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    <title><![CDATA[elDiario.es - Oriol Andrés Gallart]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/oriol_andres_gallart/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Oriol Andrés Gallart]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-siria-caida-bashar-asad-esperar-dudas-generacion-sirios-exiliados_1_12214682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/767ac315-2a95-49c8-9751-0ae03cbfd81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 250.000 sirios han decidido regresar a su país tras el colapso del régimen el pasado mes de diciembre, pero se han encontrado con sus casas y un país destrozados después de 14 años de guerra. Otros desconfían de las nuevas autoridades y no se sienten seguros aún para volver </p><p class="subtitle">Siria: de la euforia por la caída de Bashar Al Asad al recelo del nuevo Gobierno a un mes de las últimas masacres</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Damasco ha sido liberada&rdquo;. Cuando Amal Shabta, de 35 a&ntilde;os, escuch&oacute; como un amigo suyo le dec&iacute;a estas palabras por tel&eacute;fono desde Siria, lo tuvo claro. Era diciembre de 2024 y los grupos armados opositores acababan de tomar el poder en el pa&iacute;s con una sorprendente ofensiva que puso fin a d&eacute;cadas de poder del clan Al Asad. 
    </p><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as, Shabta empaquet&oacute; todas sus pertenencias en su piso de Beirut. Rescindi&oacute; el contrato de alquiler, dej&oacute; su trabajo y, finalmente, el 16 de enero, se despidi&oacute; de la capital libanesa. &ldquo;Cog&iacute; mis dos gatos, mis cosas, lo met&iacute; todo en un taxi y nos dirigimos hacia la frontera. Mi coraz&oacute;n iba a mil&rdquo;, recuerda la mujer. Y prosigue: &ldquo;Cuando vi la primera matr&iacute;cula siria me qued&eacute; paralizada, le cog&iacute; la mano al taxista y le ped&iacute; esperar un momento&rdquo;. Shabta sent&iacute;a una mezcla de emoci&oacute;n y miedo. Hasta que lleg&oacute; a la oficina de control de pasaportes. &ldquo;El funcionario de la garita mir&oacute; mi documento y dijo &lsquo;12 a&ntilde;os fuera&rsquo;... en ese momento romp&iacute; a llorar&rdquo;, relata emocionada a eldiario.es. No se lo pod&iacute;a creer. Finalmente, volv&iacute;a a Siria. A su casa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ella, en los &uacute;ltimos meses, m&aacute;s de un cuarto de mill&oacute;n de sirios han regresado desde el extranjero, seg&uacute;n cifras de Naciones Unidas. Adem&aacute;s, la Organizaci&oacute;n Internacional de las Migraciones (OIM), calcula que 750.000 personas desplazadas dentro del pa&iacute;s han vuelto a sus localidades de origen. Lo hacen despu&eacute;s de 14 a&ntilde;os de conflicto armado, en los que m&aacute;s de 13 millones de personas se vieron obligadas a huir de sus casas, en lo que la ONU defini&oacute; como una de las mayores crisis del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca perd&iacute; la esperanza de poder volver alg&uacute;n d&iacute;a&rdquo;, asegura Shabta. &ldquo;Por eso, a diferencia de otros sirios, nunca ped&iacute; un visado para ir a Europa o a cualquier otro Estado lejano. Siempre tuve claro que quer&iacute;a quedarme en L&iacute;bano, porque es el pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;ximo a mi tierra&rdquo;, relata en Damasco. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Diana Saifou y Belal Alabdullah, una pareja en la treintena, decidieron volver de Beirut a Damasco. &Eacute;l se tuvo que marchar de Siria en 2017 para evitar hacer el servicio militar. Ella&nbsp;le sigui&oacute; poco tiempo despu&eacute;s. En L&iacute;bano, Alabdullah volvi&oacute; a respirar: &ldquo;Cuando estaba en Siria sal&iacute;a poco a la calle porque ten&iacute;a miedo de que la polic&iacute;a secreta, la conocida como <em>mujabarat</em>, me detuviese. En esos tiempos cog&iacute;an a los j&oacute;venes por la calle, los secuestraban y los mandaban a la guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el exilio, en 2019, se casaron. A diferencia de Shabta, ellos no quer&iacute;an quedarse en L&iacute;bano, un pa&iacute;s inestable, donde a menudo los sirios se convert&iacute;an en cabeza de turco por los problemas internos. Su objetivo era irse a Europa. Hasta tres veces intentaron pedir un visado para Francia. Tambi&eacute;n buscaron establecerse en Espa&ntilde;a. Todas las peticiones fueron rechazadas. Finalmente, en octubre de 2024, pidieron un visado humanitario a Brasil. &ldquo;&iexcl;Pero lleg&oacute; diciembre y, de golpe, pudimos volver a Siria! De hecho, a&uacute;n no sabemos si nos dieron el visado o no&rdquo;, reconoce Saifou, ri&eacute;ndose. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Diana Saifou y Belal Alabdulah en su piso de Yaramana, en los suburbios de Damasco.                            </span>
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        &ldquo;Aqu&iacute;, en Siria, tenemos nuestra familia, nuestros recuerdos&hellip; lo que pasa es que nunca pensamos que nos &iacute;bamos a librar de [el expresidente] Bashar al Asad. Est&aacute;bamos convencidos de que siempre estar&iacute;a ah&iacute;&rdquo;, reflexiona Alabdulah desde el sof&aacute; de su piso en Yaramana, una popular localidad en el sur de Damasco. Los primeros dos meses, los pasaron en un piso en el centro de la capital, pero los precios de los alquileres son altos. As&iacute; que se mudaron a los suburbios. Los trayectos m&aacute;s largos en transporte p&uacute;blico, Alabdulah los aprovecha para hablar con la gente sobre pol&iacute;tica y econom&iacute;a. &ldquo;Antes no se pod&iacute;a hablar de nada&rdquo;, dice. &ldquo;No pod&iacute;as ni decir la palabra &lsquo;d&oacute;lar&rsquo;&rdquo;, le corta su esposa, quien recuerda que uno se arriesgaba a acabar en prisi&oacute;n por tener divisas. Peque&ntilde;os cambios que generan esperanza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Falta de garant&iacute;as</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la ca&iacute;da del r&eacute;gimen, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) se&ntilde;al&oacute; que era pronto para decidir que Siria es un pa&iacute;s seguro al que poder regresar y destac&oacute; que las personas deb&iacute;an &ldquo;poder volver de manera voluntaria, segura y digna&rdquo;. Para Yassine, exiliado sirio de 33 a&ntilde;os, a&uacute;n no es seguro.  El joven &ndash;quien prefiere revelar su apellido&ndash; vive solo en la capital libanesa, donde trabaja como artista y documentalista. Celebra la ca&iacute;da del r&eacute;gimen de Al Asad, pero tiene dudas sobre su seguridad si regresa a Siria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tras la liberaci&oacute;n, tenemos la posibilidad de volver a casa, pero a la vez no podemos&rdquo;, dice, mientras justifica su afirmaci&oacute;n por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-euforia-caida-bashar-asad-recelo-nuevo-gobierno-mes-ultimas-masacres_1_12185495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la poca confianza que le generan las nuevas autoridades</a>. Asegura que entre su c&iacute;rculo de amistades sirias en L&iacute;bano, sobre todo artistas y activistas por los derechos humanos, los temores son similares. Si bien ninguno descarta la idea de volver a su pa&iacute;s, tienen pocas esperanzas de que se produzca un cambio real en las actuales circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva que derroc&oacute; a Bashar Al Asad, la lider&oacute; el grupo armado Hayat Tahrir al Sham (HTS), un grupo islamista heredero de Al Qaeda en Siria. Su l&iacute;der, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/nuevas-autoridades-sirias-nombran-ahmad-sharaa-presidente-pais-suspenden-constitucion_1_12004139.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ahmed Al Sharaa, es ahora el nuevo presidente de Siria</a>. Algunos activistas consideran que en sus acciones hay un trasfondo autoritario y la voluntad de restringir espacios de participaci&oacute;n y libertades. Pero sobre todo, la preocupaci&oacute;n entre la sociedad civil siria creci&oacute; a inicios de marzo, cuando <a href="https://www.eldiario.es/internacional/pasando-siria-claves-entender-mayor-ola-violencia-caida-asad_1_12118002.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se produjeron matanzas sectarias en la zona costera</a>, algunas a manos de combatientes afiliados con el nuevo Gobierno o leales a Al Sharaa. 
    </p><p class="article-text">
        Yassin se dedica principalmente a la realizaci&oacute;n de documentales de denuncia y teme que, si regresa, ver&aacute; limitada su creatividad y capacidad cr&iacute;tica. &ldquo;Queremos poder trabajar libremente&rdquo;, asegura, dudoso ante las posibles represalias si mostrara una actitud cr&iacute;tica con el Gobierno islamista. Y remata: &ldquo;Los sirios en la di&aacute;spora, ya sea en L&iacute;bano o en Europa, lo que realmente deseamos para Siria es la consolidaci&oacute;n de una sociedad civil, que ponga las bases de la nueva Siria con la que todos so&ntilde;amos. Veremos&hellip;&rdquo;, dice, con poca esperanza. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno no es el &uacute;nico problema. Cuando Shabta volvi&oacute; a Damasco, ten&iacute;a claro que no lo har&iacute;a a su casa. La mujer es originaria de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ruinas-yarmuk-campo-refugiados-palestinos-siria-arrasado-guerra-regimen-no-permitia-volver_1_11953654.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al Yarmuk, un campo de refugiados creado en 1957 en las afueras de Damasco tras la expulsi&oacute;n de cientos de miles de palestinos por Israel.</a> Con el tiempo, se convirti&oacute; en un barrio m&aacute;s de la capital siria, a poco m&aacute;s de quince minutos del centro. Un espacio pr&oacute;spero &ldquo;donde no necesitabas salir para nada, porque ten&iacute;as de todo&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o Shabta. Hoy est&aacute; completamente destruido. 
    </p><p class="article-text">
        Involucrada en organizaciones humanitarias y culturales, Shabta se fue del campo en contra de su voluntad en septiembre de 2013. Su familia emple&oacute; somn&iacute;feros para sacarla sin que ella pudiera resistirse. Cuando volvi&oacute;, 12 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sab&iacute;a lo que se encontrar&iacute;a. Pero verlo era otra cosa: &ldquo;Hice tres intentos de llegar a mi casa, era demasiado para m&iacute;&rdquo;, rememora. El lugar est&aacute; devastado, sin electricidad, agua ni servicios b&aacute;sicos. Cuando finalmente logr&oacute; llegar a su casa, no la pod&iacute;a reconocer. Est&aacute; desfigurada por los bombardeos y por el saqueo posterior de las fuerzas del r&eacute;gimen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Amal Shabta mira viejas fotografías encontradas en su casa de Al Yarmuk.                            </span>
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        &ldquo;Lo que veo no tiene nada que ver con mis memorias&rdquo;, explica desde el apartamento donde creci&oacute;. Vigila donde pone los pies, en un suelo tapizado de ruinas, basura, papeles, viejos CDs y ropa desparramada. Poco a poco, va recordando y explicando c&oacute;mo era cada una de las habitaciones. Reconstruye mentalmente el sof&aacute;, las mesas, las camas, escritorio, estanter&iacute;as y armario&hellip; Los p&oacute;ster en la pared. Un pasado que se hace m&aacute;s vivo cuando en medio del desorden aparecen unas fotos familiares. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta mujer reconoce la dificultad de volver a vivir en Al Yarmuk, mantiene su convicci&oacute;n de que un d&iacute;a suceder&aacute;. Su obstinaci&oacute;n es compartida por algunos habitantes de la zona, que ya han vuelto y empiezan a reconstruir comercios y casas. Otros, como ella, viven por ahora en barrios colindantes como Tadamon. &ldquo;La sensaci&oacute;n es que he vuelto, pero no al cien por cien. Ya han pasado m&aacute;s de tres meses de mi llegada, pero no consigo sentir que he regresado del todo&rdquo;, admite. &ldquo;No s&eacute; bien por qu&eacute;, pero hasta ahora no he podido adaptarme&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Rec<strong>onstruir un futuro</strong></h2><p class="article-text">
        A pocas calles de la casa de Shabta, vive la familia Bisher. La pareja de sexagenarios tiene a sus cuatro hijos viviendo en Alemania. Sin embargo, estos d&iacute;as, uno de ellos, Abed, est&aacute; de visita. Es su segundo viaje desde la huida de Al Asad, pero su madre a&uacute;n no puede parar de mirarlo con orgullo y besarlo todo el rato. No lo ve&iacute;a desde 2013, cuando el joven se fue camino a Turqu&iacute;a para empezar un largo viaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a visto muchas cosas en la guerra, &iquest;sabes?&rdquo;, relata Abed Bisher a modo de introducci&oacute;n. &ldquo;Era consciente de que si me quedaba, iba a morir de todas formas, as&iacute; que me dije: &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no intentarlo?'&rdquo;, continua. As&iacute; que una madrugada, desde un peque&ntilde;o pueblo costero turco, cerca de Ka&#351;, se ech&oacute; al mar y nad&oacute; hasta la isla griega de Kastellorizo, a unos 8 kil&oacute;metros (una hora en ferry). De Grecia, pas&oacute; a Macedonia, Albania, Serbia, Hungr&iacute;a, Austria y Alemania. &ldquo;El objetivo era llegar hasta Noruega. Hab&iacute;a conseguido llegar hasta Grecia caminando y a nado, as&iacute; que, en aquel entonces, mi intenci&oacute;n era llegar hasta el punto m&aacute;s lejano del mundo&rdquo;, recuerda mientras r&iacute;e. Finalmente, se estableci&oacute; en Alemania, donde estudi&oacute; y trabaj&oacute; como cocinero y programador en una empresa de nuevas tecnolog&iacute;as. Hasta que encontr&oacute; su vocaci&oacute;n, curiosamente, como socorrista en una piscina municipal.&nbsp;
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                Abed Bisher en su casa familiar, en el campo de Al Yarmuk.                            </span>
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        &ldquo;&iexcl;Y de repente llega la liberaci&oacute;n!&rdquo;, rememora con entusiasmo el momento de la ca&iacute;da del r&eacute;gimen. Todo cambi&oacute;. Ese mismo d&iacute;a, rompi&oacute; con su novia, alemana. &ldquo;Estaba claro que, a partir de ese momento, tendr&iacute;amos caminos distintos&rdquo;, se justifica. El 30 de diciembre, Bisher volvi&oacute; a Siria, ya como ciudadano alem&aacute;n: &ldquo;&iexcl;Solo tard&eacute; cuatro horas en hacer el trayecto de retorno! Muy poco, comparado con los meses que hab&iacute;a necesitado para llegar a Alemania!&rdquo;.&nbsp;Desde su primer viaje, se ha dedicado a ayudar a sus padres a reconstruir y arreglar la casa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, por ahora no se plantea instalarse de nuevo en Siria. &ldquo;Quedarme ser&iacute;a ego&iacute;sta&rdquo;, dice. &ldquo;Tenemos muchos retos por delante y, con el sueldo en Alemania, puedo ahorrar&rdquo;. Su meta es apartar el m&aacute;ximo dinero posible para seguir apoyando a sus padres y la reconstrucci&oacute;n de Al Yarmuk. Como &eacute;l, son muchos los vecinos de la zona que viven en Europa con la misma voluntad. Conectados a trav&eacute;s de Facebook, conf&iacute;an en poder aportar fondos pero tambi&eacute;n conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente que se qued&oacute; aqu&iacute; no tiene experiencia de ning&uacute;n tipo, sus vidas se congelaron&rdquo;, explica Bisher. Asegura que igual que los edificios est&aacute;n destruidos, la gente tambi&eacute;n lo est&aacute;. &ldquo;Imag&iacute;nate un chaval de 18 a&ntilde;os, cuando empez&oacute; la guerra ten&iacute;a cuatro. No sabe lo que significa vivir en un pa&iacute;s estable&rdquo;, zanja. As&iacute;, su plan es aprovechar todas las vacaciones para venir aqu&iacute;. &ldquo;Mi objetivo ahora no es irme a descansar a Tenerife con mi novia, sino poder reconstruir Al Yarmuk&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En Homs, 165 kil&oacute;metros al norte de Damasco, Belal Sharaf Edine, de 38 a&ntilde;os, tambi&eacute;n destaca la importancia de reconstruir el pa&iacute;s. Su vida est&aacute; determinada por el amor a su ciudad natal. Desde el principio de las protestas contra Al Asad en 2011, Homs fue conocida como la capital de la revuelta por sus masivas manifestaciones. Hoy sufre las consecuencias de a&ntilde;os de abandono por parte del r&eacute;gimen. &ldquo;Hay muy pocas ofertas laborales&rdquo;, dice Sharaf, que fue activista medi&aacute;tico. Cree que pronto &ldquo;las instituciones se pondr&aacute;n de nuevo en marcha, el pa&iacute;s se recuperar&aacute; y habr&aacute; oportunidades para todos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; de Siria en 2012 y vivi&oacute; en Arabia Saud&iacute;, donde conoci&oacute; a su esposa (una espa&ntilde;ola), y en Turqu&iacute;a, donde se gan&oacute; la vida como profesor de ingl&eacute;s en colegios internacionales. &ldquo;Siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado que Siria ser&iacute;a libre y podr&iacute;a volver&rdquo;. No quiso irse a Europa, ya que &ldquo;estaba demasiado lejos&rdquo;. Su mujer y sus hijos se han quedado en Turqu&iacute;a a la espera de acabar el curso escolar. Mientras tanto, &eacute;l busca un sitio para vivir, ya que su apartamento qued&oacute; destruido, como tantos otros en los barrios donde la oposici&oacute;n se hizo fuerte en los primeros a&ntilde;os del conflicto. 
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                Belal Sharaf Edine en la casa de sus padres, en la ciudad siria de Homs.                            </span>
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        Temporalmente, est&aacute; en casa de sus padres, y colabora con otros colegas y las autoridades en la distribuci&oacute;n de alimentos entre familias vulnerables. &ldquo;Al volver a caminar por las calles de Homs fue como si hubiera estado a&ntilde;os muerto y, de golpe, volviera a la vida&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de una casa, las principales dificultades son &ldquo;encontrar una buena escuela para los peque&ntilde;os, asegurarse acceso a la salud y garantizarse una fuente de ingresos&rdquo;. Aun as&iacute;, no tiene dudas de que el futuro familiar est&aacute; en Homs. &ldquo;Hemos recibido un pa&iacute;s devastado y con sanciones econ&oacute;micas. El nuevo Gobierno hace todo lo que puede para mejorar la vida de los sirios. Pero necesitamos ayuda de otros pa&iacute;ses&rdquo;. Imagina que Siria ser&aacute; &ldquo;uno de los mejores pa&iacute;ses de Oriente Medio de aqu&iacute; a una d&eacute;cada&rdquo;. Ser&aacute; &ldquo;emocionante&rdquo;, afirma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Oriol Andrés Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-siria-caida-bashar-asad-esperar-dudas-generacion-sirios-exiliados_1_12214682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Apr 2025 20:21:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Conflicto en Siria,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cuna-revuelta-siria-2011-deberiamos-celebrando-enterrando-muertos-nuevo_1_12152985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ea6d9bc-166c-403e-9620-41d3610f697f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ataque israelí el 17 de marzo mató a tres personas en la ciudad de Daraa, en el sur de Siria, y empañó las celebraciones del aniversario del estallido de las protestas contra Bashar Al Asad, el primero desde la marcha del dictador</p><p class="subtitle">Dima Moussa, política opositora a Al Asad: “No queremos que el Gobierno falle, puede ser una catástrofe para Siria”</p></div><p class="article-text">
        El 18 de marzo es una jornada hist&oacute;rica para la ciudad de Daraa, en el sureste de Siria. Ese d&iacute;a de 2011, una protesta contra el r&eacute;gimen de Bashar Al Asad acab&oacute; con dos muertos por la represi&oacute;n de las fuerzas de seguridad. Fue la chispa que prendi&oacute; una revoluci&oacute;n que se convirti&oacute; en conflicto armado y que, 14 a&ntilde;os despu&eacute;s, se conmemora <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/doctor-dictador-brutal-auge-caida-bashar-asad-siria_1_11884934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez sin el dictador en el poder</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mouawiya al Syasneh, de 31 a&ntilde;os, sin buscarlo, jug&oacute; un rol protagonista en el estallido de la revoluci&oacute;n. Sentado en el jard&iacute;n de su casa, cuenta a elDiario.es que en 2011 &eacute;l y sus amigos estaban descontentos por la creciente presi&oacute;n de las fuerzas de seguridad. Eran tiempos de cambios en T&uacute;nez y en Egipto, y Al Asad impuso m&aacute;s controles y estableci&oacute; un toque de queda a las 19:00 horas en Daraa. El 15 de febrero de 2011, el entonces adolescente y sus amigos escribieron en un muro de la escuela: &ldquo;Es tu turno, doctor&rdquo;. Era una referencia al presidente, que estudi&oacute; oftalmolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s los arrestaron. Los sometieron a torturas. Los padres de los chicos detenidos y los l&iacute;deres de la comunidad intentaron negociar su liberaci&oacute;n con Atef Nayib, primo de Al Asad y el jefe de los servicios de Inteligencia de la Direcci&oacute;n de la Seguridad Pol&iacute;tica en Daraa. Su respuesta fue: &ldquo;Olvidaos de vuestros hijos. Haced otros. Y si no sois capaces, traednos a vuestras mujeres y nosotros los haremos por vosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue la gota que colm&oacute; el vaso de la paciencia de los habitantes de Daraa. Estaban hartos de convivir con la corrupci&oacute;n, la ausencia de libertades y los abusos de los servicios de Inteligencia que todo lo controlaban. Hartos de la falta de oportunidades laborales para los j&oacute;venes, condenados a una vida de miseria. El viernes 18 de marzo de 2011, terminada la oraci&oacute;n musulmana del mediod&iacute;a, una multitud se manifest&oacute;, exigiendo la libertad de los menores y tambi&eacute;n reformas pol&iacute;ticas. Perdido el miedo, varios miles se sumaron a la marcha. Fue entonces cuando las fuerzas del r&eacute;gimen abrieron fuego. Murieron los primeros dos &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; de la revoluci&oacute;n. A partir de entonces, el pa&iacute;s se levant&oacute; contra Al Asad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mouawiya al Syasneh, de 31 años, en la ciudad siria de Daraa."
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            <span class="title">
                Mouawiya al Syasneh, de 31 años, en la ciudad siria de Daraa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De una pintada en la pared a la lucha armada</h2><p class="article-text">
        Al Syasneh y sus amigos estuvieron 45 d&iacute;as detenidos. Cuando sali&oacute; de la c&aacute;rcel, era otra persona, el ni&ntilde;o hab&iacute;a quedado atr&aacute;s. Se uni&oacute; a las manifestaciones y despu&eacute;s a la lucha armada con un batall&oacute;n rebelde que en esos momentos gozaba de prestigio.
    </p><p class="article-text">
        Su casa est&aacute; rodeada de esqueletos de edificios, fruto de los bombardeos a los que les someti&oacute; el r&eacute;gimen. Tambi&eacute;n de muros llenos de agujeros de bala. La represi&oacute;n y el conflicto armado en Siria dejaron m&aacute;s de 230.000 civiles muertos y 177.000 desaparecidos (<a href="https://snhr.org/blog/2025/03/18/on-the-14th-anniversary-of-the-start-of-the-syrian-uprising-in-march-2011-the-syrian-peoples-struggle-to-achieve-their-aspirations-marches-on/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">seg&uacute;n la Red Siria para los Derechos Humanos</a>). Hasta el pasado 8 de diciembre, cuando una coalici&oacute;n de grupos rebeldes, liderada por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-rebeldes-han-tomado-siria-semanas_1_11884289.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), tom&oacute; el poder</a> tras la huida de Al Asad de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rebeldes-sirios-toman-ciudad-daraa-cuna-revuelta-2011_1_11883016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al Syasneh se uni&oacute; a las milicias de Daraa que se dirigieron hacia Damasco</a>, a una hora y media de la localidad sure&ntilde;a. Llegaron incluso antes que las combatientes de HTS y aseguraron tantos edificios gubernamentales e institucionales como pudieron para evitar saqueos. El joven se siente orgulloso del camino recorrido. &ldquo;No esper&aacute;bamos que nos encarcelaran por las pintadas, si no no lo habr&iacute;amos hecho. &iexcl;Incluso escribimos nuestros nombres! Pero no me arrepiento, lo volver&iacute;a hacer tantas veces como hiciera falta&rdquo;. 
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                    alt="Alaa Aljawabreh muestra el cartel que recuerda a su hermano fallecido en 2011 en la ciudad siria de Daraa, el 18 de marzo de 2025."
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                Alaa Aljawabreh muestra el cartel que recuerda a su hermano fallecido en 2011 en la ciudad siria de Daraa, el 18 de marzo de 2025.                            </span>
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        El primero de todos los muertos, en 2011, fue el hermano de Alaa Aljawabreh. Ten&iacute;a 22 a&ntilde;os. Los manifestantes hab&iacute;an pasado poco antes por la mezquita de Al Omari cuando se encontraron &ldquo;con los militares, el r&eacute;gimen y la Inteligencia militar&rdquo;, explica Aljawabreh. &ldquo;Nos prohibieron pasar y fue entonces cuando la polic&iacute;a dispar&oacute;. Le dieron en el cuello a mi hermano y lo mataron. &Eacute;l iba en la parte delantera de la manifestaci&oacute;n. Yo estaba con &eacute;l&rdquo;. Muestra el cartel preparado para recordarle en la conmemoraci&oacute;n del aniversario de la revuelta este 18 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Delante de la pancarta que conmemora este a&ntilde;o el 18 de marzo, las hermanas Al Masalmeh, que rozan la trentena, celebran esta fecha se&ntilde;alada y se sacan selfis. Una de ellas, Ranin, vive en Alemania, donde trabaja como cardi&oacute;loga desde hacer un par de a&ntilde;os. No ten&iacute;a previsto retornar a Siria, pero tras la ca&iacute;da de Al Asad, est&aacute; convencida de que s&iacute; lo har&aacute;. De momento ha hecho una visita sorpresa aprovechando la efem&eacute;ride. &ldquo;La situaci&oacute;n aqu&iacute; era dif&iacute;cil y complicada antes. Mi casa fue bombardeada. Nos tuvimos que ir moviendo de un sitio a otro. Al final, dej&eacute; el pa&iacute;s. Me tuve que ir sola a Alemania&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ranin es optimista sobre el futuro. &ldquo;Pese a todos los retos y las circunstancias complicadas, incluso pese a los bombardeos israel&iacute;es, somos gente que insistimos en vivir y disfrutamos la alegr&iacute;a de la liberaci&oacute;n. No hay alegr&iacute;a m&aacute;s grande que la que sentimos por la liberaci&oacute;n&rdquo;, afirma en referencia al colapso del r&eacute;gimen de la familia Al Asad y su dictadura de m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. 
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                    alt="Las hermanas Al Masalmeh se toman fotos para celebrar el aniversario de la revolución siria de 2011, el 18 de marzo de 2015 en Daraa."
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            <span class="title">
                Las hermanas Al Masalmeh se toman fotos para celebrar el aniversario de la revolución siria de 2011, el 18 de marzo de 2015 en Daraa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un misil israel&iacute; empa&ntilde;&oacute; la celebraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La familia Akrad tambi&eacute;n querr&iacute;a haber celebrado la jornada del 18 de marzo y disfrutar de los festejos previstos en la ciudad de Daraa.&nbsp;Sin embargo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ue-mantiene-apoyo-nuevo-gobierno-siria-ola-violencia-pais_1_12140502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un misil israel&iacute; en la noche del 17 de marzo</a> acab&oacute; con la vida del j&oacute;ven Muhannad Akar. Junto a &eacute;l, en el bombardeo murieron otras dos personas y otras 25 quedaron heridas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos sentimos como si estuvi&eacute;ramos de nuevo al principio de la revoluci&oacute;n. Se supone que deber&iacute;a haber paz, que deber&iacute;amos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo&rdquo;, cuenta a elDiario.es su primo Nasser Albralab. 
    </p><p class="article-text">
        En la mezquita de Al Omari, se reuni&oacute; la gente de la ciudad que para llorar a los tres muertos en el ataque de Israel. Una idea era com&uacute;n: las celebraciones por el aniversario de la revuelta deb&iacute;an esperar y, finalmente, tuvieron lugar despu&eacute;s del <em>iftar</em>, la comida con la que los musulmanes rompen el ayuno durante el mes de Ramad&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ayman Refai, un hombre de 56 a&ntilde;os, nacido en Daraa pero que desde hace a&ntilde;os vive en Estados Unidos, hab&iacute;a venido para poder conmemorar el d&iacute;a 18 con sus padres, ahora que ha ca&iacute;do el r&eacute;gimen. Si bien no conoc&iacute;a a los tres fallecidos, considera que &ldquo;si hay muertos, debemos enterrarlos, nuestra gente es m&aacute;s importante&rdquo;, dice con voz serena. &ldquo;Fue un ataque cobarde, de noche, cuando la gente, los civiles, acababan de romper el ayuno. Fue entonces cuando hubo el bombardeo. Es un ataque barb&aacute;rico&rdquo;, dice Refai. &ldquo;No hemos hecho nada y, sin embargo, hace a&ntilde;os que nos atacan&rdquo;, lamenta, mientras apunta que no se puede &ldquo;tolerar esto para siempre&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Funeral de los fallecidos en el ataque israelí del 17 de marzo de 2025 en la ciudad siria de Daraa.                            </span>
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        Desde la mezquita, la procesi&oacute;n con el f&eacute;retro recorri&oacute; algunas de las calles principales de la localidad, camino al cementerio. Los participantes, con paso decidido, lanzaban consignas de rabia contra Israel. Hab&iacute;a una gran presencia de hombres armados, algunos muy j&oacute;venes. Unos levantaban sus fusiles AK-47. Otros, portaban carteles que rezaban: &ldquo;Netanyahu y Al Asad son dos caras de la misma moneda&rdquo; o &ldquo;No tenemos nada que perder, no nos provoqu&eacute;is&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la misma noche de la liberaci&oacute;n, Israel empez&oacute; a bombardear la regi&oacute;n de Daraa&rdquo;, asegura Nasser Albralab, el primo del fallecido. Aprovechando la ca&iacute;da de Bashar Al Asad, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/netanyahu-aprovecha-debacle-siria-seguir-adelante-redibujar-mapa-oriente-proximo_129_11892827.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel extendi&oacute; su presencia m&aacute;s all&aacute; de los Altos del Gol&aacute;n sirios, ocupados desde 1967</a>. Tambi&eacute;n inici&oacute; una campa&ntilde;a de ataques a&eacute;reos, con centenares de bombardeos en poco m&aacute;s de cuatro meses. 
    </p><p class="article-text">
        El blanco del ataque en Daraa era la sede de la Brigada 132 del Ej&eacute;rcito de Al Asad, ahora en desuso, seg&uacute;n aseguran los vecinos. En un comunicado, el Ej&eacute;rcito israel&iacute; afirm&oacute; que estaba atacando &ldquo;objetivos militares en el sur de Siria, incluidos centros de mando y bases militares que contienen armas y veh&iacute;culos militares pertenecientes al antiguo r&eacute;gimen sirio&rdquo;. A lo que a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;la presencia de activos militares en el sur de Siria representa una amenaza para el Estado de Israel&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo declarado es reducir la capacidad militar y defensiva del pa&iacute;s vecino, y establecer una zona de contenci&oacute;n en el sur de Siria &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/sirios-viven-frontera-israel-avance-tropas-no-casas_1_11957713.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel ha ocupado la zona de separaci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses, delimitada por la ONU en 1974</a>, y que hab&iacute;a permanecido desmilitarizada hasta la ca&iacute;da del r&eacute;gimen&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, tras una jornada de recuerdo por los &uacute;ltimos muertos en Daraa, miles de personas se congregaron en el centro de la ciudad para celebrar y celebrarse entre fuegos artificiales y m&uacute;sica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Oriol Andrés Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cuna-revuelta-siria-2011-deberiamos-celebrando-enterrando-muertos-nuevo_1_12152985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 20:24:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Conflicto en Siria,Revoluciones,Bashar Al Asad,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siria conmemora la revolución por primera vez desde la caída de Al Asad: "Los helicópteros militares hoy lanzan mensajes de paz"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/siria-conmemora-revolucion-primera-vez-caida-asad-helicopteros-militares-hoy-lanzan-mensajes-paz_1_12136530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c42948cc-d322-4e35-ac26-0aeb541325aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1615y724.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los helicópteros militares desde donde antes bombardeaban nuestras casas, hoy lanzan mensajes de paz”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sirios salen a las calles de Damasco, Alepo e Idlib para pedir el fin de la división y reivindicar a las víctimas de la violencia del régimen: “Somos los que creamos el futuro. Hagámoslo más bonito que el pasado”</p><p class="subtitle">Cientos de muertos en choques entre las nuevas autoridades de Siria y milicianos fieles al exrégimen de Al Asad</p></div><p class="article-text">
        Dos ruidosos helic&oacute;pteros sobrevuelan, a pocos metros de los manifestantes, la plaza de los Omeyas, en el centro de Damasco. Debajo de ellos, centenares de personas ondean la bandera de la revoluci&oacute;n siria, con tres estrellas y que cambia el rojo tradicional por el verde. <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-viaje-nueva-siria-calle_132_12027587.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gritan c&aacute;nticos revolucionarios y religiosos</a>. En pocos minutos, desde los helic&oacute;pteros lanzan confeti, flores y papeles con mensajes de paz: &ldquo;Somos los que creamos el futuro. Hag&aacute;moslo m&aacute;s bonito que el pasado&rdquo;, reza uno de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los manifestantes que mira el espect&aacute;culo a&eacute;reo que ofrece el nuevo gobierno liderado por Ahmed Al Sharaa es Jamal Abdulnaser, un joven estudiante de Ciencias Pol&iacute;ticas de 21 a&ntilde;os. Ha venido solo a la manifestaci&oacute;n, pero eso no le impide gritar consignas de alegr&iacute;a. Para &eacute;l tambi&eacute;n es un d&iacute;a de esperanza. Tres de sus hermanos murieron en la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/busca-celdas-ocultas-sednaya-matadero-humano-siria_1_11887072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prisi&oacute;n de Sednaya</a>, conocida como un &ldquo;matadero humano&rdquo;. &ldquo;Pese a que he venido solo, siento como si mis hermanos me estuvieran acompa&ntilde;ando, en mi mente estamos juntos&rdquo;, rememora este joven. Su deseo es que el pa&iacute;s supere la divisi&oacute;n entre la poblaci&oacute;n civil.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un grupo de manifestantes ondea la bandera de la revolución siria                            </span>
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        A pocos metros de Jamal se encuentran Omar y Bashar, dos amigos que tampoco se han querido perder este momento hist&oacute;rico. Ambos participaron en las protestas que empezaron en 2011 en el pa&iacute;s y decidieron <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mes-despues-huida-asad-damasco-vive-libertad-incierta-viviamos-terror_1_11947098.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marchar al exilio ante la represi&oacute;n y la violencia</a> con que respondi&oacute; Bashar al Asad. &ldquo;Es la primera vez que puedo celebrar el aniversario de la revoluci&oacute;n desde dentro de Siria&rdquo;, explica Omar, de 30 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se quiere perder detalle de lo que sucede y por ello graba cada instante con su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Hace muy poco que acaba de volver, igual que miles de sirios. En su caso, desde L&iacute;bano. Originario de Al Bayada, en Homs, fue testigo de la destrucci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/amr-salem-exministro-exasesor-bashar-asad-traiciono_128_11961062.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataques hacia la poblaci&oacute;n civil</a> por parte del r&eacute;gimen de Asad. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dima-moussa-politica-opositora-asad-no-queremos-gobierno-falle-catastrofe-siria_128_12110218.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Deber&iacute;amos dar un margen de unos cinco a&ntilde;os al nuevo gobierno</a> para mejorar el pa&iacute;s&rdquo;, considera.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jamal acude solo a la concentración, pese a que tiene en su memoria a sus tres hermanos muertos                            </span>
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        A su lado, Bashar, de 39 a&ntilde;os, escucha con recelo su optimismo y se muestra mucho menos confiado. &Eacute;l tambi&eacute;n ha regresado hace poco. &ldquo;Hace mucho tiempo que esperaba celebrar algo as&iacute;&rdquo;, dice, &ldquo;pero tengo sentimientos encontrados ahora mismo. Estoy un poco abrumado por la situaci&oacute;n&rdquo;. Originario de la regi&oacute;n Deir Ezzor, cerca del r&iacute;o &Eacute;ufrates, al este de pa&iacute;s, lamenta no poder celebrar la efem&eacute;ride desde ah&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/decenas-muertos-choques-nuevas-autoridades-siria-milicianos-fieles-exregimen-asad_1_12113137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por las constantes tensiones que a&uacute;n hay en la zona</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conf&iacute;o que los sirios no repitan los errores del pasado, debemos aprender de ellos y construir un pa&iacute;s en el que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espionaje-censura-castigos-brazo-propagandistico-bashar-asad-siria_1_11934316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se respeten los derechos humanos</a> sin recurrir a la violencia&rdquo;. A su lado, decenas de polic&iacute;as, milicianos y hombres armados. Algunos colocan en el ca&ntilde;&oacute;n de sus fusiles las flores lanzadas desde los helic&oacute;pteros.&nbsp;
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                Algunos policías, milicianos y hombres armados colocan flores en el cañón de sus fusiles                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; el 15 de marzo de 2011?</strong></h2><p class="article-text">
        Siria conmemora el 14 aniversario desde que empezaron las protestas pac&iacute;ficas contra el r&eacute;gimen de Bashar al-Asad y lo hace por primera vez sin el exdictador en el poder.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de marzo de 2011, se convoc&oacute; una &ldquo;jornada de la Ira&rdquo; en todo el pa&iacute;s en la que participaron miles de personas en varias poblaciones. En Damasco, una de las que sali&oacute; a la calle fue la activista Marwa al Ghamian, hoy en el exilio. Al tratarse de una convocatoria abierta, hecha a trav&eacute;s de las redes sociales, muchos manifestantes no se conoc&iacute;an. Pero cuando empezaron con los c&aacute;nticos -&ldquo;Siria, Dios, libertad y nada m&aacute;s&rdquo;- Marwa sinti&oacute; por primera vez<a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-establece-unidad-pais-constitucion-transicion-matanzas-sectarias_1_12129561.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un sentimiento de unidad &uacute;nico</a>. Todos se juntaron como en un &uacute;nico cuerpo, recuerda en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica desde Qatar, donde vive ahora. Los manifestantes reclamaban reformas democr&aacute;ticas, el fin de la corrupci&oacute;n y de los abusos que comet&iacute;an las agencias de seguridad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los manifestantes gritan cánticos revolucionarios y religiosos                            </span>
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        La magia se mantuvo hasta que apareci&oacute; un grupo de matones del r&eacute;gimen, con c&aacute;nticos favorables a Bashar. Poco despu&eacute;s, la polic&iacute;a intervino golpeando a los manifestantes. Despu&eacute;s llegaron los arrestos. Una actuaci&oacute;n que dejaba ver la manera como Bashar al-Asad responder&iacute;a al descontento social y a las peticiones de reforma: con represi&oacute;n y violencia, hasta conducir el pa&iacute;s a un conflicto armado con m&uacute;ltiples actores. M&aacute;s de 200.000 civiles murieron durante estos a&ntilde;os. De ellos, 9 de cada diez, a manos del r&eacute;gimen, seg&uacute;n la Red Siria para los Derechos Humanos. Y m&aacute;s de 100.000 personas fueron desaparecidas, la mayor&iacute;a tambi&eacute;n por las fuerzas de Bashar al-Asad. Las calles de Damasco, como las del resto del pa&iacute;s, a&uacute;n les buscan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apenas hace cuatro meses, nada hac&iacute;a prever que el dictador podr&iacute;a perder el poder. Hasta el pasado 8 de diciembre, cuando tras una ofensiva rel&aacute;mpago, una coalici&oacute;n de grupos opositores encabezados por los islamistas de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) derroc&oacute; al dictador. El r&eacute;gimen se disolvi&oacute; como un terr&oacute;n de az&uacute;car, tras la retirada de sus principales valedores, Ir&aacute;n y Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Viendo las im&aacute;genes de hoy en la plaza de los Omeyas de Damasco, Marwa se siente orgullosa y feliz. &ldquo;Los helic&oacute;pteros militares desde donde antes bombardeaban nuestras casas, hoy han lanzado mensajes de paz&rdquo;, asegura. Y a&ntilde;ade: &ldquo;No tengo grandes expectativas. Pero tampoco esperaba que Bashar cayera, as&iacute; que nada es imposible. La nueva revoluci&oacute;n ha comenzado despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Asad, ahora es el turno de la sociedad civil para reconstruir Siria. Tambi&eacute;n tenemos que reconstruirnos como seres humanos porque hemos perdido parte de nuestra humanidad estos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las calles de Damasco, llenas de fotografías y mensajes que buscan a los más de 100.00 desaparecidos que aún hay en Síria foto"
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                Las calles de Damasco, llenas de fotografías y mensajes que buscan a los más de 100.00 desaparecidos que aún hay en Síria foto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Deshumanizaci&oacute;n y divisi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Esta deshumanizaci&oacute;n hacia el otro, hacia el diferente, qued&oacute; en evidencia las pasadas semanas, cuando se dio un alzamiento liderado por ex-militares y milicianos fieles a Bashar al-Asad <a href="https://www.eldiario.es/internacional/decenas-muertos-choques-nuevas-autoridades-siria-milicianos-fieles-exregimen-asad_1_12113137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en las regiones costaneras de Tartus y Latakia</a>. En la respuesta por parte de las fuerzas de seguridad y de milicias leales al nuevo gobierno, se perpetraron masacres de civiles por el simple hecho de ser alauitas, la misma comunidad confesional a la que pertenece el clan de los Asad.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, Alya, de 40 a&ntilde;os, y sus compa&ntilde;eras est&aacute;n muy atentas a cualquier c&aacute;ntico que pueda inducir a mayores divisiones. &ldquo;Uno, uno, uno, el pueblo sirio es uno&rdquo;, cantan como respuesta, inmediatamente. &ldquo;Estoy aqu&iacute; porque es el aniversario, pero me siento triste por lo que pas&oacute; en la costa. Sin embargo, esto no significa que tengamos que abandonar las calles, la revoluci&oacute;n y todos los valores que la empujaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos logrado algo similar a la libertad y, por lo tanto, debemos defender nuestras posiciones en la calle. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-destrozada-13-anos-conflicto-reconstruccion-no-material-espiritual_1_11949817.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sociedad civil siria tiene que recuperar la iniciativa</a>. No podemos dejarla en manos del gobierno. Tenemos que trabajar para lograr justicia, paz y rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un joven muestra un retrato del activista Ghiath Matar, un símbolo de la resistencia civil, asesinado por el régimen en 2011                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;No queremos celebrar, queremos recordar lo que pas&oacute;&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Zeina Shahla, activista y periodista, ha dudado hasta el &uacute;ltimo momento si ir&iacute;a o no con sus amistades al acto de la plaza de los Omeyas. Su grupo de amigos, todos ellos activistas no violentos, hab&iacute;an estado preparando diferentes actos, exposiciones y debates para recordar el aniversario del 15 de marzo de 2011. Ten&iacute;a que ser un momento para la alegr&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de lo que pas&oacute; en la costa, decidimos que no era una buena idea&rdquo;. Cancelaron todos los actos previstos. &ldquo;No queremos celebrar, queremos recordar lo que pas&oacute;&rdquo;, considera. Por ello, decidieron imprimir unos p&oacute;steres con im&aacute;genes que recuerdan el car&aacute;cter pac&iacute;fico que ten&iacute;a la revoluci&oacute;n en sus primeros compases. Las fotograf&iacute;as&nbsp;muestran algunas de las creativas pancartas que alzaban los manifestantes en las protestas que inundaron el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuperamos algunas fotos de internet, dise&ntilde;amos los p&oacute;steres y los hemos colgado en varios sitios, como universidades o caf&eacute;s&rdquo;. Uno de ellos es el Rawda Cafe, un punto de encuentro de activistas de la ciudad: &ldquo;Es importante recordar que la revoluci&oacute;n empez&oacute; de manera pac&iacute;fica en 2011&rdquo;. Pese a haber vivido durante d&eacute;cadas bajo un reino de terror y silencio impuesto por el clan de los Asad, el movimiento de resistencia civil sirio demostr&oacute; una gran creatividad, atrevimiento y sentido del humor. Muchos de sus activistas acabaron muertos, desaparecidos o en el exilio.
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            <span class="title">
                Zeina Shahla cuelga unos de los pósteres con qué recuerdan los inicios noviolentos de las protestas en 2011                            </span>
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        Despu&eacute;s de casi 15 a&ntilde;os de conflicto armado y violencia, Shahla considera que &ldquo;las cosas no se pueden arreglar de manera f&aacute;cil&rdquo;. Por ello, defiende convencida que se debe apostar por la justicia transicional, un proceso, seg&uacute;n define Naciones Unidas, &ldquo;en el cual se intenta asumir el legado de violaciones y abusos pasados a gran escala para garantizar la rendici&oacute;n de cuentas, hacer justicia y lograr la reconciliaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta activista habla con conocimiento de causa, ya que&nbsp;estuvo presente en la protesta de Daraa del 18 de marzo del 2011. &ldquo;Nunca hemos tenido vida pol&iacute;tica en Siria, as&iacute; que cuando la gente empez&oacute; a salir a las calles, no estaba todo tan organizado ni tan pensado&rdquo;, recuerda, mientras denuncia que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ruinas-yarmuk-campo-refugiados-palestinos-siria-arrasado-guerra-regimen-no-permitia-volver_1_11953654.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;desde el principio el r&eacute;gimen de Asad fue brutal&rdquo;</a>. &ldquo;Est&aacute;bamos en la manifestaci&oacute;n con unos compa&ntilde;eros y lo vimos todo, la polic&iacute;a nos dispar&oacute;, detuvieron a mucha gente y un hombre muri&oacute;. Cuando lo recuerdo, a veces me pongo triste, sobre todo porque era una manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica. No s&eacute; si hubi&eacute;semos podido hacer algo para detenerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente dice que debemos pasar p&aacute;gina y dejar de hablar del pasado, pero yo creo que no, debemos entender qu&eacute; pas&oacute; para poder decir nunca m&aacute;s&rdquo;. Con todo, considera que la clave son los j&oacute;venes: &ldquo;Debemos crear un futuro para ellos, pero tambi&eacute;n engancharlos y conectarlos con la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s para as&iacute; usar su energ&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maysam, Salea y Safa son tres j&oacute;venes sirias que rondan los 18 a&ntilde;os que este s&aacute;bado tambi&eacute;n han decidido acercarse a la celebraci&oacute;n de la plaza de los Omeyas. Un miliciano les presta un rifle para que se hagan fotos con el m&oacute;vil. En broma, incluso se apuntan entre ellas. &ldquo;Hemos venido las tres amigas juntas para mostrar la alegr&iacute;a de la revoluci&oacute;n y la solidaridad, nunca nos hab&iacute;amos sentido as&iacute;, ni nos hubi&eacute;semos cre&iacute;do que podr&iacute;amos vivir este momento, estamos muy contentas&rdquo;. Casi toda su vida han vivido bajo el r&eacute;gimen de al-AAsad Inocentes, pero ilusionadas, consideran: &ldquo;por fin podremos vivir como chicas de nuestra edad&rdquo;.&nbsp;
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                Una joven posa ante la cámara de su amiga con un fusil en la mano.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Siria es diversa</strong></h2><p class="article-text">
        En la concentraci&oacute;n, la mayor&iacute;a de los presentes cantan entusiasmados las consignas religiosas. Muchos se muestran partidarios del nuevo gobierno. Pero no son los &uacute;nicos que acuden a la cita. Asmaa Jaber es una activista de 34 a&ntilde;os defensora de los derechos civiles que vive entre Francia y Siria. Cuando su padre ten&iacute;a 18 a&ntilde;os fue arrestado durante la masacre de Hama, en el 1982, cuando el ej&eacute;rcito sirio llev&oacute; a cabo una pol&iacute;tica de tierra quemada contra la ciudad de Hama para sofocar una revuelta asociada a los Hermanos Musulmanes. Durante su detenci&oacute;n, fue torturado: &ldquo;Es lo que tiene vivir en una dictadura&rdquo;.
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                    alt="La defensora de los derechos civiles, Asmaa Jaber, de 34 años, sostiene la nueva bandera siria."
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                La defensora de los derechos civiles, Asmaa Jaber, de 34 años, sostiene la nueva bandera siria.                            </span>
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        Esta joven ha aprovechado su vida en Francia para dar a conocer -en charlas e incluso en el Parlamento Europeo- las violaciones de derechos humanos que han tenido lugar en Siria. Por eso, tampoco duda en acercarse y recordarnos que Siria es muy diversa. &ldquo;Si los medios solo muestran una parte de Siria, la parte islamista m&aacute;s radical, esto solo alimenta las fuerzas opresoras&rdquo;, cr&iacute;tica. &ldquo;En cambio, cuando se ense&ntilde;a una imagen justa y fidedigna de lo que es Siria, pasa todo lo contrario, se da fuerza a los movimientos que empujan por una apertura, a los que abogan por la libertad y la paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien a&uacute;n duda entre s&iacute; quedarse en Siria o volver a Francia, se muestra esperanzada por lo que est&aacute; por venir &ldquo;pese a que ser&aacute; dif&iacute;cil&rdquo;, concluye mientras celebra ver tanta prensa internacional dentro de Siria, una rareza hasta hace pocos meses.
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                Asistentes a la celebración alzan a un miliciano con un fusil, en cuyo cañón hay una flor.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Oriol Andrés Gallart, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/siria-conmemora-revolucion-primera-vez-caida-asad-helicopteros-militares-hoy-lanzan-mensajes-paz_1_12136530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 10:14:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siria conmemora la revolución por primera vez desde la caída de Al Asad: "Los helicópteros militares hoy lanzan mensajes de paz"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Guerra de Siria,Conflicto en Siria,Bashar Al Asad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_1_4414027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f893e7d-aa9b-455e-87f6-8b966f6e05fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los empleadores de las trabajadoras domésticas extranjeras suelen convertirse en sus responsables legales y tienen un poder casi total sobre ella, lo que favorece abusos</p><p class="subtitle">Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a residir de forma irregular, con el riesgo de ser encarcelada o deportada</p><p class="subtitle">El colectivo, formado por una mayoría de extranjeras, ha presentado una propuesta al Ministerio de Trabajo para formar un sindicato</p></div><p class="article-text">
        Alrededor de un centenar de mujeres abarrotan la peque&ntilde;a sala. La mayor&iacute;a sentadas, algunas de pie. Pese a estar en L&iacute;bano, las aut&oacute;ctonas son minor&iacute;a. Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Filipinas, Madagascar, Camer&uacute;n, Islas Mauricio. Los or&iacute;genes son diversos pero todas comparten algo en com&uacute;n: son trabajadoras dom&eacute;sticas y luchan por mejorar sus condiciones laborales en un pa&iacute;s donde es habitual que sufran abusos e incluso maltratos.
    </p><p class="article-text">
        Es domingo por la ma&ntilde;ana y, pese a ser su &uacute;nico d&iacute;a libre, han decidido dedicarlo a organizarse por sus derechos, como han hecho a lo largo del &uacute;ltimo a&ntilde;o, en el que han pedido al Gobierno la creaci&oacute;n de un sindicato.
    </p><p class="article-text">
        En L&iacute;bano, un pa&iacute;s de cuatro millones y medio de habitantes, se calcula que el n&uacute;mero de trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras es de 250.000. En su mayor&iacute;a provienen del sudeste asi&aacute;tico y de &Aacute;frica. En el conjunto del mundo &aacute;rabe, se estima que el n&uacute;mero asciende a 2,4 millones, todas ellas bajo el yugo del sistema legal de esponsorizaci&oacute;n que rige la contrataci&oacute;n, conocido como <em>kafala. </em>La principal reivindicaci&oacute;n de las trabajadoras dom&eacute;sticas es la supresi&oacute;n de este sistema muy extendido en los pa&iacute;ses de Oriente Pr&oacute;ximo porque, aseguran, da a los empleadores un poder casi total sobre sus trabajadores y favorece abusos y maltratos. 
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s denunciados son los trabajos forzados, el impago o el retraso en el pago del salario, el encierro forzado en el lugar de trabajo, la negaci&oacute;n de tiempo libre y la confiscaci&oacute;n del pasaporte, seg&uacute;n los testimonios de las empleadas dom&eacute;sticas contactadas por eldiario.es. Abusos verbales, f&iacute;sicos y sexuales tambi&eacute;n son frecuentes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende de nosotras, de las trabajadoras dom&eacute;sticas, plantarnos y decir 'este es nuestro derecho&rdquo;. Gemma Justo es filipina, tiene 48 a&ntilde;os y desde hace 21 vive en L&iacute;bano. Vino al peque&ntilde;o pa&iacute;s mediterr&aacute;neo para trabajar como empleada dom&eacute;stica y as&iacute; pagar la educaci&oacute;n de sus tres hijos, ahora licenciados universitarios. En este tiempo tambi&eacute;n se ha convertido en una de las activistas m&aacute;s comprometidas del pa&iacute;s en pro de los derechos de las empleadas dom&eacute;sticas extranjeras ante la explotaci&oacute;n que sufren en este sector. 
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        Sin embargo, como ella misma reconoce, no es f&aacute;cil reclamar los propios derechos cuando se est&aacute; sometida a unas condiciones deplorables: cuando una queja puede conllevar la deportaci&oacute;n; cuando uno trabaja 17 o 18 horas al d&iacute;a sin ninguna jornada de descanso; o cuando no puede relacionarse con personas ajenas a la familia que le paga el salario porque vive en la misma casa. Cuando por regla el Estado no se inmiscuye en lo que sucede dentro del espacio privado del hogar.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras nunca se planta ante abusos laborales o incluso maltratos. Y por eso, saltar por el balc&oacute;n, como hizo la et&iacute;ope Birkutan Dubri el pasado 10 de noviembre, puede parecer una opci&oacute;n m&aacute;s factible que dar un paso al frente. Su intento de suicidio fue grabado por un videoaficionado y se suma a otras tantas decenas que ocurren cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es significativo que en L&iacute;bano una trabajadora dom&eacute;stica raramente &ldquo;deja&rdquo; su trabajo sino que, seg&uacute;n la terminolog&iacute;a local, &ldquo;escapa&rdquo;. Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a ser <em>ilegal </em>en el pa&iacute;s, con el riesgo de ser encarcelada o deportada. &ldquo;El sistema actual estrangula a la trabajadora&rdquo;, enfatiza Gemma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que los abusos son habituales porque los empleadores saben que se lo pueden permitir&rdquo;, asegura Yara Chehayed, de la organizaci&oacute;n local Movimiento Anti-Racista, en relaci&oacute;n a la impunidad de qu&eacute; gozan los empleadores.
    </p><h3 class="article-text">Por primera vez, su objetivo se aleja de la utop&iacute;a</h3><p class="article-text">
        La perseverante lucha de Gemma y sus compa&ntilde;eras ha perseguido siempre el objetivo de crear una organizaci&oacute;n para &ldquo;defender los derechos de manera colectiva y darnos apoyo las unas a las otras&rdquo;. Por primera vez, su objetivo ya no parece una quimera.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 29 de diciembre, las trabajadoras dom&eacute;sticas en L&iacute;bano, a trav&eacute;s de la Federaci&oacute;n Libanesa de Sindicatos de Trabajadores y Empleados (FENASOL), enviaron una petici&oacute;n al Ministro de Trabajo liban&eacute;s para crear un organizaci&oacute;n sindical. 
    </p><p class="article-text">
        De prosperar la propuesta, L&iacute;bano se convertir&iacute;a en el primer pa&iacute;s &aacute;rabe con un sindicato que incluye a las trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras.
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                </figure><h3 class="article-text">Lucha contra el aislamiento y el miedo</h3><p class="article-text">
        El objetivo del sindicato es, adem&aacute;s de regularizar las condiciones de trabajo y vida de las empleadas inmigradas, darles voz para que defiendan sus derechos y crear un espacio para construir una red de solidaridad y apoyo mutuo. Una labor que se lleva tiempo haciendo de manera informal. &ldquo;Recibo llamadas todo el tiempo, incluso de madrugada, porque las chicas tienen que esconderse para poder comunicarse&rdquo;, explica Aim&eacute;e Razanajay, otra veterana activista, en este caso de Madagascar.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Muchas de las trabajadoras viven aisladas, sin casi red social, est&aacute;n muy perdidas. Les aconsejamos, les ense&ntilde;amos a tratar con los empleadores &ndash;muchas veces hay problemas de comunicaci&oacute;n&ndash;, y les explicamos los recursos de los que disponen a trav&eacute;s de las ONG&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta enviada al gobierno es el fruto de tres a&ntilde;os de trabajo en el marco de un proyecto piloto impulsado por la Organizaci&oacute;n Internacional del trabajo (OIT) bajo el paraguas de FENASOL. &ldquo;M&aacute;s que ir a trav&eacute;s de expertos, quisimos hacerlo a trav&eacute;s de las l&iacute;deres comunitarias&rdquo; explica Zeina Mezher, coordinadora para la OIT del proyecto, &ldquo;han sido ellas las que han guiado la investigaci&oacute;n, han organizado los grupos de trabajo y han convencido a las trabajadoras dom&eacute;sticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A inicios de 2014, y como consecuencia de este proyecto piloto, se form&oacute; el Comit&eacute; de Trabajadoras Domesticas, un embri&oacute;n de lo que deber&iacute;a ser el sindicato. Alrededor de 150 mujeres de unas diez nacionalidades se han ido sumando a &eacute;l, reuni&oacute;n tras reuni&oacute;n, los domingos en la sede de FENASOL. El proceso no ha sido f&aacute;cil debido al aislamiento de las trabajadoras y a &ldquo;la cultura del miedo a qu&eacute; est&aacute;n sometidas&rdquo;, asegura Aim&eacute;e. Todav&iacute;a hay desconfianza entre muchas trabajadoras sobre los beneficios de organizarse y temor por las represalias de los empleadores si descubren su implicaci&oacute;n en el proyecto.
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                </figure><h3 class="article-text">Los trabajadores extranjeros no pueden sindicarse</h3><p class="article-text">
        A ello se suman las dificultades legales. El c&oacute;digo laboral de L&iacute;bano impide a los trabajadores extranjeros formar parte de sindicatos y no reconoce el trabajo dom&eacute;stico como tal. Castro Abdullah, presidente de FENASOL no tiene reparos en admitir que ello supone un desaf&iacute;o al Estado. &ldquo;La ley no est&aacute; escrita sobre piedra. La legitimidad es de las trabajadoras. Exigimos que el gobierno liban&eacute;s ratifique el Convenio 189 de la ILO&rdquo;, un documento que recoge la necesidad de condiciones decentes para las trabajadoras dom&eacute;sticas. Igualmente, para intentar superar el escollo legal, la nueva organizaci&oacute;n sindical se enmarcar&aacute; dentro de un sindicato general de trabajadoras de la limpieza y cuidados dom&eacute;sticos e incluir&aacute; libanesas, explica Abdullah. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno est&aacute; estudiando la propuesta, seg&uacute;n asegur&oacute; la responsable de la divisi&oacute;n de trabajadores extranjeros del Ministerio de Trabajo, Marlene Atallah. Sin embargo, no parece que ello sea una prioridad en un pa&iacute;s sumido en una fr&aacute;gil inestabilidad tanto por divisiones internas como a consecuencia del conflicto en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Sin esperar la aprobaci&oacute;n gubernamental, FENASOL est&aacute; trabajando para organizar pr&oacute;ximamente el congreso fundacional del sindicato. Rose, camerunesa de 45 a&ntilde;os, 17 de ellos en L&iacute;bano, lo tiene claro: &ldquo;Desde que empezamos a organizarnos muchas cosas han cambiado a mejor, somos m&aacute;s conscientes de nuestros derechos. Ahora ya no hay marcha atr&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Andrés Gallart, Nicolás Lupo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_1_4414027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2015 19:54:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse]]></media:title>
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