<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Hernández Méndez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_angel_hernandez_mendez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Hernández Méndez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512374/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[San Antonio de Padua en Guadá. El origen de una fiesta.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/san-antonio-padua-guada-fiesta_1_2631260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9181b4f2-5992-428c-82aa-f8ea9850deb6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fiesta de San Antonio 1970. Fotograf ía cedida por Manuel Vera Chinea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora sólo faltaba el santo, o mejor: los santos; porque en aquel tiempo se estaba construyendo la carretera que uniría Valle Gran Rey con Arure y las obras iban por el risco de  Yorima</p></div><p class="article-text">
        Trece de junio de 1947,  &ldquo;A&ntilde;o de la Seca&rdquo;; regantes de la aguas del Risco de Guad&aacute; se distribuyen por las diferentes acequias. Cuando el quebrador llega al tanque de Los Roaderos se encuentra a un grupo de hombres que le impiden tumbar el agua, lo mismo en Cerco Rey, en Las Chocitas&hellip; La conocida como &ldquo;Guerra del Agua&rdquo; acaba de estallar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero todo comienza mucho antes. Desde tiempo atr&aacute;s los hombres ven&iacute;an haciendo Juntas, siempre de noche, primero al lado del cementerio, luego en la conocida como Toca o Tosca de la Loma, o Monta&ntilde;a de la Romera, mostrando su determinaci&oacute;n por recuperar las dos horas de riego que consideran les han arrebatado injustamente. All&iacute;, en un contexto de penuria, en una sociedad que depend&iacute;a del campo como &uacute;nico medio de subsistencia, sin poder emigrar (la emigraci&oacute;n se abrir&iacute;a el 19 de agosto de 1950 unos d&iacute;as despu&eacute;s de la partida del motovelero &ldquo;Tel&eacute;maco&rdquo;, mito de la emigraci&oacute;n clandestina) cada gota de agua se convert&iacute;a en vital. &ldquo;Por el agua del Risco / damos la vida / porque de ella depende / nuestra comida&rdquo; dec&iacute;a una copla de la &eacute;poca. Por eso es que deciden no acatar las disposiciones, en cuanto al riego, impuestas unilateralmente por la clase dominante local en 1941 para su propio beneficio, relacionado con la necesidad de agua para el pl&aacute;tano como cultivo de exportaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una de esas Juntas, el maestro pedrero Claudio P&eacute;rez, natural de Granadilla, Tenerife, dice: &ldquo;Vamos a dar el golpe de estado el d&iacute;a de San Antonio de Padua, que es la fiesta de mi pueblo, y si ganamos la pelea compramos un San Antonio&rdquo;. El 13 de junio es la fecha acordada y pasan a la acci&oacute;n, no dejando transcurrir el agua para el Valle Bajo hasta que el Sol no llegara a las marcas tradicionales, tal y como hab&iacute;a sido uso y costumbre durante generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Tras una dura lucha (con detenciones, heridos, muertos y con un activo papel de las mujeres), los vecinos consiguen hacer llegar sus reclamaciones a las autoridades y a mediados de abril de 1948 se llega a un acuerdo por ambas partes, cre&aacute;ndose la &ldquo;Comunidad de Regantes de la zona alta y baja de Valle Gran Rey&rdquo;, que entra en vigor el 21 de junio de ese mismo a&ntilde;o y que reconoce a los regantes de Guad&aacute; sus derechos tradicionales sobre el agua. 
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos entonces cumplieron su promesa y empezaron a erigir la ermita en el mismo lugar en que hab&iacute;an tenido lugar las Juntas, en un terreno cedido por Mar&iacute;a Barroso. En aquella monta&ntilde;a alta y de tosca viva estuvieron trabajando, de forma voluntaria, picando, por turnos, cavando un zanj&oacute;n para construir la ermita. La madera vendr&iacute;a del monte, bajada a escondidas por el camino de la Tranquilla.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&oacute;lo faltaba el santo, o mejor: los santos; porque en aquel tiempo se estaba construyendo la carretera que unir&iacute;a Valle Gran Rey con Arure y las obras iban por el risco de  Yorima. Dado el evidente peligro, tanto para los trabajadores como para los propios vecinos, ya que se pon&iacute;an barrenos y ellos estaban debajo, se hizo la promesa de que si la carretera se conclu&iacute;a sin pasar ninguna desgracia, se pondr&iacute;a tambi&eacute;n en la ermita un Santo &Aacute;ngel de la Guarda.
    </p><p class="article-text">
        Para comprar los santos salieron los vecinos a pedir por toda la Isla. Cuando por fin los adquirieron llegaron por Agencia a la casa de Jos&eacute; Chinea G&aacute;mez, en La Calera, junto con un San Pedro que iba para la iglesia de Chipude. De all&iacute; los subieron al Santuario de Los Reyes, donde los abrieron ya que ven&iacute;an en cajones, traslad&aacute;ndolos luego a la escuela de Lomo del Balo, donde permanecieron hasta la conclusi&oacute;n de las obras de la ermita. 
    </p><p class="article-text">
        En principio la plaza era de tierra (&ldquo;la polvasera daba miedo&rdquo;), as&iacute; que recaudando dinero, y sobre todo con el que mandaron los emigrantes que estaban en Venezuela se pudo poner un trocito de plaza de cemento, frente a la ermita, con un poyo por fuera. Y se pudieron comprar las campanas.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1951 se termina la ermita y en 1952 se celebra por fin la primera fiesta en honor a San Antonio de Padua; cantaron los tambores: &ldquo;San Antonio sin espada / gan&oacute; la guerra pasada&rdquo;. Y as&iacute; hasta hoy, cada 13 de junio los vecinos de Guad&aacute; celebran su fiesta, renovando el cumplimiento de la promesa realizada en aquellos lejanos d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/san-antonio-padua-guada-fiesta_1_2631260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2015 08:07:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9181b4f2-5992-428c-82aa-f8ea9850deb6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2192193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9181b4f2-5992-428c-82aa-f8ea9850deb6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2192193" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[San Antonio de Padua en Guadá. El origen de una fiesta.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9181b4f2-5992-428c-82aa-f8ea9850deb6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No voy a ser candidato en las próximas elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/la-gomera-opina/voy-candidato-proximas-elecciones_132_4278937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2b250ad-eb0b-40c3-bc24-ef24d8d5f37e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Miguel Ángel Hernández, alcalde de Valle Gran Rey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juzgar mi labor al frente del Ayuntamiento compete a la ciudadanía, a la que agradezco su enorme comprensión y paciencia, y a la que pido disculpas por los fallos cometidos.</p></div><p class="article-text">
        No desvelo ning&uacute;n secreto, pues se trata de una decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado hace tiempo, que fue comunicada en diferentes c&iacute;rculos y que ahora hago oficial. Me voy orgulloso y feliz de haber sido alcalde de mi pueblo. Es verdad que han sido cuatro a&ntilde;os de duro trabajo, con aciertos y con errores, pero siempre con la seriedad y la honestidad por banderas; por eso me voy con la cabeza alta y las manos limpias.
    </p><p class="article-text">
        Mi compromiso, es y ha sido, con los ciudadanos de Valle Gran Rey y con el programa pol&iacute;tico con el que me present&eacute; a las elecciones, bajo las siglas de Socialistas X La Gomera, afrontando una legislatura que sab&iacute;a iba a ser muy dura, ya que me encontr&eacute; un Ayuntamiento con deudas, impagos; un municipio muy cuestionado institucionalmente; con un elevado &iacute;ndice de paro que la corporaci&oacute;n no pod&iacute;a absorber. Pero sobre todo, me encontr&eacute; un pueblo enfrentado por cuestiones pol&iacute;ticas y con otras instituciones actuando como enemigas de Valle Gran Rey.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n municipal ha estado marcada por factores internos y externos. Los primeros, derivados, desde mi punto de vista, por la falta de compromiso de algunos; y los segundos, porque ni el Cabildo de La Gomera, ni el Gobierno de Canarias, ni el Central, se han preocupado por Valle Gran Rey y han castigado al municipio cada vez que han podido. Eso s&iacute;, quiero romper una lanza por algunos pol&iacute;ticos y t&eacute;cnicos de estas instituciones que nos han ayudado, que haberlos hay.
    </p><p class="article-text">
        Juzgar mi labor al frente del Ayuntamiento compete a la ciudadan&iacute;a, a la que agradezco su enorme comprensi&oacute;n y paciencia, y a la que pido disculpas por los fallos cometidos. &ldquo;Gobernar es rectificar&rdquo; que dec&iacute;a Confucio; admitir los errores y aprender de ellos; por eso no milito en ninguna secta, ni me creo en posesi&oacute;n de la verdad absoluta. He seguido con mi sueldo de profesor, sin dietas y sin personal de confianza; he luchado por la igualdad de oportunidades, procurando siempre ser justo y honrado, no pleg&aacute;ndome ante los poderosos; buscando la v&iacute;a del respeto y el entendimiento, teniendo claro que gobernaba para todos los vecinos de Valle Gran Rey, con las puertas de mi despacho siempre abiertas.
    </p><p class="article-text">
        No les voy a enga&ntilde;ar, me voy feliz, primero por regresar a mi trabajo en el mundo de la ense&ntilde;anza, algo que me apasiona; y segundo, y sobre todo, porque el Ayuntamiento que dejo es muy distinto de aquel que me encontr&eacute; en junio de 2011. El de ahora es un Ayuntamiento mejor organizado, donde las cuentas est&aacute;n saneadas, la gente no entra a trabajar a dedo, hay democracia y en estos tiempos de dura crisis se han conseguido mantener los servicios p&uacute;blicos municipales. Un Ayuntamiento preparado para afrontar los retos que nos depara el futuro.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Al amigo verdadero se le conoce en los momentos dif&iacute;ciles&rdquo; dijo el sabio romano Cicer&oacute;n, por eso no tengo palabras suficientes de agradecimiento para todos los que han estado a mi lado en los momentos duros; los que han sostenido este proyecto y han dado la cara, en privado y en la calle, sin esperar nada a cambio, siempre con menor potencia de fuego que los voceros de la mentira.
    </p><p class="article-text">
        Mi reconocimiento para los compa&ntilde;eros del Partido Popular en el equipo de gobierno y tambi&eacute;n a los concejales de Coalici&oacute;n Canaria y el Partido Socialista. Pero sobre todo, quiero mostrar mi cari&ntilde;o a Margarita Chinea, concejala de Socialistas X La Gomera, compa&ntilde;era excepcional, torbellino de ilusi&oacute;n, buen rollo y ganas de trabajar desinteresadamente por su pueblo. Gracias Margari por aportar ese aliento emocional tan necesario en todos los aspectos de la vida y tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Yo por mi parte seguir&eacute; militando en colectivos sociales y culturales, y no pienso abandonar la b&uacute;squeda de la utop&iacute;a de esa isla que no sea silencio amordazado, porque  &ldquo;si luchas por lo que crees, aunque fracases, habr&aacute;s vencido&rdquo; (Mao Ts&eacute; Tung).
    </p><p class="article-text">
        Con la mano en la mar, as&iacute; lo espero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/la-gomera-opina/voy-candidato-proximas-elecciones_132_4278937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2015 08:01:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b2b250ad-eb0b-40c3-bc24-ef24d8d5f37e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="149364" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b2b250ad-eb0b-40c3-bc24-ef24d8d5f37e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="149364" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[No voy a ser candidato en las próximas elecciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b2b250ad-eb0b-40c3-bc24-ef24d8d5f37e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una tradición de otro tiempo: los Años Nuevos en La Gomera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/tradicion-tiempo-anos-nuevos-gomera_1_4440162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a66818e5-ddbb-45e5-8c74-979ab84004dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Antigua fotografía de tamboreros de Valle Gran Rey / foto: A. F. Chácaras y Tambores de Guadá"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salir a cantar los Años Nuevos consiste en ir un grupo de músicos, de casa en casa, cantando coplas durante la noche de año nuevo.</p><p class="subtitle">Las coplas, cantadas por un solista y repetidas por el coro, suelen aludir a los moradores de la casa. Se acostumbra brindar o entregar una dádiva a los músicos.</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces en determinados foros se ha debatido sobre lo que puede considerase folklore o lo que no, sobre la necesidad de innovar o de ser absolutamente fiel a lo que recibimos de nuestros mayores, que en &uacute;ltima instancia son los transmisores de este legado.
    </p><p class="article-text">
        En este marco de debate y aprovechando estas fechas creo interesante introducirnos en un g&eacute;nero tan desconocido fuera de La Gomera como son los denominados A&ntilde;os Nuevos.
    </p><p class="article-text">
        Salir a cantar los A&ntilde;os Nuevos consiste en ir un grupo de m&uacute;sicos, de casa en casa, cantando coplas durante la noche de a&ntilde;o nuevo. La melod&iacute;a es espec&iacute;fica de este evento. Las coplas, cantadas por un solista y repetidas por el coro, suelen aludir a los moradores de la casa. Se acostumbra brindar o entregar una d&aacute;diva a los m&uacute;sicos. La parranda dura hasta que el cuerpo aguante. 
    </p><p class="article-text">
        No puede hablarse de un g&eacute;nero espec&iacute;fico musical llamado A&ntilde;os Nuevos puesto que en realidad lo &uacute;nico que se mantiene es el protocolo de visita a la casa y la forma m&eacute;trica de las estrofas que se cantan, siendo la m&uacute;sica que acompa&ntilde;a a los mismos, las tonadas, y la forma en que interact&uacute;an solista y coro, totalmente distintos de un pueblo a otro e incluso dentro de un mismo pueblo, pueden variar de un barrio a otro.
    </p><p class="article-text">
        Los instrumentos empleados tambi&eacute;n son variopintos: esquilones para anunciar la llegada a la casa, tambores, guitarras, rasgueo de botellas, etc. Se trata de un g&eacute;nero absolutamente mestizo en donde a las formas m&aacute;s antiguas s&oacute;lo con tambor se le fueron a&ntilde;adiendo instrumentos de cuerda y todo tipo de elementos que pudieran contribuir a la parranda.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de las diferentes variedades de A&ntilde;os Nuevos hay algunas que denotan una gran antig&uuml;edad, entre ellas todas las interpretadas exclusivamente con el tambor, que se mantienen en las zonas altas, y entre &eacute;stas destacan especialmente los llamados &ldquo;A&ntilde;os Nuevos Englosaos&rdquo; &ndash; &oacute; Englosiao- en donde se van retomando unos versos con otros, siendo la cadencia de su canto m&aacute;s lenta que otros. Es probable que &ldquo;el Englosiao&rdquo; sea el m&aacute;s antiguo por su ritmo, cadencia y forma de interpretaci&oacute;n y adem&aacute;s tiene la particularidad de que, a diferencia de otros tipos de A&ntilde;os Nuevos, su tonada y forma de interpretarlo es com&uacute;n a varios pueblos de la isla, que nosotros sepamos tanto en Guad&aacute; (Valle Gran Rey), Chipude y El Estanquillo (Hermigua) se interpretan de manera parecida. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El Englosado es un canto muy antiguo. Este s&iacute; es el m&aacute;s antiguo de los que se conocen. Este es un canto que es muy dif&iacute;cil de cantar. Yo me acuerdo, de peque&ntilde;ito, de o&iacute;rlo cantando a la gente de la parte alta de Valle Gran Rey, en Arure tambi&eacute;n lo cantaban un poco, y aqu&iacute; tambi&eacute;n, en Chipude, hab&iacute;a gente que lo cantaban un poco, un par de ellos nada m&aacute;s. Luego, despu&eacute;s, vino la forma actual, la que tenemos hoy de cantar los A&ntilde;os Nuevos, porque se dec&iacute;a que el Englosado era muy malo de cantar, muy malo de destrabar.</em>
    </p><p class="article-text">
        (Isidro Ortiz Mendoza, nacido en Chipude en 1930. Tambor Gomero y Oralidad)
    </p><p class="article-text">
        En Valle Gran Rey su pr&aacute;ctica se abandon&oacute; a lo largo del siglo XX. En nuestras conversaciones con tamboreros de la isla de avanzada edad nos dec&iacute;an que ellos el Englosiao lo dejaron porque era aburrido y por la forma enrevesada de su interpretaci&oacute;n. El siguiente testimonio se lo debemos a un gran tamborero como fue Domingo Niebla:
    </p><p class="article-text">
        <em>Es muy antiguo. Aqu&iacute; [Valle Gran Rey] el &uacute;nico que sab&iacute;a el Englosiao era Antonio Correa &lsquo;Chocolate&rsquo;, que ya muri&oacute; [1995]. Se dejaba porque era lento y se gastaban muchas palabras. Una noche salimos unos pocos: Pepe G&aacute;mez, Pancho M&eacute;ndez y yo cantando p&rsquo;ah&iacute; p&rsquo;abajo, pa Las S&aacute;bilas, a cantarle a Jos&eacute; Correa. Y fuimos majando, nos echamos unos versos all&iacute;. Se fue terminando de cantar el corrido y dice: -Caballero, &iexcl;Aj&oacute; hijo! &iquest;y el englosiao d&oacute;nde est&aacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        (Domingo Niebla 1906-1998. Valle Gran Rey, mayo de 1998. La Memoria del Tambor)
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Jos&eacute; &Aacute;ngel L&oacute;pez Viera recoge la siguientes reflexiones sobre este g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <em>En Guad&aacute;, zona situada en la cabecera interior del barranco de Valle Gran Rey, se encontraba, seg&uacute;n informaci&oacute;n recogida de viva voz, la &uacute;ltima persona que manten&iacute;a vivo este g&eacute;nero en la variante de los A&ntilde;os Nuevos Englosaos. Se trataba de don Antonio Correa, vecino de este barrio, fallecido en 1995.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ayer, cuando Domingo Niebla y yo visitamos en Guad&aacute; a su amigo Antonio Correa, me sorprendi&oacute; que fuese el &uacute;nico que supiera cantar los A&ntilde;os Nuevos Englosaos. A pesar de que el resto de los romanceadores de esta zona viven a pocos kil&oacute;metros y conviven musicalmente a trav&eacute;s del Baile del Tambor, los de Valle Gran Rey barranco abajo y Arure cantan otra variante de los A&ntilde;os Nuevos de los de Chipude, y estas dos son diferentes a los de Guad&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        (<em>Cuaderno de campo</em>. La Gomera, 11 de abril de 1995. Tambor gomero y oralidad)
    </p><p class="article-text">
        Es el proceso natural de las cosas, unas manifestaciones se mantienen y otras se desvanecen en el tiempo, por m&aacute;s que a muchos ahora el Englosiao nos parezca un aut&eacute;ntico tesoro y que pongamos todo el empe&ntilde;o en recrearlo, no deja de ser un g&eacute;nero que nuestros transmisores del legado desecharon. Esta es un poco la paradoja que quer&iacute;a plantear: por un lado est&aacute;n los g&eacute;neros que se van desvaneciendo porque dejan de tener el favor popular (y que los gustos cambien por generaciones y ahora algunas personas estemos empe&ntilde;ados en recuperarlos) y por otro, el que precisamente la habilidad de mestizaje de un g&eacute;nero como los A&ntilde;os Nuevos es el que lo ha hecho llegar hasta nuestros d&iacute;as y que si bien no tiene la vitalidad de anta&ntilde;o si que podemos afirmar que a&uacute;n no ha muerto ni est&aacute; enlatado exclusivamente en un escenario. 
    </p><p class="article-text">
        <em>No queda ah&iacute;, en esa zona [Guad&aacute;], nada m&aacute;s que &eacute;l que lo sepa cantar, no hay ninguno que lo haya cantado con &eacute;l y yo ense&ntilde;ado por &eacute;l, me he puesto a contestarle alguna vez pero no soy capaz de hacerlo como &eacute;l, ni mucho menos, pero he sido capaz de comprender como era eso despu&eacute;s de haberlo o&iacute;do cuando era peque&ntilde;o.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tu oyes cantando ese englosado y tu dices: &lsquo;bueno, pues ah&iacute; hay un moro cantando&rsquo;. Es que lleva tantas vueltas la voz que no se las da cualquiera.</em>
    </p><p class="article-text">
        (Isidro Ortiz Mendoza. Chipude. Tambor Gomero y Oralidad)
    </p><p class="article-text">
        Ayer tarde me dijeron
    </p><p class="article-text">
        que aqu&iacute; no dejan cantar
    </p><p class="article-text">
        y por saber si era cierto
    </p><p class="article-text">
        hoy venimos a perguntar
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/tradicion-tiempo-anos-nuevos-gomera_1_4440162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2015 09:48:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a66818e5-ddbb-45e5-8c74-979ab84004dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38869" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a66818e5-ddbb-45e5-8c74-979ab84004dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38869" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una tradición de otro tiempo: los Años Nuevos en La Gomera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a66818e5-ddbb-45e5-8c74-979ab84004dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Rebelión de los Gomeros en la poesía popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/rebelion-gomeros-poesia-popular_1_4509282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4516529-d4fe-4b3f-b7aa-c2e61709f10a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Escultura de Hautacuperche en La Puntilla, Valle Gran Rey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal día como hoy, 21 de noviembre, pero del año 1488, los gomeros se rebelaron contra el poder señorial en una lucha que quedó para siempre marcada en el imaginario colectivo de la isla</p></div><p class="article-text">
        El 21 de noviembre de 1488, a ra&iacute;z de la ejecuci&oacute;n en Guahedum de Hern&aacute;n Peraza, se produce en La Gomera una rebeli&oacute;n que, por su tr&aacute;gico final, significar&aacute; para los gomeros el fin definitivo de su condici&oacute;n de pueblo libre. 526 a&ntilde;os despu&eacute;s, La Gomera se resiste a olvidar el acontecimiento m&aacute;s importante de toda la Historia de esta isla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una breve descripci&oacute;n de los hechos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los primeros contactos con los europeos fueron un per&iacute;odo caracterizado, primero, por las sucesivas rapi&ntilde;as para la captura de esclavos y, segundo, por los pactos de esos europeos con alguno de los cuatro bandos en que se encontraba dividida la isla. De estos pactos el que m&aacute;s nos interesa es el Pacto de Colactaci&oacute;n o Hermanamiento (consistente en beber leche del mismo g&aacute;nigo) que sell&oacute; Hern&aacute;n Peraza El Viejo con los bandos de Ipal&aacute;n y Mulagua.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Peraza El Joven ratificar&aacute; el pacto de su abuelo, pero mientras Peraza quiso entender el pacto como un acto de vasallaje hacia &eacute;l, los gomeros lo segu&iacute;an entendiendo como un acto de hermanamiento y de ayuda entre ellos con una serie de leyes de obligado cumplimiento. Hern&aacute;n Peraza El Joven lo incumpli&oacute;, no s&oacute;lo al cautivar esclavos y tratar despiadadamente a los gomeros, sino al mantener relaciones con Iballa, su hermana, en virtud del acuerdo suscrito. Las relaciones entre miembros de un mismo bando estaban totalmente prohibidas para evitar la consanguinidad, impidiendo las uniones entre personas con lazos de parentesco.
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos determinan que el consejo de gomeros, el &oacute;rgano de mayor autoridad de la isla, se re&uacute;na y decida la condena a muerte de Hern&aacute;n Peraza. Hautacuperche, el elegido por los dioses, es el encargado de llevar a cabo la ejecuci&oacute;n en Guahedum, donde el conde visitaba a Iballa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Rebeli&oacute;n de Los Gomeros en la poes&iacute;a popular</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso los gomeros no podemos ser amigos de los castellanos, acostumbraba a sentenciar D&ntilde;a. Concha Dorta (Valle Gran Rey, 1908-2002), una de las m&aacute;s cualificadas informantes en romances y coplas de La Gomera, cuando acababa de recitar, con memoria prodigiosa, las Coplas de Hupalupo, como ella las llamaba. Era una delicia escucharla recitar los versos que aprendi&oacute; en su juventud: La Reina do&ntilde;a Isabel/ La Cat&oacute;lica ten&iacute;a/ una dama que dec&iacute;a/ que era su bello vergel&hellip; Viv&iacute;a esta historia con pasi&oacute;n, como algo propio, haciendo las observaciones y puntualizaciones oportunas para un mejor seguimiento del hilo argumental.
    </p><p class="article-text">
        Con la vitalidad de su relato, le daba sentido a la poes&iacute;a popular, como uno de los ejes fundamentales de la oralidad, y con ello de la memoria de un pueblo. Como bien dicen los versos de Lucas Mesa Cabello en su &ldquo;Romance a La Gomera&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        La Gomera tuvo historia pero no se la escribieron.
    </p><p class="article-text">
        La historia de La Gomera se mantiene en el silencio:
    </p><p class="article-text">
        el motivo no lo s&eacute;, pero yo me paro y pienso:
    </p><p class="article-text">
        pueblo que no tenga historia, para m&iacute; es un pueblo muerto.
    </p><p class="article-text">
        En las narraciones orales, los gomeros hemos recordado nuestra historia. Hemos seguido honrando las gestas de los antiguos. Y en ese ba&uacute;l de la memoria que hemos heredado de nuestros mayores, y nosotros pasaremos a nuestros hijos, &iquest;c&oacute;mo no iba a ocupar un lugar destacado el hecho m&aacute;s importante de nuestra historia, que ha marcado profundamente a la isla y a sus habitantes? La rebeli&oacute;n, sus hechos y personajes quedaron grabados a sangre y fuego en nuestra memoria colectiva, que es la fuente principal de donde beben nuestros poetas populares para recrear, una y otra vez, el acontecimiento bajo diferentes formas, con los envoltorios propios de cada &eacute;poca y el momento, pero manteniendo el n&uacute;cleo de una historia que a&uacute;n hoy sigue cautivando. En realidad poco importa que las versiones versificadas m&aacute;s antiguas que han llegado hasta nosotros sean de fecha relativamente reciente: principios del siglo XX. Eso no les resta credibilidad, porque es en esa permanencia imborrable en la memoria de los gomeros donde reside su verdadera autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Los siglos catorce y quince para La Gomera fueron
    </p><p class="article-text">
        siglos de mucha penuria, de dolor y sufrimiento (&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        a la tierra de Hupalupa que es el rey de los gomeros,
    </p><p class="article-text">
        tambi&eacute;n a su hija Ibaya que fue la perla y espejo
    </p><p class="article-text">
        donde se mir&oacute; su padre y cuantos la conocieron.
    </p><p class="article-text">
        En defensa de Ibaya aqu&iacute; la muerte le dieron
    </p><p class="article-text">
        al se&ntilde;or Hern&aacute;n Peraza hombre orgulloso y severo.
    </p><p class="article-text">
        Al autor de este romance s&oacute;lo le gu&iacute;a un deseo:
    </p><p class="article-text">
        que se cante en nuestra Villa, que se cante en nuestro pueblo,
    </p><p class="article-text">
        que se cante en nuestros barrios, porque siempre habr&aacute;n gomeros
    </p><p class="article-text">
        que deseen conservar el canto de sus abuelos.
    </p><p class="article-text">
        Los que nacimos aqu&iacute; a Hupalupa le debemos
    </p><p class="article-text">
        la historia que nos legaron de la Baja del Secreto.
    </p><p class="article-text">
        Algunos investigadores sostienen que el origen de las diversas variantes que fueron sacando los poetas populares gomeros, no es otro que las coplas de tambor que durante siglos cantaron sus antepasados. Sin embargo, si existieron esas coplas, no han llegado hasta nosotros. Lo que s&iacute; est&aacute; claro es que esta es una historia que los gomeros se niegan a olvidar. &iquest;Por qu&eacute; negarle la credibilidad a la tradici&oacute;n oral gomera y a los poetas populares, cuyas composiciones hunden sus ra&iacute;ces en los mismos hechos que han sido transmitidos a trav&eacute;s de generaciones de gomeros?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Rebeli&oacute;n en d&eacute;cimas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La emigraci&oacute;n a Cuba de finales del siglo XIX y primeras d&eacute;cadas del siglo XX, y el retorno de los indianos, ocasion&oacute;, en la sociedad rural canaria, la transformaci&oacute;n m&aacute;s importante hasta la llegada del turismo. En el campo de la m&uacute;sica popular, la irrupci&oacute;n del punto cubano, con la utilizaci&oacute;n de la d&eacute;cima como forma po&eacute;tica, supuso que muchos poetas populares escogieran esta v&iacute;a de expresi&oacute;n, muchas veces en detrimento de las coplas (romances de tem&aacute;tica local).
    </p><p class="article-text">
        Es en este marco de esplendor del punto cubano en La Gomera cuando aparecen la versiones en d&eacute;cimas que conocemos, vinculadas adem&aacute;s a poetas de Valle Gran Rey, donde la memoria de los acontecimientos permanece muy viva por ser el lugar donde la tradici&oacute;n sit&uacute;a parte de los acontecimientos: Conjura en la Baja del Secreto, residencia de Hupalupo en Geri&aacute;n&hellip; Son las conocidas como D&eacute;cimas sobre la legendaria Baja del Secreto y Torre del Conde3, atribuidas al poeta Manuel Rold&aacute;n Dorta (Valle Gran Rey, 1878-1968) y compuestas alrededor de 1930. Su popularidad es grande y son muchos los que conocen su existencia (en muchos casos ya desligadas del autor), siendo capaces de recitar partes o fragmentos sueltos. No sabemos hasta qu&eacute; punto el poeta Manuel Rold&aacute;n utiliz&oacute; para su obra s&oacute;lo lo que &eacute;l sab&iacute;a por la rica tradici&oacute;n oral, lo recogido en los relatos escritos por los cronistas e historiadores y, en tercer lugar, lo que &eacute;l mismo invent&oacute; como autor5. Lo que s&iacute; est&aacute; claro es que estas d&eacute;cimas se extendieron por toda la isla y se han unido al resto de narraciones tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n otro gran poeta popular gomero, Manuel Navarro Rolo (Valle Gran Rey 1907-S/C de Tenerife 1979), hizo una versi&oacute;n, en forma de 22 espinelas, tituladas A la hist&oacute;rica Baja del Secreto, escritas posteriormente a las de Rold&aacute;n (alrededor de 1966), aunque son menos conocidas que las de &eacute;ste, y que se centran fundamentalmente en los motivos que llevaron a los gomeros a tomar la decisi&oacute;n de ejecutar a Hern&aacute;n Peraza y la reuni&oacute;n de los conjurados en la Baja del Secreto.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente, otros poetas populares han recreado este suceso, como es el caso del repentista cubano Ra&uacute;l Herrera en su libro Mis mejores d&eacute;cimas. El gomero Tanagua Hern&aacute;ndez Ferrer tambi&eacute;n recrea la historia, tanto en d&eacute;cimas como en coplas, en su libro Versos de un entorno8. Y tambi&eacute;n Los Sabande&ntilde;os le dedicaron un disco9, La Rebeli&oacute;n de los gomeros (muerte de Hern&aacute;n Peraza), en el a&ntilde;o 1983, en donde pon&iacute;an m&uacute;sica a las versos de las D&eacute;cimas sobre la legendaria Baja del Secreto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las d&eacute;cimas y la memoria</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n oral es la principal fuente de la que beben los poetas populares que han recreado la rebeli&oacute;n. Tradici&oacute;n oral, cronistas e historiadores a veces coinciden y otras no tanto, incluso a veces divergen claramente. Posiblemente, elementos ajenos a la historia se han introducido en ella, pero no cabe duda de que el elemento fundamental permanece: la rebeli&oacute;n de los gomeros ante una situaci&oacute;n que consideraban injusta y la posterior cruenta represi&oacute;n que marc&oacute;, por su brutalidad, la conciencia isle&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Nos gustar&iacute;a aqu&iacute; resaltar algunos pasajes, entresacados de las versiones populares en d&eacute;cimas, que manifiestan claramente la visi&oacute;n que ha permanecido en la memoria de los gomeros.
    </p><p class="article-text">
        Hupalupa es, sin duda, el personaje central de la Rebeli&oacute;n. Tradici&oacute;n popular, cronistas e historiadores coinciden en asignarle un papel de gran ascendiente sobre los gomeros. Una especie de jefe espiritual, con autoridad moral sobre el resto. Posiblemente investido con las caracter&iacute;sticas de adivino.
    </p><p class="article-text">
        La Gomera por grandeza
    </p><p class="article-text">
        en el siglo quince dio
    </p><p class="article-text">
        un sabio, sol que brill&oacute;
    </p><p class="article-text">
        de propia naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Soberana fortaleza
    </p><p class="article-text">
        bella esclarecida luz,
    </p><p class="article-text">
        fue decidida virtud
    </p><p class="article-text">
        en la tradici&oacute;n aquella
    </p><p class="article-text">
        cuya refulgente estrella
    </p><p class="article-text">
        de la primer magnitud.
    </p><p class="article-text">
        Los restos arqueol&oacute;gicos, los relatos populares sobre adivinos y la toponimia con top&oacute;nimos como Monta&ntilde;a del Adivino y Toscones de Aguamuje, imprimen un car&aacute;cter particular a la zona. Por otro lado, en una fecha tan tard&iacute;a como finales del siglo XVIII, el entonces p&aacute;rroco de Chipude D. Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Prieto y Salazar nos deja la siguiente referencia sobre la Fortaleza de Chipude: all&iacute; se van &aacute; hacer los exorcismos cuando hay plagas. Lo cual nos da idea sobre el car&aacute;cter sagrado que, pese a la cristianizaci&oacute;n, a&uacute;n manten&iacute;a la Fortaleza de Chipude, reivindicada por los gomeros como el lugar de celebraci&oacute;n de muchos de sus rituales y que no pocos investigadores han ignorado por no considerar relevante la tradici&oacute;n oral de los habitantes de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Sobre su actitud tras la muerte de Peraza, la tradici&oacute;n popular recoge una versi&oacute;n bien distinta de la que sostienen algunos historiadores, puesto que es el propio Hupalupo quien encabeza la Rebeli&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hupalupo diligente
    </p><p class="article-text">
        su ej&eacute;rcito prepar&oacute;,
    </p><p class="article-text">
        y con hondas los arm&oacute;,
    </p><p class="article-text">
        areng&aacute;ndoles fielmente:
    </p><p class="article-text">
        - Deb&eacute;is de tener presente
    </p><p class="article-text">
        que nos vienen a enga&ntilde;ar,
    </p><p class="article-text">
        deb&eacute;monos replegar
    </p><p class="article-text">
        a orilla de la monta&ntilde;a,
    </p><p class="article-text">
        y, aunque venga toda Espa&ntilde;a,
    </p><p class="article-text">
        no nos podr&aacute;n derrotar.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando llega Pedro de Vera y urde su plan de ofrecer perd&oacute;n a los gomeros, incita a que no lo acepten:
    </p><p class="article-text">
        Por fin ofrece perd&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        a los guanches la Condesa
    </p><p class="article-text">
        y fue tanta su simpleza,
    </p><p class="article-text">
        que aceptan con decisi&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        dijo Hupalupo: &ndash; &iexcl;Traici&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        se&ntilde;ores traen urdida!
    </p><p class="article-text">
        Yo y mi familia querida
    </p><p class="article-text">
        eso no hemos de aceptar,
    </p><p class="article-text">
        al que lleguen a agarrar,
    </p><p class="article-text">
        ha de ser quemado en vida.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de verlo todo perdido y despu&eacute;s de poner a su familia a salvo -sobre la identidad de los amantes tambi&eacute;n existe controversia-, Hupalupo puso fin a su vida:
    </p><p class="article-text">
        Cuando el gran sabio perdi&oacute;
    </p><p class="article-text">
        de vista su fiel pareja,
    </p><p class="article-text">
        sin pronunciar una queja,
    </p><p class="article-text">
        por un risco se lanz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; su vida acab&oacute;
    </p><p class="article-text">
        pero no acab&oacute; en la historia
    </p><p class="article-text">
        pues su bondad fue notoria,
    </p><p class="article-text">
        sabio de naturaleza
    </p><p class="article-text">
        y en pago de sus promesas,
    </p><p class="article-text">
        Dios le recogi&oacute; en la Gloria.
    </p><p class="article-text">
        Este es el Hupalupo que ha pervivido en la memoria oral de los gomeros.
    </p><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo original publicado por Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez en 2009 en el numero 288 de la revista Bienmesabe</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/rebelion-gomeros-poesia-popular_1_4509282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2014 10:21:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4516529-d4fe-4b3f-b7aa-c2e61709f10a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54840" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4516529-d4fe-4b3f-b7aa-c2e61709f10a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54840" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Rebelión de los Gomeros en la poesía popular]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4516529-d4fe-4b3f-b7aa-c2e61709f10a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La décima o la vida: el dilema de Toribio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/decima-vida-dilema-toribio_1_4530143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87fe32e1-bf05-4764-bf42-5fd4110d4c79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Toribio Barrera al volver de la guerra, tras salir de prisión / Fotografía cedida por Zoraida Trujillo Barrera, nieta de don Toribio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Don Toribio Barrera Chinea (El Cercado, Vallehermoso, 15-04-1915- Venezuela 20-06- 2005) era un gran aficionado a la décima y tenía una tonada maravillosa para cantar el punto cubano, al estilo antiguo, como él las aprendió escuchando a los indianos en las viejas ventas</p></div><p class="article-text">
        <em>Unidades de centena, unidades de millar, unidades de mill&oacute;n</em>... recitaba don Toribio Barrera con la mirada absorta en otro tiempo. <em>Mira, esas lecciones nos las daba Guillermo Ascanio[1] en la c&aacute;rcel, en Madrid. Yo le preguntaba para qu&eacute; serv&iacute;a todo eso y &eacute;l nos dec&iacute;a que era importante saber las cantidades, para que no nos enga&ntilde;aran</em><strong>[1]</strong>. <em>&iquest;Sabes? Yo lo vi el d&iacute;a que se lo llevaron para fusilarlo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Don Toribio Barrera Chinea (El Cercado, Vallehermoso, 15-04-1915- Venezuela 20-06- 2005) era un gran aficionado a la d&eacute;cima y ten&iacute;a una tonada maravillosa para cantar el punto cubano, al estilo antiguo, como &eacute;l las aprendi&oacute; escuchando a los indianos en las viejas ventas. La l&iacute;nea de la vida y de la d&eacute;cima se entrecruzaron en su existencia y una y otra estuvieron &iacute;ntimamente ligadas.
    </p><p class="article-text">
        Don Toribio fue obligado a ir a la guerra civil espa&ntilde;ola, &ldquo;desertando&rdquo; con otros paisanos en el frente de Madrid -lo consideraba su deber como militante de la Federaci&oacute;n Obrera de Vallehermoso-. Al terminar la guerra es detenido (en la c&aacute;rcel se recrea escuchando d&eacute;cimas a Francisco Castellanos, natural de G&uuml;&iacute;mar), se le procesa y pide &ldquo;pena de muerte&rdquo;. <em>Me trajeron una lista con los nombres de mis &lsquo;defensores&rsquo; (eran militares franquistas) y vi que hab&iacute;a uno que se llamaba Tom&aacute;s Morales y, como sab&iacute;a una d&eacute;cima donde aparec&iacute;a entre los intelectuales canarios, me dije: &lsquo;Yo soy canario y &eacute;ste tambi&eacute;n&rsquo;. Y lo nombr&eacute;. Cuando vino a verme, me pregunt&oacute; por qu&eacute; lo hab&iacute;a escogido. Entonces le recit&eacute; la d&eacute;cima de Castellanos:</em>
    </p><p class="article-text">
        Entre los intelectuales voy a nombrar a Castillo a Monteverde y a Trujillo, a Jord&aacute;n y a Tom&aacute;s Morales. A Porlier como a Gonz&aacute;lez y a otros grandes pensadores que se rodean de honores por sus cerebros preclaros, nombrando a Silva, Tinguaro, Bencomo y otros doctores.
    </p><p class="article-text">
        <em>Y le ca&iacute; bien: consigui&oacute; que no me condenaran a muerte.</em>
    </p><p class="article-text">
        A finales de la d&eacute;cada de los noventa del pasado siglo, sentados en su bodega en El Cercado, mientras la bruma iba tendiendo su manto y al calor de su excelente vino, don Toribio exhib&iacute;a su portentosa memoria recit&aacute;ndome en d&eacute;cimas la geograf&iacute;a cubana, d&aacute;ndome la altura exacta del Pico Turquino -techo de Cuba- tal y como ven&iacute;a en la m&iacute;tica controversia de Santana y &lsquo;Limend&uacute;&rsquo; -Limendoux-.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; por aqu&iacute; paseando
    </p><p class="article-text">
        Santana qu&eacute; hay de salud,
    </p><p class="article-text">
        Yo me hallo bien Limend&uacute;
    </p><p class="article-text">
        y te andaba procurando.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo ando vagando
    </p><p class="article-text">
        como errante peregrino
    </p><p class="article-text">
        sin hallar en mi camino
    </p><p class="article-text">
        un ser que por su cultura,
    </p><p class="article-text">
        me diga de metros la altura
    </p><p class="article-text">
        que tiene el Pico de Turquino.
    </p><p class="article-text">
        Dicho pico en la espesura
    </p><p class="article-text">
        del bosque m&aacute;s reluciente,
    </p><p class="article-text">
        se halla en l&iacute;mites de Oriente
    </p><p class="article-text">
        ostenta esbelta figura.
    </p><p class="article-text">
        Desde la inmensa llanura
    </p><p class="article-text">
        esparcida ante sus vientos,
    </p><p class="article-text">
        se divisan sus cimientos
    </p><p class="article-text">
        frente a bellos cafetales,
    </p><p class="article-text">
        y de altos metros lineales
    </p><p class="article-text">
        tiene dos mil cuatrocientos.
    </p><p class="article-text">
        Y desgranaba sus vivencias, de la guerra y de que si llega a saber la persecuci&oacute;n que iba a sufrir su familia en La Gomera no hubiera desertado en el frente; de la Barcelona de esos a&ntilde;os, en donde tambi&eacute;n estuvo y de c&oacute;mo, de regreso en su pueblo, tuvo que sufrir su condici&oacute;n de perdedor de guerra. Me hablaba de cuando iba de ojeador de caza para los ricos del Valle, del calzado de cuero de vaca que no dejaba huellas en el monte, de cuando con su padre bajaban troncos por la noche -con los faroles apagados- a los carpinteros de Vueltas, Valle Gran Rey...
    </p><p class="article-text">
        Y mientras me iba transmitiendo sus vivencias y sabias opiniones sobre el mundo que nos ha tocado vivir, me dice de repente: <em>&Eacute;se s&iacute; que era un hombre</em>. <em>&iquest;Qui&eacute;n, don Toribio?</em>, le pregunt&eacute;. <em>Guillermo Ascanio. Ya no quedan hombres as&iacute;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Paisaje humano de la d&eacute;cima en La Gomera. Ricardo Garc&iacute;a Luis. Pr&oacute;logo del libro D&eacute;cimas de La Gomera. Poetas de Valle Gran Rey, de Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez M&eacute;ndez. (1998). Editado por la Asociaci&oacute;n Granate y el Ayuntamiento de Valle Gran Rey.</li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a cedida por Zoraida Trujillo Barrera. Nieta de don Toribio.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/175930768&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;visual=true" width="100%" height="450" frameborder="no" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>D&eacute;cima. Don Toribio Barrera. El Cercado, 10 de febrero de 1994</strong>.
    </p><p class="article-text">
        [1] Guillermo Ascanio Moreno (Vallehermoso, 1907 &ndash; Madrid, 1941). Fue uno de los fundadores del Partido Socialista de La Gomera en 1930, y por su activismo pol&iacute;tico y militancia jug&oacute; un papel fundamental en los movimientos obreros en la &eacute;poca de la II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/decima-vida-dilema-toribio_1_4530143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2014 13:34:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/87fe32e1-bf05-4764-bf42-5fd4110d4c79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="79282" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/87fe32e1-bf05-4764-bf42-5fd4110d4c79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79282" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La décima o la vida: el dilema de Toribio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/87fe32e1-bf05-4764-bf42-5fd4110d4c79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una tradición perdida: el velorio de los angelitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/tradicion-perdida-velorio-angelitos_1_4552201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46ecf32c-de94-4a59-9064-9ab1491e93f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Antigua fotografía de tocadores de La Gomera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En La Gomera pervivió una manera de comunicación con los muertos basada en el toque y el canto cuando fallecía un menor de siete de años</p><p class="subtitle">"Y comenzaba a bailar con él en los brazos, al son del tambor, hasta darle una vuelta al local donde el niño estaba amortajado", explican los relatos</p></div><p class="article-text">
        Si ahora mismo hici&eacute;ramos una encuesta preguntando entre nuevas generaciones de gomeros (y no tan nue&shy;vas tambi&eacute;n) si conocen o han o&iacute;do hablar del &ldquo;velorio de los angelitos&rdquo;, mucho me temo que el desconocimiento del tema ser&iacute;a casi total.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con otros aspectos de nuestro patrimonio cultural, a lo largo de este siglo se han ido desvaneciendo manifestaciones que fueron pilares de nuestra identidad.
    </p><p class="article-text">
        En el caso que nos ocupa, algo tan fundamental en tantas culturas, como es la comunicaci&oacute;n con los muertos, es un aspecto cultural &eacute;ste que parece que fue pr&aacute;ctica com&uacute;n en todo el archipi&eacute;lago y que fue desapareciendo, perviviendo en La Gomera, que fue donde &uacute;ltimo se tiene constancia de su celebraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hemos reunido algunos testimonios en los que se hace referencia a tan ancestral costumbre:
    </p><p class="article-text">
        Antonio Tejera Gaspar en <em>La Religi&oacute;n de los Gomeros</em>  nos cuenta lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        <em>En el folklore de la isla pervivi&oacute; la creencia de que a trav&eacute;s de los ni&ntilde;os que mor&iacute;an, sus familiares pod&iacute;an comunicarse con los esp&iacute;ritus de sus antepasados, al actuar como inter&shy;cesores entre los parientes vivos y los muertos, a estas celebraciones se les conoce con el nombre de &ldquo;Velorio de los angelitos&rdquo; que  consist&iacute;a en la manera en que se velaba a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os -los angelitos-, antes de ir a enterrarlos. La versi&oacute;n que presentamos fue relatada en Chipude en enero de 1995, por Isidro Ortiz.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En La Gomera, cuando un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a menor de siete a&ntilde;os se mor&iacute;a, le cantaban y bailaban durante la noche y al d&iacute;a siguiente en que permanec&iacute;an en el velorio hasta que se le llevaba al cementerio. Se pensaba que de esta forma de angelito tardaba menos tiempo en llegar a Dios. Despu&eacute;s de que un ni&ntilde;o mor&iacute;a la gente del lugar se reun&iacute;a en la casa, entonces la madrina era la primera que deb&iacute;a levantar del lecho al peque&ntilde;o muerto, y comenzaba a bailar con &eacute;l en los brazos, al son del tambor, hasta darle una vuelta al local en donde el ni&ntilde;o estaba amortajado y una vez que la madrina daba esta vuelta se lo entregaba en brazos al padrino y &eacute;ste hac&iacute;a lo mismo que ella, terminando esto, lo pon&iacute;an de nuevo en su lecho. Era a partir de ese momento cuando la concurrencia all&iacute; presente comenzaba a bailar y cantarle versos alusivos al ni&ntilde;o durante toda la noche, al tiempo que mandaban recados al m&aacute;s all&aacute;.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Y comenzaba a bailar con &eacute;l en los brazos, al son del tambor, hasta darle una vuelta al local donde el ni&ntilde;o estaba amortajado&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al d&iacute;a siguiente, a la hora de irlo a enterrar comenzaban a hacerle al angelito los encargos que deb&iacute;a llevar con &eacute;l, cualquier persona que tuviera un fa&shy;miliar que se hubiera muerto, le dec&iacute;a al angelito: &iexcl;Dile a mi padre que la ni&ntilde;a que dej&oacute; peque&ntilde;a ya se cas&oacute; y que por aqu&iacute; estamos muy bien, y para que te acuerdes te pongo esta cinta de color verde!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La otra que le hac&iacute;a un encargo semejante le pon&iacute;a una cinta de color rosa: al siguiente encargo otra le colocaba una cinta de color azul, y de este modo lo hac&iacute;an todos los que deseaban transmitir alg&uacute;n mensaje a sus familiares muertos, hasta que adornaban la caja de cintas o de flores, de manera que los adornos que llevaba el angelito simbolizaban los diferentes encargos para el m&aacute;s all&aacute; destinados a los familiares que hab&iacute;an muerto'.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta costumbre, conocida en Chipude como &ldquo;el velorio de los angelitos&rdquo; estuvo en uso hasta fines del siglo pasado o principios del siglo XX&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        En <em>La Rebeli&oacute;n de los Gomeros y la Tradici&oacute;n Oral</em> encontramos el siguiente comentario:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El tambor se dej&oacute; sentir en determinados actos enmarcados por la tristeza, como pueden ser los llamados velorios de angelitos. ritual que hunde sus ra&iacute;ces en el coraz&oacute;n del alma africana. Acostumbraban a cantarle al ni&ntilde;o fallecido -a quien hac&iacute;an encargos para la otra vida- el padrino y alguno de sus parientes.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando se mor&iacute;a, se amortajaba. Quien primero lo agarraba era la madrina, daba una vuelta a la casa bailando con el ni&ntilde;o en brazos. La segunda vuelta el padrino, despu&eacute;s la gente bailaba&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Se entend&iacute;a que el ni&ntilde;o 'iba directamente al cielo'. Para que el angelito no se olvidara de los mensajes que deb&iacute;a dar a las creencias superiores o a los parientes fallecidos, le pon&iacute;an tiritas de colores en la ropa o en la caja. Estas &uacute;ltimas eran de color blanco; muchas veces el mismo traje del bautizo sirvi&oacute; de mortaja al ni&ntilde;o muerto.
    </p><p class="article-text">
        Exist&iacute;a la consideraci&oacute;n de que era pecado llorar ya que ello imped&iacute;a el camino recto del angelito hasta el cielo:<em> 'llorar por dentro se llora aunque por fuera se canta'</em>. Cuando falleci&oacute; en Arure Mar&iacute;a del Pino, una ni&ntilde;a de ojos y pelo acasta&ntilde;ado, el padrino y su madre le cantaron, respectivamente, los siguientes pies de romance:
    </p><p class="article-text">
        <em>Sube al cielo Mar&iacute;a del Pino y ruega por tu padrino</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y entonces{.&bdquo;) bueno pues ahora comadre le toca a Usted, y entonces ella dice:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al cielo subes Mar&iacute;a y tu madre esternec&iacute;a,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que no puedo cantar m&aacute;s no sigui&oacute; cantando.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esternec&iacute;a quiere decir atacada, no poder hablar del sentimiento(...) Ya dicen que era grandita(...)'</em>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo tenemos aqu&iacute; una aut&eacute;ntica joya, como es el libro del Dr. D. Juan Bethencourt Alfonso <em>Costumbres Populares Canarias  de Nacimiento, Mat&shy;rimonio y Muerte</em> confeccionado a partir de una encuesta realizada en 1884 por toda Canarias. Fabuloso estudio que no fue publicado hasta <strong>&iexcl;1985!</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <em>'Por los antecedentes que he recogido se puede asegurar que antiguamente celebraban en casi todo el Archipi&eacute;lago los funerales de los angelitos con jolgorios, bailes y banquetes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Como resto de esa costumbre podemos citar en la actualidad &ldquo;el baile de los muertos&rdquo;, en Valle Gran Rey de La Gomera que al presente celebran a puerta cerrada por la propaganda en contra que se hace. Amortajado el ni&ntilde;o y colocado sobre una mesa en la habitaci&oacute;n m&aacute;s espaciosa de la casa, se re&uacute;nen en el referido local los pa&shy;dres, padrino, familiares y vecinos para festejar el suceso con el baile de los muertos y alg&uacute;n 'cancanaso' de aguardiente o vino de cuando en cuando.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al son del tambor, las ch&aacute;caras y la flauta rompen el baile (el tajaraste) el padrino llevando en los brazos el cad&aacute;ver del ahijado y despu&eacute;s de dar un par de vueltas por la sala lo entrega a la madrina para que haga lo mismo. Seguidamente depositan de nuevo al angelito sobre la mesa y se da comienzo a la juerga general que dura algunas horas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La madrina era la primera que deb&iacute;a levantar del lecho al peque&ntilde;o muerto, y una vez que &eacute;sta daba la vuelta al cuarto se lo entregaba en brazos al padrino y &eacute;ste hac&iacute;a lo mismo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al dar por terminado el baile empiezan los recados, unos despu&eacute;s de otros se acercan al cad&aacute;ver y le prenden con alfileres a las ropas alguna flor o bien un trocito de cinta o trapito como se&ntilde;al para que el &Aacute;ngel recuerde el encargo, a la vez que env&iacute;an recados a las personas queridas que moran en el cielo; quien a los padres y hermanos, quien a los parientes y amigos; cuyos recados consisten unos en las intenciones y otros para que sirvan de intermediarios con Dios para que la cosecha sea buena, para recobrar la salud, etc.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En la Gomera, cuando un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a menor de siete a&ntilde;os se mor&iacute;a, le cantaban y bailaban durante la noche v al d&iacute;a siguiente, hasta que le llevaban al cementerio. 5e pensaba que de esta forma tardaba menos en llegar al Dios&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo caso que se recuerda fue un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, hijo de un se&ntilde;or que se llamaba Crist&oacute;bal y fue el primer angelito que se enterr&oacute; sin cantarle -esto sucedi&oacute; en Chipude en la d&eacute;cada de los 30-. Lo enterraron sin hacerle el ritual tradicional, a &iexcl;os pocos d&iacute;as result&oacute; que hab&iacute;a una juerga de tambores frente a la casa de Crist&oacute;bal -el padre-, &eacute;l estaba asomado a la ventana contemplando aquella juerga, triste, pero la mujer se dio cuenta y le dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pero bueno Crist&oacute;bal, &iquest;Qu&eacute; t&eacute; pasa a ti? Mira, por qu&eacute; no te quitas lo que puedan decir de ti, vete all&iacute; y c&aacute;ntale a tu ni&ntilde;o&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entonces agarr&oacute; el tambor y cuando lo vieron los dem&aacute;s ir hacia donde estaban ellos se dieron cuenta a lo que ven&iacute;a y acordaron dejarlo cantar, y &eacute;l entr&oacute; cantando: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Yo mand&eacute; un &aacute;ngel p'al cielo Y si no canto me muero&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en cuanto al origen de este ritual, Antonio Tejera Gaspar, profundo conocedor del mundo religioso guanche, comenta lo siguiente:<em> &ldquo;No s&eacute; si los fen&oacute;menos de La Gomera pueden ser comparables a &eacute;stos. porque la informaci&oacute;n ha pervivido aqu&iacute; con la cosmovisi&oacute;n de los gomeros, o si se tratar&iacute;a de una manifestaci&oacute;n poste&shy;rior introducida con la cultura castellana, aunque no es de sorprender que hechos pertenecientes al mundo prehisp&aacute;nico hayan podido pervivir en a memoria de las gentes de la isla como ha sucedido con otro tipo de tradiciones&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Hernández Méndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/tradicion-perdida-velorio-angelitos_1_4552201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2014 09:48:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/46ecf32c-de94-4a59-9064-9ab1491e93f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60964" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/46ecf32c-de94-4a59-9064-9ab1491e93f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60964" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una tradición perdida: el velorio de los angelitos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/46ecf32c-de94-4a59-9064-9ab1491e93f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
