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    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Quiroga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia_quiroga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Quiroga]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nacer blanco y ser negro: "Se te persigue, se te maltrata o se te mata"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nacer-blanco-negro-persigue-maltrata_1_2599870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/397c619f-0845-48e0-b1e7-6d0f95376766_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacer blanco y ser negro: &quot;Se te persigue, se te maltrata o se te mata&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Black Man White Skin' recoge un mosaico de historias que reflejan la discriminación que sufren los albinos en algunos países de África</p><p class="subtitle">"Me explicaron que en realidad venía a morir dignamente", cuenta Carmen, albina de Mozambique tras ser operada en España de un cáncer que acabó con su enfermedad</p><p class="subtitle">"Encontramos albinos con metástasis diseminadas que se hubieran evitado si los hubiésemos cogido a tiempo", dice un médico que lucha contra el cáncer en África</p></div><p class="article-text">
        Moszi empezaba una nueva haza&ntilde;a. La anterior hab&iacute;a comenzado semanas antes, al inicio de la huida de su pa&iacute;s, Mal&iacute;, que le llevar&iacute;a a subirse a una patera en las costas de Marruecos y a emprender un viaje sin retorno hacia Europa. Aquel 29 de marzo de 2009 , Moszi hab&iacute;a logrado llegar, junto a otros 60 inmigrantes subsaharianos, a las costas de Tenerife. Hab&iacute;a sobrevivido. Terminada esa haza&ntilde;a, comenzaba la siguiente: conseguir quedarse en Europa para no tener que regresar nunca a su pa&iacute;s. Moszi tiene albinismo y en Mal&iacute; su vida corr&iacute;a peligro: &ldquo;Se te persigue, se te maltrata o se te mata&rdquo;, lamenta el joven.
    </p><p class="article-text">
        Meses m&aacute;s tarde, la Comisi&oacute;n de Ayuda al Refugiado (CEAR) publicaba en su web el final de la haza&ntilde;a: Moszi hab&iacute;a logrado el asilo. Era la primera vez que en Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n en Europa, se conced&iacute;a el estatus de refugiado a una persona con albinismo. El informe del Ministerio resaltaba la vulnerabilidad frente a la violencia y los ataques que su condici&oacute;n gen&eacute;tica supon&iacute;a en su pa&iacute;s de origen. Le concedieron el asilo a pesar de que en Mal&iacute; todav&iacute;a no se hab&iacute;a constatado el peligro de muerte para las personas albinas como s&iacute; ocurr&iacute;a en otros pa&iacute;ses del continente africano, como Tanzania y Burundi.
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        M&aacute;s que una haza&ntilde;a, la de Moszi fue una gesta personal por la supervivencia. Su relato se une al precioso mosaico de historias que conforman el documental <em>Black Man White Skin</em>, con el que el periodista Jos&eacute; Manuel Col&oacute;n, su director, ha querido retratar el albinismo en &Aacute;frica. Con la cinta, Col&oacute;n ha obviado centrase solo en el problema y se ha lanzado a la b&uacute;squeda de soluciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a tratar el drama de los albinos desde otro punto de vista, no solo la persecuci&oacute;n, que es terrible. Tambi&eacute;n el problema del c&aacute;ncer de piel, buscando puentes para la esperanza y la fe. Y pienso que eso es lo que logrado la pel&iacute;cula, establecer caminos que sirvan para creer en soluciones a pesar de los problemas. Un mensaje positivo a pesar de la dureza de las historias&rdquo;, explica el director.
    </p><p class="article-text">
        Col&oacute;n comenz&oacute; a fraguar la historia del documental en 2006, despu&eacute;s de investigar el caso de la matanza de una persona albina en Tanzania. A&ntilde;os despu&eacute;s, tirando del hilo de aquella historia, empez&oacute; a conocer testimonios de superaci&oacute;n, de solidaridad y de fuerza. Y descubri&oacute; a personajes como Shaun Ross, el primer modelo albino que triunfa en las pasarelas de todo el mundo y que, junto a personajes consagrados como el cantante maliense Salif Keita, est&aacute; contribuyendo a romper prejuicios frente a una condici&oacute;n gen&eacute;tica que no es m&aacute;s que eso, una condici&oacute;n gen&eacute;tica. &ldquo;Me dijeron: demu&eacute;strale a la gente que puedes ser un ganador&rdquo;, dice Ross en la pel&iacute;cula.
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        El documental encuentra tambi&eacute;n historias de determinaci&oacute;n como la de la farmac&eacute;utica espa&ntilde;ola Mafalda Soto, que despu&eacute;s de llamar a muchas puertas, ha conseguido producir localmente desde Tanzania <a href="http://www.facebook.com/KiliSun" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cremas protectoras</a> para distribuirlas gratuitamente entre la poblaci&oacute;n albina y lograr que el Gobierno tanzano las incluya en el sistema sanitario. O relatos de solidaridad como la de Carmen, que en el documental explica c&oacute;mo en 24 horas se convirti&oacute; en la madre de acogida de Cristina, una ni&ntilde;a albina de Mozambique que ven&iacute;a a Espa&ntilde;a a operarse por el terrible c&aacute;ncer de piel que sufr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me explicaron que en realidad ven&iacute;a a morir dignamente&rdquo;, puntualizar&iacute;a Carmen. Cristina super&oacute; el c&aacute;ncer y, gracias a un gran equipo de m&eacute;dicos que trabajaron con ella durante a&ntilde;os, ha logrado llevar una vida normal.
    </p><p class="article-text">
        Para su director, se trata de un proyecto que une arte y solidaridad. &ldquo;Me encontr&eacute; con muchas personas aqu&iacute; tratando de mejorar la vida de los albinos en &Aacute;frica y quise mostrar lo que para m&iacute; es un ejemplo aut&eacute;ntico de la marca Espa&ntilde;a. Profesionales m&eacute;dicos, cooperantes, ciudadanos normales que destacan por su generosidad, por la solidaridad, ejemplos de todo un pa&iacute;s&rdquo;, cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Durante el rodaje, Col&oacute;n acompa&ntilde;&oacute; en varias ocasiones al m&eacute;dico espa&ntilde;ol Pedro Ja&eacute;n y a su equipo de la unidad de Dermatolog&iacute;a del hospital Ram&oacute;n y Cajal de Madrid que cada a&ntilde;o viajan a Tanzania para operar a personas con albinismo y para formar a m&eacute;dicos residentes locales.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese viaje, el espectador se encuentra con todos esos casos en los que la operaci&oacute;n sirve para seguir adelante con la vida pero tambi&eacute;n con las muchas otras veces en las que ya no se puede hacer nada. &ldquo;Una de las cosas que m&aacute;s impresionan es encontrar albinos con met&aacute;stasis diseminadas que se hubieran evitado si los hubi&eacute;semos cogido a tiempo&rdquo;, explica uno de los m&eacute;dicos en el documental.
    </p><p class="article-text">
        Si en cualquier parte del mundo solo una de cada 20.000 personas nacen con albinismo, en Tanzania, las leyes de la gen&eacute;tica hacen que el albinismo prevalezca en uno de cada 2.000 nacimientos. La falta de protecci&oacute;n frente al sol y la incidencia del c&aacute;ncer hacen que su esperanza de vida se sit&uacute;e en los 30 a&ntilde;os y que apenas un 2% viva m&aacute;s all&aacute; de los 40.
    </p><p class="article-text">
        Para combatir la otra injusticia &ndash;la del rechazo de la sociedad, la de los ataques violentos&ndash; el director entrevista a organizaciones que trabajan desde Tanzania para que sea el Gobierno y la comunidad internacional la que impulse los cambios. Con su labor de incidencia, la organizaci&oacute;n <a href="http://www.underthesamesun.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Under the Same Sun</a> ha contribuido para que desde la ONU se hayan emitido en poco tiempo, y por primera vez en su historia, sendos comunicados denunciando la violencia contra las personas con albinismo en Tanzania.
    </p><p class="article-text">
        <em>Black Man White Skin</em> se estren&oacute; el 11 de junio en los Cines Dor&eacute; de Madrid y recorrer&aacute; distintas salas y festivales nacionales e internacionales. La pel&iacute;cula ve la luz despu&eacute;s de cinco largos a&ntilde;os de rodaje. &ldquo;Ha sido una producci&oacute;n dura y larga en el tiempo ante la falta de recursos econ&oacute;micos. Pero los recursos humanos han sido inmensos y me han permitido contar historias muy diferentes y con personajes an&oacute;nimos y relevantes que han formado una coral que emociona y llega al coraz&oacute;n&rdquo;, concluye el director.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nacer-blanco-negro-persigue-maltrata_1_2599870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2015 16:52:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacer blanco y ser negro: "Se te persigue, se te maltrata o se te mata"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Tanzania,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Una niña venía a casa todos los días para que mis hijas tuvieran libros para estudiar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/savethechildren/pobreza-infantil-pobreza-educativa_132_4288500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bae75cf-e76b-4925-88cc-d75186f9958e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Una niña venía a casa todos los días para que mis hijas tuvieran libros para estudiar”"></p><p class="article-text">
        Sandra* y Cristina* son gemelas. Casi id&eacute;ntica sonrisa, once a&ntilde;os, ojos grandes, misma altura,  mismo chorro de energ&iacute;a al jugar en el parque. Sandra y Cristina -casi id&eacute;nticas- comparten tambi&eacute;n los mismos libros de clase: <strong>el dinero en casa no alcanza para que su madre pueda pagar un lote de libros para cada una</strong>. Mismo libro de <em>lengua</em>, de <em>mates</em>, de <em>geograf&iacute;a</em>. Antes era peor, el dinero no llegaba para ning&uacute;n libro y su madre, Sabina, inventaba maneras para que sus hijas no se quedar&aacute;n atr&aacute;s en el colegio. &ldquo;Todos los d&iacute;as ven&iacute;a una amiga a casa a estudiar con ellas y en clase, las dos usaban el libro de la profesora. Era la &uacute;nica manera para que pudieran estudiar y para poder hacer los deberes. La situaci&oacute;n econ&oacute;mica ha sido tan dif&iacute;cil que hay cosas b&aacute;sicas como libros y ropa que no he tenido la opci&oacute;n de comprar&rdquo;, lo explica Sabina, que comparte con sus hijas una sonrisa de esas que hacen sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        Para Sabina -32 a&ntilde;os,  madre soltera- las cosas comenzaron a complicarse cuando perdi&oacute; un trabajo m&aacute;s o menos estable. Como una torre de naipes, sin el salario, comenzaron a caerse muchas cosas en casa; <strong>la educaci&oacute;n de sus hijas y sus tres comidas diarias, fueron las primeras certezas en desmoronarse.</strong> &ldquo;Sin ning&uacute;n ingreso era dif&iacute;cil darles de cenar y desayunar. Mis hijas comen en el comedor del colegio pero los fines de semana eran duros porque no ten&iacute;a nada para comer. Consegu&iacute;a algo de comida pidiendo a los vecinos y amigos&rdquo;, explica Sabina. Ahora la situaci&oacute;n ha cambiado, con el apoyo de Save the Children, las ni&ntilde;as comen en la escuela, cuentan con cheques comida para los alimentos b&aacute;sicos y han podido costearse un lote de libros escolares. &ldquo;Ahora voy todos los d&iacute;as a recoger comida -al comedor social del barrio- y parte de lo que nos ponen lo dejo para las noches&rdquo;, cuenta Sabina.
    </p><p class="article-text">
        A Sabina las certezas se le desmoronaron con el trabajo pero tambi&eacute;n con la ca&iacute;da en picado del apoyo del Estado. Mientras que el precio de los libros ha subido un 4,29% en tan solo tres a&ntilde;os, <strong>las aportaciones para las ayudas a material escolar han sufrido una disminuci&oacute;n de 137 millones de euros (45,2%)</strong> en tres cursos acad&eacute;micos, seg&uacute;n apunta Save the Children en su &uacute;ltimo informe, <a href="https://www.savethechildren.es/pobreza-educativa?utm_source=eldiarioes&amp;utm_medium=Blog&amp;utm_content=PostNati&amp;utm_campaign=Pobreza_Educativa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iluminando el futuro con la educaci&oacute;n</a>. Una ca&iacute;da en picado de las certezas para miles de familias en Espa&ntilde;a que evidencia que la equidad educativa es, ahora mismo, una utop&iacute;a con la que, sin embargo, se podr&iacute;a hacer frente a la <a href="http://www.savethechildren.es/datos-pobreza-y-exclusion/?utm_source=eldiarioes&amp;utm_medium=Blog&amp;utm_content=PostNati&amp;utm_campaign=1decada3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pobreza infantil en Espa&ntilde;a</a>. <strong>&iquest;De qu&eacute; sirve que un ni&ntilde;o disponga de un aula y un profesor si le faltan los libros, el material escolar o su alimentaci&oacute;n no es la adecuada? </strong>Una pregunta que indigna y con la que <a href="https://www.savethechildren.es/actua/invertir-en-infancia?utm_source=eldiarioes&amp;utm_medium=Blog&amp;utm_content=PostNati&amp;utm_campaign=Invertir_Infancia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Save the Children est&aacute; pidiendo firmas para que sean los gobiernos -central y auton&oacute;mico &ndash; los que hagan p&uacute;blica una respuesta</a>. Y para gritar una evidencia: <strong>la pobreza infantil es la m&aacute;s da&ntilde;ina, y la que m&aacute;s inequidad provoca en la sociedad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son las 11:37 de la ma&ntilde;ana y acompa&ntilde;o a Sabina e Isabel a la sucursal de un banco en la que quieren informarse sobre los pisos de alquiler social. Isabel es coordinadora de familias de Save the Children y, como hoy, <strong>apoya a Sabina en todas las gestiones que puedan ayudarle a ella y las ni&ntilde;as a mejorar su situaci&oacute;n</strong>. Isabel tiene a su cargo el apoyo a cerca de 60 familias en Valencia pero el trato evidencia una relaci&oacute;n -personal, cercana- de muchos a&ntilde;os. &ldquo;La &uacute;nica ayuda que recibo es la de Save the Children&rdquo;, me cuenta Sabina. &ldquo;Si tengo cualquier problema la puedo llamar por tel&eacute;fono y ella es la que me ayuda a poder solucionarlo. Si tengo que ir al Juzgado, tengo que ir al ambulatorio... en todo lo que me puede ayudar, me ayuda&rdquo;, y Sabina mira a Isabel con esa sonrisa contagiosa que hace que Isabel le mire a ella, me mire a mi y acabemos todas sonriendo. 
    </p><p class="article-text">
        El apoyo que Save the Children ofrece a Sabina y las ni&ntilde;as en las gestiones fundamentales, con los cheques de comida y de material escolar y con el refuerzo escolar al que cada d&iacute;a de lunes a jueves acuden las ni&ntilde;as, son peque&ntilde;as piezas imprescindibles para un puzzle mucho m&aacute;s grande: <strong>que Sandra y Cristina -casi id&eacute;nticas- disfruten hoy de las mismas oportunidades que el resto de ni&ntilde;os para poder ser todo lo que quieran ser.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://vimeo.com/123000209" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabajo de Save the Children de lucha contra la pobreza infantil. Historia de Sandra y Cristina.</a> from <a href="https://vimeo.com/savethechildrenes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Save the Children</a> on <a href="https://vimeo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vimeo</a>.
    </p><p class="article-text">
        * Nombres modificados para proteger la identidad de las menores
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/savethechildren/pobreza-infantil-pobreza-educativa_132_4288500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2015 15:27:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Una niña venía a casa todos los días para que mis hijas tuvieran libros para estudiar”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verónica y las cuentas imposibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/savethechildren/pobreza-infantil-save-the-children_132_4423438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f4d10d1-8adb-4f4d-ba05-b8daff894388_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="© Save the Children"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Ver&oacute;nica vive con sus tres hijos: de 8, 7 y 23 a&ntilde;os. Los cuatro dependen de los 690 euros que Ver&oacute;nica gana en su trabajo de limpiadora a media jornada</strong>. No, para Ver&oacute;nica tampoco es f&aacute;cil hacer las cuentas. Desde hace dos a&ntilde;os y medio <strong>los m&aacute;s peque&ntilde;os acuden al centro de atenci&oacute;n a la infancia de Save the Children, donde reciben apoyo al estudio, atenci&oacute;n psicol&oacute;gica</strong> y donde juegan con otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de su barrio. En toda Espa&ntilde;a <a href="http://www.savethechildren.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Save the Children</a> cuenta con m&aacute;s de 50 centros como este en los que cada d&iacute;a atienden a m&aacute;s de 5.000 ni&ntilde;os. &nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay un ruido en la cocina. Parece que el canario nos ha escuchado llegar a casa. Al lado de su jaula la piscina de la tortuga est&aacute; rodeada de cartones de leche. &ldquo;Es para que no se escape. Ten&iacute;amos otra pero sali&oacute; de su acuario y se escap&oacute; por la ventana&rdquo;, nos cuenta Ver&oacute;nica. &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; le dijiste a los ni&ntilde;os cuando no la encontraron?&rdquo;, pregunto yo. &ldquo;Pues que se escap&oacute; por la ventana&rdquo;. <strong>Hay historias que no se pueden maquillar porque las desborda la realidad</strong>. <strong>Ver&oacute;nica vive con sus tres hijos. Los cuatro viven de los 690 euros que cobra Ver&oacute;nica limpiando. </strong>El resto del dinero que ser&iacute;a suficiente para llegar dignamente a fin de mes no existe y por eso Ver&oacute;nica se afana en hacer malabarismos y reducirlo todo a la m&iacute;nima expresi&oacute;n de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Ver&oacute;nica no puede comprar a sus hijos las cosas que le piden, simplemente se lo explica o busca la alternativa posible en una existencia de recortes cotidianos. <strong>&ldquo;Los ni&ntilde;os de su clase celebran el cumple en el parque de bolas. Pero nosotros no podemos&rdquo;</strong>. Ver&oacute;nica deja de hablar, atrapa una l&aacute;grima con el dedo, coge aire. &ldquo;Compro una tarta y lo celebramos en casa&rdquo; y nos explica que ella tambi&eacute;n lo pasa mal, que <strong>no es f&aacute;cil tener que decirles continuamente que no a esas cosas</strong>. Cuando Ver&oacute;nica habla del cumple, del parque de bolas, de la tarta en casa como &uacute;nica opci&oacute;n, no est&aacute; hablando de cosas banales. <strong>Decir que no a las cosas cotidianas que puede necesitar un ni&ntilde;o de su edad</strong> -m&aacute;s all&aacute; de la necesidad b&aacute;sica de comer, vestirse e ir a la escuela- <strong>ocasiona un estr&eacute;s en el ni&ntilde;o y un estr&eacute;s en los padres que solo conocen los que lo sufren y algunos expertos que se han ocupado de investigarlo</strong>. Un estr&eacute;s que puede tener consecuencias nefastas en el desarrollo del ni&ntilde;o, en su educaci&oacute;n, y que tiene su origen en la conciencia de la desigualdad: no es lo mismo que un ni&ntilde;o est&eacute; en las mismas condiciones y circunstancias que el resto de ni&ntilde;os de su comunidad que, por el contrario, sienta constantemente la diferencia con los dem&aacute;s. Y lo mismo que les sucede a los ni&ntilde;os, les ocurre a los padres que se ven obligados a decirles constantemente que no. No a la excursi&oacute;n. No a esas zapatillas nuevas. No al filete de ternera con patatas fritas que te gusta. No al cumple con tus amigos en el parque de bolas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.savethechildren.es/ver_doc.php?id=179" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>De cada tres ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que viven en Espa&ntilde;a, uno vive en riesgo de pobreza exclusi&oacute;n social</strong></a>. <strong>De cada tres, uno</strong>. <strong>En total, cerca de tres millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as viven hoy en unas circunstancias que deber&iacute;an corresponder al pasado</strong>. &ldquo;Muchos est&aacute;n en una condici&oacute;n de pobreza que no siempre se ve. La pobreza se traduce en no poder comprar los libros que necesitas, no poder participar en las actividades que el resto de tus compa&ntilde;eros, no poder comprarse unas zapatillas nuevas&rdquo;, explica Alfredo, coordinador del <strong>centro de Save the Children en Legan&eacute;s</strong>. Al centro acuden 75 familias y cada ni&ntilde;o se queda una media de tres a&ntilde;os en los que los educadores desarrollan un plan de actuaci&oacute;n basado en las circunstancias y las necesidades de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as. Adem&aacute;s de este centro en Legan&eacute;s, <a href="http://www.savethechildren.es/pobreza-infantil-en-espana.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Save the Children cuenta con 40 centros de atenci&oacute;n a la infancia en toda Espa&ntilde;a</strong></a><strong> donde cada d&iacute;a atienden a m&aacute;s de 5.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong>. Para la organizaci&oacute;n, <strong>trabajar con el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a es trabajar con su familia</strong>. &ldquo;Solo trabajando con las madres y los padres podemos cambiar la situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os&rdquo;, puntualiza Alfredo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ver&oacute;nica lleg&oacute; al centro de Save the Children a trav&eacute;s de Servicios Sociales</strong>. &ldquo;Al principio fue muy duro. Izan solo ten&iacute;a 4 a&ntilde;itos y <strong>todo el mundo me dec&iacute;a que era muy conflictivo</strong> y yo ten&iacute;a miedo de que le echasen de todas partes y que tampoco le aceptasen en la escuela. A m&iacute; me llamaba loca porque as&iacute; me llamaba su padre.&rdquo;. El relato de Ver&oacute;nica se corresponde con el de los educadores del centro de Save the Children al que lleg&oacute; hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os. &ldquo;Al principio era imposible que se centrase en ninguna actividad o que hiciese caso a los educadores&rdquo;, explica Alfredo, coordinador del Centro. &ldquo;<strong>Con &eacute;l trabajamos desde todos los planos, con atenci&oacute;n psicol&oacute;gica, apoyo despu&eacute;s del colegio y con actividades de juego. Los resultados han sido muy buenos y ha mejorado en todos los aspectos</strong>&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Estoy muy contenta porque en estos dos a&ntilde;os he notado un cambio enorme. En el colegio ya casi nunca me hablan de su comportamiento y a m&iacute; ahora me respeta. Tambi&eacute;n me han ayudado mucho a saber c&oacute;mo ponerle los l&iacute;mites y a ense&ntilde;arle que hay cosas que tiene que hacer aunque no quiera&rdquo;, explica Ver&oacute;nica. &ldquo;En el &uacute;ltimo campamento al que fue hasta le felicitaron por buen comportamiento. <strong>Para m&iacute; fue una alegr&iacute;a ver que las cosas pod&iacute;an cambiar&rdquo;, cuenta Ver&oacute;nica</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De lunes a jueves <strong>Izan y su hermana acuden dos horas al centro de Save Children donde les apoyan en el estudio, les proponen juegos con otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as del barrio y le dan atenci&oacute;n psicol&oacute;gica cuando la necesitan</strong>. &ldquo;Adem&aacute;s <strong>cada seis meses me dan un vale para comprar material escolar y ropa para los ni&ntilde;os</strong>. La verdad es que nos ayudan mucho porque gracias a eso mis hijos visten&rdquo;, a&ntilde;ade Ver&oacute;nica. Y volvemos de nuevo a las cuentas. Con 690 euros al mes, Ver&oacute;nica tiene que comprar la comida y ropa para los cuatro, pagar las facturas, el agua, la calefacci&oacute;n, la luz, pagar todos los gastos. &ldquo;Ahora tengo que llevarles a los dos al dentista y lo voy retrasando; se que no puede ser, que tienen que ir ya pero es que es otro gasto&rdquo;. Cada euro es importante y la diferencia que separa lo que se puede hacer y lo que no. &ldquo;<strong>En verano se fueron de campamentos con Save the Children</strong>. Normalmente en los campamentos p&uacute;blicos lo que se paga es la comida pero son m&aacute;s de 100 euros a la semana. Y eso ser&iacute;a imposible imaginarlo. Este a&ntilde;o Save the Children pag&oacute; tambi&eacute;n los costes de comedor y se fueron a C&oacute;rdoba todo el mes de julio. Todo gratis, todo pagado. Se lo pasaron de maravilla&rdquo;, explica Ver&oacute;nica. Mientras hablamos, contin&uacute;a el canario lanzando palabras desde la cocina. <strong>La vida sigue m&aacute;s all&aacute; de las cuentas imposibles</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/savethechildren/pobreza-infantil-save-the-children_132_4423438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2015 07:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Verónica y las cuentas imposibles]]></media:title>
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