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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Gómez Villar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_gomez_villar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Gómez Villar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Resabiados y resentidos': el eclipse de las ilusiones en el mundo actual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/resabiados-resentidos-eclipse-ilusiones-mundo-actual_1_12823508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8de14ab-62e6-4df7-9fd8-7b6abfcf728a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Resabiados y resentidos&#039;: el eclipse de las ilusiones en el mundo actual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de partida del ensayo del filósofo Manuel Cruz, y también nudo y desenlace, es la constatación de la crisis de la izquierda y, más en concreto, la crisis de la crítica</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Manuel Cruz: “La izquierda está apostando demasiado al elemento atemorizador de la extrema derecha”</p></div><p class="article-text">
        El ensayo <a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/resabiados-y-resentidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Resabiados y resentidos</em></a> (Galaxia Gutenberg) dibuja los contornos de nuestra &eacute;poca a trav&eacute;s de algunos de los hilos invisibles que la tejen; y atiende a la &ldquo;estructura de sentimiento&rdquo;, concepto acu&ntilde;ado por el te&oacute;rico de los estudios culturales Raymond Williams. El ensayo que aqu&iacute; rese&ntilde;amos no presta atenci&oacute;n tanto a diferentes corpus ideol&oacute;gicos estructurados y corrientes doctrinarias definidas, cuanto a la atm&oacute;sfera sentimental y el tono afectivo de una &eacute;poca, al &ldquo;sentimiento pensado&rdquo; y al &ldquo;pensamiento sentido&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida del ensayo, y tambi&eacute;n nudo y desenlace, es la constataci&oacute;n de la crisis de la izquierda y, m&aacute;s en concreto, la crisis de la cr&iacute;tica. Convengamos que en los diferentes desarrollos c&iacute;clicos de la pol&iacute;tica emancipatoria siempre nos hemos encontrado con momentos de aguas estancadas, de desertizaci&oacute;n y bajamar. Si miramos a la <em>verit&aacute; effettuale</em> <em>della</em> <em>cosa</em>, estamos viviendo un presente marcado por conversaciones pol&iacute;ticas infructuosas, por un estrechamiento, contracci&oacute;n y limitaci&oacute;n de los marcos de debate. Asoman hoy las figuras de la repetici&oacute;n, constantes del proceso social y se&ntilde;ales de par&aacute;lisis tras los intentos de renovaci&oacute;n del campo pol&iacute;tico emancipador tras el ciclo que naci&oacute; en 2011. Manuel Cruz analiza con mirada cr&iacute;tica distintas se&ntilde;ales y s&iacute;ntomas, varios de los topos comunes que atraviesa nuestros debates pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de insistir, persistir y resistir, el autor contin&uacute;a reivindicando la modernidad como horizonte posible, se propone &ldquo;recuperar la senda de lo universal&rdquo;, prop&oacute;sito que conecta el texto con su anterior publicaci&oacute;n,<em> El Gran Apag&oacute;n: El eclipse de la raz&oacute;n en el mundo actual</em> (Galaxia Gutemberg, 2022). En este nuevo ensayo da un paso m&aacute;s y apunta a &ldquo;introducir una incertidumbre cr&iacute;tica productiva&rdquo;. El mismo t&iacute;tulo del libro da cuenta de una doble dimensi&oacute;n que est&aacute; delineando una cultura, creando una atm&oacute;sfera social y disposiciones que comienzan a estructurar nuestros comportamientos y deseos: resabiados en el terreno de las ideas y resentidos en el de la pr&aacute;ctica. 
    </p><p class="article-text">
        En la encrucijada pol&iacute;tica de nuestro presente, el autor nos propone habilitar otro espacio para la cr&iacute;tica. Pero no s&oacute;lo presenta una cr&iacute;tica entendida como negatividad, sino tambi&eacute;n desde una reivindicaci&oacute;n articuladora: frente a la paralizante dicotom&iacute;a a la que nos convoca el dualismo optimismo/pesimismo, una apuesta por la incertidumbre: &ldquo;no faltan utop&iacute;as, sino horizonte&rdquo;. Una frase que evoca un triple eco: la benjaminiana idea de que nos ha tocado vivir entre escombros; la m&aacute;xima gramsciana &ldquo;el optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia&rdquo;; y la concepci&oacute;n de la esperanza de Ernest Bloch, como facultad intencional y conciencia anticipatoria que impulsa la acci&oacute;n y se manifiesta en la cultura.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dejar de leer este ensayo, y dialogar con &eacute;l, a partir de las decisivas transformaciones acontecidas a partir de 2011 con las m&uacute;ltiples ocupaciones de plazas a lo largo de todo el planeta, repertorios modulares de acciones transnacionales &ndash;la primavera en el mundo &aacute;rabe, el 15M en Espa&ntilde;a, <em>Occupy Wall Street</em> en EE. UU., la plaza Sintagma en Atenas, etc.; as&iacute; como sus replicaciones en diferentes experiencias de cambio, tambi&eacute;n frustradas, que irrumpieron en la arena electoral y en los espacios de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, tratando de recuperar el protagonismo ciudadano bajo nuevas formas y nuevas topograf&iacute;as subjetivas (Podemos en Espa&ntilde;a, Syriza en Grecia, la Francia Insumisa de Jean-Luc M&eacute;lenchon, Jeremy Corbyn en Gran Breta&ntilde;a o Bernie Sanders en EE. UU.). 
    </p><p class="article-text">
        En el contexto espa&ntilde;ol el surgimiento de la fuerza pol&iacute;tica Podemos en 2014 sacudi&oacute; el escenario pol&iacute;tico. Podemos surgi&oacute; a partir de una constataci&oacute;n: las formaciones de izquierdas existentes eran instrumentos pol&iacute;ticos que hab&iacute;an operado durante a&ntilde;os desde la subalternidad y se mostraban incapaces de interpelar a la sociedad en su conjunto. Durante a&ntilde;os, el protagonismo de la izquierda hab&iacute;a quedado reducido a la gesti&oacute;n de su derrota hist&oacute;rica y la cr&iacute;tica, pol&iacute;ticamente impotente, a la hegemon&iacute;a del PSOE. Culminado aquel ciclo pol&iacute;tico creo podemos decir que Podemos fue el s&iacute;ntoma de una crisis y no su soluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy resuenan los crujidos de las diferentes derrotas pol&iacute;ticas del ciclo 2011: las crisis de las mediaciones sociales como instancias articuladoras de la esfera p&uacute;blica (la prensa, las redes sociales, las organizaciones pol&iacute;ticas o los movimientos sociales); las identidades como veh&iacute;culos para la praxis emancipatoria; o las formas imponentes y nihilistas del resentimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a ello, cuatro son los nudos problem&aacute;ticos que desarrolla Cruz a lo largo del ensayo. En primer lugar, una reivindicaci&oacute;n de las organizaciones partidarias y, por extensi&oacute;n, de todas aquellas organizaciones necesarias en su funci&oacute;n de mediadoras; segundo, una advertencia contra los liderazgos cesaristas que operan como reparadores y protectores; tercero, un an&aacute;lisis sobre las formas nihilistas del resentimiento que se&ntilde;alan a los adversarios pol&iacute;ticos como origen de todos los males; y, por &uacute;ltimo, la dimensi&oacute;n impol&iacute;tica inherente que comportan los diferentes repliegues identitarios. 
    </p><p class="article-text">
        En cada uno de estos cuatro ejes de problemas, le&iacute;dos de manera paralela a mi ensayo <em>Transformar no es cancelar</em> (Verso, 2024), cualquier lector podr&iacute;a advertir que ambos comparten un marco de debate y atm&oacute;sfera afectiva; tras &eacute;l, un primer momento de distancia te&oacute;rica para cartograf&iacute;a las causas de la crisis de nuestro presente; y una segunda distancia cuando se dejan entrever algunas salidas a los diferentes atolladeros te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos. El lector encontrar&aacute; en el ensayo de Manuel Cruz una mirada inteligente y aguda, una invitaci&oacute;n al di&aacute;logo que, como he tenido ocasi&oacute;n de comprobar, es siempre una instancia de aprendizaje. Si algo he logrado al adentrarme en esta lectura, ha sido salir de ella a&uacute;n m&aacute;s problematizado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gómez Villar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/resabiados-resentidos-eclipse-ilusiones-mundo-actual_1_12823508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 20:39:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Resabiados y resentidos': el eclipse de las ilusiones en el mundo actual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Izquierda,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, la renta básica y lo constituyente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/renta-basica-en-podemos_132_2589666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las propuestas de Renta Básica surgen porque la integración por el empleo se ha disuelto justo al mismo tiempo que los derechos de ciudadanía se subordinan al trabajo.</p><p class="subtitle">Existen numerosas actividades imprescindibles para la generación de riqueza, que caen, sin embargo, fuera de las formas regladas del empleo.</p><p class="subtitle">La Renta Básica debe tomarse, no como punto de llegada, sino como principio de partida, indispensable para sacudirnos el yugo de las estructuras de dominación bajo las que vivimos.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, mucho se ha escrito y discutido sobre si la propuesta de Renta b&aacute;sica (RB) ha de ser un eje fundamental, por su envergadura, del programa econ&oacute;mico de Podemos. M&aacute;s all&aacute; de las discusiones, sin duda interesantes, sobre su viabilidad, las dificultades t&eacute;cnicas de su puesta en marcha, etc., creo que <strong>es del todo necesario pensar cu&aacute;les son los principios fundamentales que pueden motivar la propuesta de RB</strong> o, dicho en otros t&eacute;rminos, inscribir la propuesta como parte de un proyecto pol&iacute;tico que se sit&uacute;a desde una determinada concepci&oacute;n de <em>lo social</em> y <em>lo pol&iacute;tico</em>.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos generales, la propuesta de RB surge como respuesta a la crisis del empleo en las sociedades europeas contempor&aacute;neas; <strong>surge en la medida en que el horizonte de la integraci&oacute;n por el empleo se ha disuelto</strong> <strong>al tiempo que, parad&oacute;jicamente, </strong><strong>la misma titularidad de los derechos de ciudadan&iacute;a est&aacute; subordinada al empleo</strong>. Desde una perspectiva econ&oacute;mica, las transformaciones acaecidas a partir de los a&ntilde;os &rsquo;80 &ndash;el tr&aacute;nsito al postfordismo&ndash;, abri&oacute; una oportunidad para el capital: puede extraer valor de nuestras vidas sin necesidad de integrarlas bajo las formas jur&iacute;dicas y econ&oacute;micas del empleo. Existe una amplia trama de <strong>actividades por las que el capital no paga nada y que, sin embargo, son imprescindibles para la producci&oacute;n general de riqueza</strong>, actividades que generan valor pero que quedan fuera de las formas regladas del empleo.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que lo decisivo de la propuesta de RB pasa por inscribirla en un posicionamiento pol&iacute;tico fundamental, el que en mi opini&oacute;n deber&iacute;a adoptar Podemos. En primer lugar, la RB no puede ser entendida como un punto de llegada en el marco de una nueva concepci&oacute;n de la forma-Estado. Ello har&iacute;a de la RB el eje fundamental sobre el que pivotar&iacute;a una reactualizaci&oacute;n de la socialdemocracia cl&aacute;sica (como se intuye del documento econ&oacute;mico <em>Un proyecto econ&oacute;mico para la gente</em> elaborado por Juan Torres L&oacute;pez y Vicen&ccedil; Navarro). La RB, declinada al modo socialdem&oacute;crata cl&aacute;sico, con suerte producir&iacute;a una modificaci&oacute;n en los m&aacute;rgenes ya establecidos del poder constituido. Adem&aacute;s, la perspectiva de la RB como punto de llegada, comporta un grave riesgo: futuros gobiernos de signo conservador pueden llegar a hacer de la RB una herramienta contrarrevolucionaria, utiliz&aacute;ndola para ahondar a&uacute;n m&aacute;s si cabe en las condiciones de precarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n; una sociedad articulada en torno a los l&iacute;mites de la supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo decisivo en relaci&oacute;n a la RB pasa por pensarla no como punto de llegada sino como un punto de partida, esto es, la <strong>RB como arranque de una subversi&oacute;n de las relaciones sociales y de los actores que establecen esas reglas</strong>. La RB como punto de partida para la ruptura de r&eacute;gimen, para la liberaci&oacute;n de renta, para la reapropiaci&oacute;n com&uacute;n de la riqueza, el empoderamiento subjetivo, la escisi&oacute;n constituyente del mando, la producci&oacute;n de nuevas institucionalidades y la creaci&oacute;n de comunes. En definitiva, RB para liberarnos de las estructuras de dominaci&oacute;n bajo las que vivimos; no para generar un poder de mando, bajo la forma-Estado, m&aacute;s refinado, m&aacute;s perfecto y acabado.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego es una determinada concepci&oacute;n de <em>lo social</em> y <em>lo pol&iacute;tico</em> que va a determinar la posibilidad de atravesar el R&eacute;gimen del 78 en clave de ruptura democr&aacute;tica. Podemos ha de articularse como el instrumento necesario para romper el r&eacute;gimen, provocar una cesura, una interrupci&oacute;n; tiene que romper por arriba lo que la movilizaci&oacute;n ciudadana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha roto por abajo. Desde la perspectiva de la RB, esto se traduce en <strong>la liberaci&oacute;n de renta para la reapropiaci&oacute;n de unas instituciones secuestradas, para devolver las instituciones y los bienes comunes a la gente</strong>. Podemos es, ante todo, un dique de contenci&oacute;n, la guillotina colectiva que posibilita que el pueblo se escinda del mando. Porque es en el movimiento, en el antagonismo, en una palabra, en la autonom&iacute;a, donde se cambia la naturaleza de las instituciones, donde se crea la institucionalidad. El protagonismo de Podemos no puede serlo nunca en la agencia. En este sentido, la &ldquo;Marcha del cambio&rdquo; del pasado 31 de enero no fue la de un pueblo movilizado, sino la de un cuerpo social luchando contra el bloqueo estatal al que est&aacute; sometido.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, profundizar en la crisis de r&eacute;gimen no solo depende de la cantidad de diputados que se obtengan &ndash;que tambi&eacute;n&ndash;, sino de la producci&oacute;n de instituciones otras, de generar los comunes que nos empoderen. Y es que pensar una representaci&oacute;n &ndash;necesaria&ndash; subordinada al despliegue de la potencia, a la articulaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a, ha sido el l&iacute;mite hist&oacute;rico de la gram&aacute;tica pol&iacute;tica de la izquierda. La ruptura de r&eacute;gimen pasa, en tanto opci&oacute;n efectiva de cambio, por el reforzamiento no de una autonom&iacute;a de lo pol&iacute;tico anclada en una vieja concepci&oacute;n socialdem&oacute;crata, sino desde la autonom&iacute;a de lo social, de la producci&oacute;n de instituciones del com&uacute;n que desaf&iacute;an la dicotom&iacute;a p&uacute;blico/privado. As&iacute;, la RB tiene que ser el elemento fundamental de ese dique de contenci&oacute;n que tiene que ser Podemos, ese poder constituyente que no se agota en la constituci&oacute;n, que no se autocomplace en la ficci&oacute;n resolutiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo social</em> no puede ser aquello que habite en los m&aacute;rgenes institucionales del nuevo r&eacute;gimen, sino <strong>el continuo desbordamiento democr&aacute;tico de un cuerpo social que no se reconoce ya sujeto al mando del r&eacute;gimen del 78</strong>. Los repertorios de acci&oacute;n colectiva de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no constituyen una anterioridad ontol&oacute;gica del ansiado asalto a las instituciones. Ser&iacute;a un error pensar como v&aacute;lida la ecuaci&oacute;n: &ldquo;a&ntilde;os de movilizaci&oacute;n, <em>ergo</em> impulso electoral&rdquo;. Podemos no puede ser la en&eacute;sima variante progresista del neoliberalismo, al modo de las izquierdas alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Y es que <strong>el r&eacute;gimen no teme al pueblo que representa Podemos, sino al cuerpo social irrepresentable</strong><em>representa</em><em>irrepresentable</em>. Lo que est&aacute; aconteciendo en el Estado espa&ntilde;ol no es un <em>proceso constituyente</em>, sino el empoderamiento de un <em>poder constituyente</em>. <strong>&lsquo;Poder&rsquo; no es un sustantivo, es un verbo</strong>. La pregunta no es c&oacute;mo abrir el poder constituyente, sino c&oacute;mo podemos ser poder constituyente. Somos poder; y, en tanto poder, PODEMOS.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gómez Villar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/renta-basica-en-podemos_132_2589666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2015 18:23:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos, la renta básica y lo constituyente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Renta básica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Candidaturas 'ciudadanas': ¿y los migrantes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/candidaturas-ciudadanas-migracion-ganemos_132_4524829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos tiempos, la ciudadanía se ha convertido en un factor de privilegio, que estigmatiza y discrimina a quienes son considerados 'extraños' o 'extranjeros'</p><p class="subtitle">La aparición de candidaturas 'ciudadanas', pensadas como espacios del 99%, obliga a repensar y a redefinir este último término.</p><p class="subtitle">Uno de los desafíos de estas candidaturas será hacer de los ayuntamientos instituciones no racistas ni segregadoras.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, el Estado espa&ntilde;ol se ha convertido en un laboratorio de experimentaci&oacute;n en el que han surgido nuevas formaciones pol&iacute;ticas: Podemos, el Partido X o los diferentes &ldquo;Ganemos&rdquo; en el conjunto del Estado. Estas formaciones tienen como denominador com&uacute;n desafiar la vieja l&oacute;gica de partido inscrita en una gram&aacute;tica pol&iacute;tica autorreferencial e identitaria. Desaf&iacute;an la l&oacute;gica dicot&oacute;mica izquierda/derecha y se articulan como espacios del 99%, de la mayor&iacute;a, de los de abajo, de la gente, del pueblo, de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las diferentes iniciativas municipalistas que est&aacute;n surgiendo en distintas ciudades y pueblos del Estado, articuladas a partir de diferentes movimientos e iniciativas ciudadanas, se definen a s&iacute; mismas como &lsquo;candidaturas ciudadanas&rsquo;. Esta definici&oacute;n, que hace de la transversalidad un valor y un potencial pol&iacute;tico fundamental, seg&uacute;n como sea presentada, puede resultar del todo insuficiente para la penetraci&oacute;n en las instituciones del r&eacute;gimen en clave de ruptura democr&aacute;tica. Y es que la definici&oacute;n de las candidaturas como &lsquo;ciudadanas&rsquo; ha de ir acompa&ntilde;ada de una exigencia: la redefinici&oacute;n del concepto mismo de ciudadan&iacute;a. El riesgo de las candidaturas ciudadanas pasa por constituirse, justamente, como candidaturas <em>&uacute;nicamente </em>ciudadanas, donde por ciudadan&iacute;a solo se entienda la posici&oacute;n de los individuos frente a un Estado; ciudadan&iacute;a entendida como la definici&oacute;n del sujeto de la instituci&oacute;n, en relaci&oacute;n a la cual se es &ldquo;ciudadano&rdquo; o &ldquo;extranjero&rdquo;. En otras palabras, la ciudadan&iacute;a como concepto lim&iacute;trofe entre un <em>adentro</em> y un <em>afuera</em>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el &uacute;ltimo ciclo de movilizaci&oacute;n, que arranc&oacute; en las plazas en mayo de 2011, la dignidad ha sido un concepto clave. Es por ello que han existido m&uacute;ltiples intentos de vaciar su potencial pol&iacute;tico. La definici&oacute;n period&iacute;stica del <em>momento</em> 15M como el <em>movimiento</em> de &ldquo;los indignados&rdquo; pretend&iacute;a inscribir el acontecimiento surgido en las plazas en el &aacute;mbito de lo puramente impol&iacute;tico: la indignaci&oacute;n como la extensi&oacute;n de un cabreo cualquiera en la cola del supermercado. As&iacute;, la indignaci&oacute;n no ser&iacute;a m&aacute;s que el reclamo que los ciudadanos hacen al soberano por haber incumplido &eacute;ste su parte del contrato social &ndash;&ldquo;me dijiste que estudiase idiomas, que hiciese un m&aacute;ster y pr&aacute;cticas no remuneradas; lo hice, cumpl&iacute; mi parte, y t&uacute; no me das nada a cambio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el punto de partida del 15M no fue la indignaci&oacute;n, sino la dignidad como el m&iacute;nimo innegociable. La dignidad no como un reclamo, como una de las posibles peticiones al soberano; sino la dignidad como la irreductibilidad de cada vida humana. En el 15M, en cierto sentido, deshabitamos nuestra condici&oacute;n de ciudadano-liberal, como sujeto de derechos y deberes que desde la sociedad civil expresa su &ldquo;indignaci&oacute;n&rdquo;, y se puso el valor de cada una de las vidas como punto de partida; una vida determinada por la vida misma. Creo que las diferentes candidaturas ciudadanas que est&aacute;n surgiendo en diferentes ciudades y pueblos no habr&iacute;an de confundir el punto de partida en este camino por la reapropiaci&oacute;n de las instituciones del r&eacute;gimen: el punto de partida no es la ficci&oacute;n liberal del individuo como ciudadano, sino la dignidad de las vidas que habitan el cuerpo social irreductible a unidad.
    </p><p class="article-text">
        Estas consideraciones nos parecen del todo pertinentes desde la perspectiva de los migrantes. El concepto de ciudadan&iacute;a resulta estrecho si por 99% entendemos un cuerpo social, un nosotros que es, justamente, el 99% &ndash;tambi&eacute;n, claro est&aacute;, los migrantes, con o sin papeles, los refugiados o los amparados por el asilo pol&iacute;tico&ndash;. Las candidaturas municipalistas habr&aacute;n de redefinir el concepto de ciudadan&iacute;a como concepto excluyente que posibilita la decisi&oacute;n sobre el valor o disvalor de la vida en cuanto tal, sobre qu&eacute; vidas son sujeto de derecho y cu&aacute;les no lo son. Se trata de imposibilitar la entrada de las vidas, su dignidad, en el terreno de la contingencia.
    </p><p class="article-text">
        Salir de este terreno de la contingencia y que la vida sea determinada por la vida misma, significa hacer de nuestros ayuntamientos instituciones no racistas. El racismo, nos dice Foucault, no ha de ser definido a partir del concepto de &lsquo;raza&rsquo;, a partir de su menosprecio. El racismo, antes bien, tiene que ver con la constituci&oacute;n de una l&iacute;nea divisoria entre las vidas que el poder no puede matar y aquellas que pueden ser puestas a muertes &ndash;en la valla de Melilla, en el CIE, en las redadas&ndash;. Esas muertes no responden a un impulso de muerte del soberano, son muertes realizadas en nombre de la vida, de la defensa de los nuestros, de nuestros ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que los ayuntamientos carecen de muchas competencias para lograr seg&uacute;n qu&eacute; cambios y transformaciones. Pero existen muchas posibilidades de intervenir sobre el estado de excepci&oacute;n, que hoy ya es regla, en el que se encuentran los migrantes en las ciudades del Estado espa&ntilde;ol. Es posible desafiar el &ldquo;nosotros&rdquo; de la ciudadan&iacute;a. No se trata de inscribir a los migrantes en el discurso de la &ldquo;indignaci&oacute;n&rdquo;, reclamando para ellos un trozo de la tarta, sino de cuestionar la naturaleza misma de la tarta. Afrontar, construir y subvertir los lugares en los que han sido destinados los migrantes, penetrar los dispositivos de poder que hacen de los migrantes vidas abandonadas expuestas al poder soberano.
    </p><p class="article-text">
        Los Ayuntamientos pueden enfrentarse a este poder all&iacute; donde se ejerce: en las ventanillas de las administraciones, en las burocracias sanitarias, en los m&eacute;dicos que se niegan a dejar sin atenci&oacute;n m&eacute;dica a los migrantes, en el empadronamiento de personas sin domicilio fijo, en la apertura del registro de parejas de hecho, en la segregaci&oacute;n escolar, en la prohibici&oacute;n del burka, en la libertad de culto, en las redadas racistas, en la denuncia de la l&oacute;gica concentracionaria de los CIEs, en la trata de personas, en la facilitaci&oacute;n del arraigo o en la renovaci&oacute;n de la residencia. Se trata de incorporar como sujetos pol&iacute;ticos a los sujetos de la exclusi&oacute;n, de restituir a las migraciones como sujeto pol&iacute;tico desde una dignidad que nunca necesita ser otorgada. Los ayuntamientos como lugares de respuesta y reapropiaci&oacute;n. Los ayuntamientos como campo de batalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gómez Villar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/candidaturas-ciudadanas-migracion-ganemos_132_4524829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2014 19:46:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Candidaturas 'ciudadanas': ¿y los migrantes?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ganemos]]></media:keywords>
    </item>
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