<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nuria Sánchez Madrid]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nuria_sanchez_madrid/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nuria Sánchez Madrid]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512343/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, el asalto de la normalidad frente a la política de lo peor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-asalto-normalidad-frente-politica_129_4561832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c061ee0d-a64c-4bd9-bda7-d5e63046fd84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos, el asalto de la normalidad frente a la política de lo peor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todas las épocas de crisis las abren los filisteos, siempre hombres de su tiempo. Frente a ellos, cuando escucho a los responsables de Podemos, percibo la reivindicación de un modo de pensar y actuar displicente con los chantajes y cadenas del presente</p></div><p class="article-text">
        Con independencia de la sinton&iacute;a que inequ&iacute;vocamente el fen&oacute;meno Podemos ha logrado establecer con un electorado tan amplio como variopinto, reacciones de distinta procedencia exhiben desde hace meses una pasmosa unanimidad al insistir en que el &eacute;xito cosechado en las pasadas elecciones europeas y la actual estimaci&oacute;n de intenci&oacute;n de voto, lejos de representar ninguna novedad o anunciar una regeneraci&oacute;n del sistema, merece clasificarse dentro de alguna de las variantes del <em>populismo</em>, un viejo conocido para la experimentada ciudadan&iacute;a de nuestro continente. Uno de los expedientes m&aacute;s antiguos mediante los que un pueblo se enga&ntilde;a a s&iacute; mismo, refugi&aacute;ndose en una c&oacute;moda minor&iacute;a de edad. Ya saben, esa conducta pretendidamente pol&iacute;tica que manipula a su antojo la voluntad colectiva al alimentar a la poblaci&oacute;n con quimeras demag&oacute;gicas y cuya potencia ret&oacute;rica est&aacute; &iacute;ntimamente relacionada con su capacidad para desdibujar los l&iacute;mites entre lo hacedero y lo imposible. A la vista del patente consenso reflejado por las columnas de opini&oacute;n de buena parte de la prensa del pa&iacute;s &mdash;como una inesperada armon&iacute;a preestablecida sospechosamente coincidente con los l&iacute;mites de lo que se nos dice que es nuestro margen de decisi&oacute;n&mdash;, yo dir&iacute;a que <em>Podemos</em> &ldquo;ha tocado hueso&rdquo;. No se trata del &ldquo;hueso&rdquo; de la pol&iacute;tica a la que una ciudadan&iacute;a consciente de sus derechos y deberes aspira, sino que remite m&aacute;s bien a la oligarqu&iacute;a de partidos que nos ha conducido a la situaci&oacute;n presente &mdash;el c&eacute;lebre bipartidismo, periclitado en sus capacidades, pero bien asentado en su presunta legitimidad y derechos adquiridos&mdash;, esto es, el &ldquo;hueso&rdquo; del mejorable escenario institucional que desde la llamada Transici&oacute;n ha determinado las reglas de la esfera p&uacute;blica y del juego pol&iacute;tico en este pa&iacute;s. Hablamos de un orden al que algunos querr&iacute;an hacer pasar m&aacute;s por natural que por pol&iacute;tico, a la vista de que durante estos casi 40 a&ntilde;os se ha rehuido tanto someter su g&eacute;nesis emp&iacute;rica a ninguna exploraci&oacute;n como proceder a una saludable revisi&oacute;n de los pactos y compromisos alcanzados entonces. Se ha pretendido convertir a la continuidad en un valor indiscutible en s&iacute; mismo &ndash;no se fuera a hacer de la Transici&oacute;n un proceso interminable&ndash;, superior a cualquier esp&iacute;ritu de reforma, aun al precio de aceptar lo insostenible. Algo propio de una <em>pol&iacute;tica de lo peor</em>. Y es que lo inescrutable del origen del poder supremo, de la misma soberan&iacute;a, no debe confundirse con abandonar la necesaria y trabajosa criba entre la legitimidad pol&iacute;tica y sus dobles fraudulentos. En esas, <em>Podemos</em> irrumpe en el panorama pol&iacute;tico. Y el an&aacute;lisis del fen&oacute;meno ofrecido por un buen n&uacute;mero de profesos en filosof&iacute;a y te&oacute;ricos de las ciencias sociales evidencia una creciente fobia a esta novedad pol&iacute;tica. A algunos nos parece que m&aacute;s habr&iacute;a que temer de la coyuntura presente.
    </p><p class="article-text">
        El <em>poder</em> que resuena en el mismo t&eacute;rmino Podemos no reclama una <em>normalidad</em> de alcance subjetivo o espiritual, cuya b&uacute;squeda recaiga en la responsabilidad de cada cual, esto es, en su capacidad para contarse a uno mismo historias que le vuelvan m&aacute;s soportable la existencia, sino a un estado de normalidad bastante m&aacute;s objetivo, que sencillamente emerge cuando las leyes se respetan y cumplen &ndash;sin prebendas&ndash; por y para la totalidad de la ciudadan&iacute;a. &iquest;Desde cu&aacute;ndo reclamar y tutelar por el cumplimiento de la legalidad vigente debe asociarse con la conmoci&oacute;n del orden pol&iacute;tico o el desprecio de la representaci&oacute;n parlamentaria? &iquest;No ser&aacute; m&aacute;s bien que nuestra eutanasia pol&iacute;tica ha narcotizado ya a muchos, incluso a algunas nuestras mejores cabezas, hasta el punto de preconizar la total ausencia de cambio y demonizar cualquier intervenci&oacute;n efectiva sobre la realidad que nos rodea? &iquest;Hasta el punto de denominar salud pol&iacute;tica al c&oacute;modo silencio de todo &oacute;rgano social, con independencia de la enfermedad que &eacute;ste padezca o de la presi&oacute;n a que est&eacute; sometido? &iquest;Debemos tener miedo de retomar una normalidad que nos ha sido arrebatada y sin la que nuestra vida carece de dignidad? La apuesta de <em>Podemos</em> ha consistido en se&ntilde;alar &ndash;en recordar m&aacute;s bien, como ocurre con todas las buenas ideas&ndash; que el eclipse de la <em>ley</em> por el <em>orden</em>, por muy imponente, atractivo e incluso natural que este parezca, desemboca &ndash;para nosotros es ya un hecho&ndash; en un contexto simplemente insostenible e intolerable para la dignidad del individuo. Es menester resistir a la seguridad con que se argumenta a base de un prontuario repleto de expresiones como &ldquo;cuando la flecha est&aacute; en el arco, tiene que partir&rdquo;. Recordemos la denuncia dirigida por Rafael S&aacute;nchez Ferlosio a la falacia contenida en el soberbio dicho, versi&oacute;n china de nuestro castizo &ldquo;es lo que hay&rdquo;, ya formulada por el rab&iacute; Dom Sem Tob como &ldquo;si no es lo que yo quiero, quiera yo lo que es&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, en la carta, tan recordada estos d&iacute;as, dirigida a Ludwig Kugelmann, en que Karl Marx sostiene que los revolucionarios de la Comuna parisina se encontraban prestos al <em>asalto de los cielos &ndash;der Sturm des Himmels&ndash;</em>, como los Titanes enardecidos por el esp&iacute;ritu a los que cantara Friedrich H&ouml;lderlin, se distingue a los primeros precisamente de los d&oacute;ciles &ldquo;siervos del cielo del Sacro Imperio romano germ&aacute;nico-prusiano&rdquo;, cuyas &ldquo;mascaradas antediluvianas&rdquo; huelen sobre todo a <em>filiste&iacute;smo</em>. Un dique contra el pensamiento que siempre est&aacute; al acecho. Es f&aacute;cil caer en sus trampas, a las que se ajusta bien la definici&oacute;n que Nabokov diera del t&eacute;rmino en su <em>Curso de literatura rusa</em>: &ldquo;Filisteo es la persona adulta de intereses materiales y vulgares, y de mentalidad formada en ideas corrientes y los ideales convencionales de su grupo y su &eacute;poca&rdquo;<em>.</em> Filisteo es quien vende su capacidad de juzgar a cambio de la mezquina protecci&oacute;n de ideolog&iacute;as que lo justifican todo por medio de una normatividad anclada en la recurrencia, que est&aacute; preparado para todo menos la novedad, lo imprevisible, la sorpresa de lo espont&aacute;neo, como si tales instancias abrieran una falla en el mundo por la que nunca comparece la salvaci&oacute;n, sino implacablemente la perdici&oacute;n. Todas las &eacute;pocas de crisis las abren los filisteos, siempre hombres de su tiempo. Frente a ellos, cuando escucho a los responsables de Podemos, percibo la reivindicaci&oacute;n de un modo de pensar y actuar displicente con los chantajes y cadenas del presente. No veo en nombre de qu&eacute; ideal pol&iacute;tico deber&iacute;a dejar de apoyarles con mi voto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria Sánchez Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-asalto-normalidad-frente-politica_129_4561832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2014 18:32:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c061ee0d-a64c-4bd9-bda7-d5e63046fd84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1166226" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c061ee0d-a64c-4bd9-bda7-d5e63046fd84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1166226" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Podemos, el asalto de la normalidad frente a la política de lo peor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c061ee0d-a64c-4bd9-bda7-d5e63046fd84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Pablo Iglesias]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
