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    <title><![CDATA[elDiario.es - Montserrat Garcelán Huguet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/montserrat_garcelan_huguet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Montserrat Garcelán Huguet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mito de la Transición agita las primarias de Ahora Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transicion-agita-primarias-ahora-madrid_129_4311408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El problema no es si se pacta o no se pacta; el problema es quién pacta y sobre qué", afirma la autora</p></div><p class="article-text">
        2015 va a ser un a&ntilde;o de cambios profundos con elecciones a todos los niveles de gobierno: municipal, auton&oacute;mico y estatal. En este marco las elites de la Transici&oacute;n reclaman la renovaci&oacute;n de la cultura del pacto. Se reabre el viejo dilema: &iquest;exigencia de derechos o pactos que otorgan concesiones?
    </p><p class="article-text">
        En 1984 el fil&oacute;sofo alem&aacute;n J&uuml;rgen Habermas vino a Madrid a dar una conferencia en el Congreso de los Diputados por invitaci&oacute;n de su presidente. El discurso ten&iacute;a un extra&ntilde;o t&iacute;tulo, <em>La nueva impenetrabilidad.</em> No s&oacute;lo el t&iacute;tulo resultaba extra&ntilde;o: &iquest;qu&eacute; ten&iacute;a que decir un fil&oacute;sofo alem&aacute;n, heredero de la escuela de Frankfurt y defensor de la democracia comunicativa en un Parlamento dominado por el PSOE? Su conferencia fue un alegato sobre el fin de la utop&iacute;a de la sociedad del trabajo, sobre los l&iacute;mites del Estado del bienestar y sobre la emergencia de una sociedad de la comunicaci&oacute;n basada en la intersubjetividad. Esta teor&iacute;a se basa en la idea de que previo a un debate tiene que existir la presunci&oacute;n de que podemos llegar a un acuerdo, puesto que de no ser as&iacute;,&nbsp; no discutir&iacute;amos. A su vez el acuerdo se materializa en un pacto. Como argumento est&aacute; bien formulado, pero legitima una pr&aacute;ctica de consenso en abstracto, sin atender ni a su contexto ni a sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus contactos con la socialdemocracia, Habermas no estaba bien enterado de la situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. El pacto entre las fuerzas tardofranquistas y las antifranquistas que dio cuerpo a la llamada Transici&oacute;n no puede considerarse un ejemplo de su teor&iacute;a de la comunicaci&oacute;n. Entre otras cosas porque no cumple una de sus condiciones: la igualdad entre los participantes. Los franquistas reformistas ten&iacute;an un plus de fuerza institucional de la que los dem&oacute;cratas carec&iacute;an. Se opon&iacute;an dos legitimidades: la que da el ejercicio del poder, aunque sea un poder bruto y dictatorial como era aqu&eacute;l, y la que proviene de la lucha en la calle. No hab&iacute;a ninguna simetr&iacute;a entre ellos; si el pacto se sacaba de la confrontaci&oacute;n abierta y se reclu&iacute;a en los espacios institucionales, la disimetr&iacute;a se acentuaba. No importaba que en la comisi&oacute;n hubiera igual n&uacute;mero de personas por ambas partes. Los negociadores de la parte franquista, o reci&eacute;n exfranquista, consultaban entre sesi&oacute;n y sesi&oacute;n con el Presidente del Gobierno, con el Rey y con los poderes militares, los cuales en cualquier momento pod&iacute;an acabar con el experimento. La otra parte deliberaba como mucho consigo misma, puesto que ni los movimientos en la calle ni la base de las organizaciones sab&iacute;an nada del curso de las negociaciones. El secretismo era parte de la propia negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Reinaba un pacto de silencio sobre qu&eacute; se hac&iacute;a, c&oacute;mo se hac&iacute;a y para qu&eacute; se hac&iacute;a. La militancia de base, como la mayor parte de la poblaci&oacute;n, no fuimos invitados a este concili&aacute;bulo; el pacto lo negociaron las elites sobre nuestras cabezas con el resultado de que la democracia espa&ntilde;ola no fue m&aacute;s all&aacute; de una tibia representaci&oacute;n sin mecanismos de participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en la toma de decisiones, lo cual no es extra&ntilde;o puesto que estas mismas poblaciones no hab&iacute;an sido tenidas en cuenta en el dise&ntilde;o del proceso. &iexcl;El propio Gregorio Peces-Barba justificaba en 1979 que la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola era m&aacute;ximamente democr&aacute;tica y abierta apelando a la posibilidad de presentar las ILP!
    </p><p class="article-text">
        El triunfo del PSOE en 1982 inaugur&oacute; unos a&ntilde;os de recompensas: cargos para quienes se acercaban al poder ofreciendo sus servicios, compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que ocuparon puestos de confianza con los que nunca hubieran so&ntilde;ado. En un determinado momento lleg&oacute; a parecer que todo el mundo hubiera sido antifranquista y el discurso empalagoso del consenso se hizo invivible. Los gobiernos del PSOE hicieron revivir lo m&aacute;s turbio de las pr&aacute;cticas caciquiles y se mezclaron casi sin distinci&oacute;n con los reto&ntilde;os de la derecha renovada. Al final de su periodo descubrimos, por si fuera poco, los manejos de los dineros del GAL. Nadie pod&iacute;a volver a votarles ni colaborar con ellos con un m&iacute;nimo de decencia.
    </p><p class="article-text">
        Mis hijos nacieron en ese entorno y se me hace dif&iacute;cil que entiendan que yo misma vot&eacute; al PSOE en 1982 tras la sacudida del 23F. Si &eacute;ste fue un montaje, como sugiri&oacute; Jordi &Eacute;vole, dio cumplido inicio a la pol&iacute;tica del <em>reality show</em> en la que los plat&oacute;s sustituyen al Congreso y las invectivas al debate.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, esos pactos no son un modelo, ni siquiera un modelo habermasiano. Cuando el pacto se hace por arriba, sobre las cabezas de las poblaciones, es una manera de reducirlas al silencio&nbsp; con el argumento de que, sin pacto, les ir&iacute;a todav&iacute;a peor puesto que el poder sigue estando en las manos de quienes siempre lo tuvieron y nadie tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en quit&aacute;rselo y en distribuirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso no pudo menos que sorprenderme que Manuela Carmena dijera que <a href="http://ctxt.es/es/20150319/politica/639/%25E2%2580%259CGobernar-es-escuchar%25E2%2580%259D-Espa%25C3%25B1a.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no le convence eso que se dice de que no se deber&iacute;a haber pactado la Transici&oacute;n</a>, pues cree que se hizo lo correcto. No puedo compartir esta apreciaci&oacute;n puesto que, como ya he dicho, fue un pacto entre las elites que en ning&uacute;n momento cont&oacute; con los gobernados. El problema no es si se pacta o no se pacta; el problema es qui&eacute;n pacta y sobre qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la coyuntura actual no deber&iacute;amos repetir el mismo error. Las personas de mi generaci&oacute;n ya nos hemos equivocado demasiado y deber&iacute;amos dar paso a personas m&aacute;s j&oacute;venes. No porque la juventud sea en s&iacute; misma un m&eacute;rito, sino porque contamos con gente que ha vivido en primera persona las luchas de los &uacute;ltimos tiempos. Como Pablo Carmona, el cabeza de lista de Madrid en Movimiento, en la que participo para las primarias de Ahora Madrid. Personas como &eacute;l a&uacute;nan el conocimiento de las luchas recientes con el saber hacer de las intervenciones en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta lista aboga por una ciudad de sus habitantes, para sus habitantes y gestionada por ellos/as, no una ciudad cuyo Gobierno sea pactado por arriba en los despachos ministeriales o entre las c&uacute;pulas de los partidos en un juego interminable de &ldquo;te doy para que me des&rdquo;. En estas personas no contaminadas por la Transici&oacute;n est&aacute; la posibilidad de lograrlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montserrat Garcelán Huguet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transicion-agita-primarias-ahora-madrid_129_4311408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2015 19:37:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El mito de la Transición agita las primarias de Ahora Madrid]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos griegos “frescos y desvergonzados”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/griegos-frescos-desvergonzados_129_4384217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos aspectos sobresalen en Grecia: el desafío frente al poderoso mecanismo de la deuda monetaria que ha obligado a Grecia a sacrificios inauditos y la puesta en marcha de una economía social paralela que sostiene el vivir de los ciudadanos ahí donde no llega la tijera monetaria</p></div><p class="article-text">
        Recogiendo una expresi&oacute;n del comisario europeo G&uuml;nther Oettinger, el columnista del peri&oacute;dico conservador alem&aacute;n Die Welt califica con estas palabras a los nuevos dirigentes griegos. El atuendo sin corbata de Alexis Tsipras y la actitud chulesca de Yanis Varoufakis le parecen el signo distintivo de unos dirigentes pol&iacute;ticos que no admiten la necesaria subordinaci&oacute;n a las elites internacionales y sus complejas instituciones de extorsi&oacute;n. Malentiende como falta de modales lo que es valent&iacute;a. Pues mucha valent&iacute;a necesitan los nuevos gobernantes para desafiar la poderosa m&aacute;quina del capitalismo financiero internacional.
    </p><p class="article-text">
        Dos aspectos sobresalen en el actual panorama griego: el desaf&iacute;o frente al poderoso mecanismo de la deuda monetaria que ha obligado a Grecia, desde hace cinco a&ntilde;os, a sacrificios inauditos para poder seguir pagando lo que debe y la puesta en marcha de una econom&iacute;a social paralela que sostiene el vivir de los ciudadanos ah&iacute; donde no llega la tijera monetaria. S&oacute;lo as&iacute; se&nbsp; preservan los bienes y servicios b&aacute;sicos sustray&eacute;ndolos al poder de la ingenier&iacute;a financiera.
    </p><p class="article-text">
        Esta especial situaci&oacute;n pone en cuesti&oacute;n un dogma fundamental de la ciencia econ&oacute;mica: que el dinero es el mecanismo de la circulaci&oacute;n de bienes y servicios, un mecanismo de intercambio. El dinero, y por extensi&oacute;n la moneda, nunca han sido &uacute;nicamente esto. La puesta en marcha de un poderoso mercado de intercambio lleva aparejada la creaci&oacute;n de dispositivos de monetarizaci&oacute;n, tanto como forma de medir los equivalentes que se intercambian cu&aacute;nto como forma de mediar entre ellos. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos intercambiar equivalentes si no pudi&eacute;ramos medir dicha equivalencia? Y &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos sustituir el trueque de mercanc&iacute;as o servicios por su intercambio mercantil si una unidad monetaria no lo regulara? Parecen obviedades que no precisan mayor reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo el poder&iacute;o catastr&oacute;fico de los mercados financieros en el capitalismo actual desvela la mistificaci&oacute;n que acompa&ntilde;a a estas ideas. Intercambiar dinero por dinero ser&iacute;a la cosa m&aacute;s absurda del mundo si no fuera porque quien presta, y por tanto cede dinero, lo hace para recibir m&aacute;s dinero, de modo que quien lo compra se obliga a devolverlo con un incremento. Cuando son los poderes p&uacute;blicos los que adquieren la deuda, &iquest;de d&oacute;nde proceder&aacute; el incremento que permitir&aacute; devolverla? Si el dinero obtenido se destina a producir bienes y servicios cuyo intercambio, a su vez,&nbsp; produce ingresos para las arcas p&uacute;blicas en forma de tasas e impuestos, &eacute;stos proveer&aacute;n los necesarios recursos. Pero si eso no ocurre sino que la producci&oacute;n y el intercambio se debilitan, y el dinero se escapa a trav&eacute;s de formas diversas de corrupci&oacute;n, inversiones err&oacute;neas u operaciones especulativas de alto riesgo mientras que los poderes p&uacute;blicos deben seguir pagando lo que deben y no quieren afectar a los intereses de los grandes grupos econ&oacute;micos, s&oacute;lo les queda acudir a los impuestos ciudadanos. Por ejemplo,&nbsp; en Grecia, ante la dificultad de cobrar el impuesto extraordinario sobre la propiedad establecido en 2012, el Gobierno decidi&oacute; que su pago ir&iacute;a adjunto al recibo de la luz de tal modo que se pagar&iacute;a conjuntamente con ella. El resultado ha sido que varios cientos si no miles de ciudadanos/as han visto c&oacute;mo les cortaban la luz al no pagar unos recibos en los que se inclu&iacute;a el pago de un impuesto que encarec&iacute;a el recibo pero no ten&iacute;a nada que ver con ella.
    </p><p class="article-text">
        Como forma de resistencia frente a estas medidas la poblaci&oacute;n ha desarrollado formas de desacoplar la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de los bienes y servicios sociales de los dispositivos monetarios. No s&oacute;lo las redes de cl&iacute;nicas sociales, sino las cooperativas, los bancos de alimentos, los bancos de tiempo, etc. En su organizaci&oacute;n late la vieja idea de saltar el intercambio monetario, ya sea por intercambio directo de los bienes y servicios mismos o introduciendo un c&oacute;mputo basado en el tiempo y no en el dinero. Estas formas tienen la ventaja de que no permiten acumular y por tanto quedan muchos m&aacute;s ligadas a las necesidades de la poblaci&oacute;n. Inclusive si lo que se intercambia es tiempo; &eacute;ste es m&aacute;s acumulable que el bien o servicio mismo pero lo es menos que su equivalente monetario.
    </p><p class="article-text">
        Aparecen tambi&eacute;n, con id&eacute;ntico objetivo, las monedas locales. O las monedas digitales. Hay aspectos todav&iacute;a por desarrollar en estos procesos pero, cuanto menos, permiten desacoplar la satisfacci&oacute;n de las necesidades de la poblaci&oacute;n de los mercados de capitales y de los mercados financieros, sustrayendo&nbsp; a su enorme poder el espacio econ&oacute;mico de la subsistencia diaria. Si en esta nueva coyuntura los poderes p&uacute;blicos apoyan estas formas econ&oacute;micas y las potencian, en vez de vectores de la acumulaci&oacute;n de capital se convertir&aacute;n en impulsores de una econom&iacute;a anticapitalista vinculada a cubrir las necesidades de la poblaci&oacute;n y a mantener unas condiciones de vida dignas. El jerogl&iacute;fico monetario macroecon&oacute;mico se estar&aacute; diluyendo ante nuestros ojos a la vez que aparecer&aacute;n formas de una nueva escritura de los asuntos comunes en un alfabeto comprensible para todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En Grecia algunos alcaldes est&aacute;n desarrollando&nbsp; esta nueva gram&aacute;tica por lo que no s&oacute;lo se niegan a acatar las exigencias de despedir funcionarios y recortar servicios sino que ponen a disposici&oacute;n de estos nuevos circuitos los recursos de la Administraci&oacute;n, tales como locales, energ&iacute;a, luz, etc. Es una forma de desobediencia institucional absolutamente necesaria para cortocircuitar las exigencias de las oligarqu&iacute;as financieras.
    </p><p class="article-text">
        Para los poderes establecidos eso es chuler&iacute;a y desverg&uuml;enza que pone en cuesti&oacute;n las estructuras de dominio. Para nosotras es una r&aacute;faga de viento capaz de inaugurar una nueva &eacute;poca acabando con la pesadilla de una austeridad, presentada como un sacrificio necesario que no ha hecho m&aacute;s que augurar nuevos sacrificios y nuevos recortes. Al dinero que engendra m&aacute;s dinero, quintaesencia del capitalismo, le sustituimos formas diversas y singulares de producci&oacute;n social. Dise&ntilde;ar esas nuevas pol&iacute;ticas en todo su detalle y su riqueza es la tarea del momento. Economistas del mundo, &iexcl;p&oacute;nganse a ello!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montserrat Garcelán Huguet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/griegos-frescos-desvergonzados_129_4384217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2015 19:56:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estos griegos “frescos y desvergonzados”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia como capacidad de tomar decisiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia-capacidad-tomar-decisiones_129_4524740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El argumento de que en un Estado propio van a vivir mejor me parece muy discutible. Tampoco tendrían por qué aumentar.</p></div><p class="article-text">
        Estas l&iacute;neas surgen del contraste entre dos im&aacute;genes. En la primera Artur Mas se ajusta la chaqueta tras bajar del helic&oacute;ptero que le traslad&oacute; a la sede del Parlamento catal&aacute;n el 15 de junio de 2011, asediado por una muchedumbre al grito de &ldquo;no nos representan&rdquo;. En la segunda un Artur Mas euf&oacute;rico se felicita en varias lenguas del &eacute;xito de la convocatoria del 9 de noviembre de 2014. Entre ambas han transcurrido poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os pero el personaje se ha reinventado completamente y la situaci&oacute;n en Catalunya ha dado un giro completo.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que o&iacute; hablar p&uacute;blicamente al expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, de independencia para Catalunya fue en una entrevista en Salvados de marzo de 2012. Me sorprendi&oacute;. Hasta ese momento el t&eacute;rmino no se hab&iacute;a sacado del arc&oacute;n desde los a&ntilde;os 30; como mucho se hablaba de &ldquo;autodeterminaci&oacute;n&rdquo;, como oportunamente nos recordaba hace poco el mismo Lluis Llach.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo de la Diada en septiembre de aquel mismo a&ntilde;o empezaron a llegar masivamente mensajes con la menci&oacute;n de la independencia. No sabr&iacute;a decir de d&oacute;nde salieron pero repentinamente mucha gente se puso a hablar de ello. Si desde finales de 2012 y en todo 2013 se sintonizaban las televisiones en catal&aacute;n, TV-3 o canal 33, el espectador se encontraba con una llamativa abundancia de programas, mesas redondas, debates, en los que muy seriamente se analizaba qu&eacute; pasar&iacute;a en Catalunya &ldquo;si fuera independiente&rdquo;. Se part&iacute;a de la premisa &ldquo;supongamos que somos un Estado independiente&rdquo;, qu&eacute; pasar&iacute;a con las finanzas p&uacute;blicas, qu&eacute; pasar&iacute;a con las pensiones, qu&eacute; pasar&iacute;a en las relaciones con la Uni&oacute;n europea y as&iacute; sucesivamente. El resultado sol&iacute;a ser que las cosas mejorar&iacute;an porque los catalanes se librar&iacute;an de las exacciones fiscales del gobierno central, porque no tendr&iacute;an que aportar dinero para los ajustes interterritoriales, porque, a&uacute;n si se pusiera en cuesti&oacute;n la permanencia en la UE, volver&iacute;an a negociar, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        Si estuviera escribiendo un relato de ficci&oacute;n o un gui&oacute;n para una pel&iacute;cula introducir&iacute;a una escena en la que poco tiempo despu&eacute;s de la primera foto, digamos que a finales de 2011 o principios de 2012, se re&uacute;ne la plana mayor de Converg&egrave;ncia i Uni&oacute;, tal vez con el venerable Pujol, y analizan la situaci&oacute;n: &ldquo;Bon dia a tothom, tenemos que dar un en&eacute;rgico cambio de rumbo; la sociedad catalana se est&aacute; alejando de nosotros y por consiguiente, si no queremos perder todo lo acumulado en estos a&ntilde;os, tenemos que presentarnos como los abanderados de un nuevo pa&iacute;s. Es el momento de sacar la bandera de la independencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicho y hecho. No s&eacute; si es cierto lo que comentaba un reciente art&iacute;culo en EL Pa&iacute;s, seg&uacute;n el cual la campa&ntilde;a ha corrido a cargo de una prestigiosa empresa internacional de marketing pol&iacute;tico, que ha ayudado a transformar el mensaje d&aacute;ndole la vuelta: no vamos a hablar de independencia sino de derecho a decidir y no vamos a decir que nos vamos sino que presentaremos las ventajas de un Estado propio. Si ha sido as&iacute;, han hecho un buen trabajo. A d&iacute;a de hoy pocos catalanes piensan que les va a ir peor solos que acompa&ntilde;ados, lo cual tampoco es muy extra&ntilde;o dado que mucho peor ya casi no es posible.
    </p><p class="article-text">
        El argumento de que en un Estado propio van a vivir mejor me parece muy discutible, no hay razones para pensar que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, la corrupci&oacute;n, el desempleo, la austeridad disminuir&aacute;n en una hipot&eacute;tica Catalunya independiente. Tampoco tendr&iacute;an por qu&eacute; aumentar; su elite dominante no es ni m&aacute;s ni menos corrupta que la del resto del Estado. A no ser que haya otro proyecto en la cabeza de los dirigentes: algo as&iacute; como hacer de Catalunya una Suiza mediterr&aacute;nea o un M&oacute;naco un poco m&aacute;s grande con una econom&iacute;a basada en las finanzas, el turismo y la log&iacute;stica. Tambi&eacute;n es posible que pasada la ola soberanista y en el caso de que se consiga una independencia total, negociada, incompleta o camuflada, las aguas vuelvan a su cauce.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la fuerte participaci&oacute;n en el acto del domingo en Catalunya demuestra de forma incontrovertible que el giro en positivo del mensaje fue un acierto comunicativo puesto que la sociedad catalana, especialmente la clase media, ha respondido. Ha surgido un fuerte deseo de tomar las decisiones en las propias manos. O si se prefiere una formulaci&oacute;n en negativo, el rechazo a dejar que decisiones importantes las tomen otras personas en vez de uno/a mismo/a.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no hay ning&uacute;n argumento de corte democr&aacute;tico que legitime negar a unos/as ciudadanos/as el derecho a votar. Aquellos que se escudan en que debe hacerse de acuerdo con las leyes, sin duda que tienen raz&oacute;n, pero olvidan que las leyes, inclusive las Constituciones, est&aacute;n sujetas a cambio y modificaci&oacute;n. Y &eacute;sta no siempre puede hacerse de acuerdo con la propia ley que se pretende cambiar. Puesto que si &eacute;sta no permite cambiar aquello que se desea, es evidente que habr&aacute; que cambiar la ley. Si nuestra Constituci&oacute;n no permite un r&eacute;gimen republicano es evidente que si en alg&uacute;n momento hay una mayor&iacute;a que lo desea, deber&aacute; cambiarse la Constituci&oacute;n. Siempre es m&aacute;s f&aacute;cil que cambiar de poblaci&oacute;n, aunque haya quien lo intente.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses el deseo soberanista se ha reforzado, pero no s&oacute;lo por todo lo que ya sabemos y que muestra la astucia y la habilidad de la &eacute;lite catalana as&iacute; como la fidelidad hacia ella de parte de la sociedad, sino por la ayuda inestimable que ha recibido de la torpeza y la cazurrer&iacute;a del PP. Si las encuestas no enga&ntilde;an, hay una gran parte de la poblaci&oacute;n que ahora se inclina por la independencia como consecuencia de la insistencia del poder central en impedirles expresar su opini&oacute;n. Es un porcentaje incluso m&aacute;s alto que los que dicen querer la independencia porque &ldquo;as&iacute; vivir&aacute;n mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, aunque cause perplejidad ver a quien ha hecho los recortes y a quien se enfrent&oacute; al 15M en Barcelona colocarse al frente de las exigencias soberanistas, muchas/as ciudadanos/as del resto del pa&iacute;s no estamos dispuestos a admitir que se conculque un derecho democr&aacute;tico b&aacute;sico privando a la poblaci&oacute;n catalana el que tome sus propias decisiones, incluso en lo que respecta al modo de gobernar su territorio. No compartimos sus objetivos y dudamos de su efectividad pero defendemos su derecho a expresarse y a decidir qu&eacute; tipo de r&eacute;gimen desean para s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ojal&aacute; que tambi&eacute;n nosotros pudi&eacute;ramos elegirlo en vez de tener que contentarnos con un sistema representativo de muy baja calidad! Si el empuje del soberanismo da lugar a un pa&iacute;s m&aacute;s democr&aacute;tico, independiente o no, nos encontraremos en el camino. Si solamente representa cambiar la dominaci&oacute;n de un Estado centralista por otro perif&eacute;rico, las poblaciones habr&aacute;n peleado en vano. Habr&aacute;n sido part&iacute;cipes de una ilusi&oacute;n fallida. A&uacute;n as&iacute;, si esta movilizaci&oacute;n permitiera recomponer m&aacute;s adelante los lazos de solidaridad con el resto de los movimientos sociales y pol&iacute;ticos de la regi&oacute;n, representar&iacute;a un paso adelante hacia una mayor y mejor democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montserrat Garcelán Huguet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia-capacidad-tomar-decisiones_129_4524740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2014 18:36:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La democracia como capacidad de tomar decisiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia,Estado,Referéndum]]></media:keywords>
    </item>
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