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    <title><![CDATA[elDiario.es - Dávide Paiser]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/davide_paiser/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Dávide Paiser]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Elogio de la demolición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/elogio-demolicion-opinion-davide-paiser_132_10384118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace meses que venimos ley&eacute;ndolo en la prensa: se ciernen sobre Canarias, una vez m&aacute;s, negras nubes cargadas no de agua, sino de cemento. La victoria electoral de las derechas en las pasadas elecciones auton&oacute;micas anticipa un nuevo impulso al alicatado completo de nuestro territorio, pasando por encima, como es tradici&oacute;n, de paisajes naturales y especies protegidas, para mayor gloria de unos pocos bolsillos. Si a ello le sumamos los destrozos que una transici&oacute;n ecol&oacute;gica gestionada por el sector privado y las grandes el&eacute;ctricas ya genera en el archipi&eacute;lago, no podemos sino llamar a la movilizaci&oacute;n y vigilancia permanente de la ciudadan&iacute;a en este nuevo ciclo que, antes de empezar, ya se presenta complicado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no hace falta esperar a que los &ldquo;buenos espa&ntilde;oles&rdquo; y sus adl&aacute;teres regionalistas se hagan con el pleno control de la fiesta del ladrillo porque,&nbsp;a pesar de que, a principios de la pasada legislatura, con los vientos del &ldquo;cambio&rdquo;, se detuvo el disparate del macromuelle de Agaete (principal punto de fricci&oacute;n para constituir el &ldquo;pacto de las flores&rdquo; entre los partidos de la vieja pol&iacute;tica y la ef&iacute;mera renovaci&oacute;n que represent&oacute; Unidas Podemos en el Parlamento canario), en realidad la debacle no ha cesado en&nbsp; ning&uacute;n momento y, cuando lo ha hecho, ha sido &uacute;nicamente gracias al tes&oacute;n y la resistencia del activismo ciudadano, como pudimos comprobar en Tenerife, con las acciones y movilizaciones por la Tejita y por&nbsp; Adeje. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos visto que la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica y los pelotazos inmobiliarios no se detienen con las medias tintas que el progresismo rosa incluye vagamente en su recetario pol&iacute;tico. De hecho, buena parte de las mayores tropel&iacute;as ocurren en municipios gobernados por esa presunta izquierda que, cuando avizora el flujo de billetes, se olvida hasta de su nombre. Dicen que el ladrillo &ldquo;da trabajo&rdquo; y eso lo justifica todo. As&iacute;, donde quiera que pongamos la vista, el territorio de Canarias sigue siendo v&iacute;ctima de la acci&oacute;n atroz de las hormigoneras y quienes anhelamos otra pol&iacute;tica no podemos sino acusar una enorme decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Henri Lefebvre reivindicaba, en uno de sus textos m&aacute;s conocidos, el derecho a la ciudad como aquel derecho que tiene la ciudadan&iacute;a para decidir el dise&ntilde;o de los espacios en los que habita, frente a la voracidad de un capital financiero que solo contempla el beneficio econ&oacute;mico&nbsp; a corto plazo, sin atender&nbsp; criterios human&iacute;sticos ni medioambientales. Recientemente, algunos medios informativos se han hecho eco de la renovada lucha de los vecinos de Guanarteme, en Las Palmas de Gran Canaria, contra la construcci&oacute;n de varios mamotretos de diez plantas cuya inminente construcci&oacute;n culminar&aacute; la actual fase de remodelaci&oacute;n de Mesa y L&oacute;pez, plan que no contempla&nbsp;espacios abiertos, ni arbolado, ni zonas verdes en general&nbsp;y condena, a quienes transiten sus calles, al sofoco y la claustrofobia. Ciertamente, las dos grandes ciudades de Canarias han sufrido secularmente los excesos de un&nbsp; urbanismo cicatero, aplicado sin ning&uacute;n amor por el desarrollo org&aacute;nico de la ciudad ni por el bienestar de sus habitantes, un urbanismo propio m&aacute;s bien de una colonia extractiva, donde el capital se encuentra de paso y&nbsp; arrasa, dejando una tierra quemada, o como mucho una plaza dura, tras de s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme, otrora barrio obrero capitalino, emplazado en un entorno de playa que aviva los apetitos especulativos m&aacute;s que ning&uacute;n otro, se encuentra sometido desde hace a&ntilde;os a una fort&iacute;sima presi&oacute;n econ&oacute;mica, que ha destruido buena parte de su fisonom&iacute;a El auge de las viviendas vacacionales no hace sino echar le&ntilde;a a un fuego que va expulsando a la poblaci&oacute;n local. El otro foco de gentrificaci&oacute;n es la Isleta, donde ya hemos contemplado los recientes derribos de las antiguas casas portuarias en el entorno de la vieja F&aacute;brica de Hielo. La suplantaci&oacute;n de las edificaciones populares de baja altura por nuevos bloques impersonales en los alrededores de la Plaza Manuel Becerra retoma sin nombrarlo el viejo sue&ntilde;o especulativo de la Gran Marina, derrotado en los tribunales por los arquitectos. Eso s&iacute;, lo retoma despojado de oropeles y sin edificios-espect&aacute;culo (eran otros a&ntilde;os). En este modelo de ciudad agobiante, aculturada y gentrificada, juega un papel insigne la terror&iacute;fica patronal de la construcci&oacute;n local, cuyo nulo inter&eacute;s ni respeto por la arquitectura popular y tradicional (recordamos, hace unos a&ntilde;os, a su inefable representante, hablando de que hab&iacute;a que tirar abajo todas esas &ldquo;casas cochambrosas&rdquo; del Puerto) resulta en verdad lamentable. El pr&oacute;ximo martes 18 de julio, a las 19.00, quienes no acudan a la concentraci&oacute;n de repulsa al franquismo en el Parque San Telmo, pueden sin embargo pasarse por la Plaza Am&eacute;rica, al final de Mesa&nbsp; y L&oacute;pez, para apoyar a quienes reivindiquen all&iacute; el derecho a otra ciudad. Ambas convocatorias coinciden y un esp&iacute;ritu af&iacute;n las anima: al fin y al cabo, el fascismo golpista no es sino el brazo armado del capitalismo depredador.
    </p><p class="article-text">
        Si bajamos la vista hacia el sur de la isla redonda, no podemos m&aacute;s que desear la demolici&oacute;n sistem&aacute;tica de una buena parte de cuanto lleva all&iacute; construido desde que la aristocracia local, enroscando el rabo y aplicando el infalible modelo levantino, abri&oacute; la veda tur&iacute;stica, all&aacute; por los sesenta del siglo pasado. Los periodistas alemanes han dado buena cuenta de las consecuencias sociales de nuestro querido <em>Massentourismus</em> en reportajes televisivos que nunca veremos por estas latitudes. La destrucci&oacute;n del oasis de Maspalomas fue la guinda de aquella gesta civilizadora. De aquellos polvos del conde, los lodos de Kiessling en el Veril y las fiestas de <em>18 Lovas</em> en Ayagaures. Nuestras &eacute;lites locales siempre han dado lo mejor de s&iacute; por su tierra y su gente. Similar suerte han corrido en el sur de Tenerife, como bien saben quienes se organizan all&iacute; para resistir.
    </p><p class="article-text">
        La costa del municipio de la Oliva en Fuerteventura, tambi&eacute;n cuna de la m&aacute;s excelsa nobleza criolla, sufre los embates de otros tantos proyectos a cu&aacute;l m&aacute;s ocurrente e innovador: el macromuelle en Corralejo, con capacidad para hospedar a los m&aacute;s populosos cruceros y arrasar los fondos marinos, y el fallido &ldquo;centro comercial del cine&rdquo;, junto a las dunas, son posibilidades siempre interesantes para muchos conspicuos gestores de lo p&uacute;blico. Sin embargo, nuestros representantes tambi&eacute;n son gente que sabe proteger el patrimonio cuando es verdaderamente necesario. El patrimonio de la cadena RIU, por ejemplo, como demuestra la alucinante negativa de las m&aacute;s altas instituciones canarias a la demolici&oacute;n del hotel <em>Tres Islas,</em> infraestructura que lleva d&eacute;cadas ocupando un paraje natural de valor incalculable y lanzando vertidos ilegales al mar, teniendo &iexcl;por una vez! todos los avales del estado para hacerlo. Protegen el trabajo, dicen con la cabeza gacha y la mirada huidiza de quien no tiene otra cosa que ofrecer que la consabida receta del monocultivo, aunque est&eacute; agotado. Algunos barrancos al sur de la isla m&aacute;s antigua tambi&eacute;n esconden con verg&uuml;enza los esqueletos a pie de playa de grandes urbanizaciones y restos de proyectos ilegales abandonados en entornos naturales, parados por alguna sentencia, proyectos a la espera de que una ley del suelo favorable y alg&uacute;n amigo en las altas esferas ayuden a desencallar la hormigonera. Edificaciones que nadie echa abajo, teniendo todas las razones imaginables para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Podemos mirar tambi&eacute;n hacia otras islas y el panorama es igualmente inquietante. En La Palma y el Hierro, los mayordomos del ladrillo amenazan con nuevos resorts con miles de nuevas camas, privatizaci&oacute;n de espacios naturales y destrucci&oacute;n paisaj&iacute;stica garantizada. Eso s&iacute;, dar&aacute; mucho trabajo, dicen una vez m&aacute;s, emulando los sofismas con que la ultraderecha seduce al mundo rural, porque la gente ha sufrido mucho con tantas erupciones terrestres y submarinas y hay que mover la econom&iacute;a. La soluci&oacute;n para todo es la construcci&oacute;n de resorts, afirman, creyendo que nos cuelan por la escuadra el gol -o m&aacute;s bien el golf- sin que nos demos cuenta a estas alturas.
    </p><p class="article-text">
        A menudo se acusa a aquellas personas que se suben a las gr&uacute;as&nbsp; para parar un atropello ambiental, aquellas que recorren y estudian los parajes naturales para se&ntilde;alar la existencia de patrimonio arqueol&oacute;gico o especies protegidas, aquellas que denuncian las tropel&iacute;as de pol&iacute;ticos y constructores y llevan los procesos hasta las &uacute;ltimas instancias judiciales, aquellas que se ponen detr&aacute;s de las pancartas con el lema &ldquo;Canarias no se vende. Se ama y se defiende&rdquo;, se acusa a esta gente, decimos, de no proponer alternativas viables. Sin duda, la ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica no maneja la misma calculadora que constructoras y cadenas hoteleras, y habr&iacute;a que ver serenamente cu&aacute;les son las verdaderas necesidades de una poblaci&oacute;n canaria v&iacute;ctima de tantos desmanes.&nbsp; Otro trabajo es posible, podemos plantear. Siguiendo los pasos del colectivo de arquitectos <em>n'Undo</em> y su lema &ldquo;No hacer. Rehacer. Deshacer&rdquo; (nundo.org) nos atrevemos a considerar los innumerables puestos de trabajo que crear&iacute;a, por ejemplo, una industria de la demolici&oacute;n en Canarias, una gran industria especializada, aplicada a identificar y demoler pieza por pieza todas aquellas construcciones obsoletas, fallidas e innecesarias que saturan el archipi&eacute;lago, degradan el territorio y nos restan calidad de vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dávide Paiser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/elogio-demolicion-opinion-davide-paiser_132_10384118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jul 2023 09:58:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elogio de la demolición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Señores políticos, súbanse a la grúa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/senores-politicos-subanse-grua_132_6062060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; caen los partidos de izquierda una y otra vez? Despu&eacute;s de cuarenta y pico a&ntilde;os de democracia parlamentaria en Espa&ntilde;a lo podemos decir alto y claro: caen por el desencanto que generan sus pol&iacute;ticas, por su insuficiencia, por su inanidad, por su imperdonable parecido con sus pares de la derecha. En rom&aacute;n paladino: la gente no le vota a la izquierda para que, en aras de una dudosa respetabilidad, se parezca a la derecha. Tampoco lo hace porque la izquierda sea &ldquo;m&aacute;s enrollada&rdquo; que la derecha en un plano meramente simb&oacute;lico. No basta con decir &ldquo;la derecha es facha, nosotros somos guay, somos m&aacute;s hippies que ellos, m&aacute;s tolerantes, m&aacute;s cultos y sensibles, tenemos una mejor relaci&oacute;n hist&oacute;rica con los Derechos Humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas medias verdades caen en saco roto cuando la izquierda de ros&aacute;ceos dedos gobierna. Ah&iacute; se acaban las excusas y empiezan los malabarismos dial&eacute;cticos y el ponerse de perfil cuando toca enfrentarse de verdad a los poderes econ&oacute;micos, que fue para lo que realmente fueron elegidos nuestros inefables representantes de izquierda. Hoy, con los hechos de la Tejita, tienen una nueva oportunidad para marcar la diferencia. Sin embargo, &iquest;por qu&eacute; ser&aacute; que ya no nos fiamos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; porque los vemos demasiado implicados en turbios manejos econ&oacute;micos desde hace demasiado tiempo? &iquest;Ser&aacute; porque, con su reciente negativa a investigar al em&eacute;rito ni a Felipe Gonz&aacute;lez, a pesar de las evidencias que los salpican en acciones criminales con diversos grados de sanguinolencia, nos demuestran por en&eacute;sima vez que est&aacute;n ah&iacute; para blanquear los abusos del poder y no para enfrentarse a ellos? Hace unos d&iacute;as contemplaba en las redes un v&iacute;deo de nueve minutos elaborado por el grupo de los Socialistas y Dem&oacute;cratas del Parlamento Europeo. En &eacute;l hac&iacute;an gala de su identidad progre fuera de toda duda: tanto pod&iacute;an mostrarse sensibles por los problemas del medio ambiente como recordar su participaci&oacute;n a pico y pala en la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Se evocaba por en&eacute;sima vez a Franklin Delano Roosevelt y sus salv&iacute;ficas recetas keynesianas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando tocaba se&ntilde;alar los problemas reales y las acciones a emprender, todo quedaba diluido en una tibia natilla de buenas intenciones que hablaban de un mundo maravilloso de oportunidades verdes y transiciones ecol&oacute;gicas por venir, sin se&ntilde;alar responsabilidades del actual desastre, ni adversarios, ni obst&aacute;culos reales. Lo que pasa siempre con la socialdemocracia: prometemos que cuando gobernemos todo cambiar&aacute; pero cuando gobernamos hacemos lo que se puede y nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que se puede es demasiado parecido a lo que se puede cuando gobiernan sus primos de centroderecha, y eso ya lo sabe la ciudadan&iacute;a. Sin duda, si las cosas no cambian de verdad, en un futuro pr&oacute;ximo las bases sociol&oacute;gicas de los partidos de izquierda, mareadas y confundidas, acabar&aacute;n votando por una extrema derecha que, de momento, sigue ondeando la falsa bandera de la &ldquo;autenticidad&rdquo; y la indignaci&oacute;n gracias a la manifiesta falsedad y cinismo de unos progres que, de tanto irse a la cama con la patronal, ya ni saben donde tienen los hemisferios ideol&oacute;gicos. Ser&aacute; el antifascismo ciudadano, y no la progres&iacute;a de los representantes parlamentarios, quien tenga que salir a frenar a las nuevas camisas pardas llegado el momento.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as vemos c&oacute;mo, a la hora de la verdad, es la sociedad civil la que de nuevo tiene que arremangarse, enfrent&aacute;ndose al riesgo de multas y lesiones para hacer valer la simple y llana legalidad. Las activistas de la Tejita llevan cinco d&iacute;as subidas a la gr&uacute;a. Si unas administraciones presuntamente de izquierdas  son incapaces de parar y hacer demoler una ilegalidad flagrante como el hotel que el grupo Viqueira viene promoviendo desde hace a&ntilde;os, en una zona protegida que deb&iacute;a dar cobijo a una de las &uacute;ltimas playas v&iacute;rgenes en el sur de Tenerife, el hartazgo de la poblaci&oacute;n isle&ntilde;a ser&aacute; may&uacute;sculo y los representantes pol&iacute;ticos socialdem&oacute;cratas y afines no podr&aacute;n contar con lo mejor y m&aacute;s concienciado de nuestra sociedad en unos momentos m&aacute;s que propicios para una ultraderecha que viene en cuarto creciente gracias a la crisis econ&oacute;mica que tenemos encima. Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores de la izquierda pol&iacute;tica, dejen de pasarse la papa unos a otros, no hagan brindis al sol ni gestos para la galer&iacute;a, asuman el compromiso, pongan el cuerpo que para algo se presentaron a unas elecciones y s&uacute;banse ustedes tambi&eacute;n a la gr&uacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dávide Paiser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/senores-politicos-subanse-grua_132_6062060.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2020 20:55:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Señores políticos, súbanse a la grúa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la pandemia ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pandemia-ultra_132_6044600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Como una botella lanzada al mar cuyo mensaje llega a nuestra orilla medio siglo despu&eacute;s, recibimos la publicaci&oacute;n en espa&ntilde;ol de un texto hasta ahora in&eacute;dito del fil&oacute;sofo alem&aacute;n Theodor Wiesengrund Adorno, correspondiente a una conferencia impartida en Viena en abril de 1967 bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Rasgos del nuevo radicalismo de derecha&rdquo;. Adorno pronunci&oacute; esta conferencia en la Universidad de Viena invitado por la Asociaci&oacute;n de Estudiantes Socialistas de Austria, en el contexto del ascenso electoral del NPD (Partido Nacionaldem&oacute;crata de Alemania), un partido de extrema derecha fundado en 1964 y que durante un tiempo consigui&oacute; aglutinar a los herederos alemanes del nazismo en una formaci&oacute;n pol&iacute;tica que, formalmente, respetaba las normas democr&aacute;ticas, esquivando as&iacute; el riesgo de ilegalizaci&oacute;n que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pesa en aquel pa&iacute;s sobre las formaciones neonazis.  La exposici&oacute;n oral de Adorno, publicada en alem&aacute;n el a&ntilde;o pasado despu&eacute;s de permanecer cinco d&eacute;cadas en los archivos de la &Ouml;sterreichische Mediathek, resulta perturbadoramente actual en vista del curso de los acontecimientos pol&iacute;ticos de nuestros d&iacute;as, aun salvando la distancia de las cinco d&eacute;cadas transcurridas y con la prevenci&oacute;n, que el mismo Adorno apunta, de que no podemos hacer analog&iacute;as directas entre las situaciones pol&iacute;ticas de cada &eacute;poca. Hoy, cuando vemos c&oacute;mo la pandemia del ultranacionalismo autoritario se expande y disputa la hegemon&iacute;a mundial a un liberalismo exang&uuml;e y a una socialdemocracia ag&oacute;nica, hoy que  la derecha radical espa&ntilde;ola nos regala formidables dosis de esperpento e intoxicaci&oacute;n medi&aacute;tica en las redes, en la calle y en el Congreso, el breve texto de Adorno, transcrito de una grabaci&oacute;n magnetof&oacute;nica y en un estilo inusualmente f&aacute;cil y ameno, pensado para la oralidad, supone un extraordinario ejercicio de clarificaci&oacute;n acerca  de los rasgos del (no tan nuevo) fascismo y de posibles v&iacute;as para combatirlo.
    </p><p class="article-text">
        Comienza Adorno su conferencia afirmando que las condiciones sociales que determinan el fascismo siguen vivas, dado el  continuo proceso de concentraci&oacute;n de capital en la econom&iacute;a: el fascismo es as&iacute; un elemento estructural del capitalismo que constituye una tendencia interna del sistema, que ni siquiera depender&iacute;a de la existencia de un partido pol&iacute;tico, sino tan solo de una determinada coyuntura, para saltar de nuevo al campo de la pol&iacute;tica real. Esa coyuntura, descrita por Adorno en 1967, sigue vigente en gran medida hoy: la concentraci&oacute;n permanente de capital en pocas manos implica la constante posibilidad de desclasamiento y degradaci&oacute;n de unas capas sociales que se consideran subjetivamente &ldquo;clase media&rdquo; y que incluso aspiran a una mejor&iacute;a. A esto debemos sumarle el espectro del desempleo tecnol&oacute;gico que, si ya estaba presente en tiempos de Adorno, hoy se ha agudizado con la digitalizaci&oacute;n. Igualmente, la concentraci&oacute;n del comercio al detalle en las grandes superficies significaba y significa  la condena del peque&ntilde;o negocio a la desaparici&oacute;n, mientras que en el sector agr&iacute;cola, la globalizaci&oacute;n y los acuerdos comerciales internacionales han cronificado unos problemas grav&iacute;simos, que persistir&aacute;n mientras no se aborden de manera radical, impulsando la justicia econ&oacute;mica para los agricultores, m&aacute;s all&aacute; de las subvenciones de turno. Por lo que respecta a los restos del fascismo sociol&oacute;gico tras la derrota en la guerra, Adorno se&ntilde;ala la continuidad de una cultura que no ha roto con el pasado a pesar de los juicios de N&uuml;remberg y de los procesos de desnazificaci&oacute;n que se llevaron a cabo en Alemania a partir de la ocupaci&oacute;n tras la guerra, procesos en los que el propio Adorno y su colega Max Horkheimer jugaron un papel pol&iacute;tico muy activo con su insistencia en la memoria del Holocausto. &iquest;Qu&eacute; diremos de Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s donde el dictador muri&oacute; impune, donde los cr&iacute;menes franquistas han gozado del olvido por imposici&oacute;n y donde a&uacute;n hoy observamos una escandalosa persistencia de elementos fascistoides en las instituciones judiciales, militares y policiales? En palabras de Adorno, los movimientos fascistas son &ldquo;expresi&oacute;n de que, por su contenido socioecon&oacute;mico, hasta la fecha la democracia no se ha concretado de manera real y plena en ninguna parte, sino que ha seguido siendo algo formal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los rasgos del ultraderechismo que describe Adorno comprenden un amplio abanico que nos resulta familiar: la anticipaci&oacute;n de la cat&aacute;strofe y  las fantas&iacute;as sobre el hundimiento de la naci&oacute;n, el populismo punitivo, el paroxismo de la simbolog&iacute;a que desvincula el s&iacute;mbolo (por ejemplo, la bandera) respecto de lo que se entiende por &eacute;l, el militarismo, la xenofobia, el llamamiento a la personalidad autoritaria, el antiintelectualismo... La extrema derecha combina un &iacute;nfimo nivel intelectual y la falta de teorizaci&oacute;n con un gran dominio de los medios propagand&iacute;sticos: el fin pol&iacute;tico que se persigue es oscuro, pero se domina el arte de la propaganda. De hecho, nos dice Adorno, la sustancia misma de la ultraderecha no descansa en su proyecto pol&iacute;tico, sino en la propaganda misma, concebida como una t&eacute;cnica de psicolog&iacute;a de masas. Ah&iacute; radica su peligro. Adorno, influido por el psicoan&aacute;lisis, dir&aacute; que los cuadros dirigentes de la ultraderecha han demostrado hist&oacute;ricamente (y siguen demostrando) unos v&iacute;nculos muy profundos con la psicosis. Es la uni&oacute;n de psicosis y perfecci&oacute;n tecnol&oacute;gica para la manipulaci&oacute;n lo que define de hecho a este movimiento. Por lo que se refiere al uso de la mentira pol&iacute;tica, Adorno nos llama a la cautela:  si bien es patente, a&uacute;n hoy, el uso por parte de los voceros de extrema derecha de &ldquo;la t&eacute;cnica hitleriana de soltar las mentiras m&aacute;s burdas (&hellip;) no todos los elementos de esta ideolog&iacute;a son sencillamente falsos, sino que en ella lo verdadero (los problemas reales) entra al servicio de una ideolog&iacute;a falsa&rdquo;, como cuando se a&iacute;slan y se sacan de contexto observaciones verdaderas, por ejemplo. La afirmaci&oacute;n de que que &ldquo;los dem&oacute;cratas somos nosotros&rdquo; y de que &ldquo;son los otros son los que quieren la dictadura&rdquo; estaba ya en la oratoria de Hitler. El miedo ante el espectro del comunismo  es otra constante que desde hace casi cien a&ntilde;os atormenta a fascistas de todo pelaje, como habitualmente comprobamos en unos discursos donde se sigue tachando de &ldquo;comunistas&rdquo; a los adversarios de izquierda (&ldquo;separatistas&rdquo;, &ldquo;bolivarianos&rdquo;, &ldquo;seguidores del r&eacute;gimen de los ayatol&aacute;s&rdquo;, son variantes de nuevo cu&ntilde;o, seg&uacute;n la fantas&iacute;a y el pathos de cada orador de la grada ultra).
    </p><p class="article-text">
        Para defendernos de esta lacra pol&iacute;tica, Adorno, hoy bestia negra de la extrema derecha global y protagonista involuntario de diversas teor&iacute;as conspiratorias (seg&uacute;n los neofascistas, la Escuela de Frankfurt, a la que perteneci&oacute; este autor, es la culpable de la expansi&oacute;n del &ldquo;marxismo cultural&rdquo; por el mundo) propone algunas l&iacute;neas b&aacute;sicas para fundamentar la acci&oacute;n: en primer lugar, no moralizar ni pretender de antemano una superioridad &eacute;tica frente a los simpatizantes de la extrema derecha, y menos mediante ideas abstractas, sino prevenir del adoctrinamiento a los potenciales seguidores de esta ideolog&iacute;a, especialmente a los j&oacute;venes. Sobre todo, se debe hacer referencia a los propios intereses de aquellos a quienes va dirigida la propaganda, lo cual implica conocer y explicar los &ldquo;trucos&rdquo; de la ultraderecha para poder &ldquo;vacunar&rdquo; a la poblaci&oacute;n contra sus artima&ntilde;as. Por otra parte, para Adorno, &ldquo;la t&aacute;ctica de guardar silencio&rdquo; no ha dado nunca buenos resultados. Ignorar el peligro no har&aacute; que este desaparezca. Antes bien, el nuevo radicalismo de derecha debe ser combatido &ldquo;en su propio terreno&rdquo;, esto es, el terreno de la propaganda, &ldquo;pero sin oponer mentiras a mentiras ni intentar ser tan artero como &eacute;l, sino luchar realmente contra &eacute;l con la fuerza aplastante de la raz&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dávide Paiser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pandemia-ultra_132_6044600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2020 09:14:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra la pandemia ultra]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1-O: Revival franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revival-franquista_132_3177164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Como en un mal sue&ntilde;o, las noticias relativas a la detenci&oacute;n de cargos p&uacute;blicos y registros en la sede de partidos pol&iacute;ticos catalanes nos dejan el regusto amargo la pesadilla: pero al despertar, el monstruo sigue ah&iacute;. Observamos en la informaci&oacute;n facilitada por los medios los s&iacute;ntomas del trauma no superado de la dictadura, que se manifiesta en un pa&iacute;s donde los conflictos pol&iacute;ticos se siguen resolviendo mediante la fuerza bruta. La derecha en el poder, dig&aacute;moslo con claridad, es amante de la violencia y siempre ha dado muestras de ello. Sus bases represivas necesitan la violencia y la manifiestan y la alientan siempre que ello es posible. As&iacute;, pese a las invocaciones vacuas al funcionamiento del &ldquo;Estado de Derecho&rdquo;, s&oacute;lo podemos considerar violencia la supresi&oacute;n de facto de las mismas garant&iacute;as democr&aacute;ticas que se afirma defender. El Partido Popular, un partido que vuelve a demostrar su filiaci&oacute;n fascista, podrido de corrupci&oacute;n y enredado en tramas mafiosas que socaban cualquier pretensi&oacute;n de honorabilidad de sus representantes, responde ante su situaci&oacute;n de opci&oacute;n pol&iacute;tica residual en Catalu&ntilde;a como el maltratador en una relaci&oacute;n de pareja: convierte sus complejos en agresividad. El dispositivo policial que ya inicia su despliegue en Catalu&ntilde;a, con alojamiento para sus tropas de asalto en varios buques de crucero atracados en el puerto de Barcelona, nos da una idea de la siniestra imaginaci&oacute;n represiva que caracteriza a unos responsables de Interior que ya han hecho gala de un perturbador talante antidemocr&aacute;tico en el pasado reciente. Por su parte, la judicatura, que no deja de dar muestras del baj&iacute;simo nivel de saneamiento de sus estructuras predemocr&aacute;ticas, jalea ahora a sus mastines y se apresta a protagonizar la persecuci&oacute;n de aquellos representantes pol&iacute;ticos que son capaces de poner el cuerpo para que se pueda ejercer el derecho al voto.
    </p><p class="article-text">
        En este sainete macabro en que se ha transformado el acontecer pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, con unos gobernantes zafios, ignorantes y chulescos y unas masas aborregadas que siguen entonando el &ldquo;&iexcl;vivan las caenas!&rdquo; en las encuestas de intenci&oacute;n de voto, el Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol, tal como ocurri&oacute; en el acto inaugural de la reforma del 135 de la Constituci&oacute;n, vuelve a ejercer de comparsa vergonzante, como organizaci&oacute;n que ha pasado de representar al liberalismo progre al vaciamiento ideol&oacute;gico total de la actualidad, con figuras de un nivel pol&iacute;tico rayano en la oligofrenia. Les acompa&ntilde;an en este viaje a bordo del<em> love boat</em> del Ministerio de Interior ciertas voces de una izquierda que adolece de todos los tics franquistas adquiridos en la caverna del espa&ntilde;olismo durante los cuarenta a&ntilde;os de vida del dictador: opinadores de diversa laya, que jam&aacute;s han puesto un pie en Catalu&ntilde;a, que desconocen la realidad catalana, repiten todos los t&oacute;picos anticatalanes y centralistas que el viento propaga al sur del Ebro, aclamando la prohibici&oacute;n del refer&eacute;ndum entre espumarajos de resentimiento e ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no apetece seguir formando parte de un Estado represivo y chabacano como el que hoy detiene a quienes reivindican el derecho a decidir, que cuando no tiene suficiente con la ley mordaza, se apresta a enviar a las fuerzas policiales en busca de papeletas y carteles. No podemos culpar a tantos catalanes del nivel de desafecci&oacute;n generado y de que este vaya a crecer exponencialmente despu&eacute;s de los &uacute;ltimos sucesos. En la Espa&ntilde;a del PP vuelve a haber presos pol&iacute;ticos. Y en Catalu&ntilde;a hay un levantamiento democr&aacute;tico que debe ser saludado con respeto por todas las personas que creen que la pol&iacute;tica la debe protagonizar una ciudadan&iacute;a consciente, activa y movilizada. Vayan desde aqu&iacute; todas nuestras simpat&iacute;as con catalanas y catalanes que luchan pac&iacute;ficamente por la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dávide Paiser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revival-franquista_132_3177164.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Sep 2017 17:17:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[1-O: Revival franquista]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué modelo para canarias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/modelo-canarias_132_4506131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Esas señorías encorbatadas, que ya no pueden disimular con trajes de Armani ni con perfume de París el tufo a detritus que exhalan por tanta corruptela, vienen a decirnos que no podemos decidir nuestro futuro</p></div><p class="article-text">
        El domingo 23 de noviembre era el d&iacute;a elegido por el Gobierno Auton&oacute;mico para celebrar la consulta sobre las prospecciones petrol&iacute;feras en aguas canarias. Una consulta que, presuntamente por imperativos legales, tomaba la forma de una pregunta ambigua y timorata, que no cuestionaba lo fundamental; pero ni con esas: en Madrid, una vez m&aacute;s, hab&iacute;an decidido taparle la boca a la gente. Esas se&ntilde;or&iacute;as encorbatadas, que ya no pueden disimular con trajes de Armani ni con perfume de Par&iacute;s el tufo a detritus que exhalan por tanta corruptela, esos ejecutivos de la gran empresa devenidos administradores p&uacute;blicos, esos caciques e hijos de caciques y de funcionarios franquistas, conchabados con la peor oligarqu&iacute;a parasitaria en consejos de administraci&oacute;n y juntas de accionistas, ah&iacute;tos por el fest&iacute;n del saqueo, vienen a decirnos que no podemos decidir nuestro futuro, que no podemos pronunciarnos sobre aquello que nos resulta vital, que no tenemos capacidad para deliberar y elegir qu&eacute; camino nos conviene. No habr&aacute; consulta y las prospecciones ya han dado comienzo, con el ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol haciendo las veces de una compa&ntilde;&iacute;a de seguridad privada, con una persona herida y hospitalizada, resultados geol&oacute;gicos inciertos y un da&ntilde;o al ecosistema garantizado. Todo en medio de una campa&ntilde;a de mentiras a la poblaci&oacute;n sobre los beneficios econ&oacute;micos del crudo por parte del ministro de Industria -que ya prepara su entrada por las puertas giratorias de la empresa privada y se despide para siempre de su Telde natal, a donde no podr&aacute; volver sin escolta- y una vergonzosa puesta en escena publicitaria a cargo de la multinacional Repsol. Ese es el progreso que nos trae la derecha recalcitrante que gobierna en Madrid, a dos mil kil&oacute;metros de distancia.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, la misma idea de progreso esconde una trampa que no siempre es tenida en cuenta: el progreso, entendido como crecimiento permanente y desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, es el dogma incuestionable en la ideolog&iacute;a neoliberal que nos gobierna. Ese progreso que avanza a ciegas, como una apisonadora sin control, encierra siempre, junto a los balances econ&oacute;micos, una contrapartida de ruina y devastaci&oacute;n de los territorios y las poblaciones m&aacute;s fr&aacute;giles, una homologaci&oacute;n cultural en torno al consumismo sin fronteras y la desaparici&oacute;n no s&oacute;lo de la diversidad natural, sino tambi&eacute;n de los saberes, lenguas y manifestaciones art&iacute;sticas que no encajan con los patrones dominantes al tiempo que tiene lugar la reducci&oacute;n de la realidad humana en su conjunto al com&uacute;n denominador de las ganancias econ&oacute;micas. Todo se sacrifica en el altar del progreso, antesala del reino de la mercanc&iacute;a. Marx lo supo ver con clarividencia ya en el siglo XIX, y, a lo largo del siglo XX, autores tan dispares como el alem&aacute;n Walter Benjamin o el italiano Pier Paolo Pasolini nos alertaron sobre la deshumanizaci&oacute;n fascista que llegaba a lomos de esta ideolog&iacute;a y que ni siquiera la izquierda pol&iacute;tica fue capaz de conjurar. Por eso, cuando la locomotora de alta velocidad de este nuevo fascismo amenaza con descarrilar y llevarnos a todos por delante, lo que hay que hacer es echar el freno de emergencia y pararnos a recapacitar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y tur&iacute;stico por las prospecciones de gas o petr&oacute;leo?&rdquo; Esa era la pregunta descafeinada que el Gobierno Canario, comandado por planteamientos pol&iacute;ticos herederos del m&aacute;s tibio regionalismo, lanz&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica. El Partido Popular, fuertemente al&eacute;rgico a cualquier tipo de consulta ciudadana, no tard&oacute; en manifestar su voluntad de impedir que tal consulta se llevase a t&eacute;rmino. El conservadurismo del Tribunal Constitucional hizo el resto. Al margen del desprop&oacute;sito de unas leyes que consagran el inter&eacute;s de los poderosos por encima de la voluntad de la mayor&iacute;a, debemos preguntarnos si la pregunta en s&iacute; no oculta una realidad a&uacute;n m&aacute;s dolorosa: &iquest;es nuestro modelo medioambiental y tur&iacute;stico algo que deba ser defendido? Porque lo cierto es que un modelo tur&iacute;stico y medioambiental basado en la construcci&oacute;n desenfrenada y la depredaci&oacute;n del territorio no es algo de lo que debamos sentirnos orgullosos, por muchos turistas low cost que nos traigan las ofertas de los turoperadores. Con los datos de ocupaci&oacute;n hotelera y n&uacute;mero de visitantes que continuamente nos ofrecen los medios, &iquest;c&oacute;mo es que Canarias sigue siendo una de las comunidades m&aacute;s pobres del Estado? &iquest;C&oacute;mo es que las tasas de desempleo son tan altas? &iquest;A qu&eacute; bolsillos van a parar los ping&uuml;es beneficios de una industria tan boyante? Aqu&iacute;, en la colonia, la respuesta siempre es la misma: no sabe, no contesta.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2009, hace ya cinco a&ntilde;os, un nutrido grupo de ciudadanos firmaban una carta abierta en la cual se denunciaba esta situaci&oacute;n secular: &ldquo;En nuestras islas, el desarrollismo especulativo, y su corolario de corrupci&oacute;n, ha alcanzado cotas insufribles. Canarias presenta cifras alarmantes: una renta per c&aacute;pita muy por debajo de la media nacional, un desempleo entre los m&aacute;s altos de todo el pa&iacute;s, una incapacidad de crear empleo estable, los m&aacute;s altos &iacute;ndices de fracaso escolar, una cobertura social insuficiente y en continuo deterioro, en definitiva un sombr&iacute;o panorama, ante el que nuestros plut&oacute;cratas s&oacute;lo dan muestras de desconcierto y permanente subordinaci&oacute;n de los intereses generales a sus estrechos intereses empresariales. Una actitud que forma parte de la general incapacidad de los gobernantes de hacer posible un mundo distinto desde unos gobiernos d&eacute;biles, sometidos al poder de un capitalismo insaciable, con unos ciudadanos que hemos ido dejando en las manos de unos y de otros la plural y realmente democr&aacute;tica gobernaci&oacute;n&rdquo;. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, ese &ldquo;sombr&iacute;o panorama&rdquo;, que denunciaban los firmantes del documento que se dio a conocer como &ldquo;Otra Canarias es posible&rdquo;, ha llevado la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica a unos niveles de descomposici&oacute;n que ya no estamos dispuestos a tolerar.
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo ciclo pol&iacute;tico se abre en todo el Estado, en el cual la ciudadan&iacute;a ya no es un mero sujeto pasivo que se conforma con la alternancia de las dos o tres opciones electorales de turno, sino que exige empoderarse y reclama para s&iacute; la mayor&iacute;a de edad. Las dificultades ser&aacute;n innumerables, la herencia de los gobiernos precedentes estar&aacute; envenenada, pero valdr&aacute; la pena dar la batalla. Y aqu&iacute;, en Canarias, habremos de usar toda nuestra voluntad, nuestra inteligencia y nuestro talento para darle la vuelta a una problem&aacute;tica que ya dura demasiado. Todos los sectores sociales est&aacute;n llamados a participar en el cambio que se avecina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dávide Paiser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/modelo-canarias_132_4506131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2014 09:06:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué modelo para canarias?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Canarias]]></media:keywords>
    </item>
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