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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_gracia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Horarios laborales en España: ¿afectan a las familias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/horarios-laborales-espana-afectan-familias_132_4565759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4164c35-1bea-4313-bfca-bcbcc773feb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Horarios laborales en España: ¿afectan a las familias?"></p><p class="article-text">
        El mercado laboral espa&ntilde;ol tiene muchas singularidades. Una peculiaridad evidente, al menos a nivel europeo, es la &ldquo;jornada partida&rdquo;. En Espa&ntilde;a un elevado n&uacute;mero de empleados que comienza realizando actividades laborales por la ma&ntilde;ana ve su jornada laboral interrumpida por un largo par&oacute;n para la comida (normalmente de las 14:00 a las 16:00), para luego seguir con sus actividades laborales, que a menudo se alargan hasta cerca de la noche. Datos del INE indican que alrededor del 45% de los espa&ntilde;oles trabaja con esta &ldquo;jornada partida&rdquo;, lo cual muestra la fuerte institucionalizaci&oacute;n de esta pr&aacute;ctica en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se ha debatido mucho sobre c&oacute;mo los horarios laborales espa&ntilde;oles afectan a las familias, visible por ejemplo en un art&iacute;culo publicado este a&ntilde;o en el <a href="http://www.nytimes.com/2014/02/18/world/europe/spain-land-of-10-pm-dinners-ponders-a-more-standard-time.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">New York Times</a>. La raz&oacute;n de este debate es obvia: la &ldquo;jornada partida&rdquo; espa&ntilde;ola no est&aacute; sincronizada con los horarios escolares. Muchos ni&ntilde;os terminan el colegio entre las 16:00 y las 17:00, precisamente cuando las madres y los padres con &ldquo;jornada partida&rdquo; vuelven al trabajo, despu&eacute;s de una larga interrupci&oacute;n para comer. Las actividades familiares y el tiempo que los padres dedican a los ni&ntilde;os, especialmente cuando &eacute;stos son m&aacute;s peque&ntilde;os, se limitan a horas muy restringidas, que suelen ir desde la salida del colegio hasta que los ni&ntilde;os se van a la cama (digamos entre las 17:00 y las 21:00). Cabe pues esperar que esta &ldquo;jornada partida&rdquo; es muy perjudicial para la vida familiar. Sin embargo, existe muy poca evidencia al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Saber c&oacute;mo el horario laboral espa&ntilde;ol afecta a las familias es fundamental. Al menos por tres motivos: (1) Muchos padres revelan no poder dedicar suficiente tiempo a las actividades familiares y con ni&ntilde;os. Dichas actividades son esenciales para las relaciones familiares, el bienestar de los padres y el desarrollo socio-emocional y cognitivo de los ni&ntilde;os; (2) El horario laboral se puede modificar a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En Espa&ntilde;a, muchos padres y madres afirman no tener capacidad de decisi&oacute;n sobre su tiempo de trabajo y suelen ser las empresas quienes regulan los horarios de trabajo. Por tanto, las pol&iacute;ticas familiares y laborales (que en Espa&ntilde;a claramente no ayudan a las familias trabajadoras) ejercen un papel esencial en este terreno; (3) Espa&ntilde;a presenta desigualdades de g&eacute;nero muy elevadas en la esfera dom&eacute;stica. La inflexibilidad de los horarios laborales, sin duda, influye en que, a falta de una jornada laboral adaptada a las necesidades de las familias, muchas mujeres espa&ntilde;olas opten por dedicarse plena o parcialmente al trabajo dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://www.ine.es/jaxi/menu.do?L=0&amp;type=pcaxis&amp;path=%2Ft25%2Fe447&amp;file=inebase" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Empleo del Tiempo</a> ofrece los mejores datos para evaluar c&oacute;mo la &ldquo;jornada partida&rdquo; interfiere con la vida familiar en Espa&ntilde;a. Los datos se refieren a madres y padres casados o cohabitando, con ni&ntilde;os en el hogar entre 0 y 9 a&ntilde;os. Esta encuesta nos permite estudiar tres actividades centrales para la vida familiar: (1) <em>Actividades familiares</em>: tiempo con el c&oacute;nyuge e hijos en rutinas familiares diversas; (2) <em>Tiempo con ni&ntilde;os</em>: tiempo con uno o m&aacute;s ni&ntilde;os, sin la presencia del c&oacute;nyuge; (3) <em>Cuidado parental</em>: tiempo dedicado al cuidado de los hijos, sin presencia del c&oacute;nyuge. Esta encuesta permite distinguir dos grupos de padres: (i) padres con &ldquo;<em>jornada continua</em>&rdquo; (cuya jornada laboral se desarrolla esencialmente entre las 9:00 y las 17:00); (ii) padres con &ldquo;<em>jornada partida</em>&rdquo; (cuya jornada laboral incluye diversas horas de trabajo antes de las 14h, pero tambi&eacute;n despu&eacute;s de las 16h). Con estos datos podemos pues determinar si la &ldquo;jornada partida&rdquo; deteriora la vida familiar en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Los datos muestran inequ&iacute;vocamente que s&iacute;. La &ldquo;jornada partida&rdquo; tiene implicaciones negativas sobre la vida familiar y el tiempo con los hijos. Los padres con &ldquo;jornada continua&rdquo; dedican 90 minutos a las <em>actividades familiares</em>, mientras que aquellos que tienen &ldquo;jornada partida&rdquo; s&oacute;lo emplean 57 minutos en dichas actividades. Diferencias similares se observan para el <em>tiempo con ni&ntilde;os</em> (85 versus 65 minutos) y para el tiempo en el <em>cuidado parental</em> (71 versus 50 minutos). Por ejemplo, trabajar con una &ldquo;jornada partida&rdquo; reduce un 30%  el tiempo al cuidado de los ni&ntilde;os. Para ponerlo de un modo m&aacute;s gr&aacute;fico: las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os cuyos padres trabajan con &ldquo;jornada partida&rdquo; reciben cerca de 130 horas anuales menos en cuidado parental que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os con padres que, teniendo caracter&iacute;sticas similares, trabajan con &ldquo;jornada continua&rdquo;. Estos resultados muestran como, al menos en lo que se refiere a la vida familiar (habr&aacute; que estudiar otros indicadores), la &ldquo;jornada partida&rdquo; es muy negativa para las familias.    
    </p><p class="article-text">
        Los resultados presentados muestran que la &ldquo;jornada partida&rdquo;, que afecta a muchas madres y padres espa&ntilde;oles, tiene repercusiones muy negativas sobre la vida familiar. Los padres y las madres, tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a, revelan tener un fuerte inter&eacute;s en participar en actividades con los hijos, ya sea solos o con el c&oacute;nyuge. Sin embargo, los trabajadores y trabajadoras en Espa&ntilde;a tienen muy poco control sobre su horario laboral. La evidencia mostrada aqu&iacute; sugiere que Espa&ntilde;a debe modificar el horario laboral para que mejore la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Un cambio en la conciliaci&oacute;n entre la vida laboral y familiar s&oacute;lo parece posible a trav&eacute;s de cambios legislativos y pol&iacute;ticos. Estas pol&iacute;ticas debieran dar m&aacute;s poder de decisi&oacute;n a los padres y madres sobre su empleo, ya sea para salir antes del trabajo, reducir interrupciones laborales diarias largas, o teniendo en general una mayor capacidad de elecci&oacute;n para conciliar la vida laboral y familiar. Indicadores relacionados, como la salud, el bienestar personal, pero tambi&eacute;n la productividad laboral y las desigualdades de g&eacute;nero, necesitan ser considerados seriamente para tener un debate pol&iacute;tico riguroso e informado sobre c&oacute;mo el horario laboral en Espa&ntilde;a incide en la calidad de vida de diferentes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>----</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota final sobre los datos y el gr&aacute;fico: </em>Los datos provienen de la &lsquo;Encuesta de Empleo del Tiempo 2003&rsquo; (N = 2.832) para diarios de actividades de lunes a viernes. El gr&aacute;fico presenta valores predictivos en tres modelos de regresi&oacute;n lineal m&uacute;ltiple con los siguientes controles: &lsquo;edad&rsquo;, &lsquo;g&eacute;nero&rsquo;, &lsquo;horas de trabajo, &lsquo;empleo del c&oacute;nyuge&rsquo;, &lsquo;educaci&oacute;n&rsquo;, &lsquo;educaci&oacute;n del c&oacute;nyuge&rsquo;, &lsquo;ayuda dom&eacute;stica&rsquo;, &lsquo;n&uacute;mero de ni&ntilde;os&rsquo; y &lsquo;ni&ntilde;o de 0-2 a&ntilde;os&rsquo;. Las diferencias son estad&iacute;sticamente significativas superiores al 99% para los tres modelos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/horarios-laborales-espana-afectan-familias_132_4565759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2014 18:58:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Horarios laborales en España: ¿afectan a las familias?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Igualdad de oportunidades? Desigualdad social en España y Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/igualdad-oportunidades-desigualdad-espana-europa_132_4240516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">España presenta niveles muy elevados de desigualdad económica y desigualdad intergeneracional, siendo muy superiores a la media europea</p><p class="subtitle">La clase social de origen se asocia directamente con los resultados educativos, laborales y económicos futuros</p><p class="subtitle">Entre los jóvenes con titulación universitaria todavía hay claras desigualdades de clase en el acceso a ocupaciones cualificadas</p></div><p class="article-text">
        La desigualdad social constituye hoy un enorme problema a escala global. En Espa&ntilde;a, esta muestra niveles particularmente alarmantes, siendo un tema que ha generado recientemente muchos debates pol&iacute;ticos. Una sociedad desigual muestra d&eacute;ficits importantes, no s&oacute;lo en materia de justicia social, sino tambi&eacute;n de desarrollo econ&oacute;mico. Como argument&aacute;bamos <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Desigualdad-social-cuidado-parental-Espana_6_443115721.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en otro art&iacute;culo</a>, si las personas de or&iacute;genes humildes no tienen las mismas oportunidades educativas y laborales que quienes provienen de clases privilegiadas, no podemos en ning&uacute;n caso hablar de &ldquo;<em>meritocracia</em>&rdquo;. Por tanto, para saber si hay igualdad de oportunidades en nuestro pa&iacute;s, debemos analizar si la clase social de origen se relaciona con los resultados socioecon&oacute;micos. Sin embargo, sabemos muy poco sobre el papel de la clase social de origen sobre las oportunidades vitales en la Espa&ntilde;a actual. Aqu&iacute; analizamos esta importante pregunta.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Gr&aacute;fico 1</strong> muestra el v&iacute;nculo entre la desigualdad econ&oacute;mica y la desigualdad intergeneracional en 15 pa&iacute;ses europeos, incluyendo Espa&ntilde;a. Se relacionan dos indicadores. En el eje horizontal observamos la desigualdad econ&oacute;mica del pa&iacute;s con el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Coeficiente_de_Gini" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coeficiente de Gini</a>, que toma valores de 0 (igualdad perfecta) a 100 (desigualdad perfecta). En el eje vertical usamos un &iacute;ndice de desigualdad social intergeneracional, capturando la relaci&oacute;n entre la situaci&oacute;n financiera de la familia de origen y la clase social actual, con valores que var&iacute;an del 0 (alta movilidad social) al 1 (baja movilidad social). Observamos que los pa&iacute;ses con menor desigualdad econ&oacute;mica e intergeneracional son los escandinavos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) y los Pa&iacute;ses Bajos. En una posici&oacute;n intermedia se sit&uacute;an varios pa&iacute;ses de la Europa occidental central (Alemania, Francia y Austria). Finalmente, los pa&iacute;ses del Sur de Europa (Espa&ntilde;a, Grecia, Italia y Portugal) no s&oacute;lo presentan los niveles m&aacute;s altos de desigualdad econ&oacute;mica, sino que tambi&eacute;n muestran la mayor relaci&oacute;n entre origen socioecon&oacute;mico y clase social.
    </p><p class="article-text">
        Esta comparativa internacional muestra la llamada &ldquo;<em>Curva del Gran Gatsby</em>&rdquo;. Este <a href="http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.nl/2013/03/la-curva-del-gran-gatsby-y-la-movilidad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rmino</a> fue acu&ntilde;ado hace unos a&ntilde;os por el economista norteamericano Alan B. Krueger, con el fin de denunciar la falta de oportunidades de las familias desfavorecidas, que se vincular&iacute;an en buena medida al dram&aacute;tico aumento de la desigualdad de renta en Estados Unidos. Este concepto, claro est&aacute;, alude al famoso personaje de la novela de F. Scott Fitzgerald, Jay Gatsby, quien se convirti&oacute; en un millonario de la alta sociedad, a pesar de sus or&iacute;genes humildes. Pero en nuestra comparativa internacional tambi&eacute;n vemos algo m&aacute;s. Observamos que en los pa&iacute;ses con d&eacute;biles pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n socioecon&oacute;mica, como en Espa&ntilde;a, hay poca movilidad social. En cambio, donde hay pol&iacute;ticas sociales activas para prevenir la desigualdad social, como en Dinamarca y Suecia, se produce tambi&eacute;n una mayor igualdad de oportunidades.
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        Pasemos ahora a analizar el caso espa&ntilde;ol en detalle. La &ldquo;<a href="http://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&amp;cid=1254736176807&amp;menu=ultiDatos&amp;idp=1254735976608" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Condiciones de Vida</a>&rdquo; del INE para 2011 nos permite estudiar esta cuesti&oacute;n usando indicadores educativos, laborales y econ&oacute;micos. Analizamos tres clases sociales de origen, considerando la clase m&aacute;s alta del padre o de la madre, en caso que no tuvieran la misma: (1) &ldquo;clases directivas y profesionales&rdquo; (directivos de empresas grandes y profesionales liberales por cuenta ajena); (2) &ldquo;clases intermedias&rdquo; (administrativos medios, empleados de venta, peque&ntilde;os empresarios y t&eacute;cnicos de cualificaci&oacute;n media); (3) &ldquo;clases trabajadoras&rdquo; (empleados manuales cualificados y empleados sin cualificaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Gr&aacute;fico 2</strong> muestra la proporci&oacute;n de personas de diferentes or&iacute;genes sociales puestas en relaci&oacute;n con el nivel educativo, la clase social y la renta. Para la educaci&oacute;n, el 52% de personas de or&iacute;genes privilegiados tienen t&iacute;tulo universitario, muy por encima de quienes tienen padres de clases intermedias (32%) y, especialmente, en relaci&oacute;n a aquellos con padres de clase trabajadora (14%). Respecto a la clase social, observamos que el 46% de quienes tienen or&iacute;genes sociales privilegiados acceden a clases directivas o profesionales, muy por encima de la cifra observada para quienes tienen padres de clases intermedias (28%) y, sobre todo, en relaci&oacute;n a quienes provienen de las clases trabajadoras (17%). En cuanto a la renta, si bien hay diferencias menos acusadas, la brecha social tambi&eacute;n es clara; la proporci&oacute;n de personas de or&iacute;genes privilegiados con rentas altas (44%) se duplica en relaci&oacute;n a quienes provienen de clases trabajadoras (22%). En s&iacute;ntesis, la clase social parental influye claramente sobre el nivel educativo, ocupacional y econ&oacute;mico futuros.
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        El <strong>Gr&aacute;fico 3</strong> ofrece la relaci&oacute;n entre la clase social parental y la tasa de desempleo y de pobreza. Observamos que, en 2011, la tasa de desempleo para los entrevistados que provienen de clases trabajadoras era del 21% y la de pobreza del 17%. Para los entrevistados con una clase parental intermedia encontramos niveles m&aacute;s bajos de desempleo (16%) y de pertenencia a un hogar pobre (14%). Por debajo se sit&uacute;an quienes vienen de las clases m&aacute;s privilegiadas, con una ratio de desempleo medio del 14% y de pobreza del 12%. Estos resultados, sin ser tan acusados, muestran claramente que el riesgo de exclusi&oacute;n social afecta de forma desproporcionada a quienes tienen or&iacute;genes sociales humildes.
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        Una &uacute;ltima pregunta clave es si esta fuerte desigualdad intergeneracional persiste entre licenciados universitarios. Poseer un t&iacute;tulo universitario aumenta las oportunidades laborales, lo que podr&iacute;a generar una competici&oacute;n laboral donde el origen social no importara. Sin embargo, los licenciados de or&iacute;genes privilegiados podr&iacute;an tambi&eacute;n tener una ventaja comparativa de cara a encontrar empleos cualificados, especialmente en el contexto espa&ntilde;ol, donde existe una gran competitividad laboral entre j&oacute;venes universitarios (v&eacute;ase <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/promesas-rotas-movidad-social-jovenes-espanoles_6_456064433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> de Idelfonso Marques y Carlos Gil). Las familias privilegiadas poseen recursos econ&oacute;micos para invertir en la formaci&oacute;n de sus hijos (p.ej. clases extracurriculares), pero tambi&eacute;n sociales (p.ej. conexiones laborales) y culturales (p.ej. h&aacute;bitos culturales dominantes). Dicha herencia podr&iacute;a asegurar el &eacute;xito laboral de muchos j&oacute;venes de origen privilegiado, <a href="http://economia.elpais.com/economia/2015/11/27/actualidad/1448645685_809668.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al margen de su educaci&oacute;n, talento o esfuerzo</a>.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Gr&aacute;fico 4</strong> muestra el porcentaje de j&oacute;venes espa&ntilde;oles licenciados en empleos de alta cualificaci&oacute;n y su v&iacute;nculo con la clase social parental. Las diferencias por clase social parental en el acceso a ocupaciones cualificadas se reducen si nos centramos s&oacute;lo en licenciados universitarios, como cabr&iacute;a esperar. Pero lo llamativo es que sigue habiendo importantes desigualdades de clase. Observamos que los hijos de las clases directivas y profesionales acceden a esta misma clase en mayor grado (66%) que los hijos de las clases intermedias (60%), y sobre todo en relaci&oacute;n a quienes provienen de clases trabajadoras (55%), a pesar de que todos ellos cuentan con una titulaci&oacute;n universitaria. Estos resultados implican que obtener un t&iacute;tulo universitario no es suficiente para que la herencia social deje de pesar sobre las oportunidades laborales, arrojando serias dudas sobre la eficiencia del &ldquo;ascensor social&rdquo; en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea.
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        En conclusi&oacute;n, las desigualdades sociales de hoy en Espa&ntilde;a siguen estando fuertemente estructuradas por las del pasado, las que exist&iacute;an entre nuestros padres y madres. Espa&ntilde;a presenta, a escala internacional, niveles preocupantes de desigualdad econ&oacute;mica, y niveles bajos de movilidad social. Adem&aacute;s, las personas que proceden de familias de clase social alta siguen accediendo a estudios, ocupaciones y rentas elevadas, mientras que quienes provienen de clases trabajadoras son las m&aacute;s afectadas por el desempleo y la pobreza. No s&oacute;lo esto. La clase social parental, incluso entre j&oacute;venes licenciados universitarios, sigue teniendo un peso significativo en la ocupaci&oacute;n obtenida. Los datos hablan por s&iacute; mismos. La evidencia emp&iacute;rica de nuestro art&iacute;culo no s&oacute;lo es crucial para informar en debates p&uacute;blicos. Esta evidencia debe tenerse en cuenta para el desarrollo de pol&iacute;ticas que reduzcan la desigualdad social y fomenten la igualdad de oportunidades en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos J. Gil Hernández, Pablo Gracia, Carlos Delclós]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/igualdad-oportunidades-desigualdad-espana-europa_132_4240516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2016 19:16:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Igualdad de oportunidades? Desigualdad social en España y Europa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad social y cuidado parental en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-social-cuidado-parental-espana_132_2423976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo influyen la educación y la clase social en el tiempo dedicado al cuidado parental en España?</p><p class="subtitle">Entender la disparidad social en el cuidado parental es importante para saber cómo opera la transmisión intergeneracional de la desigualdad social</p></div><p class="article-text">
        En las sociedades post-industriales el origen social tiene un peso determinante sobre indicadores b&aacute;sicos de bienestar, como son el nivel educativo, la ocupaci&oacute;n, el salario o la salud. Espa&ntilde;a no es precisamente una excepci&oacute;n al respecto. El caso espa&ntilde;ol presenta una marcada&nbsp;<a href="http://www.oecd-ilibrary.org/docserver/download/8115091e.pdf?expires=1442343500&amp;id=id&amp;accname=ocid195734&amp;checksum=B300D48C4F97AD1FC47D6A0C7E5B3407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reproducci&oacute;n intergeneracional de la desigualdad social</a>, muy lejos de la &ldquo;<em>meritocracia&rdquo;</em> a la que se alude frecuentemente en los debates pol&iacute;ticos. Esta realidad revela problemas serios en materia de igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        La reproducci&oacute;n de la desigualdad social tiene costes importantes. Un coste evidente es de tipo social. Un pa&iacute;s donde los grupos desfavorecidos no tienen las mismas oportunidades que los grupos privilegiados presenta claros d&eacute;ficits democr&aacute;ticos y de justicia social. Pero la desigualdad de oportunidades tambi&eacute;n tiene costes econ&oacute;micos evidentes. Esta desigualdad social impide que el talento, motivaci&oacute;n y esfuerzo de muchas personas de or&iacute;genes humildes pueda florecer, lo que revierte negativamente sobre la productividad y dinamismo de la econom&iacute;a. Por tanto, entender c&oacute;mo opera la transmisi&oacute;n de la desigualdad social es importante para contribuir al debate p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo me centro en un eje esencial de la transmisi&oacute;n de la desigualdad: c&oacute;mo las madres y padres espa&ntilde;oles de diferentes posiciones sociales dedican tiempo al <em>cuidado parental</em>. La familia es la principal instituci&oacute;n de reproducci&oacute;n social de la desigualdad. En el seno familiar, los menores reciben el cuidado parental necesario para adquirir habilidades cognitivas y socio-emocionales&nbsp;<a href="http://heckmanequation.org/content/resource/family-matters" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cruciales para su desarrollo y bienestar futuros</a>. Estudios previos muestran que los progenitores de posiciones sociales privilegiadas, al identificarse especialmente con los valores contempor&aacute;neos de cuidado parental intensivo y tener recursos materiales y sociales elevados, dedican m&aacute;s tiempo al cuidado parental que los progenitores de posiciones desfavorecidas. Los datos espa&ntilde;oles m&aacute;s recientes, sin embargo, no se han analizado para explorar esta pregunta clave.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;Encuesta de empleo del tiempo&rdquo; (2009-2010) permite investigar el cuidado parental en Espa&ntilde;a usando los mejores datos recientes disponibles. El Gr&aacute;fico 1 presenta no s&oacute;lo claras disparidades de g&eacute;nero en el cuidado parental, sino tambi&eacute;n por niveles educativos. Las madres con educaci&oacute;n primaria dedican al cuidado parental 8.6 horas semanales, y aquellas con niveles educativos secundarios b&aacute;sicos 10.4, muy lejos de las 12.8 horas observadas para las madres con t&iacute;tulo de Bachillerato superior, y todav&iacute;a m&aacute;s en relaci&oacute;n a las 14.8 horas semanales dedicadas al cuidado parental entre las madres con estudios universitarios. Los padres con niveles educativos primarios dedican 5.7 horas semanales al cuidado parental, y quienes tienen educaci&oacute;n secundaria b&aacute;sica 6.4, mientras que los padres con educaci&oacute;n secundaria alta dedican 8.3 horas semanales a estas actividades, siendo superados por las 9.6 horas invertidas por los padres con estudios universitarios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El Gr&aacute;fico 2 muestra tambi&eacute;n variaciones notables en el cuidado parental entre <em>clases sociales</em>. Las madres de clases trabajadoras dedican al cuidado parental menos de 8 horas semanales, claramente por debajo de las 10.5 horas semanales empleadas por las madres de clases intermedias y muy por debajo de las 11.9 horas observadas para las madres de clases directivas y profesionales. De modo similar, los padres de clases trabajadoras no cualificadas dedican 4.2 horas semanales al cuidado parental, por debajo de los padres de clases trabajadoras cualificadas (6.1 horas) e intermedias (6.6 horas) y todav&iacute;a m&aacute;s en relaci&oacute;n a los padres de clases directivas y profesionales (7.7 horas).
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                </figure><p class="article-text">
        Los estudios acad&eacute;micos sugieren que la disparidad social en el cuidado parental se explica por dos factores principales. Uno se refiere a los <em>valores parentales</em>. Estudios previos argumentan que los individuos de posici&oacute;n social elevada han incorporado especialmente en su vida cotidiana las normas contempor&aacute;neas de cuidado parental intensivo. Estas normas est&aacute;n muy ligadas a estrategias parentales que buscan el est&iacute;mulo constante de habilidades de los hijos, con el objetivo de que &eacute;stos alcancen niveles educativos y laborales privilegiados, permitiendo as&iacute;&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Unequal_Childhoods" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reproducir su status social</a>. En este sentido, una mayor simetr&iacute;a en los valores y actitudes parentales entre grupos sociales podr&iacute;a suponer una reducci&oacute;n de las diferencias educativas y de clase en el cuidado parental. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, un segundo nivel de factores clave tiene que ver con desigualdades de tipo estructural: los <em>recursos de tiempo</em>. Las personas de posiciones sociales desaventajadas, a diferencia de aquellas con mayor status social, suelen tener poca autonom&iacute;a sobre el empleo, trabajando a menudo en horarios y jornadas inflexibles que se solapan con el tiempo disponible para el cuidado parental. Adem&aacute;s, a diferencia de las familias de posiciones sociales humildes, las familias m&aacute;s privilegiadas poseen recursos que les permiten reducir tiempo en las tareas dom&eacute;sticas, t&iacute;picamente desempe&ntilde;adas por las mujeres. Tener acceso a servicio dom&eacute;stico privado o poder cenar fuera de casa regularmente son privilegios de los que se benefician esencialmente las familias con mayores recursos, lo cual les permite maximizar tiempo para el cuidado parental.
    </p><p class="article-text">
        El Gr&aacute;fico 3 muestra claras diferencias educativas en el acceso a <em>recursos de tiempo</em>. Observamos una relaci&oacute;n negativa evidente entre el nivel educativo y la proporci&oacute;n de personas empleadas que trabajan con jornada irregular, ya sea fuera del horario est&aacute;ndar o en fin de semana. Por contra, la educaci&oacute;n se relaciona de forma positiva&nbsp;con el acceso a servicios dom&eacute;sticos privados, con diferencias particularmente acusadas entre las personas con estudios universitarios y aquellas que tienen educaci&oacute;n b&aacute;sica.
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        El Gr&aacute;fico 4 muestra c&oacute;mo las diferencias educativas en el cuidado parental son m&aacute;s acusadas durante el fin de semana (s&aacute;bado y domingo) que durante la semana (de lunes a viernes). Observamos que para los padres con estudios universitarios existe un incremento en el cuidado parental cercano al 20% durante el fin de semana, mientras que para el resto de grupos educativos no hay diferencias en funci&oacute;n del d&iacute;a analizado. Estas variaciones educativas pueden explicarse en parte por las desigualdades sociales en los recursos de tiempo, siendo &eacute;stas particularmente relevantes durante el fin de semana, cuando, al no asistir al colegio, m&aacute;s dependen los menores en edad escolar del cuidado parental.
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        En resumen, estas l&iacute;neas pretenden visibilizar la fuerte desigualdad social y educativa en el cuidado parental que existe en Espa&ntilde;a. &Eacute;sta es una cuesti&oacute;n de primer orden para entender c&oacute;mo funciona la transmisi&oacute;n intergeneracional de la desigualdad social, si bien ha recibido poca atenci&oacute;n en los debates p&uacute;blicos. Este art&iacute;culo, m&aacute;s que intentar explicar los mecanismos exactos que operan detr&aacute;s de esta disparidad social o proponer pol&iacute;ticas p&uacute;blicas espec&iacute;ficas, quiere subrayar&nbsp;la importancia del cuidado parental dentro de los debates sobre condiciones familiares, infancia y desigualdad social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-social-cuidado-parental-espana_132_2423976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2015 19:08:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desigualdad social y cuidado parental en España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Género y trabajo doméstico: ¿Tiende España a la igualdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/genero-domestico-tiende-espana-igualdad_132_4425651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo influye en España la situación laboral de las parejas sobre la división del trabajo doméstico? ¿Ha cambiado esta desigualdad en la última década?</p><p class="subtitle">Para transformar la actual desigualdad de género en el trabajo, no sólo necesitamos otras políticas familiares y laborales, sino también un cambio radical en los roles de género</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene niveles de desigualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico muy superiores a la media europea. Ve&iacute;amos&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Desigualdad-genero-domestica-Espana-Europa_6_326227387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>&nbsp; que esta elevada desigualdad de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a tiene mucho que ver con la baja participaci&oacute;n laboral femenina y la insuficiente cobertura de pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n laboral y familiar. Suger&iacute;amos&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Horarios-laborales-Espana-afectan-familias_6_316078410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> que la inflexibilidad del horario laboral espa&ntilde;ol, en muchos casos, lleva a las mujeres a no participar en el mercado laboral, reforzando la desigualdad de g&eacute;nero dom&eacute;stica. Ahora bien, estos indicadores dicen menos sobre qu&eacute; ocurre cuando hombres y mujeres se encuentran en situaciones laborales parecidas. Ello nos lleva a formularnos una pregunta clave para entender el nivel de equidad de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a: <em> &iquest;Participan igual hombres y mujeres en el trabajo dom&eacute;stico cuando tienen cargas de empleo similares?</em>
    </p><p class="article-text">
        Podemos esperar, en esencia, dos escenarios: el &lsquo;sim&eacute;trico&rsquo; y el &lsquo;asim&eacute;trico&rsquo;. El escenario sim&eacute;trico supone que tanto mujeres como hombres son especialmente activos en el trabajo dom&eacute;stico cuando est&aacute;n en paro, respondiendo a su mayor disponibilidad de tiempo. Asimismo, las parejas con doble salario repartir&iacute;an el trabajo dom&eacute;stico equitativamente, estableci&eacute;ndose un equilibrio entre empleo y trabajo dom&eacute;stico. El escenario asim&eacute;trico difiere radicalmente del primero. &Eacute;ste supone que las mujeres, al margen de su perfil laboral, son m&aacute;s activas que los hombres en el trabajo del hogar, asumiendo completamente la noci&oacute;n patriarcal de mujer cuidadora y responsable de lo dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Veamos qu&eacute; dice la evidencia emp&iacute;rica. Una primera pregunta clave se refiere al cambio hist&oacute;rico en la divisi&oacute;n del trabajo. La crisis financiera global de 2008 ha tenido un impacto muy negativo sobre el empleo. En 2005 la tasa de desempleo en Espa&ntilde;a era del 9%, mientras que en 2010 se situaba ya en el 20%. Adem&aacute;s, el paro masculino&nbsp;<a href="http://stats.oecd.org/index.aspx?queryid=36499" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha crecido a mayor velocidad</a> que el femenino. Este hecho podr&iacute;a llevarnos a esperar que los hombres est&aacute;n convergiendo con las mujeres en el trabajo dom&eacute;stico, debido a una creciente similitud en el tiempo disponible.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pregunta 1</em><em>:</em><em> &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado en Espa&ntilde;a la desigualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico entre el per&iacute;odo pre-2008 y el post-2008? </em>
    </p><p class="article-text">
        El Gr&aacute;fico 1 muestra el tiempo que hombres y mujeres dedican al trabajo dom&eacute;stico diario (incluyendo &lsquo;tareas dom&eacute;sticas&rsquo; y &lsquo;cuidado de los hijos&rsquo;) en dos a&ntilde;os: 2003 y 2010. Observamos una alta desigualdad de g&eacute;nero en ambos a&ntilde;os, si bien esta desigualdad ha disminuido ligeramente. En 2003, las mujeres dedicaban 6 horas al trabajo dom&eacute;stico y los hombres menos de 2. En 2010 las mujeres disminu&iacute;an su tiempo a 5:30 horas (un 7%) y los hombres lo aumentaban a 2:20 horas (un 32%). Estos datos muestran un efectivo aumento relativo de la participaci&oacute;n de los hombres en el trabajo dom&eacute;stico. Sin embargo, revelan una clar&iacute;sima persistencia de la desigualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>Muestra:</em> Parejas heterosexuales con hijos de 0-18 a&ntilde;os. <em>Encuesta espa&ntilde;ola de uso del tiempo</em> (2003; 2010). Elaboraci&oacute;n propia.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda manera de responder nuestra pregunta pasa por estudiar en el perfil laboral de las parejas espa&ntilde;olas. Para saber bien qu&eacute; nivel de equidad hay en el trabajo dom&eacute;stico debemos analizar si hombres y mujeres dedican el tiempo al trabajo del hogar de forma coherente con su situaci&oacute;n laboral y la del c&oacute;nyuge.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pregunta 2:</em><em> &iquest;Participan hombres y mujeres en el trabajo dom&eacute;stico de forma similar en funci&oacute;n del perfil laboral de la pareja? </em>
    </p><p class="article-text">
        El Gr&aacute;fico 2 [1] muestra una gran desigualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico, en sinton&iacute;a con el escenario asim&eacute;trico (o patriarcal). En las parejas de perfil <em>&ldquo;Hombre empleado/Mujer desempleada&rdquo;</em>, como cabr&iacute;a esperar, hay una fuerte divisi&oacute;n de g&eacute;nero: las mujeres dedican much&iacute;simo m&aacute;s tiempo al trabajo dom&eacute;stico (6:30) que los hombres (1:30). Ahora bien, cuando es el hombre quien est&aacute; en paro, y la mujer no (<em>&ldquo;Mujer empleada/Hombre desempleado&rdquo;</em>), ambos dedican literalmente el mismo tiempo al trabajo dom&eacute;stico (4:00). En parejas de doble ingreso (<em>&ldquo;Ambos empleados&rdquo;</em>) y en las que ambos est&aacute;n en paro (&ldquo;<em>Ambos desempleados&rdquo;</em>) la contribuci&oacute;n del hombre no supera el tercio del volumen de trabajo dom&eacute;stico del hogar (33%). En s&iacute;ntesis, la fuerte desigualdad de g&eacute;nero que hay en Espa&ntilde;a s&oacute;lo responde parcialmente al perfil laboral de la pareja.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Nota:</em> Efecto neto en horas de trabajo dom&eacute;stico, manteniendo constante los otros factores relevantes. <em>Muestra:</em> Parejas heterosexuales con hijos de 0-18 a&ntilde;os. <em>Encuesta espa&ntilde;ola de uso del tiempo</em> (2010). Elaboraci&oacute;n propia.
    </p><p class="article-text">
        Debemos resaltar dos resultados generales: (1) Espa&ntilde;a ha tendido ligeramente hacia una mayor igualdad de g&eacute;nero del trabajo dom&eacute;stico entre 2003 y 2010, pero la nota dominante es de una clara y persistente desigualdad; (2) Si bien las parejas espa&ntilde;olas de doble salario son las m&aacute;s igualitarias en lo global, las mujeres -de todos los perfiles laborales- emplean mucho m&aacute;s tiempo al trabajo dom&eacute;stico del que esperar&iacute;amos en una sociedad equitativa.
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, la desigualdad entre hombres y mujeres en el trabajo dom&eacute;stico en Espa&ntilde;a tiene causas complejas. Por un lado, implementar pol&iacute;ticas familiares activas y universales, que fomenten la participaci&oacute;n laboral femenina, <a href="http://www.falternativas.org/estudios-de-progreso/documentos/documentos-de-trabajo/las-politicas-de-conciliacion-en-espana-y-sus-efectos-un-analisis-de-las-desigualdades-de-genero-en-el-trabajo-del-hogar-y-el-empleo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producir&iacute;a mayor igualdad dom&eacute;stica</a>. No obstante, otra gran parte de esta desigualdad en el hogar responde a roles de g&eacute;nero patriarcales. Su origen proviene de valores y actitudes que incorporamos en nuestra socializaci&oacute;n. Dichos valores y pr&aacute;cticas nos llevan a naturalizar, sin cuestionarlo, el rol de mujeres cuidadoras y responsables de lo dom&eacute;stico. Para cambiar la desigualdad de g&eacute;nero que viven millones de hogares espa&ntilde;oles, no s&oacute;lo urge cambiar radicalmente las pol&iacute;ticas familiares y laborales. Tambi&eacute;n debemos transformar nuestras h&aacute;bitos y discursos patriarcales. Esta tarea es responsabilidad de todos y todas a trav&eacute;s de diferentes instituciones (familia, escuela, medios, organizaciones y empresas) que constituyen la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        [1]: El Gr&aacute;fico 2 presenta valores predictivos de modelos separados de regresi&oacute;n lineal controlando por las siguientes variables: &lsquo;Educaci&oacute;n del padre&rsquo;, &lsquo;Educaci&oacute;n de la madre&rsquo;, &lsquo;Edad del padre&rsquo;, &lsquo;Edad de la madre&rsquo;, &lsquo;Hijo menor, &lsquo;Cohabitaci&oacute;n&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gracia, Joan García Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/genero-domestico-tiende-espana-igualdad_132_4425651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2015 17:40:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Género y trabajo doméstico: ¿Tiende España a la igualdad?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Desigualdad de género doméstica? España y Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-genero-domestica-espana-europa_132_4508037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Hay desigualdad de género en el trabajo doméstico en España? Un análisis de España y otros países europeos demuestra la importancia de las políticas de conciliación laboral y familiar para fomentar la igualdad de género en el hogar y el empleo.</p></div><p class="article-text">
        La igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo dom&eacute;stico es un indicador fundamental de equidad de g&eacute;nero. En d&eacute;cadas recientes, las sociedades occidentales han sufrido transformaciones muy importantes en las relaciones de g&eacute;nero. El discurso y luchas feministas de la segunda ola (1960-1980) contribuyeron sobre una mayor -si bien incompleta- <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_ola_del_feminismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equidad en los roles de g&eacute;nero</a>. En paralelo, las mujeres se han venido incorporando de forma muy notoria al empleo desde la d&eacute;cada de 1980, como muestran claramente los <a href="http://stats.oecd.org/Index.aspx?DataSetCode=STLABOUR" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la OCDE en esta materia</a>. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; podemos decir de lo que ocurre dentro de los hogares? El trabajo dom&eacute;stico se suele definir como trabajo (reproductivo) invisible. Pero debemos visibilizarlo para saber hasta qu&eacute; punto hay igualdad de g&eacute;nero en nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Los datos que presento aqu&iacute; provienen del <a href="https://www.h2.scb.se/tus/tus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Harmonised European Time Use Survey </em></a><em> </em>(HETUS) de Eurostat, recogidos por el <a href="http://www.timeuse.org/mtus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Multinational Time Use Study </a> (MTUS). Estos datos nos permiten comparar la situaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico en Espa&ntilde;a con otros pa&iacute;ses europeos que tienen distintas tradiciones culturales y pol&iacute;ticas familiares. Dichos datos permiten investigar la participaci&oacute;n en el trabajo dom&eacute;stico, incluyendo las tareas dom&eacute;sticas y el cuidado de los hijos, de mujeres y hombres a lo largo de las 24 horas de un d&iacute;a regular. Estas encuestas son un buen term&oacute;metro del nivel de igualdad de g&eacute;nero de un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Gr&aacute;fico 1</em> presenta las horas diarias que emplean hombres y mujeres en el <em>trabajo dom&eacute;stico</em> en pa&iacute;ses con distintas tradiciones culturales y pol&iacute;ticas familiares. Podemos observar que Italia y Espa&ntilde;a son los pa&iacute;ses con mayor desigualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico. En ambos pa&iacute;ses las mujeres emplean entre 4 y 5 horas diarias a dichas tareas, mientras que los hombres emplean poco m&aacute;s de 1 hora a estas actividades. Alemania y Eslovenia se sit&uacute;an en una posici&oacute;n intermedia, con una participaci&oacute;n de los hombres en el trabajo dom&eacute;stico muy superior a Espa&ntilde;a e Italia (sobre las 2 horas). Finalmente, Reino Unido, Noruega y Dinamarca son, respectivamente, los pa&iacute;ses con mayor equidad dom&eacute;stica, si bien su diferencia con Alemania y Eslovenia radica -en esencia- en su menor volumen de trabajo dom&eacute;stico. Existen pues claras diferencias entre pa&iacute;ses en c&oacute;mo hombres y mujeres reparten su trabajo dom&eacute;stico.
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Elaboraci&oacute;n propia:</em> Datos del &lsquo;MTUS-HETUS&rsquo; (2000-2005) para individuos con edades entre 25 y 59 a&ntilde;os. Estimaci&oacute;n de tiempo de un d&iacute;a aleatorio de la semana.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Gr&aacute;fico 2</em> muestra que hay una clara asociaci&oacute;n entre la participaci&oacute;n en el trabajo dom&eacute;stico del hombre (relativo a la mujer) y la actividad laboral de las mujeres en cada pa&iacute;s. Efectivamente, vemos que Italia y Espa&ntilde;a, los pa&iacute;ses donde un menor porcentaje de mujeres participa en el mercado laboral, son los pa&iacute;ses con menor nivel de equidad en el reparto de las tareas dom&eacute;sticas. En el otro extremo se sit&uacute;an dos pa&iacute;ses escandinavos, Dinamarca y Noruega, que presentan mayor igualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico y en el empleo. Estos resultados nos dicen que la participaci&oacute;n laboral femenina va ligada a la equidad dom&eacute;stica de g&eacute;nero.
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        <em>Elaboraci&oacute;n propia:</em> Datos del &lsquo;MTUS-HETUS&rsquo; (2000-2005) para individuos con edades entre 25 y 59 a&ntilde;os; Datos de participaci&oacute;n laboral femenina de la &lsquo;OCDE &ndash; Employment Outlook&rsquo; (2005).  
    </p><p class="article-text">
        Una segunda explicaci&oacute;n clave ser&iacute;a la presencia de <em>menores </em>en el hogar. Las familias espa&ntilde;olas reciben ayudas muy insuficientes para conciliar la vida laboral y familiar. Este hecho repercute en la <a href="http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/162307.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida de empleo de muchas mujeres tras tener el primer hijo</a>. En cambio, en pa&iacute;ses como Dinamarca y Noruega existe una inversi&oacute;n p&uacute;blica universal fuerte para impedir que las mujeres dejen el empleo y fomentar que los hombres se impliquen en las obligaciones familiares. Estas pol&iacute;ticas incluyen el acceso a bajas de paternidad/maternidad generosas o la provisi&oacute;n p&uacute;blica de centros de cuidado infantil de 0-2 a&ntilde;os. Cabe pues esperar que la maternidad juega un papel crucial en la fuerte desigualdad dom&eacute;stica de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Gr&aacute;fico 3 </em>confirma nuestras intuiciones. Este gr&aacute;fico presenta la relaci&oacute;n entre la contribuci&oacute;n del hombre al trabajo dom&eacute;stico del hogar y la presencia de ni&ntilde;os en el hogar. En todos los pa&iacute;ses hay menor equidad dom&eacute;stica cuando los hogares tienen ni&ntilde;os a cargo. Sin embargo, el &lsquo;impacto&rsquo; de tener hijos sobre la desigualdad dom&eacute;stica de g&eacute;nero es mucho menor en los pa&iacute;ses con pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n laboral y familiar fuertes (Dinamarca y Noruega) que en pa&iacute;ses con pol&iacute;ticas d&eacute;biles en esta materia (Italia y Espa&ntilde;a). En Dinamarca la contribuci&oacute;n del hombre al trabajo dom&eacute;stico difiere un 20% dependiendo de la presencia de menores en el hogar (del 45% al 36%), mientras que en Espa&ntilde;a estas diferencias son del 45% (del 29% al 16%) y en Italia del 59% (del 27% al 11%). Las pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n laboral y familiar parecen pues fomentar, no s&oacute;lo el trabajo &ldquo;visible&rdquo; (empleo), sino tambi&eacute;n el trabajo &ldquo;invisible&rdquo; (dom&eacute;stico).
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        <em>Elaboraci&oacute;n propia:</em> Datos del &lsquo;MTUS-HETUS&rsquo; (2000-2005); Muestra basada en parejas/matrimonios heterosexuales con edades entre 25 y 45 a&ntilde;os.  
    </p><p class="article-text">
        En resumen, Espa&ntilde;a presenta niveles de desigualdad de g&eacute;nero en el trabajo dom&eacute;stico muy elevados, y muy superiores a la media europea. Parte de este problema reside, como en todos los pa&iacute;ses, en la persistencia de valores patriarcales en la vida cotidiana. Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que fomenten la participaci&oacute;n laboral y la conciliaci&oacute;n de la vida familiar y laboral han demostrado ser una herramienta clave para generar igualdad de g&eacute;nero y, por qu&eacute; no decirlo, reducir el desempleo y la desigualdad social, como tambi&eacute;n fomentar el desarrollo econ&oacute;mico y social de un pa&iacute;s. Para generar una sociedad con mayor igualdad de g&eacute;nero hace falta m&aacute;s conciencia ciudadana en este &aacute;mbito, pero claramente tambi&eacute;n un cambio de signo en las pol&iacute;ticas familiares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-genero-domestica-espana-europa_132_4508037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2014 17:03:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Desigualdad de género doméstica? España y Europa]]></media:title>
    </item>
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