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    <title><![CDATA[elDiario.es - Giorgos Kallis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/giorgos_kallis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Giorgos Kallis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Barcelona en decadencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/barcelona-decadencia_132_8514632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dab4ad8d-d75f-410b-9337-27de5b3fe8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Barcelona en decadencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decrecimiento significa eso, un nuevo modelo de prosperidad que ponga a las personas y al planeta en el centro, frente al ansia ciega de gastar más y más. Científicos y sabios, del Nobel en física Parisi al Papa, se han pronunciado a favor</p></div><p class="article-text">
        Si, Barcelona est&aacute; en decadencia. El F. C. Barcelona, quiero decir. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo que en 2010 realiz&oacute; algunas de las mejores actuaciones de la historia del f&uacute;tbol es hoy un fantasma de s&iacute; mismo. Tratando de obviar un amargo final, algunos continuamos al pie del ca&ntilde;&oacute;n domingo tras domingo. Pero como sugiere el origen griego de la palabra &ldquo;crisis&rdquo;, esta lealtad no debe empa&ntilde;ar el &ldquo;juicio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La historia del Bar&ccedil;a no ten&iacute;a por qu&eacute; haber sido as&iacute;. Su modelo, basado en sus socios, sin patrocinadores en las camisetas y con un poder desde abajo, arraigado en la juventud de La Mas&iacute;a, funcionaba de maravilla. Pero las victorias trajeron dinero, y el dinero busca m&aacute;s dinero. Cuando Neymar, con las manos vac&iacute;as, se march&oacute; al Par&iacute;s SG en 2017 por la exorbitante cifra de 222 millones de euros, el Bar&ccedil;a ten&iacute;a tanto dinero que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer con &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Los economistas tienen un t&eacute;rmino para lo que sobrevino: una &ldquo;maldici&oacute;n de crecimiento&rdquo;, nombre dado a las econom&iacute;as que encuentran una oportunidad repentina de dinero f&aacute;cil, distorsion&aacute;ndolas y corrompi&eacute;ndolas hasta acabar arruin&aacute;ndolas. Mientras dejaba atr&aacute;s sus logros futbol&iacute;sticos, el Bar&ccedil;a gast&oacute; dinero a raudales haciendo un mal fichaje tras otro, vendiendo camisetas y acumulando una deuda monumental que le ha llevado al borde del colapso financiero. 
    </p><p class="article-text">
        Barcelona, la ciudad, afortunadamente lo ha hecho mejor. Libre de la extravagancia del Club de F&uacute;tbol, la ciudad, que sigui&oacute; trabajando desde abajo, aprendi&oacute; a vivir dentro de sus l&iacute;mites. Por eso, mientras el club de f&uacute;tbol colapsaba con la llegada de la pandemia, la ciudad le hizo frente haciendo gala de una uni&oacute;n c&iacute;vica intachable, con una ciudadan&iacute;a apoyando pacientemente a sus m&eacute;dicos, enterrando a sus muertos, usando sin dramas las mascarillas y haciendo colas para vacunarse. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando recientemente visit&eacute; la Universidad de Berkeley, mis amigos urbanistas me preguntaron emocionados sobre el modelo de Barcelona: las 'supermanzanas' y los carriles bici, la econom&iacute;a social y cooperativa, los abonos de transporte gratuitos a cambio de desprenderse del coche. Es dif&iacute;cil apreciarlo desde dentro cuando se est&aacute; atrapado en la pol&iacute;tica cotidiana. Pero como griego con familia en California, d&eacute;jenme decirles algo: en Barcelona estamos bien. Realmente bien.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, queda mucho por hacer. Como sugiere, al menos seg&uacute;n mi lectura, un reciente informe del C&iacute;rculo de Econom&iacute;a, la ciudad tiene que reinventar un modelo de turismo m&aacute;s lento y de calidad, invertir en la vida, la salud y los cuidados, promover la ciencia y la innovaci&oacute;n social, mantener y atraer el talento y, fundamentalmente, impulsar las industrias verdes y la transici&oacute;n energ&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el informe se equivoca al criticar la idea de decrecimiento. Como se&ntilde;ala en su primer pagina el International New York Times, m&aacute;s de 11.000 cient&iacute;ficos firmaron <a href="https://academic.oup.com/bioscience/article/70/1/8/5610806" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una carta abierta</a> en la que ped&iacute;an la sustituci&oacute;n del &ldquo;crecimiento del PIB y la b&uacute;squeda de la riqueza&rdquo; por &ldquo;la sostenibilidad de los ecosistemas y la mejora del bienestar humano&rdquo;. Decrecimiento significa precisamente eso, un nuevo modelo de prosperidad que ponga a las personas y al planeta en el centro, frente al ansia ciega de gastar m&aacute;s y m&aacute;s. Cientificos y sabios, del recien Nobel en f&iacute;sica Giorgios Parisi, al Papa Francisco, se han pronunciado a favor del decrecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Toca decidir: &iquest;Neymares o La Mas&iacute;a? &iquest;Aeropuertos y Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno o salud y cuidados, ciencia y preparaci&oacute;n para el cambio clim&aacute;tico? &iquest;Gastar dinero simplemente porque se puede, o invertir cuidadosamente en las ra&iacute;ces para crear, desde abajo, un futuro sostenible? Yo s&eacute; de qu&eacute; lado estoy. 
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n al castellano de Luc&iacute;a Munoz Sueiro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giorgos Kallis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/barcelona-decadencia_132_8514632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Nov 2021 05:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Barcelona en decadencia?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La necesidad del decrecimiento en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/necesidad-decrecimiento-tiempos-pandemia_132_5964314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/349aa6fb-6b53-4255-8d60-a70695a7804d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La necesidad del decrecimiento en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El decrecimiento no es privación forzada, sino la aspiración de asegurar lo suficiente para que todos puedan vivir con dignidad y sin miedo</p></div><p class="article-text">
        La pandemia ha dejado al descubierto la fragilidad de los sistemas econ&oacute;micos existentes. Las naciones ricas tienen recursos m&aacute;s que suficientes para cubrir la salud p&uacute;blica y las necesidades b&aacute;sicas durante una crisis, y podr&iacute;an sobrellevar las consecuencias reasignando el trabajo y los recursos de los sectores no esenciales de la econom&iacute;a hacia aquellos esenciales. Sin embargo, por la forma en que los sistemas econ&oacute;micos actuales se organizan en torno a la circulaci&oacute;n continua, cualquier disminuci&oacute;n de la actividad del mercado amenaza con desencadenar un colapso sist&eacute;mico, provocando desempleo y empobrecimiento generalizados.
    </p><p class="article-text">
        No tiene por qu&eacute; ser as&iacute;. Para hacernos m&aacute;s resistentes a las crisis -pand&eacute;micas, clim&aacute;ticas, financieras o pol&iacute;ticas- <a href="https://www.resilience.org/stories/2020-03-24/is-the-economic-shut-down-what-degrowth-advocates-have-been-calling-for/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tenemos que construir sistemas capaces de reducir la producci&oacute;n</a> de manera que no se pierdan los medios de subsistencia ni la vida. En este sentido, abogamos por el decrecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Los medios conservadores como <a href="https://www.forbes.com/sites/wlf/2020/04/29/still-against-degrowth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Forbes</a>, <a href="https://www.ft.com/content/0b171892-8afd-11ea-9dcb-fe6871f4145a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Financial Times</a> o <a href="https://www.spectator.co.uk/article/the-coronavirus-crisis-reveals-the-misery-of-degrowth-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spectator</a>, y en Espa&ntilde;a <a href="https://www.vozpopuli.com/opinion/dilema-sanchez-cambio-socios-rescate_0_1354665598.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vozp&oacute;puli</a>, han estado declarando que la crisis del coronavirus deja ver &ldquo;la miseria del decrecimiento&rdquo;. Pero lo que est&aacute; sucediendo durante <a href="https://twitter.com/DegrowthMemes/status/1255783275987177473" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pandemia no es decrecimiento</a>. El decrecimiento es un proyecto por una vida enriquecedora y profunda, por el disfrute de los placeres simples, compartiendo y relacion&aacute;ndonos m&aacute;s, y trabajando menos, en sociedades m&aacute;s igualitarias. El objetivo del decrecimiento es desacelerar las cosas a prop&oacute;sito, con el fin de minimizar el da&ntilde;o a los humanos y a los sistemas terrestres y reducir la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual es terrible, no porque las emisiones de carbono est&eacute;n disminuyendo &#822; lo cual es bueno &#822; sino porque se pierden muchas vidas; es terrible no porque los PIB est&eacute;n cayendo &#822; ante lo cual somos indiferentes &#822; sino porque las din&aacute;micas que protegen las fuentes de ingresos cuando el crecimiento se tambalea son sumamente insuficientes e injustos.
    </p><p class="article-text">
        Quisi&eacute;ramos ver que las sociedades se vuelvan <a href="https://www.cusp.ac.uk/themes/aetw/managing-without-growth2e/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s lentas por dise&ntilde;o, no por un desastre</a>. Esta <a href="https://www.interfacejournal.net/wp-content/uploads/2020/05/Paulson-et-al.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pandemia es un desastre inducido por el crecimiento</a>, presagio de m&aacute;s por venir. Las fuerzas del crecimiento han acelerado los flujos globales de materiales y dinero, allanando el camino para la circulaci&oacute;n vertiginosa de los cuerpos y las enfermedades. Las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y los acuerdos sociales propuestos por el decrecimiento ofrecen formas de hacer que esas situaciones sean m&aacute;s vivibles y justas, de emerger mejor y m&aacute;s fuertes despu&eacute;s de la crisis, y de reorientar las pr&aacute;cticas y las pol&iacute;ticas hacia el cuidado y la solidaridad comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        El fin del crecimiento no implicar&aacute; necesariamente una transici&oacute;n suave. Puede que ocurra de forma no planificada, no deseada y ca&oacute;tica, en condiciones no elegidas por nosotros. Condiciones como las que estamos viviendo ahora. La historia a menudo evoluciona s&uacute;bitamente; los per&iacute;odos de aparente par&aacute;lisis pueden llegar a un punto de inflexi&oacute;n, cuando acontecimientos inesperados abren nuevas posibilidades y cierran otras violentamente. La pandemia de la COVID-19 es uno de esos acontecimientos. De repente, las cosas toman direcciones nuevas y radicales, y lo impensable se hace posible, para bien o para mal. Severas depresiones econ&oacute;micas fueron el pre&aacute;mbulo del 'New Deal' de Roosevelt y el Tercer Reich de Hitler. &iquest;Cu&aacute;les son hoy las posibilidades y los peligros?
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta pandemia, muchas autoridades cient&iacute;ficas, pol&iacute;ticas y morales est&aacute;n enviando el mensaje de que el cuidado de la salud y el bienestar de la gente debe estar por encima de los intereses econ&oacute;micos, y eso es excelente. El <a href="https://www.interfacejournal.net/wp-content/uploads/2020/05/Paulson-et-al.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resurgimiento de una &eacute;tica del cuidado</a>, que defendemos en nuestro nuevo libro &ldquo;<a href="https://politybooks.com/bookdetail/?isbn=9781509535620" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Case for Degrowth</a>&rdquo;, se ha hecho patente en la voluntad de las personas de quedarse en casa para proteger a sus mayores, as&iacute; como en el esp&iacute;ritu de deber y sacrificio entre los trabajadores de la salud y el cuidado. Por supuesto, otros se quedan en casa porque temen al virus y se preocupan por ellos mismos, o para evitar las multas de la polic&iacute;a. Y muchos trabajadores sanitarios van a trabajar porque deben ganarse la vida. Actuar colectivamente contra las crisis, las pandemias o el cambio clim&aacute;tico requiere esas combinaciones de sacrificio y solidaridad, inter&eacute;s propio y colectivo, medidas gubernamentales y participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Profundas desigualdades est&aacute;n entrando en juego de nuevas maneras. Los residentes de unos pa&iacute;ses est&aacute;n sufriendo dificultades diferentes, y a veces m&aacute;s graves, que las de otros, como ocurre con quienes se ven privados de sus derechos ciudadanos en las prisiones, los campos de trabajo de inmigrantes y los campamentos de refugiados. Dentro de cada pa&iacute;s, cada actor, seg&uacute;n su g&eacute;nero, raza, condici&oacute;n socioecon&oacute;mica y posici&oacute;n laboral, sufre diferentes vulnerabilidades frente a la enfermedad y a las ca&iacute;das econ&oacute;micas que la acompa&ntilde;an.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de los pa&iacute;ses de todo el mundo muestran que el coronavirus tiende a ser mucho <a href="https://www.livescience.com/why-covid-19-more-severe-men.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s grave y mortal en los hombres que en las mujeres</a>. El Centro para el Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades de los Estados Unidos indica que la incidencia de los casos y muertes entre las <a href="https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/need-extra-precautions/racial-ethnic-minorities.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minor&iacute;as raciales y &eacute;tnicas</a> es mucho m&aacute;s elevada. Las enfermeras, auxiliares de salud y personal de cuidado, profesiones en las que predominan las mujeres, son especialmente vulnerables a la infecci&oacute;n. Como lo son millones de hombres que trabajan en trabajos esenciales, incluyendo la limpieza, el transporte, la conducci&oacute;n de taxis y el empaquetado de carne. Estos trabajos, en su gran mayor&iacute;a realizados por hombres, ya estaban entre las ocupaciones m&aacute;s peligrosas antes del coronavirus. As&iacute; que mientras algunos se dan el lujo de refugiarse en casa, otros deben elegir entre el desempleo &#822; sin una red de apoyo adecuada &#822; y trabajar en actividades que los expongan al virus. Sin embargo, a menos que se proteja a poblaciones enteras, ni siquiera los m&aacute;s ricos est&aacute;n totalmente a salvo del contagio.
    </p><p class="article-text">
        En esta crisis, como en otras anteriores, <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/31/virus-neighbours-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gente se ha movilizado y autoorganizado</a> all&iacute; donde las empresas y los gobiernos han sido incapaces de cubrir sus necesidades: desde grupos de ayuda mutua que distribuyen alimentos y medicinas para los ancianos, pasando grupos de m&eacute;dicos, ingenieros y hackers que colaboran en la impresi&oacute;n 3D de componentes para respiradores, hasta estudiantes que cuidan a los hijos de m&eacute;dicos y enfermeras.
    </p><p class="article-text">
        La multiplicaci&oacute;n de los esfuerzos de ayuda mutua y solidaridad, que constituyen la base de las sociedades en proceso de decrecimiento que imaginamos, es todav&iacute;a m&aacute;s admirable dada la naturaleza contagiosa del virus. Una vez que la pandemia haya terminado, y comience el dif&iacute;cil camino de la reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica, este resurgimiento del dinamismo de la uni&oacute;n y el cuidado ser&aacute; vital.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque las iniciativas de individuos y redes de base son necesarias, no son suficientes para un cambio sostenido. Necesitamos que los gobiernos aseguren la asistencia sanitaria para todos, protejan el medio ambiente y proporcionen redes de protecci&oacute;n econ&oacute;mica. Las <a href="https://www.greeneuropeanjournal.eu/can-we-prosper-without-growth-10-policy-proposals/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas </a><a href="https://www.greeneuropeanjournal.eu/can-we-prosper-without-growth-10-policy-proposals/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicas de decrecimiento</a> que defendemos eran necesarias antes de la pandemia, y lo ser&aacute;n todav&iacute;a m&aacute;s durante y despu&eacute;s de ella: un 'New Deal' Verde, un programa de inversi&oacute;n p&uacute;blica, trabajo compartido, renta b&aacute;sica, servicios p&uacute;blicos universales y apoyo a las econom&iacute;as comunitarias. Tambi&eacute;n la reorganizaci&oacute;n de las finanzas p&uacute;blicas a trav&eacute;s de medidas que incluyen tasas sobre el carbono, topes a la riqueza y a los altos ingresos, e impuestos al uso de los recursos naturales y la contaminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que los debates sobre el decrecimiento tradicionalmente se han centrado en la desmovilizaci&oacute;n de aquellos componentes de las actuales econom&iacute;as que son intensivos en el uso de recursos y perjudiciales ecol&oacute;gicamente, las <a href="https://tribunemag.co.uk/2020/03/the-anti-wartime-economy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respuestas ante la pandemia</a> apuntan a la desmovilizaci&oacute;n de aquellos componentes no inmediatamente esenciales para sostener la vida. Coincidimos en enfrentar el reto fundamental de gestionar las econom&iacute;as pol&iacute;ticas sin crecimiento durante y despu&eacute;s de la pandemia: c&oacute;mo desmovilizar una parte de la econom&iacute;a a la vez que se asegura el suministro de bienes y servicios b&aacute;sicos, experimentando con formas de disfrute que requieran pocos recursos y encontrando significados colectivos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Propuestas radicales vienen siendo contempladas y aplicadas selectivamente a lo largo del espectro pol&iacute;tico, en vista de que proporcionan soluciones concretas en medio de la pandemia: las empresas y los gobiernos han reducido las horas de trabajo y han puesto en pr&aacute;ctica el trabajo compartido; se est&aacute;n debatiendo diferentes formas de renta b&aacute;sica; se han instituido medidas financieras para subvencionar a los trabajadores durante el per&iacute;odo de cuarentena y despu&eacute;s del cierre de las empresas; se ha lanzado una campa&ntilde;a internacional en favor de un <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf0jj-ce-kNUsvehynDaTcD46A6AGlVsdPS0SA6aDwxnSTvNA/viewform" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ingreso de cuidado</a>; los gobiernos han movilizado el aparato productivo para asegurar el abastecimiento y los servicios vitales; y se est&aacute;n considerando o imponiendo moratorias en el pago de alquileres, hipotecas y deudas. Cada vez se comprende mejor que un gigantesco gasto p&uacute;blico ser&aacute; necesario.
    </p><p class="article-text">
        El mundo cambiar&aacute; despu&eacute;s de la pandemia, y habr&aacute; disputas sobre qu&eacute; caminos tomar. La gente tendr&aacute; que luchar por dirigir el cambio hacia sociedades m&aacute;s equitativas y resistentes que tengan un menor impacto sobre los humanos y los ambientes naturales. Actores poderosos tratar&aacute;n de reconstituir las estructuras y din&aacute;micas del statu quo, y de trasladar los costos a aquellos con menos poder. Se requiere de organizaci&oacute;n y una confluencia de alianzas y circunstancias para asegurar que no sean el medio ambiente y los trabajadores los que paguen la factura, sino aquellos que m&aacute;s se beneficiaron del crecimiento que precedi&oacute; a este desastre.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://vocabulary.degrowth.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El decrecimiento no es privaci&oacute;n forzada</a>, sino la aspiraci&oacute;n de asegurar lo suficiente para que todos puedan vivir con dignidad y sin miedo; de experimentar la amistad, el amor y la salud; de poder dar y recibir cuidados; de disfrutar del ocio y de la naturaleza, y de legitimar una vida que es tambi&eacute;n una experiencia de interdependencia y vulnerabilidad. Este objetivo no se alcanzar&aacute; subvencionando a las empresas de combustibles f&oacute;siles, las l&iacute;neas a&eacute;reas, los cruceros, los hoteles y las megaempresas tur&iacute;sticas. En su lugar, los Estados deben financiar Nuevos Acuerdos Verdes y reconstruir sus infraestructuras de salud y cuidado, creando puestos de trabajo a trav&eacute;s de una transici&oacute;n justa hacia econom&iacute;as menos da&ntilde;inas para el medio ambiente. A medida que caen los precios del petr&oacute;leo, los combustibles f&oacute;siles deben ser fuertemente gravados, recaudando fondos para apoyar las inversiones medioambientales y sociales, y proporcionar exenciones fiscales y dividendos a los trabajadores. En lugar de utilizar el dinero p&uacute;blico para rescatar empresas y bancos, instamos a que se establezca una <a href="https://comune-info.net/reddito-di-cura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renta b&aacute;sica de cuidado</a> que ayude a las personas y las comunidades a reconstruir sus vidas y sus medios de subsistencia. Estas cuestiones fundamentales relacionadas con las estrategias de transformaci&oacute;n socio-ecol&oacute;gica ser&aacute;n el centro de la <a href="https://www.degrowthvienna2020.org/en/landing-page/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conferencia internacional sobre el decrecimiento en Viena</a>, que tendr&aacute; lugar como evento en l&iacute;nea a finales de mayo de 2020. Un buen punto de partida son los principios para la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a y las bases para crear una sociedad justa que figuran en la carta abierta &ldquo;<a href="https://ctxt.es/es/20200501/Firmas/32223/carta-abierta-decrecimiento-futuro-coronavirus.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decrecimiento: Nuevas ra&iacute;ces para la econom&iacute;a</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se puede decir que esta crisis abre m&aacute;s peligros que posibilidades. Nos preocupa la pol&iacute;tica del miedo que engendra la pandemia del coronavirus, la intensificaci&oacute;n de la vigilancia y el control de los movimientos de las personas, la xenofobia y la culpabilizaci&oacute;n del otro. Una vez adoptadas medidas como los toques de queda, cuarentenas, leyes por decreto, controles fronterizos o aplazamientos de elecciones, estos pueden pasar f&aacute;cilmente a formar parte permanente del arsenal pol&iacute;tico, abriendo horizontes dist&oacute;picos.
    </p><p class="article-text">
        Para contrarrestar estos riesgos, el decrecimiento nos motiva y nos gu&iacute;a a refundar las sociedades sobre la base de la ayuda y el cuidado mutuos, reorientando los objetivos colectivos lejos del crecimiento econ&oacute;mico y hacia el bienestar y la equidad. No se trata s&oacute;lo de aspiraciones elevadas; en nuestro pr&oacute;ximo libro <a href="https://politybooks.com/bookdetail/?isbn=9781509535620" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Case for Degrowth</a> identificamos pr&aacute;cticas cotidianas y pol&iacute;ticas concretas para empezar a construir el mundo que queremos hoy, junto con estrategias pol&iacute;ticas para sustentar la sinergia entre estos esfuerzos en la construcci&oacute;n de sociedades equitativas y de bajo impacto. Este libro no se parece a ning&uacute;n otro sobre el decrecimiento, ya que es el primero en tratar de abordar la dif&iacute;cil cuesti&oacute;n del &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; en la actual coyuntura pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la pandemia, tuvimos que trabajar duro para convencer a la gente de la necesidad del decrecimiento. Nuestro trabajo puede ser algo m&aacute;s f&aacute;cil ahora en medio de evidencias tan palpables de que el sistema actual se est&aacute; derrumbando por su propio peso. A medida que nos embarcamos en la segunda gran crisis econ&oacute;mica mundial en poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, quiz&aacute;s algunos de nosotros estaremos m&aacute;s dispuestos a cuestionar la l&oacute;gica de producir y consumir m&aacute;s y m&aacute;s, simplemente para mantener el sistema en funcionamiento. Ha llegado el momento de volver a centrarnos en lo que realmente importa: no el PIB, sino en la salud y el bienestar de nuestra gente y nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        En una palabra, el decrecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Traducido del ingles por Gonzalo Pradilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giorgos Kallis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/necesidad-decrecimiento-tiempos-pandemia_132_5964314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2020 21:25:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La necesidad del decrecimiento en tiempos de pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es el crecimiento un imperativo del capitalismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/capitalismo-crecimiento-marxismo_132_4234683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El capitalismo sin crecimiento puede ser muy perverso pero no hay ninguna ley intrínseca que establezca que este sistema no pueda sobrevivir en un estado de recesión o estancamiento.</p></div><p class="article-text">
        John Bellamy Foster ha publicado recientemente un excelente ensayo con el t&iacute;tulo &ldquo;Marxismo y Ecolog&iacute;a: Fuentes comunes de una Gran Transici&oacute;n&rdquo;. Foster&nbsp; aboga por un (eco) socialismo del estado estacionario. Sostiene&nbsp; que &ldquo;un sistema de satisfacci&oacute;n de las necesidades colectivas basado en el principio de la suficiencia es obviamente imposible desde cualquier faceta, bajo el r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n del capital&rdquo;. Y contin&uacute;a: &ldquo;el capitalismo como sistema est&aacute; intr&iacute;nsecamente orientado hacia la m&aacute;xima acumulaci&oacute;n posible y hacia el m&aacute;ximo flujo de materia y energ&iacute;a&rdquo;. &ldquo;El crecimiento econ&oacute;mico (en un sentido m&aacute;s abstracto) o la acumulaci&oacute;n de capital (de forma m&aacute;s concreta) ... no pueden&nbsp; existir sin resquebrajar el sistema Tierra&rdquo;. &ldquo;La sociedad, particularmente en los pa&iacute;ses ricos, debe avanzar hacia una econom&iacute;a del estado estacionario, que requiere un cambio hacia una econom&iacute;a sin formaci&oacute;n neta de capital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En principio, estoy de acuerdo. Intuitivamente, y dada nuestra experiencia sobre el capitalismo, esta visi&oacute;n&nbsp; tiene mucho sentido. El crecimiento econ&oacute;mico apareci&oacute; con el capitalismo, y se correlaciona con el crecimiento del uso de materiales y de energ&iacute;a en una proporci&oacute;n casi del 1:1. Pero perm&iacute;tanme ser un poco m&aacute;s escol&aacute;stico con la intenci&oacute;n de promover&nbsp; y fortalecer (m&aacute;s que&nbsp; de socavar) el argumento de Foster.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, creo que tenemos que distinguir entre los diferentes conceptos que Foster introduce.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Primero, crecimiento del flujo de recursos, es decir, crecimiento del uso de energ&iacute;a y materiales.</li>
                                    <li>Segundo, crecimiento econ&oacute;mico, o sea, crecimiento del PIB (o de alg&uacute;n otro &iacute;ndice representativo del tama&ntilde;o de la actividad productiva).</li>
                                    <li>Tercero, acumulaci&oacute;n del capital. Desde una perspectiva marxista, podemos definir el capital como dinero en busca de m&aacute;s dinero a trav&eacute;s de la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as - circuito D-M-D' (dinero invertido en mercanc&iacute;as para ganar m&aacute;s dinero) y la acumulaci&oacute;n de capital como el proceso de reinversi&oacute;n de la plusval&iacute;a en posteriores ciclos de valorizaci&oacute;n del capital.</li>
                                    <li>Cuarto, el &ldquo;capitalismo&rdquo;. Siguiendo el enfoque marxista de Foster (distinto del institucionalista, m&aacute;s centrado&nbsp; en la propiedad privada, el trabajo asalariado y las entidades de cr&eacute;dito) se definir&iacute;a como un sistema en el que el circuito&nbsp; D-M-D 'es omnipresente y <em>dominante</em> (&ldquo;el r&eacute;gimen de&nbsp; acumulaci&oacute;n de capital&rdquo; de Foster).</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ahora bien, la vaguedad en evaluar el grado de &ldquo;dominaci&oacute;n&rdquo;, obviamente plantea&nbsp; la dif&iacute;cil cuesti&oacute;n de si hay sistemas capitalistas que son menos capitalistas o m&aacute;s socialistas que otros (en Cuba, por ejemplo, ciertas partes de la econom&iacute;a permiten circuitos D-M-D', pero eso no significa que haya un &lsquo;r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n de capital&rsquo;). Esta es probablemente la raz&oacute;n por la que Marx evit&oacute; hablar de &ldquo;capitalismo&rdquo;. Pero sin, al menos, alguna referencia, no podemos evaluar la tesis de Foster de que existe un imperativo de crecimiento dentro del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Foster afirma que el capitalismo est&aacute; intr&iacute;nsecamente orientado hacia el crecimiento del flujo de recursos o, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, que: a) el crecimiento econ&oacute;mico est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligado al crecimiento del flujo de recursos, y b) el capitalismo est&aacute; intr&iacute;nsecamente orientado al crecimiento econ&oacute;mico. Veamos cada uno de estos apartados:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Crecimiento econ&oacute;mico y crecimiento del flujo de recursos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy de acuerdo en que el crecimiento econ&oacute;mico va ligado al crecimiento de flujos de recursos y energ&iacute;a y que no existen ejemplos de desacoplamiento absoluto bajo el capitalismo. Esto se debe a que la producci&oacute;n, junto con el trabajo humano, utiliza materiales y energ&iacute;a. Los llamados &ldquo;aumentos de productividad&rdquo; implican&nbsp; la sustituci&oacute;n de trabajo humano por combustibles f&oacute;siles (piensen en los tractores).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la mayor&iacute;a de economistas ambientales contestar&iacute;a con el argumento de que es posible (aunque no se haya conseguido todav&iacute;a) crecer de forma sostenible y a la vez&nbsp; reducir el uso de materiales y de energ&iacute;a mediante el aumento de&nbsp; la eficiencia,&nbsp; sustituyendo energ&iacute;as&nbsp; f&oacute;siles por&nbsp; renovables&nbsp; y con un cambio estructural desde&nbsp; la producci&oacute;n primaria hacia los servicios de alto valor a&ntilde;adido, con lo que se podr&iacute;a producir m&aacute;s valor sin un aumento equivalente del flujo (pi&eacute;nsese en un restaurante con una estrella Michelin, o en una compa&ntilde;&iacute;a online).
    </p><p class="article-text">
        Yo responder&iacute;a a este argumento economista que las ganancias en eficiencia sufren un &ldquo;efecto rebote&rdquo; (la &ldquo;paradoja de Jevons&rdquo;), ya que las ganancias de productividad se invierten en un mayor crecimiento; que los servicios incorporan un mont&oacute;n de energ&iacute;a y materiales, a menudo no contabilizados, que se importan desde otras partes del mundo; y que esta sustituci&oacute;n, mientras sea plausible, no supone un&nbsp; crecimiento econ&oacute;mico, ya que las fuentes renovables (o la energ&iacute;a nuclear) proporcionan mucha menos &ldquo;energ&iacute;a neta&rdquo; (energ&iacute;a producida menos energ&iacute;a&nbsp; utilizada para su producci&oacute;n) que los combustibles f&oacute;siles y, por tanto, la productividad y el crecimiento se reducir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero: primero, mis argumentos son emp&iacute;ricos. No puedo establecer una &ldquo;ley&rdquo; intr&iacute;nseca basada en la teor&iacute;a econ&oacute;mica, que demuestre de forma l&oacute;gica&nbsp; que el crecimiento y el flujo de recursos siempre estar&aacute;n vinculados. Ahora bien, Foster propone 'una ley general y absoluta de la degradaci&oacute;n del medio ambiente bajo el capitalismo' aplicable&nbsp; en cualquier lugar. Esto significa b&aacute;sicamente que los capitalistas, impulsados por la competencia,&nbsp; buscar&aacute;n explotar el medio ambiente de la forma m&aacute;s barata posible, y por lo tanto lo degradar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;ngase&nbsp; en cuenta que&nbsp; las &ldquo;leyes marxistas&rdquo;, tales como la tendencia del capital a explotar la mano de obra hasta su nivel de subsistencia, se entienden mejor como tendencias estructurales, en condiciones constantes de &ldquo;los dem&aacute;s factores&rdquo;, m&aacute;s que como&nbsp; resultados inevitables (a&ntilde;adir que el resto de&nbsp; factores no son&nbsp; constantes&nbsp; desde&nbsp; el momento en&nbsp; que la clase&nbsp; trabajadora&nbsp; puede organizarse y reclamar mejores condiciones y que un aumento de&nbsp; la productividad puede reducir los costos de reproducir la clase obrera, o permite repartir parte de las ganancias al trabajador, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si las renovables se vuelven m&aacute;s baratas que los combustibles f&oacute;siles o si los servicios m&aacute;s ligeros en materiales terminan siendo m&aacute;s&nbsp; rentables que las actividades intensivas en recursos, te&oacute;ricamente podr&iacute;a ocurrir que el capitalismo llegase a&nbsp; descarbonizarse / desmaterializarse. Creo que es poco probable que esto ocurra, pero todav&iacute;a no creo que tengamos una ley que lo pruebe.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, mis argumentos no son espec&iacute;ficos del capitalismo. Se aplican a cualquier sistema alternativo concebible; el &ldquo;crecimiento verde&rdquo; es poco probable, ya sea bajo el capitalismo o el socialismo por los razones que ya expliqu&eacute; (la paradoja de Jevons, los l&iacute;mites de sustituci&oacute;n y la baja energ&iacute;a neta de fuentes alternativas de energ&iacute;a). El desacoplamiento absoluto entre la econom&iacute;a y el crecimiento del flujo de recursos no se ha observado ni en&nbsp; las sociedades capitalistas ni en ninguna de las variedades existentes en los pa&iacute;ses socialistas. Claro, que podemos imaginar un sistema socialista diferente de los existentes, que no tuviese que perseguir el aumento de PIB y que &nbsp;pudiese redefinir lo que se entiende como bienestar, incluso lo que se entiende como &lsquo;actividad economica&rsquo;, pero lo que no podr&iacute;a hacer es, solo por cambiar el nombre, que la actividad econ&oacute;mica y los flujos de materiales y energ&iacute;a pudieran continuar creciendo. Una sociedad ecosocialista tendr&aacute; que ser una &lsquo;sociedad de abundancia frugal&rsquo;, como la llam&oacute; Serge Latouche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El imperativo del crecimiento&rdquo; del capitalismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El segundo argumento de Foster es que el capitalismo est&aacute; intr&iacute;nsecamente orientado al crecimiento econ&oacute;mico. Esto depende de lo que entendamos por &ldquo;orientado&rdquo; e &ldquo;intr&iacute;nseco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si definimos el capitalismo como acumulaci&oacute;n de capital y la acumulaci&oacute;n de capital como crecimiento, entonces, por supuesto, el capitalismo est&aacute; intr&iacute;nsecamente orientado hacia el crecimiento econ&oacute;mico. Pero esto ser&iacute;a una perogrullada sem&aacute;ntica&nbsp; que se dar&iacute;a de bruces ante la evidencia del registro hist&oacute;rico de las tasas variables de crecimiento en las econom&iacute;as capitalistas (a menos que concedamos al capitalismo una supremac&iacute;a econ&oacute;mica que no merece, con el argumento de que est&aacute; destinado a crecer siempre a&nbsp; largo plazo, salvo en los ciclos y las crisis peri&oacute;dicas).
    </p><p class="article-text">
        Como Piketty nos ha recordado con citas de Austen y Balzac, el capital, en los siglos XVIII y XIX, gozaba de altas tasas de retorno al capital (5%) mientras que las econom&iacute;as&nbsp; estaban&nbsp; estancadas. Grecia ha perdido un tercio de su econom&iacute;a, pero al mismo tiempo se han conseguido enormes ganancias. El capitalismo no est&aacute; funcionando bien en t&eacute;rminos de acumulaci&oacute;n agregada, pero los cambios institucionales bajo los dictados de la Troika ampl&iacute;an el reino del&nbsp; D-M-D.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede continuar la acumulaci&oacute;n del capital sin crecimiento? En primer lugar, sabemos que el volumen del capital no solo&nbsp; aumenta por&nbsp; la producci&oacute;n de plusval&iacute;as, sino tambi&eacute;n por la desposesi&oacute;n&nbsp; y la redistribuci&oacute;n desde el&nbsp; trabajo hacia el capital (austeridad, etc). As&iacute;, el capital puede crecer sin haber crecimiento econ&oacute;mico, al menos hasta llegar el l&iacute;mite en que el trabajo cubra &uacute;nicamente las necesidades b&aacute;sicas de subsistencia, punto muy alejado de aquel en que se encuentran las econom&iacute;as m&aacute;s desarrolladas.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, incluso si la acumulaci&oacute;n agregada de capital&nbsp; est&aacute; funcionando mal&nbsp; y disminuye, una parte de los capitalistas van a seguir invirtiendo dinero y ganando m&aacute;s dinero (beneficios). Aunque algunos de ellos ver&aacute;n reducidos sus beneficios, otros podr&aacute;n aumentarlos. Los capitales individuales, impulsados por la competencia, tratan siempre de obtener beneficios como nos dice Marx; pero esto no significa que siempre lo logren. Es perfectamente plausible que en una econom&iacute;a estancada o en recesi&oacute;n, existan muchos capitales individuales que contin&uacute;en haciendo sus beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; sucediendo en Grecia es una mezcla de estas dos cosas. La acumulaci&oacute;n de capital contin&uacute;a en crecimiento negativo. La austeridad y las privatizaciones redistribuyen el valor a favor del capital y, mientras que los oligarcas y algunos capitalistas que han logrado sobrevivir aumentan sus beneficios, muchos otros han visto c&oacute;mo sus beneficios se han reducido o bien han quebrado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando afirmo que un capitalismo sin crecimiento o en declive es plausible, no estoy lavando la cara ideol&oacute;gicamente al capitalismo ni tampoco estoy diciendo que un decrecimiento sostenible sea compatible con el capitalismo. Mi punto de vista es que no hay ninguna ley 'intr&iacute;nseca' que demuestre que el capitalismo o bien genera crecimiento o bien colapsa si no lo consigue. Un capitalismo sin crecimiento es posible, y es un capitalismo de rostro cruel y, de hecho, es c&oacute;mo ha sido en muchos per&iacute;odos y lugares: quiebras, desempleo, reducci&oacute;n de los niveles de vida, bienes comunes privatizados, desahucios y desigualdad creciente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta cu&aacute;ndo una econom&iacute;a capitalista puede soportar una 'Gran Depresi&oacute;n' al estilo griego antes de que colapse y se convierta en alguna otra cosa mejor o peor? Probablemente una situaci&oacute;n de depresi&oacute;n no puede prolongarse&nbsp; indefinidamente, pero no hay ninguna &ldquo;ley&rdquo; econ&oacute;mica que sugiera que el capitalismo va a llegar a su fin de forma natural, independientemente del impacto que puedan tener las luchas en favor de su transformaci&oacute;n. El reconocimiento de una &ldquo;ley&rdquo; por s&iacute; sola, no nos dice mucho sobre la direcci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas de esta transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, no hay ning&uacute;n imperativo del crecimiento bajo del capitalismo en abstracto, sino s&oacute;lo en un sentido muy concreto: sin crecimiento el capitalismo se vuelve inestable pol&iacute;tica y socialmente. El crecimiento desactiva los conflictos distributivos y hace m&aacute;s f&aacute;cil la vida de los capitalistas. Es por esta raz&oacute;n&nbsp; que es dif&iacute;cil imaginar naciones donde los poderosos intereses capitalistas reinen aceptando voluntariamente el decrecimiento o un estado estacionario. El crecimiento como objetivo es un imperativo del capitalismo, pero no su realizaci&oacute;n. Pero a medida que el crecimiento se vuelva m&aacute;s y m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir y el estancamiento se convierta en la nueva norma, se hace m&aacute;s veros&iacute;mil la aparici&oacute;n de un contra-movimiento, la &ldquo;revoluci&oacute;n social y ecol&oacute;gica por el&hellip;. proletariado ambiental&rdquo; que Foster propugna.
    </p><p class="article-text">
        Traduccion del Ingl&eacute;s: Neus Casajuana
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giorgos Kallis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/capitalismo-crecimiento-marxismo_132_4234683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2016 19:42:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Es el crecimiento un imperativo del capitalismo?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un ecologismo nuclear?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ecologia-energia-nuclear-ecomodernizacion_132_2650519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Como ecologistas, no queremos producir nucleares o Frankesteins modificados genéticamente.</p><p class="subtitle">Contrariamente a la 'ecomodernización' de un ecologismo pro-nuclear, debemos reafirmar la incompatibilidad fundamental entre ecología y la ideología dominante de la modernidad.</p></div><p class="article-text">
        El manifiesto para la ecomodernizaci&oacute;n redactado por el think-tank &ldquo;post-ecologista&rdquo; del Instituto Breakthrough, ha tenido sus d&iacute;as de fama en EEUU, publicitada en las p&aacute;ginas del New York Times, y no es dif&iacute;cil entender el porqu&eacute;. &Epsilon;l mensaje &ldquo;optimista&rdquo; del manifiesto, que apela ciertamente a los que est&aacute;n en el poder, es que &ldquo;si queremos salvar el planeta, tendremos que decir adi&oacute;s a la naturaleza&rdquo;. A pesar de que el manifiesto no ha captado la atenci&oacute;n en Espa&ntilde;a, en latinoam&eacute;rica, algunos comentaristas se han subido a bordo de este nuevo &ldquo;ecopragmatismo&rdquo; con entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        El manifiesto comienza con premisas familiares para los que somos ecologistas pol&iacute;ticos. La Tierra se ha convertido en un planeta humano. La naturaleza salvaje, en tierras remotas, ya no existe. Somos parte de la naturaleza y constantemente la transformamos. Qu&eacute; tipo de paisajes producimos, cu&aacute;les conservamos y cu&aacute;les no, son cuestiones sociales y pol&iacute;ticas. &iexcl;No podr&iacute;amos estar m&aacute;s de acuerdo! Y sin embargo, la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos ecologistas, incluso los m&aacute;s &ldquo;modernizadores&rdquo; de entre ellos, se sentir&iacute;an inc&oacute;modos (o eso espero) con la agenda resultante de la ecomodernizaci&oacute;n: energ&iacute;a nuclear, agricultura gen&eacute;ticamente modificada y geoingenier&iacute;a contra el cambio clim&aacute;tico. Y todo ello en el nombre de, bueno, preservar la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a este punto, a un ecologismo pro-nuclear?
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por&nbsp;fijar&nbsp;la atenci&oacute;n en los or&iacute;genes filos&oacute;ficos de este &ldquo;monstruo&rdquo;. Las premisas filos&oacute;ficas del manifiesto pueden ser parcialmente atribuidas a la obra de Bruno Latour, <a href="http://thebreakthrough.org/people/profile/bruno-latour" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un partidario del &ldquo;post-ecologismo&rdquo; y del Instituto Breakthrough</a>. Para Latour, no hay, y no deber&iacute;a haber, ninguna separaci&oacute;n entre los humanos y la naturaleza. Latour argumenta que nunca hemos sido realmente modernos, en la medida en que la modernidad existente ha tratado de liberar a los humanos de la naturaleza e ignorar sus efectos sobre ella. Para llegar a ser verdaderamente modernos, tenemos que asumir la responsabilidad final de nuestras transformaciones de la naturaleza, de nuestros productos y de sus efectos: <a href="http://thebreakthrough.org/index.php/journal/past-issues/issue-2/love-your-monsters" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debemos controlar nuestros &ldquo;Frankenstein&rdquo; tecnol&oacute;gicos, dice Latour, en lugar de rechazar su producci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Slavoj Zizek, con el argumento provocador de que &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=DIGeDAZ6-q4&amp;spfreload=10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la naturaleza ya no existe</a>&rdquo;, se&ntilde;ala, con un tono similar: &ldquo;estamos dentro de la tecnolog&iacute;a ... y debemos permanecer firmemente dentro de ella&rdquo;. Para Zizek, como Latour, no hay vuelta atr&aacute;s, no es posible&nbsp;una relaci&oacute;n no alienada con la naturaleza; m&aacute;s bien deber&iacute;amos duplicar nuestros esfuerzos y llegar, por fin, a controlar nuestra alienaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, el comunismo de Zizek es un mundo aparte del capitalismo verde estatal de los &nbsp;post-ecologistas, pero en lo que se refiere a nuestra relaci&oacute;n metab&oacute;lica con el mundo no humano, el resultado es el mismo, independientemente de si el control de los medios de producci&oacute;n de este metabolismo ha de ser privado, estatal o comunitario.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que estamos llegando a un punto filos&oacute;fico muerto si afirmamos que &ldquo;no hay nada que no sea natural en la energ&iacute;a nuclear&rdquo; (parafraseando la sentencia de David Harvey sobre la ciudad de Nueva York), ya que un reactor, como una ciudad, son productos nuestros, de los seres de la naturaleza que tambi&eacute;n somos, metabolizando-la. Pero esta posici&oacute;n corre el riesgo de reproducir la l&oacute;gica del r&eacute;gimen sovi&eacute;tico, donde los problemas ambientales no exist&iacute;an, en la medida en que lo que se produc&iacute;a era hecho por el pueblo y para el pueblo. La cuesti&oacute;n clave entonces es la siguiente:&iquest;que entendemos&nbsp; nosotros los ecologistas por &ldquo;ecologismo&rdquo;, si no significa salvar una naturaleza salvaje y estable, si aceptamos que ya no existe ni nunca existi&oacute; verdaderamente?
    </p><p class="article-text">
        Una aceptaci&oacute;n del t&eacute;rmino 'eco' es necesaria, incluso en los eco-modernizadores; sin ella, su manifiesto se convierte en una pura llamada a la modernizaci&oacute;n y una defensa de la energ&iacute;a nuclear. Por eso los redactores del manifiesto justifican la necesidad de la energ&iacute;a nuclear para proteger la naturaleza. El manifiesto argumenta que un uso m&aacute;s intenso y centralizado de la energia va a liberar espacio y recursos para la conservaci&oacute;n de la naturaleza salvaje. No me quiero centrar aqu&iacute; en la insensatez econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica de la energ&iacute;a nuclear &ldquo;limpia&rdquo;. Este argumento no es, de hecho, simplemente err&oacute;neo (no quiero ni imaginar c&oacute;mo seria el mundo entero impulsado por la energ&iacute;a nuclear o el impacto que tendr&iacute;a ), sino que es inconsistente, en t&eacute;rminos filos&oacute;ficos, con la premisa general del manifiesto, seg&uacute;n la cual, no existe una naturaleza independiente de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Contrariamente a Latour, el manifiesto sigue tratando a la naturaleza como un medio para conseguir un fin (en este caso el uso m&aacute;s intensivo de &lsquo;esta&rsquo; naturaleza de uranio, para salvar a &lsquo;aquella otra&rsquo; naturaleza salvaje). Y asume que, de alguna forma m&aacute;gica, la extracci&oacute;n de recursos y las transformaciones que llevamos a cabo &ldquo;aqu&iacute;&rdquo; no afectar&aacute;n a la naturaleza &ldquo;all&iacute;&rdquo;. En efecto, el manifiesto es lo que Latour critica como el modernismo 1.0; es decir, un modernismo todav&iacute;a basado en la idea de separarnos y liberarnos del mundo no humano.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, el propio trabajo de Latour puede venir a nuestro rescate de los eco-modernizadores. Despu&eacute;s de todo, &eacute;l es el &nbsp;que escribi&oacute;: &ldquo;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">modernizar o ecologizar: esa es la cuesti&oacute;n</a>&rdquo;. En efecto, <a href="http://thebreakthrough.org/index.php/journal/past-issues/issue-2/love-your-monsters" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a diferencia de los eco-modernizadores</a>, Latour sostiene que
    </p><p class="article-text">
        <em>El reto exige de nosotros, m&aacute;s de lo que supone abrazar simplemente la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n. Se requiere el cambio de la noci&oacute;n modernista de la modernidad de lo que he llamado un &ldquo;composicionista&rdquo; [nota: aquello que siendo&nbsp;joven &eacute;l llamaba &ldquo;ecologista&rdquo;] que ve el proceso del desarrollo humano, no como una liberaci&oacute;n de la naturaleza o como una ca&iacute;da de la Ed&eacute;n, sino m&aacute;s bien como un proceso de estar cada vez m&aacute;s unidos a, e &iacute;ntimamente, con una panoplia de naturalezas no humanas.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; el error (me atrevo a decir, con la certeza de que nunca me van a leer) de Latour o Zizek. Reconocer nuestra alienaci&oacute;n de la naturaleza, y el poder de contribuir a la producci&oacute;n de nuevas socionaturalezas, no conduce l&oacute;gicamente a la conclusi&oacute;n de que m&aacute;s &ldquo;control&rdquo; o mayor, y una m&aacute;s centralizada tecnolog&iacute;a es aquello por lo que deber&iacute;amos apostar.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&uacute;ltiples formas en las que podemos estar &ldquo;cada vez m&aacute;s unidos a ... naturalezas no humanas&rdquo;, como pide Latour. Y hay varias maneras (tecnolog&iacute;as) y socionaturalezas asociadas que podemos producir. Nuestras opciones van desde bicicletas hasta naves espaciales y desde molinos de viento de bricolaje hasta plantas nucleares. No hay nada que sugiera que nos conectamos m&aacute;s a un r&iacute;o conden&aacute;ndolo y us&aacute;ndolo para producir electricidad que paseando por sus orillas o hablando con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significado tiene entonces ser &lsquo;ecologista&rsquo; sino es el de proteger una naturaleza salvaje?
    </p><p class="article-text">
        El movimiento ecologista ha versado siempre sobre un tipo diferente de conexi&oacute;n, tanto entre los seres humanos como entre humanos y no humanos. Ha defendido una &nbsp;escala menor y unas conexiones m&aacute;s directas, que Ivan Illich llamaba &ldquo;relaciones de convivencia&rdquo;: tecnolog&iacute;as que pueden ser controladas por sus usuarios y no por otros en su nombre. El movimiento ecologista ha estado siempre en contra de la energ&iacute;a nuclear, no s&oacute;lo debido a sus riesgos y a sus efectos ambientales indiscutibles y terribles, sino porque no encajaba con su visi&oacute;n de la vida buena y justa.
    </p><p class="article-text">
        Contrariamente a Zizek, la hip&oacute;tesis ecologista (y decrecentista) es que, como Illich dijo, &ldquo;el socialismo vendr&aacute; en bicicleta&rdquo;: los sistemas tecnol&oacute;gicos a gran escala crean una sociedad dividida en expertos y usuarios. S&oacute;lo hay un peque&ntilde;o paso para que los primeros se conviertan en los bur&oacute;cratas o los jefes que controlen y se apropien del super&aacute;vit del sistema. Una sociedad impulsada por la energ&iacute;a nuclear no puede ser una sociedad de iguales o una sociedad de ayuda mutua.
    </p><p class="article-text">
        Las demandas de los ecologistas en pro de los l&iacute;mites del crecimiento se han entendido err&oacute;neamente como una llamada en favor de una convivencia arm&oacute;nica con la naturaleza, un dejar a la &ldquo;naturaleza&rdquo; por si sola (no niego que muchos ecologistas aboguen por los l&iacute;mites desde esta base, pero creo que est&aacute;n equivocados). Por el contrario, como hemos argumentado en nuestro libro sobre decrecimiento (vocabulary.degrowth.org), las bases en favor de los l&iacute;mites deben ser diferentes: plenamente conscientes de nuestra capacidad para continuar persiguiendo lo que se puede perseguir, la elecci&oacute;n es 'no hacerlo'. Como sostiene el filosofo Griego, Cornelius Castoriadis &ldquo;la ecolog&iacute;a no es 'amor a la naturaleza': es la necesidad de la autolimitaci&oacute;n (que es la verdadera libertad) de los seres humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como ecologistas, no queremos producir nucleares o Frankesteins modificados gen&eacute;ticamente. Este 'no a' es una elecci&oacute;n afirmativa para el mundo que queremos producir, un mundo en el que viviremos una vida digna, m&aacute;s simple y en com&uacute;n. Un mundo de conexi&oacute;n en lugar de desconexi&oacute;n, de acercamiento el lugar de distanciamiento, de acoplamiento en lugar de desacoplamiento. Un mundo en el que controlemos a los controladores. Esta s&iacute; que es una visi&oacute;n ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n y edici&oacute;n de Neus Casajuana Filella</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giorgos Kallis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ecologia-energia-nuclear-ecomodernizacion_132_2650519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2015 19:45:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Un ecologismo nuclear?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un nuevo sentido común decrecentista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-limites-fin-del-capitalismo_132_4485143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El crecimiento continuo está trayendo el caos ambiental, utiliza materiales y recursos que están destruyendo los ecosistemas y las comunidades humanas, y es intrínsecamente contrario a la democracia real y descentralizada</p><p class="subtitle">El crecimiento se ha vuelto anti-económico y destructivo. Sin embargo, se continuará persiguiendo siempre y cuando las élites que se benefician de él puedan trasladar sus costes al resto de los mortales y convencernos de que es eso lo que realmente necesitamos</p><p class="subtitle">Se necesita un tipo diferente de política de izquierda, llamémosla eco-socialista u otra cosa, una política que se base en la premisa de que no queremos crecimiento, incluso si fuéramos capaces de tenerlo</p></div><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Podemos_6_313278693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lo que no Podemos</strong></a>, Antonio Turiel se refer&iacute;a al movimiento por el decrecimiento como &ldquo;fracci&oacute;n min&uacute;scula del internet espa&ntilde;ol, despreciable en su peque&ntilde;ez&rdquo;. Probablemente, con esta expresi&oacute;n estaba siendo auto-sarc&aacute;stico. Despu&eacute;s de todo, 8800 personas hab&iacute;an compartido su art&iacute;culo en Facebook, lo que significa que, al menos, se habr&iacute;a leido diez veces m&aacute;s. No parece que el tema del decrecimiento sea de inter&eacute;s min&uacute;sculo. En un sorprendente art&iacute;culo de continuaci&oacute;n, con el t&iacute;tulo de &ldquo;Una tormenta en un vaso de agua&rdquo;, el dr. Turiel aclaraba que se refer&iacute;a a un &ldquo;c&iacute;rculo muy, muy reducido de decrecentistas&rdquo; que a &eacute;l particularmente no le interesaba &ldquo;como movimiento pol&iacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor se equivoca. El inter&eacute;s por el decrecimiento est&aacute; creciendo. En septiembre pasado, en Leipzig, tuvo lugar la IV Conferencia Internacional sobre Decrecimiento con m&aacute;s de tres mil participantes (entre otros Naomi Klein, Alberto Acosta y Michel Bauwens, as&iacute; como m&aacute;s de quinientos cient&iacute;ficos de todo el mundo, y un grupo vibrante de j&oacute;venes estudiantes, activistas, representantes de partidos pol&iacute;ticos y sindicatos, muchos de ellos, a la vez, cient&iacute;ficos). Los participantes se reunieron en grupos de trabajo y asambleas y deliberaron seriamente sobre c&oacute;mo ser&iacute;a una sociedad alternativa sin crecimiento. Una buena parte de estas ideas est&aacute;n recogidas en nuestro reciente <em>Diccionario del decrecimiento</em>, vocabulary.degrowth.org
    </p><p class="article-text">
        El dr. Turiel escribe que &ldquo;ni milita ni militar&aacute; jam&aacute;s en una opci&oacute;n decrecentista [porque a &eacute;l no le] interesan los argumentos ideol&oacute;gicos, s&oacute;lo los l&oacute;gicos&rdquo;. El trabajo internacionalmente reconocido del dr. Turiel sobre el pico de petr&oacute;leo y los l&iacute;mites de los recursos es una referencia para nosotros. Pero eso no nos dice nada sobre &ldquo;lo que se debe hacer&rdquo;, y la ideolog&iacute;a no se puede evitar en esta discusi&oacute;n. La nueva extrema derecha en Francia est&aacute; utilizando el mismo argumento de los l&iacute;mites para cerrar las fronteras a los inmigrantes. Los defensores de la austeridad lo pueden utilizar para trasladar el coste a los pobres y asegurarse de que la riqueza menguante se mantenga acumulada en las &eacute;lites. Los  decrecentistas, junto a Thomas Piketty, sostenemos que el final del crecimiento es la mejor raz&oacute;n para la redistribuci&oacute;n de la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez con la distinci&oacute;n entre l&oacute;gica e ideolog&iacute;a lo que el dr. Turiel expresa es que no desea que el crecimiento llegue a su fin: &eacute;l predice que as&iacute; ser&aacute;, aunque no lo desea. En primer lugar, las predicciones del autor acerca del pico del petr&oacute;leo y la escasez de otras fuentes de energ&iacute;a, y de los materiales necesarios para la producci&oacute;n de energ&iacute;a renovable, en todo el planeta, oscilan entre el 2050 y el 2100. No existen pruebas de que estos l&iacute;mites ya est&eacute;n perjudicando la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Es verdad que un crecimiento del 2% anual lleva a duplicar la econom&iacute;a en solamente 35 a&ntilde;os y tal vez resulta imposible mantener esa acumulaci&oacute;n geom&eacute;trica de capital. Y como muestra Thomas Piketty, el extraordinario per&iacute;odo de alto crecimiento que sigui&oacute; a la segunda guerra mundial es una excepci&oacute;n hist&oacute;rica, resultado de la destrucci&oacute;n causada por la guerra. Pero deber&iacute;amos tener cuidado en no repetir el error de la d&eacute;cada de 1970 al apresurarse a anunciar el final del crecimiento. De hecho, &iquest;qui&eacute;n hubiese imaginado entonces el crecimiento de China, y que Occidente saldr&iacute;a por s&iacute; mismo de la recesi&oacute;n de los setenta con las burbujas financieras y de la construcci&oacute;n? Sin duda, el crecimiento infinito es imposible en un planeta finito, pero uno nunca puede estar seguro de que aqu&iacute; y ahora es el momento del fin del crecimiento. Sin embargo, s&iacute; se puede estar muy seguro de que el crecimiento, con o sin nuevas burbujas, <em>no es deseable</em>.
    </p><p class="article-text">
        Estar en contra del crecimiento resulta tan l&oacute;gico y est&aacute; tan emp&iacute;ricamente respaldado como lo est&aacute; la existencia de l&iacute;mites al crecimiento. En primer lugar, el crecimiento continuo est&aacute; trayendo el caos ambiental, sobre todo en t&eacute;rminos de cambio clim&aacute;tico. Espa&ntilde;a tiene una enorme deuda ecol&oacute;gica y de carbono con el Sur Global y s&oacute;lo ralentizando o revirtiendo su crecimiento ser&aacute; capaz de compensarlo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el crecimiento utiliza materiales y recursos que est&aacute;n destruyendo los ecosistemas y las comunidades humanas en las fronteras de los recursos mundiales.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, el crecimiento es intr&iacute;nsecamente contrario a la democracia real y descentralizada. Si su puerto y su ciudad son una zona de tr&aacute;nsito a trav&eacute;s de la cual pasan todas las materias primas y los turistas del mundo, va a ser muy poco lo que puedan controlar realmente sus c&iacute;rculos o las asambleas de su barrio.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, el bienestar no aumenta a partir de un cierto nivel de crecimiento y supone m&aacute;s costes sociales que los beneficios que reporta: tr&aacute;fico, contaminaci&oacute;n y problemas de salud. El crecimiento tampoco nos llegar&aacute; a dar nunca lo suficiente. El PIB de Espa&ntilde;a se ha multiplicado varias veces desde la d&eacute;cada de 1960 y ha crecido con vigor desde la d&eacute;cada de 1980, pero ya antes de la crisis tanto ricos como pobres consideraban que no era suficiente.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento se ha vuelto anti-econ&oacute;mico y destructivo. Sin embargo, se continuar&aacute; persiguiendo siempre y cuando las &eacute;lites que se benefician de &eacute;l puedan trasladar sus costes al resto de los mortales y convencernos de que es eso lo que realmente necesitamos. El dilema, como Serge Latouche dijo, es &ldquo;decrecimiento o barbarie&rdquo;. Como se&ntilde;al&oacute;, no hay posici&oacute;n m&aacute;s anti-capitalista que la del decrecimiento porque refuta no s&oacute;lo los resultados, sino el propio esp&iacute;ritu del capitalismo. En la conferencia de Leipzig las cr&iacute;ticas al crecimiento y al capitalismo concurrieron. Escapar del crecimiento significa escapar del capitalismo, aunque algunas experiencias del siglo XX nos ense&ntilde;aron que escapar del capitalismo no significa escapar del crecimiento y de la destrucci&oacute;n de  la naturaleza. Se necesita un tipo diferente de pol&iacute;tica de izquierda, llam&eacute;mosla eco-socialista u otra cosa, una pol&iacute;tica que se base en la premisa de que no queremos crecimiento, incluso si fu&eacute;ramos capaces de tenerlo.
    </p><p class="article-text">
        El dr. Turiel bromea diciendo que los &ldquo;decrecentistas&rdquo; son &ldquo;gente de mal vivir&rdquo; porque saben que el mundo est&aacute; llegando a su fin. Sin embargo, los decrecentistas son, muy al contrario, los del &ldquo;Buen Vivir&rdquo;, llenos de energ&iacute;a con el fin de este crecimiento sin sentido: plantan jardines, cultivan alimentos, crean cooperativas, ocupan las plazas y participan en los movimientos pol&iacute;ticos que quieren recuperar el Estado para el pueblo. Proyectos como el de la Cooperativa Integral Catalana construyen lentamente utop&iacute;as de decrecimiento ahora. Los decrecentistas quieren cambiar las instituciones p&uacute;blicas para que todos tengan acceso garantizado a los servicios sociales b&aacute;sicos y disfruten de tiempo libre para sus proyectos aut&oacute;nomos. Este es un camino dif&iacute;cil, pero vale la pena perseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        El dr. Turiel tiene raz&oacute;n en que, por el momento, los decrecentistas somos una minor&iacute;a, aunque no min&uacute;scula. Tampoco estamos seguros de que estemos tan lejos de la opini&oacute;n p&uacute;blica como &eacute;l sugiere. S&iacute;, &ldquo;la gente&rdquo; quiere m&aacute;s cosas, y no les gusta que se les diga que van a tener menos, pero tal vez s&oacute;lo en la medida en que ven que otros mantienen sus yates y sus mansiones mientras que las pensiones p&uacute;blicas se est&aacute;n recortando. Cuando toda la comunidad sufre un poco, nadie se siente peor, s&oacute;lo aumenta la solidaridad. Es la extrema desigualdad del capitalismo la que hace que el decrecimiento sea dif&iacute;cil de aceptar por parte de los que tienen menos. Con la redistribuci&oacute;n, el decrecimiento ser&aacute; posible. No pensamos que la gente no sabe y que debemos &ldquo;educarlos&rdquo;. Lo que podemos hacer es ayudar a despertar los sentimientos comunes latentes que existen en el imaginario de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El sentido com&uacute;n dice que el crecimiento infinito no es posible en un planeta finito. El sentido com&uacute;n se&ntilde;ala que lo que estaba ocurriendo con las viviendas y los pr&eacute;stamos antes de la crisis era una locura. El sentido com&uacute;n es que la b&uacute;squeda de m&aacute;s y m&aacute;s es a costa de la libertad de cada uno. Y el sentido com&uacute;n ense&ntilde;a que con solidaridad un mundo diferente es posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giorgos Kallis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-limites-fin-del-capitalismo_132_4485143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2014 19:50:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por un nuevo sentido común decrecentista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
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