<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Germán Garrido]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/german_garrido/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Germán Garrido]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512504/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se rinde una institución: el caso de la universidad pública madrileña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/universidad-publica_132_3937605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4491eca3-174c-4a19-ada2-83b6d63d1d8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cristina Cifuentes junto a varios de universidades públicas madrileñas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La colaboración de los rectores con el gobierno de la Comunidad de Madrid ha permitido una política de recortes tan hostil hacia la universidad pública como dañina para el conjunto de la sociedad</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.ucm.es/tribunacomplutense/166/art2265.php#.V2d8cFcchgE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fotograf&iacute;a</a>&nbsp;corresponde a la ceremonia celebrada el pasado dos de mayo, donde Cristina Cifuentes distingui&oacute; a las universidades p&uacute;blicas madrile&ntilde;as por su destacada contribuci&oacute;n social. Las expresiones de los condecorados van de la adulaci&oacute;n y el estupor a una suerte de ausencia bobalicona, como si no acabaran de sentirse a gusto en el papel que interpretan. Alineados al fondo del escenario, los hombros ca&iacute;dos, la espalda curva, vuelven el rostro hacia el portavoz que, desde el pretil, toma la palabra en su nombre. No hay actitud marcial o gesto protocolario que confiera unidad al grupo, la imagen tiene por &uacute;nico elemento aglutinador las seis insignias oro y bermell&oacute;n prendidas de las correspondientes solapas. Y, si acaso, el contraste entre la mirada perdida de los congregados y la condescendiente de la figura femenina que les flanquea con gesto afable que no oculta su segura determinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La estampa parece remitirnos de inmediato a un tiempo ya fenecido, cuando las autoridades administrativas y acad&eacute;micas rubricaban su mutuo apoyo con toda clase de homenajes, agasajos y reconocimientos. No pasar&iacute;a de an&eacute;cdota chabacana si no fuera por lo que tiene de s&iacute;ntoma revelador. Pues las universidades que est&aacute;n al cargo de los rectores laureados son las mismas que han visto sucesivamente reducido su presupuesto durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, cuyos estudiantes deben pagar tasas m&aacute;s altas que los de cualquier otra comunidad aut&oacute;noma, las mismas universidades que siguen esperando el cumplimiento de sentencias judiciales que obligan al pago de sanciones millonarias por parte de la administraci&oacute;n competente.
    </p><p class="article-text">
        Parece dif&iacute;cil concebir un entorno m&aacute;s hostil para la universidad p&uacute;blica que el planteado durante la &uacute;ltima d&eacute;cada por el gobierno de la comunidad madrile&ntilde;a. Incluso asumiendo, en un verdadero acto de fe, que la bajada de un diez por ciento en el precio de las tasas marca un l&iacute;mite a la pol&iacute;tica de recortes, resulta inaudito hablar de un &ldquo;cambio de paradigma&rdquo;, como hizo el presidente de la CRUMA, Carlos Andradas, en el discurso que brind&oacute; con motivo de la ceremonia. Dejando de lado que ni la m&aacute;s laxa acepci&oacute;n del t&eacute;rmino paradigma resiste la aplicaci&oacute;n a este escenario, el pronunciamiento presume un reconocimiento t&aacute;cito de beneficios que hasta la fecha resultan absolutamente desconocidos para la comunidad universitaria. En vano indagaremos si esos beneficios est&aacute;n vinculados a la futura ley universitaria, dada la opacidad con que est&aacute; siendo tramitada. El proceder de los rectores denota pues servilismo o, en el mejor de los casos, una manifiesta falta de transparencia.
    </p><p class="article-text">
        Basta examinar la pol&iacute;tica que ha presidido el gobierno de cualquier universidad p&uacute;blica madrile&ntilde;a para comprender que nuestra fotograf&iacute;a no responde al azar. El proceder de las autoridades acad&eacute;micas ha estado secundado si no por la connivencia, s&iacute; al menos por una pasividad colaborativa. Este desmantelamiento consentido empieza por asumir hechos como la subida de tasas o los recortes en personal como inevitables. En la misma l&iacute;nea, la Universidad Complutense aprobaba el pasado diciembre un plan de actuaci&oacute;n con el profesorado que bloquea indefinidamente la estabilizaci&oacute;n de personal docente reservando la tasa de reposici&oacute;n a quienes ya gozan de un contrato indefinido. La paulatina exclusi&oacute;n de estudiantes con el incremento de las tasas queda as&iacute; compensada con un recorte correspondiente en la plantilla del profesorado. El paso siguiente consiste en ofrecer incentivos para la inversi&oacute;n del sector privado sin exigir las m&aacute;s m&iacute;nimas garant&iacute;as de transparencia. Del mismo modo, la Complutense aprobaba hace escasos meses un reglamento de patrocinios externos que dejaba la puerta abierta a esta clase de pr&aacute;cticas irregulares. Por &uacute;ltimo, la instituci&oacute;n acad&eacute;mica emula el proceder de la gesti&oacute;n p&uacute;blica procediendo a un arbitrario recorte administrativo. Y, en efecto, la Universidad Complutense ha hecho tambi&eacute;n p&uacute;blica su intenci&oacute;n de suprimir un 60 % de departamentos, aunque ello suponga la desaparici&oacute;n de facultades tan emblem&aacute;ticas y prestigiosas como la de Filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El caso de la Complutense no merece significarse porque revista mayor gravedad que el de otras universidades madrile&ntilde;as, sino por lo consecuente que resulta la estrategia asumida por su actual rectorado. La posibilidad de acceder f&aacute;cilmente a recursos financieros ofreciendo suculentas ventajas a la inversi&oacute;n empresarial o imponiendo arbitrarios reajustes organizativos plantea una v&iacute;a tentadora para eludir problemas funcionales sin llegar a solventarlos, para resituarse en el mapa de la manida excelencia sin haber llegado a marcar un rumbo previo.
    </p><p class="article-text">
        Si cedemos a esta tentaci&oacute;n, cabe preguntarse cu&aacute;nto tiempo nos mantendr&aacute; encandilados el brillo de medallas y oropeles antes de despertar a la cruda realidad. El estamento militar concede generalmente las m&aacute;s altas condecoraciones a los ca&iacute;dos en acto de servicio. Y en la mayor&iacute;a de casos los familiares sienten aut&eacute;ntico orgullo por el sacrificio de sus seres queridos. Tal vez, en lugar de contribuir a la celebraci&oacute;n de su propio funeral, la universidad p&uacute;blica deber&iacute;a empezar a establecer un di&aacute;logo constructivo con los m&aacute;s diversos agentes sociales haciendo o&iacute;r su propia voz, la voz del conocimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/universidad-publica_132_3937605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jun 2016 18:02:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4491eca3-174c-4a19-ada2-83b6d63d1d8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="824310" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4491eca3-174c-4a19-ada2-83b6d63d1d8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="824310" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo se rinde una institución: el caso de la universidad pública madrileña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4491eca3-174c-4a19-ada2-83b6d63d1d8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Universidades públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olor a muerto en la Complutense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/olor-muerto-complutense_129_4490795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b960c240-754f-42e2-95b2-242a20d1f8f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olor a muerto en la Complutense"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La universidad debe evitar la proliferación en su seno de privilegios, injusticias y discriminaciones que alimenten el desarrollo de una casta acomodada para que no sea una institución esclerótica y disfuncional"</p></div><p class="article-text">
        Reciente a&uacute;n el esc&aacute;ndalo de los cad&aacute;veres hacinados en su Facultad de Medicina, la Universidad Complutense vuelve a ser noticia tras el hallazgo de una momia nada menos que en la azotea de la misma facultad. Como si un genio maligno se hubiera propuesto transubstanciar en materia una macabra alegor&iacute;a, los muertos descompuestos y los embalsamados se suceden en el escaparate de la opini&oacute;n p&uacute;blica para devolver una imagen fatalmente certera de la universidad: no porque la universidad p&uacute;blica equivalga a un cuerpo inerte del que es preciso desprenderse, como quisiera entender un amplio sector medi&aacute;tico y pol&iacute;tico de nuestro pa&iacute;s, sino porque, tristemente, el panorama que esa universidad presenta se asemeja en efecto a una pel&iacute;cula de terror poblada por muertos vivientes y otras criaturas espectrales.
    </p><p class="article-text">
        Responsables de ello son desde luego los agentes externos que operan para apropi&aacute;rsela, pero tambi&eacute;n, forzoso es reconocerlo, quienes ejercen como sus principales representantes y administradores. Sin la connivencia de unos y otros dif&iacute;cilmente podr&iacute;a haber llegado la universidad espa&ntilde;ola al estado de descomposici&oacute;n y podredumbre en el que actualmente se encuentra y del que la Universidad Complutense ofrece un ejemplo elocuente.
    </p><p class="article-text">
        La contundencia con que se ha castigado a la universidad resulta inaudita incluso en el contexto de los recortes que ha padecido el conjunto de los servicios p&uacute;blicos. Entre las medidas que m&aacute;s directamente han amenazado su sostenibilidad destaca por un lado el brutal incremento de las tasas, que ha supuesto ya la exclusi&oacute;n de 45.000 estudiantes en los dos &uacute;ltimos cursos. Por el otro, la congelaci&oacute;n no solo de nuevas contrataciones entre el personal docente, sino incluso de promociones internas en un profesorado que llevaba a&ntilde;os trabajando en condiciones de la m&aacute;s extrema precariedad. Los estudiantes y el profesorado temporal constituyen as&iacute; los dos colectivos que han posibilitado con su sacrificio la supervivencia de la universidad p&uacute;blica durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades acad&eacute;micas representadas en la CRUE se han manifestado en diversas ocasiones contra esta pol&iacute;tica austericida que persigue el desmantelamiento indisimulado de la universidad. En concreto, el rector de la Universidad Complutense, Jos&eacute; Carrillo, destaca por haber denunciado de forma reiterada el estrangulamiento econ&oacute;mico practicado por el gobierno de la Comunidad de Madrid. A sus consecuencias ha achacado, entre otras cosas, el deterioro de las infraestructuras, la merma de proyectos de investigaci&oacute;n o el vertiginoso descenso de las matr&iacute;culas, pero tambi&eacute;n las carencias de personal que derivaron en el esc&aacute;ndalo de los cad&aacute;veres amontonados en la Facultad de Medicina. En fecha reciente atribu&iacute;a tambi&eacute;n a esta coyuntura el que un acreditado docente como el actual l&iacute;der de Podemos no hubiera podido acceder a&uacute;n a un contrato indefinido.
    </p><p class="article-text">
        Como otros rectores, Carrillo aboga por compaginar esta denuncia con el estricto cumplimiento de las condiciones presupuestarias que impone la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n, basadas fundamentalmente en la prohibici&oacute;n de endeudamiento. Desde ese compromiso con la austeridad, Carrillo se ha presentado siempre como el rector de la crisis, llamado a salvar la universidad p&uacute;blica del desastre para encaminarla hacia tiempos mejores.
    </p><p class="article-text">
        De quien con tanto ah&iacute;nco defiende un modelo universitario al servicio de la sociedad y la excelencia acad&eacute;mica cabr&iacute;a esperar que se rija por esos mismos principios, aunque sea en el estrecho margen que le deja una pol&iacute;tica presupuestaria rendida al imperativo del d&eacute;ficit cero. El panorama que presenta la Universidad Complutense desmiente sin embargo esta suposici&oacute;n de forma rotunda.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, mientras sus estudiantes siguen sufriendo la sangr&iacute;a de las tasas acad&eacute;micas y ven dr&aacute;sticamente reducida la oferta de becas, una &eacute;lite de altos funcionarios administrativos contin&uacute;a cobrando sueldos que superan los 80.000 y hasta los 90.000 euros. Y mientras el 40% de la plantilla docente trabaja en condiciones de aut&eacute;ntica miseria (con sueldos que en la mayor&iacute;a de casos oscilan entre los 300 y los mil euros), el rectorado no tiene reparos en impulsar la promoci&oacute;n de titulares a catedr&aacute;ticos. Profesores que cuentan con un puesto fijo y bien remunerado hacen prevalecer de este modo sus demandas sobre las necesidades m&aacute;s acuciantes del cuerpo docente. Si el incremento de las tasas y la precariedad del profesorado son fen&oacute;menos extrapolables a todas las universidades del estado, no sucede lo mismo con los privilegios que detentan los dos colectivos se&ntilde;alados. En lugar de abogar por un modelo de gesti&oacute;n que contribuya a paliar estas flagrantes diferencias, la Complutense cuenta con el dudoso m&eacute;rito de haber perfeccionado las modalidades de explotaci&oacute;n laboral vigentes en el mundo acad&eacute;mico. As&iacute; lo demuestra el uso indebido, cuando no dudosamente legal, de figuras contractuales como las de profesor asociado o interino para emplear personal altamente cualificado limitando incluso hasta lo insignificante su cotizaci&oacute;n a la seguridad social.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que el futuro de la instituci&oacute;n pase necesariamente por esta generaci&oacute;n de profesores a la que, para contrarrestar la acusaci&oacute;n de endogamia adquirida por nuestra universidad, se han exigido criterios de evaluaci&oacute;n que desconocieron sus predecesores (publicaciones en revistas indexadas, participaci&oacute;n en proyectos de investigaci&oacute;n o evaluaci&oacute;n de la docencia); poco importa que ese profesorado no reclame una promoci&oacute;n autom&aacute;tica, sino solo la posibilidad de probar sus m&eacute;ritos en un concurso abierto; poco importa que no demande tampoco una plaza de funcionario, sino solo una figura contractual que le permita ejercer su labor con cierta dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos y facciones internas de la universidad terminan imponi&eacute;ndose hoy como lo hac&iacute;an d&eacute;cadas atr&aacute;s en su &eacute;poca m&aacute;s oscura. V&iacute;ctima de las inercias hereditarias, las corrientes de presi&oacute;n y las opacidades de su sistema organizativo, la Complutense no solo perpet&uacute;a, sino que agudiza un sistema manifiestamente injusto, donde los privilegios de unos pocos descansan sobre las privaciones de muchos. Si los segundos constituyen los cad&aacute;veres de un proceso al que las autoridades acad&eacute;micas se pliegan con pasmosa complicidad, en los primeros reconocemos las momias que preservan una forma anacr&oacute;nica y sin embargo a&uacute;n dolorosamente vigente de despotismo, mientras fingen ignorar que ya se ha puesto fecha de defunci&oacute;n a la instituci&oacute;n que todav&iacute;a les ampara.
    </p><p class="article-text">
        A nadie escapa que la universidad p&uacute;blica de nuestro pa&iacute;s requiere de una profunda reforma. Esa reforma no puede responder sin embargo a los intereses de una clase pol&iacute;tica pacata y mercenaria, menos a&uacute;n a los de grupos financieros que en buena parte intervienen ya en su gobierno desde los consejos sociales. Para contribuir de verdad tanto a su vocaci&oacute;n de servicio como a un modelo de desarrollo social, el cambio debe provenir fundamentalmente de la propia comunidad acad&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Es preciso por tanto que esa comunidad, y en concreto sus autoridades representativas, tomen conciencia de la responsabilidad hist&oacute;rica que recae sobre ellos en el momento presente y empiecen a legislar en consecuencia. No basta ya con escudarse en la imposici&oacute;n de un programa presupuestario o la amenaza de una hipot&eacute;tica intervenci&oacute;n en caso de su incumplimiento. La universidad debe aspirar a formar personas libres y generar conocimiento, a promover el desarrollo social y a incentivar la investigaci&oacute;n. Para ello necesita evitar por descontado la proliferaci&oacute;n en su seno de privilegios, injusticias y discriminaciones que alimenten el desarrollo de una casta acomodada. De lo contrario, no estaremos hablando ya de una instituci&oacute;n abierta a la participaci&oacute;n ciudadana y el progreso de la sociedad, sino de una entidad escler&oacute;tica y disfuncional condenada a un irreversible proceso de gangrena y amputaci&oacute;n: en definitiva, de una universidad muerta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto lo suscribe la Platafoma de Profesorado no Permanente de la UCM.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/olor-muerto-complutense_129_4490795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2014 19:49:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b960c240-754f-42e2-95b2-242a20d1f8f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="727423" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b960c240-754f-42e2-95b2-242a20d1f8f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="727423" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Olor a muerto en la Complutense]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b960c240-754f-42e2-95b2-242a20d1f8f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Universidad Complutense,Marea Verde]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
