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    <title><![CDATA[elDiario.es - Arnau M.T.]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/arnau_m_t/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Arnau M.T.]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las guerras del clima, de París a Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/guerras-clima_132_2347065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un vínculo evidente, pero ocultado, entre la crisis ecológica y la espiral de fanatismo terrorista y venganza a la que asistimos.</p><p class="subtitle">Ninguna de las medidas ensayadas hasta ahora, cuidadosas de no tocar el dogma del crecimiento y las estructuras de poder, sirve para combatir el cambio climático.</p><p class="subtitle">Frenar el cambio climático exigiría la auto-organización desde el plano local y la detención del crecimiento, con sus secuelas de saqueo neocolonial y destrucción ecológica.</p></div><p class="article-text">
        Por si no se cern&iacute;an ya bastantes nubarrones sobre la <em>Conferencia Internacional sobre Cambio Clim&aacute;tico, </em>el estado de emergencia decretado por Hollande augura un clima definitivamente asfixiante en las calles de Par&iacute;s. Durante meses se han preparado movilizaciones -como los <em>Climate Games</em>- para presionar a los delegados y lograr un acuerdo que impida superar los 1,5 grados de calentamiento global... y al final quien va a ser realmente presionado ser&aacute;n los activistas, que para eso sirve tambi&eacute;n el estado policial.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque los &aacute;rboles impidan ver el bosque, existe un v&iacute;nculo entre los atentados del ISIS y la conferencia del cambio clim&aacute;tico, un v&iacute;nculo esclarecedor pero apenas audible ante este atronador espect&aacute;culo de dolor y venganza. Porque fue debido al cambio clim&aacute;tico que una sequ&iacute;a sin precedentes destruy&oacute; la agricultura del norte Siria entre 2006 y 2010 y expuls&oacute; a sus habitantes a los <em>slums</em> urbanos. Y fue ese &eacute;xodo uno de los principales detonantes del estallido de las revueltas del 2011, lo que sumado a la represi&oacute;n estatal y la injerencia extranjera llev&oacute; a la guerra, la crisis de los refugiados... y al terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        No es ning&uacute;n secreto, la combinaci&oacute;n de deterioro ecol&oacute;gico, rapi&ntilde;a occidental, tr&aacute;fico de armas y fanatismos es explosiva. Por eso Michael Klare escrib&iacute;a hace unos d&iacute;as que &ldquo;<em>la COP-21 no solo es una conferencia por el clima sino tambi&eacute;n una conferencia de paz; tal vez, la convocatoria por la paz m&aacute;s importante de la historia</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a pesar de eso seguimos desbocados. Este oto&ntilde;o va camino de ser el m&aacute;s caliente del que se tiene registro. La tendencia es clara; la evidencia, abrumadora. La crisis ecol&oacute;gica ya hace tiempo que es oficial. De hecho, no hay corporaci&oacute;n u organismo p&uacute;blico que no tenga un discurso sobre sostenibilidad, aunque, como ironiza Serge Latouche, &ldquo;<em>el yacimiento de las palabras es inagotable, pero su uso no puede reemplazar el de los recursos naturales en v&iacute;as de agotamiento</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cortinas de humo &ldquo;<em>contra el terror</em>&rdquo;, greenwashing<em>, </em>ret&oacute;rica vac&iacute;a<em>... </em>&iquest;son estas las razones de que seguimos siendo inoperantes ante el cambio clim&aacute;tico? Hay que sumarle adem&aacute;s las falsas soluciones, entre las cuales los fallidos mercadeos con los derechos de emisi&oacute;n de CO2 se llevan la palma, as&iacute; como las falsas ilusiones, como la geo-ingenier&iacute;a. Cualquier cosa antes que discutir en serio de autolimitaci&oacute;n (&iexcl;anatema en una econom&iacute;a de crecimiento obligatorio!) y de tocar las estructuras de poder. En los pre-acuerdos de Par&iacute;s ni siquiera se recoge acabar con los subsidios a las energ&iacute;as f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solo de las &eacute;lites y sus intereses. <strong>La sociedad en su conjunto sigue haciendo el avestruz ante el cambio clim&aacute;tico en particular y la crisis ecol&oacute;gica en general</strong>. A todos nos encanta criticar a los negacionistas clim&aacute;ticos del <em>Tea Party</em>, su ignorancia y su ego&iacute;smo nos sonrojan y angustian a partes iguales, pero... &iquest;qu&eacute; hay de nosotros? Aqu&iacute; el tema sigue muy alejado de &ldquo;<em>la centralidad del tablero</em>&rdquo;. Aunque Naomi Klein resuma con brillantez que &ldquo;<em>el cambio clim&aacute;tico lo cambia todo</em>&rdquo;, este no es el argumento que galvaniza las contiendas electorales, ni siquiera es el que hizo ganar las &ldquo;ciudades del cambio&rdquo;. Tampoco el que las CUP ponen sobre la mesa para desencallar las negociaciones con <em>Junts pel Si. </em>Lo urgente se come lo importante.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si el cambio clim&aacute;tico lo cambia todo... &iquest;por d&oacute;nde empezamos a cambiarlo todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no d&eacute; votos ni nos afecte claramente en el corto plazo, la lucha contra el cambio clim&aacute;tico impulsa miles de experiencias desde abajo. Si los municipios son tan importantes en la lucha por el cambio clim&aacute;tico no es solamente por la ventana de oportunidad que han abierto Ada Colau o Manuela Carmena, sino porque hablar de <strong>frenar el cambio clim&aacute;tico es hablar de autoorganizaci&oacute;n de las regiones</strong>, de invertir la din&aacute;mica del m&aacute;s lejos, m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s a menudo. Es decir, hacer que lo que ya no va a crecer a escala global -&iexcl;ni debe hacerlo!- lo hagamos florecer a escala local, reduciendo as&iacute; las dos caras B del crecimiento realmente existente: el saqueo neocolonial y la destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Pero semejante cambio de paradigma no se hace sin cambiar de relato. Necesitamos alcaldesas, diputados y candidatos que amplifiquen un relato distinto sobre la crisis. Un relato que ate cabos, que desvele que detr&aacute;s de temas tan dispares como la pol&eacute;mica por las luces de navidad en Barcelona o la crisis de los refugiados est&aacute;n la crisis clim&aacute;tica y la crisis de escasez. Un relato en el que asumimos por fin que <strong>no solamente somos v&iacute;ctimas de la rapi&ntilde;a financiera (que lo somos), sino tambi&eacute;n c&oacute;mplices pasivos del saqueo</strong>. Un relato ilusionante de acceso a los bienes comunes, pero tambi&eacute;n un relato que asuma prohibir, tasar, regular o desincentivar aquello que simple y llanamente es inasumible, ya sea por su impacto o por su agotamiento. <strong>Un relato en el que dejamos de reivindicar el aumento del poder adquisitivo como &uacute;nico horizonte posible</strong> y propongamos otras formas de acceder a los bienes comunes. Un relato, adem&aacute;s, que abandone todo pensamiento m&aacute;gico alrededor de la autoregulaci&oacute;n de los mercados. Un relato, en resumen, en el que la referencia para Barcelona, Madrid o C&aacute;diz sean las &ldquo;<em>ciudades en transici&oacute;n</em>&rdquo; brit&aacute;nicas, las &ldquo;<em>slow cities</em>&rdquo; italianas o los municipios y regiones &ldquo;<em>postcarbono</em>&rdquo; de los EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Pero para eso no bastan 11 regidores, ni pactos con el PSOE. Hacen falta consultas ciudadanas arriesgadas, conflictos que ayuden a construir consensos hasta ahora impensables. Es decir, <strong>hace falta tomarse la crisis ecol&oacute;gica en serio</strong>. Prevenir que nuestros derechos en vivienda, salud, educaci&oacute;n o seguridad queden sepultados no solamente por la presente estafa financiera, sino tambi&eacute;n por las guerras del clima y los recursos que se avecinan.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de imponer m&aacute;s austeridad neoliberal; se trata de reinventar el contrato social:&nbsp; garantizar vivienda, espacio vital, seguridad, salud integral, alimentos de verdad... a cambio de limitar hipermovilidad, consumismo, chucher&iacute;as, desigualdad. Ya dej&oacute; escrito Andre Gorz que &ldquo;<em>sin restricci&oacute;n de la din&aacute;mica de acumulaci&oacute;n capitalista y sin autolimitaci&oacute;n del consumo no habr&aacute; modernizaci&oacute;n ecol&oacute;gica</em>&rdquo;. Y hasta el <em>Informe Stern, </em>encargado por el gobierno brit&aacute;nico, asume que &ldquo;<em>el cambio clim&aacute;tico es el mayor fracaso del mercado jam&aacute;s visto en el mundo</em>&rdquo;, lo cual le da un inesperado aval a las exploraciones post-capitalistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nos falta relato, nos falta consenso y nos falta m&aacute;s conflicto con las &eacute;lites</strong>. Pero no nos faltan propuestas. El equipo de In&eacute;s Saban&eacute;s en Madrid o la creaci&oacute;n del comisionado de econom&iacute;a social y solidaria en Barcelona son pasos esperanzadores. Lo concreto ser&aacute; rehabilitar en lugar de construir. Repartir el espacio p&uacute;blico: 10% para el coche, 30% para el transporte colectivo y 60% para el peat&oacute;n y la bici. Instalar renovables descentralizadas. Levantar redes de alimentaci&oacute;n km 0. Promover convenios para la investigaci&oacute;n: qu&iacute;mica verde, agroecolog&iacute;a, medicina integral... Alcanzar el residuo 0. Estimular polos de econom&iacute;a avanzada: menos horas de trabajo, cooperativismo, moneda local...
    </p><p class="article-text">
        Como ha declarado <em>Ecologistas en Acci&oacute;n</em>, <strong>el mejor homenaje a las v&iacute;ctimas de Paris es que la ciudad de las luces acoja la pr&oacute;xima semana el inicio de una transici&oacute;n real del modelo energ&eacute;tico</strong>. Nada traer&iacute;a mas paz que eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arnau M.T.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/guerras-clima_132_2347065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 20:07:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las guerras del clima, de París a Barcelona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paredes de cristal y hegemonía cultural: apuntes para ir más allá de una gestión decente en los ayuntamientos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/paredes-cristal-hegemonia_132_5863372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La gestión cotidiana de los municipios del cambio debe ir acompañada de relatos que la contextualicen, y sirvan para anticipar nuevas realidades</p><p class="subtitle">Nada más eficaz para combatir las campañas de acoso y desprestigio del bloque en el poder que transparencia, sinceridad y co-responsabilidad popular</p><p class="subtitle">El miedo tiene que cambiar de bando, sin duda, pero también debe cambiar de foco, apuntando a cuestiones como el colapso ecológico</p></div><p class="article-text">
        <em>La verdad, si no es entera, se convierte en aliada de lo falso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Javier S&aacute;daba</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        I&ntilde;igo Errej&oacute;n le llama &ldquo;batalla por el sentido com&uacute;n de &eacute;poca&rdquo;, Gerard Pisarello, simplemente, &ldquo;cambio de mentalidad&rdquo;, pero nadie pone en duda que sin hegemon&iacute;a cultural ser&aacute; dif&iacute;cil realizar cambios de calado desde los ayuntamientos (ganados, no lo olvidemos, por los pelos). Y eso, como apunta Sergi Picazo en <em>elcr&iacute;tic.cat</em>, no es tan sencillo como hilvanar buenos argumentos. Los valores, levantados sobre emociones primarias, pesan m&aacute;s que las razones, incluso m&aacute;s que los intereses, como vendr&iacute;an a demostrar las derechizadas clases trabajadoras en Marsella, Kansas o Badalona. No basta, pues, con tener buenas ideas, ni siquiera con la valent&iacute;a de aplicarlas, y si no, que se lo digan a Bildu en Donosti.
    </p><p class="article-text">
        Para esta batalla har&aacute;n falta relatos cooperativos capaces de estimular nuestras mejores emociones y superar el<em> s&aacute;lvese quien pueda </em>actual, noble tarea para la que no contaremos con las corporaciones medi&aacute;ticas. De hecho, solo podremos contar con aplicar medidas palpables e ir gestionando los conflictos que provocar&aacute;n con relatos que las contextualicen. Relatos que no solamente denuncien la realidad, sino que anticipen nuevas realidades. Relatos populares, como los que han llevado a Manuela, Joan o Ada a la alcald&iacute;a, fraguados en las redes, en las paradas del mercado, en las pausas de la oficina, en las rendijas de la televisi&oacute;n. Relatos, eso s&iacute;, concretos, pues gestionar es mucho mas medible que generar ilusi&oacute;n electoral. Y relatos, sobre todo, cre&iacute;bles, y aqu&iacute; es donde entra la sinceridad.
    </p><p class="article-text">
        Cantaba Manu Chao que &ldquo;todo es mentira en este mundo&rdquo;, pero qu&eacute; pasar&iacute;a si nos sincer&aacute;ramos en todo momento, tal como exploraba Jim Carrey en &ldquo;mentiroso compulsivo&rdquo;? &iquest;No ser&iacute;a divertido ver, por ejemplo, a un ministro obligado a decir lo que realmente piensa durante 24 horas? &iquest;No tendr&iacute;a adem&aacute;s el beneficio colateral de demoler los muros de lo pol&iacute;ticamente correcto y facilitar los debates de fondo?
    </p><p class="article-text">
        La dimisi&oacute;n de Guillermo Zapata como concejal de cultura en el Ayuntamiento de Madrid es un episodio casi caricaturesco de correcci&oacute;n pol&iacute;tica (viva los mecanismos de revocaci&oacute;n de cargos... &iexcl;pero no estos!), pero, sobre todo, una batalla que se ha dado por perdida antes de librarla. Dejando aparte que lo que se necesita para ser consejero de cultura es precisamente una trayectoria como la suya, iconoclasta y solidaria, lo que esta situaci&oacute;n pone de manifiesto es nuestra fragilidad ante aquellos que construyen los relatos amplificando unos aspectos e invisibilizando otros a conveniencia. Zapata dimite aludiendo a un ejercicio de responsabilidad (&iquest;responsabilidad con quien?), pero todas sabemos que de lo que se trata es de aflojar la presi&oacute;n. &iquest;Realmente contribuye a la re-afecci&oacute;n pol&iacute;tica esa bajada de list&oacute;n con aroma a media verdad? &iquest;En la lucha por los significantes, como debatir colectivamente si nos dejamos avasallar por histerias descontextualizadas?
    </p><p class="article-text">
        Thomas Mann escrib&iacute;a que &ldquo;con el tiempo es mejor una verdad dolorosa que una mentira &uacute;til&rdquo;. No hay pol&iacute;tica transformadora sin riesgo. Cuando los dirigentes de Podemos reh&uacute;yen responder con transparencia a las preguntas sobre Venezuela, creen que est&aacute;n siendo h&aacute;biles, y puede que sea as&iacute;, pero, &iquest;no es a&uacute;n m&aacute;s h&aacute;bil, como en el aikido, redirigir la energ&iacute;a del oponente para que su trampa se convierta en nuestra oportunidad? Si quieren hablar de Venezuela, desmontemos el argumentario de <em>El Pais</em> recordando las numerosas elecciones ganadas con aval internacional, la concentraci&oacute;n de medios de comunicaci&oacute;n en manos de la oposici&oacute;n, etc., pero, sobre todo, establezcamos paralelismos entre sus pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n y nuestros programas, entre el acoso a Podemos y el acoso a Venezuela (o Grecia). Hablemos tambi&eacute;n de los errores del socialismo bolivariano, de sus pol&iacute;ticas extractivistas, de sus derivas mesi&aacute;nicas. Y estudiemos, por supuesto, c&oacute;mo hacer todo eso en frases cortas y en tweets. Pero llevemos el tema a nuestro terreno, aprovech&eacute;moslo para batallar por el sentido com&uacute;n de &eacute;poca, lo cual no impide que simult&aacute;neamente desnudemos la intenci&oacute;n zafia de la pregunta. Lo que sea menos transmitir c&aacute;lculo, rectificaci&oacute;n oportunista, seguridad impostada, pues todo eso huele a naftalina y se acaba pagando.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la sinceridad fuera pues el camino m&aacute;s r&aacute;pido hac&iacute;a las soluciones estructurales? &iquest;Y si compartir dudas y contradicciones generase complicidad, empat&iacute;a y co-responsabilizaci&oacute;n ciudadana? Cuando Ada Colau critica las condiciones laborales del <em>Mobile World Congress</em> pero defiende su continuidad, todas sabemos entrelineas que est&aacute; a la defensiva y que de momento no se puede hacer otra cosa. De hecho, a esas alturas de la campa&ntilde;a electoral no se pod&iacute;a hacer mucho m&aacute;s que parar el golpe. Pero esos conflictos vendr&aacute;n, cada vez m&aacute;s duros, y habr&aacute; que aprovecharlos para aterrizar y popularizar debates m&aacute;s de fondo sobre econom&iacute;a social, relocalizaci&oacute;n y descenso energ&eacute;tico, sindicalismo, colt&aacute;n o monocultivo tur&iacute;stico. Es decir, no asumir el marr&oacute;n desde una soledad institucional vertical, sino horizontalizar con la gente (y con otras fuerzas pol&iacute;ticas) la responsabilidad compartida de ver qu&eacute; hacemos con cada situaci&oacute;n en que las soluciones no sean ni evidentes ni f&aacute;ciles. Las consultas ciudadanas que <em>Barcelona en Com&uacute;</em> ha prometido activar son un arma temible para el poder f&aacute;ctico, una fuente de legitimidad poderosa, pero solo van a funcionar en tanto en cuanto debates profundos atraviesen el ecosistema social.
    </p><p class="article-text">
        Y eso incluye ampliar el <em>frame</em>. Seguiremos instalados en cierto infantilismo pol&iacute;tico mientras no se hable en <em>prime-time</em> de los grandes ejes que explican el mundo &iquest;Hab&eacute;is visto alg&uacute;n tertuliano estableciendo v&iacute;nculos entre la guerra de Ucrania, el TTIP y la pol&iacute;tica municipal? O en los debates econ&oacute;micos de La Sexta, &iquest;cu&aacute;ntas voces hacen pedagog&iacute;a de nuevas formas de contabilidad que incluyan la internalizaci&oacute;n de los costes ecol&oacute;gicos o el trabajo reproductivo?
    </p><p class="article-text">
        Ada no podr&iacute;a haber empezado su gesti&oacute;n parando desahucios si no fuera por la hegemon&iacute;a cultural conquistada durante a&ntilde;os por la PAH. As&iacute; como no se puede desmontar eso de que &ldquo;las deudas son sagradas y hay que devolverlas&rdquo; sin hacerle una auditoria a la deuda, tampoco va a existir en la calle consenso suficiente para nuevas pol&iacute;ticas de movilidad o de gesti&oacute;n de residuos sin popularizar datos cruciales sobre petr&oacute;leo o tecnolog&iacute;a. Y ello solo ser&aacute; posible si no dejamos que la casta imponga&nbsp; debates superficiales para desviar la atenci&oacute;n de los debates de fondo. Como escribe Olga Rodriguez, &ldquo;ante los ataques con intereses partidistas (...) nada mejor que contraprogramar con melod&iacute;a e iniciativa&rdquo;. S&iacute; se puede, y ahora que estamos en las instituciones, a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de una pol&iacute;tica desacostumbradamente sincera, de paredes de un cristal tan transparente, es solamente una hip&oacute;tesis, pero poner todos los datos sobre la mesa con humildad sigue siendo la soluci&oacute;n menos manipuladora y tambi&eacute;n la menos paternalista. En el caso de Grecia hace ya tiempo que la &uacute;nica salida es una consulta popular bien planteada, profundamente democr&aacute;tica, con todos los datos sobre la mesa, todos los pros y contras, y donde puedan aflorar todas las emociones, desde la dignidad hasta el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Miedo que tiene que cambiar de bando, sin duda, pero tambi&eacute;n tiene que cambiar de foco. Hasta que no tengamos tanto miedo al colapso ecol&oacute;gico o a la escalada nuclear como a llegar justos a final de mes no apoyaremos soluciones radicales, soluciones que al haber cambiado la hegemon&iacute;a cultural dejar&aacute;n de ser percibidas como radicales y pasaran a ser... de sentido com&uacute;n. Para eso, y aunque no sea directamente extrapolable, puede inspirarnos Copenhague, donde hasta la derecha apoya un modelo consensuado de transici&oacute;n energ&eacute;tica y el cambio clim&aacute;tico es un argumento central de la pol&iacute;tica municipal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arnau M.T.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/paredes-cristal-hegemonia_132_5863372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2015 18:36:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Paredes de cristal y hegemonía cultural: apuntes para ir más allá de una gestión decente en los ayuntamientos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política municipal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya inventarán algo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/transicion-energetica-podemos-ecologia-politica_132_4373518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El petróleo, el carbón, el gas y el uranio representan el 92% de la energía que usamos. Y empezarán a declinar en conjunto en 2017.</p><p class="subtitle">En ese contexto, chirría que fuerzas como Podemos o Syriza se limiten a denunciar al 1%, y no expliquen que además de redistribuir necesitamos una transición energética que nos obligue a relocalizar y a pisar el freno ya.</p><p class="subtitle">Tenemos conocimientos y medios para mantener un nivel de vida semejante al actual, sólo que más lento, y con sistemas más sencillos, descentralizados y eficientes. Pero el problema no es técnico, sino social.</p></div><p class="article-text">
        Si te dicen que la temperatura aumenta y el petr&oacute;leo disminuye, &iquest;se te ocurre relacionarlo con que le hayan vuelto a denegar la beca-comedor a tu hijo? Si vas a votar a <em>Podemos</em> para recuperar &laquo;la senda del crecimiento&raquo;, &iquest;te has preguntado si eso es posible y hasta deseable?
    </p><p class="article-text">
        Jorge Riechmann cuenta que hace un a&ntilde;o la Universitat de Val&egrave;ncia pregunt&oacute; a 1200 personas si el calentamiento clim&aacute;tico o el pico del petr&oacute;leo pod&iacute;an dificultar el abastecimiento de energ&iacute;a. Nueve de cada diez encuestados consideraba que s&iacute;. A la siguiente pregunta, sobre si esto podr&iacute;a traducirse en menos bienestar, la gran mayor&iacute;a de la gente respond&iacute;a que no. Por tanto, se sorprend&iacute;a Riechmann, &laquo;pod&iacute;an fallar los combustibles f&oacute;siles y pod&iacute;a haber calentamiento clim&aacute;tico, pero la econom&iacute;a seguir&iacute;a creciendo y el bienestar aumentando &iquest;Por qu&eacute; cre&iacute;an eso? Confiaban en que las energ&iacute;as renovables, la nuclear o una tercera alternativa -que las grandes corporaciones sacar&aacute;n al mercado cuando les convenga- evitar&iacute;an la crisis energ&eacute;tica. Lo cierto es cuatro de cada cinco encuestados ten&iacute;an esa confianza irracional en la t&eacute;cnica&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estaban los encuestados mal informados sobre las capacidades y los l&iacute;mites de la tecnolog&iacute;a, o Riechmann es un ludita cenizo? Si es as&iacute; debe de haber una epidemia, pues <strong>la lista de expertos dando porrazos a las puertas de la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial no para de crecer. Pero, &iquest;escuchamos? &iquest;Atamos lo cabos del inquietante abanico de l&iacute;mites f&iacute;sicos con los que nos estamos topando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que el alimento de los conflictos, ya sea en Irak, Ucrania, Colombia o Sud&aacute;n, es el hambre de minerales e hidrocarburos, con occidente como responsable principal &iquest;Entendemos que el saqueo no puede m&aacute;s que recrudecerse en un mundo multipolar enfrentado al pico de producci&oacute;n del cobre, el plomo o el f&oacute;sforo, al colapso de los grandes bancos de peces o al agotamiento de grandes acu&iacute;feros estrat&eacute;gicos? <strong>Algo falla cuando los telediarios no abren con informes como el del Energy Watch Group, que estima que el petr&oacute;leo,el carb&oacute;n, el gas y el uranio (92% de toda la energ&iacute;a que usamos) empezar&aacute;n a declinar en conjunto en 2017.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vale, ahora es cuando me record&aacute;is que la gasolina es m&aacute;s barata que hace un a&ntilde;o y que EEUU se proclama autosuficiente gracias al fracking, que es como decir que el sistema se ha vuelto a sacar un conejo de la chistera y los apocal&iacute;pticos se han vuelto a equivocar &iquest;Seguro? Por un lado, muchos analistas consideran que la ca&iacute;da de precios es solamente una fluctuaci&oacute;n, relacionada con la ca&iacute;da de la demanda, se&ntilde;al de que entramos en una nueva recesi&oacute;n mundial. Por otro lado, no es ninguna coincidencia que la crisis que nos azota corra en paralelo al declive anual del 6% en los campos petrol&iacute;feros.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los hidrocarburos no-convencionales obtenidos por fracking y otras t&eacute;cnicas, es cierto: nos est&aacute;n dando un bal&oacute;n de ox&iacute;geno. Sin embargo, esto no demuestran el &laquo;dinamismo de los mercados&raquo;, sino su desesperaci&oacute;n. Para entenderlo es necesario conocer la <em>Tasa de Retorno Energ&eacute;tico</em> (TRE), es decir, la energ&iacute;a que hay que invertir para disponer de energ&iacute;a. Por ejemplo, en los EEUU de los a&ntilde;os treinta la energ&iacute;a de un solo 1 barril de petr&oacute;leo bastaba para poner en circulaci&oacute;n 100 barriles; hoy da apenas para 10. Las arenas bituminosas del Canad&aacute; ofrecen 1:5. Y los petr&oacute;leos no-convencionales obtenidos por fracking cifras rid&iacute;culas de entre 1 y 3 por barril (las mismas que la fotovoltaica o los biocombustibles). Y aqu&iacute; es donde conviene escuchar al ingeniero Pedro Prieto, que nos recuerda que &laquo;una sociedad rural puede vivir con una TRE de 5-10:1, pero una sociedad moderna industrial exige una TRE de 12-25:1&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque una buena TRE no es la &uacute;nica cualidad del petr&oacute;leo convencional, es suficiente para entender el sobrecoste oculto de los hidrocarburos no-convencionales. Seg&uacute;n el investigador del CSIC Antonio Turiel, &ldquo;para producir esos hidrocarburos <em>sub prime</em> los Estados han tenido que recortar las prestaciones sociales y las grandes empresas han tenido que consumir parte de su patrimonio&raquo;. Lo que significa que el fracking no es realmente rentable y que el verdadero negocio se ha hecho hinchando su burbuja. Y es que la cruda realidad es que vivimos inmersos en una crisis de especulaci&oacute;n y sobreproducci&oacute;n (fruto del mantra est&uacute;pido de la competitividad) precisamente en el inicio de una crisis de escasez, cuando deber&iacute;amos estar dedicando todos los recursos que a&uacute;n nos quedan a una transici&oacute;n ordenada dentro del marco de la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Por esto <strong>resulta tan desesperante que la transici&oacute;n energ&eacute;tica, que no se puede hacer de la noche a la ma&ntilde;ana, no ocupe la centralidad del tablero pol&iacute;tico &iquest;Ser&aacute; que los ciudadanos andamos sobrados de preocupaciones como para a&ntilde;adir variables tan alarmantes en la ecuaci&oacute;n? &iquest;O es que confiamos en que ya inventar&aacute;n algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fabricante de armas Lockheed Martin anuncia para 2015 el primer mini-reactor de fusi&oacute;n nuclear, pero la verdad es que cada a&ntilde;o leemos noticias parecidas y olvidamos leer la letra peque&ntilde;a. Olvidamos por ejemplo que la gran mayor&iacute;a de innovaciones se centran en la generaci&oacute;n de electricidad, lo que no puede reemplazar al petr&oacute;leo en el sector del transporte, pues sigue sin resolverse el almacenamiento en bater&iacute;as a la escala necesaria. Para mantener el tipo en este sector vital har&iacute;an falta biocombustibles con una TRE realmente alta, tal como investiga la biolog&iacute;a sint&eacute;tica, pero esta forma de ingenier&iacute;a gen&eacute;tica extrema de momento ha tra&iacute;do b&aacute;sicamente promesas, m&aacute;s poder para un pu&ntilde;ado de corporaciones y su cuota de riesgos. Como advierte Edchard Wimmer, quien sintetiz&oacute; el virus de la polio, &ldquo;si alg&uacute;n imb&eacute;cil se lleva la secuencia de un pat&oacute;geno peligroso y la sintetiza, podemos estar en serios, muy serios problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Riesgos aparte, el problema no es solamente bio&eacute;tico y termodin&aacute;mico, sino tambi&eacute;n log&iacute;stico. Se necesit&oacute; la revoluci&oacute;n industrial basada en el carb&oacute;n para dar paso al petr&oacute;leo. La nuclear y el gas natural se han desarrollado al calor de la quema de petr&oacute;leo &iexcl;Llevamos siglo y medio disponiendo cada a&ntilde;o de un 4% m&aacute;s de energ&iacute;a! Es decir, las transiciones se han nutrido hasta ahora de un contexto de energ&iacute;a creciente, as&iacute; que el final de este ciclo condiciona seriamente la transici&oacute;n a las renovables.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s relevante a&uacute;n si cabe es que, como han demostrado los estudios del EIS (Universidad de Valladolid), &laquo;los l&iacute;mites de materiales, suelos y tiempo no pueden dar ni la mitad del consumo que hoy nos dan las energ&iacute;as f&oacute;siles y nuclear&raquo;. Lo que nos lleva a que, aun haciendo la mejor transici&oacute;n tecnol&oacute;gica renovable imaginable (y hay que hacerla), con un sistema como el actual las cuentas no cuadran.
    </p><p class="article-text">
        No se trata entonces de desmovilizarnos deprimidos, sino de no perder el tiempo con enfoques err&oacute;neos. Por eso chirr&iacute;a que los portavoces constructivos del malestar, Podemos y Syriza a la cabeza, se limiten a denunciar al 1%, la Troika y dem&aacute;s mafiosos, olvidando explicar que adem&aacute;s de redistribuir vamos a necesitar relocalizar y pisar el freno. Por la cuenta que nos trae, y tambi&eacute;n por la cuota de complicidad que tenemos en un saqueo que debe terminar (y que las &ldquo;soluciones&rdquo; puramente t&eacute;cnicas, como el fracking, intensifican).
    </p><p class="article-text">
        De lo que se trata, en fin, es de tener claro que todas las empresas que renacionalicemos, todas las necesidades que desmercantelicemos y todas las econom&iacute;as cooperativas que levantemos tendr&aacute;n que enfrentarse a un escenario de contracci&oacute;n. Y que los costes hay que repartirlos entre todas las naciones y dentro de cada pa&iacute;s. Lo que dicho sea de paso cuestiona que nuestro horizonte pol&iacute;tico sea convertirnos en escandinavos, pues su consumo extrapolado equivale al de cinco planetas.
    </p><p class="article-text">
        La &laquo;buena&raquo; noticia es que esta transici&oacute;n hay que hacerla igualmente, porque la soluci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico -un problema a&uacute;n mayor si cabe- es precisamente dejar un tercio del petr&oacute;leo restante bajo tierra. Es decir, <strong>desengancharse de los combustibles f&oacute;siles no es el problema, es la soluci&oacute;n. Una soluci&oacute;n ardua, dur&iacute;sima, aparentemente ut&oacute;pica y que puede ser gestionada con el 99% o contra el 99%, pero con doble premio: no superar los catastr&oacute;ficos 2 grados de calentamiento global y no desangrarnos en guerras sin fin por el control de los recursos en declive.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como resume Turiel, &ldquo;tenemos conocimientos t&eacute;cnicos y medios para conseguir mantener un nivel de vida semejante al actual, s&oacute;lo que m&aacute;s lento (la mayor causa de ineficiencia es la rapidez excesiva), con sistemas m&aacute;s sencillos, m&aacute;s descentralizados y m&aacute;s eficientes, de alta TRE. Lo que realmente nos hace falta es construir un sistema econ&oacute;mico que no priorice la creaci&oacute;n de valor, sino asegurar el bienestar a la Humanidad. <strong>El problema no es t&eacute;cnico: es social&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arnau M.T.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/transicion-energetica-podemos-ecologia-politica_132_4373518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2015 18:19:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ya inventarán algo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Transición energética,Podemos,Ecología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podemos aspirar a un populismo ecologista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/podemos-populismo-ecologista-justicia-ambiental_132_4445192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Iglesias, que es un populista en el mejor sentido de la palabra, no navega la ola del descontento ciudadano con las velas de la ecología política</p><p class="subtitle">Es cierto que algunas de las cosas que hay que hacer para lograr un encaje sostenible dentro de la biosfera tienen poco de populares, pero, aún así, el ecologismo político y concreto tiene potencial para ser popular</p></div><p class="article-text">
        Salvados, 26 octubre, Jordi &Eacute;vole le pregunta a Pablo Iglesias si aplicar pol&iacute;ticas expansivas para salir de la crisis no equivale a incentivar el consumismo, a lo que Pablo le contesta: &ldquo;<em>no se puede hacer una enmienda a la totalidad del sistema; t&uacute; y yo nos podemos poner de acuerdo en que el capitalismo nos conduce al desastre ecol&oacute;gico, pero ahora lo importante es dar de comer a la gente</em>&rdquo;. Este revelador intercambio se produce adem&aacute;s en Ecuador, pa&iacute;s lider en redistribuci&oacute;n de la riqueza; riqueza que sin embargo sigue vinculada a la l&oacute;gica extractivista. No en vano el presidente Correa ha llegado a acusar a los cr&iacute;ticos con la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo en la selva de &ldquo;causar el caos&rdquo; y difundir &ldquo;mentiras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo este hilo argumental, &iquest;concluiremos pues que <em>Podemos</em> es otro afiliado mas a la Iglesia del Crecimiento, fiel devoto del aumento del PIB como remedio universal de todos los males? No, es mas complejo. De hecho, el programa econ&oacute;mico que debate estos d&iacute;as pone las bases imprescindibles para una sostenibilidad digna de este nombre. Medidas como la banca p&uacute;blica o la auditoria de la deuda apuntan a lo fundamental, que es recuperar el control sobre la planificaci&oacute;n democr&aacute;tica de lo com&uacute;n. Otras medidas, como el defensor de las generaciones futuras -mas all&aacute; del inevitable escepticismo que produce por su resonancia a cargo de segunda fila- introducen conceptos revolucionarios y ensanchan el debate. As&iacute; pues, en que quedamos, &iquest;entra o no la crisis ecol&oacute;gica entre las urgencias que agita Podemos?
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, lo de las &laquo;generaciones futuras&raquo; suena equivocamente lejano. No, este problema no incumbe solo a nuestros nietos. Es cierto que la crisis ecol&oacute;gica parece a&uacute;n relativamente alejada de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, pero esto se debe a que algunos de sus principales efectos -destrucci&oacute;n del litoral aparte- estan deslocalizados. Por ejemplo, la soja que alimenta nuestro ganado no arrasa nuestros bosques; y contabilizarle a los chinos como propias todas sus emisiones de CO2, siendo la f&aacute;brica de occidente, como que no cuela. As&iacute; que es una estrategia injusta, y adem&aacute;s, debido a la escala global del problema, con fecha l&iacute;mite. Por no decir que la crisis ecol&oacute;gica no cuestiona solamente el modelo de redistribuci&oacute;n, sino una inercia econ&oacute;mica de quinientos a&ntilde;os. Y ante todo esto -disculpad la contradicci&oacute;n tonta en los t&eacute;rminos- el debate social est&aacute; bastante verde.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Pablo Iglesias, que es un populista en el mejor sentido de la palabra, no navega la ola del descontento ciudadano con las velas de la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica. Obvio, algunas de las cosas que hay que hacer para lograr un encaje sostenible dentro de la biosfera tienen poco de populares. Pero cuando Iglesias le dice a &Eacute;vole, con mas raz&oacute;n que un santo, que &laquo;<em>los ricos son como ni&ntilde;os a los que no hay que dejar que se coman todos los caramelos que quieran</em>&raquo;... &iquest;qu&eacute; opina de los dem&aacute;s? Las golpeadas pero a la vez crecientes clases medias globales que so&ntilde;amos con iPhones y trenes de alta velocidad... &iquest;podemos comernos todos los caramelos que queramos? Me temo que es una de esas preguntas con respuestas gen&eacute;ricas <em>ecofriendly</em> pero que a la hora de concretar devienen tab&uacute; pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ojo, nadie le pide a Podemos que no recoja el descontento para reciclarlo en poder efectivo. Es inteligente, es necesario y es &eacute;tico, pero s&iacute; podemos pedirles -y pedirnos- un debate p&uacute;blico que redifina lo deseable y lo posible. Igual que en este pa&iacute;s nadie es racista, todos somos ecologistas, pero a la hora de la verdad seguimos orbitando alrededor de la mitologia productivista socialdem&oacute;crata. No es f&aacute;cil salirse del esquema. Cuando por ejemplo los mercados nos obligan a situar la lucha por la sanidad p&uacute;blica en mantener su car&aacute;cter p&uacute;blico y universal, &iquest;qu&eacute; espacio queda para la igualmente importante lucha por una sanidad preventiva, hol&iacute;stica y desmedicalizada? &iquest;Comer sano y ecol&oacute;gico, nacer por parto natural o no dejarse la vida en trabajos s&oacute;rdidos, no se siguen percibiendo como conquistas secundarias reservadas a la clase media-alta o a subculturas alternativas? &iquest;Como vamos a poner estas cosas sobre la mesa si hay que ser competitivos y mantener el tipo geopol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        Y a pesar de todos estos obst&aacute;culos, el ecologismo pol&iacute;tico y concreto tiene potencial para ser popular. A mi entender Pablo Iglesias deber&iacute;a haber contestado que es tan urgente salir del abismo como hacerlo sin poner en contradicci&oacute;n justicia social y medio ambiente. Es decir, que para &laquo;<em>dar de comer a la gente</em>&raquo; no sirve dar pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana; y que el pan y las rosas se llaman hoy justicia ambiental. Pero en lugar de eso parece remitirse otra vez a la idea de las etapas. Si antes necesit&aacute;bamos la dictadura del proletariado para llegar alg&uacute;n d&iacute;a al para&iacute;so comunista, ahora parece que necesitamos el crecimiento capitalista regulado para llegar alg&uacute;n d&iacute;a a un Estado del Bienestar ecol&oacute;gico, autogestionario y, por fin, relajado. Y sin embargo, hay al menos dos elementos que cuestionan este enfoque, sin negar por ello lo que tambi&eacute;n tiene de razonable.
    </p><p class="article-text">
        El primero ya cansa de tanto repetirlo, pero desgraciadamente es cada vez mas real: la urgencia. No hay tiempo para una adaptaci&oacute;n lenta y progresiva al cambio clim&aacute;tico, al declive de materias primas cruciales o a la p&eacute;rdida de biodiversidad. No es una opini&oacute;n, es un consenso cient&iacute;fico. Y es ir&oacute;nico que en una civilizaci&oacute;n que pone a la ciencia en un altar este consenso en concreto sea tan poco escuchado. Lo segundo es que el ecologismo no pide una &laquo;<em>enmienda a la totalidad</em>&raquo; sino que el camino se haga al andar. Ya dijo Albert Einstein que no se puede resolver un problema usando el mismo estado de conciencia que lo cre&oacute;. Esa nueva conciencia es el hilo invisible que une fen&oacute;menos dispares como el consumo colaborativo (el de verdad, no el de alquilar a particulares), las leyes contra la obsolescencia programada que se est&aacute;n debatiendo en Francia o los circuitos cortos de distribuci&oacute;n alimentaria que proliferan por todo el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez ha llegado el momento de resignificar la &ldquo;austeridad&rdquo; y crear un nuevo contrato social basado tanto en el af&aacute;n de supervivencia como en el deseo de igualdad. El trato vendr&iacute;a a ser: vamos a garantizarnos entre todos los comunes b&aacute;sicos: agua, energ&iacute;a, vivienda, trabajo, comida, cultura... y a cambio nos vamos quitando de los caramelos que se est&aacute;n cargando ahora el planeta. Pero para llegar a eso hay que empezar a deconstruir las nociones convencionales de valor, capital, inversi&oacute;n y riqueza, que no son &uacute;tiles en esta tarea. Y a popularizar que los almacenamientos m&aacute;s importantes de valor futuro no son las urbanizaciones fantasma o las bolsas de gas de esquisto, sino el suelo f&eacute;rtil con un alto contenido de humus; los bancos de peces, los reservorios de agua o las construcciones solares pasivas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si como dice <em>Equo</em> se pueden crear cientos de miles de empleos en sectores como energ&iacute;a renovable, rehabilitaci&oacute;n de edificios o agricultura ecol&oacute;gica... &iquest;no dan mas ganas de enfrentar la casta transnacional y recuperar el transporte, la comida o hasta el mism&iacute;simo tiempo?&nbsp; Quiz&aacute;s es este el populismo que necesitamos para llegar al buen vivir ib&eacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arnau M.T.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/podemos-populismo-ecologista-justicia-ambiental_132_4445192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2014 18:28:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Podemos aspirar a un populismo ecologista?]]></media:title>
    </item>
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