<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Celia Zaragoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/celia_zaragoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Celia Zaragoza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512406/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué corrige (y qué no) la nueva reforma migratoria de EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/olvidados-nueva-reforma-migratoria-eeuu_1_4502180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c29cdc5-c970-422d-a17f-d4ed8ecc16cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué corrige (y qué no) la nueva reforma migratoria de EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación por los derechos de los "seis millones de inmigrantes no beneficiados" por las nuevas medidas anunciadas por Obama</p><p class="subtitle">Hacemos un repaso sobre las situaciones que corrige la nueva reforma migratoria y las que no</p><p class="subtitle">Entre cuatro y cinco millones de personas que viven en situación irregular en EEUU podrán vivir sin temor a ser deportados gracias a este decreto</p></div><p class="article-text">
        La noche de este jueves, &Aacute;lex Castillo sinti&oacute; un miedo muy parecido al que tuvo el 11 de septiembre de 2011. Barack Obama anunciaba su esperada acci&oacute;n ejecutiva en materia migratoria a trav&eacute;s del televisor del B&uacute;nker, un refugio en el que conviven un grupo de seis exmilitares estadounidenses deportados en Tijuana. &ldquo;Aquel d&iacute;a supe que ir&iacute;a a la guerra de Afganist&aacute;n para participar en la operaci&oacute;n Libertad Duradera. Hoy s&eacute; que no tengo posibilidades de regresar a mi pa&iacute;s&rdquo;. La decepci&oacute;n se aprecia en su rostro. Comparte indignaci&oacute;n con una mujer separada por una frontera de sus hijos no puede reprimir sus l&aacute;grimas al escuchar los requisitos de la nueva reforma. El presidente se ha olvidado de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Entre cuatro y cinco millones de personas sin papeles en Estados Unidos (de los m&aacute;s de 11 que residen irregularmente en el pa&iacute;s), podr&aacute;n vivir sin temor a ser deportados gracias a este decreto presidencial, al menos de manera temporal. Pese a que la noticia ha sido difundida con una buena dosis de optimismo y j&uacute;bilo por los medios de comunicaci&oacute;n internacionales, son varias las organizaciones de derechos humanos que han llamado a la calma. La respetada ACLU (American Civil Liberties Union) emiti&oacute; un comunicado en el que manifest&oacute; que las medidas no son una soluci&oacute;n completa a los problemas que afectan al sistema. &ldquo;Estamos muy preocupados por los derechos de los seis millones de inmigrantes no beneficiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Obama no est&aacute; ofreciendo ciudadan&iacute;a ni permiso de residencia. Solo salvar&aacute; de la deportaci&oacute;n a quienes puedan demostrar que han permanecido en Estados Unidos durante cinco a&ntilde;os de manera ininterrumpida, tengan hijos ciudadanos o residentes legales, carezcan de antecedentes penales y se comprometan a poner al d&iacute;a el pago de impuestos. Quien re&uacute;na todas estas condiciones en conjunto, podr&aacute; &ldquo;salir de las sombras y hacer todo conforme a la ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, quedan excluidas todas las personas que hayan sido expulsadas (ya que tienen un delito migratorio en su expediente), o que est&eacute;n fuera del pa&iacute;s en estos momentos. Este es el caso de Mariela, migrante guatemalteca madre de dos ni&ntilde;os ciudadanos estadounidenses que, al llevar un a&ntilde;o en Tijuana tratando de obtener un permiso para poder regresar, no cumple las exigencias del plan. Tampoco podr&aacute; acogerse a la nueva medida Emma, que fue extraditada por una falta migratoria menor pese a que su hijo logr&oacute; naturalizarse tras contraer matrimonio con una ciudadana estadounidense. Son las situaciones que pretende corregir la nueva reforma migratoria de Obama a partir de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Human Rights Watch ha documentado c&oacute;mo un n&uacute;mero significativo de padres de ni&ntilde;os ciudadanos estadounidenses -unos 100.000 en los a&ntilde;os 2011 y 2012- son expulsados y criminalizados por las autoridades migratorias. Muchos de ellos podr&iacute;an haber calificado para la &ldquo;deportaci&oacute;n diferida&rdquo; (detener el proceso hasta que se emita una resoluci&oacute;n definitiva, teniendo en cuenta el v&iacute;nculo familiar), cuando estaban todav&iacute;a en los EEUU, como Mariela y Emma. Sin embargo, el plan anunciado por Obama no solucionar&aacute; este tipo de casos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la Casa Blanca defiende que m&aacute;s de cuatro millones de personas podr&aacute;n permanecer legalmente de forma temporal, las voces esc&eacute;pticas temen que la limitada y estricta lista de requerimientos reduzca considerablemente el n&uacute;mero de beneficiados. El requisito de tener hijos nacidos o ciudadanos excluye, de manera indirecta, a quienes no tengan descendencia, independientemente del tiempo que lleven residiendo en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En su anuncio, Obama tampoco ha concretado qu&eacute; suceder&aacute; con los trabajadores del campo, pilar de la econom&iacute;a agr&iacute;cola en estados como California, o si se abrir&aacute;n alternativas de regreso para algunas de las aproximadamente dos millones de personas que han sido deportadas en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d8803e68-5d00-4b15-82fd-c7693cc9be89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los verdaderos agraciados ser&aacute;n los <em>dreamers</em><strong>,</strong> j&oacute;venes sin documentaci&oacute;n que han crecido en Estados Unidos como ciudadanos de segunda y que luchan por continuar estudiando con papeles en regla, a quienes se extender&aacute; hasta los tres a&ntilde;os el permiso del programa de Acci&oacute;n Diferida (DACA), que otorga una estancia temporal renovable. Sin embargo, no se podr&aacute; regularizar la situaci&oacute;n de sus progenitores, a pesar de ser una de sus principales demandas.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, parece que el gobierno norteamericano s&iacute; atender&aacute; las peticiones del sector empresarial de Silicon Valley -y del propio Mark Zuckerberg- y facilitar&aacute; la permanencia en el pa&iacute;s de los graduados de alta cualificaci&oacute;n, licenciados y empresarios, para que as&iacute; contribuyan al desarrollo de la econom&iacute;a. &ldquo;&iquest;Somos una naci&oacute;n que educa a los mejores y m&aacute;s brillantes en nuestras universidades solo para enviarlos a casa para crear empresas en los pa&iacute;ses que compiten contra nosotros? &iquest;O somos una naci&oacute;n que fomenta que se queden para crear trabajos, empresas e industrias aqu&iacute; en Estados Unidos?&rdquo;, dijo Obama.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Ning&uacute;n hombre atr&aacute;s&rdquo;</h3><p class="article-text">
        H&eacute;ctor Barajas, exparacaidista deportado, comparte la decepci&oacute;n con una <em>dreamer mom</em> que no puede reprimir sus l&aacute;grimas al escuchar que Obama no contempla ninguna soluci&oacute;n para ellos. &ldquo;En los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, las deportaciones de delincuentes han aumentado hasta un 80%&rdquo;, ha afirmado el presidente. En 2013, m&aacute;s de 95.000 personas fueron expulsadas por una falta menor (&ldquo;<em>misdemeanors</em>&rdquo;), como es el caso de muchas de las madres separadas de sus familias. En estados como Arizona, el simple hecho de tropezar con un control policial rutinario sin estar en posesi&oacute;n de documentaci&oacute;n legal supone un delito migratorio que conlleva el ingreso inmediato en prisi&oacute;n y la posterior expulsi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/475f05ec-c3d9-4b6a-ba03-a310817d5b8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Barajas sirvi&oacute; en el Ej&eacute;rcito desde 1995 hasta 2001 y, tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, fue deportado a M&eacute;xico. &ldquo;Cuando me enrol&eacute; en el Ej&eacute;rcito me prometieron que me dar&iacute;an ciudadan&iacute;a. Se basan en eso, en prometer papeles a los que no tienen&rdquo;. A Castillo, que lleg&oacute; a Estados Unidos cuando ten&iacute;a dos a&ntilde;os, tambi&eacute;n le aseguraron que podr&iacute;a regularizar sus documentos y recibir beneficios si se alistaba: &ldquo;Me prometieron una beca de 30.000 d&oacute;lares para la universidad pero nunca la vi. Te prometen muchas cosas solo para convencerte&rdquo;. La oficina de reclutamiento del Ej&eacute;rcito suele buscar nuevos integrantes en los barrios latinos y con poblaci&oacute;n migrante, tratando de llamar la atenci&oacute;n de los j&oacute;venes sin documentos.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los veteranos de guerra sufren s&iacute;ndrome de estr&eacute;s postraum&aacute;tico cuando vuelven a la vida civil. Los problemas de inadaptaci&oacute;n en ocasiones terminan por empujarlos a cometer delitos que derivan en deportaci&oacute;n, por lo que dejan de recibir la atenci&oacute;n m&eacute;dica necesaria. La &uacute;ltima decisi&oacute;n de Obama cierra la puerta a cualquier opci&oacute;n de regresar al pa&iacute;s por el que lucharon.
    </p><h3 class="article-text">Aumento de &ldquo;seguridad&rdquo; de la frontera</h3><p class="article-text">
        Barack Obama incluye en su decreto presidencial el aumento de la seguridad en la frontera sur, una condici&oacute;n que ya formaba parte del proyecto de reforma migratoria impulsada por un grupo de 68 congresistas dem&oacute;cratas, republicanos e independientes que finalmente fue bloqueado en la C&aacute;mara de Representantes (de mayor&iacute;a conservadora) en 2013. Esta medida dar&aacute; prioridad a la expulsi&oacute;n de personas con delitos graves al mismo tiempo que agilizar&aacute; el retorno de aquellos que sean interceptados tratando de llegar al pa&iacute;s de forma ilegal. &ldquo;Si es un delincuente, ser&aacute; deportado. Si tiene pensado entrar a Estados Unidos de manera ilegal, acaban de aumentar las posibilidades de que lo capturen y env&iacute;en de regreso&rdquo;, puntualiz&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b73e399-3ee0-4a4c-adb3-d89d492eb8ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El presidente estadounidense afirm&oacute; que se reforzar&aacute; a las fuerzas del orden p&uacute;blico con la intenci&oacute;n de que puedan detener los cruces, lo que para ACLU &ldquo;se traducir&aacute; en m&aacute;s militarizaci&oacute;n en las comunidades fronterizas del Suroeste, sin aumentar las medidas de rendici&oacute;n de cuentas para la Aduana y Protecci&oacute;n Fronteriza, la fuerza policial m&aacute;s grande y m&aacute;s peligrosa de la naci&oacute;n&rdquo;. Border Angels, organizaci&oacute;n humanitaria de San Diego (California), tampoco se ha mostrado de acuerdo con el incremento de la vigilancia y las medidas de seguridad en la frontera. &ldquo;M&aacute;s valla y m&aacute;s 'migra' solo se traducir&aacute; en m&aacute;s muertes y m&aacute;s negocio para las mafias&rdquo;, asegur&oacute; su fundador, Enrique Morones.
    </p><p class="article-text">
        Esta medida, insuficiente para algunos y motivo de euforia para otros, carece de rango de ley, por lo que convertir&aacute; el debate migratorio en el eje de la pr&oacute;xima campa&ntilde;a a la presidencia y en la bandera pol&iacute;tica de Hillary Clinton frente al Partido Republicano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Pedro Martínez, Celia Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/olvidados-nueva-reforma-migratoria-eeuu_1_4502180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2014 19:45:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c29cdc5-c970-422d-a17f-d4ed8ecc16cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="738442" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c29cdc5-c970-422d-a17f-d4ed8ecc16cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="738442" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué corrige (y qué no) la nueva reforma migratoria de EEUU]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c29cdc5-c970-422d-a17f-d4ed8ecc16cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Inmigración,México,Barack Obama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expulsadas de EEUU y separadas de sus hijos por una frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dreamers-moms-separadas-frontera_1_4533861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b94adc2-362c-4374-93d5-fbabcfb9adb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Expulsadas de EEUU y separadas de sus hijos por una frontera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el gobierno de Barack Obama han sido deportadas unas dos millones de personas, muchas de ellas por delitos o faltas menores como conducir sin licencia o trabajar sin visado</p><p class="subtitle">La pérdida del respaldo latino con el que contaba Obama ha sido una de las principales razones que explican el triunfo del Partido Republicano en las últimas elecciones legislativas</p><p class="subtitle">Miles de mujeres se han quedado aisladas en México tras ser expulsadas, dejando a sus hijos al otro lado de la frontera</p></div><p class="article-text">
        Yolanda pas&oacute; las &uacute;ltimas horas del 2010 desnuda en la garita fronteriza de la ciudad mexicana de Tecate, despu&eacute;s de un encontronazo con agentes de aduanas que terminaron rompiendo su visa de turista cuando se dispon&iacute;a a pasar con normalidad el puesto de control. &ldquo;Me tocaron en todos los lugares en los que cre&iacute;an que podr&iacute;a llevar algo escondido, me trataron como si fuera una narcotraficante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una oficial le apret&oacute; las esposas con sa&ntilde;a y en el camino al autob&uacute;s de traslado a Tijuana le disloc&oacute; un hombro. Tras dos d&iacute;as recluida en una hedionda celda llena de mujeres de diversas nacionalidades, le dieron un papel de deportaci&oacute;n y una expulsi&oacute;n instant&aacute;nea a M&eacute;xico, de donde hab&iacute;a salido 17 a&ntilde;os atr&aacute;s. Desde entonces, no ha vuelto a ver a su hija, que se qued&oacute; en San Diego esperando que alguna de las dos regularizara su situaci&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        Elizabeth, migrante guatemalteca, y sus dos hijos tambi&eacute;n est&aacute;n atrapados en Tijuana desde hace dos meses. Esta madre soltera espera a obtener un visado que le permita cruzar la frontera con sus peque&ntilde;os, nacidos durante los siete a&ntilde;os que vivi&oacute; indocumentada en Estados Unidos. Mientras, viven en un refugio junto a unos cuarenta hombres deportados y a otra mam&aacute; y sus tres reto&ntilde;os. &ldquo;Despu&eacute;s de tener a mis ni&ntilde;os sal&iacute; para ver a mi madre por &uacute;ltima vez, que estaba muriendo de c&aacute;ncer en Guatemala. Ahora no puedo regresar aunque ellos tengan la ciudadan&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como ellas, miles de mujeres est&aacute;n siendo separadas de sus familias v&iacute;ctimas de las pol&iacute;ticas migratorias, dejando a sus hijos en Estados Unidos. En M&eacute;xico inician un proceso burocr&aacute;tico largo, costoso y casi siempre infruct&iacute;fero para conseguir un visado. La batalla legal es demasiado dif&iacute;cil incluso para los progenitores de ciudadanos norteamericanos, por lo que Elizabeth busca la forma de enviar a los menores a Los &Aacute;ngeles para contratar a un pollero que la cruce por el desierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fc9f8f9-d82b-4438-bada-5ee0f4b879b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n forzosa de familias causa un profundo impacto en los menores, que deben salir adelante viviendo solos o con otros parientes. Las madres, por su parte, se enfrentan al aislamiento, depresi&oacute;n y ansiedad constantes de no estar criando a sus hijos y no tener la capacidad econ&oacute;mica para mantenerlos adecuadamente, a lo que se suma una absoluta falta de apoyo institucional. En torno a 35 de estas mam&aacute;s en situaci&oacute;n de abandono formaron el grupo Dreamers Mom&rsquo;s USA-Tijuana, que les sirve para compartir sentimientos y coordinar acciones de asesoramiento y protesta.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos vive toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n y desigualdad social porque, al nacer al sur de la frontera, carecen de documentaci&oacute;n legal.  Son los hijos de migrantes latinoamericanos que llegaron al pa&iacute;s de la mano de sus padres siendo muy peque&ntilde;os. Pocos conservan recuerdos de su pasado en M&eacute;xico o Centroam&eacute;rica. Conocidos como Dreamers, han vivido toda su vida como estadounidenses y llevan a&ntilde;os exigiendo el reconocimiento de su ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los So&ntilde;adores lograron la creaci&oacute;n del programa DACA (Acci&oacute;n Diferida para los Llegados en la Infancia, por sus siglas en ingl&eacute;s), que les permite trabajar mientras est&aacute;n estudiando e iniciar durante este periodo el proceso de obtenci&oacute;n de visado. Sin embargo, este marco jur&iacute;dico se queda corto por la complejidad de cada caso concreto. Las Dreamers Mom&rsquo;s luchan por su incorporaci&oacute;n a este programa, de forma que no puedan ser deportadas mientras sus hijos sean estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Con unas dos millones de deportaciones efectuadas durante su gobierno y dos legislaturas desperdiciadas para lograr la aprobaci&oacute;n de la Reforma Migratoria prometida, Barack Obama ha perdido el respaldo del voto latino. Esta ha sido la principal raz&oacute;n del <a href="http://www.guerraeterna.com/obama-se-queda-solo-pero-con-el-arma-nuclear-del-veto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">triunfo del Partido Republicano</a> en las recientes <a href="http://www.guerraeterna.com/gerrymandering-cuando-el-resultado-esta-decidido-antes-de-que-nadie-vote/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones</a>, en las que han logrado hacerse con la hegemon&iacute;a en el Senado y ampliar su representaci&oacute;n en la C&aacute;mara de Representantes. Pese al varapalo electoral, las Dreamers Mom&rsquo;s no pierden la esperanza y conf&iacute;an en que de una u otra forma la sociedad estadounidense superar&aacute; los prejuicios raciales y la posici&oacute;n inmovilista de la derecha. El mismo Obama ha vuelto a prometer que realizar&aacute; &ldquo;acciones legislativas concretas&rdquo; sobre migraci&oacute;n antes de que acabe el a&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">Compa&ntilde;eras en la lucha, madres en el sentimiento</h3><p class="article-text">
        Las Dreamers Mom&acute;s comparten el miedo y el desconocimiento por el bienestar presente y futuro de sus hijos, el temor ante los peligros a los que se enfrentar&aacute;n para volver a reunirse con ellos y la desesperaci&oacute;n por el tiempo que tendr&aacute;n que esperar hasta lograrlo. Muchas de ellas tambi&eacute;n tienen en com&uacute;n un pasado de abusos y violencia intrafamiliar, aunque ni en M&eacute;xico ni en Estados Unidos han merecido una consideraci&oacute;n especial por ello. Son los casos de Yolanda y Elizabeth, que hace algunos a&ntilde;os,  mientras viv&iacute;an en Estados Unidos, interpusieron demandas por agresi&oacute;n contra su ex parejas pero que, hasta el momento, no les ha servido para que la Corte permita su reingreso en el pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a1a14b7-606b-4815-9d36-9845613c43b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Trabaj&eacute; con visa de turista y lo calificaron como fraude. Me castigaron como si hubiera llevado drogas o matado a alguien. Mi &uacute;nico delito fue trabajar y sacar a dos ni&ntilde;os adelante yo sola&rdquo;, afirma Yolanda, coordinadora de las Dreamers Mom&rsquo;s USA-Tijuana desde mayo de 2013 y que contin&uacute;a luchando por su caso con los escasos recursos que tiene. Pero la espera se hace demasiado larga cuando ve que sus hijos est&aacute;n creciendo sin ella. &ldquo;Yo voy a regresar con ellos, tengo que hacerlo. Mucha gente me dice que me quede, que ya son grandes, pero no me importa. Son lo &uacute;nico que tengo y no me voy a quedar aqu&iacute;. Tarde o temprano, si no es de una manera ser&aacute; de otra, pero voy a regresar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las leyes y trabas burocr&aacute;ticas son, si cabe, m&aacute;s duras en M&eacute;xico, especialmente para los migrantes de origen centroamericano. Despu&eacute;s de regresar a Guatemala para enterrar a su madre, Elizabeth tard&oacute; tres meses en atravesar M&eacute;xico junto a sus peque&ntilde;os de 4 y 6 a&ntilde;os subidos en &ldquo;la Bestia&rdquo;. Durante el trayecto, fueron asaltados por un grupo armado del c&aacute;rtel de los Zetas que le robaron los documentos y lo poco que tra&iacute;an consigo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4436316-e8c0-4510-aab3-ea34042ef219_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya en Tijuana, se encuentra estancada en un laberinto jur&iacute;dico entre tres pa&iacute;ses: tras perder sus identificaciones durante el viaje, no tiene forma de demostrar que los ni&ntilde;os son suyos y tampoco tiene pasaporte guatemalteco ni visado de turista en M&eacute;xico. Ahora, el principal objetivo de esta madre soltera es recuperar la documentaci&oacute;n estadounidense de sus hijos a trav&eacute;s del consulado de la ciudad, pero tiene miedo de que el gobierno se quede con la custodia y que ella sea deportada.
    </p><h3 class="article-text">Obligada a casarse con su pollero</h3><p class="article-text">
        Gladis dej&oacute; a sus tres hijos en Guatemala y atraves&oacute; M&eacute;xico con la esperanza de iniciar una vida mejor para ella y su familia en California. Una vez en Tijuana, fue secuestrada durante meses por su pollero, con quien termin&oacute; cas&aacute;ndose en contra de su voluntad. Fruto del matrimonio forzado qued&oacute; embarazada de dos ni&ntilde;as (que nacieron en Estados Unidos por exigencia del padre), y de otros dos ni&ntilde;os. Un largo historial de malos tratos hacia ella y los menores culmin&oacute; con el secuestro de las dos peque&ntilde;as, a quienes lleva buscando doce a&ntilde;os sin ayuda de las autoridades mexicanas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque denunci&oacute; el secuestro y desaparici&oacute;n en numerosas ocasiones ante el DIF (Desarrollo Integral de la Familia, servicios sociales en M&eacute;xico), procuradur&iacute;as y juzgados, todas y cada una de sus llamadas de auxilio fueron rechazadas. &ldquo;El Delegado de inmigraci&oacute;n me dijo que me callara, que los extranjeros solo &iacute;bamos a molestar&rdquo;.  Ahora, su &uacute;nica opci&oacute;n es armarse de paciencia hasta conseguir un visado que le permita entrar a Estados Unidos, donde cree que se encuentran.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d8528b17-0fc9-40d3-a617-1dd0bc849576_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Tijuana no dispone de suficientes albergues para atender las demandas de la enorme poblaci&oacute;n migrante, los Servicios Sociales no cuentan con verdaderos programas de actuaci&oacute;n y a&uacute;n existen menos recursos para mujeres y menores. La falta de planificaci&oacute;n del gobierno mexicano para la recepci&oacute;n de las decenas de personas que son diariamente deportadas es claramente visible en la frontera. &ldquo;Cuando me sacaron no hab&iacute;a nadie fuera que me dijera d&oacute;nde pod&iacute;a acudir o qu&eacute; pod&iacute;a hacer. Llam&eacute; a una amiga que viv&iacute;a en Tijuana. Gracias a ella no me qued&eacute; en la calle&rdquo;, explica Yolanda sobre su reingreso a M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Estas historias ilustran c&oacute;mo las mujeres migrantes, que escapan de la pobreza y la violencia de sus pa&iacute;ses, se enfrentan a los peligros de una tierra desconocida, donde son acosadas por autoridades y grupos criminales y sufren la vulneraci&oacute;n de sus derechos m&aacute;s elementales por carecer de cualquier forma de protecci&oacute;n gubernamental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Pedro Martínez, Celia Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dreamers-moms-separadas-frontera_1_4533861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Nov 2014 20:35:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0b94adc2-362c-4374-93d5-fbabcfb9adb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="791297" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0b94adc2-362c-4374-93d5-fbabcfb9adb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="791297" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Expulsadas de EEUU y separadas de sus hijos por una frontera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0b94adc2-362c-4374-93d5-fbabcfb9adb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Estados Unidos,Barack Obama,Fronteras,Madres]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
