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    <title><![CDATA[elDiario.es - David Casassas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/david_casassas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - David Casassas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La renta básica en la revolución democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/renta-basica-democracia-derechos-humanos_132_4485111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El giro neoliberal del capitalismo ha supuesto una brutal ampliación de las desigualdades y, por ello, una amenaza para la democracia.</p><p class="subtitle">Es imprescindible poner límites a las grandes acumulaciones de poder privado y asegurar a todas las personas una vida digna.</p><p class="subtitle">Una renta básica incondicional puede ayudar a alcanzar estos objetivos y a conquistar mayor libertad para decidirlo todo.</p></div><p class="article-text">
        Para hablar de democracia es preciso aclarar primero qu&eacute; descripci&oacute;n del mundo manejamos. Liberales, neoliberales y economistas ortodoxos sugieren que los humanos somos, fundamentalmente, &ldquo;conjuntos de preferencias&rdquo;: mi existencia social consiste simplemente en preferir las manzanas a los melocotones, tocar el piano a jugar al tenis o ser un trabajador asalariado a ser un empresario &ndash;probablemente, porque sea averso al riesgo&ndash;. Seg&uacute;n la tradici&oacute;n liberal, pues, el mundo es de naturaleza esencialmente psicol&oacute;gica: las personas somos conjuntos de preferencias, y cuando nos topamos con otros conjuntos de preferencias y resulta que esas preferencias se complementan, firmamos contratos &ndash;un contrato de trabajo, por ejemplo&ndash;. Fin de la historia. Aqu&iacute; no hay relaciones de poder: sencillamente, el mundo funciona a base de gustos. Y sobre gustos no hay nada escrito.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, si manejamos una descripci&oacute;n &ldquo;psicol&oacute;gica&rdquo; de la vida social de esta clase, no hace falta preocuparse por pol&iacute;tica p&uacute;blica alguna, ni incondicional ni condicional. Simplemente, hay que pedir que nos dejen flotar en ese amorfo magma psicol&oacute;gico que todo lo rodea, para que podamos encontrarnos azarosamente y, en caso de que haya buena combinaci&oacute;n de apetencias, firmemos los contratos que haya que firmar. Que, por favor, no se nos estorbe innecesariamente.
    </p><p class="article-text">
        El problema, sin embargo, es que tal descripci&oacute;n de la vida social es falsa. Bien mirada, es <em>parcialmente</em> falsa. Por supuesto que preferimos las manzanas a los melocotones o a Prince antes que a Enrique Iglesias. Por supuesto que el mundo <em>tambi&eacute;n</em> aloja preferencias. Pero una descripci&oacute;n del mundo m&iacute;nimamente realista exige que nos deshagamos cuanto antes de visiones <em>exclusivamente</em> psicol&oacute;gicas y que entendamos que la vida social se halla permeada por todo tipo de v&iacute;nculos de dependencia y relaciones de poder. Y que todo ello tiene que ver con un acceso de lo m&aacute;s desigual a la propiedad o al control de todo tipo de recursos, materiales e inmateriales.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, si no queremos que muchas personas y grupos sociales dependan de arbitrio ajeno para vivir, necesitamos unos poderes p&uacute;blicos &ndash;no necesariamente estatales, aunque, por supuesto, tambi&eacute;n estatales&ndash; dispuestos a erradicar esas relaciones de poder. Todo ello, para construir no un mundo hecho de &aacute;tomos aislados supuestamente autosuficientes &ndash;eso ser&iacute;a una pura quimera&ndash;, sino uno en el que todos y todas contemos con ciertos conjuntos de recursos que nos permitan tejer toda una interdependencia basada en decisiones verdaderamente libres. Democracia. &ldquo;Democracia real&rdquo;, lo llaman a veces. Se est&aacute; hablando aqu&iacute;, en efecto, de las condiciones de posibilidad del ejercicio continuado de una democracia efectiva en todas las esferas de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Una democracia amenazada</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero el giro neoliberal del capitalismo ha supuesto una brutal exacerbaci&oacute;n del car&aacute;cter antidemocr&aacute;tico de las relaciones de poder que articulan dicho sistema. En efecto, el giro neoliberal del capitalismo, que observamos de un modo di&aacute;fano en esta impracticable Europa de los pocos, ha tenido y tiene efectos devastadores en las vidas de la poblaci&oacute;n trabajadora en general &ndash;las oleadas de reformas laborales est&aacute;n poniendo a la gente trabajadora cada vez m&aacute;s a la merced de los llamados &ldquo;empleadores&rdquo;&ndash;; en las vidas de las mujeres en particular, quienes est&aacute;n asumiendo cada vez m&aacute;s las tareas de cuidados que los poderes p&uacute;blicos hac&iacute;an o se supon&iacute;a que ten&iacute;an que hacer; en las vidas de quienes levantan la voz para protestar &ndash;hoy sabemos ya que no hay precarizaci&oacute;n de las condiciones de vida de la mayor&iacute;a sin auge del autoritarismo&ndash;; etc.
    </p><p class="article-text">
        Malas noticias para el ejercicio de una democracia sustantiva. Pues la democracia no puede ser entendida como mera selecci&oacute;n pasiva de las &eacute;lites dirigentes, sino como una suma de procesos de decisi&oacute;n que nos permitan determinar colectivamente c&oacute;mo queremos organizar todos los &aacute;mbitos de nuestras vidas. En la esfera del trabajo remunerado, hemos de poder salir de aquellas relaciones laborales que nos explotan y alienan. En los procesos de constituci&oacute;n de la unidad productiva, hemos de contar con la posibilidad de conformar, m&aacute;s all&aacute; del trabajo asalariado y junto con personas de nuestra confianza, espacios productivos cooperativos y auto-gestionados. En la esfera familiar, las mujeres deben contar con m&aacute;s recursos para lograr mayores niveles de corresponsabilidad en lo que ata&ntilde;e al cuidado de la vida. Y en la esfera c&iacute;vico-pol&iacute;tica, necesitamos recursos cruciales como tiempo y dotaciones econ&oacute;micas iniciales para poder tomar decisiones meditadas, conectadas a la acci&oacute;n de los dem&aacute;s y, a la postre, con efectos reales en el mundo que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>&iquest;Por qu&eacute; la renta b&aacute;sica?</em>
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la renta b&aacute;sica, una asignaci&oacute;n monetaria individual, universal e incondicional suficiente para cubrir las necesidades fundamentales de la vida. La incondicionalidad de la renta b&aacute;sica nos confiere dosis relevantes de poder de negociaci&oacute;n para rechazar lo impuesto y perseguir y practicar lo que verdaderamente deseamos, que es algo que hoy hemos de abandonar porque la necesidad nos obliga a aceptar aquello que se nos &ldquo;ofrece&rdquo;. En efecto, garantizando nuestra existencia material desde el minuto uno y pase lo que pase, la renta b&aacute;sica, a diferencia de otros esquemas de pol&iacute;tica p&uacute;blica de car&aacute;cter condicionado, puede jugar un papel esencial para capacitarnos para decidir aut&oacute;nomamente c&oacute;mo queremos vivir en las esferas del trabajo remunerado, de los cuidados, de la vida c&iacute;vico-pol&iacute;tica, etc. Pues la renta b&aacute;sica no es una asignaci&oacute;n reservada a aquellas personas que salen perdiendo de su participaci&oacute;n ineluctable en un status quo tambi&eacute;n ineluctable &ndash;los actuales mercados de trabajo, por ejemplo&ndash;; la renta b&aacute;sica es una asignaci&oacute;n universal e incondicional que, por ello, ha de empoderar al conjunto de la poblaci&oacute;n para que todos y todas nos encontremos en mejores condiciones para sortear el status quo vigente y conquistar, desde el primer instante y en todo momento, una vida verdaderamente propia.
    </p><p class="article-text">
        Dos aclaraciones inexcusables. La primera: la renta b&aacute;sica es &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; una parte de un paquete <em>incondicional</em> de medidas: prestaciones en especie como la sanidad, la educaci&oacute;n, la vivienda y las pol&iacute;ticas de atenci&oacute;n a las personas, entre otras, juegan un papel tambi&eacute;n fundamental en la garant&iacute;a de niveles relevantes de seguridad socioecon&oacute;mica. Tener que obtener tales recursos en el mercado, donde opera todo tipo de mecanismos perversos de fijaci&oacute;n de precios, convertir&iacute;a la renta b&aacute;sica en una asignaci&oacute;n rid&iacute;culamente insuficiente para democratizar las relaciones sociales. Y la segunda: pensar la renta b&aacute;sica en ning&uacute;n caso nos exime de pensar la cuesti&oacute;n de las restricciones p&uacute;blicas a las grandes acumulaciones de poder econ&oacute;mico privado. Aun contando con conjuntos relevantes de recursos incondicionales, las perspectivas de la democracia efectiva se ven limitadas cuando tratamos de desarrollar proyectos propios en un contexto social y econ&oacute;mico destruido por la voracidad de agentes econ&oacute;micos capaces de introducir todo tipo de barreras de entrada y de convertir la vida econ&oacute;mica en un coto privado de caza.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al punto de partida. En un mundo en el que las relaciones de poder constituyen el principal mecanismo de estructuraci&oacute;n social, se necesitan medidas que contradigan la din&aacute;mica expropiadora del capitalismo y que nos proporcionen incondicionalmente los recursos necesarios para que podamos, nosotros y nosotras, decidirlo absolutamente todo. Se necesitan tales medidas y se necesita tambi&eacute;n, claro est&aacute;, la osad&iacute;a pol&iacute;tica para imaginarlas y darles forma. Sin miedo a ganar. Las condiciones de posibilidad de la democracia dependen decisivamente de ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Casassas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/renta-basica-democracia-derechos-humanos_132_4485111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2014 20:00:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La renta básica en la revolución democrática]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Renta básica,Democracia,Derechos Humanos]]></media:keywords>
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