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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Egio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_egio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Egio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Frente al miedo y la violencia ultra, un futuro digno compartido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/frente-miedo-violencia-ultra-futuro-digno-compartido_132_12468758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46ff1d4c-c66c-4562-b756-0832822ec764_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente al miedo y la violencia ultra, un futuro digno compartido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fascismo, desde los tiempos de Mussolini, siempre ha sido oportunismo. Un oportunismo ante el que no cabe la indiferencia</p></div><p class="article-text">
        Lamento profundamente que Domingo recibiera una brutal paliza el pasado mi&eacute;rcoles. Ning&uacute;n ser humano merece ser agredido por ninguna raz&oacute;n y, menos a&uacute;n, una persona de avanza edad por mera diversi&oacute;n, como todo parece indicar que fue. Ver su rostro magullado en las fotograf&iacute;as que han difundido los medios duele porque podr&iacute;a ser el de muchos de nuestros mayores. Por eso espero que recaiga sobre los agresores todo el peso de la ley, que es lo que debe imperar en un Estado de Derecho como el nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, es evidente que a los energ&uacute;menos que recorren las calles de Torre Pacheco, emulando algunos de los episodios m&aacute;s oscuros de la Historia, incluida esa historia de Espa&ntilde;a que ahora tanto se edulcora, le traen al pairo Domingo, su salud y su estado de &aacute;nimo. De hecho, se han saltado a la torera su ruego pidiendo que no se utilice su agresi&oacute;n para justificar ning&uacute;n tipo de violencia. Est&aacute; claro que quienes salen de 'cacer&iacute;a', deshumanizando a sus semejantes, carecen por completo de empat&iacute;a, incluso hacia la persona que dicen vengar.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, mejor dicho, quienes piensan por ellos, llevaban semanas esperando una oportunidad como esta para dar un triple salto (esperemos que lo menos mortal posible) y seguir envenenando la convivencia en nuestro pa&iacute;s. Y no por el inter&eacute;s de la naci&oacute;n (concepto que manejan en la m&aacute;s peligrosa de las acepciones), esa en la que no nos incluyen a la mayor&iacute;a (solo hay que recordar aquel habr&iacute;a que &ldquo;aniquilar a 26 millones&rdquo;), sino por razones mucho m&aacute;s cremat&iacute;sticas. Y es que el fascismo, desde los tiempos de Mussolini, siempre ha sido oportunismo. Un oportunismo ante el que no cabe la indiferencia.
    </p><p class="article-text">
        En los disturbios callejeros poco tienen que ver la inmensa mayor&iacute;a de quienes habitan en Torre Pacheco. Y no porque no haya racismo y xenofobia en esta Regi&oacute;n, que por desgracia hay &lsquo;a capazos&rsquo;, sino porque en este rinc&oacute;n del Mediterr&aacute;neo una misma persona puede votar un d&iacute;a a un partido ultra y al siguiente llevarle limones o pimientos de su huerto a su vecino magreb&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Suena contradictorio, pero gestos as&iacute; demuestran que no habitamos una tierra de gente violenta. Puede ser este un lugar de gente asustada, poco acostumbrada a lo que viene de fuera. No tenemos memoria consciente de eso, pero, como suelo recordarles a mis estudiantes, en el siglo XIX, antes de ayer como quien dice, &ldquo;una turbamulta&rdquo; de levantinos fam&eacute;licos ocupaba los campos de Or&aacute;n para ganarse el jornal.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, habitamos un territorio en el que a&uacute;n estamos apegados a la parcelica que tantas veces nos ha costado dejar atr&aacute;s para trabajar las de otros a cientos de kil&oacute;metros. Sin embargo, a pesar de la reticencia a compartirla, la hospitalidad es parte de nuestra forma de ser. Es f&aacute;cil reconocer en nuestros mayores a quienes primero desconf&iacute;an, temiendo perder lo que les ha costado ganar una vida trabajando bajo este sol de justicia que tanto gusta a los inmigrantes (alemanes e ingleses), y luego se desviven y preocupan por quien habita al lado, sea de donde sea. &ldquo;Anda ll&eacute;vales un platico de arroz con conejo que ha salido muy rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&eacute; de lo que hablo. He tenido la fortuna de trabajar en algunos proyectos en los que se ha intentado fomentar la convivencia en nuestras calles, incluso en mi propio barrio. No son f&aacute;ciles. Hay que afrontar dolores reales por parte de todos los colectivos implicados, incomprensi&oacute;n, prejuicios, intereses particulares y barreras tan altas como el idioma o la religi&oacute;n, pero los resultados, aunque humildes, suelen sorprender para bien.
    </p><p class="article-text">
        Sin querer extenderme demasiado, pondr&eacute; como ejemplo una situaci&oacute;n vivida en un municipio con una realidad socioecon&oacute;mica muy parecida a la de Torre Pacheco. En una de las primeras reuniones del proyecto uno de los asistentes, dir&iacute;a que parecido a Domingo, dijo que armaban mucho jaleo los ni&ntilde;os y no tan ni&ntilde;os de origen magreb&iacute; que jugaban en las calles aleda&ntilde;as a su vivienda. Minutos m&aacute;s tarde, en el mismo encuentro, un vecino marroqu&iacute; coment&oacute; que a sus hijos les encantar&iacute;a participar en actividades extraescolares, pero que el centro educativo al que asist&iacute;an no las organizaba. Ambos estaban en los extremos de un asunto con una misma soluci&oacute;n: que los poderes p&uacute;blicos inviertan m&aacute;s en el presente y futuro de los y las j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        No quiero que este texto parezca demasiado naif. Si bien asuntos peque&ntilde;os anclados en prejuicios pueden acabar en conflictos mayores, s&eacute; que hay problemas profundos que no caben ni en una an&eacute;cdota, ni en un art&iacute;culo de opini&oacute;n, que en ocasiones hay que armonizar valores y formas muy diferentes de ver la realidad, pero quer&iacute;a resaltar esta an&eacute;cdota porque pone de relieve algo fundamental, que hace falta invertir en lo que hace de Europa un lugar &uacute;nico en el mundo: el estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos m&aacute;s fondos para que la educaci&oacute;n p&uacute;blica llegue con suficiente calidad a todos y cada uno de nuestros menores, para acompa&ntilde;arlos m&aacute;s all&aacute; de la escuela. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las pol&iacute;ticas de vivienda, laborales, de integraci&oacute;n o los mediadores? La mejor receta para la convivencia es que todos y todas tengamos un futuro digno. Lo que es ingenuo es pensar, aunque dudo que sea algo m&aacute;s que propaganda, que se puede deportar a ocho millones de seres humanos sin que se hunda la econom&iacute;a. Tambi&eacute;n lo es, aunque las &lsquo;cacer&iacute;as&rsquo; hayan sido orquestadas desde fuera, pensar que una vez que se apague el foco medi&aacute;tico estar&aacute; todo solucionado.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de un asunto complejo. Aunque no hay correlaci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y violencia, la percepci&oacute;n de inseguridad est&aacute; extendida y eso, est&eacute; fundamentado o no, es un reto que hay afrontar para que no lo aprovechen como ahora quienes sacan r&eacute;dito del miedo. No podemos mirar hacia otro lado ni ignorarlo.
    </p><p class="article-text">
        Por no hablar de otras aristas como el modo en que segregan el modelo urbano, educativo y econ&oacute;mico que hemos escogido en el &uacute;ltimo cuarto de siglo, la violencia invisibilizada asociada a la explotaci&oacute;n de una mano de obra casi esclava (&iquest;qui&eacute;n se manifiesta por las mujeres violadas en las explotaciones agrarias?), el efecto pernicioso de una falta de educaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre el uso de las redes sociales y medios de comunicaci&oacute;n&hellip; pero un art&iacute;culo de opini&oacute;n no da para mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Prefiero quedarme aqu&iacute; y remarcar una vez m&aacute;s que los violentos que incendian las calles del municipio no representan a la sociedad murciana. Hay multitud de iniciativas ciudadanas que han intentado e intentan tender puentes, muchas de ellas en Torre Pacheco, pero para llegar a buen puerto necesitar&aacute;n la implicaci&oacute;n real de las instituciones locales, regionales, nacionales y europeas.
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s nos vale, nos guste o no, es un hecho que el invierno demogr&aacute;fico en Europa hace que el presente y el futuro de la econom&iacute;a sean insostenibles sin incorporar a nuestra sociedad a millones de personas de otros continentes, por no mencionar que el cambio clim&aacute;tico no har&aacute; sino acentuar las desigualdades y las migraciones clim&aacute;ticas&hellip; si es que no hace inhabitable nuestra tierra y nos obliga, a nosotros o a nuestros hijos, a buscar cobijo en territorios donde nuestra piel ya no parecer&aacute; tan blanca.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, no al genocidio en Palestina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/frente-miedo-violencia-ultra-futuro-digno-compartido_132_12468758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 11:22:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frente al miedo y la violencia ultra, un futuro digno compartido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Torre Pacheco,Ultraderecha,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje (inesperado) a la España al otro lado de la frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/viaje-inesperado-espana-lado-frontera_132_11588852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ddaba4b-4400-42ea-9e75-3d8046722952_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje (inesperado) a la España al otro lado de la frontera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La huella de la presencia española, sobre todo del sur, se nota en los cementerios de la Francia mediterránea, repletos de apellidos familiares e incluso de símbolos de la Segunda República, en la gastronomía, en la toponimia y, por encima de todo, en las gentes"</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n suenan en la plaza de Canet los &uacute;ltimos acordes del Hymne &agrave; l&rsquo;amour de Edith Piaf cuando Acosta, la &lsquo;voix latine&rsquo;, hijo de andaluz y madrile&ntilde;a, pide al p&uacute;blico que levanten la mano los espa&ntilde;oles. Poco a poco, azuzados por sus acompa&ntilde;antes y entre risas, empiezan a alzarse brazos. La mayor&iacute;a ronda la edad de jubilaci&oacute;n y son hijos e hijas de las familias que en los a&ntilde;os sesenta inundaron los campos del sur de Francia para huir de la miseria de un pa&iacute;s que, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de una guerra injusta contra un r&eacute;gimen leg&iacute;timo, no terminaba de prosperar. Desde ese momento, de manera extra&ntilde;amente natural, empiezan a sucederse canciones dispares que van del rock galo de los ochenta al Porompompero y la copla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para terminar de entender Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n la del siglo XXI, hay que viajar al sur de Francia. Se cuentan por millones las personas que dejaron atr&aacute;s su tierra y sus familias en los a&ntilde;os sesenta y setenta buscando un lugar en el que dar de comer a sus hijos. All&iacute; se unieron a los cientos de miles de desplazados por la guerra que sigui&oacute; al golpe de estado y a los descendientes de quienes abandonaron el Levante, ya en el XIX, para labrar los suelos de las colonias del norte de &Aacute;frica y que, tras independencia de Argelia, en 1962, fueron a parar a un pa&iacute;s que nunca hab&iacute;a sido el suyo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En casa de R&eacute;gis todav&iacute;a se recuerdan las paellas de la bisabuela. Oranesa de padres originarios de Altea, no fue f&aacute;cil regularizar sus papeles. A su llegada a la metr&oacute;poli ten&iacute;an que pedirle por favor que hablara en franc&eacute;s porque en Marsella era la mejor manera de desenvolverse. Con un hijo de madre colombiana, ahora vuelve a escucharse, aunque con otro acento, el espa&ntilde;ol en la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La huella de la presencia espa&ntilde;ola, sobre todo del sur, se nota en los cementerios de la Francia mediterr&aacute;nea, repletos de apellidos familiares e incluso de s&iacute;mbolos de la Segunda Rep&uacute;blica, en la gastronom&iacute;a, en la toponimia y, por encima de todo, en las gentes. No se trata de un fen&oacute;meno del pasado. Aunque apenas se hable de eso, a&uacute;n hoy, una parte de Espa&ntilde;a es emigrante. Mar&iacute;a, a sus ochenta y nueve a&ntilde;os, sigue emocionada a Alcaraz por televisi&oacute;n. Totanera, vive como propias las victorias del muchacho de El Palmar. Sus hijos, con el coraz&oacute;n y la cabeza divididos entre los dos pa&iacute;ses, se desenvuelven mejor o peor en castellano seg&uacute;n la edad a la que llegaron y a&uacute;n sus nietas nacidas al otro lado de la frontera reconocen sus ra&iacute;ces y hablan la lengua de sus abuelos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con las lentejas que comparten cada semana, convertidas en an&eacute;cdotas, llegan las duras historias de los primeros a&ntilde;os en Pouzols, &lsquo;pueblecico&rsquo; cercano a Montpellier. Nunca se acoge bien a quien huye de la pobreza. M&aacute;s de medio siglo m&aacute;s tarde, esas calles ya son propias. Incluso Paco, el abuelo, descansa de una vida de trabajo intenso bajo esa tierra, la misma que cubre los huesos de Antonio, el poeta universal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de la frontera, una vez que se abren sus puertas, apenas se hace el silencio en el peque&ntilde;o cementerio de Colliure en el que reposa Machado. Cada poco tiempo acceden personas de todas las edades a leer poemas o dejar flores y banderas tricolor, tambi&eacute;n alg&uacute;n que otro cigarro. Pasaron demasiados a&ntilde;os hasta que un gobierno tuvo la valent&iacute;a de rendirle homenaje y a&uacute;n queda mucho por hacer. Apenas conocen los estudiantes espa&ntilde;oles la historia de los exiliados, comenta un se&ntilde;or de la zona que ense&ntilde;a la tumba a un grupo de j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; esa historia, que tuvo uno de sus cap&iacute;tulos m&aacute;s tristes en los campos de concentraci&oacute;n cercanos, y la del resto de millones de personas que tuvieron que dejar Espa&ntilde;a por razones pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas no se pierda. Se lo debemos a sus descendientes, nos lo debemos a nosotros mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, emigrantes y exiliados comparten canci&oacute;n. Dec&iacute;a Juanito Valderrama, quien luch&oacute; en un batall&oacute;n de la CNT, que compuso su copla m&aacute;s famosa al ver llorar a los espa&ntilde;oles que se refugiaron en Marruecos y que le hubiera puesto de t&iacute;tulo &ldquo;El exiliado&rdquo;, en lugar de &ldquo;El emigrante&rdquo;, si no hubiera estado seguro de que le fusilar&iacute;an por eso. Esas notas sonaron hace apenas tres meses para Paco en una iglesia rodeada de las vi&ntilde;as en las que se dej&oacute; la piel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/viaje-inesperado-espana-lado-frontera_132_11588852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2024 07:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje (inesperado) a la España al otro lado de la frontera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Migraciones,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestro puente, nuestro mar, nuestra decisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/puente-mar-decision_132_10394296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57ba028d-0827-4547-aaff-73616e7285c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestro puente, nuestro mar, nuestra decisión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Negar la realidad da réditos a corto plazo porque permite que sigamos actuando de la misma manera, mientras que los cambios siempre necesitan que se aporte energía, un esfuerzo</p></div><p class="article-text">
        Durante unos d&iacute;as fue posible. Cruzar la Plaza Camachos caminando por mitad de la calzada, escuchar los p&aacute;jaros y las conversaciones de la gente en la que sol&iacute;a ser una arter&iacute;a concurrida, del muy concurrido por el tr&aacute;fico barrio del Carmen de Murcia, era una experiencia de tan placentera casi on&iacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad nos pod&iacute;an pasar estas cosas a nosotros? Por una vez, al otro lado del r&iacute;o Segura &iacute;bamos a poder disfrutar de un avance en sostenibilidad y calidad de vida antes que nuestros vecinos y vecinas del norte del casco urbano. De pronto, algunas de nuestras calles recordaban a las de las ciudades europeas m&aacute;s avanzadas. Con mayor o menor acierto, siguiendo lo que desde hace d&eacute;cadas pregona el urbanismo sostenible, se pon&iacute;a en marcha un proyecto cuyo fin era generar un espacio p&uacute;blico m&aacute;s amable para el peat&oacute;n, que potenciaba el transporte colectivo. Y eso nos iba a beneficiar a la mayor&iacute;a, incluso a los comerciantes.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; m&aacute;s que demostrado que reducir el tr&aacute;fico rodado da lugar a calles m&aacute;s din&aacute;micas y m&aacute;s seguras que acaban atrayendo a personas de toda la ciudad. No hay que irse muy lejos, solo hay que mirar a la calle del Carmen (&iexcl;oh, coincidencia!) de Cartagena. Adem&aacute;s, la contaminaci&oacute;n mata, y mata mucho, en el centro de las urbes, como se empe&ntilde;an en recordarnos una y otra vez los profesionales de la salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Ilusamente nos parec&iacute;a un logro que, como tantos avances, no ten&iacute;a marcha atr&aacute;s. M&aacute;s all&aacute; de la fanfarroner&iacute;a y el populismo propio de los periodos electorales, resultaba dif&iacute;cil comprender que un gobierno municipal pudiera terminar con una medida que era evidente que beneficiaba a la mayor&iacute;a social. Aunque ellos mismos hubieran movido el descontento por las obras, era una excusa perfecta utilizar las obligaciones con Europa para incumplir una promesa injusta. En poco tiempo, como sucede siempre en estos casos, la gente se apropiar&iacute;a del espacio ganado a los coches.
    </p><p class="article-text">
        Claro que a esto, a darle la espalda a la mism&iacute;sima realidad, estamos acostumbrados en esta Regi&oacute;n. Ya a principios de los ochenta nos advert&iacute;an, quienes saben del funcionamiento de los ecosistemas, que el Mar Menor estaba en peligro. La ecuaci&oacute;n era sencilla, si no dejabas de aportar nutrientes a un cuerpo de agua cerrado, tarde o temprano te ibas a tener que enfrentar a la eutrofizaci&oacute;n, la tan temida 'sopa verde': sota, caballo y rey. Los fen&oacute;menos ambientales tardan muchas veces a&ntilde;os en dar la cara, por lo que era f&aacute;cil obviar lo que nos indicaba la ciencia para llenar los bolsillos de papeletas. Ahora, sufren las consecuencias los comerciantes de la zona (otra vez los comerciantes), el sector pesquero, el tur&iacute;stico, los peque&ntilde;os agricultores, los vecinos y vecinas&hellip; y, &iquest;por qu&eacute; no?, nuestra dignidad como habitantes de un territorio que no es capaz de mantener las m&iacute;nimas condiciones para la vida. Dejamos de ver a los peces, como nuestro a&ntilde;orado caballito de mar.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas lo raro no es que en Murcia nos comportemos as&iacute;, lo que llama la atenci&oacute;n es que de tanto mantenernos en el mismo lugar nos hemos convertido en el paradigma de una corriente que se ha extendido a nivel global. Las pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos que niegan las evidencias cient&iacute;ficas han llegado a gobernar pa&iacute;ses tan importantes como Estados Unidos o Brasil, y lo est&aacute;n haciendo en Hungr&iacute;a, Polonia e Italia, influyendo en el discurso y las acciones de los partidos conservadores hasta ahora moderados.
    </p><p class="article-text">
        Si han llegado hasta aqu&iacute; puedo permitirme recordar que uno de los instrumentos m&aacute;s poderosos que ha desarrollado la humanidad en su devenir es el m&eacute;todo cient&iacute;fico. Al contrario de lo que nos intentan hacer creer, nuestro &eacute;xito como especie se debe al trabajo colectivo, a la capacidad que tenemos de construir sobre lo que otros han edificado primero, a acumular conocimiento mediante la observaci&oacute;n sistem&aacute;tica, la medici&oacute;n y la experimentaci&oacute;n. Es imprescindible contrastar y verificar con la comunidad para minimizar la influencia de la subjetividad, del individuo, como tambi&eacute;n lo es debatir sobre los principios &eacute;ticos. Quienes niegan el cambio clim&aacute;tico (o quienes lo obvian para aliarse con los primeros) no est&aacute;n enfrent&aacute;ndose a una u otra persona, se oponen a una parte importante del conocimiento m&aacute;s valioso acumulado por nuestra especie.
    </p><p class="article-text">
        Negar la realidad da r&eacute;ditos a corto plazo porque permite que sigamos actuando de la misma manera, mientras que los cambios siempre necesitan que se aporte energ&iacute;a, un esfuerzo. Cerrar los ojos, incluso, nos puede beneficiar durante un tiempo muy determinado, pero a la larga nos perjudica a todos (tambi&eacute;n a quienes se enriquecen indecentemente con la pasividad) y nos impide aspirar a una vida mejor, que en eso al final consiste, o deber&iacute;a consistir, la pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la gesti&oacute;n del poder.
    </p><p class="article-text">
        La vuelta del tr&aacute;fico a nuestro puente nos constri&ntilde;e como peatones a una acera acosada por el ruido y la poluci&oacute;n, impide contemplar con calma los escaparates y dificulta comprar en el entorno m&aacute;s cercano, facilita el uso del veh&iacute;culo privado y mantiene intacta su contribuci&oacute;n a la crisis clim&aacute;tica. Hacer la vista gorda con el regad&iacute;o ilegal no permiti&oacute; mirar m&aacute;s all&aacute; y hacer una transici&oacute;n verde con los propios agricultores como protagonistas, incluso subvencionada, que dejara r&eacute;ditos en el territorio a largo plazo (en el que hoy abundan multinacionales extranjeras del sector agroalimentario) con empleo de calidad. Acab&oacute; con nuestro ecosistema m&aacute;s emblem&aacute;tico y embarr&oacute; la convivencia. Dejar de actuar frente al cambio clim&aacute;tico pone en peligro nuestra propia continuidad como especie.
    </p><p class="article-text">
        Un art&iacute;culo de opini&oacute;n no da para mucho m&aacute;s, pero podr&iacute;amos seguir con la fiscalidad progresiva imprescindible para mantener y mejorar una sanidad p&uacute;blica capaz de afrontar, entre otras cosas, futuras pandemias con garant&iacute;as, para dotar de recursos a un sistema educativo sano que trabaje los valores y que integre a quienes llegan por primera vez a nuestra tierra, para revalorizar las pensiones&hellip; &iquest;De qu&eacute; sirve hacer pol&iacute;tica ficci&oacute;n si a la larga termina con lo m&aacute;s importante?
    </p><p class="article-text">
        Y ahora me pongo a so&ntilde;ar, que es gratis. Qu&eacute; emocionante ser&iacute;a recuperar el car&aacute;cter contestatario de nuestra tierra, el de Antonete y tantos otros de los que tan poco nos han hablado, y dar la sorpresa el domingo. Mirar nuestras cicatrices, las que nos hemos infligido, y, acarici&aacute;ndolas, tomar una decisi&oacute;n que sorprendiera al resto del pa&iacute;s. Y no porque s&iacute;, porque lo hemos vivido, porque perdimos nuestros peces y nuestros p&aacute;jaros, porque nuestra piel se abrasa cada vez m&aacute;s y, sobre todo, porque aspiramos a vivir mejor en el (todav&iacute;a hermoso) rinc&oacute;n del Mediterr&aacute;neo que nos ha tocado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/puente-mar-decision_132_10394296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2023 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestro puente, nuestro mar, nuestra decisión]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la política, el polvo y la utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-polvo-utopia_132_10369685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9e72e29-b959-4b1c-a3dc-3eda84ea8526_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre la política, el polvo y la utopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como pasaba con el abuelo Pepe, se puede entender el miedo de muchos a enfrentarse a la realidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ele mi Franquico!&rdquo;, exclamaba mi abuelo cada vez que aparec&iacute;an im&aacute;genes en blanco y negro del dictador por televisi&oacute;n. Corr&iacute;an los a&ntilde;os noventa y su expresi&oacute;n, de tan anacr&oacute;nica, apenas generaba indignaci&oacute;n en el resto de la familia. Ya arrastraba suficiente sufrimiento, pens&aacute;bamos. De ra&iacute;ces conservadoras y humildes, cada cierto tiempo nos recordaba que hab&iacute;a perdido a uno de sus hermanos en la guerra y, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, a otro en el M&eacute;xico anticlerical de mediados de siglo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pepe estaba acostumbrado a decir lo que pensaba y eso no iba a cambiar. Durante casi cuarenta a&ntilde;os su forma de interpretar el mundo, impuesta por las armas, hab&iacute;a dominado todos los &aacute;mbitos del pa&iacute;s, desde la educaci&oacute;n a la vida &iacute;ntima, pero esos tiempos ya hab&iacute;an pasado y casi daba un poco de pena saberlo tan desconectado del sentir general. Adem&aacute;s, dijera lo que dijera, la democracia ya no ten&iacute;a marcha atr&aacute;s. Su yerno pod&iacute;a declararse marxista en p&uacute;blico, una de sus hijas divorciarse o su nieto pod&iacute;a responderle y discutir con &eacute;l sobre la necesidad de luchar contra ETA con los derechos humanos por delante. 
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a natural su nostalgia. Sus valores no eran los de la Constituci&oacute;n que hab&iacute;an votado nuestros padres. Ya no estaba bien visto, ni siquiera, que su mujer le preparara y llevara la comida al sal&oacute;n para retirarse despu&eacute;s a la cocina. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo que nos pueda chocar hoy d&iacute;a esto &uacute;ltimo, Pepe era una buena persona. Amigo de sus amigos y vitalista como pocos, demostr&oacute; su honradez cuando, funcionario del R&eacute;gimen, fue trasladado a Murcia desde su Ciudad Real natal por no pasar por el aro en un claro caso de amiguismo. Nunca se dio cuenta de que no se trataba de un fallo puntual del sistema. Sin transparencia, la corrupci&oacute;n es la norma. 
    </p><p class="article-text">
        El abuelo muri&oacute; a las puertas del siglo XXI sin saber que su mujer aceptar&iacute;a con normalidad que uno de sus nietos saliera del armario, que poco despu&eacute;s se legalizar&iacute;a el matrimonio homosexual, que quien escribe no seguir&iacute;a sus pasos como cazador y estudiar&iacute;a Ciencias Ambientales, que algunos sus bisnietos y bisnietas no ser&iacute;an bautizados, y tantas otras cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Como la escopeta que me dej&oacute; en herencia, con su ausencia, muchas de sus ideas parec&iacute;an haber quedado convertidas en recuerdos condenados a acumular polvo. Con el tiempo supe, gracias a que la Ley de Memoria Hist&oacute;rica abri&oacute; al p&uacute;blico el Archivo de la Guerra Civil, que Pedro, mi otro abuelo, tambi&eacute;n hab&iacute;a estado politizado. Miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas y trabajador en los a&ntilde;os treinta y cuarenta del Arsenal de Cartagena, tuvo que presenciar los fusilamientos de muchos de sus compa&ntilde;eros. Para siempre debi&oacute; quedar unido en su cabeza el sonido de los disparos a los &ldquo;Viva la Rep&uacute;blica&rdquo;. Apenas cont&oacute; que perdi&oacute; un hermano en el primer barco hundido por los golpistas o lo que debi&oacute; echar de menos durante d&eacute;cadas al que tuvo que exiliarse en Francia. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, descubr&iacute; que el mundo ideal de Pepe, el hijo del herrero, se construy&oacute; sobre el de Pedro, el silencioso hijo del carabinero. El desconcierto del primero en los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo XX era el de quien pierde sus privilegios. Estaba justificada su pena si la sociedad espa&ntilde;ola profundizaba en sus derechos reci&eacute;n estrenados, aumentaba la inversi&oacute;n en sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blicas, si la igualdad de g&eacute;nero, el respeto a la diversidad sexual y los derechos LGTBI se volv&iacute;an un asunto de Estado, si la cultura florec&iacute;a dejando atr&aacute;s la censura y si nuestra ciencia, aunque siempre infrafinanciada, pod&iacute;a empezar a mirar a la cara a la del resto de Europa. Eso, junto a las obras de Picasso, Lorca, Delibes o Machado, era algo que me hac&iacute;a sentir orgulloso cuando sal&iacute;a del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Avanzado el siglo XXI la realidad se ha vuelto m&aacute;s compleja. Nos hicieron salir de la crisis inmobiliaria de 2008, provocada por los especuladores de siempre, destruyendo gran parte de los avances conseguidos. Sin habernos recuperado del todo, el mundo se ha vuelto m&aacute;s inestable, en parte a causa de los errores que arrastramos desde el siglo XX, algunos no casuales, en parte porque la digitalizaci&oacute;n no siempre se usa para el bien com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como pasaba con el abuelo Pepe, se puede entender el miedo de muchos a enfrentarse a la realidad. La crisis clim&aacute;tica y ambiental, con su cuestionamiento de una sociedad de consumo que sentimos como propia, los cambios sociales y culturales asociados al mestizaje inevitable y a la globalizaci&oacute;n, las pandemias presentes y futuras, las tensiones geopol&iacute;ticas que se esconden tras la guerra&hellip; pueden dar p&aacute;nico. Incluso, la profundizaci&oacute;n en la igualdad de g&eacute;nero puede acomplejar a quien deja de sentirse superior sin m&aacute;s m&eacute;rito que el azar de haber nacido hombre. Pero la soluci&oacute;n no es negar lo obvio y construir una alternativa sobre el sufrimiento de la mayor&iacute;a, sino afianzar los avances siguiendo el camino que nos marcan la ciencia y el sentido com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No saldremos de las m&uacute;ltiples crisis con medidas nost&aacute;lgicas, negacionistas, acient&iacute;ficas e injustas, sino con m&aacute;s democracia, educaci&oacute;n, solidaridad, cultura e informaci&oacute;n veraz. No nos salvar&aacute; del futuro desempolvar viejas ideas y guarecernos en un pasado irreal. Eso&hellip; eso s&iacute; que es utop&iacute;a. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/politica-polvo-utopia_132_10369685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jul 2023 04:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la política, el polvo y la utopía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chalecos amarillos, ciencia y un reto planetario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/chalecos-amarillos-ciencia-reto-planetario_132_1810989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4e2011e-b3ba-4ebf-b959-548d4b99df7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chalecos amarillos, ciencia y un reto planetario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede que estemos contemplando estos días un adelanto de lo posible en el resto de Europa en un tiempo en que las recetas neoliberales han dejado al Estado de Bienestar en sus peores momentos</p><p class="subtitle">Hay que rearmarse teórica y comunicativamente porque el fascismo lo tiene todo para sacar rédito y extenderse. Los Trump, Le Penn y Bolsonaro no necesitan contrastar hechos, les basta y les es propicio el desconcierto</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay que felicitar a Emmanuel Macron, pero lo que es innegable es que en poco m&aacute;s de un a&ntilde;o ha conseguido que sobre el tablero franc&eacute;s se expresen algunas de las cuestiones m&aacute;s preocupantes que acechan a Europa y al resto del planeta. El hermano pol&iacute;tico de Albert Rivera, aplicando sin ambages pol&iacute;ticas neoliberales, ha bajado significativamente los impuestos a los m&aacute;s ricos, lo que ha supuesto disminuir la recaudaci&oacute;n de las arcas p&uacute;blicas en m&aacute;s de 6.000 millones de euros. A cambio, ha aumentado las cotizaciones sociales de los jubilados y ha congelado pr&aacute;cticamente pensiones y ayudas sociales, de manera que desde que gobierna los m&aacute;s pobres han sufrido una ca&iacute;da en su poder adquisitivo del 1%, mientras que los ingresos de los m&aacute;s 'afortunados' han aumentado un 6%.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo ha seguido el manual, sino que ha querido ir un paso m&aacute;s all&aacute; y, con la excusa de un supuesto inter&eacute;s ambiental (supuesto porque solo una cuarta parte de lo recaudado ir&aacute; a la lucha contra el cambio clim&aacute;tico), ha subido las tasas sobre los combustibles, asestando otro duro golpe a las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la marca de referencia de Ciudadanos en Francia ha empezado a alentar un estado de opini&oacute;n 'antiecologista' que le da alas a los negacionistas y a una extrema derecha que intenta canalizar la indignaci&oacute;n desorganizada, algo que a &uacute;ltima hora ha intentado tambi&eacute;n el populismo de izquierdas. Es decir, parad&oacute;jicamente puede que identificar las medidas para frenar el calentamiento global con la misma &eacute;lite que ha contribuido m&aacute;s que nadie a provocarlo, y que Macron representa, le sirva al fascismo para terminar de convertirse en el sentido com&uacute;n de la gente com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el verde de la medida desti&ntilde;e y es evidente que fundamentalmente persigue por la v&iacute;a r&aacute;pida que una mayor&iacute;a sustente lo que ha dejado de pagar una minor&iacute;a, es obvio que lo limitado de las reservas mundiales de crudo y una demanda que no deja de crecer, tarde o temprano, conllevar&aacute; en otro lugares situaciones similares a los estallidos sociales que traen de cabeza desde hace d&iacute;as al El&iacute;seo. M&aacute;s all&aacute; de la torpeza del presidente franc&eacute;s, puede que estemos contemplando estos d&iacute;as un adelanto de lo posible en el resto de Europa en un tiempo en que las recetas neoliberales han dejado al Estado de Bienestar en sus peores momentos.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia para casi todos, parece que en este siglo XXI en el que nuestras propias redes sociales nos a&iacute;slan de la realidad, solo el populismo y sus respuestas r&aacute;pidas echan ra&iacute;ces y las ciencias sociales y naturales, tan necesarias para explicar un presente cada vez m&aacute;s complejo, pasan a ser solo un est&iacute;mulo m&aacute;s en mitad del torrente de desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico es un hecho cient&iacute;fico indisociable de un modelo econ&oacute;mico desarrollista y basado en el petr&oacute;leo que no tiene en cuenta sus propias consecuencias sobre la biosfera y, por tanto, sobre la propia vida de la mayor parte de la poblaci&oacute;n mundial. No en balde, uno tras otro, todos los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Clim&aacute;tico anuncian una mayor presi&oacute;n migratoria sobre los pa&iacute;ses del norte debido a las cat&aacute;strofes ambientales en los del sur.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario como este, hay que rearmarse te&oacute;rica y comunicativamente porque el fascismo lo tiene todo para sacar r&eacute;dito y extenderse. Los Trump, Le Penn y Bolsonaro no necesitan contrastar hechos, les basta y les es propicio el desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        El reto para explicar sus propuestas, el de toda la humanidad, lo tienen las opciones progresistas que, hijas de la Ilustraci&oacute;n y la Modernidad, necesitan del pensamiento racional para lograr redistribuir la riqueza y frenar el deterioro ambiental. De una manera acertada o no, la mayor de las veces lo han intentado. Pero, como apuntaba hace d&eacute;cadas Kenneth Boulding, va en contra de la l&oacute;gica de una especie como la nuestra, que creci&oacute; en praderas interminables, pensar que los recursos abundantes que nos rodean son limitados.
    </p><p class="article-text">
        Nos va todo en hacernos entender para que los estados inviertan y legislen sobre una transici&oacute;n ecol&oacute;gica real financiada por quienes m&aacute;s se han beneficiado de los impactos ambientales negativos, pero &iquest;c&oacute;mo comunicar ideas complejas cuando la experiencia nos dice que las personas tienden a desconectar de los mensajes poco sencillos, cuando es dif&iacute;cil retener la atenci&oacute;n de la gente m&aacute;s all&aacute; de los treinta segundos de v&iacute;deo, cuando el desencanto que ha provocado la modernidad (Weber) lo ha aprovechado el capitalismo para reencantar a trav&eacute;s del consumo desaforado de bienes y experiencias (Ritzer), cuando el pensamiento cient&iacute;fico y cr&iacute;tico se asocia desde las clases populares al elitismo (a la izquierda caviar que dicen en Francia) y empieza a generar un rechazo en la mayor&iacute;a (otra vez Trump)?
    </p><p class="article-text">
        Para superar el populismo de conservadores, neofascistas y neoliberales no nos basta con tener raz&oacute;n, hay que comunicar mejor, y hay que hacerlo de igual a igual. Podr&iacute;a parecer que la soluci&oacute;n est&aacute; en la simplificaci&oacute;n del mensaje que hace el populismo de izquierdas, pero &iquest;es posible simplificar el mensaje sin acabar desvirtuando las propuestas?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el dilema del siglo XXI sea ciencia (&eacute;tica) o barbarie. Ah&iacute; es nada...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/chalecos-amarillos-ciencia-reto-planetario_132_1810989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2018 08:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chalecos amarillos, ciencia y un reto planetario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Protestas,Emmanuel Macron,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre neonazis, despertadores y un delegado del Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/neonazis-despertadores-delegado-gobierno_132_3322250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se vieron obligados a votar a favor de una moción que pedía algo tan sencillo como programas de prevención contra los delitos de odio en los institutos, pero claro, qué pereza poner eso en marcha"</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        `Procrastinaci&oacute;n&acute; es una de esas palabras que se hacen antip&aacute;ticas. Y se hace antip&aacute;tica por dos razones. Primero, porque es una manera pedante de decir algo tan sencillo como aplazar y, segundo, porque se refiere a algo que hacemos todos los d&iacute;as y que arrastramos entre nuestros remordimientos cotidianos: dejar para m&aacute;s tarde lo que nos da pereza hacer ahora.
    </p><p class="article-text">
        Procrastinamos cuando retrasamos el despertador por las ma&ntilde;anas, cuando dejamos una tarde de deporte, que sabemos que nos viene tan bien, para otro d&iacute;a o cuando no hacemos la compra a pesar de que sabemos que al cart&oacute;n de leche no le queda ni para un vaso. Claro, luego maldecimos cuando corremos al trabajo, cuando nos detectan colesterol y, c&oacute;mo no, cuando no tenemos qu&eacute; echarle al Cola-Cao. Y hasta cierto punto es normal. Si dif&iacute;cil es, a veces, hacer lo que nos gusta, c&oacute;mo no va a serlo lo que no.
    </p><p class="article-text">
        En el Partido Popular, a pesar de que abundan los tonos de piel m&aacute;s anaranjados de lo normal, son tambi&eacute;n humanos y cuando tienen que afrontar `cosillas&acute; que no les gustan, como frenar el posible auge de la extrema derecha en nuestro municipio y nuestra Regi&oacute;n, lo pasan mal.
    </p><p class="article-text">
        Vale, se vieron obligados a votar a favor de una moci&oacute;n que ped&iacute;a algo tan sencillo como programas de prevenci&oacute;n contra los delitos de odio en los institutos, pero claro, qu&eacute; pereza poner eso en marcha. Con la de fotos que podr&iacute;a hacerse un alcalde o un concejal en el tiempo que se tarda en programar un plan educativo en condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si esos muchachos al final no dejan de ser patriotas un poco desorientados, pensar&aacute;n. &iquest;Qui&eacute;n no ha tenido sus coqueteos con la extrema derecha de joven? Que levante la mano (a poder ser derecha y extendida) quien haya pasado por Nuevas Generaciones y no se ponga un poco al ver la bandera con el aguilucho. Por otro lado, si los estudiantes aprenden desde peque&ntilde;os lo que es la democracia lo mismo no deciden militar en el Partido y se pierden cuadros.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido pasa con la Ley de Memoria Hist&oacute;rica. Que s&iacute;, que fue aprobada por el Congreso de los Diputados hace la tira de a&ntilde;os, pero esas calles llevan toda la vida ah&iacute; y no ha pasado nada. &iquest;Y quitarlas para qu&eacute;? Para poner nombres de poetas universales. Si al final casi todos eran rojos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el caso m&aacute;s claro lo tenemos esta semana. &iquest;C&oacute;mo no procrastinar si viene un chaval bien vestido a pedir permiso para una concentraci&oacute;n bajo el lema &ldquo;Por sentido com&uacute;n, por nuestros derechos&rdquo;? &iquest;Qui&eacute;n puede estar en contra del sentido com&uacute;n? S&iacute;, ya, que en la p&aacute;gina del colectivo que convoca hay mensajes hom&oacute;fobos, xen&oacute;fobos y racistas, que contradicen los principios constitucionales y que eso el d&iacute;a de la Marcha del Orgullo LGTBIQ pero&hellip; ya si eso ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es cambiar el itinerario de los de la Marea Verde, que esos s&iacute; tienen un objetivo claro, que el dinero p&uacute;blico vaya a la educaci&oacute;n p&uacute;blica y no a la privada. Ah&iacute; ya atacan a Lo Nuestro, que nuestras son las empresas privadas con las que educamos a nuestros hijos (y a algunos de los vuestros), dir&aacute; m&aacute;s de uno en el partido de la gaviota. Ah&iacute; s&iacute; que hay que hacer un informe expr&eacute;s para cambiar la trayectoria, no vaya a ser que coincida con la llegada de la Fuensanta y la gente que va con la Virgen se una a la Marea al darse cuenta de que est&aacute;n defendiendo los colegios e institutos de sus hijos e hijas.
    </p><p class="article-text">
        Pero volviendo a este s&aacute;bado, siendo bien pensados, probablemente procrastin&oacute; el Equipo de Gobierno del Partido Popular en el Ayuntamiento de Murcia cuando no emiti&oacute; un informe advirtiendo de lo peligroso de la situaci&oacute;n. Quiz&aacute; procrastin&oacute; tambi&eacute;n el delegado de Gobierno cuando no investig&oacute; a fondo y no anul&oacute; la concentraci&oacute;n de los grupos de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Pero fue una irresponsabilidad manifiesta, si no algo m&aacute;s grave, no enviar suficientes efectivos policiales a vigilar una concentraci&oacute;n de un colectivo que se ha demostrado violento y contrario a los valores democr&aacute;ticos. Lo fue, tener a la Polic&iacute;a Nacional entretenida pidiendo a asistentes a la Marcha del Orgullo LGTBI que se identificaran, criminaliz&aacute;ndoles con esa acci&oacute;n y aplicando la Ley Mordaza, en lugar garantizando su seguridad frente a quienes luego les agredieron.
    </p><p class="article-text">
        Nosotras y nosotros no lo vamos a dejar para m&aacute;s tarde. Entre otras muchas, quienes formamos parte de Cambiemos Murcia nos vamos a concentrar esta misma tarde junto a nuestras compa&ntilde;eras de Murcia Diversa por la Igualdad para pedir la dimisi&oacute;n o el cese inmediato de S&aacute;nchez-Sol&iacute;s. &iexcl;Ya!
    </p><p class="article-text">
        <em>*Carlos Egio es portavoz de la Coordinadora de Cambiemos Murcia.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/neonazis-despertadores-delegado-gobierno_132_3322250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 10:57:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre neonazis, despertadores y un delegado del Gobierno]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Genocidio, cambio climático y un ayuntamiento de provincias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/genocidio-cambio-climatico-ayuntamiento-provincias_132_3561326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Siempre me han impresionado las im&aacute;genes de los ba&ntilde;istas alemanes en la playa mientras empezaba a gestarse el genocidio nazi. Me resulta casi imposible de imaginar que una despreocupada vida cotidiana pudiera convivir con el comienzo del terror del exterminio de toda una raza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, leyendo sobre el cambio clim&aacute;tico, entend&iacute; ayer lo que quiso decir James Lovelock, padre de la teor&iacute;a de Gaia, cuando afirmaba que la calma que se respira en Europa frente a los problemas ambientales le recordaba a la que se sent&iacute;a en los a&ntilde;os previos a la Segunda Guerra Mundial: tenemos informaci&oacute;n m&aacute;s que de sobra, casi excesiva, sobre una crisis clim&aacute;tica que ya ha comenzado y que probablemente, si no hay un cambio dr&aacute;stico en el modelo energ&eacute;tico y de desarrollo, se llevar&aacute; millones de vidas por delante.
    </p><p class="article-text">
        Dice el &uacute;ltimo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Clim&aacute;tico, constituido a petici&oacute;n de organismos de la ONU y nada sospechoso de ecologista o rojo, que el calentamiento global socavar&aacute; la seguridad alimentaria y supondr&aacute; una reducci&oacute;n de la biodiversidad marina que dificultar&aacute; el mantenimiento sostenido de la productividad pesquera. Por si fuera poco, tendr&aacute; efectos similares sobre la disponibilidad de agua dulce.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que hace casi treinta a&ntilde;os que hay indicios de lo que es ya un consenso cient&iacute;fico, las emisiones globales de CO2 han aumentado en el mundo m&aacute;s r&aacute;pido entre los a&ntilde;os 2000 y 2010 que en cualquiera de las tres d&eacute;cadas anteriores. Pero la realidad es terca, 2016 es el a&ntilde;o m&aacute;s c&aacute;lido del registro hist&oacute;rico (1880) por tercer a&ntilde;o consecutivo y julio fue el mes con una mayor temperatura media del que se tiene noticia despu&eacute;s de catorce meses seguidos rompiendo todos los r&eacute;cords.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sucede esto porque se trata de un problema imposible de solucionar con la actual tecnolog&iacute;a? A estas alturas de la historia nada garantiza que el sistema clim&aacute;tico reaccione, pero, para hacer un intento razonable de frenar las consecuencias m&aacute;s graves, no solo hay tecnolog&iacute;a suficiente sino que la mayor&iacute;a de estudios econ&oacute;micos afirman que bastar&iacute;a con dedicar entre un 0,06% y un 1% del PIB anual mundial para mitigar las emisiones y adaptar los asentamientos humanos a los efectos ya inevitables.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el mismo informe del IPCC aparece la clave de por qu&eacute; apenas ha cambiado a pesar del consenso cient&iacute;fico: &ldquo;Los riesgos se distribuyen de forma dispar y son generalmente mayores para las personas y comunidades desfavorecidas de los pa&iacute;ses, sea cual sea el nivel de desarrollo de estos&rdquo;. Es decir, la historia de siempre: los de arriba frente a los de abajo, el 99 frente al 1%, las clases sociales o como queramos llamarlo.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay que darse un paseo como televidente para darse cuenta de que el famoso 1% invierte los beneficios del trabajo de todos y todas, o de la especulaci&oacute;n con lo conseguido con el trabajo de todos y todas, en hoteles de lujo y una vida de excesos en pa&iacute;ses como Dub&aacute;i o Catar. Es decir, el cambio clim&aacute;tico aumenta exponencialmente el riesgo de hambre de los m&aacute;s desfavorecidos, pero quienes tienen en su mano evitarlo se pueden exponer sin pudor, y sin riesgo, delante de las c&aacute;maras de programas como <em>Callejeros Viajeros</em> mostrando c&oacute;mo despilfarran lo que no les pertenece en las ciudades m&aacute;s opulentas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Espa&ntilde;a? Ha sido el pa&iacute;s europeo que m&aacute;s ha aumentado sus emisiones desde el 2000. No ha cumplido el Protocolo de Kioto, al contrario que la mayor&iacute;a de sus socios, y, tras el par&oacute;n de la crisis vuelve a incrementar su impacto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Murcia? Nuestra regi&oacute;n y nuestro municipio se ver&aacute;n especialmente perjudicados por una mayor escasez de agua dulce, con una reducci&oacute;n de entre un 15 o un 20% de los recursos, y menor productividad en los cultivos; por no hablar de los efectos en el agonizante Mar Menor. Adem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de la firma de tratados de &ldquo;postureo&rdquo;, somos la Comunidad Aut&oacute;noma que m&aacute;s ha incrementado sus emisiones desde 1991 y, seg&uacute;n el Observatorio de la Sostenibilidad, la que menos ha hecho por evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; podemos hacer frente a eso? De momento, Partido Popular, PSOE y Ahora Murcia, apoyar la moci&oacute;n que hemos presentado desde Cambiemos Murcia para que se revisen los contratos de suministro el&eacute;ctrico, incluyendo tanto los relacionados con los inmuebles municipales como los de la iluminaci&oacute;n de la v&iacute;a p&uacute;blica, para que el Ayuntamiento se abastezca de energ&iacute;a 100% procedente de fuentes de energ&iacute;a renovable. Por cierto, primando a las empresa de econom&iacute;a social frente las grandes multinacionales de la electricidad, que ya va siendo hora de que los beneficios se los quede el 99%.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/genocidio-cambio-climatico-ayuntamiento-provincias_132_3561326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Feb 2017 18:31:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Genocidio, cambio climático y un ayuntamiento de provincias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Colombia a tu municipio, entre el satélite y el microscopio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/colombia-municipio-satelite-microscopio_132_3786426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;El mapa de los paramilitares coincide con el mapa de las multinacionales&rdquo;, solo esta frase que aparece en el documental Colombia invisible, por otro lado un retrato de una realidad ya conocida, encierra mucho detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de esas grandes empresas que comparten cartograf&iacute;a con el horror son espa&ntilde;olas. Es dif&iacute;cil establecer una relaci&oacute;n directa causa efecto, pero leyendo investigaciones como las de la Taula Catalana per la Pau i els Drets Humans a Col&ograve;mbia se puede ver c&oacute;mo, por ejemplo, previamente a la construcci&oacute;n de una terminal de contenedores privada en el puerto pac&iacute;fico de Buenaventura, que ser&iacute;a gestionada por una empresa de capital mayoritariamente catal&aacute;n, aument&oacute; la violencia exponencialmente en las comunas cercanas.
    </p><p class="article-text">
        Son grandes empresas transnacionales como estas, algunas plagadas de antiguos ministros, las que pueden influir en las decisiones internas de partidos mayoritarios para que sigan gobernando en nuestro pa&iacute;s quienes limitan nuestros derechos fundamentales con la Ley Mordaza. Son las mismas que burda o sutilmente financian los medios de comunicaci&oacute;n, tanto a nivel hiperlocal (en tu ciudad), como a nivel global (derrocando gobiernos como el de Brasil). Las que logran que en todo el mundo solo se cite la violencia de Venezuela mientras se acribilla a sindicalistas y defensores de los derechos humanos en Honduras o Colombia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre el sat&eacute;lite y el microscopio&rdquo;, como titulaba el Subcomandante Marcos uno de sus art&iacute;culos para explicar la guerra en Chiapas, las l&oacute;gicas del poder en Colombia, Espa&ntilde;a o Senegal son exactamente las mismas. La econom&iacute;a no entiende de ecolog&iacute;a o de los l&iacute;mites del Planeta, pero s&iacute; de competencia por los recursos en un mundo globalizado cada vez m&aacute;s esquilmado. Son empresas espa&ntilde;olas las que compran barcos con bandera senegalesa para saltarse las normas internacionales y explotar los recursos de los pescadores locales.
    </p><p class="article-text">
        Quienes controlan la gesti&oacute;n del agua en los municipios de nuestro pa&iacute;s son quienes se han hecho con la gesti&oacute;n de municipios como el de Cartagena de Indias con desastrosos resultados. El mismo dinero que financia a los militares y paramilitares colombianos para asesinar a los sindicalistas no deja de ser el que, con distinto rostro, mancha a los pol&iacute;ticos de nuestros ayuntamientos para externalizar los servicios que nos pertenecen. Es el de los lobbies y las grandes transnacionales, que pueden asociarse f&aacute;cilmente con las &eacute;lites locales.
    </p><p class="article-text">
        En el documental podemos ver que, el mismo d&iacute;a en que Santos explica a los empresarios espa&ntilde;oles que Colombia es el pa&iacute;s que m&aacute;s protege al inversor, mueren varios ni&ntilde;os ind&iacute;genas de familias que fueron desplazadas de su tierra para construir el superpuerto que inauguran. Un superpuerto no tan diferente al Puerto Mayor de Murcia o al Puerto de Granadilla en Tenerife, que tantos titulares han ocupado y que ponen en peligro nuestros propios recursos naturales. El comercio sin escr&uacute;pulos no entiende de nacionalismos.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras, aqu&iacute; y all&iacute;, el populismo de extrema derecha, promovido por los mismos grupos de comunicaci&oacute;n, exactamente por los mismos, culpa a los m&aacute;s pobres de entre los pobres de todos los males. El delincuente es el migrante &ldquo;ilegal&rdquo; que huye del Centro de Internamiento, da igual si vino a Espa&ntilde;a porque un barco espa&ntilde;ol acab&oacute; con su forma de vida, no importa si huye de la violencia promovida por una empresa europea, norteamericana o canadiense, o si el cambio clim&aacute;tico, provocado por el sobreconsumo en el norte, acab&oacute; con sus cosechas.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de una competencia por los recursos, ya sean el sol y la playa, los servicios p&uacute;blicos, el pescado o los recursos minerales; de un 1% que se quiere apropiar de lo que le pertenece al 99%, pero que no duda en enfrentar a pobres contra pobres, a gentes que tienen m&aacute;s en com&uacute;n entre s&iacute; de lo que la cultura y el idioma les separan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n dijo que no hay lucha de clases? La hay, el problema es que solo una parte, la de arriba, se reconoce como clase: la que esconde el bot&iacute;n en para&iacute;sos fiscales. Del otro lado, unos se dejan arrullar por el hedonismo y el individualismo, otros, los m&aacute;s conscientes de la realidad, andan en constante reconstrucci&oacute;n, mientras que la mayor&iacute;a tienen suficiente con luchar por sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras, no en vano, las ciencias sociales, la filosof&iacute;a y las disciplinas que pueden propiciar una sociedad cr&iacute;tica y consciente desaparecen de los curr&iacute;culums educativos. Cada vez m&aacute;s habitamos en un mundo de t&eacute;cnicos que no cuestionan el fin de su trabajo, que mantienen la desconexi&oacute;n de su labor diaria con el resultado final. Como dice Jorge Riechmann en uno de sus art&iacute;culos, abunda el &laquo;&ldquo;yo solo estaba haciendo mi trabajo&rdquo; en la cadena de montaje de autom&oacute;viles (&iexcl;o de bombas de racimo!), al mando de la cosechadora de soja transg&eacute;nica, o frente a la pantalla del ordenador donde vendo productos financieros derivados &ndash;pero haciendo mi trabajo destruyo el mundo&raquo;. La alienaci&oacute;n y el fetiche de la mercanc&iacute;a de Marx siguen siendo actuales, pero es imposible nombrar al viejo alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y todo este rollo en qu&eacute; me afecta a m&iacute; que me estoy tomando una marinera pl&aacute;cidamente en la Plaza de las Flores bajo el solecico murciano, o junto al puerto de Alicante o en la Plaza Mayor de Madrid? Te afecta porque tienes que elegir entre intentar entender a tu vecino y empezar a trabajar codo a codo con &eacute;l por una sociedad m&aacute;s justa o errar el tiro y echar la culpa de todo a los migrantes, mientras quienes les echaron de su pa&iacute;s acaban con la sanidad y la educaci&oacute;n de tus hijos, si es que no expulsan a tu prole del tuyo.
    </p><p class="article-text">
        Te afecta porque est&aacute;n a punto de aprobarse tratados internacionales que facilitar&aacute;n que las mismas transnacionales que han expoliado sus tierras lo hagan tambi&eacute;n con la tuya. Lee sobre el TTIP y el CETA y, como un buen comienzo, acude esta semana a las concentraciones y manifestaciones que se han convocado para protestar contra estos tratados (en Murcia, este s&aacute;bado a las 11:30 en la Glorieta), pero tambi&eacute;n contra un mundo en el que la &uacute;nica l&oacute;gica sea la del Capital, la l&oacute;gica del 1%.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Carlos Egio es Portavoz de la Coordinadora de Cambiemos Murcia y doctor en Sociolog&iacute;a</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/colombia-municipio-satelite-microscopio_132_3786426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2016 12:10:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De Colombia a tu municipio, entre el satélite y el microscopio]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia,TTIP - Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión,CETA -  Acuerdo Económico y Comercial Global]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una fotografía, dos futuros posibles y una partida de ajedrez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fotografia-futuros-posibles-partida-ajedrez_129_4269651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81a7ab36-f111-4666-9d33-1dfefa46b60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Círculo de Podemos en Murcia en el momento en el que la formación arrancaba en Murcia./ Foto: Carlos Egio."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El que de las 26 personas de la fotografía solo permanezcan activas en el partido cinco, que ya se conocían previamente, que formaban parte del mismo sindicato, y que, por tanto, compartían una visión similar de la política, es cuanto menos llamativo", señala Carlos Egio</p></div><p class="article-text">
        No he escogido esta fotograf&iacute;a como excusa para un art&iacute;culo porque me traiga a la mente un buen recuerdo, que lo hace; ni porque me evoque tiempos de fuerza, alegr&iacute;a y compa&ntilde;erismo, que tambi&eacute;n. En realidad se trata de una instant&aacute;nea que me cuesta mirar, que no deja de ser la imagen de un fracaso, de aquello que pudo ser y no fue, con todo el aprendizaje que eso supone.
    </p><p class="article-text">
        En la fotograf&iacute;a aparecemos muchos de los que, de una forma u otra, nos implicamos para sacar adelante Podemos en Murcia antes de las elecciones europeas. Ven&iacute;amos de tradiciones pol&iacute;ticas muy diferentes, de distintas experiencias militantes y activistas, o sencillamente est&aacute;bamos indignados y pens&aacute;bamos que era hora de acabar con desahucios y privatizaciones, con la desaparici&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, con la explotaci&oacute;n laboral, con el expolio de la naturaleza, con la xenofobia institucional y con la desigualdad entre g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Como pasa con casi todo, la imagen se puede interpretar de muchas formas, pero hay algunas ideas que dan, al menos, para una buena reflexi&oacute;n. El que de las 26 personas de la fotograf&iacute;a solo permanezcan activas en el partido cinco, que ya se conoc&iacute;an previamente, que formaban parte del mismo sindicato, y que, por tanto, compart&iacute;an una visi&oacute;n similar de la pol&iacute;tica, es cuanto menos llamativo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo es que entre los veinti&uacute;n restantes haya una decena de personas que han sido tachadas de &ldquo;desleales&rdquo; y &ldquo;traidoras&rdquo;; una expulsada del partido, con m&aacute;s que dudosos argumentos, y, sobre todo, ciudadanos y ciudadanas desencantadas que poco a poco decidieron que Podemos no era su espacio, que pasaron en el mejor de los casos de la ilusi&oacute;n a la indiferencia.
    </p><p class="article-text">
        Las expresiones de alegr&iacute;a en nuestros rostros, y sobre todo las ausencias, nos recuerdan que todo ha quedado en un partido que hizo una buena lectura del 15M, que logr&oacute; movilizarnos a muchos y muchas meti&eacute;ndonos en la arena pol&iacute;tica, a&uacute;n sin tener del todo claro que lo est&aacute;bamos haciendo, pero que poco a poco ha ido perdiendo fuerza conforme se institucionalizaba. Como en la pel&iacute;cula de los ochenta, casi todos nos hemos ido difuminando de la fotograf&iacute;a al tiempo que cambiaba el futuro. No nos enga&ntilde;emos, nadie en este presente se cree ya que Podemos vaya a ganar las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que quienes han triunfado en primarias y votaciones tienen la legitimidad de las mayor&iacute;as, tambi&eacute;n que quienes las hemos perdido tendremos que asumir el resultado aunque no nos gusten ni las formas ni la prepotencia. Pero no puede dejarse de lado que con el aumento espectacular de la abstenci&oacute;n en cada consulta estamos fracasando todos los que hemos trabajado en alg&uacute;n momento en poner en marcha este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Los dirigentes, los que salieron de las primarias, tienen que estar a la altura y asumir, para poder hacer algo al respecto, que una mayor&iacute;a hemos dejado de identificarnos con Podemos. De la foto desaparecieron trabajadores y trabajadoras, estudiantes precarios, desempleados, amas de casa y se quedaron profesores y funcionarios. Precisamente desapareci&oacute; la tan nombrada transversalidad. Y est&aacute; bien, un 16% en las encuestas no es algo desde&ntilde;able, pero aspir&aacute;bamos a mucho m&aacute;s. Quienes ahora dirigen Podemos, porque Podemos se dirige, tienen la obligaci&oacute;n de ganar las elecciones y para eso tendr&aacute;n que volver a llenar la foto de gente ilusionada con un proyecto.
    </p><p class="article-text">
        No necesitamos un Delorean como el de McFly, ni a un doctor loco, aunque ciertas dosis de locura no vengan mal. Ahora Madrid, Barcelona en Com&uacute;, las Mareas Atl&aacute;nticas y el resto de candidaturas municipalistas muestran el camino a seguir para revertir el proceso. Basta con poner por encima de los fetichismos de partido lo que nos un&iacute;a, entre nosotros y con el resto de la sociedad, recordar que el objetivo sigue siendo &ldquo;acabar con desahucios y privatizaciones, con la desaparici&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, con la explotaci&oacute;n laboral, con el expolio de la naturaleza, con la xenofobia institucionalizada y con la desigualdad entre g&eacute;neros&rdquo;. Para eso har&aacute;n falta todas las manos, cabezas y dientes posibles.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; bien compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, Podemos es vuestro, hab&eacute;is ganado nuestra versi&oacute;n ib&eacute;rica de Juego de Tronos, pero los poderes econ&oacute;micos, los de verdad, no siguen las series, y lo hemos comprobado con Syriza. A esos solo los Podemos vencer juntos. Recordad &ldquo;que no es tiempo de renuncias sino de mover ficha y sumar, ofreciendo herramientas a la indignaci&oacute;n y el deseo de cambio&rdquo;. Ha llegado el momento de empezar a jugar en serio, pero ahora todos y todas, los de la foto y los que nunca se hubieran acercado a Podemos. La mano sigue tendida, tenemos la obligaci&oacute;n de hacerlo bien esta vez, de hacerlo Ahora en Com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fotografia-futuros-posibles-partida-ajedrez_129_4269651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2015 19:02:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/81a7ab36-f111-4666-9d33-1dfefa46b60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="985584" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Una fotografía, dos futuros posibles y una partida de ajedrez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/81a7ab36-f111-4666-9d33-1dfefa46b60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A las compañeras y compañeros de Ahora Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/companeras-companeros-ahora-murcia_132_2708850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Que la izquierda, la transversalidad o los espacios de transformaci&oacute;n pol&iacute;tica real han dado un espect&aacute;culo bochornoso en su intento, en principio bienintencionado, por confluir es m&aacute;s que evidente. No hace falta que escarben los periodistas, que ya lo anunciamos nosotros a los cuatro vientos por las redes sociales; no nos hemos quedado cortos en deslealtades, artima&ntilde;as, cruces de acusaciones est&eacute;riles o palos en la rueda del &ldquo;compa&ntilde;ero&rdquo;. Sobre esto cada uno tenemos un relato y ya lo hemos expuesto y difundido en entrevistas, notas de prensa y art&iacute;culos de opini&oacute;n en los que, sobre todo, nos hemos le&iacute;do entre nosotros y nosotras, indign&aacute;ndonos o aplaudiendo seg&uacute;n el que escribiera fuera de los &ldquo;nuestros&rdquo; o de los &ldquo;otros&rdquo; (al fin al cabo &ldquo;de los nuestros&rdquo; tambi&eacute;n, nos abochorne reconocerlo o no).
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n tengo mi relato sobre lo sucedido, como todos, creo que claro, conciso e indiscutible, pero estoy seguro de que ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til profundizar en &eacute;l cuando terminen las elecciones; no por ocultar lo sucedido (ya he dicho que el proceso ha estado plagado de deslealtades, artima&ntilde;as, cruces de acusaciones y palos en la rueda), sino porque lo que hace falta ahora, a un mes del momento que hemos estado preparando con toda nuestra energ&iacute;a, dejando de lado asuntos personales, familiares y laborales, es centrarse en las propuestas que deben sacar a la ciudadan&iacute;a de la situaci&oacute;n de crisis social y econ&oacute;mica que est&aacute; viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Nos guste o no (a m&iacute; desde luego no me ha gustado el proceso por el que se ha llegado hasta aqu&iacute;), tendremos dos candidaturas que se denominan ciudadanas y de cambio real en las elecciones municipales de Murcia. Una vez que esto es as&iacute;, la &uacute;nica opci&oacute;n que tenemos, la &uacute;nica opci&oacute;n coherente y asumible, es llevar a cabo una campa&ntilde;a electoral limpia entre nosotros. El objetivo para todas y todos deber&iacute;a ser arrebatar el Ayuntamiento al Partido Popular, y no porque s&iacute;, sino porque detr&aacute;s de una pol&iacute;tica enfocada &uacute;nicamente en la especulaci&oacute;n y el enriquecimiento de unos pocos est&aacute; el sufrimiento de la mayor parte de la ciudadan&iacute;a. Nuestros vecinos y vecinas, nuestros amigos, nuestros compa&ntilde;eros de trabajo, aquellos con los que nos cruzamos todos los d&iacute;as, y aquellos con los que no, no van a entender una actitud diferente. Y no les falta raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cambiemos Murcia y Ahora Murcia, se hayan constituido como se hayan constituido, deber&iacute;an ser aliados naturales. Y si hay diferencias ser&aacute;n de programa y se deber&aacute;n debatir y cuestionar racionalmente, y de ese debate deber&aacute; salir una construcci&oacute;n colectiva a&uacute;n m&aacute;s &uacute;til. Otra cosa ser&aacute; absurda y solo llevar&aacute; a mantener el sufrimiento de las miles de personas pisadas por un sistema injusto basado en la privatizaci&oacute;n de lo que es de todos.
    </p><p class="article-text">
        En participaci&oacute;n se dice muchas veces que hay que huir de los dilemas, de dos posturas enfrentadas, y buscar la opci&oacute;n superadora. En este caso est&aacute; claro: o buscamos c&oacute;mo convertir la divisi&oacute;n en algo positivo o nos hundimos junto con nuestros vecinos y vecinas, nuestros amigos, nuestros compa&ntilde;eros de trabajo, aquellos con los que nos cruzamos todos los d&iacute;as, y aquellos con los que no.
    </p><p class="article-text">
        En Cambiemos Murcia las puertas no han dejado de estar abiertas. Os necesitamos ahora m&aacute;s que nunca para que este siga siendo un proyecto de todas y todos. As&iacute; que debatamos y discutamos pero sobre servicios y viviendas sociales, sostenibilidad ambiental y conservaci&oacute;n del patrimonio, remunicipalizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos que nunca debieron dejar de serlo, sobre democracia participativa, igualdad de g&eacute;nero e igualdad de origen. Seguro que nuestras opiniones sobre estos temas son similares, si no id&eacute;nticas, y esto es lo importante, lo que nos deber&iacute;a unir y lo que se espera de nosotras y nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/companeras-companeros-ahora-murcia_132_2708850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2015 16:36:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A las compañeras y compañeros de Ahora Murcia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Confluencia Murcia,Cambiemos Murcia,Ahora Murcia,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hagamos de Murcia nuestra obra máxima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hagamos-murcia-obra-maxima_132_4311285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dec&iacute;a Henri Lefebvre que la ciudad, como obra m&aacute;xima de la humanidad, est&aacute; en peligro. En Murcia es f&aacute;cil verlo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el Partido Popular ha convertido los barrios y las pedan&iacute;as en un espacio dise&ntilde;ado con un &uacute;nico fin: la especulaci&oacute;n. El resultado es que el transporte p&uacute;blico est&aacute; al servicio de intereses privados, los servicios p&uacute;blicos se han dejado en manos de grandes empresas que solo persiguen un mayor beneficio e, incluso, promotores inmobiliarios han tenido la posibilidad de construir y destruir barrios a su antojo, demoliendo de paso y sin ning&uacute;n remordimiento una guarder&iacute;a p&uacute;blica para dejar su solar como un claro monumento a la desidia y la verg&uuml;enza. La zona cero de Murcia est&aacute; en la Paz.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que durante a&ntilde;os muchos murcianos, embelesados por las luces de ne&oacute;n de los nuevos centros comerciales, por la revalorizaci&oacute;n de los terrenos de sus abuelos o porque sencillamente hab&iacute;a que creer en algo, se dejaron deslumbrar por los cantos de sirena que anunciaban que, tras el cemento y el hormig&oacute;n, se escond&iacute;a una vida mejor. La huerta, ese gran jard&iacute;n urbano &uacute;nico en Europa, era considerada una vieja reliquia sin utilidad real sobre la que se pod&iacute;an levantar sin remordimientos m&aacute;s y m&aacute;s kil&oacute;metros de autov&iacute;as sin coches y bloques de edificios sin una planificaci&oacute;n real. El patrimonio cultural pod&iacute;a dejarse caer a pedazos, como la casa del mism&iacute;simo Antonete G&aacute;lvez, porque no ten&iacute;a valor al lado de las nuevas moles de cristal. Algo muy significativo si tenemos en cuenta que era el hogar de quien las coplas dec&iacute;an que &ldquo;para ser hombre de bien pide justicia y trabajo, que no medren los de arriba y se mueran los de abajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es verdad que no es algo exclusivo de nuestro municipio, en la econom&iacute;a capitalista la urbanizaci&oacute;n siempre ha sido un sector seguro en el que invertir las ganancias de otras actividades econ&oacute;micas y la burbuja financiera, ese hacer dinero simplemente moviendo el dinero, gener&oacute; una gran cantidad de beneficios en unos pocos afortunados (pocos pero no casuales) que en alg&uacute;n lado deb&iacute;an invertir, y en qu&eacute; mejor lugar que en una ciudad con buen clima y cerca del Mediterr&aacute;neo. Y si las &eacute;lites locales colaboraban y modificaban los planes de ordenaci&oacute;n territorial a su antojo, o se sacaban planes urban&iacute;sticos de la manga, pues mejor que mejor.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora, una vez que se han apagado las luces de ne&oacute;n, los inquilinos de la Glorieta, quienes dirigieron la operaci&oacute;n, se han quedado a oscuras y no saben qu&eacute; hacer, como un animal frente a las luces de un coche que viene hacia &eacute;l a gran velocidad. Ellos no estaban para planificar ni gestionar sino para facilitar la especulaci&oacute;n, cuando no directamente para especular. Su papel no era ayudar a dise&ntilde;ar una ciudad para quienes la habitan sino firmar convenios y hacerse fotograf&iacute;as frente a grandes obras megal&oacute;manas. Qu&eacute; m&aacute;s daba para qu&eacute; sirvieran las granes infraestructuras, si part&iacute;an barrios y vidas o qui&eacute;nes las fueran a usar, lo importante era firmar y echarse la foto, firmar y echarse la foto.
    </p><p class="article-text">
        Pero sin que se den cuenta, porque es imposible darse cuenta de lo que sucede en los barrios y las pedan&iacute;as cuando pasas la vida en una burbuja (esta ya no inmobiliaria sino social), la situaci&oacute;n ha cambiado. En esos barrios y pedan&iacute;as se ha gestado un movimiento que nunca entender&aacute;n. Ahora, gracias a una herramienta ciudadana como Cambiemos Murcia existe la posibilidad, por primera vez, de pensar entre todas y todos en qu&eacute; tipo de municipio queremos, y no es un mero lema de campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Si Cambiemos fuera capaz de ilusionarnos e ilusionar a una gran parte de las personas que habitan en nuestro municipio, podremos utilizar metodolog&iacute;as participativas para pensar c&oacute;mo queremos que sea el lugar en el que vivimos, barrio a barrio, pedan&iacute;a a pedan&iacute;a. No se tratar&aacute; de un proceso f&aacute;cil, requerir&aacute; mucho esfuerzo y colaboraci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a antes y despu&eacute;s de las elecciones, porque construir espacios para quienes los habitan es complejo. Tampoco podemos enga&ntilde;arnos, el resultado no ser&aacute; una Murcia convertida en el para&iacute;so, pero al menos nuestra ciudad ser&aacute; nuestra y no de quienes se enriquecen a costa de lo que es de todas y todos.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos derecho a decidir en qu&eacute; queremos que se inviertan nuestros impuestos, si en medios de transporte ineficientes a grandes almacenes o en una red de transporte urbano que comunique entre s&iacute; las pedan&iacute;as y a estas con los centros de trabajo, los hospitales y el casco urbano; si queremos potenciar las cadenas comerciales que solo generan empleo de mala calidad o el peque&ntilde;o comercio, las cooperativas y las peque&ntilde;as y medianas empresas ecol&oacute;gicas y con un fin social; si nos importa m&aacute;s garantizar las necesidades b&aacute;sicas de la ciudadan&iacute;a que arreglar por en&eacute;sima vez las aceras. Con voluntad pol&iacute;tica y una gesti&oacute;n decididamente transparente es posible y no hay que inventar nada porque ya se hace en otros lugares del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora tenemos la oportunidad por primera vez de empezar a construir entre todas y todos la &ldquo;ciudad que amamos y queremos&rdquo;. Si somos capaces nuestro, municipio ser&iacute;a, adem&aacute;s de nuestro hogar, como dec&iacute;a Henri Lefebvre, nuestra obra m&aacute;xima. Es el momento, Cambiemos Murcia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hagamos-murcia-obra-maxima_132_4311285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2015 16:53:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hagamos de Murcia nuestra obra máxima]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Cambiemos Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Podemos y la ciudad que queremos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-ciudad-queremos_129_4460704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Pablo Iglesias nos dijo en marzo en el paraninfo de la universidad pública que 'la participación política debe ser de la gente', nos lo creímos y por eso estamos aquí"</p></div><p class="article-text">
        Hace apenas un mes tuvo lugar una reuni&oacute;n que, si bien puede que no pase a los anales de la historia pol&iacute;tica de nuestra ciudad, desde luego ser&aacute; un momento clave en nuestra historia pol&iacute;tica personal. En una nave industrial a las afueras de Murcia, en un centro social autogestionado, ejemplo de lo que puede dar de s&iacute; el trabajo cooperativo, nos encontramos numerosos miembros de distintos c&iacute;rculos del municipio para decidir qu&eacute; camino seguir con vistas al proceso constituyente municipal de Podemos. Entre nosotros hab&iacute;a jardineros con experiencia en cooperativas y agroecolog&iacute;a, m&eacute;dicos, trabajadoras de la limpieza que han plantado cara a la explotaci&oacute;n laboral, profesores, inform&aacute;ticos, activistas sociales y otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        Algo ten&iacute;amos decidido desde el principio, quer&iacute;amos (y queremos) una formaci&oacute;n abierta al resto de la sociedad, nos cre&iacute;mos a pies juntillas que Podemos es sobre todo una herramienta de cambio al servicio de la gente y nuestra principal preocupaci&oacute;n, por encima de todo, era que se mantuviera esa filosof&iacute;a. Podemos deb&iacute;a (y debe ser) un espacio de escucha porque las propuestas para cambiar nuestras ciudades ya est&aacute;n fuera, se construyeron desde el 15M en mil asambleas en todas las plazas, en mil mareas de todos los colores con profesionales, activistas y usuarios de todos los &aacute;mbitos, en foros ciudadanos y asociaciones profesionales, en plataformas ciudadanas reivindicativas y en asociaciones vecinales de barrios o pedan&iacute;as. Por eso, no le ten&iacute;amos miedo a poner en marcha un proceso abierto desde el primer momento, radicalmente democr&aacute;tico, y decidimos hacer unas primarias para confeccionar nuestra lista.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia colectiva funcion&oacute;, en un par de d&iacute;as abrimos el proceso y nos encontramos con 33 candidatos al consejo y tres a la secretar&iacute;a general. Nos hab&iacute;an dicho que unas primarias no pod&iacute;an ser eficaces pero se acercaron a nosotros compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros sin los que no entender&iacute;amos ahora el trabajo: un abogado laboralista luchador y querido por todos en nuestra ciudad, una profesora de arte, maestros y profesores, cooperantes internacionales, artistas, parados y surgi&oacute; un equipo plural, sensible a la realidad y que ha demostrado una enorme capacidad de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En este mes hemos inundado los peri&oacute;dicos de art&iacute;culos de opini&oacute;n, hemos confeccionado un documento pol&iacute;tico-organizativo que recoge todas nuestras experiencias y las de aquellas que han querido aportar fuera de las fronteras de nuestra formaci&oacute;n -que luchamos sinceramente por que sea la de todas-, hemos dise&ntilde;ado campa&ntilde;as, una gran p&aacute;gina web, nos hemos acercado a c&iacute;rculos y otros colectivos... Pase lo que pase, hemos demostrado una gran capacidad de trabajo en equipo desmontando aquello de que la eficiencia y la eficacia van de la mano de un grupo monocolor.
    </p><p class="article-text">
        Pero este proceso interno es solo un paso m&aacute;s, incluso llegar a las instituciones lo es. Sabemos que para cambiar nuestra ciudad tenemos que contar con una sociedad que realmente quiera cambiar. Nuestro principal valor es que no tenemos miedo a abrirnos a las calles porque no miramos la calle desde ninguna torre de marfil, somos la calle y desde la calle entendemos la pol&iacute;tica. Nuestra propuesta organizativa incluye encuentros peri&oacute;dicos presenciales con los c&iacute;rculos sectoriales y con los movimientos pol&iacute;ticos, y por supuesto con todos los ciudadanos, votantes o no, afiliados o no, a trav&eacute;s de mecanismos de democracia radical y participaci&oacute;n masiva en Internet o mediante iniciativas populares de referendos. De ah&iacute; tienen que venir las principales propuestas y a ellos deberemos rendir cuentas llegado el momento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tenemos claro que nuestras siglas no est&aacute;n por encima de todo, queremos trabajar codo con codo con compa&ntilde;eras de otros movimientos pol&iacute;ticos con los que compartamos una manera similar de ver la realidad. Sabemos que hay tambi&eacute;n jardineros, trabajadores precarios, jubilados y profesores con trabajo e ideas que aportar. Queremos hacer municipalismo entre todos, desde abajo, desde los barrios y pedan&iacute;as, manteniendo la filosof&iacute;a que nos hizo dedicar una parte importante de nuestras vidas a so&ntilde;ar otra ciudad. Con condiciones como las primarias abiertas y la elaboraci&oacute;n participativa de un programa electoral, intentaremos alcanzar la confluencia con las bases de otras formaciones de las que tambi&eacute;n forman parte estudiantes y activistas hist&oacute;ricos, gente sobradamente preparada para hacer de nuestro municipio un lugar en el que todas podamos vivir dignamente.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Iglesias nos dijo en marzo en el paraninfo de la universidad p&uacute;blica que &ldquo;la participaci&oacute;n pol&iacute;tica debe ser de la gente&rdquo;, nos lo cre&iacute;mos y por eso estamos aqu&iacute;. Entre nuestras propuestas, las que nos dejaron los movimientos sociales cuando decidieron prestarnos las plazas: la auditor&iacute;a de la deuda de nuestro municipio; la educaci&oacute;n, la sanidad y los servicios sociales, p&uacute;blicos, gratuitos y de calidad; un municipio sin barreras y una especial atenci&oacute;n a la discapacidad; el reparto equitativo de la riqueza, la eliminaci&oacute;n de la desigualdad laboral entre mujeres y hombres, la econom&iacute;a sostenible; la re-municipalizaci&oacute;n de los servicios comunes y otras muchas cosas que es imposible enumerar en un art&iacute;culo como este. Sabemos que, entre todas, Ahora Podemos en Murcia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Egio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-ciudad-queremos_129_4460704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2014 20:20:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Podemos y la ciudad que queremos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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