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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Aristu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_aristu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Aristu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un hombre bueno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/hombre-bueno_132_12972899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a57d19a-7ba3-4919-b239-66d1bed3693b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hombre bueno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Orlando era antifascista de manera coherente con quien nació en la casa y el momento en que lo hizo, rodeado de referencias partisanas y forzado a la emigración urbana para no morirse de hambre. En sus últimos años comentaba con tristeza la dificultad compartida por reconocer “dirigentes de izquierdas que hablaran y vivieran como personas de izquierdas”</p><p class="subtitle">“Ahora y siempre, resistencia”: de la liberación de Italia del fascismo hace 75 años a la lucha europea contra el coronavirus
</p></div><p class="article-text">
        El pasado 15 de enero en la ciudad de G&eacute;nova falleci&oacute; Orlando Leva. Durante cincuenta a&ntilde;os fue recepcionista en un hotel que trata de mantener el esplendor de siglos pasados frente al mar. En sus &uacute;ltimos paseos por las calles y caf&eacute;s del barrio de Pegli camareros, comerciantes y polic&iacute;as saludaban con respeto a ese anciano que, de alguna manera, se desped&iacute;a de sus vidas con honestidad y sin alharacas. Quien vivi&oacute; modesta y dignamente sus d&iacute;as sab&iacute;a decir adi&oacute;s sin llamar innecesariamente la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Orlando naci&oacute; en el seno de una humilde familia piamontesa, en el que los alimentos se valoran por su estrecha relaci&oacute;n con el medio del que proceden y el trabajo que conlleva su recogida y conserva se reconoce y respeta. En los hogares por los que pas&oacute; Orlando, como en tantos otros de mujeres y hombres de pueblos de todo el mundo, cada objeto arrastra una historia material y personal que explica su ubicaci&oacute;n definitiva. Si de joven emigraste a otro pa&iacute;s y descubriste el t&eacute; de los descansos en jornadas maratonianas, la tetera ocupar&aacute; su sitio en la estanter&iacute;a principal, como la colecci&oacute;n de sellos que durante d&eacute;cadas se recog&iacute;a de clientes extranjeros hasta componer un mapamundi que dar&iacute;a para manual de historia geopol&iacute;tica del siglo XX.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Orlando nació en el seno de una humilde familia piamontesa, en el que los alimentos se valoran por su estrecha relación con el medio del que proceden y el trabajo que conlleva su recogida y conserva se reconoce y respeta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En estos tiempos en los que se fabrican muebles de quita y pon y hay plantas de pl&aacute;stico para no regar, el sal&oacute;n en el que cenaba Orlando acumulaba&nbsp;historias de vidas familiares ya caducas, en un empe&ntilde;o obrero por resguardar tambi&eacute;n la memoria de las vidas propias, dignas de recuerdo. Como las recetas de la abuela, o los platos conocidos y admirados en los viajes que la vida pudo regalar. En su mesa, cada especia o tipo de cocci&oacute;n de un alimento se narraba con delicadeza y respeto por la persona que, a&ntilde;os atr&aacute;s, se la hab&iacute;a trasladado a &eacute;l. Memoria oral, vindicaci&oacute;n de lo concreto, placer sin estipendio. 
    </p><p class="article-text">
        Orlando era antifascista de manera coherente con quien naci&oacute; en la casa y el momento en que lo hizo, rodeado de referencias partisanas y forzado a la emigraci&oacute;n urbana para no morirse de hambre. Orlando era comunista a la italiana, nost&aacute;lgico de un momento en el que se supo mayor&iacute;a y roz&oacute; el gobierno de su pa&iacute;s junto a millones de hombres y mujeres que amaban a Enrico Berlinguer. Viv&iacute;a con Pilar de su discreta pensi&oacute;n en un apartamento de alquiler y apreciaba el hecho de que el &uacute;nico hijo hubiese podido hipotecarse para tener un piso en propiedad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En sus últimos años comentaba con tristeza la dificultad compartida por reconocer “dirigentes de izquierdas que hablaran y vivieran como personas de izquierdas”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os comentaba con tristeza la dificultad compartida por reconocer &ldquo;dirigentes de izquierdas que hablaran y vivieran como personas de izquierdas&rdquo;, y soportaba a duras penas el avance de extremas derechas reconocibles fuera cual fuera la lengua en la que hablaran. Orlando era un hombre bueno, sin matices. Quiz&aacute;s, a estas alturas del desconcierto en el que vivimos, esa debiera ser la primera etapa de nuestra pr&oacute;xima victoria. Empezar por reconocer entre nosotros qu&eacute; valores primarios (solidaridad, humildad, honestidad, austeridad) quisimos que caracterizaran nuestro relato de clase. Yo lo tengo claro: con hombres y mujeres como Orlando, ninguna diferencia de partida aguanta un pase y ninguna apuesta que no sea la de unidad se sostiene. Unidad.
    </p><p class="article-text">
        Orlando Leva era mi t&iacute;o. Mis hijas rallan la nuez moscada sobre la salsa de almendras como &eacute;l les ense&ntilde;&oacute; una noche de verano, y mi hijo conserva parte de su colecci&oacute;n de sellos hist&oacute;ricos en su dormitorio, bajo una bandera republicana. Nuestra memoria ser&aacute;, en buena medida, la que un d&iacute;a fue suya. Hagamos el resto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Aristu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/hombre-bueno_132_12972899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 04:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un hombre bueno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituarios,Antifascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que nadie se aburra de nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/nadie-aburra_132_10755252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/108d69d3-f764-49c9-90b4-2ef7a0fb91df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que nadie se aburra de nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esas personas acudieron a votar con sentido de responsabilidad, priorizando lo importante sobre lo accesorio. No están de acuerdo en muchas cosas, pero sí en las importantes. Saben cuáles son</p></div><p class="article-text">
        Que nadie se aburra de nosotros. Como idea, puede parecer b&aacute;sica, pero hay momentos en los que toca aunar esfuerzos en torno a aquellos valores que puedan generar una sensaci&oacute;n compartida de responsabilidad. Y atravesamos una etapa hist&oacute;rica en la que toca ser responsables. Y fiables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un riesgo cierto, evidente, de retroceso en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos. La consolidaci&oacute;n de una apuesta a las bravas por parte de las derechas -extremas o extremadas- para recuperar el poder evoluciona hacia par&aacute;metros cada vez m&aacute;s alejados del marco institucional y democr&aacute;tico. Podr&iacute;amos ahondar en las diversas razones que explican este fen&oacute;meno, ya sean aquellas que se imbrican en la escasa tradici&oacute;n democr&aacute;tica del reaccionarismo espa&ntilde;ol, la debilidad de nuestro propio artefacto institucional necesitado de consensos para su renovaci&oacute;n, o las que superan nuestra realidad cercana y se relacionan con lo que est&aacute; pasando allende nuestras fronteras. Todo suma en un retrato de &eacute;poca que invita a pocas certezas y que requiere de an&aacute;lisis algo m&aacute;s complejos que los acostumbrados en un mundo proyectado en torno a la inmediatez, la desconfianza hacia el matiz y la escasa altura de miras.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; escrito c&oacute;mo nuestras sociedades gestionar&aacute;n, con herramientas al uso y un afloramiento de emociones permanente, el momento presente. Los procesos hist&oacute;ricos siempre se han desenvuelto en torno a conflictos de intereses contrapuestos, pero quiz&aacute;s en el momento actual la diversidad de conflictos y su simultaneidad hacen a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil su comprensi&oacute;n. Hay transformaciones de enorme trascendencia en marcha &ndash;clim&aacute;tica, tecnol&oacute;gica, demogr&aacute;fica, etc- y todas son simult&aacute;neas y se interrelacionan. Esto incrementa el riesgo de que aumenten las brechas de desigualdad entre unos y otras, y se intensifican las sensaciones de desamparo, incertidumbre, fragilidad&hellip;y desafecci&oacute;n ante lo que no funciona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La desafección democrática avanza fruto de este desorden planificado, proyectado de forma cotidiana con recursos y herramientas poderosas, y no está escrito hasta dónde lo hará</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y ah&iacute; se ubica el mayor asidero para aquellos proyectos pol&iacute;ticos de involuci&oacute;n que, aprovechando el sinf&iacute;n de descontentos acumulados en las percepciones de cada cual, presenta una oferta atractiva y demoledora en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos. Se selecciona, as&iacute;, cu&aacute;les de los colectivos agredidos pasan a ser amenazas para el resto; se reescriben los hitos de conquista democr&aacute;tica que dieron sentido digno a nuestra historia presente para implantar un estado de opini&oacute;n que solo admite como posible aquello que concuerda con su proyecto pol&iacute;tico; se deslegitima el funcionamiento ordinario de las instituciones, de los mecanismos y procedimientos democr&aacute;ticos cuando estos no obedecen al &uacute;nico relato permisible. Y funciona. La desafecci&oacute;n democr&aacute;tica avanza fruto de este desorden planificado, proyectado de forma cotidiana con recursos y herramientas poderosas, y no est&aacute; escrito hasta d&oacute;nde lo har&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y nosotros qu&eacute;. La capacidad de cooptar descontentos precisa de la falta de propuestas veraces y aglutinantes al otro lado. Mucho del vac&iacute;o de alternativas -por m&aacute;s que las haya y bien diversas unas de otras- pasa por la percepci&oacute;n habitual de que las propuestas pol&iacute;ticas hablan de forma sesgada o incomprensible de lo que cada cual sufre en su entorno, lo cual evidencia cierta incapacidad para interpretar qu&eacute; est&aacute; pasando. 
    </p><p class="article-text">
        No pocas veces se advierte que los sujetos sociales llamados a organizar la alternativa -transformar la frustraci&oacute;n en ilusi&oacute;n participada- invierten mayor energ&iacute;a en disputar el control de espacios ya de por s&iacute; limitados que en fraguar consensos imprescindibles. La mayor&iacute;a de las personas que potencialmente desean poner algo de su parte al servicio de una causa com&uacute;n cuenta para ello con recursos escasos -temporales, econ&oacute;micos, propositivos- y la sensaci&oacute;n de fiasco que a veces pueden provocar las contiendas corporativas acaban por agotar a cualquiera. La gente ya atraviesa de forma cotidiana un sinf&iacute;n de adversidades para llevar adelante una vida digna, sus preocupaciones requieren de un contexto ilusionante, amable y franco para poder desenvolverse hacia la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente común, maltratada durante años de austericidio y múltiples sinsabores acumulados, acudió a votar contra pronóstico para lanzar un mensaje de doble significado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se pide gran cosa, cierto sentido de responsabilidad compartida para disputar una etapa hist&oacute;rica en la que nos jugamos mucho de lo importante y casi nada de lo accesorio. Hace apenas un cuatrimestre se produjo un fen&oacute;meno electoral de enorme significado pol&iacute;tico. La gente com&uacute;n, maltratada durante a&ntilde;os de austericidio y m&uacute;ltiples sinsabores acumulados, acudi&oacute; a votar contra pron&oacute;stico para lanzar un mensaje de doble significado. La lectura m&aacute;s evidente, la del rechazo y temor a que este cambio de &eacute;poca sea gobernado por la opci&oacute;n reaccionaria, cuya apuesta por extremar sus discursos ha sido ya presentada abiertamente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una lectura tambi&eacute;n necesaria, que interpela la sutil necesidad de hacer pol&iacute;tica con altura de miras. Durante estos a&ntilde;os ha habido muchas personas, protagonistas de vidas precarias, cuyos trabajos -remunerados o no- se visualizaron como esenciales para la vida. Muchas de esas personas se han sentido protagonistas del Bolet&iacute;n Oficial del Estado por vez primera en sus pu&ntilde;eteras pero muy dignas vidas. Esas personas acudieron a votar con sentido de responsabilidad, priorizando lo importante sobre lo accesorio. No est&aacute;n de acuerdo en muchas cosas, pero s&iacute; en las importantes. Saben cu&aacute;les son. Detestan el ruido, porque imposibilita la versi&oacute;n pol&iacute;tica de la que depende su bienestar futuro. Su paciencia es finita, y el riesgo enorme.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Aristu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/nadie-aburra_132_10755252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Dec 2023 20:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que nadie se aburra de nosotros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Políticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Precariedad laboral y salud, la contabilidad extracontable de la reforma laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/precariedad-laboral-contabilidad-extracontable-reforma_132_1814339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2047305-2299-48cd-9b74-9baecea84d67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Precariedad laboral y salud, la contabilidad extracontable de la reforma laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A medida que se implantan determinadas formas de trabajo y se consolidan las</p><p class="subtitle">condiciones precarizantes</p><p class="subtitle">, los indicadores de salud empeoran</p></div><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s se viene sufriendo, y mucho, las consecuencias dram&aacute;ticas de un proyecto pol&iacute;tico neoliberal que ha venido consolidando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os cambios culturales importantes y que, aprovechando las especiales circunstancias del contexto de crisis econ&oacute;mica, intensific&oacute; un programa reformista de enorme calado ideol&oacute;gico. El mundo del trabajo se ha visto especialmente enmendado por esta apuesta pol&iacute;tica, especialmente por la v&iacute;a de una reforma laboral en serie que constituy&oacute; una agresi&oacute;n sin precedentes a los derechos conquistados por la poblaci&oacute;n trabajadora, perjudicando los intereses de la mayor&iacute;a social y damnificando de forma especialmente cruenta a j&oacute;venes y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Poco se ha dicho sobre los efectos que la precarizaci&oacute;n del trabajo en nuestro pa&iacute;s tiene para la salud, la de quienes trabajan y la de quienes conviven con ellos. A qu&eacute; y quienes nos referimos: est&aacute;n en situaci&oacute;n de desempleo o salen y entran en ella de forma intermitente y peri&oacute;dica; trabajan en condiciones de temporalidad, jornadas parciales involuntarias y desarrollan tareas inferiores a su nivel formativo; se ven obligados a asumir la condici&oacute;n de falso aut&oacute;nomo o aut&oacute;nomo dependiente; se ganan la vida en la informalidad o la econom&iacute;a sumergida; echan largas jornadas que no les alcanzan para apenas llegar a fin de mes, trabajan sin salir de la pobreza, etc.
    </p><p class="article-text">
        El componente de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n que conlleva una relaci&oacute;n laboral conflictiva como es la laboral se intensifica hasta hacernos mucho m&aacute;s vulnerables bajo este nuevo paradigma de precariedad laboral que nos quieren imponer. No es una particularidad de tal o cual colectivo, aunque se cebe m&aacute;s en j&oacute;venes, mujeres e inmigrantes, sino que hablamos de una apuesta por configurar un modelo estructural que va extendi&eacute;ndose cada d&iacute;a. Una apuesta de futuro. Y la salud nos va en ello.
    </p><h3 class="article-text">Factores de riesgo relacionados con el trabajo</h3><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, y gracias a una intensa labor de denuncia y sensibilizaci&oacute;n acerca de las condiciones de trabajo del colectivo de camareras de piso en hoteles, mucha gente supo que estas mujeres padecen de forma general trastornos musculoesquel&eacute;ticos que les obligan a automedicarse para acudir a cumplir su intensa jornada a cambio de muy bajos salarios, y que muchas sufren episodios depresivos de forma recurrente. Podemos ampliar el objeto de estudio. Qu&eacute; pasar&iacute;a si seguimos preguntando en otros sectores. Cu&aacute;ntas personas experimentan de forma habitual estr&eacute;s en su trabajo y presentan cuadros sintom&aacute;ticos de insomnio, cansancio y dolor cr&oacute;nico, trastornos de salud mental, mayor colesterol sangu&iacute;neo, aumento de presi&oacute;n arterial, de peso corporal, complicaciones cardiovasculares, peor estado de salud autopercibida, etc. En su mayor parte estos s&iacute;ntomas se relacionan con factores de riesgo relacionados con el trabajo y las condiciones en que se desempe&ntilde;a, y son riesgos que persisten en el tiempo y acaban por cronificarse.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se implantan determinadas formas de trabajo y se consolidan las <em>condiciones precarizantes</em>, los indicadores de salud empeoran: las personas con contratos temporales tienen 2,5 veces mayor riesgo de sufrir un accidente mortal en el trabajo que quienes tienen un puesto estable, 3 veces m&aacute;s en el caso de accidentes no mortales. Esto obedece a diversas razones: se les asignan tareas de mayor peligrosidad por la v&iacute;a de la externalizaci&oacute;n y subcontrataci&oacute;n, reciben menos formaci&oacute;n en materia de prevenci&oacute;n de riesgos, se reduce la organizaci&oacute;n sindical y aumenta el miedo a reclamar medidas y equipos de protecci&oacute;n; se extienden fen&oacute;menos como el del presentismo: personas que acuden enfermas a trabajar por miedo a perder, de nuevo, el empleo, incrementando el riesgo de accidente.
    </p><p class="article-text">
        La propia situaci&oacute;n de desempleo conlleva perjuicios para la salud: paraliza carreras profesionales y genera miedo por un futuro incierto, reduce la autoestima personal e incrementa el riesgo de padecer depresi&oacute;n y enfermedades cardiovasculares, adem&aacute;s de aumentar el consumo de drogas y alcohol; en suma, un problema de salud p&uacute;blica que se padece en mayor medida en &ldquo;barrios obreros&rdquo;&nbsp; y en colectivos poblacionales como el de madres solas con hijos o inmigrantes.&nbsp; La desmoralizaci&oacute;n y sufrimiento que soporta una persona que pierde su empleo se suma a la pobreza, la desesperaci&oacute;n y puede desembocar en casos de violencia familiar. Seg&uacute;n cada vez m&aacute;s numerosos estudios cient&iacute;ficos, las personas desempleadas mueren antes (hasta un 20% m&aacute;s en alg&uacute;n estrato social), enferman con mayor frecuencia y padecen m&aacute;s trastornos psicol&oacute;gicos (5 veces m&aacute;s riesgo de peor estado de salud mental), practican peores estilos y h&aacute;bitos de vida en general.
    </p><h3 class="article-text">Inseguridad laboral cr&oacute;nica</h3><p class="article-text">
        Qu&eacute; decir de quienes trabajan fuera del &aacute;mbito formal, en esa enorme bolsa de actividad econ&oacute;mica sumergida que les sit&uacute;a en condiciones de especial vulnerabilidad, peores salarios y ninguna protecci&oacute;n. Cada a&ntilde;o sorprende el n&uacute;mero de accidentes laborales que sufren personas que desempe&ntilde;aban su actividad fuera de cualquier &aacute;mbito regulado.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro generalizado de las condiciones de trabajo va a seguir extendiendo, cada d&iacute;a, a m&aacute;s sectores productivos y colectivos si no se le pone coto a este nuevo paradigma. Se sit&uacute;a a cada vez m&aacute;s personas en un estado de inseguridad laboral cr&oacute;nica que acaba por perjudicar su estado de salud f&iacute;sico y mental. Por ejemplo, la capacidad adquirida por el empleador de distribuir de forma irregular la jornada, modificando turnos u obligando a alargar jornadas provoca importantes secuelas: m&aacute;s fatiga dentro y fuera del trabajo, trastornos del sue&ntilde;o, dificultades para conciliar con nuestra vida personal y familiar, lo que provoca un incremento de accidentes, m&aacute;s y nuevas enfermedades laborales, y m&aacute;s riesgo de muerte prematura. Por no hablar de la violencia que genera en el entorno social y familiar, adem&aacute;s de incidir de forma negativa sobre las tasas de intentos de suicidio (en Andaluc&iacute;a tras el inicio de la crisis se multiplic&oacute; por cuatro la tasa de intentos de suicidio, de forma especial en la franja de edad entre 35 y 54 a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        El estado general de salud de un pa&iacute;s se determina por diversos factores, muchos de ellos de orden social y econ&oacute;mico: pol&iacute;ticas sociales, distribuci&oacute;n justa de riqueza, nivel educativo, condiciones de trabajo, seguridad alimentaria, vivienda, transporte, justicia ambiental, etc. Espa&ntilde;a se ha situado ya en el <em>top ten</em> de pa&iacute;ses con mayor nivel de desigualdad de nuestro entorno, as&iacute; que podemos dar por seguro que nuestra salud p&uacute;blica sufrir&aacute; un deterioro grave y persistente que se prolongar&aacute; a&nbsp; las pr&oacute;ximas generaciones. Si no se ponen en pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas eficaces, integrales, que pongan freno a esa forma intensa de dominaci&oacute;n basada en &ldquo;<em>un estado generalizado y permanente de inseguridad</em>&rdquo;, intuimos c&oacute;mo ser&aacute; nuestra salud futura.
    </p><p class="article-text">
        (( Este art&iacute;culo recoge una obsesi&oacute;n personal, la de denunciar una multitud de situaciones laborales que a diario deterioran o acaban con&nbsp; la salud y la vida de cada vez m&aacute;s personas en este pa&iacute;s, tambi&eacute;n con su libertad y capacidad de participaci&oacute;n democr&aacute;tica desde su condici&oacute;n de trabajador o trabajadora. Es una obsesi&oacute;n comprendida en un proyecto colectivo, la de la organizaci&oacute;n sindical &ndash;Comisiones Obreras&mdash; que comparto junto a mujeres y hombres ejemplares, de quienes se aprende cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n es fruto de lecturas apasionadas de gente muy valiosa como Joan Benach, Marcelo Amable o Fernando G. Benavides. Gracias mil )).&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>Carlos Aristu Ollero, secretario de Acci&oacute;n Sindical de CCOO de Sevilla.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Aristu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/precariedad-laboral-contabilidad-extracontable-reforma_132_1814339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Nov 2018 22:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Precariedad laboral y salud, la contabilidad extracontable de la reforma laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una política del trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politica-trabajo_132_3987883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es clave situar la cuestión del trabajo en el centro de cualquier discurso que aspire a convertirse en alternativa política para este país</p></div><p class="article-text">
        Es un hecho constatable la escasa atenci&oacute;n prestada en la mayor parte de los programas, campa&ntilde;as y discursos a la cuesti&oacute;n del trabajo. Esta conflictiva dimensi&oacute;n del ser humano ha acabado por ser casi invisible -hay excepciones para todo- en la esfera pol&iacute;tica. Pareciera que la desvalorizaci&oacute;n social del trabajo que desde hace a&ntilde;os ven&iacute;a construy&eacute;ndose desde diferentes sectores del arco ideol&oacute;gico hubiese encontrado acomodo tambi&eacute;n en el &aacute;mbito del proyecto pol&iacute;tico, donde se fragua buena parte de la alternancia -no s&oacute;lo parlamentaria- de cualquier sociedad. No me refiero a disputar si tal o cual estad&iacute;stica de empleo merece una valoraci&oacute;n positiva o negativa, sino de conferir al trabajo un papel vertebrador sobre el que generar oportunidades de cambio y mejorar las condiciones de vida de la gente. Hacer pol&iacute;tica del trabajo, desde la reformulaci&oacute;n necesaria de muchos planteamientos tradicionales, o abandonarse a la cr&iacute;tica destructiva de todo aquello que pueda oler a viejo discurso de clases. Como siempre recuerda Vicen&ccedil; Navarro, antiguo no es sin&oacute;nimo de anticuado.
    </p><p class="article-text">
        Son leg&iacute;timas, tan razonadas como discutibles, las propuestas pol&iacute;ticas que sit&uacute;an los escenarios de emancipaci&oacute;n social del futuro en esquemas ajenos a la dimensi&oacute;n laboral. En cualquier caso, en un escenario como el actual, con una tasa de pobreza y exclusi&oacute;n social que roza el 30% de la poblaci&oacute;n y 740.000 hogares sin ingresos, conviene no obviar la evidencia de que lo que precisa la mayor&iacute;a de la gente es poder optar a un empleo con el que ganarse la vida dignamente.
    </p><p class="article-text">
        Situar el trabajo como eje central de cualquier discurso de alternancia pol&iacute;tica es clave por diversas razones. En primer lugar, porque tener un empleo remunerado sigue siendo el principal instrumento para evitar la exclusi&oacute;n social y poder aspirar al desarrollo de una vida digna con satisfacci&oacute;n de las necesidades materiales m&aacute;s perentorias -la mayor parte de las personas desempleadas no perciben prestaci&oacute;n alguna-. La gente suele pasar trabajando buena parte de su vida, por lo que desplegar pol&iacute;ticas que mejoren este &aacute;mbito de la actividad humana tiene enorme trascendencia; de esta forma, avanzar en aspectos relativos a la conciliaci&oacute;n con la vida personal y familiar o incrementar derechos de participaci&oacute;n conllevan una mejora sustancial de los par&aacute;metros democr&aacute;ticos de cualquier sociedad. Por otro lado, la del trabajo es una dimensi&oacute;n que suele concretarse de forma colectiva -aunque no siempre-, pudiendo incidir sobre espacios de convivencia que benefician de forma generalizada a amplios grupos sociales. De igual forma, hacer pol&iacute;tica sobre el trabajo posibilita tambi&eacute;n la generaci&oacute;n de derechos fuera del contexto laboral, garantizando la financiaci&oacute;n y accesibilidad de los servicios p&uacute;blicos y sistemas de protecci&oacute;n social de las personas, algo clave para construir propuestas desde la igualdad. En unos momentos en los que se impulsa la figura del emprendedor en el imaginario colectivo, cientos de miles de personas -la mayor&iacute;a j&oacute;venes- son objeto de explotaci&oacute;n cotidiana bajo esta f&oacute;rmula que permite el ahorro de riesgos y costes empresariales a costa del cat&aacute;logo de derechos y obligaciones adyacente a la relaci&oacute;n laboral. Como m&iacute;nimo, da para un debate razonado.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una clase dirigente educada para un modelo de gesti&oacute;n pol&iacute;tica determinada, sostenida en el cortoplacismo y el anuncio edulcorante, con enormes dificultades para liderar proyectos estrat&eacute;gicos. De esta forma, no se trata de cu&aacute;ntos empleos ha generado la &uacute;ltima <em>cocina</em> estad&iacute;stica oficial, sino qu&eacute; trabajo sustenta nuestra sociedad. De aqu&iacute; surgen discusiones&nbsp;&nbsp; primordiales de cara al futuro sobre bienestar, igualdad, econom&iacute;a; democracia, al fin y al cabo. La senda actual es la de apuntalar la precariedad como modelo, no ya de nuestra econom&iacute;a sino de la propia estructura social. As&iacute;, se sigue legislando bajo el mantra de la flexibilidad, despojando de instrumental defensivo a la parte m&aacute;s d&eacute;bil e imposibilitando as&iacute; una cultura de la soluci&oacute;n dialogada de los conflictos en el &aacute;mbito laboral -trasunto de la pr&aacute;ctica del decreto en la vida parlamentaria-. La representaci&oacute;n mental que los j&oacute;venes hacen del trabajo en la actualidad es bien diferente de la de generaciones anteriores. No se trata de una evoluci&oacute;n natural, sino del resultado de una correlaci&oacute;n de intereses concreta y prolongada en el tiempo. Un modelo de sociedad viene imponi&eacute;ndose desde hace a&ntilde;os hasta el punto de haber insertado sus fundamentos ideol&oacute;gicos en el eje central de buena parte de sus antagonistas tradicionales. El trabajo ser&iacute;a, por la importancia que tiene de cara a un planteamiento pol&iacute;tico general, un magn&iacute;fico punto de partida para el revulsivo que precisa buena parte de la oposici&oacute;n en cuanto a pensamiento, discurso y praxis.
    </p><p class="article-text">
        El mundo del trabajo tiene retos importantes por delante, y sobre algunos de ellos no tiene a&uacute;n bien resuelta la propuesta pol&iacute;tica sobre la que desplegarse. La globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica requiere no ya del cl&aacute;sico ideario de solidaridad internacional, sino de una oferta ideol&oacute;gica que contraponga las contradicciones de clase, y haga posible la defensa de derechos y empleos dignos en un contexto donde no siempre se identifican con claridad los puntos de inter&eacute;s a defender. Competir entre iguales no lleva sino a una derrota compartida. De igual forma, se impone la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico y la consiguiente b&uacute;squeda de una forma de producir y trabajar ecol&oacute;gica y respetuosa con los l&iacute;mites del planeta. Se tratar&iacute;a de aprender a discernir qu&eacute; cosas y servicios se corresponden con necesidades humanas, y conviene situar por tanto en el eje de las transiciones hacia otro modelo productivo, adem&aacute;s de modificar procesos en base a una nueva &eacute;tica social y ecol&oacute;gica del trabajo. Hay que retomar con fuerza la apuesta por la reducci&oacute;n del tiempo dedicado al trabajo y, consecuentemente, el reparto del mismo. Cuando gran parte de la gente trabaja en jornadas que superan con creces las oficiales, y otra tanta se desespera buscando un empleo, es necesaria una apuesta pol&iacute;tica decidida en este sentido para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Nadia Urbinati nos advierte que no ganaremos mucho mientras no dejemos de identificar al trabajo s&oacute;lo con la fatiga, disoci&aacute;ndolo de la conquista de derechos y la emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica. No le falta raz&oacute;n. Para ello, necesitamos ser capaces de construir un proyecto pol&iacute;tico que renueve el papel del trabajo bajo par&aacute;metros democr&aacute;ticos y acuerdos sociales de calado, generando esperanza e ideario para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Qu&eacute; mejor momento que una campa&ntilde;a electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Aristu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politica-trabajo_132_3987883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 May 2016 18:25:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una política del trabajo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Italia: (sin)razones para la contrarreforma laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/jobs-act-renzi_132_4570834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Matteo Renzi abandera en Italia la supresión de la readmisión forzosa del trabajador en caso de despido improcedente.</p><p class="subtitle">El próximo 25 de octubre, la CGIL -primera fuerza sindical del país- ha convocado una jornada nacional de movilización en Roma contra el</p><p class="subtitle">Jobs Act</p></div><p class="article-text">
        Igual les suena de algo. Matteo Renzi, Primer Ministro de Italia que asumi&oacute; las riendas del pa&iacute;s bajo la promesa de desmantelar las viejas redes clientelares de poder, ha optado por &ldquo;<em>modernizar</em>&rdquo; el mercado de trabajo por la v&iacute;a de una amplia reforma laboral. El <em>Jobs Act</em>, un paquete de medidas para incentivar el empleo que present&oacute; bajo la forma de moci&oacute;n de confianza ante el Senado en un procedimiento de dudosa constitucionalidad, ha sido calificado por &Aacute;ngela Merkel como &ldquo;un paso importante&rdquo;. Les recuerdo que en 2010, la canciller alemana describi&oacute; en t&eacute;rminos similares la reforma laboral del gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto actual de disputa ideol&oacute;gica generalizada, sin duda el debate sobre el factor trabajo ofrece claves de enorme importancia. La f&oacute;rmula de &ldquo;austeridad + flexiseguridad&rdquo; se prescribe como la &uacute;nica salida amable a la crisis. Como venimos conociendo en Espa&ntilde;a desde 2010, la f&oacute;rmula conlleva un incremento desmedido de desigualdad salarial y precariedad laboral. Esto se debe, en gran parte, a que las reformas emprendidas confieren al empresario una capacidad ilimitada para modificar las condiciones de trabajo, junto a la importante reducci&oacute;n  de influencia del convenio colectivo como referencia protectora general. A modo de ejemplo, Renzi abandera en Italia la supresi&oacute;n de la readmisi&oacute;n forzosa del trabajador en caso de despido improcedente.
    </p><p class="article-text">
        Esta contrarreforma laboral persigue, en &uacute;ltima instancia, una individualizaci&oacute;n de las relaciones en el espacio de trabajo. Limitando el car&aacute;cter colectivo de la negociaci&oacute;n, restringiendo el papel de los sindicatos en la empresa, no se consigue otra cosa que una devaluaci&oacute;n importante de las condiciones salariales y de trabajo. Zapatero defend&iacute;a en 2010 su reforma laboral, un anticipo que luego exprimir&iacute;a el Partido Popular, como necesaria para &ldquo;luchar contra la rigidez de los salarios y modernizar la organizaci&oacute;n de las empresas&rdquo;. Los resultados son conocidos -aparte de la mayor&iacute;a absoluta lograda por el Partido Popular en las siguientes elecciones-. As&iacute;, no s&oacute;lo se viene firmando la mitad de convenios colectivos que antes, sino que el &aacute;mbito de cobertura de &eacute;stos puede decaer hasta casi un tercio; la preferencia legal vigente sobre las unidades peque&ntilde;as de negociaci&oacute;n desvirt&uacute;a en gran medida lo que debe ser una negociaci&oacute;n equilibrada. En suma, lo que acaban por lograr estas reformas es implantar el miedo en el <em>tajo</em>: si el convenio no te protege, si la acci&oacute;n sindical est&aacute; limitada legalmente, si el despido es f&aacute;cil y barato... Se calcula que han sido 50.000 millones de euros los que se han traspasado desde las rentas del trabajo hacia las de capital s&oacute;lo en Espa&ntilde;a. No es ciencia, sino pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Jobs Act</em> de Renzi engloba tambi&eacute;n toda una suerte de medidas que, bajo la consabida marca de la modernizaci&oacute;n y las facilidades al emprendimiento, obvia por completo cualquier atisbo de pol&iacute;ticas incentivadoras del empleo. La renta media familiar seguir&aacute; cayendo en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a o -en menor medida- Italia mientras no se reconduzcan las prioridades hacia el empleo y la inversi&oacute;n. Reformas laborales como la de Renzi s&oacute;lo contribuir&aacute;n a un mayor riesgo de deflaci&oacute;n, adem&aacute;s de restringir seriamente el cuerpo de libertades y derechos en el espacio laboral italiano.
    </p><p class="article-text">
        Renzi asume la confrontaci&oacute;n sindical como mal menor. El pr&oacute;ximo 25 de octubre, la CGIL -primera fuerza sindical del pa&iacute;s- ha convocado una jornada nacional de movilizaci&oacute;n en Roma. Ser&aacute; seguro un &eacute;xito movilizador, pero quien lidera hoy el Partido Democr&aacute;tico parece tener amortizada de antemano su repercusi&oacute;n social. Todo recuerda demasiado a Espa&ntilde;a, &iquest;no creen?
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, el hist&oacute;rico dirigente sindical italiano Bruno Trentin lamentaba el desapego progresivo que cierta izquierda pol&iacute;tica comenzaba a mostrar hacia escenarios otrora claves de su imaginario colectivo. Hablaba, claro est&aacute;, del conflicto Capital-Trabajo. Alertaba de un posible distanciamiento de estos grupos dirigentes con respecto a los intereses de aquellos a quienes tend&iacute;an a representar. Cuando obvias los escenarios en los que se dirimen las cuestiones sustanciales para aquellos a quienes consideras &ldquo;<em>los tuyos</em>&rdquo; el conflicto no se congela, se acelera en beneficio de la contraparte. La gesti&oacute;n que los gobiernos de centro-izquierda europeos est&aacute;n haciendo de la crisis est&aacute; marcada, en gran parte, por un desplazamiento de contrapesos en el marco de la relaci&oacute;n laboral en favor del empleador, lo que tiene una significaci&oacute;n ideol&oacute;gica y econ&oacute;mica de gran calado. Lo m&aacute;s preocupante es que se acaba por adaptar el discurso a las necesidades de este viraje, contribuyendo a que el debate ideol&oacute;gico se desarrolle de forma favorable a las &eacute;lites econ&oacute;micas y la derecha pol&iacute;tica. As&iacute;, se contribuye a identificar con lo arcaico al marco conceptual que el derecho del trabajo ven&iacute;a sustentando en relaci&oacute;n a la negociaci&oacute;n colectiva; se desprecia la interlocuci&oacute;n con los trabajadores y su representaci&oacute;n en favor de la parte empresarial; se diluyen las identidades en el imaginario laboral para reforzar construcciones como &ldquo;emprendedor&rdquo;, cargadas de un enorme simbolismo nada desinteresado. En suma, como dir&iacute;a aquel, &ldquo;se trabaja para el ingl&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parece evidente que el mundo del trabajo est&aacute; sufriendo una transformaci&oacute;n sustancial fruto de fen&oacute;menos como la internacionalizaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica o la externalizaci&oacute;n de la cadena de producci&oacute;n. Pero esto no tiene nada que ver con el desmantelamiento de las estructuras b&aacute;sicas de protecci&oacute;n que el Derecho del Trabajo ofrece como garante de cierto equilibrio en el marco de relaciones laborales para la canalizar el conflicto social inherente a &eacute;stas. Volcar el tablero hacia un lado imposibilita soluciones justas o equilibradas. Y como hemos comprobado en Espa&ntilde;a, no garantizan ni empleo ni recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Lejos de eso, hoy contamos una reducci&oacute;n sustancial de la renta media familiar, una tasa de desempleo que ronda el 26% y una precarizaci&oacute;n galopante de nuestro mercado laboral. Por eso, el 25 de octubre la mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles nos sentiremos representados en la gran movilizaci&oacute;n que llenar&aacute; Roma en protesta por el <em>Jobs Act</em> de Renzi. Sabemos de lo que hablamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Aristu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/jobs-act-renzi_132_4570834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2014 18:30:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Italia: (sin)razones para la contrarreforma laboral]]></media:title>
    </item>
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