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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marga Mediavilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marga_mediavilla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marga Mediavilla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La medida más urgente contra el cambio climático: parar la guerra económica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/medida-urgente-cambio-climatico-economica_132_1207547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0abf439-ddd0-4344-8680-fe9508943569_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La medida más urgente contra el cambio climático: parar la guerra económica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos a tiempo de evitar que la crisis de la biosfera nos lleve a un colapso si quienes ahora gobiernan el mundo se dan cuenta de que no hay ningún búnker capaz de protegerlos</p><p class="subtitle">No descartaría que en los próximos años podamos ver algo parecido a un gran pacto de no agresión que ponga fin a la competencia capitalista. González Reyes y Fernández Durán, en su libro</p><p class="subtitle">En la espiral de la energía</p><p class="subtitle">, sugieren que las sucesivas negociaciones de la COP no son otra cosa que intentos fallidos de este gran pacto</p></div><p class="article-text">
        La historia de la lucha contra el cambio clim&aacute;tico ha sido una sucesi&oacute;n de fracasos e incumplimientos. Desde que se firm&oacute; el Protocolo de Kyoto con el objetivo de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990, lo &uacute;nico que hemos visto ha sido un aumento de las mismas y, en estos momentos, ya emitimos un 40% m&aacute;s que en esa fecha. El problema es todav&iacute;a m&aacute;s preocupante porque el cambio clim&aacute;tico no es sino uno m&aacute;s de los s&iacute;ntomas de la gran crisis de la biosfera que hace 25 a&ntilde;os denunciaron <a href="https://academic.oup.com/bioscience/article/67/12/1026/4605229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1.700 cient&iacute;ficos en el World Scientists' Warning to Humanity y que hace dos a&ntilde;os fue repetido en t&eacute;rminos todav&iacute;a m&aacute;s alarmistas por m&aacute;s de 15.000 </a>
    </p><p class="article-text">
        Ya va siendo hora de que nos cuestionemos por qu&eacute; fallan todos los intentos por atajar los problemas ambientales globales. En ese sentido, ser&iacute;a muy deseable que ech&aacute;semos un vistazo a las soluciones que propon&iacute;an los primeros estudios sobre sostenibilidad realizados en los a&ntilde;os 70, porque a casi 50 a&ntilde;os vista, vemos que el diagn&oacute;stico que realizaron en su d&iacute;a ha sido acertado, pero todav&iacute;a no nos hemos atrevido a implementar las soluciones que aquellos pioneros trabajos recomendaban.
    </p><p class="article-text">
        Estos estudios arrojaron unas conclusiones muy claras: para evitar que a principios del siglo XXI la humanidad tuviera serios problemas de emisi&oacute;n de contaminantes y agotamiento de recursos, la mejora t&eacute;cnica era insuficiente: era necesario un crecimiento cero que estabilizase la econom&iacute;a y la poblaci&oacute;n. La verdad es que, a poco que uno analice el problema con una mirada sist&eacute;mica, es dif&iacute;cil no llegar a conclusiones similares. La din&aacute;mica del crecimiento econ&oacute;mico, que tiende a incrementar de forma exponencial, acaba sobrepasando cualquier intento de estabilizaci&oacute;n mediante mejoras en la eficiencia o energ&iacute;as renovables.
    </p><p class="article-text">
        Frenar el crecimiento econ&oacute;mico, sin embargo, no es tarea f&aacute;cil. Las econom&iacute;as de casi todos los pa&iacute;ses del mundo siguen el modelo capitalista, adicto al crecimiento como pocos. El crecimiento, adem&aacute;s, se debe a una din&aacute;mica muy poderosa que podemos calificar de aut&eacute;ntica guerra econ&oacute;mica. La competencia entre grandes empresas, capitales y naciones es, en definitiva, una guerra global que hace necesario que todos los actores se esfuercen por crecer para no ser relegados. Por ello, la &uacute;nica manera de frenar el crecimiento econ&oacute;mico y evitar el colapso de la biosfera &ndash;y, con ella, de las sociedades humanas- ser&iacute;a la firma de un aut&eacute;ntico tratado global de paz econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, un amigo me dec&iacute;a que las personas que realmente gobiernan el mundo est&aacute;n empezando a comprarse grandes haciendas en pa&iacute;ses latinoamericanos donde el cambio clim&aacute;tico no se va a sentir demasiado, a modo de b&uacute;nkeres clim&aacute;ticos. Dec&iacute;a tambi&eacute;n que lo que ahora mismo preocupa a estas &eacute;lites es ser capaces de asegurarse la lealtad de los militares a los que tendr&aacute;n que encargar su defensa. Todo esto me recuerda enormemente a la paranoia que en los a&ntilde;os 70 se vivi&oacute; con la guerra fr&iacute;a entre EEUU y la URSS, cuando era habitual o&iacute;r hablar de personas que constru&iacute;an un b&uacute;nker en el jard&iacute;n de su casa como prevenci&oacute;n frente a la guerra nuclear. Afortunadamente, quienes gobernaban el mundo en aquellos momentos se dieron cuenta de que no hab&iacute;a b&uacute;nker capaz de protegerlos de una guerra at&oacute;mica y firmaron un gran acuerdo que redujo la guerra global a una serie de escaramuzas militares en el marco de la guerra econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Con ello, realizaron algo enormemente ins&oacute;lito. Renunciaron a una costumbre presente en la historia humana desde hace miles de a&ntilde;os: la guerra abierta entre grandes potencias. Esto fue un hecho realmente inusual y lo podemos considerar un avance evolutivo nada despreciable que muestra que el ser humano, como colectividad incluso, es capaz autolimitarse cuando su supervivencia est&aacute; en juego.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; podemos albergar ciertas esperanzas de que en estos momentos la humanidad sea capaz de realizar algo similar a lo que hizo en los a&ntilde;os 70. Todav&iacute;a estamos a tiempo de evitar que la crisis de la biosfera nos lleve a un colapso si quienes ahora gobiernan el mundo se dan cuenta de que no hay ning&uacute;n b&uacute;nker capaz de protegerlos y, en un escenario de caos ambiental, no van a poder asegurarse la fidelidad de sus paramilitares. En ese sentido, los disturbios populares que est&aacute;n surgiendo por todo el mundo pueden servir para inclinar la balanza a la hora de convencerles.
    </p><p class="article-text">
        Yo no descartar&iacute;a que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os podamos ver algo parecido a un gran pacto de no agresi&oacute;n que ponga fin a la competencia capitalista. De hecho, Gonz&aacute;lez Reyes y Fern&aacute;ndez Duran en su libro En la espiral de la energ&iacute;a, sugieren que las sucesivas negociaciones de la COP no son otra cosa que intentos fallidos de establecer este gran pacto. Es dif&iacute;cil predecir qu&eacute; tipo de econom&iacute;a podr&iacute;a surgir de un pacto similar, pero lo m&aacute;s probable es que recordase mucho a un feudalismo que, si bien podr&iacute;a ser sostenible, no tiene por qu&eacute; dar lugar a una sociedad democr&aacute;tica ni emancipadora.
    </p><p class="article-text">
        No podemos ser tan ingenuos de pensar que s&oacute;lo por aplicar m&aacute;s voluntad pol&iacute;tica dentro de un New Green Deal vamos a conseguir que las viejas recetas del desarrollo sostenible funcionen. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0360544214011219" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Est&aacute; sobradamente demostrado que la transici&oacute;n a energ&iacute;as renovables, siendo necesaria, se queda muy corta a la hora de resolver nuestros enormes problemas de sostenibilidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a necesitar un sistema econ&oacute;mico alternativo al capitalismo y ser&iacute;a deseable que empecemos a pensar en &eacute;l desde todos los &aacute;mbitos para que la alternativa resultante no sea &uacute;nicamente una vuelta al pasado feudal, en el mejor de los casos, o un ecofascismo can&iacute;bal en el peor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/medida-urgente-cambio-climatico-economica_132_1207547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Dec 2019 21:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La medida más urgente contra el cambio climático: parar la guerra económica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Cop25]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economistas, por favor, inventen algo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/economistas-favor-inventen_132_1497827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25dfc7a1-b20d-4bfd-917c-252d404f0eec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Economistas, por favor, inventen algo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayor parte de los economistas (con contadas pero muy meritorias excepciones) siguen atados a teorías económicas obsoletas que fueron concebidas en siglos pasados, cuando la disponibilidad de recursos y de energía parecía ilimitada</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Contestaci&oacute;n al art&iacute;culo de John Gray:&nbsp;<a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/08/opinion/1559993302_726412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>Cambio clim&aacute;tico y extinci&oacute;n del pensamiento</em></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El pasado 9 de junio la tribuna de El Pa&iacute;s abr&iacute;a la semana con un curioso art&iacute;culo de John Gray, &ldquo;<a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/08/opinion/1559993302_726412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambio clim&aacute;tico y extinci&oacute;n del pensamiento&rdquo;</a>, que es un buen ejemplo de c&oacute;mo hasta las personas m&aacute;s l&uacute;cidas pueden caer en la trampa de confiar en soluciones tecnooptimistas con muy poca base a la hora de buscar soluciones al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El de John Gray es un art&iacute;culo curioso porque comienza afirmando la importancia del cambio clim&aacute;tico y diciendo tajantemente que &ldquo;todo el mundo, excepto los negacionistas m&aacute;s contumaces, se da cuenta de que, en el mundo que los seres humanos han habitado a lo largo de su historia, est&aacute; teniendo lugar un cambio sin precedentes&rdquo;. Pero despu&eacute;s, sorprendentemente, en lugar de dar la raz&oacute;n al colectivo que ha puesto sobre la mesa la emergencia clim&aacute;tica, califica de ingenuo al movimiento ecologista y desprecia las soluciones que &eacute;ste propone.
    </p><p class="article-text">
        Gray llega a decir que &ldquo;los actuales movimientos ecologistas son expresi&oacute;n de un pensamiento m&aacute;gico, intentos de ignorar la realidad o evadirse de ella, m&aacute;s que de entenderla y adaptarse&rdquo;. Resulta realmente curioso que, en el mismo art&iacute;culo, el Sr. Gray reconozca que la ciencia y la realidad est&aacute;n confirmando lo que los movimientos ecologistas denunciaron contra viento y marea durante d&eacute;cadas (mientras pr&aacute;cticamente toda la sociedad lo negaba) y, por otro lado, diga que este movimiento vive fuera de la realidad y no se basa en la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que resulta realmente llamativo del art&iacute;culo es que califique de ingenuo al ecologismo y luego peque &eacute;l todav&iacute;a m&aacute;s de ingenuo al proponer dos nimias soluciones t&eacute;cnicas a un problema tan sist&eacute;mico como es el cambio clim&aacute;tico. Seg&uacute;n Gray, la soluci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico es la &ldquo;retirada sostenible&rdquo; que no se basa, siquiera, en un descenso energ&eacute;tico, porque cree poder arreglarlo todo con cosas como la energ&iacute;a nuclear, la carne artificial y la concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en ciudades (para dejar espacio a la vida salvaje en el campo). En opini&oacute;n de Gray, la sociedad no est&aacute; avanzando hacia esa opci&oacute;n por la influencia que tienen los prejuicios antinucleares y el &ldquo;pensamiento m&aacute;gico&rdquo; de los ecologistas.
    </p><p class="article-text">
        Al esgrimir la energ&iacute;a nuclear como alternativa, el sr. Gray demuestra tener un inmenso desconocimiento t&eacute;cnico. Es triste tener que explicar cosas tan obvias como que la energ&iacute;a nuclear ahora mismo apenas cubre el 6% de nuestra demanda y que, incluso ese rid&iacute;culo porcentaje va a ser dif&iacute;cil de mantener porque no se est&aacute;n construyendo reactores nuevos que puedan <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sustituir los que deber&aacute;n cerrarse al llegar al final de su vida &uacute;til en las d&eacute;cadas venideras</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco creo que se le haya ocurrido consultar las reservas de uranio, que son bastante escasas, est&aacute;n en pa&iacute;ses conflictivos y ni lejanamente llegan a cubrir el 100% del consumo energ&eacute;tico actual con uranio rentable. Ni parece darse cuenta de algo tan obvio como que la energ&iacute;a nuclear s&oacute;lo produce electricidad y gran parte de nuestros usos requieren combustibles l&iacute;quidos. La acumulaci&oacute;n de energ&iacute;a es un gran tal&oacute;n de Aquiles t&eacute;cnico que s&oacute;lo se est&aacute; sabiendo resolver con bater&iacute;as: pero las bater&iacute;as son menos eficientes y requieren minerales escasos como el litio y el cobalto. Sustituir, por ejemplo, los 2.000 millones de veh&iacute;culos actuales por veh&iacute;culos el&eacute;ctricos requerir&iacute;a usar todas las reservas de litio y la mitad de los recursos totales (e impactos ambientales muy graves) y, si no reciclamos el litio (y ahora no lo hacemos) s&oacute;lo ser&aacute; posible para una generaci&oacute;n de veh&iacute;culos, porque, una vez gastados el litio, se acab&oacute; esta tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, pensar que concentrar la poblaci&oacute;n humana en ciudades y alimentarnos de carne artificial resulta una soluci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico es tambi&eacute;n bastante ingenuo. Las ciudades de la actualidad tienen una huella ecol&oacute;gica por habitante muy superior a la que ten&iacute;an la vida campesina de hace sesenta a&ntilde;os. Alimentar, calentar, refrigerar, mover y limpiar las inmensas ciudades de la actualidad requiere extraer, transportar y procesas cantidades ingentes de alimentos, manufacturas y residuos y eso s&oacute;lo puede hacerse a base de utilizar tambi&eacute;n ingentes cantidades de energ&iacute;a. S&oacute;lo quien tenga una fe tecnoptimista enorme puede pensar que vamos a poder tener energ&iacute;a limpia ilimitada para concentrar todav&iacute;a m&aacute;s la poblaci&oacute;n en ciudades sin exprimir y degradar todav&iacute;a m&aacute;s las tierras de cultivo, los bosques, los r&iacute;os y mares que nos quedan.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones que cita el sr. Gray no son m&aacute;s que parches a peque&ntilde;os aspectos del gran problema de la insostenibilidad y ni siquiera son ellas mismas tecnolog&iacute;as sostenibles ya que no cumplen los tres requisitos b&aacute;sicos para ello: reciclado cercano al 100% de los minerales, uso de energ&iacute;a renovable y acomodo a los ciclos de regeneraci&oacute;n de la biosfera.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, el gran error que comete el Sr. Gray es pensar que s&oacute;lo la tecnolog&iacute;a (es m&aacute;s, no cualquier tecnolog&iacute;a sino la m&aacute;s sofisticada, la high tech) nos puede salvar del cambio clim&aacute;tico. Porque, tanto en este art&iacute;culo, <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2008/jan/20/climatechange.carbonemissions" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como en otros anteriores</a>,&nbsp; conf&iacute;a en que, por ser avanzadas las tecnolog&iacute;as son mejores y m&aacute;s capaces de resolver los problemas, sin pararse a pensar cu&aacute;l es la naturaleza de esos problemas ni mucho menos dedicarse a contrastar los n&uacute;meros globales.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta forma de pensar es absurda. Una tecnolog&iacute;a no resuelve un problema t&eacute;cnico por ser sofisticada, cara o innovadora, sino por estar bien pensada y haber sido dise&ntilde;ada por personas que conocen a fondo el problema. Es ingenuo pensar que tecnolog&iacute;as que han sido desarrolladas por empresas que no tienen como objetivo la sostenibilidad global van a ser capaces de arreglar la insostenibildiad global s&oacute;lo por el hecho de ser complejas y muy bien vendidas por los departamentos de marketing de quienes hacen negocio con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Lo triste de todo esto es que s&iacute; existen tecnolog&iacute;as que han sido pensadas por personas muy conscientes de los l&iacute;mites del planeta y dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para abordar los problemas ambientales. Son las soluciones que el movimiento ecologista propone, como la agroecolog&iacute;a, la bioconstrucci&oacute;n o el urbanismo sostenible; est&aacute;n basadas en conocimientos cient&iacute;ficos y cumplen los requisitos de la sostenibilidad o se acercan a ellos. Pero el Sr. Gray desprecia estas soluciones y defiende las que van en la direcci&oacute;n completamente opuesta (transg&eacute;nicos, nuclear, alimentos artificiales&hellip;). Conf&iacute;a en tecnolog&iacute;as que aumentan todav&iacute;a m&aacute;s la insostenibilidad porque requieren todav&iacute;a m&aacute;s minerales, se alejan todav&iacute;a m&aacute;s de los ciclos de la biosfera, no usan energ&iacute;as renovables ni cierran ciclos&hellip; pero tienen ese glamour de high tech. &iquest;No ser&aacute; que tambi&eacute;n &eacute;l es v&iacute;ctima de los mismos errores que critica y su apuesta por esas tecnolog&iacute;as no se basa en datos t&eacute;cnicos sino en prejuicios est&eacute;ticos?
    </p><p class="article-text">
        Pero yo creo que la peor ingenuidad que comete el Sr. Gray es la econ&oacute;mica. Porque critica fuertemente al ecologismo cuando propone reducir el consumo de energ&iacute;a y argumenta que esto no se puede hacer sin causar problemas sociales intolerables. Al argumentar &uacute;nicamente de esta forma evidencia que s&oacute;lo considera un aspecto del problema e ignora un feedback fundamental: no es s&oacute;lo la lucha contra el cambio clim&aacute;tico la que puede da&ntilde;ar la econom&iacute;a, lo que realmente puede destrozar la econom&iacute;a es el propio cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Un cambio clim&aacute;tico de dimensiones catastr&oacute;ficas supone el hundimiento de la agricultura, de la disponibilidad de agua, de las ciudades costeras, del turismo, de muchas infraestructuras... A mayores tenemos muchos otros l&iacute;mites del crecimiento que hacen que la expansi&oacute;n capitalista tenga, forzosamente, que detenerse (pico del petr&oacute;leo, agotamiento de minerales, erosi&oacute;n, p&eacute;rdida de bosques y pesquer&iacute;as, etc.). Un planeta 4 o 5 grados m&aacute;s caliente es un lugar donde una civilizaci&oacute;n humana global es dif&iacute;cilmente imaginable &iquest;Qu&eacute; tipo de tecnolog&iacute;a y qu&eacute; tipo de capitalismo puede imaginarse en un planeta donde la mayor parte de los pa&iacute;ses son un desierto como el Sahara?
    </p><p class="article-text">
        El decrecimiento que propone el movimiento ecologista no es una opci&oacute;n, es algo que vamos a tener que vivir y a lo que vamos a tener que adaptarnos m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano. En algunos sentidos ya estamos decreciendo. Lo que s&iacute; podemos elegir es decrecer mejor o peor: decreciendo todos en igual medida e intentando proteger la biosfera&hellip;o fomentando la desigualdad, el fascismo y la guerra y destrozando completamente nuestra base biof&iacute;sica. No se les puede exigir a los movimientos
    </p><p class="article-text">
        sociales que propongan alternativas econ&oacute;micas, quienes deber&iacute;an estar ofreciendo a la sociedad esos nuevos modelos econ&oacute;micos son los profesionales de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad que cada d&iacute;a es m&aacute;s dif&iacute;cil negar, los economistas deber&iacute;an estar haciendo ya sus deberes y no lo est&aacute;n haciendo. Deber&iacute;an estar reflexionando y debatiendo c&oacute;mo crear sistemas econ&oacute;micos diferentes a este capitalismo que no sabe hacer otra cosa que crecer y da&ntilde;ar cada vez m&aacute;s el planeta que nos sustenta.
    </p><p class="article-text">
        Pero la mayor parte de los economistas (con contadas pero muy meritorias excepciones) siguen atados a teor&iacute;as econ&oacute;micas obsoletas que fueron concebidas en siglos pasados, cuando la disponibilidad de recursos y de energ&iacute;a parec&iacute;a ilimitada. Por ello siguen pensando que todo lo que necesitamos para solucionar el cambio clim&aacute;tico es que los ingenieros inventen algo y los ecologistas dejen de molestar. Pero cada vez es m&aacute;s evidente que no existen inventos milagrosos y que en estos momentos la sociedad debe volverse hacia los economistas para decirles lo que tantas veces se ha dicho a t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos: se&ntilde;ores y se&ntilde;oras economistas, &iexcl;por favor, inventen ustedes algo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/economistas-favor-inventen_132_1497827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jun 2019 19:56:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política para tiempos de invierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/politica-tiempos-invierno_132_1783800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a99fa8e-6b8a-487e-afe7-e0f854e41543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política para tiempos de invierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El clima invernal es una metáfora de un mundo con energía en declive. Es ya evidente que tenemos problemas muy serios con la energía, pero la clase política europea sigue resistiéndose a hablar de crisis energética</p><p class="subtitle">La política económica no puede seguir basándose en las teorías keynesianas, liberales o marxistas del siglo XX y debe abrirse a las tendencias más modernas de la economía biofísica</p></div><p class="article-text">
        El &eacute;xito de Vox en las elecciones andaluzas nos avisa de que el invierno ha llegado a la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Si hace dos a&ntilde;os el tiempo pol&iacute;tico se asemejaba al oto&ntilde;o, por toda la podredumbre que en aquellos momentos inundaba nuestra vida p&uacute;blica, <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-limites_del_planeta-movimientos_sociales_6_477762244.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahora podemos decir claramente que estamos en invierno</a>, estaci&oacute;n que en la tradici&oacute;n china se asocia a la emoci&oacute;n del miedo.
    </p><p class="article-text">
        Como escrib&iacute;a hace unos d&iacute;as mi paisano <a href="http://elpisuerga.blogspot.com/2018/12/volver-cabalgar-la-incertidumbre.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Pe&ntilde;a</a> el auge de la derecha se puede atribuir f&aacute;cilmente a la precariedad y zozobra en la que nos han sumido, tanto la crisis econ&oacute;mica como las m&uacute;ltiples crisis de este siglo. A la precariedad de los empleos que se suma la inestabilidad de las convicciones, el cambio de los roles de g&eacute;nero, la amenaza del cambio clim&aacute;tico, y, como guinda, el miedo a perder la naci&oacute;n espa&ntilde;ola. Es normal que el votante intente anclarse buscando seguridades y es l&oacute;gico que se sienta atra&iacute;do por esta &ldquo;nueva&rdquo; derecha que se viste de todos los s&iacute;mbolos que evocan la tierra. Las im&aacute;genes que escogen los v&iacute;deos de Vox son muy reveladoras a este respecto porque todas apuntan hacia esa dimensi&oacute;n terrestre: el hombre en la monta&ntilde;a, el trigo, la horizontalidad total y marr&oacute;n de la llanura, los hombres a caballo, las botas, la boina...
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo malo es que --como suele suceder en esta &eacute;poca de marketing y vidas virtuales-- los pol&iacute;ticos y sus votantes se quedan en los s&iacute;mbolos, pero no tocan la tierra real, ni miran hacia la tierra real, ni van a la ra&iacute;z material de los problemas. Esto no es nada original: siempre ha sido m&aacute;s f&aacute;cil quedarse en los mitos que bajar a las realidades.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 1898, cuando Espa&ntilde;a perdi&oacute; la base colonial que alimentaba su sociedad, los intelectuales evocaron a Castilla, la regi&oacute;n con m&aacute;s s&iacute;mbolos de tierra en el imaginario espa&ntilde;ol. Con ello intentaron reconstruir la naci&oacute;n espiritual, pero poco se hizo en aquella &eacute;poca para reconstruir la naci&oacute;n material que se quedaba, s&uacute;bitamente, sin las f&eacute;rtiles tierras de ultramar y ten&iacute;a que volver a depender de la energ&iacute;a de su fr&aacute;gil campesinado. Ahora la derecha utiliza s&iacute;mbolos como la tradici&oacute;n taurina, el patriarcado y la religi&oacute;n para reconstruir de nuevo la patria espiritual, pero, en lo material, sigue ofreciendo las recetas econ&oacute;micas de siempre: las que, en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, nos han servido para inflar burbujas y aumentar la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al contrario que Juan Pe&ntilde;a, creo que la soluci&oacute;n no debe ser, &uacute;nicamente, acostumbrarnos a cabalgar la incertidumbre: debemos escuchar esta necesidad de seguridad que las elecciones andaluzas han puesto en evidencia. El miedo puede ser paralizante y fuente de numerosas neurosis, pero es esencial para conservar la vida. Debemos ofrecer soluciones a la zozobra que vive esta sociedad y eso solo puede hacerse reconociendo que el clima invernal es una realidad y, por tanto, debemos prestar especial atenci&oacute;n a la tierra energ&eacute;tica que nos sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El clima invernal es una met&aacute;fora de un mundo con energ&iacute;a en declive. Es ya evidente que tenemos problemas muy serios con la energ&iacute;a, pero la clase pol&iacute;tica europea sigue resisti&eacute;ndose a hablar de crisis energ&eacute;tica. Se intenta acometer una transici&oacute;n que nadie entiende, sin explicar que las verdaderas razones de la misma van mucho m&aacute;s all&aacute; del cambio clim&aacute;tico. Mientras tanto, el descenso de la tasa de retorno energ&eacute;tico lleva 10 a&ntilde;os minando nuestras sociedades, haciendo m&aacute;s dif&iacute;cil el crecimiento econ&oacute;mico y m&aacute;s complicada la vida de las personas y las familias.
    </p><p class="article-text">
        Por eso necesitamos recuperar urgentemente nuestra tierra, entendida en sentido amplio como la capacidad de obtener y conservar la energ&iacute;a para nutrir nuestra econom&iacute;a. Y esto se debe concretar en pol&iacute;ticas que s&oacute;lo ser&aacute;n toleradas por la ciudadan&iacute;a si se explican claramente las razones energ&eacute;ticas que llevan detr&aacute;s y se visualizan bien sus ventajas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Podemos acometer pol&iacute;ticas que reduzcan dr&aacute;sticamente el uso del coche, pero s&oacute;lo ser&aacute;n populares si ofrecemos alternativas y explicamos muy bien cu&aacute;l es la factura que ahora pagamos por la gasolina (factura que podr&iacute;a invertirse en otros sectores econ&oacute;micos). Adem&aacute;s, deber&iacute;amos dise&ntilde;ar planes estrat&eacute;gicos para sustituir los sectores productivos ligados al autom&oacute;vil, sabiendo que debemos independizarnos de ellos porque son sectores muy fr&aacute;giles frente al pico del petr&oacute;leo, no &uacute;nicamente porque el autom&oacute;vil contamina.
    </p><p class="article-text">
         Podemos fomentar el autoconsumo fotovoltaico y la eficiencia t&eacute;rmica en edificios, pero estas pol&iacute;ticas s&oacute;lo ser&aacute;n efectivas si la poblaci&oacute;n entiende que el ahorro le beneficia econ&oacute;micamente y el gobierno es capaz de resistir las presiones de las empresas interesadas en vender energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Podemos tambi&eacute;n recuperar el medio rural y ayudar a agricultores y ganaderos a sobrevivir al constante aumento de los insumos derivados del petr&oacute;leo a base de fomentar la agricultura ecol&oacute;gica. Esto tambi&eacute;n permitir&iacute;a regenerar nuestros suelos, amenazados enormemente por el cambio clim&aacute;tico. Pero todo ello necesitar&iacute;a una gran labor de educaci&oacute;n y resistir las presiones de la industria agroqu&iacute;mica, que no est&aacute; interesada en absoluto en estas t&eacute;cnicas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, antes de poder articular el discurso que explique todo esto, la izquierda necesita incorporar a sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas el ideario adecuado, aquel que le permita tocar tierra y contemplar la dimensi&oacute;n energ&eacute;tica de la econom&iacute;a. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica no puede seguir bas&aacute;ndose en las teor&iacute;as keynesianas, liberales o marxistas del siglo XX y debe abrirse a las tendencias m&aacute;s modernas de la econom&iacute;a biof&iacute;sica, las &uacute;nicas que reconocen la importancia de la energ&iacute;a en el proceso econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo estas nuevas ideas de la econom&iacute;a biof&iacute;sica son capaces de reaccionar ante el siglo XXI que se vislumbra completamente diferente a los anteriores. Las teor&iacute;as econ&oacute;micas del pasado se est&aacute;n demostrando incapaces de explicar las crisis actuales: no es de extra&ntilde;ar que los discursos pol&iacute;ticos que se basan en ellas resulten cada vez menos cre&iacute;bles.
    </p><p class="article-text">
        La derecha se ha sabido adaptar a este tiempo de incertidumbre recurriendo a mitos culturales y a la supuesta estabilidad que da lo conocido. La izquierda no tiene otra forma de adaptarse m&aacute;s que siendo valiente y hablando claramente de la realidad energ&eacute;tica. Porque es esa realidad energ&eacute;tica la que explica los desconcertantes cambios y las insidiosas din&aacute;micas de este siglo; din&aacute;micas que hacen que los votantes se agarren al primero que les vende una imagen de estabilidad, incluso cuando esta imagen no est&aacute; basada en realidades sino en quimeras y mitos del pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/politica-tiempos-invierno_132_1783800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Dec 2018 18:43:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Política para tiempos de invierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Migraciones: perder nuestro 'American way of life' o perder nuestra alma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/migraciones-perder-american-life-alma_132_2009099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a01b1741-f41e-48ef-8732-fb5f0f8f32f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migraciones: perder nuestro &#039;American way of life&#039; o perder nuestra alma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos estos conflictos no son sino diversos síntomas de un proceso global que está afectado a todos los países y podemos llamar la Tercera Guerra Mundial: la guerra por los recursos</p></div><p class="article-text">
        Las palabras de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/Chema-Monreal-patron-barco_0_786721767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chema Monreal</a>, el t&eacute;cnico de Salvamento que hace unas semanas describi&oacute; su experiencia rescatando migrantes en el Mediterr&aacute;neo, han recorrido las redes sociales conmocionando a miles de personas con su demoledora contundencia: &ldquo;&iquest;Sab&eacute;is a qu&eacute; velocidad se traga el Mar un cuerpo, cuando 10 segundos antes te miraba pidiendo ayuda? &iquest;Sab&eacute;is como retumban los gritos de socorro en mitad del Mar cuando no divisas a la persona? &iquest;Sab&eacute;is c&oacute;mo es un cuerpo flotando boca abajo, por el que ya nada se puede hacer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n puede permanecer impasible ante estas palabras? Por muy sorda y anestesiada que est&eacute; nuestra sociedad, esto no nos puede dejar indiferentes. Hacerlo conlleva un serio riesgo para la salud de todo eso que llamamos nuestra alma. Los valores m&aacute;s importantes de Europa se desmoronan si permanecemos indiferentes ante el drama del Mediterr&aacute;neo: desde la tradici&oacute;n cristiana que nos obliga a dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y dar posada al peregrino, hasta los Derechos Humanos consagrados en nuestras constituciones.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica manera de reprimir la marea de migraciones consiste en convertir el Mediterr&aacute;neo en el muro de un inmenso campo de concentraci&oacute;n. Pero, no nos enga&ntilde;emos, esto tiene un precio. Europa s&oacute;lo puede blindarse a base de renunciar a algo muy importante: todo eso que nos define como democracias. S&oacute;lo podemos convertir Europa en una fortaleza si hacemos virar nuestras sociedades hacia el autoritarismo y el fascismo (cosa que estamos ya haciendo).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es preciso ser realistas y reconocer que Europa no puede acoger a todas las personas que en estos momentos quieren huir de &Aacute;frica, Asia y Oriente Medio, porque son millones. Europa es un continente ya muy superpoblado, dotado de escasos recursos naturales y, a mayores, acostumbrado a un estilo de vida consumista. Incluso las personas m&aacute;s pobres de nuestros pa&iacute;ses consumen involuntariamente gran cantidad de combustibles f&oacute;siles, agua, pl&aacute;sticos y contaminantes qu&iacute;micos que, en nuestra cultura, son &ldquo;necesarios&rdquo; para cubrir las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas. A mayores, gran parte de estos recursos se extraen de todos esos pa&iacute;ses del Sur global de donde huyen las personas, esto hace que se acent&uacute;e todav&iacute;a m&aacute;s el expolio y el problema se realimente. El planeta no soporta muchos m&aacute;s millones de europeos con nuestro ineficaz American way of life, en realidad lo que deber&iacute;amos hacer es migrar en el otro sentido: hacia sociedades con menores consumos de recursos y que, a pesar de ello, consigan altos niveles de bienestar (por fortuna, existen algunos ejemplos en el mundo).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie abandona su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tibur&oacute;n&rdquo;, escrib&iacute;a la poetisa somal&iacute;&nbsp;<a href="https://larealidadescondida.wordpress.com/2016/05/30/desgarrador-poema-de-una-refugiada-somali-hogar-de-warsan-shire/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Warsan Shire</a>. Por eso es preciso que empecemos a preguntarnos la cuesti&oacute;n m&aacute;s importante, que, sorprendentemente, est&aacute; fuera del debate pol&iacute;tico: &iquest;por qu&eacute; &Aacute;frica y Oriente Medio se han convertido en horribles bocas de tibur&oacute;n que fuerzan a miles de personas a exponerse a la muerte por huir de ellas? &iquest;Por qu&eacute; en esta d&eacute;cada las migraciones son mucho m&aacute;s desesperadas de lo que fueron en d&eacute;cadas pasadas?
    </p><p class="article-text">
        Las razones son varias y bien conocidas. Tenemos las guerras de Siria, Yemen, Sudan del Sur, Somalia, la Rep&uacute;blica Centroafricana o el Congo; las hambrunas causadas por el cambio clim&aacute;tico en Kenia, Chad o Etiop&iacute;a; los reg&iacute;menes autoritarios y sangrientos de Eritrea o Guinea; los estados fallidos de Libia, Somalia, Irak o Afganist&aacute;n. Adem&aacute;s, como <a href="http://www.fao.org/news/story/es/item/902598/icode" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">advirti&oacute; el a&ntilde;o pasado la ONU</a>, el hambre ha vuelto a crecer en el mundo despu&eacute;s del descenso (que ya era muy insuficiente) de d&eacute;cadas pasadas.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos conflictos no son sino diversos s&iacute;ntomas de un proceso global que est&aacute; afectado a todos los pa&iacute;ses y podemos llamar la Tercera Guerra Mundial: la guerra por los recursos. Es una guerra lenta y silenciosa, de bandos cambiantes e inestables, pero no por ello menos violenta y mortal. Es la guerra de rapi&ntilde;a de todos contra todos por conseguir el control de los recursos naturales que cada vez son m&aacute;s escasos: los pozos de petr&oacute;leo, el uranio, los gasoductos, las tierras f&eacute;rtiles, los acu&iacute;feros&hellip; Sus escenarios van desde las minas de colt&aacute;n del Congo a los pozos de petr&oacute;leo de Irak; desde los acu&iacute;feros contaminados por la miner&iacute;a del oro y las tierras acaparadas para el cultivo de biocombustibles a las calles de Londres o Barcelona amenazadas por el terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        El australiano Ted Trainer en su libro&nbsp;<a href="https://www.asociacion-touda.org/product/la-via-de-la-simplicidad-hacia-un-mundo-sostenible-y-justo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La via de la simplicidad hacia un mundo sostenible y justo</a>, hace una dura cr&iacute;tica a los movimientos pacifistas y solidarios que se quedan en la denuncia de la injusticia sin querer ver las causas profundas de &eacute;sta. Si nuestro modo de vida requiere los minerales, la energ&iacute;a y las tierras que se tienen que conseguir a trav&eacute;s de la guerra, nosotros mismos estamos alimentando eso contra lo que decimos luchar. S&oacute;lo un estilo de vida simple, de baja energ&iacute;a y que renuncie al consumismo, puede ser coherente con el discurso pacifista. En ello, Trainer es buen maestro, pues lleva d&eacute;cadas practicando este modo de vida en su aldea de Pigface Point, cerca de Sydney.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os. En esta d&eacute;cada se ha hecho evidente algo que en d&eacute;cadas anteriores todav&iacute;a dud&aacute;bamos: mantener la sociedad de consumo requiere pagar un precio muy alto, el precio del expolio, la contaminaci&oacute;n, el autoritarismo y el cambio clim&aacute;tico. Es el momento de revisar esa frase que pronunci&oacute; George Bush padre durante la Cumbre de la Tierra en 1992: &ldquo;El estilo de vida americano no es negociable&rdquo;. Desde esta Cumbre de Rio, numerosos gobiernos, investigadores e instituciones internacionales han dedicado enormes esfuerzos a buscar la forma de contaminar menos y a la vez conservar el crecimiento y el estilo de vida americano. Esto es lo que se ha dado en llamar &ldquo;desarrollo sostenible&rdquo;, pero, despu&eacute;s de casi 30 a&ntilde;os, es bastante evidente que ha fracasado porque era un empe&ntilde;o tan imposible como la cuadratura del c&iacute;rculo.
    </p><p class="article-text">
         En estos momentos debemos plantearnos de nuevo si el estilo de vida americano es o no es negociable, porque ahora viene acompa&ntilde;ado de muchas cosas que no nos gustan nada. Los que hemos vivido los a&ntilde;os 70 y 80 creo que podemos llegar f&aacute;cilmente a la conclusi&oacute;n de que ni el autom&oacute;vil particular, ni la cultura del usar y tirar, ni las manufacturas baratas de Asia, ni la comida global del supermercado nos han aportado tanto como para renunciar a la libertad y la democracia por ellos. Quiz&aacute; no sea ut&oacute;pico pensar que la sociedad europea va a ser capaz de reaccionar y darse cuenta de que el 'American way of life' no merece la pena si el precio que tenemos que pagar por &eacute;l es vender nuestra alma al fascismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/migraciones-perder-american-life-alma_132_2009099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 19:58:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tratando de enfangar a las personas más honestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/tratando-enfangar-personas-honestas_132_2131972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bef6e4e-af47-45ea-ba6b-344d5cdac326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tratando de enfangar a las personas más honestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las empresas de la Economía Social y Solidaria saben que son empresas honestas y solventes, que no sólo cumplen con todos los criterios exigidos por la legalidad, sino que intentan ir más allá, extendiendo la ética y el cuidado de las personas a la actividad económica.</p></div><p class="article-text">
        El pasado 30 de abril El Pa&iacute;s &ldquo;<a href="https://elpais.com/ccaa/2018/04/29/madrid/1525037473_616504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acusaba</a>&rdquo; a Yayo Herrero, destacada militante ecologista, de ser parte de una supuesta red de clientelismo en el Ayuntamiento de Madrid. Su &ldquo;delito&rdquo; (que ha sido contestado detalladamente por ella en este <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/companeras-ataque-economia-social-solidaria_6_767183292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> ) era ser simpatizante de los partidos pol&iacute;ticos que gobiernan en la alcald&iacute;a y haber trabajado hace 6 a&ntilde;os para una empresa que ahora ha sido contratada por el Ayuntamiento. &iquest;Cu&aacute;ntas personas puede haber en estos momentos en la ciudad de Madrid que cumplan esas dos condiciones? &iquest;cientos? &iquest;miles? Hay que echar mucha imaginaci&oacute;n para ver en ello una trama de corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto me recuerda a un <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/04/madrid/1330822542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en El Mundo hace a&ntilde;os sobre otro l&iacute;der ecologista: Ladislao Mart&iacute;nez, de quien dec&iacute;a que, pese a ser anticapitalista, era un &ldquo;terrateniente&rdquo; que pose&iacute;a 4 hect&aacute;reas de secano en un pueblo de Cuenca y un piso en Madrid. En este caso, la acusaci&oacute;n fue tan rid&iacute;cula, que a El Mundo le sali&oacute; el tiro por la culata. Hasta los lectores menos avispados se dieron cuenta de la absurda manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las que conocemos a Yayo sabemos que es una de las personas m&aacute;s trabajadoras y honestas que nos rodean. Tambi&eacute;n lo era Ladislao Mart&iacute;nez. Y quienes conocen a las empresas de la Econom&iacute;a Social y Solidaria saben que son empresas honestas y solventes, que no s&oacute;lo cumplen con todos los criterios exigidos por la legalidad, sino que intentan ir m&aacute;s all&aacute;, extendiendo la &eacute;tica y el cuidado de las personas a la actividad econ&oacute;mica. &iquest;No encontraron El Mundo y El Pa&iacute;s personas m&aacute;s deshonestas en este pa&iacute;s a las que acusar de corrupci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Estas acusaciones tan enormemente tra&iacute;das por los pelos contra personalidades destacadas del ecologismo social no son gratuitas. Ladislao Mart&iacute;nez fue uno de los primeros en denunciar la corrupci&oacute;n del Canal de Isabel II. Yayo es una gran pensadora y una aut&eacute;ntica l&iacute;der como demuestran todas sus intervenciones p&uacute;blicas, llenas de lucidez, honestidad, coraz&oacute;n y sensibilidad. Las empresas a las que El Pa&iacute;s acusa de formar parte de &ldquo;una red de clientelismo&rdquo; forman parte de la Econom&iacute;a Social y Solidaria, un movimiento que intentan introducir criterios &eacute;ticos y de sostenibilidad en el mundo de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la honestidad est&aacute; penalizada en Espa&ntilde;a. Las personas honestas estorban. Hay mucho inter&eacute;s en hacernos creer que &ldquo;todos son iguales&rdquo; para que, en medio del fango, no se vea qui&eacute;nes son los m&aacute;s corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es cierto que todos sean iguales. Si todas las empresas, los pol&iacute;ticos y las personas fueran tan corruptas como algunas que conocemos bien, ahora mismo este pa&iacute;s ser&iacute;a algo muy parecido a un estado fallido y estar&iacute;amos sumidos en la inmundicia m&aacute;s absoluta. Si esta sociedad no se hunde es porque la corrupci&oacute;n de unas se ve compensada por la honestidad e incluso el altruismo de muchas otras. Frente a la irresponsabilidad del gobierno en el desastre del Prestige surgi&oacute; la ciudadan&iacute;a que dedic&oacute; d&iacute;as y d&iacute;as de trabajo no remunerado para limpiar las playas. Frente a la insensibilidad y torpeza del gobierno con la burbuja inmobiliaria, surgieron las Plataformas de Afectados por la Hipoteca atenuando el drama de los desahucios. Frente a las empresas corruptoras, sigue habiendo millones de aut&oacute;nomos y peque&ntilde;as empresas pagando religiosamente sus impuestos en una econom&iacute;a que les es cada vez m&aacute;s hostil.
    </p><p class="article-text">
        A menos que el sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico cambie radicalmente de la noche a la ma&ntilde;ana, no podemos organizarnos sin pol&iacute;ticos ni podemos alimentarnos y producir sin empresas. Necesitamos empresas y necesitamos representantes pol&iacute;ticos, pero tambi&eacute;n necesitamos imperiosamente que sean pol&iacute;ticos m&aacute;s honestos y empresas menos t&oacute;xicas. Por eso es muy importante que vayamos m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica general a la clase pol&iacute;tica o al capitalismo para empezar a discernir qui&eacute;nes, dentro de este mismo sistema, son las personas y las empresas que representan un motor de cambio, aquellas que &ndash;dentro de sus humanas limitaciones&ndash; avanzan hac&iacute;a una sociedad m&aacute;s sana, m&aacute;s sostenible, m&aacute;s justa.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas de la Econom&iacute;a Social y Solidaria son ya parte de ese, modesto, pero valioso motor de cambio. Muchas de ellas llevan d&eacute;cadas sobreviviendo sin ayudas estatales y en competencia con las dem&aacute;s, demostrando que otra forma de hacer las cosas es posible. No es muy sensato emprender esta campa&ntilde;a de acoso y derribo a estas empresas en un momento en que necesitamos tan acuciantemente modelos alternativos.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto por qu&eacute; hay quienes est&aacute;n invirtiendo tanto esfuerzo en enfangarlo todo &iquest;no ser&iacute;a mucho m&aacute;s sencillo empezar a limpiar un poco? Sinceramente, creo que, incluso desde un punto de vista meramente ego&iacute;sta, saldr&iacute;a mucho m&aacute;s a cuenta empezar a limpiar la corrupci&oacute;n que gastar los enormes esfuerzos que se est&aacute;n invirtiendo en enfangarlo todo para hacernos creer que no hay alternativas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/tratando-enfangar-personas-honestas_132_2131972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 May 2018 19:57:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tratando de enfangar a las personas más honestas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8M: más allá de reivindicar la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/alla-reivindicar-igualdad_132_2220193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c770f93-06a6-4c85-bf2b-b23b47ef1b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8M: más allá de reivindicar la igualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actual tendencia de sobrexplotar la naturaleza y a las personas para intentar salvar el crecimiento del capital sabemos bien que sólo puede conducir al colapso ecológico y social.</p></div><p class="article-text">
        Ser&iacute;a una l&aacute;stima que las multitudinarias manifestaciones y la preciosa jornada del pasado 8 de marzo no sirvieran para hacer llegar al conjunto de la poblaci&oacute;n todos los mensajes que esta innovadora huelga intentaba comunicar con sus tres facetas: de trabajo, cuidados y compras. En ese sentido, las declaraciones de mujeres de la pol&iacute;tica como Ada Colau o Irene Montero han dejado un poco que desear, ya que se han centrado en denunciar la brecha salarial, la violencia de g&eacute;nero y la desigualdad en el trabajo dom&eacute;stico, pero (al menos hasta donde yo he llegado a escuchar) no han explicado toda la cr&iacute;tica al sistema econ&oacute;mico que hab&iacute;a detr&aacute;s de la huelga.
    </p><p class="article-text">
        Esta cr&iacute;tica es lo que hace que no estuvieran demasiado descaminados quienes dec&iacute;an que la huelga era anticapitalista, y sus motivos se explican muy bien, por ejemplo, con una imagen que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=vZT0hYGPyc0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yayo Herrero</a> utiliza. Ella explica que lo que llamamos econom&iacute;a oficial (la considerada por el gobierno a la hora de hacer pol&iacute;tica y la que se mide con el PIB) no es m&aacute;s que la punta visible de un iceberg. Bajo la superficie se esconde una enorme base no remunerada ni tenida en cuenta: son los trabajos de cuidados realizados dentro de los hogares y las aportaciones de la naturaleza. Es esta base de cuidados y naturaleza la que sostiene la sociedad, permite la reproducci&oacute;n de la vida y hace posible todo eso que llamamos econom&iacute;a. Por ello, el feminismo reivindica que el principal objetivo de la econom&iacute;a no debe ser hacer crecer esa cima de la producci&oacute;n econ&oacute;mica y el capital, sino cuidar la base de las personas y la naturaleza que son el sost&eacute;n de la sociedad y la vida humana.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, me parece extraordinariamente importante que esta perspectiva cr&iacute;tica de la econom&iacute;a feminista se difunda, especialmente en nuestro pa&iacute;s. Porque, si bien es cierto que no somos el pa&iacute;s del mundo donde la brecha salarial o la violencia machista son mayores (desgraciadamente muchos otros nos superan en este triste ranking), s&iacute; estamos inmersos en una profunda crisis que ha hecho que toda la base que sostiene la sociedad est&eacute; sometida a un estr&eacute;s tremendo y a punto de quebrarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, seg&uacute;n los discursos del gobierno, la econom&iacute;a oficial haya salido de la crisis, la sociedad espa&ntilde;ola no es capaz de sostener la vida y esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en una baj&iacute;sima tasa de natalidad. Las familias espa&ntilde;olas se encuentran en estos momentos completamente sobrecargadas y soportando sobre sus espaldas un peso inmenso: el de las hermanas, nietas y yernos en paro a los que hay que ayudar, el de los hijos que no consiguen emanciparse, el de la precariedad del empleo, las horas extra no remuneradas y los horarios imposibles de conciliar&hellip;. Peso que sobrecarga especialmente a las mujeres (aunque no &uacute;nicamente) y que se suma a los recortes en la sanidad, la educaci&oacute;n, las pensiones y las pol&iacute;ticas sociales.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene, en estos momentos, un problema enorme de sostenibilidad social. Ha conseguido &ldquo;salir&rdquo; de la crisis a base de sobrexplotar su base social: a base de sacrificar el tiempo de familias y mujeres y hacer m&aacute;s dif&iacute;ciles todav&iacute;a los trabajos de cuidados. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola ha actuado con una enorme violencia al repartir los da&ntilde;os de la crisis sobre las clases medias y bajas sin exigir el m&aacute;s m&iacute;nimo sacrificio a grandes empresas y capitales. Esta es una actitud que entronca con el patriarcado por esa tendencia a considerar que la vida de algunas personas es menos importante y, por tanto, es leg&iacute;timo sacrificar su tiempo y su trabajo en aras de los intereses de las elites.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la sociedad espa&ntilde;ola est&aacute; orient&aacute;ndose peligrosamente hacia el autoritarismo, la injusticia, la violencia y el desprecio hacia el d&eacute;bil. El &eacute;xito de la jornada del 8M -que sobrepas&oacute; las expectativas m&aacute;s optimistas y consigui&oacute; conectar de una forma asombrosa con las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes- quiz&aacute; sea tambi&eacute;n una reacci&oacute;n ante esta alarmante orientaci&oacute;n. Quiz&aacute; la oleada de color, alegr&iacute;a y sororidad que recorri&oacute; nuestras calles sea un &ldquo;&iexcl;Basta ya!&rdquo; a este aumento de la violencia y un tir&oacute;n de orejas a una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que, sistem&aacute;ticamente, sacrifica la vida de las personas en aras del dinero y el poder.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s evidente que necesitamos avanzar hacia una econom&iacute;a que, como dicen Herrero, Shiva y tantas otras ecofeministas de todo el planeta, ponga la vida y a las personas en el centro. La actual tendencia de sobrexplotar la naturaleza y a las personas para intentar salvar el crecimiento del capital sabemos bien que s&oacute;lo puede conducir al colapso ecol&oacute;gico y social. Esperemos que las movilizaciones del 8M puedan convertirse en un primer paso hacia la difusi&oacute;n generalizada de esta conciencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/alla-reivindicar-igualdad_132_2220193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Mar 2018 20:07:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8M: más allá de reivindicar la igualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transgénicos y ecología: la actitud ante la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transgenicos-ecologia-actitud-vida_132_3221947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dabcb14a-6a93-4c8b-82b4-09e96abc5780_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transgénicos y ecología: la actitud ante la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay últimamente una campaña de desprestigio a toda la oposición a los transgénicos tachándola de "anticientífica" que ha llegado al extremo de calificar de "terrorismo antitransgénicos pagado por el Estado" a Ecologistas en Acción</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil explicar por qu&eacute; el ecologismo se opone a los transg&eacute;nicos y a la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica (sobre todo a algunos transg&eacute;nicos y a alguna ingenier&iacute;a gen&eacute;tica) y no es &eacute;sta una cuesti&oacute;n que se pueda entender en debates superficiales. Sin embargo, hay &uacute;ltimamente una campa&ntilde;a de desprestigio a toda la oposici&oacute;n a los transg&eacute;nicos tach&aacute;ndola de &ldquo;<a href="http://www.elmundo.es/sociedad/2017/06/29/59537ba6e2704e352a8b4651.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anticient&iacute;fica</a>&rdquo; que ha llegado al extremo de calificar de &ldquo;<a href="http://www.lavanguardia.com/comer/al-dia/20170627/423706986873/jose-miguel-mulet-transgenicos-a-favor-amenazas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terrorismo antitransg&eacute;nicos pagado por el Estado</a>&rdquo; a Ecologistas en Acci&oacute;n y que no se corresponde en absoluto con la postura del movimiento ecologista, basada en <a href="http://www.observatorio-omg.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importantes argumentos cient&iacute;ficos</a> .
    </p><p class="article-text">
        En algunos debates, por ejemplo, se argumenta que el ser humano ha seleccionado gen&eacute;ticamente animales y plantas desde el Neol&iacute;tico, por lo tanto, &ndash;dicen- no tiene sentido oponerse a esta nueva manipulaci&oacute;n si no es desde la superstici&oacute;n y la paranoia. Sin embargo, los transg&eacute;nicos no son lo mismo que la selecci&oacute;n tradicional y hay una frontera entre la manipulaci&oacute;n admisible y la inadmisible. De todas formas, como el debate es muy complejo, en lugar de entrar en complicados razonamientos cient&iacute;ficos, podemos establecer un s&iacute;mil para abordarlo.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos un cuarteto de jazz compuesto por m&uacute;sicos que (como sucede habitualmente en el jazz) estudian largos a&ntilde;os de conservatorio, despu&eacute;s acumulan una larga experiencia en todo tipo de m&uacute;sica cl&aacute;sica, pop o rock y m&aacute;s tarde tienen la paciencia de volver a estudiar la teor&iacute;a del jazz para llegar a convertirse en los aut&eacute;nticos virtuosos que requiere esta compleja m&uacute;sica. Imaginemos que el cuarteto cada a&ntilde;o ofrece a su p&uacute;blico nuevas composiciones y algunas de ellas conectan con los gustos del p&uacute;blico y se ponen de moda. De esta forma el cuarteto sigue innovando cada a&ntilde;o, pero tiende a interpretar m&aacute;s a menudo los temas que gustan a su p&uacute;blico. En cierta forma, el p&uacute;blico manipula a los m&uacute;sicos, pero son los m&uacute;sicos los que crean, y lo hacen mediante su experiencia, su arte y todos sus conocimientos. Eso podr&iacute;a ser una buena met&aacute;fora de lo que el ser humano ha venido haciendo desde el Neol&iacute;tico: la naturaleza ha ido creando la variedad gen&eacute;tica y el ser humano ha escogido las plantas y animales m&aacute;s beneficiosos para s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos ahora que el hijo de un productor musical quiere ser estrella. Es un ni&ntilde;o de apenas 10 a&ntilde;os que acaba de empezar a estudiar en el conservatorio, pero su padre tiene mucho dinero. Gracias a ello, el ni&ntilde;o consigue subirse al escenario y forzar al cuarteto de jazz a interpretar la melod&iacute;a que &eacute;l toca con la flauta del cole. La melod&iacute;a del ni&ntilde;o no se inserta con naturalidad en la m&uacute;sica del cuarteto: el ni&ntilde;o pierde el ritmo, se equivoca&hellip; su padre debe estar constantemente forzando a los m&uacute;sicos para que acompa&ntilde;en esa melod&iacute;a insertada con calzador. En algunas ocasiones, los m&uacute;sicos de jazz tienen tanta habilidad que consiguen algo aceptable del forzado quinteto, pero es obvio que las cosas suenan mejor cuando dejan a los m&uacute;sicos profesionales crear a su aire. 
    </p><p class="article-text">
        La ingenier&iacute;a gen&eacute;tica es la introducci&oacute;n forzada de una melod&iacute;a en la complej&iacute;sima sinfon&iacute;a del genoma. Para conseguir insertar artificialmente estos genes y evitar los mecanismos de silenciamiento del organismo, se recurre a potentes promotores que fuerzan a las c&eacute;lulas a replicar constante ese ADN sin poder regular la expresi&oacute;n del gen. A pesar de los avances de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n, nuestra ciencia apenas est&aacute; empezando a asomarse a la complejidad de la vida y se parece mucho m&aacute;s a un ni&ntilde;o de conservatorio que a un experimentado m&uacute;sico de jazz. No es extra&ntilde;o que los &eacute;xitos de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica aplicada a la mejora agr&iacute;cola hayan sido mediocres, que sean muy pocos los cultivos en los que se est&eacute; aplicando comercialmente y &eacute;stos <a href="https://www.grain.org/article/entries/4686-transgenicos-20-anos-alimentando-o-enganando-al-mundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hayan conseguido ser significativamente m&aacute;s productivos ni rentables que las variedades convencionales</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La frontera entre lo que se considera admisible en ingenier&iacute;a gen&eacute;tica y lo que no, est&aacute; en algo tan sutil como la actitud. No es lo mismo acercarse a la vida con la admiraci&oacute;n del p&uacute;blico ante la experiencia y el arte de los maestros que acercarse como un arrogante ni&ntilde;o que quiere, a toda costa, imponer sus inventos y obtener beneficios r&aacute;pidos.
    </p><p class="article-text">
        Este debate estaba ya presente en las reflexiones de Bertrand Russell, quien hablaba del impulso-poder y el impulso-amor en la ciencia. En La Perspectiva Cient&iacute;fica, Russell argumenta que la ciencia ha sustituido el impulso-amor inicial de los primeros cient&iacute;ficos (cuyo motor era un apasionado amor al mundo), por el impulso-poder que busca manipular para la propia ventaja, o incluso, manipular &uacute;nicamente con el prop&oacute;sito de demostrar que se puede hacer, independientemente de las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        No es cierto, como nos quieren hacer creer, que haya una &uacute;nica postura de la ciencia ante los transg&eacute;nicos mientras el resto son posturas acient&iacute;ficas y supersticiones. Hay varias formas de acercarse a la vida desde la ciencia. Cuando la ciencia se acerca a la vida con el impulso-amor contempla la belleza de los ecosistemas y sus complej&iacute;simos sistemas de regulaci&oacute;n, intenta imitarlos y surge de ello la biom&iacute;mesis, la permacultura y la agroecolog&iacute;a. Cuando la ciencia se acerca a la vida con la actitud de respeto y admiraci&oacute;n del p&uacute;blico ante el virtuoso, ve la inmensa variedad de la biodiversidad e intenta protegerla antes de que se extinga: entonces surge el conservacionismo. Cuando la ciencia se acerca a la vida con la arrogancia de un ni&ntilde;o rico, manipula los genes para vender productos qu&iacute;micos y hacer negocio sin darse cuenta de que esos productos est&aacute;n destruyendo los sofisticados y maravillosos ecosistemas del planeta: entonces surge la actual ingenier&iacute;a gen&eacute;tica (sobre todo la aplicada a la agricultura).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a la ciencia humana sea capaz de convertirse en un &ldquo;m&uacute;sico de jazz&rdquo;, y, por m&eacute;ritos propios, pueda subirse al escenario a interaccionar arm&oacute;nicamente con la vida. Pero no es desde la actitud arrogante de la ciencia-poder desde donde aprendemos a convertirnos en esos virtuosos artistas. Si nuestra ciencia fuera sensata, mucho antes de intentar mejorar los genomas, volcar&iacute;a todos sus esfuerzos en conservar el maravilloso legado de la biodiversidad. Entonces se dar&iacute;a cuenta de que lo m&aacute;s importante que tiene que descubrir en el siglo XXI no es hacer bacterias sint&eacute;ticas, sino dise&ntilde;ar una sociedad humana compatible con la vida del planeta, porque la actual est&aacute; destroz&aacute;ndola a marchas forzadas. Si no somos capaces de desarrollar una sociedad que no destruya los ecosistemas, nos quedaremos solos en el planeta tocando nuestras torpes melod&iacute;as con la flauta del cole y seremos los protagonistas absolutos del escenario, pero viviremos en un mundo donde el arte, la belleza y la fabulosa ingenier&iacute;a que ahora nos regala nuestra Maestra se habr&aacute;n extinguido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transgenicos-ecologia-actitud-vida_132_3221947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Aug 2017 18:26:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Transgénicos y ecología: la actitud ante la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transgénicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abanicos de papel contra el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/abanicos-papel-cambio-climatico_132_3327953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75f6dce1-ccc5-4d2a-9ae7-45c457688d87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abanicos de papel contra el cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Instalar aire acondicionado para soportar el calor del cambio climático es luchar contra el calentamiento global provocando más calentamiento global, es decir: intentar apagar el fuego con gasolina.</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as pasados han creado pol&eacute;mica las declaraciones del consejero de Salud de la Comunidad de Madrid que recomendaba hacer abanicos de papel a los escolares para soportar las asfixiantes temperaturas de este caluroso e inusual mes de junio. Las redes sociales hicieron mofa de la torpeza del consejero, mientras sindicatos y oposici&oacute;n clamaban por que se instalen con urgencia sistemas de climatizaci&oacute;n en los centros escolares. Sin embargo, con la miop&iacute;a que caracteriza nuestra pol&iacute;tica y nuestra sociedad, ni unos ni otras han querido escarbar mucho en el asunto ni ver todos los graves problemas de fondo que esta an&eacute;cdota pone en evidencia.
    </p><p class="article-text">
        Al menos, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, <a href="https://www.elindependiente.com/politica/2017/06/15/oposicion-mofa-abanicos-de-papel-asamblea-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha relacionado t&iacute;midamente la inusual ola de calor con el cambio clim&aacute;tico</a>. Pero a rengl&oacute;n seguido se limitaba a exigir igualmente aire acondicionado en las escuelas, sin querer darse cuenta de algo muy obvio: esto supone aumentar el consumo de energ&iacute;a y las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero); es decir, acelerar todav&iacute;a m&aacute;s el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Instalar aire acondicionado para soportar el calor del cambio clim&aacute;tico es luchar contra el calentamiento global provocando m&aacute;s calentamiento global, es decir: intentar apagar el fuego con gasolina. Los cient&iacute;ficos de sistemas tienen un nombre preciso para estas din&aacute;micas: realimentaciones positivas que aceleran todav&iacute;a m&aacute;s los fen&oacute;menos destructivos en curso.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya d&eacute;cadas el movimiento ecologista viene diciendo que necesitamos cambiar radicalmente nuestra forma de vivir. Hace ya d&eacute;cadas que se vienen proponiendo soluciones pr&aacute;cticas para ello que pasan por cambiar nuestros h&aacute;bitos y nuestras pr&aacute;cticas: construir viviendas, calentarnos, refrigerarnos, movernos y alimentarnos con multitud de t&eacute;cnicas, tecnolog&iacute;as y formas de vida de bajo impacto ambiental. Pero casi nadie presta atenci&oacute;n a todas esas soluciones ya probadas y experimentadas, a pesar de que algunas de ellas han demostrado ser muy eficaces.
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber empezado a acondicionar nuestros edificios con criterios bioclim&aacute;ticos para conseguir protegerlos tanto del calor del verano como del fr&iacute;o del invierno. Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber empezado a ahorrar energ&iacute;a y materiales en todos los frentes: desde las bicicletas en las ciudades hasta la industria, la gesti&oacute;n del agua y los residuos. Hace d&eacute;cadas que deber&iacute;amos haber comprendido que estamos en uno de los pa&iacute;ses del mundo m&aacute;s fr&aacute;giles ante el cambio clim&aacute;tico y que, si no emprendemos un ambicioso programa de reverdecimiento de nuestro territorio, Espa&ntilde;a va a ser tragada por el Sahara.
    </p><p class="article-text">
        Clama al cielo que no nos demos cuenta de que necesitamos incorporar desesperadamente materia org&aacute;nica a nuestros suelos porque es lo &uacute;nico que consigue protegerlos de la creciente aridez, y que ello s&oacute;lo se puede hacer cambiando este modelo agroindustrial quimizado que est&aacute; envenenando, salinizando y esterilizando el suelo por un modelo agroecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos hablando y hablando, distray&eacute;ndonos con abanicos de papel o poniendo parches que echan gasolina al fuego. Seguimos intentando solucionar el calor con aire acondicionado y la falta de lluvias con trasvases. Seguimos intentando &ldquo;salvar&rdquo; la rentabilidad del sector agr&iacute;cola a base de destrozar la fertilidad de la tierra y &ldquo;salvar&rdquo; a los pescadores a base de colapsar las pesquer&iacute;as. No queremos prestar atenci&oacute;n a las personas que hace ya d&eacute;cadas vienen repitiendo y repitiendo machaconamente lo mismo con una raz&oacute;n aplastante: hay que cambiar de modelo ya que el actual no funciona porque es insostenible y lo insostenible, tarde o temprano, termina cay&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de abandonar esa famosa coletilla que acompa&ntilde;a a todos los discursos pol&iacute;ticos sobre cambio clim&aacute;tico y hace alusi&oacute;n a las &ldquo;futuras generaciones&rdquo;. El cambio clim&aacute;tico es un problema nuestro y es un problema de hoy. Lo estamos empezando a sufrir y lo vamos a sufrir m&aacute;s. Es lo que dispara las temperaturas en mayo, lo que hace que nuestra agricultura est&eacute; mucho m&aacute;s expuesta a sequ&iacute;as e inundaciones y <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/article17894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros r&iacute;os tengan menos agua que hace s&oacute;lo diez a&ntilde;os</a>. Nuestro territorio est&aacute; siendo tragado por el Sahara y eso deber&iacute;a provocar una inmensa movilizaci&oacute;n social que ni se ve ni se espera, y, sin embargo, es un problema de una relevancia hist&oacute;rica enormemente mayor que todas las controversias Madrid-Barcelona que ocupan p&aacute;ginas y p&aacute;ginas en los diarios.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.elmundo.es/cronica/2015/08/17/55cf2172e2704e104d8b4571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En poco m&aacute;s de un lustro, el fot&oacute;grafo Sebastiao Salgado y su mujer L&eacute;lia plantaron m&aacute;s de dos millones de &aacute;rboles aut&oacute;ctonos de casi trescientas especies distintas</a> &ndash;y con ello convirtieron el erial desforestado en que se hab&iacute;an convertido las tierras de la familia (en Aimor&eacute;s, estado de Minas Gerais) en un gran trozo de selva atl&aacute;ntica brasile&ntilde;a. Cuando tuvieron constancia de que el ocelote (felino que se haya en lo alto de la cadena tr&oacute;fica en esos ecosistemas) hab&iacute;a regresado al nuevo bosque, supieron que su casi milagrosa tarea de restauraci&oacute;n ecosist&eacute;mica estaba completa.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se ser&iacute;a el camino&hellip; si fu&eacute;semos capaces de hacer lo que deber&iacute;a ser hecho. Una senda de salvaci&oacute;n, la construcci&oacute;n de muchas Arcas de No&eacute;: vencer el poder de las megacorporaciones en tiempo r&eacute;cord, salir del capitalismo y el patriarcado en tiempo r&eacute;cord, minimizar la violencia social en tiempo r&eacute;cord, desarrollar una cultura de simbiosis con la naturaleza en tiempo r&eacute;cord, reforestar la tierra con millones de &aacute;rboles en tiempo r&eacute;cord. Si fu&eacute;semos capaces&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Improbable, &iquest;verdad? Pero a rengl&oacute;n seguido hay que preguntarse: y si no, &iquest;cu&aacute;l es la alternativa? Y no har&aacute; falta mucha cavilaci&oacute;n para llevarnos a la respuesta del compa&ntilde;ero Daniel Tanuro: <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">alternativas infernales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ya deber&iacute;amos estar trabajando afanosamente en esa transici&oacute;n energ&eacute;tica de la que se habla tant&iacute;simo en las tribunas pero nunca se empieza. La transici&oacute;n energ&eacute;tica y la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico se hacen con medidas concretas, materiales, tecnol&oacute;gicas que se conocen desde hace d&eacute;cadas y funcionan muy bien, pero no se aplican.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; tenemos que empezar a darnos cuenta de por qu&eacute; no se aplican, porque tambi&eacute;n lo sabemos: son formas de vivir ecol&oacute;gicas y muy econ&oacute;micas, que pueden, incluso, crear empleo, pero que no producen beneficios r&aacute;pidos ni jugosos dividendos&hellip; ni tampoco suculentas mordidas. Contrar&iacute;an la l&oacute;gica del capital, tanto la del &ldquo;capitalismo de amiguetes&rdquo; como las din&aacute;micas profundas de acumulaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/abanicos-papel-cambio-climatico_132_3327953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 19:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abanicos de papel contra el cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Calentamiento global,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robots inteligentes, humanos bobos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/robots-inteligentes-humanos-bobos_132_3445636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76cae7e2-b765-49e0-b9e3-e6dfd8431f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robots inteligentes, humanos bobos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá los robots consigan que los humanos aprendamos lo mismo que ellos están aprendiendo ahora: que tenemos que cooperar entre nosotros y ser muy sensibles al medio ambiente que los rodea si queremos salir adelante</p><p class="subtitle">Los deslumbrantes avances tecnológicos, como la robótica, sólo los sabemos utilizar para hacer todavía más profunda nuestra insostenibilidad</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas escuch&eacute; una charla sobre automatizaci&oacute;n y rob&oacute;tica colaborativa que impart&iacute;a un ingeniero con amplia experiencia industrial a los alumnos de una Escuela de Ingenier&iacute;as.&nbsp;En su ponencia, afirmaba que<a href="https://manuelguerrerocano.com/robots-colaborativos-la-industria-4-0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la Automatizaci&oacute;n 4.0 es una tendencia que se va a imponer en pocos a&ntilde;os y va a resultar revolucionaria para la industria y la sociedad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos prototipos de robots que se est&aacute;n sacando al mercado son mucho m&aacute;s inteligentes y capaces de interactuar con los humanos de forma segura que los robots industriales al uso, lo que les permite salir del restringido &aacute;mbito industrial donde hasta ahora estaban recluidos. Estas capacidades se deben, en gran parte, a las estrategias cooperativas y sensitivas que utilizan; quiz&aacute; la inteligencia artificial se ha dado cuenta de que la cooperaci&oacute;n es la mejor estrategia para evolucionar, dando la raz&oacute;n a&nbsp;<a href="http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2011/11/23/lynn-margulis-la-simbiosis-como-fuente-de-evolucion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lynn Margulis</a> y contradiciendo a Darwin y su evoluci&oacute;n mediante la competencia.
    </p><p class="article-text">
        El ponente tambi&eacute;n ten&iacute;a muy claro que en estas d&eacute;cadas la Automatizaci&oacute;n 4.0 va a destruir muchos puestos de trabajo: los de repartidores, camioneros, taxistas, reponedores de supermercados, auxiliares de enfermer&iacute;a, camareros, etc. Por eso animaba a los estudiantes a especializarse en estas ramas asociadas a la rob&oacute;tica e inteligencia artificial, donde todav&iacute;a el empleo va a seguir creciendo y se van a seguir necesitando t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que est&eacute; en lo cierto. La crisis global estimula todav&iacute;a m&aacute;s la competencia y empuja a las empresas a bajar sus costes. La estrategia m&aacute;s f&aacute;cil para conseguirlo consiste en reducir empleos. Adi&oacute;s a todo ese empleo, nos guste o no, el pa&iacute;s o la empresa que no automatice se queda fuera del mercado. As&iacute; que la opci&oacute;n de los j&oacute;venes est&aacute; clara: tienen que estudiar rob&oacute;tica para ser competitivos en el mercado laboral y conseguir que uno de los empleos humanos restantes sea el suyo.
    </p><p class="article-text">
        La Automatizaci&oacute;n 4.0, sin embargo, tiene un inconveniente: requiere mucha m&aacute;s energ&iacute;a y materiales. Las m&aacute;quinas pueden llegar a ser superiores a los humanos en muchas cosas, pero en cuanto a eficiencia energ&eacute;tica son aut&eacute;nticas principiantes frente a los seres vivos. De esta forma, la automatizaci&oacute;n tira por tierra una de las posibles v&iacute;as de salida al declive energ&eacute;tico y al cambio clim&aacute;tico: la desmaterializaci&oacute;n. En teor&iacute;a, la escasez energ&eacute;tica nos deber&iacute;a llevar hacia aquellas actividades econ&oacute;micas que implican menos consumo de energ&iacute;a y m&aacute;s empleo, pero la din&aacute;mica de la automatizaci&oacute;n es m&aacute;s fuerte. Las empresas encuentran mucho m&aacute;s f&aacute;cil reducir costes a base de eliminar salarios que a base de ahorrar energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        De forma que, en este siglo, nos vamos a enfrentar al declive de los combustibles f&oacute;siles, y, al mismo tiempo, vamos a pisar el acelerador del consumo de energ&iacute;a a base de automatizar todav&iacute;a m&aacute;s la industria, la agricultura y los servicios. Es la peor estrategia que se nos puede ocurrir de cara al siglo del declive f&oacute;sil y el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay alternativa, lo vamos a hacer porque estamos metidos en una din&aacute;mica de competencia de la que no sabemos salir. Los robots han aprendido a cooperar entre s&iacute; para ser similares a los humanos, pero a los humanos no nos est&aacute; permitido ese lujo. Nosotros debemos someternos a la ley del mercado y jugar los juegos del hambre global. Aunque los robots hayan conseguido grandes avances siendo cada vez m&aacute;s sensitivos, nosotros debemos ser insensibles al drama social del desempleo, insensibles al deterioro ambiental, insensibles a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;quina de la competici&oacute;n global, de la guerra econ&oacute;mica, de la acumulaci&oacute;n de poder no puede ser parada. Aunque la ingenier&iacute;a moderna est&aacute; descubriendo las cualidades superiores de la cooperaci&oacute;n, nuestra m&aacute;quina econ&oacute;mica tiene como &uacute;nico mecanismo la competencia. Es una m&aacute;quina con las ideas del siglo antepasado, pero se construy&oacute; tan enormemente fuerte y capaz de adaptarse a entornos cambiantes que ahora no sabemos c&oacute;mo pararla.
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute; no. Quiz&aacute;, en el fondo, la Automatizaci&oacute;n 4.0 consiga que seamos m&aacute;s sostenibles, pero a base de efecto rebote. Es muy dif&iacute;cil que en esta d&eacute;cada los empleos perdidos por la robotizaci&oacute;n sean absorbidos por el crecimiento econ&oacute;mico. Este fen&oacute;meno s&iacute; se dio &ndash;en parte&ndash; en los a&ntilde;os 60 y 90. Pero &iquest;va a ser el d&eacute;bil crecimiento econ&oacute;mico actual capaz de absorber una oleada de automatizaci&oacute;n m&aacute;s? Es probable que no. Es m&aacute;s probable que la automatizaci&oacute;n cree grandes masas de pobres incapaces de consumir.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; todas esas personas intenten buscar una salida en comunidades marginadas del sistema, aldeas autosuficientes y movimientos &ldquo;hippies&rdquo;. Estas comunidades necesitar&aacute;n grandes dosis de cooperaci&oacute;n y se basar&aacute;n en estilos de vida ligados a la tierra extraordinariamente austeros. Parad&oacute;jicamente, los robots podr&iacute;an ser los que empujen a los humanos a un modo de vida sostenible, de baja tecnolog&iacute;a y muy poco consumo energ&eacute;tico. Quiz&aacute; los robots consigan que los humanos aprendamos lo mismo que ellos est&aacute;n aprendiendo ahora: que tenemos que cooperar entre nosotros y ser muy sensibles al medio ambiente que los rodea si queremos salir adelante.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a deseable que aprendi&eacute;ramos a cooperar por otros medios que no fueran la pobreza, la cat&aacute;strofe y la renuncia a la civilizaci&oacute;n industrial. Deber&iacute;amos ser capaces de ver que esta doble guerra permanente en que vivimos: guerra entre nosotros y guerra contra la naturaleza, es in&uacute;til, innecesaria y absurda. Pero eso requiere algo que las m&aacute;quinas no tienen y que entre humanos tampoco abunda: conciencia. Requerir&iacute;a que, en lugar de dejarnos llevar por la m&aacute;quina de la competencia capitalista hacia la sobrexplotaci&oacute;n de la naturaleza, la desigualdad y el desastre clim&aacute;tico, evolucion&aacute;semos como seres vivos y nos organiz&aacute;semos para solucionar estos problemas que nos est&aacute;n poniendo al borde del colapso.
    </p><p class="article-text">
         De momento estamos demostrando ser bastante torpes a la hora de cooperar y solucionar los problemas globales. Los deslumbrantes avances tecnol&oacute;gicos, como la rob&oacute;tica, s&oacute;lo los sabemos utilizar para hacer todav&iacute;a m&aacute;s profunda nuestra insostenibilidad. Porque hay una automatizaci&oacute;n que est&aacute; arrasando nuestra sociedad, pero no es la de las m&aacute;quinas sino la del pensamiento humano: esa tendencia suicida a regirnos por programas heredados del pasado que nos hace incapaces de reaccionar a las necesidades de este momento de enorme crisis ecol&oacute;gica, energ&eacute;tica y social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/robots-inteligentes-humanos-bobos_132_3445636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 May 2017 18:51:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robots inteligentes, humanos bobos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Robots,Robotización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, pero sólo si sabemos cómo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/consumo_132_3623846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b66d6eb5-6eb6-43db-9d7b-136b8b62ed83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos, pero sólo si sabemos cómo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas personas ya no pueden optar por un consumo responsable ni pueden elegir, porque han entrado en la espiral de la pobreza, pero muchas otras sí podemos hacerlo todavía y, en gran medida, tenemos también la obligación moral de hacerlo</p><p class="subtitle">Para poder revertir la actual tendencia de empobrecimiento, desempleo y desigualdad debemos renunciamos a la golosina del consumismo y optar por una economía realmente nutritiva que alimente nuestro cuerpo social, cree empleo y cuide los ecosistemas que nos sustentan</p></div><p class="article-text">
        Es descorazonador comprobar hasta qu&eacute; punto la energ&iacute;a colectiva desarrollada en Espa&ntilde;a entre 2011 y 2014 ha ido consumi&eacute;ndose sin apenas ser capaz de mover nada; dando lugar a esta depresi&oacute;n actual que ha seguido a la ira que, a su vez, sigui&oacute; a la esperanza de los primeros momentos. &Uacute;ltimamente estamos metidos cada uno bajo nuestro caparaz&oacute;n, algunos queriendo creer que todo est&aacute; bien y la crisis ha pasado, otros simplemente comi&eacute;ndonos la ira e invirtiendo las energ&iacute;as escasas en sobrevivir a los problemas cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay algo que llama poderosamente la atenci&oacute;n: &iquest;somos realmente tan impotentes? &iquest;Es tan imposible cambiar el abuso de ese conglomerado financiero, empresarial, pol&iacute;tico y medi&aacute;tico? Me inclino a pensar que no es cierto y lo que realmente sucede es que no sabemos, o no queremos saber, c&oacute;mo cambiar. El problema es que no somos capaces de ver el panorama global del mecanismo que nos ata, bien porque nuestra cultura no est&aacute; acostumbrada a pensar as&iacute;, o bien porque, inconscientemente, no queremos verlo.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Pigem, en su libro <em>La odisea de Occidente</em>, postula que uno de los principales defectos de la cultura occidental ha sido esa costumbre de disociar el mundo mental del corporal, despreciando la importancia de lo f&iacute;sico y ligado a la naturaleza frente a las abstracciones de la mente.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que esa sea tambi&eacute;n la clave de toda nuestra impotencia actual. Intentamos resolver nuestros problemas con las herramientas habituales de la pol&iacute;tica: manifestaciones, conferencias, art&iacute;culos de opini&oacute;n&hellip; Pero en muy escasas ocasiones bajamos a actuar en la econom&iacute;a que sustenta la pol&iacute;tica, y menos en el mundo f&iacute;sico que sustenta la econom&iacute;a. Y es que nuestros problemas pol&iacute;ticos tienen m&aacute;s que ver con lo que cada d&iacute;a compramos, comemos y quemamos que con lo que cada cuatro a&ntilde;os votamos.
    </p><p class="article-text">
        La principal reivindicaci&oacute;n del 15M era recuperar la democracia. Pero &iquest;c&oacute;mo podemos a tener democracia si, como denuncia&nbsp;<a href="https://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Boletin_ECOS/35/quien-decide-precio-alimentos_F_GARCIA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ferr&aacute;n Garc&iacute;a</a>, cuatro empresas controlan el 60% de la leche que consumimos, cuatro actores (la gran distribuci&oacute;n, Campofr&iacute;o, El Pozo y Argal) controlan el 70% de los productos c&aacute;rnicos que nos alimentan y el 75% de los alimentos que consumimos los compramos a siete empresas (cinco corporaciones de supermercados y dos centrales de compra)?
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos que este tipo de empresas no son en absoluto instituciones democr&aacute;ticas, podemos calcular que las personas que controlan la alimentaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s caben en una sala de reuniones. Si esto sucede en un sector como la alimentaci&oacute;n, que no necesariamente requiere tecnolog&iacute;as avanzadas, podemos imaginar que en otros sectores la concentraci&oacute;n de poder es igual o mayor.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el enorme caudal de capital que suponen las compras de los 46 millones de espa&ntilde;oles siga fluyendo por muy pocas manos es in&uacute;til que intentemos hablar de democracia. Este capital proporciona, entre otras cosas, una enorme capacidad de control de los resortes del poder medi&aacute;tico y, por ende, del pol&iacute;tico. A nivel internacional tambi&eacute;n estamos viendo c&oacute;mo la concentraci&oacute;n de capital de las empresas transnacionales les est&aacute; haciendo aspirar a escribir las legislaciones nacionales, como muestran las propuestas del TTIP, el CETA y el TISA.
    </p><p class="article-text">
        Pero imaginemos que, por un momento, los millones de personas que salieron a la calle en las grandes manifestaciones dejaran de dirigir su atenci&oacute;n al Congreso y miraran hacia esa hipot&eacute;tica sala donde se re&uacute;nen quienes controlan la econom&iacute;a. Los manifestantes podr&iacute;an darse cuenta de una verdad muy obvia: el dinero que gestionan los ocupantes de la peque&ntilde;a sala es el que ellos mismos les entregan voluntariamente cada d&iacute;a. Si los manifestantes, en lugar de gritar esl&oacute;ganes en las calles, cambiaran sus opciones de compra o decidieran organizarse para comprar directamente a los productores y crear sus redes de distribuci&oacute;n, los poderosos ocupantes de la sala empezar&iacute;an a asustarse verdaderamente y a escuchar con enorme atenci&oacute;n lo que dice la calle.
    </p><p class="article-text">
        Pero los manifestantes raras veces se plantean esas opciones. Hay algo profundamente inoculado en nuestro ADN colectivo, algo que pocos cuestionan y es la base de todo el sistema capitalista: el comportamiento ego&iacute;sta e individualista del consumidor. Cuando, despu&eacute;s de un gran esfuerzo de organizaci&oacute;n colectiva, los manifestantes van a comprar, olvidan toda la pol&iacute;tica, toda la solidaridad y todos los valores y eligen la mejor relaci&oacute;n calidad/precio, al margen de cualquier consideraci&oacute;n &eacute;tica, social o ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica del consumidor ego&iacute;sta concentra la producci&oacute;n en las empresas m&aacute;s eficaces. Debido al aumento de ventas y las ventajas de la econom&iacute;a de escala, estas empresas se vuelven, a su vez m&aacute;s grandes y m&aacute;s competitivas en una espiral de concentraci&oacute;n empresarial como la que hemos vivido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que, de seguir por este camino, nos llevar&aacute; a un inmenso monopolio mundial.
    </p><p class="article-text">
        Si el comportamiento ego&iacute;sta del consumidor es la base de la concentraci&oacute;n empresarial, tambi&eacute;n el comportamiento colectivamente inteligente del consumidor podr&iacute;a ser la base de una econom&iacute;a del bien com&uacute;n orientada hacia el bienestar de las personas y la sostenibilidad ambiental. Esa uni&oacute;n del mundo material de la compra diaria con el mundo intelectual de la pol&iacute;tica es una herramienta extraordinariamente potente que apenas hemos utilizado y es la &uacute;nica que podr&iacute;a cambiar el rumbo actual de aumento de la desigualdad, cambio clim&aacute;tico, explotaci&oacute;n laboral y desequilibrios internacionales que conducen a migraciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; no usamos m&aacute;s esta fant&aacute;stica herramienta? Probablemente porque la desconexi&oacute;n entre nuestro mundo f&iacute;sico y nuestra cabeza no est&aacute; s&oacute;lo hecha de ignorancia, es un olvido deliberado. El consumo consciente y &eacute;tico tiene un precio: es m&aacute;s caro, menos c&oacute;modo, da menos prestigio social, no permite devastar los recursos naturales del planeta en una org&iacute;a que dejar&aacute; sin recursos a las siguientes generaciones. Los precios bajos y los fant&aacute;sticos dise&ntilde;os del mercado globalizado son nuestras particulares golosinas, poco nutritivas pero muy apetecibles, que no nutren nuestro empleo ni nuestra econom&iacute;a productiva, que destruyen los ecosistemas base de nuestra vida y ni siquiera alimentan bien nuestros cuerpos, pero que nos encanta disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas ya no pueden optar por un consumo responsable ni pueden elegir, porque han entrado en la espiral de la pobreza, pero muchas otras s&iacute; podemos hacerlo todav&iacute;a y, en gran medida, tenemos la obligaci&oacute;n moral de hacerlo. Si las personas que todav&iacute;a podemos comprar responsablemente no hacemos uso de nuestro poder, la concentraci&oacute;n empresarial continuar&aacute; y, en unas d&eacute;cadas, nos podemos encontrar en un mundo muy similar a los esos latifundios en los que los trabajadores est&aacute;n obligados a comprar en los almacenes de la empresa que los emplea y pagar los precios abusivos que &eacute;sta impone, lo que les convierten en esclavos de facto que apenas pueden satisfacer sus necesidades m&iacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
         Somos todav&iacute;a una sociedad rica, capaz de movilizar cantidades ingentes de energ&iacute;a y materiales, tenemos todav&iacute;a niveles altos de informaci&oacute;n y libertad. &iexcl;Claro que podemos cambiar las tendencias actuales y avanzar hacia un mundo m&aacute;s solidario, justo y sostenible! Podemos hacerlo, pero s&oacute;lo si nos damos cuenta de algo muy b&aacute;sico: las opciones no est&aacute;n en nuestras manos, ahora mismo, est&aacute;n en nuestros est&oacute;magos. Para poder revertir la actual tendencia de empobrecimiento, desempleo y desigualdad debemos renunciamos a la golosina del consumismo y optar por una econom&iacute;a realmente nutritiva que alimente nuestro cuerpo social, cree empleo y cuide los ecosistemas que nos sustentan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/consumo_132_3623846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jan 2017 19:53:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos, pero sólo si sabemos cómo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Consumo responsable,Pobreza,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis: oportunidad perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-oportunidad-perdida_132_3712789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31ef68e8-1d20-4b76-8167-5f0d5de682d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crisis: oportunidad perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reciente crisis energética no ha dado lugar a una reacción como la que se vivió en el shock petrolero de los años setenta.</p><p class="subtitle">El paulatino descenso de la calidad de la energía, que ya estamos viviendo, no es la causa de todo eso que llamamos “crisis” pero agrava todos los problemas.</p></div><p class="article-text">
        Dicen que toda crisis trae consigo una oportunidad, pero las oportunidades no llegan por s&iacute; mismas a ejercer sus posibles efectos beneficiosos de manera autom&aacute;tica. Para que una crisis se convierta en oportunidad hemos de ser capaces de realizar una dif&iacute;cil alquimia que consiste en convertir el dolor en lucidez; esa lucidez que &ndash;anudada con el coraje- permite cambiar comportamientos, actitudes y valores err&oacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        No da la impresi&oacute;n de que en Espa&ntilde;a estemos sabiendo convertir la crisis en oportunidad. A siete a&ntilde;os del estallido de la burbuja inmobiliaria vuelven a verse gr&uacute;as y andamios en nuestras calles. Seguimos teniendo millones de casas vac&iacute;as y un pa&iacute;s envejecido que no necesita nuevas viviendas, pero la industria de la construcci&oacute;n no ha cambiado sus aspiraciones ni su forma de hacer negocios. El capital espa&ntilde;ol sigue aferrado a sus esquemas empresariales r&iacute;gidos, sin adaptarse a la nueva realidad; m&aacute;s bien intentando que sean la sociedad y la pol&iacute;tica las que se sigan adaptando a su destructivo negocio.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hemos aprovechado la oportunidad que los altos precios del crudo nos brindaron entre 2006 y 2014. El a&ntilde;o pasado nuestro consumo de petr&oacute;leo volvi&oacute; a aumentar despu&eacute;s de 9 a&ntilde;os de descenso (en los que cay&oacute; un 25% respecto al m&aacute;ximo de 2008). Los altos precios del petr&oacute;leo no nos han servido para darnos cuenta de lo dependientes que somos de un combustible cuyo suministro no tenemos, ni mucho menos, asegurado. En cuanto el precio de la gasolina ha bajado hemos vuelto a usar nuestro veh&iacute;culo privado con los mismos patrones de antes. No hemos cambiado nuestros h&aacute;bitos de transporte ni hemos intentado ambiciosos planes de movilidad en las ciudades; no nos hemos planteado instalar paneles solares ni mejorar el aislamiento de nuestras viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas de la construcci&oacute;n no han intentado, siquiera, algo tan obvio como reorientar su negocio hacia la rehabilitaci&oacute;n de edificios para la mejora de la eficiencia energ&eacute;tica, cosa que podr&iacute;a haber ayudado a mitigar dos de nuestros mayores problemas: la dependencia energ&eacute;tica y la crisis del sector de la construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si no hemos sabido aprovechar, siquiera, esas sencillas oportunidades empresariales, no es extra&ntilde;o que apenas hayamos realizado un ejercicio de reflexi&oacute;n colectiva acerca de todo lo que nos ha llevado a la crisis, ni nos estemos preguntando qu&eacute; es lo que ha cambiado en el mundo desde el a&ntilde;o 2008.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la deuda volver&aacute;, porque es evidente que se ha cerrado en falso. Tambi&eacute;n el precio del petr&oacute;leo subir&aacute; en unos pocos a&ntilde;os, dado que las compa&ntilde;&iacute;as petroleras est&aacute;n teniendo unas tasas de inversi&oacute;n en nuevos pozos muy escasas que, como advierte la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a, son insuficientes para cubrir el declive de los yacimientos convencionales. La industria de los petr&oacute;leos no convencionales (fracking) est&aacute; en n&uacute;meros rojos y, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, tampoco vamos a poder contar con el bal&oacute;n de ox&iacute;geno que estos contaminantes recursos han aportado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto ocurra, Espa&ntilde;a se volver&aacute; a encontrar con una econom&iacute;a hipotecada, tanto por la deuda como por los altos precios del petr&oacute;leo. Volveremos a encontrar que la importaci&oacute;n de crudo se lleva un 4% o un 5% del PIB, como hizo en a&ntilde;os pasados, y no tendremos el transporte p&uacute;blico, las viviendas eficientes ni los h&aacute;bitos de consumo que nos permitir&iacute;an, al menos, reducir la sangr&iacute;a econ&oacute;mica que supone la importaci&oacute;n de energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La reciente crisis energ&eacute;tica no ha dado lugar a una reacci&oacute;n como la que se vivi&oacute; en el shock petrolero de los a&ntilde;os setenta. Los altos precios de la gasolina no han llenado nuestras ciudades de bicicletas, como se llenaron las holandesas y danesas en su d&iacute;a; no han servido para extender la alarma acerca de los l&iacute;mites del planeta, como hicieron los informes del Club de Roma; ni para disparar un movimiento anticonsumista como el hippie, que surgi&oacute; en aquellos a&ntilde;os en los que tambi&eacute;n se inventaron la permacultura, la bioconstrucci&oacute;n y las energ&iacute;as renovables. Ahora el hippismo de los setenta est&aacute; desprestigiado y es ridiculizado; es, m&aacute;s bien, el fascismo de los a&ntilde;os treinta lo que se vuelve a poner de moda.
    </p><p class="article-text">
        No vivimos en los audaces setenta y nuestra generaci&oacute;n no tiene el valor de preguntarse cu&aacute;ntas reservas de petr&oacute;leo realmente quedan. Hemos convertido en tab&uacute; las cuestiones &ldquo;escasez de energ&iacute;a&rdquo; y &ldquo;l&iacute;mites al crecimiento&rdquo; aduciendo que son debates muy antiguos y pasados de moda y, efectivamente, son problemas muy antiguos y debates que se cerraron en falso: por ello vuelven de nuevo una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra reacci&oacute;n a la crisis ha consistido en esconder la cabeza debajo del ala y echar toda la culpa al pol&iacute;tico corrupto o al emigrante. En estos a&ntilde;os hemos tomado conciencia sobre el bipartidismo, la &ldquo;casta&rdquo; empresarial o el neoliberalismo, pero se ha avanzado muy poco en la conciencia sobre la crisis energ&eacute;tica y ecol&oacute;gica. Muy pocos queremos ver que Europa se est&aacute; quedando sin energ&iacute;a desde el a&ntilde;o 2000, cuando los yacimientos del Mar del Norte empezaron a declinar; que vivimos en un planeta amenazado por el cambio clim&aacute;tico y por una salvaje destrucci&oacute;n de la biodiversidad; que los combustibles f&oacute;siles van a abandonarnos a lo largo de este siglo, y que todo ello, tarde o temprano, va a tener enormes consecuencias econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Las causas ambientales y energ&eacute;ticas de la crisis siguen, todav&iacute;a, sin ser analizadas y no deber&iacute;amos subestimarlas de esta manera. El paulatino descenso de la calidad de la energ&iacute;a, que ya estamos viviendo, no es la causa de todo eso que llamamos &ldquo;crisis&rdquo; pero agrava todos los problemas. La energ&iacute;a escasa acent&uacute;a los peores defectos del capitalismo, hace imposibles las tasas de ganancia y el crecimiento de anta&ntilde;o y vuelve m&aacute;s sangrantes las desigualdades sociales. Nuestra econom&iacute;a de consumo basa sus cimientos en una radical insostenibilidad ambiental y energ&eacute;tica. Las y los espa&ntilde;oles, a estas alturas, ya deber&iacute;amos saber bien a qu&eacute; conduce ese tipo de radical y profunda insostenibilidad: a un enorme pinchazo de la burbuja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-oportunidad-perdida_132_3712789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Nov 2016 19:33:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crisis: oportunidad perdida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El David de la ciencia ecologista frente al Goliat transgénico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/greenpeace-transgenicos_132_3911018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b349367e-8859-4f8c-836b-359512670bd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El David de la ciencia ecologista frente al Goliat transgénico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre los transgénicos se ha querido vestir como una lucha entre ecologistas “sentimentales” y “anticientíficos” contra la Ciencia con mayúsculas, pero la realidad es muy diferente.</p><p class="subtitle">Si la agricultura ecológica está consiguiendo resultados tan interesantes con tan pocos medios ¿qué hacen los brillantes premios Nobel, tan preocupados como dicen estar por la alimentación mundial, que no dejan sus transgénicos y se ponen a investigar en ella?</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, <a href="http://supportprecisionagriculture.org/nobel-laureate-gmo-letter_rjr.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">109 premios nobel firmaron una carta</a> en la cual acusaban a la organizaci&oacute;n ecologista Greenpeace de &ldquo;cr&iacute;menes contra la humanidad&rdquo; por oponerse a los transg&eacute;nicos y ser, supuestamente, responsable de que el arroz dorado rico en vitamina A no pueda salvar a millones de ni&ntilde;os de &Aacute;frica y Asia de las enfermedades derivadas de su carencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta carta ha sido&nbsp;<a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/news/2016/Julio/Respuesta-de-Greenpeace-ante-la-carta-de-los-premios-Nobel-sobre-los-transgenicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contestada por Greenpeace</a> en una extensa nota que contrasta con la escueta declaraci&oacute;n de los premios Nobel. As&iacute; como los cient&iacute;ficos b&aacute;sicamente usan el argumento &ndash;simplista- del arroz dorado y la necesidad de producir m&aacute;s alimentos, Greenpeace hace un repaso a todos los aspectos del problema: argumenta que el arroz dorado no es m&aacute;s que un prototipo; que el problema del hambre es de origen socioecon&oacute;mico y est&aacute; muy lejos de solucionarse con tecnolog&iacute;a; que los transg&eacute;nicos no han conseguido en veinte a&ntilde;os aumentar sus rendimiento, lo que hace dif&iacute;cil que sean &uacute;tiles para luchar contra la desnutrici&oacute;n; que los mismos resultados o mejores se obtienen con t&eacute;cnicas convencionales de mejora y variedades tradicionales; que no se sabe si son o no peligrosos porque no existen estudios independientes pero, en el caso que lo fueran, su control ser&iacute;a imposible porque el polen viaja cientos de kil&oacute;metros; que su principal ventaja es la facilidad que dan a las compa&ntilde;&iacute;as para patentar las semillas; que sus logros en reducci&oacute;n del uso de herbicidas son rid&iacute;culos comparadas con los de las t&eacute;cnicas ecol&oacute;gicas que lo reducen a cero y consiguen productividades similares; que los transg&eacute;nicos son la punta de lanza de un modelo agr&iacute;cola que es acusado por numerosas ONG, sindicatos agrarios y organizaciones internacionales como la propia causa de la desnutrici&oacute;n, etc.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre los transg&eacute;nicos se ha querido vestir como una lucha entre ecologistas &ldquo;sentimentales&rdquo; y &ldquo;anticient&iacute;ficos&rdquo; contra la Ciencia con may&uacute;sculas, pero la realidad es muy diferente. Muchos cient&iacute;ficos nos oponemos a los cultivos transg&eacute;nicos y denunciamos que la supuesta preocupaci&oacute;n de sus defensores por la alimentaci&oacute;n mundial tiene mucho de hipocres&iacute;a e intento de salvar su negocio. Porque el problema principal de los transg&eacute;nicos no es que sean peligrosos, su principal problema es que son in&uacute;tiles. Sirven a las compa&ntilde;&iacute;as que los desarrollan (ya que permiten patentar los genes y monopolizar los mercados) pero son in&uacute;tiles para todo el resto de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        La aureola de alta tecnolog&iacute;a que rodea a estos cultivos y los millones de d&oacute;lares invertidos en ella contrasta fuertemente con los pobres resultados conseguidos: s&oacute;lo se ha aplicado a gran escala al ma&iacute;z y la soja, no ha conseguido mejorar los rendimientos, tienen un largo historial de experimentos fallidos, etc. Mientras tanto, en esos veinte a&ntilde;os, la modesta investigaci&oacute;n en agricultura ecol&oacute;gica, que apenas recibe fondos de investigaci&oacute;n, est&aacute; consiguiendo resultados mucho mejores y, sobre todo, est&aacute; desarrollando una agricultura sostenible, algo que en estos momentos es vital.
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de agroqu&iacute;micos consigui&oacute; doblar los rendimientos de la agricultura tradicional, pero el precio que hemos pagado por ello ha sido muy alto: contaminaci&oacute;n de r&iacute;os y acu&iacute;feros, p&eacute;rdida alarmante de biodiversidad, p&eacute;rdida de minerales y vitaminas de los alimentos, problemas de erosi&oacute;n en m&aacute;s de la mitad de los suelos del planeta, grandes consumos energ&eacute;ticos, etc. Frente a todas estas nefastas consecuencias, la agricultura ecol&oacute;gica propone alternativas que atajan todos esos problemas y, adem&aacute;s, est&aacute; consiguiendo rendimientos que se pueden equiparar a los de la agricultura qu&iacute;mica (y en algunos casos los superan).
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos informes de <a href="http://unctad.org/en/pages/PublicationWebflyer.aspx?publicationid=666" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las Naciones Unidas</a> son tajantes a la hora de afirmar que debemos alejarnos urgentemente de la agricultura qu&iacute;mica. El relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentaci&oacute;n Olivier De Schutter lo dec&iacute;a hace unos a&ntilde;os: &ldquo;Un viraje urgente hacia la &rdquo;ecoagricultura&ldquo; es la &uacute;nica manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desaf&iacute;os del cambio clim&aacute;tico y la pobreza rural. [&hellip;] Los rendimientos aumentaron un 214 por ciento en 44 proyectos en 20 pa&iacute;ses de &Aacute;frica subsahariana usando t&eacute;cnicas de agricultura ecol&oacute;gica durante un periodo de tres a diez a&ntilde;os, mucho m&aacute;s que lo que jam&aacute;s logr&oacute; ning&uacute;n cultivo gen&eacute;ticamente modificado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si la agricultura ecol&oacute;gica est&aacute; consiguiendo resultados tan interesantes con tan pocos medios &iquest;qu&eacute; hacen los brillantes premios Nobel, tan preocupados como dicen estar por la alimentaci&oacute;n mundial, que no dejan sus transg&eacute;nicos y se ponen a investigar en ella? &iquest;No ser&aacute; que esta agricultura ecol&oacute;gica no produce dividendos ni tampoco permite conceder becas de investigaci&oacute;n? &iquest;No ser&aacute; que exige que estos investigadores cambien su mentalidad reduccionista, centrada en el gen, para estudiar tambi&eacute;n organismos, ecosistemas, suelos y sociedades humanas?
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en transg&eacute;nicos es como un poderoso Goliat que mueve miles de millones d&oacute;lares, pero no olvidemos que en la historia b&iacute;blica es David el que gana y el Goliat transg&eacute;nico tiene un enorme tal&oacute;n de Aquiles que lo est&aacute; haciendo caer. Y es que tanto los transg&eacute;nicos como toda la agricultura qu&iacute;mica requieren ingentes cantidades de petr&oacute;leo para la elaboraci&oacute;n de abonos qu&iacute;micos y plaguicidas. Sin la energ&iacute;a del petr&oacute;leo toda la agricultura qu&iacute;mica se viene abajo; y ya llevamos diez a&ntilde;os viviendo un preocupante estancamiento en la producci&oacute;n mundial de petr&oacute;leo. Esto lo est&aacute;n notando los agricultores, que ven c&oacute;mo el precio de los insumos se lleva sus beneficios y, por ello, se interesan cada vez m&aacute;s por la agricultura ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el declive del petr&oacute;leo se haga m&aacute;s evidente va a ser m&aacute;s importante desarrollar una agricultura sin insumos qu&iacute;micos de s&iacute;ntesis, y ser&aacute;n los marginales cient&iacute;ficos ecol&oacute;gicos los &uacute;nicos capaces de evitar que la alimentaci&oacute;n mundial colapse. Probablemente el siglo XXII recuerde mucho m&aacute;s a Restrepo, Holmgren, Fukuoka o Voisin que a todos los premios Nobel que han firmado la carta a favor de los transg&eacute;nicos. Al fin y al cabo, la historia de la ciencia siempre ha estado m&aacute;s ligada a los cient&iacute;ficos condenados a la hoguera que a los que recib&iacute;an los premios de la Academia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/greenpeace-transgenicos_132_3911018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2016 18:43:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El David de la ciencia ecologista frente al Goliat transgénico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sólo habrá plan B para Europa si encontramos plan B para el petróleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/plan-b-varoufakis-decrecimiento-petroleo_132_4132476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si queremos buscar una nueva Europa que no ponga los intereses de la banca por encima de los derechos de las personas, que no sacrifique a los más débiles y que no vea sus fronteras abarrotadas de refugiados que huyen de la guerra por los recursos, debemos, primero, construir una Europa que no tenga que luchar por las últimas gotas fósiles.</p></div><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as&nbsp;movimientos sociales y pol&iacute;ticos de la izquierda europea con figuras como Yanis Varoufakis, Ada Colau&nbsp; o Marina Albiol a la cabeza, se reunieron en Madrid para buscar la manera de &ldquo;construir un espacio de convergencia europeo contra la austeridad y para la construcci&oacute;n de una verdadera democracia en Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una iniciativa imprescindible en estos momentos, y muy interesante por su car&aacute;cter transnacional y por esas alianzas entre movimientos sociales y partidos pol&iacute;ticos, pero me temo que pueda quedar en agua de borrajas si sus promotores no saben entender todo lo que hay detr&aacute;s de esta crisis.
    </p><p class="article-text">
        Los debates del foro se centraron en la necesidad de presionar para conseguir una Uni&oacute;n Europea democr&aacute;tica que no sacrifique a los ciudadanos en aras de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, pero olvidaron que no todo lo que est&aacute; pasando en Europa ni en el mundo en estos a&ntilde;os depende de la pol&iacute;tica ni de nuestras decisiones. Existen causas materiales muy importantes que est&aacute;n haciendo que todas las econom&iacute;as del Planeta entren en crisis y son las que han lanzado a Europa a proponer estas dr&aacute;sticas medidas que llaman &ldquo;de austeridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os que el petr&oacute;leo barato y f&aacute;cil de extraer nos empez&oacute; a abandonar y ya se ve que su producci&oacute;n se ha estancado: es muy dif&iacute;cil no ver en ese petr&oacute;leo, que interviene en absolutamente todos los procesos productivos y en todos los sectores de la econom&iacute;a, una de las causas m&aacute;s importantes de esta larga y extra&ntilde;a crisis econ&oacute;mica. A ello se a&ntilde;ade el hecho de que la producci&oacute;n de petr&oacute;leo y gas natural de la UE ha ca&iacute;do en picado desde que en 2001 los yacimientos del Mar del Norte empezaron a entrar en declive.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que el precio del petr&oacute;leo haya bajado abruptamente no debe distraernos e impedir que veamos algo muy evidente. Los a&ntilde;os de petr&oacute;leo caro han pasado factura a todas las econom&iacute;as europeas (cuyo consumo ha ca&iacute;do un&nbsp; 14% desde 2006, sin incluir a Rusia), y ahora est&aacute;n pas&aacute;ndosela a China y Brasil. No es extra&ntilde;o que el precio del petr&oacute;leo baje ahora moment&aacute;neamente, cuando la demanda cae y son pocas las econom&iacute;as que pueden soportar los altos precios, pero la tendencia es la de una energ&iacute;a cada vez m&aacute;s escasa y menos asequible. La econom&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; pudiendo respirar este a&ntilde;o, no s&oacute;lo porque los salarios y el gasto social se han reducido, sino porque la factura petrol&iacute;fera, que entre 2010 y 2014 rondaba el 4% de nuestro PIB, en 2015 se ha reducido a pr&aacute;cticamente un 1%.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de petr&oacute;leo escaso y dif&iacute;cil de extraer, es vital para los pa&iacute;ses asegurarse un cacho en el reparto de esa tarta que cada d&iacute;a se hace m&aacute;s peque&ntilde;a. No es de extra&ntilde;ar que Europa se aferre a su banca, intentando mantener este estatus privilegiado que nos permite, siendo pa&iacute;ses pobres en recursos naturales, mantener consumos energ&eacute;ticos elevados, industrias competitivas por su alta automatizaci&oacute;n y estilos de vida derrochadores.
    </p><p class="article-text">
        Es muy desalentador ver c&oacute;mo las previsiones de personas como Pedro Prieto, Antonio Turiel o Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez Duran se van cumpliendo a&ntilde;o a a&ntilde;o sin que, todav&iacute;a, hayan llegado a los debates pol&iacute;ticos. Los altibajos en el precio del petr&oacute;leo debidos a la interacci&oacute;n petr&oacute;leo-econom&iacute;a, las guerras por el control de Oriente Medio, el fracaso del coche el&eacute;ctrico, el poco &eacute;xito de las renovables a la hora de sustituir al petr&oacute;leo, el desastre de los biocombustibles y la burbuja del fracking, que ahora estamos viendo ya fueron predichas hace a&ntilde;os. Sin embargo, el grado de conciencia de este problema, incluso entre aquellos partidos pol&iacute;ticos y movimientos sociales m&aacute;s abiertos a nuevas ideas, sigue siendo muy peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos buscar una nueva Europa que no ponga los intereses de la banca por encima de los derechos de las personas, que no sacrifique a los m&aacute;s d&eacute;biles y que no vea sus fronteras abarrotadas de refugiados que huyen de la guerra por los recursos, debemos, primero, construir una Europa que no tenga que luchar por las &uacute;ltimas gotas f&oacute;siles. S&oacute;lo si sabemos cambiar hacia un modelo productivo mucho m&aacute;s austero en el uso de recursos naturales y basado en energ&iacute;as renovables seremos capaces de construir una Europa solidaria y ofrecer una alternativa a este desesperado intento de aferrarse a al caduco modelo consumista que, parad&oacute;jicamente, llaman &ldquo;austeridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/plan-b-varoufakis-decrecimiento-petroleo_132_4132476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Feb 2016 10:59:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sólo habrá plan B para Europa si encontramos plan B para el petróleo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Plan B]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de descomponedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-limites-del-planeta-movimientos-sociales_132_4220188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos estamos enfrentando con los límites del planeta, y es preciso decidir qué es lo que no vamos a poder mantener y qué es lo que debemos dejar caer cuanto antes para que no nos lastre</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no tener una sensaci&oacute;n de desaz&oacute;n al contemplar la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y observar esta especie de estancamiento que se ha instalado en la vida colectiva. &Uacute;ltimamente parece que avanz&aacute;ramos como quien se mueve por un camino completamente enfangado, teniendo que vencer una enorme resistencia para apenas avanzar. Las iniciativas pol&iacute;ticas que estaban surgiendo hace unos pocos a&ntilde;os con tanta fuerza apenas se han formado cuando ya empiezan a descomponerse en una multitud de siglas y controversias diversas. Procesos que llegaban a despertar antiguos miedos porque parec&iacute;an explosivos, como las movilizaciones posteriores al 15M, el auge de Podemos y de Ciudadanos o el Proc&eacute;s catal&aacute;n, se van frenando en cuesti&oacute;n de apenas meses hasta terminar enfangados en divisiones, debates y conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Y si el estancamiento pol&iacute;tico es desazonador, mucho m&aacute;s lo es el estado de conciencia ciudadana acerca de las cuestiones estructurales. El conocimiento de la gravedad que tienen problemas como el cambio clim&aacute;tico, el pico del petr&oacute;leo, la crisis socioecon&oacute;mica global y el brutal deterioro ecol&oacute;gico que vivimos, apenas avanzan de boca en boca, con una lentitud exasperante.
    </p><p class="article-text">
        Muchos hab&iacute;amos pensado que todo esto que llaman &ldquo;crisis&rdquo; y algunos creemos que es, simplemente, el encuentro de la econom&iacute;a capitalista con los l&iacute;mites del planeta,  iba a ser algo parecido al choque de la proa del Titanic contra el iceberg. Pens&aacute;bamos que los datos -ya evidentes- acerca del declive de las fuentes de energ&iacute;a, el deterioro ecol&oacute;gico y el paralelo deterioro de las condiciones de vida humanas, iban a hacer sonar todas las se&ntilde;ales de alarma. Imagin&aacute;bamos conmociones sociales y r&aacute;pidos procesos de cambio m&aacute;s o menos organizados o ca&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la crisis no est&aacute; siendo ese choque abrupto contra el iceberg que nos conmociona y nos quita la venda de los ojos. Las se&ntilde;ales de alarma no se difunden, la conciencia generalizada nunca llega, las revoluciones, al poco de encenderse, se humedecen, se enfangan y mueren. La sociedad espa&ntilde;ola, igual que el resto de las sociedades humanas, se est&aacute; acomodando a la pobreza, los recortes y las cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas. La p&eacute;rdida de bienestar, salario, estabilidad y derechos no se convierte en una chispa que enciende la espita de la acci&oacute;n, y la crisis recuerda, m&aacute;s que a un choque, a una lenta podredumbre, a la inevitable ca&iacute;da de las hojas en oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo que nos pasa es que no hemos entendido el signo de estos tiempos y nuestra frustraci&oacute;n viene porque esperamos que los procesos sociales germinen como hicieron los de siglos pasados: &eacute;pocas marcadas por la expansi&oacute;n y la energ&iacute;a creciente que podr&iacute;amos comparar con la primavera y el verano. En esta d&eacute;cada estamos empezando a vivir una &eacute;poca en la historia humana que se asemeja al oto&ntilde;o tard&iacute;o y el principio del invierno: el momento en que las energ&iacute;as declinan y todo se descompone.
    </p><p class="article-text">
        Aunque necesitar&iacute;amos urgentemente las revoluciones de la &eacute;tica, la solidaridad y las energ&iacute;as renovables, &eacute;stas nunca acaban de empezar. Los procesos revolucionarios requieren enormes inversiones de energ&iacute;a colectiva y en estos momentos la energ&iacute;a f&oacute;sil est&aacute; empezando a declinar y eso hace que todo, tanto en el plano tecnol&oacute;gico como en el econ&oacute;mico y el pol&iacute;tico, resulte m&aacute;s costoso y dif&iacute;cil. El &aacute;rbol del capitalismo global no es capaz de crecer con el vigor de anta&ntilde;o, pero las personas tampoco somos capaces de encontrar en nuestras vidas ese excedente de tiempo y energ&iacute;a necesarios para implicarnos en procesos de cambio social que preparen una alternativa al sistema.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de energ&iacute;as en declive, tiempos de descomponedores, de desintegraci&oacute;n y podredumbre, tiempos sin expansi&oacute;n, ni frutos, sin brotes todav&iacute;a. Deber&iacute;amos intentar hacer lo que hace la naturaleza en esas &eacute;pocas invernales: centrar toda la actividad en las ra&iacute;ces, reciclar los nutrientes, alimentar el suelo y esperar. &iquest;C&oacute;mo podemos  aplicar esta met&aacute;fora biol&oacute;gica a la vida pol&iacute;tica?  &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el equivalente de &ldquo;centrar la actividad en las ra&iacute;ces&rdquo;, &ldquo;reciclar los nutrientes&rdquo; o &ldquo;nutrir la tierra&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Las 'ra&iacute;ces' de la pol&iacute;tica est&aacute;n en la econom&iacute;a y son probablemente esas ra&iacute;ces las que tenemos que cambiar antes de arriesgarnos a agotar las escasas energ&iacute;as colectivas en procesos de toma de poder. Es casi imposible establecer una alternativa pol&iacute;tica a la actual hegemon&iacute;a neoliberal si pr&aacute;cticamente todo lo que consumimos, producimos y escuchamos se centra cada vez m&aacute;s en unas pocas grandes empresas multinacionales, que son quienes llevan d&eacute;cadas fomentando esta ideolog&iacute;a. Tampoco vamos a poder frenar el cambio clim&aacute;tico y el deterioro ecol&oacute;gico si no somos siquiera capaces de alimentarnos sin acudir a un sistema agroindustrial globalizado cuyos principios de funcionamiento son incompatibles con la biosfera.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o es el momento de asumir lo inevitable de la p&eacute;rdida y de intentar salvar, dentro de lo posible, lo que tiene valor bajo tierra. No s&eacute; si la sociedad espa&ntilde;ola ha asumido ya que la p&eacute;rdida es imprescindible y que es inevitable abandonar muchas cosas que hasta hace muy poco d&aacute;bamos por seguras. No s&eacute; si los movimientos sociales han realizado esa reflexi&oacute;n sobre &ldquo;qu&eacute; elegimos&rdquo; ni si son conscientes de que, adem&aacute;s de defender los pilares b&aacute;sicos de la solidaridad, la educaci&oacute;n y la sanidad, tambi&eacute;n nos estamos enfrentando con los l&iacute;mites del planeta, y es preciso decidir qu&eacute; es lo que no vamos a poder mantener y qu&eacute; es lo que debemos dejar caer cuanto antes para que no nos lastre.
    </p><p class="article-text">
        Es tiempo de cuidar el suelo social de las experiencias de econom&iacute;a y vida alternativa, de alimentar radicalidades y cuidar las bases de los partidos pol&iacute;ticos repensando sus ideolog&iacute;as. Si sabemos cuidar ahora ese humus quiz&aacute;, cuando vuelvan a llegar los momentos de energ&iacute;a excedentaria, tengamos suficiente fuerza para alimentar proyectos pol&iacute;ticos realmente renovadores; pero, si ahora descuidamos el alimento de las ra&iacute;ces, no seremos capaces de nutrir y hacer crecer las alternativas y seguiremos cayendo la cuesta del lento e inconsciente declive global.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-limites-del-planeta-movimientos-sociales_132_4220188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2016 19:18:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiempo de descomponedores]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin de los alcaldes del ladrillo. ¿Llegaremos a los alcaldes del menos es más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/municipalismo-crisis-energetica-boom-inmobiliario_132_2593616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Así como las políticas y las leyes del urbanismo municipal fueron claves para desatar la burbuja inmobiliaria, también las políticas municipales pueden ser ahora una herramienta para avanzar hacia otro modelo económico.</p><p class="subtitle">Esperemos que las elecciones del 24 de mayo marquen, no sólo en fin de los alcaldes del ladrillo, sino también el inicio de alcaldías que apuesten por el “menos es más”.</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones municipales han servido&nbsp; para apartar del poder en muchas ciudades (no en todas) a una generaci&oacute;n de alcaldes nacidos al calor del boom del ladrillo. Esto es una buena noticia ya que la pol&iacute;tica municipal ha sido uno de los lugares donde m&aacute;s se han cultivado din&aacute;micas que nos han llevado a la burbuja inmobiliaria y a todo esto que llamamos <em>crisis</em>, pero es s&oacute;lo un primer paso que no servir&aacute; de mucho si no sabemos atajar tambi&eacute;n otras causas m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos gobiernos municipales surgidos tras el 24 de mayo se est&aacute;n centrando en paliar los estragos sociales: parar desahucios, regenerar la vida pol&iacute;tica, practicar una austeridad de verdad (es decir, la que empieza por arriba)... pero, aunque esas medidas sociales son las m&aacute;s urgentes y son muy necesarias, no deber&iacute;amos olvidar que el boom del ladrillo no s&oacute;lo nos ha tra&iacute;do corrupci&oacute;n y deuda, tambi&eacute;n ha tenido importantes repercusiones ambientales. La burbuja inmobiliaria ha modificado nuestras ciudades y nos ha atado a unos h&aacute;bitos de consumo energ&eacute;tico con un impacto ecol&oacute;gico muy importante, y no debemos olvidar que todo lo ecol&oacute;gico tiene tambi&eacute;n, tarde o temprano, impacto econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os las ciudades espa&ntilde;olas, que en 1992 se ajustaban al prototipo de ciudad compacta mediterr&aacute;nea, se han expandido enormemente sin que su poblaci&oacute;n haya aumentado significativamente. Se ha extendido el modelo de viviendas unifamiliares y centros comerciales, lo que las ha hecho mucho m&aacute;s costosas de mantener en todos los aspectos: transporte, calefacci&oacute;n, refrigeraci&oacute;n,&nbsp; alumbrado, mantenimiento, dotaciones, etc.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, si en 1992 cada espa&ntilde;ol viajaba de media 19 km por d&iacute;a en el interior del pa&iacute;s (lo que ya es una cifra elevada) esta cifra aument&oacute; a 27km diarios en 2012, y, si echamos las cuentas econ&oacute;micas de este modelo de movilidad, tenemos datos bastante alarmantes. El consumo de petr&oacute;leo necesario para los desplazamientos urbanos en 2012 ha sido aproximadamente 11 millones de toneladas de petr&oacute;leo. La compra de ese petr&oacute;leo a los precios actuales del barril supone 4.500 millones de euros, cifra similar a los presupuestos del Estado en materia de educaci&oacute;n y sanidad y al 0,4% del PIB espa&ntilde;ol. Si el precio del barril vuelve a los niveles que ten&iacute;amos hace tan s&oacute;lo unos meses (lo cual no es extra&ntilde;o dado el patr&oacute;n de declive de los yacimientos, especialmente los de petr&oacute;leo barato) tendr&iacute;amos que gastar casi el 1% del PIB del pa&iacute;s en alimentar el transporte de este modelo de ciudad que hemos creado, basado en el autom&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el consumo de energ&iacute;a de las viviendas supone una factura importante. Por ejemplo, los aproximadamente 2.900 ktep de petr&oacute;leo y los&nbsp; 4.400 ktep de gas natural que se consumen en Espa&ntilde;a en el&nbsp; &aacute;mbito dom&eacute;stico suponen, a los precios actuales del mercado internacional de hidrocarburos, unas importaciones de 1.800 millones de euros. Esta factura se suma a la de movilidad y empeora con la tendencia a vivir en viviendas unifamiliares. Adem&aacute;s, durante los a&ntilde;os de la burbuja, se perdi&oacute; la oportunidad de construir un parque de viviendas con una alta eficiencia energ&eacute;tica, ya que el C&oacute;digo de la Edificaci&oacute;n que contemplaba estos aspectos s&oacute;lo entr&oacute; en vigor en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        A la dependencia energ&eacute;tica espa&ntilde;ola se suma la dependencia europea, ya que, desde que los yacimientos del Mar del Norte comenzaran a entrar en declive en el a&ntilde;o 2000, Europa Occidental produce un 17% menos de gas y un 50% menos de petr&oacute;leo del que lleg&oacute; a producir en esa fecha. La dependencia de la UE de pa&iacute;ses exportadores como Rusia o Arabia Saudita se acent&uacute;a a&ntilde;o a a&ntilde;o, sin que las promesas de los defensores de la fractura hidr&aacute;ulica se materialicen. A las desastrosas consecuencias ecol&oacute;gicas de este tipo de extracci&oacute;n se suman los altos costes y la baja rentabilidad, que est&aacute;n haciendo que la industria del fracking est&eacute; ahora mismo quebrando en EE.UU.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que cambiar nuestras pautas de consumo energ&eacute;tico, no s&oacute;lo por cuestiones ambientales, sino tambi&eacute;n por motivos econ&oacute;micos. Aunque es&nbsp; exagerado decir que la crisis econ&oacute;mica est&aacute; causada por el pico del petr&oacute;leo, tambi&eacute;n es muy optimista pensar que podemos continuar con los h&aacute;bitos de consumo de los tiempos en los que la energ&iacute;a era abundante y barata. Sabemos ya que el petr&oacute;leo barato ha pasado a la historia hace casi 10 a&ntilde;os y el declive de toda la energ&iacute;a f&oacute;sil est&aacute; a la vuelta de la esquina.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como las pol&iacute;ticas y las leyes del urbanismo municipal fueron claves para desatar la burbuja inmobiliaria, tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas municipales pueden ser ahora una herramienta para avanzar hacia otro modelo econ&oacute;mico. El acondicionamiento de viviendas con fines de ahorro energ&eacute;tico, las energ&iacute;as renovables, la movilidad basada en bicicletas y transporte p&uacute;blico y la vuelta a un urbanismo a escala humana son oportunidades para ahorrar energ&iacute;a y crear empleo por las que los nuevos alcaldes y alcaldesas pueden y deben apostar.
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que las elecciones del 24 de mayo marquen, no s&oacute;lo en fin de los alcaldes del ladrillo, sino tambi&eacute;n el inicio de alcald&iacute;as que apuesten por el &ldquo;menos es m&aacute;s&rdquo;. Esperemos ver alcaldes que, en lugar de vanagloriarse de construir edificios, se enorgullezcan de saber mantener y utilizar mejor los ya existentes; que doten de vida y comercio de proximidad a los barrios tradicionales y, que, en definitiva, no consideren que el objetivo de la alcald&iacute;a es hacer que &ldquo;se estimule el crecimiento y el consumo&rdquo; sino conseguir que aumente el bienestar de las personas que habitan la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/municipalismo-crisis-energetica-boom-inmobiliario_132_2593616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2015 18:32:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fin de los alcaldes del ladrillo. ¿Llegaremos a los alcaldes del menos es más?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo aplastar alternativas ecológicas a golpe de demandas (el caso de Carcaboso)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/carcaboso_1_4377444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2446065-7cd4-458a-aa71-e68fc6f65fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo aplastar alternativas ecológicas a golpe de demandas (el caso de Carcaboso)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Carcaboso se intentó paliar el desempleo poniendo en práctica las ideas de los movimientos ecologistas más innovadores.</p><p class="subtitle">Su alcalde, del partido minoritario Prex-Crex, se enfrenta hoy a una condena de hasta tres años de cárcel en lo que puede ser una burda persecución política.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses si la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se ha destacado por algo, ha sido por sus casos de corrupci&oacute;n. Algunos parecen derivados de la pol&iacute;tica de d&eacute;cadas pasadas, pero otros se dirigen claramente hacia formaciones nuevas y tienen toda la apariencia de ser un simple uso de la justicia para atacar a oponentes pol&iacute;ticos, y de ese modo generalizar la idea de que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, tambi&eacute;n los &ldquo;peque&ntilde;os&rdquo; o los &ldquo;alternativos al bipartidismo&rdquo;. Pocas veces la opini&oacute;n p&uacute;blica tiene el suficiente sentido com&uacute;n o se toma el tiempo necesario para distinguir los errores de gesti&oacute;n de los casos graves que orientan millones de euros de inversi&oacute;n p&uacute;blica hacia los intereses de los corruptores y que suponen el enriquecimiento il&iacute;cito de los corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos m&aacute;s alarmantes de este abuso de la justicia ha tenido lugar en un peque&ntilde;o pueblo de Extremadura y, desgraciadamente, ha pasado desapercibido a pesar de su gravedad. Se trata del municipio de Carcaboso, en C&aacute;ceres. Su alcalde ha sido condenado a nueve a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n por un delito de prevaricaci&oacute;n administrativa y ahora se enfrenta a una condena de hasta tres a&ntilde;os de c&aacute;rcel. El caso resulta m&aacute;s triste todav&iacute;a por el hecho de que el encausado es un joven alcalde de un partido minoritario (Prex-Crex) que ha intentado paliar el desempleo de su pueblo con innovadoras iniciativas, convirti&eacute;ndolo en un referente nacional de agricultura ecol&oacute;gica y de creaci&oacute;n de empresas de econom&iacute;a social y cooperativa.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Ca&ntilde;edo, fue elegido en dos ocasiones alcalde de Carcaboso, pueblo de 1.300 habitantes con una econom&iacute;a fuertemente orientada hacia el sector de la construcci&oacute;n y que ha sufrido especialmente su burbuja. Ca&ntilde;edo intent&oacute;&nbsp; paliar el desempleo de sus vecinos poniendo en pr&aacute;ctica ideas de los movimientos sociales internacionales m&aacute;s innovadores. Comenz&oacute; cediendo terrenos municipales en desuso para la implantaci&oacute;n de iniciativas de producci&oacute;n de alimentos ecol&oacute;gicos, poco despu&eacute;s cre&oacute; cooperativas elaboradoras y comercializadoras de productos del campo, un banco de tierras, gallineros comunitarios, un centro agroecol&oacute;gico demostrativo para formaci&oacute;n y experimentaci&oacute;n, jardines comestibles, ejemplos de bioconstrucci&oacute;n, y huertos escolares. Todas estas iniciativas hicieron que Carcaboso empezase a ser conocido a nivel nacional como un municipio puntero en temas de agroecolog&iacute;a y en 2011 consigui&oacute; el Premio CONAMA a la sostenibilidad en peque&ntilde;os y medianos municipios.
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas innovadoras intentaron responder, no s&oacute;lo al desempleo, sino tambi&eacute;n a la enorme insostenibilidad global de nuestra sociedad a base de revalorizar la cultura campesina, crear comunidad y fomentar una econom&iacute;a resiliente frente al pico del petr&oacute;leo. Pero en la Extremadura rural de Carcaboso todas estas cosas chocaron contra una pol&iacute;tica anclada en el pasado y con un bipartidismo que no se deja arrebatar el control tan f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segundo alcalde condenado por lo mismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El equipo del PSOE en la oposici&oacute;n reaccion&oacute; ante la p&eacute;rdida del poder saturando de solicitudes de informaci&oacute;n al Ayuntamiento. Entre los a&ntilde;os 2007 y 2009 emiti&oacute; 700 escritos que consiguieron paralizar el Ayuntamiento y, al no ser contestados a tiempo, dieron pie a una demanda contra el alcalde por negarse a facilitar la documentaci&oacute;n requerida. El Juzgado de lo Penal de Plasencia consider&oacute; al alcalde autor de un delito continuado de prevaricaci&oacute;n administrativa y le conden&oacute; a nueve a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n, fallo que ratific&oacute; la Audiencia Provincial de C&aacute;ceres. La misma pena, por hechos similares, hab&iacute;a reca&iacute;do unos a&ntilde;os antes sobre el anterior alcalde de SIEx, Jos&eacute; Mar&iacute;a S&aacute;nchez Navarro, gracias al mismo procedimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no se ha detenido ah&iacute;, ya que, en estos momentos, Alberto Ca&ntilde;edo se enfrenta a un nuevo proceso judicial en el que se piden hasta 3 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por la concesi&oacute;n de unas licencias de ocupaci&oacute;n. Este nuevo proceso se debe a un error de gesti&oacute;n del Ayuntamiento, pero est&aacute; muy lejos de ser un intento de enriquecimiento il&iacute;cito, y contrasta fuertemente con casos de corrupci&oacute;n que involucran millones de euros, como los de la trama G&uuml;rtel, y para los que en algunos supuestos&nbsp;se est&aacute;n pidiendo penas similares.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente Alberto Ca&ntilde;ado ha emprendido una campa&ntilde;a de recogida de apoyos para llevar su caso al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Mientras, en Carcaboso, cunde el des&aacute;nimo y el miedo, &iquest;c&oacute;mo puede alguien intentar hacer una pol&iacute;tica diferente en estas condiciones?
    </p><p class="article-text">
        Estamos en crisis, nos enfrentamos al descenso energ&eacute;tico y a un siglo XXI tremendamente complicado, y much@s pensamos que nuestras fr&aacute;giles sociedades basadas en la energ&iacute;a del petr&oacute;leo pueden colapsar. A pesar de todo, las soluciones existen y est&aacute;n al alcance de nuestras manos. Sabemos c&oacute;mo cultivar la tierra de otra manera, sabemos c&oacute;mo construir de otra manera, movernos de otra manera, y crear empleo en comunidades que se organicen de otra manera. El problema es que todas estas soluciones, que conocemos desde hace d&eacute;cadas, no se aplican porque existe una inmensa inercia pol&iacute;tica y unas &eacute;lites que se resisten a perder el poder y se dedican a estrangular cualquier amago de transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Solo podemos esperar que el caso del alcalde de Carcaboso nos sirva de aviso, y que tanto las iniciativas de transici&oacute;n como los partidos alternativos que en estos momentos quieren cambiar la realidad espa&ntilde;ola no acaben siendo&nbsp;v&iacute;ctimas mortales&nbsp;de este tipo de maquinaciones
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/carcaboso_1_4377444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2015 22:25:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo aplastar alternativas ecológicas a golpe de demandas (el caso de Carcaboso)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aplastar-alternativas-ecologicas-corrupcion-carcaboso_132_4388872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En Carcaboso (Cáceres) se intentó paliar el desempleo poniendo en práctica las ideas de los movimientos ecologistas más innovadores.</p><p class="subtitle">Su alcalde, del partido minoritario Prex-Crex, se enfrenta hoy a una condena de hasta tres años de cárcel en lo que puede ser una burda persecución política.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses si la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se ha destacado por algo, ha sido por sus casos de corrupci&oacute;n. Algunos parecen derivados de la pol&iacute;tica de d&eacute;cadas pasadas, pero otros se dirigen claramente hacia formaciones nuevas y tienen toda la apariencia de ser un simple uso de la justicia para atacar a oponentes pol&iacute;ticos, y de ese modo generalizar la idea de que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, tambi&eacute;n los &ldquo;peque&ntilde;os&rdquo; o los &ldquo;alternativos al bipartidismo&rdquo;. Pocas veces la opini&oacute;n p&uacute;blica tiene el suficiente sentido com&uacute;n o se toma el tiempo necesario para distinguir los errores de gesti&oacute;n de los casos graves que orientan millones de euros de inversi&oacute;n p&uacute;blica hacia los intereses de los corruptores y que suponen el enriquecimiento il&iacute;cito de los corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos m&aacute;s alarmantes de este abuso de la justicia ha tenido lugar en un peque&ntilde;o pueblo de Extremadura y, desgraciadamente, ha pasado desapercibido a pesar de su gravedad. Se trata del municipio de Carcaboso, en C&aacute;ceres. <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Su alcalde ha sido condenado </a>a nueve a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n por un delito de prevaricaci&oacute;n administrativa y ahora se enfrenta a una condena de hasta tres a&ntilde;os de c&aacute;rcel. El caso resulta m&aacute;s triste todav&iacute;a por el hecho de que el encausado es un joven alcalde de un partido minoritario (Prex-Crex) que ha intentado paliar el desempleo de su pueblo con innovadoras iniciativas, convirti&eacute;ndolo en un referente nacional de agricultura ecol&oacute;gica y de creaci&oacute;n de empresas de econom&iacute;a social y cooperativa.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Ca&ntilde;edo, fue elegido en dos ocasiones alcalde de Carcaboso, pueblo de 1300 habitantes con una econom&iacute;a fuertemente orientada hacia el sector de la construcci&oacute;n y que ha sufrido especialmente su burbuja. Ca&ntilde;edo intent&oacute;&nbsp; paliar el desempleo de sus vecinos poniendo en pr&aacute;ctica ideas de los movimientos sociales internacionales m&aacute;s innovadores. Comenz&oacute; cediendo terrenos municipales en desuso para la implantaci&oacute;n de iniciativas de producci&oacute;n de alimentos ecol&oacute;gicos, poco despu&eacute;s cre&oacute; cooperativas elaboradoras y comercializadoras de productos del campo, un banco de tierras, gallineros comunitarios, un centro agroecol&oacute;gico demostrativo para formaci&oacute;n y experimentaci&oacute;n, jardines comestibles, ejemplos de bioconstrucci&oacute;n, y huertos escolares. Todas estas iniciativas hicieron que Carcaboso empezase a ser conocido a nivel nacional como un municipio puntero en temas de agroecolog&iacute;a y en 2011 consigui&oacute; el Premio CONAMA a la sostenibilidad en peque&ntilde;os y medianos municipios.
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas innovadoras intentaron responder, no s&oacute;lo al desempleo, sino tambi&eacute;n a la enorme insostenibilidad global de nuestra sociedad a base de revalorizar la cultura campesina, crear comunidad y fomentar una econom&iacute;a resiliente frente al pico del petr&oacute;leo. Pero en la Extremadura rural de Carcaboso todas estas cosas chocaron contra una pol&iacute;tica anclada en el pasado y con un bipartidismo que no se deja arrebatar el control tan f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        El equipo del PSOE en la oposici&oacute;n reaccion&oacute; ante la p&eacute;rdida del poder saturando de solicitudes de informaci&oacute;n al Ayuntamiento. Entre los a&ntilde;os 2007 y 2009 emiti&oacute; 700 escritos que consiguieron paralizar el Ayuntamiento y, al no ser contestados a tiempo, dieron pie a una demanda contra el alcalde por negarse a facilitar la documentaci&oacute;n requerida. El Juzgado de lo Penal de Plasencia consider&oacute; al alcalde autor de un delito continuado de prevaricaci&oacute;n administrativa y le conden&oacute; a nueve a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n, fallo que ratific&oacute; la Audiencia Provincial de C&aacute;ceres. La misma pena, por hechos similares, hab&iacute;a reca&iacute;do unos a&ntilde;os antes sobre el anterior alcalde de SIEx, Jos&eacute; Mar&iacute;a S&aacute;nchez Navarro, gracias al mismo procedimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no se ha detenido ah&iacute;, ya que, en estos momentos, Alberto Ca&ntilde;edo se enfrenta a un nuevo proceso judicial en el que se piden hasta 3 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por la concesi&oacute;n de unas licencias de ocupaci&oacute;n. Este nuevo proceso se debe a un error de gesti&oacute;n del Ayuntamiento, pero est&aacute; muy lejos de ser un intento de enriquecimiento il&iacute;cito, y contrasta fuertemente con casos de corrupci&oacute;n que involucran millones de euros, como los de la trama G&uuml;rtel, y para los que en algunos supuestos&nbsp;se est&aacute;n pidiendo penas similares.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente Alberto Ca&ntilde;ado ha emprendido una campa&ntilde;a de recogida de apoyos para llevar su caso al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Mientras, en Carcaboso, cunde el des&aacute;nimo y el miedo, &iquest;c&oacute;mo puede alguien intentar hacer una pol&iacute;tica diferente en estas condiciones?
    </p><p class="article-text">
        Estamos en crisis, nos enfrentamos al descenso energ&eacute;tico y a un siglo XXI tremendamente complicado, y much@s pensamos que nuestras fr&aacute;giles sociedades basadas en la energ&iacute;a del petr&oacute;leo pueden colapsar. A pesar de todo, las soluciones existen y est&aacute;n al alcance de nuestras manos. Sabemos c&oacute;mo cultivar la tierra de otra manera, sabemos c&oacute;mo construir de otra manera, movernos de otra manera, y crear empleo en comunidades que se organicen de otra manera. El problema es que todas estas soluciones, que conocemos desde hace d&eacute;cadas, no se aplican porque existe una inmensa inercia pol&iacute;tica y unas &eacute;lites que se resisten a perder el poder y se dedican a estrangular cualquier amago de transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Solo podemos esperar que el caso del alcalde de Carcaboso nos sirva de aviso, y que tanto las iniciativas de transici&oacute;n como los partidos alternativos que en estos momentos quieren cambiar la realidad espa&ntilde;ola no acaben siendo&nbsp;v&iacute;ctimas mortales&nbsp;de este tipo de maquinaciones
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aplastar-alternativas-ecologicas-corrupcion-carcaboso_132_4388872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2015 21:03:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cómo aplastar alternativas ecológicas a golpe de demandas (el caso de Carcaboso)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De cuánta energía podremos disponer realmente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-energetica-peak-oil-transicion-energetica_132_4425804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayor parte de los estudios científicos indican el estancamiento y posterior declive de la extracción mundial de petróleo en torno a 2020, sobre 2030 para el gas, y en torno a 2040 para el carbón.</p><p class="subtitle">Los tímidos aumentos de extracción de petróleo que se han realizado desde 2006 se deben al uso en EEUU y Canadá de la fractura hidráulica y las arenas asfálticas: tecnologías caras, contaminantes y con bajo retorno energético.</p><p class="subtitle">Si esperamos unos años hasta estar completamente seguros de que las predicciones de los geólogos se cumplen, nos encontraremos en un escenario de energía escasa, crisis económica y conflictos por los recursos. Debemos empezar la transición energética ahora.</p></div><p class="article-text">
        El hecho de que el precio del petr&oacute;leo est&eacute; cayendo en los &uacute;ltimos meses no deber&iacute;a hacernos olvidar que la crisis energ&eacute;tica sigue avanzando por debajo de las fluctuaciones del mercado. Los cambios tecnol&oacute;gicos y sociales profundos requieren d&eacute;cadas, y desde esa perspectiva deber&iacute;amos ver la crisis energ&eacute;tica: estudiando el agotamiento de los combustibles f&oacute;siles d&eacute;cadas antes de su inicio y buscando alternativas tambi&eacute;n con d&eacute;cadas de adelanto.
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma de conocer cu&aacute;nta energ&iacute;a nos queda realmente es dejar de lado la inmediatez de la prensa y las declaraciones interesadas de las compa&ntilde;&iacute;as energ&eacute;ticas, y echar un vistazo a las publicaciones cient&iacute;ficas. Para ello, el Segundo Congreso sobre el Pico del Petr&oacute;leo organizado recientemente por la UNED en Barbastro es un escaparate privilegiado que, adem&aacute;s, puede consultarse en diferido en los v&iacute;deos y documentos de su&nbsp;<a href="http://www.congresopicodepetroleo.unedbarbastro.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web.</a>
    </p><p class="article-text">
        En este congreso, el sueco Mikael H&ouml;&ouml;k, uno de los mayores expertos en petr&oacute;leo y gas del mundo, proporcionaba datos de los 38 estudios cient&iacute;ficos de estimaciones de agotamiento del petr&oacute;leo publicados hasta la fecha en revistas cient&iacute;ficas sujetas a revisi&oacute;n por pares, los 18 publicados para el gas natural y los tambi&eacute;n 18 publicados para el carb&oacute;n. Los datos se despliegan en diferentes curvas debido a la incertidumbre y la cautela que suelen acompa&ntilde;ar los resultados cient&iacute;ficos, pero la mayor parte de estas curvas indican el estancamiento y posterior declive de la extracci&oacute;n mundial de petr&oacute;leo en torno a 2020, sobre 2030 para el gas, y en torno a 2040 para el carb&oacute;n (figuras 1, 2 y 3).
    </p><p class="article-text">
        Se pueden ver ya, adem&aacute;s, algunos hechos que confirman estas previsiones. La propia Agencia Internacional de la Energ&iacute;a ha reconocido que el petr&oacute;leo convencional -es decir, el barato, de buena calidad y f&aacute;cil extracci&oacute;n-, alcanz&oacute; su techo en 2006 y su extracci&oacute;n ha empezado a disminuir. Tambi&eacute;n se puede observar en los datos hist&oacute;ricos (figura 1, l&iacute;nea negra) que la producci&oacute;n de petr&oacute;leo ha sufrido un estancamiento desde esa fecha (que no se debe a la falta de demanda por crisis econ&oacute;mica, ya que el consumo de carb&oacute;n y gas natural sigui&oacute; creciendo en esas fechas a buen ritmo -figuras 2 y 3) mientras los t&iacute;midos aumentos de extracci&oacute;n de petr&oacute;leo que se han realizado desde 2006 se deben al uso en EEUU y Canad&aacute; de la fractura hidr&aacute;ulica y las arenas asf&aacute;lticas: tecnolog&iacute;as caras, contaminantes y con bajo retorno energ&eacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Figura 1: Estimaciones de extracci&oacute;n de petr&oacute;leo de diversos autores aparecidas en revistas cient&iacute;ficas revisadas por pares (fuente: M. H&ouml;&ouml;k, II Congreso sobre el Pico del Petr&oacute;leo, Barbastro 2014).
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        Figura 2: Estimaciones de extracci&oacute;n de gas natural de diversos autores aparecidas en revistas cient&iacute;ficas revisadas por pares (fuente: M. H&ouml;&ouml;k, II Congreso sobre el Pico del Petr&oacute;leo, Barbastro 2014).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Figura 3: Estimaciones de extracci&oacute;n de carb&oacute;n de diversos autores aparecidas en revistas cient&iacute;ficas revisadas por pares (fuente: M. H&ouml;&ouml;k, II Congreso sobre el Pico del Petr&oacute;leo, Barbastro 2014).
    </p><p class="article-text">
        Ante estos datos, la pregunta que inmediatamente una se hace es si existen energ&iacute;as alternativas que puedan cubrir el hueco que van a dejar los combustibles f&oacute;siles. El estudio que presentamos &ndash;en este mismo&nbsp;<a href="http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=2216" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Congreso de Barbastro&ndash;</a> aborda esta cuesti&oacute;n y lo hace con un modelo matem&aacute;tico que nos sirve para reunir gran cantidad de datos sobre combustibles agotables y energ&iacute;as renovables. Este estudio utiliza curvas similares a las recopiladas por H&ouml;&ouml;k y adem&aacute;s presta especial atenci&oacute;n a los ritmos de sustituci&oacute;n. No s&oacute;lo nos interesa saber, por ejemplo, si una tecnolog&iacute;a renovable funciona, sino tambi&eacute;n si vamos a poder implantarla a tiempo y si va a servir para los usos en los cuales utilizamos ahora el petr&oacute;leo, el gas o el carb&oacute;n. Aunque a largo plazo nadie puede saber c&oacute;mo va a evolucionar la tecnolog&iacute;a, a corto plazo s&iacute; sabemos que su desarrollo requiere tiempo y su introducci&oacute;n en el mercado tambi&eacute;n, de forma que podemos estimar hasta qu&eacute; punto alternativas como la energ&iacute;a fotovoltaica, la e&oacute;lica, los biocombustibles o los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, van a poder cubrir la demanda que requerir&iacute;a una econom&iacute;a mundial en continuo crecimiento cuando las energ&iacute;as f&oacute;siles se vayan agotando.
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones que se extraen de nuestro estudio no son demasiado halag&uuml;e&ntilde;as. Una de las cosas que m&aacute;s claramente observamos es que no tenemos tiempo para sustituir el declive del petr&oacute;leo, especialmente en el sector del transporte. En la actualidad, pr&aacute;cticamente todo el transporte mundial depende de combustibles l&iacute;quidos extra&iacute;dos del petr&oacute;leo y las posibles alternativas como los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos o de hidr&oacute;geno son muy d&eacute;biles desde el punto de vista tecnol&oacute;gico. En la figura 4 se puede ver el resultado de comparar la energ&iacute;a disponible para el transporte y la demanda que requerir&iacute;a la econom&iacute;a mundial bajo dos escenarios: el BAU (business as usual, una extrapolaci&oacute;n de las tendencias actuales) y el escenario 2, un escenario &ldquo;tecno-optimista&rdquo; con fuerte desarrollo de alternativas como los veh&iacute;culos h&iacute;bridos, el&eacute;ctricos y de gas, combustibles l&iacute;quidos extra&iacute;dos del gas y el carb&oacute;n y una fuerte apuesta por la eficiencia. Se puede ver que, incluso en el escenario m&aacute;s optimista, las curvas de energ&iacute;a disponible y demanda para el transporte dejan de coincidir antes de 2020 (figura 4). No llegamos a tiempo de evitar el declive del petr&oacute;leo en esta d&eacute;cada porque las alternativas no est&aacute;n creciendo al ritmo necesario.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ve claramente que el papel de la energ&iacute;a nuclear es irrelevante. Por una parte, no es una energ&iacute;a cr&iacute;tica, ya que apenas proporciona el 6% de la energ&iacute;a comercial consumida y s&oacute;lo se utiliza para el sector que menos problemas tiene (la electricidad). Por otra parte, un desarrollo a gran escala de la actual energ&iacute;a de fisi&oacute;n encontrar&iacute;a pronto el l&iacute;mite del agotamiento de las reservas de uranio; adem&aacute;s, tecnolog&iacute;as como la fusi&oacute;n o las llamadas nucleares de cuarta generaci&oacute;n no se prev&eacute; que puedan estar en el mercado en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas y, por ello, no entran dentro de nuestro horizonte temporal del estudio.
    </p><p class="article-text">
        El modelo tambi&eacute;n nos muestra que en el sector de la electricidad los problemas son menos acuciantes, ya que el declive del carb&oacute;n es un poco m&aacute;s tard&iacute;o y existen tecnolog&iacute;as renovables con potenciales de desarrollo importante (figura 5). Todav&iacute;a estar&iacute;amos a tiempo de sustituir buena parte del consumo de electricidad mundial con energ&iacute;as renovables, pero para ello deber&iacute;amos comenzar a invertir en esta d&eacute;cada y, al no ser el el&eacute;ctrico un sector problem&aacute;tico en estos momentos, corremos el peligro de no realizar las inversiones necesarias.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo ello, el modelo tambi&eacute;n muestra que el cambio clim&aacute;tico no deja de ser un problema. Aunque algunos de los peores escenarios de emisiones previstos por el IPCC no son compatibles con los l&iacute;mites de los combustibles f&oacute;siles, s&iacute; existen escenarios muy preocupantes que lo son.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados que hemos obtenido con este modelo dibujan un panorama mucho m&aacute;s sombr&iacute;o del que suele presentarse en los medios de comunicaci&oacute;n y, probablemente, del que la mayor parte de las personas tienen en mente (incluso m&aacute;s pesimista que el que ten&iacute;amos nosotras/os antes de realizar el estudio). Aunque ning&uacute;n modelo es un or&aacute;culo ni debe ser tomado como tal, los modelos son herramientas muy &uacute;tiles para mostrar aspectos que quedan ocultos entre la abundancia de datos. Es posible que las fechas y datos concretos que prevemos var&iacute;en debido a los errores que todo estudio lleva consigo, pero ello cambia muy poco las conclusiones b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Los datos cient&iacute;ficos apuntan a que, en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, el continuo crecimiento del consumo de energ&iacute;a que hemos disfrutado desde mediados del siglo XVIII se va a acabar. Vamos a tener que realizar una gran transici&oacute;n hacia una sociedad que no dependa de los combustibles f&oacute;siles y cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos/as estamos alertando de que &eacute;sta no va a poder basarse &uacute;nicamente en cambios tecnol&oacute;gicos. En esta misma d&eacute;cada, para poder reaccionar frente al pico del petr&oacute;leo, vamos a tener que emplear herramientas de todo tipo: sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, etc., medidas que casan muy mal con nuestra econom&iacute;a de mercado y que van a requerir importantes niveles de conciencia ciudadana y voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La crisis energ&eacute;tica es uno de los problemas m&aacute;s importantes a los que nos enfrentamos y no podemos esperar a que la escasez de energ&iacute;a sea evidente para empezar a solucionarlo. Si esperamos unos a&ntilde;os hasta estar completamente seguros de que las predicciones de los ge&oacute;logos se cumplen, nos encontraremos en un escenario de energ&iacute;a escasa, crisis econ&oacute;mica y conflictos por los recursos en el cual ser&aacute; muy complicado invertir en tecnolog&iacute;a y emprender medidas colectivas. Debemos empezar la transici&oacute;n energ&eacute;tica ahora. Al fin y al cabo, si nos adelantamos y realmente hubiera m&aacute;s energ&iacute;a f&oacute;sil de lo que los cient&iacute;ficos decimos, es muy poco lo que perdemos; pero, si llegamos tarde, el resultado ser&aacute;, sin duda, catastr&oacute;fico.
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                </figure><p class="article-text">
        Figura 4: Estimaciones de la energ&iacute;a de diversas fuentes disponible para el transporte comparadas con la demanda bajo dos escenarios: BAU, que extrapola las tendencias actuales, y escenario 2, con fuerte desarrollo de las alternativas tecnol&oacute;gicas (Fuente: Capell&aacute;n-P&eacute;rez, I. y col.&nbsp;<a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360544214011219" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fossil fuel depletion and socio-economic scenarios: An integrated approach.</a> Energy, Volume 77, 1 December 2014, Pages 641&ndash;666 2014).
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                </figure><p class="article-text">
        Figura5: Estimaciones de la energ&iacute;a de diversas fuentes para la generaci&oacute;n de electricidad comparadas con la demanda bajo dos escenarios: BAU, que extrapola las tendencias actuales, y escenario 2, con fuerte desarrollo de las alternativas tecnol&oacute;gicas (Fuente: Capell&aacute;n-P&eacute;rez, I. y col. <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360544214011219" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fossil fuel depletion and socio-economic scenarios: An integrated approach. </a>Energy, Volume 77, 1 December 2014, Pages 641&ndash;666 2014).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-energetica-peak-oil-transicion-energetica_132_4425804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2015 20:03:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿De cuánta energía podremos disponer realmente?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Debates en torno al decrecimiento: por favor, toquemos tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-ecologismo-y-socialismo-modelo-economico-movilidad_132_4571012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da65bfd8-3e2c-45ac-a143-86f05ebfbcb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Debates en torno al decrecimiento: por favor, toquemos tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una lástima que “ecologistas” y “socialistas” no estemos todavía convergiendo en un discurso único y mucho más detallado sobre las soluciones económicas que proponemos.</p><p class="subtitle">Ni el socialismo puede ignorar los serios estudios físicos, ingenieriles y geológicos que se presentan desde los círculos ecologistas, ni podemos avanzar sin un discurso político elaborado, como el que posee el socialismo.</p><p class="subtitle">Socialismo y ecologismo deberían ser las dos patas con las que caminemos para conseguir una sociedad justa y además acorde con los límites del planeta.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses se ha generando un cierto debate entre economistas cr&iacute;ticos y personas afines a las tesis del decrecimiento, que recientemente se ha visto reavivado con la publicaci&oacute;n del Manifiesto &Uacute;ltima Llamada. Este di&aacute;logo entre las posiciones &ldquo;socialistas&rdquo; -con su objetivo de justicia social-, y las &ldquo;ecologistas&rdquo; -con su preocupaci&oacute;n por los l&iacute;mites del planeta- es, sin duda, uno de los retos intelectuales m&aacute;s necesarios en este principio de siglo. Sin embargo, da la impresi&oacute;n de que se est&aacute; llegando a un callej&oacute;n sin salida, puesto que las posiciones se vuelven cada vez m&aacute;s enconadas sin que se avance ni se aporten reflexiones valiosas.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que en este debate buena parte de las discusiones son sem&aacute;nticas, pues cuando unos y otros hablan de <em>energ&iacute;a</em>, <em>crecimiento</em> o <em>modelo productivo</em>, no parece que entiendan siquiera las mismas cosas.  Creo que ser&iacute;a muy positivo que hici&eacute;ramos un esfuerzo por dejar de lado los t&eacute;rminos generales y  bajar  a debatir aspectos concretos y, sobre todo, dar ejemplos espec&iacute;ficos que nos permitan avanzar en el an&aacute;lisis de la realidad y las salidas a la crisis ecol&oacute;gico-econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, ante la crisis energ&eacute;tica que vivimos se habla de crecer econ&oacute;micamente a base de sustituir actividades intensivas en el uso de la energ&iacute;a por otras, lo cual es, obviamente, muy interesante. Sin embargo, esto que es obvio como generalidad, se vuelve una cuesti&oacute;n mucho m&aacute;s relativa cuando descendemos a los casos concretos.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos, por ejemplo, el caso del sector del autom&oacute;vil. Actualmente el 4% del PIB espa&ntilde;ol se est&aacute; destinando a pagar las importaciones de petr&oacute;leo. Para evitar esta sangr&iacute;a (que no tiene visos de mejorar debido al fen&oacute;meno del pico del petr&oacute;leo) podemos pensar en varias opciones.
    </p><p class="article-text">
        Podemos seguir con el modelo actual. Esto nos llevar&iacute;a a que los ciudadanos destinasen cada vez un porcentaje mayor de su sueldo a comprar gasolina, con lo cual el consumo de otros bienes se detraer&iacute;a. Tambi&eacute;n se vender&iacute;an menos veh&iacute;culos y es probable que disminuyeran los puestos de trabajo en la industria del autom&oacute;vil. Muchas personas se ver&iacute;an marginadas al no poder tener un coche, ni tampoco otras alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Podemos, tambi&eacute;n, intentar la sustituci&oacute;n tecnol&oacute;gica, apostando por el veh&iacute;culo el&eacute;ctrico. Esto beneficiar&iacute;a  a la industria del autom&oacute;vil  y aumentar&iacute;a la demanda de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, que podr&iacute;a ser renovable. Desgraciadamente los datos nos est&aacute;n diciendo que los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos actualmente tienen prestaciones muy inferiores (15 veces menos acumulaci&oacute;n de energ&iacute;a, lo que se traduce en mucha menor autonom&iacute;a  y mala relaci&oacute;n prestaciones/precio). Quiz&aacute; dentro de unas d&eacute;cadas se descubra algo mejor pero, de momento, no tenemos esa opci&oacute;n y es in&uacute;til enga&ntilde;arse con fantas&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; hacemos? &iquest;Subvencionamos los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos a base de recortar en otras partidas como el transporte p&uacute;blico? &iquest;Hacemos que los trabajadores empobrecidos paguen impuestos para los coches el&eacute;ctricos de los m&aacute;s pudientes? Ya hemos subvencionado cada veh&iacute;culo el&eacute;ctrico con 5.500 euros y siguen sin venderse masivamente. Esta opci&oacute;n de cambiar un veh&iacute;culo por otro y seguir creciendo  puede parecer muy atractiva, pero los datos tecnol&oacute;gicos nos muestran que es una v&iacute;a muerta.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos otra opci&oacute;n, y es la que defender&iacute;a el movimiento por el decrecimiento. Podemos cambiar el modelo de movilidad penalizando la compra de veh&iacute;culos y fomentando el uso de la bicicleta. Esto permitir&iacute;a que los ciudadanos tuvieran una forma de moverse barata y eficaz, especialmente atractiva para los menos pudientes, pero no hay que olvidar que se perder&iacute;an puestos de trabajo en el sector del autom&oacute;vil (m&aacute;s que en la primera opci&oacute;n). Por otra parte el dinero no destinado a gasolina se podr&iacute;a emplear en otros consumos que generar&iacute;an otro tipo de puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; soluci&oacute;n es mejor? Ninguna de ellas es buena y solamente podemos escoger la menos mala. Para ello tenemos que echar mano de los datos que nos permitan saber d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites tecnol&oacute;gicos y cu&aacute;ntos empleos se pierden en cada caso, y despu&eacute;s discutir nuestras prioridades &eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Estos debates sobre aspectos concretos son los que deber&iacute;amos estar formulando ya. Deber&iacute;amos empezar a pensar qu&eacute; hacemos con la industria del autom&oacute;vil, la agricultura, la construcci&oacute;n, o el turismo, a la luz de la crisis energ&eacute;tica.  Adem&aacute;s, es imprescindible que la discusi&oacute;n se mueva dentro del conocimiento de la realidad tecnol&oacute;gica, porque el hecho de que los recursos naturales y la energ&iacute;a f&iacute;sica son finitos no es cuestionable; y el estado de  la tecnolog&iacute;a y sus posibilidades a corto plazo tampoco es discutible: es lo que hay. Es importante bajar a estos sectores concretos porque s&oacute;lo as&iacute; podemos ver si las restricciones energ&eacute;ticas y la falta de sustituci&oacute;n tecnol&oacute;gica van a hacer que los consumidores dejen de comprar coches, viviendas, viajes o clases de ingl&eacute;s,&hellip;o no.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido trabajos como los que Alfonso Sanz, Pilar Vega y Miguel Mateos acaban de presentar sobre las <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article28625.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuentas ecol&oacute;gicas del transporte en Espa&ntilde;a</a> son vitales, porque nos permiten poner sobre la mesa los n&uacute;meros de las variables f&iacute;sicas de un sector, que, adem&aacute;s va a ser especialmente castigado por la crisis energ&eacute;tica en esta misma d&eacute;cada, como ponen de manifiesto nuestros <a href="http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=2216" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>.  
    </p><p class="article-text">
        Cada vez estoy m&aacute;s convencida de que los economistas ecol&oacute;gicos tienen raz&oacute;n cuando argumentan que tenemos que volver a medir la econom&iacute;a en t&eacute;rminos de variables f&iacute;sicas como la energ&iacute;a, los puestos de trabajo, los kilos de minerales o los servicios prestados. Medir las cosas en unidades monetarias nos distrae y nos puede llevar a enga&ntilde;os. Ahora mismo, por ejemplo, el consumo de petr&oacute;leo en Espa&ntilde;a es un 23% menor que en 2007 y, sin embargo, el PIB espa&ntilde;ol apenas ha ca&iacute;do, luego estamos generando el mismo PIB con menos energ&iacute;a. &iquest;Se debe a que tenemos una sociedad m&aacute;s capaz de generar actividad econ&oacute;mica, empleo y bienestar con menos energ&iacute;a? No, en absoluto. Lo que estamos haciendo es cultivar la desigualdad: algunos siguen aumentando sus beneficios monetarios, pero muchos ciudadanos dejan de consumir porque no tienen ni siquiera lo necesario para calentar su casa. No es esa, desde luego, la eficiencia energ&eacute;tica que queremos ni lo que defienden los partidarios del &ldquo;decrecimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una l&aacute;stima que &ldquo;ecologistas&rdquo; y &ldquo;socialistas&rdquo; no estemos todav&iacute;a convergiendo en un discurso &uacute;nico y mucho m&aacute;s detallado sobre las soluciones econ&oacute;micas que proponemos.  Porque, si bien es interesante desarrollar experiencias colectivas que permitan vivir mejor con menos, como las que proponen los partidarios del decrecimiento, no es menos cierto que tambi&eacute;n hay que cambiar las relaciones de poder para que estos experimentos puedan convertirse en alternativas a gran escala.
    </p><p class="article-text">
        Ni el socialismo puede ignorar los serios estudios f&iacute;sicos, ingenieriles y geol&oacute;gicos que se presentan desde los c&iacute;rculos ecologistas, ni podemos avanzar sin un discurso pol&iacute;tico elaborado, como el que posee el socialismo. Socialismo y ecologismo deber&iacute;an ser las dos patas con las que caminemos para conseguir una sociedad justa y adem&aacute;s acorde con los l&iacute;mites del planeta. Cualquier alternativa que s&oacute;lo contemple uno de estos objetivos es ingenua y tambi&eacute;n indeseable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Mediavilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-ecologismo-y-socialismo-modelo-economico-movilidad_132_4571012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2014 18:40:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Debates en torno al decrecimiento: por favor, toquemos tierra]]></media:title>
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