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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nuria del Saz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nuria_del_saz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nuria del Saz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escuchar de verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/escuchar_132_13160153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48869b7d-9e87-4a22-a98d-59e01c04b254_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuchar de verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos asumir que la inclusión no es un gesto extraordinario, sino una responsabilidad cotidiana de todos. Solo así dejaremos de hablar de invisibilidad y empezaremos a escuchar de verdad</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa envejecer cuando el mundo no te escucha&hellip; o peor a&uacute;n, cuando habla sin preocuparse de que puedas entenderlo? Quiz&aacute;s mi pregunta al aire suena fuerte, pero la realidad que viven miles de personas sordas es a&uacute;n m&aacute;s cruda. Hay discapacidades visibles y otras que no se ven. Estas &uacute;ltimas comprometen mucho la calidad de vida de las personas. Entre otros obst&aacute;culos, deben enfrentarse a la falta de empat&iacute;a de los dem&aacute;s. Cr&eacute;anme que contar con la comprensi&oacute;n de los dem&aacute;s no te libra de la discapacidad, pero s&iacute; &ldquo;alivia sus s&iacute;ntomas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas discapacidades invisibles es la auditiva. Las personas sordas afrontan grandes barreras de comunicaci&oacute;n, dificultades de acceso a la informaci&oacute;n y a la participaci&oacute;n social. No las vemos. Rara vez o&iacute;mos su voz y sus necesidades. Pero estos problemas se agravan con el envejecimiento. La reciente publicaci&oacute;n de una gu&iacute;a para tratar adecuadamente a las personas sordas abre una puerta necesaria: la de reconocer que la sordera, especialmente en la vejez, sigue siendo una realidad invisible en nuestra vida cotidiana. Conocedora de esta problem&aacute;tica, la Confederaci&oacute;n Estatal de las Personas Sordas (CNSE) ha elaborado la gu&iacute;a &ldquo;Por un buen trato a las personas mayores sordas&rdquo;. Un documento que pretende educar sobre el trato adecuado a estas personas, tanto en sus relaciones personales como con las instituciones. S&iacute;, el &aacute;mbito p&uacute;blico sigue olvid&aacute;ndose de las personas con sordera.
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a supone un apoyo no solo para las personas sordas, para orientarlas en sus derechos y ayudarlas a detectar situaciones de discriminaci&oacute;n y los recursos legales a su alcance, sino tambi&eacute;n para que profesionales de todo &aacute;mbito cuenten con herramientas para relacionarse con ellas. La publicaci&oacute;n identifica formas de trato inadecuado que suelen pasar inadvertidas. Nos referimos a las microdiscriminaciones, el edadismo, el paternalismo, la sobreprotecci&oacute;n, el infantilismo o el audismo, y muestra c&oacute;mo se producen en &aacute;mbitos como el sanitario, los servicios sociales o la Administraci&oacute;n. Tambi&eacute;n incorpora herramientas concretas para evitarlos.
    </p><p class="article-text">
        Las gu&iacute;as como esta son necesarias, pero insuficientes. De poco sirven si no van acompa&ntilde;adas de cambios reales, tanto de nuestras instituciones como de cada uno de nosotros en nuestra vida personal y profesional. Envejecer ya es un reto. La discapacidad no deber&iacute;a convertirlo en algo a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil. Debemos asumir que la inclusi&oacute;n no es un gesto extraordinario, sino una responsabilidad cotidiana de todos. Solo as&iacute; dejaremos de hablar de invisibilidad y empezaremos a escuchar de verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/escuchar_132_13160153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 04:01:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los medios de comunicación, aliados del cambio social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/medios-comunicacion-aliados-cambio-social_129_13055535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edd7a3ec-e713-4a88-a799-3189777d02a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los medios de comunicación, aliados del cambio social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la III Jornada sobre Discapacidad y Medios de Comunicación, el foco se puso en la figura del asistente personal como derecho y como modelo de vida independiente, una realidad todavía poco conocida y a la que muchas personas con discapacidad severa siguen aspirando en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        En esta columna solemos insistir en la importancia de la formaci&oacute;n en discapacidad de los profesionales con responsabilidad social: docentes, arquitectos, personal sanitario&hellip; y, por supuesto, periodistas y comunicadores.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universidad de Sevilla acogi&oacute; recientemente la III Jornada sobre Discapacidad y Medios de Comunicaci&oacute;n, organizada junto a COCEMFE Sevilla. En esta edici&oacute;n, el foco se ha puesto en la figura del asistente personal como derecho y como modelo de vida independiente, una realidad todav&iacute;a poco conocida y a la que muchas personas con discapacidad severa siguen aspirando en nuestro pa&iacute;s. Una asistencia que les permitir&iacute;a vivir y no solo sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de encuentros resulta especialmente valioso porque acerca al alumnado a realidades que rara vez forman parte de los planes de estudio. Invita a reflexionar sobre la discapacidad a quienes, en un futuro pr&oacute;ximo, transmitir&aacute;n y construir&aacute;n los relatos informativos que tanto impacto tienen en la sociedad. Cuanto mayor sea ese conocimiento, mayor ser&aacute; tambi&eacute;n su capacidad para contribuir a la inclusi&oacute;n desde su ejercicio profesional.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la jornada volvi&oacute; a convocar los premios Discapacidad y Comunicaci&oacute;n, que reconocen las buenas pr&aacute;cticas y el compromiso social de los comunicadores en formaci&oacute;n. Y qu&eacute; mejor premio que ver sus trabajos publicados en medios de comunicaci&oacute;n como Canal Sur, la Cadena Ser y Diario de Sevilla, seg&uacute;n el formato documental, podcast o reportaje escrito.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se subray&oacute; la necesidad de una colaboraci&oacute;n estrecha entre los medios de comunicaci&oacute;n y el movimiento asociativo. Los medios tienen un papel decisivo: pueden reforzar prejuicios o, por el contrario, ayudar a construir una sociedad m&aacute;s justa, inclusiva y consciente de su diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Los participantes, procedentes de distintas entidades y asociaciones, recordaron ideas que conviene no dar por sentadas, especialmente en el &aacute;mbito universitario: la importancia de visibilizar para conocer. Porque lo que no se ve no existe, y solo desde el conocimiento es posible transmitir una mirada &eacute;tica, justa e inclusiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/medios-comunicacion-aliados-cambio-social_129_13055535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cómo hablamos de la discapacidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/hablamos-discapacidad_132_12891545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ebac643-f19f-4679-af89-561750584c24_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133837.jpg" width="1339" height="753" alt="Cómo hablamos de la discapacidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta guía del Consejo Audiovisual andaluz ha participado un equipo asesor integrado no solo por profesionales de la comunicación, sino también por personas con discapacidad, asociaciones y entidades vinculadas a este ámbito</p></div><p class="article-text">
        A veces basta con encender la televisi&oacute;n, abrir un peri&oacute;dico o escuchar la radio para darse cuenta de qui&eacute;nes siguen sin estar. O, peor a&uacute;n, de c&oacute;mo est&aacute;n. Las personas con discapacidad aparecen en los medios, s&iacute;, pero casi siempre vinculadas a la excepci&oacute;n, al testimonio, a la superaci&oacute;n o al problema. Rara vez como expertas, como profesionales, como voces autorizadas que opinan de econom&iacute;a, cultura, ciencia o pol&iacute;tica. Y, sin embargo, tambi&eacute;n est&aacute;n ah&iacute;. Solo que no siempre se las mira como personas antes que como discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es la primera, ni tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima, pero ya ven&iacute;a haciendo falta. Me refiero a la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Gu&iacute;a de discapacidad para los medios de comunicaci&oacute;n</em></a><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&nbsp;</a> que este final de a&ntilde;o ha publicado el Consejo Audiovisual de Andaluc&iacute;a (CAA). La discapacidad necesita ser visible, porque lo que no vemos no existe o acaba por olvidarse. De la discapacidad hay que hablar, debe estar presente, pero hacerlo con propiedad y conocimiento de causa. Para eso sirve una gu&iacute;a como esta, que en realidad es una actualizaci&oacute;n de la anterior.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los noventa y principios de los dos mil, los medios de comunicaci&oacute;n vivimos un despertar a la realidad de la discapacidad. Me atrever&iacute;a a decir que se produjo una peque&ntilde;a edad dorada: por fin, los medios tend&iacute;an la mano a la discapacidad, la incorporaban a sus contenidos y se ocupaban de darle no solo espacio, sino un tratamiento m&aacute;s acorde con la realidad. Exist&iacute;a una preocupaci&oacute;n por poner la comunicaci&oacute;n al servicio de las personas con discapacidad. Toda esa conciencia generada en aquellos a&ntilde;os ha ido dando frutos, hasta llegar a un punto de cierto estancamiento. Hac&iacute;a falta una revisi&oacute;n. Tocaba renovar votos.
    </p><p class="article-text">
        En esta gu&iacute;a del Consejo Audiovisual andaluz ha participado un equipo asesor integrado no solo por profesionales de la comunicaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n por personas con discapacidad, asociaciones y entidades vinculadas a este &aacute;mbito. Hablar de discapacidad, pero hacerlo con las personas con discapacidad. Los cambios nunca se producen a la velocidad que nos gustar&iacute;a o que ser&iacute;a deseable, pero es indudable que hay clich&eacute;s y estereotipos que hoy resultan ya muy raros en el tratamiento informativo de la discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        El reto actual quiz&aacute; ya no sea tanto el lenguaje. El desaf&iacute;o est&aacute; en algo m&aacute;s profundo: en incluir a las personas con discapacidad en los medios como lo que son, personas que trabajan, que saben, que opinan y que ejercen su profesi&oacute;n. No como una categor&iacute;a aparte, sino como parte de la normalidad informativa. Una normalidad hacia la que seguimos caminando, aunque todav&iacute;a queden puertas por abrir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/hablamos-discapacidad_132_12891545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mira para no ignorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mira-no-ignorar_132_12820798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8078603-bf0c-4540-99fe-15575df20dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mira para no ignorar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquella orden de los ochenta, el “no mires”, se ha convertido hoy en su contrario más urgente: mira. Mira para comprender. Mira para dejar de ignorar. Mira para que la inclusión deje de ser una palabra solemne en un documento y se convierta, por fin, en vida real</p></div><p class="article-text">
        Los que fuimos ni&ntilde;os antes de los noventa recordamos bien una escena repetida: al cruzarnos por la calle con una persona con discapacidad &mdash;<em>minusv&aacute;lida, </em>dec&iacute;a entonces el diccionario social&mdash; algo en nosotros, pura curiosidad infantil, nos empujaba a mirar. Mirarla entera, como quien intenta entender un misterio que nadie le quiere contar.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces aparec&iacute;a la mano adulta sobre el hombro: <em>&ldquo;No mires&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un mandato seco, casi un susurro avergonzado.
    </p><p class="article-text">
        Aquel <em>no mires</em> nos dejaba m&aacute;s preguntas que respuestas. &iquest;Por qu&eacute; no? &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a de malo mirar? A veces nos dec&iacute;an que era mala educaci&oacute;n; otras, respond&iacute;an con una compasi&oacute;n torpemente administrada: &ldquo;a su madre no le gusta que miren a su hijo&rdquo;. Y ah&iacute; se acababa la explicaci&oacute;n. Hab&iacute;a silencio. Un silencio que escond&iacute;a la discapacidad tras las paredes de casa, como si fuera algo que deb&iacute;a sufrirse de puertas para adentro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las redes sociales han reventado ese silencio. La discapacidad est&aacute; m&aacute;s visible que nunca, y lo m&aacute;s importante: son las propias personas con discapacidad quienes, c&aacute;mara en mano, narran su vida sin intermediarios. Hay quien muestra c&oacute;mo entra en una piscina sin pr&oacute;tesis, c&oacute;mo se desplaza de la silla de ruedas al WC, o c&oacute;mo se maquilla sin manos con una habilidad que muchos querr&iacute;amos para abrocharnos un simple bot&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Padres y madres de chicos con autismo &mdash;de mayor o menor severidad&mdash; comparten su d&iacute;a a d&iacute;a con una crudeza necesaria, porque solo as&iacute; quienes no convivimos con esas realidades podemos empezar a imaginar lo que supone vivirlas y lo que necesitan para manejarlas. No negar&eacute; que alguna vez he sentido pudor ajeno viendo esos v&iacute;deos. Pero ese pudor es un lujo para quienes miramos desde fuera. Para quienes viven dentro, exponer su vida es una forma de denunciar lo que no funciona: la falta de apoyos, la atenci&oacute;n sanitaria que no llega, los diagn&oacute;sticos que eclipsan la salud real y puertas que se cierran cuando deber&iacute;an abrirse de par en par.
    </p><p class="article-text">
        No es exhibici&oacute;n. Es supervivencia. Muchas veces, es la &uacute;nica forma de denunciar, de exigir recursos p&uacute;blicos, de recordarnos &mdash;a gritos si hace falta&mdash; que existen y que est&aacute;n ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella orden de los ochenta, el <em>&ldquo;no mires&rdquo;</em>, se ha convertido hoy en su contrario m&aacute;s urgente: <em>mira</em>. Mira para comprender. Mira para dejar de ignorar. Mira para que la inclusi&oacute;n deje de ser una palabra solemne en un documento y se convierta, por fin, en vida real. Solo cuando miramos de verdad &mdash;sin miedo, sin morbo, sin compasi&oacute;n vac&iacute;a&mdash; la discapacidad deja de parecernos extra&ntilde;a y empieza a formar parte natural de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mira-no-ignorar_132_12820798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Concienciar sobre el TDAH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/concienciar-tdah_132_12746826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95429867-239c-4003-b8a1-ca1db995049c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129875.jpg" width="774" height="435" alt="Concienciar sobre el TDAH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras muchos intentamos que se reconozcan las dificultades reales de vivir con este trastorno —en la escuela, en el trabajo, en la sociedad—, otros trivializan el problema y siembran la sospecha de que el TDAH es, en el fondo, una cuestión de voluntad</p></div><p class="article-text">
        Con motivo del d&iacute;a de concienciaci&oacute;n del Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n e Hiperactividad (TDAH), las redes se han llenado de rostros, historias y confesiones. Personas que, sin tapujos, cuentan c&oacute;mo es vivir con un cerebro que nunca descansa del todo. Y qu&eacute; bien que as&iacute; sea. La visibilizaci&oacute;n cuando nace de la experiencia real no solo informa: humaniza y educa.
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo el TDAH ha sido un diagn&oacute;stico mal entendido, a menudo reducido al t&oacute;pico del ni&ntilde;o inquieto o del adulto despistado. Por eso resulta tan valioso que quienes lo viven en primera persona tomen la palabra y la pantalla. Sus v&iacute;deos, tan espont&aacute;neos como honestos, logran lo que no consiguen los manuales ni los informes: mostrarnos la cotidianeidad del esfuerzo invisible.
    </p><p class="article-text">
        Porque el TDAH no desaparece con la edad ni se cura con disciplina. Acompa&ntilde;a siempre, aunque con los a&ntilde;os se aprenda a convivir con &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso resultan tan valiosos esos v&iacute;deos en los que alguien, sin pretensiones de experto, relata su d&iacute;a a d&iacute;a: la dificultad de mantener la atenci&oacute;n, la frustraci&oacute;n ante la impulsividad, la batalla constante por adaptarse a un mundo que parece hecho para otro ritmo. Son testimonios sinceros que nos invitan a mirar con empat&iacute;a y a entender que el TDAH no desaparece con los a&ntilde;os: se aprende a vivir con &eacute;l, con esfuerzo, con humor, y muchas veces, con cansancio.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como en toda causa noble, no tardan en aparecer los que pretenden vender milagros. Entre un v&iacute;deo y otro, surgen los profetas del m&eacute;todo infalible, los gur&uacute;s del cerebro flexible. No tard&eacute; en cruzarme con uno de esos v&iacute;deos que aseguraba que el TDAH pod&iacute;a &ldquo;entrenarse&rdquo;, como si el cerebro fuera un m&uacute;sculo perezoso al que bastara con ponerle pesas y buena voluntad. Bajo un envoltorio de tecnicismos y esperanza, se vend&iacute;a una neuroterapia que pretend&iacute;a &ldquo;reeducar&rdquo; las ondas cerebrales mediante entrenamiento. Suena prometedor, s&iacute;; pero el problema no es la promesa, sino la ilusi&oacute;n que crea, las expectativas que construye. Porque ese discurso transmite la peligrosa idea de que el TDAH puede curarse, y que quien no lo logra es porque no se esfuerza lo suficiente o no hace lo que deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Hoy por hoy, la llamada terapia de <em>neurofeedback</em> contin&uacute;a siendo motivo de debate entre los expertos. Algunos estudios apuntan a ciertos beneficios; otros se&ntilde;alan carencias metodol&oacute;gicas y piden m&aacute;s investigaci&oacute;n. No hay consenso cient&iacute;fico, y presentarla como un tratamiento definitivo es, cuanto menos, irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        Flaco favor hacen estos mensajes a la causa de la concienciaci&oacute;n. Mientras muchos intentamos que se reconozcan las dificultades reales de vivir con este trastorno &mdash;en la escuela, en el trabajo, en la sociedad&mdash;, otros trivializan el problema y siembran la sospecha de que el TDAH es, en el fondo, una cuesti&oacute;n de voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Concienciar no es prometer curas imposibles, sino aprender a mirar distinto. Escuchar m&aacute;s. Creer m&aacute;s. Y entender que la comprensi&oacute;n tambi&eacute;n es una forma de ayuda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/concienciar-tdah_132_12746826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 05:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Concienciar sobre el TDAH]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre giros y silencios: una mirada a Spining out]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/giros-silencios-mirada-spining-out_132_12690088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a0e28e2-036b-467b-9b34-92bb1b01aeed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre giros y silencios: una mirada a Spining out"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como serie de ficción dramática, Spinning Out no pretende sustituir la información clínica, pero, a mi modo de ver, es una buena puerta de entrada para que el público en general entienda mejor la bipolaridad</p></div><p class="article-text">
        Acabo de ver la serie <em>Spinning Out</em>, de Netflix. Me hab&iacute;a fijado en ella porque soy amante del patinaje y, aunque hab&iacute;a supuesto que la exigencia y la lucha personal estar&iacute;an presentes en la ficci&oacute;n, no imagin&eacute; que el eje central de la acci&oacute;n fuera la enfermedad mental. Concretamente, el trastorno bipolar. Una enfermedad cr&oacute;nica que, a veces, banalizamos sin darnos cuenta al equiparar los altibajos propios de la vida con un problema de salud duro como la bipolaridad.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar a valorar aspectos cinematogr&aacute;ficos &mdash;aunque las escenas de patinaje atrapan porque reflejan la belleza y el peligro de este deporte&mdash;, traigo a esta columna la serie justamente porque es una oportunidad de acercarnos, desde la ficci&oacute;n, a la vivencia de este trastorno.
    </p><p class="article-text">
        La bipolaridad es un trastorno del estado de &aacute;nimo caracterizado por cambios emocionales intensos y c&iacute;clicos, que alternan entre episodios de euforia o energ&iacute;a elevada y etapas de profunda tristeza y apat&iacute;a; es decir, fluctuaciones que pueden afectar seriamente la vida cotidiana, las relaciones y el bienestar de quien lo experimenta.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Spinning Out</em>, el trastorno es eje de la historia. No solo hay personajes que lidian con &eacute;l, sino que tambi&eacute;n profundiza en aspectos tan cotidianos para las personas con bipolaridad como la lucha contra el estigma de padecer una enfermedad mental, el miedo al diagn&oacute;stico y las consecuencias de hacerlo p&uacute;blico o mantenerlo en la intimidad. Pero tambi&eacute;n evidencia c&oacute;mo llevarlo en silencio puede empeorarlo todo. Un toque de atenci&oacute;n que nos interpela a todos: no ocultar, aceptar, normalizar y comprender a quien lo sufre.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, representa claramente los s&iacute;ntomas desde la subjetividad de quien los siente, mostr&aacute;ndonos episodios man&iacute;acos (insomnio, hiperactividad, toma de decisiones impulsivas) y etapas depresivas (desmotivaci&oacute;n, aislamiento, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, habla de la medicaci&oacute;n: la paradoja de medicarse para llevar una vida bajo control, m&aacute;s funcional, pero que, a la vez, merma otras capacidades, como la de sentirse uno mismo, con la energ&iacute;a suficiente para llegar a todo y a todos, sobre todo a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de abordar la cuesti&oacute;n de los tratamientos farmacol&oacute;gicos, la serie profundiza en el trastorno mostrando la complejidad de las relaciones familiares o el factor hereditario.
    </p><p class="article-text">
        Como serie de ficci&oacute;n dram&aacute;tica, <em>Spinning Out</em> no pretende sustituir la informaci&oacute;n cl&iacute;nica, pero, a mi modo de ver, es una buena puerta de entrada para que el p&uacute;blico en general entienda mejor la bipolaridad. Algo que, en mayor o menor medida, al final terminan comprendiendo sus protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        En el hielo, como en la vida, encontrar el equilibrio empieza por atreverse a mirar de frente la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/giros-silencios-mirada-spining-out_132_12690088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 04:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre giros y silencios: una mirada a Spining out]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/camara-abuelo-nanotecnologia_132_12635150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dfd0871-9e37-4c4b-bbf3-dec8308219b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prótesis de los nanohilos de telurio es una investigación china con pintaza. Estos nanohilos se implantan en la retina y transforman la luz en señales eléctricas que viajan al cerebro. La energía proviene de la luz que absorben</p></div><p class="article-text">
        Cuando en los primeros noventa mi abuelo me compart&iacute;a su total seguridad de que en el futuro la tecnolog&iacute;a desarrollar&iacute;a alg&uacute;n dispositivo con el que yo podr&iacute;a volver a ver, le escuchaba con escepticismo. Era una negacionista de ese tipo de avances cient&iacute;ficos, seguramente llevada por el pragmatismo de quien ha asumido su destino. Atr&aacute;s ni para coger impulso.
    </p><p class="article-text">
        Con ese talante he le&iacute;do a lo largo de los a&ntilde;os, y las d&eacute;cadas, cada noticia que los amigos me mostraban acerca de la visi&oacute;n artificial. Todo lo le&iacute; siempre como el que lee ciencia ficci&oacute;n, sin pensar, ni por un segundo, que aquello fuera ocurrir durante mi vida terrenal. Pero la verdad es que, con los a&ntilde;os, lo que me parec&iacute;a alejado de toda realidad, ahora lo contemplo como algo ya no tan lejano y m&aacute;s factible.
    </p><p class="article-text">
        Mi escepticismo ha desaparecido. No soy ya negacionista de una realidad que, sobre el papel de las investigaciones, llegan a parecerme, incluso, ilusionantes.
    </p><p class="article-text">
        Desde las primeras pr&oacute;tesis visuales aparatosas, que requer&iacute;an de dispositivos tochos y fuentes de energ&iacute;a externas, que te hac&iacute;an parecer m&aacute;s bien un Robocop, hasta los m&aacute;s discretos chips que, en realidad, no te devolv&iacute;an la vista sino una especie de pseudovisi&oacute;n artificial a base de p&iacute;xeles, en blanco y negro, que ya me dir&aacute;n qui&eacute;n quiere ver as&iacute;&hellip; hemos llegado a un escenario, en la actualidad, mucho m&aacute;s halag&uuml;e&ntilde;o. Me he fijado en dos proyectos: el de los nanohilos de telurio y el de los pol&iacute;meros. Ambos fascinantes. Suenan m&aacute;s a ciencia ficci&oacute;n que nunca, tambi&eacute;n parecen m&aacute;s factibles que nunca, aunque las pruebas solo se han hecho en animales, por ahora.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;tesis de los nanohilos de telurio es una investigaci&oacute;n china con pintaza. Estos nanohilos se implantan en la retina y transforman la luz en se&ntilde;ales el&eacute;ctricas que viajan al cerebro. La energ&iacute;a proviene de la luz que absorben los nanohilos de telurio.
    </p><p class="article-text">
        El otro proyecto lo desarrollan el Instituto Italiano de Tecnolog&iacute;a (IIT) de Mil&aacute;n y el IIT de G&eacute;nova. Este me fascina. Consiste en una retina artificial l&iacute;quida, que se inyecta bajo la retina humana. Utiliza pol&iacute;meros y nanotecnolog&iacute;a. Los pol&iacute;meros, en concreto, poliofenos, para el que no lo sepa, son pl&aacute;sticos. Pl&aacute;sticos capaces de absorber la luz y transformarla en cargas el&eacute;ctricas. Esas nanopart&iacute;culas se extienden por la retina y entran en contacto con las neuronas residuales que no est&aacute;n degeneradas por la enfermedad. La recuperaci&oacute;n visual es casi completa. &iquest;No es incre&iacute;ble?
    </p><p class="article-text">
        El resto es la visi&oacute;n, que se produce en nuestro cerebro. Pero como &ldquo;arreglo&rdquo; de la c&aacute;mara, de los ojos, ambas propuestas son ciertamente prometedoras e inimaginables para mi abuelo, que como hijo de su tiempo y&nbsp;entusiasta del cine,&nbsp;ten&iacute;a su propia visi&oacute;n de la visi&oacute;n artificial que le devolver&iacute;a la vista a los ciegos, mediante una c&aacute;mara implantada en los ojos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/camara-abuelo-nanotecnologia_132_12635150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 04:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cuerpos del verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/cuerpos-verano_132_12544362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d6b674d-351f-4746-9072-328af531fe74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cuerpos del verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos días de bikinis y toallas, de bañadores y hamacas, conviene recordar que esos cuerpos son la envoltura perfecta para la vida. Sin importar cuán robusto o esbelto esté el nuestro; sin importar si está más o menos bronceado, si la piel está flácida o tersa; si hay una extremidad menos, si las que tenemos son más o menos funcionales</p></div><p class="article-text">
        Calor, piscinas, playa, vacaciones&hellip; exposici&oacute;n, espejo. Esa mirada que nos pone frente a frente con lo que somos, pero casi con demasiada frecuencia con lo que pensamos que somos seg&uacute;n&hellip; los otros. Concedemos tanto poder a los otros...
    </p><p class="article-text">
        El verano es exposici&oacute;n y lo que exponemos son nuestros cuerpos. Vivimos hacia afuera y lo que mostramos, aunque no sea nuestra totalidad, es lo que cuenta, tratando de encajar en alg&uacute;n canon. Por eso concedemos ese peso a la mirada de los otros. No en vano somos seres sociales y claro que nos importan los dem&aacute;s, sus miradas. Pero en su justa medida.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de bikinis y toallas, de ba&ntilde;adores y hamacas, conviene recordar que esos cuerpos son la envoltura perfecta para la vida. Sin importar cu&aacute;n robusto o esbelto est&eacute; el nuestro; sin importar si est&aacute; m&aacute;s o menos bronceado, si la piel est&aacute; fl&aacute;cida o tersa; si hay una extremidad menos, si las que tenemos son m&aacute;s o menos funcionales. Estos que nos contienen son nuestros cuerpos. No es un t&oacute;pico, sino la encarnadura que nos permite ser y estar. Insisto, son perfectos. 
    </p><p class="article-text">
        Con demasiada frecuencia olvidamos que gracias a nuestro cuerpo disfrutamos de un ba&ntilde;o y de un paseo. Es el sost&eacute;n para una buena conversaci&oacute;n o una simple partida de cartas entre amigos. De ah&iacute; que diga que en estas fechas en las que el calor nos invita a exponernos m&aacute;s, conviene recordarnos que cuando nos miremos en el espejo lo hagamos con la misma amabilidad que dedicar&iacute;amos a la persona que m&aacute;s queremos en el mundo. No olvidemos que frente al espejo est&aacute; ese cuerpo lleno de vida al que cant&oacute; el poeta Walt Whitman en estos versos:
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;&iquest;Y si el cuerpo no fuese alma, qu&eacute; es el alma?
    </p><p class="article-text">
        El alma del cuerpo de un hombre o del cuerpo de una mujer no admite explicaci&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer.&ldquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/cuerpos-verano_132_12544362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cuerpos del verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De festivales de fin de curso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/festivales-curso_132_12407513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f2156fe-980f-4bb7-9ad0-d2c3d7068810_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De festivales de fin de curso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escuela es ese lugar donde aprender y desarrollar todas las capacidades. Ese es el objetivo y no una barrera o una carrera de obstáculos, como tantas veces ocurre</p></div><p class="article-text">
        El curso escolar toca a su fin. Son d&iacute;as de graduaciones, festivales y exhibiciones de las actividades extraescolares que congregan a las familias en torno a escenarios y tarimas improvisadas en el patio. Si han asistido alguna vez a estos festejos sabr&aacute;n que la entrega del p&uacute;blico es total e incondicional dados los artistas que se suben a las tablas. Yo misma, hace unos d&iacute;as, estuve sentada en primer&iacute;sima fila, en una de esas butacas privilegiadas, porque ver crecer a un hijo es el mayor de los privilegios. Aterrizo, que me voy por las nubes. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo de la actividad de canto ofrec&iacute;a un peque&ntilde;o concierto para mostrar a familias y amigos lo que hab&iacute;a trabajado durante el a&ntilde;o. La profesora, micr&oacute;fono en mano, nos dirigi&oacute; unas palabras antes de la actuaci&oacute;n de los alumnos para ponernos en contexto. Se trataba de un grupo reducido y heterog&eacute;neo, nos cont&oacute;. Reducido, solo siete alumnos. Heterog&eacute;neo, agreg&oacute;, tanto en edades, en intereses y gustos musicales, como en formas de aprendizaje. Supondr&aacute;n que ah&iacute; salt&oacute; mi radar. Me vino a la memoria un caso de un chico con s&iacute;ndrome de Down al que invitaron a salir del equipo de baloncesto de extraescolares &ldquo;porque imped&iacute;a el progreso del equipo&rdquo;, ocurrido al hijo de una buena amiga hace a&ntilde;os. Hecho sobre el que reflexionar&eacute; en otro momento.
    </p><p class="article-text">
        Saben que suelo escribir sobre la falta de inclusi&oacute;n, sobre las deficiencias que sigue teniendo nuestro sistema educativo, en fin, que soy cr&iacute;tica, pero tambi&eacute;n me gusta destacar cuando las cosas funcionan y se hacen bien.
    </p><p class="article-text">
        Presumiblemente, para muchos en el p&uacute;blico la frase &ldquo;formas de aprendizaje&rdquo; pas&oacute; inadvertida. Pero a m&iacute; no se me escap&oacute;. Me gust&oacute; que la profesora lo mencionara. Primero, porque denota que la profesora tuvo en cuenta esa diversidad en la forma de aprender y, por tanto, abordar dichas formas de aprendizaje. Segundo, porque lo mencion&oacute; en su presentaci&oacute;n. Lo que se nombra existe y lo que no se nombra no. 
    </p><p class="article-text">
        Siete alumnos cada uno con su forma de aprender. Un reto, desde luego, pero real como la vida misma. Eso es lo que hay en las aulas. Tambi&eacute;n en las actividades extraescolares. Alumnos con s&iacute;ndrome de Down, alumnos con TDH, alumnos con neurodivergencias, alumnos con autismo, alumnos neurot&iacute;picos, etc. y la escuela es ese lugar donde aprender y desarrollar todas las capacidades. Ese es el objetivo y no una barrera o una carrera de obst&aacute;culos, como tantas veces ocurre y qu&eacute; mejor espacio para progresar en otras &aacute;reas que no son las puramente acad&eacute;micas, tan necesarias para el desarrollo integral de la persona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/festivales-curso_132_12407513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 04:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De festivales de fin de curso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desafiando estigmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/desafiando-estigmas_132_12330371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03841c9c-785e-441a-8026-d75e733a1544_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118598.jpg" width="759" height="427" alt="Desafiando estigmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador no ha podido contar durante todo el proceso con la ayuda de una tercera persona, un asistente que supla sus limitaciones, ya que el servicio de apoyo de la universidad desapareció tras la pandemia</p></div><p class="article-text">
        La lectura de cierta informaci&oacute;n sobre una persona con discapacidad me lleva hoy a compartir con ustedes mis reflexiones. La noticia en cuesti&oacute;n tiene como protagonista a Javier Monferrer, doctor en comunicaci&oacute;n, con una discapacidad severa que le impide usar sus manos.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a con inter&eacute;s que ha realizado una tesis titulada &lsquo;Discurso audiovisual de las personas con discapacidad en el cine espa&ntilde;ol&rsquo;, un trabajo que analiza la representaci&oacute;n de las personas con discapacidad en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Los asiduos a mis columnas saben de sobra que tiendo a huir de esa corriente a lo Mr. Wonderful que reviste la discapacidad de un halo capacitista, porque no, no todas las personas con discapacidad, por el hecho de tenerla, podemos con todo. Y, sin embargo, me he descubierto a m&iacute; misma elogiando el arrojo de este estudiante a la hora de enfrentarse a semejante reto. Y es que una cosa no quita la otra.
    </p><p class="article-text">
        Una tesis doctoral implica un enorme esfuerzo en muchos aspectos. Horas de investigaci&oacute;n, revisi&oacute;n de grabaciones y redacci&oacute;n sin poder usar las manos. Sin duda, una haza&ntilde;a. Pero no es la discapacidad la que impulsa estos desaf&iacute;os, sino la motivaci&oacute;n personal, que es una condici&oacute;n inherente al ser humano. No algo propio o exclusivo de la discapacidad. No obstante, encontrar ese impulso, alimentarlo, mantenerlo en el tiempo y acrecentarlo s&iacute; es algo personal e intransferible, discapacidades aparte.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me sigue preocupando es que un estudiante con discapacidad tenga que enfrentarse a su trabajo en condiciones adversas. El investigador no ha podido contar durante todo el proceso con la ayuda de una tercera persona, un asistente que supla sus limitaciones, ya que el servicio de apoyo de la universidad desapareci&oacute; tras la pandemia. De hecho, la tesis no solo refleja c&oacute;mo el cine muestra a las personas que tienen discapacidad f&iacute;sica, sino tambi&eacute;n a esas otras que les brindan apoyo y que suelen ser invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aplaudo que desde la universidad se tenga bajo el foco a las personas con discapacidad,&nbsp; como ocurre con el Grupo de Investigaci&oacute;n de Enfermedades Raras y Comunicaci&oacute;n del profesor S&aacute;nchez Castillo de la Universidad de Valencia, que analiza el relato que los medios construyen sobre un amplio sector de la sociedad, el de las personas con discapacidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/desafiando-estigmas_132_12330371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desafiando estigmas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho que ver y aprender]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-aprender_132_12238034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bb87304-915b-4997-a7a6-b08f38473532_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho que ver y aprender"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ONCE no ceja en su empeño de mostrar cuál es la realidad de las personas ciegas y, una vez más, quiere transmitir esa vivencia de la ceguera con humor, que sabe mejor</p></div><p class="article-text">
        Ten&eacute;is mucho que ver, me refiero a las personas videntes, las que ten&eacute;is ojitos funcionales, que dais la vista por sentado. La discapacidad visual es a&uacute;n una gran desconocida para muchos. Por eso, la ONCE no ceja en su empe&ntilde;o de mostrar cu&aacute;l es la realidad de las personas ciegas y, una vez m&aacute;s, quiere transmitir esa vivencia de la ceguera con humor, que sabe mejor.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de once v&iacute;deos en los que vemos a un grupo de amigos ciegos en plena acci&oacute;n, en sus vivencias del d&iacute;a a d&iacute;a, con comentarios llenos de inspiraci&oacute;n y naturalidad. Lo novedoso ahora est&aacute; en el formato audiovisual, m&aacute;s acorde con estos tiempos de reels y shorts inundando las redes.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez, ni mucho menos, que la ONCE acerca nuestra realidad con humor a todos. Hagamos memoria.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo aquel primer libro ilustrado por Antonio Mingote en los a&ntilde;os ochenta, o aquellos otros, firmados por Forges, Romeu&nbsp; y Gallego&amp;Rey, que hac&iacute;an furor entre mis compa&ntilde;eros de estudio cada vez que se los regalaba. Sin olvidarme del m&aacute;s reciente, &lsquo;Mira&rsquo; (2021), ilustrado por &Aacute;lvaro N&uacute;&ntilde;ez Sagredo, que recorre un buen n&uacute;mero de situaciones cotidianas para las personas ciegas y que explican c&oacute;mo actuar ante ellas. Podr&iacute;amos decir que es una especie de manual de instrucciones, que evidencia las estrategias que tenemos las personas ciegas para desenvolvernos en la vida, dependiendo de muchos factores, como la edad, la salud, actitud, apoyo de terceros, etc. y&nbsp; c&oacute;mo ofrecernos ayuda o asistencia respetando nuestras preferencias. Este librito, adem&aacute;s, ofrec&iacute;a un par de cap&iacute;tulos especialmente interesantes. Por un lado, un apartado amplio dedicado a explicar las t&eacute;cnicas para guiar a alguien que no puede ver, algo en lo que muchos videntes dudan. Y, por otro, el cap&iacute;tulo sobre las nuevas tecnolog&iacute;as y la accesibilidad, tan esclarecedor para el profano.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;deos, libros y folletos que ayudan a comprender mejor la ceguera, la diversidad del otro, sus necesidades y la manera de prestarle asistencia de forma efectiva. Informaci&oacute;n pr&aacute;ctica transmitida con toques de humor que allanan el camino y espantan prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;, hay &ldquo;mucho que ver&rdquo;&nbsp;a trav&eacute;s de esos once v&iacute;deos que nos ponen frente a situaciones cotidianas que viven las personas ciegas y de los que, seguro, tambi&eacute;n tenemos mucho que aprender.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-aprender_132_12238034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mucho que ver y aprender]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la enfermedad, la persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/enfermedad-persona_132_12109805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a980e26-d7cd-4c54-8b2d-b02a4c03362b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3585y5420.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante la enfermedad, la persona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De media, un paciente con una enfermedad rara tarda seis años en conseguir un diagnóstico. Años de incertidumbre sin apoyos, sin tratamiento adecuado. En esta sesión, el objetivo de Van Stokkum nos revela lo que habitualmente no vemos</p></div><p class="article-text">
        La porfiria, el s&iacute;ndrome de Sotos, distrofias de retina&hellip; Suenan raro, porque no son mayoritarias, ni habituales. Hablamos de enfermedades raras, &lsquo;las raras&rsquo; que deber&iacute;amos conocer. Y eso es lo que quieren quienes las padecen y sus familias, que sepamos de ellos, que las conozcamos y que se destinen fondos para mejorar sus vidas. Porque lo peor no es dejar de ver, cuando padeces una distrofia de retina, asegura David, sino dejar de ser visto. No podemos ayudar a quien ni siquiera vemos. O como M&oacute;nica, madre de Mar&iacute;a, que tiene s&iacute;ndrome de sotos, otra de esas enfermedades invisibles que cuando llega cambia la vida de toda la familia.
    </p><p class="article-text">
        Para mostrarse, para hacerse visibles, qu&eacute; mejor que ponerse ante una c&aacute;mara, en este caso la de Alberto Van Stokkum, porque ante la enfermedad siempre est&aacute; la persona, como dice Fide. La persona con nombre y apellidos cuya enfermedad casi nadie conoce, ni siquiera la ciencia. De media, un paciente con una enfermedad rara tarda seis a&ntilde;os en conseguir un diagn&oacute;stico. A&ntilde;os de incertidumbre sin apoyos, sin tratamiento adecuado. Por no hablar de los viajes en busca de respuestas fuera de su residencia habitual, la exclusi&oacute;n, cobertura p&uacute;blica insuficiente, los costes que suponen el veinte por ciento de los ingresos anuales de la familia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En esta sesi&oacute;n tan diferente, los modelos est&aacute;n por encima de las prendas. El foco se pone en la persona. El objetivo de Van Stokkum&nbsp;nos revela lo que habitualmente no vemos. Ha sido una iniciativa de Pfizer y FEDER (Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Enfermedades Raras) que han querido personalizar en Fide, David y Mar&iacute;a, lo que, en realidad, viven tres millones de personas en Espa&ntilde;a, que se abren paso a contra corriente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/enfermedad-persona_132_12109805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 05:01:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moda accesible y asequible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/moda-accesible-asequible_132_12042398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41ffba72-836f-4377-9fe1-91bbd5873828_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111294.jpg" width="995" height="559" alt="Moda accesible y asequible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vestirse puede ser más fácil si quien se dedica al negocio de la confección ampliara más su mirada. Para quien no puede mover las piernas y van en silla o los que llevan tubos en su cuerpo. Hay personas que ganarían un poquito de autonomía personal con el sencillo gesto de tener ropa adecuada a sus circunstancias vitales</p></div><p class="article-text">
        A menudo me quejo de lo dif&iacute;cil que me resulta dar con unos vaqueros que me queden bien. El cuerpo de las mujeres tiene curvas y estas var&iacute;an de unas personas a otras. El pantal&oacute;n que me queda bien de culete me va mal de cintura y viceversa. A muchas nos pasa. Siempre hay que hacerle un arreglito. Este problema nimio no deja de ser una incomodidad solucionable.
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas aparte, hay miles de personas para las que es realmente muy complicado encontrar ropa que puedan ponerse sin hacerle modificaciones, es decir, hacerla accesible, y sin pagar un sobrecoste por ello, asequible. Personas con movilidad reducida o con enfermedades cr&oacute;nicas que soportan un gasto extra a los que ya tienen por su condici&oacute;n. Vestirse puede ser m&aacute;s f&aacute;cil si quien se dedica al negocio de la confecci&oacute;n ampliara m&aacute;s su mirada. Para quien no puede mover las piernas y van en silla, los que llevan tubos en su cuerpo. Hay personas que ganar&iacute;an un poquito de autonom&iacute;a personal con el sencillo gesto de tener ropa adecuada a sus circunstancias vitales.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses Instagram me ha mostrado alg&uacute;n que otro v&iacute;deo de dise&ntilde;adoras que confeccionaban ropa conforme a las necesidades sensoriales de ni&ntilde;os con autismo. Iniciativas peque&ntilde;itas que aspiran a mejorar la calidad de vida de las personas. como son artesanales y personalizadas suelen ser m&aacute;s caras.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, he descubierto lo que Primark ya tiene en sus tiendas, una l&iacute;nea de ropa llamada Adaptive, que abarca desde lencer&iacute;a, prendas para dormir y para salir, en las que se ha cuidado hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Quieren poner al alcance de la mayor cantidad de personas posibles prendas adaptadas de tendencia y a un precio asequible.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas prendas cuentan con ocho elementos que facilitan su uso: bolsillos extragrandes para dispositivos m&eacute;dicos y objetos personales, trabillas en la parte interior de la pretina, orificio a la altura del est&oacute;mago, cremallera con cierre magn&eacute;tico, aberturas adaptadas, cintur&oacute;n cosido en el lateral y lo que me parece una pasada, orificios para tubos en los bolsillos.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo llevar un pantal&oacute;n de pie que sentado. As&iacute; que al dise&ntilde;ar estas prendas se ha tenido en cuenta hasta el largo de la pernera. Botones a presi&oacute;n o cierres magn&eacute;ticos en los bolsillos y sujetadores, son otras de las facilidades. Suena de maravilla.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estas prendas est&aacute; el talento y la experiencia personal de la dise&ntilde;adora Victoria Jenkins, con un bagaje de diecis&eacute;is a&ntilde;os en el mundo de la moda. Jenkins fund&oacute; la firma de moda adaptada Unhidden y es una firme defensora de&nbsp; la inclusi&oacute;n de las personas con discapacidad sin que estas tengan que dejarse una fortuna para serlo, como ocurre. Es ropa accesible, pero tambi&eacute;n asequible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/moda-accesible-asequible_132_12042398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminismo y discapacidad, 12 lecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/feminismo-discapacidad-12-lecciones_132_12006873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f596a0e-b96c-44cc-bf59-fe5afaa3d3e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo y discapacidad, 12 lecciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Cermi Mujeres haya venido realizando encuentros virtuales desde hace tres años para explorar la intersección de estos dos temas fundamentales. El libro es fruto de esas reuniones online en las que se han venido explorando las luchas que enfrentan las mujeres en términos de género y de discapacidad y expone la necesidad de un enfoque inclusivo</p></div><p class="article-text">
        Hoy vuelvo con un libro. En este caso, sobre feminismo y discapacidad. Tradicionalmente no ha habido foros que a&uacute;nen ambos conceptos. De ah&iacute; que la Fundaci&oacute;n Cermi Mujeres haya venido realizando encuentros virtuales desde hace tres a&ntilde;os para explorar la intersecci&oacute;n de estos dos temas fundamentales. El libro es fruto de esas reuniones online en las que se han venido explorando las luchas que enfrentan las mujeres en t&eacute;rminos de g&eacute;nero y de discapacidad y expone la necesidad de un enfoque inclusivo, que tenga en cuenta tanto el feminismo como la discapacidad. &hellip;. Acad&eacute;micas, investigadoras, activistas sociales&hellip; Ellas toman la palabra y ellas exponen sus realidades.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de todo ese conocimiento se ha compilado bajo el t&iacute;tulo &lsquo;Observatorio sobre feminismo y discapacidad. Doce lecciones magistrales&rsquo;. Las sesiones, que peri&oacute;dicamente reun&iacute;a a mujeres de todo el mundo para exponer, analizar y debatir, han sido transcritas y adaptadas como contribuci&oacute;n en forma de libro. Doce lecciones magistrales que buscan analizar y reflexionar sobre los retos que desaf&iacute;an las mujeres con discapacidad en el siglo XXI: la hist&oacute;rica invisibilizaci&oacute;n de las mujeres con discapacidad, la doble discriminaci&oacute;n, la influencia de los estereotipos en la toma de decisiones, el impacto de g&eacute;nero en los cuidados, la sexualidad y el cuerpo de las mujeres con discapacidad, la falta de representaci&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, la prostituci&oacute;n o el negacionismo de la violencia&nbsp; de g&eacute;nero son algunos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Un volumen que puede descargarse gratuitamente desde la web de la Fundaci&oacute;n Cermi Mujeres en este <a href="https://fundacioncermimujeres.es/publicacion/libro-no-23-observatorio-sobre-feminismo-y-discapacidad-12-lecciones-magistrales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enlace</a>. Lo cierto es que cuando en mi adolescencia habl&aacute;bamos de igualdad en los debates de clase, nunca pens&eacute; que en el siglo XXI algunos de esos temas siguieran tan vigentes. El cardinal&nbsp;va avanzando con los siglos, pero parece que las circunstancias que rodean a las mujeres con discapacidad lo hacen siempre mucho m&aacute;s despacio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/feminismo-discapacidad-12-lecciones_132_12006873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2025 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El patio, ese lugar gris]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/patio-lugar-gris_132_11872123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d913412b-ec36-46d2-8cf9-ef5ca65a5a3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107332.jpg" width="1723" height="969" alt="El patio, ese lugar gris"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una sociedad con preocupantes tasas de ansiedad infantojuvenil, sorprende que los centros educativos no incorporen árboles y plantas a los espacios donde los alumnos salen a descansar de la actividad académica</p></div><p class="article-text">
        En las grandes ciudades, donde los ni&ntilde;os y adolescentes tienen pocas ocasiones de rodearse de naturaleza, observo desesperanzada c&oacute;mo siguen siendo los patios de muchas escuelas e institutos. Cemento, ladrillo. Grisura. En la mayor&iacute;a de ellos &aacute;rboles y plantas ni est&aacute;n ni se les espera, pese a&nbsp; que la neurociencia ha demostrado que la naturaleza se revela como un refugio para nuestro cerebro en un mundo fren&eacute;tico dominado por la tecnolog&iacute;a. Refugio especialmente necesario en el caso de las personas neurodivergentes. Sabemos que el contacto con la naturaleza tiene un impacto positivo en nuestro bienestar tanto f&iacute;sico como emocional. Nos ayuda a reducir el estr&eacute;s, mejora la atenci&oacute;n, la memoria y la creatividad. 
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad con preocupantes tasas de ansiedad infantojuvenil, sorprende que los centros educativos no incorporen &aacute;rboles y plantas a los espacios donde los alumnos salen a descansar de la actividad acad&eacute;mica. Patios verdes que ser&iacute;an aut&eacute;nticos oasis para recargar las pilas de esa energ&iacute;a constructiva que predispone al aprendizaje. Algo que se aleja bastante de lo que se aprecia hoy en muchos recreos. Juegos dirigidos, objetos prohibidos como la goma el&aacute;stica o las cuerdas, en aras de la seguridad. Por no mencionar que es durante el recreo cuando a los abusones les resulta m&aacute;s f&aacute;cil perpetrar sus fechor&iacute;as, aprovechando el &aacute;ngulo muerto del profesor, que vigila desde una esquina. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que se sigue mandando a los ni&ntilde;os al patio como si fueran ganado. A desfogar, a un entorno ruidoso y a menudo mal dise&ntilde;ado. No suelen ser espacios amables, dotados de vegetaci&oacute;n. Si tenemos en cuenta que interactuamos con la naturaleza a nivel f&iacute;sico, cognitivo y emocional, y que ese contacto reduce la actividad de la am&iacute;gdala , responsable del estr&eacute;s, es incomprensible que en los centros educativos&nbsp;no sean los &aacute;rboles obligatorios, tanto o igual que un extintor o puertas cortafuegos. Nos conformamos, asumiendo que la naturaleza est&aacute; solo en el campo, o en los parques, y que no podemos integrarla en los espacios urbanos. Nos conformamos, aunque sepamos la cascada de reacciones que se producen en el cerebro simplemente al sentarnos bajo un &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        Yo digo que siempre se puede hacer m&aacute;s, y hay que hacerlo, luchar por que las escuelas no sean solo pupitres, ladrillo y cemento, desmarc&aacute;ndonos de la corriente que se sigue por inercia y que el patio deje de ser ese lugar gris.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/patio-lugar-gris_132_11872123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 05:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El patio, ese lugar gris]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A cada uno su bastón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/baston_132_11872182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbedcfd2-cad8-4341-8fa6-7c4f02836f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A cada uno su bastón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alguien debería tomar cartas en el asunto. Los laboratorios prefieren enviar los medicamentos a otros países donde obtienen un precio más alto. Hablamos de la salud mental de 150.000 niños con TDAH y sus familias</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Aqu&iacute;? No. Hay hechos y situaciones que jam&aacute;s habr&iacute;a pensado vivir en la Espa&ntilde;a del siglo XXI. Una de ellas es el desabastecimiento de ciertos medicamentos. Quiz&aacute; si no tiene una enfermedad cr&oacute;nica o un tratamiento diario no lo ha notado, pero miles de familias, en este caso, con TDAH, peregrinan por distintas farmacias mes a mes tratando de conseguir unos f&aacute;rmacos cruciales para sus hijos. En desabastecimiento, les dicen desde el otro lado del mostrador. No es la primera vez que ocurre. El a&ntilde;o pasado se vivieron meses similares.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si llegan a imaginar los desajustes que pueden vivir las familias con TDAH en estas circunstancias, cuando falta el tratamiento prescrito.
    </p><p class="article-text">
        El d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con o sin hiperactividad es un trastorno que afecta a 150.000 ni&ntilde;os en Espa&ntilde;a y repercute en todas las esferas de la vida. Las funciones neurol&oacute;gicas del gl&oacute;bulo frontal del cerebro se ven afectadas en mayor medida, condicionando a la persona desde algo tan b&aacute;sico como organizarse, tomar decisiones, regularse emocionalmente&nbsp; o la concentraci&oacute;n para poder estudiar. Es un trastorno que no se ve en la cara, como le puede suceder al s&iacute;ndrome de Down o a las personas ciegas, que enseguida encontramos empat&iacute;a por parte de los dem&aacute;s, sino que es invisible a los ojos y, por ende, incomprendido. Por si esto fuera poco, ahora a miles de alumnos, ni&ntilde;os y adolescentes, con TDAH les falta el medicamento que les ayuda a que la vida sea m&aacute;s vivible. S&iacute;, digo vivible, porque con las exigencias acad&eacute;micas de un sistema educativo con el que hay que lidiar a diario, adem&aacute;s, han de transitar sin el bast&oacute;n que es para ellos una medicaci&oacute;n esencial, produci&eacute;ndose desajustes importantes y p&eacute;rdida de calidad de vida &iquest;Las consecuencias? Muchas y, sobre todo, invisibles:&nbsp;ca&iacute;da en picado del rendimiento escolar, ansiedad por no llegar como el resto, malestar emocional o frustraci&oacute;n por no poder tirar de la pesada mochila que acarrean, sobreesforz&aacute;ndose para llevar una vida funcional.
    </p><p class="article-text">
        Alguien deber&iacute;a tomar cartas en el asunto. Los laboratorios prefieren enviar los medicamentos a otros pa&iacute;ses donde obtienen un precio m&aacute;s alto. Hablamos de la salud mental de 150.000 ni&ntilde;os con TDAH y sus familias. Que falten estos medicamentos y que las familias, desesperadas, mes a mes hayan de recorrer las farmacias en busca de alg&uacute;n envase es una crueldad, mayor si cabe, porque afecta, sobre todo, a ni&ntilde;os y adolescentes, que ya viven sobreesforz&aacute;ndose cada d&iacute;a. Qu&iacute;tenle el bast&oacute;n a un ciego y p&iacute;danle ser funcional sin &eacute;l. Lo ven as&iacute; m&aacute;s claro &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, les invito <a href="https://www.change.org/p/exige-m%C3%A1s-suministro-de-medicamentos-para-el-tdah-en-espa%C3%B1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a firmar la petici&oacute;n para exigir m&aacute;s suministro de medicamento del TDAH en Espa&ntilde;a</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/baston_132_11872182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2024 04:55:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A cada uno su bastón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ojo que ve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ojo-ve_132_11770981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91afd847-271e-4859-b577-230fa33c89f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ojo que ve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque no las veamos, las personas ciegas también llenamos el móvil con cientos de fotos. Hasta no hace tanto, era complicado descartar las imágenes inservibles</p></div><p class="article-text">
        Los avances tecnol&oacute;gicos no dejan de asombrarme. Mi abuelo muri&oacute; con la convicci&oacute;n de que yo vivir&iacute;a para beneficiarme de la visi&oacute;n artificial. Pasi&oacute;n de abuelo, supongo. Pero no estamos tan lejos.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, aprovechamos las ayudas que la tecnolog&iacute;a brinda. Aunque no las veamos,&nbsp;las personas ciegas tambi&eacute;n llenamos el m&oacute;vil con cientos de fotos. Hasta no hace tanto era complicado descartar las im&aacute;genes inservibles. Forzosamente deb&iacute;amos recurrir a una tercera persona que nos ayudara a dirimir cu&aacute;l borrar y cu&aacute;l conservar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya existen aplicaciones que describen las im&aacute;genes. Mi favorita hoy por hoy es Seeing AI, que reconoce im&aacute;genes, ofreciendo una peque&ntilde;a descripci&oacute;n de las mismas. Tanto en tiempo real como de nuestra galer&iacute;a de fotos.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, cuando el m&oacute;vil me conmin&oacute; a dejar espacio libre en la memoria, tuve que borrar algunas fotos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; la galer&iacute;a, seleccion&eacute; una imagen y puls&eacute; en la opci&oacute;n para reconocerla con Seeing Eye, el ojo que todo lo ve. Y digo si lo ve todo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La primera que seleccion&eacute; result&oacute; ser un paisaje campestre con monta&ntilde;as al fondo&hellip; Me dej&oacute; muy intrigada&hellip; &iquest;A d&oacute;nde hab&iacute;a ido yo recientemente con esas caracter&iacute;sticas? Descartada.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s prob&eacute; con otra&hellip; Imagen de una puerta. &iquest;una puerta? &iquest;Y por qu&eacute; iba yo a fotografiar una puerta? Pregunt&eacute; en casa y me dijeron que era el armario que hab&iacute;amos vendido de segunda mano hac&iacute;a unos meses. Se nos olvida la cantidad de cosas que fotografiamos a lo largo del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        De pronto&hellip; Mujer rubia de taitantos con apariencia de ser feliz.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Alto el l&aacute;piz!
    </p><p class="article-text">
        De taitantos a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Aclaraci&oacute;n:&nbsp;el tel&eacute;fono del demonio dijo la edad exacta, clavada. &iquest;Era necesario esa exactitud matem&aacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        La de la foto result&eacute; ser yo en una celebraci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Me queda claro, sin ning&uacute;n lugar para la esperanza, que aparento exactamente la edad que tengo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Con la de necesidades importantes, vitales, que podr&iacute;an cubrir las nuevas tecnolog&iacute;as y este programa hila fino con la edad. Con lo de la felicidad, el ojo que ve ya no se atrevi&oacute; a realizar afirmaciones, que la procesi&oacute;n suele ir por dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ojo-ve_132_11770981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2024 05:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ojo que ve]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Compromiso con la discapacidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/compromiso-discapacidad_132_11694594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a17f25f-6e4e-4e3a-9b15-61832e5969f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Compromiso con la discapacidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al momento de pisar el aeropuerto de Gatwick, la sola visión del bastón blanco lleva al personal aeroportuario a brindarte asistencia. Facilidades para acceder a los mostradores adecuados o ayuda para acceder al avión a la vuelta</p></div><p class="article-text">
        Regresando de unas vacaciones en Londres, confieso que vuelvo impresionada y complacida por el compromiso que tienen all&iacute; con las personas con discapacidad. Ya lo pude comprobar en otra ocasi&oacute;n anterior y he vuelto a constatarlo en este nuevo viaje.
    </p><p class="article-text">
        Al momento de pisar el aeropuerto de Gatwick, la sola visi&oacute;n del bast&oacute;n blanco lleva al personal aeroportuario a brindarte asistencia. Facilidades para acceder a los mostradores adecuados o ayuda para acceder al avi&oacute;n a la vuelta. En un aeropuerto atestado de pasajeros a las nueve de la noche, sin un lugar donde sentarnos, nos dimos de bruces con una sala espec&iacute;fica para personas con necesidad de asistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Como el resto del aeropuerto, estaba repleta de viajeros. Para mi sorpresa, me dijeron que pod&iacute;a esperar all&iacute; junto a mi familia y que nos asistir&iacute;an para el embarque. En la sala hab&iacute;a personas con todo tipo de discapacidad. Tanto f&iacute;sica como intelectual o sensorial y personas mayores con andador. Me entregaron un mando que vibrar&iacute;a a la hora de nuestro embarque. De ah&iacute;, tanto a mis hijas como a m&iacute;, nos invitaron a subir a un peque&ntilde;o coche el&eacute;ctrico que nos condujo, junto a dos pasajeros m&aacute;s, hasta la misma puerta de embarque. Sorpresa m&aacute;xima cuando en una antesala al avi&oacute;n, la azafata que nos guiaba, pidi&oacute; a otros pasajeros que dejaran su asiento a los que &iacute;bamos en el cochecito. Sorprendentemente nadie protest&oacute; ni se malencar&oacute; con la azafata.
    </p><p class="article-text">
        Al realizar la reserva en el alojamiento, solicitamos que nuestro apartamento estuviera cerca de la recepci&oacute;n, para facilitarme la movilidad. Un acierto, pues nos asignaron un apartamento muy pr&oacute;ximo al vest&iacute;bulo. Son peque&ntilde;as ayudas que mejoran y facilitan nuestra autonom&iacute;a personal.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de acceder a museos y monumentos, nuevamente, me sorprendi&oacute; lo normalizado de ofrecer asistencia, incluso no siendo brit&aacute;nico. Los palacios ofrecen tickets con acompa&ntilde;ante gratuito para las personas que requieren de asistencia. Siempre el personal en las puertas de acceso se acerca y te invita a acceder de una forma m&aacute;s directa, aunque eso conlleve rodear el edificio, como en el caso de la National Gallery.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, lamentablemente, nada m&aacute;s tomar tierra en Espa&ntilde;a toda esa sensibilidad es como si se hubiera esfumado. Aena tiene un n&uacute;mero al que se puede solicitar asistencia unas horas antes de volar. Pero se agradece mucho la espontaneidad en la asistencia. En Londres, bastaba con que te vieran con un bast&oacute;n para brindarte la posibilidad de ayuda. En el control de pasaportes en el aeropuerto de Sevilla, donde me qued&eacute; atrapada entre las dos puertas autom&aacute;ticas, nadie del personal se acerc&oacute; para preguntar si necesitaba asistencia, pese a verme con el bast&oacute;n en la mano. Abrieron la puerta y ya, sin mediar m&aacute;s palabras. Grados y grados de compromiso con la discapacidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/compromiso-discapacidad_132_11694594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 04:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Compromiso con la discapacidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Versos para Lázaro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/versos-lazaro_132_11612599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab7dedb9-d2f9-4373-943d-6a3cd9fd57cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Versos para Lázaro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hijo, ese bebé sobre el que, sin querer, han proyectado deseos y esperanzas se convierte en otro hijo, uno al que hay que aprender a entender de otra forma, tras el diagnóstico, en su caso, de autismo</p></div><p class="article-text">
        Se dir&iacute;a que la discapacidad es de todo menos po&eacute;tica, lo cual no deja de ser un prejuicio acerca de la discapacidad y de la propia poes&iacute;a, porque esta vez les traigo un libro que&nbsp;es pleno en ambos aspectos: &ldquo;Los versos de L&aacute;zaro&rdquo; (Averso poes&iacute;a, 2024), del escritor Isaac P&aacute;ez.
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;zaro es el nombre de su hijo, que naci&oacute; con autismo en plena pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te demoraste quince d&iacute;as para nacer con respecto a los c&aacute;lculos previstos, imagino que&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        querr&iacute;as venir al mundo habiendo ya cumplido la exigencia de guardar
    </p><p class="article-text">
        cuarentena antes de entrar.
    </p><p class="article-text">
        Todo reci&eacute;n nacido es en el fondo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        paciente cero de un futuro incierto.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Imaginen a un hombre, un padre primerizo, que conforme su beb&eacute; crece se da de bruces con una realidad que nadie espera a priori. El hijo, ese beb&eacute; sobre el que, sin querer, han proyectado deseos y esperanzas se convierte en otro hijo, uno al que hay que aprender a entender de otra forma, tras el diagn&oacute;stico, en su caso, de autismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La noche es una empalizada elevada con dudas y argamasa de insomnio; y no quiero estar aqu&iacute;, aunque tampoco lejos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Son 54 p&aacute;ginas que destilan verdad. Isaac P&aacute;ez elige la forma po&eacute;tica para&nbsp;revelarnos su alma ante la realidad que le ha tocado asumir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me recetan pastillas&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        para dormir sin comprender nada,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        porque los m&eacute;dicos suelen&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        luchar contra lo org&aacute;nico&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        obviando al ser que acoge&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        tanta v&iacute;scera viciada.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Poes&iacute;a para adentrarse en el m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a, ser padre de un hijo con una discapacidad intelectual. Ser un padre cuya vida son las palabras y serlo de un hijo que no se comunica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sombra de tu mano se&ntilde;alando con la sombra de tu &iacute;ndice la sombra de lo que desea.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Versos de una hondura que conmueven por la facilidad con que se nos clavan en el alma, por la sencillez con la que se trasladan las im&aacute;genes desde la mente de P&aacute;ez hasta nuestra propia mente, sin que falten la ternura, la crudeza, el dolor, la comprensi&oacute;n. Como dice el propio autor: &laquo;arrepentirse de todo sin querer cambiar nada, en eso consiste ser padre,&nbsp;<em>grosso modo</em>&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/versos-lazaro_132_11612599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Aug 2024 19:55:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Versos para Lázaro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la vida por la lectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/vida-lectura_132_11572392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58de9bc6-c339-4617-bd17-579fcdcdbf66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la vida por la lectura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las Salas Inclusivas es prioritario que los libros elegidos hablen de discapacidad o que los autores sean personas con discapacidad. De esa forma, salen a la palestra temas que casi no se tocan y, al hablarlos, se van normalizando</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas, la lectura es una pasi&oacute;n. Y esa pasi&oacute;n trasciende las paredes y los anaqueles de las bibliotecas, llegando hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n, cuando hay ganas y empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy les quiero contar acerca de una labor concienzuda que llevan a cabo las mediadoras de lectura de las Salas Inclusivas, dentro del programa nacional de Salas de Lectura a lo largo y ancho de M&eacute;xico. Son un colectivo de mujeres interesadas en la inclusi&oacute;n de personas con discapacidad en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Les une su amor por la lectura. Les vincula el deseo de compartir aprendizaje en comunidad. Una comunidad en la que todos caben.
    </p><p class="article-text">
        Llevan por bandera el lema &ldquo;Normalizando la diversidad con un libro como puente&rdquo;. Capitanea a estas mediadoras Sof&iacute;a Chiquetts, que tiene discapacidad auditiva, y que las coordina desde Baja California. Ella se encarga de elegir los t&iacute;tulos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        En 2021, Sof&iacute;a fund&oacute; las Salas Inclusivas junto a Valeria Fabregas , que tiene par&aacute;lisis cerebral, y Leticia Flores, discapacidad motriz, ambas con quince y siete a&ntilde;os de antig&uuml;edad como mediadoras en el programa nacional,&nbsp; atendiendo sus propios grupos de lectura. Hasta ese momento, no exist&iacute;a ning&uacute;n programa de fomento lector formado por voluntarios que diera esta visibilidad a las personas con discapacidad. Los encuentros se realizan por videollamada.
    </p><p class="article-text">
        En 2024 son 12 mediadoras quienes forman salas inclusivas.&nbsp;Una parte del equipo tiene discapacidad, la otra son cuidadoras primarias o est&aacute;n inmersas desde hace a&ntilde;os en la inclusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las Salas Inclusivas es prioritario que los libros elegidos hablen de discapacidad o que los autores sean personas con discapacidad. De esa forma, salen a la palestra temas que casi no se tocan y, al hablarlos, se van normalizando. Los libros cuentan historias y las personas con discapacidad tambi&eacute;n necesitan verse reflejadas en esas historias.
    </p><p class="article-text">
        Estas salas inclusivas no son solo para personas con discapacidad, ni siquiera para alguien que por tener un familiar con discapacidad se sienta interesado. Son para todo el que quiera acercarse a la discapacidad, para descubrirla y aprenderla, porque lo que no se conoce no se comprende.
    </p><p class="article-text">
        Una labor de difusi&oacute;n y visibilizaci&oacute;n impagable y voluntaria. Por eso, buscan editoriales que les apoyen con libros para rese&ntilde;ar y compartir. Las mediadoras dedican su tiempo y energ&iacute;a de forma altruista a poner sobre la mesa la normalizaci&oacute;n de la discapacidad, con un texto o un&nbsp; autor como acicate.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que se persigue es que la persona con discapacidad no sea vista como ese bicho raro que nos es ajeno, sino que se conozcan las realidades de la discapacidad, que son muchas. Es el camino a la vida por la lectura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/vida-lectura_132_11572392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2024 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A la vida por la lectura]]></media:title>
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    </item>
  </channel>
</rss>
