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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marina Rodríguez Baras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marina_rodriguez_baras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marina Rodríguez Baras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A favor del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/favor-dia-mujer-nina-ciencia_129_1003005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2048d38-7c5b-4baf-beab-8517645bd993_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando damos una charla en un colegio queremos que sepan que son capaces y están legitimadas para poder y querer saber más, y que dejen de sentir miedo</p></div><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n que el feminismo puede generar en la sociedad es tan polifac&eacute;tica y compleja que no puede llevarse a cabo por una sola v&iacute;a, sino que tiene que estar compuesta por toda una serie de procesos y acciones que se sumen y complementen entre s&iacute;. Aunque cada uno de esos procesos pueda ser, al considerarlo de forma aislada, insuficiente por s&iacute; mismo, es a su vez una pieza fundamental para que el conjunto del movimiento pueda funcionar. Por ello, aunque otros aspectos como la eliminaci&oacute;n de factores de g&eacute;nero en el acceso a profesiones relacionadas con los cuidados son esenciales,<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/nina-ciencia_6_994310586.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute; es importante apoyar tambi&eacute;n acciones como el D&iacute;a Internacional de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia</a>, un elemento m&aacute;s en el camino hacia la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer que el principal o &uacute;nico objetivo de este D&iacute;a Internacional es la promoci&oacute;n de las vocaciones cient&iacute;ficas de las ni&ntilde;as, ya que muchas de las acciones m&aacute;s llamativas y conmovedoras que se organizan est&aacute;n relacionadas con eso. Es m&aacute;s, tambi&eacute;n puede parecer que lo que buscamos con esos actos es detectar e impulsar a las <em>Einsteins</em> del futuro, aquellas ni&ntilde;as muy brillantes que, con otros ni&ntilde;os muy brillantes, puedan ser esos cient&iacute;ficos de pelo blanco y alborotado con pizarras llenas de f&oacute;rmulas que imagina la sociedad. Ninguna de las dos cosas es cierta.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad en la que desde nuestra m&aacute;s tierna infancia se nos dice de infinidad de maneras (juguetes, dibujos animados, lenguaje, libros de texto, roles de referencia, etc) que la ciencia solo es para genios, y que los genios nunca somos nosotras. Nos transmiten que es un entorno que no nos es propio, y/o nos hacen dudar de nuestra capacidad para aprender y desenvolvernos en &eacute;l. Destruir esos dos estereotipos es fundamental para que el conocimiento cient&iacute;fico sea un mundo abierto y no hostil, al que podamos acceder y disfrutar seg&uacute;n nuestro inter&eacute;s y curiosidad, y no en funci&oacute;n de las barreras que seamos capaces de superar. Cuando en acciones como estas vamos a un colegio y contamos ciencia, visibilizamos nuestras carreras y nos mostramos como mujeres cient&iacute;ficas, les estamos ense&ntilde;ando que la ciencia es de todos y de todas. Y esto no se refiere solo a que en el futuro puedan elegir desarrollar una carrera cient&iacute;fica profesional. Se trata tambi&eacute;n de algo mucho m&aacute;s amplio: que sepan que son capaces y est&aacute;n perfectamente legitimadas para poder y querer saber m&aacute;s, y que dejen de sentir miedo, distancia o sensaci&oacute;n de incapacidad ante campos como las matem&aacute;ticas o la inform&aacute;tica y la tecnolog&iacute;a, que cada vez son m&aacute;s fundamentales para ejercer nuestros derechos como ciudadanos y ciudadanas. Hay pocas cosas m&aacute;s transformadoras de la sociedad que la igualdad en el acceso al conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero la lucha por la igualdad de g&eacute;nero en el &aacute;mbito cient&iacute;fico, visibilizada en este D&iacute;a de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia, va mucho m&aacute;s all&aacute; de la promoci&oacute;n de las vocaciones cient&iacute;ficas en las ni&ntilde;as. Estamos trabajando paso a paso por una transformaci&oacute;n completa de la carrera investigadora para abordar aspectos como el techo de cristal, la desigualdad en el acceso a financiaci&oacute;n o medios tecnol&oacute;gicos, el acoso sexual, la invisibilizaci&oacute;n de los m&eacute;ritos cient&iacute;ficos, la falta de paridad en conferencias, ponencias y dem&aacute;s eventos de intercambio de conocimiento, la ausencia de reconocimiento en los grandes premios (v&eacute;ase el ejemplo de los Nobel), las dificultades en la conciliaci&oacute;n que (por el desequilibrio a&uacute;n existente en las responsabilidades de los cuidados) nos siguen afectando especialmente a nosotras, y un largo etc&eacute;tera (datos sobre estos aspectos se pueden encontrar, por ejemplo, en el informe<a href="https://ec.europa.eu/info/publications/she-figures-2018_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> She Figures 2018 de la Comisi&oacute;n Europea</a>).
    </p><p class="article-text">
        Los pasos que estamos dando en este camino, y la visibilidad que se les da con eventos como el D&iacute;a Internacional de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia, construyen un sistema de investigaci&oacute;n m&aacute;s justo, igualitario y democr&aacute;tico para las investigadoras del presente y las que est&aacute;n por venir. Esto no redunda solo en beneficio de la ciencia sino de toda la sociedad: no solo porque es un elemento m&aacute;s en la transformaci&oacute;n feminista que necesitamos, sino porque un sistema cient&iacute;fico que fomente la igualdad en el acceso al conocimiento y que sea capaz de aprovechar tambi&eacute;n el enorme potencial cient&iacute;fico e investigador de las mujeres va a ser esencial para que seamos capaces de afrontar los enormes retos que tenemos por delante, como el cambio clim&aacute;tico, la desigualdades econ&oacute;micas globales o la creciente radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica. El mundo necesita a la ciencia, y la ciencia, y el mundo entero, nos necesitan tambi&eacute;n a nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Baras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/favor-dia-mujer-nina-ciencia_129_1003005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Feb 2020 19:39:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A favor del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecho a la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/noviciado-comercial-ciudad-gentrificacion-futuro_132_4269708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93999e58-6bc6-4528-8f7d-0f4fdbb698da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecho a la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante la semana pasada cerraron el Café Comercial y el bar Noviciado, sitios diferentes pero fundamentales en el céntrico barrio madrileño de Malasaña</p><p class="subtitle">Se pierden lugares que han hecho el centro de Madrid accesible y vivible para todos, y avanzamos hacia calles uniformizadas, dedicadas exclusivamente al consumo y a quienes puedan permitírselo</p><p class="subtitle">"Por cada uno de estos sitios que cierre no solo perderemos recuerdos, también nos estarán robando un  gran trozo de nuestro derecho a la ciudad"</p></div><p class="article-text">
        <span id="magicdomid66"></span>Los cristales del Caf&eacute; Comercial, que desde que se anunci&oacute; el cierre est&aacute;n cubiertos por dentro de papel continuo marr&oacute;n, est&aacute;n llenos por fuera de papelitos en forma de coraz&oacute;n con mensajes de cari&ntilde;o, indignaci&oacute;n y memoria. Es la reacci&oacute;n de los madrile&ntilde;os ante el cierre del caf&eacute; m&aacute;s antiguo de Madrid, pero no est&aacute;n ah&iacute; por puro respeto a la antig&uuml;edad, sino por la cantidad de recuerdos que conten&iacute;a el caf&eacute;, y sobre todo por la cantidad de cosas que podr&iacute;an haber seguido pasando ah&iacute; y que ya no pasar&aacute;n m&aacute;s. Es bonito, el gesto de los papeles. Una bonita despedida. Te arranca hasta una media sonrisa, que se te pasa cuando piensas que esos papelitos ir&aacute;n a la papelera, como tantas otras cosas, cuando desmonten definitivamente el local del Comercial y lo conviertan en aquello que est&aacute; por venir. Podemos hasta jugar a adivinar. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute;? &iquest;Un Starbucks? No, hay uno unos metros m&aacute;s abajo en la misma calle Fuencarral. Tambi&eacute;n hay ya tiendas de todas las compa&ntilde;&iacute;as telef&oacute;nicas, adem&aacute;s de tienda de Apple, VIPS, 100 montaditos, Tiger... Podr&iacute;a ser un Bershka, o cualquier tienda de ropa de ese tipo, aunque la mayor&iacute;a de esas tiendas est&aacute;n m&aacute;s cerca de Gran V&iacute;a. No, quiz&aacute;s la mejor apuesta sea un Burger King, que es lo &uacute;nico de ese tipo que falta en la zona, y que as&iacute; le har&iacute;a competencia al McDonald que hay enfrente.
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid68"></span>Pasan apenas cinco d&iacute;as de la noticia del cierre del Caf&eacute; Comercial y nos llega otra, la del cierre del bar Noviciado, apenas unas calles m&aacute;s all&aacute;, que cae v&iacute;ctima de la renta antigua. El Noviciado es mucho menos hist&oacute;rico, rom&aacute;ntico y literario que el Comercial, es m&aacute;s bien un bar de batalla, de los de toda la vida. Forma parte de la vida reciente de muchos j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes por un motivo muy sencillo: vend&iacute;a bocadillos a 2,20, y otros muchos platos a precios accesibles. En una &eacute;poca donde el paro y la precariedad definen radicalmente nuestra econom&iacute;a, y en un barrio tan, tan moderno que define su modernidad y su actualidad a base de que todo sea cada vez m&aacute;s caro, esos bocadillos contundentes eran la garant&iacute;a de que aunque tuvieras poco dinero pod&iacute;as hacer vida en Malasa&ntilde;a, de d&iacute;a o de noche, y comer a un precio decente. Era el refugio v&aacute;lido para todos. Apenas hay un par de sitios m&aacute;s as&iacute; en Malasa&ntilde;a, excepciones en territorio de precios disparados. Ahora hay uno menos.
    </p><p class="article-text">
        Duele el recuerdo e invade la nostalgia. Pero esto va mucho m&aacute;s all&aacute; de las historias particulares del Comercial o del Noviciado. Esto va tambi&eacute;n, y sobre todo, de que se est&aacute;n perdiendo sitios que no solo han definido el car&aacute;cter y la historia del barrio, sino que adem&aacute;s han permitido que &eacute;ste fuera accesible y vivible para muchas personas que cada vez tienen menos cabida en &eacute;l, porque no se lo pueden permitir. Con este tipo de pasos avanzamos hacia una ciudad cuyo centro deja de tener barrios para la gente y pasa a tener ambientes de moda para la &eacute;lite, de forma que si tienes dinero, puedes acceder a todo, pero si no lo tienes, tu sitio est&aacute; en la periferia, porque aqu&iacute; ya no puedes acceder a la vivienda, ni al ocio, ni a la comida, ni a nada. Como consecuencia el barrio, Malasa&ntilde;a en este caso pero podr&iacute;an ser muchos otros en muchas ciudades, se vac&iacute;a de familias, de j&oacute;venes que empiezan a construir sus vidas o de gente mayor, porque los precios se hacen inaccesibles para la gran mayor&iacute;a de la sociedad. Acabamos teniendo calles dedicadas meramente al consumo, en las que ya no tienes protagonismo como persona sino solo como consumidor, y convertimos el centro de la ciudad en un escaparate, una fachada continua de tiendas de franquicias o de grandes cadenas, pr&aacute;cticamente iguales a las que encuentras en cualquier otra gran ciudad. A pesar de su resistencia hasta rozar la asfixia, las iniciativas locales y los peque&ntilde;os comercios pierden su espacio, porque es imposible que compitan econ&oacute;micamente con los alquileres que pagan las grandes empresas que van devorando espacio a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid72"></span>Los cierres del Comercial y el Noviciado son una muestra m&aacute;s de un barrio que nos echa y de una ciudad que nos roban. Hablamos mucho en los &uacute;ltimos tiempos de la necesidad de regeneraci&oacute;n pol&iacute;tica, pero es muy dif&iacute;cil construir democracia real si nuestro propio entorno urbano est&aacute; estrictamente ordenado en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, en vez de en t&eacute;rminos de horizontalidad, transversalidad e integraci&oacute;n social. Igual que la educaci&oacute;n influye de forma determinante en nuestros valores como sociedad, tambi&eacute;n lo hace el entorno en el que nos desarrollamos como personas. Al priorizar la rentabilidad y el dinero, generamos espacios de privilegiados y de desfavorecidos (si no tienes dinero, no vayas al centro), eliminamos espacios de desarrollo personal no relacionados con el dinero (por ejemplo, cada vez m&aacute;s las plazas est&aacute;n absorbidas por las terrazas de los bares), reducimos dr&aacute;sticamente casi todo lo que tenga que ver con el arte (sin ir m&aacute;s lejos, olv&iacute;date de las tertulias literarias del Caf&eacute; Comercial) e inculcamos a todo el que est&eacute; por venir que el espacio p&uacute;blico se ordena en funci&oacute;n de rentabilidad, eficiencia y consumo. En resumen, perdemos. Perdemos la libertad de cada persona de tomar decisiones vitales en su propia ciudad sin depender de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica, perdemos la variedad y la riqueza del peque&ntilde;o comercio no sometido a los intereses y a las condiciones laborales a menudo precarias de las grandes multinacionales, perdemos acceso a la diversidad social y art&iacute;stica, y perdemos una ciudad horizontal donde no te sientas cada vez m&aacute;s abajo en funci&oacute;n de tu poder adquisitivo. Perdemos como individuos y perdemos como sociedad, cada vez m&aacute;s focalizada hacia el consumo.
    </p><p class="article-text">
        El Comercial y el Noviciado no han sido los primeros, ni ser&aacute;n los &uacute;ltimos. Vendr&aacute;n m&aacute;s. Y por cada uno de estos sitios que cierre, no solo perderemos recuerdos, tambi&eacute;n nos estar&aacute;n robando un peque&ntilde;o gran trozo de nuestro derecho a la ciudad. Es necesario ser conscientes de lo que esto supone y exigir medidas pol&iacute;ticas y sociales que no solo defiendan la historia del caf&eacute; m&aacute;s antiguo de Madrid, sino sobre todo que planteen un espacio urbano ordenado en funci&oacute;n de las necesidades de la gente y la sociedad, y que no est&eacute; exclusivamente sometido al beneficio empresarial. Cuando en la ciudad quepamos todos, estaremos cambiando el futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Baras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/noviciado-comercial-ciudad-gentrificacion-futuro_132_4269708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2015 18:34:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecho a la ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En busca de la ciencia perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/busca-ciencia-perdida_132_4272494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61a46d2b-bfc0-4e8f-9577-c9a919f23ceb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En busca de la ciencia perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciencia en España ha sufrido y sufre graves reveses económicos, de los que será muy lento y difícil recuperarse</p><p class="subtitle">Los jóvenes científicos nos enfrentamos a la elección de exiliarnos para poder desarrollar nuestra vocación, o quedarnos en el país y renunciar a ella</p><p class="subtitle">Solo tendremos futuro y autonomía como país si en el presente la ciencia no queda exiliada más allá de nuestras fronteras</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Os acord&aacute;is del principio de <em>En busca del arca perdida,</em> cuando Indiana Jones corre desesperadamente delante de una gran roca que rueda a toda velocidad, siempre a punto de alcanzarle? Pues Indiana debe sentir ah&iacute; algo parecido a lo que se siente ahora al intentar hacer ciencia en Espa&ntilde;a. Corres y corres y corres intentando hacerlo cada vez mejor, y peleando para que el siguiente obst&aacute;culo no sea el que mate tu carrera cient&iacute;fica: las becas de doctorado ya no salen m&aacute;s, o tu grupo de investigaci&oacute;n se queda sin dinero, o se acab&oacute; el dinero para cualquier tipo de congreso o colaboraci&oacute;n con el extranjero, o simplemente tu universidad no tiene dinero ni para ponerte un ordenador. 
    </p><p class="article-text">
        Igual mientras Indiana corre va pensando que qu&eacute; est&aacute; haciendo &eacute;l all&iacute;, si no podr&iacute;a buscarse una ocupaci&oacute;n menos desagradecida y sin tantas piedras rodantes, que le diera menos quebraderos de cabeza y algo m&aacute;s de dinero. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no ser&iacute;a duro tirar por la borda la vocaci&oacute;n de su vida y tanto tiempo y dinero invertidos en formaci&oacute;n? &iquest;De verdad no hay otra forma de trabajar en esto? &iquest;Todo arque&oacute;logo, o f&iacute;sico, o bi&oacute;logo, o investigador en general, tiene que correr siempre una carrera de obst&aacute;culos al borde del desastre? 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto la piedra sigue rodando, pero al final nuestro h&eacute;roe sale del templo, la piedra se bloquea y &eacute;l se salva, &iexcl;hurra! Seguir&aacute; siendo arque&oacute;logo. Por desgracia en la ciencia espa&ntilde;ola no siempre ocurre as&iacute;, m&aacute;s bien al contrario. No todos somos ni queremos ser Indiana Jones. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos tom&aacute;rnoslo con humor, y sin embargo la situaci&oacute;n es cruda para toda la ciencia espa&ntilde;ola en general, y para los j&oacute;venes cient&iacute;ficos en particular. La infraestructura y el tejido cient&iacute;fico en construcci&oacute;n que ya estaban dando grandes resultados lleva a&ntilde;os recibiendo golpes cada vez m&aacute;s mortales, que ya a d&iacute;a de hoy han hecho un da&ntilde;o del que tardar&iacute;amos mucho en recuperarnos. Y eso en el supuesto de que esta situaci&oacute;n de ataque y negaci&oacute;n de toda la ciencia espa&ntilde;ola por parte de las instituciones dejara de darse. Tenemos grandes cient&iacute;ficos a todos los niveles que se van, grupos de investigaci&oacute;n que ven dr&aacute;sticamente reducida o anulada su financiaci&oacute;n, laboratorios, observatorios y centros cient&iacute;ficos que se quedan sin presupuesto. &iquest;Cu&aacute;nto tardaremos en recuperar todo eso, y mientras tanto cu&aacute;nta ciencia se habr&aacute; perdido en el camino?
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, ser joven y cient&iacute;fico en Espa&ntilde;a es una situaci&oacute;n dif&iacute;cil. Siempre supimos que se trataba de una carrera de mucho trabajo y sacrificio, pero hab&iacute;a un camino, y a base de esfuerzo consegu&iacute;as llegar a hacer de la ciencia una gran fuente de satisfacci&oacute;n y un modo de vida. En ese proceso estaban impl&iacute;citos unos a&ntilde;os de doctorado y/o postdoctorado en el extranjero, que asum&iacute;as como una &eacute;poca de descubrimiento y aprendizaje tras la cual aparecer&iacute;a, si &eacute;se era tu deseo, la opci&oacute;n de volver a tu pa&iacute;s. Pod&iacute;as dedicarte a la ciencia sin sacrificar a cambio otras grandes facetas de tu vida. 
    </p><p class="article-text">
        Eso ya no es as&iacute;. Aquellos que intentamos empezar o que estamos realizando ahora el doctorado afrontamos la etapa que tenemos delante sabiendo que esos a&ntilde;os en el extranjero muy probablemente tendr&aacute;n ahora el cariz de lo permanente, porque a Espa&ntilde;a no podremos volver. En definitiva, el exilio. Nos enfrentamos a una dificil&iacute;sima elecci&oacute;n: podemos renunciar a nuestra vocaci&oacute;n y nuestra formaci&oacute;n, porque en Espa&ntilde;a no podemos ganarnos la vida con ellas, y quedarnos entonces en nuestro pa&iacute;s intentando sobrevivir de cualquier otra forma que encontremos (incluyendo el arriesgarnos a no encontrarla y engrosar las filas del paro, como tantos otros), o podemos elegir mantener nuestra dedicaci&oacute;n a la ciencia e irnos a hacer carrera fuera, mentaliz&aacute;ndonos de que probablemente ser&aacute; para no volver, renunciando as&iacute; a nuestras ra&iacute;ces, a la cercan&iacute;a a nuestra gente y a tantas cosas que nos son queridas. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es una faceta m&aacute;s del drama personal y colectivo del exilio juvenil que vive nuestro pa&iacute;s. No s&oacute;lo se est&aacute;n violando flagrantemente los derechos que tenemos todos a un futuro y una vida digna, oblig&aacute;ndonos con ello a emigrar, sino que adem&aacute;s estamos tirando por la borda una gran inversi&oacute;n colectiva en la formaci&oacute;n de una generaci&oacute;n cient&iacute;fica que podr&iacute;a aportar much&iacute;simo al pa&iacute;s. Lo vamos a pagar a medio y largo plazo, porque en estos tiempos es absolutamente innegable la importancia de la ciencia para el avance y el desarrollo de un pa&iacute;s. Pero esto forma parte de esa mentalidad mezquina y ego&iacute;sta de esa clase dirigente que busca un pa&iacute;s lo menos formado, cr&iacute;tico y aut&oacute;nomo posible, que est&eacute; al servicio de otros que vayan por delante, sacrificando sin ning&uacute;n escr&uacute;pulo el bien de todos por el beneficio de unos pocos. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos asumir y expandir la consciencia de la gravedad de esta situaci&oacute;n y combatir contra ella, dentro y fuera del &aacute;mbito cient&iacute;fico. S&oacute;lo tendremos futuro, desarrollo y autonom&iacute;a como pa&iacute;s si construimos un presente en el que la ciencia no quede exiliada m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Baras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/busca-ciencia-perdida_132_4272494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2015 18:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En busca de la ciencia perdida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Jóvenes,Exilio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[País que lucha, país con esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/pais-lucha-pais-esperanza_132_4377534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d160cf29-2586-495c-a857-7de15d5dbe39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="País que lucha, país con esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante una clase política corrupta es fácil caer en el pesimismo, pero hay mucha gente luchando por nuestros derechos y ya hemos ganado grandes batallas</p><p class="subtitle">En Juventud Sin Futuro estamos organizando charlas y talleres en Madrid para construir de manera participativa un modelo de ciudad al servicio de su gente</p></div><p class="article-text">
        <span id="magicdomid90"></span>Nos debatimos a veces entre el optimismo y la desesperanza, entre la necesidad de aspirar a un cambio y una mejora en este pa&iacute;s y la creencia de que tal cosa es dificil&iacute;sima o poco menos que imposible. Hay quien no encuentra fuerzas o datos para creer, porque lo que tiene delante en la televisi&oacute;n d&iacute;a tras d&iacute;a son pol&iacute;ticos de todo rango ideol&oacute;gico que, como m&iacute;nimo, ignoran cualquier cosa que la ciudadan&iacute;a demande, atendiendo solo a las necesidades de los intereses econ&oacute;micos. En demasiados casos adem&aacute;s dan un paso m&aacute;s all&aacute; y nos roban en nuestra cara impunemente. &iquest;C&oacute;mo no entender esa desesperanza? De hecho, &iquest;qui&eacute;n no la ha sentido al menos alguna vez? Te encuentras que el paro aumenta, el dinero se esfuma en rescates a bancos y tarjetas black, y a&uacute;n as&iacute; el PPSOE no se da un batacazo electoral en el siguiente sondeo. Ante esto, no solo sigues sin encontrar la fe que ya no ten&iacute;as en los pol&iacute;ticos, sino que tambi&eacute;n la pierdes en la propia ciudadan&iacute;a a la que perteneces.  
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid9"></span>
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid10"></span>Si en una conversaci&oacute;n sobre este tema intentas defender el optimismo y la confianza en la lucha, mucha gente te mira con cara de &ldquo;ay, el idealismo de la juventud&rdquo; o de &ldquo;t&uacute; a&uacute;n no superaste la muerte del Che Guevara&rdquo;. Pero cuando una charla as&iacute; se mantiene la tarde de un domingo, despu&eacute;s de que esa ma&ntilde;ana hayas estado en una charla-debate como la que organiz&oacute; Juventud SIN Futuro el pasado domingo en el Campo de la Cebada, los argumentos salen solos. El optimismo se transmite hasta el punto de acabar generando sonrisas con confianza en el futuro. En esa charla-debate estuvimos muchos y muchas hablando sobre Madrid, esta ciudad maravillosa que sin embargo unos cuantos desarrollan a su antojo y beneficio, en vez de hacerlo en pro de una vida digna para todos sus ciudadanos. Y en ese debate al sol hablamos mucho, contamos con muchas opiniones, demandas y propuestas de soluciones. Fue una conversaci&oacute;n que llegamos a calificar entre risas de &ldquo;carta a los Reyes Magos&rdquo;, aunque quienes est&aacute;bamos all&iacute; hab&iacute;amos ido precisamente porque no est&aacute;bamos dispuestas a dejar nuestros derechos en manos de la magia. Hablamos de transporte, ocio, vivienda, servicios p&uacute;blicos, trabajo, feminismo, ecolog&iacute;a o educaci&oacute;n, y lo hicimos con rabia pero tambi&eacute;n con la decisi&oacute;n firme de generar entre todas unas demandas que exigiremos que se lleven a cabo desde las instituciones, y que seguiremos reclamando en la calle. Porque no vamos a rendir nuestros derechos al pesimismo, ni a la gesti&oacute;n elitista e interesada de ning&uacute;n partido pol&iacute;tico tradicional. &Eacute;ramos gente muy diferente, transmitiendo necesidades y demandas muy distintas, y, sin embargo, compartiendo una misma determinaci&oacute;n sobre nuestro derecho a denunciar y exigir, y sobre la esperanza de que pod&iacute;amos llevar a cabo nuestras reivindicaciones.
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid11"></span>
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid35"></span>As&iacute; que si en una conversaci&oacute;n cualquiera me piden motivos para el optimismo, digo que s&iacute;, que los hay. Tantos como personas hay en la calle luchando por nuestro futuro. Mi ciudadan&iacute;a no es la compuesta por los pol&iacute;ticos corruptos, por los empresarios avariciosos, o por los ciudadanos que siguen votando PP porque les conviene un sistema clasista o porque siguen sometidos al miedo de &ldquo;que viene el lobo&rdquo;. Esas personas est&aacute;n ah&iacute;, pero mi ciudadan&iacute;a tambi&eacute;n contiene a aquellos y aquellas que luchan en sus batallas personales sin rendirse, y aquellos y aquellas que no se conforman y luchan por el cambio, por el futuro mejor al que tenemos derecho. Las batallas son muchas y variadas, y aunque la televisi&oacute;n nos muestre corrupci&oacute;n una y otra vez, tenemos que saber ver a quienes lucharon contra la privatizaci&oacute;n de la sanidad en Madrid, a quienes llevan un a&ntilde;o d&aacute;ndolo todo por cambiar las instituciones, a quienes paran cada deshaucio, a quienes se exiliaron y desde fuera siguen luchando por sus derechos y los nuestros, a quienes pararon la ley de Gallard&oacute;n, a quienes demandan tratamientos para que una enfermedad ya curable no les quite la vida, a quienes marcharon por la dignidad, a quienes recuperan paso a paso nuestra memoria hist&oacute;rica, a quienes gestionan cada centro social para seguir creando redes y ciudadan&iacute;a... y a quienes estaban un domingo por la ma&ntilde;ana en la Plaza de la Cebada haciendo una tabla de reivindicaciones para crear un Madrid para nosotras, un Madrid mejor. Esa es mi ciudadan&iacute;a y la nuestra, y cuando nos pueda la desesperanza y nos asalte ese pensamiento repetido de &ldquo;tenemos lo que nos merecemos&rdquo;, debemos pensar en nuestra ciudadan&iacute;a y saber que somos capaces de lo mejor. Que hay mucha gente luchando, que ya hemos ganado batallas, y que tenemos la fuerza para seguir gan&aacute;ndolas.  
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid13"></span>
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid14"></span>Que no me hablen de idealismo, porque esto es pura realidad. Esta ciudadan&iacute;a est&aacute; luchando. Est&aacute; conquistando. Y no vamos a parar. Estamos ya combati&eacute;ndolos desde todas partes. Pensadlo, porque en cada lucha recuperamos la alegr&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Baras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/pais-lucha-pais-esperanza_132_4377534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2015 21:23:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[País que lucha, país con esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Ciudadanía,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juventud perpetua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/juventud-sin-futuro-juventud-exilio-trabajo-precariedad-paro-treinta_132_4411805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8257a421-ee9a-4a79-bdfe-23ce79fc96c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juventud perpetua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cumplimos 30 años y nos enfrentamos a un futuro tan incierto como a los 18.</p><p class="subtitle">Nuestro futuro es el futuro de toda la sociedad, un futuro que no conseguimos hacer presente.</p><p class="subtitle">Este es el primer artículo de una serie de testimonios que recogen también la perspectiva de los que se quedan.</p></div><p class="article-text">
        <span id="magicdomid4"></span>Mi generaci&oacute;n cumple treinta a&ntilde;os y no sabemos qu&eacute; hacer con ellos. Llevamos m&aacute;s de una d&eacute;cada disfrutando una juventud que nos ha dado muchas cosas buenas, formativa y personalmente, y muchas cosas malas, porque hemos asumido paro, exilio y precariedad como forma de vida en estos a&ntilde;os de crisis. Pero ahora que llegamos a los 30, &iquest;seguimos siendo j&oacute;venes? Porque la juventud, m&aacute;s all&aacute; de un sentimiento o una actitud, es una fase de la vida con unas determinadas caracter&iacute;sticas, ventajas y preocupaciones que en general la hace diferente de las dem&aacute;s. Nosotros la hemos vivido y disfrutado tanto como nos han dejado, pero es momento de dar un paso m&aacute;s all&aacute;, y no nos dejan darlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid5"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid6"></span>Si le preguntamos a las generaciones anteriores, la treintena implica un cambio de etapa, por mucho que sigas siendo joven. Has pasado ya la fase formativa, con la Universidad si es que fuiste a ella, y la de los primeros empleos, e incluso las dudas existenciales sobre qu&eacute; quer&iacute;as hacer en la vida y empiezas a tenerlo todo un poco m&aacute;s claro. Has empezado a tomar decisiones sobre proyectos de vida. Has decidido formar una familia, o no formarla. Has decidido comprarte un piso, o no comprarlo. Has decidido de momento d&oacute;nde quieres vivir y con qui&eacute;n. Tienes ya suficiente experiencia laboral como para saber en qu&eacute; quieres trabajar e incluso puedes plantearte tomar iniciativas laborales. Eres joven pero has empezado, en definitiva, otra etapa. Ni mejor ni peor, simplemente diferente y apasionante a su manera. La etapa de las decisiones tomadas y los proyectos de vida comenzados.
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid7"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid8"></span>Pero aqu&iacute; estamos nosotr@s, las decisiones fuera de nuestro alcance, y los proyectos de vida ya ni te cuento. Porque &iquest;qu&eacute; puedes decidir, cuando el sueldo del mes es de 400 euros, y un mes m&aacute;s tarde puedes estar en la calle? La vida nunca fue f&aacute;cil, siempre requiri&oacute; un esfuerzo constru&iacute;rtela a tu manera. Pero antes de alguna forma se hac&iacute;a camino, y si un trabajo te sal&iacute;a mal empezabas en otro, y cuando se cerraba una puerta se abr&iacute;a una ventana. Ahora, cuando se cierra una puerta te arriesgas a la nada. Y no es una apreciaci&oacute;n subjetiva, sino que lo ves en la gente a la que desahucian, o en los que vuelven a casa de sus padres, o en los que no pueden alimentar adecuadamente a sus hijos, o en los que viven de la pensi&oacute;n de los abuelos, porque se cerraron las puertas y no se abrieron las ventanas. No te arriesgas, no te lo puedes permitir, porque despu&eacute;s del riesgo puede estar el vac&iacute;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid9"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid10"></span>La otra opci&oacute;n es irte, claro. Buscar el sitio donde los proyectos de vida s&iacute; puedan ser alg&uacute;n d&iacute;a posibles, a costa de un duro proceso de adaptaci&oacute;n y de renunciar a la cercan&iacute;a con todo lo que hasta ahora ha sido la base de tu vida. Pero se paga un precio muy alto, que adem&aacute;s ni mucho menos es garant&iacute;a de nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid11"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid12"></span>Nos quedamos por tanto aprisionados en una juventud perpetua, pero no esa juventud dorada e idealizada de nuestra sociedad, sino una juventud angustiosa en la que la precariedad, la dependencia familiar y la falta de posibilidades nos dejan fuera del alcance nuestro propio desarrollo personal. Y encima nos quieren hacer sentir culpables, nos insultan llam&aacute;ndonos ninis y nos dicen que quienes se exilian son grandes aventureros, y quienes se quedan entonces deben ser cobardes, y nos degradan con contratos esclavistas en los que encima tienes que ser el mejor por encima de todo y todos, el m&aacute;s entregado, motivado, cumplidor y conformista, porque si no el mes que viene no tienes ni el lujo de ser esclavo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid13"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid14"></span>No es mi culpa que con 30 a&ntilde;os tenga el futuro tan incierto como a los 18. Que el a&ntilde;o que viene, despu&eacute;s de acabar un doctorado, no sepa si me exilio o si tengo que volver a casa de mi familia. Que cuando hablo de tener ni&ntilde;os con amigos o con mi pareja lo veamos como un imposible, salvo que nos toque la loter&iacute;a. No. Ni tampoco son culpables el amigo con crisis de ansiedad porque se le acaba el paro y no encuentra absolutamente nada, ni la amiga que a los 30 se matricula en otra carrera porque con la que tiene ha ganado 3000 euros en los &uacute;ltimos 8 a&ntilde;os, ni la otra amiga que, al no encontrar nada relacionado con su profesi&oacute;n, intenta montar una empresita de fotograf&iacute;a y no puede porque no consigue asumir los costes que le supone el proceso. Somos gente anclada a la que nos est&aacute;n impidiendo desarrollar nuestras vidas, que vemos en la televisi&oacute;n c&oacute;mo medra el Peque&ntilde;o Nicol&aacute;s o el sueldo que sigue manteniendo Carromero, mientras nosotros seguimos apenas sobreviviendo mes a mes o volvemos a depender de nuestros padres.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid15"></span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="magicdomid16"></span>Nuestros proyectos no son solo nuestro derecho personal al propio desarrollo y la felicidad, son tambi&eacute;n un bien colectivo. Nuestras futuras familias, futuros negocios, futuras creaciones, futuras investigaciones, etc, son tambi&eacute;n el futuro de toda la sociedad, un futuro que no conseguimos hacer presente. Somos otro sector m&aacute;s de una sociedad bloqueada por culpa de una minor&iacute;a que considera que se lo debe todo a s&iacute; misma y nada a nadie m&aacute;s, y que para mantener ese estatus necesita generar una gran base social de gente que apenas pueda vivir, sino solo sobrevivir. Somos parte de una sociedad que no se puede permitir no avanzar. Nosotr@s somos una generaci&oacute;n que sigue siendo juventud, y que est&aacute; harta de que nos sigan robando el futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Rodríguez Baras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/juventud-sin-futuro-juventud-exilio-trabajo-precariedad-paro-treinta_132_4411805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2015 20:14:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juventud perpetua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Exilio,Trabajo,Precariedad,Paro]]></media:keywords>
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