute;s quiere la gente?
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones <em>mid-term</em> del martes los republicanos han arrasado en la C&aacute;mara de Representantes, y en los puestos en disputa del Senado y de las Gobernaciones de los Estados. El legado de un presidente que ahora es visto como indeciso y blando con los enemigos (el Estado Isl&aacute;mico, Rusia), incompetente (la epidemia del &eacute;bola), u omnipresente. No importan los hechos, sino las percepciones: el ciudadano de a pie siente que la mejora de la econom&iacute;a apenas le ha llegado al bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante la ley del p&eacute;ndulo norteamericano, la de una maquinaria pol&iacute;tica que tan pronto te lleva en volandas como te tumba de un golpe seco. Esta vez, mucha gente de las minor&iacute;as que lo encumbraron un d&iacute;a &ndash;negros, latinos, mujeres, j&oacute;venes&ndash; se quedaron en casa, y otros pocos hasta se cambiaron de bando. Por contraste, 100 mujeres ocupar&aacute;n esca&ntilde;os en el Congreso, una cifra hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Los candidatos dem&oacute;cratas en los Estados plantearon mal la campa&ntilde;a, abjuraron de su l&iacute;der &ndash;se&ntilde;alado como &iexcl;izquierdista! por su reforma de la sanidad, el descafeinado <em>Obamacare</em> -; pero no supieron ofrecer nada mejor a cambio. Obama, por su parte, no ha podido o no ha sabido transmitir bien los &eacute;xitos de su presidencia, seguramente &eacute;l porque muri&oacute; de &eacute;xito nada m&aacute;s tomar el poder, tan altas eran las expectativas.
    </p><p class="article-text">
        En el GOP (Grand Old Party), el partido de Lincoln, quintaesencia de la Am&eacute;rica profunda, est&aacute;n de suerte: este presidente es ya no un <em>pato cojo</em>, sino m&aacute;s bien un pato sin piernas: C&aacute;mara de Representantes, Senado y gobernadores caen de su lado. Massachusetts y gran parte de Nueva Inglaterra tendr&aacute;n gobernadores republicanos; en el Senado, duelen especialmente por su simbolismo Virginia Occidental, Iowa, o Carolina del Norte.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez los del GOP han dado con la tecla exacta: la del tama&ntilde;o del Gobierno, que el ciudadano sit&uacute;a ahora en un punto equidistante entre los dos extremos: el todo de los Dem&oacute;cratas, y la nada de los Tea Party. As&iacute; pues, los republicanos aprendieron la lecci&oacute;n y esta vez han asaltado el centro con &eacute;xito. Parece que no cometer&aacute;n los mismos errores que en el pasado reciente, cuando tras su irrupci&oacute;n en 2010, las hordas hist&eacute;ricas del Tea Party, con sus brujas y creacionistas (negadores de la evoluci&oacute;n humana), se dedicaron a obstruir las leyes y los presupuestos en el Congreso, para disgusto de los norteamericanos, que en las presidenciales de 2012 les penalizaron muy duramente.
    </p><p class="article-text">
        Pero el afianzamiento de esta tendencia depende de c&oacute;mo los republicanos gestionen su &eacute;xito. Parece que podr&iacute;an adoptar una actitud m&aacute;s conciliadora en estos dos a&ntilde;os restantes y no entrar en una din&aacute;mica que ser&iacute;a muy perniciosa para el pa&iacute;s. Ello ocurre en medio de un gran debate de intelectuales y pol&iacute;ticos acerca del hecho de que el complejo sistema pol&iacute;tico de contrapesos de EEUU &ndash;pensado para que el gobierno gobierne lo menos posible- resulta muy disfuncional, sometiendo a la vida p&uacute;blica a continuas tensiones, gastos de financiaci&oacute;n de campa&ntilde;as, y frecuentes parones, por ejemplo, del actual Congreso republicano apenas ha salido una sola ley en esta legislatura.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le queda ya por hacer a Obama en la Presidencia? No mucho. Lo primero tal vez es lograr que los republicanos hagan el menor destrozo posible de sus dos estrellas declinantes: la reforma sanitaria y la ley migratoria, la cual estaba a punto de empezar a sacar del limbo de la verg&uuml;enza a once millones de indocumentados. Los conservadores podr&iacute;an optar por trocearla en cachitos de peque&ntilde;as leyes, aunque solo sea para desfigurar el m&eacute;rito del presidente: la pol&iacute;tica es cruel. Pero al menos se avanzar&iacute;a algo.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa que Obama puede hacer es abordar el tema del salario m&iacute;nimo (la renta media lleva cuatro d&eacute;cadas cayendo en EEUU desde mediados de la d&eacute;cada de los setenta), y continuar el di&aacute;logo con las grandes corporaciones. Y una tercera de gran alcance: profundizar en la reforma energ&eacute;tica que tan buenos resultados est&aacute; dando, y que pronto puede propiciar un vuelco geopol&iacute;tico. Desde el aumento de la producci&oacute;n de petr&oacute;leo a hitos hist&oacute;ricos en el pa&iacute;s -con el abaratamiento de la gasolina- hasta la extracci&oacute;n de gas mediante el incipiente sistema de fracking.
    </p><p class="article-text">
        De momento, Obama se ha apresurado a citar ceremoniosamente en el Despacho Oval a los dos l&iacute;deres republicanos del Congreso y Senado, John Boehner y Mitch McConnell, a ver qu&eacute; puede hacerse. En el exterior, esperan en vilo las pol&iacute;ticas hacia Cuba, Ir&aacute;n, Oriente Medio, o los tratados comerciales con Europa y con Asia-Pac&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa con Hillary Clinton, la eterna candidata, a&uacute;n no oficial pero oficiosa, a la Casa Blanca en 2016? Llevaba un tiempo camufl&aacute;ndose un poco a la izquierda para significarse. &iquest;C&oacute;mo le afectar&aacute; la oleada republicana? &iquest;La llevar&aacute; a ella tambi&eacute;n a pelear el centro pol&iacute;tico? Lo veremos pronto, porque el pr&oacute;ximo verano ya estaremos en campa&ntilde;a de nuevo. Para cuando se produzca el relevo presidencial, Hillary habr&aacute; esperado pacientemente durante ocho largos a&ntilde;os esa anomal&iacute;a que fue Barack Obama. A lo lejos, en el otro bando, se perfilan varios, como el congresista de Wisconsin Paul Ryan o el senador de Florida Marco Rubio; gente de orden, conservadores de toda la vida. Pase lo que pase, seguro que en Europa recordaremos mucho tiempo al bueno de Barack.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/republicanos-asaltan-centro-eeuu_129_4535267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2014 22:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los republicanos asaltan el centro en Estados Unidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Barack Obama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dilma: no hay Podemos en Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dilma-podemos-brasil_129_4593163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dda07a6-da30-4061-8331-5f981e2c8c33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dilma: no hay Podemos en Brasil"></p><p class="article-text">
        Marina Silva cay&oacute; derrotada en la primera vuelta de las elecciones brasile&ntilde;as. El hecho ha sorprendido a muchos en Espa&ntilde;a y en Europa. Supuestamente, la candidata iba a encarnar la protesta de j&oacute;venes y mayores desencantados con los viejos partidos y la corrupci&oacute;n, que estall&oacute; en las calles en junio de 2013. Ello, sumado al fracaso del Mundial de f&uacute;tbol de este verano, hac&iacute;a presagiar fuerte marejada del voto oculto. Las cr&eacute;dulas encuestas dec&iacute;an que Marina pod&iacute;a disputarle el trono a Dilma Rousseff y toda la maquinaria del PT. Pero Silva se estrell&oacute; en la barrera del 21%.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s ir&oacute;nico es que el pr&oacute;ximo 26 de octubre los resignados votantes de Marina habr&aacute;n de decantarse (el voto es obligatorio en Brasil, al igual que en otros doce pa&iacute;ses latinoamericanos) o bien por la presidenta Dilma, o bien por A&eacute;cio Neves &ndash;gobernador y luego senador del Estado de Minas Gerais. Ambos 100% clase pol&iacute;tica; ambos de partidos de siempre: el PT y el PSDB. Como si se tratara de un cap&iacute;tulo m&aacute;s de <em>Los duelistas</em> (Cardoso-Lula, Lula&ndash;Serra, Dilma-Alckmin, Dilma-Serra). En el pa&iacute;s sudamericano no parece cuajar el fen&oacute;meno Podemos por ning&uacute;n lado. &iquest;Por qu&eacute;? A modo de conjetura, como dir&iacute;a Borges, propongo &eacute;stas:
    </p><p class="article-text">
        1. Brasil es un planeta de 200 millones de habitantes, muy extenso y heterog&eacute;neo. Para empezar, no existe La Derecha. &iquest;Un planeta sin izquierda ni derecha? No precisamente: la dictadura militar (1964-1985) result&oacute; tan traum&aacute;tica que el pacto constitucional posterior desterr&oacute; a una ideolog&iacute;a vinculada a ese periodo. Est&aacute; el centro-derecha, lo liberal, lo dem&oacute;crata-cristiano; pero la referencia es un centro pol&iacute;tico situado m&aacute;s a la izquierda que en Europa, adonde todos, desde Cardoso hasta Dilma, han confluido en muchos momentos, a pesar de las quejas procedentes de las bases, o de cierta ret&oacute;rica. Un limitado peso en el espacio p&uacute;blico de la vieja derechona olig&aacute;rquica (por contraste con otros pa&iacute;ses andinos, por ejemplo) est&aacute; muy bien; pero te deja sin adversario f&aacute;cil con quien zurrarte, a tu mayor gloria, en los media y las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
         2. Brasil vendr&iacute;a a ser una especie de partitocracia participativa. Un curioso ox&iacute;moron, &iquest;verdad? Por supuesto, hay anquilosamiento de los partidos, concentraci&oacute;n en los media, fallos en el sistema, y mucha corrupci&oacute;n (inevitable en democracias j&oacute;venes con r&aacute;pido desarrollo, t&iacute;pico del periodo Lula-Dilma). De hecho, la ciudadan&iacute;a, y los universitarios en particular, no solo reclaman hospitales y autobuses dignos, sino la otra forma de hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, todas las opciones del espectro ideol&oacute;gico tienen cabida y est&aacute;n representadas, sea en el Gobierno Federal (nueve partidos en coalici&oacute;n apoyan a Dilma), como en el Congreso (habr&aacute; 28 partidos tras estas elecciones). Ello permite un juego m&aacute;s incluyente y abierto, donde se dan alianzas m&uacute;ltiples y complejas, que var&iacute;an seg&uacute;n los 27 Estados del pa&iacute;s y las ciudades. Partidos que al menos dejan un resquicio para respirar: gobernadores, congresistas y senadores se deben a sus electores y pueden no votar ciegamente a las &oacute;rdenes del aparato.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no olvidemos que ciudades como Porto Alegre (Estado de Rio Grande do Sul), con el PT a la cabeza, ya inventaron hace dos d&eacute;cadas los presupuestos participativos. Todo ello muy diferente del bipartidismo espa&ntilde;ol y de la partitocracia cerrada en la que, y contra la cual, Podemos encuentra su raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
         3. La buena de Marina, tan sentimental, tan bellamente pat&eacute;tica, que &iexcl;ay! descubri&oacute; sus cartas (el Programa) antes de tiempo, encarna bien lo que no es Podemos. Marina, que suplant&oacute; el esp&iacute;ritu del malogrado Eduardo Campos, se puso al frente del viejo PSB tras haber militado 28 a&ntilde;os en el PT y haber sido ministra con Lula. De hecho, se postulaba con un programa bastante liberal en lo econ&oacute;mico (con un Banco Central aut&oacute;nomo, y no pol&iacute;tico). Ella no es alguien nuevo, empezando de la nada, como se requiere en estos casos, y su pretendido glamour antisistema no era cre&iacute;ble. Toda una hermanita de la caridad, si la comparamos con el astuto leninismo funcional de Podemos, sin espacio para el error, y su hegemon&iacute;a en las redes sociales apoyada en televisi&oacute;n. Marina solo dispuso de unos pocos minutos de gloria en la peque&ntilde;a pantalla. El contraste es total: no hay en Brasil perspectivas para un liderazgo y una m&aacute;quina de comunicaci&oacute;n alternativa semejante.
    </p><p class="article-text">
         4. En Brasil el desempleo ronda actualmente el 5%, y hay gran demanda de trabajadores cualificados. En Espa&ntilde;a, el paro roza el 25%. El detonante final que puede encumbrar al poder a un partido alternativo es un desempleo masivo y la consiguiente exclusi&oacute;n social: en nuestro pa&iacute;s, dos generaciones de ciudadanos, de gran cualificaci&oacute;n y nivel cultural medio-alto se sienten relegados al rinc&oacute;n de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que la potencia sudamericana est&aacute; entre los puestos de cabeza en Latinoam&eacute;rica en cuanto a desigualdad, medida por &iacute;ndice de Gini. Pero con Lula y Dilma han salido de la pobreza 40 millones de pobres, y un man&aacute; de lavadoras y coches ha llovido en los hogares del pa&iacute;s. En la fase actual de desarrollo, con las expectativas en lo alto, votar a un partido nuevo y radical ser&iacute;a un lujo que pocos se pueden permitir. &iquest;O no?
    </p><p class="article-text">
         5. En Brasil pervive el fantasma del modernizador que decide las elecciones. Guardando todas las distancias, este momento brasile&ntilde;o recuerda un poco al de aquellos gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez de los 90, en que los casos de corrupci&oacute;n no pod&iacute;an derribar al PSOE. Al final, al borde del precipicio, la sombra gigantesca del presidente espa&ntilde;ol parec&iacute;a exclamar, con raz&oacute;n: &iquest;Qui&eacute;n os ha tra&iacute;do las escuelas para todos, la universidad, los hospitales, los trenes de alta velocidad, Europa? As&iacute; har&aacute; Dilma de aqu&iacute; a la segunda vuelta, con la sombra alargada de Lula a su espalda, y apoyada en el carisma de &eacute;ste. Solo por eso, si no comete un gran error, la presidenta ganar&aacute; la segunda vuelta.
    </p><p class="article-text">
        6. Brasil est&aacute; en fase pol&iacute;tica ascendente, a pesar del bache de crecimiento actual. Esto no es solamente algo que corroboren los datos, los manuales de econom&iacute;a o de pol&iacute;tica. Basta con coger un avi&oacute;n, es algo que se huele en el aire. En Espa&ntilde;a y otros pa&iacute;ses europeos, de por s&iacute; un punto m&aacute;s c&iacute;nicos, hay un cuerpo social en declive y ciudadanos muy recelosos del establishment, lo que sin embargo abre una posibilidad de destrucci&oacute;n pol&iacute;tica creativa. En Europa siempre nos gusta pensar que las Am&eacute;ricas a&uacute;n creen en la democracia y en la pol&iacute;tica. Pues resulta que en Brasil es verdad: hay un gran consenso institucional, territorial, y social, sobre por d&oacute;nde ir. Y una Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        7. Corolario: Como una vez dijo muy sagazmente un presidente venezolano: &ldquo;Yo soy la consecuencia&rdquo; (de la oligarqu&iacute;a, la corrupci&oacute;n, la injusticia, la pobreza). En parte, Podemos es tambi&eacute;n la consecuencia de un sistema muy imperfecto; claro est&aacute;, en versi&oacute;n espa&ntilde;ola y europea, y por ello en otra dimensi&oacute;n muy distinta, por suerte. La buena noticia es que, en Brasil, las posibles causas que podr&iacute;an hacerlo posible no tienen hoy un peso suficiente. Que no surja all&iacute; un Podemos es como para alegrarse. Queremos tanto a Dilma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dilma-podemos-brasil_129_4593163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2014 19:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dilma: no hay Podemos en Brasil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Dilma Rousseff]]></media:keywords>
    </item>
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