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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Miguel Vilar-Bou]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_miguel_vilar-bou/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Miguel Vilar-Bou]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[José Luis Fernández Arellano: "La imaginación y lo sobrenatural están para liberar la mente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jose-luis-fernandez-arellano-imaginacion-sobrenatural-liberar-mente_1_8056016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdb6ac62-ffac-4ba7-8175-ce7aae3b1462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis Fernández Arellano: &quot;La imaginación y lo sobrenatural están para liberar la mente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor publica “Tanatografía”, una colección de relatos de terror ambientados en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez Arellano (1959) publica &ldquo;Tanatograf&iacute;a, cuentos de miedo&rdquo;, un compendio de relatos de terror situados en Madrid y recorridos por todo tipo de horrores fant&aacute;sticos, en especial fantasmas, la gran especialidad del autor. Todo ello, como es habitual en &eacute;l, narrado con un estilo po&eacute;tico y que a menudo se adentra en la experimentaci&oacute;n formal. Se trata de un libro esmerado y de larga creaci&oacute;n. Algunas piezas fueron escritas a finales de los noventa: &ldquo;Ya era hora de que apareciera&rdquo;, afirma el escritor. Arellano, autor de obras destacad&iacute;simas y a reivindicar del g&eacute;nero como &ldquo;Diez cuentos&rdquo; o &ldquo;El espectro visible y otros cuentos&rdquo;, colabor&oacute; con el mism&iacute;simo Rafael Llopis en la reedici&oacute;n actualizada de &ldquo;Historia natural de los cuentos de miedo&rdquo; (Fuentetaja). En la actualidad se ha enfocado a la ciencia ficci&oacute;n con obras como &ldquo;El tiempo iluminado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;&ldquo;Tanatograf&iacute;a, cuentos de miedo&rdquo; re&uacute;ne relatos recientes, o son historias que has guardado mucho tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un libro con historia. Lo empec&eacute; en 1999. Y lo cierto es que obtuve m&aacute;s respuestas editoriales que con ning&uacute;n otro de mis libros. Estuve a punto de firmar con la editorial Celeste. Pero por desgracia ech&oacute; el cierre y todo qued&oacute; en el aire. Tambi&eacute;n hubo conversaciones con otras dos editoriales que no cuajaron. Y un responsable de Minotauro de la &eacute;poca me contest&oacute; que le hab&iacute;a gustado mucho el libro, pero que si no ten&iacute;a mejor una novela. Y el caso es que no, todav&iacute;a no ten&iacute;a una novela. En cuanto al proceso de creaci&oacute;n, soy escritor a impulsos. A lo largo del tiempo he acumulado m&aacute;s de 70 folios solo con ideas. Y algunas de ellas me resultan m&aacute;s atractivas que otras, si pertenecen al g&eacute;nero macabro, pues mejor. Escribo un par de folios y, dependiendo del resultado, abandono la idea o le voy dando forma. Muy lenta, cauta y trabajosamente. La inspiraci&oacute;n me pilla trabajando. Si un cuento est&aacute; terminado casi siempre es porque a mi juicio ha merecido la pena, y el estilo ha estado acorde. Otra cosa son los microcuentos y relatos breves, m&aacute;s fruto de la inspiraci&oacute;n instant&aacute;nea, de mec&aacute;nica casi po&eacute;tica, algo as&iacute; como fogonazos on&iacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; explorar lo sobrenatural desde la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bonita pregunta, sobre todo en el pa&iacute;s que nos ha tocado sobrellevar literariamente hablando. Habr&iacute;a que definir qu&eacute; es &ldquo;sobrenatural&rdquo;. Todo lo que ocurre es natural, incluido lo llamado sobrenatural. El caso es que, dentro de su sobrenaturalidad, mis fantasmas poseen una entidad, una identidad digamos que m&aacute;s s&oacute;lida de lo com&uacute;n. Todo escritor, de lo fant&aacute;stico o realista, ha de convencerse de haber nacido esclavo de la verosimilitud. Lo que no es veros&iacute;mil no es cre&iacute;ble, ni vital ni literariamente hablando. Y lo sobrenatural busca ampliar al m&aacute;ximo la curva est&eacute;tica de la verosimilitud. La imaginaci&oacute;n y lo sobrenatural est&aacute;n para algo y su primer objeto es liberar la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu libro nos encontramos con cuentos de fantasmas genuinamente victorianos en cuanto a mecanismos, pero que discurren en el Madrid de los 80.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tanatograf&iacute;a</em> es el &uacute;nico de mis libros cuya ficci&oacute;n sit&uacute;o declaradamente en Madrid, y m&aacute;s en concreto en el centro y Malasa&ntilde;a, donde viv&iacute; en esos a&ntilde;os. El relato &ldquo;La realidad&rdquo; est&aacute; inspirado en personajes y observaciones tabernarias m&iacute;as malasa&ntilde;eras. Hay un bar en la Corredera al que yo iba casi a diario en los 80, porque viv&iacute;a al lado. Ese bar cambi&oacute; de nombre y hoy se llama &ldquo;La realidad&rdquo;. Y bueno, hay otros relatos madrile&ntilde;os, como &ldquo;Iv&aacute;n&rdquo;, &ldquo;Los males futuros&rdquo;, &ldquo;Nochevieja&rdquo; y &ldquo;Desclasificado&rdquo;. Este, por ejemplo, que tiene algo de <em>gore</em>, est&aacute; ambientado en la Universidad Complutense (r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el relato &ldquo;La realidad&rdquo; juegas con el mon&oacute;logo interno a la manera de Joyce, una de tus grandes influencias. &iquest;Sigue siendo una t&eacute;cnica v&aacute;lida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que sigue siendo v&aacute;lida. Pero lo que hago es aplicarla en un campo que creo novedoso, como es el relato de fantasmas. La conexi&oacute;n fue espont&aacute;nea. Y lo que se bosqueja en cuentos como &ldquo;La realidad&rdquo; o &ldquo;Tanatograf&iacute;a&rdquo; lo desarrollo ampliamente en las mejores historias de mi libro &ldquo;El espectro visible&rdquo; (Literaturas Com Libros), en que me sirvo, por as&iacute; decir, de una c&aacute;mara subjetiva fantasmal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuento que da t&iacute;tulo al libro explora con sutil horror el regreso desde la muerte. Es un tema que ya has tratado en otras ocasiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exploro el regreso de la muerte, s&iacute;, pero tambi&eacute;n y sobre todo, la propia muerte. Me interesa porque a todo escritor de terror le interesan los misterios y arcanos de la muerte casi por encima de todo. Pero &iquest;puede entenderse, puede ahondarse en la muerte desde dentro, de ella misma? Por cierto que en 2017 se estren&oacute; &ldquo;Proyecto L&aacute;zaro&rdquo;, pel&iacute;cula espa&ntilde;ola con el mismo tema; parece ciertamente inspirada en mi &ldquo;Tanatograf&iacute;a&rdquo; de 2000.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n exploras la idea del monstruo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Del monstruo solo me interesa aquello que lo iguala y lo distingue del monstruo real que conocemos en la vida diaria, entre criminales de toda laya, ogros, serpientes, pol&iacute;ticos, banqueros&hellip; Me interesa el monstruo sobrenatural pero m&aacute;s bien en su faceta humanoide, por as&iacute; decir. Y sobre todo el fantasma en su perfil monstruoso. El fantasma es de por s&iacute; amenazante. Por lo dem&aacute;s, hay muy pocos vampiros y monstruos sanguinarios en mis obras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay en tu escritura una obsesi&oacute;n por la forma, el ritmo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a escribir como poeta, siendo muy joven. Tengo varios libros. La idea, la imagen, el deslumbramiento po&eacute;tico, adoptan una forma, una m&uacute;sica a trav&eacute;s de las cuales se materializa lo que se conoce como inspiraci&oacute;n, la necesidad expresiva. El lenguaje literario le debe mucho a la m&uacute;sica. El poeta aprende pronto a diferenciar la frase larga de la corta, el adjetivo sonoro del sordo, el sentido o alcance de un ritmo expresivo lento del entrecortado. Esto se advierte enseguida en autores como Edgar Allan Poe. Cuando empec&eacute; a escribir poes&iacute;a me di cuenta de que estaba volviendo de alguna manera a aquellas terribles historias que me hab&iacute;an asombrado en &eacute;l a&ntilde;os antes. Corregir textos de acuerdo a estas premisas es un infierno: Quiz&aacute; por eso te salen los cuentos de miedo y no de hadas (r&iacute;e).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jose-luis-fernandez-arellano-imaginacion-sobrenatural-liberar-mente_1_8056016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 04:00:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Luis Fernández Arellano: "La imaginación y lo sobrenatural están para liberar la mente"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juanjo Pérez, cantautor: "Todo está unido a la cultura, que es manifestación de nuestro mundo interior"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/juanjo-perez-cantautor-unido-cultura-manifestacion-mundo-interior_128_7959371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bd3275c-fe6d-4e40-beb6-deb31aa1f0a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juanjo Pérez, cantautor: &quot;Todo está unido a la cultura, que es manifestación de nuestro mundo interior&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico da un giro roquero a su música en 'Lo que tu mapa no señala', su quinto disco</p></div><p class="article-text">
        'Lo que tu mapa no se&ntilde;ala', el nuevo disco de Juanjo P&eacute;rez, ha tenido que lidiar con una pandemia, un confinamiento, un estado de alarma y el hecho de haber sido grabado de forma independiente para nacer. Sin embargo, el cantautor ha vivido esta circunstancia como una ventaja que les ha permitido a &eacute;l y al arreglista Diamantino madurar y enriquecer el sonido del &aacute;lbum, quinto de su carrera. El resultado es un disco mel&oacute;dico y roquero, de ritmos variados y ante todo de un vitalismo sano y contagioso. Por otra parte, Juanjo P&eacute;rez, despu&eacute;s de un a&ntilde;o de video conciertos, ha vuelto por fin a su escenario favorito: los hospitales, donde act&uacute;a para animar a los pacientes dentro de una iniciativa de M&uacute;sicos por la Salud: &ldquo;Cada d&iacute;a all&iacute; es un regalo, en forma de sensaciones, emociones&hellip; Es una experiencia que te cambia los valores. Aprendes a darle importancia a las cosas que la tienen y quit&aacute;rsela a las que no la tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es 'Lo que tu mapa no se&ntilde;ala'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo aquello que suponga ir m&aacute;s all&aacute; de lo que en teor&iacute;a debes hacer: estudiar, encontrar un empleo, encaminar tu vida seg&uacute;n ciertas normas, todo lo que te dicen que puedes o no puedes. Es buscar la verdad acerca de qu&eacute; te llena realmente, tus aut&eacute;nticas inquietudes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un disco optimista, lleno de vitalismo, lo que se agradece.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ha sido intencionado. La mayor parte de las canciones fueron escritas en 2018. Ten&iacute;a m&aacute;s de cuarenta temas, de los que seleccion&eacute; doce para el disco. Fue un momento de cambios en mi vida: Cambi&eacute; de piso, de pareja&hellip; Todo eso influy&oacute; en mi escritura. Escribo seg&uacute;n lo que siento, lo que vivo en el momento, no pensando en un futuro producto. Simplemente las canciones fueron viniendo y eleg&iacute; las que m&aacute;s me gustaban. S&iacute; me di cuenta despu&eacute;s, cuando est&aacute;bamos trabajando en ellas, de que son muy variadas y tienen un punto de optimismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abundan las canciones de amor, el tema del amor en general.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque suene cursi, creo que el amor es lo que mueve el mundo. Me refiero al amor en todas sus facetas: el amor propio, el de familia, el de pareja, a los amigos, a la naturaleza, a lo que haces&hellip; a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 'Perdiendo el miedo' citas a Sabina, Serrat, Labordeta, Homero&hellip; Un mundo art&iacute;stico y sentimental que reivindicas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#fefefe;">Quer&iacute;a hacer hincapi&eacute; en mis referentes, en los artistas que me han marcado, cuyos vinilos tengo en casa y que, con sus canciones, me han tra&iacute;do a este punto. Cuando compuse este tema no sab&iacute;a que terminar&iacute;a abriendo el disco.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n haces una defensa del papel de la m&uacute;sica y del arte en general en el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#fefefe;">Sin cultura no somos nada. Todos tenemos una canci&oacute;n que refleja un momento de nuestra vida. O un cuadro, o un libro&hellip; Todo est&aacute; unido a la cultura. Es manifestaci&oacute;n de nuestro mundo interior. Y nos da la oportunidad de ponerlo en contacto con la gente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es la aventura de crear un disco en estos tiempos de confinamiento, estado de alarma, pandemia&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pandemia cambi&oacute; todos los planes&hellip; pero para bien. La idea era sacar el disco en mayo, termin&oacute; saliendo en diciembre. Sin embargo, eso nos dio tiempo para trabajar arreglos y voces. Incluimos coros, metales&hellip; Vino bien ese tiempo de reposo, me di cuenta de que no ten&iacute;a por qu&eacute; tener prisa por sacar el disco. Como mis anteriores &aacute;lbumes, ha sido autoeditado, lo que supone pelear mucho para conseguir que los medios hablen de &eacute;l, que se compartan los videoclips. A cambio tienes la ventaja de la libertad creativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cosa que sorprende es que se trata de un disco muy roquero, con guitarras el&eacute;ctricas, metales, un reggae&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escucho toda clase de m&uacute;sica: reggae, rock, jazz&hellip; Cantantes y grupos de todo tipo me influyen. Con los a&ntilde;os te vas conociendo, vas probando cosas nuevas mientras grabas&hellip; En 2016 conoc&iacute; a Diamantino, el bajista y arreglista de 'Lo que tu mapa no se&ntilde;ala'. Es un hombre que lleva toda la vida en la m&uacute;sica. Tiene el estudio 'Albatros' en Valencia. &Eacute;l me ayud&oacute; a darle ese toque al disco, a ver las canciones desde otro punto de vista. Nos lanzamos a hacer arreglos nuevos, que nunca hab&iacute;a hecho en ning&uacute;n disco, y el resultado me encanta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'La revoluci&oacute;n de Lila' cuenta una historia de cambio de g&eacute;nero, c&oacute;mo el concepto de identidad sexual se est&aacute; transformando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Funciono por est&iacute;mulos, cosas que me activan. Esa canci&oacute;n cuenta una historia de cambio de g&eacute;nero, s&iacute;, pero tambi&eacute;n es un cambio global, que nos implica a todos. El tema se me ocurri&oacute; a partir de un caso real del que supe por un art&iacute;culo. Al leerlo, se me eriz&oacute; la piel y vi que ah&iacute; hab&iacute;a una canci&oacute;n. Estuve cinco d&iacute;as peleando con la m&uacute;sica, hasta dar con lo que buscaba y la inclu&iacute; en el disco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/juanjo-perez-cantautor-unido-cultura-manifestacion-mundo-interior_128_7959371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 May 2021 04:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juanjo Pérez, cantautor: "Todo está unido a la cultura, que es manifestación de nuestro mundo interior"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriel Bertotti, escritor: "Los mitos siguen vivos en alguna parte de nuestra mente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gabriel-bertotti-escritor-mitos-siguen-vivos-parte-mente_1_7395183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fa519aa-c56f-4aa1-a6ee-82352c181498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriel Bertotti, escritor: &quot;Los mitos siguen vivos en alguna parte de nuestra mente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Historia de los Ángeles" reúne ocho relatos y una novela corta que discurren entre lo poético y el homenaje al Hollywood dorado</p></div><p class="article-text">
        Gabriel Bertotti (Bah&iacute;a Blanca, Argentina, 1963) ha reunido en &ldquo;Historia de Los &Aacute;ngeles&rdquo; (Sloper) ocho cuentos y una novela corta que discurren entre lo po&eacute;tico y el homenaje mit&oacute;mano al Hollywood dorado; entre el viaje y la aventura y la exploraci&oacute;n de las posibilidades del lenguaje. Por sus relatos, a los que &eacute;l mismo pone im&aacute;genes mediante fotograf&iacute;as y collages, vemos convertidos en personajes de ficci&oacute;n a Chandler, Faulkner, Dashiell Hammett o Scott Fitzgerald. En esta entrevista nos habla de unos cuentos donde a menudo lo m&iacute;tico y lo cotidiano van de la mano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;El libro se compone de ocho relatos y una novela corta. &iquest;Est&aacute;n juntos por azar o forman parte de un proyecto com&uacute;n desde el principio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un principio fueron los relatos. O una primera versi&oacute;n de ellos. La gran mayor&iacute;a para una maravillosa revista digital llamada &ldquo;27&rdquo;, alg&uacute;n otro para &ldquo;Colof&oacute;n&rdquo;, otra revista digital que resiste con coraje crisis y terremotos argentos. Los protagonizados por Chandler y Faulkner no entraron en &ldquo;Margen C&iacute;nico&rdquo;, mi libro anterior, y fueron rescatados porque en este encajaban perfectamente. La novela corta fue escrita en jornadas febriles e ininterrumpidas durante un par de semanas. Mi futuro editor, Rom&aacute;n Pi&ntilde;a Valls, me hab&iacute;a rechazado dos novelas cortas previas y mi ego estaba herido. Me propuse escribir algo que lo dejara atontado y balbuceante de amor por m&iacute; y que le generara un deseo irremediable de publicarme en su editorial. Las novelas rechazadas eran una especie de slaptick alucinado, su finalidad era dejarte sin aliento, como si las leyeras corriendo desaforado por los t&uacute;neles del Metro. Rom&aacute;n, que prefiere lo cl&aacute;sico, me pidi&oacute; algo m&aacute;s relajado, algo que se pudiera leer tomando un whisky disimulado en una taza de t&eacute;. As&iacute; surgi&oacute; la novela corta. Todos esos hechos aislados terminaron convergiendo en el libro, porque tanto las versiones finales de los relatos como de la novela corta compart&iacute;an una estructura secreta que me he comprometido a no develar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has dicho que algunos de los relatos nacen de una frase o apenas una palabra. &iquest;C&oacute;mo surgen un cuento como &ldquo;La balada del vagabundo&rdquo;, por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. &ldquo;La balada del vagabundo&rdquo; fue escrita de un saque, en un estado alucinatorio. Puedo reconstruir la etapa de correcci&oacute;n y de &ldquo;pulido&rdquo;, pero no su escritura original, en bruto. Hay algunos relatos que surgen de una frase que aparece de pronto mientras est&aacute;s haciendo otra cosa. O de una imagen, muchas veces. Pero otros siguen el proceso que tan bien describi&oacute; Cort&aacute;zar. Te sent&aacute;s a escribir siendo otro, extra&ntilde;ado de ti mismo y de tus circunstancias, y en vez de escribir, vomit&aacute;s el co&aacute;gulo negro que ard&iacute;a en tus intestinos quem&aacute;ndote vivo. Un proceso un poco s&oacute;rdido, pero no exento de cierta belleza y exactitud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los relatos van acompa&ntilde;ados de fotograf&iacute;as y collages obra tuya, adem&aacute;s del de portada. &iquest;Es la imagen una manera de complementar tu escritura, o m&aacute;s bien un juego?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las dos cosas. No intentan ser ni un reflejo ni una llamada de atenci&oacute;n. En las fotos, lo mismo que en la escritura, trato de no meterle el dedo en el ojo al lector indic&aacute;ndole con demasiado &eacute;nfasis hacia d&oacute;nde tiene que mirar o fijar la atenci&oacute;n. De peque&ntilde;o me marc&oacute; para toda la vida el cl&aacute;sico koan zen del maestro que se&ntilde;ala la luna con un dedo y del disc&iacute;pulo que se queda obsesionado con el dedo, ignorando la luna. Tambi&eacute;n la manera transparente de narrar de John Ford o Howard Hawks, eludiendo el ego y una puesta en escena chirriante, una elegancia que te hac&iacute;a entrar de lleno en la ficci&oacute;n, en tiempo real, como si estuviera sucediendo mientras se narraba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Uno de los collages de &#039;Historia de Los Ángeles&#039;, de Gabriel Bertotti                            </span>
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        <strong>Aunque en tus cuentos abundan los viajes y aventuras, hay un fuerte af&aacute;n por explorar las posibilidades del lenguaje, por trabajar la palabra,&nbsp;adentr&aacute;ndote en lo po&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo po&eacute;tico&rdquo; es una manera de mirar que parad&oacute;jicamente intenta eludir lo subjetivo. Creo que existe una &ldquo;objetividad&rdquo; po&eacute;tica compartida por todos y que la &ldquo;palabra&rdquo; exacta o apropiada es la que intenta restaurar lo que sucede en la vigilia en la conciencia. Los mitos siguen vivos en alguna parte del cerebro, y no me refiero a &ldquo;arquetipos&rdquo; o cosas semejantes, me refiero al &ldquo;tiempo y al espacio m&iacute;tico&rdquo; que otorgaba esa trascendencia a las peripecias de los cazadores que volv&iacute;an &ldquo;del otro lado&rdquo; y las narraban junto a la fogata. Eso pretendo con mi literatura. Ser un cazador al que puede fallarle la memoria pero nunca la imaginaci&oacute;n. Por cierto, el fuego siempre es verde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por el libro desfilan Hammett, Faulkner, Chandler, Scott Fitzgerald... &iquest;Te consideras un mit&oacute;mano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, pero no en este &aacute;mbito. Mis mitos tienen que ver con el f&uacute;tbol (siempre Maradona), con la pol&iacute;tica (Cristina, Per&oacute;n) o con el cine (Paul Newman haciendo de Luke, neg&aacute;ndose a la resignaci&oacute;n del sudor; o con Michael Caine y Sean Connery decididos a conquistar lo imposible m&aacute;s all&aacute; de las monta&ntilde;as; o con Audrey Hepburn confes&aacute;ndole al moribundo y un poco destartalado Robin que lo ama m&aacute;s que a Dios). Mis mitoman&iacute;as son populistas y de una belleza particular, iluminadas siempre por el fuego (verde) de una hoguera imaginaria. A Hammett, a Faulkner, a Chandler y a Fitzgerald los convoqu&eacute; en mi libro y les escrib&iacute; relatos y una peque&ntilde;a novela porque los quiero. Porque siento por ellos un profundo aprecio comparable al que se siente por los viejos amigos de la infancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abundan las referencias al cine. Alguna vez has comentado que ves el arte, sea literatura, cine, m&uacute;sica u otro, como uno solo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendo cuando me recuerdan las cosas que he dicho. Y dudo incluso de haberlas dicho. Pero si dije algo as&iacute;, pens&aacute;ndolo ahora, lo veo como muy posible. Los mecanismos pueden diferir, lo mismo que las estructuras narrativas, todas las artes que mencionas convergen en esa mirada po&eacute;tica de la que habl&aacute;bamos antes. Todas buscan activarla y hacerte entrar a esa &ldquo;gran mente del mundo&rdquo; que permite que exista la actividad art&iacute;stica. Si no, no habr&iacute;a comunicaci&oacute;n posible entre creadores y lectores o p&uacute;blico o audiencia u oyentes. El cine, de todas ellas, tal vez sea la m&aacute;s completa, la que las incluye a todas. Mi m&aacute;xima obra literaria podr&iacute;a ser hacer alg&uacute;n d&iacute;a una gran pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te cautiva del Hollywood dorado, al que homenajeas en &ldquo;Historia de Los &Aacute;ngeles&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me cautiva la posibilidad de vivir muy bien gracias a tu imaginaci&oacute;n. Me hubiera encantado ser guionista de la &eacute;poca dorada, un guionista que tuviera en claro que sus ideas son productos b&aacute;sicos de una f&aacute;brica que las reelaborar&aacute; hasta el infinito. Trabajar en un arte colectivo aportando un grano de arena muy bien pagado, ejercitando al mismo tiempo, la capacidad de controlar el ego, y aprovechando el tiempo libre para surfear las incre&iacute;bles olas del Pac&iacute;fico y para escribir en ese p&uacute;blico anonimato la obra que justificar&aacute; tus d&iacute;as en la tierra. Me gusta de esa &eacute;poca analizar c&oacute;mo algunos pudieron superar esa dicotom&iacute;a entre individualismo y trabajo en grupo y entre creaci&oacute;n original y adaptaci&oacute;n. Muchos naufragaron con elegancia, otros con mal gusto. Y otros, los que m&aacute;s me gustan de todos, como Billy Wilder, fueron felices.
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                Portada de &#039;Historia de Los Ángeles&#039;, de Gabriel Bertotti                            </span>
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        <strong>A veces tus narradores no son fiables, a la manera de Conrad: dudan, mienten, se retractan, creando la sensaci&oacute;n de lo relativo que es todo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que &ldquo;de lo relativo que es todo&rdquo;, de lo relativo que es la estructura narrativa. Lo poco fiables que son los narradores, sean estos periodistas o embaucadores. Todo en lo narrativo es una mera puesta en escena. Desde un reality hasta un telediario. Cuando la palabra est&aacute; de por medio no se debe confiar en nadie. Por otro lado provengo de la tradici&oacute;n narrativa argentina que desde un primer momento dependi&oacute; de un narrador titubeante, lleno de dudas, con tantos baches en la historia que no tuvo m&aacute;s remedio que recurrir a las invenciones fant&aacute;sticas para poder contentar a un auditorio siempre a la expectativa, necesitado de historias y de narraciones que le permitiera verse, sin darse cuenta, hechizado por los relatos, tal cual era. Lo cual es otra paradoja y acaso una manera de jugar con lo narrativo con la seriedad con la que juegan todos los ni&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gabriel-bertotti-escritor-mitos-siguen-vivos-parte-mente_1_7395183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Apr 2021 04:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriel Bertotti, escritor: "Los mitos siguen vivos en alguna parte de nuestra mente"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Miguel Serrano Larraz, escritor: "Huyo de la nostalgia, es el truco más fácil a mano del escritor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/miguel-serrano-larraz-escritor-huyo-nostalgia-truco-facil-mano-escritor_128_7365581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8860936-d4ad-4b5d-b04e-9e98be59323f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Serrano Larraz, escritor: &quot;Huyo de la nostalgia, es el truco más fácil a mano del escritor&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miguel Serrano Larraz publicó el pasado año 'Cuántas cosas hemos visto desaparecer', su nueva novela de ciencia ficción</p></div><p class="article-text">
        'Cu&aacute;ntas cosas hemos visto desaparecer' (Candaya, 2020) es la nueva novela de Miguel Serrano Larraz (Zaragoza, 1977). Se trata de un libro ecl&eacute;ctico, con ecos de terror, ciencia ficci&oacute;n y novela sentimental. Pero es, ante todo, la historia de dos amigas de infancia y su posterior desencuentro: Sonia, obsesionada con la muerte, y Berta, obsesionada con el paso del tiempo. Tambi&eacute;n de los veranos en el pueblo y la educaci&oacute;n sentimental de toda una generaci&oacute;n. Eso s&iacute;, Miguel Larraz huye de la nostalgia en su narraci&oacute;n. Larraz comenz&oacute; la carrera de Ciencias F&iacute;sicas pero se licenci&oacute; en Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica. Se dedica a la traducci&oacute;n y la docencia. Es autor de novelas, poemario y libros de relatos de singular originalidad entre los que destaca 'Autopsia' (Candaya, 2013).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es el tiempo un misterio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Hay una cita de San Agust&iacute;n sobre el tiempo que me gusta mucho y a la que he dado muchas vueltas: &ldquo;Si nadie me lo pregunta, lo s&eacute;; pero si quiero explic&aacute;rselo al que me lo pregunta, no lo s&eacute;&rdquo;. Creo que es la explicaci&oacute;n perfecta sobre el tiempo. Tiene que ver con esa intuici&oacute;n que tenemos acerca de qu&eacute; es. Una especie de claridad que, en el momento en que nos ponemos a reflexionar, se desmorona y no tenemos idea de qu&eacute; estamos hablando exactamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; lo exploras desde la literatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una obsesi&oacute;n que siempre he tenido, junto con la memoria: dos temas muy entrelazados. En el caso de 'Cuantas cosas hemos visto desaparecer' todo surge como un proyecto de ciencia ficci&oacute;n: &iquest;y si alguien descubriera la manera de mandar informaci&oacute;n al pasado y al futuro? No de viajar como se ha visto tradicionalmente en el cine, sino de transmitir un mensaje, y eso qu&eacute; consecuencias pudiera tener. Pero, conforme fui investigando, surgieron otro tipo de reflexiones: c&oacute;mo el mero hecho de recordar el pasado significa modificarlo. Es como si nos mand&aacute;ramos mensajes a nosotros mismos. La literatura en s&iacute; tiene algo de eso. Mandamos mensajes al futuro y a la vez recibimos mensajes del pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como t&uacute; mismo has dicho, se trata de una aplicaci&oacute;n un poco libre de la teor&iacute;a de la relatividad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Einstein dice que, si viajas a la velocidad de la luz, el tiempo se contrae. En el mundo hipertecnol&oacute;gico en que vivimos, donde la informaci&oacute;n se manda a velocidades incre&iacute;bles, igual nosotros no podr&iacute;amos llegar a la velocidad de la luz pero la informaci&oacute;n s&iacute;. Entonces &eacute;sta podr&iacute;a viajar en el tiempo. Esa es la idea de la novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sonia y Berta, tus personajes, fantasean con crear una m&aacute;quina del tiempo: es uno de los grandes mitos de nuestra era.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me documentaba para la novela me di cuenta de algo extra&ntilde;o. La m&aacute;quina del tiempo parece un mito muy obvio. Sin embargo, no surge hasta finales del XIX. Desde el punto de vista narratol&oacute;gico, los saltos y distorsiones en el tiempo han estado siempre ah&iacute;, ya en Homero, la 'Odisea' no es lineal. Tengo el proyecto de escribir alg&uacute;n d&iacute;a sobre eso: &iquest;por qu&eacute; surge cuando surge el mito de la m&aacute;quina del tiempo? Es algo muy relacionado con el nacimiento de la fotograf&iacute;a y el cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La historia transcurre sin golpes de efecto o suspense. Con gran naturalidad, pese al tema que trata.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hab&iacute;a en las primeras redacciones. Pero me di cuenta de lo falso que resultaba y lo modifiqu&eacute;. Intent&eacute; que fuera todo natural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Cu&aacute;ntas cosas hemos visto desaparecer' reconstruye un tiempo y un universo muy concretos: la pandilla en verano, el pueblo, la manera de relacionarse y crecer de una generaci&oacute;n. Muchos se van a sentir identificados. Sin embargo, no lo narras desde la nostalgia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intento huir de la nostalgia. Me parece uno de los trucos m&aacute;s f&aacute;ciles del escritor. Desde ella es muy f&aacute;cil crear empat&iacute;a con el lector. Son procedimientos perfectamente dignos, respetables, pero a m&iacute; no me interesan. En el caso de 'Cu&aacute;ntas cosas hemos visto desaparecer', a veces ha sido dif&iacute;cil porque el libro habla del pasado, la pandilla, el pueblo. Y la nostalgia tira mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribiste la novela mientras cursabas la beca 'Iowa Arts' de la Universidad de Iowa. &iquest;Ayuda el alejarse de los escenarios sobre los que est&aacute;s escribiendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge una especie de sensaci&oacute;n de libertad que no existe cuando est&aacute;s cerca de las cosas que cuentas. Y luego las circunstancias materiales en Iowa eran muy buenas para escribir: Ten&iacute;a una biblioteca maravillosa, tiempo, contacto a diario con otros escritores&hellip; Me ayud&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro tema importante del libro es c&oacute;mo las amistades de la infancia y la adolescencia, tan intensas, a menudo con los a&ntilde;os se enfr&iacute;an, vuelven, se transforman.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema que est&aacute; en mucha parte de mi narrativa: en 'Autopsia', en mis cuentos&hellip; Siempre me ha interesado. Por qu&eacute; nos hacemos amigos de quienes nos hacemos amigos y por qu&eacute; dejamos de serlo. C&oacute;mo se pierde esa chispa, esa confianza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menci&oacute;n especial merece la portada de Tatiana Abell&aacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me asombra cada vez que la veo. Tatiana Abell&aacute;n se imprime, por as&iacute; decirlo, fotograf&iacute;as antiguas sobre la piel. Queda una especie de herida, de quemado. Eso tiene mucho que ver con los asuntos que trato: la persistencia de la memoria, el cuerpo, el dolor, la muerte. La portada y el t&iacute;tulo, que no son m&iacute;os, me parecen lo mejor del libro. (r&iacute;e)
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, explicas que el t&iacute;tulo lo &ldquo;robaste&rdquo; de una conversaci&oacute;n entre T&uacute;a Blesa y Javier Garc&iacute;a Rodr&iacute;guez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estos dos profesores de teor&iacute;a de la literatura, a los que admiro much&iacute;simo, en medio de una charla dijeron: &ldquo;Cu&aacute;ntas cosas hemos visto desaparecer&rdquo;. Hablaban de teor&iacute;a literaria, pero tambi&eacute;n de la vida, que van juntos, y me qued&eacute; con esa frase. Era perfecta para la novela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/miguel-serrano-larraz-escritor-huyo-nostalgia-truco-facil-mano-escritor_128_7365581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 04:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Serrano Larraz, escritor: "Huyo de la nostalgia, es el truco más fácil a mano del escritor"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eusebio Lázaro: “Estamos volviendo a un estado primitivo en que la ideología persigue a las ideas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/eusebio-lazaro-volviendo-primitivo-ideologia-persigue-ideas_128_7215723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a50ffc04-c085-47ef-abce-8eccfb605faf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eusebio Lázaro: “Estamos volviendo a un estado primitivo en que la ideología persigue a las ideas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de teatro y actor publica el libro de relatos “Aquello bien podía ser México”</p></div><p class="article-text">
        Tras toda una vida dedicada al teatro, el cine y la escritura, el actor, director y traductor Eusebio L&aacute;zaro (Cartagena, 1942) ha dado rienda suelta a una vocaci&oacute;n literaria largamente pospuesta con &ldquo;Aquello bien pod&iacute;a ser M&eacute;xico&rdquo; (Sitara), libro que sigue a sus recientes memorias &ldquo;Fiebre alta&rdquo;. Se trata de una heterog&eacute;nea colecci&oacute;n de 16 relatos, la primera que publica, a la que emergen las grandes pasiones del polifac&eacute;tico artista: la historia, el conocimiento, el viaje, los sue&ntilde;os y, por supuesto, Shakespeare, cuyas obras ha traducido, dirigido e interpretado. &ldquo;Aquello bien pod&iacute;a ser M&eacute;xico&rdquo; es un libro vivo y variopinto, donde el relato g&oacute;tico convive con el hist&oacute;rico y lo grave con lo ir&oacute;nico. &ldquo;Lo que quiero es que mis cuentos procuren alegr&iacute;a y pasar un buen rato&rdquo;, afirma el autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Aquello bien pod&iacute;a ser M&eacute;xico&rdquo; re&uacute;ne diecis&eacute;is cuentos muy diversos, tanto por tem&aacute;tica como por estilo. &iquest;Son producto de un momento concreto o los has ido escribiendo a lo largo de los a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se escribieron bastante seguidos. Lo que pasa es que anteriormente, a lo largo de mi vida, he hecho teatro, guiones traducciones&hellip; pero narrativa no, y el cuento es un g&eacute;nero muy dif&iacute;cil. Es posible que por ello haya varias tentativas en cuanto a estilo. Y luego, el tema del relato te lleva al propio estilo: &ldquo;La aventura espa&ntilde;ola de Jonathan Rowly&rdquo;, que narra el asalto a C&aacute;diz por los ingleses, no puede contarse como &ldquo;La hija de Rappaccini&rdquo; que tiene reminiscencias m&aacute;s g&oacute;ticas, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro abundan las referencias culturales. Se siente el amor a la cultura, tras toda una vida dedicada a ella.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me gusta la narrativa erudita. Soy m&aacute;s bien partidario de la socarroner&iacute;a cervantina cuando excusaba Cervantes el no hacer pr&oacute;logos llenos de citas latinas pedantes. Pero s&iacute;: La m&iacute;a es una vida muy llena de cultura vivida de una manera viva, valga la redundancia. Y la referencia cultural, si se aborda con humor, est&aacute; bien tra&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &ldquo;El dedo de John Lennon&rdquo; te acercas al mundo literario desde una visi&oacute;n cr&iacute;tica: Lo pintas como un lugar endog&aacute;mico, cerrado, vanidoso, donde la envidia abunda&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una cr&iacute;tica acerba, porque el mundo editorial y literario, por lo que conozco, no es m&aacute;s tremendo ni est&aacute; m&aacute;s lleno de pasiones negativas que otros mundos art&iacute;sticos. Todos tienen su lado heroico y su lado villano. Sin embargo, s&iacute; es posible que el cuento refleje ese universo de competitividad y egos. Mi intenci&oacute;n era meramente narrar el fracaso de un individuo, desde la iron&iacute;a antes que desde el humor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque siempre has escrito, debutas en la ficci&oacute;n a una edad en que muchos est&aacute;n ya retirados. &iquest;Qu&eacute; te lleva a publicar ahora tus cuentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene que ver con un conjunto de circunstancias entre las que est&aacute; la edad: Con el paso de los a&ntilde;os uno va perdiendo impulso. Siempre he sido una persona reflexiva, pero a la vez de acci&oacute;n: De continuo me he implicado en proyectos que requer&iacute;an una energ&iacute;a enorme: Crear una compa&ntilde;&iacute;a de teatro para representar Shakespeare, poner en pie obras de treinta personajes, producir, dirigir&hellip; Y aunque desde joven he tenido una vocaci&oacute;n de escritura, lo iba posponiendo en favor de otras aventuras. Pero ahora por fin me va quedando tiempo para sentarme a la mesa del estudio y me he dicho: Hora es ya. Acabo de terminar una novela y estoy trabajando en otra. Al final estoy haciendo lo que siempre quise pero la vida no me hab&iacute;a permitido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Encontramos t&eacute;rminos como &ldquo;exornada&rdquo;, &ldquo;facones&rdquo;, &ldquo;azogue&rdquo;&hellip; Se siente un amor profundo por las palabras y el lenguaje, tambi&eacute;n por las particularidades del castellano en Am&eacute;rica Latina o los localismos, como en el cuento &ldquo;Los eidos&rdquo;, que se desarrolla en Galicia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi toda literatura que se precie un poco busca elevar el lenguaje. La moda de escribir como se habla en la calle puede tener sentido a veces, pero no veo el porqu&eacute; de dejar el idioma en los huesos. Un lenguaje llano y natural, que s&iacute; es dif&iacute;cil de conseguir, no es necesariamente bajuno. En ese aspecto, los escritores latinoamericanos tienen una riqueza infinitamente mayor que muchos escritores de la pen&iacute;nsula, porque ellos han profundizado en los cl&aacute;sicos espa&ntilde;oles, Cervantes sobre todo. En Espa&ntilde;a, durante el franquismo, tuvimos una cierta renuencia a nuestros propios cl&aacute;sicos: Nos sonaban a franquistas, nacionalistas e imperiales. Hab&iacute;a como un empalago y se los le&iacute;a con ese prejuicio que los latinos no ten&iacute;an. El realismo m&aacute;gico le debe mucho a Cervantes. El propio Alejo Carpentier lo confesaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El viaje es otro elemento clave del libro. No pod&iacute;a ser de otra manera en un viajero vocacional como t&uacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo recuerdos de infancia, ha habido en m&iacute; siempre un deseo de marcharme, de viajar. A los trece a&ntilde;os empec&eacute; a escaparme de casa y casi siempre, no s&eacute; por qu&eacute;, terminaba en Valencia. Cada primavera me vienen unos deseos incontenibles de irme a cualquier lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el relato que da t&iacute;tulo al libro el narrador afirma que en M&eacute;xico se tiene la sensaci&oacute;n de que todo puede pasar en cualquier momento: lo bueno y lo malo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una sensaci&oacute;n que he experimentado all&iacute;, cuando he estado de rodaje, o viajando, y que me daba una enorme energ&iacute;a. M&eacute;xico es un pa&iacute;s de una fuerza impresionante, donde la rutina es impensable: La vida se inaugura cada ma&ntilde;ana. Es una naci&oacute;n joven, con much&iacute;simo por hacer. Amo M&eacute;xico profundamente y lo echo de menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &ldquo;C&oacute;mo conoc&iacute; a MB&rdquo; fantaseas sobre c&oacute;mo pudo ser un actor de leyenda como Marlon Brando</strong> <strong>fuera de la pantalla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el actor de mi ni&ntilde;ez. Crecimos viendo pel&iacute;culas de Gary Cooper, Clark Gable&hellip; Personajes m&aacute;s o menos felices que surg&iacute;an de aquel mundo fantasioso y adelantado de Hollywood. Pero de pronto aparece esa generaci&oacute;n de actores -Montgomery Clift, James Dean, Marlon Brando&hellip;-, gente&nbsp; que trae un conflicto interior en s&iacute;, en sus personas. Y no pueden evitar que ese algo tr&aacute;gico traspase los personajes a los que interpretan. De Brando me llamaba la atenci&oacute;n que nunca sab&iacute;as si era un tipo palurdo y bruto o una inteligencia sofisticada. Si hac&iacute;a de s&iacute; mismo o interpretaba los papeles. No cabe duda de que era una especie de agujero negro, con una energ&iacute;a muy especial. Hiciera de japon&eacute;s o de mexicano, como en &ldquo;Viva zapata&rdquo;, siempre era Marlon Brando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Shakespeare es un nombre clave en tu carrera: Lo has dirigido, interpretado, traducido&hellip; No pod&iacute;a faltar</strong>&nbsp; <strong>en tu libro, apareciendo incluso como personaje. &iquest;De d&oacute;nde nace esta fascinaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Shakespeare, como era un gran poeta, no es que lo supiera todo, pero s&iacute; lo entend&iacute;a todo. Se adelanta a su &eacute;poca y vislumbra la nuestra. En casi toda su obra, pese al envoltorio hist&oacute;rico de la trama, llega un momento en que el personaje ya es un ser humano totalmente desnudo de la carcasa hist&oacute;rica: Macbeth empieza como una historia medieval, con caballos, con batallas. Pero, cuando Macbeth va a cometer el crimen y est&aacute; en un pasillo con apenas luz y hace su mon&oacute;logo sobre si adentrarse en el asesinato, ya no nos habla un rey medieval, sino un ser humano intemporal. Lo mismo le ocurre a &ldquo;El Rey Lear&rdquo;: Lo que dice est&aacute; fuera del tiempo, y eso es apasionante. Desde los griegos no hay un autor que consiga semejante proeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tanto a espa&ntilde;oles como anglosajones nos gusta comparar a Shakespeare y Cervantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque Cervantes tambi&eacute;n supo descarnar sus personajes del tiempo. Tambi&eacute;n era un hombre que, sin saberlo todo, lo entend&iacute;a todo. Tanto &eacute;l como Shakespeare fueron cuestionados por no proceder de la elite universitaria. Shakespeare no ven&iacute;a de Oxford y Cambridge, como Ben Jonson y otros, y de ah&iacute; nace la leyenda de que era &uacute;nicamente actor y que no pudo escribir esas obras sutiles, por carecer de la formaci&oacute;n necesaria. Y lo mismo le sucede a Cervantes, a quien le niegan el pan y la sal, sobre todo en Espa&ntilde;a. No viene de la elite de Salamanca o Alcal&aacute; de Henares. &Eacute;l era un soldado de fortuna. Y entonces es despreciado. A Cervantes a menudo lo han entendido mejor en Inglaterra o Alemania que aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>En &ldquo;Cuento jud&iacute;o&rdquo; te acercas al incre&iacute;ble y tr&aacute;gico viaje de los sefard&iacute;es tras su expulsi&oacute;n de Espa&ntilde;a en 1492. C&oacute;mo llegaron incluso hasta la India, adonde llevaron consigo un gran tesoro: su idioma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo jud&iacute;o siempre me ha producido una emoci&oacute;n, en especial el tema de los sefard&iacute;es: El hecho de que hayan mantenido durante m&aacute;s de 500 a&ntilde;os la lengua. Escucharles hablar hoy espa&ntilde;ol como se hac&iacute;a en el 1500 es emocionante. Quiz&aacute; tenga que ver la creencia de que alguna parte sefard&iacute; pod&iacute;a haber en m&iacute;, por el apellido L&aacute;zaro. En Par&iacute;s compr&eacute; un libro, el &ldquo;Romancero jud&iacute;o-espa&ntilde;ol&rdquo;, recogido por un tal Samuel Eleazar, que es el mismo que los sefard&iacute;es se llevaron a Bosnia y que consiguieron conservar en la Biblioteca de Sarajevo, incluso durante la ocupaci&oacute;n nazi. Sin embargo, se destruy&oacute; en la guerra de los noventa, en el bombardeo. Y, efectivamente, en la India hay una sinagoga fundada por sefard&iacute;es [sinagoga Paradesi, en Coch&iacute;n]. De ah&iacute; me vino la idea de escribir el cuento. Fue un mal negocio la expulsi&oacute;n de los jud&iacute;os de Espa&ntilde;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/04bb280e-f578-4217-ac58-ef4a88aadc21_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="300%" width="350" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>En tus cuentos est&aacute; muy presente el mundo on&iacute;rico, como en &ldquo;Los sue&ntilde;os de marzo&rdquo;, donde aparecen dos amigos tuyos: el pintor Antonio Saura y el actor y director de teatro Adolfo Marsillach.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De manera renuente se me aparec&iacute;an en sue&ntilde;os. Con ambos tuve amistad, pero tambi&eacute;n proyectos que no llegamos a realizar: Con Saura s&iacute; dirig&iacute; una funci&oacute;n a la que &eacute;l hizo la escenograf&iacute;a, pero ten&iacute;amos en perspectiva crear juntos un espect&aacute;culo sobre el barroco que su muerte impidi&oacute;; y con Adolfo tuve otro proyecto en ciernes que tampoco se materializ&oacute;. Creo que por eso so&ntilde;aba con ellos: Ven&iacute;an &ldquo;de permiso&rdquo; del otro mundo, como personas vivas, de manera muy natural, no como fantasmas. Pero era un permiso corto, ten&iacute;an que marcharse enseguida y no les daba tiempo a ponerse a trabajar. Y ese fue el origen del cuento. Tuve una &eacute;poca de joven en que me encantaba leer a Freud, sobre todo &ldquo;La interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os&rdquo;, y eso me dio la afici&oacute;n de desentra&ntilde;ar su significado oculto: Cada ma&ntilde;ana apuntaba lo que hab&iacute;a so&ntilde;aba por la noche. Aunque no creo en el mundo freudiano, &eacute;ste me parec&iacute;a muy atractivo, incluso literariamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naciste en una dictadura y viste nacer la democracia espa&ntilde;ola. &iquest;C&oacute;mo vives acontecimientos como el auge de la extrema derecha o el asalto al Capitolio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo vivo con tristeza. Con el final del franquismo tuvimos la ilusi&oacute;n de ir hacia un mundo mejor. De alcanzar una convivencia democr&aacute;tica donde no estuviera penado el pensar de manera distinta. Sin embargo, ahora hay una vuelta al odio a quien no piensa como t&uacute;. A levantar una bandera y al que no siga esa bandera mejor eliminarlo. Es un poco triste ver que, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, se vuelve a un estado m&aacute;s simple y primitivo, en que la ideolog&iacute;a persigue a las ideas. Posiblemente es una cosa c&iacute;clica, una condena de la humanidad. Estamos viviendo en Espa&ntilde;a, Estados Unidos y otras partes del mundo la peligrosa pr&aacute;ctica del odio, la intolerancia. Eso no lleva a ning&uacute;n camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un mundo as&iacute;, &iquest;cu&aacute;l es el poder de la palabra escrita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es un poder individual: Si un libro que merece la pena cae en manos que merecen la pena, eso es una bendici&oacute;n. En general la literatura es un compromiso con uno mismo. Por mi parte, lo que quiero es que mis cuentos procuren alegr&iacute;a y pasar un buen rato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/eusebio-lazaro-volviendo-primitivo-ideologia-persigue-ideas_128_7215723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Feb 2021 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eusebio Lázaro: “Estamos volviendo a un estado primitivo en que la ideología persigue a las ideas”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Torres Blandina, escritor: “Las verdades que nos sustentaban se han ido a la mierda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alberto-torres-blandina-escritor-verdades-sustentaban-han-ido-mierda_1_6785186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96b2b729-9e0f-4ec4-9fee-60da73027a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alberto Torres Blandina, escritor: “Las verdades que nos sustentaban se han ido a la mierda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su nueva novela 'Jávea' es un implacable ajuste de cuentas con el pasado y el presente personal y colectivos</p></div><p class="article-text">
        Alberto Torres Blandina (Valencia, 1976) ha creado en 'J&aacute;vea' (Candaya), su s&eacute;ptima novela, una obra autobiogr&aacute;fica que recorre su infancia, adolescencia, juventud y presente con una l&iacute;nea del tiempo rota y fluctuante. Un relato sobre el que planea una continua pregunta: Qu&eacute; buscamos en la vida y por qu&eacute;. Aunque narrado en tono irreverente y desenfadado, 'J&aacute;vea' es un implacable ajuste de cuentas del autor con el pasado y el presente personal y colectivos: &ldquo;No es autobiograf&iacute;a, pero todo lo que cuento es verdad&rdquo;, explica. Estamos ante un relato dif&iacute;cil de catalogar, que se&ntilde;ala el capitalismo como fuente de frustraci&oacute;n &iacute;ntima y com&uacute;n: &ldquo;Algo estamos haciendo mal como sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'J&aacute;vea' supone un cambio de registro respecto a tus libros anteriores: Te adentras en la literatura del yo &iquest;Qu&eacute; te ha llevado a ese cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cambio es una constante en mi literatura. Si no siento que pierdo pie, me aburre soberanamente escribir. Por otra parte, creo que las cosas est&aacute;n en el aire: Al poco de ponerme a escribir esto, hablando con amigos escritores como B&aacute;rbara Blasco o Quique Parra, descubro que de pronto todo el mundo est&aacute; escribiendo sobre s&iacute; mismo. Es como cuando el 15-M: Entonces a muchos escritores nos dio por hacer distop&iacute;as, se escribieron much&iacute;simas. Y ahora vivimos un momento tan raro, la realidad se ha vuelto tan falsa, que quiz&aacute; la literatura debe dejar de contar mentiras, porque ya lo hace la televisi&oacute;n, y decir la verdad. Yo siento que quiero contar una verdad que no encuentro en la vida real. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>'J&aacute;vea' no se queda en la vivencia personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi idea no era hablar de m&iacute; sino, a partir de mis vivencias y de las de gente que conozco, hablar de otra cosa. Quer&iacute;a hacer ensayo desde la novela. Responder a unas preguntas b&aacute;sicas sobre c&oacute;mo el capitalismo nos est&aacute; jodiendo la vida; c&oacute;mo nos configura como personas el dinero que tenemos y de d&oacute;nde venimos; c&oacute;mo esto modela nuestra personalidad; c&oacute;mo los artistas siempre son de clase media, con lo que la clase baja no tiene voz en el arte, salvo mediatizada por las clases altas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te has llevado alguna sorpresa al explorar tu propia memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que he comprendido mejor a mi abuela. Yo a mi abuela no la soportaba. Pero al convertirla en un personaje, en cierto modo he entendido sus frustraciones y problemas; por qu&eacute; acab&oacute; siendo como era. A veces entendemos mejor a los personajes de los libros que a las personas reales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los pasajes de la iaia Ina irrumpe la voz de tu madre, contradici&eacute;ndote. Es curioso c&oacute;mo dos personas pueden tener recuerdos tan distintos de un mismo hecho o persona.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La voz de mi madre ten&iacute;a que estar. Yo la adoro, nos llevamos super bien y ha entendido lo que estoy haciendo, aunque quiz&aacute; le ha dolido. Tuve que corregir el libro con ella por este motivo. Es verdad que yo era muy ni&ntilde;o en esa &eacute;poca. Y lo que cuento es la atm&oacute;sfera que yo recuerdo en la casa de mi bisabuela, que me daba un poco de miedo. La visi&oacute;n de mi madre es totalmente diferente de la m&iacute;a. Al introducir su voz quer&iacute;a mostrar que mi punto de vista puede ser muy parcial. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la f&aacute;brica de traviesas, durante tu adolescencia en los noventa, cuentas los sue&ntilde;os est&eacute;riles que los trabajadores persegu&iacute;an. Seguramente hoy seguimos persiguiendo sue&ntilde;os est&eacute;riles tambi&eacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable. Esos hombres no ten&iacute;an otra cosa, no ten&iacute;an la posibilidad de estudiar, por ejemplo. Lo &uacute;nico que les quedaba al salir del trabajo era decir: &ldquo;Mira qu&eacute; reloj tengo&rdquo;. Yo lo ve&iacute;a entonces con prepotencia adolescente, y as&iacute; lo reflejo en el libro. Pero algo sin duda hay equivocado en nuestra forma de vivir. No es normal que casi todo el mundo que conozco vaya a terapia. Que en los institutos haya intentos de suicidio cada dos por tres. Y la gente medicad&iacute;sima. Hay personas de mi edad a las que las pastillas para dormir no les hacen nada ya. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute; pasando? Algo estamos haciendo mal como sociedad. Algo que no encaja con lo que nuestra mente necesita. Y el capitalismo global tiene la culpa porque genera una escisi&oacute;n entre lo que como animal necesitamos y lo que creemos necesitar. Era esto sobre lo que quer&iacute;a dialogar con el lector al escribir el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es tambi&eacute;n una novela generacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo quer&iacute;a escribir sobre el dinero y el dolor. Sin embargo mucha gente me ha dicho que la novela tiene mucho que ver con las nuevas masculinidades. Y me he dado cuenta de que es as&iacute;. Porque desde ni&ntilde;o en el rol de hombre me he sentido super inc&oacute;modo. Ya hice una novela sobre eso, de hecho. Y lo de generacional tambi&eacute;n me lo han dicho. No deja de ser la historia de ciertos momentos y cierta edad. La gente m&aacute;s joven que la est&aacute; leyendo conecta con el libro de una manera distinta: No acaban de ser sus comeduras de cabeza. Es como que tienen otras que son un poco diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diseccionas c&oacute;mo el capitalismo nos determina por dentro y tambi&eacute;n te vuelves hacia la espiritualidad, que no parece dar ninguna soluci&oacute;n, con el viaje a la India con el ex novio de tu amiga, el reiki&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es lo que ocurri&oacute;. No es que me haya inventado una historia para ridiculizar la espiritualidad. Esta persona, que era el colmo de la espiritualidad, en cuanto lleg&oacute; a la India se encerr&oacute; en el hotel a ver la MTV porque no soportaba la India. Creo que al final esa espiritualidad es una gilipollez, una visi&oacute;n muy burguesa del tema. Como la religi&oacute;n y el nacionalismo, que lo meto como religi&oacute;n: Son cosas que caen por su propio peso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo millones de personas en todo el mundo se agarran crecientemente a esa religi&oacute;n del nacionalismo, como dices.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un cambio de &eacute;poca. Ha habido un cambio tecnol&oacute;gico, geopol&iacute;tico, tras el 11-S m&aacute;s o menos. El mundo ya no funciona como funcionaba. Son momentos de crisis, en que no sabemos a qu&eacute; aferrarnos. Las verdades que nos sustentaban ya no est&aacute;n ah&iacute;. Se han ido un poco a la mierda y la gente no sabe a qu&eacute; acogerse. La libertad da mucho v&eacute;rtigo y necesitas que te digan ciertas cosas. Y entonces aferrarte a ciertos s&iacute;mbolos, a ciertas ideas, ayuda&hellip; No s&eacute;, igual estoy siendo un poco simplista, pero, si por ejemplo yo defiendo Espa&ntilde;a frente a los moros o los catalanes, es como que me unjo de una misi&oacute;n. De pronto soy m&aacute;s importante que yo mismo, tengo algo que defender, los valores espa&ntilde;oles frente al enemigo&hellip; Un destino &eacute;pico&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo llev&oacute; el confinamiento alguien tan viajero como t&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fatal. Adem&aacute;s ven&iacute;a de estar encerrado en una residencia de escritura en Corea. Vine de un encierro y me met&iacute; en otro, lo que me lo hizo doblemente duro. Ten&iacute;a y tengo muchas ganas de salir. Supongo que me he resignado. Qu&eacute; vas a hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habr&aacute;s aprovechado para leer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No consegu&iacute; leer durante el confinamiento. Estuve dos meses encerrado sin leer nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es algo que le ha pasado a muchos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo tambi&eacute;n conozco gente a la que le ha pasado. Es el desasosiego. Yo estoy ahora empezando a leer poco a poco. Tengo una pila de libros&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alberto-torres-blandina-escritor-verdades-sustentaban-han-ido-mierda_1_6785186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jan 2021 05:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Torres Blandina, escritor: “Las verdades que nos sustentaban se han ido a la mierda”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Héctor Castiñeira, ‘Enfermera Saturada’: “La pandemia nos ha cambiado a todos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/hector-castineira-enfermera-saturada-pandemia-cambiado_1_6739804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/215d5157-1f1a-4f4d-82f3-235adb6edac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Héctor Castiñeira, ‘Enfermera Saturada’: “La pandemia nos ha cambiado a todos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nosotras, enfermeras” relata su experiencia hospitalaria durante el estallido de la pandemia en marzo y abril</p></div><p class="article-text">
        De nuevo tras su alter ego literario, Enfermera Saturada, H&eacute;ctor Casti&ntilde;eira nos relata sus experiencias como enfermero. Esta vez, sin embargo, se trata de un libro muy distinto de los anteriores: &ldquo;Nosotras, enfermeras&rdquo; (Plaza &amp; Jan&eacute;s) es el relato de c&oacute;mo vivi&oacute; en primera persona el estallido de la pandemia en los meses de marzo y abril. Aunque el humor no falta, asistimos a una lucha que quiere ser la de todos los enfermeros y enfermeras que plantaron cara al virus en primera l&iacute;nea durante esos dif&iacute;ciles meses: &ldquo;El libro gustar&aacute; a quienes quieran saber qu&eacute; suced&iacute;a dentro de los hospitales en aquellos d&iacute;as, y c&oacute;mo lo vivimos tanto el personal como los pacientes&rdquo;, afirma su autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque el humor sigue presente, &ldquo;Nosotras, enfermeras&rdquo; es un libro distinto a tus anteriores. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre tiendo al humor, pero, cuando me siento a escribir lo que vivimos en marzo y abril, comprendo que soy incapaz de hacerlo en mi registro habitual. Quer&iacute;a reflejar el miedo que est&aacute;bamos viviendo. Al final sale un libro muy diferente de los anteriores. Para m&iacute; supuso un reto el escribir sobre algo tan dram&aacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada de &#039;Nosotras, enfermeras&#039;, de Héctor Castiñeira, conocido como Enfermera Saturada"
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            <span class="title">
                Portada de &#039;Nosotras, enfermeras&#039;, de Héctor Castiñeira, conocido como Enfermera Saturada                            </span>
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        <strong>Quiz&aacute; todos hemos cambiado en estos meses.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pandemia y el confinamiento nos han cambiado a todos de alguna forma, pero seguimos necesitando el humor, desconectar de vez en cuando de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso s&iacute;, sigues contando tus vivencias a trav&eacute;s del personaje de la enfermera Saturada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Satu es el personaje que utilizo desde siempre en la literatura. Ten&iacute;a que seguir estando presente tambi&eacute;n aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro, Satu afirma que vivimos todos en un mismo planeta, donde todo est&aacute; interconectado y todo termina afect&aacute;ndonos por igual. Este pensamiento contrasta con los discursos que hablan del &ldquo;virus chino&rdquo; y fomentan la confrontaci&oacute;n en vez de la cooperaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tiene sentido hablar del &ldquo;virus chino&rdquo;, o acusar a las personas de otros pa&iacute;ses de &ldquo;tra&eacute;rnoslo&rdquo; porque, aunque el virus haya nacido all&iacute;, ma&ntilde;ana puede aparecer uno nuevo aqu&iacute;. Pasa lo mismo con el cambio clim&aacute;tico: Nos va a afectar a todos, no a un pa&iacute;s en concreto. Por eso todos los pa&iacute;ses deben actuar a la vez. Vivimos en un mundo en que viajamos continuamente, al menos antes del virus. Lo que afecta a un pa&iacute;s tarde o temprano termina afect&aacute;ndote a ti tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Nosotras, enfermeras&rdquo; refleja hasta qu&eacute; punto los sanitarios os sentisteis superados ante un virus desconocido e imprevisible. Lo poco preparados que est&aacute;bamos. Cuentas que las mascarillas se guardaban bajo llave en el hospital.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera ola nos golpe&oacute; y no est&aacute;bamos preparados. De repente, las mascarillas, algo a lo que hasta ese momento no se hac&iacute;a ni caso, se convierten en bien de primera necesidad, imprescindibles para evitar contagios. Y no tenemos suficiente stock para protegernos. Incluso se sufren robos en los hospitales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas buenas de aquellos meses fue la ola de solidaridad que surgi&oacute; espont&aacute;neamente entre la gente. Eso tambi&eacute;n lo cuentas: Como el taxista que se ofrec&iacute;a llevar gratis al personal sanitario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de c&oacute;mo el virus nos cambi&oacute; y c&oacute;mo tuvimos que reaprender a trabajar, quer&iacute;a contar c&oacute;mo en paralelo al aumento de casos de coronavirus hubo un aumento de la solidaridad. Muchos sectores de la poblaci&oacute;n se volcaron en apoyar al personal sanitario, unos como pod&iacute;an, que era simplemente saliendo al balc&oacute;n a aplaudir, y otros, que ten&iacute;an m&aacute;s posibilidades, nos trasladaban gratis a los hospitales, por ejemplo. Hubo antiguos pacientes que nos enviaban cartas, o incluso dulces y bizcochos con una nota de agradecimiento. Sentir ese apoyo de la gente para nosotros fue esencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Os llamaban &aacute;ngeles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tambi&eacute;n &eacute;ramos un poco inconscientes (r&iacute;e). &ldquo;Sanitarios kamikazes&rdquo;, como nos llamaba el New York Times. Si uno lo piensa fr&iacute;amente: Est&aacute;bamos ante un virus desconocido, al que nos enfrent&aacute;bamos sin medios, con una bolsa de pl&aacute;stico y una mascarilla vieja; pens&aacute;bamos que el virus se comportaba de una manera y luego resulta que se comportaba de otra&hellip; Lo l&oacute;gico hubiera sido decir: &ldquo;Me voy a mi casa&rdquo;. Y sin embargo est&aacute;bamos ah&iacute; porque los pacientes a los &uacute;nicos a los que ten&iacute;an era a nosotros. Ni siquiera a sus familias, que no pod&iacute;an estar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ese sufrimiento de pacientes y familiares al no poder estar juntos tambi&eacute;n lo relatas. La pandemia nos ha hecho valorar m&aacute;s nuestras relaciones personales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El virus ha venido un poco a poner las cosas en su lugar. Y a hacernos ver que lo importante no son cosas que est&aacute;n por llegar o que se pueden conseguir, sino lo presente, lo que tenemos. Y entre ello sobre todo la familia y los amigos. Cosas que hasta marzo d&aacute;bamos por hecho que iban a estar siempre ah&iacute;, como montarte en tu coche e irte de viaje, quedar con tus amigos o abrazar a tu abuelo, de pronto no puedes hacerlas. El hecho de que nos lo prohibiesen y que ahora nos lo regulen tanto ha venido a hacernos valorar mucho m&aacute;s lo que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra cosa que cuenta Satu en &ldquo;Nosotras, enfermeras&rdquo; es el sentimiento de uni&oacute;n que surgi&oacute; entre el personal sanitario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es algo que quise reflejar en el libro, porque en los hospitales ha habido siempre un compa&ntilde;erismo, una cierta camarader&iacute;a, pero hasta cierto punto. No ese &ldquo;todos a una&rdquo;, como una familia, que se vivi&oacute; durante la primera ola: Un esp&iacute;ritu de uni&oacute;n que yo no hab&iacute;a vivido como enfermero en ning&uacute;n hospital.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como narras en el libro, el virus llega en silencio, nos pilla por sorpresa. &iquest;Estamos ahora m&aacute;s preparados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ciertos aspectos s&iacute;. Hay cosas que se han hecho bien de cara a este segunda ola y probablemente la tercera que vendr&aacute;: En los hospitales hay m&aacute;s respiradores, equipos de protecci&oacute;n, si hay un repunte de pacientes sabemos d&oacute;nde ingresarlos. Pero en cuanto a recursos humanos no se han hecho los deberes. Seguimos con un problema muy grande de personal. Tenemos respiradores y batas pero no tenemos enfermeras que se pongan esas batas. Y luego como sociedad estamos polarizados: Hay un grupo de poblaci&oacute;n que se toma muy en serio las medidas, lleva mascarilla y respeta las distancias, probablemente porque han vivido el virus de cerca; y luego hay otro sector que parece que esto no va con ellos. Hacen lo que les da la gana, probablemente porque lo han vivido como una an&eacute;cdota: el confinamiento, los aplausos, la levadura del pan y se acab&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Colaboras en diversos medios para combatir los bulos y &ldquo;fake news&rdquo; sobre salud. Despu&eacute;s de lo que has vivido en el hospital, &iquest;qu&eacute; sientes cuando se dice que la pandemia no existe o que las mascarillas no sirven para nada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Al inicio de la pandemia hab&iacute;a noticias falsas sobre todo en cuanto a c&oacute;mo tratar y prevenir el virus. Apenas hab&iacute;a negacionistas, personas que dijesen que &eacute;ste no exist&iacute;a y que todo era mentira. Pero con el paso de los meses han ido surgiendo esos movimientos. Probablemente en parte sea porque es una situaci&oacute;n que no controlas. Entonces, un mecanismo de defensa es negarlo: &ldquo;Como no puedo dominarlo, pues lo niego&rdquo;. Por eso han nacido todos esos movimientos negacionistas sin sentido. Por desgracia, las personas fallecidas est&aacute;n ah&iacute;, hay muchas familias que han perdido a sus seres queridos&hellip; Ojal&aacute; fuese mentira.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/hector-castineira-enfermera-saturada-pandemia-cambiado_1_6739804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jan 2021 05:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Héctor Castiñeira, ‘Enfermera Saturada’: “La pandemia nos ha cambiado a todos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermería,Coronavirus,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vanessa Montfort: “Si María Lejárraga no hubiese firmado sus obras como un hombre no habría estrenado ni en el cabaré de la esquina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vanessa-monfort-si-maria-lejarraga-no-hubiese-firmado-obras-hombre-no-habria-estrenado-cabare-esquina_1_6624083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbb9e4d2-d11e-4223-99c9-605d8dab52d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanessa Montfort: “Si María Lejárraga no hubiese firmado sus obras como un hombre no habría estrenado ni en el cabaré de la esquina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La mujer sin nombre” recrea la apasionante historia de la escritora, que es también la historia del siglo XX</p></div><p class="article-text">
        Autora de la obra teatral &ldquo;Canci&oacute;n de cuna&rdquo; o de los libretos de &ldquo;El sombrero de tres picos&rdquo; y &ldquo;El amor brujo&rdquo; de Manuel de Falla, el nombre de Mar&iacute;a Lej&aacute;rraga (1874-1974) estuvo a la sombra hasta hace muy poco del de su marido Gregorio Mart&iacute;nez Sierra, quien firmaba las obras que ella escrib&iacute;a. Vanessa Montfort, tras el &eacute;xito de su obra teatral &ldquo;Firmado Lej&aacute;rraga&rdquo;, convierte en novela esta incre&iacute;ble historia que es tambi&eacute;n la historia del siglo XX: el Par&iacute;s de la Belle &Eacute;poque, el Madrid de los a&ntilde;os 20, la Guerra Civil, la Francia ocupada por los nazis, Nueva York y el Hollywood dorado. Por &ldquo;La mujer sin nombre&rdquo; (Plaza&amp;Jan&eacute;s) desfilan Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, Gald&oacute;s, Lorca, Dal&iacute;, Stravinsky, la Pasionaria, Walt Disney. &ldquo;Es una historia de amor, amistad y creaci&oacute;n tan brutal que a trav&eacute;s de los datos objetivos no la pod&iacute;a contar, hab&iacute;a que llegar al coraz&oacute;n&rdquo;, explica Vanessa Montfort, autora tambi&eacute;n de &ldquo;Mujeres que compran flores&rdquo; y &ldquo;El sue&ntilde;o de la cris&aacute;lida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La mujer sin nombre&rdquo; tiene innumerables gui&ntilde;os al mundo del teatro, como no pod&iacute;a ser de otra manera. &iquest;C&oacute;mo llegaste al personaje de Mar&iacute;a Lej&aacute;rraga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como casi todas las historias de amor, surge por casualidad: Todo comenz&oacute; con un encargo de Ernesto Caballero, director del Centro de Arte Dram&aacute;tico Nacional, quien me convoc&oacute; para escribir una obra sobre Mar&iacute;a Lej&aacute;rraga, que terminar&iacute;a siendo &ldquo;Firmado Lej&aacute;rraga&rdquo;. Nosotros hab&iacute;amos o&iacute;do campanas sobre lo que pod&iacute;a haber tras ese nombre, pero nada concreto. Se sab&iacute;a, se rumoreaba en el mundillo, que hab&iacute;a escrito en colaboraci&oacute;n con su marido, Gregorio Mart&iacute;nez Sierra, que hab&iacute;a participado en el trasfondo de los personajes femeninos&hellip; Pero cuando empec&eacute; a profundizar y di con las investigaciones de Patricia O&rsquo;Connor, comprend&iacute; que Mar&iacute;a no s&oacute;lo no hab&iacute;a escrito gran parte de las obras de su marido&hellip; sino todas ellas. Esto es algo que ni siquiera en el mundo acad&eacute;mico apenas hab&iacute;a trascendido. Entonces, en 2018, escribo &ldquo;Firmado Lej&aacute;rraga&rdquo;. La obra es un &eacute;xito, nos quedamos sin entradas&hellip; La sorpresa que generan Mar&iacute;a y su vida, su trascendencia, es lo que me ha dado pie a escribir la novela, que defiende por primera vez la autor&iacute;a total por parte de Mar&iacute;a de las obras hasta ahora atribuidas a su marido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las biograf&iacute;as que se pueden consultar en Internet sobre ella y su esposo, Gregorio Mart&iacute;nez Sierra, son a menudo ambiguas e incluso contradictorias por lo que respecta a la autor&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas son tan claras&hellip; La pareja, por las giras de &eacute;l, los viajes de ella y luego la separaci&oacute;n, pas&oacute; mucho tiempo separada, as&iacute; que existe un largo epistolario en que Mart&iacute;nez Sierra le pide piezas. Hay incluso un acuse de recibo pr&aacute;cticamente acto por acto de toda su obra. Estas cartas Mar&iacute;a se las lleva al exilio tras la Guerra Civil, pero nunca las utiliza. S&iacute; se declara coautora en sus memorias. No la creen, pero es evidente que escrib&iacute;a ella y &eacute;l gestionaba el &eacute;xito. Mart&iacute;nez Sierra era un grand&iacute;simo productor y director, pero no un autor.
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            <span class="title">
                Portada de &#039;La mujer sin nombre&#039;, de Vanessa Montfort                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; contar la historia de Mar&iacute;a desde la ficci&oacute;n y no desde el ensayo o la biograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela te permite llegar a un n&uacute;mero mucho mayor de lectores. Adem&aacute;s, su vida es muy entretenida, casi una novela de aventuras. Fueron cien a&ntilde;os que dieron para mucho: A veces parece una hero&iacute;na de Julio Verne, otras, un personaje shakesperiano, con esos tri&aacute;ngulos amorosos&hellip; Ella escrib&iacute;a los papeles que la actriz Catalina B&aacute;rcenas, amante de su marido, representaba. Ni una ni otra sab&iacute;an, porque &eacute;l guardar&iacute;a silencio. Y eso es chocante porque supongo que Catalina, cuando se enamor&oacute; de Mart&iacute;nez Sierra, se enamorar&iacute;a de todo, tambi&eacute;n del autor&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tuvo que ser una relaci&oacute;n muy compleja. &iquest;Ha sido dif&iacute;cil reconstruirla para la ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio no la entiendes bien, porque la relaci&oacute;n parece en contradicci&oacute;n con la naturaleza feminista de Mar&iacute;a, pero enseguida te das cuenta de que hay una evoluci&oacute;n: Mar&iacute;a tiene una relaci&oacute;n casi materno-filial con Gregorio: Ten&iacute;a seis a&ntilde;os m&aacute;s que &eacute;l, lo que era infrecuente en la &eacute;poca, no tuvieron hijos y Gregorio era d&eacute;bil f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente. En sus cartas da aut&eacute;nticos cat&aacute;logos de quejas con todo tipo de males f&iacute;sicos. Es tuberculoso desde peque&ntilde;o. Ella le protege como a ese hijo que te ha salido mal, le perdona. Es una relaci&oacute;n extra&ntilde;a, de codependencia, porque Mar&iacute;a tambi&eacute;n sent&iacute;a que lo necesitaba a &eacute;l para alentarla a escribir. En realidad, los dos se ven atrapados por una firma. Llegan a un acuerdo muy j&oacute;venes, cuando no saben lo poderosa que va a ser esa firma. Luego &eacute;l se sentir&aacute; muy c&oacute;modo en el papel de gran autor. No har&aacute; el menor esfuerzo por reconocer la autor&iacute;a de Mar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Choca que una mujer tan activa, diputada de la Rep&uacute;blica, fundadora de asociaciones feministas, acepte el anonimato como escritora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que ella no ten&iacute;a ego de autor, ni af&aacute;n de figurar. Le gustaba el &ldquo;petit comit&eacute;&rdquo;. Sus amigos y colaboradores sab&iacute;an que era ella quien escrib&iacute;a y con eso le bastaba. Disfrutaba sent&aacute;ndose en un teatro y viendo a los hombres emocionarse con sus obras. Pero claro, lo que ella no esperaba es que entrase Catalina en la ecuaci&oacute;n, entre otras cosas porque, al quedarse embarazada de Gregorio, va a haber una heredera de los derechos de autor&hellip; Unos derechos que deber&iacute;an pertenecer s&oacute;lo a Mar&iacute;a. Y luego a partir de esa decepci&oacute;n, de ese trastazo emocional, se da su entrada en pol&iacute;tica. Ya no escribe tanta ficci&oacute;n y escribe m&aacute;s discursos feministas. Ella siempre fue una mujer independiente. Y a Gregorio eso nunca le import&oacute;, lo que es rar&iacute;simo en la &eacute;poca. Que se fuera un mes con Manuel de Falla a un hotel de Granada a componer &ldquo;El amor brujo&rdquo;, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hubieran llegado sus obras a Par&iacute;s, Broadway o el West End de Londres como hicieron si las hubiese firmado ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si no se hubiera parapetado tras el seud&oacute;nimo de un hombre, no hubiera estrenado ni en el cabar&eacute; de la esquina. Ser dramaturga en la &eacute;poca no era lo mismo que ser novelista. No hay referentes de dramaturgas antes que ella, de hecho, tanto en Espa&ntilde;a como en otros pa&iacute;ses. Un dramaturgo ten&iacute;a que ir a los cafetines, donde se juntaban productores, actores. All&iacute; pasaban sus textos. Era necesario asistir a tertulias literarias, donde no se permit&iacute;a la presencia de mujeres. Ser&aacute; Gregorio quien haga esto: &Eacute;l conocer&aacute; a Gald&oacute;s y Benavente. Luego Mar&iacute;a acceder&aacute; a ellos a trav&eacute;s de su esposo. Pero la realidad es que, de los dos, Gregorio era el &uacute;nico que pod&iacute;a abrirse paso en ese mundo de hombres y colocar las obras que Mar&iacute;a escrib&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego est&aacute; la docencia, su otra gran vocaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ella nunca deja de ser maestra. Est&aacute; muy preocupada por la educaci&oacute;n, la de las mujeres en especial. Piensa que la educaci&oacute;n es un pasaporte para que las mujeres puedan incorporarse a la vida social y p&uacute;blica. Entonces, cuando vuelve de su exilio emocional en Niza tras separarse de Gregorio, funda el Lyceum Club (1926-1939) con Victoria Kent, Margarita Nelken, Zenobia Camprub&iacute; y Clara Campoamor. Este club se convierte en el primer lugar de tertulia femenina y, gracias a su programaci&oacute;n, los grandes intelectuales de la &eacute;poca se van a dar de tortas para hacer conferencias all&iacute;: Lorca, Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, Valle-Incl&aacute;n, Alberti&hellip; La prensa conservadora de la &eacute;poca las atacaba diciendo que en el Lyceum Club las mujeres fumaban, beb&iacute;an y conspiraban contra la familia decente y cristiana&hellip; lo cual era cierto. Pero adem&aacute;s se dedicaron a dar cursos de derecho a mujeres y a promover leyes como el aborto o el voto femenino. Y luego Mar&iacute;a crea La C&iacute;vica, asociaci&oacute;n enfocada a los sectores m&aacute;s desfavorecidos, a mujeres desempleadas. Mar&iacute;a vuelca toda su vocaci&oacute;n de maestra all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Conoci&oacute; el Par&iacute;s de la Belle &Eacute;poque, el Madrid de los a&ntilde;os veinte, el Hollywood dorado, pero tambi&eacute;n la ocupaci&oacute;n nazi de Par&iacute;s, el exilio, la pobreza. Realmente vivi&oacute; la historia en sus carnes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue una propiciadora. Est&aacute; en todas las salsas, en todos los lugares donde se hace la historia y con todas las personas que la hacen. En el Par&iacute;s de la Belle &Eacute;poque ve bailar a Isadora Duncan por primera vez. Stravinski toca en su casa los primeros acordes de &ldquo;El p&aacute;jaro de fuego&rdquo; a cuatro manos con Manuel de Falla. Picasso le hace las escenograf&iacute;as de &ldquo;El amor brujo&rdquo;. Mar&iacute;a es como el secundario de todos esos grandes nombres. Lo que pasa es que cuando la conviertes en protagonista, esos nombres se convierten en secundarios que satelitan a su alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu novela prueba que sus restos no est&aacute;n donde se cre&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa medallita puedo apunt&aacute;rmela (r&iacute;e). Sucedi&oacute; por casualidad. Estaba en Buenos Aires en 2019. Fui al cementerio de la Chacarita a despedirme de Mar&iacute;a. Era en ese lugar donde todos, incluyendo familiares, me hab&iacute;an dicho que estaba. Sin embargo, nadie supo decirme el lugar exacto. No la encontr&eacute;, ni en ese cementerio ni en otros. Hasta que, en una carta traspapelada suya, una que escribi&oacute; con cien a&ntilde;os, encontr&eacute; la explicaci&oacute;n. En ella dice que ya tiene &ldquo;los boletos de la incineraci&oacute;n&rdquo;. Luego pude averiguar que sus cenizas se arrojaron al r&iacute;o de la Plata. En aquellos a&ntilde;os la incineraci&oacute;n era una costumbre todav&iacute;a no socialmente aceptada. Quiz&aacute; Mar&iacute;a, por no hacer da&ntilde;o a la familia, propici&oacute; que se dijese que la iban a enterrar en la Chacarita. Si no quiso tener su nombre en la cubierta de un libro, &iquest;por qu&eacute; iba a quererlo sobre una l&aacute;pida?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vanessa-monfort-si-maria-lejarraga-no-hubiese-firmado-obras-hombre-no-habria-estrenado-cabare-esquina_1_6624083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Dec 2020 05:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vanessa Montfort: “Si María Lejárraga no hubiese firmado sus obras como un hombre no habría estrenado ni en el cabaré de la esquina”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Feminismo,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Frontera: “En el recuerdo hay un gran componente de ficción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/carlos-frontera-recuerdo-hay-gran-componente-ficcion_1_6501315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c5babcb-993f-4ebc-8381-0bc04bd88d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Frontera: “En el recuerdo hay un gran componente de ficción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su novela 'Eco' habla sobre la necesidad de hacer las paces con nuestro pasado y reconocernos en él</p></div><p class="article-text">
        Una convalecencia aparentemente inofensiva empuja al narrador de 'Eco' (Candaya) a explorar en lo m&aacute;s hondo de s&iacute; mismo, a enfrentarse a los secretos enterrados en el pasado. Tras el libro de relatos &ldquo;Andar sin ruido&rdquo;, el escritor Carlos Frontera debuta en la novela con una obra descarnadamente intimista, no exenta de humor: &ldquo;Mi intenci&oacute;n era llegar a un lirismo despojado, contar de manera literaria lo doloroso&rdquo;. Es un libro que, adem&aacute;s, conecta con muchas sensaciones del presente colectivo: &ldquo;Aunque por otras causas, 'Eco' habla de un encierro prolongado y de los fantasmas interiores. Y eso tiene mucho que ver con el virus: Un fantasma que existe, que nos amenaza, pero que no podemos ver&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&oacute;lo el que se ha operado de desviaci&oacute;n de tabique sabe lo pesado que es el postoperatorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, aunque se trata de una intervenci&oacute;n relativamente sencilla, el postoperatorio es terrible: Dormir o beber se convierten en algo complej&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 'Eco' nos hablas sobre los asuntos que quedan sin resolver en el pasado y que, al final, siempre afloran. En este caso durante una convalecencia postoperatoria. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El motivo principal del libro es c&oacute;mo las heridas o los asuntos dolorosos que no afrontamos se nos acaban pudriendo dentro si no los sacamos fuera. Por escondidos que est&eacute;n, siempre acaban por aflorar de un modo u otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te identificas con la definici&oacute;n de &ldquo;literatura del yo&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me resulta extra&ntilde;o y hasta gracioso ese debate que quiere separar la literatura del yo o autoficci&oacute;n de la propia ficci&oacute;n. Parece que la literatura del yo tiene defensores a ultranza y detractores que dicen que en la narrativa debe primar la imaginaci&oacute;n. Yo soy defensor de la literatura bien hecha en general. No me importa que nazca de la imaginaci&oacute;n o de la experiencia del autor. En 'Eco' s&iacute; he trabajado mucho desde m&iacute; mismo, pero porque ha surgido as&iacute;. El libro nace de una experiencia muy personal, de un momento de depresi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada de &#039;Eco&#039;, de Carlos Frontera                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo ayuda la literatura en una depresi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Poner nombre a determinados dolores y traumas que acarreaba desde hac&iacute;a a&ntilde;os sin querer reconocerlos me supuso un cierto alivio. Me ayud&oacute; a entender patrones de comportamiento que me hab&iacute;an acompa&ntilde;ado toda la vida y que no lograba comprender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega el humor en tu literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso es un escape. Una forma de coger aire ante una realidad que se muestra totalmente oscura. Un salvavidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tema de la mentira recorre 'Eco', pero no s&oacute;lo las mentiras que nos cuentan sino las que nos contamos a nosotros mismos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos configurados para mentirnos. Las biograf&iacute;as sobre nosotros que nos contamos a nosotros mismos tienen un componente muy alto de mentira, o bien intencionado o bien porque nuestro recuerdo no es fiel sino s&oacute;lo una visi&oacute;n parcial, y olvidamos otros muchos aspectos de lo que vivimos. Ah&iacute; hay un componente de ficci&oacute;n muy grande. A todos nos sucede, al menos a m&iacute;, que para sobrellevar ciertos recuerdos levantamos mentiras. En 'Eco' ese es tema fundamental: C&oacute;mo nuestras propias mentiras acaban modelando no solo nuestra memoria sino tambi&eacute;n nuestra identidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La memoria miente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La memoria est&aacute; plagada de mentira. A veces son olvidos inconscientes para protegernos. En el proceso de correcci&oacute;n del libro, lo di a leer a algunas personas cercanas, entre ellas mi madre, y me di cuenta de que los recuerdos que conservo difer&iacute;an much&iacute;simo de lo que ella relata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te impuls&oacute; a compartir tu experiencia con los lectores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo acababa de publicar mi primer libro de cuentos y estaba escribiendo el segundo, que lo ten&iacute;a bastante avanzado. Pero entonces ca&iacute; en una depresi&oacute;n, aunque entonces no la llam&eacute; depresi&oacute;n, sino bajada de &aacute;nimo o algo as&iacute;. Pens&eacute; que escribir aspectos dolorosos de mi vida a los que nunca me hab&iacute;a enfrentado me pod&iacute;a ayudar. Lo hice sin ninguna intenci&oacute;n literaria. S&oacute;lo quer&iacute;a entenderme. Llevaba tres cuadernos escritos cuando decid&iacute; intentar aprovechar eso para hacer un libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede pasar que tengamos una depresi&oacute;n y no lo sepamos, no le queramos poner ese nombre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. En mi caso particular entra un componente educacional bastante grande seg&uacute;n el cual el hombre no debe mostrar debilidad, sino ser fuerte y esconder su vulnerabilidad. A m&iacute; esto me ha da&ntilde;ado much&iacute;simo a la hora de reconocer lo que ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando se escribe tan desde uno mismo, &iquest;se tiene presente al lector?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque 'Eco' parte de una experiencia muy personal, desde el momento en que decid&iacute; convertirla en novela tuve claro que el objetivo era llegar a alguien que no me conociera y de alg&uacute;n modo conmoverlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/carlos-frontera-recuerdo-hay-gran-componente-ficcion_1_6501315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Dec 2020 09:50:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Frontera: “En el recuerdo hay un gran componente de ficción”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Depresión,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blas Ruiz Grau: “Los psicópatas de las novelas encarnan el lado oscuro que todos tenemos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/blas-ruiz-grau-psicopatas-novelas-encarnan-lado-oscuro_1_6501038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71b83843-5321-4202-9e8b-355ef01c5340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blas Ruiz Grau: “Los psicópatas de las novelas encarnan el lado oscuro que todos tenemos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor culmina su trilogía con el “thriller” negro “No Morirás”</p></div><p class="article-text">
        Blas Ruiz Grau culmina su exitosa trilog&iacute;a con &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo;, un &ldquo;thriller&rdquo; negro que sit&uacute;a al inspector Nicol&aacute;s Vald&eacute;s y a su temido antagonista, el mutilador de Mors, ante su enfrentamiento final. Como nos tiene acostumbrados el autor, la trama se despliega con gran precisi&oacute;n, adictivos giros y sensaci&oacute;n de tiempo real: &ldquo;Es mi forma de meter al lector al m&aacute;ximo en la angustia del protagonista. De que empatice con &eacute;l y lo que le sucede&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;ltima vez te entrevist&eacute; en una terraza de bar, d&iacute;as antes del confinamiento. Hoy nos toca conversar por tel&eacute;fono. &iquest;Qu&eacute; se siente sacando libro en plena pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento he sentido p&aacute;nico por la incertidumbre: No sab&iacute;amos si las librer&iacute;as estar&iacute;an abiertas cuando saliese el libro, si nos afectar&iacute;a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&hellip; Nos explot&oacute; en la cara. Sin embargo, conforme sali&oacute;, &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo; se qued&oacute; sin stock por la demanda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con esto de quedarnos en casa leemos m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay quien no puede leer porque no se concentra. A m&iacute; me pas&oacute; durante el confinamiento. En cierto sentido el par&oacute;n me vino bien. Necesitaba frenar. Ven&iacute;a de unos meses muy intensos y detenerme pod&iacute;a servirme para hacer un mont&oacute;n de cosas que no hago habitualmente&hellip; Pero no: No hice nada. Hab&iacute;a incertidumbre, angustia en el aire&hellip; Yo no pod&iacute;a leer. Sin embargo, las librer&iacute;as me dicen que est&aacute;n vendiendo m&aacute;s que nunca. Yo lo estoy viendo con mis propios ojos. Es maravilloso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras &ldquo;No mentir&aacute;s&rdquo; y &ldquo;No robar&aacute;s&rdquo;, cierras tu trilog&iacute;a con &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo;. Esta vez el t&iacute;tulo no es un mandamiento, sino m&aacute;s bien un imperativo de supervivencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando al principio del proyecto me reun&iacute; con mi editora, llegu&eacute; con un t&iacute;tulo muy malo. En realidad lo de &ldquo;No mentir&aacute;s&rdquo; fue idea de ella y de ah&iacute; fueron surgiendo el resto. La tercera iba a titularse &ldquo;No matar&aacute;s&rdquo; pero, como todo el que lee mis novelas sabe, me encantan los giros y me pareci&oacute; interesante y significativo el cambio a &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo;.
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                Portada de &#039;No Morirás&#039;, de Blas Ruiz Grau                            </span>
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        <strong>&ldquo;No morir&aacute;s&rdquo; se inscribe en la m&aacute;s pura tradici&oacute;n del &ldquo;thriller&rdquo;, con cuenta atr&aacute;s incluida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s &ldquo;thriller&rdquo; que nunca. De hecho tengo mucho mono de ese g&eacute;nero. En &ldquo;No mentir&aacute;s&rdquo; y &ldquo;No robar&aacute;s&rdquo; lo policial, la l&oacute;gica criminal, estaban m&aacute;s presentes. En &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo; he querido evolucionar m&aacute;s hacia la tensi&oacute;n, el encogimiento de est&oacute;mago. Es lo que me ped&iacute;a el cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro, entre otros, nos reencontramos con el inspector Nicol&aacute;s Vald&eacute;s, un h&eacute;roe recorrido por sus miedos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura no tiene por qu&eacute; ser 100% fiel a la realidad. Para eso ya tenemos la propia realidad. Sin embargo s&iacute; me gusta que mis personajes, aunque enfrentados a situaciones l&iacute;mite, sean personas normales como t&uacute; o como yo. Que teman al psic&oacute;pata al que se enfrentan. Y creo que Nicol&aacute;s es el reflejo de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los psic&oacute;patas son a menudo m&aacute;s atractivos que los h&eacute;roes que los persiguen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos fascinan. Supongo que porque no los entendemos. &iquest;Por qu&eacute; hacen el mal sin dudar? &iquest;Por qu&eacute; se adentran en lo prohibido sin miedo? El psic&oacute;pata representa el lado oscuro que hay en todos nosotros y que exploramos, de manera sana e inofensiva, a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Escribir o leer sobre psic&oacute;patas es una manera de sacar la locura que llevamos todos dentro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo tiene un lado oscuro. No es nada malo. Todo en la vida es dual. Por muy ser de luz que creamos que alguien es, siempre tendr&aacute; su parte tenebrosa. Lo importante es que sea el lado luminoso quien gane. Pero el oscuro est&aacute; ah&iacute; y hay que explorarlo. Esa curiosidad no es mala. Satisfacerla con la ficci&oacute;n nos ayuda a no querer traspasar la l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo abordaste la culminaci&oacute;n de tu trilog&iacute;a? &iquest;Con confianza por el &eacute;xito ya cosechado, con miedo&hellip; o t&eacute;rmino medio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De t&eacute;rmino medio nada: Por todo lo bajo. No me quiero colgar el cartel de humilde, pero cuando las dos primeras novelas empiezan a tener m&aacute;s &eacute;xito del esperado se me cae una losa encima: Tem&iacute;a no estar a la altura, haber llegado a mi m&aacute;ximo y que la tercera quedase como un relleno&hellip; Los malditos miedos siempre presentes. As&iacute; que abord&eacute; la escritura de &ldquo;No morir&aacute;s&rdquo; con mucha tensi&oacute;n y respeto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha cambiado tu vida desde que empezaste a escribir la primera novela de la trilog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi vida ha cambiado hasta tal punto que es dif&iacute;cil explicarlo. Cuando publicaba mis novelas en Amazon ya cre&iacute;a tener muchos lectores. Era un buen n&uacute;mero. Pero de pronto empiezan a llegar por miles, cada vez m&aacute;s. Y adem&aacute;s te arropan: Vas por una ciudad en la que nunca antes has estado y alguien se te acerca porque te ha le&iacute;do. Ahora bien, he estado seis a&ntilde;os dando forma a esta trilog&iacute;a, vivi&eacute;ndola a diario. Y cuando de pronto termina dices: &ldquo;&iquest;Ahora qu&eacute;?&rdquo; Sent&iacute;a como si me faltara algo, como si necesitara seguir teniendo los personajes en mi cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo no andas falto de proyectos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy acabando mi tercer ensayo criminal y, en cuanto lo termine, me pondr&eacute; con una novela. La tengo toda planificada en mi cabeza. Me queda s&oacute;lo sentarme y escupirla. Va a ser m&aacute;s &ldquo;thriller&rdquo; todav&iacute;a, sin dejar el punto negro. Nuevos personajes, nuevas tramas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Algo m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, como siempre: Comprad la novela, las tres juntas, como regalo de navidad. Es ideal tanto para una persona a la que quieres mucho como para otra a la que no quieres nada&hellip; Vale para ambos casos (r&iacute;e).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/blas-ruiz-grau-psicopatas-novelas-encarnan-lado-oscuro_1_6501038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Dec 2020 05:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Blas Ruiz Grau: “Los psicópatas de las novelas encarnan el lado oscuro que todos tenemos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Novela negra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Isabel San Sebastián: “Ojalá nuestros hijos y nietos enderecen el mundo y corrijan nuestros errores”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/isabel-san-sebastian-ojala-hijos-nietos-enderecen-mundo-corrijan-errores_1_6430373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/627505dd-27e5-4610-8574-b76e01c3f6ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Isabel San Sebastián: “Ojalá nuestros hijos y nietos enderecen el mundo y corrijan nuestros errores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su nueva novela de aventuras “Las campanas de Santiago” arranca con el asalto de Almanzor a la ciudad compostelana en el siglo X</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las campanas de Santiago&rdquo; (Plaza Jan&eacute;s) es la nueva novela de la escritora y periodista Isabel San Sebasti&aacute;n (Chile, 1959). En esta nueva exploraci&oacute;n de la Alta Edad Media, la autora nos traslada al siglo X, al episodio del saqueo de Santiago de Compostela por el caudillo y pol&iacute;tico andalus&iacute; Almanzor. En este marco hist&oacute;rico, nos relata la aventura de Tiago, un humilde herrero, y Menc&iacute;a, su mujer, que se ven separados y arrastrados por los acontecimientos de su tiempo. La aventura se adentra en la C&oacute;rdoba califal, entre otros escenarios. En esta entrevista Isabel San Sebasti&aacute;n habla no s&oacute;lo sobre el pasado, sino tambi&eacute;n del momento presente.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>La documentaci&oacute;n para escribir la novela te ha llevado un a&ntilde;o. &iquest;Se trata de una &eacute;poca dif&iacute;cil de reconstruir? &iquest;Es un reto para una novelista?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En mi caso, es la sexta&nbsp;novela que escribo sobe la Alta Edad Media hispana, por lo que la conozco muy bien y me muevo en ella como en mi propia casa (r&iacute;e). Me fascina ese tiempo m&aacute;gico. El reto es armar un relato de aventuras que lleve al lector a engancharse y viajar por ese mundo como si estuviera viviendo en &eacute;l, implic&aacute;ndose de coraz&oacute;n en las peripecias de los personajes. Seg&uacute;n me dicen muchos lectores, con &ldquo;Las Campanas de Santiago&rdquo; lo he conseguido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Partes de un hecho hist&oacute;rico documentado por ambos bandos, pero tambi&eacute;n entreverado de leyenda y enseguida entra la ficci&oacute;n, con la peripecia de Tiago y Menc&iacute;a.&nbsp;&iquest;Conocemos en general la Reconquista desde un punto de vista demasiado simb&oacute;lico,&nbsp;legendario, incluso emotivo? &iquest;Deber&iacute;amos saber m&aacute;s sobre este momento de nuestra historia?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Conocemos muy poco la Reconquista. A los menores de treinta a&ntilde;os ni les suena y muchos de quienes la conocen la conocen mal y se averg&uuml;enzan de ella, como si fuera una mancha o un dem&eacute;rito esa epopeya de ocho siglos que nos permiti&oacute; recuperar nuestras ra&iacute;ces cristiano-romano-visigodas; las que compartimos con el resto de Europa y nos sit&uacute;an en el mundo libre, paritario y democr&aacute;tico. Yo personalmente me alegro mucho de ello, estoy agradecida a nuestros antepasados por esa haza&ntilde;a y disfruto mucho novel&aacute;ndola, con el fin de difundirla.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de &#039;Las campanas de Santiago, de Isabel San Sebastián                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>En "Las campanas de Santiago" huyes de crear un relato maniqueo, sin f&aacute;ciles divisiones entre buenos y malos. &iquest;Tendemos hoy, tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica, a dividir demasiado entre bandos, entre "buenos" y "malos"? &iquest;Ayudar&iacute;a a cambiar el actual clima relativizar esos t&eacute;rminos?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la vida no hay &ldquo;buenos&rdquo; y &ldquo;malos&rdquo;. Somos seres duales, contradictorios y a menudo imprevisibles. Por eso no me gustan los relatos maniqueos, ni en la ficci&oacute;n ni mucho menos en la realidad, aunque es evidente que algunos individuos y colectivos encajan al noventa y nueve por ciento en una u otra definici&oacute;n. Por ejemplo, los terroristas, cuya conducta es intr&iacute;nsecamente malvada y carece de justificaci&oacute;n alguna. Pero s&iacute;, hoy en d&iacute;a tendemos a simplificar y, no contentos con ello, situar el bien y el mal con arreglo a criterios establecidos por razones pol&iacute;ticas y no &eacute;ticas o morales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Una de las cosas que hace pensar la lectura del libro es que las personas, inevitablemente, somos arrastradas por los acontecimientos de nuestro tiempo: Sea una guerra... O una epidemia.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; es. Y como rara vez podemos cambiar esas situaciones que nos arrollan, debemos afrontarlas con dignidad, en pie, sin dejar que alteren nuestros principios y convicciones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&iquest;C&oacute;mo ves el momento presente: la crisis econ&oacute;mica, la pandemia, el clima de enfrentamiento social?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con enorme preocupaci&oacute;n, no por m&iacute;, que estoy ya en el &uacute;ltimo tercio de mi vida, sino por mis hijos y nietas. No s&eacute; muy bien qu&eacute; mundo vamos a dejarles, pero intuyo que ser&aacute; peor que el recibido de nuestros padres. Ojal&aacute; ellos sean capaces de enderezar el rumbo y corregir nuestros errores. Conf&iacute;o mucho en las nuevas generaciones y en la ciencia. Adem&aacute;s, la Historia&nbsp;nos ense&ntilde;a que, si sobrevivimos a Almanzor, sobreviviremos a cualquier cat&aacute;strofe. Basta con leer la novela para hacerse una idea de lo que supuso ese flagelo...</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&iquest;Qu&eacute; te aporta la escritura de ficci&oacute;n que no te d&eacute; el periodismo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Libertad, capacidad para dejar volar la imaginaci&oacute;n, la seguridad de que ning&uacute;n poder pol&iacute;tico podr&aacute; censurarme o echarme de las librer&iacute;as, como s&iacute; lo hacen de las tertulias (al menos de momento) y la posibilidad de escribir finales felices, cosa rar&iacute;sima en la realidad.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/isabel-san-sebastian-ojala-hijos-nietos-enderecen-mundo-corrijan-errores_1_6430373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Nov 2020 05:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isabel San Sebastián: “Ojalá nuestros hijos y nietos enderecen el mundo y corrijan nuestros errores”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela histórica,Edad Media,Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Davide Morana y Cecilia Cano: “Nunca consideré un enemigo a la bacteria que estuvo a punto de matarme”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/davide-morana-cecilia-cano-considere-enemigo-bacteria-estuvo-punto-matarme_128_6266011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7d11749-9910-416e-98c3-0562ba9aab23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Davide Morana y Cecilia Cano: “Nunca consideré un enemigo a la bacteria que estuvo a punto de matarme”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Arriba la vida' de Cecilia Cano relata la historia de superación de Davide Morana, que perdió las 4 extremidades por una meningitis</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a como cualquier otro de enero de 2018, Davide Morana (26 a&ntilde;os, italiano afincado en Murcia) comenz&oacute; a sentir una fiebre aparentemente inofensiva que termin&oacute; revel&aacute;ndose como el primer s&iacute;ntoma de una sepsis meningoc&oacute;cica mortal. A lo largo de 48 horas desesperadas, los m&eacute;dicos y una incre&iacute;ble fuerza de voluntad personal lograron salvar su vida, cuando las posibilidades de supervivencia eran del 3%. Ahora bien, al joven deportista tuvieron que amput&aacute;rsele las cuatro extremidades. Fue el precio a pagar por una segunda oportunidad que no ha desaprovechado. Adem&aacute;s, Internet hizo posible que, gracias a la generosidad de muchas personas, consiguiera la recaudaci&oacute;n necesario para adquirir las car&iacute;simas pr&oacute;tesis que necesitaba. Hoy Davide ha reconquistado con esfuerzos inimaginables una vida aut&oacute;noma y practica deporte adaptado. Los 100 y 200 metros son sus especialidades y aspira a perfeccionar los 400. Comparte sus conquistas diarias en redes sociales, donde le siguen m&aacute;s de 80.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        Su historia se publica ahora en forma de libro. Cecilia Cano, pareja de Davide que vivi&oacute; junto a &eacute;l tanto las angustias como las alegr&iacute;as, es su autora. Bajo el t&iacute;tulo 'Arriba la vida' (Montena), el libro no es s&oacute;lo una sincera historia de superaci&oacute;n y amor, sino tambi&eacute;n el reflejo de c&oacute;mo vive y siente una generaci&oacute;n. El relato est&aacute; lleno de hechos y reflexiones que encajan en tiempos de dificultad, aunque Cecilia asegura que no ha querido escribir un &ldquo;manual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cecilia, &iquest;en qu&eacute; momento decidiste escribir vuestra historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: Ya cuando Davide estaba ingresado, yo escrib&iacute;a lo que suced&iacute;a, lo que sent&iacute;a. Es algo que siempre he hecho: En la vida, cuando he tenido un problema, lo he escrito. La &uacute;nica diferencia es que esta vez se ha convertido en libro. Cuando escribes, las cosas las entiendes mucho mejor. Te explicas a ti misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Davide, desde el primer momento decidiste &ldquo;no odiar&rdquo; a la bacteria que casi te mata, no verla como un enemigo. Es una actitud muy aplicable al modo en que, en general, afrontamos el coronavirus hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Para m&iacute; la bacteria nunca fue el enemigo. En cierto modo qued&eacute; fascinado por la manera en que se comporta. Me hizo reflexionar sobre lo que creemos grandeza del ser humano: Solemos sentirnos invulnerables, y sin embargo una bacteria ni del tama&ntilde;o de una part&iacute;cula de polvo es capaz de ponernos de rodillas. Desde ah&iacute; mi admiraci&oacute;n m&aacute;s profunda a la bacteria. Por supuesto nunca la culp&eacute;: Act&uacute;a por supervivencia, por naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi ni nuestro cuerpo nos pertenece. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Nuestro cuerpo es nuestro, pero nos lo pueden arrebatar en cualquier instante, y hay que estar bien con eso porque formamos parte del medio y al medio volveremos antes o despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cierto modo 'Arriba la vida' se puede leer como un manual sobre c&oacute;mo reaccionar ante la adversidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: No quer&iacute;amos hacer un manual ni decir a los dem&aacute;s c&oacute;mo hacer las cosas&hellip; Porque no ten&iacute;amos ni idea, en realidad. 'Arriba la vida' simplemente es un reflejo de c&oacute;mo Davide afront&oacute; la situaci&oacute;n, sin dar lecciones. Pero si el libro ayuda a alguien, genial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de reacciones, &iquest;esperabais la ola que se gener&oacute; en redes sociales y que hizo posible adquirir las pr&oacute;tesis que necesitabas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Para m&iacute; fue una sorpresa, porque en las redes sociales no ve&iacute;a m&aacute;s que apariencia, mentira&hellip; sin valores importantes para nuestras vidas. Por eso me maravill&oacute; descubrir esa cara tan bonita: No esper&aacute;bamos esa marea de solidaridad, de amor. Nos llen&oacute; de ilusi&oacute;n y esperanza de cara a todos los retos que ten&iacute;amos por delante. Esa gente que entreg&oacute; su granito de arena, que aun hoy sigue ah&iacute;, cont&aacute;ndonos sus vidas, sus cosas, ense&ntilde;&aacute;ndonos&hellip; Siento todo el agradecimiento del mundo hacia ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cecilia, en el libro hablas del amor como una fuerza capaz de lograr cosas incre&iacute;bles, incluso salvar una vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: As&iacute; es como lo veo. Si el mundo funciona, es por amor. Amor en su espectro m&aacute;s grande, de todos los tipos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Narras la primera noche de angustia e insomnio en que Davide de debat&iacute;a entre la vida y la muerte, y c&oacute;mo en esas horas lograste hallar paz en ese sentimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: Es algo que me cost&oacute; escribir, porque es muy &iacute;ntimo&hellip; Pero es cierto: En la desesperaci&oacute;n m&aacute;xima necesitas algo a lo que agarrarte. Y en ese momento mi religi&oacute;n, por as&iacute; decirlo, fue el amor: Creer que &eacute;ste puede insuflar energ&iacute;a en otra persona, ayudarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los grandes protagonistas del libro es el personal sanitario que te trat&oacute;, Davide. &iquest;Qu&eacute; recuerdo tienes de ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: El recuerdo es inolvidable. Siempre se habla de nosotros los supervivientes como superh&eacute;roes, pero los verdaderos superh&eacute;roes, que son &aacute;ngeles, es el personal sanitario: Se quedaban conmigo las 24 horas del d&iacute;a los siete d&iacute;as de la semana, siempre listos para atenderme, darme palabras de &aacute;nimo ante las operaciones. Tras tres meses de hospital, cuando me dieron el alta fue como si dejara una familia. Se da muy poca importancia al personal sanitario. Es un colectivo que deber&iacute;a estar mucho m&aacute;s valorado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algo muy al orden del d&iacute;a, en plena pandemia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: Este a&ntilde;o todo el que pasa por un hospital se est&aacute; dando cuenta de lo importante que es el personal sanitario, no s&oacute;lo en el lado profesional, sino tambi&eacute;n el humano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se vuelve lo m&aacute;s importante cuando recibes una segunda oportunidad y has estado tan cerca de la muerte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Vivir de forma intensa, pasional, sabiendo que puede que ma&ntilde;ana, o dentro de una hora, no estemos. Y sobre todo ser consciente de que las segundas oportunidades son una rareza. As&iacute; que intento no derrochar mi tiempo. Hago s&oacute;lo lo que me hace feliz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una de las p&aacute;ginas del libro escribe Cecilia: </strong>&ldquo;<strong>Si cuidas de tu cuerpo, &eacute;l cuidar&aacute; de ti hasta l&iacute;mites insospechados&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Nuestro cuerpo es nuestro templo y hay que cuidarlo a diario porque, cuando las cosas se ponen feas, ante la enfermedad o las lesiones, &eacute;l es quien se queda ah&iacute; luchando. Es entonces cuando los cuidados que le has dado a lo largo de tu vida marcan la diferencia, venzas la batalla o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho afirm&aacute;is que el haber practicado baloncesto fue clave para sobrevivir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: Los m&eacute;dicos nos lo han dicho. Es un milagro que Davide sobreviviera. Cuando se llega a ese nivel de fallo multiorg&aacute;nico y necrosis, las posibilidades de supervivencia son del 3%. El hecho de que &eacute;l fuera joven, deportista, con buenos h&aacute;bitos y buena alimentaci&oacute;n ayud&oacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cecilia, tambi&eacute;n cuentas que te cruzabas con personas que no comprend&iacute;an que te quedases al lado de Davide cuando emprendi&oacute; el duro camino de recuperar su autonom&iacute;a personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cecilia: No hay que irse a casos tan extremos como el nuestro. En general, la gente no quiere esforzarse por los dem&aacute;s. Queremos que las cosas sean f&aacute;ciles. En las relaciones se tira la toalla enseguida. No digo que tengas que quedarte con alguien porque s&iacute;, por supuesto. Pero el amor no es algo de usar y tirar. No entiendo por qu&eacute; hay tanta gente con miedo a dar, a querer. Ven en ello peligro y vulnerabilidad, me parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Davide, hoy practicas intensamente deporte adaptado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Davide: Entreno a diario en el gimnasio, porque tengo que esperar antes de ponerme las pr&oacute;tesis de correr. Tengo unas heridas que deben cicatrizar primero. Estoy con un club de Madrid en que hay atletas paral&iacute;mpicos. Mi objetivo es participar alg&uacute;n d&iacute;a en una competici&oacute;n internacional, o incluso unas paraolimpiadas. Es un sue&ntilde;o que tengo entre ceja y ceja desde que estaba en el hospital y antes o despu&eacute;s probablemente lo conseguir&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/davide-morana-cecilia-cano-considere-enemigo-bacteria-estuvo-punto-matarme_128_6266011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2020 09:49:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Davide Morana y Cecilia Cano: “Nunca consideré un enemigo a la bacteria que estuvo a punto de matarme”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Reig, escritora: “En tiempos de crisis es muy tentador señalar al de enfrente como culpable de nuestros males”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-reig-escritora-tiempos-crisis-tentador-senalar-enfrente-culpable-males_128_6233366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc432642-e00b-464e-b48e-a312dd8b02d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Reig, escritora: “En tiempos de crisis es muy tentador señalar al de enfrente como culpable de nuestros males”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela ”Una promesa de juventud” es un canto a la tolerancia en plena Segunda Guerra Mundial</p></div><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de &ldquo;Papel y tinta&rdquo;, la escritora Mar&iacute;a Reig (Barcelona, 1992) regresa con &ldquo;Una promesa de juventud&rdquo; (Suma de Letras), novela que nos traslada a un internado internacional suizo en el a&ntilde;o 1939 y al Oxford de 1970. La obra, cuya trama se sostiene sobre una minuciosa investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, es un canto a la juventud, el amor y la tolerancia en tiempos de conflicto. Mar&iacute;a Reig se adentra con su segundo libro en un plano de la Segunda Guerra Mundial poco explorado por la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela nace de la imagen de dos internados separados por un bosque que apareci&oacute; en tu mente cuando ten&iacute;as trece a&ntilde;os. &iquest;Escribes desde muy joven?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo estar interesada en crear historias desde muy peque&ntilde;a, pero el momento en que comenc&eacute; a escribir relatos m&aacute;s largos fue a los doce a&ntilde;os. Y, desde entonces, salvo en alg&uacute;n momento muy concreto, no he parado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la infinidad de escenarios y hechos novelables de la Segunda Guerra Mundial, has elegido uno muy poco explorado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como has comentado, yo ten&iacute;a esa imagen de los internados en mi cabeza desde hac&iacute;a tiempo. Cuando estaba en las fases finales de escritura del primer manuscrito de &ldquo;Papel y Tinta&rdquo;, empec&eacute; a darle vueltas a esa idea que llevaba tantos a&ntilde;os conmigo. El concepto &ldquo;internado&rdquo; me llev&oacute; r&aacute;pidamente a Suiza, donde se encuentran algunos de los m&aacute;s conocidos a nivel internacional. Empec&eacute; a repasar la historia reciente y, entonces, di con esa perspectiva: El ambiente en los internados internacionales suizos durante la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que hab&iacute;a llegado al coraz&oacute;n de todos los pa&iacute;ses. Me llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n el explorar qu&eacute; papel hab&iacute;a jugado Suiza en la contienda. Sab&iacute;a que se hab&iacute;a mantenido al margen, pero su posici&oacute;n, en medio de Europa y rodeada por territorios controlados o afines al Eje, me generaba un sinf&iacute;n de preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue dif&iacute;cil documentarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ha sido f&aacute;cil. Precisamente por lo poco que se ha analizado este punto de vista tan concreto. S&iacute; hay fuentes accesibles para conocer la realidad suiza en los a&ntilde;os treinta. Tambi&eacute;n para descubrir la historia de estos colegios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada de &#039;Una promesa de juventud&#039;, de María Reig                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los internados de tu novela son ficticios, sin embargo s&iacute; recogen el esp&iacute;ritu y ambiente de los ocho colegios internacionales que hab&iacute;a en la Suiza de finales de los a&ntilde;os 30. &iquest;C&oacute;mo has recreado esa atm&oacute;sfera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De todas las puertas a las que llam&eacute;, logr&eacute; que dos instituciones me proporcionaran datos de su historia e idiosincrasia. Gracias a esas anotaciones pude ir dibujando la trayectoria de los colegios ficticios que aparecen en la novela. Tambi&eacute;n los ambientes, los castigos, asignaturas, rutinas&hellip; Con toda esa informaci&oacute;n fui tejiendo la red de emociones y v&iacute;nculos que conecta a los personajes de la novela. Tambi&eacute;n trat&eacute; de empatizar con la &eacute;poca, claro. Ha sido muy emocionante y divertido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuentas que estos lugares reun&iacute;an a j&oacute;venes venidos de todo el mundo. Uno de los temas de tu novela es la tolerancia. &iquest;Es algo que nos convendr&iacute;a cultivar en nuestro tiempo presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre es bueno cultivar algo tan positivo y saludable como la tolerancia. Sobre todo en tiempos de crisis, porque se vuelve especialmente tentador se&ntilde;alar al de enfrente, al distinto, como culpable de todos nuestros males. Y la realidad no suele ser tan simple. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como explicas, en los a&ntilde;os previos a la Segunda Guerra Mundial y durante &eacute;sta, Suiza acogi&oacute; a m&aacute;s de 180.000 refugiados, unos 15.000 de los cuales eran jud&iacute;os. Del total, casi 3.000 fueron entregados a los alemanes o se les neg&oacute; la solicitud de permanencia. Es otra &eacute;poca y otra circunstancia, pero suena familiar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es un tema especialmente sensible. La duda permanente sobre c&oacute;mo equilibrar la solidaridad con la estabilidad del pa&iacute;s receptor. Suiza acogi&oacute; a muchos refugiados, pero su temor al colapso y a no poder proteger a sus habitantes la llev&oacute; a tomar medidas restrictivas. Sobre todo al inicio del conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; temas y g&eacute;neros planeas explorar en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy una enamorada de la Historia, as&iacute; que, por lo pronto, me quedo en la ficci&oacute;n hist&oacute;rica. Temas tengo muchos en la cabeza. Soy un poquito friki. &iexcl;Hay tantos aspectos y &eacute;pocas que descubrir! As&iacute; que ojal&aacute; tenga la oportunidad de explorarlos de la mano de los lectores.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-reig-escritora-tiempos-crisis-tentador-senalar-enfrente-culpable-males_128_6233366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2020 12:21:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Suiza,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriela Ponce, escritora: “Nunca me queda claro de qué hablamos cuando hablamos de libertad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gabriela-ponce-escritora-queda-claro-hablamos-hablamos-libertad_128_6127346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b5f55ed-7813-4648-82f3-defbe9496d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriela Ponce, escritora: “Nunca me queda claro de qué hablamos cuando hablamos de libertad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La narradora ecuatoriana publica en España la novela “Sanguínea”</p></div><p class="article-text">
        	En su voluntad por acercar la nueva narrativa latinoamericana al p&uacute;blico espa&ntilde;ol, la editorial Candaya publica &ldquo;Sangu&iacute;nea&rdquo;, novela de Gabriela Ponce (Quito, 1977) que, con una forma libre, atrevida y desbocada, ahonda en la experiencia de p&eacute;rdida. Se trata de un relato lleno de sensaciones f&iacute;sicas e &iacute;ntimas, con una escritura nerviosa y tornadiza. Gabriela Ponce, directora de teatro y profesora de artes esc&eacute;nicas en la Universidad San Francisco de Quito, forma parte de la generaci&oacute;n de autoras ecuatorianas que est&aacute;n renovando la literatura en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        	<strong>&iquest;C&oacute;mo se gesta &ldquo;Sangu&iacute;nea&rdquo;? Has dicho que llevas tomando notas para su escritura muchos a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;Sangu&iacute;nea&rdquo; se gesta a partir de una serie de im&aacute;genes y paisajes que fui coleccionando y que al tejerse armaron la narraci&oacute;n: un jard&iacute;n, el r&iacute;o, ciertas experiencias de infancia, ciertos cuerpos, fluidos, colores. Todas ellos confluyen para ser el escenario en el que se despliega la historia de la novela, y que gira en torno a una experiencia de p&eacute;rdida, el divorcio de la narradora y la crisis de todo su mundo afectivo. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Es una novela con abundancia de sensaciones f&iacute;sicas: l&iacute;quidos, fluidos, dolor, placer, la menstruaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; te lleva a esa descarnada exploraci&oacute;n de lo f&iacute;sico? </strong>
    </p><p class="article-text">
        	Estaba buscando narrar un cuerpo en crisis, y lo pude hacer desde ah&iacute;: Su condici&oacute;n sensible se expresa en esas superficies, en la piel, en los fluidos, en el dolor y el gozo. Es a trav&eacute;s del cuerpo, de sus estados, que tenemos alg&uacute;n conocimiento de la narradora, y esos estados, resultan, aunque parad&oacute;jicos, muy pr&oacute;ximos. La escritura de &ldquo;Sangu&iacute;nea&rdquo; fue una manera precisamente de mostrar la proximidad de una serie de emociones que conviven en nuestro interior en un momento de p&eacute;rdida. Una manera de entender el modo en el que se derrumba un mundo pero en el que tambi&eacute;n se habilitan experiencias de intimidad, amistad y sensualidad en el mismo instante del desplome. La &uacute;nica manera que encontr&eacute; para hablar de eso fue investigando ah&iacute;, en esa materia sensible que es el cuerpo y que filtra el mundo a cada instante. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Escribes de manera desbocada, adentr&aacute;ndote en terrenos complejos, poco habituales. &iquest;Es tu escritura en s&iacute; misma un proceso de b&uacute;squeda? </strong>
    </p><p class="article-text">
        	No entiendo la literatura sino como un proceso de b&uacute;squeda. Leo y escribo para entrar en contacto conmigo y con los otros, con una avidez apasionada por entender la vida y los afectos, por alg&uacute;n conocimiento posible aun cuando s&eacute; que siempre es provisional e incompleto. Los libros que m&aacute;s me gustan, en ese sentido, lejos de ofrecer certezas se&ntilde;alan la inestabilidad de cualquier afirmaci&oacute;n. Intento escribir as&iacute;. Los terrenos que me interesan son efectivamente los que me permiten buscar, los que exigen una exposici&oacute;n de mi impericia, de mi fragilidad y tratan de elaborar desde ah&iacute; preguntas. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Tambi&eacute;n tu narradora est&aacute; inmersa a una b&uacute;squeda, o una huida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Huye a pesar de que sabe que no hay manera de escapar, y en el momento de la huida se encuentra otra vez con lo inevitable, con la experiencia de la indigencia, de la desolaci&oacute;n, del desamparo que la constituyen. De esa herida que nos atraviesa a todos y que nos lleva a buscar -y a encontrar- en el afecto la &uacute;nica posibilidad de restituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;<strong>Sangu&iacute;nea&rdquo; es un libro muy ecl&eacute;ctico.&nbsp;&iquest;Ese eclecticismo es producto de la planificaci&oacute;n, o m&aacute;s bien te dejas llevar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        	Creo que una combinaci&oacute;n de ambas: Parto de un lugar que, aunque no es un comienzo, traza una suerte de trayecto, pero ocurren todos los desv&iacute;os posibles, las suspensiones, el advenimiento de la voluntad de la propia escritura, y termino en el lugar menos pensado. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Apuestas por la libertad en la literatura, pero eres a la vez una autora muy autocr&iacute;tica con tu propio trabajo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        	La libertad es una condici&oacute;n indispensable para la creaci&oacute;n creo, pero nunca me queda muy claro de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de libertad. Escribo desde un contexto muy concreto, con unas condiciones materiales tambi&eacute;n muy concretas y desde ah&iacute; escribo lo que puedo. Soy autocr&iacute;tica en la medida en que intento mirarme con honestidad, intentando evitar la autocomplacencia e intentando tambi&eacute;n no tomarme tan en serio. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>&iquest;Afrontas la escritura de novela de manera diferente a como abordas el teatro? </strong>
    </p><p class="article-text">
        	S&iacute;, hago teatro dentro de un colectivo. Es un trabajo que implica la colaboraci&oacute;n y la negociaci&oacute;n permanente, incluso en la escritura. En ese sentido las dos experiencias se distinguen, pero por otro lado, ya en lo que se refiere a los g&eacute;neros, siento que el teatro que escribo es muy narrativo y que esta novela, &ldquo;Sangu&iacute;nea&rdquo;, podr&iacute;a tambi&eacute;n funcionar como un mon&oacute;logo. Mi narrativa est&aacute; muy contaminada por mi experiencia en el teatro y viceversa. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Junto a autoras como Mar&iacute;a Auxiliadora Balladares, Daniela Alc&iacute;var, Sandra Araya o M&oacute;nica Ojeda, formas parte de una generaci&oacute;n de escritoras que est&aacute; renovando la literatura en Ecuador. &iquest;Qu&eacute; os une?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Con las autoras a las que mencionas, adem&aacute;s de unirme el afecto y de admirarlas a todas mucho, creo que sin duda coincido en algunas inquietudes est&eacute;ticas; aunque por supuesto existe en todas una singularidad que es quiz&aacute; la marca de la producci&oacute;n de la literatura en el Ecuador, una heterogeneidad que siento que es in&eacute;dita. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>&iquest;Compart&iacute;s dificultades tambi&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Claro que hay dificultades que compartimos y que creo se asocian a una tradici&oacute;n literaria (y a una cr&iacute;tica literaria), que poco ha visibilizado a la literatura escrita por mujeres y que sigue sinti&eacute;ndose la voz autorizada para calificar (o descalificar) nuestra escritura, desde una perspectiva en algunos casos, conservadora y caduca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gabriela-ponce-escritora-queda-claro-hablamos-hablamos-libertad_128_6127346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2020 08:42:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriela Ponce, escritora: “Nunca me queda claro de qué hablamos cuando hablamos de libertad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Cultura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reyes Monforte: "El odio que llevó a crear los campos de concentración nazis vive en nuestro ADN y en el tejido social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/reyes-monforte-odio-llevo-crear-campos-concentracion-nazis-vive-adn-tejido-social_1_6095322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/861ca55a-ecda-40ec-bc69-b76873d0c607_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reyes Monforte: &quot;El odio que llevó a crear los campos de concentración nazis vive en nuestro ADN y en el tejido social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Postales del este' nos traslada a Auswichtz y nos habla del poder salvador de las palabras</p></div><p class="article-text">
        La periodista y escritora Reyes Monforte nos traslada en su nueva novela 'Postales del Este' al campo de concentraci&oacute;n de Auswichtz, en 1943. All&iacute; seguimos el periplo de Ella, una jud&iacute;a francesa que, gracias a su caligraf&iacute;a perfecta y conocimiento de idiomas, se convierte en mascota de Mar&iacute;a Mandel, la sanguinaria directora del lugar. A escondidas, se dedicar&aacute; a salvar la memoria de los presos. Aunque se trata de una hero&iacute;na de ficci&oacute;n, su creadora, Reyes Monforte, despliega, como acostumbra, un relato documentado y ajustado a la historia, con personajes terriblemente reales, y donde tambi&eacute;n terminan aflorando la luz y el amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Auswichtz y el Tercer Reich son asuntos que siempre te han interesado. Has visitado el campo en numerosas ocasiones, &iquest;Era cuesti&oacute;n de tiempo que escribieses una novela sobre el tema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca hab&iacute;a pensado escribir un libro ambientado en Auswichtz, quiz&aacute; precisamente porque he le&iacute;do tanto sobre el Holocausto, el Tercer Reich y el propio Auswichtz que no entraba en mis planes. Pero en una de mis &uacute;ltimas visitas al campo me encontr&eacute; con una foto de Maria Mandel. Era la &uacute;nica mujer entre los personajes m&aacute;s poderosos del lugar, todos hombres. Lleg&oacute; a ser jefa de campo en una &eacute;poca en que las mujeres apenas ocupaban cargos. La llamaban la Bestia y fue responsable de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de asesinatos, sobre todo mujeres y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuentas que, a la vez, era capaz de emocionarse hasta el llanto con una pieza musical de Schumann.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso dice mucho de ad&oacute;nde puede llegar una persona aparentemente normal. Ella ten&iacute;a una aspecto angelical: rubia, ojos azules, sonrisa infantil. Sus compa&ntilde;eras de clase la defin&iacute;an como adorable, simp&aacute;tica, que iba a misa todos los domingos. Trabajaba en la estafeta de correos de su pueblo, pero estall&oacute; la Segunda Guerra Mundial y se convirti&oacute; en la Bestia de Auswichtz. &iquest;C&oacute;mo una persona aparentemente corriente acaba ahogando reci&eacute;n nacidos en cubos de agua? Disfrutaba hasta la excitaci&oacute;n sexual con el sufrimiento de los presos. Y luego, como dices, lloraba con un aria de 'Madame Butterfly'. Pero no fue la &uacute;nica: Mengele, Himmler, Rudolf Hess&hellip; No estaban locos. Seg&uacute;n ellos mismos, eran personas normales puestas en una situaci&oacute;n extraordinaria. Lo cierto es que, con la excusa del tener que cumplir &oacute;rdenes, dejaron aflorar el verdadero yo que llevaban dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Postales del este' es un relato desde el lado de las mujeres, tanto hero&iacute;nas como villanas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La maldad no tiene g&eacute;nero: Por el campo de concentraci&oacute;n de Ravensbr&uuml;ck, adonde por cierto fueron a parar muchas espa&ntilde;olas republicanas como Neus Catal&aacute;, pasaron 4.000 mujeres para ser instruidas en el gobierno de estos lugares. Miles y miles de alemanas con el uniforme de las SS fueron tan sanguinarias como los hombres, y a menudo mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te impuls&oacute; definitivamente a escribir 'Postales del Este'? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las historias de los prisioneros. Estaban convencidos de que no iban a salir vivos de all&iacute;. De que los nazis, una vez completado el exterminio, cerrar&iacute;an y borrar&iacute;an cualquier huella del campo como si jam&aacute;s hubiera existido. Por eso los presos escribieron mensajes, sus nombres y apellidos, incluso planos del funcionamiento de las c&aacute;maras de gas y hornos crematorios, en postales y cartas. Lo enterraron todo bajo el suelo con la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a alguien encontrase sus relatos y se descubriese qu&eacute; hab&iacute;a sucedido all&iacute;. A m&iacute;, que trabajo con las palabras, esa fe en ellas, ese af&aacute;n por dejar un testamento vital, me conmovi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arriesgaban sus ya de por s&iacute; escasas posibilidades de supervivencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque que te sorprendieran escribiendo en Auswichtz estaba penado con la muerte. Maria Mandel mat&oacute; a una prisionera a golpes s&oacute;lo porque la pill&oacute; escribiendo un poema. Imag&iacute;nate el miedo que ten&iacute;an los nazis a las palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La publicaci&oacute;n de 'Postales del este' coincide con el 75 aniversario de la liberaci&oacute;n del campo &iquest;Es una coincidencia buscada o casual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es en origen algo casual. En cualquier caso, una historia de Auswichtz nunca est&aacute; de m&aacute;s: Es una parte de nuestra historia que no debemos olvidar. El odio que llev&oacute; a la creaci&oacute;n de estos campos no qued&oacute; enterrado con ellos. Es algo que sigue en nuestro ADN, en la condici&oacute;n humana, en nuestro tejido social. Y espera cualquier oportunidad, por peque&ntilde;a que sea, de volver a salir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existe el riesgo de que olvidemos o que lo veamos como &ldquo;historias viejas&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunos dicen eso: que son historias viejas, que queda lejos&hellip; Pero no es cierto: Hay cosas que, mientras no nos caen encima, sea una guerra o una pandemia, no las vemos. No somos conscientes de lo d&eacute;biles que somos, y olvidadizos. Tendemos a creernos inmunes, impunes a la historia. Ella no hace m&aacute;s que mandarnos mensajes desde el pasado, record&aacute;ndonos los peligros que nos acechan en el presente. Como dice la frase de Primo Levi que pongo al principio del libro: 'Ocurri&oacute;. En consecuencia, puede volver a ocurrir'. No con los hornos crematorios y dem&aacute;s, pero quiz&aacute; s&iacute; de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Postales del este' nos habla tambi&eacute;n del poder de las palabras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela trata del poder curativo y liberador de las palabras, pero es que con ellas empieza todo: Tanto lo bueno como lo malo. Todo depende del uso que les demos. Auswichtz empez&oacute; con las palabras, y termin&oacute; con las palabras. El Holocausto no comienza con Hitler enviando jud&iacute;os a los crematorios, sino d&eacute;cadas, siglos atr&aacute;s, con el odio antisemita que llevaba mucho tiempo aliment&aacute;ndose en Europa. En Alemania hubo palabras que luego fueron leyes que negaban a los jud&iacute;os el acceso a sus pensiones, al trabajo, a los lugares p&uacute;blicos. Las palabras se pueden retorcer, y hacer mucho da&ntilde;o con ellas. Por eso, cuando un pol&iacute;tico dice algo chocante y decimos: &ldquo;S&oacute;lo son palabras&rdquo;&hellip; No, hay que tener cuidado. El Tercer Reich empez&oacute; con palabras: &ldquo;La Gran Alemania&rdquo;. Lo mismo que &ldquo;La Gran Serbia&rdquo; de Milosevic.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu novela muestra que incluso en la m&aacute;s densa oscuridad puede abrirse paso la luz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Auswichtz es uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s negros de nuestra historia, pero all&iacute; tambi&eacute;n hubo amor, esperanza, amistad y mucha luz que aportaron los prisioneros por esa relaci&oacute;n tan especial que hubo entre ellos y ellas: personas que no se conoc&iacute;an de nada, pero a las que el destino convirti&oacute; en hermanas. Hay historias incre&iacute;bles, como la de la ginec&oacute;loga Gisella Perl: toda mujer que llegaba embarazada a Auswichtz -a menudo por la violaci&oacute;n de un alem&aacute;n- estaba condenada a muerte, tanto ella como su futuro hijo. La &uacute;nica posibilidad que ten&iacute;a esa mujer de sobrevivir era que el beb&eacute; naciera muerto. Entonces Gisella se vio en la tesitura de salvar al menos una de las dos vidas, y la del ni&ntilde;o iba a ser imposible, as&iacute; que practicaba abortos clandestinos de madrugada, en pleno invierno, entre los barracones. Ella logr&oacute; sobrevivir a Auswichtz y posteriormente trabaj&oacute; en el hospital Monte Sina&iacute; de Nueva York, donde trajo m&aacute;s de 3.000 ni&ntilde;os al mundo, casi todos jud&iacute;os. Ella dec&iacute;a que esa era su particular venganza a los nazis y que, con la perspectiva del tiempo, todas las historias terminan con los buenos ganando, aunque haya cosas horrorosas en el camino. En su caso al menos, ten&iacute;a raz&oacute;n .
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/reyes-monforte-odio-llevo-crear-campos-concentracion-nazis-vive-adn-tejido-social_1_6095322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2020 08:59:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reyes Monforte: "El odio que llevó a crear los campos de concentración nazis vive en nuestro ADN y en el tejido social"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuela Buriel: "La rebeldía adolescente no sólo debemos comprenderla sino celebrarla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/literatura-comunismo-juan-de-madre-noticia_1_6062993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/774fb3dc-5efd-4f47-bcb9-ce1ff02564c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuela Buriel: &quot;La rebeldía adolescente no sólo debemos comprenderla sino celebrarla&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela 'Animales feroces' es una fábula comunista de aire juvenil y filosófico</p></div><p class="article-text">
        El escritor Manuela Buriel, miembro fundador del Colectivo Juan de Madre, se desgaja del grupo matriz para debutar en solitario con la novela 'Animales feroces' (Aristas Mart&iacute;nez): Un relato inici&aacute;tico y de aire juvenil que narra la peripecia de Arcas, joven de diecis&eacute;is a&ntilde;os cuya vida cambia el d&iacute;a en que conoce a las Tetramorfas. El libro, narrado con sencillez y originalidad a la vez, se nos presenta como una &ldquo;f&aacute;bula comunista&rdquo; fresca, imaginativa, sembrada de diamantes filos&oacute;ficos y, ante todo, libre.
    </p><p class="article-text">
        '<strong>Animales feroces' es una novela inici&aacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        He querido recuperar la frescura y simplicidad de una primera novela, cuando empiezas a escribir y a&uacute;n no tienes los vicios de quien escribe por inercia. Ya con el Colectivo Juan de Madre se intentaba que cada libro fuese un salto al vac&iacute;o, no repetirnos. Sin embargo al final nos autoimpon&iacute;amos unos niveles de exigencia y calidad con los que ya no nos sent&iacute;amos a gusto. Es uno de los motivos por los que decidimos que el Colectivo no funcionar&iacute;a a nivel literario m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; debuta Manuela Buriel con una f&aacute;bula comunista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaba revisando una carpeta olvidada de poemas y reflexiones que escrib&iacute; cuando ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os y de pronto descubr&iacute; que uno de esos textos iba dirigido al Manuela de 40 a&ntilde;os. Aquel chaval que fui me dec&iacute;a: &ldquo;Cuando leas esto dentro de veinticinco a&ntilde;os te parecer&aacute; ingenuo, rid&iacute;culo&hellip; Pero ser&aacute; as&iacute; porque habr&aacute;s sido devorado por la sociedad; habr&aacute;s perdido la rabia adolescente y ver&aacute;s con condescendencia al muchacho que fuiste&rdquo;. Y la verdad es que eso es lo que estaba pensando mientras lo le&iacute;a&hellip; De repente comprend&iacute; que le deb&iacute;a un libro a aquel adolescente comunista: El libro que &eacute;l no pudo escribir porque no ten&iacute;a el oficio que da la edad. Y, si hablamos a nivel pol&iacute;tico, pens&eacute; que ir&iacute;a bien lanzar al mundo un poco de esa ingenuidad na&iuml;f comunista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciertamente, hoy parece imposible hablar de comunismo con ligereza. La sola menci&oacute;n de la palabra dispara discusiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa palabra ha cobrado una solemnidad da&ntilde;ina, tanto por parte de sus detractores como de muchos defensores, me parece. Es algo que no le va bien al concepto, porque la gracia de lo ut&oacute;pico es que tenga un algo de juego. Un margen incluso de parodia, de re&iacute;rnos de nosotros mismos sin olvidar los principios que pueda tener para cada cual el comunismo. En todo caso, &eacute;ste me interesa como palanca de pensamiento de futuros posibles que escapen a la l&oacute;gica &uacute;nica capitalista, m&aacute;s que como un sistema burocr&aacute;tico concreto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La educaci&oacute;n es uno de los grandes atacados en tu novela &iquest;Educar es forzosamente manipular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En seg&uacute;n qu&eacute; t&eacute;rminos. La educaci&oacute;n, si se hace para dotar de una capacidad de convivencia a la persona que est&aacute; creciendo, no tiene por qu&eacute; ser negativa: Forma parte del aprender a relacionarse y enriquecerse. Adem&aacute;s, la educaci&oacute;n es siempre bidireccional: El educador debe ser permeable y disfrutar de esa permeabilidad respecto al alumno. Pienso, por ejemplo, que las palabras 'mam&aacute;' y 'pap&aacute;' las aprendieron los padres de los beb&eacute;s cuando el humano primitivo desarrollaba el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu libro el intento de Dami&aacute;n, el profesor, de comprender y de hacerse comprender por sus alumnos acaba derivando en algo grotesco &iquest;Es imposible el entendimiento real entre generaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El aprendizaje social de los chavales y chavalas durante la adolescencia se basa mucho en la confrontaci&oacute;n. Creo que en ese momento es bastante imposible el entendimiento, la comunicaci&oacute;n plena. Sin embargo, me parece positivo ese punto de resistencia. Yo trabajo con adolescentes y lo encuentro fabuloso. Entiendo mi rol y ellos entienden el suyo, el teatro que hacemos juntos. Aprendo much&iacute;simo de eso. As&iacute; que la rebeld&iacute;a adolescente no s&oacute;lo tenemos que comprenderla, sino celebrarla. Claro, pueden darse situaciones muy extremas. El adolescente que fui yo, y en el que se basa el libro, despreciaba a los profesores por principio. Alguno me ca&iacute;a bien, pero no dejaba de ser el enemigo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante las 'transmigraciones' que vive Arcas, el protagonista, junto a las Tetramorfas, asistimos a la historia de la sumisi&oacute;n en todas sus formas&hellip; Es un continuo en la andadura humana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se describe la domesticaci&oacute;n por parte del Hombre, con may&uacute;scula, de todo aquello que no es Hombre. Es algo presente en toda la Historia humana, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n he querido dar un mecanismo de esperanza. No me interesan esas novelas dist&oacute;picas pesimistas, que no te ofrecen opci&oacute;n. Creo que una de las posibilidades que tenemos quienes escribimos historias, quienes fabulamos, es inventar mundos mejores, m&aacute;s felices.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>En 'Animales feroces' todos los sometimientos se mezclan: el de la mujer al hombre, el del despose&iacute;do al poderoso, el del animal al humano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en la actualidad, a veces, los movimientos de respuesta a ese sometimiento se dispersan un poco y pierden fuerza. En ocasiones existe incluso conflicto entre ellos. Los colectivos y minor&iacute;as sometidas deber&iacute;an unirse: LGTBI, lucha de clases, lucha antiespecista&hellip; Con 'Animales feroces', mi intenci&oacute;n era construir una f&aacute;bula en que todo se aunase en una &uacute;nica respuesta ante el enemigo. La lucha de clases, creo, debe ir hermanada con todas las otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Arcas busca un canal que d&eacute; forma a su rabia e inconformismo adolescentes. Llega a un instituto donde casi todos sus compa&ntilde;eros tienen ideas que podemos definir de derechas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El inconformismo puede adoptar formas muy reaccionarias. Uno se puede creer muy inconformista alentando ideas de partidos de extrema derecha. Si naces en un entorno de mucho dinero, sin darte cuenta, tu forma de ver el mundo va a ser de derechas, probablemente. La mayor&iacute;a de frases que dicen esos personajes en la novela me las encuentro en la vida cotidiana. Salen de personas que no se dan cuenta de lo insolidarias que son esas ideas en realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tus personajes hablan tambi&eacute;n mucho sobre la autor&iacute;a y el anonimato en la literatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi aspiraci&oacute;n m&aacute;s alta ser&iacute;a crear libros sin firmar. Y que ning&uacute;n libro llevase el nombre del autor en la portada. Eso, creo, enriquecer&iacute;a la literatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dif&iacute;cil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando entras en el mundo editorial, incluso en la parte m&aacute;s peque&ntilde;a de la industria, la l&oacute;gica del mercado te arrastra. Hay quien ha conseguido tirar de seud&oacute;nimo de por vida, pero, en mi experiencia, es muy dif&iacute;cil. Es como enfrentarse a unas normas sagradas. Tengo la suerte de que la editorial Aristas Mart&iacute;nez es muy valiente en ese sentido. Michel Foucault dijo que so&ntilde;aba con un a&ntilde;o entero en que los libros se publicasen en Francia sin el nombre del autor. Se preguntaba c&oacute;mo iban a hacer los cr&iacute;ticos para valorar una novela sin saber qui&eacute;n la hab&iacute;a escrito. Y luego a&ntilde;ad&iacute;a que, de todos modos, pocos libros saldr&iacute;an si los escritores no pod&iacute;an ver sus nombres en la solapa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice Arcas: &ldquo;&iquest;No te parece incre&iacute;ble la transformaci&oacute;n que padecen los adultos, como acaban siendo mansos y serviles?&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los libros de denuncia raramente son le&iacute;dos por quienes son denunciados en ellos. Lo habitual es que te lea quien est&aacute; de acuerdo contigo y se siente c&oacute;modo e incluso reafirmado en su idea de que el otro es lo peor. Por eso quer&iacute;a que mi libro criticase cosas con las que el lector se sienta apelado, incomodado, porque es a m&iacute; mismo a quien apelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/literatura-comunismo-juan-de-madre-noticia_1_6062993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2020 14:30:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuela Buriel: "La rebeldía adolescente no sólo debemos comprenderla sino celebrarla"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Comunismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fernanda García Lao, escritora: "No necesitamos tiranos para convertirnos nosotros solos en consumidores adormecidos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/fernanda-garcia-lao-convertirnos-consumidores-murcia-entrevista_1_6024569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e433cfe-dbb6-4e7d-a0c2-3c32e802370c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fernanda García Lao, escritora: &quot;No necesitamos tiranos para convertirnos nosotros solos en consumidores adormecidos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina publica en España la novela 'Nación vacuna' (Candaya, 2017)</p></div><p class="article-text">
        Fernanda Garc&iacute;a Lao (Mendoza, Argentina) es narradora, dramaturga y poeta. Vivi&oacute; en Espa&ntilde;a durante casi dos d&eacute;cadas. La editorial Candaya nos trae 'Naci&oacute;n vacuna', novela que hace pensar en aquello que dijo Joyce de 'La historia es una pesadilla de la que intento despertar'. En su libro, a veces desde el humor, encontramos un mundo alterado ('dist&oacute;pico', por utilizar la palabra m&aacute;s convencional) donde Argentina ha ganado la Guerra de las Malvinas, pero a un alto precio. En esta sociedad pesadillesca donde la vida y los afectos son cosificados, el funcionario Jacinto Cifuentes recibe el encargo de seleccionar un grupo de mujeres para realizar un disparatado servicio patri&oacute;tico. En esta entrevista, Fernanda reflexiona sobre la literatura y sobre el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;</strong><strong>mo </strong><strong>nace</strong><strong> 'Naci</strong><strong>&oacute;</strong><strong>n Vacuna'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Construyo a partir de im&aacute;genes que me parecen inquietantes, sin preocuparme por la trama. Enseguida aparecen personajes que componen un elenco que provoca tensiones dentro del relato. En el caso de 'Naci&oacute;n vacuna', una de las primeras im&aacute;genes fue la de Jacinto, el personaje protagonista, seleccionando mujeres, haciendo preguntas de formulario, y anotando a m&aacute;quina. Lo vi en una oficina de los ochenta, todo un poco sucio, entre verde y gris. Luego escuch&eacute; el modo en que hablaba. Siempre me intriga m&aacute;s el lenguaje que la acci&oacute;n. Una escena es responsable del nacimiento de la siguiente. Me gusta imaginar texturas, modos de decir que van creando las huellas que imprimen la voz que narra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; acercarte a la distop&iacute;a, con la guerra de las Malvinas como tel&oacute;n de fondo</strong><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Suelo alterar las coordenadas tradicionales del relato: tiempo y espacio. Esta novela naci&oacute; fuera de este tiempo, y no coincid&iacute;a con la historia argentina, pero se le parec&iacute;a mucho. Era una distorsi&oacute;n dentro de la distorsi&oacute;n. Convengamos que soy de un pa&iacute;s en el que la realidad no coincide muchas veces con la narraci&oacute;n que se hace de ella. Por otro lado, necesitaba inventar algunas reglas. Idear una especie de territorio apto para la pesadilla. Por eso mov&iacute; la capital a Rawson, apareci&oacute; una Junta de Gobierno algo extravagante, un proyecto siniestro, que no tiene relaci&oacute;n directa con hechos del pasado pero que encarna cierta fantas&iacute;a de redenci&oacute;n en torno a las islas perdidas en combate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; has optado por una narraci&oacute;n fragmentada? &iquest;Tiene relaci&oacute;n con tu vocaci&oacute;n po&eacute;</strong><strong>tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En parte, la poes&iacute;a es responsable. Disfruto de los textos rasgados, me cuesta leer sin vac&iacute;os, sin elipsis. Pero adem&aacute;s algo de la forma surgi&oacute; directamente de la naturaleza de Jacinto, que es quien respira el texto. Est&aacute; fragmentado, solo, aparte. Vive en un anexo. Y fue afilador de cuchillos. Cada texto es un recorte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Naci&oacute;n vacuna' nos habla de un sistema estatal asfixiante. &iquest;Debemos buscar conexiones con el momento presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin pretenderlo, creo que hay mucha conexi&oacute;n con lo que sucede a nivel mundial. Los estados interviniendo tan directamente en la vida de los ciudadanos, marcando y controlando lo que se puede y no se puede hacer. Si bien la Pandemia habilita determinadas medidas de emergencia, las requiere, del mismo modo ha revelado la precariedad de los sistemas de salud, la pobreza de un sanitarismo capitalista cuya &uacute;nica medida consiste en mandarte a casa. Un sistema que reconoce su impotencia y aun as&iacute; requiere de tu obediencia. Claro, frente a la posibilidad del contagio, no hay mucho que discutir. Mejor guardarse. Pero eso no significa perder la mirada cr&iacute;tica sobre la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jacinto Cifuentes vive en una sociedad absurda, que se mueve por inercia, cuyos ciudadanos son cosificados&hellip; El sue&ntilde;o de un tirano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que todos somos un poco eso. Consumidores adormecidos. No se requiere de ning&uacute;n tirano. Uno se entrega solo. Ahora que se nos proh&iacute;be la circulaci&oacute;n del cuerpo, las mercanc&iacute;as vienen a vos. La casa en la que uno habita hace las veces de sucursal de tu banco, de oficina, de colegio, de cine, restaurante, etc. Y si no ten&eacute;s casa, est&aacute;s m&aacute;s a la intemperie que nunca, en una ciudad vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tus personajes viven sin afectos, aislados. Parece imposible una comunicaci&oacute;n real. &iquest;</strong><strong>Qu</strong><strong>&eacute; </strong><strong>te llev&oacute; a recrear un mundo as&iacute;</strong><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute; impl&iacute;cita en tu pregunta. Recreo lo que veo en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue siendo la guerra de las Malvinas una herida abierta para Argentina, o es algo olvidado</strong><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que las Malvinas siguen presentes en el imaginario, no tanto en la pr&aacute;ctica. Los as&iacute; llamados h&eacute;roes, regresaron y fueron negados. Tuvieron que pelear por sus derechos, por una pensi&oacute;n, por atenci&oacute;n psiqui&aacute;trica. Hubo muchos suicidios entre los que volvieron de la guerra. Y silencio frente al absurdo inicial, de apoyar una contienda que s&oacute;lo pretend&iacute;a distraer para no evidenciar que la dictadura c&iacute;vico-militar estaba naufragando en su funci&oacute;n, perdiendo poder. A nivel simb&oacute;lico no ha disminuido su vigencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/fernanda-garcia-lao-convertirnos-consumidores-murcia-entrevista_1_6024569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fernanda García Lao, escritora: "No necesitamos tiranos para convertirnos nosotros solos en consumidores adormecidos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raúl Gallego, psicólogo, 'coach' y formador: “No debes ocultar que estás en búsqueda de empleo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/raul-gallego-psicologo-formador-busqueda_1_5975671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24d95ecd-279a-49c5-8f42-144da38b571e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raúl Gallego, psicólogo, &#039;coach&#039; y formador: “No debes ocultar que estás en búsqueda de empleo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El programa de orientación laboral 100% Activación del que es uno de los formadores logra un 80% de colocación</p></div><p class="article-text">
        Ra&uacute;l Gallego, psic&oacute;logo, 'coach' y orientador laboral, es una de esas personas dotadas del raro superpoder de cambiar la vida de los dem&aacute;s. Con m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de experiencia en el desarrollo de personas en el mundo de la empresa, es uno de los formadores del programa de orientaci&oacute;n laboral 100% Activaci&oacute;n. &Eacute;ste, financiado por el SEF y ejecutado a trav&eacute;s de Iniciativas Locales, logra &iacute;ndices de colocaci&oacute;n del 80% de sus participantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave del &eacute;xito radica en el grupo&rdquo;, afirma. &ldquo;El objetivo no es que los participantes encuentren trabajo, sino que aprendan a encontrarlo&rdquo;, matiza. En esta entrevista, nos da util&iacute;simas claves sobre c&oacute;mo afrontar el dif&iacute;cil momento al que decenas de miles de personas se enfrentan hoy: la p&eacute;rdida de sus puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mayor parte de la gente sue&ntilde;a con la estabilidad laboral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estabilidad no existe. El mundo ha cambiado y va a cambiar cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Antes los cambios eran mucho m&aacute;s lentos en las organizaciones, pero ahora el escenario, como hemos visto, puede transformarse de un d&iacute;a a otro. As&iacute; que esa estabilidad en la que nos han educado, aquello de buscar un trabajo fijo que nos dec&iacute;an nuestros padres, ha desaparecido. Actualmente lo que se busca es gente flexible, con capacidad de adaptaci&oacute;n. La estabilidad la encontraremos en nuestra habilidad para ir evolucionando. Ninguna de las &aacute;reas de trabajo a que me dedico ahora exist&iacute;a hace diez a&ntilde;os, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quien haya perdido su empleo debido a la crisis del coronavirus, &iquest;C&oacute;mo puede afrontar un momento as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es hacer un an&aacute;lisis realista de tu escenario. Acabamos de ver c&oacute;mo sectores que eran muy estables de repente no lo son. Y otros que parec&iacute;an dormidos se han reactivado. Muchas personas recuperar&aacute;n su situaci&oacute;n laboral cuando esto pase, pero otras no. Nos toca, pues, readaptarnos, ser proactivos. Todos en la vida hemos afrontado cambios y los hemos superado. Somos m&aacute;s fuertes y capaces de lo que creemos. Pero todo debe partir de un an&aacute;lisis realista: Qu&eacute; me falta para llegar al puesto que quiero conseguir, qu&eacute; habilidades debo desarrollar. La parte buena del desempleo es que tienes tiempo para formarte. Hoy en d&iacute;a cualquier informaci&oacute;n est&aacute; a un click: cursos online gratuitos, webinars&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y desde un punto de vista psicol&oacute;gico, &iquest;C&oacute;mo encarar la angustia, el miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A menudo nos centramos demasiado en el futuro y nos olvidamos del presente. Entonces el miedo nos paraliza, no vemos las oportunidades que tenemos al alcance de la mano. Por complicada que una situaci&oacute;n sea, debemos aprender a vivirla de manera constructiva. No podemos cambiar la realidad, pero s&iacute; decidimos el modo en que la vivimos. En ello es fundamental la actitud positiva, que no significa que me tenga que gustar lo que es imposible que me guste, sino aprender a ver la parte buena que todo, absolutamente todo, tiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo gestionar la ansiedad que genera el estar en paro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empleando bien el tiempo. Es fundamental marcarse una rutina que le d&eacute; estructura a tu d&iacute;a. Ponerte peque&ntilde;os objetivos&hellip; Cosas que te vayan dando peque&ntilde;as satisfacciones personales y que te ayuden a no perder la sensaci&oacute;n de rutina. Tambi&eacute;n es importante disfrutar del ocio: jugar con tus hijos, leer los libros que acumulabas desde hace tiempo, ordenar fotos&hellip; Todas esas cosas te ayudan a mantenerte en movimiento, alejan la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres uno de los 'coach' del programa de orientaci&oacute;n laboral 100% Activaci&oacute;n, que logra habitualmente un &iacute;ndice de colocaci&oacute;n del 80% de sus participantes, y lo hace adem&aacute;s centr&aacute;ndose no tanto en lo profesional como en lo personal: un enfoque novedoso con resultados sorprendentes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso en este momento estamos en un 60-70%. Los que estamos al frente somos psic&oacute;logos y expertos en recursos humanos, con larga experiencia en el terreno pr&aacute;ctico. Por eso tenemos claro que un trabajador es mucho m&aacute;s que un curriculum. De hecho, lo que me piden las empresas cuando realizo procesos de selecci&oacute;n no es solo formaci&oacute;n, sino algo que va m&aacute;s all&aacute;: actitud. Tradicionalmente, el mundo de la orientaci&oacute;n laboral se ha centrado en la formaci&oacute;n. Es fundamental, desde luego, pero hay mucho m&aacute;s: nosotros ponemos el foco en la persona, que es lo que marca la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como su nombre</strong><strong> indica</strong><strong>, el programa dura cien d&iacute;as. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tiempo que no da para aprender un idioma, sacarse una carrera o conocer una profesi&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puedes mejorar tu autoestima, la seguridad en ti mismo. Tambi&eacute;n descubrir tus talentos y c&oacute;mo mostrarlos. Y esto lo trabajamos desde el grupo: son los participantes quienes se ayudan unos a otros. Ah&iacute; radica el &eacute;xito del proyecto: se generan cambios profundos y permanentes en las personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A 100% Activaci&oacute;n llegan generalmente personas desorientadas, con la autoestima baja por la dura experiencia del desempleo. &iquest;C&oacute;mo se le da la vuelta a esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la primera fase trabajamos exclusivamente la motivaci&oacute;n. El objetivo es conseguir que un grupo de veinticinco personas desestructurado, desmotivado e incluso con problemas graves personales y materiales vuelva todos los d&iacute;as. Para eso deben empezar a confiar en s&iacute; mismos y en sus compa&ntilde;eros. Las personas, cuando estamos en desempleo, tendemos a creer que somos un bicho raro, porque nos aislamos. En 100% Activaci&oacute;n, cuando ves a otros veinticuatro en tu misma situaci&oacute;n, comprendes que no est&aacute;s solo. Entonces es momento de trabajar el autoconocimiento y el talento: Ah&iacute; los participantes descubren, o redescubren, cu&aacute;les son sus puntos fuertes, pero tambi&eacute;n las &aacute;reas de mejora. Despu&eacute;s definimos un objetivo laboral realista, medible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos descubren entonces que no saben lo que quieren. O que lo que cre&iacute;an querer realmente no lo quieren.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cosas que les digo a los participantes es que dejen de buscar empleo. Suele pasar que, cuando uno se queda en paro, se lanza a la b&uacute;squeda de trabajo de forma compulsiva, desorganizada, sin objetivo. Eso te destroza porque t&uacute; crees que est&aacute;s trabajando mucho, pero no es as&iacute; y el &eacute;xito resulta m&iacute;nimo. &iquest;Cu&aacute;l es el problema? Que no tienes un objetivo claro, y por tanto careces de plan. Si no s&eacute; ad&oacute;nde voy dif&iacute;cilmente voy a llegar. Entonces, lo que hay que hacer es pararse, analizar y definir un objetivo. Eso es algo a lo que en el programa dedicamos mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y una vez tienes claro ad&oacute;nde ir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debes crear un plan de acci&oacute;n: Definir de manera organizada qu&eacute; tareas diarias debes hacer para acercarte a tu objetivo laboral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ah&iacute; es cuando los participantes descubren que todos tenemos una red de contactos mucho m&aacute;s amplia de lo que creemos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo tiene una red de contactos impresionante, lo que pasa es que casi nadie es consciente. Hoy en d&iacute;a lo que m&aacute;s vale son los contactos: El 80% de puestos de trabajo jam&aacute;s llega a publicarse en Internet, sino que se cubre por referencias, contactos, conocidos. Para conseguir empleo, se necesita una red de contactos efectiva, viva y cuidada. Y eso requiere tiempo, tratar y conocer gente. Unos contactos llevan a otros. En 100% Activaci&oacute;n se parte del propio grupo, que debe ser como una familia en la b&uacute;squeda de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas personas se averg&uuml;enzan de estar en desempleo, lo ocultan por pudor. T&uacute; consideras que eso es un error.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ponte en la situaci&oacute;n contraria: si un amigo te dice que est&aacute; buscando empleo, &iquest;qu&eacute; piensas? Nada malo, te nace ayudarle. Entonces, &iquest;por qu&eacute; cuando somos nosotros los que estamos en esa situaci&oacute;n nos retraemos? Para conseguir trabajo, debes tener visibilidad. Y esta se consigue mostr&aacute;ndote. Tienes que decir que est&aacute;s en desempleo. Lo que pasa es que mucha gente lo ve todav&iacute;a como una verg&uuml;enza: que los dem&aacute;s pensar&aacute;n que te han echado porque no sirves. Pero es todo lo contrario: los que estamos en el mundo de los recursos humanos sabemos que el escenario laboral cambia y que la gente est&aacute; un d&iacute;a trabajando y al otro no. No hay que tenerle miedo a mostrarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos creen que buscar trabajo consiste en pasar una hora al d&iacute;a delante del ordenador mirando LinkedIn e Infojobs. En 100% Activaci&oacute;n afirm&aacute;is que eso no es buscar trabajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de esas creencias limitantes: como tengo que justificarme ante m&iacute; y ante los dem&aacute;s que estoy buscando trabajo, me escudo en esas b&uacute;squedas que son c&oacute;modas, con las que no me expongo. Eso me lleva al 'nadie me llama', 'todos est&aacute;n mejor preparados que yo', etc. Pero la realidad es que no te llaman porque no te est&aacute;s mostrando. La b&uacute;squeda en Internet hay que hacerla, desde luego, pero eso solo es una parte, y muy peque&ntilde;a, del trabajo de buscar trabajo. Como hemos dicho, s&oacute;lo estar&aacute;s enter&aacute;ndote del 20% de vacantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde debe empezar quien quiera salir de esa situaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llamar por tel&eacute;fono, quedar con gente aunque sea solo para recordarles que est&aacute;s en b&uacute;squeda de empleo, visitar empresas, ir a eventos y ferias de empleo. Debes al menos dedicarle cuatro horas diarias a esto, como si fuese una media jornada laboral&hellip; m&iacute;nimo. Y, ante todo, no tener verg&uuml;enza de ir una y otra vez a los mismos lugares: esa es tu dedicaci&oacute;n ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedic&aacute;is una sesi&oacute;n a mostrar c&oacute;mo los pensamientos, positivos o negativos, determinan a menudo lo que nos sucede.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se trata de aprender a gestionar tus pensamientos: ante una misma realidad, una persona con patr&oacute;n de pensamiento negativo y otra con positivo ver&aacute;n dos cosas por completo distintas. Esto definir&aacute; tu reacci&oacute;n y, por tanto, seguramente lo que vas a conseguir. Desde la autocompasi&oacute;n muy raramente vas a lograr algo, mientras que, si siendo realista y reconociendo las dificultades, sabes ver las oportunidades, seguramente tendr&aacute;s m&aacute;s &eacute;xito en lo que acometas. T&uacute; decides en qu&eacute; parte te centras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/raul-gallego-psicologo-formador-busqueda_1_5975671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raúl Gallego, psicólogo, 'coach' y formador: “No debes ocultar que estás en búsqueda de empleo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Desempleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ad Absurdum: "Es muy difícil desmontar los mitos históricos porque suenan demasiado bien"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/ad-absurdum-desmontar-historicos-demasiado_1_5961030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5be8538f-d68d-4733-8704-2b6c688b401b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ad Absurdum: &quot;Es muy difícil desmontar los mitos históricos porque suenan demasiado bien&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los historiadores y divulgadores murcianos vuelven a la carga con 'El pene perdido de Napoleón y otras 333 preguntas de la Historia'</p></div><p class="article-text">
        En un ejercicio m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a, Isaac Alc&aacute;ntara, David Omar S&aacute;ez y Juan Jes&uacute;s Bot&iacute;, m&aacute;s conocidos como 'Ad Absurdum', se han propuesto en su tercer libro, 'El pene perdido de Napole&oacute;n' (La Esfera de los Libros), responder a 333 preguntas sobre la vasta historia humana. Lo hacen, desde luego, en clave de humor y entretenimiento, como estos tres historiadores y divulgadores acostumbran. Pero no nos enga&ntilde;emos: la lectura del libro es una continua ruptura de esquemas sobre lo que cre&iacute;amos saber acerca de la historia. Quien tenga entre sus manos 'El pene perdido de Napole&oacute;n' sentir&aacute; tambalearse el suelo bajo sus pies.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sab</strong><strong>&eacute;</strong><strong>is que la gente va directamente al apartado dedicado al sexo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, por eso quisimos ponerlo casi al principio, as&iacute; el ansia de pecado se calma r&aacute;pido. Tenemos experiencia ya en anteriores publicaciones y en nuestro blog, as&iacute; que sabemos que a la gente le suelen tirar estos temas. Por eso desde el principio decidimos meter un apartado para solventar algunas dudas hist&oacute;ricas picantonas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;<strong>Es, como afirm</strong><strong>&aacute;is, la estupidez transversal en la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda. Uno de los caballos de batalla en los que montamos es el de explicar que los personajes del pasado tambi&eacute;n eran personas, y las personas solemos hacer muchas estupideces por minuto. Sin embargo, cuando se habla de historia, se tiende a eliminar esos aspectos de la vida, pero ah&iacute; estaban, igual que ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como es habitual en vosotros, el libro est&aacute; muy documentado. Como dec&iacute;s, &ldquo;divertido no es lo contrario de serio, sino de aburrido&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso del asunto es que las fuentes del pasado tambi&eacute;n nos hablan de acontecimientos absurdos, rid&iacute;culos y est&uacute;pidos, as&iacute; que podemos rescatarlos sin problema. Pero en este libro hemos ido mucho m&aacute;s all&aacute;, no solo hay preguntas de acontecimientos graciosos, sino que hemos intentado resolver todo tipo de preguntas sobre el pasado que, por lo que vemos, siguen muy vivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algo que impacta de 'El pene perdido de Napole&oacute;n' es ver c&oacute;mo a menudo los mitos que determinan la ideolog&iacute;a, las creencias y pensamientos de millones de personas se basan en flagrantes</strong><strong> falsedades</strong><strong> y distorsiones. Por poner s&oacute;lo dos ejemplos</strong><strong>, la figura del Cid</strong><strong> o los 300 espartanos de la batalla de las Term&oacute;pilas, que eran muchos m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pasado sigue muy vivo en las conversaciones del d&iacute;a a d&iacute;a, en pol&iacute;tica y en muchos rincones de nuestra sociedad. Muchas veces, aunque no se trate de falsedades absolutas, es cierto que la historia pasa por el tamiz del mito. Encontramos historias que se narran una y otra vez y que no son sino mitificaciones, relatos nacidos de distintos intereses o incluso confusiones, como los casos que citas, en los que a veces lo hist&oacute;rico queda empa&ntilde;ado por la leyenda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo efectiva que era la propaganda nazi lo demuestra el hecho de que un falso relato como el de los jinetes a caballo polacos enfrent&aacute;ndose a tanques alemanes siga siendo ampliamente cre&iacute;do hoy. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no solo ese relato. Ese Hitler casi asc&eacute;tico que vend&iacute;an sigue existiendo en el imaginario colectivo. Hablamos de los dos casos en el libro, y la verdad es que ha sido una sorpresa tremenda ahondar en esas historias, ya que nosotros mismos part&iacute;amos de ciertas ideas a las que tuvimos que dar la vuelta tras documentarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es interesante la revisi&oacute;n que hac</strong><strong>&eacute;</strong><strong>is de la imagen de Isabel II como una </strong><strong>&ldquo;</strong><strong>ninf&oacute;mana&rdquo; y el sexismo hist&oacute;rico que hay tras ese &ldquo;mito&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n interesante el trato que se ha dado a las mujeres en la historia: incluso aquellas que pertenecen a la elite se han visto reducidas a un papel hipersexualizado. De ah&iacute; que visitemos figuras como la zarina Catalina la Grande o la reina Isabel II para compararlas con sus colegas varones y ver qu&eacute; sal&iacute;a de ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enumer&aacute;is grandes pintoras olvidadas. El rescate de mujeres artistas borradas de la historia ha suscitado cierto enfrentamiento entre quienes lo consideran una reivindicaci&oacute;n l&oacute;gica y justa y quienes sostienen que se trata de artistas menores rescatadas por &ldquo;moda ideol&oacute;</strong><strong>gica</strong><strong>&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo de la &ldquo;moda ideol&oacute;gica&rdquo; es una idea que pulula por ah&iacute;, pero que le pregunten a Felipe II por qu&eacute; escogi&oacute; a Sofonisba Anguissola para retratarlo. Ella es autora de uno de sus retratos m&aacute;s famosos. Que le pregunten al papa Clemente VIII por qu&eacute; eligi&oacute; a Lavinia Fontana para retratarlo, o a Cosme de M&eacute;dici y Carlos I de Inglaterra por qu&eacute; quisieron contratar a Artemisia Gentileschi. El prerrafaelismo tuvo en Sophie Gengembre Anderson y Evelyn De Morgan unas de sus principales exponentes. &iquest;Por qu&eacute; se han borrado los nombres de pintoras como la propia Anguissola o Judith Leyster, entre much&iacute;simas otras, cuyas obras con el paso del tiempo fueron atribuidas a hombres?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n desmont&aacute;is el mito de la legendaria enemistad entre G&oacute;ngora y Quevedo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no es cosa nueva, pero es dif&iacute;cil matar los mitos. En realidad hay estudios sobre esto desde hace mucho tiempo, pero es mucho m&aacute;s grandioso si mantenemos este tipo de historias de grandes rivalidades que no lo fueron tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como la de Salieri y Mozart: resulta que no eran enemigos,</strong><strong> sino m</strong><strong>&aacute;s bien camaradas que tal vez tuvieron alg&uacute;</strong><strong>n rifirrafe.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como era habitual entre los artistas de la &eacute;poca. Se nos olvida que hab&iacute;a que abrirse paso en un mundo de mecenazgo muy duro, y, pese a eso, personajes como estos en realidad se admiraban m&aacute;s que otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y Newton mand&oacute; gente a la horca. Esa parte no nos la explicaron en el colegio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvemos sobre nuestros pasos: la historia edulcorada. Como es l&oacute;gico, en el colegio y el instituto hay tiempo para lo que hay tiempo, as&iacute; que se ense&ntilde;a que Newton fue un genio, que lo fue, y avanti. Pero m&aacute;s all&aacute; de la educaci&oacute;n obligatoria, s&iacute; podemos indagar y aprender sobre su figura, comprender mejor qu&eacute; significa que revolucionase la ciencia y que su influencia llegue a nuestros d&iacute;as, pero tambi&eacute;n descubrir sus intereses, que transitaban caminos m&aacute;s que curiosos como la alquimia, y sobre la persona m&aacute;s all&aacute; del genio, sobre c&oacute;mo pisaba el cuello de todo aquel que consideraba una amenaza para su estatus y, en definitiva, que no era la mejor de las personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nunca hubo tanto conocimiento al alcance de la gente como hoy. Sin embargo, lo que llam&aacute;is homeohistoria (Nostradamus predijo el 11-S, el Holocausto jud&iacute;o nunca existi&oacute;, etc.) parece hacer fortuna en las cabezas de muchas personas&hellip; &iquest;Por qu&eacute;</strong><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; precisamente porque hay mucha informaci&oacute;n de todo tipo, y porque es m&aacute;s f&aacute;cil caer en un relato cerrado, que lo explica todo bien y satisface nuestras dudas, aunque este sea falso, que asumir que a veces el conocimiento del pasado tiene lagunas, y sobre todo, dudas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/ad-absurdum-desmontar-historicos-demasiado_1_5961030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ad Absurdum: "Es muy difícil desmontar los mitos históricos porque suenan demasiado bien"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Álex Chico, escritor: “El conocimiento del pasado nos vacuna contra extremismos peligrosos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alex-chico-conocimiento-extremismos-peligrosos_1_1010881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f5d5c8d-b421-419a-930f-9322e1946136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Álex Chico, escritor: “El conocimiento del pasado nos vacuna contra extremismos peligrosos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuerpos partidos' reconstruye la emigración de su abuelo en los sesenta y explora el fenómeno migratorio</p></div><p class="article-text">
        En 'Los cuerpos partidos' (Candaya), Alex Chico (Plasencia, 1980) reconstruye el periplo migratorio de su abuelo, Manuel Chico Palma, desde su pueblo de Granada hasta una peque&ntilde;a localidad de la frontera franco-belga. Pero la obra va mucho m&aacute;s all&aacute; de lo &iacute;ntimo y se abre a la reflexi&oacute;n sobre el fen&oacute;meno migratorio, a los sentimientos y estigmas que implica la condici&oacute;n de inmigrante. Cr&oacute;nica, diario personal e hip&oacute;tesis se entrelazan a lo largo de estas p&aacute;ginas que exploran memoria, lenguaje y territorio. &ldquo;Igual que el libro habla de cuerpos partidos, quer&iacute;a que en su forma estuviese partido y disgregado entre diferentes g&eacute;neros&rdquo;, afirma el autor de 'Un final para Benjamin Walter' (Candaya 2017).
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Los cuerpos partidos' aborda diversos temas, pero ahondas especialmente en la conexi&oacute;n entre lenguaje y emigraci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esencia, es un libro sobre la imposibilidad del lenguaje para reconstruir determinadas experiencias: Es imperfecto, insuficiente, un mecanismo defectuoso. Aparte de eso, que es una consideraci&oacute;n puramente literaria, el lenguaje tiene un papel fundamental en la emigraci&oacute;n: Para el emigrante, &eacute;ste deja de ser un medio de comunicaci&oacute;n para convertirse en un estigma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es algo que vivieron los espa&ntilde;oles que en los 60 emigraron a Suiza, Alemania o Francia, donde el lenguaje se convert&iacute;a en una barrera. Pero puede suceder tambi&eacute;n dentro de un pa&iacute;s: Muchos de los emigrantes andaluces o extreme&ntilde;os que fueron a Catalu&ntilde;a se forzaron a hablar y a vocalizar a la manera local para no sentirse desplazados, que no se rieran de ellos, por ejemplo, en el colegio. Ah&iacute; ves c&oacute;mo el lenguaje se convierte en estigma. Ahora bien, este proceso tiene un lado interesante: Estos extreme&ntilde;os, andaluces, gallegos, murcianos reinventaron de alguna manera el castellano: Castellanizaron palabras del catal&aacute;n con sus acentos del sur, las incorporaron a su discurso. Cuando regresaban a sus pueblos, no volv&iacute;an tan s&oacute;lo con maletas y ahorros, sino tambi&eacute;n con un nuevo idioma, nuevas palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Los cuerpos partidos' se adentra en estos asuntos siguiendo el periplo emigrante de tu abuelo, que reconstruyes. &iquest;C&oacute;mo surge la necesidad de escribir sobre tu pasado familiar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La de mi abuelo es una historia que siempre hab&iacute;a formado parte de m&iacute; s&oacute;lo que, hasta hace poco, no me di cuenta de que necesitaba contarla. &iquest;Por qu&eacute; ahora? Porque me hago mayor, supongo, y porque el pasado nos permite entender el presente. Esa idea me llev&oacute; a reconstruir la vida de una persona a la que no conoc&iacute;: &Eacute;l muri&oacute; un par de a&ntilde;os antes de que yo naciera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede reconstruir a la persona ausente a trav&eacute;s de la memoria de otros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es imposible reconstruir a alguien ausente. Quieres traerlo, tocarlo, pero el lenguaje es insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te ha determinado el no haber conocido a tu abuelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad lo que me ha determinado, en mi personalidad y en ciertas obsesiones literarias como el territorio, el desplazamiento o la inmigraci&oacute;n, son las historias que sustitu&iacute;an a mi abuelo. Sin ese relato, su historia se hubiera perdido, como la de tantas otras personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Explicas que muchos de los espa&ntilde;oles que subieron a los trenes de la emigraci&oacute;n en los 60 son reacios a hablar de la experiencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero era pronto para hablar, por pudor o por verg&uuml;enza. Y luego parece que se hizo demasiado tarde. Una vez, conversando con el poeta chileno Ra&uacute;l Zurita en su casa en Santiago de Chile, me dijo: &ldquo;De la dictadura solemos recordar las golpizas, la violencia, la censura, pero a menudo se nos olvidan el hambre y la pobreza&rdquo;. &Eacute;l hab&iacute;a padecido la dictadura de Pinochet, el arresto. Ese mismo pudor del que &eacute;l habla es el que, creo, ha llevado a muchos emigrantes espa&ntilde;oles a callar, a no contar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Relatas c&oacute;mo en el pueblo de tu abuelo en Granada las familias colgaban de la chimenea las cartas de los ausentes emigrados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso forma parte de las historias que a uno le explican de peque&ntilde;o. Era la forma de tener presentes a quienes hab&iacute;an emigrado, a trav&eacute;s de esos papeles como museos abiertos al p&uacute;blico. Con esa presencia indirecta quer&iacute;an llenar un hueco imposible de llenar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Describes las condiciones dif&iacute;ciles en que viv&iacute;an: Hacinados en barracones, los matrimonios separados&hellip; Pero cuentas tambi&eacute;n que hab&iacute;a esperanza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa parte positiva solemos olvidarla en el relato de la emigraci&oacute;n. Yo lo aprend&iacute; hablando con algunos emigrantes. Como dice Luis Landero en 'El balc&oacute;n de invierno', a menudo incidimos en la despedida, la maleta de cart&oacute;n&hellip; Se nos olvida que para muchos emigrar fue la oportunidad de reinventarse. Muchos prosperaron, se acercaron a lo que buscaban. La emigraci&oacute;n fue una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablas tambi&eacute;n de 'Las chicas de la sexta planta', pel&iacute;cula francesa que quiere ser un homenaje a las emigrantes espa&ntilde;olas, pero de la que t&uacute; haces una lectura muy diferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un ejemplo de c&oacute;mo la emigraci&oacute;n es un relato inacabado. De que tiene muchas m&aacute;s aristas de lo que parece. Esa pel&iacute;cula es aparentemente es un elogio a estas espa&ntilde;olas, pero est&aacute; cargada de t&oacute;picos. Son casi &ldquo;buenas salvajes&rdquo;, la visi&oacute;n reducida de un fen&oacute;meno complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vivimos el fen&oacute;meno migratorio actual tambi&eacute;n desde el t&oacute;</strong><strong>pico</strong><strong> y la simplificaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Completamente. Si no, no se entender&iacute;a el auge de determinados movimientos. Si tuvi&eacute;ramos una lectura m&aacute;s rica de nuestra realidad, estar&iacute;amos vacunados contra falsas noticias y conclusiones. La xenofobia puede ser muy sibilina. Si dices que los inmigrantes violan, que hacen bajar el nivel educativo&hellip; Todo ese discurso acaba calando por el puro desconocimiento que tenemos de los inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu libro hablas de la interacci&oacute;n y el trato directo entre personas de distintas culturas como &uacute;nica cura. A ciertos partidos y grupos del poder les interesa que no empaticemos con el inmigrante, que lo veamos como algo extra&ntilde;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es algo que est&aacute; irrumpiendo por igual en Reino Unido, Francia, Italia, Brasil y, por supuesto, ahora Espa&ntilde;a. Hay un rechazo al otro, a lo que crees que pone de vuelta toda tu cultura cuando es mentira: Las sociedades y ciudades que prosperan son aquellas permeables, que se construyen de forma mestiza y heterog&eacute;nea; las que se adaptan a su tiempo reflexionando sobre el pasado y asumiendo el presente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad cerrada, menos cosmopolita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa amenaza siempre existe, pero una crisis econ&oacute;mica es lo que la catapulta. Eso se vio en la Alemania de los 70: Muchos espa&ntilde;oles emigraron all&iacute; tras la Segunda Guerra Mundial para ayudar a reconstruir ciudades como Nuremberg o Colonia. Pero es al llegar la crisis del petr&oacute;leo en los 70 cuando una serie de movimientos xen&oacute;fobos se vuelven contra estos espa&ntilde;oles que llevaban ya tanto tiempo all&iacute;. Por eso insisto en la importancia de conocer el pasado, y m&aacute;s un pasado como el espa&ntilde;ol: Porque nos vacuna contra ciertos esencialismos muy peligrosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alex-chico-conocimiento-extremismos-peligrosos_1_1010881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 13:23:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Álex Chico, escritor: “El conocimiento del pasado nos vacuna contra extremismos peligrosos”]]></media:title>
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