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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nicolás Lupo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nicolas_lupo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nicolás Lupo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El asalto al Capitolio, desde dentro: tiros, disfraces y amenazas contra la prensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/asalto-capitolio-salvado-estados-unidos_129_6733380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b123328-589b-4538-9bd9-3addb20b4f7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asalto al Capitolio, desde dentro: tiros, disfraces y amenazas contra la prensa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Joe Biden caricaturizado como Stalin hasta pedir que se juzgue a la cadena estadounidense CNN por traición: así ha sido el ataque al Congreso por parte de los seguidores de Trump</p><p class="subtitle">Fotos - El asalto al Capitolio, en imágenes</p></div><p class="article-text">
        Pegados a la pared, en una sala ovalada del Capitolio, dos j&oacute;venes se echaban agua por la cara y se cambiaban de ropa. &ldquo;&iexcl;Estamos salvando a los Estados Unidos!&rdquo;, exclamaba excitado uno de los asaltantes. Minutos antes, en una de las intersecciones de los largos y estrechos pasillos, formaban parte del grupo que empujaba a la masa apelotonada frente a dos cordones policiales. Los agentes del primer cord&oacute;n rociaban con gas pimienta a los asaltantes, con poco &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        El segundo cord&oacute;n se manten&iacute;a a la expectativa empu&ntilde;ando rifles de asalto. La presi&oacute;n de los manifestantes era tal que los agentes quedaban a merced de los que empujaban y, los polic&iacute;as, sobrepasados en n&uacute;mero y tal vez para evitar males mayores, decidieron retroceder. As&iacute;, durante casi una hora, los asaltantes se movieron por la mayor parte de las oficinas y salas del Capitolio sin apenas oposici&oacute;n. Es la primera vez que la sede legislativa de los Estados Unidos ha sido asaltada por sus propios conciudadanos.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7yj6gm" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Minutos antes del ataque, hacia las 14:00 hora local, miles de manifestantes congregados esa misma ma&ntilde;ana delante del obelisco de Washington hab&iacute;an llegado a las escalinatas del Capitolio. Acababan de escuchar en directo al presidente Donald Trump, que denunciaba por en&eacute;sima vez sin pruebas el fraude que supuestamente lo empujaba a dejar la Casa Blanca y dar el control del Congreso y el Senado a los dem&oacute;cratas. 
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n asistente dec&iacute;a dudar de las palabras de Trump. George Kiser, llegado desde Pensilvania con su mujer, afirmaba: &ldquo;No queremos que nos roben la libertad&rdquo;. Las pancartas eran a cada cual m&aacute;s surrealista: el presidente electo Joe Biden caricaturizado como Stalin, algunos pidiendo la ley marcial y otros exigiendo que se juzgue a la cadena de televisi&oacute;n CNN por traici&oacute;n. Mientras la mayor&iacute;a de los manifestantes, algunos de ellos disfrazados, gritaban consignas a favor de Trump y contra los dem&oacute;cratas e incluso el <em>establishment </em>republicano, grupos m&aacute;s reducidos de hombres fornidos equipados con vestimenta militar &ndash;chalecos antibalas, cascos, y ropa de color pardo y caqui&ndash; se reun&iacute;an en grupos y hablaban en voz baja.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manifestantes pro-Trump asaltan los terrenos del Capitolio de Estados Unidos, en Washington.                            </span>
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        El primer cord&oacute;n policial frente al Capitolio no resisti&oacute; m&aacute;s de media hora. En las escaleras colindantes al andamio instalado para la inauguraci&oacute;n del mandato de Joe Biden, los agentes iban subiendo uno a uno a sus compa&ntilde;eros heridos. Los pocos gases lacrim&oacute;genos y la escasez de personal favorecieron que la presi&oacute;n de los asaltantes se volviese insostenible. Entre v&iacute;tores, los asaltantes subieron r&aacute;pidamente a la explanada de acceso al Capitolio, algunos escalando muros de 8 metros. All&iacute;, apenas una docena de polic&iacute;as custodiaba unas puertas y ventanas que, en cuesti&oacute;n de minutos, ten&iacute;an los vidrios rotos y estaban abiertas de par en par.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los asaltantes <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sigue-directo-disturbios-estados-unidos-asalto-congreso-partidarios-trump_6_6732375_1059581.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se movieron inicialmente en masa</a>. No parec&iacute;an saber a d&oacute;nde iban, pero iban descubriendo el laber&iacute;ntico edificio a medida que avanzaban. Tras la retirada de los controles policiales internos, la gente caminaba libremente sin apenas oposici&oacute;n. Se hicieron fotos apoyados sobre la estatua de James Madison, uno de los 'padres fundadores' de EEUU que luch&oacute; por la independencia y escribi&oacute; y promovi&oacute; la Constituci&oacute;n que establece la estructura y divisi&oacute;n de poderes. Entre sus peticiones subyac&iacute;a una reivindicaci&oacute;n libertaria y contra los poderes, un sentimiento que siempre ha tenido relevancia en un pa&iacute;s fundado sobre los derechos individuales por encima de los colectivos, junto a una convicci&oacute;n inamovible fundada en la expansi&oacute;n de noticias virales y muy ideol&oacute;gicas que circulan por internet sin respeto por los hechos o sus complejidades.&nbsp;
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                Seguidores del presidente Donald Trump, tras asaltar el Capitolio                            </span>
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        Sobrepasados por la situaci&oacute;n y con asaltantes sentados en el estrado del Senado o derribando la puerta de la portavoz del Congreso Nancy Pelosi, la l&iacute;der dem&oacute;crata m&aacute;s aborrecida por Trump y sus seguidores, la polic&iacute;a tard&oacute; m&aacute;s de 45 minutos en reorganizarse. Tanto, que la salida de los asaltantes por su propio pie contrasta con la dureza con la que las fuerzas de seguridad del pa&iacute;s se han empleado contra otras protestas a lo largo del a&ntilde;o. Pero antes de evacuar el Capitolio, frente a una sala adyacente a uno de los pasillos, yac&iacute;a ensangrentada una mujer envuelta con una bandera a favor de Trump. Hab&iacute;an pasado apenas unos minutos desde el disparo que hab&iacute;a recibido de un agente cuando intentaba saltar dentro de otro espacio. Los dem&aacute;s asaltantes se encaraban con la polic&iacute;a que la rodeaba cuando tres agentes la cog&iacute;an en volandas y se la llevaban escaleras abajo para ser atendida. Horas m&aacute;s tarde se confirmaba el fallecimiento de esta <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sigue-directo-disturbios-estados-unidos-asalto-congreso-partidarios-trump_6_6732375_1059640.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">veterana de las fuerzas armadas</a>.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, los manifestantes se limitaron a repetir las ideas sobre fraude que han absorbido a lo largo de los &uacute;ltimos meses y desde que comenz&oacute; la pandemia, impulsadas desde la Presidencia, el p&uacute;lpito m&aacute;s poderoso del pa&iacute;s. La noche anterior se hab&iacute;an reunido algunos de ellos en la Plaza de la Libertad, llegados con antelaci&oacute;n de varios puntos del pa&iacute;s. Los organizadores de 'Stop the steal' (detened el robo) hab&iacute;an instalado un peque&ntilde;o escenario. Todos los que cog&iacute;an el micr&oacute;fono, figuras de la extrema derecha o movimientos muy conservadores y religiosos, exaltaban a las masas a detener el asalto del comunismo, socialismo, de los ped&oacute;filos, de aquellos vendidos a China, de los ateos que quieren destruir la religi&oacute;n y otras tantas ideas extremistas m&aacute;s, todas ellas coronadas con gritos de &ldquo;USA! USA! USA!&rdquo; o en favor de Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la salida de los asaltantes del Capitolio y ya entrada la tarde, cuando vibraban los m&oacute;viles con el anuncio del toque de queda decretado por la alcaldesa de Washington para las 18 horas, los manifestantes y asaltantes hicieron un &uacute;ltimo intento, esta vez por la puerta del lado oeste. Menores de edad ve&iacute;an c&oacute;mo padres enfebrecidos gritaban en apoyo de aquellos hombres fornidos reconvertidos en lanzadores de bates de b&eacute;isbol o piedras. Durante m&aacute;s de una hora los agentes se defend&iacute;an como pod&iacute;an, antes de lanzar el asalto final. M&aacute;s de un centenar de polic&iacute;as con m&aacute;scaras se desplegaron en un abrir y cerrar de ojos mientras volaban y explotaban las bombas de gas lacrim&oacute;geno.&nbsp;
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                Los partidarios del presidente Donald Trump dentro del Capitolio de los EE.UU.                            </span>
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        Finalizaba as&iacute; el asalto al Capitolio por parte de una masa de seguidores que segu&iacute;an las indicaciones del presidente. Trump quiere destruir el Partido Republicano para reconvertirlo en el partido de sus ideas y allegados. Ya tiene a varios aliados en la C&aacute;mara de Representantes y en el Senado, pero tambi&eacute;n se arriesga a unir a todos aquellos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sigue-directo-disturbios-estados-unidos-asalto-congreso-partidarios-trump_6_6732375_1059615.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">avergonzados del asalto al Capitolio</a>. Muchos de ellos, defensores de su populismo radical y ahora abiertamente antidemocr&aacute;tico. Un asalto que es la guinda al pastel de una presidencia que quedar&aacute; para los anales de la historia como ninguna otra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Lupo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/asalto-capitolio-salvado-estados-unidos_129_6733380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jan 2021 14:22:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asalto al Capitolio, desde dentro: tiros, disfraces y amenazas contra la prensa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_1_4414027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f893e7d-aa9b-455e-87f6-8b966f6e05fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los empleadores de las trabajadoras domésticas extranjeras suelen convertirse en sus responsables legales y tienen un poder casi total sobre ella, lo que favorece abusos</p><p class="subtitle">Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a residir de forma irregular, con el riesgo de ser encarcelada o deportada</p><p class="subtitle">El colectivo, formado por una mayoría de extranjeras, ha presentado una propuesta al Ministerio de Trabajo para formar un sindicato</p></div><p class="article-text">
        Alrededor de un centenar de mujeres abarrotan la peque&ntilde;a sala. La mayor&iacute;a sentadas, algunas de pie. Pese a estar en L&iacute;bano, las aut&oacute;ctonas son minor&iacute;a. Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Filipinas, Madagascar, Camer&uacute;n, Islas Mauricio. Los or&iacute;genes son diversos pero todas comparten algo en com&uacute;n: son trabajadoras dom&eacute;sticas y luchan por mejorar sus condiciones laborales en un pa&iacute;s donde es habitual que sufran abusos e incluso maltratos.
    </p><p class="article-text">
        Es domingo por la ma&ntilde;ana y, pese a ser su &uacute;nico d&iacute;a libre, han decidido dedicarlo a organizarse por sus derechos, como han hecho a lo largo del &uacute;ltimo a&ntilde;o, en el que han pedido al Gobierno la creaci&oacute;n de un sindicato.
    </p><p class="article-text">
        En L&iacute;bano, un pa&iacute;s de cuatro millones y medio de habitantes, se calcula que el n&uacute;mero de trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras es de 250.000. En su mayor&iacute;a provienen del sudeste asi&aacute;tico y de &Aacute;frica. En el conjunto del mundo &aacute;rabe, se estima que el n&uacute;mero asciende a 2,4 millones, todas ellas bajo el yugo del sistema legal de esponsorizaci&oacute;n que rige la contrataci&oacute;n, conocido como <em>kafala. </em>La principal reivindicaci&oacute;n de las trabajadoras dom&eacute;sticas es la supresi&oacute;n de este sistema muy extendido en los pa&iacute;ses de Oriente Pr&oacute;ximo porque, aseguran, da a los empleadores un poder casi total sobre sus trabajadores y favorece abusos y maltratos. 
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s denunciados son los trabajos forzados, el impago o el retraso en el pago del salario, el encierro forzado en el lugar de trabajo, la negaci&oacute;n de tiempo libre y la confiscaci&oacute;n del pasaporte, seg&uacute;n los testimonios de las empleadas dom&eacute;sticas contactadas por eldiario.es. Abusos verbales, f&iacute;sicos y sexuales tambi&eacute;n son frecuentes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende de nosotras, de las trabajadoras dom&eacute;sticas, plantarnos y decir 'este es nuestro derecho&rdquo;. Gemma Justo es filipina, tiene 48 a&ntilde;os y desde hace 21 vive en L&iacute;bano. Vino al peque&ntilde;o pa&iacute;s mediterr&aacute;neo para trabajar como empleada dom&eacute;stica y as&iacute; pagar la educaci&oacute;n de sus tres hijos, ahora licenciados universitarios. En este tiempo tambi&eacute;n se ha convertido en una de las activistas m&aacute;s comprometidas del pa&iacute;s en pro de los derechos de las empleadas dom&eacute;sticas extranjeras ante la explotaci&oacute;n que sufren en este sector. 
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        Sin embargo, como ella misma reconoce, no es f&aacute;cil reclamar los propios derechos cuando se est&aacute; sometida a unas condiciones deplorables: cuando una queja puede conllevar la deportaci&oacute;n; cuando uno trabaja 17 o 18 horas al d&iacute;a sin ninguna jornada de descanso; o cuando no puede relacionarse con personas ajenas a la familia que le paga el salario porque vive en la misma casa. Cuando por regla el Estado no se inmiscuye en lo que sucede dentro del espacio privado del hogar.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras nunca se planta ante abusos laborales o incluso maltratos. Y por eso, saltar por el balc&oacute;n, como hizo la et&iacute;ope Birkutan Dubri el pasado 10 de noviembre, puede parecer una opci&oacute;n m&aacute;s factible que dar un paso al frente. Su intento de suicidio fue grabado por un videoaficionado y se suma a otras tantas decenas que ocurren cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es significativo que en L&iacute;bano una trabajadora dom&eacute;stica raramente &ldquo;deja&rdquo; su trabajo sino que, seg&uacute;n la terminolog&iacute;a local, &ldquo;escapa&rdquo;. Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a ser <em>ilegal </em>en el pa&iacute;s, con el riesgo de ser encarcelada o deportada. &ldquo;El sistema actual estrangula a la trabajadora&rdquo;, enfatiza Gemma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que los abusos son habituales porque los empleadores saben que se lo pueden permitir&rdquo;, asegura Yara Chehayed, de la organizaci&oacute;n local Movimiento Anti-Racista, en relaci&oacute;n a la impunidad de qu&eacute; gozan los empleadores.
    </p><h3 class="article-text">Por primera vez, su objetivo se aleja de la utop&iacute;a</h3><p class="article-text">
        La perseverante lucha de Gemma y sus compa&ntilde;eras ha perseguido siempre el objetivo de crear una organizaci&oacute;n para &ldquo;defender los derechos de manera colectiva y darnos apoyo las unas a las otras&rdquo;. Por primera vez, su objetivo ya no parece una quimera.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 29 de diciembre, las trabajadoras dom&eacute;sticas en L&iacute;bano, a trav&eacute;s de la Federaci&oacute;n Libanesa de Sindicatos de Trabajadores y Empleados (FENASOL), enviaron una petici&oacute;n al Ministro de Trabajo liban&eacute;s para crear un organizaci&oacute;n sindical. 
    </p><p class="article-text">
        De prosperar la propuesta, L&iacute;bano se convertir&iacute;a en el primer pa&iacute;s &aacute;rabe con un sindicato que incluye a las trabajadoras dom&eacute;sticas extranjeras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Lucha contra el aislamiento y el miedo</h3><p class="article-text">
        El objetivo del sindicato es, adem&aacute;s de regularizar las condiciones de trabajo y vida de las empleadas inmigradas, darles voz para que defiendan sus derechos y crear un espacio para construir una red de solidaridad y apoyo mutuo. Una labor que se lleva tiempo haciendo de manera informal. &ldquo;Recibo llamadas todo el tiempo, incluso de madrugada, porque las chicas tienen que esconderse para poder comunicarse&rdquo;, explica Aim&eacute;e Razanajay, otra veterana activista, en este caso de Madagascar.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Muchas de las trabajadoras viven aisladas, sin casi red social, est&aacute;n muy perdidas. Les aconsejamos, les ense&ntilde;amos a tratar con los empleadores &ndash;muchas veces hay problemas de comunicaci&oacute;n&ndash;, y les explicamos los recursos de los que disponen a trav&eacute;s de las ONG&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta enviada al gobierno es el fruto de tres a&ntilde;os de trabajo en el marco de un proyecto piloto impulsado por la Organizaci&oacute;n Internacional del trabajo (OIT) bajo el paraguas de FENASOL. &ldquo;M&aacute;s que ir a trav&eacute;s de expertos, quisimos hacerlo a trav&eacute;s de las l&iacute;deres comunitarias&rdquo; explica Zeina Mezher, coordinadora para la OIT del proyecto, &ldquo;han sido ellas las que han guiado la investigaci&oacute;n, han organizado los grupos de trabajo y han convencido a las trabajadoras dom&eacute;sticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A inicios de 2014, y como consecuencia de este proyecto piloto, se form&oacute; el Comit&eacute; de Trabajadoras Domesticas, un embri&oacute;n de lo que deber&iacute;a ser el sindicato. Alrededor de 150 mujeres de unas diez nacionalidades se han ido sumando a &eacute;l, reuni&oacute;n tras reuni&oacute;n, los domingos en la sede de FENASOL. El proceso no ha sido f&aacute;cil debido al aislamiento de las trabajadoras y a &ldquo;la cultura del miedo a qu&eacute; est&aacute;n sometidas&rdquo;, asegura Aim&eacute;e. Todav&iacute;a hay desconfianza entre muchas trabajadoras sobre los beneficios de organizarse y temor por las represalias de los empleadores si descubren su implicaci&oacute;n en el proyecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Los trabajadores extranjeros no pueden sindicarse</h3><p class="article-text">
        A ello se suman las dificultades legales. El c&oacute;digo laboral de L&iacute;bano impide a los trabajadores extranjeros formar parte de sindicatos y no reconoce el trabajo dom&eacute;stico como tal. Castro Abdullah, presidente de FENASOL no tiene reparos en admitir que ello supone un desaf&iacute;o al Estado. &ldquo;La ley no est&aacute; escrita sobre piedra. La legitimidad es de las trabajadoras. Exigimos que el gobierno liban&eacute;s ratifique el Convenio 189 de la ILO&rdquo;, un documento que recoge la necesidad de condiciones decentes para las trabajadoras dom&eacute;sticas. Igualmente, para intentar superar el escollo legal, la nueva organizaci&oacute;n sindical se enmarcar&aacute; dentro de un sindicato general de trabajadoras de la limpieza y cuidados dom&eacute;sticos e incluir&aacute; libanesas, explica Abdullah. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno est&aacute; estudiando la propuesta, seg&uacute;n asegur&oacute; la responsable de la divisi&oacute;n de trabajadores extranjeros del Ministerio de Trabajo, Marlene Atallah. Sin embargo, no parece que ello sea una prioridad en un pa&iacute;s sumido en una fr&aacute;gil inestabilidad tanto por divisiones internas como a consecuencia del conflicto en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Sin esperar la aprobaci&oacute;n gubernamental, FENASOL est&aacute; trabajando para organizar pr&oacute;ximamente el congreso fundacional del sindicato. Rose, camerunesa de 45 a&ntilde;os, 17 de ellos en L&iacute;bano, lo tiene claro: &ldquo;Desde que empezamos a organizarnos muchas cosas han cambiado a mejor, somos m&aacute;s conscientes de nuestros derechos. Ahora ya no hay marcha atr&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Andrés Gallart, Nicolás Lupo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_1_4414027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2015 19:54:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse]]></media:title>
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