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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Pérez Tapias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_antonio_perez_tapias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Pérez Tapias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fronteras sin leyes. Donde la soberanía causa estragos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fronteras-leyes-soberania-causa-estragos_129_9744689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bdd634-6693-4d22-bd06-189599dbffaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fronteras sin leyes. Donde la soberanía causa estragos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo sucedido el 24 de junio en la valla de Melilla, donde la gendarmería marroquí reprimió brutalmente a quienes intentaban “saltar” a territorio español, tiene que ver con soberanías mitificadas y arbitrarias 'razones de Estado'</p><p class="subtitle">Los socios del PSOE denuncian el “trato inhumano” en la tragedia de Melilla tras ver las grabaciones</p></div><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o de un <em>mundo sin fronteras</em>, al hilo de la globalizaci&oacute;n intensificada tras la &ldquo;ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n&rdquo;, despeg&oacute; como horizonte ut&oacute;pico para el futuro de la humanidad. Era cierto, sin embargo, que, ocurriendo el proceso globalizador sobre todo en t&eacute;rminos de expansi&oacute;n del mercado capitalista bajo paradigma neoliberal, dicho sue&ntilde;o no dej&oacute; de verse alterado por inquietantes pesadillas de crecientes desigualdades y agudos conflictos. Con el correr del tiempo los acontecimientos nos han tra&iacute;do a un mundo dist&oacute;pico cuyas crisis no resueltas &ndash;econ&oacute;micas, sociales y sanitarias-, o las que se presentan agudizadas -crisis clim&aacute;tica o crisis b&eacute;lica causada por la invasi&oacute;n rusa de Ucrania- hacen de &eacute;l un <em>lugar de lo negativo</em>. Y nos topamos con que las fronteras recobran un papel fundamental, sea reforzadas con muros que se pretenden insalvables, sea como objeto de agrios enfrentamientos, incluso llegando a veces a la confrontaci&oacute;n armada. Las fronteras amuralladas resultan parad&oacute;jicamente rebasadas, mientras que las fronteras en disputa se ven zarandeadas a tenor de la <em>ley del m&aacute;s fuerte</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as el debate pol&iacute;tico pone de nuevo ante nosotros una situaci&oacute;n que ejemplifica hasta d&oacute;nde pueden llegar dram&aacute;ticas situaciones en fronteras, las cuales muchas veces desembocan en tragedias. Se trata de lo sucedido en la valla de Melilla, frontera de Espa&ntilde;a, el pasado 24 de junio, con la gendarmer&iacute;a de Marruecos actuando contra migrantes intentando &ldquo;saltar&rdquo; a territorio espa&ntilde;ol y por ello reprimidos de forma brutal, originando la muerte de decenas de personas. Todo apunta a que fue as&iacute; en cumplimiento de las tareas acordadas, como servicio externalizado de control fronterizo, en el vergonzante pacto suscrito entre el Estado espa&ntilde;ol y el r&eacute;gimen de Mohamed VI, al que se avino de forma tan imprevista el presidente S&aacute;nchez &ndash;sin apoyo parlamentario alguno, a excepci&oacute;n de un PSOE por otra parte ajeno al porqu&eacute; de tama&ntilde;a alteraci&oacute;n de lo que ven&iacute;an siendo pol&iacute;tica de Estado en lo que al S&aacute;hara Occidental se refiere, ahora postergado en sus derechos como moneda de cambio-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien sabemos que no hay Estado sin territorio y &eacute;ste, acotado por fronteras, es el &aacute;mbito de lo pol&iacute;tico que se articula en dicho Estado como espacio para su despliegue jurisdiccional, sus estructuras administrativas y su din&aacute;mica pol&iacute;tica. Dada la coextensi&oacute;n de Estado y territorio, es sobre &eacute;ste que recae en buena medida el ejercicio de la soberan&iacute;a que aquel se arroga como factor constituyente del mismo. Hay que recordar que la soberan&iacute;a supone la capacidad de establecer leyes pudiendo obligar a su cumplimiento. El caso es que tal soberan&iacute;a, que de suyo en democracia ha de implicar, en t&eacute;rminos de Rousseau, que las leyes las aprueben quienes han de obedecerlas &ndash;hacemos la salvedad de que eso se extienda a leyes elaboradas en instituciones de democracia representativa-, con frecuencia f&aacute;cticamente deja de residir en el pueblo como <em>demos</em> para acabar siendo ileg&iacute;timamente acaparada por quienes detentan los poderes del Estado, a pesar de lo que la Constituci&oacute;n diga al respecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Soberan&iacute;a y abuso de la </strong><em><strong>raz&oacute;n de Estado</strong></em><strong> en f&aacute;cticos estados de excepci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es insoslayable constatar que el asunto de la soberan&iacute;a acaba una y otra vez donde lo situ&oacute; Carl Schmitt al afirmar que &ldquo;soberano es quien decide sobre el estado de excepci&oacute;n&rdquo;, es decir, quien puede dejar en suspenso la ley establecida por ese mismo poder soberano. Si cualquiera puede argumentar que son los mismos parlamentos los que en democracias constitucionales han de aprobar un estado de excepci&oacute;n, habr&aacute; que subrayar que por v&iacute;a de hecho aparece una y otra vez un camino por el que se sortea ese requisito legal, fundamental en un Estado de derecho. Dicho camino es el que se transita tantas veces invocando la <em>raz&oacute;n de Estado</em> para saltarse la ley bajo suficientes capas de opacidad, sin dejar de aducir en falso el bien del Estado para cometer injustas arbitrariedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, pues, abusivas actuaciones por una supuesta <em>raz&oacute;n de Estado </em>se presentan como formas de ejercer o poner a salvo la soberan&iacute;a. No obstante, se puede decir, como hace la polit&oacute;loga Wendy Brown, que en las zonas de frontera, por mor de la <em>raz&oacute;n de Estado</em>, es donde de manera paradigm&aacute;tica se presentan actuaciones de Estados cuya soberan&iacute;a ha venido a menos. Cabe anotar adem&aacute;s que las f&aacute;cticas &ldquo;leyes de la frontera&rdquo; &ndash;sea socialmente, como record&oacute; Javier Cercas en novela con ese t&iacute;tulo, sea pol&iacute;ticamente- constituyen pautas que abonan el terreno para que los Estados sucumban a la tentaci&oacute;n de prescindir de la legalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por <em>raz&oacute;n de Estado</em>, y supuestamente en aras de la soberan&iacute;a, el presidente del Gobierno espa&ntilde;ol procedi&oacute; al ya mencionado acuerdo de tintes neocoloniales respecto a Marruecos &ndash;con la paradoja de un actuar neocolonial que implica claudicar ante el colonizado, que es mercenario de poderes coloniales para reprimir a otros que vienen de peores colonizaciones-. Y ello, como se dijo, con el fin de que la polic&iacute;a y ej&eacute;rcito marroqu&iacute;es contengan lo que con exceso verbal y prejuicio racista se denominan &ldquo;avalanchas&rdquo; de inmigrantes magreb&iacute;es o subsaharianos, cual pr&aacute;ctica de contenci&oacute;n que supuestamente necesita la sociedad espa&ntilde;ola, a&ntilde;adida a la preocupaci&oacute;n por asegurar la espa&ntilde;olidad de Ceuta y Melilla. En zona de frontera, si la <em>raz&oacute;n de Estado </em>impone transigir con deportaciones en caliente o hacer la vista gorda ante actuaciones contra los derechos humanos, e incluso contrarias a principios y normas de nuestra legislaci&oacute;n, se verifica que nuestra misma frontera, que lo es a su vez de la Uni&oacute;n Europea, es de hecho <em>frontera sin leyes</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en distintas latitudes, desde una <em>raz&oacute;n de Estado</em> bajo sibilinas formas de <em>estado de excepci&oacute;n</em> no declarado, la condici&oacute;n de <em>fronteras sin leyes</em> da pie a que se siga de forma inhumana una &ldquo;l&oacute;gica sacrificial&rdquo;. Ante la valla de Melilla, y habiendo tenido lugar una masacre que ya provoc&oacute; que la ONU se pronunciara al respecto, se sacrificaron inmigrantes con sus derechos, lo cual fue precedido por el sacrificio del pueblo saharaui llevado a cabo por el Estado espa&ntilde;ol: en todo caso, humanos despojados de sus derechos, empezando por el derecho a la vida, expuesta como la &ldquo;nuda vida&rdquo;, tal como lo formula el fil&oacute;sofo Giorgio Agamben, que puede ser liquidada impunemente, aunque se haya declarado sagrada en virtud de los predicados derechos humanos que debieran ampararla.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se vive en tantas fronteras, y lo acaecido recientemente en la nuestra de Melilla, pone de relieve la necesidad de empezar a deconstruir con coherencia democr&aacute;tica la &ldquo;instituci&oacute;n fronteriza&rdquo;, la cual, como sugiere &Eacute;tienne Balibar, funciona en perversa compa&ntilde;&iacute;a de soberan&iacute;as mitificadas y mucha <em>raz&oacute;n de Estado</em> arbitrariamente esgrimida. Los migrantes conocen lo que Walter Benjamin dej&oacute; escrito ante el auge de los fascismos: &ldquo;la regla es el &lsquo;estado de excepci&oacute;n&rsquo; en el que vivimos&rdquo;; lo que falta es que se cumpla la excepci&oacute;n que supondr&iacute;a acabar con ese permanente y extendido estado de excepci&oacute;n. Hoy es tarea inexcusable para una Europa que hasta ahora no ofrece atisbos de una efectiva y solidaria pol&iacute;tica migratoria. Esta, como pol&iacute;tica de verdad y no mero control fronterizo, va a ser a&uacute;n m&aacute;s necesaria en adelante, por la intensificaci&oacute;n de los movimientos migratorios que se avecina, no ajena a la crisis clim&aacute;tica, en este mundo dist&oacute;pico atravesado adem&aacute;s por conflictos entre nuevos bloques en el mapa geopol&iacute;tico
    </p><p class="article-text">
        Si en estos momentos se nos hace muy dif&iacute;cil pensar un <em>mundo sin fronteras</em>, eso no quita trabajar en medio de esta negativa mundializaci&oacute;n por una nueva &ldquo;mundialidad&rdquo;, acorde con una hospitalidad transfronteriza, como marco para un digno existir de los humanos que hemos de seguir viviendo en esta morada com&uacute;n que es la Tierra que habitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fronteras-leyes-soberania-causa-estragos_129_9744689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2022 21:35:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fronteras sin leyes. Donde la soberanía causa estragos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Andalucía, donde la derecha gana espacio y la izquierda pierde tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/andalucia-derecha-gana-espacio-izquierda-pierde-tiempo_129_9108744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f159ab0-b044-4948-ba3d-e64dbdb45608_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andalucía, donde la derecha gana espacio y la izquierda pierde tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con encomiable ejercicio de humildad, el derrotado Espadas se echó a la espalda el fracaso del socialismo andaluz con una elegancia que no se ha podido apreciar en la dirección federal del partido</p></div><p class="article-text">
        Es una pesada broma de la historia que si alguien, en Espa&ntilde;a y en los tiempos que vivimos, ha <em>asaltado los cielos</em> -&iexcl;que Marx me perdone citarlo sin haberlo mencionado, salvo por este inciso reparador de mi osad&iacute;a!- ese ha sido Moreno Bonilla en Andaluc&iacute;a, al frente de un Partido Popular que en las elecciones auton&oacute;micas del pasado 19 de junio obtuvo una arrolladora mayor&iacute;a absoluta, con 58 de los 109 esca&ntilde;os del parlamento andaluz. As&iacute; resulta que el candidato del PP, viniendo de ser presidente de la Junta de Andaluc&iacute;a, tiene el camino despejado para serlo en una nueva legislatura, sin necesidad esta vez ni de coalici&oacute;n alguna como antes ha sido el caso con Ciudadanos &ndash;fuera ya de la c&aacute;mara andaluza por decisi&oacute;n de electores que antes confiaron en ese partido y ahora han traspasado su voto al PP-, ni del inc&oacute;modo apoyo parlamentario de Vox con todo su tufo fascista. Moreno Bonilla, <em>Juanma</em> para los amigos y que, como <em>Juanma</em>,<em> </em>ha pedido el voto a los andaluces en alarde de proximidad populista, est&aacute; que levita, lo cual hemos podido comprobarlo no solo en el escenario desde el que se dirigi&oacute; a sus enfervorizados seguidores en la noche electoral, sino en el recibimiento brindado en la sede de G&eacute;nova del PP. All&iacute; ha acompa&ntilde;ado a N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, convertido en presidente del partido respaldado por el l&iacute;der ganador, y observado de cerca por la mirada de D&iacute;az Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuya expresi&oacute;n facial no pod&iacute;a disimular el dolor de verse desplazada de su papel de rutilante lideresa entre los barones territoriales populares. La victoria de <em>Juanma</em>, frenando a Vox y a su nefasta candidata a la Junta, provocando con su estrategia de voto &uacute;til que la ultraderecha solo creciera dos diputados sobre los doce que ten&iacute;a, arrincona internamente al mimetismo respecto a los de Abascal del que se sirvi&oacute; la presidenta madrile&ntilde;a para mantenerse en el poder. El presidente de Castilla y Le&oacute;n, con Vox en su gobierno, busca de continuo d&oacute;nde meterse para no dejar al descubierto sus verg&uuml;enzas, por lo dem&aacute;s de todos conocidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cubierto el cap&iacute;tulo de felicitaci&oacute;n impl&iacute;cita en el mismo relato de los hechos, con la necesaria retranca para que nadie lo entienda como adulaci&oacute;n, que ser&iacute;a tarea que a estas l&iacute;neas no corresponde, a la vez que con el indispensable dejar constancia del alivio que para todos supone haber propiciado en Andaluc&iacute;a el par&oacute;n de burro a Vox despu&eacute;s de sus chulescas cabalgadas cual jinete apocal&iacute;ptico revestido de todos los negacionismos habidos y por haber, es el momento de considerar la cosa en su anverso y su reverso. Es decir, el <em>asalto a los cielos</em> de unos es el <em>verse por los suelos</em> de otros. Hablamos de la izquierda o, si se quiere y para mayor precisi&oacute;n, de las izquierdas. Obligado es detenerse en primer lugar en la derrota del PSOE, descendiendo de 33 a 30 esca&ntilde;os, como todo el mundo sabe. El bueno de Juan Espadas, inducido desde la c&uacute;spide socialista de Ferraz a despojarse del traje a su medida que era la alcald&iacute;a de Sevilla para asumir la candidatura a la presidencia de la Junta, no pudo tirar del pesado carro del PSOE andaluz para, al menos, mantener su presencia parlamentaria en el nivel en que lo dej&oacute; la destronada Susana D&iacute;az. Los aparatos de los partidos proponen &ndash;y algo m&aacute;s- hasta que el electorado dispone. Con encomiable ejercicio de humildad, el derrotado Espadas se ech&oacute; a la espalda el fracaso del socialismo andaluz con una elegancia que no se ha podido apreciar en la direcci&oacute;n federal del partido. Ser&aacute; por la frialdad que siempre implica el distanciamiento centralista, aun en un partido que se dice federal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, de las explicaciones ofrecidas desde el PSOE-A acerca de tan grave p&eacute;rdida de votos se pueden destacar algunas cuestiones llamativas bajo la envoltura de un discurso con inocultable sabor a excusas insuficientes. Si los buenos modos de Moreno Bonilla no significan que sea moderado el PP que encabeza, pues sus pol&iacute;ticas neoliberales en sanidad y educaci&oacute;n lo desmienten,&nbsp;sin que lo contrapese la buena imagen trabajada al hilo de las campa&ntilde;as de vacunaciones, los intentos del PSOE de apuntar los &eacute;xitos de gesti&oacute;n en la cuenta del gobierno central del PSOE y UP tampoco convencen. El caso es que los socialistas han perdido presencia en la vida social y en la din&aacute;mica pol&iacute;tica andaluzas &ndash;no solo porque sin resortes de poder caen redes clientelares-, siendo circunstancia que los populares han sabido aprovechar, detectando por d&oacute;nde van cambios demogr&aacute;ficos, generacionales y de intereses de la sociedad andaluza, especialmente de la tan invocada clase media. Mientras tanto, el PSOE se ha dejado llevar en Andaluc&iacute;a por una inercia que no da m&aacute;s de s&iacute;, sin suficiente renovaci&oacute;n en sus estructuras y sin la necesaria innovaci&oacute;n en sus propuestas. La falta de convicci&oacute;n en torno al voto es en tal caso lo que provoca crecimiento de la abstenci&oacute;n, que no deja de ser reacci&oacute;n cr&iacute;tica que nada tiene que ver con pereza a causa de una desmotivaci&oacute;n superficial. Si se tiene en cuenta el hecho de un posible desplazamiento de voto socialista al PP, los motivos de preocupaci&oacute;n llegan al PSOE federal, pues sabido es que sin ganar en Andaluc&iacute;a malamente puede ganar en Espa&ntilde;a. La dificultad insuperable de remover todos esos obst&aacute;culos es lo que hace decir a los socialistas que les falt&oacute; tiempo para dar a conocer y promocionar a su candidato. &iexcl;Ay, el tiempo!
    </p><p class="article-text">
        Vayamos, pues, al factor tiempo, que es con el que tambi&eacute;n tuvo que lidiar la candidatura de la coalici&oacute;n Por Andaluc&iacute;a. Desastroso fue ya que esta candidatura fraguara <em>in extremis</em>, habiendo tenido tiempo m&aacute;s que de sobra para haber hecho un trabajo previo, no solo sobre candidatas y candidatos de las diversas formaciones pol&iacute;ticas que al final se sumaron, sino sobre un programa com&uacute;n del cual nadie ha tenido noticia. Bien pod&iacute;an haber hecho caso al tan mentado Anguita con aquello de &ldquo;programa, programa, programa&rdquo;. Pero si al llegar apurados al registro mismo de la coalici&oacute;n, se a&ntilde;ade el llegar tarde por parte de Podemos &ndash;dejaron en el aire la sospecha que fue m&aacute;s por causalidad que por casualidad- al tr&aacute;mite ante la Junta Electoral, la culpabilidad se incrementa en cuanto a c&oacute;mo tan lamentable proceso repercuti&oacute; en la desconfianza de los potenciales votantes. Hablar sin m&aacute;s de desmovilizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a de izquierdas es una verdad a medias si no se reconoce la ra&iacute;z de la misma y la responsabilidad al respecto, m&aacute;xime cuando el fracaso en cuanto al n&uacute;mero de esca&ntilde;os conseguidos &ndash;solo cinco- redunda negativamente en la operaci&oacute;n de Yolanda D&iacute;az de cara a las generales. Lo que, para colmo, no es de recibo es que desde Por Andaluc&iacute;a se eche toda la culpa de la ca&iacute;da de apoyo electoral sobre la decisi&oacute;n de Adelante Andaluc&iacute;a de presentarse en solitario a los comicios. La decisi&oacute;n puede discutirse, pero no hay que olvidar que hasta se quiso excluir a su candidata Teresa Rodr&iacute;guez de los debates electorales en medios p&uacute;blicos. &Eacute;sta, que por su parte hizo una buena campa&ntilde;a recompensada con sendos esca&ntilde;os por C&aacute;diz y Sevilla, siempre tuvo raz&oacute;n en un punto: la falta de autonom&iacute;a de los partidos de la coalici&oacute;n de izquierdas en Por Andaluc&iacute;a debido al centralismo <em>madrile&ntilde;o</em> en cuanto a las decisiones de sus respectivas organizaciones. Con buena memoria es f&aacute;cil recordar las divergencias entre Pablo Iglesias y Teresa Rodr&iacute;guez sobre ese punto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es ante el panorama resultante tras las elecciones andaluzas que suele indicarse por toda clase de comentaristas que se puede estar ante un cambio de ciclo electoral, entrando en fase de ascenso de la derecha y declive de la izquierda. Innegable es que la victoria apabullante del PP entra en lo que se recoger&aacute; como hecho hist&oacute;rico en la comunidad andaluza. M&aacute;s al fondo de los cambios epifenom&eacute;nicos que puedan darse en futuras convocatorias a las urnas, s&iacute; cabe decir, con un PP asent&aacute;ndose en el poder auton&oacute;mico y activando su sinton&iacute;a con un electorado que se va situando en la pretendida seguridad de posiciones conservadoras, que estamos ante un <em>cambio de hegemon&iacute;a</em>, que de estar detentada por la izquierda durante d&eacute;cadas pasa a ser ejercida por la derecha, sobre la base de una continuidad en cuanto al sost&eacute;n del r&eacute;gimen del cual se presentan como mantenedores los partidos mayoritarios de Andaluc&iacute;a, los del bipartidismo que de nuevo asoma cuando los partidos de lo que se entendi&oacute; como <em>nueva pol&iacute;tica </em>hacen mutis por el foro. Aparte de sus cuidados modos y de sus alardes en cuanto a pretensi&oacute;n de transversalidad &ndash;incluso apunt&aacute;ndose m&eacute;rito de aglutinar al <em>pueblo</em> andaluz-, es exitosa tarea de Moreno Bonilla haber garantizado la <em>continuidad del r&eacute;gimen </em>incluso dando pie al apuntado cambio de hegemon&iacute;a, de forma que, como se dice, se la ha perdido el miedo a la derecha en una comunidad que votaba mayoritariamente a la izquierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que en Andaluc&iacute;a la derecha ha ganado espectacularmente en espacio pol&iacute;tico. Mientras tanto, el problema de fondo de la izquierda es que ha perdido tiempo, y no solo tiempo en su culpable lentitud a la hora de afrontar la convocatoria electoral que se ve&iacute;a venir. Las izquierdas, en sus tres bandas, han perdido la capacidad de situarse como debieran en el tiempo hist&oacute;rico en el que estamos, dejando escapar ese &ldquo;tiempo ahora&rdquo; que el fil&oacute;sofo Walter Benjamin cifraba como momento abierto a la respuesta ante lo que acontece. Por ello y recogiendo lo que dec&iacute;a hace d&eacute;cadas el analista alem&aacute;n Reinhart Koselleck, la potencia de la izquierda en cuanto a abrir para la acci&oacute;n pol&iacute;tica un &ldquo;horizonte de expectativas&rdquo; es lo que ahora se echa en falta. De ah&iacute; la carencia en cuanto a un proyecto renovado, a un discurso en el que se enmarque la misma gesti&oacute;n pol&iacute;tica ofreciendo un hilo conductor de hacia d&oacute;nde se quiere ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el d&eacute;ficit se&ntilde;alado lo que explica la falta de movilizaci&oacute;n habiendo incluso logros de los que enorgullecerse, desde la reforma laboral hasta el salario m&iacute;nimo o el ingreso vital. Si falta un hilo conductor, hasta los logros positivos se quedan en el bagaje disperso que arrollan tiempos dif&iacute;ciles de crisis, de inflaci&oacute;n, de consecuencias de la guerra en Ucrania, de decisiones sin razones suficientes que las expliquen&hellip; Y sin un plan claro para problemas tan graves como qu&eacute; hacer con nuestro Estado y su pluralidad nacional, algo para lo que no tiene respuesta el espa&ntilde;olismo regionalista en que consiste, en el mejor de los casos, el autonomismo del PP. Los partidos que se presentan sin otra etiqueta que la de &ldquo;progresistas&rdquo; se quedan as&iacute; en el vac&iacute;o cuando en tiempos inciertos se derrumba la fe en un progreso que estaba mitificado. Aparece entonces una profunda melancol&iacute;a, pero se quedar&aacute; en sentimiento refugiado en la impotencia si no es capaz la izquierda de transmutarlo en potencial de transformaci&oacute;n emancipadora mirando de frente las causas de las derrotas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/andalucia-derecha-gana-espacio-izquierda-pierde-tiempo_129_9108744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2022 20:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Memoria de la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/memoria-revolucion_129_3081691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91829573-0553-47b4-b3b1-a62d3983d4bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria de la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aun con todo, la Revolución de Octubre también fue nuestra revolución. De sus consecuencias indirectas nos beneficiamos, de su inicial impulso emancipador nos enorgullecemos, de sus errores aprendemos y a su memoria nos debemos</p></div><p class="article-text">
        Rusia ha celebrado el pasado 4 de noviembre su fiesta nacional, atendiendo a la victoria en el siglo XVII sobre el invasor polaco. Desde 2005 no lo hace en el 7 de noviembre, fecha -seg&uacute;n calendario de Occidente- en que se conmemora la Revoluci&oacute;n de Octubre. Ni el centenario como motivo ha sido acogido por Putin y sus correligionarios como raz&oacute;n suficiente para darle realce a la efem&eacute;ride de un acontecimiento que, sin duda, es clave en la historia contempor&aacute;nea, no s&oacute;lo de Rusia, sino de Europa y el Mundo. Me impresiona y me acongoja que se pase de largo sobre lo que signific&oacute; un hecho tan crucial y lo que supusieron sus efectos dentro y fuera de la URSS, a la que la Revoluci&oacute;n bolchevique dio paso. &iquest;No queda nada de la revoluci&oacute;n? &iquest;A d&oacute;nde fue a parar el esfuerzo tit&aacute;nico de todo un pueblo durante d&eacute;cadas? &iquest;No hay nada que decir de la memoria, tambi&eacute;n, de los millones de v&iacute;ctimas que el stalinismo arroj&oacute; al agujero negro de la historia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema no s&oacute;lo se nos plantea por la programada desmemoria impulsada por Putin. Nos podemos mirar a nosotros mismos. El mundo occidental puede estar c&oacute;modo, a pesar de los pesares, recordando la Revoluci&oacute;n Francesa, poniendo en ella, en buena parte, el origen de nuestras democracias. &iquest;Pero qu&eacute; l&iacute;der pol&iacute;tico reivindica hoy la Revoluci&oacute;n de Octubre? En la misma izquierda se pasa de puntillas sobre su recuerdo, como si nadie la quisiera en su haber, temiendo que se la cuenten en el debe. Queda para estudio de historiadores o actos culturales. Sin embargo, fue un acontecimiento como pocos, punto de inflexi&oacute;n de la historia &ndash;empezando por hacer posible el final de la Gran Guerra, que no se ve&iacute;a en el horizonte-, concreci&oacute;n de una acci&oacute;n pol&iacute;tica donde partido &ndash;de inmediato los bolcheviques monopolizaron el protagonismo revolucionario- y pueblo, &eacute;ste con un campesinado en rebeld&iacute;a y un proletariado escaso pero combativo, abrieron camino al &ldquo;experimento&rdquo; de construir una sociedad socialista, con las miras en horizonte comunista. Desgraciadamente, entre guerra interna, acoso externo y la deriva dictatorial consumada por Stalin, el proyecto pronto se torci&oacute;. Le qued&oacute; la gesta de la lucha heroica contra el nazismo. Al cabo de d&eacute;cadas, la URSS desapareci&oacute;, por implosi&oacute;n, en el fin de etapa de un sistema que lleg&oacute; a ser totalitario y nunca sali&oacute; del burocratismo en que se fragu&oacute; su fracaso, incubado al calor de la Guerra Fr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun con todo ello, la Revoluci&oacute;n de Octubre tambi&eacute;n fue nuestra revoluci&oacute;n. De sus consecuencias indirectas nos beneficiamos, de su inicial impulso emancipador nos enorgullecemos, de sus errores aprendemos y a su memoria nos debemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/memoria-revolucion_129_3081691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Nov 2017 19:53:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Memoria de la revolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rusia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conflicto de poderes, no de lealtades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/conflicto-poderes-lealtades_129_3250170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6152733b-a45e-4b7a-bc92-fcae6818a5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conflicto de poderes, no de lealtades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Susana Díaz le espetó a Pedro Sánchez desde la tribuna del congreso palabras de inaudita dureza en un contexto como ese al decirle que no le obligara a elegir "entre la lealtad al PSOE y la lealtad a Andalucía"</p><p class="subtitle">"Cualquier pieza del discurso político puede funcionar ideológicamente, en el sentido marxista de la expresión, es decir, de forma encubridora de los intereses en juego"</p></div><p class="article-text">
        En la clausura del XIII congreso del PSOE de Andaluc&iacute;a se produjo el ins&oacute;lito hecho de que la reci&eacute;n reelegida secretaria general de los socialistas andaluces se dirigiera al reci&eacute;n reelegido, y por el XXXIX congreso federal ratificado, secretario general del PSOE, en un tono conminatorio que de ninguna manera pod&iacute;a ocultar la amenaza que encerraba el mensaje que emit&iacute;a. Susana D&iacute;az, desde la tribuna del congreso, profiriendo su discurso desde un atril a s&oacute;lo unos metros del lugar donde Pedro S&aacute;nchez estaba sentado, le espet&oacute; palabras de inaudita dureza en un contexto como ese al decirle en tono imperativo que no le obligara a elegir &ldquo;entre la lealtad al PSOE y la lealtad a Andaluc&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La apariencia del enunciado en cuesti&oacute;n era de sencillo dilema: si hubiera de acatar la posici&oacute;n del PSOE &mdash;refiri&eacute;ndose a la propuesta sobre plurinacionalidad del Estado espa&ntilde;ol plasmada en las resoluciones del &uacute;ltimo congreso federal&mdash;, dejar&iacute;a descuidadas sus obligaciones en lo que se refiere a la defensa de los intereses de Andaluc&iacute;a, siendo presidenta de la misma. Si se volcara en velar por Andaluc&iacute;a, como ser&iacute;a su compromiso institucional, habr&iacute;a de aparcar la disciplina de partido e ir en contra de toda pretensi&oacute;n de conjugar la plurinacionalidad del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Mas cualquier persona atenta a mensaje tan equ&iacute;voco como mal&eacute;volo descubre al momento &mdash;as&iacute; lo ha reflejado la prensa en general&mdash; que tras lo que <em>prima facie</em> se presenta como dilema, hay en verdad una amenaza en toda regla. Cual si fuera variante del milenario dicho &ldquo;conmigo o contra m&iacute;&rdquo;, la secretaria del PSOE-A formulaba un reto que lanz&oacute; a la cara del secretario general del PSOE &mdash;&eacute;ste, aun con todo su aplomo, no pudo evitar que su gestualidad facial acusara el golpe bajo que en directo se le inflig&iacute;a&mdash;: si Pedro S&aacute;nchez, a la cabeza del partido, lidera el avance hacia el reconocimiento de la plurinacionalidad existente en la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, Susana D&iacute;az, con sus fidelizadas huestes imbuidas de nacionalismo espa&ntilde;olista, le presentar&aacute; cara neg&aacute;ndose a tal recorrido jur&iacute;dico-pol&iacute;tico, por mucho que se hiciera en aras de salvar la unidad y cohesi&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos teniendo en cuenta la percepci&oacute;n de cualquier observador externo respecto a una situaci&oacute;n como la descrita, de la cual tenemos fidedignas cr&oacute;nicas escritas y fehacientes testimonios audiovisuales. Y si quien observa hace el an&aacute;lisis correspondiente, f&aacute;cilmente concluye que hay un fuerte conflicto de poderes tras lo que las apariencias dilem&aacute;ticas presentan como un conflicto de lealtades &mdash;falso conflicto de lealtades. En el congreso del PSOE andaluz se ha conformado un bloque de oposici&oacute;n interna a la direcci&oacute;n federal del partido, lo cual, am&eacute;n de verse anunciado desde la convocatoria misma de tal congreso, en el desarrollo del mismo qued&oacute; patente, al aprobarse por casi un 95% de los delegados, la gesti&oacute;n de la ejecutiva saliente, encabezada por la misma Susana D&iacute;az, a la saz&oacute;n secretaria general de nuevo gracias a la abrumadora recogida de avales a su candidatura, haci&eacute;ndola &uacute;nica para s&oacute;lo ser aclamada en el c&oacute;nclave del socialismo andaluz. Tal apoyo no hubiera sido objeto de reparo alguno si la ejecutiva saliente no hubiera estado involucrada de lleno, con su secretaria general al frente, en la defenestraci&oacute;n de quien era el l&iacute;der del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        No falt&oacute; el punto grotesco de expresar todo un sentido lamento por arrancar p&aacute;ginas del PSOE &mdash;en referencia al relevo de Alfonso Guerra en la direcci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Pablo Iglesias&mdash; por parte de quien dirigi&oacute; la conspiraci&oacute;n para quitar de en medio al secretario general del PSOE. Todos estos elementos contextuales aportan claves del texto falsamente dilem&aacute;tico que constituy&oacute; el centro de gravedad del acto de clausura del congreso: el PSOE de Andaluc&iacute;a se afirmaba como basti&oacute;n del sector del PSOE que qued&oacute; en minor&iacute;a en el congreso federal, como qued&oacute; anticipado por la derrota en primarias de Susana D&iacute;az frente a Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, el conflicto de poderes que se expresa como conflicto de lealtades muestra a su vez c&oacute;mo se juega tramposamente mediante el discurso de la lealtad. &Eacute;sta supone la fidelidad a los compromisos contra&iacute;dos desde el respeto al deber que respecto a ello se tiene &mdash;el cual abarca el respeto a aqu&eacute;llos con quienes se contrajo el compromiso. No se trata de eso que coloquialmente se llama &ldquo;fidelidad perruna&rdquo;, ciega y, en pol&iacute;tica, clientelarmente ahormada. Por ello la lealtad no excluye la cr&iacute;tica, pero exige que sea expresada abierta y limpiamente, lo cual implica hacerlo desde las posiciones p&uacute;blicas en que cabe esgrimirla, y si para mantener la cr&iacute;tica hay que dimitir de un cargo con cuyo desempe&ntilde;o colisiona, es lo que debe hacerse, en vez de utilizarlo como baluarte en una determinada confrontaci&oacute;n de poder que puede llegar a ser ileg&iacute;tima. Es el caso del conflicto de poderes que se deja ver entre Susana D&iacute;az y Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s: lo que se hace patente en todo este asunto es c&oacute;mo cualquier pieza del discurso pol&iacute;tico puede funcionar ideol&oacute;gicamente, en el sentido marxista de la expresi&oacute;n, es decir, de forma encubridora de los intereses en juego. Para cuestionar el federalismo pluralista se ha recurrido desde el PSOE de Andaluc&iacute;a al &ldquo;federalismo cooperativo&rdquo;, contraponi&eacute;ndolos de manera mendaz.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace mucho tiempo no hay federalismo que no se presente como cooperativo; va de suyo que el pacto federal implica cooperaci&oacute;n entre entidades federadas y de &eacute;stas con el poder que recae sobre las instancias estatales que encarnan la federaci&oacute;n misma. El federalismo pluralista, aplicado a la pluralidad de naciones, ya implica cooperaci&oacute;n. Luego cuando se insiste unilateralmente en &eacute;sta es para tapar ideol&oacute;gicamente el descr&eacute;dito que se siembra respecto a aqu&eacute;l. Y para ello se pasa por alto incluso declaraciones de reputados miembros del PSOE en torno a la &ldquo;naci&oacute;n de naciones&rdquo;, desde Anselmo Carretero en 1948 durante su exilio mexicano hasta Felipe Gonz&aacute;lez y Carme Chac&oacute;n, pasando por el diputado constituyente Peces-Barba. No interesa citar nada de eso, sino acumular viejas glorias en una primera fila para bendecir una operaci&oacute;n de poder y reforzar la coartada espa&ntilde;olista. &Eacute;sta, de manera chocante, se hace valer por un partido que promovi&oacute; en la reforma del Estatuto de la Comunidad Aut&oacute;noma andaluza que se recogiera su reconocimiento como nacionalidad hist&oacute;rica &mdash;Estatuto en el que hasta se menciona la Constituci&oacute;n Federal Andaluza de 1883&mdash; , y ello a la vez que se potencia dicha coartada descuidando la referencia a &ldquo;nacionalidades y regiones&rdquo; en el art&iacute;culo 2 de la tan invocada Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Contraponer como excluyentes igualdad de derechos de los ciudadanos y reconocimiento de la leg&iacute;tima diversidad de naciones corresponde a algo que desde el PSOE no se propuso ni se intenta, como el secretario general se encarg&oacute; de recordar en su discurso &mdash;con sabor a r&eacute;plica. Y lo que muchos afirmamos al defender una propuesta federalista que contemple la pluralidad de naciones en el Estado es la imperiosa necesidad de dar respuesta con tal f&oacute;rmula no s&oacute;lo a la compleja realidad del Estado espa&ntilde;ol, m&aacute;xime en el punto actual de su agotamiento como Estado auton&oacute;mico, sino de ofrecer v&iacute;as de salida a la grave crisis que el Estado sufre en estos momentos. El conflicto de poderes en el campo socialista no es s&oacute;lo un problema del PSOE; es un problema de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/conflicto-poderes-lealtades_129_3250170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Aug 2017 18:06:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conflicto de poderes, no de lealtades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Susana Díaz,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rechazo del CETA (sin "cetafobia")]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rechazo-ceta-cetafobia_129_3315481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e27b8f0-904b-494b-97c2-8635ced56494_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rechazo del CETA (sin &quot;cetafobia&quot;)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el fracaso del TTIP entre Europa y EEUU, Europa debe plantear una alternativa tanto al neoliberalismo como al proteccionismo</p></div><p class="article-text">
        Cuando el TTIP hizo <em>mutis</em> por el foro, el CETA ocup&oacute; la escena. Entre tratados anda el juego. As&iacute;, el Tratado de Libre Comercio entre Canad&aacute; y la UE toma el relevo como &ldquo;hermano menor&rdquo; &ndash;comparten los mismos genes neoliberales&ndash; del Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, una vez que este fue sacado del terreno de juego por el <em>manager</em> Trump, en consonancia con la que es su &ldquo;estrategia&rdquo; nacional-capitalista &ndash;de ninguna manera alternativa a la globalizaci&oacute;n en curso&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        El protagonismo ganado por el CETA, que no era el previsto, toda vez que el gui&oacute;n le otorgaba un papel secundario, y en cierto modo parasitario del desplazado TTIP, revela a la vez que su recorrido a este lado del Atl&aacute;ntico no ha sido muy diferente de lo que era la trayectoria del tratado que se preparaba con EEUU. Todo ha sido aprovechar las posibilidades de ocultaci&oacute;n de las negociaciones llevadas a cabo tras las bambalinas para que el secretismo permitiera ir trenzando un acuerdo de cientos de p&aacute;ginas hasta depositarlas, con la misma opacidad que han acompa&ntilde;ado a su redacci&oacute;n, ante los diputados y diputadas del Parlamento Europeo. Todos los ardides acumulados en su elaboraci&oacute;n no impidieron que el debate en el Europarlamento fuera vivo, arrojando un resultado de 408 votos a favor, 254 en contra y 33 abstenciones. Fue significativo c&oacute;mo se dividi&oacute; el voto en el grupo socialista de la Euroc&aacute;mara: 90 votos a favor &ndash;entre ellos, en ese momento, todos los de los socialistas espa&ntilde;oles&ndash; y 80 sumando abstenciones y los m&aacute;s de sesenta en contra, como fue el caso de socialistas franceses, belgas, austr&iacute;acos, polacos y parte de los eurodiputados socialdem&oacute;cratas alemanes, italianos o de los laboristas brit&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        En el Paramento Europeo as&iacute; quedaron las cosas a la espera de la ratificaci&oacute;n del CETA por los parlamentos nacionales y de la resoluci&oacute;n sobre el mismo que pueda dar el Tribunal de Justicia de la UE. Y por lo que pueda pasar en el Parlamento espa&ntilde;ol, el Comisario europeo de Asuntos Econ&oacute;micos, Pierre Moscovici, se deja venir por Espa&ntilde;a con una tarea: evitar que el PSOE se posicione en contra del CETA, enalteciendo no solo las supuestas virtudes del Tratado, sino declarando con vehemencia que ser de izquierdas no es estar contra la globalizaci&oacute;n &ndash;todo un enunciado cargado de mensajes falaces por cuanto se soslaya c&oacute;mo es la globalizaci&oacute;n realmente existente y se oculta que apoyar sin m&aacute;s esa globalizaci&oacute;n, tal como se promueve en el CETA seg&uacute;n nos llega, es de derechas&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Moscovici, que viene del Partido Socialista Franc&eacute;s, pasa por alto los posicionamientos en contra del CETA en el seno del eurogrupo socialista, soslayando que las razones para ello son fuertes, hasta el punto de dar pie a una divisi&oacute;n muy notoria. Destaca en cuanto a la exposici&oacute;n de dichas razones la enf&aacute;tica presentaci&oacute;n de las mismas por parte de Paul Magnette, l&iacute;der del Partido Socialista que, en B&eacute;lgica, logr&oacute; frenar el CETA en el parlamento de Valonia. Los motivos fueron expuestos clara y meridianamente y as&iacute; han de ser recogidos, sin pretender confundirlos torticeramente con los que se aducen desde posiciones ultranacionalistas que por la derecha tambi&eacute;n se oponen al CETA.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en Espa&ntilde;a el PSOE reformula su posici&oacute;n respecto al CETA se hace eco de los argumentos que se han formulado contra dicho Tratado cuestionando aspectos sustanciales del mismo, como se ha hecho desde la izquierda y por parte de muchas voces de la ciudadan&iacute;a y as&iacute; como de numerosas organizaciones de la sociedad civil. Por ello, en la resoluci&oacute;n aprobada en el recientemente celebrado XXXIX Congreso Federal del PSOE queda recogido como planteamiento del partido una declaraci&oacute;n de este tenor: &ldquo;Un comercio y una inversi&oacute;n al servicio de un empleo decente y sostenible. Tras el fracaso del TTIP entre Europa y EEUU, Europa debe plantear una alternativa tanto al neoliberalismo como al proteccionismo. Los mega-acuerdos comerciales deben insertarse en una estrategia econ&oacute;mica pan-europea m&aacute;s amplia, de desarrollo sostenible, pol&iacute;tica econ&oacute;mica expansiva, apoyo p&uacute;blico a la I+D+i por encima del 3% del PIB europeo, y siempre en una clave m&aacute;s social: nuevos empleos de calidad y redes de protecci&oacute;n y reciclaje para los sectores perdedores. Ello exige una vigilancia especial del cumplimiento de las salvaguardas sociales y ambientales en todo tratado comercial futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de tales palabras, que implican una reflexi&oacute;n colectiva absolutamente pertinente, a nadie deber&iacute;a sorprender &ndash;y menos a la secretaria general del PSOE&ndash;A y presidenta de la Junta de Andaluc&iacute;a&ndash;, que el PSOE act&uacute;e de forma consecuente modificando la posici&oacute;n anteriormente defendida tanto en el Parlamento Europeo como en la Comisi&oacute;n de Exteriores del Congreso de los Diputados. Las razones para que el PSOE cambie su actitud y su discurso ante el CETA no son, pues, nada balad&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo contrario, como ha dejado bien claro Cristina Narbona en recientes intervenciones en medios de comunicaci&oacute;n. La nueva presidenta del Partido Socialista, con la claridad discursiva y la contundencia argumentativa que le caracterizan, ha desgranado las fuertes objeciones que justifican que no se apoye el CETA. Para vencer las graves reservas frente al mismo no son suficientes las mejoras introducidas en determinados aspectos ciertamente importantes, como los relativos a los mecanismos de arbitraje en los conflictos que se presenten entre los intereses de grandes empresas transnacionales y los que los Estados puedan defender en aras de los derechos de sus ciudadanas y ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Por m&aacute;s que se hayan introducido ciertas pautas m&aacute;s presentables a la hora de designar jueces para esos procedimientos de arbitraje, no dejan de estar ubicados en agencias cuyas resoluciones se superpondr&iacute;an a la legislaci&oacute;n de los Estados. A tal escollo jur&iacute;dico, contra el que pueden estrellarse derechos de los ciudadanos como consumidores o relativos a la protecci&oacute;n de la salud, derechos laborales de los trabajadores o derechos medioambientales, no cabe responder con una supuestamente bienintencionada alusi&oacute;n a los miles de millones de crecimiento del PIB que acarrear&aacute; como beneficio el comercio con Canad&aacute; impulsado gracias al CETA &ndash;&iquest;a costa de qu&eacute;, distribuido c&oacute;mo, en una Europa muy desigual y no ajena a relaciones coloniales en su seno entre metr&oacute;polis y periferia?&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Narbona no ha dejado de subrayar lo que la misma Comisi&oacute;n de Empleo del Europarlamento puso de relieve: la v&iacute;a libre al CETA, tal como est&aacute;, puede suponer v&iacute;a libre para la p&eacute;rdida de 200.000 empleos en la UE. Igualmente acierta al llamar la atenci&oacute;n sobre la reducida atenci&oacute;n que se presta a productos con denominaci&oacute;n de origen, limitada a una selecci&oacute;n de lo m&aacute;s restrictiva, perjudicial para muy se&ntilde;alados sectores productivos espa&ntilde;oles, por ejemplo. Y tras insistir en las caracter&iacute;sticas de un tratado que cuida mucho m&aacute;s no s&oacute;lo los intereses de las empresas que los derechos de los individuos, sino que adem&aacute;s protege m&aacute;s los intereses de los inversores extranjeros que las inversiones del capital aut&oacute;ctono, todo es acumular argumentos que hilvanan premisas para una conclusi&oacute;n, la cual literalmente dice as&iacute;: &ldquo;ser&iacute;a deseable que no se volvieran a plantear tratados internacionales de esta naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una conclusi&oacute;n como la citada no admite que la respuesta al CETA se quede en la ambig&uuml;edad, en las medias tintas o en los pa&ntilde;os calientes. Y ello reconociendo que en el tratado en cuesti&oacute;n hay medidas positivas. No todo es negativo, por ello cuando se critica no es en virtud de ning&uacute;n ataque de &ldquo;cetafobia&rdquo;. Se critica para que la regulaci&oacute;n del comercio internacional en el mercado global en el que nos movemos sea justa y sin trampas. Y eso hay que decirlo reconociendo a la vez que Canad&aacute; no es EEUU &ndash;aunque el CETA suponga hoy por hoy un camino expedito para que empresas estadounidenses asentadas en su vecino del norte entre por v&iacute;a canadiense en Europa&ndash; y felicit&aacute;ndonos por la distancia entre Justin Trudeau y Donald Trump, a favor del primero, obviamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero no olvidemos que el capital, desde cualquier lugar y en cualquier latitud, pone en juego transnacionalmente toda la inteligencia econ&oacute;mica a su favor y que nosotros estamos obligados a, por lo menos, equilibrar eso poniendo en juego toda nuestra inteligencia pol&iacute;tica a favor de los derechos de los individuos y de los pueblos. Ante un CETA que requiere mejoras sustanciales, razones de justicia obligan aqu&iacute; y ahora a votar &ldquo;no&rdquo;. La abstenci&oacute;n en relaci&oacute;n a ello, con lo que podr&iacute;a suponer de distanciamiento respecto a posiciones neoliberales, no dejar&iacute;a de ser una estaci&oacute;n intermedia que al socialismo espa&ntilde;ol le dejar&iacute;a en un lugar inhabitable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rechazo-ceta-cetafobia_129_3315481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jun 2017 17:20:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rechazo del CETA (sin "cetafobia")]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CETA -  Acuerdo Económico y Comercial Global,José Antonio Pérez Tapias,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la rebelión, militancia en acción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelion-militancia-accion_129_3807034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La conspiración de la que somos testigos tiene por objeto hacer caer a Pedro Sánchez para que lo que hasta ahora ha sido el 'no' a la investidura del candidato derechista no se mantenga, y dé paso a una abstención que suponga vía libre para un gobierno del partido de la corrupción</p></div><p class="article-text">
        Recordando a Federico &ndash;&ldquo;A las cinco de la tarde/Eran las cinco en punto de la tarde&rdquo;&ndash; recib&iacute; la noticia que a velocidad de v&eacute;rtigo circulaba por las redes, haci&eacute;ndose eco de lo que nos transmit&iacute;an los diarios digitales: diecisiete miembros de la ejecutiva federal del PSOE presentaban su dimisi&oacute;n con la intenci&oacute;n de forzar a su vez la dimisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez como secretario general del partido. Los dimisionarios, aparcando toda exigencia de lealtad, consumaban as&iacute; el movimiento conspiratorio que desde d&iacute;as atr&aacute;s se ven&iacute;a fraguando.
    </p><p class="article-text">
        De forma parad&oacute;jica, una conspiraci&oacute;n a la luz del d&iacute;a, conocida por todos en vivo y en directo en esta &eacute;poca nuestra de disfrute de los efectos de la revoluci&oacute;n informacional. El objetivo, hacer caer al secretario general del Partido Socialista para que no siga adelante con su propuesta de congreso y de las preceptivas primarias para elegir un nuevo secretario general que habr&iacute;a de precederle, ni con su pretensi&oacute;n de seguir intentando con Unidos Podemos y otras fuerzas pol&iacute;ticas un pacto para conseguir un gobierno alternativo al que pueda representar un ejecutivo del PP de nuevo encabezado por Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        La conspiraci&oacute;n de la que somos testigos tiene por objeto hacer caer a Pedro S&aacute;nchez antes del Comit&eacute; Federal ya convocado para que lo que hasta ahora ha sido el 'no' a la investidura del candidato derechista no se mantenga, y d&eacute; paso a una abstenci&oacute;n que suponga v&iacute;a libre para un gobierno del partido de la corrupci&oacute;n, las pol&iacute;ticas antisociales y las leyes autoritarias, en vez de un 's&iacute;' a un gobierno alternativo.
    </p><p class="article-text">
        Y todo ello consumado mediante lo que estamos viendo: una rebeli&oacute;n antidemocr&aacute;tica que se sirve de la utilizaci&oacute;n abusiva de los estatutos del PSOE para liquidar a su actual direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una militancia indignada, que recoge adem&aacute;s el sentir de una ciudadan&iacute;a at&oacute;nita ante un espect&aacute;culo fratricida de tal magnitud, se resiste a consentir una maniobra tan desleal como descarada, que no s&oacute;lo es contra el secretario general en el leg&iacute;timo desempe&ntilde;o de sus funciones, sino que es en definitiva contra el PSOE, contra su memoria y contra lo que significa en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por abortar un Congreso que, aun con cuestiones pendientes de resolver, es cuesti&oacute;n a tratar en el Comit&eacute; convocado para su aprobaci&oacute;n democr&aacute;tica, y por frenar, como se intenta desde muchos meses atr&aacute;s, todo pacto por la izquierda para conseguir una mayor&iacute;a parlamentaria que permita un gobierno capaz de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas solidarias y con voluntad de di&aacute;logo para una reforma constitucional en serio, se ha promovido una campa&ntilde;a de acoso y derribo contra Pedro S&aacute;nchez absolutamente deleznable.
    </p><p class="article-text">
        Incluso se plantea de forma falaz e injusta la cuesti&oacute;n de la responsabilidad respecto a los &uacute;ltimos procesos electorales, pues, habiendo obligaci&oacute;n de cargar con la responsabilidad pol&iacute;tica a la que haya lugar por unos malos resultados, no vale hablar de &ldquo;resultados hist&oacute;ricos&rdquo;, por lo negativos que son, sin tener en cuenta los factores que desde atr&aacute;s inciden en ellos en un largo &ldquo;ciclo hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos ante un proceso promovido por Susana D&iacute;az y otros dirigentes territoriales, que adem&aacute;s se ponen bajo la tutela protectora de Felipe Gonz&aacute;lez, el cual ha llevado a una lamentable acci&oacute;n de revuelta palatina totalmente desentendida de la militancia as&iacute; como de la ciudadan&iacute;a a la que tanto se invoca.
    </p><p class="article-text">
        La herida que todo esto supone para un PSOE al que se le suman nuevos obst&aacute;culos para recuperar su credibilidad es enorme. Ser&aacute; su militancia la que tendr&aacute; que ocuparse de resta&ntilde;arla mediante su movilizaci&oacute;n y el compromiso de una acci&oacute;n pol&iacute;tica en verdad comprometida con un proyecto socialista que merezca la pena.
    </p><p class="article-text">
        Como cantaba Garc&iacute;a Lorca en su Eleg&iacute;a por Ignacio Sanchez Mej&iacute;as, hoy nos encontramos con que &ldquo;luchan la paloma y el leopardo/a las cinco de la tarde&rdquo;. Toca a la militancia socialista convertir la indignidad en fuerza de reconstrucci&oacute;n y transformar la lucha en potencial de com&uacute;n transformaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/781399564561571840?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelion-militancia-accion_129_3807034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Sep 2016 21:44:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra la rebelión, militancia en acción]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diálogo entre socialistas sin líneas rojas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dialogo-socialistas-lineas-rojas_129_3909613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede extrañar que reivindique un diálogo sin líneas rojas entre socialistas. Especialmente el PSOE y PSC, toda vez que una tímida propuesta de los socialistas catalanes respecto a un posible referéndum en Cataluña ha vuelto a provocar que suenen las alarmas</p><p class="subtitle">La propuesta de referéndum, como parte de la “cuestión catalana”, operó así no sólo como línea roja, sino como coartada para no entrar en negociación con Podemos… Tampoco Pablo Iglesias lo puso fácil</p></div><p class="article-text">
        Puede extra&ntilde;ar que reivindique un di&aacute;logo sin l&iacute;neas rojas entre socialistas. Estoy convencido de que hace falta, por m&aacute;s que haya quienes se sorprendan de insistir en tal cosa en relaci&oacute;n a los miembros de un mismo partido. O, precisando m&aacute;s, de dos partidos federados, como es el caso, dado que la propuesta tiene que ver fundamentalmente con lo que deben dialogar entre s&iacute; PSOE y PSC, toda vez que, de nuevo, una t&iacute;mida propuesta de los socialistas catalanes respecto a un posible refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a ha vuelto a provocar que suenen las alarmas en el campo socialista.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos bien presente que venimos de una etapa en la que, al calor de las recientes campa&ntilde;as electorales, se ha abusado de las l&iacute;neas rojas. De tanto ser usada, la expresi&oacute;n ha acabado entrando en el lenguaje coloquial de la ciudadan&iacute;a. Cualquiera traza una l&iacute;nea roja para indicar ese l&iacute;mite que se&ntilde;ala el punto hasta el cual se puede ceder. M&aacute;s all&aacute; queda lo innegociable, o lo que es condici&oacute;n que ha de aceptar todo interlocutor que quiera seguir negociando con quien traza tan expl&iacute;cita &ldquo;frontera&rdquo;. En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, explotando al m&aacute;ximo las connotaciones del color rojo como &ldquo;semaf&oacute;rico&rdquo; color para lo prohibido, nos hemos encontrado con l&iacute;neas rojas en muy diversos contextos y en m&uacute;ltiples direcciones.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos, a t&iacute;tulo de ejemplo, que Podemos dio a entender tras las elecciones del 20 de diciembre que cualquier negociaci&oacute;n con el partido morado ten&iacute;a que contemplar como elemento fundamental la propuesta program&aacute;tica de realizar un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a. Hab&iacute;a otros muchos temas cruciales, pero &eacute;se aparec&iacute;a como condici&oacute;n indispensable para hablar de cualquier posible pacto al que pudieran sumarse. Por otra parte, cierto era que el asunto fue presentado en campa&ntilde;a como elemento central en la propuesta para Catalu&ntilde;a, lo cual puede considerarse como uno de los factores causantes del fuerte respaldo obtenido en dicha comunidad por la coalici&oacute;n electoral en la que participaba. El PSOE, por su parte, no se priv&oacute; de subrayar d&oacute;nde pon&iacute;a su l&iacute;nea roja. En el Comit&eacute; federal celebrado inmediatamente despu&eacute;s de las elecciones de diciembre, a la vez que se presentaba a Podemos como partido contrario a la defensa de la unidad de Espa&ntilde;a por proponer un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a &ndash;aunque su posici&oacute;n fuera para defender ante el mismo la unidad de Espa&ntilde;a, insistiendo, como hizo antes el PSC, en la plurinacionalidad del Estado-, se establec&iacute;an tales condiciones para un posible pacto de cara a la investidura como presidente del candidato socialista que eran de hecho obst&aacute;culos insalvables. La propuesta de refer&eacute;ndum, como parte de la &ldquo;cuesti&oacute;n catalana&rdquo;, oper&oacute; as&iacute; no s&oacute;lo como l&iacute;nea roja, sino como coartada para no entrar en negociaci&oacute;n con Podemos&hellip; Tampoco Pablo Iglesias lo puso f&aacute;cil. Es historia reciente, pero, obviamente, pasada, la cual ah&iacute; queda en las hemerotecas como testigo de la manera en que determinadas l&iacute;neas impidieron que fraguara entonces un pacto de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Si volvemos la mirada hacia otros frentes encontramos que el mismo Partido Popular andaba al acecho pendiente de si el PSOE ced&iacute;a lo m&aacute;s m&iacute;nimo ante la propuesta de refer&eacute;ndum y agitando ante los socialistas el espantajo del populismo, por lo que a Podemos se refer&iacute;a, y del independentismo, por lo atinente a partidos soberanistas por si Pedro S&aacute;nchez, como candidato socialista, buscaba en ellos alg&uacute;n tipo de apoyo. La l&iacute;nea roja funcion&oacute; con tal eficacia que el PSOE no quiso ni siquiera contemplar la posibilidad de que los partidos independentistas se abstuvieran de manera que as&iacute; se viera indirectamente facilitada su investidura. Bien es conocido que el PSOE interioriz&oacute; como propia tal l&iacute;nea roja m&aacute;s all&aacute; de la etapa postelectoral tras las generales del 20 de diciembre. Lo chocante del asunto, que muestra lo que de inter&eacute;s tacticista asoma con supuestas l&iacute;neas irrebasables, se hace patente cuando, tras las elecciones del 26 de junio, y en el trance de hablar de cara a su investidura para repetir como presidente, Rajoy recibe -&iexcl;y en la Moncloa!- a independentistas de ERC. La escena es muy ilustrativa, por mucho que los representantes del independentismo catal&aacute;n aprovecharan para dejarle al candidato popular, presidente en funciones, soporte digital con informaci&oacute;n exhaustiva de las conversaciones de su ministro del Interior, en funciones tambi&eacute;n puesto que no ha sido cesado, sobre utilizaci&oacute;n de organismos y recursos del Estado contra adversarios pol&iacute;ticos en Catalu&ntilde;a. A lo ilustrativo se sum&oacute; la documentaci&oacute;n de lo escandaloso.
    </p><p class="article-text">
        Estos ejemplos as&iacute; recogidos son correspondientes a situaciones en las que se han hecho valer a conveniencia determinadas l&iacute;neas rojas en las relaciones entre partidos. Pero ahora lo que reclama una especial atenci&oacute;n es la necesidad de que al interior del &aacute;mbito socialista no operen otras l&iacute;neas que son sumamente da&ntilde;inas para la coherencia del proyecto socialista y, por tanto, para su credibilidad ante la ciudadan&iacute;a. En este caso, de hecho, el PSOE saca a relucir la l&iacute;nea intraspasable que dibuja ante el PSC, subrayando que no cabe plantear refer&eacute;ndum alguno para que de manera expresa se pronuncie la ciudadan&iacute;a catalana. Todo se remite desde las instancias del PSOE a la Declaraci&oacute;n de Granada, que como bien se sabe recoge un acuerdo interno del Partido Socialista sobre reforma constitucional del Estado de las autonom&iacute;as en una direcci&oacute;n federalizante, mas sin avanzar hacia perfilar con nitidez un modelo de Estado federal y sin acometer un reconocimiento expl&iacute;cito de la plurinacionalidad del Estado espa&ntilde;ol, sin recoger, por tanto, el reconocimiento expl&iacute;cito de Catalu&ntilde;a como naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde el PSC, con la conciencia clara de que puede darse el caso, ante ese d&eacute;ficit de planteamiento inicial, de que la reforma de la Constituci&oacute;n, sometida a refer&eacute;ndum de toda la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola, no obtenga en Catalu&ntilde;a un respaldo suficiente, plantea la necesidad de realizar entonces otro refer&eacute;ndum tomando como modelo &ldquo;la v&iacute;a canadiense&rdquo; &ndash;esto es, asumiendo como referencia la &ldquo;Ley de Claridad&rdquo; aplicada al realizar los referendos para la posible independencia del Quebec, la cual, a tenor de las condiciones establecidas, no se logr&oacute; por quienes la defend&iacute;an-. De esa forma se supone aportar una soluci&oacute;n para el hipot&eacute;tico bloqueo que se pueda dar. Tal posible soluci&oacute;n tambi&eacute;n es objeto de discusi&oacute;n entre los socialistas de Catalu&ntilde;a. Todo ello muestra la necesidad imperiosa de acabar con determinados tab&uacute;es sobre federalismo, plurinacionalidad y referendos que traban el debate entre socialistas y, por tanto, la formulaci&oacute;n de una propuesta cre&iacute;ble al respecto a un lado y otro del Ebro. De camino, tal confusi&oacute;n paralizante hace que sea inamovible la l&iacute;nea roja que f&aacute;cticamente funciona a la hora de buscar acuerdos con Podemos o sencillamente de dialogar con partidos nacionalistas o independentistas catalanes.
    </p><p class="article-text">
        Tal como vienen planteadas las cosas en torno a un posible refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a, que aparece como el punto candente de la cuesti&oacute;n, dir&eacute; de nuevo que mucho m&aacute;s claro, ya que claridad se pretende, es plantear un refer&eacute;ndum consultivo, tal como desde la legalidad es posible, antes de la reforma constitucional, y no despu&eacute;s. Contar con las preferencias del electorado catal&aacute;n respecto a la relaci&oacute;n entre Catalu&ntilde;a y el Estado espa&ntilde;ol es cuesti&oacute;n tan &uacute;til como decisiva para orientar la reforma constitucional que debe hacerse, en vez de quemar una reforma que se hiciera para luego constatar que no cuenta con el apoyo necesario para considerarla legitimada por la ciudadan&iacute;a catalana. Temas tan cruciales y delicados no son los que encuentran el clima m&aacute;s propicio en medio de negociaciones postelectorales a la b&uacute;squeda de mayor&iacute;as de gobierno en el &aacute;mbito parlamentario. Pero al menos debiera ser posible dejar abiertas puertas transitables para abordar asuntos de este calado, dialogando sin l&iacute;neas rojas entre socialistas &ndash;mejor reservar lo rojo para otros lineamientos- y despejando obst&aacute;culos para el entendimiento con otras fuerzas pol&iacute;ticas, desde Podemos hasta nacionalistas sensibles a exigencias de la raz&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dialogo-socialistas-lineas-rojas_129_3909613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2016 17:36:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diálogo entre socialistas sin líneas rojas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Falsedades en la desmesura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/falsedades-desmesura_129_3961892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El colmo de tal afán de exclusión es que sea impulsado por un diario de tirada nacional, otrora con fama de progresista, que pone el mensaje de su línea editorial bajo titular tan expresivo: "Una gran impostura"</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ha sido populista hasta el gato. &iquest;A qu&eacute; viene seguir esgrimiendo la acusaci&oacute;n de populismo como mantra estigmatizador, tratando de presentar a determinados partidos, rotulados como populistas, fuera de lo que se define como orden democr&aacute;tico? Est&aacute; claro que la pretensi&oacute;n de tal descalificaci&oacute;n es excluir &ndash;los tildados como populistas se sacan, adem&aacute;s, abusivamente del campo de los 'partidos constitucionalistas'-. Si eso lo hacen determinados partidos desde la autopercepci&oacute;n de que son los consagrados para velar por el buen funcionamiento del sistema, habida cuenta que en campa&ntilde;a electoral se trata de recortarle los espacios a los adversarios, el colmo de tal af&aacute;n de exclusi&oacute;n es que sea impulsado por un diario de tirada nacional, otrora con fama de progresista, que pone el mensaje de su l&iacute;nea editorial bajo titular tan expresivo como &eacute;ste: &ldquo;Una gran impostura&rdquo;. Toda la argumentaci&oacute;n va dirigida a hacer ver que Podemos, y ahora su aliada IU, contaminada al coaligarse, es un partido que para nada es de fiar, con un populismo tan proclive a la ductilidad, adem&aacute;s, que hace que la propuesta pol&iacute;tica que representa sea una impostura de grueso calibre, es decir, una falsedad inductora de enga&ntilde;os de lamentables consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que sorprende en un diario que se identifica a s&iacute; mismo como &ldquo;el peri&oacute;dico global&rdquo; tan interesada parcialidad al formular un juicio tan duro como el citado, en v&iacute;speras de campa&ntilde;a electoral, con afirmaciones que van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que pudiera ser una leg&iacute;tima toma de posici&oacute;n. La virulencia de la descalificaci&oacute;n hace sospechar que algo de mucha envergadura se ve peligrar cuando el ataque es tan feroz. Pero tampoco hay que extra&ntilde;arse, ese mismo &ldquo;peri&oacute;dico global&rdquo; fue el que en puertas de las elecciones del pasado 20 de diciembre se dej&oacute; caer con otro editorial bajo el t&iacute;tulo: &ldquo;Rajoy no puede, S&aacute;nchez no debe&rdquo;. En aquellas fechas, desacreditado el primero, ning&uacute;n margen se dejaba, con tal apelaci&oacute;n negativa al deber, para lo que pudiera el segundo. No cabe duda que la pretensi&oacute;n de sentar c&aacute;tedra medi&aacute;tica en medio del &aacute;gora pol&iacute;tica era evidente, como lo es ahora al querer jugar a juez de las fuerzas en liza, pero a la vista est&aacute; que nada imparcial.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que considero un error por parte de los dirigentes de Podemos el haber utilizado en demas&iacute;a planteamientos de esa variante de un populismo de izquierdas teorizada por Ernesto Laclau teniendo a la vista, sobre todo, la realidad argentina. Ni Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s austral ni Podemos debiera tratar de asemejarse al peronismo en algunos de sus aspectos. La misma noci&oacute;n de hegemon&iacute;a que emerge desde una &ldquo;raz&oacute;n populista&rdquo;, emparentada con la de Gramsci, pero difiriendo de ella, no se adecua a la realidad de un pluralismo pol&iacute;tico &ndash;y la pluralidad nacional- de la intensidad que presenta el panorama espa&ntilde;ol. Es la correcci&oacute;n de esa perspectiva la que produce un corrimiento hacia la izquierda de la tan invocada &ldquo;transversalidad&rdquo;, hasta acabar pactando con la fuerza pol&iacute;tica liderada por Alberto Garz&oacute;n. Mas una vez observado eso, no deja de extra&ntilde;ar el trato negativo que recibe el pacto que da lugar a Unidos Podemos, tach&aacute;ndolo de &ldquo;artificial y oportunista&rdquo;, que son ep&iacute;tetos a todas luces muy lejos de aquellos con los que se aplaud&iacute;a el infructuoso pacto entre PSOE y Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en los programas electorales suelen quedar demasiadas zonas de incertidumbre &ndash;y algunas que pretenden no serlo, malamente resuelven las certezas, como ocurre con la antisocial promesa del PP de bajar los impuestos, en momentos de cuentas p&uacute;blicas nada propicias para ello-. No obstante, la cr&iacute;tica que tal cosa puede merecer bien estar&iacute;a que se dejara ponderar por cierta perspectiva para no llegar a un maximalismo injusto. Habr&aacute; que recordar las suspicacias que levantaban al comienzo de los a&ntilde;os ochenta el PSOE de aquellos &ldquo;j&oacute;venes nacionalistas (espa&ntilde;oles)&rdquo; &ndash;as&iacute; se los llamaba en la &oacute;rbita de la diplomacia estadounidense- que, entre otras cosas, se mostraban contrarios a la pertenencia de Espa&ntilde;a a la OTAN. Sabemos en qu&eacute; acab&oacute; aquella posici&oacute;n una vez convocado&hellip; &iexcl;un refer&eacute;ndum! &iquest;Por qu&eacute; tanto temor ahora a la propuesta de un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a, para que la ciudadan&iacute;a se pronuncie sobre sus preferencias en cuanto a la relaci&oacute;n de su naci&oacute;n con el Estado espa&ntilde;ol? Desde Podemos bien pueden defender con m&aacute;s claridad lo que sostienen, ciertamente, pero a cualquier ejercicio ecu&aacute;nime de an&aacute;lisis pol&iacute;tico habr&aacute; de repugnarle que se diga que la formaci&oacute;n morada es proclive al independentismo o a al rompimiento de Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de todo, dicha propuesta es similar a la que llevaba el PSC en las elecciones auton&oacute;micas de 2012, propuesta program&aacute;tica hoy abandonada en aras de una reforma constitucional de car&aacute;cter federalizante, como la que propone el PSOE, aunque sin esclarecer como se debiera el modelo de Estado federal al que se aspira. &Eacute;ste tendr&iacute;a que ser ciertamente plurinacional si en verdad se quiere dar soluci&oacute;n a la grave crisis del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero por qu&eacute;, entonces, tan marcados acentos negativos sobre Podemos? Sobre la derecha que representa el Partido Popular apenas unas palabras para destacar su cerraz&oacute;n y par&aacute;lisis. Y poco sobre su inacabable pretensi&oacute;n de encubrimiento de la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica que le afecta, que de suyo debiera impedir que Rajoy, presidente del partido, fuera de nuevo candidato &ndash;en una democracia decente habr&iacute;a dimitido en su anterior mandato-. Y Ciudadanos, con menci&oacute;n de pasada en lo que a su l&iacute;der se refiere, es tratado salvaguardando la imagen de un partido cuyos dirigentes son llamados a estrenarse en el selecto Club Bilderberg, foro del m&aacute;s exquisito capitalismo global. Es el PSOE el que, por otra parte, sale malparado en el an&aacute;lisis, con los muy pocos esperanzadores datos de los sondeos de intenci&oacute;n de voto pegados a su nuca. &ldquo;Desdibujados y faltos de audacia&rdquo; se presenta a los socialistas, pero a la vez se les env&iacute;a un mensaje nada subliminal, sobre todo a Pedro S&aacute;nchez, su secretario general y candidato a la presidencia: nada de pactar con impostores.
    </p><p class="article-text">
        Descritas como &ldquo;draconianas&rdquo; las condiciones que puso Pablo Iglesias, l&iacute;der de Podemos, para pactar con el PSOE, y aun reconociendo, aunque el t&eacute;rmino empleado de nuevo sea excesivo, que la forma de presentarlas no favorec&iacute;an un pacto &ndash;&eacute;ste se fraguaba en verdad con la derecha presentable de Ciudadanos-, se pasa por alto que desde el mismo Comit&eacute; federal socialista del 28 de diciembre se pusieron tales condiciones para pactar con el partido morado que, en verdad, eran obst&aacute;culos insalvables. Presiones internas y externas imped&iacute;an al PSOE decantarse hacia un pacto por la izquierda. El refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a aparec&iacute;a como la coartada id&oacute;nea para decir &ldquo;no&rdquo; a Podemos &ndash;la pol&iacute;tica catalana, como se ha dicho despu&eacute;s en desafortunada generalizaci&oacute;n-. El estilo de Iglesias era la excusa reiteradamente sobrevenida. Pero no eran menores motivos los atinentes a pol&iacute;tica econ&oacute;mica y planteamientos respecto a la UE y las imposiciones de Bruselas, asuntos respecto a los cuales, como se vuelve a comprobar desde las p&aacute;ginas del &ldquo;peri&oacute;dico global&rdquo;, es muy fuerte la negativa de los poderes econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos que pesan f&aacute;cticamente en el sistema instaurado en Espa&ntilde;a. Es por eso que ahora, ante toda posible tentaci&oacute;n futura, se lanza el mensaje de advertencia: ning&uacute;n pacto con los impostores.
    </p><p class="article-text">
        A la descalificaci&oacute;n moral le sigue la exclusi&oacute;n pol&iacute;tica. Se sabe que el PSOE tendr&aacute; que decidir en el momento crucial que se presentar&aacute; a partir de abrir las urnas el pr&oacute;ximo 26 de junio. Haya o no haya sorpasso en votos por parte de Podemos, la cuesti&oacute;n ser&aacute; con qui&eacute;n van a pactar los socialistas. Hay quienes quieren dejar ya atado y bien atado el cierre de la puerta que abre hacia la izquierda. Lo viene diciendo el periodista I&ntilde;aki Gabilondo, que no hace meras conjeturas. Por eso a los socialistas nos interesa tanto que no se difundan falsedades bajo apariencias de ponderados an&aacute;lisis, pues ellas alimentan la desmesura que abona el terreno de la derecha al que algunos pretenden llevar al PSOE. Es la cuesti&oacute;n. El socialismo espa&ntilde;ol est&aacute; ante un nuevo trance hamletiano: ser o no ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/falsedades-desmesura_129_3961892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jun 2016 17:47:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Falsedades en la desmesura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[El País,Periodismo,Campañas electorales,Elecciones Generales 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crímenes terroristas desde la marginalidad del odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crimenes-terroristas-marginalidad-odio_129_4088753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2fa9729-a4de-4996-aab4-2769ab2aae8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crímenes terroristas desde la marginalidad del odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La marginalidad real de jóvenes a los que no llegan los mecanismos de integración de la democracia acaba provocando reacciones violentas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Unidos contra el odio&rdquo; rezaba una de las pancartas llevada por algunos ciudadanos a la Plaza de la Bolsa de la capital belga en la jornada de luto tras los atentados terroristas que tuvieron lugar en ella. En medio del dolor por la treintena de v&iacute;ctimas mortales y los m&aacute;s de doscientos heridos que provocaron, atravesando la rabia por la destrucci&oacute;n causada y a la vez que aceptando c&iacute;vicamente las medidas de seguridad aplicadas en una ciudad que trataba de recuperar su aliento ciudadano y su vida cotidiana, el contenido de dicha pancarta aportaba una pincelada de enorme lucidez.
    </p><p class="article-text">
        De forma certera, situar el odio como uno de los factores del terrorismo yihadista era pintar fino en el cuadro de los an&aacute;lisis que reclama una acci&oacute;n terrorista que actualmente, sum&aacute;ndose a la lista negra de otras que ya hemos padecido en Nueva York, Madrid, Londres y Par&iacute;s -m&aacute;s las que han tenido lugar en Sira, Irak, L&iacute;bano, Pakist&aacute;n, Nigeria...-, es reivindicada desde el fundamentalismo pol&iacute;tico-religioso del DAESH o el mal llamado Estado Isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Esa llamada de atenci&oacute;n sobre el papel del odio, a la vez que se expresaba una profunda solidaridad entre los ciudadanos y ciudadanas impactados por la violencia terrorista desatada sobre la cosmopolita Bruselas, pod&iacute;a asociarse al penetrante an&aacute;lisis de Hannah Arendt sobre la &ldquo;banalidad del mal&rdquo; al asistir al juicio de Albert Eichman, el criminal nazi llevado ante la Justicia en Jerusal&eacute;n. Arendt levant&oacute; acta de la capacidad para el mal que despleg&oacute; uno de los mayores criminales de la historia, la cual, sin embargo, no fue incubada en una personalidad en principio especialmente violenta, sino que el protagonista de enormes monstruosidades a la hora de aplicar la terrible &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo; decretada por Hitler para los jud&iacute;os era un &ldquo;hombre normal&rdquo;, y as&iacute; se presentaba incluso ante el tribunal que hab&iacute;a de juzgarle. No es banal -ni mucho menos, sino todo lo contrario- el mal causado, sino que banales son los caminos por los que muchos llegaron a situarse en la posici&oacute;n desde la que causaron los estragos de un mal brutal -posici&oacute;n tantas veces amparada bajo principio de obediencia debida-.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, de manera an&aacute;loga a como la autora de Los or&iacute;genes del totalitarismo descubri&oacute; la banalidad del mal tras la barbarie nazi, ante los asesinatos m&uacute;ltiples provocados por unos terroristas con gran capacidad de matar aparece ante nosotros la marginalidad del odio como elemento causante de la deriva que a determinados individuos les lleva a sumarse a la din&aacute;mica criminal del Estado Isl&aacute;mico o, en otros casos, de Al Qaeda o similares. Entender eso es fundamental para combatir dicho terrorismo, al cual hay que hacerle frente, por lo dem&aacute;s, con todos los recursos de los Estados democr&aacute;ticos de derecho para acabar con la violencia terrorista que en ellos y fuera de ellos liquida miles de vidas a la vez que ataca, con pretensiones de propaganda medi&aacute;tica y destrucci&oacute;n simb&oacute;lica, significados lugares e instituciones de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        La par&aacute;lisis pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses occidentales ante los conflictos desatados en Oriente Medio y el norte de &Aacute;frica, las consecuencias de las desastrosas intervenciones en Irak, Afganist&aacute;n y posteriormente en Libia, los intereses cruzados ante los enfrentamientos entre Ir&aacute;n y Arabia saud&iacute; en su disputa por la hegemon&iacute;a de la zona -que tanto repercuten en el tr&aacute;gico bloqueo que se da en Siria y que tanto sufre su castigada poblaci&oacute;n-..., todo ello cre&oacute; el caldo de cultivo y dej&oacute; el espacio libre para que surgiera y creciera el Estado Isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Con potencia militar creciente, con recursos disponibles, con financiaci&oacute;n asegurada y con reclutamiento de efectivos humanos en marcha, el monstruo del sedicente Califato extiende su azote all&aacute; donde se implanta y all&aacute; a donde llegan las c&eacute;lulas terroristas generadas desde la red que sus estructuras sostiene. Poner freno a todo eso, reducirlo y vencerlo es tarea insoslayable. Pero no ser&aacute; posible si no se acomete la tarea pol&iacute;tica de vencer al odio.
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible, en un an&aacute;lisis que nos ponga sobre la mesa todas las causas que est&aacute;n a la ra&iacute;z de un fen&oacute;meno tan complejo y mort&iacute;fero como el del terrorismo yihadista, adentrarnos en el porqu&eacute; de los modos y formas de la violencia que practica. Si el DASH o ISIS act&uacute;a con una violencia objetiva extrema, podemos decir adem&aacute;s, siguiendo al ensayista franc&eacute;s &Eacute;tienne Balibar, que dicha violencia tiene, por un lado, un marcado car&aacute;cter reactivo frente a lo que se puede considerar la &ldquo;violencia ultraobjetiva&rdquo; de un sistema-mundo capitalista -dir&iacute;amos con Wallerstein- que a inmensas mayor&iacute;as &aacute;rabe-musulmanas ha dejado fuera, en una posici&oacute;n de ausencia de mundo, en la que se reubican nihilistamente, a la vez que de forma parad&oacute;jica buscan cobertura de sentido en un fundamentalismo religioso que les sirva de aglutinante identitario como suministro de orden simb&oacute;lico frente al mundo occidental.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a &eacute;ste se acumula un odio colectivo enorme, marcado por la frustraci&oacute;n de una modernidad que fue prometida y luego traicionada hasta en las formas m&aacute;s elementales de modernizaci&oacute;n. Es en ese marco de una cultura del odio en donde se incuba la que, por otro lado, Balibar presenta como &ldquo;violencia ultrasubjetiva&rdquo;, es decir, la que ponen en juego individuos que en la destructiva construcci&oacute;n -dig&aacute;moslo de nuevo con expresi&oacute;n parad&oacute;jica- hacen de la violencia el eje de sus vidas para afirmarse a s&iacute; mismos. &iquest;C&oacute;mo no recordar los estudios de Fromm acerca de comportamientos destructivos en los que de manera patol&oacute;gica se pretende dar perversamente sentido a lo que no lo tiene?
    </p><p class="article-text">
        El resentimiento es muy poderosa incubadora de odio, incluso para asumir un mal que act&uacute;a contra el propio sujeto que lo provoca. Fue el descubrimiento freudiano que el esloveno &#381;i&#382;ek trae a colaci&oacute;n para tratar de explicar precisamente ciertas pautas del terrorismo yihadista, cuyos protagonistas vemos actuar contra sus propios intereses, incluso hasta el punto del suicidio. Pudiera pensarse que tales individuos, empapados de esp&iacute;ritu martirial, se ofrecen en contradictorio sacrificio al morir matando. Sin duda, es la (i)l&oacute;gica de la guerra santa -insostenible como concepto, pero as&iacute; entendida- la que lleva a tal desmesura donde la raz&oacute;n se pierde. Mas es esa locura la que les hace actuar con ventaja en sociedades postheroicas, en las que su secularidad, como recuerda el soci&oacute;logo Bauman, tampoco admite m&aacute;rtires. Es por ah&iacute; donde se muestra el fondo de impotencia de un odio que subjetivamente nutre los motivos de j&oacute;venes musulmanes, incluso con antecedentes familiares de neto arraigo en sociedades europeas, los cuales, desde la marginalidad no superada de quienes no se autoperciben como ciudadanos en plenitud de derechos,&nbsp; acuden a la llamada del reclutamiento yihadista.
    </p><p class="article-text">
        Metidos en una lucha de largo recorrido contra el terrorismo es imprescindible estar unidos contra el odio, pero no s&oacute;lo para recomponer v&iacute;nculos sociales tras sus mort&iacute;feras manifestaciones, sino para erradicarlo all&iacute; donde se gesta. La marginalidad real de j&oacute;venes a los que en sus barrios y ciudades no llegan los mecanismos de integraci&oacute;n de una verdadera democracia inclusiva acaba provocando reacciones violentas, destructivas para los dem&aacute;s -incluida las din&aacute;micas que desencadenan en y en relaci&oacute;n a sus propias comunidades de pertenencia, y de ah&iacute; la imperiosa necesidad de que las comunidades musulmanas se distancien de un terrorismo que no comparten- y autodestructivas hasta el extremo para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Si a ello se a&ntilde;ade la marginaci&oacute;n sentida en procesos de subjetivaci&oacute;n individuales y colectivos no resueltos con los frutos que requiere la convivencia en sociedades pluralistas, secularizadas y democr&aacute;ticas, se acumulan los ingredientes para una violencia nihilista que, bajo la cobertura de una religiosidad tan fundamentalista como superficial, es desgraciada respuesta a una experiencia de sinsentido. Hay que ir a la ra&iacute;z para vencer al odio desterrando sus causas. S&oacute;lo as&iacute;, en el largo plazo, ser&aacute; m&aacute;s corta la batalla pol&iacute;tica, social y cultural contra el terrorismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crimenes-terroristas-marginalidad-odio_129_4088753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2016 19:34:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crímenes terroristas desde la marginalidad del odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Terrorismo yihadista,Bruselas,Terrorismo,Isis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el pacto deviene en blindaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-deviene-blindaje_129_4111013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El acuerdo entre PSOE y Ciudadanos sirve de blindaje al partido socialista para bloquear toda posible deriva a un pacto por la izquierda que, por fuerza en tal caso, habría de contar con Podemos</p></div><p class="article-text">
        El pacto del PSOE con Ciudadanos reviste especiales caracter&iacute;sticas que, poco a poco, se van revelando a medida que pasa a cumplir nuevas funciones. El texto de un acuerdo tan prolijo y tan detalladamente elaborado, en cuya redacci&oacute;n los dos partidos, seg&uacute;n confiesan los equipos negociadores, se emplearon a conciencia -&iexcl;qui&eacute;n lo dir&iacute;a mientras a&uacute;n se confiaba en que fuera veros&iacute;mil la posibilidad de un pacto por la izquierda!- no se limita a ser el objeto de consenso entre dos partidos que pactan apoyar al candidato socialista a la presidencia del gobierno, sino que dicho acuerdo desempe&ntilde;a otras funciones antes no explicitadas, una vez pasado el cap&iacute;tulo de una investidura que se pronostic&oacute; imposible a la vista de las circunstancias concurrentes. Entre esas funciones hay una que destaca sobremanera en la nueva fase pol&iacute;tica, la que ha quedado abierta hasta el pr&oacute;ximo 2 de mayo como fecha l&iacute;mite para convocar nuevas elecciones si entretanto no hay otra propuesta de investidura que pudiera resultar exitosa, y esa funci&oacute;n no es otra que la de servir de blindaje al mismo PSOE -autoblindaje, podemos decir- para bloquear toda posible deriva a un pacto por la izquierda que, por fuerza en tal caso, habr&iacute;a de contar con Podemos.
    </p><p class="article-text">
        A sangre y fuego, como se dir&iacute;a en &eacute;pocas de cultura &eacute;pica y mentalidad heroica, fue rubricado el pacto que Pedro S&aacute;nchez, como Secretario General del PSOE, y Albert Rivera, como l&iacute;der de Ciudadanos, firmaron en el Congreso de los Diputados con sobredosis de ritual. Muchos pudieron pensar que la ceremonia era de una ostentaci&oacute;n excesiva, mas eso era plausible como apreciaci&oacute;n cr&iacute;tica si s&oacute;lo se ten&iacute;an en cuenta las inmediatas sesiones de investidura. Si, por el contrario, se constata ahora que el pacto hab&iacute;a de tener un m&aacute;s largo recorrido por caminos otrora inescrutables, entonces se entiende mejor la sobreactuaci&oacute;n en la sala Constitucional del Congreso. Se estaba firmando una estrecha alianza para acometer sin fisuras la procelosa etapa que habr&iacute;a de venir. Ello exig&iacute;a que el pacto, por m&aacute;s que contuviera elementos de factura neoliberal -adem&aacute;s del espinoso tema de la supresi&oacute;n de las diputaciones provinciales-, muy h&aacute;bilmente introducidos por Ciudadanos en el documento que el PSOE tambi&eacute;n asumir&iacute;a como propio, quedara sellado para el futuro inminente como documento inamovible. No se iba a decir a los interlocutores de izquierda que no hab&iacute;a nada que hablar, pues eso ser&iacute;a m&aacute;s que incorrecto, pero s&iacute; parece que estaba previsto que el pacto firmado operara como dique compacto para frenar todo deslizamiento hacia la izquierda, salvo la hip&oacute;tesis de que desde esa izquierda plural alguien lo acepte, con alg&uacute;n a&ntilde;adido para dar cobertura a la correspondiente abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se puede entender que el pacto en cuesti&oacute;n se ofreciera en bloque a Podemos, Comprom&iacute;s e IU, en una especie de oferta de todo o nada, amparada en que el acuerdo puede enriquecerse, mas no modificarse en nada sustancial -seg&uacute;n parece, ni siquiera en la ya mencionada controvertida cuesti&oacute;n de las diputaciones, por m&aacute;s que muchas voces oficiales del PSOE montaran en c&oacute;lera por el asunto-. Fraguado con la derecha -nunca se ha dejado de reconocer que Ciudadanos es derecha-, el pacto se presenta, antes y despu&eacute;s, a una izquierda que para nada ha participado en su gestaci&oacute;n, por lo que no cabe esperar que sin m&aacute;s lo acepte. El p&eacute;treo dique funciona: no hay acercamiento en serio a una izquierda a la que por otra parte se le acusa de mantener a Rajoy en el gobierno por coincidir con el PP al votar &ldquo;no&rdquo; a la investidura de Pedro S&aacute;nchez como presidente del gobierno. La acusaci&oacute;n en este sentido, no por mucho enunciarse gana m&aacute;s credibilidad, y en todo caso se mueve en un nivel de an&aacute;lisis pol&iacute;tico que se sit&uacute;a bajo m&iacute;nimos, redundando en considerar al mismo parlamento como mero lugar de sumas y restas de votos como si fueran productos mec&aacute;nicos sin significado pol&iacute;tico. Ni siquiera declarado eso en relaci&oacute;n a Podemos, tal cual insistentemente se dice para supuestamente poner a ese partido contra las cuerdas de la contradicci&oacute;n que se le achaca, gana fuerza como argumento serio.&nbsp; Lo sabe la misma ciudadan&iacute;a, la cual, por otra parte, puede sentirse m&aacute;s que inc&oacute;moda con gestos y palabras de Pablo Iglesias dentro y fuera del hemiciclo que, am&eacute;n de ser innecesarios para reforzar las posiciones pol&iacute;ticas de Podemos, las opacan con el desplazamiento a delicadas cuestiones que no merecen ser tratadas con insidiosas alusiones a la &ldquo;cal viva&rdquo; que en su d&iacute;a fue arrojada sobre los cad&aacute;veres de presuntos etarras que fueron asesinados contra todos los principios que deben imperar en un Estado democr&aacute;tico de derecho. Desafortunadas alusiones de Pedro S&aacute;nchez a las opiniones vertidas por Iglesias con motivo de la salida de prisi&oacute;n del dirigente abertzale Otegi no justificaban traer a colaci&oacute;n una impertinente asociaci&oacute;n de ideas entre la figura del presidente Gonz&aacute;lez y los GAL y sus pr&aacute;cticas, calificadas como de &ldquo;terrorismo de Estado&rdquo;. Todo ello tens&oacute; el debate de la manera m&aacute;s perjudicial de cara a retomar conversaciones en verdad encaminadas a procurar el pacto de izquierda por el que muchos hemos abogado.
    </p><p class="article-text">
        Si es cierto que las sobreactuaciones de Podemos han dado motivos a que desde el campo socialista se interpreten como se&ntilde;ales de que no hab&iacute;a voluntad de pactar con el PSOE, sorprende por otra parte que actuaciones de Rivera desde Ciudadanos no hagan mella en la credibilidad que se le otorga. El l&iacute;der del partido naranja no se ahorr&oacute; decir, reci&eacute;n consagrado el acuerdo al estampar su firma junto con la del candidato socialista, que en verdad le da igual un gobierno del PSOE que del PP, como no se anduvo por las ramas para negar que en lo suscrito se incluyera derogar la reforma laboral vigente. Pero, con el paso de los d&iacute;as, asistimos estupefactos a c&oacute;mo Rivera le dice en la cara a S&aacute;nchez que el acuerdo est&aacute; vigente, pero no su condici&oacute;n de candidato a la presidencia del gobierno, al no haber ya encomienda del Rey para investidura alguna. Podr&iacute;amos mencionar otros desagradables desplantes y otras mal&eacute;volas correcciones a la literalidad del acuerdo que una y otra vez se lanzan desde Ciudadanos, pero todo parece reducirse en este caso a sapos que tragar para mantener un pacto que ha de seguir operando como dique de hormig&oacute;n resistente a todo intento de ser horadado desde la izquierda. Cabe pensar que el dise&ntilde;o de su compacta construcci&oacute;n arranc&oacute; de aquel Comit&eacute; Federal del PSOE en el que se le pusieron a su Secretario General tales condiciones para pactar con Podemos que eran en verdad condiciones de imposibilidad respecto a cualquier intento en esa direcci&oacute;n. De nada sirvi&oacute; recordar, como algunos seguimos haciendo, que no es cierto que Podemos sostenga planteamientos independentistas por m&aacute;s que propugne un refer&eacute;ndum para Catalu&ntilde;a. Sobre cuesti&oacute;n tan crucial todo dice que puede hablarse, pero no parece que haya voluntad pol&iacute;tica para ello. A contrario, s&iacute; se ha dejado atr&aacute;s en el acuerdo con Ciudadanos el propugnar en serio la reforma federal del Estado que el PSOE ven&iacute;a proponiendo con notable &eacute;nfasis.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta que desde la direcci&oacute;n socialista se abunde en que las actuaciones en curso quedan circunscritas a lo que la militancia respald&oacute; con su abrumadora respuesta afirmativa a la pregunta que se le hizo sobre pol&iacute;tica de pactos. Los hechos muestran que, como argumentamos los que dijimos &ldquo;no&rdquo;, la pregunta, con su imprecisi&oacute;n y ambig&uuml;edad, se prestaba a una respuesta que sirviera para cualquier cosa. Si hoy desde el PSOE seguimos abogando por un pacto de izquierda, abierto a formaciones como el PNV -y as&iacute; las cuentas pueden salir-, es por considerar, desde el respeto al resultado de la consulta aludida, que el papel que se le est&aacute; haciendo jugar al pacto con Ciudadanos qued&oacute; turbiamente escondido en la pregunta que se formul&oacute;, m&aacute;xime si a la postre resultara una sofisticada cobertura para derivar hacia un pacto por la derecha que terminara en alguna variante light de la llamada &ldquo;gran coalici&oacute;n&rdquo;. Como queremos seguir pensando que no nos veremos en tal tesitura, tan negativa para el futuro del proyecto socialista como para el porvenir de Espa&ntilde;a, por eso manifestamos nuestras reservas cr&iacute;ticas ante lo que vemos y o&iacute;mos. Por la derecha no fragua la alternativa necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-deviene-blindaje_129_4111013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Mar 2016 18:54:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando el pacto deviene en blindaje]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Cs - Ciudadanos,Podemos,Investidura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Comité del disputado pacto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comite-disputado-pacto_129_4214881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80ac60d6-650e-4984-af36-c3b1d444658b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pedro Sánchez y Pablo Iglesias "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué queda? Resta la otra posibilidad, la del pacto por la izquierda, abierto a fuerzas que puedan compartir elementos programáticos suficientes para apoyar la investidura del candidato socialista como presidente</p></div><p class="article-text">
        Muchos de los cargos m&aacute;s conspicuos del PSOE dec&iacute;an que era el partido que m&aacute;s se parec&iacute;a a Espa&ntilde;a. La afirmaci&oacute;n, a pesar de su vacuidad pol&iacute;tica, daba juego para recabar votos con aspiraciones de mayor&iacute;a, a ser posible absoluta. Los tiempos para tal lema electoral quedaron atr&aacute;s. Mucho ha cambiado Espa&ntilde;a y mucho debe cambiar el PSOE. Precisamente lo que est&aacute; ocurriendo en el tiempo presente, tras los endiablados resultados de las elecciones generales pasadas, con su esperada dosis de acrecentado pluralismo pol&iacute;tico, es que el Partido Socialista tiene que proponerse cambiar en serio; de lo contrario, no s&oacute;lo dejar&aacute; de parecerse a Espa&ntilde;a, sino que dejar&aacute; de tener un papel relevante en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hacia d&oacute;nde encaminarse para ese cambio? Eso es lo que se dilucida a la vez que el PSOE tiene que resolver qu&eacute; hace ante la insoslayable cuesti&oacute;n de c&oacute;mo y con qui&eacute;n se forma un gobierno de Espa&ntilde;a en la legislatura reci&eacute;n comenzada. El peligro que le acecha es que, ante los dilemas planteados, a quien acabe de parecerse sea en verdad al famoso asno de Burid&aacute;n, cuyo triste final fue morir de hambre al no decidirse por ninguno de los dos montones de heno que ante s&iacute; ten&iacute;a para comer. La indecisi&oacute;n mata, como puede experimentar el PSOE en sus propias carnes si no toma la decisi&oacute;n adecuada y, como consecuencia, se deja arrastrar pasivamente a unas elecciones anticipadas en las que sus cuentas en cuanto a resultado en votos pueden salirle muy mal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Comit&eacute; Federal del Partido Socialista es convocado de nuevo para clarificar su posici&oacute;n respecto a posibles pactos de cara al proceso parlamentario de la investidura de un presidente que pueda formar gobierno, es de suyo para valorar los pros y contras de las diferentes posibilidades que est&aacute;n sobre la mesa, excluyendo la posibilidad que muchos, aun deseando que &eacute;sa se cumpla, consideran un fracaso: la de ir a nuevas elecciones por haber sido imposible formar gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Entre las posibilidades en liza, destaca la de la &ldquo;Gran Coalici&oacute;n&rdquo; PP-PSOE, con Ciudadanos en papel de mediador para adecentar el enjuague, como la m&aacute;s querida por los voceros del &ldquo;sistema&rdquo;, sean los prebostes del poder financiero, sean los representantes de la patronal, sean los que enf&aacute;ticamente opinan desde instancias europeas, sea hasta alg&uacute;n cargo eclesi&aacute;stico, para acabar tan bendecida por renombrados exministros populares y socialistas como ensalzada desde la mism&iacute;sima c&uacute;spide de ese PP que es edificio en ruinas por cimentaci&oacute;n hundida en fango de corrupci&oacute;n. Sin embargo, esa posibilidad es la que desde el PSOE se rechaza con claridad oficialmente y de forma mayoritaria, aunque no deja de rondar en su mismo espacio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Desechada esa posibilidad en un pa&iacute;s en el que, por m&aacute;s que se mire a Alemania, la derecha no es la CDU ni el PSOE es el SPD, las otras alternativas que bailan sobre el escenario se reducen a dos, bien f&aacute;ciles de enunciar: o gobierno encabezado por el PP o, si un candidato suyo no alcanza mayor&iacute;a parlamentaria, gobierno presidido por candidato del PSOE. A estas alturas, con el gui&oacute;n tal como se va desarrollando, un gobierno presidido por Rajoy no parece lo probable, dado el efecto demoledor sobre su candidatura de los nuevos casos de corrupci&oacute;n que desde filas del PP han salido a flote, los cuales hacen imposible un apoyo de Ciudadanos en esas condiciones. Hay que contar entonces con la tesitura de que el PP cambie su candidatura, y sea otra persona la que trate de conseguir apoyo de Ciudadanos y del PSOE, sea por parte de &eacute;ste de manera expl&iacute;cita, votando, sea de manera impl&iacute;cita, absteni&eacute;ndose. Esta posibilidad, siendo por la v&iacute;a de la abstenci&oacute;n, es la que muchos desde el campo socialista parecen ver bien, justific&aacute;ndola en nombre de la gobernabilidad. Habr&aacute; que decir, sin embargo, que una decisi&oacute;n en tal sentido no dejar&iacute;a de ir contra indicaciones anteriores del mismo Comit&eacute; Federal, pues ser&iacute;a dejar v&iacute;a libre al derechista partido de los recortes, de los ataques al Estado de bienestar, de la merma de libertades, de la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica y del bloqueo de la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a. La gobernabilidad aducida no es m&aacute;s que otra versi&oacute;n de las m&aacute;s interesadas apelaciones a la estabilidad. Pero ya sabemos de qu&eacute; estabilidad se trata: estabilidad del &ldquo;sistema&rdquo;, estabilidad de un orden que acumula injusticias, estabilidad de una democracia erosionada por la corrupci&oacute;n. Ser&iacute;a la estabilidad que, como la paz de los cementerios, es paz en la soterrada guerra de quienes est&aacute;n apegados a anquilosadas estructuras de dominio. Hay sobradas razones, por tanto, para oponerse a esa v&iacute;a, que ser&iacute;a hacia la del continuismo de la derecha en el poder, por m&aacute;s que se camufle mediante concesiones de &uacute;ltima hora para granjearse el apoyo que no merece. En consecuencia, no es un pacto ni de las derechas, ni con la derecha, lo que el Comit&eacute; Federal socialista debe avalar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; queda? Resta la otra posibilidad, la del pacto por la izquierda, abierto a fuerzas que puedan compartir elementos program&aacute;ticos suficientes para apoyar la investidura del candidato socialista como presidente y, a ser posible, la formaci&oacute;n de un gobierno de cambio que, como gobierno de coalici&oacute;n, tenga la fuerza suficiente para afrontar todo lo que est&aacute; por delante, hacia dentro, como una nueva pol&iacute;tica econ&oacute;mica para luchar contra el paro o nuevos planteamientos para una reforma en verdad federal del Estado, como hacia fuera, cual ha de ser una actitud no servil ante unas instancias europeas que han de dejar atr&aacute;s sus pol&iacute;ticas neoliberales. Entre las combinaciones posibles, en ninguna puede faltar Podemos, lo que significa la imperiosa necesidad de buscar por ambas partes el modo de aproximar posiciones para no fallar ante una ciudadan&iacute;a que espera los pasos decisivos que la nueva etapa reclama. No vale, desde el PSOE, hacerse trampas obstaculizando un acuerdo posible calificando de antemano a Podemos como partido independentista por el hecho de proponer un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a. Tan insostenible falacia debe abandonarse, como no debe irse al autobloqueo que supone rechazar una posible investidura de Pedro S&aacute;nchez si se produjera tambi&eacute;n por el hecho concurrente de que partidos independentistas se abstuvieran. La responsabilidad de la abstenci&oacute;n ser&iacute;a de ERC y DiL, no del PSOE. 
    </p><p class="article-text">
        Hay razones, por tanto, para pensar que el PSOE no tiene por qu&eacute; quedarse paralizado, como el asno de Burid&aacute;n, en vez de moverse hacia la izquierda, que es donde debe situarse. A esas razones habr&aacute; que a&ntilde;adir la exigencia de que su Comit&eacute; Federal sea &aacute;mbito de deliberaci&oacute;n y decisi&oacute;n pol&iacute;ticas fundadas sobre buenos argumentos, y no terreno pantanoso en el que se acorrale al Secretario General dando lugar a una novedosa y sorprendente confirmaci&oacute;n de la ley de hierro de las oligarqu&iacute;as pol&iacute;ticas con la que Robert Michels diagnostic&oacute; desde hace mucho la vida de las organizaciones pol&iacute;ticas. Es hora de apuntar en direcci&oacute;n distinta a tal diagn&oacute;stico. Quiz&aacute; para ello el camino sea llevar al mismo Comit&eacute; Federal la propuesta de que la militancia se pronuncie sobre la pol&iacute;tica de pactos, lo cual, por lo dem&aacute;s, cuadrar&iacute;a con el esp&iacute;ritu de unos tiempos en los que la ciudadan&iacute;a, consciente de sus derechos, quiere una democracia no domesticada. Un pacto de izquierda es, en cualquier caso, lo que muchos pensamos que debe ser asumido por el PSOE y avalado por su Comit&eacute; Federal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comite-disputado-pacto_129_4214881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 18:21:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Comité del disputado pacto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP - Partido Popular,Podemos,Cs - Ciudadanos,Investidura,IU - Izquierda Unida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un pacto federal: razones frente a presiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-federal-razones-frente-presiones_129_4245956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1ae2aad-643a-4e25-82d3-b053bbaa40e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La mitad de los vascos quiere que gobierne el PSOE con Podemos, según sondeo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando quienes insistimos en llevar la reforma constitucional hacia el objetivo de un Estado federal plurinacional ponemos el acento también en la necesidad de realizar en algún momento un referéndum consultivo en Cataluña, nos encontramos, pues, con que llueven sobre nosotros acusaciones de desvariar políticamente", defiende Pérez Tapias</p></div><p class="article-text">
        Carles Puigdemont, el sorpresivo candidato que ha sucedido al candidato ladeado -Artur Mas ya se puso de perfil en la lista electoral-, &nbsp;es ya presidente de la Generalitat de Catalu&ntilde;a. Hay que reconocer que un acuerdo, aunque haya sido in extremis, entre Junts pel S&iacute; y la CUP para sacar adelante un gobierno para Catalu&ntilde;a, entraba en lo probable, al menos. &iquest;Por qu&eacute; tanto extra&ntilde;arse? Sabemos que la chapuza parlamentaria que ha dado paso a tal salida del bloqueo en que se hallaba la situaci&oacute;n pol&iacute;tica catalana no es muy honorable, &iquest;pero sorprende? La verdad es que no debiera sorprender, por m&aacute;s que pueda considerarse que todo ello tiene componentes de huida hacia el lado del expresidente Mas -ha hecho &eacute;poca su expresi&oacute;n de &ldquo;dar un paso al lado&rdquo;- y de inmersi&oacute;n total de la CUP en sus propias contradicciones internas. Al mesi&aacute;nico Mas le ha salido la jugada de evitar para su formaci&oacute;n pol&iacute;tica el trago de unas elecciones anticipadas, aunque sea al precio de aparcar su candidatura a la presidencia de la Generalitat catalana. Y la CUP ha conseguido apear a Mas de dicha presidencia, a la vez que comprometer al nuevo gobierno que salga a pol&iacute;ticas sociales m&aacute;s consistentes, aunque ello haya sido dej&aacute;ndose la coherencia democr&aacute;tica en los entresijos de una negociaci&oacute;n culminada en una opacidad contraria a los procesos asamblearios que son su se&ntilde;a de identidad. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que en el nuevo contexto que se ha dibujado, una vez que hay gobierno de signo independentista en Catalu&ntilde;a, hay quienes insisten en la cr&iacute;tica al &ldquo;derecho a decidir&rdquo;. Si desde el independentismo sostienen que ya pas&oacute; el momento en que eso era pertinente, est&aacute;n por otro lado los que lo rechazan descalific&aacute;ndolo como secesionismo encubierto o asimil&aacute;ndolo de manera improcedente a derecho de autodeterminaci&oacute;n. Se pasa por alto precisamente que los que mantenemos esa propuesta lo hacemos en consonancia con algo que es esencial a las democracias constitucionales: conjugar el principio democr&aacute;tico de participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en todo aquello que le afecta con el principio de legalidad que obliga al respeto a las leyes que nos damos -la combinaci&oacute;n de liberalismo y democracia radical tan l&uacute;cidamente expuesta por el fil&oacute;sofo Habermas, por ejemplo-. En virtud de esa conjugaci&oacute;n abogamos por abordar, en el marco de un proceso de reforma constitucional para el cual tendr&iacute;a que ser paso previo, la necesidad de proceder a consultar a la ciudadan&iacute;a catalana el modo de encarar para el futuro la relaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a con el Estado espa&ntilde;ol. Dado que es en Catalu&ntilde;a donde la actual estructura territorial del Estado se halla cuestionada hasta un nivel muy elevado de deslegitimaci&oacute;n, es obligado atender a la voluntad que exprese su ciudadan&iacute;a en las urnas para orientar la misma reforma constitucional que se pretende. &nbsp;Una matizada observaci&oacute;n hay que a&ntilde;adir en medio del debate: se puede hacer un buen discurso contra el &ldquo;derecho a decidir&rdquo;, pero eso no implica acierto en la decisi&oacute;n que se adopte respecto a Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuando quienes insistimos en llevar la reforma constitucional hacia el objetivo de un Estado federal plurinacional ponemos el acento tambi&eacute;n en la necesidad de realizar en alg&uacute;n momento un refer&eacute;ndum consultivo en Catalu&ntilde;a, nos encontramos, pues, con que llueven sobre nosotros acusaciones de desvariar pol&iacute;ticamente y situarnos fuera de lo que la izquierda debiera sostener. Habr&aacute; que recordar que es imposible en la situaci&oacute;n actual acometer las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales necesarias para salir de la crisis sin afrontar a la vez la crisis del Estado. Y eso es as&iacute;, adem&aacute;s, no s&oacute;lo por motivos coyunturales, sino por razones de principio. Sin resolver las cuestiones de reconocimiento fallan las bases para abordar lo relativo a redistribuci&oacute;n de cargas y beneficios. Y en Espa&ntilde;a est&aacute; por resolver adecuadamente &nbsp;la cuesti&oacute;n de las naciones y, por lo que ahora nos ocupa, el reconocimiento constitucional expl&iacute;cito de Catalu&ntilde;a como naci&oacute;n. Con todo, dado que hay quienes ir&oacute;nicamente nos desean suerte ante una propuesta que juzgan aventurada, la respuesta no puede ser sino &eacute;sta: &iexcl;suerte para el Estado espa&ntilde;ol, y m&aacute;s que le har&aacute; falta esa suerte si no se hace un refer&eacute;ndum! La ret&oacute;rica de la unidad de Espa&ntilde;a no resuelve la grave crisis de su Estado.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la situaci&oacute;n en que ahora mismo estamos en Espa&ntilde;a, si razones hab&iacute;a para defender un pacto a favor de un gobierno de izquierda, dichas razones tienen m&aacute;s peso a&uacute;n tras los hechos que van ocurriendo. Ante un gobierno independentista en Catalu&ntilde;a, el cual ciertamente va a iniciar su andadura sorteando la legalidad a la que se debe, es imperioso articular una respuesta pol&iacute;tica que no se puede limitar, como ya ha hecho el presidente en funciones del Gobierno espa&ntilde;ol, a decir que, frente a la Generalitat, se pondr&aacute; en marcha toda la &ldquo;maquinaria del Estado&rdquo; -por m&aacute;s que se recuerde que se trata de un Estado de derecho-. Sigue siendo imprescindible como lo m&aacute;s acertado el mantener la propuesta, ante Catalu&ntilde;a y la sociedad espa&ntilde;ola en general, de una hoja de ruta encaminada a un federalismo plurinacional. Abandonar esta propuesta para replegarse someti&eacute;ndose a la derecha en una &ldquo;gran coalici&oacute;n&rdquo; PP-PSOE, adobada con Ciudadanos, ser&iacute;a encerrarse en una v&iacute;a con cariz regresivamente espa&ntilde;olista que ni ser&aacute; soluci&oacute;n para el Estado, ni valdr&aacute; para salir de la crisis social y econ&oacute;mica como se debe hacer. Ser&iacute;a, adem&aacute;s. el triunfo del miedo a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos izquierdas, por tanto, que pacten para proponer federalismo plurinacional como la salida, incluso ahora, ya con gobierno en la Generalitat con programa secesionista. Es tal pacto lo que podr&aacute; permitir presentar ante la ciudadan&iacute;a catalana y ante la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola la importancia y la urgencia del pacto federal que necesitamos para reconstruir en Espa&ntilde;a el edificio constitucional en el que tengan cabida las naciones que existen en nuestra realidad pol&iacute;tica hispana, suficientemente reconocidas y solidariamente coordinadas. Es para lograr ese pacto para lo que el PSOE, con su Secretario General al frente, ha de empe&ntilde;arse a fondo, invitando a los dem&aacute;s partidos de izquierda -especialmente Podemos- a hacer otro tanto. Las presiones para que tal acuerdo de las izquierdas no se d&eacute; van a ser fuertes; ya lo est&aacute;n siendo. Desde las derechas se quiere aprovechar la coyuntura catalana para presentar como soluci&oacute;n un gobierno fuerte presidido por Rajoy, como lo obvio en las actuales circunstancias, que tendr&iacute;a que ser apoyado por el PSOE, sea mediante pacto parlamentario o incluso como gobierno de coalici&oacute;n. Sin embargo, no es esa la soluci&oacute;n que debe darse, por la lejan&iacute;a entre las pol&iacute;ticas propugnadas por PP y por PSOE, respectivamente, y por los diferente enfoques respecto a c&oacute;mo afrontar la crisis del Estado. La alternativa ha de quedar clara.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda en general, y el PSOE en particular, tienen buenas y s&oacute;lidas razones para un acuerdo que se ofrezca como trampol&iacute;n para plantear, tambi&eacute;n ante la derecha, el indispensable pacto federal con el que trascender&iacute;amos la agotada realidad del actual Estado de las autonom&iacute;as. Dichas razones, que se apoyan en la idea del federalismo como proyecto de convivencia desde la diversidad y de profundizaci&oacute;n en la democracia, son las que se deben hacer valer en defensa de una propuesta pol&iacute;tica que no debe sucumbir frente a las presiones de una derecha que no ha dejado de ser centralista en sus convicciones m&aacute;s genuinas. Superando las presiones del nacionalismo espa&ntilde;olista podr&aacute; la izquierda ofrecer una alternativa cre&iacute;ble tambi&eacute;n frente a las presiones del independentismo, las que operan ya desde las posiciones ventajistas en las que se ha situado colonizando el n&uacute;cleo de la institucionalidad catalana aprovechando una mayor&iacute;a parlamentaria a la que no acompa&ntilde;a una mayor&iacute;a de votos de la ciudadan&iacute;a de Catalu&ntilde;a. Los procesos pol&iacute;ticos, adem&aacute;s de ser legales, han de cargarse de una legitimidad fuera de toda duda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-federal-razones-frente-presiones_129_4245956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jan 2016 20:11:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por un pacto federal: razones frente a presiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Federalismo,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta a Pedro Sánchez: Debemos lograr un pacto de izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-pedro-sanchez-debemos-izquierda_129_4250855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSOE, superando enfrentamientos estériles, tiene la responsabilidad de encauzar su acción hacia políticas transformadoras, de emancipación y solidaridad", señalan los autores de la carta</p></div><p class="article-text">
        Estimado compa&ntilde;ero Pedro:  
    </p><p class="article-text">
        Estamos de acuerdo en que el PSOE, tras las elecciones del pasado 20 D, pasa por un momento crucial. Sabemos que los resultados no fueron buenos para el partido, pero los 90 esca&ntilde;os conseguidos en el Congreso de los Diputados, que sit&uacute;an al Grupo Socialista como principal fuerza de izquierda en el Parlamento espa&ntilde;ol, implican una posici&oacute;n que obliga a asumir con coherencia program&aacute;tica y coraje pol&iacute;tico lo que del PSOE esperan quienes han puesto en &eacute;l su confianza.  
    </p><p class="article-text">
        En medio de la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de nuestra sociedad y de la estructura territorial del Estado espa&ntilde;ol, de las decisiones que tomemos depende el futuro del socialismo democr&aacute;tico en nuestro pa&iacute;s, y estamos convencidos que el futuro del pa&iacute;s mismo. El PSOE, superando enfrentamientos est&eacute;riles, tiene la responsabilidad de encauzar su acci&oacute;n hacia pol&iacute;ticas transformadoras, de emancipaci&oacute;n y solidaridad, contribuyendo desde su posici&oacute;n en la izquierda a articular su pluralidad y a reforzar sus potenciales de cambio. De no ser as&iacute;, el PSOE podr&aacute; verse replegado sobre pol&iacute;ticas alineadas con la derecha, sin ser capaz de ofrecer un proyecto de izquierda cre&iacute;ble, tanto para Espa&ntilde;a como para Europa.
    </p><p class="article-text">
        Tanto desde la Ejecutiva del partido, como desde su Comit&eacute; Federal, se ha manifestado que el PSOE votar&aacute; &ldquo;no&rdquo; a la investidura como presidente del Gobierno de cualquier candidato del Partido Popular. Reconociendo que el PP, con mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os en el Congreso, tiene la obligaci&oacute;n de intentar formar Gobierno, hay razones de peso para que el PSOE no apoye tal iniciativa, ni activamente con su voto, ni pasivamente mediante su abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como secretario general del partido, y refrendado por el Comit&eacute; Federal, has manifestado tu voluntad de intentar un pacto para una mayor&iacute;a parlamentaria que permita un gobierno de cambio, en caso de que no lo logre el candidato de la derecha. Un pacto de izquierdas es indispensable para las pol&iacute;ticas de reconstrucci&oacute;n social que nuestro pa&iacute;s necesita, desde la lucha contra el paro con nuevas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas hasta la defensa del Estado de bienestar, as&iacute; como el logro de un renovado pacto constitucional, dada la crisis del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Para los objetivos se&ntilde;alados est&aacute;n abiertas posibilidades de negociaci&oacute;n con Podemos y otras fuerzas pol&iacute;ticas que hay que aprovechar. Nos compromete a ello el defender los derechos civiles y sociales de ciudadanas y ciudadanos, la profundizaci&oacute;n en la democracia, la dignificaci&oacute;n de la pol&iacute;tica erradicando la corrupci&oacute;n y la reforma del Estado de las autonom&iacute;as para construir el Estado federal plurinacional que la realidad pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a exige. Es en el marco del debate sobre la ineludible reforma constitucional donde ha de plantearse el procedimiento adecuado, como puede ser una consulta legal a la ciudadan&iacute;a, para el reconocimiento de la realidad nacional de Catalu&ntilde;a. Son tareas que las izquierdas deben acometer sin demora.
    </p><p class="article-text">
        EL PSOE tiene la posibilidad de presentar, junto a otras fuerzas pol&iacute;ticas, una alternativa a la derecha neoliberal y conservadora. Esa posibilidad hay que hacerla realidad, no resign&aacute;ndonos de antemano a unas elecciones anticipadas sin haberlo intentado. Los procesos internos de cara al pr&oacute;ximo Congreso ordinario del partido han de tener en cuenta, considerando lo que nuestros Estatutos se&ntilde;alan, la prioridad pol&iacute;tica de la b&uacute;squeda de ese pacto que aglutine aspiraciones de justicia social, igualdad y regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, la cual t&uacute;, como secretario general y candidato a la Presidencia del Gobierno, debes encabezar.
    </p><p class="article-text">
        Saludos socialistas.
    </p><p class="article-text">
        <em>* La carta est&aacute; firmada por: Jos&eacute; A. P&eacute;rez Tapias (Miembro del Comit&eacute; Federal del PSOE); Andr&eacute;s Perell&oacute; (Miembro del Comit&eacute; Federal del PSOE y de ES del PSPV-PSOE); Od&oacute;n Elorza (Diputado del PSE-PSOE); Esperan&ccedil;a Esteve (Ex-diputada del PSC); Manuel de la Rocha Rub&iacute; (Ex-diputado del PSOE-M y miembro de Izquierda Socialista); Vicent Garc&eacute;s (Ex-eurodiputado, miembro ES y del Comit&eacute; Nacional del PSPV-PSOE); Maite Ib&aacute;&ntilde;ez (De la Coordinadora de ES y de la Ejecutiva de PSPV-PSOE de Valencia); y Borja Su&aacute;rez Corujo (Militante del PSOE-M y miembro del colectivo L&iacute;neas Rojas).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias, Odón Elorza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-pedro-sanchez-debemos-izquierda_129_4250855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jan 2016 19:40:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta a Pedro Sánchez: Debemos lograr un pacto de izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Podemos,Pactos,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la insumisión sin revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alla-insumision-revolucion_129_4259930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En una ficcional república de las letras políticas, desde Maquiavelo hasta Lenin, estarán comentando atónitos el mal cálculo que han hecho los supuestos estrategas del bloque independentista del Parlamento de Cataluña</p></div><p class="article-text">
        No en la rep&uacute;blica catalana, sino en una ficcional rep&uacute;blica de las letras pol&iacute;ticas, desde Maquiavelo hasta Lenin, por lo menos, estar&aacute;n comentando at&oacute;nitos el mal c&aacute;lculo que han hecho los supuestos estrategas del bloque independentista del Parlamento de Catalu&ntilde;a. Tan es as&iacute; que no solo se ha planteado una situaci&oacute;n de bloqueo entre Catalu&ntilde;a y el Estado espa&ntilde;ol, sino que la par&aacute;lisis afecta a la mayor&iacute;a que en el Parlamento catal&aacute;n apoya la secesi&oacute;n, de forma que, con la doble negativa, a la que contribuye decisivamente la CUP, a que el candidato Artur Mas sea investido presidente, deja de operar como tal mayor&iacute;a. Es cierto as&iacute; que, si se ve&iacute;a venir la colisi&oacute;n entre las pretensiones de independencia para Catalu&ntilde;a y las reacciones l&oacute;gicamente en contra de los partidos no secesionistas e institucionalmente del Gobierno de Espa&ntilde;a y del Tribunal Constitucional, no lo es menos que igualmente era previsible el autobloqueo del independentismo, tal como se ha configurado la mayor&iacute;a parlamentaria secesionista.
    </p><p class="article-text">
        Consecuencia del mencionado bloqueo es que se vea como proyecto que se debilita lo que se ven&iacute;a percibiendo como un proyecto soberanista respecto al cual, aun estando en contra, hab&iacute;a que reconocer que gan&oacute; considerable apoyo social, como se evidenci&oacute; en los resultados electorales, por m&aacute;s que el 48% de votos obtenidos no llegara a sobrepasar el convencional list&oacute;n de la mitad m&aacute;s uno para contemplarlo como mayor&iacute;a absoluta en t&eacute;rminos de apoyo electoral. Dicho debilitamiento es el que se refleja en los deslavazados discursos que desde el independentismo se lanzan, incluso en sede parlamentaria, as&iacute; como tambi&eacute;n en las se&ntilde;ales que se emiten a trav&eacute;s de las im&aacute;genes de los medios de comunicaci&oacute;n, las cuales revelan un tono que oscila entre el desconcierto de los diputados de Junts pel S&iacute; y el abatimiento de un candidato sin visos de prosperar, todo ello ali&ntilde;ado por las exigencias inveros&iacute;miles de unos aliados que no se comportan como tales. En consecuencia, se habla de independencia para Catalu&ntilde;a sin transmitir entusiasmo alguno por la decisi&oacute;n que, sobreactuando, se pretende hacer llegar mediante declaraci&oacute;n del Parlamento tanto a los poderes del Estado como a la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier observador externo , como cualquier sincero participante interno -y no hace falta remitirse a aquel Kant que explicitaba las razones de lo que entend&iacute;a como universalizable entusiasmo por la Revoluci&oacute;n Francesa-, puede concluir que no hay independencia posible con tal aton&iacute;a. Y al constatarlo no es que se a&ntilde;ore, por parte de muchos, entre quienes me incluyo, que una mayor&iacute;a abrumadora de convencidos ciudadanos apoyen el proceso secesionista , sino que se comprueban las contradicciones de un planteamiento que ha llegado a este punto atrapado entre el mesianismo y la temeridad, a la vez que alentado por demandas insatisfechas del pueblo catal&aacute;n as&iacute; como por la cerraz&oacute;n que desde el nacionalismo espa&ntilde;olista se ha dado, y se sigue dando, en cuanto a reconocer a Catalu&ntilde;a como naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Del Parlamento de Catalu&ntilde;a reci&eacute;n constituido sali&oacute; una declaraci&oacute;n institucional instando al nuevo gobierno que debiera formarse a que emprendiera el camino de la &ldquo;desconexi&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo; de Catalu&ntilde;a respecto de Espa&ntilde;a para hacer de la primera un Estado independiente configurado como rep&uacute;blica. Para ello se se&ntilde;alaban los primeros proyectos legislativos y de gobierno que habr&iacute;an de acometerse, ateni&eacute;ndose al mandato del parlamento catal&aacute;n exclusivamente, desobedeciendo adem&aacute;s, por motivos obvios, toda resoluci&oacute;n en contra que llegara del Tribunal Constitucional. Tal declaraci&oacute;n es una declaraci&oacute;n de insumisi&oacute;n en toda la l&iacute;nea -m&aacute;s que de desobediencia civil, que es opci&oacute;n individual de quienes adoptan actitud contraria a la ley para que la ley cambie, invocando el principio de coherencia de un sistema que no se cuestiona, arrostrando adem&aacute;s las consecuencia de todo tipo, incluidas las penales, que acarree la acci&oacute;n personal en ese sentido-. Como era de esperar, el Tribunal Constitucional ha suspendido la declaraci&oacute;n del Parlamento de Catalu&ntilde;a, pronunci&aacute;ndose al respecto a instancia del Gobierno, mediante la preceptiva impugnaci&oacute;n, a la vez que advierte de las consecuencias del desacato a tal suspensi&oacute;n -acogi&eacute;ndose a los t&eacute;rminos de la criticable reforma de la Ley Org&aacute;nica que lo regula- para quienes la quebranten.
    </p><p class="article-text">
        La insumisi&oacute;n como procedimiento para iniciar un proceso de independencia, aparte opiniones favorables o contrarias a &eacute;sta, no es camino, en un Estado democr&aacute;tico de derecho reconocido como tal dentro y fuera de sus fronteras, para dotar de legitimidad a las pretensiones pol&iacute;ticas que se quieren hacer valer. La ruptura del equilibrio din&aacute;mico entre principio democr&aacute;tico (de participaci&oacute;n y expresi&oacute;n de la voluntad de la ciudadan&iacute;a) y principio de legalidad juega a favor de la deslegitimaci&oacute;n de quienes por otra parte necesitan apoyos internos y externos para el proyecto de constituirse en un nuevo Estado. Se da en este contexto, por lo dem&aacute;s, un desenfoque respecto a la realidad que redunda en el mal c&aacute;lculo pol&iacute;tico que solo un deficiente an&aacute;lisis respecto a la ubicaci&oacute;n en la propia realidad social puede explicar. Una estrategia pol&iacute;tica para la independencia basada en la insumisi&oacute;n solo puede darse en un contexto de revoluci&oacute;n, y &eacute;ste, por otra parte, solo podr&iacute;a generarse frente a un Estado dictatorial o ante un Estado que actuara como metr&oacute;poli netamente colonial. Ninguna de esas dos hip&oacute;tesis se da en el caso del Estado espa&ntilde;ol actual, por muchos que sean sus d&eacute;ficits democr&aacute;ticos y su falta de reconocimiento respecto a la realidad nacional de Catalu&ntilde;a. Si a eso se a&ntilde;ade que el clima social est&aacute; lejos, por muy dolorosas que sean las circunstancias sociales en situaci&oacute;n de dura crisis econ&oacute;mica y social, de algo parecido a condiciones revolucionarias, es evidente que los errores de c&aacute;lculo se presentan como mucho m&aacute;s que errores de estrategia. La ciudadan&iacute;a, aun la volcada hacia el independentismo, no est&aacute; en el cap&iacute;tulo de la cultura &eacute;pica del pasado, sino en medio de una &ldquo;licuada&rdquo; -Bauman dixit- sociedad postheroica donde la gente hace balance de p&eacute;rdidas y ganancias, poniendo freno a lo que, llegado el caso, se le aparece como aventura de desenlace incierto.
    </p><p class="article-text">
        Al ser la declaraci&oacute;n independentista del parlamento de Catalu&ntilde;a, a la postre y por sus contradicciones, lo que desde el fil&oacute;sofo franc&eacute; Alain Badiou podemos considerar un falso acontecimiento, se evidencia que el secesionismo no ha medido bien ni sus fuerzas ni la pasi&oacute;n pol&iacute;tica que pudiera movilizar. Sin embargo, no por ello hay que esperar ingenuamente que decaiga como opci&oacute;n preferente de un amplio sector de la ciudadan&iacute;a catalana, aun cuando sus representantes se hayan visto encandilados por el lema de &ldquo;ahora o nunca&rdquo;, llev&aacute;ndolo al punto en que se ven bloqueados por la trampa del &ldquo;todo o nada&rdquo;. Frente a la pulsi&oacute;n de muerte que anida en la din&aacute;mica de autobloqueo de la que somos testigos, no deja de aparecer como alternativa de vida democr&aacute;tica la que apela al sereno debate p&uacute;blico, al di&aacute;logo pol&iacute;tico, a la participaci&oacute;n democr&aacute;tica (en refer&eacute;ndum tambi&eacute;n) y a la implementaci&oacute;n de procesos verdaderamente transformadores de realidades que reclaman un nuevo marco pol&iacute;tico -estamos quienes no dejamos de abogar por un Estado federal plurinacional- y que requieren, sin duda, un proceso constituyente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alla-insumision-revolucion_129_4259930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Nov 2015 20:58:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más allá de la insumisión sin revolución]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Nombres difíciles o identidades difusas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nombres-dificiles-identidades-difusas_129_4263173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El caso de Ciudadanos ya supuso la elección de un nombre que fuera apto para abarcar transversalmente un amplio espectro de simpatizantes", apunta Pérez Tapias.</p></div><p class="article-text">
        Ha resultado sorprendente que los l&iacute;deres de Podemos, a la hora de valorar unos resultados que en las elecciones catalanas esperaban mucho mejores, digan que la denominaci&oacute;n bajo la que se presentaban compartiendo candidatura con ICV y otros partidos, Catalunya S&iacute; que es Pot, era &ldquo;un nombre dif&iacute;cil&rdquo;. El diagn&oacute;stico no parece muy exacto. En verdad no se vislumbra mayor dificultad que la que pudiera presentar el nombre de la candidatura ganadora, Junts pel S&iacute;, o, fij&aacute;ndonos bien, que la que se encuentre en el nombre del mismo partido que encabezan Pablo Iglesias e &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n: Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Las denominaciones de las fuerzas pol&iacute;ticas tienen su importancia, y mucha, m&aacute;xime cuando se trata de concurrir a re&ntilde;idas confrontaciones electorales. Siempre ha sido as&iacute;, pero cuando nos movemos en la &ldquo;sociedad del espect&aacute;culo&rdquo; -como la nombr&oacute; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guy_Debord" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guy Debord</a>&nbsp;con total acierto- y en medio de las tupidas redes de la cultura digital, a&uacute;n hay m&aacute;s motivos para pensar que acertar con el nombre de un partido o de una coalici&oacute;n electoral supone andar un buen trecho en lo que se refiere a ganar espacio en el &aacute;rido terreno de la vida pol&iacute;tica. Sin embargo, todo ello no acaba de prestar s&oacute;lidos argumentos a la consideraci&oacute;n que desde la direcci&oacute;n de Podemos se ha ofrecido en cuanto a la invocada dificultad del nombre de la propia coalici&oacute;n. Cabe pensar que si hay dificultades, en todo caso no afectan a ese nombre solamente, sino tambi&eacute;n a otros muchos y por diversas razones.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta mirada de lince en la observaci&oacute;n del actual panorama pol&iacute;tico para apreciar c&oacute;mo los nuevos partidos que han ido emergiendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han tratado, obviamente, de desmarcarse claramente de los que representan la &ldquo;vieja pol&iacute;tica&rdquo;, incluyendo tambi&eacute;n sus propias denominaciones. Estas aparec&iacute;an como tremendamente gastadas, y no por el mero paso del tiempo, que pod&iacute;a ser el de una historia muy digna, sino por diferentes avatares, desde el descr&eacute;dito por las pol&iacute;ticas aplicadas hasta la corrupci&oacute;n acumulada bajo determinadas siglas, todo lo cual &nbsp;ha hecho que los modos de identificaci&oacute;n de ciertos partidos hayan acabado produciendo rechazo. Frente a eso, las nuevas formaciones pol&iacute;ticas, tratando de canalizar una prometedora repolitizaci&oacute;n de la sociedad, se presentaron bajo r&oacute;tulos que no despertaran reacciones en contra, sino que, al rev&eacute;s, suscitaran la adhesi&oacute;n de quienes se dispusieran a dejar atr&aacute;s la tan mentada desafecci&oacute;n pol&iacute;tica. Eso llev&oacute; a la utilizaci&oacute;n de nombres muy gen&eacute;ricos, en relaci&oacute;n a los cuales pudieran sentirse c&oacute;modos amplios sectores de la ciudadan&iacute;a, ya como votantes, ya como militantes de esas nuevas organizaciones pol&iacute;ticas. El mismo nombre de Ciudadanos, present&aacute;ndose en Catalu&ntilde;a como Ciutadans, se ofreci&oacute; como etiqueta de amplio espectro: &iquest;qui&eacute;n no se puede sentir ubicado bajo una denominaci&oacute;n cuyo contenido sem&aacute;ntico tiene que ver con la condici&oacute;n de todos en democracia?
    </p><p class="article-text">
        El caso de Ciudadanos ya supuso la elecci&oacute;n de un nombre que fuera apto para abarcar transversalmente un amplio espectro de simpatizantes, aglutinados en torno a un mensaje claro y simple que en principio, y hasta ahora, ha tenido su n&uacute;cleo en la afirmaci&oacute;n de la espa&ntilde;olidad como clave de su propuesta program&aacute;tica. Mas si ese r&oacute;tulo identificativo era tan amplio como para atraer a s&iacute;, sin necesidad de perfilar demasiado otros componentes de su propuesta pol&iacute;tica, a muchos ciudadanos y ciudadanas -&iexcl;claro est&aacute; que se trataba de eso!-, hemos encontrado al cabo del tiempo que otros nombres, a la hora de tomarse como etiqueta para lanzarse a la contienda de las elecciones municipales, por ejemplo, han supuesto denominaciones a&uacute;n m&aacute;s abiertas, como Ahora Madrid o Barcelona en com&uacute;n -con sus diversas variantes, contando entre ellas al h&iacute;brido Ahora en com&uacute;n-, o Ganemos -igualmente dando lugar a una muy diversa gama de f&oacute;rmulas similares-. A nadie se le oculta a estas alturas que, junto a la ventaja de lo nuevo y a la capacidad para sumar integrantes diversos bajo esas f&oacute;rmulas tan anchurosas, &eacute;stas dejan ver despu&eacute;s no pocas dificultades bajo sus voluntariosas connotaciones. Ciertos inconvenientes tienen que ver no s&oacute;lo con lo in&eacute;dito del nombre, sino con la dificultad de identificarse y ser identificado con un proyecto pol&iacute;tico definido, articulado de forma que claramente se perciba, desde la pluralidad de aportaciones, su coherencia y potencial transformador.
    </p><p class="article-text">
        Podemos, como partido pol&iacute;tico nacido adem&aacute;s como fuerza catalizadora de un movimiento social como el 15M, se enfrenta a situaciones an&aacute;logas a las de otras recientes formaciones pol&iacute;ticas o a las de las coaliciones en las que ha participado en elecciones recientes. Su mismo nombre puede presentar en el futuro la misma dificultad de lectura que la de Catalunya S&iacute; que se Pot si no logra superar ciertas indefiniciones que en su ideario y propuestas detecta buena parte de su virtual electorado. De no ser as&iacute;, un &ldquo;significante vac&iacute;o&rdquo; como en principio es una f&oacute;rmula verbal tomada como nombre puede verse a la postre vaciado de las expectativas que quiso concitar. Escoger una f&oacute;rmula amplia para que bajo ella cupieran muchos puede convertirse en la elecci&oacute;n de un nombre difuso si bajo &eacute;l no se precisa un discurso pol&iacute;tico que no puede quedarse en la gen&eacute;rica apelaci&oacute;n a &ldquo;los de abajo&rdquo; frente a &ldquo;los de arriba&rdquo;, m&aacute;xime en una sociedad de compleja estructura de clases y de conflictos en los que se entrecruzan los antagonismos sociales con las tensiones nacionales.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo combatir desigualdades, a la vez que se ofrecen v&iacute;as de articulaci&oacute;n de la pluralidad de naciones en Espa&ntilde;a, son cuestiones ineludibles a&ntilde;adidas a las medidas anticorrupci&oacute;n y de defensa de las libertades. De eso, y con exigible detalle, hay que hablar si no se quiere que el nombre se quede en un r&oacute;tulo cuya legibilidad -la condici&oacute;n que se&ntilde;al&oacute; el polit&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ernesto_Laclau" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Laclau</a>&nbsp;para que las experiencias de muchos pudieran enhebrarse en consistente relato colectivo- acabe naufragando entre indefiniciones, insostenibles pretensiones de hegemon&iacute;a y protagonismos que se gastan al par que un &ldquo;significante vac&iacute;o&rdquo; que pudiera resultar ef&iacute;mero. Si la batalla pol&iacute;tica pasa por el lenguaje, no hay que olvidar que tras la realidad de las palabras est&aacute; el n&uacute;cleo duro de lo real esperando, con su opaco poder de determinaci&oacute;n, a que todos nos midamos con &eacute;l. Eso es lo dif&iacute;cil de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y reclama en los partidos mucho m&aacute;s que difusas identidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nombres-dificiles-identidades-difusas_129_4263173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2015 19:08:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Nombres difíciles o identidades difusas?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[González y sus comparaciones ofensivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gonzalez-comparaciones-ofensivas_129_2477429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El otrora líder socialista se complace últimamente en explayarse haciendo muy desafortunadas comparaciones para, a través de ellas, descalificar todo lo posible al presidente venezolano Nicolás Maduro, pensando -se supone- que así favorece la causa de la libertad de Leopoldo López</p></div><p class="article-text">
        Parece que el expresidente Felipe Gonz&aacute;lez necesita o&iacute;rse para mirarse al espejo. Esa impresi&oacute;n es la que tenemos muchos ciudadanos y ciudadanas cuando, perplejos, es m&aacute;s, ofendidos, escuchamos algunas de sus recientes declaraciones. El otrora l&iacute;der socialista se complace &uacute;ltimamente en explayarse haciendo muy desafortunadas comparaciones para, a trav&eacute;s de ellas, descalificar todo lo posible al presidente venezolano Nicol&aacute;s Maduro, pensando -se supone- que as&iacute; favorece la causa de la libertad de Leopoldo L&oacute;pez, el pol&iacute;tico juzgado y condenado a prisi&oacute;n por un tribunal del poder judicial de la Rep&uacute;blica Bolivariana. Gonz&aacute;lez no solo est&aacute; en su derecho, sino que se siente en la obligaci&oacute;n moral y pol&iacute;tica de participar activamente en la defensa del que ha sido alcalde de Chacao, municipio del &aacute;rea metropolitana de Caracas. Pensemos que, aun sin compartir los modos en que pretende contribuir a tal defensa, &eacute;sa es su intenci&oacute;n. Pero como quiera que sea, cuando para denostar al r&eacute;gimen venezolano hace comparaciones con ominosas dictaduras del pasado, suavizando en sus referencias el car&aacute;cter brutal de &eacute;stas con tal de dejar en peor lugar al gobierno de Maduro, no s&oacute;lo se equivoca de palmo a palmo, sino que ofende a los dem&oacute;cratas y pisotea la memoria de las v&iacute;ctimas de dichas dictaduras.
    </p><p class="article-text">
        De ninguna manera se justifican las impresentables palabras de Gonz&aacute;lez diciendo que bajo la dictadura de Pinochet se respetaban m&aacute;s los derechos humanos que en la actual Venezuela. Que a la comparaci&oacute;n le a&ntilde;ada elementos ir&oacute;nicos, hablando del &ldquo;para&iacute;so de paz y prosperidad de Maduro&rdquo;, no hace sino agravar la comparaci&oacute;n con unos componentes de frivolidad que acent&uacute;an su car&aacute;cter injusto. Con ellos, se incrementa la ofensa a la memoria de los que fueron asesinados en calles, comisar&iacute;as y estadios de Chile, se lacera el doloroso tener presente a quienes fueron salvajemente torturados por la DINA y por los m&aacute;s abyectos individuos de las fuerzas armadas que se levantaron contra el orden constitucional de la rep&uacute;blica austral y contra el leg&iacute;timo gobierno presidido por Salvador Allende, y se mancilla el recuerdo imborrable de quienes fueron desaparecidos siguiendo los m&eacute;todos dise&ntilde;ados por los estrategas de la Operaci&oacute;n C&oacute;ndor. Que Gonz&aacute;lez, por pura concesi&oacute;n pragm&aacute;tica del dictador, pudiera visitar a determinados presos pol&iacute;ticos en c&aacute;rceles pinochetistas de ninguna manera redime nada de las barbaries del r&eacute;gimen que padeci&oacute; Chile, bajo el cual, como todo el mundo debe saber, los derechos humanos quedan absolutamente en suspenso, como ocurre bajo toda dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, cuando el expresidente espa&ntilde;ol se ha pronunciado en tales t&eacute;rminos, no nos ha pillado del todo por sorpresa. D&iacute;as antes, y metido ya en esa estrategia pol&iacute;tico-medi&aacute;tica, para subrayar lo negativo del r&eacute;gimen venezolano ya se aventur&oacute; a decir que en la Espa&ntilde;a de Franco, bajo la dictadura, se respetaba m&aacute;s la independencia del poder judicial que en la actual Venezuela. Oyendo eso, y permiti&eacute;ndonos un comentario ben&eacute;volo para tama&ntilde;o desatino, cabe decir que aquel Isidoro de la clandestinidad tardofranquista, el que iniciara su andadura profesional como abogado laboralista, ha ca&iacute;do preso de una tremenda y lamentable amnesia. Al decirlo, para nada hay que hacer florituras psicol&oacute;gicas, pues lo relevante es la amnesia pol&iacute;tica que tan desafortunadas palabras ponen de relieve. &iquest;D&oacute;nde queda la sensibilidad democr&aacute;tica de quien jug&oacute; tan destacado papel al frente del PSOE en la transici&oacute;n de la dictadura a la democracia y en la consolidaci&oacute;n de la misma como sistema de derechos y libertades?
    </p><p class="article-text">
        No; no es s&oacute;lo que no hiciera falta que quien se proclama defensor de Leopoldo L&oacute;pez, consider&aacute;ndolo como preso pol&iacute;tico injustamente procesado y condenado, utilizara esas odiosas comparaciones para condenar a un r&eacute;gimen que es verdad que presenta serios d&eacute;ficits democr&aacute;ticos -&iexcl;pero no es una dictadura!-. Lo injusto de tales comparaciones, con las v&iacute;ctimas de las dictaduras aludidas, por una parte, y con la compleja problem&aacute;tica de Venezuela, por otra, adem&aacute;s de hacerlas de todo punto improcedentes, las convierte en perjudiciales. Sorprende que un Felipe Gonz&aacute;lez que tan bien ha llegado a conocer la realidad de las rep&uacute;blicas americanas se comporte de esta manera. La memoria democr&aacute;tica chilena se ha visto con sus palabras tan mal tratada como la memoria hist&oacute;rica espa&ntilde;ola. Que ello haya sido as&iacute; por parte de quien ocupa, m&aacute;s all&aacute; de los cargos org&aacute;nicos, un lugar destacado en la vida del PSOE, adem&aacute;s de lo que sigue representando en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola en general, hace de estos hechos mucho m&aacute;s que un tropiezo lamentable, por lo que esperamos que de alguna manera se reaccione desde el campo socialista en la medida en que tales hechos lo reclaman.
    </p><p class="article-text">
        Cabe pensar que, situado en esa especie de m&aacute;s all&aacute;, a donde no llegamos los humanos de a pie, donde se ubican quienes han hecho suya la conciencia de &ldquo;grandes hombres&rdquo; que hacen historia, el expresidente Gonz&aacute;lez pasa totalmente de largo de reflexiones como aqu&eacute;llas de Baltasar Graci&aacute;n en las que recordaba que somos due&ntilde;os de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Mas, aun siendo as&iacute;, creo pertinente traer a colaci&oacute;n unas l&iacute;neas del psicoanalista y polit&oacute;logo Jean-Claude Milner, que pueden contribuir a la reflexi&oacute;n sobre los hechos, trascendiendo la coyuntura: &ldquo;La discusi&oacute;n pol&iacute;tica reina. Con el paso del tiempo se siente sin embargo su fatiga. No faltan los estigmas de su decadencia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gonzalez-comparaciones-ofensivas_129_2477429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2015 19:10:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[González y sus comparaciones ofensivas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Felipe González,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La apuesta constituyente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apuesta-constituyente_129_4265154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se impone acometer un proceso constituyente como propuesta a la sociedad española, atendiendo, entre otras, a las demandas de Cataluña en cuanto a su reconocimiento como nación, para lograr un renovado pacto constitucional", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        A finales del siglo XVIII, al hilo de la Revoluci&oacute;n Francesa, se hicieron notar quienes, sabiendo que el <em>Ancien R&eacute;gime</em> hab&iacute;a llegado al punto de ser insostenible y que se hab&iacute;a agotado el tiempo para los cambios en su propio marco, se resist&iacute;an, no obstante, a sumarse de lleno al proceso revolucionario. Robespierre lanz&oacute; sus dardos dial&eacute;cticos contra ellos, ech&aacute;ndoles en cara que quer&iacute;an &ldquo;revoluci&oacute;n sin revoluci&oacute;n&rdquo;. Salvando las distancias de todo tipo que nos separan de aquellos acontecimientos, nos encontramos actualmente en Espa&ntilde;a con una situaci&oacute;n algo parecida. Estamos ante una grave crisis institucional del Estado y el agotamiento del desarrollo auton&oacute;mico del mismo, todo lo cual reclama reformas tan en profundidad que de suyo hay que hablar de la necesidad de un proceso constituyente. Sin embargo, de manera an&aacute;loga a la cr&iacute;tica que hac&iacute;a Robespierre a los esp&iacute;ritus timoratos que, viendo la necesidad de cambios revolucionarios, no los apoyaban en serio, ahora cabe hacer una cr&iacute;tica consistente a quienes entre nosotros quieren, en lo que se refiere a la Constituci&oacute;n, reforma sin reforma.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que previamente la cr&iacute;tica ha de ser especialmente contundente respecto a los que no quieren reforma alguna, ni siquiera del Senado para que sea verdadera c&aacute;mara territorial. El Partido Popular, encarnaci&oacute;n mayoritaria de la derecha espa&ntilde;olista, se niega a ello. Con miop&iacute;a pol&iacute;tica gravemente culpable se niega a ver la imperiosa necesidad de acometer cambios en nuestra carta magna, si queremos que siga siendo v&aacute;lida, es decir, suficientemente legitimada para su funci&oacute;n como norma fundamental del Estado. Incluso ante unas circunstancias tan tensas como las que se est&aacute;n dando en v&iacute;speras de las pr&oacute;ximas elecciones para el parlamento de Catalu&ntilde;a, cuando se ve venir que la candidatura Junts pel S&iacute;, conformada por Converg&egrave;ncia y ERC y que promueve su independencia, puede tener amplio respaldo &ndash;mayoritario, aunque no sea con mayor&iacute;a absoluta&ndash;, al gobierno del PP no se le ocurre otra cosa que la argucia de una proposici&oacute;n de ley, a tramitar por procedimiento de urgencia en el Congreso, sobre sanciones por incumplimiento de sentencias del Tribunal Constitucional, dise&ntilde;ada <em>ad hoc</em> para lo que pueda ocurrir tras dichas elecciones. Tal proposici&oacute;n constituye en s&iacute; misma, m&aacute;s all&aacute; de su formalismo, todo un proceder contra la Constituci&oacute;n que se dice defender. Es por ello que una autoridad tan reconocida como la de Francisco Rubio Llorente, que fue presidente de dicho tribunal, haya declarado que es d&iacute;a de luto el de la presentaci&oacute;n &ndash;marcadamente electoralista&ndash; de una reforma como la que propone el PP, la cual &ldquo;aplastar&aacute; la Constituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si analizamos las propuestas de reforma que por otros latitudes del espectro pol&iacute;tico nos encontramos, podremos apreciar que no se presentan con la suficiente solidez y la necesaria credibilidad. Si nos detenemos en el discurso de la candidatura de Catalunya S&iacute; que es pot, la presencia de Podemos en ella junto a ICV y Equo lleva a que insista en el derecho a decidir y en el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, pero sin que se perfile con nitidez una propuesta federalista. En el caso de los socialistas, se habla de federalismo abiertamente, pero sin que se concrete suficientemente de qu&eacute; federalismo se trata, eludiendo insistir en que debiera ser un federalismo plurinacional, a la vez que renunciando a defender el derecho a decidir en una consulta legal &ndash;lo cual es giro notabil&iacute;simo respecto a lo que el PSC propugn&oacute; en las anteriores elecciones y a lo largo de la legislatura, sin explicaciones claras sobre su porqu&eacute;, habida cuenta de que no se trataba de una propuesta fr&iacute;vola&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Estando as&iacute; las cosas, todo da la impresi&oacute;n de que los diferentes actores pol&iacute;ticos velan sus armas democr&aacute;ticas m&aacute;s mirando de reojo las de sus rivales que poniendo verdaderamente a punto las propias. Eso vale incluso para la propuesta de secesi&oacute;n como elemento fundamental de Junts pel s&iacute;, con su expl&iacute;cita posici&oacute;n plebiscitaria, pues su misma propuesta estar&iacute;a m&aacute;s reforzada si no hubiera dejado tantos cabos sueltos por el lado de la legalidad de los pasos que hipot&eacute;ticamente se prev&eacute;n para la independencia de Catalu&ntilde;a. No obstante, guste o no guste, la ventaja de esa candidatura es que ofrece un proyecto que concita la adhesi&oacute;n de amplios sectores de la ciudadan&iacute;a, y no dejar&aacute; de hacerlo por el hecho de que se diga que moviliza factores m&aacute;s emocionales que racionales o se&ntilde;alando meramente los obst&aacute;culos que dicha propuesta tendr&aacute; que afrontar si&nbsp; fuera el caso que ganara, como si con esa variante de refinada pol&iacute;tica del miedo se frenara un impulso pol&iacute;tico de ra&iacute;ces identitarias. Tal es el error de la tan comentada carta de Felipe Gonz&aacute;lez&nbsp;<a href="http://elpais.com/elpais/2015/08/29/opinion/1440863481_811526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A los catalanes,</a> aparte de odiosas comparaciones del nacionalismo catal&aacute;n con el nazismo o con el fascismo del siglo pasado.
    </p><p class="article-text">
        En el campo socialista se refiere,&nbsp;<a href="http://www.socialistes.cat/files/un_nuevo_pacto_territorial.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Declaraci&oacute;n de Granada,</a> que contin&uacute;a en la &oacute;rbita de reforma del Estado auton&oacute;mico en una direcci&oacute;n federalizante, no llega a ofrecer la suficiente coherencia a las respectivas posiciones de PSOE y PSC entre s&iacute;. Por eso asoman a cada paso diferencias llamativas, cuando no contradicciones. En definitiva todo estriba en no asumir con todas sus consecuencias lo que reclama la diversidad nacional que se da en el Estado espa&ntilde;ol, para desde ah&iacute; dise&ntilde;ar una propuesta coherente de federalismo pluralista &ndash;al modo como lo propon&iacute;a, por ejemplo, Miquel Caminal&ndash;. Hay voces muy cualificadas que apuntan en esa direcci&oacute;n incluso desde el seno de la &ldquo;comisi&oacute;n de expertos&rdquo; nombrada por la direcci&oacute;n del PSOE para elaborar propuestas program&aacute;ticas, pero desde ellas no se deja de expresar &ndash;como ha hecho el profesor Xavier Arb&oacute;s&ndash; la duda respecto a que una propuesta federalista as&iacute; pueda abrirse camino. Si eso no lo impiden los argumentos que apoyan el federalismo pluralista, que no tienen nada de d&eacute;biles, sino las tensiones no resueltas dentro del socialismo espa&ntilde;ol, es que en &eacute;ste no se ha cobrado plena conciencia del reto que afronta el Estado.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de legitimidad que se cierne sobre el Estado, que puede verse acentuada tras las ya citadas elecciones catalanas, es de tal calibre que bien deber&iacute;a tenerse en cuenta el dicho castellano de &ldquo;a grandes males, grandes remedios&rdquo;. Remedio a la altura de las circunstancias es ese federalismo del que hablamos, respecto al cual ser&iacute;a &oacute;ptimo que se asumiera sin temores, aunque conscientes de la complejidad que implica, para de verdad querer &ldquo;reforma con reforma en serio&rdquo;. El momento actual,&nbsp;<a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/11/28/actualidad/1417206872_146860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;alaba ya hace tiempo</a> (noviembre de 2014) el constitucionalista P&eacute;rez Royo, es constituyente por las mismas cuestiones que la democracia espa&ntilde;ola ha de resolver, lo cual &eacute;l mismo lo explicitaba m&aacute;s en cuanto a su contenido subrayando que en los momentos constituyentes no basta una mera reforma constitucional, sino que se impone acometer un proceso constituyente. Sin miedo y sin necesariamente pensar que eso supone partir de cero. No; supone una apuesta constituyente como propuesta a la sociedad espa&ntilde;ola, atendiendo, entre otras, a las demandas de Catalu&ntilde;a en cuanto a su reconocimiento como naci&oacute;n, para lograr un renovado pacto constitucional. Si PSOE y PSC apostaran claramente por ello nadie dir&iacute;a que no hay convincente proyecto alternativo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apuesta-constituyente_129_4265154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2015 18:07:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La apuesta constituyente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Cataluña,Proceso Constituyente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crímenes machistas y fantasmas patriarcales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crimenes-machistas-fantasmas-patriarcales_129_4269187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Hasta qué punto contribuye a que se sigan dando tan execrables crímenes de violencia de género el que perduren pautas machistas en la cultura en que nos movemos?", se pregunta Pérez Tapias.</p></div><p class="article-text">
        Como golpe a la conciencia colectiva llega siempre la temida noticia de otra mujer asesinada por su pareja, v&iacute;ctima del horror de un nuevo crimen machista, vida segada por la violencia de g&eacute;nero. Al dolor de los familiares y a la consternaci&oacute;n de los vecinos se suma el sentir de una ciudadan&iacute;a apesadumbrada, que tanto expresa su indignaci&oacute;n como manifiesta su solidaridad, sentimientos que en definitiva revierten sobre una comunidad que no sale de su extra&ntilde;eza cuando ve lo que se produce en su seno. Tal amalgama de sentimientos a&uacute;n se intensifica m&aacute;s cuando la criminal violencia contra las mujeres alcanza a hijas e hijos convertidos en objetos de injusta y brutal venganza a manos de un var&oacute;n enceguecido por la violencia que desata sobre quien es o fue su pareja. Algo muy profundo se quiebra en los cimientos de una comunidad que no puede sino expresar, junto al dolor, la insoportable sorpresa -por m&aacute;s que reiterada- de que tales hechos sigan ocurriendo entre sus integrantes. Sin embargo, suceden.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, cr&iacute;menes machistas, muertes por violencia de g&eacute;nero, se siguen produciendo despu&eacute;s de d&eacute;cadas de empe&ntilde;o social y pol&iacute;tico por la igualdad de g&eacute;nero, de leyes a favor de la misma y expresamente contra la violencia de g&eacute;nero, de nuevos enfoques penales y de procedimientos judiciales respecto a cr&iacute;menes machistas, as&iacute; como de innovadoras pr&aacute;cticas policiales para protecci&oacute;n de mujeres maltratadas o amenazadas por los hombres que son o fueron sus parejas. Todo ello son logros conseguidos por un movimiento feminista presente en las din&aacute;micas sociales y capaz de haber hecho valer sus reivindicaciones en el campo pol&iacute;tico. Fue paso decisivo que la violencia de g&eacute;nero se sacara de las sombras de la vida privada para ponerla bajo los focos de la esfera p&uacute;blica, como cuesti&oacute;n que ah&iacute; debe estar, por m&aacute;s que surja desde los &aacute;mbitos de convivencia de las vidas personales, toda vez que ata&ntilde;e a la dignidad de las mujeres y a sus derechos, empezando por el derecho a la vida. Pero, aun con todo ello, un clamor emerge desde la sociedad ante la dura realidad de los asesinatos de mujeres que se siguen produciendo, incesante goteo de una barbarie que debe ser erradicada de una realidad social que ha de estar a la altura de la dignidad humana y del nivel civilizatorio que marca la exigible igualdad entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Es atendiendo a dicho clamor social como se plantea la necesidad en nuestro pa&iacute;s de un Pacto de Estado contra la violencia de g&eacute;nero, como marco para adoptar nuevas decisiones pol&iacute;ticas y medidas m&aacute;s eficaces para acabar con ella. Es cierto que los objetivos de igualdad de g&eacute;nero ah&iacute; est&aacute;n como metas sociales y logros pol&iacute;ticos que han de reforzarse entre todas y todos, por un lado, y que la violencia de g&eacute;nero es conducta de individuos concretos, que debe ser sancionada penalmente, por otro. Pero el mismo tratamiento que se le da en el espacio p&uacute;blico ya da a entender que, siendo cuestiones diferentes, guardan una relaci&oacute;n que no ha de pasarse por alto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta qu&eacute; punto contribuye a que se sigan dando tan execrables cr&iacute;menes de violencia de g&eacute;nero el que perduren pautas machistas en la cultura en que nos movemos? Esta es pregunta que no puede soslayarse. Por fortuna, obviamente, la &ldquo;normalidad&rdquo; de las relaciones entre hombres y mujeres comporta que sea en los se&ntilde;alados casos que conocemos cuando esas relaciones tienen el punto final de una muerte violenta. Pero tras la &ldquo;normalidad&rdquo; asoma la pregunta inquietante por las condiciones en que una criminal conducta violenta encuentra caldo de cultivo en una sociedad donde a&uacute;n se dan notables cotas de machismo. Hay toda una lamentable gama de comportamientos en los que se vuelca ese machismo que en la violencia de g&eacute;nero encuentro su extrema manifestaci&oacute;n. Actos de acoso, palabras humillantes, faltas de respeto y, en general, conductas contrarias a la igualdad de g&eacute;nero se presentan en un amplio espectro que indica que la equiparaci&oacute;n, no s&oacute;lo en derechos, sino en el trato entre hombres y mujeres, est&aacute; lejos de ser realidad. Y es eso mismo, tan real, lo que resulta especialmente desalentador, m&aacute;xime cuando se constata que incluso hay regresiones respecto a avances, sea en las instituciones, sea en las mentalidades. Se comprueba, por ejemplo, c&oacute;mo, tras mucho tiempo y esfuerzo dedicados a educaci&oacute;n para la igualdad, hay retrocesos al respecto entre nuevas generaciones de adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Los comportamientos machistas que siguen d&aacute;ndose en nuestra sociedad hunden sus ra&iacute;ces en el registro profundo de una cultura patriarcal que viene de mucho tiempo atr&aacute;s. Los cambios producidos, desde el reconocimiento de derechos hasta la educaci&oacute;n, desde la vida cotidiana a las instituciones, han sido notabil&iacute;simos, lo cual prueba que el patriarcalismo otrora dominante est&aacute; en proceso de desmoronamiento. Sin embargo, sus focos de resistencia son a su vez muy fuertes, y no s&oacute;lo por su anclaje en factores objetivos, sino por su enraizamiento en factores subjetivos, en especial las actitudes que configuran el s&iacute;ndrome de rasgos ps&iacute;quicos mayoritariamente presentes en una colectividad, eso que Erich Fromm llam&oacute; car&aacute;cter social. Este y, por consiguiente, los caracteres individuales que mediados por &eacute;l se configuran, cambia m&aacute;s lentamente que las mismas instituciones o el orden legal que las acompa&ntilde;a. Es decir, perdura un car&aacute;cter social machista que, aunque amortiguado en sus expresiones, sigue siendo matriz de comportamientos contrarios a la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Es constatable el peligroso desfase que se produce entre el &aacute;mbito sociopol&iacute;tico, con sus avances, y lo que realmente sigue siendo n&uacute;cleo duro de la cultura, aunque quede oculto por mecanismos represivos. Tal distancia provoca incluso que se acent&uacute;e la inseguridad en muchos varones, los cuales, ante la zozobra por el declive de las mismas figuras patriarcales a las que quisieran agarrarse, se decantan hacia conductas autoritarias de dominio respecto a la mujer. La ca&iacute;da del patriarca encuentra patol&oacute;gica compensaci&oacute;n en una a&uacute;n m&aacute;s desmedida autoafirmaci&oacute;n del &ldquo;macho&rdquo;. &nbsp;Entre la realidad de los valores proclamados y lo real de viejas actitudes consolidadas se abre el hueco de lo que el psicoanalista Lacan consideraba el amplio campo de lo simb&oacute;lico, terreno en el que la realidad social se ordena significativamente.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra cultura va saliendo, gracias a la lucha emancipadora de las mujeres, del orden patriarcal, pero a&uacute;n no ha construido un orden simb&oacute;lico igualitario en el que el car&aacute;cter de los individuos encuentre tupido tel&oacute;n de fondo para construcciones de identidad no machistas. Conseguirlo es tarea de largo recorrido, en la que hay que luchar contra los mismos fantasmas de un patriarcalismo que se desmorona, pero que no por ello deja de alentar los estragos de un machismo tremendo y a veces terrible. Alcanzar las metas de ese recorrido supondr&aacute; dejar atr&aacute;s ese &ldquo;contrato de servidumbre&rdquo; que, como denuncia desde hace a&ntilde;os Celia Amor&oacute;s, lastra la convivencia social haci&eacute;ndola radicalmente injusta por el sometimiento de las mujeres a los varones, para pasar a una efectiva relaci&oacute;n entre iguales: hombres y mujeres emancipadas, capaces del pacto social y pol&iacute;tico para relaciones de igualdad entre g&eacute;neros, amparadas por las leyes necesarias y sostenidas por la cultura antipatriarcalista que hay que conformar como tarea feminista que es asunto de todas y todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crimenes-machistas-fantasmas-patriarcales_129_4269187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2015 18:23:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Crímenes machistas y fantasmas patriarcales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquí nadie es radical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-radical_129_4269657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quien más y quien menos llama radical al adversario, pero todos parecen rechazar ese epíteto. La verdad es que se ha recurrido a él cuando la palabra "populismo" ha sufrido tal desgaste en poco tiempo que deja de servir como término para la estigmatización política del adversario, apunta José Antonio Pérez Tapias.</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s quisiera que tuvi&eacute;ramos radicales entre nosotros! El problema es que casi todo el mundo se queda a medias. Por eso, cuando hablan de que unos u otros son radicales, no puedo por menos que sentir lo mal que se utiliza esa palabra -otra sometida a usos que la prostituyen- y, a la vez, acordarme siempre de aquella declaraci&oacute;n de Marx en su Introducci&oacute;n a la cr&iacute;tica de la Filosof&iacute;a del Derecho de Hegel: &ldquo;ser radical es atacar el problema por la ra&iacute;z. Y la ra&iacute;z para el hombre es el hombre mismo&rdquo;. &iexcl;Vayamos, pues, a la ra&iacute;z de los problemas en lugar de andar tanto por las ramas! Por columpiarnos, el batacazo puede ser enorme.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que encontramos al hilo de las descalificaciones cruzadas que muchos protagonistas pol&iacute;ticos se hacen utilizando la palabra &ldquo;radical&rdquo; es, a poco que se piense, sorprendente. Quien m&aacute;s y quien menos llama radical al adversario, pero todos parecen rechazar ese ep&iacute;teto. La verdad es que se ha recurrido a &eacute;l cuando la palabra &ldquo;populismo&rdquo; ha sufrido tal desgaste en poco tiempo que deja de servir como t&eacute;rmino para la estigmatizaci&oacute;n pol&iacute;tica del adversario. No s&oacute;lo le ha afectado el mucho circular de boca en boca hasta perder los contornos sem&aacute;nticos que permit&iacute;an jugar con su significado; adem&aacute;s de verse como moneda con difuso relieve, resulta que los que se acusaban de ser populistas no pueden negar que, efectivamente y cada cual a su manera, lo sean. As&iacute;, el temor a verse descritos por un t&eacute;rmino que, lanzado como arma arrojadiza, vuelve sobre cada cual como bumer&aacute;n insoslayable, ha hecho que pierda eficacia en la diatriba entre dirigentes pol&iacute;ticos o en las intervenciones de tertulianos medi&aacute;ticos. Es por eso que se empez&oacute; a echar mano de la palabra &ldquo;radical&rdquo;, con amplia tradici&oacute;n de concepto multiuso, para seguir con la ronda de las descalificaciones. Para ello se parte del supuesto de que en verdad todo el mundo descodifica los mensajes entendiendo radical como sin&oacute;nimo de extremista.
    </p><p class="article-text">
        Desde el PP se acusa al PSOE de radical ech&aacute;ndole en cara que se ponga en manos de los extremistas de Podemos, con lo que comparte su condici&oacute;n; y, de manera inversa, desde el campo socialista se tacha al PP de radical de derechas, puesto que alberga adem&aacute;s en su seno a verdaderos extremismos que van desde las nostalgias franquistas a los prejuicios xen&oacute;fobos. Extremistas, pues, pero lo cierto es que nadie es radical en el genuino sentido de la palabra. De suyo, el l&iacute;der del partido Ciudadanos se presenta desvelando con desparpajo los trucos del juego, diciendo que ocupa el indiscutible centro entre el extremo del Partido Popular, por un lado, y el extremo del Partido Socialista, por otro. Lo que revela la posici&oacute;n de Ciudadanos, objeto del deseo de los otros ya mencionados en cuanto a pactar con &eacute;l, es que esa ret&oacute;rica de quienes se descalifican rec&iacute;procamente como radicales para decirse extremistas lleva consigo la pretensi&oacute;n de situarse en la mitificada centralidad. &Eacute;sta, en el caso de otros partidos de aparici&oacute;n reciente, como Podemos, tiene su equivalente funcional en la transversalidad, predicada de aqu&eacute;llos que se ven pol&iacute;ticamente ubicados en posiciones alejadas del centro. No obstante, tampoco dicha transversalidad, esgrimida para neutralizar la f&aacute;cil etiqueta de extremistas que en su caso reciben, es asimilable a radicalidad.
    </p><p class="article-text">
        Si aqu&iacute;, en verdad, no hay radicales, y debiera haberlos, &iquest;por d&oacute;nde tendr&iacute;a que ir ese radicalismo en cada caso para que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola no fuera un pantanal de median&iacute;as y mediocridades? Puestos a imaginar, se puede hacer pensando lo que ser&iacute;a un PP siendo radical a la hora de combatir la corrupci&oacute;n, esa que tanto le corroe internamente y que no ha sido capaz de afrontar de lleno, sino siempre, a lo sumo, poni&eacute;ndose de perfil. Igualmente, yendo a otro campo sensible, cabe especular con lo que ser&iacute;a un PP trabajando de verdad por esa unidad de Espa&ntilde;a que con tanto ah&iacute;nco dice defender. Si as&iacute; fuera, en vez de quedarse siempre en el populismo de su nacionalismo espa&ntilde;olista, estar&iacute;a abri&eacute;ndose a una reforma constitucional en serio para reganar la unidad del Estado con un planteamiento federalista. Pero parece que no, que tras mucha verborrea patriotera no hay voluntad de atacar de ra&iacute;z la crisis institucional del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Deteni&eacute;ndonos en las conocidas zonas tibias del PSOE, &iexcl;cu&aacute;nta radicalidad echamos en falta! En la misma propuesta federalista de la que hace gala, &iquest;por qu&eacute; el Partido Socialista no asume hasta el fondo la soluci&oacute;n federal que necesita un Estado con las insoslayables realidades nacionales -en plural- que se dan en su seno? &iquest;Por qu&eacute; los socialistas de Catalu&ntilde;a, en vez de convencer a los del resto de Espa&ntilde;a de la conveniencia de una consulta legal para el ejercicio del derecho a decidir, cuya defensa no fue una frivolidad, resulta que recorren el camino inverso, restando credibilidad a una propuesta federal capaz de hacer frente al independentismo? Si vamos por otros derroteros descubrimos igualmente muchos campos donde se atasca una socialdemocracia venida a menos. Falta radicalidad para afrontar coherentemente lo que por muchos se ha reconocido como un error: la cu&ntilde;a neoliberal que, por presiones externas, se introdujo en el art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n. O citando otra cuesti&oacute;n donde el quedarse a medias brilla sin ning&uacute;n esplendor: habr&iacute;a que ir a la ra&iacute;z de lo que se est&aacute; cociendo con el Tratado de libre comercio entre UE y EEUU. En Europa hay que ser radicales defendiendo derechos de los ciudadanos y hasta la dignidad de los Estados.
    </p><p class="article-text">
        Otros podr&iacute;an dejarse tambi&eacute;n de medias tintas, que a estas alturas difuminan peligrosamente su texto, como ocurre al eludir una clara autodefinici&oacute;n pol&iacute;tica tras el parapeto del &ldquo;arriba y abajo&rdquo; de la realidad social o al quedarse a medio camino, incluso invocando derecho a decidir o plurinacionalidad, pero sin precisar si est&aacute;n o no por una reforma federal del Estado. Hablamos de Podemos, que igualmente, como partido nuevo, pod&iacute;a haber sido m&aacute;s radicalmente democr&aacute;tico en sus procesos electorales internos. Y, por otra parte, &iquest;no sobra mucha ret&oacute;rica y falta an&aacute;lisis cuando se habla de &ldquo;unidad popular&rdquo;? Las izquierdas han de ser radicales tambi&eacute;n trabajando su pluralidad sin componentes mesi&aacute;nicos y sin enso&ntilde;aciones de falsa hegemon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hasta por los territorios soberanistas e independentistas, tan efervescentes ante la convocatoria de elecciones en Catalu&ntilde;a, bien vendr&iacute;a una muy clara asunci&oacute;n de radicalidad democr&aacute;tica, y ello por las mismas posiciones que se quieren defender y para las que se reclama una suerte de refrendo plebiscitario. La l&oacute;gica del nacionalismo se juega su legitimidad en tanto se acompase con la l&oacute;gica de la democracia. Por tanto, la radicalizaci&oacute;n de la democracia tanto debe plantearse hacia fuera como hacia dentro de una comunidad nacional que no debe dejar de ser inclusiva.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute;, pues, en medio de tantas pol&eacute;micas abocadas a lo que parece una Babel dom&eacute;stica, fu&eacute;ramos m&aacute;s radicales. Vayamos a la ra&iacute;z de los problemas, antes de que se pudra y quede bloqueado el camino de las soluciones. &ldquo;Radical&rdquo;, &iexcl;qu&eacute; bella palabra!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-radical_129_4269657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2015 19:04:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Aquí nadie es radical]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negativa a comprender]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negativa-comprender_129_2546603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia implica confrontación desde posiciones diversas, conflicto innegable, pero de tal manera que ciertos acuerdos básicos han de permitir la canalización del mismo</p></div><p class="article-text">
        Siempre se puede ir a m&aacute;s, en lo positivo y en lo negativo. Para el segundo caso, el ingenio humano ha dado lugar a la chispeante &ldquo;ley de Murphy&rdquo;: todo lo que puede empeorar, empeora. Parece que en la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hay quienes, m&aacute;s all&aacute; del tono jocoso con que se alude a tan socorrida &ldquo;teorizaci&oacute;n&rdquo;, pretenden darle cumplida confirmaci&oacute;n como si de rigurosa ley de sociolog&iacute;a pol&iacute;tica se tratara.
    </p><p class="article-text">
        Quienes se mueven en el mundo del teatro saben perfectamente que para que una obra salga a la perfecci&oacute;n, todos los actores han de estar metidos en su papel y entusiasmados por llevarlo a las tablas con la m&aacute;xima excelencia. Una tragedia en regla, por ejemplo, para tener &eacute;xito requiere que cada uno de los que salgan a escena se identifique gozoso con su papel. Tal aparente paradoja es una necesidad. S&oacute;lo as&iacute; se podr&aacute; representar ante el p&uacute;blico esa necesidad de imposible cumplimiento que supone lo tr&aacute;gico. Pero ese parad&oacute;jico gozo por un papel tr&aacute;gico no es, sin embargo, lo que debe darse en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica que acompa&ntilde;a a la vida democr&aacute;tica. &Eacute;sta, aun teniendo componentes teatrales, se adentrar&iacute;a en peligrosa confusi&oacute;n si la satisfacci&oacute;n de cada cual con su papel no contemplara que la dramatizaci&oacute;n llevada a cabo entre todos puede bloquearse en un punto en el que lo necesario sea en verdad, y sin nada de ficci&oacute;n, imposible.
    </p><p class="article-text">
        En las din&aacute;micas pol&iacute;ticas de Catalu&ntilde;a nos encontramos precisamente con situaciones como la apuntada. Los protagonistas pol&iacute;ticos se autoperciben muy ufanos en su papel, hipertrofiando la parte del gui&oacute;n que les corresponde. La cuesti&oacute;n es si la representaci&oacute;n de cada cual redundar&aacute; en potenciar la deriva conducente a hacer imposible lo necesario. Suceder&aacute; en tal caso que la vida pol&iacute;tica en Catalu&ntilde;a entrar&aacute; en trance dif&iacute;cil, extensible por lo dem&aacute;s a la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. La mencionada manera de consumar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, con sobredosis de histrionismo en algunos casos,  llevar&aacute; a que el pron&oacute;stico que pueda hacerse seg&uacute;n el chascarrillo de la &ldquo;ley de Murphy&rdquo; se vea cumplido: lo que puede empeorar, empeora.
    </p><p class="article-text">
        El empeoramiento que pueda temerse no ser&aacute; debido, meramente, a que ante las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas &ndash;y, despu&eacute;s, generales&ndash; se presenten distintas propuestas por las diferentes formaciones pol&iacute;ticas. Eso es lo que comporta el pluralismo pol&iacute;tico y de ninguna manera hay que lamentarlo. El que las cosas vayan a peor puede darse, en todo caso, por algo previo a los programas mismos. Se trata del marco de referencia desde el que en cada caso se elaboran, en cuyo delineamiento intervienen actitudes e intereses que para ello son determinantes. Es en relaci&oacute;n a eso previo que puede observarse por las m&uacute;ltiples bandas de esa realidad pol&iacute;tica un sorprendente denominador com&uacute;n. &Eacute;ste se cifra en una transversal <em>negativa a comprender</em> que afecta, m&aacute;s all&aacute; de las formalidades de la democracia, a la misma convivencia democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La democracia implica confrontaci&oacute;n desde posiciones diversas, conflicto innegable, pero de tal manera que ciertos acuerdos b&aacute;sicos han de permitir la canalizaci&oacute;n del mismo. Eso requiere compartir cierta voluntad de entendimiento, al menos comprendiendo qu&eacute; dice el adversario, aunque no se comparta. Si no es as&iacute;, se echa a perder el componente dial&oacute;gico que toda democracia ha de poner en juego.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en las actuales circunstancias puede apreciar cualquier observador, interno o externo, de la din&aacute;mica pol&iacute;tica catalana es el peso de esa <em>negativa a comprender</em> desde cualquier posici&oacute;n respecto a las dem&aacute;s. La derecha espa&ntilde;olista se cierra en banda a comprender por qu&eacute; en Catalu&ntilde;a ha adquirido la fuerza que ahora tiene un soberanismo independentista que ha desbordado el nacionalismo catalanista que por d&eacute;cadas tuvo tan relevante papel. Por parte de esos sectores soberanistas, ya pol&iacute;ticamente aglutinados en torno a la candidatura unitaria promovida por CDC y ERC, se echa en falta m&aacute;s voluntad para entender a esa otra parte de la sociedad que no comparte c&oacute;mo desde el independentismo se plantea la expresi&oacute;n pol&iacute;tica de la identidad catalana. En otros casos, las pretensiones de equilibrio entre esos polos acaban echando el ancla en supuestas posiciones intermedias sostenidas a partir de la descalificaci&oacute;n de quienes se sit&uacute;an bajo otros par&aacute;metros. El campo socialista, por ejemplo, se autodelimita en la tan mentada &ldquo;centralidad&rdquo;, pero dej&aacute;ndose atrapar tambi&eacute;n en su correspondiente <em>negativa a comprender</em>, de forma que se restan posibilidades de cara al di&aacute;logo que tan imprescindible aparece para el futuro de Catalu&ntilde;a y, desde ella, del Estado espa&ntilde;ol. Salta a la vista, pues, que ante tanta <em>negativa a comprender</em> hace falta, aun en puertas de campa&ntilde;a electoral, un intensivo aprendizaje del <em>arte de escuchar</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Pérez Tapias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negativa-comprender_129_2546603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2015 18:46:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Negativa a comprender]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
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