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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Tuñón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_tunon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Tuñón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Promueve la UE los nacionalismos dentro de sus estados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/promueve-ue-nacionalismos-dentro_1_4385079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf0811ce-4a3d-4b5e-8968-f30878f78b94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Promueve la UE los nacionalismos dentro de sus estados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La UE permite hasta cierto punto el autogobierno de las regiones, pero solo hasta dónde consientan los estados miembros y sin afectar a la soberanía de los mismos.</p></div><p class="article-text">
        Escocia y Catalu&ntilde;a han vivido durante 2014 sendos procesos de revisi&oacute;n de sus estatus dentro del Reino Unido y de Espa&ntilde;a. Aunque diferenciados por lo que respecta al acuerdo pol&iacute;tico y a la obligatoriedad de los resultados de las consultas desarrolladas (el 18 de septiembre y el 9 de noviembre, respectivamente), ambas situaciones comparten el deseo de una porci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de dos regiones de la Uni&oacute;n Europea (UE) por separarse de los estados de los que forman parte. Cabe entonces preguntarse si la UE y su proceso de toma de decisiones alientan y promueven los nacionalismos, o/y (en sus caso) los independentismos perif&eacute;ricos dentro de los estados miembros de la organizaci&oacute;n supranacional.
    </p><p class="article-text">
        La hipot&eacute;tica posibilidad de que unas Catalu&ntilde;a o Escocia independientes pudieran formar parte de la UE, el proceso y los plazos para ello, constituy&oacute; parte de la argumentaci&oacute;n dial&eacute;ctica recurrente en ambos territorios durante 2014. La posibilidad de quedar varados fuera de la UE, temporal o definitivamente, ha sido central en las campa&ntilde;as a favor y en contra de la secesi&oacute;n de ambos territorios de sus respectivos pa&iacute;ses. &iquest;Pero cu&aacute;l es realmente el fondo de la cuesti&oacute;n? La interpretaci&oacute;n de los art&iacute;culos 48 y 49 del <a href="http://www.seap.minhap.gob.es/dms/es/publicaciones/centro_de_publicaciones_de_la_sgt/Monografias0/parrafo/0111113/text_es_files/TUE-TFUE-castellano-INTERNET.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tratado de la Uni&oacute;n Europea</a>, los cuales se refieren a los procesos de incorporaci&oacute;n de nuevos estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        Los sectores independentistas claman por una lectura pol&iacute;tica de los mismos. Quien puede lo m&aacute;s, puede lo menos, argumentan. Si existe una voluntad popular, las leyes y el tratado pueden y deben modificarse para permitir una situaci&oacute;n, hasta la fecha excepcional. Que territorios que han venido formando parte de la UE durante d&eacute;cadas contin&uacute;en dentro de la misma, aunque sea bajo una nueva bandera. Que se les facilite una suerte de &ldquo;v&iacute;a r&aacute;pida&rdquo;, tal y como sucedi&oacute; con la Alemania oriental, tras la Reunificaci&oacute;n, esgrimen, olvidando u obviando que aquella parte de Alemania nunca antes hab&iacute;a formado parte de la UE, al contrario de Catalu&ntilde;a, Escocia, pero tambi&eacute;n de Baviera, Padania, Flandes y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, los sectores proclives a mantener el <em>status quo </em>estatal exigen una interpretaci&oacute;n al pie de la letra y eminentemente jur&iacute;dica del tratado. Es decir, todo estado que quiera formar parte de la UE deber&aacute; abordar un proceso de negociaciones y adhesi&oacute;n, que implica no solo unos tiempos, sino tambi&eacute;n unas mayor&iacute;as muy exigentes. Tan exigentes que probablemente hacen <em>de facto</em> imposible esta v&iacute;a. Si bien es cierto que un Estado resultante de la secesi&oacute;n de un Estado miembro cumplir&iacute;a virtualmente con todos los requisitos relativos al &ldquo;acervo comunitario&rdquo; que se les piden a los nuevos estados miembros -negociaciones que no suelen durar menos de una d&eacute;cada en los supuestos m&aacute;s sencillos y pueden llegar a enquistarse, como en el caso de Turqu&iacute;a- dicho proceso no deja de otorgarle un derecho de veto a cada Estado miembro, incluido aquel del que se produce la secesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo una cuesti&oacute;n de tiempo, ya grave por s&iacute; misma. Imaginemos una Catalu&ntilde;a que durante diez o quince a&ntilde;os no formase parte del Mercado &Uacute;nico, ni de las pol&iacute;ticas europeas, alejada de Schengen, fuera del Euro, etc. Se trata tambi&eacute;n de una cuesti&oacute;n de incertidumbre y de voluntad pol&iacute;tica. El tratado tambi&eacute;n dice que la adhesi&oacute;n de nuevos estados miembros es una decisi&oacute;n que requiere de la unanimidad y no de la mayor&iacute;a de todos los estados miembros. Lo cual nos lleva a dos hipot&eacute;ticos escenarios: ni cabe pensar que un estado que haya visto la secesi&oacute;n contra su voluntad de una parte de su territorio vaya a aceptar la adhesi&oacute;n del mismo a la UE, ni parece sencillo que aun existiendo un acuerdo (como habr&iacute;a pasado en el caso escoc&eacute;s de haber ganado el s&iacute; a la independencia en el refer&eacute;ndum vinculante del 18 de septiembre de 2014) el resto de estados de la UE que cuentan con fuertes tensiones territoriales en su interior, asumiesen el riesgo del <a href="http://www.reei.org/index.php/revista/num28/cronicas/cronica-union-europea-2014-enero-diciembre-2014-brbrdoi-1017103reei2820" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;efecto r&eacute;plica&rdquo; o &ldquo;efecto contagio&rdquo;</a> que podr&iacute;a tener en sus territorios esa hipot&eacute;tica futura adhesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de toma de decisiones de la UE es claramente deudor de la l&oacute;gica estatal. Como cristalinamente expresaba el presidente saliente de la Comisi&oacute;n Europea, <a href="http://www.epc.eu/pub_details.php?cat_id=1&amp;pub_id=4724" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;cualquier nuevo pa&iacute;s independiente tendr&iacute;a que solicitar su adhesi&oacute;n a la UE&rdquo;</a>. Una f&oacute;rmula muy educada de argumentar que mientras que no se reforme el tratado no cabe otra opci&oacute;n, y que una regi&oacute;n que se independice de un estado deja de formar parte de la UE hasta que concluya con &eacute;xito su propio proceso de adhesi&oacute;n. Y las posibilidades son min&uacute;sculas, ya que el veto de un &uacute;nico estado de veintiocho impedir&iacute;a la adhesi&oacute;n de un nuevo miembro. Una aut&eacute;ntica quimera dentro del tablero geopol&iacute;tico europeo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; la respuesta a la pregunta t&iacute;tulo del presente art&iacute;culo parece evidente. Sin embargo, cabe introducir una nueva variable. El argumento de la subsidiariedad. Si sostenemos que dentro de la UE impera la l&oacute;gica estatal sobre la regional, &iquest;d&oacute;nde queda la manida subsidiariedad? No en vano, la UE proclama la subsidiariedad territorial como un principio b&aacute;sico para la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, estableciendo que las decisiones s&oacute;lo deben tomarse supranacionalmente si los niveles de gobierno estatal, subestatal y local no son capaces de realizarlo mejor, por lo que <a href="http://www.catalunyapress.cat/es/notices/2014/10/a-mayor-numero-de-ciudadanos-solo-catalanes-mayor-apoyo-a-la-secesion-de-espana-108681.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como bien argumenta Luis Moreno</a>, ser&iacute;a &ldquo;un sinsentido impedir o restringir el autogobierno en naciones sin estado como Escocia y Catalu&ntilde;a dentro de una uni&oacute;n pol&iacute;tica como la europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a por tanto, llegados a este estadio, analizar hasta qu&eacute; punto la UE utiliza la pol&iacute;tica del palo y la zanahoria para con sus regiones. De una parte, la zanahoria. La UE dise&ntilde;a una pol&iacute;tica regional que consume un tercio de su presupuesto para homogeneizar y equilibrar las disparidades regionales europeas. Lo que ha llevado a muchas regiones europeas (sobre todo en el este de Europa) a desarrollar una suerte de &ldquo;regionalizaci&oacute;n de papel&rdquo; para fortalecer sus estructuras regionales para ser susceptibles de ser destinatarias de las mencionadas ayudas. Incluso muchas de ellas han venido, desde hace tres d&eacute;cadas, dise&ntilde;ando todo tipo de <a href="http://eprints.ucm.es/8715/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategias de lobby o cabildeo sobre el proceso de toma de decisiones</a>, puesto que la UE les ha permitido, hasta cierto punto, participar en el Consejo de la UE, en la comitolog&iacute;a, en el Comit&eacute; de las Regiones, disponer de oficinas de representaci&oacute;n en Bruselas, constituirse en asociaciones interregionales con acceso a las instituciones europeas e incluso afectar al proceso europeo de toma de decisiones a trav&eacute;s de sus propios estados. De otra parte, el palo. Subsidiariedad s&iacute;, autogobierno tambi&eacute;n, pero solo hasta d&oacute;nde consientan los estados miembros y sin afectar a la soberan&iacute;a de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, puede argumentarse que mientras que la UE avala la subsidiariedad y los movimientos centr&iacute;petos, aboga por el manido &ldquo;principio de no injerencia en asuntos de otros estados&rdquo;. Con lo que promueve la observaci&oacute;n puntillosa y la exigencia democr&aacute;tica aplicable a la legitimidad de todas las instituciones basada en el imperio de la ley, y queda lejos de avalar los nacionalismos y mucho menos los independentismos, dentro de sus estados miembros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Tuñón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2015 20:23:59 +0000]]></pubDate>
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