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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isaac Hacksimov]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isaac_hacksimov/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isaac Hacksimov]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quiénes Podemos? Nos jugamos un partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-jugamos-partido_129_4563300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d394e7a-ec1d-45b0-941c-90aa221a4537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quiénes Podemos? Nos jugamos un partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De lo que se trata hoy y mañana (en 2015 será tarde ya) es de rellenar el significante vacío de esa forma gramatical de la primera persona del plural del "podemos" y del "ganemos". ¿Quién es el "nosotros"?</p></div><p class="article-text">
        Nos encontramos inmersos en un proceso hist&oacute;rico, sin precedentes para quienes nacimos despu&eacute;s de la Transici&oacute;n, un proceso que puede marcar el curso de las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales. Todo depender&aacute; de c&oacute;mo lo afrontemos y orientemos. Esta semanas se define la forma institucional de Podemos como partido y como estructura de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de multitudes. El reto es tan antiguo como la democracia misma: construir formas apropiadas del poder de la gente. El resultado marcar&aacute; las formas de gobernanza que se ejerzan desde esta organizaci&oacute;n y las alianzas que establezca en el futuro. Todo esto sucede en una coyuntura cr&iacute;tica del escenario pol&iacute;tico y econ&oacute;mico estatal y europeo: las formas de la democracia representativa moderna, en las que unos pocos deciden por &ndash;y, a menudo, a espaldas y en contra de&ndash; una mayor&iacute;a, que solamente los elige, revelan su corrupci&oacute;n galopante. Es ahora cuando las bases y la promotora de Podemos se enfrentan a una disyuntiva representativa, de extraordinaria relevancia, una disyuntiva que se abre, precisamente, en la frontera (y la disputa por la primac&iacute;a) entre las bases activamente participativas y la promotora. Esta disyuntiva va a determinar el verdadero potencial constituyente y transformador de Podemos como experiencia y modelo de organizaci&oacute;n democr&aacute;tica a medio y largo plazo, a escala interna y, por extensi&oacute;n, a escala p&uacute;blica e institucional. Si la cuesti&oacute;n de la organizaci&oacute;n se cierra en falso (si se cierra, sin m&aacute;s) internamente, se habr&aacute; perdido mucho, mucho antes de las elecciones de 2015. Pero antes de entrar en el meollo permitidnos valorar rapidamente el recorrido que define el escenario actual.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de Podemos en la escena pol&iacute;tica nacional (cerca de 150.000 personas inscritas en apenas 2 meses) se enraiza en el terreno f&eacute;rtil constituido por el ecosistema de colectivos, mareas, plataformas ciudadanas y movimientos en red que surgi&oacute; (o se aliment&oacute;) de la explosi&oacute;n del 15 de mayo del 2011. Como dec&iacute;a &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n, &ldquo;a Podemos le ha tocado el tiempo de recoger lo que hab&iacute;a sembrado mucha gente&rdquo;. El &eacute;xito de Podemos reside precisamente en haber sabido recoger en un proyecto aglutinador un conjunto de transformaciones subjetivas y nuevas coordenadas mentales, el despertar de un sentido (y un sentimiento) com&uacute;n, las rupturas de significado y las demandas y potencial participativo de una mayor&iacute;a social cr&iacute;tica con el status quo. &Eacute;sto ha sido posible gracias a la audaz visi&oacute;n estrat&eacute;gica y preparaci&oacute;n politica de la promotora, que ha sido capaz de articular, a trav&eacute;s de la f&oacute;rmula electoral, de un partido y un discurso innovadores, un movimiento pol&iacute;tico de ruptura, con vocaci&oacute;n de mayor&iacute;a social. Ninguna otra iniciativa post-15M ha conseguido articular del modo en que lo est&aacute; haciendo Podemos, de manera operativa y estructurada, el potencial pol&iacute;tico desencadenado tras la toma de plazas y la emergencia de una narrativa, sensibilidad e inteligencia colectivas de car&aacute;cter contra-hegem&oacute;nico, en las redes y en las calles.
    </p><p class="article-text">
        Podemos ha seguido una estrategia que ha superado al resto de los partidos emergentes y promete hacer lo mismo con  IU y PSOE, al tiempo que ha descolocado a los movimientos sociales de base. Ha recogido el malestar en una iniciativa visible, identificable en televisiones, carteles y papeletas, acumulando un capital simb&oacute;lico que ning&uacute;n otro movimiento ha conseguido amasar con tanta rapidez y en semejante vol&uacute;men, un activo simb&oacute;lico que canaliza el descontento, genera adhesi&oacute;n, aglutina y arrasa. Lo ha conseguido siguiendo la estela del 15M y reescribiendo el lenguaje pol&iacute;tico para borrar las separaciones cl&aacute;sicas que imped&iacute;an una ruptura contra-hegem&oacute;nica y nos condenaban al bipartidismo pendular. Ahora podemos hablar de &ldquo;los de arriba y los de abajo&rdquo; frente a &ldquo;la izquierda y la derecha&rdquo;, hablar de &ldquo;la gente&rdquo; en lugar de &ldquo;la clase trabajadora&rdquo; o &ldquo;la naci&oacute;n&rdquo;: la gente se enfrenta a la casta, la democracia a la oligarquia. As&iacute; es posible imaginar ya un nuevo consenso social que suponga una ruptura real, acumular la potencia suficiente para hacer pensar que es posible sacar de las instituciones a los principales causantes y c&oacute;mplices de esta crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En el proceso han sustituido las ideolog&iacute;as por el marketing pol&iacute;tico. Y seguramente hab&iacute;a que hacerlo as&iacute;, o as&iacute; ha sucedido, pero no por casualidad. Es el resultado de una estrateg&iacute;a te&oacute;ricamente bien articulada y ensayada &ndash;con &eacute;xito&ndash; en otros pa&iacute;ses. Aunque, no lo olvidemos, nada de esto habr&iacute;a podido salir adelante por el simple empe&ntilde;o de un grupo de acad&eacute;micos, por muy estrat&eacute;gicamente premeditado y t&aacute;cticamente ajustado que fuera. Decenas de miles de personas han contribuido a difundir, enriquecer, matizar, proponer, amplificar y fijar el potencial que enuncia Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por todo ello, hoy por hoy, Podemos se presenta a veces como dos cosas bien distintas (y una hibridacion experimental en curso entre ambas): un grupo promotor y una &ldquo;masa&rdquo; de seguidores. Esta &ldquo;masa&rdquo; (apelativo que evoca las narrativas politicas del r&eacute;gimen de la transici&oacute;n, y anteriores, pero que contin&uacute;a presente en algunos dispositivos de Podemos como las &ldquo;ruedas de masas&rdquo;) es m&aacute;s bien una multitud interconectada, multipolar, creativa, ilusionada, participativa, extraordinariamente formada e inteligente, que tanto apoya (a las caras visibles de la promotora) como abre nuevos caminos. Los cauces de convergencia y articulaci&oacute;n de esta multitud son metodol&oacute;gicos y procedimentales: &ldquo;Democracia, participaci&oacute;n y transparencia&rdquo;. 6.205 integrantes de Podemos respondieron as&iacute; a  la pregunta &ldquo;&iquest;Con qu&eacute; tres palabras definir&iacute;as a Podemos?&rdquo; formulada por &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n (l&iacute;der estrat&eacute;gico de la promotora) a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n de encuestas. Las siete primeras respuestas eran id&eacute;nticas y tuvieron &iacute;ndices de aceptaci&oacute;n del 80%: &ldquo;Democracia, participaci&oacute;n y transparencia&rdquo; aparecieron, en este orden, en las 5 primeras respuestas. &Eacute;sta no es s&oacute;lo la manera en que las personas que participan en Podemos definen a su propia organizaci&oacute;n, no es s&oacute;lo un aspecto aglutinador interno, sino que coincide con &ldquo;los valores mejor recibidos en el entorno&rdquo; de Podemos. Esta fue otra de las preguntas de &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n, ante la que la respuesta mayoritaria fue: &ldquo;Transparencia, cargos revocables, limitaci&oacute;n de salarios, lucha contra la corrupci&oacute;n, empoderamiento ciudadano y democracia real.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la marca &ldquo;Podemos&rdquo;, el disolvente de la casta, la posee la promotora. Todas podemos alabar el disolvente, discutir sobre su f&oacute;rmula qu&iacute;mica, o sobre su pr&oacute;ximo envoltorio, pero d&oacute;nde y c&oacute;mo se aplica, d&oacute;nde se vende o se compra, a qu&eacute; precio y con qu&eacute; pegatina, est&aacute;, hoy por hoy, en manos de la promotora. Hasta aqu&iacute; todo bien, es el resultado de un juego en el que, de un modo u otro, todas hemos ganado, pero en la que s&oacute;lo la promotora ha jugado. Hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        En el proceso actual de asamblea ciudadana, todas podemos &ndash;a pesar de las diferencias de salida&ndash; jugar. Y a estas alturas ya sabemos que el enemigo no es s&oacute;lo la casta, sino tambien (o quiz&aacute;s especialmente) las estructuras que generan y permiten la casta. El error b&aacute;sico de los sistemas de gobierno heredados de la transici&oacute;n &ndash;una versi&oacute;n adaptada del modelo moderno de democracia representativa&ndash; es el de imponer unas estructuras de partido (con delegaci&oacute;n irrevocable de funciones y poderes, disciplinas de voto, ausencia de mecanismos de transparencia y control efectivo interno y externo, etc.) que han permitido que las ejecutivas de los distintos gobiernos (municipales, regionales, estatales) sean tremendamente vulnerables a las presiones externas (las de grupos de poder econ&oacute;micos) y a las tramas de peque&ntilde;os grupos de inter&eacute;s internos (barones territoriales, redes de corrupcion, podadores de bonsais o familias molt honorables, hoy ya &ldquo;molt orinables&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se est&aacute;n redactando y votando los documentos &eacute;ticos, pol&iacute;ticos y organizativos que definir&aacute;n los mecanismos y procedimientos organizativos, los c&oacute;digos de poder, de los partidos que apuestan por la ruptura. Estos documentos son el dispositivo pol&iacute;tico m&aacute;s influyente y relevante del desarrollo del poder ciudadano o popular en estos momentos. La cristalizaci&oacute;n de las estructuras organizativas de partidos de nuevo tipo que estamos viviendo en Podemos (y en los diferentes Ganemos, que apuestan por un cambio municipalista de mayor&iacute;as, por una ruptura desde abajo) determinar&aacute;n las posibilidades de reproducci&oacute;n de la casta y las din&aacute;micas efectivas de gobernanza cuando llegue el momento de ejercer esta &uacute;ltima. La deficiencia democr&aacute;tica institucional s&oacute;lo se prevendr&aacute; si la democracia interna de los nuevos partidos prefigura los cambios que demanda y lidera la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya conocemos la falta de valor pol&iacute;tico de los programas pol&iacute;ticos. En estos momentos de nada sirve criticar o alabar la renta b&aacute;sica o la auditor&iacute;a de la deuda (ya habr&aacute; tiempo para ello). Lo que preocupa y esperanza son los procedimientos y los mecanismos que deben garantizar que se  cumplan los programas. La casta, los poderes f&aacute;cticos, la er&oacute;tica del poder, los lobbies, el dinero, no se cuelan en los programas electorales (al igual que las tarjetas black no se cuelan en los anuncios publicitarios de Bankia). La casta medra en los procedimientos, en las ranuras que dejan las organizaciones politicas, en las sombras que genera la falta de transparencia de los procesos de decisi&oacute;n y en los vac&iacute;os de participaci&oacute;n y monitorizaci&oacute;n efectiva y vinculante de sus estructuras. Es ah&iacute; donde ejerce su poder.
    </p><p class="article-text">
        Los documentos jur&iacute;dicos y organizativos de Podemos (y de los diferentes Ganemos) son parte del c&oacute;digo que puede permitir dar un salto de complejidad organizativa a las fuerzas pol&iacute;ticas que despertaron con el 15M. El de c&oacute;mo dise&ntilde;ar este c&oacute;digo es un reto clave, al que nos enfrentamos todas las personas que luchamos por un cambio real: c&oacute;mo articular el poder instituyente, el que estructura los mecanismos de poder ejecutivo en los nuevos partidos, para que sirvan de cimiento sobre el que construir aspectos decisivos del poder social constituyente, el que desemboca en una nueva constituci&oacute;n y un nuevo sistema de gobernanza a escala estatal.
    </p><p class="article-text">
        El reto actual de la promotora es el de c&oacute;mo volcar su capital simb&oacute;lico acumulado (el que, de un modo u otro, a trav&eacute;s de Likes, Tweets, el mando de la TV, las conversaciones del bar o las firmas, le hemos dado a Pablo y su c&iacute;rculo) para transformarlo en capital social de Podemos, en capital relacional, productivo de una nueva forma de institucionalidad participativa, de una democracia real interna. Alternativamente, la promotora puede ensayar una simulaci&oacute;n de esa democracia, pero necesitan hacerlo con el suficiente realismo (pol&iacute;tico) como para que nos lo creamos (y mantener as&iacute; su capital simb&oacute;lico). Pero por tentadora que pueda resultar para la promotora, esta apuesta es demasiado arriesgada. Si para algo han servido 3 a&ntilde;os de protestas y de cr&iacute;tica social es para agudizar el olfato democr&aacute;tico de la sociedad, especialmente, de las bases activas de Podemos, para identificar los simulacros y reconocer d&oacute;nde no se dan las garant&iacute;as institucionales que empezamos a ensayar en nuestros c&iacute;rculos y demandamos en nuestras instituciones. Si lo intentan, si la promotora se la juega a cristalizar una estructura de partido que no sea realmente &ldquo;democr&aacute;tica, participativa y transparente&rdquo;, entonces ni Podemos ni la promotora podr&aacute;n mantener su posici&oacute;n simb&oacute;lica dominante, &eacute;sa que, record&eacute;moslo, depende de que se la renovemos diariamente. Y es que la esencia de Podemos, en que tanta gente deposita su activismo y esperanza, est&aacute; hecha de nuestros fragmentos, de la reapropiaci&oacute;n, a veces fagotizadora, otras veces de remix y sampleo, de las mejores practicas, lemas y propuesta de ese 80% de la sociedad que asum&iacute;a las reivindicaciones del 15M, de esas mareas que luchan cotidianamente lejos de los plat&oacute;s de televisi&oacute;n, de esa inteligencia colectiva que practicamos en las redes cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es el punto exacto en el que se encuentras las fichas del juego. Lo que se determina estos d&iacute;as es c&oacute;mo se resuelve la tensi&oacute;n entre dos polos o modelos entre los que nos jugamos el futuro de este momento de ruptura al que tanto nos ha costado llegar:
    </p><p class="article-text">
        1. Un modelo de dos escalas, dos niveles, de c&iacute;rculoS y C&iacute;rculo, de &ldquo;rueda de masas&rdquo;, de un di&aacute;logo de preguntas (que pueden ser ignoradas) &ldquo;Hola, soy Pablo Iglesias puedes preguntarme lo que quieras&rdquo; y respuestas (que tambi&eacute;n pueden ser ignoradas), pero donde siempre termina habiendo un grupo que pregunta y otro que responde, uno que representa y otro que es representado (aunque se le permita preguntar o se le pregunte). Un modelo en el que la promotora (o cualquier otro grupo que ocupe esa posicion en el futuro) pueda construirse una frontera cerrada, asegurarse un comit&eacute; ejecutivo, controlar los significantes (caras, voces, nombres) y rellenarlos con masa. Si la institucionalidad de los nuevos partidos se cristaliza en este modelo, habr&aacute; un plat&oacute; bien iluminado, unos espectadores con la capacidad de aplaudir o pitar al final del acto, pero los actores solo ser&aacute;n capaces de aspirar las fuerzas de trabajo de una masa informe de &ldquo;participantes&rdquo; o c&iacute;rculos, estos no podr&aacute;n realmente ocupar el escenario. La m&aacute;xima forma de participaci&oacute;n que cabe en este modelo es la de la extracci&oacute;n selectiva de los productos de la inteligencia colectiva de las bases por parte de quienes posean el capital simb&oacute;lico, transformado en poder ejecutivo dentro de un aparato dise&ntilde;ado para ello.
    </p><p class="article-text">
        El Tweet de apertura de la Asamblea General no pod&iacute;a ser gramatical y enunciativamente m&aacute;s claro: &ldquo;El d&iacute;a 15 comienza la #AsambleaCiudadana, un proceso ilusionante de participaci&oacute;n democr&aacute;tica &iexcl;Creemos en la gente!&rdquo; &iquest;Qui&eacute;n es el sujeto del creemos que es diferente a &ldquo;la gente&rdquo;? El Tweet no dice &ldquo;creamos en la participaci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;somos la gente que cree en la gente&rdquo;, no, dice &ldquo;Creemos en la gente&rdquo;: nosotros (promotora), creemos en vosotros (&ldquo;gente&rdquo;, circulos, bases, ciudadan&iacute;a). El problema es que tambi&eacute;n el PSOE de los 80 cre&iacute;a en la gente y el PSOE del 2014 puede siguir diciendo que cree en la gente. Pero adem&aacute;s de la dicotom&iacute;a, la polaridad, el dualismo gram&aacute;tico-pol&iacute;tico que enuncia esta frase, est&aacute; la sem&aacute;ntica, el contenido. Lo que venimos demandando no es que crean en la gente, sino que creen con ella,  que se establezcan procedimientos y garant&iacute;as para que las formas de hacer pol&iacute;tica sean realmente participativas, transparentes y democr&aacute;ticas. Las creencias, peor a&uacute;n, las declaraciones de creencias, no tienen ning&uacute;n poder vinculante, efectivo, real. Los procedimientos, mecanismos, reglamentos, s&iacute; lo tienen. Y en ello estamos.
    </p><p class="article-text">
        Este modelo de dos escalas se corresponde con la versi&oacute;n actual del pre-borrador de los principios organizativos propuestos por la promotora. Los grandes momentos, aquellos en los que participen las masas con capacidad de influencia (siempre que sea estad&iacute;sticamente abrumadora) ser&aacute;n transparentes: asambleas generales, contribuciones a los programas electorales, apoyo, etc. pero ah&iacute; ser&aacute; donde el poder simb&oacute;lico de unos pocos podr&aacute; tambi&eacute;n ejercer m&aacute;s influencia. De hecho es lo que ha pasado ya en los pocos conflictos organizativos que se han vivido: son s&oacute;lamente quienes poseen el poder simb&oacute;lico los que han podido guiar a unas &ldquo;masas&rdquo; sin estructura. El resto del poder se ejercer&aacute; en la sombra, en reuniones cerradas, en pasillos y claustros.
    </p><p class="article-text">
        2. Modelo de participaci&oacute;n efectiva, libre de escala. En este modelo el poder de institucionalizaci&oacute;n (de articulaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico) se gestiona de manera fractal, multiescala, en circulos conc&eacute;ntricos y superpuestos, grandes y peque&ntilde;os. No hay promotora ni masas, sino una multitud Podemos, que se organiza a trav&eacute;s de n&uacute;cleos de influencia cambiantes, dependiendo de los temas, los territorios, las coyunturas. Existe una distribuci&oacute;n de los poderes de decisi&oacute;n en redes de territorios, redes tem&aacute;ticas, redes de competencias, redes de inteligencia. Ser&aacute; imposible, incluso inoperativo, que estas redes sean homog&eacute;neas. Habr&aacute; personas con m&aacute;s o menos influencia o capacidad de tomar decisiones en cada momento, pero estas asimetr&iacute;as de poder o de influencia ser&aacute;n variables, interdependientes de la red y la acci&oacute;n, fluidas, sujetas a cambio; porque los mecanismo de revocaci&oacute;n no exigir&aacute;n una mayor&iacute;a que s&oacute;lo pueda alcanzarse desde un plat&oacute; de televisi&oacute;n, porque votar no ser&aacute; una ceremonia trianual sino una posibilidad real cotidiana en los procesos de construcci&oacute;n, porque la transparencia (la capacidad de escuchar y leer) atravesar&aacute; varias escalas espaciales y temporales de los procesos de decisi&oacute;n, porque ser&aacute; posible elegir, seleccionar, decidir en los micro-procesos adem&aacute;s de los macro-procesos. Para implementar este modelo organizativo ya existen dispositivos tecnopol&iacute;ticos, digitales y sociales, nuevas y viejas formas de participar. De participar de manera efectiva, operativamente vinculante, no a la manera de un proceso extractivista en el que se generen ideas cuya incorporaci&oacute;n (y atribuci&oacute;n) dependa de un comit&eacute; ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        Las ventajas del primer modelos son claras y conocidas, sus debilidades tambi&eacute;n: se pueden controlar m&aacute;s y mejor los procesos pol&iacute;ticos, se puede unificar un discurso, tomar decisiones &ldquo;delicadas&rdquo;, planificar estrategias de poder, etc. Pero adem&aacute;s de permanecer, una vez m&aacute;s, vulnerables a los peligros de las castas, el primer modelo pierde lo que gana el segundo: empoderamiento popular, afecci&oacute;n, implicaci&oacute;n, potencia participativa, vinculaci&oacute;n activa, cooperaci&oacute;n en red, vivencia compartida, autenticidad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, de lo que se trata hoy y ma&ntilde;ana (en 2015 ser&aacute; tarde ya) es de rellenar el significante vac&iacute;o de esa forma gramatical de la primera persona del plural del &ldquo;podemos&rdquo; y del &ldquo;ganemos&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n es el &ldquo;nosotros&rdquo;? O bien la respuesta es un sujeto minoritario, cerrado, controlado por una c&uacute;pula m&aacute;s o menos revocable, en definitiva, un 1%, o es una red participativa y fluida, de topolog&iacute;a diagonal en su distribuci&oacute;n de la participaci&oacute;n, y de influencia decisiva. &iquest;Cuando enunciamos el poder, cuando decimos &ldquo;Podemos!&rdquo;, lo decimos en el sentido del mundial de f&uacute;tbol o el de baloncesto? &iquest;Podemos y Ganamos, pero juegan otros? &iquest;O lo que decimos es que entre todos Podemos, que vamos a ser sujetos (no espectadores) de una ruptura con los de arriba, de una ruptura con quienes no nos representan porque no necesitamos que nos represente nadie ya?
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos d&iacute;as, en las pr&oacute;ximas horas, nos espera un reto determinante, en c&iacute;rculos, asambleas, grupos de trabajo, redes, reuniones, redacciones de documentos y emiendas, votaciones de propuestas y principios organizativos. No vale esconderse en una postura observadora, esperando una cat&aacute;strofe para luego poder exclamar &ldquo;ya lo dec&iacute;a yo!&rdquo;, ni una pasividad triunfante que termine siendo c&oacute;mplice de un resultado esperado. Es el momento de actuar, de intensificar la participaci&oacute;n en los mecanismos a&uacute;n abiertos de Podemos (y de Ganemos) para cimentar los cauces de una democracia real. Hemos tardado 20 a&ntilde;os en descubrir las farsas de una &ldquo;democracia&rdquo; que se asentaba sobre estructuras vulnerables a las castas, llevamos 10 a&ntilde;os sufriendo las consecuencias irreversibles de una estafa que llamaron crisis, y tardamos 5 a&ntilde;os en canalizar pol&iacute;tico-institucionalmente la ruptura con el r&eacute;gimen de la transici&oacute;n. Es muy probable que no volvamos a experimentar una coyuntura como &eacute;sta en los pr&oacute;ximos 30 o 40 a&ntilde;os. Nos la jugamos en los pr&oacute;ximos d&iacute;as: una democracia participativa de multitudes (irreducible a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica cl&aacute;sica) est&aacute; a punto de nacer, o de quedar enterrada, por d&eacute;cadas. Ahora que podemos, juguemos. Ganemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Hacksimov]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-jugamos-partido_129_4563300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2014 12:07:25 +0000]]></pubDate>
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