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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El mundo no puede permitirse fallar a mujeres, niños y adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-no-permitirse-fallar-mujeres-ninos-adolescentes_129_13226662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afa99189-439b-46a4-8f4c-bc352c80cd6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo no puede permitirse fallar a mujeres, niños y adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera medida del progreso global no se encuentra en los mercados financieros ni en las declaraciones de las cumbres internacionales. Se encuentra en si una mujer sobrevive al embarazo y al parto, en si un niño es vacunado y está bien alimentado</p></div><p class="article-text">
        En demasiadas partes del mundo dar a luz sigue estando m&aacute;s asociado al miedo que a la esperanza: una cl&iacute;nica sin electricidad, una enfermera sin suministros, una madre que sabe que dar vida puede costarle la suya. Estos temores no son meramente emocionales; est&aacute;n respaldados por los hechos. Cada dos minutos una mujer muere en el mundo al dar a luz. Cada a&ntilde;o casi cinco millones de ni&ntilde;os no llegan a cumplir cinco a&ntilde;os. Una cifra que aumentar&aacute; si contin&uacute;an los recortes de ayuda. The Lancet estima que para 2030 podr&iacute;an morir m&aacute;s de 14 millones de personas adicionales, incluidos 4,5 millones de ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os, el equivalente a borrar la poblaci&oacute;n de ciudades del tama&ntilde;o de Abuja, Brasilia o Roma.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera medida del progreso global no se encuentra en los mercados financieros ni en las declaraciones de las cumbres internacionales. Se encuentra en si una mujer sobrevive al embarazo y al parto, en si un ni&ntilde;o es vacunado y est&aacute; bien alimentado, y en si un adolescente puede crecer sano, seguro y con esperanza. Cuando mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes prosperan, las sociedades son m&aacute;s fuertes, las econom&iacute;as m&aacute;s resilientes y las naciones est&aacute;n mejor preparadas para el futuro. Cuando fallan, los costes no solo se miden en muertes evitables y sufrimiento, sino en la p&eacute;rdida masiva de potencial humano. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, invertir en la salud de mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes es una de las inversiones m&aacute;s importantes que cualquier gobierno puede realizar. La evidencia es abrumadora. Cerrar la brecha en la salud de las mujeres por s&iacute; sola podr&iacute;a a&ntilde;adir al menos 1 bill&oacute;n de d&oacute;lares a la econom&iacute;a global cada a&ntilde;o para el 2040. Cada d&oacute;lar invertido en vacunaci&oacute;n infantil o en salud mental adolescente genera alrededor de 20 d&oacute;lares a lo largo de la vida &mdash;en ahorro sanitario, en productividad, y en vidas que contin&uacute;an construyendo algo&mdash;. Las mujeres sanas sostienen las familias y las econom&iacute;as. Los ni&ntilde;os sanos se convierten en trabajadores y ciudadanos. Los ni&ntilde;os y adolescentes sanos est&aacute;n mejor preparados para participar en la sociedad, desarrollar medios de vida y construir futuros m&aacute;s estables y pr&oacute;speros.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los sistemas de salud en todo el mundo est&aacute;n siendo llevados al l&iacute;mite por los recortes de ayuda, la deuda, los conflictos y la reducci&oacute;n del espacio fiscal. En 2025, la ayuda oficial al desarrollo cay&oacute; un 23,1%, el mayor descenso anual de la historia. En m&aacute;s de cincuenta pa&iacute;ses los trabajadores sanitarios est&aacute;n perdiendo sus empleos y se est&aacute;n rompiendo las cadenas de formaci&oacute;n. En algunos lugares, la atenci&oacute;n materna, la vacunaci&oacute;n y la respuesta de emergencia se han reducido en un 70%. Al mismo tiempo, la salud y los derechos sexuales y reproductivos sufren crecientes ataques pol&iacute;ticos, poniendo en riesgo avances logrados tras d&eacute;cadas de esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres y las ni&ntilde;as soportan la carga m&aacute;s pesada. En 2023, seis de cada diez muertes maternas en el mundo ocurrieron en pa&iacute;ses en situaci&oacute;n de conflicto o fragilidad. De hecho, una mujer que vive en un pa&iacute;s afectado por conflictos tiene cinco veces m&aacute;s probabilidades de morir por causas relacionadas con el embarazo que una mujer en un pa&iacute;s estable. Demasiadas mujeres siguen sin acceso a una atenci&oacute;n materna de calidad, a servicios anticonceptivos y a servicios reproductivos esenciales. Demasiadas ni&ntilde;as se enfrentan a violencia, discriminaci&oacute;n y barreras de acceso a la salud que limitan no solo su bienestar, sino su libertad y su futuro. Cuando los presupuestos se recortan, mujeres y ni&ntilde;os son con demasiada frecuencia los primeros en sufrirlos y los &uacute;ltimos en ser protegidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es inevitable. Es una cuesti&oacute;n de voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En Sud&aacute;frica, estamos trabajando para fortalecer la atenci&oacute;n primaria de salud, ampliar el acceso equitativo a servicios de calidad, invertir en el personal sanitario y construir un sistema m&aacute;s inclusivo que llegue a quienes m&aacute;s lo necesitan. Entendemos que el progreso en salud es inseparable del progreso en igualdad y desarrollo. Una sociedad no puede prosperar si se niega atenci&oacute;n a las mujeres, si los ni&ntilde;os quedan desprotegidos o si los adolescentes son excluidos de los servicios y oportunidades que necesitan para prosperar.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, un sistema nacional de salud p&uacute;blico ha proporcionado cobertura universal y una de las tasas m&aacute;s bajas de mortalidad materna e infantil del mundo. Creemos que &mdash;con visi&oacute;n, determinaci&oacute;n y solidaridad&mdash;lo que hemos logrado en nuestro pa&iacute;s puede lograrse a escala global. Por eso, la Estrategia Espa&ntilde;ola de Salud Global 2025&ndash;2030 sit&uacute;a la equidad, los sistemas sanitarios resilientes y la salud y los derechos sexuales y reproductivos en el centro de nuestra acci&oacute;n internacional; y por eso trabajamos para elevar la ambici&oacute;n global en la financiaci&oacute;n del desarrollo sostenible y para defender la igualdad de g&eacute;nero como un imperativo democr&aacute;tico y de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        En la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiaci&oacute;n para el Desarrollo celebrada en Sevilla el a&ntilde;o pasado, a trav&eacute;s del Compromiso de Sevilla y la Plataforma de Acci&oacute;n de Sevilla, contribuimos a centrar la atenci&oacute;n internacional en la deuda, la inversi&oacute;n sostenible y la reforma de la arquitectura financiera global. 
    </p><p class="article-text">
        Estas cuestiones pueden parecer t&eacute;cnicas, pero sus consecuencias son profundamente humanas. Determinan si los sistemas de salud pueden contratar y retener personal, si los medicamentos llegan a las cl&iacute;nicas, si las mujeres pueden acceder a la atenci&oacute;n de forma segura y si los ni&ntilde;os y adolescentes tienen una oportunidad justa en la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debemos ser inequ&iacute;vocos en la defensa de la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Estos derechos no son secundarios ni negociables. Son fundamentales para la dignidad, la igualdad y la salud p&uacute;blica. Ninguna mujer o ni&ntilde;a deber&iacute;a ser privada de atenci&oacute;n vital por razones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas o de discriminaci&oacute;n. Ninguna sociedad puede afirmar que valora la justicia mientras tolere la violencia de g&eacute;nero persistente o la erosi&oacute;n sistem&aacute;tica de la autonom&iacute;a y los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n que se plantea a la comunidad internacional no es si podemos permitirnos invertir en mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes, sino si podemos permitirnos no hacerlo. La respuesta es clara. Los costes a largo plazo de la inacci&oacute;n &mdash;mayor inestabilidad, m&aacute;s desigualdad, econom&iacute;as m&aacute;s d&eacute;biles y millones de muertes evitables&mdash; son mucho mayores que el coste de actuar ahora. Mayores que el coste de mantener encendida la luz en esa cl&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Este es el esp&iacute;ritu con el que Espa&ntilde;a se incorpora a la Red de L&iacute;deres Globales, que re&uacute;ne ya a doce jefes de Estado y de Gobierno comprometidos con avanzar en la salud y los derechos de mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes. Pero este esfuerzo no puede quedarse ah&iacute;. Los desaf&iacute;os son demasiado grandes y los riesgos demasiado altos como para que el liderazgo recaigasolo en unos pocos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos que m&aacute;s gobiernos den un paso al frente para proteger los servicios sanitarios esenciales, invertir en el personal de primera l&iacute;nea, defender la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y garantizar que las reformas de financiaci&oacute;n beneficien a quienes m&aacute;s lo necesitan. Necesitamos m&aacute;s l&iacute;deres que reconozcan que mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes no son una preocupaci&oacute;n secundaria de las pol&iacute;ticas globales. Son su mayor desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Este es un momento de valent&iacute;a pol&iacute;tica. Un momento para elegir la inversi&oacute;n frente al repliegue, la solidaridad frente a la indiferencia y la acci&oacute;n frente a la complacencia. Sobre todo, es un momento para reconocer una verdad simple: si mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes no est&aacute;n en el centro de nuestras decisiones, el futuro no ser&aacute; justo, estable ni sostenible. Pero si lo est&aacute;n, un futuro mejor permanece a nuestro alcance.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez, Cyril Ramaphosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-no-permitirse-fallar-mujeres-ninos-adolescentes_129_13226662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:15:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo no puede permitirse fallar a mujeres, niños y adolescentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Salud,Atención sanitaria,Sistema sanitario,Infancia,mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La excepcionalidad española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/excepcionalidad-espanola_129_12782115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa7c3a7b-3373-4e3c-8670-c2981be944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La excepcionalidad española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es precisamente ahora, cuando algunos idealizan regímenes autoritarios y se aferran a la nostalgia de un pasado que nunca fue, cuando debemos dar un paso al frente en defensa de una libertad que durante tantos años nos fue arrebatada</p></div><p class="article-text">
        En un tiempo marcado por la inmediatez, donde las redes imponen el ritmo y las noticias caducan en horas, vivimos atrapados en una memoria de corto plazo, donde el ayer se olvida con rapidez y el ma&ntilde;ana apenas se vislumbra. Esta mirada limitada al ahora tiene un nombre, sesgo del presente, y nos hace creer que lo que vivimos hoy fue siempre as&iacute;. Esa visi&oacute;n sesgada condiciona nuestra percepci&oacute;n de la realidad. Y se hace muy presente en d&iacute;as como el de hoy, en los que recordamos que la Espa&ntilde;a de este 2025 se parece muy poco a la de aquel 1975.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 20 de noviembre no s&oacute;lo marc&oacute; el final de la &uacute;ltima dictadura de Europa Occidental. Sino el comienzo de un viaje que hab&iacute;a de llevarnos a recuperar la libertad y la prosperidad y a reconquistar la democracia perdida. 
    </p><p class="article-text">
        Un viaje que, visto hoy con perspectiva hist&oacute;rica, representa una historia de &eacute;xito casi &uacute;nica: pasar de una dictadura represiva a una democracia plena; de ser un pa&iacute;s pobre y aislado, a uno pr&oacute;spero e integrado en el mundo. Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido. De entre casi cien pa&iacute;ses con m&aacute;s de diez millones de habitantes, solo cuatro han seguido un camino similar en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una excepcionalidad que no podemos permitirnos olvidar, al menos por dos razones. Primero, porque no reconocer la magnitud de la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social de nuestro pa&iacute;s nos impide ser justos con nuestro pasado y nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Y, en segundo lugar, porque olvidar ese pasado implica ignorar a los grandes protagonistas de esta transformaci&oacute;n. Protagonistas que no figuran con sus nombres en los libros de historia. Y que tampoco son recordados en el callejero de las ciudades donde se manifestaron, en los campus que tomaron, en las parroquias en las que se refugiaron o en las f&aacute;bricas donde lucharon por su dignidad laboral. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, si bien es justo reconocer a quienes, desde posiciones de responsabilidad, tuvieron la visi&oacute;n pol&iacute;tica y el esp&iacute;ritu de concordia necesarios para encauzar una democracia aun fr&aacute;gil, tambi&eacute;n lo es recordar que la democracia no cay&oacute; del cielo. No naci&oacute; de una coincidencia feliz ni de un consenso s&uacute;bito entre &eacute;lites convencidas de que el cambio era inevitable.  Tampoco fue una concesi&oacute;n generosa, al estilo de las cartas otorgadas del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Fue el pueblo espa&ntilde;ol el que tir&oacute; hacia adelante en los momentos de duda. El que arranc&oacute; las libertades que habr&iacute;an de plasmarse poco despu&eacute;s en nuestra Constituci&oacute;n. El que tom&oacute; pac&iacute;ficamente las calles cuando fue necesario, para rendir tributo a las &uacute;ltimas v&iacute;ctimas de una dictadura que se resist&iacute;a a desaparecer. El responsable de que la &uacute;nica desembocadura posible de la transici&oacute;n fuera una democracia moderna y libre.
    </p><p class="article-text">
        Fueron los trabajadores y las trabajadoras quienes lucharon por salarios justos, condiciones laborales dignas y pensiones que garantizasen una vejez segura. Fueron las mujeres espa&ntilde;olas quienes se dejaron la piel &ndash;y algunas, la vida&ndash; para conquistar una igualdad legal que les permitiera so&ntilde;ar en libertad y vivir con autonom&iacute;a. Fue la juventud la que empuj&oacute; a sus mayores a aceptar un pa&iacute;s m&aacute;s libre, m&aacute;s igualitario y con m&aacute;s oportunidades. Fueron ellos y ellas los verdaderos padres y madres de la democracia que hoy disfrutamos.
    </p><p class="article-text">
        Esos avances pueden parecernos obvios hoy, en un pa&iacute;s plenamente integrado en la Uni&oacute;n Europea, rodeado de socios democr&aacute;ticos y sociedades abiertas. Nos hemos acostumbrado a convivir con libertades, derechos y prosperidad, hasta el punto de dar por sentado que siempre estuvieron ah&iacute;. Pero no es as&iacute;. La Espa&ntilde;a de hoy es casi un milagro que solo se ha podido construir con el trabajo y el esfuerzo diario de millones de espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        Y no hubiera sido posible sin nuestra democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que las democracias crecen m&aacute;s, lo hacen de manera m&aacute;s sostenible, protegen mejor a sus sociedades frente a las adversidades, son m&aacute;s resilientes a las crisis econ&oacute;micas, canalizan mejor los conflictos, pagan mejores salarios y son m&aacute;s pac&iacute;ficas que los pa&iacute;ses que no tienen la suerte de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguna democracia &ndash;tampoco la nuestra&ndash; es perfecta. Queda mucho por hacer para forjar la Espa&ntilde;a que queremos y podemos llegar a ser, con m&aacute;s oportunidades, m&aacute;s derechos y menos desigualdad. Ser conscientes de ello es lo que nos hace avanzar y mejorar. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, es precisamente ahora, cuando algunos idealizan reg&iacute;menes autoritarios y se aferran a la nostalgia de un pasado que nunca fue, cuando debemos dar un paso al frente en defensa de una libertad que durante tantos a&ntilde;os nos fue arrebatada. 
    </p><p class="article-text">
        Y cuando nos pueda el pesimismo y el ruido de la pol&iacute;tica y la confrontaci&oacute;n no nos permita ver la luz al final del t&uacute;nel, recordemos que habitamos en un pa&iacute;s &uacute;nico. Que vivimos en un presente que representaba una posibilidad &iacute;nfima hace cincuenta a&ntilde;os. Y que Espa&ntilde;a, los espa&ntilde;oles y las espa&ntilde;olas no dejar&aacute;n nunca que ese milagro desaparezca. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/excepcionalidad-espanola_129_12782115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 21:12:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La excepcionalidad española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura,Democracia,Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alfredo-perez-rubalcaba-hombre_129_1554175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1bd7cac-e6f9-4450-9ad2-f8600f97588b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su recuerdo estará siempre asociado a la consolidación de una España de derechos y libertades, abierta a Europa y a la modernidad</p></div><p class="article-text">
        Quiero, a trav&eacute;s de estas palabras, unirme al profundo dolor que sienten millones de espa&ntilde;oles ante el fallecimiento de Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba. Lo hago como Presidente del Gobierno, pero tambi&eacute;n como Secretario General del Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol. Consciente, en este &uacute;ltimo caso, de que su talla pol&iacute;tica, humana e intelectual le hacen acreedor del m&aacute;ximo reconocimiento por parte de todos los dem&oacute;cratas, por encima de adscripciones ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Pocas veces estar&aacute; m&aacute;s justificado que en el caso de Alfredo el atributo de hombre de Estado para definir una trayectoria pol&iacute;tica. Ahora ya, antes de que el tiempo engrandezca a&uacute;n m&aacute;s su figura, podemos decir que ocupa un lugar de honor en la historia de Espa&ntilde;a. El lugar que corresponde, por derecho propio, a los m&aacute;s dedicados servidores del Estado Social y Democr&aacute;tico de Derecho consagrado por la Constituci&oacute;n. El lugar que corresponde a los arquitectos de la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica en nuestro pa&iacute;s, en una &eacute;poca llena de dificultades y amenazas de involuci&oacute;n. El lugar que corresponde, en definitiva, a Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba, figura crucial en la lucha contra la barbarie terrorista de ETA desde el gobierno presidido por Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo entendi&oacute; el Pleno del Congreso de los Diputados cuando, en junio de 2014, le tribut&oacute; un sincero homenaje, en el d&iacute;a en que abandonaba su esca&ntilde;o en la c&aacute;mara. Aquella ovaci&oacute;n, de la que fui testigo, era mucho m&aacute;s que una despedida protocolaria. Era el reconocimiento expl&iacute;cito de nuestra democracia a un parlamentario brillante, cabal y dialogante. Pero, por encima de todo, a alguien clave para interpretar la historia reciente de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Su recuerdo estar&aacute; siempre asociado a la consolidaci&oacute;n de una Espa&ntilde;a de derechos y libertades, abierta a Europa y a la modernidad. Y muy especialmente a su labor en defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, por la que trabaj&oacute; con enorme dedicaci&oacute;n en los gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez, en un tiempo fundamental para sentar las bases de nuestro estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Quiero agradecer, en nombre del PSOE, las muestras de respeto, dolor y reconocimiento que han hecho p&uacute;blicas las principales fuerzas pol&iacute;ticas, ante esta sentida p&eacute;rdida para todas y todos los socialistas. Son el mejor testimonio de la fortaleza de nuestras instituciones democr&aacute;ticas, por las que Alfredo tanto sacrific&oacute; desde una militancia que siempre entendi&oacute; como una forma de servir a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; lo dif&iacute;cil que es encontrar consuelo que pueda aliviar el dolor de su mujer Pilar, de toda su familia y de sus amigos en estos momentos. Que estas palabras, y todas las muestras de merecido homenaje que est&aacute;n por llegar, sirvan para dar testimonio de la sincera gratitud que nuestro pa&iacute;s siempre guardar&aacute; a quien ya es uno de sus hijos m&aacute;s ilustres, Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba. Un aut&eacute;ntico hombre de Estado, cuyo recuerdo no s&oacute;lo ser&aacute; parte de nuestra memoria colectiva, sino un ejemplo de inspiraci&oacute;n y compromiso con la causa de la democracia y la libertad en la Espa&ntilde;a a la que dedic&oacute; su vida entera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alfredo-perez-rubalcaba-hombre_129_1554175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2019 18:57:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre de Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alfredo Pérez Rubalcaba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/monsenor-ignacio-munilla-obispo-sebastian_129_2235229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be5ac062-2ad5-409d-b003-32fec8a34362_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ética privada es privada y es ética precisamente porque es decidida responsable y libremente por cada uno/a, sin injerencias de nadie, tampoco de las iglesias y sus obispos</p><p class="subtitle">Los 10 mandamientos del obispo Munilla: de la masturbación al feminismo 'sano'</p></div><p class="article-text">
        Sr Munilla:
    </p><p class="article-text">
        Leo con indignaci&oacute;n (desgraciadamente, no con sorpresa) sus declaraciones irrespetuosas y antimodernas de ayer contra las mujeres, singularmente contra aquellas que son feministas y luchan por la (necesaria) igualdad de g&eacute;nero. Les acusa de &ldquo;tener el demonio en sus propias filas&rdquo; (sic), de reivindicar, junto a la igualdad, &ldquo;el aborto libre y gratuito, el lesbianismo y el bisexualismo&rdquo; (sic) y de promover una &ldquo;lucha de sexos&rdquo; equivalente a la vieja lucha de clases. Tambi&eacute;n les reprocha tener una concepci&oacute;n de la sexualidad &ldquo;que ha hecho de la mujer un objeto de placer y de usar como un kleenex&rdquo;, frente al &ldquo;aut&eacute;ntico feminismo&rdquo; que consiste, seg&uacute;n usted, en &ldquo;defender la natalidad, la maternidad, la monogamia y el rechazo al divorcio&rdquo;. &ldquo;El feminismo de g&eacute;nero &ndash;ha concluido en ese desafuero de ayer en Radio Mar&iacute;a- es el suicidio de la propia dignidad femenina&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No pondr&eacute; en cuesti&oacute;n su libertad de expresi&oacute;n. Mi cr&iacute;tica no va por ah&iacute;. Siempre he pensado, y m&aacute;s en estos tiempos de censuras y autocensuras varias, que debemos defenderla incluso aunque lo que oigamos o leamos nos repugne o nos desagrade profundamente, como es el caso. Denuncio, ejerciendo tambi&eacute;n mi libertad de expresi&oacute;n, un tema m&aacute;s de fondo que est&aacute; detr&aacute;s de su evidente falta de respeto, incluso de su poca caridad cristiana, y es su voluntad de dominar, de decidir por los dem&aacute;s, sobre todo si se trata de mujeres, como si fueran menores de edad o incapaces y como si sigui&eacute;ramos en el nacional-catolicismo franquista. Sus palabras desconocen los &uacute;ltimos cinco siglos de civilizaci&oacute;n, de modernidad y de secularizaci&oacute;n, situ&aacute;ndose al margen del humanismo, de la libertad, del Renacimiento, de la Ilustraci&oacute;n, de los derechos humanos, de la democracia, incluso del Concilio Vaticano II, de Juan XXIII, de Pablo VI o de Francisco.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que no ha le&iacute;do a Mary Wollstonecraft ni a Germaine Necker, pero tampoco a Erasmo, a Montaigne, a nuestro Vives o a Condorcet. Usted, deduzco, es m&aacute;s del fil&oacute;sofo rancio, de Rafael V&eacute;lez, el gran te&oacute;logo fernandino, o de Donoso Cort&eacute;s que pensaban que por culpa de Las Luces la dignidad del ser humano consistir&iacute;a ya en ser libres y seguir su propia raz&oacute;n. Pues s&iacute;, as&iacute; es y as&iacute; debe ser en una sociedad libre, abierta y plural. La &eacute;tica privada es privada y es &eacute;tica precisamente porque es decidida responsable y libremente por cada uno/a, sin injerencias de nadie, tampoco de las iglesias y sus obispos. Espa&ntilde;a, desde 1978, no es un Estado confesional, teocr&aacute;tico, sino aconfesional y alg&uacute;n d&iacute;a deber&aacute; ser plenamente laico. Mientras tanto, se&ntilde;or Obispo, respete: al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar y a Dios lo que es de Dios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/monsenor-ignacio-munilla-obispo-sebastian_129_2235229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 20:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Ignacio Munilla,Feminismo,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Devolver RTVE a los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/devolver-rtve-espanoles_129_3319949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a51407d-4aa1-4555-9c89-dd02506402fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Devolver RTVE a los españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El compromiso del PSOE es que RTVE vuelva a ser lo que siempre ha querido ser sin intermediarios, censores ni políticos que interfieran su desarrollo diario. Una Radio Televisión Española al servicio exclusivo de su sociedad civil</p></div><p class="article-text">
        Tras el 39 Congreso, la nueva direcci&oacute;n del PSOE se ha comprometido a liderar una oposici&oacute;n de Estado. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos asistido al secuestro por parte del PP de las instituciones p&uacute;blicas de todos los ciudadanos, y a su consiguiente instrumentalizaci&oacute;n con fines partidarios. De ah&iacute; que sea decisivo defender al Estado de los ataques del actual Gobierno. Hacer oposici&oacute;n de Estado es, en resumen, defender nuestra Constituci&oacute;n cuando est&aacute; siendo vaciada de contenido o atacada con las pol&iacute;ticas del PP. Por eso, cuando lideramos la iniciativa parlamentaria para regular el sistema de elecci&oacute;n de los miembros del Consejo de Administraci&oacute;n de Radiotelevisi&oacute;n Espa&ntilde;ola y de su presidente, lo que hacemos es defender el pluralismo de un medio de comunicaci&oacute;n social p&uacute;blico, tal y como recoge nuestra Constituci&oacute;n en su art&iacute;culo 20.3.
    </p><p class="article-text">
        Con esta iniciativa parlamentaria damos un paso imprescindible para la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica recuperando la Radio Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de todos bajo un modelo de televisi&oacute;n plural y de calidad como el que impuls&oacute; el Gobierno socialista tras la etapa de manipulaci&oacute;n ejercida por un Gobierno del Partido Popular, en aquel caso de Aznar.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, resaltando la evidente importancia que la derecha otorga al control de la informaci&oacute;n, una de las primeras medidas que adopt&oacute; el Gobierno de Mariano Rajoy en la X Legislatura fue acabar con el modelo anterior estableciendo, por Decreto-ley, un nuevo sistema de elecci&oacute;n de los &oacute;rganos de la Corporaci&oacute;n que les permit&iacute;a designarlos en solitario, excluyendo a toda la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con esta Ley, aprobada con el apoyo de las fuerzas del cambio, se pretende, por tanto, volver a la elecci&oacute;n parlamentaria, por mayor&iacute;a cualificada, de los &oacute;rganos de administraci&oacute;n y gobierno de la Corporaci&oacute;n, como condici&oacute;n necesaria para recuperar el modelo que llev&oacute; al ente a sus mayores cotas de independencia y pluralismo y a sus mejores datos de consideraci&oacute;n, audiencia y credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Transici&oacute;n, los socialistas hemos trabajado siempre por una radio televisi&oacute;n p&uacute;blica de calidad, independiente y plural. Despu&eacute;s de sufrir un r&eacute;gimen dictatorial durante d&eacute;cadas, alejar los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos de la manipulaci&oacute;n del gobierno de turno era, sin duda, una prioridad para la democratizaci&oacute;n del pa&iacute;s, que tanto ansiaba la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s de las primeras elecciones democr&aacute;ticas parece mentira que la autonom&iacute;a de la Radio Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola vuelva a estar en entredicho. Seis a&ntilde;os de gobierno del Partido Popular han representado un retroceso en derechos civiles, sociales y econ&oacute;micos sin precedentes y, por supuesto, tambi&eacute;n ha afectado gravemente a la calidad, independencia y pluralidad de los entes de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Durante este periodo de preocupante degradaci&oacute;n democr&aacute;tica, los ciudadanos han dejado de sentir la televisi&oacute;n de todos como propia y los datos de audiencia lo demuestran. Los espa&ntilde;oles necesitan volver a sentirse orgullosos de sus medios p&uacute;blicos, exigen unos medios de informaci&oacute;n de los que se puedan fiar y de los que desaparezca el evidente sectarismo que ahora caracteriza la informaci&oacute;n que proporcionan.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro compromiso es devolver RTVE a los ciudadanos. Y para ello los 6.290 empleados p&uacute;blicos de nuestra Radio y Televisi&oacute;n p&uacute;blica tienen que ser los protagonistas de ese cambio. Queremos impulsar una RTVE por encima de partidos, ideolog&iacute;as y personas y dotarla de los recursos humanos y econ&oacute;micos necesarios para que los profesionales puedan liderarla.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que nos pide la Espa&ntilde;a que viene. Los profesionales, los periodistas, son los que tienen que comunicarse directamente con los espa&ntilde;oles. Sin filtros pol&iacute;ticos. Y quiero ser claro: ni del Gobierno ni de la oposici&oacute;n. &Eacute;se es el compromiso del PSOE: que RTVE vuelva a ser lo que siempre ha querido ser sin intermediarios, censores ni pol&iacute;ticos que interfieran su desarrollo diario. Una Radio Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola al servicio exclusivo de su sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el derecho a una informaci&oacute;n veraz y contrastable no se ve &uacute;nicamente amenazado por la manipulaci&oacute;n gubernamental sino que tambi&eacute;n debe hacer frente a una enorme avalancha de contenidos de dudosa veracidad con los que se encuentran a diario los ciudadanos a trav&eacute;s de redes sociales o de otros canales destinados a la manipulaci&oacute;n informativa. RTVE puede y debe contribuir a hacer real el derecho a la informaci&oacute;n objetiva que refleje el pluralismo pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico que caracteriza a nuestra sociedad. En la llamada era de la post-verdad y las <em>fake news</em> que se viralizan en el entorno digital, es m&aacute;s urgente si cabe un medio p&uacute;blico de calidad, independiente y plural.
    </p><p class="article-text">
        Esta Ley que ahora aprobamos es un avance muy importante para retomar el modelo de &eacute;xito que llev&oacute; a RTVE a su mayor periodo de prestigio, popularidad y credibilidad, pero debemos seguir trabajando para construir un proyecto de radio y televisi&oacute;n p&uacute;blicas aut&oacute;nomo, transparente, eficaz, sostenible, integrado en la era digital y cre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma demuestra, adem&aacute;s, por si hab&iacute;a alguna duda, que hay un evidente espacio de negociaci&oacute;n y acuerdo con el resto de fuerzas del cambio en el Parlamento. Ese espacio que me propongo establecer bajo la denominaci&oacute;n de &ldquo;Mesa por el cambio&rdquo; debe convertirse en la palanca para superar los vetos y articular los puntos de uni&oacute;n que nos hagan avanzar hacia el nuevo ciclo pol&iacute;tico que necesita Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Un hoy siempre vale por dos ma&ntilde;anas y no debemos renunciar a conseguirlo. Este primer paso para la recuperaci&oacute;n de una RTVE plural es un buen ejemplo de que, con un diagn&oacute;stico compartido, di&aacute;logo y generosidad por parte de todos, se pueden hacer reformas con beneficios tangibles para los ciudadanos, mientras tejemos las complicidades necesarias para articular una mayor&iacute;a de progreso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/devolver-rtve-espanoles_129_3319949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2017 11:46:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Devolver RTVE a los españoles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[RTVE,Televisión pública,Pedro Sánchez,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria es justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-justicia_129_4400283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Olof Palme siempre dec&iacute;a que la democracia nunca estaba ganada, que d&iacute;a a d&iacute;a ten&iacute;amos que ir construy&eacute;ndola, mejor&aacute;ndola y recordando el coste que ha tenido cada parcela de libertad que hemos conquistado.
    </p><p class="article-text">
        Este martes he asistido al acto que con motivo del D&iacute;a Internacional en Memoria de las V&iacute;ctimas del Holocausto se celebra en el Senado y que coincide con el 70 aniversario de la liberaci&oacute;n del campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz.
    </p><p class="article-text">
        Para cualquier europeo este d&iacute;a debe ser una efem&eacute;ride marcada en el calendario. Durante la II Guerra Mundial, todo el planeta, pero sobre todo Europa, vivi&oacute; la mayor de sus verg&uuml;enzas. A la crueldad inherente a todo conflicto b&eacute;lico, nuestro continente presenci&oacute; c&oacute;mo se practicaba de forma sistem&aacute;tica, fr&iacute;a y calculada el exterminio de quienes eran considerados como inferiores o enemigos de un nuevo orden desp&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que los campos de concentraci&oacute;n no se inventaron en la II Guerra Mundial, el r&eacute;gimen nazi los emple&oacute; como mecanismo de custodia preventiva para personas de izquierdas, periodistas disidentes, profesores o librepensadores. Con el conflicto, su n&uacute;mero se ampli&oacute; y la cifra de los ocupantes aument&oacute; con los considerados pertenecientes a etnias o colectivos inferiores o, simplemente, de una orientaci&oacute;n sexual determinada. Esta pol&iacute;tica fue especialmente dura con los jud&iacute;os de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de estos colectivos fue etiquetado en los campos; siempre recordar&eacute; que un hist&oacute;rico de nuestro partido, Francisco Largo Caballero, y quien fuera un gran ministro de Cultura de los Gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez, Jorge Sempr&uacute;n, fueron, como miles de espa&ntilde;oles, marcados con el tri&aacute;ngulo azul con la S en el centro, que era como se se&ntilde;alaba a los prisioneros espa&ntilde;oles de los campos de concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Millones de seres humanos sufrieron la tortura, la muerte, los trabajos forzados y abusos de toda clase en los campos de concentraci&oacute;n. Especialmente escalofriante es la cifra de Auschwitz, donde se estima que fallecieron 1,1 millones de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Es aterrador el n&uacute;mero de espa&ntilde;oles que fallecieron en los campos de concentraci&oacute;n. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Justicia, 4.439 personas sufrieron primero la derrota y la persecuci&oacute;n en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de la Guerra Civil, el exilio en Europa y la muerte en los campos de concentraci&oacute;n solo por creer en la libertad y en la democracia.
    </p><p class="article-text">
        La obligaci&oacute;n de quienes liberaron Europa y lideraron su reconstrucci&oacute;n fue aprobar una Carta de derechos y principios que evitasen que volviese a suceder. Personalmente me siento orgulloso de haber trabajado en una misi&oacute;n en Bosnia que, amparada por esos derechos, inici&oacute; la reconstrucci&oacute;n de un pa&iacute;s devastado por la guerra y el enjuiciamiento de los responsables de la violaci&oacute;n de los derechos humanos de cientos de miles de personas en la antigua Yugoslavia.
    </p><p class="article-text">
        La obligaci&oacute;n de nuestra generaci&oacute;n no solo es mantener y defender esos derechos y principios, sino recordar a los millones de v&iacute;ctimas de la intolerancia, la barbarie y la sinraz&oacute;n como millones de razones que nos obligan a seguir fortaleciendo nuestra democracia y la paz en nuestro continente. Que nunca vuelva a suceder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-justicia_129_4400283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2015 20:45:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Memoria es justicia]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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