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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Campuzano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_campuzano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Campuzano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Contra la estafa energética: una cuestión de derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/pobreza-energetica-derechos-agua_132_4501358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La pobreza energética es un fenómeno que afecta a millones de personas en toda España</p><p class="subtitle">Su origen está en operaciones especulativas público-privadas como las del caso Castor</p><p class="subtitle">En un contexto así, garantizar el derecho a un mínimo de agua, luz y gas para todos, comenzando por los más vulnerables, es un deber impostergable de los poderes públicos</p></div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a m&aacute;s de 7 millones de personas en Espa&ntilde;a tienen problemas para pagar los suministros b&aacute;sicos. Sufren pobreza energ&eacute;tica. Aunque parezca incre&iacute;ble, algo tan b&aacute;sico como tener agua, luz o gas en casa no est&aacute; garantizado para todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a esta situaci&oacute;n? En primer lugar, los precios del agua y de la energ&iacute;a han aumentado un 60% desde 2007. Pagamos la energ&iacute;a m&aacute;s cara de toda Europa, un 30% m&aacute;s que la media europea. El caso del gas es flagrante. En los &uacute;ltimos 8 a&ntilde;os, la factura del gas ha aumentado un 47,9% y aun ser&aacute; peor.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas una semana se pag&oacute; una indemnizaci&oacute;n de 1.350 millones de euros a ACS, empresa de Florentino P&eacute;rez, por haber renunciado a la concesi&oacute;n del proyecto fallido de almacenaje de gas natural Castor, que provoc&oacute; m&aacute;s de 400 terremotos en menos de dos meses en las costas de Castell&oacute;n y Catalu&ntilde;a. Dicha indemnizaci&oacute;n m&aacute;s los intereses (la cifra total ronda los 4.700 millones de euros) la deberemos pagar todos los ciudadanos a trav&eacute;s de nuestra factura del gas en los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os. Un ejemplo claro de c&oacute;mo el negocio el&eacute;ctrico socializa los costes y privatiza los beneficios.
    </p><p class="article-text">
        A esto hay que a&ntilde;adir que la renta familiar no para de bajar. Solo en el periodo de 2007 a 2011 el ingreso anual del 10% de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre pas&oacute; de 4.664 euros por persona a 2.685 euros en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no tienen margen de maniobra. En el caso de la energ&iacute;a, la reducci&oacute;n del consumo no tiene repercusi&oacute;n apenas en el importe de la factura. Desde enero de 2013 hasta febrero de 2014, la parte fija del recibo de la luz pas&oacute; de suponer el 35% al 60% del total, por lo que los esfuerzos de ahorro energ&eacute;tico tienen poca repercusi&oacute;n en el importe final de la factura.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n est&aacute; provocando que las familias, pese a disminuir su consumo, no puedan afrontar el pago de los servicios, lo cual acaba provocando cortes de suministro. Hoy en d&iacute;a, se est&aacute;n produciendo del orden de 2 millones de cortes de suministros al a&ntilde;o por impago en Espa&ntilde;a. Adem&aacute;s, estos cortes son indiscriminados: las compa&ntilde;&iacute;as est&aacute;n interrumpiendo los suministros sin saber en qu&eacute; situaci&oacute;n est&aacute;n las familias, si en los hogares viven menores, enfermos o personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Contra lo que pudiera pensarse, el aumento en el importe de las facturas y en el corte de suministros no obedece a un menor margen de beneficios. Las compa&ntilde;&iacute;as siguen lucr&aacute;ndose con la gesti&oacute;n de los servicios b&aacute;sicos. Endesa, por ejemplo, hace apenas unas semanas repart&iacute;a los mayores dividendos de la historia de Espa&ntilde;a: 14.600 millones de euros. Gas Natural extrajo 676 millones de euros de la venta de gas en Espa&ntilde;a en el primer semestre de 2014, y Agbar obtuvo 432 millones de euros en 2012.
    </p><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n ante la dificultad de las familias de hacer frente a los suministros b&aacute;sicos es que este problema no va con ellos. Ni siquiera son capaces de pagar el bono social, que representar&iacute;a no m&aacute;s de un 2% de sus beneficios. Endesa, Iberdrola y Gas Natural, que forman parte de las cinco compa&ntilde;&iacute;as del oligopolio energ&eacute;tico, han recurrido ante la Audiencia Nacional el pago de un bono social que es totalmente insuficiente y que deja fuera a gran parte de las personas que sufren hoy en d&iacute;a pobreza energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sus esfuerzos se concentran en reclamar el pago de los recibos pendientes. Las compa&ntilde;&iacute;as suministradoras contratan empresas de morosidad o bufetes de abogados para reclamar el pago de las deudas a las familias utilizando pr&aacute;cticas mafiosas como el acoso telef&oacute;nico, llamando a altas horas de la madrugada y amenazando con el corte de suministro o la posibilidad de un juicio si no se hace efectivo el pago de la deuda.  
    </p><p class="article-text">
        Y la administraci&oacute;n sigue sin mover un dedo. La connivencia entre el poder pol&iacute;tico y las grandes el&eacute;ctricas es flagrante. El oligopolio el&eacute;ctrico, plagado de exministros y expresidentes, goza de un trato preferencial hasta el punto de perdonarle una deuda de 3.400 millones de euros a las el&eacute;ctricas, fraude que la Fiscal&iacute;a anticorrupci&oacute;n est&aacute; investigando. Este importe es superior a todos los casos de corrupci&oacute;n que se est&aacute;n destapando actualmente en Espa&ntilde;a. Mientras tanto, el 17% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola no puede hacer frente al pago de los suministros b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante una violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos, ante la cual ni la administraci&oacute;n ni las compa&ntilde;&iacute;as suministradoras est&aacute;n aportando soluciones. Y es que el acceso a los servicios b&aacute;sicos es una cuesti&oacute;n de derechos humanos. El derecho al acceso a una vivienda digna va &iacute;ntimamente ligado al acceso a unos suministros b&aacute;sicos; &iquest;qu&eacute; sentido tiene el acceso a una vivienda digna sin agua, luz o gas? Hoy en d&iacute;a tenemos un sistema de gesti&oacute;n de servicios b&aacute;sicos que deja fuera a m&aacute;s del 10% de la poblaci&oacute;n. No es descabellado entonces reclamar que se garantice un m&iacute;nimo de estos suministros a las personas y familias que se encuentren en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Esta demanda parece razonable y hasta la administraci&oacute;n podr&iacute;a asumirla si contin&uacute;a la presi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en la calle.  
    </p><p class="article-text">
        El problema principal radica en qui&eacute;n debe asumir estos costes. Cualquier respuesta que no se&ntilde;ale a las compa&ntilde;&iacute;as suministradoras como principales responsables significa un fraude a lo que la ciudadan&iacute;a est&aacute; exigiendo. No tiene sentido que tengamos unas empresas suministradoras de servicios b&aacute;sicos que solo se lleven los beneficios de su gesti&oacute;n y no tengan ninguna responsabilidad. Si este coste fuese asumido por la administraci&oacute;n p&uacute;blica estar&iacute;amos haciendo una transferencia de fondos p&uacute;blicos para alimentar las arcas de una compa&ntilde;&iacute;a privada. Adem&aacute;s, las ayudas p&uacute;blicas suponen un incentivo perverso para las empresas, que podr&aacute;n disfrutar de ellas con independencia de los precios que puedan seguir cobrando. No existir&iacute;a, por tanto, ning&uacute;n incentivo para reducir las abusivas tarifas actuales. Algo inaceptable, sobre todo, cuando las empresas suministradoras han obtenido beneficios suficientes como para hacerse cargo de este coste.
    </p><p class="article-text">
        Como en tantos otros temas, las soluciones est&aacute;n claras. Lo que falta es voluntad pol&iacute;tica. Las compa&ntilde;&iacute;as llevan a&ntilde;os lucr&aacute;ndose a costa del bienestar general. Las administraciones tienen la obligaci&oacute;n de hacerlas asumir la responsabilidad que implica gestionar bienes indispensables para llevar una existencia digna.  Lo que est&aacute; en juego son vidas humanas. Y no podemos esperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Campuzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/pobreza-energetica-derechos-agua_132_4501358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2014 19:49:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra la estafa energética: una cuestión de derechos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pobreza energética,Agua]]></media:keywords>
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