<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Julio Marante Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julio_marante_perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julio Marante Pérez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512452/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El turismo que merecemos. Por Ana, por Flora, por Juana, por Juan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/turismo-merecemos-ana-flora-juana-juan-la-palma_129_8380524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35109e05-5a9d-41ef-91db-effa42217218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El turismo que merecemos. Por Ana, por Flora, por Juana, por Juan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Merecemos este turismo responsable y respetuoso, el que siempre ha estado, el que está y estará. Gentes que se llevan experiencias, vivencias y el sabor de cada pueblo.</p></div><p class="article-text">
        Todo palmero que se precie recordar&aacute;, hasta el fin de sus d&iacute;as, el lugar donde se encontraba al 19 de septiembre de 2021 a las 15:13 horas de la tarde.&nbsp;Yo, sin ir m&aacute;s lejos, atravesaba el municipio de Alajer&oacute; en la isla de La Gomera. Como gu&iacute;a de turismo de Canarias atend&iacute;a a un grupo de la Parroquia de San P&iacute;o del barrio de la Isleta. Cuando salt&oacute; la noticia &iacute;bamos camino del aeropuerto y nos detuvimos junto a la iglesia de San Salvador. Entre excitado y sobrecogido busqu&eacute; la primera televisi&oacute;n que conectaba directamente con la noticia. Como palmero fui el primero en caer en la cuenta de que era mucho m&aacute;s que lava lo que se nos ven&iacute;a encima. Mil veces atraves&eacute; el malpa&iacute;s del San Juan, teatralizando la forma en la que el magma se desvi&oacute; sin afectar a la iglesia de San Nicol&aacute;s, para terminar deteni&eacute;ndome en la Plaza de la Glorieta,<em> La Bonita</em>. Quiz&aacute;s por eso, mi estado de&nbsp;<em>excitaci&oacute;n </em>inicial pas&oacute; r&aacute;pidamente a convertirse en preocupaci&oacute;n y, con el paso de los minutos, de dolor. &nbsp;Ese mismo domingo, mientras volaba desde la isla de La Gomera a Tenerife, atisbaba la columna de humo que asomaba tras la cumbre de mi isla, era tan real como imposible no ponerse en el lugar de los damnificados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lunes 20 viaj&eacute; temprano a La Palma. Recib&iacute;a a un grupo que ven&iacute;a desde &Aacute;vila y al que el volc&aacute;n les hab&iacute;a dejado sin margen de maniobra.&nbsp;Como profesional, estaba decidido a entregarme al m&aacute;ximo para que disfrutaran de sus vacaciones. Como palmero, me resquebrajaba por dentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa misma ma&ntilde;ana visitamos el casco hist&oacute;rico de Santa Cruz de La Palma, desde el sur hasta el norte, terminando en el Barco de la Virgen. El grupo tuvo su tiempo libre para compras en la ciudad y tomar algo en los bares de la zona. A&nbsp;decir verdad, estaban muy sorprendidos porque el suelo no temblaba bajos sus pies y tambi&eacute;n muy interesados en conocer el caf&eacute; Don Manuel, del que hab&iacute;an o&iacute;do hablar maravillas. Otros compraron unas camisetas sobre la <em>lluvia horizontal</em> que vend&iacute;an cerca de los Balcones. &nbsp;Por la tarde, tras almorzar en la Parrilla de Las Nieves, junto al Santuario de Nuestra Patrona,&nbsp;nos dirigimos a un hotel que, atestado de periodistas y guardia civiles, les devolvi&oacute; a la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El martes les llev&eacute; al fresco norte, les mostr&eacute; uno de los pulmones de La Palma, el Cubo de la Galga, llov&iacute;a pero bajo la frondosa capa de laurisilva virgen casi ni se notaba. Finalizamos la caminata con una cervecita fresca servida por do&ntilde;a Flora, en San Bartolo. Flora telefone&oacute;, como siempre, a la se&ntilde;ora que vende loter&iacute;a, y alg&uacute;n numerito vendi&oacute;.&nbsp;Desde San Andr&eacute;s hasta las piscinas de el Charco azul, me gusta ir a pie, un camino precioso. Pasamos junto al horno de cal restaurado y plataneras, muchas plataneras. El mar azul, como siempre en Los Sauces, &nbsp;pero algo revuelto. Pese a que hab&iacute;a bandera amarilla algunos se dieron un buen chapuz&oacute;n mientras otros tomaban una ca&ntilde;ita en el bar del Charco.&nbsp;Antes de subir a la guagua hay qui&eacute;n se entretuvo comprando una botella de Ron Aldea, regalo para un cu&ntilde;ado contable. &nbsp;Era la hora del almuerzo, Carmen y Tono nos ten&iacute;an preparado un men&uacute; a base de papas, costillas y pi&ntilde;as junto a un buen escald&oacute;n en La Pradera, bajo la bruma de Barlovento, apetec&iacute;a.&nbsp;Al regreso, la valla que nos imped&iacute;a temporalmente el acceso a la cascada de Los Tilos nos devolvi&oacute; a la realidad. Un cafecito en Casa Demetrio, donde Juana, y al hotel. &nbsp;Llegando a la carretera general los turistas recuperaban &ldquo;la cobertura&rdquo; y tranquilizaban a sus familiares que, preocupados por lo que ve&iacute;an en la Televisi&oacute;n, telefoneaban sin parar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi&eacute;rcoles, tercer d&iacute;a. Los senderos de la Caldera de Taburiente permanec&iacute;an temporalmente cerrados as&iacute; que nos acercamos hasta Tijarafe, algunos desayunaron bocatas en el Bodeg&oacute;n San Antonio y bajamos andando hasta el Pro&iacute;s de Candelaria, abajo se dieron un chapuz&oacute;n. Una se&ntilde;ora me coment&oacute; que hab&iacute;a visitado medio mundo, pero que pocos lugares le hab&iacute;an sorprendido tanto como el Pro&iacute;s de Candelaria. Almorzamos en el Kiosco Tenegu&iacute;a, en el Puerto de Tazacorte con Ana, tan hospitalaria como siempre. En sala, Lauri, Arnelys y Juan, cuyos ojos vidriosos me devolvieron a la realidad . A los turistas les sorprendi&oacute; que la ensalada llevara tanto aguacate, <em>&iexcl;Nos tratan como a reyes!</em> dec&iacute;an. Por la tarde noche, de camino al hotel, el rojo del volc&aacute;n, el ruido, el asombro y la tristeza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jueves salimos temprano, sub&iacute;amos al Roque de los Muchachos para que conocieran, desde lo alto, nuestro Parque Nacional. Junto al Pico de la Cruz se&ntilde;al&eacute; a lo lejos y les dije que tras el humo del volc&aacute;n se escond&iacute;a la isla de El Hierro. Bajamos por Garaf&iacute;a y almorzamos donde To&ntilde;a, en el Pino de la Virgen,&nbsp;Puntagorda. Nunca hab&iacute;an probado un caldo de trigo.&nbsp;Les coment&eacute; apenado que si hubiera sido s&aacute;bado podr&iacute;amos visitar el mercadillo de Puntagorda, como siempre hacemos, pero que lo dejar&iacute;amos para la pr&oacute;xima visita, siempre hay que dejarse algo como excusa para justificar el&nbsp;regreso. Ya en el mirador de El Time, las c&aacute;maras, la ceniza &nbsp;y Roberto Brasero en directo, nos devolvieron a la realidad. Ese jueves, tras dejar a mis turistas en el hotel, me encontr&eacute; con Goyo, es muy buen amigo. Goyo conduce una guagua de las naranjas, &nbsp;esperaba a unos turistas para un traslado. Le pregunt&eacute; por su bodega en Las Manchas, su tesoro. &ldquo;Por ahora ha escapado, pero cualquiera sabe&rdquo;. Me coment&oacute; que, temporalmente se hospedaba en Puntallana, &ldquo;all&iacute; no se siente nada, parece que no pasa nada&rdquo;. Siempre me gust&oacute; atravesar con Goyo al volante el barrio de Las Manchas, se deleitaba en cada curva y cuando lleg&aacute;bamos a la ermita de Santa Cecilia, nunca fallaba. &ldquo;Julio, &iquest;t&uacute; sabes que ah&iacute; me cas&eacute; yo?&rdquo;. Claro que lo sab&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viernes el grupo se me <em>parti&oacute; </em>en dos, unos a hacer un sendero por los barrancos del norte con una compa&ntilde;era gu&iacute;a de turismo. El resto me los llev&eacute; a ver el Volc&aacute;n de San Antonio, previa visita &nbsp;a Vanesa y Eduardo para caf&eacute; y almendrado en el Bar Parada.&nbsp;&iquest;Los senderistas? Regresaron hablando maravillas del barranco de Gallegos, casi hab&iacute;an olvidado que no pudieron andar por la Caldera de Taburiente. Los que vinieron conmigo quedaron impresionados por el cr&aacute;ter perfecto del San Antonio.&nbsp;Ya en costa, la ceniza negra sobre las salinas de Fuencaliente nos devolvieron a la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi grupo de abulenses se desped&iacute;a de La Palma el s&aacute;bado 25 de septiembre pero, debido a que las compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas no operaban en ese momento, tuvieron que partir el viernes de madrugada en el barco.&nbsp;Se despidieron de nosotros tras cinco d&iacute;as disfrutando de los encantos de nuestra isla, con responsabilidad y tranquilidad, pero sabiendo que, desgraciadamente, les hab&iacute;a tocado vivir un momento tan hist&oacute;rico como lamentable. Mientras sub&iacute;an al barco promet&iacute;an que volver&iacute;an y que recomendar&iacute;an esta isla bonita que &ldquo;solo merece cosas buenas&rdquo;. Quiero pensar que as&iacute; es, merecemos este turismo responsable y respetuoso, el que siempre ha estado, el que est&aacute; y estar&aacute;. Gentes que se llevan experiencias, vivencias y el sabor de cada pueblo. Gentes que se llevan un poquito de Flora, de Juana, de Carmen, de Goyo, de Juan y de tantos otros que se cruzan en los caminos que vertebran nuestra isla. Gentes a las que agradecer el hecho de que nosotros tambi&eacute;n ganemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me desped&iacute; de Jos&eacute;, el conductor de la guagua. Mientras, ego&iacute;stamente satisfecho, pensaba que hab&iacute;a conseguido <em>salvar </em>la situaci&oacute;n, aunque llevara roto por dentro exactamente desde las 15:13 horas del 19 de septiembre, momento en el que yo atravesaba Alajer&oacute; y la lava reventaba El Para&iacute;so.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Marante Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/turismo-merecemos-ana-flora-juana-juan-la-palma_129_8380524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Oct 2021 11:26:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35109e05-5a9d-41ef-91db-effa42217218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="705749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35109e05-5a9d-41ef-91db-effa42217218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="705749" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El turismo que merecemos. Por Ana, por Flora, por Juana, por Juan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35109e05-5a9d-41ef-91db-effa42217218_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuerteventura y los corsarios del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fuerteventura-y-los-corsarios-del-siglo-xxi-julio-marante-perez_132_4514889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy como cada ma&ntilde;ana, y llevo as&iacute; casi un a&ntilde;o, he despertado temprano con los rayos del sol sobre la cara, hace tiempo que no hay nube alguna que me d&eacute; una tregua al alba. La vida en Fuerteventura camina despacio, en medio de este verano perpetuo que parece no abandonarnos nunca. Se dice que Don Miguel de Unamuno, desterrado por Miguel Primo de Rivera en este &ldquo;esqueleto de isla&rdquo; en 1924, descubri&oacute; el mar al son del arrullo marino frente a las aguas turquesa de Playa Blanca. El ilustre pensador dec&iacute;a algo as&iacute; como que el majorero nunca miente, que el mentiroso es el cielo que a veces se torna gris pero nunca termina de regalar agua a esta tierra que durante siglos muri&oacute; de sed. Como el 65% de las personas que poblamos estas &aacute;ridas tierras soy un inmigrante m&aacute;s, uno que sin dejar de a&ntilde;orar La Palma, he comenzado a querer a esta isla que, como a Don Miguel, me ha abierto sus puertas, me ha invitado a conocerla y en cierta forma me ha despertado el alma. Por mi profesi&oacute;n me he visto obligado a indagar en las costumbres y valores que han conformado la personalidad del majorero y como resultado puedo afirmar que la historia les ha ense&ntilde;ado a sobrevivir ante las adversidades, pero sobre todo, a luchar, a luchar contra las injusticias vinieran de donde vinieran.
    </p><p class="article-text">
        En Fuerteventura existe un dicho que reza &ldquo;si no llueve para Catalina o para Andr&eacute;s&hellip;malo es&rdquo;, esto es 25-30 de noviembre y no pocas veces ocurri&oacute; a lo largo de la historia. Cuando esto suced&iacute;a, relatan los cronistas que era cotidiano acudir a la Vega de Tetir para &ldquo;pedirle cuentas&rdquo; al Santo Andr&eacute;s que hab&iacute;a sido elegido por los agricultores como patr&oacute;n. A San Andr&eacute;s se le amenazaba con &ldquo;desriscarlo&rdquo; desde una monta&ntilde;a cercana si en el plazo m&aacute;ximo de tres semanas no mediaba ante Dios para ofrecer lluvias. Alguna vez estuvieron a punto de cumplir aquella amenaza, conmutando la pena de &ldquo;desrisque&rdquo; por la de destierro a Betancuria.
    </p><p class="article-text">
        En 1739 Gran Breta&ntilde;a declara la guerra a Espa&ntilde;a, en juego la hegemon&iacute;a comercial con Am&eacute;rica y el control naval del Atl&aacute;ntico, este episodio pasar&aacute; a la historia como &lsquo;Las Guerras de Asiento o de la oreja de Jenkings&rsquo;. Robert Jenkings fue un contrabandista brit&aacute;nico abordado por la nave guardacostas espa&ntilde;ola &lsquo;La Isabela&rsquo; en aguas de la Florida. El capit&aacute;n espa&ntilde;ol Julio Le&oacute;n Fandi&ntilde;o, al ver probado el delito de contrabando y como escarmiento, cort&oacute; la oreja a su hom&oacute;logo escoc&eacute;s pronunciando una frase que pasar&aacute; a la historia: &ldquo;Ve y dile a tu Rey que lo mismo le har&eacute; si a lo mismo se atreve&rdquo; y esa es la excusa que se tuvo como desencadenante. Este conflicto, que se extendi&oacute; hasta 1748, toc&oacute; muy de cerca a Fuerteventura que pese a estar a miles de kil&oacute;metros de aquel origen supon&iacute;a un punto estrat&eacute;gico en medio del oc&eacute;ano. Una isla sin fortificaciones ni ej&eacute;rcito regular, llana y con m&uacute;ltiples fondeaderos naturales supon&iacute;a una golosina a la que los corsarios ingleses no pod&iacute;an renunciar. As&iacute; un 13 de octubre de 1740 m&aacute;s de 50 ingleses desembarcan en la costa de Gran Tarajal, saqueando todo cuanto encontraron a su paso, dispuestos a dominar la isla. Pero el miedo no atenaz&oacute; a los isle&ntilde;os que, alimentados por la rabia infligida por aquellos que les arrebataban lo poco que ten&iacute;an, se organizaron en milicias bajo el mando del teniente coronel S&aacute;nchez Umpi&eacute;rrez y fueron a su encuentro dando lugar a la que se conoce como la &lsquo;Batalla del Cuchillete&rsquo;. Los majoreros en clara desventaja armament&iacute;stica lograron derrotar a los ingleses con la ayuda de camellos a modo de escudo, piedras, palos, y valor. Al mes siguiente, otro ataque similar desencadena &lsquo;La batalla del Tamasite&rsquo; cerca de Tuineje, con id&eacute;ntica victoria isle&ntilde;a, nunca m&aacute;s volvieron, hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple el 274 aniversario de aquella gesta hist&oacute;rica y los hechos parecen repetirse en las costas majoreras solo que esta vez hablamos de corsarios del siglo XXI. Piratas mucho m&aacute;s nocivos, que no enarbolan la bandera de ning&uacute;n pa&iacute;s sino una m&aacute;s peligrosa, la del capital. El buque &lsquo;<em>Rowan Renaissance&rsquo;</em> se encargar&aacute; de realizar unos sondeos petrol&iacute;feros que nos han impuesto unilateralmente, sin preguntar, con nocturnidad y alevos&iacute;a como hicieran aquellos brit&aacute;nicos que arrasaron nuestros graneros siglos atr&aacute;s. Y con la misma rabia que entonces el pueblo se levanta ahora contra esta locura que amenaza la riqueza faun&iacute;stica y flor&iacute;stica de nuestras aguas. Las mismas que, todav&iacute;a color turquesa, enamoraron a aquel viejo escritor. Amenazan una forma de entender la vida y el entorno de unas gentes que se han acostumbrado a sufrir pero que nunca han renunciado a luchar, contra lo divino y contra lo humano. Porque hoy m&aacute;s que nunca la batalla que se pierde es aquella que no se libra, Fuerteventura no est&aacute; sola, es hoy uno de los siete pu&ntilde;os que sobre el mismo mar gritan NO.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Marante Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fuerteventura-y-los-corsarios-del-siglo-xxi-julio-marante-perez_132_4514889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Nov 2014 16:15:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fuerteventura y los corsarios del siglo XXI]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
