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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hibai Arbide Aza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hibai_arbide_aza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hibai Arbide Aza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Grecia: entre el desencanto y la resignación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/grecia-desencanto-resignacion_132_3280236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c076dc9-7494-4616-86fc-5d25b65a8ce1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia: entre el desencanto y la resignación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La movilización contra la austeridad pasa por sus horas más bajas desde hace una década</p><p class="subtitle">La mayoría de los activistas lo atribuye al hecho de que la Troika lograse doblegar al Gobierno de Tsipras y a que la gente está concentrada en sobrevivir</p><p class="subtitle">Hay mayor dependencia intergeneracional que nunca y se ha renunciado al ahorro. Se vive al día, con el temor de que lo que vendrá será peor</p></div><p class="article-text">
        Alexandro, Panagiotis y Katerina est&aacute;n nerviosos. Est&aacute;n a punto de ser padres y abuela, respectivamente. La sala de espera en la quinta planta del Aleksandra ofrece una perspectiva cargada de simbolismo: entre las ajadas paredes del hospital p&uacute;blico m&aacute;s grande de Atenas, maltrechas tras a&ntilde;os de recortes en el mantenimiento, asoma el hotel Hilton. Es el lugar donde la Troika (formada por la UE, el FMI y el BCE) recibe al Gobierno cada vez que hay que evaluar el memor&aacute;ndum. En Grecia el Gobierno no recibe a la Troika; la comisi&oacute;n negociadora de los acreedores se instala en el Hilton y son los ministros griegos de Econom&iacute;a o Finanzas los que se desplazan all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los partos han ido bien. Las parejas de Aleksandro y Panagiotis y la hija de Katerina est&aacute;n a punto de ser trasladadas a planta. Los familiares deben elegir si quieren habitaciones con dos o con seis camas. Tras las cinco reformas sanitarias impuestas por la Troika desde 2010, las hospitalizaciones en los centros p&uacute;blicos no son gratuitas. Las habitaciones dobles cuestan 40 euros diarios. Las personas con menos recursos van a las habitaciones con seis camas, en donde el copago se limita a 10 euros por d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, la situaci&oacute;n ha mejorado desde 2015. En 2012, la Troika decidi&oacute; excluir del sistema sanitario a las personas en edad activa que no cotizaran. El paro entonces superaba el 20%; millones de personas se quedaron sin prestaci&oacute;n sanitaria. Como respuesta, se crearon decenas de centros de salud autogestionados, que funcionaron intensamente hasta que el Gobierno de Syriza-Anel aprob&oacute; una ley que volv&iacute;a a universalizar la sanidad. Muchos de los profesionales voluntarios en las cl&iacute;nicas y farmacias autogestionadas recondujeron sus esfuerzos a la atenci&oacute;n del alud de refugiados.
    </p><p class="article-text">
        A las cuatro menos cuarto de la tarde, la misma hora en que Katerina besa por primera vez a su nieta en el hospital Aleksandra, una cincuentena de activistas se concentra a 900 metros de all&iacute;, en los juzgados centrales de Atenas. Como cada mi&eacute;rcoles, se disponen a impedir la subasta de pisos con hipotecas morosas, convocados por el colectivo Den Plirono (No Pago). La Ley de Defensa de la Primera Vivienda no permit&iacute;a desahucios en los inmuebles que constituyen vivienda habitual. La Troika decidi&oacute; eliminar la protecci&oacute;n de la residencia habitual en 2016.
    </p><h3 class="article-text">Presiones</h3><p class="article-text">
        Cada mi&eacute;rcoles, los activistas de Den Plirono localizan a los notarios de los bancos &ndash;que en Grecia asumen las funciones que en el Espa&ntilde;a tienen atribuidos los procuradores&ndash; en la puerta de los juzgados y les impiden instar la subasta. De momento, apenas hay desahucios en Grecia. Por eso la Troika ha instado una reforma legal que entrar&aacute; en vigor en septiembre. Acabar con los cr&eacute;ditos morosos era una de las exigencias de los acreedores a Grecia para recibir la parte del tercer rescate que Grecia percibir&aacute; entre julio y septiembre de 2017. Recibir&aacute; 8.600 millones, de los que 7.000 se destinar&aacute;n al vencimiento de intereses de deudas anteriores, que debe abonar en julio. A partir de septiembre, las subastas ser&aacute;n digitales; los activistas temen miles de desahucios.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la constancia de Den Plirono, o de que la ola de solidaridad con los refugiados tenga dimensiones indescriptibles, lo cierto es que el activismo y la movilizaci&oacute;n pasan por sus horas m&aacute;s bajas desde hace una d&eacute;cada. La mayor&iacute;a de los activistas lo atribuyen al desencanto que origin&oacute; que la Troika doblegara al Gobierno de Tsipras tras el refer&eacute;ndum de 2015 y a que la gente est&aacute; m&aacute;s concentrada en sobrevivir que en protestar.
    </p><p class="article-text">
        El paro ha bajado, pero sigue siendo del 23%, el m&aacute;s alto de la Uni&oacute;n Europea. La forma de vida de los griegos se ha transformado: hay mayor dependencia intergeneracional que nunca y se ha renunciado directamente al ahorro. Se vive al d&iacute;a, con el temor de que lo que vendr&aacute; ser&aacute; peor. En 2018 acaba formalmente la tutela de los rescates. S&oacute;lo si se acomete una reestructuraci&oacute;n de la deuda &ndash;que supera el 180% del PIB&ndash; se puede imaginar un futuro mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hibai Arbide Aza</strong> es un periodista residente en Atenas.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de verano de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hibai Arbide Aza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/grecia-desencanto-resignacion_132_3280236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jul 2017 18:46:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grecia: entre el desencanto y la resignación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Austeridad,Rescate financiero,Sanidad,Paro,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución será feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-feminista_129_3534273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d7f08fe-d9f0-4013-881d-8dd79672d23e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución será feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El feminismo es el proceso de subjetivación más expansivo y sólido que se está dando en nuestras sociedades; sin líderes, sin centralizar, sin programa, ni dirección, sin fronteras, puro rizoma</p></div><p class="article-text">
        El feminismo no es un movimiento social, es mucho m&aacute;s, es una sociedad que est&aacute; movi&eacute;ndose hacia el feminismo. En ese proceso, las fuerzas y lecturas que rechazan una sociedad igualitaria lanzan exabruptos y conatos propios del Medioevo; pero lejos de ser una muestra del retroceso de la sociedad hacia posturas aparentemente superadas, representan la reacci&oacute;n de los valores de una sociedad que se muere, pero que en su agon&iacute;a, cual perro rabioso, se parapeta en la esquina lanzando mordiscos a la espera de ser derribado.
    </p><p class="article-text">
        Las manifestaciones del 8 de marzo han sido masivas alrededor del mundo. En Madrid, ah&iacute; donde hace unos a&ntilde;os se juntaban unas pocas miles de personas en una puesta en escena donde se identificaban con facilidad los bloques de partidos y colectivos pol&iacute;ticos, en esta ocasi&oacute;n se han diluido entre un torbellino de iniciativas, pancartas caseras, c&aacute;nticos cruzados y las calles aleda&ntilde;as a la manifestaci&oacute;n tomadas por grupos de mujeres que vuelven a casa contentas y exhibiendo s&iacute;mbolos: la calle es suya. Sucede siempre lo mismo con aquello que es grande, que desaparece todo rastro de vanguardia y se le responde al poder con la frase que canta el Evaristo, &ldquo;&iquest;quieres identificarnos? Tienes un problema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Turqu&iacute;a, inmersa en una grave espiral represiva, las feministas han desafiado al terror de Erdogan y al de ISIS. El gobierno que ha suspendido el derecho de manifestaci&oacute;n &ndash;desde que en 2015 las bombas de DAESH asesinaran a decenas de manifestantes en diferentes ciudades&ndash; no ha podido evitar que decenas de miles de mujeres desfilaran por las calles de Estambul, Ankara y Diyarbakir.
    </p><p class="article-text">
        En Grecia, el 8 de marzo de 2016 no hubo movilizaciones, con excepci&oacute;n de la peque&ntilde;a manifestaci&oacute;n protagonizada por mujeres kurdas en Atenas. Las feministas griegas decidieron no convocar porque estaban completamente sobrepasadas trabajando en la llamada crisis de los refugiados. Esto les vali&oacute; algunas cr&iacute;ticas de colectivos de otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, sin embargo, Grecia no s&oacute;lo ha recuperado la tradicional manifestaci&oacute;n feminista sino que las mujeres refugiadas y migrantes han ocupado un espacio central en la misma, tanto en el n&uacute;mero de participantes como en el discurso. Tres lecciones se pueden extraer de esto. El primero, que cada contexto debe tener su proceso, sus ritmos, sus prioridades y su discurso. La uniformidad a veces no suma sino que resta. El segundo, que los feminismos son el proceso de confluencia m&aacute;s exitoso en casi todas las partes del mundo. El tercero, que cuando hablamos de feminismos no nos referimos s&oacute;lo a la lucha de las mujeres blancas con papeles.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo es el proceso de subjetivaci&oacute;n m&aacute;s expansivo y s&oacute;lido que se est&aacute; dando en nuestras sociedades; sin l&iacute;deres, sin centralizar, sin programa, ni direcci&oacute;n, sin fronteras, puro rizoma. El feminismo muestra que la verdadera pol&iacute;tica es algo m&aacute;s ambicioso: modificar las estructuras y las formas de comprender el orden de la sociedad. El movimiento subjetivo inventa nuevos universos de referencia y modos de concebir las relaciones sociales; es la sociedad reinvent&aacute;ndose a s&iacute; misma en su propia defensa. &ldquo;La revoluci&oacute;n ser&aacute; feminista o no ser&aacute;&rdquo; rezaba la pancarta colgada en la puerta del Sol en mayo de 2011. Hab&iacute;a quien no lo entend&iacute;a, incluso la pancarta fue arrancada, pero ahora nos vamos enterando: no estaban pidiendo permiso, tampoco exigiendo tolerancia por parte del hombre que debe &ldquo;tolerar&rdquo; la lucha de las mujeres; estaban constatando un hecho.
    </p><p class="article-text">
        Este es el siglo de las mujeres. Lo vimos en Austria donde las mujeres salvaron a su pa&iacute;s de la extrema derecha, lo vimos en Polonia con las mujeres valientes defendiendo su derecho a decidir, lo vimos en EEUU con las mujeres defendi&eacute;ndose del ataque de Trump, en Islandia haciendo huelgas contra la brecha salarial, y lo vimos en Espa&ntilde;a, donde el feminismo ha sido el &uacute;nico movimiento capaz de derribar a un ministro.
    </p><p class="article-text">
        Esto quiere decir que las posibilidades para repensar la democracia y las bases de la convivencia, no es que deban tener en cuenta la perspectiva de las mujeres, sino que el conjunto de nuestra convivencia y relaci&oacute;n ecol&oacute;gica viene dada por una hegemon&iacute;a feminista. No solo cambian su papel y rol en sociedad, no solo visibilizan el trabajo socio reproductivo, base y a la vez molestia de la acumulaci&oacute;n capitalista, con ello tambi&eacute;n alteran profundamente lo que significa y representa ser hombre.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres tenemos dos opciones: defender con u&ntilde;as y dientes nuestros privilegios o aceptar que es el momento de dar un paso atr&aacute;s. Asumir que no vamos a ser los protagonistas es dif&iacute;cil para quienes estamos acostumbrados a que nuestra opini&oacute;n cuente. Reconocer que somos parte del problema es duro para quienes prefieren creer que el machismo es un conjunto de comportamientos individuales de determinados hombres, en vez de una cuesti&oacute;n estructural. Cuanto antes lo hagamos, menos sufrimiento provocaremos. Este proceso no se da de una vez para todas, no tiene una fecha fijada en el calendario, no es solo un acontecimiento, es una sedimentaci&oacute;n cotidiana que va drenando y mutando en nuevas pr&aacute;cticas, gestos t&aacute;citos y mapas mentales.
    </p><p class="article-text">
        Comentaba hace unos meses el presidente de la CEOE, Juan Rosell, que la mujer es &ldquo;un problema&rdquo; para lograr el pleno empleo. En 2014, la que en su momento era la presidenta del C&iacute;rculo de Empresarios, M&oacute;nica de Oriol, lleg&oacute; a afirmar que prefer&iacute;a contratar a mujeres menores de 25 a&ntilde;os o mayores de 45 a&ntilde;os porque es menos probable que se queden embarazadas; quedarse embarazada es seg&uacute;n sus propias palabras &ldquo;un problema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;cu&aacute;l es el verdadero problema? Asumir un funcionamiento laboral que choca frontalmente con el funcionamiento de la vida. El problema es la manera en que se comprende qu&eacute; define a la riqueza, a la utilidad, a lo que es o no actividad, a las prioridades, y hacer totalmente dependiente del trabajo remunerado el acceso a la condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a. El problema es poner por delante obtener beneficios privados a los beneficios comunes. La lucha de las mujeres representa el potencial de una contradicci&oacute;n fundamental del capitalismo, que no es la de trabajo proletario vs trabajo capitalista (un ox&iacute;moron), sino entre concebir la riqueza basada en el valor vs la riqueza no basada, no medida ni mediada por el gasto inmediato de tiempo de trabajo humano. Contradicci&oacute;n entre la centralidad de la autovalorizaci&oacute;n capitalista o la centralidad en el desarrollo de la vida, por eso el feminismo es ante todo un movimiento de vida.
    </p><p class="article-text">
        La hegemon&iacute;a de la pol&iacute;tica de movimiento lo impregna todo y obliga a que todos los actores tengan que moverse y posicionarse. El grado de fortalecimiento del movimiento mantiene una tensi&oacute;n dial&eacute;ctica entre su capacidad de transformar la sociedad y la de ser transformado. El capitalismo funciona tambi&eacute;n como un cierre semi&oacute;tico, esto es, busca adaptarse a los nuevos c&oacute;digos y significados de tal forma que incorpora parte de sus demandas al tiempo que trata de evitar la politizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Es lo que Nancy Fraser ha calificado de &ldquo;neoliberalismo progresista&rdquo;; una especie de alianza entre algunas corrientes de los nuevos movimientos sociales, incluido el feminismo, y sectores de Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. Una alianza entre la financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la lectura licuada de la diversidad social y el reconocimiento a los distintos &ldquo;estilos de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La conocida marca de moda Christian Dior ha presentado para esta temporada de primavera 2017 una camiseta que lleva por mensaje el t&iacute;tulo del libro de la escritora Ngozi Adichie, <em>We should all be feminists</em> (Todos deber&iacute;amos ser feministas). Si Dior lo hace es gracias al efecto generado por el terremoto feminista, lo que ciertamente es s&iacute;ntoma de fortaleza, pero al mismo tiempo entra&ntilde;a sus riesgos; &iquest;Dior se come al feminismo, o el feminismo a Dior? La tensi&oacute;n de la lucha de clases en una camiseta. El momento es ahora. La revoluci&oacute;n est&aacute; siendo feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Moruno, Hibai Arbide Aza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-feminista_129_3534273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2017 19:07:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Moruno,Feminismo,Día Internacional de la Mujer,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugiados desalojados de Idomeni: "Las excavadoras han arrasado con todo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/supiera-esperado-tienda-frontera-cerrada_1_3981296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abdb2a86-90d4-4f8b-9f08-24b32f2309d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugiados desalojados de Idomeni: &quot;Las excavadoras han arrasado con todo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras continúa el desalojo del campamento de Idomeni, decenas de refugiados se resisten a ser trasladados a los campos oficiales</p><p class="subtitle">"Salimos andando porque no aceptamos que la policía nos lleve a un campo que no hemos elegido", dice Juhina, refugiada siria</p><p class="subtitle">La policía impide la entrada de la prensa y de los voluntarios: "Son órdenes de arriba. del gobierno y de la UE. Ellos no permiten que se graben imagenes de Idomeni"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Escapamos de Siria para tener una buena vida, no para tener esta vida. &iexcl;No vinimos aqu&iacute; para vivir en campos de refugiados! Unos amigos fueron all&iacute; [a los campos nuevos] y nos dicen que son horribles. No escap&eacute; de Siria para vivir encerrada. Soy una mujer libre, necesito que respeten mis derechos humanos&hellip; La vida que tenemos no se la merecen ni los animales&rdquo;, grita Juhina. Viste chandal gris y hiyab azul marino. Va impecablemente arreglada, a pesar de llevar tres meses viviendo en una tienda de campa&ntilde;a en medio del barro de Idomeni. Empuja un carrito de beb&eacute; cargado con varias mochilas. Es todo lo que tiene.
    </p><p class="article-text">
        Pocos metros por detr&aacute;s, el marido de Juhina ayuda a transportar los enseres a una pareja de amigos, que llevan otro carrito de beb&eacute;. Este no va cargado de ropa sino que en &eacute;l va una preciosa ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os. Lleva una botella de dos litros de Coca Cola que ofrece con una sonrisa a los periodistas, que se dan codazos para grabarles mientras caminan por el arc&eacute;n de la autov&iacute;a que conecta la frontera de Macedonia y Sal&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Acaban de salir andando de Idoemi, el campo de refugiados m&aacute;s grande de Europa, en el segundo d&iacute;a del desalojo. &ldquo;Salimos andando porque no aceptamos que la polic&iacute;a nos lleve a un campo que no hemos elegido. Queremos ser libres&rdquo;, explica Juhina. &ldquo;Hoy dormiremos en las tiendas de campa&ntilde;a Hara [una gasolinera sitiuada cerca de Idomeni en la que hay cientos de refugiados desde hace tres meses] y ma&ntilde;ana ya veremos. Probablemente volvamos a Atenas, pero no lo s&eacute;. Unos amigos se fueron a los campos nuevos y nos dicen que son peor que Idomeni&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El beb&eacute; de sus amigos tiene graves problemas de visi&oacute;n. Es ciega de un ojo y en el otro tiene diecis&eacute;is diotr&iacute;as. &ldquo;Necesita atenci&oacute;n urgente o se quedar&aacute; ciega del todo. Por eso llevamos tres meses esperando a cruzar la frontera en Idomeni. Irnos a un campo es como volver atr&aacute;s&rdquo; dice la joven madre.
    </p><p class="article-text">
        Pocos minutos despu&eacute;s, por el mismo arc&eacute;n pasa Mustaf&aacute;. Tiene diecisiete a&ntilde;os, viaja solo. Acaba de salir de Idomeni con tres mochilas y un saco de dormir. Cuenta que el desalojo se est&aacute; produciendo sin incidentes graves. &ldquo;La gente no est&aacute; resistiendo. Es in&uacute;til, &iquest;c&oacute;mo te vas a resistir a cientos de polic&iacute;as en un lugar as&iacute;?&rdquo;, dice sin entusiasmo. &ldquo;Los &uacute;nicos momentos de tensi&oacute;n son con los voluntarios&rdquo;, dice el adolescente sirio &ldquo;la polic&iacute;a no quiere que est&eacute;n y he visto que pegaban a algunos que hab&iacute;an conseguido entrar. Les han echado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un n&uacute;mero indeterminado de voluntarios se encuentra a&uacute;n dentro del campo. Llevan all&iacute; desde antes de que comenzara la evacuaci&oacute;n, tratando de pasar desapercibidos para la polic&iacute;a. Varios reporteros han intentado entrar pero el segundo d&iacute;a la polic&iacute;a ha reforzado la vigilancia de todos los accesos. Hay carreteras cerradas a m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros de Idomeni, como la que conecta Policastro el campo por la aldea Jamil&oacute;, que ayer estaba abierta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;No permitimos que se graben im&aacute;genes de Idomeni&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El martes 24, las mejores im&aacute;genes fueron tomadas desde el lado macedonio de la frontera. El segundo d&iacute;a del desalojo ya no era posible. Junto al campo de refugiados de Gevgelija, situado en ARYM a setecientos metros de Idomeni, un grupo de periodistas trataba de convencer a los polic&iacute;as macedonios para que les dejaran acceder hasta la valla. &ldquo;Hoy tenemos &oacute;rdenes de no dejar pasar a nadie. Da igual lo que insist&aacute;is, son &oacute;rdenes de arriba; de muy arriba&rdquo;. &iquest;De qui&eacute;n? &ldquo;Son &oacute;rdenes del gobierno, por presiones de Grecia y la UE. Ellos no permiten que se graben imagenes de Idomeni y hoy nosotros tampoco&rdquo;, explicaba una y otra vez el mando policial.
    </p><p class="article-text">
        Para much&iacute;simos voluntarios tambi&eacute;n ha llegado el momento de decidir qu&eacute; hacer. Las organizaciones grandes se repartir&aacute;n entre los campos nuevos. Los voluntarios independientes -que son much&iacute;simos- no saben si podr&aacute;n acceder a los campos de titularidad estatal. Algunos tampoco saben si quieren colaborar con estructuras gubernamentales de este tipo. En Policastro, la ciudad cercana a Idomeni, corrillos de voluntarios ocupan casi todas las terrazas en interminables reuniones para resolver estas dudas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el desalojo contin&uacute;a. Decenas de buses siguen saliendo escoltados por la polic&iacute;a. Y algunos refugiados contin&uacute;an saliendo a pie. Hassan sal&iacute;a, tambi&eacute;n a pie, por el mismo acceso principal que Juhina, su marido, Mustaf&aacute; y el resto. &ldquo;Idomeni ya est&aacute;. Se ha acabado. Han vaciado el lado derecho del campo, m&aacute;s de la mitad. Las excavadoras han arrasado con todo. En el otro lado queda gente pero esto en dos d&iacute;as se ha acabado. No hay nada qu&eacute; hacer&rdquo;. Preguntado por ad&oacute;nde ir&aacute;, se encoge de hombros. &ldquo;Yo no quiero estar aqu&iacute;, quiero ir a Alemania con mi familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por los nuevos campos, contesta: &ldquo;Los que dicen que est&aacute;n bien est&aacute;n llenos. Voy a intentar quedarme aqu&iacute; el m&aacute;ximo tiempo posible y luego no s&eacute; qu&eacute; voy a hacer. Si lo supiera, no habr&iacute;a esperado tres meses en una tienda junto a una frontera cerrada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hibai Arbide Aza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/supiera-esperado-tienda-frontera-cerrada_1_3981296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2016 19:19:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugiados desalojados de Idomeni: "Las excavadoras han arrasado con todo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Idomeni,Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Grecia vamos ganando, le pese a quien le pese]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/grecia-vamos-ganando-pese_129_4341552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c770ee8d-eebd-422c-aabe-33e71ba6a493_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Grecia vamos ganando, le pese a quien le pese"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nos dejamos llevar por el pesimismo impuesto, si les permitimos convencernos de que no hay alternativa, no estaremos comprometiendo el éxito del gobierno griego, sino la posibilidad de que nazca la Europa democrática que se abre paso desde el Egeo</p></div><p class="article-text">
        <em>Aprendimos a quererte, desde la hist&oacute;rica hartura</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>donde el sol de tu bravura, le puso cerco a la Merkel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Canci&oacute;n para Varufakis</em>
    </p><p class="article-text">
        Tras alertar durante meses del peligro que supon&iacute;a Syriza y anunciar corralitos inminentes acompa&ntilde;ados de imperiosas salidas del euro, la prensa promercados ha cambiado de estrategia. Ahora nos repite machaconamente que Varufakis se ha rendido. El mensaje de los voceros de Merkel es: las pol&iacute;ticas neoliberales son inalterables, no lo intent&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        No han faltado voces desde la izquierda que han secundado con entusiasmo tal discurso y han acusado al gobierno heleno de traici&oacute;n a la clase obrera; no sabemos si por las dificultades de entender el griego o por la incapacidad de apreciar las decisiones t&aacute;cticas de un gobierno, el de Tsipras, que prima la radicalidad de los hechos frente a la espectacularidad de los discursos.
    </p><p class="article-text">
        Concluir que ha renunciado a sus ambiciosas propuestas por firmar un acuerdo con el Eurogrupo para cuatro meses que evita la asfixia econ&oacute;mica es, sencillamente, absurdo. Por un lado porque queda toda la legislatura por delante. Por otro, porque se trata de un pr&eacute;stamo puente no subordinado a medidas de austeridad y ha significado la primera brecha seria en la compacta estructura neoliberal de la UE.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que la UE relaja las medidas de austeridad &ndash;al gobierno de Mariano Rajoy le han admitido varias veces el retraso de un recorte de 25.000 millones de euros para no &ldquo;desestabilizar&rdquo; el pa&iacute;s&ndash; pero s&iacute; la primera vez que esta relajaci&oacute;n se consigue fruto de un conflicto pol&iacute;tico. Esto implica un cierto control democr&aacute;tico sobre puntos centrales del entramado deudocr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El equipo negociador de Varufakis ha conseguido eliminar del acuerdo citado el n&uacute;cleo pol&iacute;tico de las medidas de austeridad: los recortes y las privatizaciones. No lo olvidemos: el problema no es tanto la deuda sino que &eacute;sta se ha convertido en un instrumento disciplinario para imponer medidas de las que se benefician los propios acreedores. Un rescate, recordemos, consiste en ofrecer a los deudores los activos de una econom&iacute;a nacional bajo amenaza de la bancarrota del Estado.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Reconstrucci&oacute;n Productiva Panagiotis Lafazanis ha confirmado que en el sector energ&eacute;tico no va a haber ninguna privatizaci&oacute;n. El gobierno ha decidido anular la subasta para privatizar la gestora estatal de energ&iacute;a ADME; las empresas PPC (el&eacute;ctrica), DEPA (gas) y HEP (hidrocarburos) seguir&aacute;n siendo p&uacute;blicas. De hecho, la posibilidad de que el gobierno griego &ldquo;revise&rdquo; las privatizaciones en marcha &ndash;facultad expresamente reconocida en el acuerdo&ndash; es un avance significativo, pues hasta ahora era la troika quien decid&iacute;a qu&eacute; empresas se privatizaban en Grecia, en virtud del memor&aacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de m&aacute;s privatizaciones y recortes, las medidas de contenci&oacute;n de gasto aceptadas por Varufakis no suponen ninguna cesi&oacute;n. Constaban expresamente en su programa electoral: no aumentar el gasto p&uacute;blico &ndash;mediante la reestructuraci&oacute;n de la Administraci&oacute;n que no incluye despidos de funcionarios&ndash;; mayor eficiencia fiscal bajando impuestos a las rentas bajas y subi&eacute;ndolos a las rentas altas; implementaci&oacute;n de medidas contra la corrupci&oacute;n. Adem&aacute;s, el super&aacute;vit primario exigido por la troika hasta ahora era del 4,5% &ndash;imposible de alcanzar sin recortes&ndash;. Tras el Acuerdo se fija un super&aacute;vit &ldquo;razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El gran triunfo del equipo negociador de Syriza consiste en sustituir las draconianas contrapartidas de austeridad por una reforma fiscal progresiva; actuar por el lado de los ingresos p&uacute;blicos en lugar de eliminar partidas de gasto p&uacute;blico, en un pa&iacute;s en el que tradicionalmente los ricos han pagado muy pocos impuestos.
    </p><p class="article-text">
        El pacto alcanzado permite financiar <a href="https://www.diagonalperiodico.net/global/25731-grecia-es-la-politica-idiotas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el programa de emergencia social anunciado en la investidura</a>: este plan de choque urgente es decisivo pol&iacute;tica y socialmente. La primera ley que&nbsp;Syriza ha presentado en el parlamento garantizar&aacute; ayudas para alimentos, electricidad y pagos del alquiler a m&aacute;s de 300.000 personas. La siguiente ley anunciada prohibir&aacute; los desahucios de la vivienda que sea residencia habitual y posibilitar&aacute; reestructurar las deudas privadas con hacienda, fraccionando los importes para facilitar el pago. Adem&aacute;s de ayudar a las personas con deudas, significar&aacute; una subida de impuestos para las rentas altas. La tercera ley consistir&aacute; en la reapertura de la televisi&oacute;n p&uacute;blica ERT &ndash;y readmisi&oacute;n de los trabajadores&ndash; que fue cerrada durante el &uacute;ltimo gobierno de la coalici&oacute;n ND-Pasok.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; mismo, y este es el punto clave, el cr&eacute;dito del Eurogrupo permite garantizar la financiaci&oacute;n mientras se aborda el proceso para preparar el impago/quita. La deuda sigue siendo el nudo gordiano. A diferencia de la leyenda de la Grecia antigua, hoy no hay un carro atado con dicho lazo al tempo de Zeus sino una soga en el cuello de los ciudadanos con la que los mercados nos ahogan.&nbsp;Syriza siempre ha enfocado estrat&eacute;gicamente la cuesti&oacute;n del impago: primero, liberar recursos de la tutela de la Troika y las finanzas para poder financiar otro tipo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Despu&eacute;s, con una situaci&oacute;n menos dram&aacute;tica, abordar el impago de la deuda. Este acuerdo confirma tal opci&oacute;n t&aacute;ctica.
    </p><h3 class="article-text">Grecia sola no puede, s&oacute;lo desde el gobierno menos</h3><p class="article-text">
        A pesar de lo anterior, es obvio que el acuerdo del Eurogrupo no es la victoria final. Seamos francos, una victoria aplastante es imposible sin aliados europeos. Teniendo en cuenta la desastrosa situaci&oacute;n de las cuentas griegas, su escaso tama&ntilde;o dentro de la UE y que se trataba de una negociaci&oacute;n de uno contra veintis&eacute;is lo logrado es extraordinario, pero s&oacute;lo es el inicio de una batalla que ser&aacute; larga y dif&iacute;cil. Para plantar cara a Merkel, el BCE y las bolsas son necesarias alianzas con otros pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es necesaria una correlaci&oacute;n de fuerzas interna muy favorable. El programa de emergencia econ&oacute;mica anunciado facilitar&aacute; el consenso, pero tambi&eacute;n es muy importante que haya movilizaciones ciudadanas como las que se han producido en Syntagma contra la troika estas semanas.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto decenas de veces que partidos de izquierdas utilizaban la protesta social como trampol&iacute;n para las elecciones pero trataban de extinguirla en cuanto las ganan. El de&nbsp;Syriza es el primer gobierno europeo en d&eacute;cadas que no trata de contenerla sino que ampara movilizaciones que no controla o, incluso, que son cr&iacute;ticas con su gesti&oacute;n. Tres ejemplos de cesiones importantes: acometer el cierre de los CIE una semana despu&eacute;s de que varias manifestaciones se lo exigieran, posibilitar manifestaciones antifascistas sin represi&oacute;n policial y potenciar el car&aacute;cter aut&oacute;nomo de las movilizaciones en Syntagma.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, creemos que, hoy por hoy, son m&aacute;s interesantes las movilizaciones que presionan a&nbsp;Syriza para obligarle a cumplir su programa que las que tratan de situarlo como el nuevo enemigo.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n a la que nos enfrentamos no es elegir entre revoluci&oacute;n o reformismo. El significado de estos t&eacute;rminos ha mutado irremediablemente en el actual contexto de econom&iacute;a financiera, por lo que analizar la actual coyuntura con ese prisma nos parece francamente in&uacute;til. Mientras la revoluci&oacute;n es, gracias al ciclo de luchas iniciado en 2011, una opci&oacute;n <em>de nuevo posible,</em> el reformismo keynesiano es una quimera inasumible para el actual orden europeo, como demuestra la hist&eacute;rica reacci&oacute;n de Draghi o Sch&auml;uble ante la mera sugerencia de emprender ese camino. Propuestas otrora tibias como las que plantea el ministro de econom&iacute;a griego son hoy medidas potencialmente <em>m&aacute;s que reformistas</em>. La expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico a escala continental conllevar&iacute;a la monetizaci&oacute;n de la deuda por parte del BCE y supondr&iacute;a una transformaci&oacute;n total del sistema financiero europeo as&iacute; como de la estructura de poder que lo sustenta a costa de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hay espacio para el triunfalismo. En Grecia y en toda Europa seguimos sufriendo una cat&aacute;strofe social que no permite celebraciones. Pero si nos dejamos llevar por el pesimismo impuesto, si les permitimos convencernos de que no hay alternativa, no estaremos comprometiendo el &eacute;xito del gobierno griego, sino la posibilidad de que nazca la Europa democr&aacute;tica que se abre paso desde el Egeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hibai Arbide Aza, Isidro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/grecia-vamos-ganando-pese_129_4341552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2015 19:11:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Grecia vamos ganando, le pese a quien le pese]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Alexis Tsipras,Yanis Varoufakis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apoyar a Syriza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apoyar-syriza_129_4411836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b47c503-37ce-4c71-ad5a-9094984585ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apoyar a Syriza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Paradójicamente, Syriza despierta más entusiasmo entre mis amigos españoles que entre mis amigos griegos</p></div><p class="article-text">
        Antonis Samar&aacute;s recorre a pie la plaza Zappio, muy cerca del Parlamento griego situado en la plaza Syntagma. Un grupo de chavales est&aacute; jugando a f&uacute;tbol y el bal&oacute;n va a parar a los pies del primer ministro. El muchacho que va a recoger la pelota, tras presentarse, interpela a Samar&aacute;s: &ldquo;Mi padre dice que las cosas son dif&iacute;ciles&rdquo;. El pol&iacute;tico hoy tiene un rato libre: &ldquo;Vamos a sentarnos y charlar&rdquo;. Se le sientan alrededor todos los adolescentes. &ldquo;Tu padre tiene raz&oacute;n. La cuesti&oacute;n es que debes fijarte un objetivo y tienes que esforzarte para lograrlo. Hoy Grecia casi est&aacute; otra vez en el lugar que le corresponde. Casi hemos conseguido ser un pa&iacute;s serio y respetado. Todo esto lo hacemos por ti y por todos los ni&ntilde;os, para que ni ahora ni en el futuro existan las dificultades de las que habla tu padre. As&iacute; que no te preocupes, t&uacute; sigue entrenando y nosotros continuaremos trabajando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para acabar, el l&iacute;der de los conservadores griegos sentencia: &ldquo;Para que se pueda jugar a la pelota tanto un pa&iacute;s como un equipo tienen que disponer de un campo de f&uacute;tbol y nosotros estamos construyendo uno totalmente nuevo. Esa es la verdad. Dile todo eso a tu padre.&rdquo; Se trata del spot electoral de Nea Dimokratia.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio televisivo del partido Griegos Independientes -de centroderecha pero contrario al memor&aacute;ndum de la Troika- es muy parecido. Un ni&ntilde;o le pide ayuda a su l&iacute;der Panos Kammenos porque ha hecho descarrilar un tren de juguete. &Eacute;ste le explica que la clave est&aacute; en saber cu&aacute;ndo acelerar y cu&aacute;ndo frenar. La met&aacute;fora es muy obvia: al final del anuncio nos enteramos de que el ni&ntilde;o se llama Alexis. Como Tsipras.
    </p><p class="article-text">
        Dos elementos me llaman especialmente la atenci&oacute;n. El primero, que son todo chicos; al parecer, las ni&ntilde;as griegas no merecen que los pol&iacute;ticos les expliquen nada. El segundo, que los representantes no hablan a adultos. Dirigirse a cr&iacute;os es un viejo recurso publicitario. El protagonista del anuncio se erige en una figura de autoridad, responsable y pedag&oacute;gica, buscando la identificaci&oacute;n de la audiencia con los menores.
    </p><p class="article-text">
        Pero puede que aqu&iacute; est&eacute; la clave de la victoria de SYRIZA: la gente est&aacute; cansada de que los pol&iacute;ticos le traten como a ni&ntilde;os. Agotada de gobernantes que le castigan por su bien y que le repiten que la pol&iacute;tica es cosa de mayores; que ya lo entender&aacute; dentro de unos a&ntilde;os. Harta de que la Troika, Merkel y el Banco Central Europeo impongan pol&iacute;ticas que nadie ha elegido.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, SYRIZA despierta m&aacute;s entusiasmo entre mis amigos espa&ntilde;oles que los griegos. Casi todas mis amistades de Atenas le van a votar, pero coinciden en que se ha moderado mucho, demasiado. En 2012 present&oacute; un programa de m&iacute;nimos consistente en 40 puntos. El primero es el &uacute;nico en el que ha centrado la actual campa&ntilde;a: realizar una auditor&iacute;a sobre la deuda p&uacute;blica, renegociar su devoluci&oacute;n y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la econom&iacute;a y vuelva el crecimiento y el empleo. Oficialmente no han renunciado al resto pero han rebajado el tono de sus intervenciones p&uacute;blicas y no ha reeditado material electoral con los otros 39.
    </p><p class="article-text">
        Los de Tsipras temen que la campa&ntilde;a del miedo de Merkel, Samar&aacute;s y las televisiones privadas vuelva a dejarles en la oposici&oacute;n. De hecho, ND est&aacute; repitiendo estrategia y esta semana ha aumentado el grado de las acusaciones. A las conocidas amenazas de arruinar el pa&iacute;s y que la UE expulse a Grecia del euro, ha sumado la acusaci&oacute;n de que la posici&oacute;n pro-inmigraci&oacute;n de SYRIZA suponga abrir las puertas al terrorismo islamista. Todo vale. Para contrarrestarla, Tsipras lleva dos a&ntilde;os empe&ntilde;ado en demostrar responsabilidad ante los acreedores, solvencia ante los mercados y centrismo en lo que respecta a las pol&iacute;ticas de igualdad. Esta maniobra est&aacute; dando sus frutos seg&uacute;n las encuestas, pero ha despertado dudas y cr&iacute;ticas entre los sectores m&aacute;s politizados que suponen su electorado tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Pregunto sobre ello a Amalia y Myrt&oacute;. Son atenienses, amigas desde hace muchos a&ntilde;os y activistas en un espacio de apoyo a migrantes y refugiados. Myrt&oacute; es militante de SYRIZA, Amalia no. Myrt&oacute; cree que no han renunciado a nada pero &ldquo;para ganar unas elecciones no basta que te voten los tuyos. Necesitas llegar a otro tipo de gente y hay que convencer al electorado m&aacute;s moderado&rdquo;. Amalia es m&aacute;s cr&iacute;tica: &ldquo;Lo &uacute;nico bueno que ha hecho SYRIZA los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os ha sido potenciar la coordinadora solidaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a &ldquo;Solidaridad para todos&rdquo;, la red que coordina comedores, asambleas de barrio y cl&iacute;nicas sociales. Desde la &uacute;ltima reforma, que excluy&oacute; del sistema p&uacute;blico de salud a tres millones y medio de personas, se han puesto en marcha cuarenta cl&iacute;nicas autogestionadas. Otras iniciativas tratan de garantizar el acceso a la vivienda o los suministros b&aacute;sicos a quienes, por culpa de la crisis, no pueden pagarlos. &ldquo;ND y PASOK llevan cinco a&ntilde;os repitiendo que la recuperaci&oacute;n es un hecho mientras bajan los sueldos, excluyen de la sanidad a quien se queda en el paro, aumentan los suicidios. Hace dos d&iacute;as muri&oacute; calcinada una anciana de 78 a&ntilde;os por culpa de un brasero que se hab&iacute;a apa&ntilde;ado porque no ten&iacute;a dinero para pagar la calefacci&oacute;n. No es un caso aislado. No podemos esperar nada de ellos, nos tenemos que ayudar entre nosotros. Solidaridad Para Todos es lo m&aacute;s importante que tenemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; lo que me molesta de SYRIZA es que no tengo claro hasta d&oacute;nde est&aacute;n dispuestos llegar para conseguir votos. Las declaraciones de Tsipras sobre la adopci&oacute;n de gays y lesbianas, por ejemplo, son inaceptables&rdquo;, dice Angeliki, estudiante residente en Atenas, durante un debate organizado en Exarchia sobre la relaci&oacute;n de los movimientos y un posible nuevo gobierno. En una entrevista via Twitter, Alexis Tsipras dijo que la adopci&oacute;n por parte de parejas de hecho LGTB es una cuesti&oacute;n &ldquo;cient&iacute;ficamente controvertida&rdquo;. En 2012, por el contrario, se mostr&oacute; partidario a tal reivindicaci&oacute;n en una entrevista concedida al semanario LIFO.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los presentes en el debate toma la palabra a continuaci&oacute;n: &ldquo;Yo creo que la cuesti&oacute;n es que no podemos creer su llegada al gobierno va a solucionar todos los problemas. No lo van a hacer ellos, lo vamos a hacer todos juntos. Los derechos que ten&iacute;amos y hemos perdido como la jornada laboral de 35 horas, la jubilaci&oacute;n o la ense&ntilde;anza gratuita nos los ganamos a pulso. Con ND y PASOK ya sabemos que lo que podemos esperar; son simples lacayos de la Troika. Esperemos que Tsipras nos escuche&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si ve a la coalici&oacute;n de izquierdas con esperanza, Amalia es rotunda. &ldquo;S&iacute;. Sin duda. Que est&eacute;n ellos en el gobierno, igual que si lo logra Podemos en Espa&ntilde;a, me genera optimismo&rdquo;. Seguido le pregunto si conf&iacute;a en SYRIZA y se hace un largo silencio. &ldquo;Conf&iacute;o en que el pueblo griego presione para obligarle a cumplir su programa. Cuando gane este domingo 25 voy a celebrarlo, pero a partir del 26 vamos a tener que empezar a pensar en c&oacute;mo nos movilizamos para exigir que no nos decepcionen. Yo lo que les pido es que act&uacute;en con &eacute;tica. Porque leyes tenemos muchas, pero &eacute;tica es lo que falta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hibai Arbide Aza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apoyar-syriza_129_4411836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2015 19:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apoyar a Syriza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Syriza,Elecciones Grecia,Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi primera huelga general en Grecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primera-huelga-general-grecia_1_4492054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bf14e82-fd3c-4786-87b2-dc37c94c5d63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi primera huelga general en Grecia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grecia ha vivido este jueves la segunda huelga general del año convocada por los sindicatos contra las políticas de austeridad impulsadas por el Gobierno</p><p class="subtitle">"Por cada día de huelga me descuentan 50 euros. Ante los nuevos recortes nuestro sindicato ha anunciado que convocará varias jornadas de paro. Mi pareja está desocupada y sin prestación", relata una trabajadora</p><p class="subtitle">Las manifestaciones en Grecia se dividen en bloques de afinidad, con cada movimiento, sindicato o partido ocupando su propio bloque</p></div><p class="article-text">
        Es mi primera huelga general en Grecia. Hace un d&iacute;a gris, bastante fr&iacute;o, en mi cabeza las im&aacute;genes de la plaza Syntagma inundada de gases lacrim&oacute;genos y c&oacute;cteles molotov vistas por streaming hacen que me debata entre la curiosidad y, es verdad, un poco de miedo. Decido ir a la mani.
    </p><p class="article-text">
        Salgo de casa y veo que todas las tiendas est&aacute;n abiertas. El <em>badulake</em> m&aacute;s cercano est&aacute; regentado por un matrimonio de afiliados a Amanecer Dorado por lo que nunca compro all&iacute;. No me fijo si est&aacute; abierto pero lo doy por hecho. Me sorprende m&aacute;s encontrar abierto mi establecimiento habitual, regentado por una familia de albaneses que, a diferencia del anterior, siempre tiene expuesta la prensa de izquierda y centroizquierda, incluyendo los diarios de Syriza y el Partido Comunista Griego. Las panader&iacute;as, la fruter&iacute;a, el taller mec&aacute;nico... no ha cerrado ninguno.
    </p><p class="article-text">
        De camino al metro converso con D&iacute;mitra. Tiene 35 a&ntilde;os y trabaja de profesora de primaria en una escuela p&uacute;blica. Es interina, tiene un contrato de 8 meses por el que cobra 860 euros al mes. Los presupuestos presentados esta semana le supondr&aacute;n un nuevo recorte de 135 euros. Antes de la crisis, ese mismo puesto de trabajo ten&iacute;a un sueldo de 1.200 euros. Ha dudado mucho pero a &uacute;ltima hora ha decidido no secundar la huelga general. &ldquo;Por cada d&iacute;a de huelga me descuentan 50 euros. Ante los nuevos recortes, nuestro sindicato ha anunciado que convocar&aacute; varias jornadas de paro. Mi pareja est&aacute; en paro y sin prestaci&oacute;n, por lo que he decidido trabajar hoy para poder secundar las huelgas sectoriales. En mi escuela s&oacute;lo har&aacute;n huelga los maestros fijos que, a diferencia de nosotras, han cobrado julio, agosto, septiembre y octubre.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Entro al metro; comienza a funcionar ahora ya que desde el principio del servicio hasta las diez no ha habido transporte p&uacute;blico. Me cuentan que ha habido bastantes vuelos cancelados porque los controladores a&eacute;reos se han sumado a la movilizaci&oacute;n. He quedado con dos amigos en la parada Panepistimio, que est&aacute; junto a la Plaza Klathmonos, punto de inicio de la manifestaci&oacute;n. Est&aacute; cerrada &ldquo;por motivos de seguridad&rdquo;, seg&uacute;n la megafon&iacute;a. Bajo en la siguiente, Omonia, y mientras espero aprovecho para leer Twitter gracias al wifi gratuito que hay en las paradas del centro.
    </p><p class="article-text">
        Omonia es el punto de reuni&oacute;n de la manifestaci&oacute;n de PAME, el sindicato mayoritario, ligado al KKE, el partido comunista. Hay mucha gente y a&uacute;n parece mayor la cantidad de militantes de KNE (las juventudes comunistas) vendiendo bonos de apoyo. Un cord&oacute;n de KNE con banderas y cascos en la mano preside el lugar de inicio. Como siempre, PAME y KKE hacen su propia manifestaci&oacute;n, con un recorrido diferente al resto de organizaciones. Hoy las manis van por dos calles paralelas hasta la plaza Syntagma. Primero el PAME, despu&eacute;s los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a Klathmonos, desde donde vemos pasar pasar a lo lejos el cortejo del PAME. &ldquo;Son m&aacute;s pueblo que el pueblo. Van a su bola&rdquo;, dice una se&ntilde;ora que sostiene un globo en el que se lee &ldquo;Boikot Cocacola&rdquo;. Hay miles de globos como ese en el escenario y la calle Stadiou. El escenario est&aacute; al inicio en vez de al final. &ldquo;Es por si se l&iacute;a. Se hace al principio y as&iacute; se evitan problemas cuando acaba la mani&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las manifestaciones en Grecia tienen un aspecto bastante <em>old school</em>. Se dividen en bloques de afinidad. Cada movimiento, sindicato, partido, grupo o grup&uacute;sculo tiene su propio bloque. Suelen abrirse con una primera l&iacute;nea de militantes con los brazos entrelazados que llevan unas banderas cuyo palo es ostensiblemente m&aacute;s grueso de lo que se necesitar&iacute;a para sujetar la tela, a menudo min&uacute;scula. Son primeras l&iacute;neas preparadas para un eventual choque con la polic&iacute;a; es habitual que adem&aacute;s de las banderas lleven cascos de moto en la mano.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n unitaria la abren los sindicatos de trabajadores del puerto y los empleados de los ferrys. Detr&aacute;s, los respectivos bloques del sindicato de taxistas, de la construcci&oacute;n, de funcionarios y de alg&uacute;n gremio m&aacute;s que no reconozco. El bloque del sindicato de profesores me recuerda lo que me ha explicado D&iacute;mitra: la media de edad supera los 50 a&ntilde;os, probablemente son todos funcionarios.
    </p><p class="article-text">
        Llega el bloque de Syriza. Me sorprende que aunque el bloque se compone de muchas pancartas, no hay ninguna en la que vayan los dirigentes. Reconozco a un par de diputados entre la multitud pero el protagonismo es claramente de las bases. No veo a Alexis Tsipras si bien, entre tanta gente, es posible que haya pasado sin que me d&eacute; cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s va el bloque de los inmigrantes y los movimientos antirracistas y, tras &eacute;ste, un nutrido grupo de refugiados sirios. Muchos de ellos llevan un trozo de cinta adhesiva que les tapa la boca para recordar que est&aacute;n en huelga de hambre. Nueve d&iacute;as ininterrumpidos de concentraci&oacute;n en la Plaza Syntagma, apostados frente al Parlamento, para exigir que se reconozcan sus derechos como refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Hablo con Aslan, un veintea&ntilde;ero que se expresa en un ingl&eacute;s bastante m&aacute;s correcto que el m&iacute;o. &ldquo;Llegamos a Grecia huyendo de la guerra de Siria, buscando una nueva vida que no encontramos. Pedimos un visado que nos posibilite viajar a otros pa&iacute;ses de Europa que nos reconozcan como exiliados&rdquo;. Le pregunto si tienen el apoyo de organizaciones griegas o europeas: &ldquo;No. Lo que nos hemos encontrado es una solidaridad enorme de la gente. Nos traen mantas, comida, hasta que iniciamos la huelga de hambre, nos hacen compa&ntilde;&iacute;a y nos protegen tanto de la polic&iacute;a como de los fascistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s van las limpiadoras en lucha. Su movilizaci&oacute;n se ha convertido en un s&iacute;mbolo contra la austeridad, uno de los pocos que despierta simpat&iacute;as unitarias desde la enorme movilizaci&oacute;n indignada vivida los a&ntilde;os 2011 y 2012. Son parte de las 595 mujeres que limpiaban las oficinas del Ministerio de Hacienda, hasta que fueron despedidas en septiembre de 2013 y sustituidas por una subcontrata. 11.000 funcionarios fueron despedidos en total.
    </p><p class="article-text">
        Evangelia Alexaki, una de sus portavoces, me cuenta que llevan 206 d&iacute;as acampadas en la entrada del Ministerio. &ldquo;Nos hemos unido al resto de trabajadores en este d&iacute;a de movilizaci&oacute;n contra los ajustes impuestos por la Troika que han llevado a Grecia a una crisis humanitaria. La situaci&oacute;n es dram&aacute;tica, no hay margen para m&aacute;s recortes: hay hambre, mill&oacute;n y medio de desempleados, un alarmante paro juvenil, 7.500 suicidios de los que nadie habla... Es un problema de toda Europa, por lo que debemos responder juntos. Debemos intentar unirnos contra los programas de ajustes y crear una nueva Europa fraternal opuesta a la Europa de Merkel y los bancos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las tiendas cierran al paso de la manifestaci&oacute;n. Los bancos son los &uacute;nicos establecimientos que est&aacute;n completamente cerrados. La mayor&iacute;a de ellos est&aacute;n blindados con un sistema de doble persiana. Durante las huelgas generales de 2011 y 2012 muchos de estos bancos fueron incendiados en las manifestaciones. En uno de ellos murieron tres empleados que estaban dentro con el banco aparentemente cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Dos de los bloques m&aacute;s nutridos est&aacute;n en la parte trasera de la manifestaci&oacute;n. Son los estudiantes, que llevan un par de semanas ocupando las facultades, como recuerdan sus pancartas. Son los que corean los lemas m&aacute;s decididos y fuertes. Detr&aacute;s de ellos, el bloque de los anarquistas, compuesto por gente vestida de riguroso negro.
    </p><p class="article-text">
        En la esquina de la calle Stadiou con la Plaza Syntagma, un cord&oacute;n policial compuesto por tres filas de agentes antidisturbios impide el paso hacia el lujoso hotel Gran Breta&ntilde;a que est&aacute; junto al Parlamento. Llevan el kit completo de protecciones, casco y m&aacute;scara antigas. Escudos en posici&oacute;n de defensa, excepto dos que llevan una especie de extintor con gas lacrim&oacute;geno y uno que lleva una metralleta. Dan un poco de miedo. Junto a ellos, hay un grupo de reporteros gr&aacute;ficos preparados para hacer fotos si hay disturbios. Dos c&aacute;maras cada uno, casco, m&aacute;scaras antigas. Esperan pacientes hasta que, entre el bloque de los estudiantes, ven a alg&uacute;n encapuchado. Se sit&uacute;an junto a &eacute;l, &eacute;ste pasa de largo. Vuelven a su esquina.
    </p><p class="article-text">
        Llega el bloque de Rosinalde, anarcosindicalistas, que amagan con cargar contra la polic&iacute;a. Vuelven al recorrido de la mani entre risas e insultos a los polis. Esta vez no hay cargas en Syntagma. La manifestaci&oacute;n pasa junto al Parlamento pero no se detiene. Sigue hacia la zona universitaria, donde se disuelve sin incidentes.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a sigue gris. Sigue haciendo fr&iacute;o. Y, si la situaci&oacute;n no cambia, es probable que dentro de poco vuelva a haber otra huelga general.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hibai Arbide Aza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primera-huelga-general-grecia_1_4492054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2014 19:56:33 +0000]]></pubDate>
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