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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Casal Bértoa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_casal_bertoa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Casal Bértoa]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La regeneración política como solución a la ola populista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/regeneracion-populismo-partidos-politicos_132_7136791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0603e47-d0cd-43e7-9e2e-f3f636329a0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La regeneración política como solución a la ola populista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera enfermedad que afecta a las democracias representativas es la crisis de los partidos políticos tradicionales; el surgimiento de partidos anti-establishment es simplemente un síntoma</p></div><p class="article-text">
        El incremento de <a href="https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2017/11/17/no-the-populist-surge-does-not-mean-european-democracy-is-collapsing/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voto</a> a partidos anti-establishment ha sido una constante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tal vez con mayor intensidad desde que en 2008 estallase la gran crisis econ&oacute;mica (ver figura abajo). Espa&ntilde;a dej&oacute; de ser la excepcionalidad ib&eacute;rica cuando entre finales de 2015 y 2019 dos partidos populistas-radicales (Podemos y Vox) consiguieron representaci&oacute;n parlamentaria. Desde entonces han sido varios los trabajos centrados en explorar las <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/european-political-science-review/article/party-decline-or-social-transformation-economic-institutional-and-sociological-change-and-the-rise-of-antipoliticalestablishment-parties-in-western-europe/FFEF55CA9CFD1CB2CF3D3B0B1A55EE80" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">razones</a> detr&aacute;s del surgimiento e incremento en el apoyo a estas formaciones, entendiendo que, al detectarlas, se podr&iacute;a dar soluci&oacute;n a lo que se percibe como una amenaza para la supervivencia de las democracias liberales. De este modo, parecer&iacute;a existir una creencia generalizada en que el apoyo a este tipo de partidos (populistas, nativistas, radicales) es una <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00344893.2019.1643770" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedad</a> que aqueja a nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        Figura 1. Apoyo a partidos anti-establishment&nbsp;por d&eacute;cada, 1900-2020
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                    alt="Fuente: Fernando Casal Bértoa y Zsolt Enyedi, Party System Closure: Party Alliances, Government Alternatives and Democracy in Europe (Oxford: Oxford University Press, 2021)."
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            <span class="title">
                Fuente: Fernando Casal Bértoa y Zsolt Enyedi, Party System Closure: Party Alliances, Government Alternatives and Democracy in Europe (Oxford: Oxford University Press, 2021).                            </span>
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        Ahora bien, a nuestro juicio, y as&iacute; lo expusimos recientemente en un art&iacute;culo para el <a href="https://www.journalofdemocracy.org/articles/mainstream-parties-in-crisis-the-antiestablishment-challenge/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Democracy</a>, la enfermedad real que salpica a las democracias actuales es la crisis de los partidos tradicionales. El aumento en el voto a las fuerzas populistas es tan solo un s&iacute;ntoma de esta grave enfermedad. La <em>confusi&oacute;n</em> entre s&iacute;ntoma y enfermedad no es cosa menor, pues puede tener implicaciones relevantes de cara a las <em>soluciones</em> que se propongan a fin de frenar la ola populista. Tradicionalmente, los<em> remedios</em> han ido desde (1) la prohibici&oacute;n legal de este tipo de fuerzas; y (2) la aceptaci&oacute;n program&aacute;tica o incorporaci&oacute;n al gobierno; hasta (3) la discriminaci&oacute;n pol&iacute;tica, com&uacute;nmente denominada <em>cord&oacute;n sanitario</em>.&nbsp;El primero fall&oacute; estrepitosamente en Turqu&iacute;a o Espa&ntilde;a, donde la prohibici&oacute;n de ciertos partidos termin&oacute; por dar alas a sus herederos (AKP y EH Bildu). Igualmente, la incorporaci&oacute;n de fuerzas anti-establishment al gobierno italiano o belga tampoco tuvo &eacute;xito. Lejos de moderarlos, termin&oacute; por hacerlos m&aacute;s extremos. Finalmente, la aplicaci&oacute;n de cordones sanitarios tambi&eacute;n es cuestionable debido a lo que podr&iacute;a llamarse &ldquo;efecto boomerang&rdquo;, como muestra el caso de los Dem&oacute;cratas Suecos. Hasta el punto que, marginados como opci&oacute;n de gobierno, y explotando su condici&oacute;n de &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; autoproclamados de la democracia, los partidos antisistema pueden incluso llegar a incrementar su atractivo electoral.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, y desafortunadamente, ninguna de estas soluciones ha sido lo suficientemente eficaz, especialmente porque se enfocan en los partidos populistas m&aacute;s que en las fuerzas tradicionales, que son las que verdaderamente han fallado como correa de transmisi&oacute;n de las demandas de los ciudadanos a las instituciones. Por ello, m&aacute;s all&aacute; de la prohibici&oacute;n, marginalizaci&oacute;n o incorporaci&oacute;n de las fuerzas anti-establishment, lo que nosotros proponemos es una regeneraci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, si fuerzas como el Partido Republicano en los Estados Unidos quiere superar el Trumpismo, o si el partido Conservador del Reino Unido quiere finalmente superar la crisis creada con el Brexit, lo que deber&iacute;an es aplicar los seis remedios que proponemos para superar esta crisis de representaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los partidos deben construir organizaciones s&oacute;lidas e institucionalizadas que les permitan crear estructuras profesionales capaces de resolver conflictos internos, tomar decisiones adecuadas y mantener v&iacute;nculos estrechos con sus votantes y simpatizantes. No hablamos de crear <em>partidos de masas</em> que se <em>acomoden</em> a las instituciones, sino de que los partidos vuelvan a ser entidades serias. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las fuerzas pol&iacute;ticas deben ser receptivas, en el sentido de perseguir pol&iacute;ticas que sean consistentes con sus promesas electorales. Esto les ayudar&aacute; no solo a recuperar la confianza perdida por parte de los electores, sino tambi&eacute;n a recuperar su funci&oacute;n tradicional de mediadores entre la sociedad y el Estado. En clara sinton&iacute;a, una tercera medida exige que los partidos pol&iacute;ticos sean responsables y eviten caer en la trampa populista de ofrecer &ldquo;soluciones f&aacute;ciles a situaciones dif&iacute;ciles&rdquo;: la irresponsabilidad conduce a una mayor irresponsabilidad, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        La cuarta dosis para revitalizar a los partidos es, sin lugar a dudas, la transparencia. Dado que en muchos pa&iacute;ses (as&iacute; lo ha sido en Espa&ntilde;a) la corrupci&oacute;n ha permitido que los populismos surjan y semejen opciones viables, los partidos deben mantener limpias sus cuentas, haciendo saber a los votantes de d&oacute;nde proviene su dinero y c&oacute;mo se gasta.
    </p><p class="article-text">
        En quinto lugar, es importante que los partidos pol&iacute;ticos adopten una perspectiva a largo plazo. Los partidos no deben pensar solo en la pr&oacute;xima votaci&oacute;n o en las pr&oacute;ximas elecciones. Si hay algo que los votantes odian es el comportamiento vol&aacute;til de los partidos pol&iacute;ticos en funci&oacute;n de d&oacute;nde sople el viento. Pensar a largo plazo, adem&aacute;s, suele comportar un mayor elemento de responsabilidad pol&iacute;tica y compromiso con las futuras generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, los partidos deben comprender que el compromiso pol&iacute;tico es la esencia del juego democr&aacute;tico. Hasta el punto de que el sistema democr&aacute;tico tiene mejor reputaci&oacute;n en aquellos pa&iacute;ses donde los partidos pol&iacute;ticos han logrado llegar a acuerdos sobre una serie de temas fundamentales (por ejemplo, educaci&oacute;n, sistema de pensiones, inmigraci&oacute;n). Construir acuerdos y generar lazos entre partidos, adem&aacute;s, allana las tensiones entre los votantes y atempera los recientemente elevados niveles de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, ser&aacute; solo a trav&eacute;s de auto-suministrarse las seis dosis, que los partidos consigan revitalizarse. En Espa&ntilde;a, si queremos superar esta falta de colaboraci&oacute;n entre Gobierno y oposici&oacute;n, aun bajo una grave crisis sanitaria y econ&oacute;mica como la que vivimos actualmente, las fuerzas pol&iacute;ticas har&iacute;an bien en fortalecerse internamente, ser m&aacute;s responsables con las pol&iacute;ticas que proponen y adoptan, ser m&aacute;s transparentes en sus cuentas, pensar en el largo plazo en las medidas que aprueban en el Congreso y, sobre todo, colaborar en mayor grado con sus oponentes pol&iacute;ticos. De hacerlo, la democracia saldr&aacute; fortalecida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Rama, Fernando Casal Bértoa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/regeneracion-populismo-partidos-politicos_132_7136791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2021 05:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Regular la financiación de los partidos ha ayudado a reducir la corrupción?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/regular-financiacion-europa-america-latina_1_4551029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca393b05-5cdb-4c72-8bba-e98ecdb1b6dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Regular la financiación de los partidos ha ayudado a reducir la corrupción?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los partidos que dependen económicamente del Estado no son percibidos como menos corruptos que aquellos financiados principalmente por fuentes privadas.</p></div><p class="article-text">
        Como se ha afirmado repetidamente, el dinero es el principal combustible de la pol&iacute;tica. Sin &eacute;l no podr&iacute;an funcionar los partidos pol&iacute;ticos, dif&iacute;cilmente podr&iacute;amos celebrar elecciones competitivas, y la democracia, al menos tal como la conocemos, no podr&iacute;a existir. Por esta raz&oacute;n, y aunque no es la &uacute;nica, la mayor&iacute;a de sistemas pol&iacute;ticos del mundo democr&aacute;tico tratan de garantizar a los partidos pol&iacute;ticos, o al menos a algunos de ellos, el acceso a recursos estatales para financiar sus campa&ntilde;as electorales, o bien para hacer funcionar sus organizaciones, si no para ambas finalidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al igual que sucede con otros tipos de combustible, el dinero en general, y la financiaci&oacute;n de partidos en particular, puede llegar a ser material extremadamente inflamable. Efectivamente, debido a que el dinero y el poder pol&iacute;tico tienden a estar correlacionados positivamente, los partidos pueden estar tentados de utilizar inapropiadamente esos recursos p&uacute;blicos, o incluso de caer en pr&aacute;cticas il&iacute;citas de financiaci&oacute;n. Por este motivo, desde la segunda mitad de los a&ntilde;os cincuenta, la mayor&iacute;a de democracias empezaron a introducir un conjunto de regulaciones que intentaban controlar la forma en que los partidos pol&iacute;ticos se financiaban. Como resultado, y con muy pocas excepciones (Suiza, Ucrania, Bolivia, Venezuela, etc.), los sistemas democr&aacute;ticos tanto de Europa como de Am&eacute;rica Latina poseen actualmente legislaci&oacute;n sobre la materia, sea a trav&eacute;s de una ley espec&iacute;fica de financiaci&oacute;n de partidos, o a trav&eacute;s de disposiciones dispersas en leyes generales de partidos, leyes electorales o, incluso, en la propia Constituci&oacute;n, destinadas a regular la financiaci&oacute;n de partidos de una u otra forma.
    </p><p class="article-text">
        La principal idea es que al garantizar el acceso de los partidos a los subsidios p&uacute;blicos as&iacute; como al regular y controlar tanto sus ingresos como sus gastos (1) la competici&oacute;n entre partidos ser&aacute; m&aacute;s equilibrada, (2) los partidos ganar&aacute;n autonom&iacute;a ante los intereses privados, (3) la corrupci&oacute;n partidista disminuir&aacute; o incluso desaparecer&aacute;, y (4) la legitimidad de los partidos ante la opini&oacute;n p&uacute;blica crecer&aacute;. Sin embargo, &iquest;es esto lo que realmente ha sucedido? &iquest;Hasta qu&eacute; punto esta regulaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n pol&iacute;tica ha contribuido a la desaparici&oacute;n, o al menos a la reducci&oacute;n de la financiaci&oacute;n ilegal y de otras pr&aacute;cticas corruptas? Y &iquest;en qu&eacute; medida ha disminuido la percepci&oacute;n de corrupci&oacute;n respecto a los partidos pol&iacute;ticos con la introducci&oacute;n de financiaci&oacute;n p&uacute;blica as&iacute; como de una regulaci&oacute;n cada vez m&aacute;s estricta en la econom&iacute;a de los partidos?
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        En principio, siguiendo el prejuicio compartido por acad&eacute;micos, legisladores nacionales y/o asesores pol&iacute;ticos internacionales, el nivel de corrupci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos en un pa&iacute;s determinado deber&iacute;a ser inferior cuanto mayor sea la regulaci&oacute;n p&uacute;blica de la financiaci&oacute;n de sus actividades (figura 1). El razonamiento detr&aacute;s de este postulado es que el abuso de los cargos y recursos p&uacute;blicos por parte de las organizaciones pol&iacute;ticas (cobro de comisiones, compra de voto, etc.) ser&aacute; m&aacute;s frecuente en aquellos pa&iacute;ses donde los ingresos y/o gastos de los partidos est&eacute;n sometidos a una legislaci&oacute;n menos exigente, donde los partidos no est&eacute;n sometidos a control financiero, o donde &eacute;stos no sean castigados a pesar de violaciones flagrantes de la legalidad. Por el contrario, en aquellos pa&iacute;ses donde la financiaci&oacute;n de partidos est&aacute; regulada r&iacute;gidamente, donde la financiaci&oacute;n de las actividades de los partidos est&eacute; sometida a un control estricto y donde existan sanciones penales en casos donde las actividades financieras se desv&iacute;en de la pauta establecida por las leyes, los partidos tendr&aacute;n menos incentivos para abusar de los recursos p&uacute;blicos o cometer financiaci&oacute;n ilegal.
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        No obstante, una primera observaci&oacute;n del v&iacute;nculo entre financiaci&oacute;n y corrupci&oacute;n partidista revela una relaci&oacute;n totalmente opuesta a lo esperado (figura 2). As&iacute;, mientras que los partidos son percibidos como muy corruptos en pa&iacute;ses donde sus actividades financieras est&aacute;n fuertemente reguladas (como sucede en las democracias del sur de Europa o en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses latinoamericanos, etc.), los ciudadanos escandinavos o de otras democracias consocionales (como los Pa&iacute;ses Bajos, Suiza, etc.), donde la regulaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n est&aacute; muy limitada o es casi inexistente, tienden a manifestar una mejor percepci&oacute;n de sus fuerzas pol&iacute;ticas. En conjunto, esto parece sugerir que la regulaci&oacute;n en la financiaci&oacute;n de partidos quiz&aacute; no s&oacute;lo no ha alcanzado los objetivos esperados en la mayor&iacute;a de casos, sino que ni siquiera ha sido capaz de evitar el comportamiento perseguido en muchas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://ips.sagepub.com/content/35/3/355.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo</a> que utiliza una <a href="http://www.partylaw.leidenuniv.nl/laws" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva base de datos de financiaci&oacute;n pol&iacute;tica</a>, comparando 37 democracias europeas y latinoamericanas, el autor (y sus colegas de la Universidad de Leiden) han descubierto que, en claro contraste con lo esperado, la regulaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n de partidos no ha ayudado a reducir sustancialmente el nivel de percepci&oacute;n de la corrupci&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos. En particular, y en contra de la opini&oacute;n convencional, las percepciones sobre corrupci&oacute;n de partidos contin&uacute;an siendo altas a pesar de la introducci&oacute;n de (1) restricciones sustanciales a la financiaci&oacute;n privada, (2) un sistema de control m&aacute;s r&iacute;gido, y (3) un marco sancionador m&aacute;s estricto. Adem&aacute;s, y lo que resulta m&aacute;s interesante, la inyecci&oacute;n de generosas cantidades de dinero p&uacute;blico a los partidos pol&iacute;ticos no parece haber solventado el problema de la corrupci&oacute;n. As&iacute;, los partidos que dependen econ&oacute;micamente del Estado no son percibidos como menos corruptos que aquellos financiados principalmente por fuentes privadas (como cuotas de militantes, donaciones, etc.). En este contexto, <a href="http://www.partylaw.leidenuniv.nl/publications" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros trabajos del autor centrados en Portugal y Polonia</a> muestran que partidos que originalmente se financiaban s&oacute;lo mediante fuentes privadas no renunciaron a este tipo de financiaci&oacute;n a pesar de haber empezado a recibir posteriormente un mayor porcentaje en la distribuci&oacute;n de los subsidios p&uacute;blicos. En otras palabras, y en el campo de la financiaci&oacute;n de partidos, las malas pr&aacute;cticas partidistas son dif&iacute;ciles de erradicar.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, ni la financiaci&oacute;n p&uacute;blica ni el aumento de regulaci&oacute;n en temas de financiaci&oacute;n de partidos han significado la panacea que siempre nos han prometido, esto es, no han servido para reducir dr&aacute;sticamente el nivel de corrupci&oacute;n partidista. De hecho, y en contra de lo que tanto pol&iacute;ticos como acad&eacute;micos han repetido hasta la saciedad, los partidos contin&uacute;an tomando <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13608746.2014.888277#.VFEZw4dAe-M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la zanahoria que les ofrece el Estado</a> (los subsidios), pero los efectos de un uso creciente del palo por parte de las instituciones p&uacute;blicas est&aacute;n todav&iacute;a por llegar. Esta investigaci&oacute;n nos permite, al menos, lanzar un aviso contra aquellas voces que prometen la tierra (el fin de la corrupci&oacute;n en los partidos) a cambio de m&aacute;s regulaci&oacute;n o de una contribuci&oacute;n sustancial de nuestros impuestos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Versi&oacute;n inglesa previamente publicada en &lsquo;Ballots &amp; Bullets&rsquo;, Universidad de Nottingham. Traducci&oacute;n de Juan Rodr&iacute;guez Teruel.</em><a href="http://nottspolitics.org/2014/09/01/are-political-finance-regulations-helping-to-combat-party-corruption-in-europe-and-latin-america/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ballots &amp; Bullets</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Casal Bértoa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/regular-financiacion-europa-america-latina_1_4551029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2014 19:47:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Regular la financiación de los partidos ha ayudado a reducir la corrupción?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Corrupción]]></media:keywords>
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