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    <title><![CDATA[elDiario.es - José A. Noguera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_a_noguera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José A. Noguera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El virus y el dilema de Foucault]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/virus-dilema-foucault_132_5960728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28871e9f-59bf-497e-adbe-1b829cf908fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El virus y el dilema de Foucault"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gobiernos no deben elegir entre confianza en la ciudadanía y control estricto, sino modular bien los mensajes y las regulaciones a la vista de diversos escenarios complejos y simultáneos</p></div><p class="article-text">
        La elevada presi&oacute;n que las medidas de confinamiento y desconfinamiento progresivo durante la pandemia de la COVID-19 ejercen sobre la ciudadan&iacute;a ha planteado en diversos foros una disyuntiva: &iquest;debemos confiar en que los ciudadanos interioricen y cumplan responsablemente las recomendaciones y normas establecidas por las autoridades o, m&aacute;s bien, son necesarias medidas de restricci&oacute;n y control de las conductas, as&iacute; como de sanci&oacute;n del incumplimiento, adoptando una estrategia de &ldquo;vigilar y castigar&rdquo;? En este post presentar&eacute; tres tesis sobre este supuesto &ldquo;dilema de Foucault&rdquo;, inspir&aacute;ndome libremente en la teor&iacute;a contempor&aacute;nea de las normas sociales de estudiosas como <a href="https://repository.upenn.edu/pennsong/15/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Bicchieri</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay un dilema entre confianza y control?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi primera tesis es que se trata de un falso dilema. El debate sobre si los gobiernos son c&iacute;nicos y malvados por no confiar en los ciudadanos o ingenuos y &ldquo;buenistas&rdquo; por confiar en ellos me parece poco interesante y mal enfocado, como aquellos debates simplones y aprior&iacute;sticos sobre la &ldquo;naturaleza humana&rdquo; que tanto me aburr&iacute;an cuando estudiaba. La cuesti&oacute;n no es si &ldquo;la gente&rdquo; en general cumplir&aacute; solo bajo amenaza cre&iacute;ble de sanci&oacute;n o, por el contrario, lo har&aacute; por motivaci&oacute;n intr&iacute;nseca. Por comparar dos casos extremos, ser&iacute;a absurdo, y seguramente contraproducente, sancionar a quien no salga a aplaudir cada tarde a su balc&oacute;n, pero, a la inversa, demasiado arriesgado decidir que el pago de impuestos fuese voluntario a partir de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Cuando respondemos ese tipo de preguntas tendemos a basarnos en impresiones subjetivas o a generalizar a partir de nuestras experiencias particulares. Tambi&eacute;n solemos pensar en t&eacute;rminos de conductas dicot&oacute;micas y distribuidas homog&eacute;neamente, cuando la realidad es que puede existir un variado abanico de grados de cumplimiento o motivos para el mismo, as&iacute; como una elevada heterogeneidad poblacional en la distribuci&oacute;n de &eacute;stos. Incluso puede darse el caso, como demostr&oacute; <a href="https://sociology.stanford.edu/publications/threshold-models-collective-behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Granovetter</a>, de que peque&ntilde;as variaciones en las conductas o actitudes de unos pocos individuos puedan generar cambios sustanciales a nivel colectivo. Es fundamental a este respecto partir de un marco anal&iacute;tico claro, en l&iacute;nea con las contribuciones de la ciencia social contempor&aacute;nea, as&iacute; como disponer de datos fiables no solo sobre conductas, sino tambi&eacute;n sobre conocimientos, creencias y preferencias de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; podr&iacute;an responderse las preguntas realmente interesantes: &iquest;En qu&eacute; condiciones y con qu&eacute; frecuencia cabe esperar qu&eacute; grados y tendencias de cumplimiento? &iquest;C&oacute;mo se distribuyen diversas motivaciones a cumplir en una determinada poblaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ndo es suficiente un determinado grado de cumplimiento espont&aacute;neo para evitar un grave perjuicio colectivo? En definitiva, &iquest;en qu&eacute; medida confiar y en qu&eacute; medida &ldquo;vigilar y castigar&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Son las medidas de control una muestra de falta de confianza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi segunda tesis es que, aun si tuvi&eacute;ramos una bien fundada confianza en que la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n cumplir&aacute;, &ldquo;vigilar y castigar&rdquo; puede seguir siendo imprescindible, e incluso imperioso. Incluso en presencia de un alt&iacute;simo grado de cumplimiento, a veces podr&iacute;a bastar con que una peque&ntilde;a minor&iacute;a de individuos, coordinados o no, incumpla para que se produzca un da&ntilde;o colectivo inasumible o costos&iacute;simo. En las fases iniciales de una pandemia debida a un virus altamente contagioso y letal, o en las de un desconfinamiento donde algunas personas pueden haber disminuido mucho su percepci&oacute;n de riesgo, estar&iacute;amos exactamente en ese escenario. Por tanto, que se &ldquo;vigile y castigue&rdquo; no siempre implica que las autoridades no est&eacute;n confiando en el cumplimiento de la mayor&iacute;a; simplemente, el da&ntilde;o que puede causar el incumplimiento irracional, la baja aversi&oacute;n al riesgo, o la ignorancia de unos pocos puede ser demasiado alto como para no intentar minimizarlo por todos los medios posibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo confiar? Nueve escenarios paralelos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi tercera tesis es que debemos partir de un buen modelo de an&aacute;lisis situacional y distinguir entre diferentes escenarios donde la combinaci&oacute;n de motivaciones, expectativas, creencias e incentivos es variada. El combate contra una pandemia requiere que la poblaci&oacute;n siga patrones de conducta que resulta costoso seguir; pero no todas las normas sociales lo son en igual medida: el confinamiento y los horarios de salida son muy costosos, el llevar mascarilla tambi&eacute;n pero no tanto, mientras que el salir a aplaudir a las 20h no lo es, o lo es muy poco. El problema es cu&aacute;ndo cabe esperar que se cumpla con normas que son lo suficientemente gravosas o inc&oacute;modas como para que salga a cuenta incumplirlas.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente diagrama, en forma de &aacute;rbol de decisi&oacute;n, es un ejemplo del tipo de modelos que nos permitir&iacute;an responder preguntas como &eacute;sa (por supuesto, se trata de un esbozo muy simplificado). El &aacute;rbol dibuja nueve escenarios motivacionales, que pueden ser simult&aacute;neos en una determinada poblaci&oacute;n. Los escenarios en verde indican que resulta razonable confiar, mientras que los escenarios en rojo aconsejan un mayor grado de vigilancia y sanci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diagrama- &iquest;Cu&aacute;ndo podemos confiar sin &ldquo;vigilar y castigar&rdquo;?</strong>(&iquest;Cu&aacute;ndo tender&aacute; el individuo I a seguir una norma de conducta C que es costosa para I?)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Cumplimiento prudencial y percepci&oacute;n del riesgo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay varios factores para tener en cuenta. El primero es que algunas normas de conducta, incluso muy gravosas, son prudenciales y se pueden seguir por autoprotecci&oacute;n (escenarios 8 y 9); en tales casos, es razonable esperar un alto cumplimiento si los ciudadanos perciben que &eacute;ste sirve a su propio inter&eacute;s. Muchas de las conductas de precauci&oacute;n que se han pedido a la poblaci&oacute;n durante la pandemia son de este tipo, lo que explicar&iacute;a el alto grado de cumplimiento observado y del cual nos hemos congratulado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para que este escenario sea plausible es necesario que exista suficiente percepci&oacute;n del riesgo que para uno mismo supone incumplir, lo que depende de la informaci&oacute;n disponible y de la confianza en sus fuentes (por ejemplo, en las autoridades). El cumplimiento autoprotector puede verse reforzado por la observaci&oacute;n de un n&uacute;mero suficiente de conductas en ese sentido (como el llevar guantes o mascarilla al ir a comprar), es decir, por imitaci&oacute;n racional (escenario 9), pero puede darse independientemente de c&oacute;mo se comporten los dem&aacute;s (escenario 8). Sin embargo, caben escenarios de incumplimiento cuando:
    </p><p class="article-text">
        a) No hay suficiente percepci&oacute;n del riesgo o hay desprecio irracional del mismo (escenario 6): &eacute;ste pod&iacute;a ser un escenario frecuente antes de la declaraci&oacute;n del estado de alarma, o durante diversas fases de la desescalada; es importante recordar, en este sentido, que las regulaciones p&uacute;blicas y lo estricto de su aplicaci&oacute;n tambi&eacute;n son mensajes informativos: env&iacute;an se&ntilde;ales a la poblaci&oacute;n sobre el riesgo mayor o menor de determinadas conductas. Esto puede ayudar a explicar que regulaciones m&aacute;s o menos estrictas en diferentes pa&iacute;ses hayan generado frecuencias muy distintas de conductas prudenciales.
    </p><p class="article-text">
        b) No hay confianza en las autoridades que informan sobre el riesgo (escenario 7): parece evidente que algunos colectivos tienen la percepci&oacute;n de que el gobierno quiere &ldquo;controlar su conducta&rdquo; o &ldquo;limitar sus libertades&rdquo;; cuando esa desconfianza se ha generado previamente en otros terrenos, puede ser muy dif&iacute;cil de combatir (pi&eacute;nsese, por ejemplo, en las resistencias que en otras &eacute;pocas se han vivido en diversos pa&iacute;ses contra las medidas de protecci&oacute;n frente al SIDA o la legislaci&oacute;n antitabaco).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Normas morales y sociales</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando la conducta no es autoprotectora, es decir, cuando lo que m&aacute;s convendr&iacute;a al individuo es incumplir? Ejemplos no nos faltan: pensemos en pagar impuestos, recoger las heces del perro o prescindir del coche para no contaminar. Aqu&iacute; nos enfrentamos a un t&iacute;pico dilema de acci&oacute;n colectiva, donde la tentaci&oacute;n a incumplir por parte de muchos no puede simplemente despreciarse. Obviamente, eso no descarta la confianza: el cumplimiento tambi&eacute;n es posible (y frecuente) si existen normas morales o, m&aacute;s probablemente, sociales lo suficientemente s&oacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, se ha insistido mucho en que llevar determinadas mascarillas no protege del contagio, pero evita contagiar. En estos casos, puede esperarse motivaci&oacute;n a cumplir entre quienes compartan una norma moral como &ldquo;no da&ntilde;ar a los dem&aacute;s&rdquo; y perciban que existe alto riesgo para otros (escenario 1). Este es el caso en una pandemia, aunque aqu&iacute; de nuevo habr&iacute;a que evaluar si existe informaci&oacute;n-percepci&oacute;n suficiente del riesgo y confianza en las autoridades. Parece bastante evidente que el alto nivel de cumplimiento que hemos observado durante las primeras semanas de confinamiento responde en buena parte a este tipo de motivaci&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n resulta dif&iacute;cil negar que un n&uacute;mero importante de personas ha despreciado esta norma.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, quienes no sean &ldquo;santos morales&rdquo; (o sean &ldquo;analfabetos del riesgo&rdquo;) tambi&eacute;n pueden verse impulsados a cumplir si hay una gran expectativa social de cumplimiento (esto es, una norma social) y una alta probabilidad de que el incumplimiento sea socialmente visible (escenario 5). Por el contrario, si se observa suficiente gente incumpliendo (escenario 2), no se percibe una gran expectativa social al respecto (escenario 3), o el incumplimiento no es muy visible (como atestigua, por ejemplo, el aumento de heces de perro en la calle durante el confinamiento: escenario 4, entonces la tentaci&oacute;n de incumplir ser&aacute; mucho mayor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estrategias contextuales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estimar bien con qu&eacute; escenarios nos podemos encontrar en cada momento puede ayudar a los gobiernos a modular y priorizar sus mensajes, enfoc&aacute;ndolos hacia diferentes objetivos: la percepci&oacute;n del riesgo (para uno mismo y/o para los dem&aacute;s), la confianza, la informaci&oacute;n sobre la conducta o las opiniones de la mayor&iacute;a, la probabilidad de detecci&oacute;n y sanci&oacute;n del incumplimiento, etc. Por ejemplo, la informaci&oacute;n sobre un elevado incumplimiento ajeno puede inducir tanto a cumplir (si tu motivaci&oacute;n es prudencial o moral) como a incumplir (si tu motivaci&oacute;n es social o de imitaci&oacute;n racional).
    </p><p class="article-text">
        En suma, estamos ante al menos nueve escenarios motivacionales posibles, todos ellos plausibles e incluso emp&iacute;ricamente observables en alguna medida en la presente situaci&oacute;n. En cinco de ellos conviene no confiar demasiado en el cumplimiento espont&aacute;neo, mientras que en los otros cuatro puede ser m&aacute;s razonable hacerlo, aunque, como se ha precisado, ello tampoco sea suficiente para olvidarse de &ldquo;vigilar y castigar&rdquo; si unos pocos incumplimientos pueden generar un da&ntilde;o enorme. No hay dilema de Foucault: confiar y &ldquo;vigilar y castigar&rdquo; son estrategias necesarias, complementarias y contextuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José A. Noguera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/virus-dilema-foucault_132_5960728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2020 20:41:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El virus y el dilema de Foucault]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Estado de Alarma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Renta Básica: el camino transitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/renta-basica-camino-transitable_1_4461844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7a05b77-ad71-419d-929c-fe08c4752c1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Renta Básica: el camino transitable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Renta Básica no es más que un instrumento de política social para que toda la población pueda alcanzar la seguridad económica y de renta sin someter a los pobres a humillantes controles y coerciones</p></div><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de su inclusi&oacute;n en el programa de Podemos para las &uacute;ltimas elecciones europeas, la propuesta de la Renta B&aacute;sica (RB en lo sucesivo), tambi&eacute;n llamada a veces &ldquo;RB de Ciudadan&iacute;a&rdquo; o &ldquo;RB Universal&rdquo;, ha cobrado una inusitada actualidad y ha merecido la atenci&oacute;n de tertulianos y analistas de variado pelaje.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, algunos de quienes desde hace a&ntilde;os nos hemos dedicado a desgranar cuidadosamente las implicaciones de la propuesta desde las ciencias sociales nos sentimos inc&oacute;modos ante dicha situaci&oacute;n, al contemplar c&oacute;mo nueve de cada diez menciones de la RB en el debate p&uacute;blico, ya sea para defenderla o, como es m&aacute;s frecuente, para atacarla, son confusas, fr&iacute;volas, desinformadas o sencillamente falaces.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la RB es una propuesta de reforma del Estado de bienestar seriamente estudiada y debatida, sobre la que existe un ingente volumen de literatura acad&eacute;mica a nivel internacional desde hace d&eacute;cadas (v&eacute;ase, por ejemplo, la antolog&iacute;a recientemente publicada por <a href="http://eu.wiley.com/WileyCDA/WileyTitle/productCd-1405158107,subjectCd-EC60.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wiley-Blackwell</a> o la excelente revista acad&eacute;mica <a href="http://www.degruyter.com/view/j/bis.2013.8.issue-2/issue-files/bis.2013.8.issue-2.xml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Basic Income Studies</a>).
    </p><p class="article-text">
        Premios Nobel de Econom&iacute;a como James Meade, Jan Tinbergen, James Tobin, Gunnar Myrdal, Friedrich Hayek, Milton Friedman o Herbert A. Simon han considerado cuidadosamente, si no apoyado abiertamente, la RB o alguna propuesta muy similar. Otros notables economistas como John K. Galbraith, Robert Theobald o Anthony B. Atkinson, as&iacute; como pensadores pol&iacute;ticos como Bertrand Russell, Erich Fromm, Philippe van Parijs, Claus Offe, Thomas Pogge o Philip Pettit han impulsado la idea o simpatizado con ella. Numerosos gobiernos y parlamentos de la Uni&oacute;n Europea, incluido el propio Parlamento Europeo, han encargado y estudiado informes sobre la propuesta en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Todo ello deber&iacute;a llevarnos a una conclusi&oacute;n preliminar: la RB puede ser discutible y de dif&iacute;cil aplicaci&oacute;n, pero no es una locura descabellada ni una ocurrencia exc&eacute;ntrica.
    </p><p class="article-text">
        Un error habitual es confundir la RB (una prestaci&oacute;n monetaria universal, individual e incondicional, percibida como un derecho de ciudadan&iacute;a) con una Renta M&iacute;nima Garantizada (que recibir&iacute;an &uacute;nicamente, tras los correspondientes controles y demostraciones, aqu&eacute;llas unidades familiares &ndash;no individuos- cuyos ingresos caigan por debajo de un determinado umbral de renta). <a href="http://pas.sagepub.com/content/32/1/7.full.pdf+html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puede demostrarse</a> que, bajo ciertas condiciones de integraci&oacute;n con el sistema fiscal, el resultado distributivo de ambas propuestas resultar&iacute;a equivalente. Ello desactiva muchos falsos debates, pero pone el acento en los dos aspectos realmente innovadores de una RB: la total individualizaci&oacute;n de la prestaci&oacute;n y su incondicionalidad, esto es, el hecho de que su percepci&oacute;n no est&eacute; sujeta a control previo alguno. La filosof&iacute;a subyacente es asegurar la progresividad por la v&iacute;a fiscal, no a trav&eacute;s de las prestaciones; dicho en plata: los controles se aplicar&iacute;an sobre quienes tienen renta, no sobre quienes carecen de ella.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;es la RB una reforma realista aqu&iacute; y ahora? &iquest;C&oacute;mo deber&iacute;an plantear la cuesti&oacute;n los simpatizantes de la misma para maximizar sus posibilidades en un pa&iacute;s como el nuestro? Dejando ahora al margen las cuestiones &eacute;ticas (sobre las que he escrito <a href="https://www.researchgate.net/profile/Jose_A_Noguera/publication/24015204_Why_Left_Reciprocity_Theories_Are_Inconsistent/links/02bfe50d41f1ec431c000000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="http://www.rutgerspolicyjournal.org/sites/rutgerspolicyjournal.org/files/issues/2_1/vol2issue1JoseAntonioNoguera.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), o las relativas a los incentivos laborales (que he analizado <a href="http://gsadi.uab.cat/images/pdfs/noguera/Jose_Antonio_Noguera_PERCEPCIONES_DE_JUSTICIA_Y_CONDUCTA_LABORAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="http://www.ctesc.cat/scripts/larevista/article.asp?cat=20&amp;art=342" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;</a>), me centrar&eacute; en los problemas de viabilidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica (m&aacute;s al respecto <a href="http://works.bepress.com/cgi/viewcontent.cgi?article=1049&amp;context=dewispelaere" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="http://www.centrodeestudiosandaluces.es/datos/factoriaideas/policypaper_5.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Obviamente la pregunta por la viabilidad econ&oacute;mica de una RB, en abstracto, resulta vaga: la respuesta es &ldquo;depende de la cuant&iacute;a&rdquo;. Una RB de muy bajo nivel ser&iacute;a trivialmente financiable s&oacute;lo con cierta integraci&oacute;n y reordenaci&oacute;n de las garant&iacute;as de m&iacute;nimos fiscales y sociales ya existentes. Una RB fijada en el umbral de la pobreza es sin duda otro cantar. Introducirla hoy d&iacute;a en Espa&ntilde;a tendr&iacute;a un coste neto muy considerable, aunque probablemente menor del que muchos comentaristas han barajado, dado que habr&iacute;a que descontar el importe de todas las prestaciones m&iacute;nimas que caigan por debajo de esa cuant&iacute;a (incluidos los gastos fiscales como el m&iacute;nimo vital del IRPF y otras muchas exenciones y deducciones).
    </p><p class="article-text">
        Es complicado hacer estimaciones fiables de ese coste con los datos disponibles; incluso si tomamos, como anuncia alg&uacute;n estudio, la muestra (de m&aacute;s de dos millones) de contribuyentes del IRPF del Instituto de Estudios Fiscales, resulta imposible integrar rigurosamente en el c&aacute;lculo a la (enorme) poblaci&oacute;n que no paga IRPF, as&iacute; como a la poblaci&oacute;n dependiente de los contribuyentes. Las fuentes de datos alternativas provienen de encuestas y por tanto tampoco son muy fiables (la gente es reacia a declarar cu&aacute;ntos ingresos tiene). Pero aun as&iacute;, me atrever&iacute;a a pronosticar que dicha reforma exigir&iacute;a o bien un tipo &uacute;nico de casi el 50% sobre todas las rentas sin distinci&oacute;n de fuente, o bien tipos marginales del 45-50% en tramos medios y del 80-90% en tramos altos de renta.
    </p><p class="article-text">
        Estos tipos han existido en otros pa&iacute;ses y en otras &eacute;pocas, es cierto. Como lo es que estamos hablando de tipos marginales y no efectivos, as&iacute; que distributivamente hablando, y una vez integrado el impuesto con la RB, probablemente &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; un tercio de los contribuyentes saldr&iacute;an perdiendo. Pero ese es un n&uacute;mero muy alto de perjudicados, la mayor&iacute;a de los cuales no son ricos oligarcas, sino normales familias de clase media: el tercio de declarantes con m&aacute;s base imponible se inicia en torno a los 24.000&euro; (pocos ricos de verdad declaran mucho en el IRPF). Un planteamiento as&iacute; dar&iacute;a al traste inmediatamente con la propuesta en el primer asalto y la har&iacute;a pol&iacute;ticamente inviable incluso en un contexto de bonanza econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Debemos concluir por tanto que la RB no es un objetivo realista? No lo creo. Los objetivos son m&aacute;s o menos realistas dependiendo de cu&aacute;n transitable sea la senda para alcanzarlos. A mi juicio, y bajo la condici&oacute;n de recuperar una cierta bonanza econ&oacute;mica, ser&iacute;a posible aproximarse a un escenario muy cercano a una RB en un tiempo razonable y de forma pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente viable. Veamos c&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo a alcanzar es la seguridad econ&oacute;mica y de rentas para toda la poblaci&oacute;n sin someter a los pobres a humillantes controles y coerciones; la RB no es m&aacute;s que un instrumento de pol&iacute;tica social para conseguir eso, uno entre otros posibles, si bien a juicio de algunos puede ser el mejor. As&iacute; que en primer lugar recomendar&iacute;a una estrategia discursiva deflacionaria, requisito para bajar las espadas y no quemar las posibilidades de avance hacia el objetivo. Sup&oacute;ngase que en vez de agitar la bandera de la RB, cambiamos el <em>frame</em> y hablamos de una reforma de la pol&iacute;tica social que ponga el foco en la garant&iacute;a de rentas, la erradicaci&oacute;n de la pobreza sin controles ni estigma, la integraci&oacute;n y simplificaci&oacute;n de los m&iacute;nimos vitales, el fomento de la autonom&iacute;a personal y la evitaci&oacute;n de la filosof&iacute;a del <em>workfare</em> que culpa a los pobres y desempleados por serlo. As&iacute; estar&iacute;amos defendiendo los mismos fines que una RB pretende realizar pero bajo un <em>frame</em> que suscita menos confusiones o ataques f&aacute;ciles y conecta m&aacute;s con el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; de la ciudadan&iacute;a. Dejar&iacute;amos tambi&eacute;n de centrar el debate en si defendemos una RB m&aacute;s o menos &ldquo;pura&rdquo; (cuesti&oacute;n ociosa y puramente ideol&oacute;gica en un contexto en el que las posibilidades de implantar una RB &ldquo;pura&rdquo; son pr&aacute;cticamente nulas).
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, identifiquemos pasos concretos que nos acerquen sustancialmente al objetivo, y que sean lo suficientemente valiosos en s&iacute; mismos como para ser ampliamente compartidos por muchos de quienes no aceptar&iacute;an una RB como objetivo final. En este sentido, hay cuatro candidatos claros, que adem&aacute;s tienen la ventaja de existir ya, cada uno de ellos, en diversos pa&iacute;ses desarrollados:
    </p><p class="article-text">
        1) Una<em> pensi&oacute;n b&aacute;sica</em> universal de cuant&iacute;a asistencial que cubra individualmente a toda la poblaci&oacute;n mayor de 67 a&ntilde;os (o de la edad de jubilaci&oacute;n que se determine legalmente). Dado que la gran mayor&iacute;a de este grupo de poblaci&oacute;n se halla ya cubierta por pensiones u otro tipo de prestaciones asistenciales, y que las desgravaciones por personas a cargo de esta edad en el IRPF se amortizar&iacute;an, el coste neto de esta medida ser&iacute;a asumible, y las resistencias pol&iacute;ticas menores que ante una RB.
    </p><p class="article-text">
        2) Una <em>prestaci&oacute;n universal por menores</em> a cargo. Muchos pa&iacute;ses desarrollados cuentan con un programa universal de prestaciones monetarias familiares (o <em>child benefits</em>), siendo esta una de las grandes carencias del Estado de bienestar en Espa&ntilde;a. En este caso, cubrir&iacute;amos a toda la poblaci&oacute;n menor de 18 a&ntilde;os, amortizando todas las prestaciones condicionales ya existentes por este concepto, as&iacute; como las correspondientes desgravaciones y reducciones por hijos a cargo en el IRPF, inclu&iacute;das las cuant&iacute;as aumentadas del m&iacute;nimo vital. De hecho, la medida se podr&iacute;a articular como una deducci&oacute;n fiscal con un tramo negativo para las familias con menor nivel de renta, lo que seguramente la har&iacute;a poco objetable pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        3) Una <em>renta m&iacute;nima garantizada</em> a nivel de hogar para la poblaci&oacute;n en edad de trabajar pero con rentas inferiores al umbral de la pobreza. Este tipo de programa, que ha existido o existe a&uacute;n en otros pa&iacute;ses (el famoso y ya extinguido <em>Income Support</em> brit&aacute;nico es el mejor ejemplo), deber&iacute;a englobar a todos los actuales programas de rentas de inserci&oacute;n, prestaciones asistenciales por desempleo y similares, extendiendo su cobertura. La principal novedad residir&iacute;a en no vincular la percepci&oacute;n de la prestaci&oacute;n a un plan de inserci&oacute;n; eso no supone que las medidas de formaci&oacute;n o inserci&oacute;n laboral desparezcan, sino que formar&iacute;an parte de un programa distinto. Aqu&iacute;, sin embargo, subsistir&iacute;a un control de recursos.
    </p><p class="article-text">
        4) Un <em>cr&eacute;dito fiscal reembolsable</em> para trabajadores con salarios hasta un determinado umbral, que funcione a la vez como incentivo laboral en bajos tramos salariales y como apoyo a los <em>working poor</em>. Se financiar&iacute;a con la integraci&oacute;n de m&iacute;nimos vitales y dem&aacute;s deducciones/reducciones en el IRPF, y con la homologaci&oacute;n de la tarifa entre rentas del trabajo y del capital. Integr&aacute;ndolo con las retenciones fiscales, los trabajadores de bajos ingresos podr&iacute;an cobrar este cr&eacute;dito directamente a trav&eacute;s de su n&oacute;mina. Adem&aacute;s, en una fase ulterior ser&iacute;a f&aacute;cilmente integrable con la renta m&iacute;nima garantizada y el resto de medidas para dar lugar <a href="http://gsadi.uab.cat/images/pdfs/noguera/Hermida_y_Noguera_Integraci%C3%B3n_impuestos_y_prestaciones_PROOFS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un impuesto negativo sobre la renta</a>, eliminando as&iacute; el control de recursos &ldquo;para pobres&rdquo; externo al propio sistema fiscal.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, se ir&iacute;a pavimentando &ldquo;por m&oacute;dulos&rdquo; un camino transitable hacia una RB, con la ventaja de que cada una de las piezas por separado puede sumar apoyos muy diversos que una RB como medida global no recabar&iacute;a. Si una RB &ldquo;pura&rdquo; nunca se alcanzase, nada se habr&iacute;a perdido, sino todo lo contrario: se habr&iacute;an logrado avances sustanciales en la intensidad y cobertura de nuestro sistema de protecci&oacute;n social. Se habr&iacute;an establecido unas &ldquo;tuber&iacute;as&rdquo; por las que ser&iacute;a posible aumentar el caudal y entre las que se podr&iacute;an articular &uacute;tiles conexiones.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, tampoco ser&iacute;an despreciables los costes econ&oacute;micos de este paquete de medidas, incluso aplicadas, como parece aconsejable, de forma graduada en el tiempo. Pero a&uacute;n as&iacute; se encontrar&iacute;an a a&ntilde;os luz en t&eacute;rminos de dificultad financiera y pol&iacute;tica de los que una RB &ldquo;pura&rdquo; e introducida &ldquo;de un solo golpe&rdquo; supondr&iacute;a. Si se admite que un escenario de &ldquo;cuasi-RB&rdquo; como el aqu&iacute; dise&ntilde;ado es relativamente viable, la carga de la prueba caer&iacute;a sobre quien se oponga al mismo: &iquest;qu&eacute; pol&iacute;tica viable alternativa es capaz de asegurar un suelo de renta a toda la poblaci&oacute;n de forma equitativa y no humillante para los pobres?; y, en particular, &iquest;es el pleno empleo una propuesta m&aacute;s realista? Lo dudo mucho, pero dej&eacute;moslo ah&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José A. Noguera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/renta-basica-camino-transitable_1_4461844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2014 19:30:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Renta Básica: el camino transitable]]></media:title>
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