<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ciudadano Pásalo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ciudadano_pasalo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ciudadano Pásalo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512555/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aznar de rositas? Historia de una revuelta cívica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aznar-rositas-historia-revuelta-civica_129_4466374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La indignación del Ciudadano Pásalo se desbordó, sacó su teléfono móvil del bolsillo, fue a la carpeta de mensajes guardados, rescató el de Aznar de Rositas y uno por uno de fue enviándolo a 17 personas, pero sin saber ni poder imaginar que aquel gesto iba a desencadenar un enorme gesto de dignidad</p></div><p class="article-text">
        A las diez de la ma&ntilde;ana del 14 de marzo de 2004, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar y Ana Botella llegaron al colegio electoral en el que les corresponde votar a los empadronados en el Palacio de la Moncloa. En un aula de la calle Buen Suceso les correspond&iacute;a depositar su papeleta electoral. La primera dama baj&oacute; del coche llorando, mientras escuchaba los gritos que acusaban a su marido de mentiroso, de asesino, de sinverg&uuml;enza y que tambi&eacute;n se dirig&iacute;an a ella. No parec&iacute;a llorar por el atentado del 11M, por sentir el dolor de tantas familias destrozadas; posiblemente lloraba de verg&uuml;enza, de lo lejos que estaba aquel momento de lo que ella deb&iacute;a haber imaginado para su salida y la de su marido de la Moncloa. Quiz&aacute; pens&oacute; que su camino hacia la expresidencia ser&iacute;a con orgullo, con reconocimiento, con la admiraci&oacute;n de la clase social para la que hab&iacute;an gobernado; pero eran una verg&uuml;enza para el mundo, al menos para el mundo decente.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado algo m&aacute;s de diez a&ntilde;os de los atentados del 11M y todav&iacute;a son muchas las cuestiones sin aclarar acerca de c&oacute;mo fue gestionado por el Gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, que trat&oacute; de convertir la tragedia en una oportunidad electoral para garantizar que su partido siguiera gobernando Espa&ntilde;a con mayor&iacute;a absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos cuatro d&iacute;as de marzo de 2004 fueron vertiginosos, por el dolor, por la impotencia, por el miedo y la desprotecci&oacute;n, por la tristeza que fue una metralla emocional que arras&oacute; cualquier quietud, por la mezquina gesti&oacute;n de un Gobierno que decidi&oacute; tratar de conseguir &ldquo;un esca&ntilde;o por cada muerto&rdquo;, como se afirma que dijo en la sede de la calle G&eacute;nova un dirigente del PP, seg&uacute;n el libro de Mar&iacute;a Jes&uacute;s G&uuml;emes y Pablo A. Iglesias, <em>Si yo fuera Presidente. Mariano Rajoy: una oposici&oacute;n a la Moncloa,</em> que con ese contenido fue presentado por el hoy presidente del Senado, P&iacute;o Garc&iacute;a Escudero, con la presencia de otros notables populares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno minti&oacute; desde el primer momento, desde el primer minuto, desde su primera declaraci&oacute;n, consciente de que no quer&iacute;a volver a necesitar del apoyo parlamentario de vascos y catalanes para sus objetivos pol&iacute;ticos. Y tambi&eacute;n para sus objetivos personales; si vemos las fechas de sus tramas corruptas entonces trabajaban a toda m&aacute;quina, con opulencia, dejando que este pa&iacute;s caminara hacia la crisis sin poner un m&iacute;nimo freno, mientras sus cuentas en para&iacute;sos fiscales devoraban los frutos de su falta de escr&uacute;pulos.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas son numerosas; el inmediato viaje de la polic&iacute;a israel&iacute; hacia Madrid para conocer de primera mano el modus operandi de los terroristas, la omisi&oacute;n de ETA que hizo Juan Carlos de Borb&oacute;n en su primera aparici&oacute;n p&uacute;blica y la aparici&oacute;n de pruebas que fueron despistadas o descolocadas en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Con las bombas explotadas, los servicios de urgencia movilizados, y el dolor destrozando vidas, sue&ntilde;os, de tantas familias, el Gobierno tom&oacute; como primera decisi&oacute;n gestionar la comunicaci&oacute;n de las investigaciones cuando pod&iacute;a perfectamente haberlo delegado en los responsables de la polic&iacute;a y de los servicios sanitarios. Se trataba de una inercia que proced&iacute;a del uso partidista que hab&iacute;an hecho de las v&iacute;ctimas del terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que con Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar al mando, toda la maquinaria del Gobierno y la direcci&oacute;n del Partido Popular se pusieron a trabajar manos a la obra para construir una gran mentira, una enorme falsedad; si la sociedad conoc&iacute;a la conexi&oacute;n de los atentados con la intervenci&oacute;n espa&ntilde;ola en la guerra de Irak, perd&iacute;an las elecciones, si consegu&iacute;an defender la autor&iacute;a de ETA hasta los comicios, mayor&iacute;a absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Las llamadas a los corresponsales para insistir en la autor&iacute;a de ETA, las comunicaciones a las embajadas, a Naciones Unidas, a los directores de los medios nacionales, una vez tomada la decisi&oacute;n de llevar adelante su gran enga&ntilde;o, no escatimaron en medios.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid estaba, le llamaremos, Ciudadano P&aacute;salo, un licenciado en Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a, politizado pero nunca militante de un partido, empezando a ver las dobleces de la actuaci&oacute;n del Gobierno, del trabajo de Alfredo Urdaci, del texto de la pancarta elegida para la manifestaci&oacute;n &ldquo;Con las v&iacute;ctimas, por&nbsp;la Constituci&oacute;n, por la derrota del terrorismo&rdquo;, destinado a que el nacionalismo vasco se desmarcara de ella y convertir ese conflicto en una coartada para sus mentiras. Es m&aacute;s, la manifestaci&oacute;n se convoc&oacute; de la estaci&oacute;n de Atocha a la Plaza de Col&oacute;n; en ese trayecto, de todas las farolas colgaban carteles electorales con los rostros de Mariano Rajoy y Rodrigo Rato, que aparecieron intermitente pero permanentemente en todas las retransmisiones en directo, especialmente en la de Telemadrid.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lleg&oacute; el s&aacute;bado 13, y aunque los medios internacionales comenzaban a hablar claramente de la autor&iacute;a islamista, el cerrojazo del PP segu&iacute;a operando y s&oacute;lo un peri&oacute;dico hablaba claramente de la que autor&iacute;a no era de ETA.
    </p><p class="article-text">
        Esa madrugada el Ciudadano P&aacute;salo se despert&oacute;. Llevaba dos d&iacute;as conectado a una radio y viendo hasta dos canales de televisi&oacute;n a la vez. No paraba de darle vueltas a algo que estaba ocurriendo delante de las narices de toda la ciudadan&iacute;a. Lo hablaba con su amigos, compa&ntilde;eros de estudios con los que hab&iacute;a compartido otras travesuras pol&iacute;tica, como el gigantesco globo con el que una Nochevieja estuvieron a punto de tapar el reloj de la Puerta del Sol, minutos antes de las 12 campanadas, del que colgaban palabras que defend&iacute;an derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an hablado de c&oacute;mo romper ese cerco y esa noche, en su desvelo, redact&oacute; un mensaje en el que quer&iacute;a decir varias cosas y que tard&oacute; bastante rato en ajustar a los 145 caracteres&nbsp; &ndash;&iquest;Aznar de rositas?&iquest;Lo llaman jornada de reflexi&oacute;n y Urdaci trabajao?Hoy 13M,18h. Sede PP,c/G&eacute;nova 13.Sin partidos. Silencio por la verdad&iexcl;P&aacute;salo!&ndash; que le aceptaba su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Por la ma&ntilde;ana llam&oacute; por tel&eacute;fono a dos amigos y uno de ellos, compa&ntilde;ero de la facultad y profesor de Ciencias Pol&iacute;ticas, le recomend&oacute; que retrasara una hora la convocatoria porque a las cinco le parec&iacute;a muy temprano, as&iacute; que la cambi&oacute; a las seis. Guarda el m&oacute;vil en el bolsillo y fue a visitar a su padre, dudando de si llevar&iacute;a o no a cabo el env&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        En casa de su padre ley&oacute; el peri&oacute;dico, con la tele encendida, con el auricular que llevaba tres d&iacute;as pegado a su o&iacute;do, con esa sensaci&oacute;n de angustiosa intensidad y de indignaci&oacute;n por ver c&oacute;mo se acercaba el d&iacute;a de las elecciones y, mientras las familias comenzaban a velar los cad&aacute;veres de los primeros identificados, el Gobierno segu&iacute;a tejiendo la tela de su gran mentira, despu&eacute;s de tres d&iacute;as de maniobras, enredos, desmentidos e incluso insultos hacia quienes asomaban un m&iacute;nimo atisbo de dudar de su buena voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del mediod&iacute;a, el entonces portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, llev&oacute; a cabo una comparecencia p&uacute;blica que era un acto electoral encubierto. Los populares ten&iacute;an que aguantar la respiraci&oacute;n menos de 24 horas y llegar&iacute;an a su meta, con los colegios electorales abiertos y su mentira operando como la versi&oacute;n mayoritaria de los hechos. Mariano Rajoy, en ese jornada de reflexi&oacute;n, parec&iacute;a entrevistado en el diario El Mundo con un titular que dec&iacute;a: &ldquo;Tengo la convicci&oacute;n moral de que ha sido ETA&rdquo; y un destacado en el que dec&iacute;a que Espa&ntilde;a necesitaba una mayor&iacute;a estable.
    </p><p class="article-text">
        El Ciudadano P&aacute;salo escuch&oacute; atentamente las declaraciones de Zaplana, en las que asegur&oacute;: &ldquo;Resulta que algunos parece que quieren descartar que pueda ser la banda criminal y asesina ETA, cuando todo apunta y hay l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en marcha, de las que se ha dado cuenta, que no nos deber&iacute;a causar ninguna sorpresa que fueran los criminales de ETA&rdquo;. En ese momento, la indignaci&oacute;n del Ciudadano P&aacute;salo se desbord&oacute;, sac&oacute; su tel&eacute;fono m&oacute;vil del bolsillo, fue a la carpeta de mensajes guardados, rescat&oacute; el de Aznar de Rositas y uno por uno de fue envi&aacute;ndolo a 17 personas, con la emoci&oacute;n de quien est&aacute; transgrediendo algo importante, con la indignaci&oacute;n de quien, como miles de ciudadanos, necesitaba reaccionar ante lo que estaba ocurriendo, con el temor de que aquello pudiera desencadenar algunas consecuencias incontrolables, con la rabia acumulada durante los cuatro a&ntilde;os de despotismo absoluto de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, pero sin saber ni poder imaginar que aquel gesto iba a desencadenar un enorme gesto de dignidad.
    </p><p class="article-text">
        (Continuar&aacute;)
    </p><p class="article-text">
        <em>Si alguien tiene alguna informaci&oacute;n sobre esos d&iacute;as que aportar puede escribir a CiudadanoPasalo@gmail.com</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ciudadano Pásalo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aznar-rositas-historia-revuelta-civica_129_4466374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2014 19:33:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Aznar de rositas? Historia de una revuelta cívica]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[11M,José María Aznar]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
