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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis S. Villacañas de Castro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_s_villacanas_de_castro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis S. Villacañas de Castro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de la pedagogía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/defensa-pedagogia_132_4057003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El principal problema de la educación en España es la desigualdad social y la drástica reducción de recursos destinados a la instrucción pública</p><p class="subtitle">La docencia tradicional que ha imperado en España, en la que el docente sólo hablaba, se sostenía menos por su valor educativo que por apelaciones a la autoridad</p><p class="subtitle">El saber de la pedagogía no pertenece a las facultades de educación solamente sino que es tesoro común de todos los educadores</p></div><p class="article-text">
        Quisiera desentra&ntilde;ar la antipat&iacute;a y el sarcasmo que destilan ciertos profesores universitarios (afines a m&iacute; en otras cuestiones) cuando utilizan un t&eacute;rmino que, por s&iacute; s&oacute;lo, ya delata lo mal enfocadas que est&aacute;n sus apreciaciones: &ldquo;los pedagogos&rdquo;. Quisiera denunciar esta antipat&iacute;a y sarcasmo como te&oacute;ricamente insolventes, ideol&oacute;gicamente da&ntilde;inos y pol&iacute;ticamente ineficaces. Volvi&oacute; a suceder hace poco, esta vez en <em>Otra vuelta de Tuerka</em>, cuando el profesor Fern&aacute;ndez Liria empez&oacute; su &mdash;por lo dem&aacute;s&mdash; interesant&iacute;sima <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kZMrO3fR9ps" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista</a>&nbsp;con una serie de vituperios contra &ldquo;los pedagogos&rdquo;, justific&aacute;ndolos en an&eacute;cdotas personales.
    </p><p class="article-text">
        Quienes as&iacute; hablan de &ldquo;los pedagogos&rdquo; demuestran, muchas veces, una buena precisi&oacute;n conceptual en sus respectivas disciplinas. Por eso sorprende tanto que no hagan uso de la misma para darse cuenta que no se puede generalizar y hablar con propiedad de &ldquo;los pedagogos&rdquo;. De igual manera que uno no deber&iacute;a hablar de &ldquo;los economistas&rdquo; como si esta disciplina fuese un campo unificado. Hay al menos tres orientaciones pedag&oacute;gicas (la cognitivista, la socio-constructivista, la pedagog&iacute;a cr&iacute;tica) e infinitas escuelas. Como la econom&iacute;a, el derecho o la propia filosof&iacute;a, la pedagog&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; atravesada por intereses esp&uacute;reos y poblada de profesionales m&aacute;s o menos mediocres que se prestan a satisfacerlos. Sin embargo, cuando uno escribe, como tambi&eacute;n hizo Fern&aacute;ndez Liria, esta vez en relaci&oacute;n a las <a href="http://www.cuartopoder.es/tribuna/2015/11/08/que-programa-queremos-para-educacion/7735" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medidas que deber&iacute;an inspirar el programa de Podemos en materia de ense&ntilde;anza</a>, que en este &uacute;ltimo no deber&iacute;a haber &ldquo;ni rastro de pedagogos&rdquo;, entonces uno desacredita un campo entero. &iquest;Significa esto que obras como <em>Pedagog&iacute;a del oprimido</em>, de Freire, o <em>Experiencia y educaci&oacute;n, </em>de Dewey, o <em>Ideolog&iacute;a y curr&iacute;culum</em>, de Apple, no tienen derecho a existir? &iquest;De verdad no pueden ense&ntilde;arnos nada?
    </p><p class="article-text">
        A veces, con esfuerzo, alcanzo a adivinar que a esta condena total subyace la idea de que aquello que explica y sobre lo que interviene la pedagog&iacute;a puede y deber&iacute;a explicarse solamente desde la sociolog&iacute;a y, m&aacute;s a&uacute;n, desde aquellas variables a las que tiene f&aacute;cil acceso la pol&iacute;tica. Estoy de acuerdo en que con ello se identifica un factor esencial. (Por otra parte, la pedagog&iacute;a es una disciplina que se nutre de dos ciencias: la sociolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a.) Hay que decirlo alto y claro: el principal problema de la educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a es la desigualdad social y la dr&aacute;stica reducci&oacute;n de recursos destinados a la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Estoy incluso dispuesto a afirmar que la calidad docente no es un problema en Espa&ntilde;a. Pero eso no significa que no deba existir la pedagog&iacute;a, ni que sus conocimientos no deban ser bienvenidos, o al menos respetados.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, me da la sensaci&oacute;n de que bajo la burla y la denigraci&oacute;n que la pedagog&iacute;a sufre en ciertos discursos progresistas late la sospecha de que aqu&eacute;llos que defendemos y trabajamos para que dentro del aula se hagan a&uacute;n mejor las cosas no vamos a defender, a su vez, que la sociedad est&aacute; rota y que debe ser reparada. Es como si tuvi&eacute;semos que elegir forzosamente entre lo metodol&oacute;gico o lo sociol&oacute;gico. No s&eacute; por qu&eacute; no podr&iacute;amos combatir en los dos frentes. Por su simplismo arbitrario, plantear esta disyuntiva me recuerda a aqu&eacute;llos que dec&iacute;an que el psicoan&aacute;lisis era una teor&iacute;a burguesa y que defender la existencia del inconsciente era negar la lucha de clases. Cuando lo cierto es que eran dos teor&iacute;as diferentes, con dos objetos de estudio diferentes y saberes complementarios.
    </p><p class="article-text">
        No voy a abrazar argumentos dogm&aacute;ticos que planteen que los aspectos metodol&oacute;gicos puedan explicarlo y solucionarlo todo. Pero tampoco dir&eacute; que no pueden ayudar nada. Claro que pueden. Porque resulta que dentro de la sociedad existen las instituciones: los colegios, institutos y universidades son algunas de ellas. Y en sus aulas se conforma un espacio que, si bien es permeable a las inercias de afuera, tambi&eacute;n es permeable a los esfuerzos internos de docentes que pueden hacer uso de variables como la innovaci&oacute;n y el desarrollo curricular para asegurarse de que los recursos y estrategias que ellos mismos utilizan en sus clases no van a dificultar, a&uacute;n m&aacute;s, la democratizaci&oacute;n del conocimiento, la cultura y la transformaci&oacute;n social. Es decir: que su propia praxis pedag&oacute;gica no va sumarse a los obst&aacute;culos e injusticias que vienen de fuera. Algo que muchas veces ocurre, tambi&eacute;n en la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Para evitarlo, hay orientaciones y principios pedag&oacute;gicos que son mejores que otros. Y se pueden aprender, como todo en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este hecho, no vale decir que, si la sociedad fuese m&aacute;s justa y democr&aacute;tica econ&oacute;micamente hablando, entonces los docentes no tendr&iacute;amos por qu&eacute; variar nuestra ense&ntilde;anza. Primero, la frase es falsa: siempre ha habido y habr&aacute; diferentes tipos de diversidad en las aulas. Segundo, la frase delata un narcisismo que antepone la comodidad del docente a las necesidades de la sociedad cuya ordenaci&oacute;n uno tiene todo el derecho a criticar, pero no a ignorar; de ah&iacute; a decir que son demasiados los estudiantes que llegan a la universidad porque &ldquo;&iexcl;hay que ver lo mal que escriben, y lo poco que saben!&rdquo; hay apenas un paso. Y en tercer lugar, la docencia tradicional que ha imperado en Espa&ntilde;a, en la que el docente s&oacute;lo hablaba y hablaba y los alumnos s&oacute;lo escuchaban, se sosten&iacute;a menos por su valor educativo que por apelaciones a la autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, podr&iacute;a comprender que alguien haga un discurso estrat&eacute;gico de prioridades y que, sobre esa base, prime lo sociol&oacute;gico sobre lo metodol&oacute;gico para decir que aqu&iacute; y ahora es m&aacute;s importante aumentar el n&uacute;mero de escuelas, institutos y docentes que mejorar la formaci&oacute;n de estos &uacute;ltimos. Ese es un argumento que puedo comprender y que voy a apoyar. Pero entonces que se diga de esta manera, si es esto lo que se quiere decir. Como tambi&eacute;n podr&iacute;a entender que alguien defendiera que la mejor manera de que el docente se desarrolle profesionalmente en su ense&ntilde;anza es d&aacute;ndole completa libertad de c&aacute;tedra en todos los niveles educativos, para que pueda innovar sobre el curr&iacute;culum e investigar sobre su propia docencia. &Eacute;ste es un argumento pedag&oacute;gico que estoy dispuesto a apoyar. El saber de la pedagog&iacute;a no pertenece a las facultades de educaci&oacute;n solamente sino que es tesoro com&uacute;n de todos los educadores (tambi&eacute;n de los que trabajamos en facultades de educaci&oacute;n); todos tenemos y aplicamos nuestra pedagog&iacute;a, lo queramos o no. De lo que se trata es de adquirir capacidades reflexivas y cr&iacute;ticas para innovar, valorar y mejorar nuestra propia ense&ntilde;anza. Algunos de nosotros, con nuestro trabajo, tratamos de poner a futuros docentes en la senda de que puedan adquirir, ejercitar y afinar estas capacidades por su cuenta. Pero nada de esto transpira en la frase de Fern&aacute;ndez Liria: &ldquo;Ni rastro de pedagogos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que esta &uacute;ltima frase es, adem&aacute;s, ideol&oacute;gica y pol&iacute;ticamente ineficaz porque no se da cuenta de que ciertas orientaciones pedag&oacute;gicas son aliadas naturales en la protecci&oacute;n de la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Como se ha repetido en multitud de ocasiones, el neoliberalismo se esconde hoy detr&aacute;s del discurso de la &ldquo;calidad&rdquo; y de su importancia en un mundo globalizado. Obviamente, el t&eacute;rmino que queda marginado en esta f&oacute;rmula &mdash;el de la &ldquo;cantidad&rdquo;&mdash; delata el verdadero sentido elitista de la calidad neoliberal. Se trata de evitar el acceso de todos y todas sin excepci&oacute;n a la educaci&oacute;n, de dificultar la democratizaci&oacute;n misma de la cultura y de su potencial transformador. Ahora bien, creo que quienes s&oacute;lo interpretan los problemas y las soluciones de la educaci&oacute;n desde el BOE (desde aquello que podr&iacute;a hacer la pol&iacute;tica) y no desde las mejoras que los propios docentes podr&iacute;an darse a s&iacute; mismos asumen, de facto, que no puede haber calidad y cantidad al mismo tiempo. Apuestan decididamente por la cantidad, por m&aacute;s inversi&oacute;n, m&aacute;s docentes, m&aacute;s centros&hellip; pero en la medida en que no integran la pedagog&iacute;a en su discurso son incapaces de aportar una definici&oacute;n de calidad que sea alternativa a la que ofrece el neoliberalismo &mdash;el cual, por otra parte, jam&aacute;s ha buscado verdaderamente enriquecer la dimensi&oacute;n pedag&oacute;gica sino su eliminaci&oacute;n&mdash;. Su oscuro deseo es un mundo en el que los docentes seamos sustituidos por libros de texto parlantes, robots o programas inform&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute;, cuando nos pregunten: &ldquo;&iquest;Cantidad o calidad?&rdquo;, sepamos responder: &ldquo;Las dos cosas&rdquo;. Y ojal&aacute; comprendamos que la pedagog&iacute;a debe contribuir a definir la calidad educativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/defensa-pedagogia_132_4057003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Apr 2016 18:24:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En defensa de la pedagogía]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pedagogía,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por una reforma democrática de la institucionalidad vigente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reforma-democratica-institucionalidad_132_4207553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La llamada ‘investigación-acción participativa’ (IAP) ofrece un esquema idóneo desde el que repensar hoy en España la redistribución económica a través de las instituciones del Estado</p><p class="subtitle">La IAP lograría garantizar que la comunidad entera actúe de forma más activa en la distribución del valor</p></div><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os 50 del siglo pasado, en zonas rurales y empobrecidas de Brasil, el pedagogo Paulo Freire desarrollaba campa&ntilde;as de alfabetizaci&oacute;n con adultos campesinos a los que daba la oportunidad de profundizar en el conocimiento de su realidad local a trav&eacute;s de problemas y proyectos que, a la vez, les permit&iacute;a dise&ntilde;ar estrategias para mejorar sus vidas. Inspiradas por el ejemplo de Freire, pero tambi&eacute;n por los textos de Marx, Gramsci, Gandhi, el mao&iacute;smo o la propia teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, proliferaron pronto en Am&eacute;rica Latina iniciativas en las que intelectuales provenientes (si bien desencantados) del mundo acad&eacute;mico (todos ellos militantes de izquierdas) implementaban proyectos destinados a colaborar con las v&iacute;ctimas de las pol&iacute;ticas impuestas por las oligarqu&iacute;as que gobernaban durante aquellos a&ntilde;os aquellas tierras. El sociol&oacute;gico colombiano Orlando Fals-Borda tal vez sea la voz m&aacute;s y mejor conocida por el mundo hispano; a &eacute;l se debe el t&eacute;rmino con el que se pas&oacute; a llamar a este tipo intervenci&oacute;n: <em>investigaci&oacute;n-acci&oacute;n participativa</em> (IAP).
    </p><p class="article-text">
        Su caracter&iacute;stica esencial resid&iacute;a en que los miembros de las comunidades en los que estos proyectos se llevaban a cabo tomaban parte en las tareas de estudio y transformaci&oacute;n de su propia realidad, de tal modo que sus acciones eran una consecuencia org&aacute;nica y l&oacute;gica de la reflexi&oacute;n que ellos mismos hab&iacute;an realizado previamente, afinando y expandiendo su cosmovisi&oacute;n cultural. A la vez, los y las acad&eacute;micas acompa&ntilde;aban este proceso y se hac&iacute;an eco de &eacute;l desde cualquiera que fuese la perspectiva que conformaba su especialidad: psicol&oacute;gica, pedag&oacute;gica, m&eacute;dica, urban&iacute;stica, pol&iacute;tica, etc. A la postre, la evidencia m&aacute;s palmaria de que se hab&iacute;a producido un cambio en cualquiera de estos niveles era el paso a la acci&oacute;n, con la que los participantes demostraban que hab&iacute;an sobrellevado una transformaci&oacute;n interna que les permit&iacute;a ahora asumir una posici&oacute;n m&aacute;s activa y solvente respecto a la realidad externa.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de iniciativas no quedaron reducidas al mundo latinoamericano, ni siquiera a pa&iacute;ses empobrecidos en el escenario global. Gracias (sobre todo) a la experiencia de la poblaci&oacute;n negra de los Estados Unidos, pronto qued&oacute; claro en occidente que el capitalismo universalizaba la opresi&oacute;n a todos los pa&iacute;ses del mundo. De forma paralela a esta visi&oacute;n, la IAP fue disemin&aacute;ndose como m&eacute;todo emancipador entre activistas y acad&eacute;micos. En 1964, por ejemplo, la plataforma estudiantil de la Nueva Izquierda norteamericana, <em>Students for a Democratic Society </em>(inspirada, entre otros, por los escritos de C. Wright Mills), creaba los llamados <em>Economic Research Action Projects</em>, proyectos de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n econ&oacute;micos que buscaban crear alianzas entre individuos de clases sociales y razas diferentes, con el fin de organizar y mejorar las condiciones de vida de comunidades empobrecidas del norte de los EEUU a trav&eacute;s de intervenciones concretas. Iniciativas similares &mdash;enraizadas en suelo comunitario&mdash; hab&iacute;an pasado a caracterizar el horizonte te&oacute;rico y pr&aacute;ctico del movimiento Black Power, en cuanto este dej&oacute; de reivindicar la concesi&oacute;n de derechos formales para concentrarse en todo aquello que sucediera en el interior de las comunidades negras.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que al lector le vendr&aacute;n m&aacute;s ejemplos a la cabeza. En cualquier caso, este tipo de proyectos surgieron en la d&eacute;cada de los 60 pero no quedaron reducidos a estos ut&oacute;picos a&ntilde;os de experimentaci&oacute;n social. Hoy contin&uacute;an realiz&aacute;ndose en las periferias del campo educativo, del trabajo social, activista y comunitario, generalmente fuera de las instituciones. Sin embargo, la idea que quiero defender en este art&iacute;culo es que la IAP ofrece un esquema id&oacute;neo desde el que repensar hoy en Espa&ntilde;a la redistribuci&oacute;n de valor a trav&eacute;s de las instituciones del Estado. En un <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/democratizacion_social_6_477762242.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo anterior</a>, publicado en este mismo medio, defend&iacute; la necesidad de que la izquierda busque nuevas formas de canalizar el valor hacia las clases trabajadoras -el mismo valor que el esquema capitalista de trabajo asalariado escamotea y no restituye en su totalidad-. Puesto que esta redistribuci&oacute;n ha de llevarse a cabo a trav&eacute;s de instituciones, esta revisi&oacute;n habr&aacute; de implicar por fuerza la reformulaci&oacute;n de la realidad institucional propiamente dicha. Y esto es justamente lo que me propongo sugerir.
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que desde el paradigma social-dem&oacute;crata cl&aacute;sico (en el que se bas&oacute; la modernizaci&oacute;n espa&ntilde;ola) se concibe la redistribuci&oacute;n de valor de tal manera que el aparato institucional del Estado es quien decide la forma que ha de adoptar este valor (como servicio p&uacute;blico de educaci&oacute;n, sanidad, infraestructuras, etc.; o bien como ayuda econ&oacute;mica) tanto como los procedimientos que la ciudadan&iacute;a ha de cumplir para poder acceder a &eacute;l. Adem&aacute;s, las decisiones sobre estas dos cuestiones se toman en el interior de las instituciones y quedan establecidas en boletines y regulaciones internas que el personal burocr&aacute;tico correspondiente ha de ejecutar. No es casualidad que el conocimiento profundo de estas regulaciones y su inflexibilidad a la hora de interpretarlas caracterice al modelo de burocracia sobre el que se ha construido la realidad institucional espa&ntilde;ola, junto con su tipolog&iacute;a profesional.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este modelo, las instituciones podr&iacute;an desarrollar proyectos de IAP como el m&eacute;todo m&aacute;s eficaz para canalizar el valor de vuelta hacia las clases trabajadoras. Estos proyectos establecer&iacute;an de inicio v&iacute;as para que las comunidades pudiesen dar forma a ese valor y decidir c&oacute;mo quieren recibirlo. Llamo aqu&iacute; la atenci&oacute;n sobre la diferencia entre <em>ciudadan&iacute;a</em> y <em>comunidad</em>, as&iacute; como sobre el uso diverso que he hecho de ellas: mientras la ciudadan&iacute;a delimita individuos en abstracto, la comunidad implica el contexto en el que los individuos existen y sus formas de vida concretas. Si, por una parte, el ciudadano ha de limitarse a consumir el valor que las instituciones del Estado le ofrecen en su aspecto ya acabado (seg&uacute;n el esquema redistributivo tradicional), la IAP busca garantizar que la comunidad entera act&uacute;e de forma m&aacute;s activa en la distribuci&oacute;n del valor, y lo haga mucho antes de que este reciba su aspecto final y ya solo falte que sea consumido por el ciudadano como un servicio o una ayuda. Antes de ello, la comunidad podr&iacute;a adaptarlo a sus necesidades y formas de vida concretas. Por medio de proyectos de IAP, los representantes comunitarios podr&iacute;an analizar y justificar las necesidades de sus barrios y despu&eacute;s proponer y dise&ntilde;ar las maneras concretas para que estas fuesen cubiertas con los recursos del Estado. No existe raz&oacute;n alguna por la que este trabajo de an&aacute;lisis, dise&ntilde;o y planificaci&oacute;n deban hacerlo &uacute;nicamente funcionarios p&uacute;blicos entre las paredes de las diferentes instituciones. No existe raz&oacute;n alguna por la que este proceso deba convertirse en una sucesi&oacute;n de opacos tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos. En cada una de las fases de investigaci&oacute;n, planificaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de estos proyectos podr&iacute;an intervenir personas que encarnasen las diversas perspectivas e intereses que conviven dentro de una comunidad -eso que en ingl&eacute;s se llama <em>l&iacute;deres comunitarios</em>, un t&eacute;rmino que alude al tipo espec&iacute;fico de representatividad de quien es un ciudadano activo en su comunidad-, ofreciendo su perspectiva junto con la de los equipos de expertos.
    </p><p class="article-text">
        Esta metodolog&iacute;a requiere tambi&eacute;n de un tipo de empleado p&uacute;blico diferente al bur&oacute;crata por cuya voz solo hablan disposiciones, regulaciones y decisiones que alguien ya ha tomado siempre en otra parte. Los proyectos de IAP requerir&iacute;an en este caso trabajadores y trabajadoras p&uacute;blicas capaces de acercar los saberes y perspectivas de las comunidades a los saberes y perspectivas que poseen t&eacute;cnicos y expertos. Para ello tendr&iacute;an -claro est&aacute;- que hacer hablar a las comunidades cuando estas estuviesen en silencio; hacerlas activas cuando fuesen pasivas; ense&ntilde;arlas all&iacute; donde hubiese ignorancia y finalmente acompa&ntilde;arlas cuando tuviesen claras sus prioridades y sus deseos. Lejos de aceptar todo lo que viniera de ellas, la labor del empleado p&uacute;blico ser&iacute;a la de involucrar a las comunidades en un proceso por el cual estas acabasen adquiriendo un conocimiento m&aacute;s sofisticado y preciso de su realidad pero tambi&eacute;n mayor capacidad y autonom&iacute;a para gestionarla. De forma paralela, las instituciones mejorar&iacute;an su eficacia y su versatilidad para hacer llegar los recursos all&iacute; donde son requeridos y ser&iacute;an mejor aprovechados por la comunidad. Estos principios servir&iacute;an igualmente para la concejala de urbanismo de una gran ciudad, para una maestra con sus alumnos o para el trabajador social con las personas que va a ayudar.
    </p><p class="article-text">
        El origen de la IAP se hall&oacute; en comunidades deprimidas y abandonadas por las instituciones del Estado, tanto en el campo como en la ciudad. Hoy, sin embargo, la IAP se presenta como una metodolog&iacute;a de decisi&oacute;n e intervenci&oacute;n social irreemplazable para que Espa&ntilde;a profundice en la reforma de sus instituciones y relance, a trav&eacute;s de ellas, el proceso de democratizaci&oacute;n y justicia social que demandan sus mayor&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reforma-democratica-institucionalidad_132_4207553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Feb 2016 19:18:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por una reforma democrática de la institucionalidad vigente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves para la democratización social en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/democratizacion-social_132_4220199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En la presente coyuntura crítica, que facilita cambios, conviene plantear alternativas conscientes de las posibilidades teóricas</p><p class="subtitle">Frente a los problemas provocados por la estructura y distribución capitalistas, ¿actuamos sobre las causas o sobre las consecuencias?</p><p class="subtitle">La educación no da la solución a todos los problemas de base; solo suministra las herramientas para conocerlos</p></div><p class="article-text">
        En la vida personal y en la vida en sociedad, existen dos formas de solucionar un problema. La primera consiste en intervenir sobre sus causas, en transformar la cadena causal que lo origina para que el problema deje de tener lugar. As&iacute; se eliminan de cuajo sus condiciones de posibilidad, aun a riesgo de desencadenar otros procesos que deriven en problemas diferentes. En cambio, la segunda opci&oacute;n es aqu&eacute;lla que prefiere intervenir sobre los efectos: se permite que la ra&iacute;z del problema subsista y se act&uacute;a solamente sobre el escenario que &eacute;sta crea, canalizando sus consecuencias de la manera menos perjudicial. Como aspecto negativo, esta segunda opci&oacute;n implica la asignaci&oacute;n y el mantenimiento de recursos de forma sostenida (tan largamente como la causa exista) y que al problema s&oacute;lo se le ofrece una compensaci&oacute;n parcial.
    </p><p class="article-text">
        En la vida social, encontramos estas dos aproximaciones al capitalismo y su Problema: el esquema de trabajo asalariado no distribuye el valor de una forma justa, entendiendo por esto ajustada a los hechos de la producci&oacute;n. O lo que es lo mismo: <strong>a trav&eacute;s del salario la clase trabajadora en su conjunto recibe menos valor del que ella misma produce</strong>. Esto da lugar a las crisis capitalistas: cuando la clase trabajadora no puede comprar/consumir aquello que ella misma produce y necesita para vivir dignamente (crisis de demanda solvente), o bien no puede devolver los cr&eacute;ditos que durante alg&uacute;n tiempo le hab&iacute;an permitido hacerlo, encubriendo con ello el problema (crisis de demanda reconvertida en crisis financiera).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las alternativas delineadas en el primer p&aacute;rrafo, existen dos maneras de afrontar este problema. La primera (la que busca eliminar sus causas) aboga por expropiar y socializar los medios de producci&oacute;n para que la clase trabajadora decida sobre la totalidad del valor que ella misma produce. Esta opci&oacute;n &mdash;socialista en sentido estricto&mdash; implica un cambio en las relaciones de producci&oacute;n y la disoluci&oacute;n de la diferencia entre clase trabajadora y propietaria. All&iacute; donde esta opci&oacute;n se implement&oacute;, surgi&oacute; sin embargo el problema colateral de una casta privilegiada que cristalizaba en las proximidades de la gesti&oacute;n (ya no la posesi&oacute;n) burocr&aacute;tica de esos medios de producci&oacute;n socializados.
    </p><p class="article-text">
        La segunda opci&oacute;n (la que permite que la ra&iacute;z del problema subsista mientras se interviene en sus efectos) deja indemne las relaciones de producci&oacute;n capitalistas y su divisi&oacute;n de clases y se concentra en abrir nuevos cauces para que la clase trabajadora pueda recibir el valor que le corresponde, cauces alternativos que se a&ntilde;aden y complementan los salarios. Tradicionalmente esta opci&oacute;n se ha asociado al paradigma social-dem&oacute;crata. Este acercamiento es del todo dependiente de un aparato institucional capaz de imponer un sistema impositivo progresivo, uno destinado a compensar las injusticias del trabajo asalariado gravando las il&iacute;citas ganancias que &eacute;ste crea, devolviendo el valor a la clase trabajadora en forma de servicios p&uacute;blicos. En el plano te&oacute;rico, esta opci&oacute;n se topa con un l&iacute;mite estructural, puesto que conf&iacute;a toda la producci&oacute;n a la iniciativa privada. De ah&iacute; que la redistribuci&oacute;n impositiva jam&aacute;s pueda llegar a compensar enteramente la injusticia de la distribuci&oacute;n que perpetra el esquema de trabajo asalariado &mdash;o de lo contrario no habr&iacute;a beneficio para el empresario ni, por lo tanto, actividad productiva&mdash;. Pero, en la pr&aacute;ctica, este riesgo nunca se ha llegado a actualizar. Al contrario: el margen del beneficio tolerado por la social-democracia se ha demostrado siempre demasiado alto, desmedido, pues ha permitido que cristalicen conglomerados empresariales capaces de chantajear con sus decisiones al propio Estado que deb&iacute;a proteger y compensar la injusticia sufrida por la clase trabajadora en primer lugar.
    </p><p class="article-text">
        Existe toda una gama de variantes intermedias entre las dos opciones (nacionalizaci&oacute;n de algunas ramas productivas pero no de otras), del mismo modo que existen muchas maneras de redistribuir el valor que el trabajo asalariado escamotea a la clase trabajadora, formas que implican comprensiones diferentes del fen&oacute;meno redistributivo, del propio aparato institucional y de su relaci&oacute;n con las comunidades. Es evidente que <strong>Espa&ntilde;a debe hoy explorar y profundizar en todas estas opciones para relanzar, a trav&eacute;s de sus instituciones, el proceso de democratizaci&oacute;n y justicia social que reclaman hoy sus mayor&iacute;as sociales</strong>. De esto me gustar&iacute;a hablar en un segundo texto que se publicar&aacute; en este medio como un art&iacute;culo diferente.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, resulta esencial comprender que la decisi&oacute;n acerca de cu&aacute;l de estas dos opciones es preferible &mdash;intervenir sobre las causas o sobre los efectos&mdash; no es una decisi&oacute;n te&oacute;rica, sino hist&oacute;rica. Esto deber&iacute;a desanimar a todo aqu&eacute;l que se rasgue las vestiduras respecto a la radicalidad o moderaci&oacute;n de una u otra opci&oacute;n de izquierdas, convencerle del car&aacute;cter superfluo de su gesto. Te&oacute;ricamente las dos son v&aacute;lidas y solventes: ambas est&aacute;n basadas en la teor&iacute;a del valor de Marx y ambas incluyen mecanismos para que &eacute;ste sea devuelto a las clases trabajadoras, que es lo que de verdad importa cuando se quiere evitar el sufrimiento que le acarrean las crisis econ&oacute;micas. Una opci&oacute;n act&uacute;a sobre las causas y otra sobre los efectos, pero a priori esto no dice nada acerca de su adecuaci&oacute;n. En realidad, el terreno en el que ha de basarse la decisi&oacute;n sobre su idoneidad es el an&aacute;lisis hist&oacute;rico, el estudio del presente y de la situaci&oacute;n concreta en la que se ha de intervenir para solucionar el problema. Se evaluar&aacute;n entonces las consecuencias de una y otra, sus pros y sus contras, sus condiciones de posibilidad, los obst&aacute;culos, problemas colaterales, etc.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con otros tantos problemas que atraviesan la vida social. Por ejemplo: la prostituci&oacute;n o el consumo de drogas. &iquest;Se quiere intervenir sobre sus causas o sobre sus efectos? &iquest;Cu&aacute;l de estas aproximaciones est&aacute; m&aacute;s a mano aqu&iacute; y ahora, teniendo en cuenta las din&aacute;micas globales de uno y otro fen&oacute;meno? A la hora de contestar estas preguntas, lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de una cuesti&oacute;n diferente (a priori) de la ilegalizaci&oacute;n de los dos fen&oacute;menos, si bien es innegable que la ilegalizaci&oacute;n hace m&aacute;s dif&iacute;cil &mdash;en los dos casos&mdash; intervenir sobre las consecuencias que las drogas y la prostituci&oacute;n provocan. No s&oacute;lo por el peligro de criminalizaci&oacute;n que sufren las propias v&iacute;ctimas, unido al estigma social, sino porque su legalizaci&oacute;n permitir&iacute;a &mdash;tambi&eacute;n en los dos casos&mdash; someter ambas actividades a la visibilidad de un marco de regulaci&oacute;n que evitar&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cilmente los peores efectos que fomenta su clandestinidad actual. Finalmente, tambi&eacute;n permitir&iacute;a al Estado generar m&aacute;s ingresos con los que intervenir sobre sus efectos con servicios espec&iacute;ficos. Sabemos que en 2010, la prostituci&oacute;n y las drogas supusieron un 3,7% del PIB europeo y un 1,7 del PIB espa&ntilde;ol. En su libro <em>CeroCeroCero</em>, Roberto Saviano sostiene la hip&oacute;tesis de que el consumo de drogas genera m&aacute;s ganancias al capitalismo mundial que la plusval&iacute;a extra&iacute;da a las clases trabajadoras. Sin embargo, de los beneficios que generan la droga y la prostituci&oacute;n el Estado no recibe un solo euro para intervenir sobre sus peores consecuencias. Desde este punto de vista, la legalizaci&oacute;n no es una buena soluci&oacute;n pero tampoco es la peor de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima nota. Por doquier se alzan voces que se&ntilde;alan a la educaci&oacute;n como la soluci&oacute;n de todos los problemas. En la mayor&iacute;a de los casos <strong>esta afirmaci&oacute;n no implica m&aacute;s que una huida idealista hacia adelante, vac&iacute;a de todo contenido</strong>. La educaci&oacute;n no act&uacute;a sobre las causas o los efectos de los problemas, sino que es el modo de mantener vivo su conocimiento y las alternativas que hasta ahora se han propuesto como soluci&oacute;n. De esto se deriva que <strong>de una educaci&oacute;n que no trabaje sobre la identificaci&oacute;n de problemas sino sobre su ocultaci&oacute;n no cabe esperar soluci&oacute;n alguna</strong>. De una educaci&oacute;n que s&oacute;lo reivindique el status quo, la legalidad vigente, las relaciones de producci&oacute;n capitalistas; que forme a los alumnos en valores pero no en problemas, criminalizando a las v&iacute;ctimas y moralizando sobre sus consecuencias; que asuma las competencias que reclama la gran empresa como competencias educativas en s&iacute; mismas sin complementarlas con el m&iacute;nimo an&aacute;lisis te&oacute;rico acerca de la realidad capitalista, y que no realice si quiera un intento por conectar su funcionamiento con las experiencias diarias del alumnado (con sus goces, sufrimientos, deseos, frustraciones, etc.)&hellip; de una educaci&oacute;n y una sociedad as&iacute;, insisto, no cabe esperar soluci&oacute;n alguna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/democratizacion-social_132_4220199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 06:33:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Claves para la democratización social en España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre las múltiples formas de opresión de la enseñanza del inglés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/ensenanza-opresiva-ingles_132_2407242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las pruebas de evaluación evidencian que la enseñanza del inglés es la que muestra con más intensidad las consecuencias de la desigualdad socieconómica en el nivel educativo</p><p class="subtitle">Los métodos actuales de didáctica de lengua inglesa resultan insatisfactorios porque pretenden inocular en los estudiantes una realidad completamente ajena a su entorno</p><p class="subtitle">La enseñanza convencional del inglés oculta mecanismos opresivos que afectan a todos los miembros de la comunidad educativa</p></div><p class="article-text">
        Existen buenas razones para no tomar en cuenta los resultados de las evaluaciones (diagn&oacute;sticas o no) que la LOMCE ha implantado en primaria y en secundaria. La m&aacute;s importante de ellas es no querer legitimarlas. Este tipo de evaluaciones no deber&iacute;a existir, porque all&iacute; donde la educaci&oacute;n es buena, estas pruebas no logran reflejarlo, al estar demasiado orientadas hacia la memorizaci&oacute;n de datos (criterio que va en contra de la visi&oacute;n educativa de las pruebas PISA); y porque all&iacute; donde la educaci&oacute;n es mala, estas pruebas van a empeorarla al hacer que todo gire alrededor de unos ex&aacute;menes que dificultar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s el aprendizaje significativo. Desde cualquier punto de vista, la LOMCE es una trampa porque sugiere al profesorado que los alumnos mejorar&aacute;n sus resultados si empeora su ense&ntilde;anza; y viceversa, porque a mi entender el profesorado deber&iacute;a concentrarse justamente en alternativas que la LOMCE no contempla (la innovaci&oacute;n pedag&oacute;gica) y no tanto en sus evaluaciones. El problema, como se advertir&aacute; al final de este p&aacute;rrafo, es que estos resultados s&iacute; tienen consecuencias. Dijo hace poco el nuevo Ministro de Educaci&oacute;n que &laquo;un sistema educativo que no se eval&uacute;a, se deval&uacute;a&raquo;, una expresi&oacute;n tan pretenciosa como hueca para la que los periodistas-comparsa de turno no tuvieron un solo comentario. Lo cierto es que ocurre exactamente al rev&eacute;s: la evaluaci&oacute;n de la LOMCE tiene como &uacute;nica meta devaluar el sistema p&uacute;blico de educaci&oacute;n para poder desbaratarlo con m&aacute;s facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Si, a pesar de todo, vamos a tener estas evaluaciones en cuenta es porque en el tema que nos ocupa, la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s, &eacute;stas reflejan una tendencia que ya hab&iacute;a sido identificada a trav&eacute;s de otros indicios, y tambi&eacute;n porque fue precisamente el an&aacute;lisis de los resultados obtenidos en la Comunidad Valenciana lo que llev&oacute; a Pau Rodr&iacute;guez (de la valiosa publicaci&oacute;n <em>El Diari de l&rsquo;educaci&oacute;</em>) a afirmar que &laquo;el ingl&eacute;s se erige en la asignatura m&aacute;s desigual&raquo;, afirmaci&oacute;n con la que estoy completamente de acuerdo. Las notas de las pruebas de la LOMCE demuestran que la diferencia socio-econ&oacute;mica no se refleja en ninguna asignatura tanto como lo hace en la de ingl&eacute;s, donde los estudiantes de barrios de un nivel socio-econ&oacute;mico bajo obtienen, consistentemente, peores resultados. Pero el autor apunta otra cosa: &iquest;A trav&eacute;s de qu&eacute; dispositivo concreto se traduce la diferencia socio-econ&oacute;mica en mejores o peores notas? Respuesta: a trav&eacute;s de actividades extra-escolares en ingl&eacute;s. Es decir, las familias que pueden permit&iacute;rselo matriculan a sus hijos e hijas en academias privadas y/o pagan cursos de verano en pa&iacute;ses angloparlantes, dos pr&aacute;cticas cada vez m&aacute;s automatizas entre algunos estratos de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay dos formas de evitar esto: la una, prohibiendo que las familias complementen la educaci&oacute;n de sus hijos por medios privados; la otra, logrando que este complemento no tenga impacto educativo alguno (pues entonces las familias dejar&iacute;an de buscarlo). Evidentemente, me decanto por la segunda opci&oacute;n. El problema es que las evaluaciones de la LOMCE demuestran que estas familias bien saben lo que hacen, puesto que el complemento de los viajes y academias privadas es muy determinante para el aprendizaje del ingl&eacute;s (como lo es, tambi&eacute;n, el conocimiento que de esta lengua tengan los padres). Lo cual nos dice algo acerca del nivel actual de la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s en la educaci&oacute;n p&uacute;blica: que es bajo en comparaci&oacute;n al del resto de las asignaturas. Pues seguro que muchos estudiantes reciben tambi&eacute;n ayuda extra-escolar en matem&aacute;ticas o ciencias, mas este complemento no parece tener un impacto tan acusado en sus respectivas notas. As&iacute; pues, la distribuci&oacute;n entre el aprendizaje que se logra en el contexto escolar y el que se logra fuera de &eacute;l (en casa, viajes o academias) es m&aacute;s desfavorable al primer contexto en el caso del ingl&eacute;s que en el caso de las dem&aacute;s asignaturas.
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute;, pues, la primera forma de opresi&oacute;n que el ingl&eacute;s ejerce sobre los miembros de la comunidad educativa, en este caso sobre los estudiantes. Al penalizar educativamente a los m&aacute;s desfavorecidos, refuerza la desigualdad socio-econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay dos maneras de evitar esto: la una, retirando del curr&iacute;culum la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s, por ir en contra de la movilidad social; la otra, mejorando el nivel de la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s en la escuela p&uacute;blica. Evidentemente, me decanto por la segunda. El problema es que, a mi entender, ser&aacute; dif&iacute;cil que esto ocurra sin resolver tambi&eacute;n las otras formas de opresi&oacute;n que la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s impone sobre la comunidad educativa, esta vez a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n pedag&oacute;gica entre el alumnado, el curr&iacute;culum y el profesorado.
    </p><p class="article-text">
        De entre ellas, la primera es de naturaleza cognitivo-cultural y afecta directamente a los estudiantes. Tiene que ver con que (por mucho que digan los ide&oacute;logos de la globalizaci&oacute;n y el neo-liberalismo) el ingl&eacute;s sigue siendo una lengua extranjera en Espa&ntilde;a. De ah&iacute; se deriva buena parte de su dificultad acad&eacute;mica. Si la condici&oacute;n de posibilidad del aprendizaje significativo reside en partir de lo conocido para introducir lo nuevo, parece obvio que no se deber&iacute;a introducir una lengua extranjera a trav&eacute;s de elementos extranjeros. En vez de ense&ntilde;ar ingl&eacute;s exclusivamente a trav&eacute;s del ingl&eacute;s, y hablando sobre la realidad inglesa, y usando solamente libros de texto extranjeros, ser&iacute;a m&aacute;s conveniente trazar relaciones entre las lenguas, culturas y realidades propias del alumnado y las del ingl&eacute;s. La ense&ntilde;anza de este idioma deber&iacute;a concentrarse en expandir poco a poco las identidades de los ni&ntilde;os hasta que &eacute;stos acaben incluyendo el ingl&eacute;s como parte de sus vidas. Para que esto suceda, la vida y las experiencias locales de los alumnos son las que han de reforzarse en la clase de ingl&eacute;s, y no a la inversa &mdash; no las formas de vida extranjeras. De lo contrario corremos el riesgo de que s&oacute;lo los ni&ntilde;os que van al Reino Unido en vacaciones sientan el ingl&eacute;s como algo propio.
    </p><p class="article-text">
        La segunda forma de opresi&oacute;n es de tipo intelectual, tambi&eacute;n afecta al alumnado, y tiene que ver con el origen imperial de esta disciplina. Ya hace tiempo que Pennycook y Canagarajah advirtieron que los prejuicios coloniales est&aacute;n instalados en los principios mismos que regulan a nivel global la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s, a trav&eacute;s de una potent&iacute;sima industria educativa. Esta industria ha dado un barniz te&oacute;rico a prejuicios anta&ntilde;o dirigidos hacia el ind&iacute;gena est&uacute;pido y el colonizador autoritario, y con ello ha universalizado estos dos roles a cualquier alumno y profesor de ingl&eacute;s del mundo. De ello resulta la opresi&oacute;n intelectual de la que estoy hablando, que se manifiesta en que sea tan dif&iacute;cil que un alumno se sienta inteligente a la vez que aprende ingl&eacute;s. Si esto es as&iacute;, va a ser complicado que genere una experiencia educativa positiva. Por el mero hecho de desconocer la lengua, estos libros de texto y parte del profesorado desproveen de inteligencia, creatividad y capital cultural a los alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la tercera forma de opresi&oacute;n que la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s impone sobre la comunidad educativa, y que esta vez padece directamente el profesorado. Se declina de diversas maneras. Tiene que ver con que el nivel de ingl&eacute;s (ese fetiche del acento nativo) siga valor&aacute;ndose por encima de cualquier conocimiento pedag&oacute;gico demostrado, criterio seg&uacute;n el cual siempre ser&aacute; preferible como profesor el hablante nativo, aunque carezca de titulaci&oacute;n para impartir. Tiene que ver, tambi&eacute;n, con un curr&iacute;culum que se concentra en el aspecto formal de la lengua inglesa y no en ofrecer contextos ricos de significado en el que el componente cognitivo y afectivo sea el motor para que los alumnos vayan adquiriendo, poco a poco, la lengua. Tiene que ver, a su vez, con que se crea que horas y horas de ingl&eacute;s aburrido son m&aacute;s efectivas que una sola hora de ingl&eacute;s interesante. Tiene que ver, del mismo modo, con un curr&iacute;culum que justifica el aprendizaje de esta lengua solamente por criterios econ&oacute;micos y que renuncia por principio a que su profesorado pueda organizar dentro de clase experiencias de alto valor educativo, raz&oacute;n por la cual ni se le anima ni se le facilitan los recursos materiales y humanos necesarios para poder hacer frente a este desaf&iacute;o. Antes al contrario, se insiste en que se ci&ntilde;a estrictamente a las palabras del libro. Tiene que ver, en definitiva, con la imposici&oacute;n de todos estos dogmas y la creciente dificultad que siente el profesorado para emanciparse de ellos y emancipar, a su vez, a su alumnado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/ensenanza-opresiva-ingles_132_2407242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2015 20:18:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre las múltiples formas de opresión de la enseñanza del inglés]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pedagogías alternativas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué cabe esperar de según qué pedagogía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/literacy-engagement_132_2538498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es necesariamente la extracción socioeconómica el mejor índice para pronosticar el éxito académico?</p></div><p class="article-text">
        Existe una visi&oacute;n extendida, dentro y fuera de la comunidad educativa (sobre todo entre c&iacute;rculos progresistas), seg&uacute;n la cual las variables socio econ&oacute;micas que definen el ambiente familiar del estudiantado son el mayor predictor de su &eacute;xito acad&eacute;mico. Creo que hay que tener cuidado con esta visi&oacute;n, si bien no por las razones a las que recurre el dogma neoliberal para negarla, cuando a&iacute;sla y a su vez fetichiza a un individuo cuyas cualidades (tambi&eacute;n acad&eacute;micas) sit&uacute;a al margen de toda influencia social.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo que tengo en mente consiste en pensar que esta visi&oacute;n (que las variables socio econ&oacute;micas conforman el mayor predictor de &eacute;xito o fracaso acad&eacute;mico) es una tesis te&oacute;rica, cuando no lo es. Es una tesis hist&oacute;rica, que solo es verdadera o falsa en relaci&oacute;n a un sistema educativo concreto, en una sociedad concreta, por ejemplo la espa&ntilde;ola, donde esta tesis hist&oacute;rica, por desgracia, se cumple en la actualidad. Aqu&iacute; y ahora, en agosto de 2015 y en Espa&ntilde;a, las variables socio econ&oacute;micas de un estudiante son el mayor predictor de su &eacute;xito acad&eacute;mico. Los alumnos de n&uacute;cleos familiares que, en raz&oacute;n de categor&iacute;as socio econ&oacute;micas (renta de los padres, &iacute;ndices de marginalidad, acceso al mercado de la cultura, etc.), cabe asimilar a los sectores desfavorecidos de nuestra sociedad son, a su vez, alumnos desfavorecidos por un sistema educativo que es incapaz de integrarlos de forma satisfactoria y lograr as&iacute; su &eacute;xito acad&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Pero las cosas podr&iacute;an ser de otra manera. Pues, frente a la anterior tesis hist&oacute;rica, resulta que existe tambi&eacute;n una tesis te&oacute;rica que dice que la implicaci&oacute;n activa de un alumno en su propia alfabetizaci&oacute;n (literacy engagement) es el mayor predictor de su &eacute;xito acad&eacute;mico. Esta tesis prima lo pedag&oacute;gico sobre lo socio-econ&oacute;mico, y ser&iacute;a verdadera en todo caso, incluso cuando la implicaci&oacute;n activa del alumno no se diera. Precisamente, la tesis defiende que, en el caso de darse, el impacto positivo de esta variable pedag&oacute;gica podr&iacute;a superar la inercia socio-econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        He a&ntilde;adido la expresi&oacute;n original inglesa, la de 'literacy engagement', porque el t&eacute;rmino no se traduce bien al castellano. Literacy no implica &uacute;nicamente la capacidad de leer y escribir sino la competencia para usar y descifrar los diversos niveles de sentido que impregnan cualquier uso de lenguaje. Y engagement incluye rasgos de compromiso e implicaci&oacute;n tanto como de entusiasmo. En cualquier caso, debemos la definici&oacute;n original de este constructo a <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/John_T._Guthrie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J.T. Guthrie</a>, quien lo descompuso a su vez en tres factores que facilitan su comprensi&oacute;n: cantidad y variedad de lectura y escritura; capacidad del alumnado para aplicar estrategias cognitivas que permitan procesar las consecuencias profundas que se derivan del significado textual; y presencia de afectos positivos en el estudiante, asociados a la lectura y la escritura. La aparici&oacute;n de estos tres factores delatar&iacute;a esta implicaci&oacute;n de un alumno por su propia alfabetizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Guthrie llev&oacute; a cabo estudios emp&iacute;ricos para validar estos tres factores y el constructo general, se top&oacute; con otros sub-factores que se solapaban con el dominio socio econ&oacute;mico. Me refiero, por ejemplo, al apoyo dado en casa a la lectura y escritura de un estudiante (tan dependiente del nivel cultural de los padres, pero tambi&eacute;n del r&eacute;gimen de conciliaci&oacute;n laboral), o a la presencia de libros en el hogar familiar, que correlaciona bastante bien con los &iacute;ndices de renta. Pero lo importante de sus an&aacute;lisis &mdash;y aquello que justifica calificarla como tesis te&oacute;rica&mdash; fue que otros muchos subfactores internos al 'literacy engagement' ya no formaban parte del dominio socio econ&oacute;mico. Esto es fundamental, pues abre la puerta a interrumpir la reproducci&oacute;n social. Hablo, por ejemplo, de factores como el tiempo dedicado a la lectura en el aula; la presencia, calidad y cantidad de libros en la biblioteca de clase o en la biblioteca escolar; o el uso de pedagog&iacute;as centradas en la comprensi&oacute;n y reflexi&oacute;n sobre los varios niveles de significado de los textos y no tanto en la forma ling&uuml;&iacute;stica, la memoria o la correcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Que existan variables espec&iacute;ficamente educativas que faciliten el 'literacy engagement' quiere decir que &eacute;ste no es un efecto socio econ&oacute;mico, con lo cual se evita el riesgo de la circularidad. As&iacute; lo demostr&oacute; Guthrie en sus conclusiones: &ldquo;<em>Aquellos estudiantes cuyos contextos familiares se caracterizaban por una renta baja y baja formaci&oacute;n, pero que eran lectores &aacute;vidos e implicados, obtuvieron resultados significativamente mejores que aqu&eacute;llos que ven&iacute;an de contextos familiares con educaci&oacute;n superior y rentas m&aacute;s altas, pero que eran lectores mucho menos comprometidos. [&hellip;] De nuestro an&aacute;lisis se deriva la asombrosa conclusi&oacute;n de que el literacy engagement puede imponerse al impacto de los factores que tradicionalmente han operado como barreras al &eacute;xito lector y acad&eacute;mico, tales como el g&eacute;nero, la educaci&oacute;n de los padres y la renta familiar</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que la presencia de 'literacy engagement' sea el mayor predictor de &eacute;xito acad&eacute;mico tambi&eacute;n significa otra cosa: que la principal tarea de profesores y maestros consistir&iacute;a en satisfacer los tres factores de los que este constructo depende, bien para fortalecer y desarrollar esta implicaci&oacute;n all&iacute; donde &eacute;sta ya exista, bien para permitir que nazca si no ha tenido la oportunidad. Independientemente del &aacute;rea de conocimiento, la tarea de un educador no ser&iacute;a tanto la de ense&ntilde;ar contenidos cuanto la de lograr que los alumnos desarrollasen ese compromiso activo con su propia alfabetizaci&oacute;n, pues &eacute;ste les permitir&iacute;a aprender de forma aut&oacute;noma todos los contenidos que el educador podr&iacute;a ense&ntilde;arles, y muchos m&aacute;s, y de forma m&aacute;s profunda. Desarrollar el 'literacy engagement' har&iacute;a m&aacute;s por su &eacute;xito acad&eacute;mico que cualquier otra cosa que un educador pudiese ofrecer.
    </p><p class="article-text">
        Es en este punto cuando estudios emp&iacute;ricos como los desarrollados por Guthrie o Jim Cummins sobre 'literacy engagament' coinciden de forma no menos asombrosa con la tesis que Jacques Ranci&egrave;re defendi&oacute; en su obra El maestro ignorante, a mitad de camino entre un ensayo filos&oacute;fico y un estudio sobre la pedagog&iacute;a del educador del siglo XVIII y XIX, Jacques Jacotot. Lo que Ranci&egrave;re defendi&oacute; en esa obra es que el cometido esencial del educador es lograr la emancipaci&oacute;n intelectual del alumnado, lo que interpreto como una reformulaci&oacute;n de todo lo que he dicho acerca del 'literacy engagement'. Desde cualquiera de estas dos perspectivas, el oficio del educador es descrito como el de crear un contexto artificial y protegido en el que los alumnos puedan desbloquear su propia inteligencia, condici&oacute;n sine qua non para que puedan hacer uso de ella despu&eacute;s en la realidad social. La tarea del educador es la de hacer posible una experiencia satisfactoria en la que los estudiantes se sientan inteligentes, reflexivos, creativos y capaces de desarrollar a trav&eacute;s de la lectura y la escritura las competencias acad&eacute;micas fundamentales. Y al igual que para Jacotot era insignificante que los alumnos fuesen tontos o listos, porque de lo que se trataba era de ayudarles a desbloquear su propia inteligencia (fuera &eacute;sta la que fuera), del mismo modo no deber&iacute;an existir estudiantes buenos y malos para los profesionales de la educaci&oacute;n, desde el momento en que su cometido no ser&iacute;a discriminar entre ellos sino ayudar a crear buenos alumnos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cabe hacer para que esta tesis te&oacute;rica pueda convertirse, alg&uacute;n d&iacute;a, en una verdad hist&oacute;rica acerca de nuestro sistema educativo y nuestra sociedad? Si alg&uacute;n d&iacute;a ocurre, sin duda lo har&aacute; como resultado de una lucha emprendida desde los dos frentes: el pedag&oacute;gico y el socio econ&oacute;mico. Cabe cambiar las instituciones educativas y la pedagog&iacute;a que se emplea en ellas, pero tambi&eacute;n hay que transformar la sociedad. Cu&aacute;nto m&aacute;s injusta es una sociedad, m&aacute;s perfecta habr&iacute;a de ser la pedagog&iacute;a para imponer la preeminencia que le atribuye nuestra tesis te&oacute;rica. En un plano puramente especulativo, tal vez la teor&iacute;a nos diga que, en lo que respecta al &eacute;xito acad&eacute;mico, un sistema educativo perfecto ser&iacute;a capaz de vencer las determinaciones provocadas por la m&aacute;s injusta de las sociedades. (Otra cuesti&oacute;n es si el &eacute;xito acad&eacute;mico asegurar&iacute;a la posibilidad de encontrar trabajo y disfrutar de una vida digna, cada vez m&aacute;s improbable en sociedades injustas como la nuestra). Pero esto es un mero juego especulativo: las sociedades injustas no suelen tener un sistema educativo perfecto. Ahora bien, en lo que respecta a los t&eacute;rminos y prioridades de nuestra acci&oacute;n, a d&iacute;a de hoy, la sociedad espa&ntilde;ola en su conjunto est&aacute; a&uacute;n m&aacute;s lejos de ser una sociedad justa de lo que est&aacute; el sistema educativo de poder cumplir su mejor posibilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/literacy-engagement_132_2538498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2015 19:10:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Qué cabe esperar de según qué pedagogía]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pedagogías alternativas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lenguaje del pueblo o poder del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/lenguaje-politico-podemista_132_2625070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito obtenido por determinados significantes, como el de</p><p class="subtitle">casta</p><p class="subtitle">, no se ha debido a su carácter flotante arbitrario, sino a que designaban una realidad bien objetiva</p><p class="subtitle">El logro de Podemos no ha sido lingüístico, sino material: haber creado una nueva clase política de izquierdas surgida directamente del pueblo</p><p class="subtitle">La clave del cambio no está en “hablar el lenguaje del pueblo” sino en dar poder político al pueblo</p></div><p class="article-text">
        Leo el art&iacute;culo del d&iacute;a 27 de Mayo de 2015 de Owen Jones en <em>The Guardian</em>, que se titula &ldquo;La izquierda inglesa ha de aprender un nuevo lenguaje&mdash;el espa&ntilde;ol&rdquo;. Accedo a &eacute;l desde su perfil de Facebook, que sigo. El texto defiende que la izquierda inglesa ha de aprender de Podemos a hablar en t&eacute;rminos que la gente entienda. Citando un art&iacute;culo en ingl&eacute;s de Pablo Iglesias, Jones afirma que los t&eacute;rminos <em>izquierda</em> y <em>derecha</em> ya no movilizan al pueblo brit&aacute;nico, han dejado de representar y ordenar sus opciones y anhelos pol&iacute;ticos. Como prueba de ello, alude al hecho de que siempre que a los ingleses se les pide su opini&oacute;n sobre medidas concretas relacionadas con la educaci&oacute;n, la sanidad, infraestructuras, la pol&iacute;tica impositiva, etc., sin identificarlas previamente con la izquierda, la derecha o con alguno de los dos partidos mayoritarios, la gente demuestra una tendencia izquierdista muy acentuada que, adem&aacute;s, no deja de intensificarse con los a&ntilde;os. &laquo;Estudio tras estudio&raquo;, escribe Jones, &laquo;se observa que la mayor&iacute;a de los brit&aacute;nicos cree en medidas que se hallan en la &lsquo;izquierda&rsquo;: una renta b&aacute;sica, la nacionalizaci&oacute;n de bienes y servicios o los derechos de los trabajadores. Incluso los votantes del partido UKIP [nacionalista y anti-inmigraci&oacute;n] est&aacute;n m&aacute;s a la izquierda en asuntos econ&oacute;micos.&raquo; Lo mismo dice el autor en algunos de los cap&iacute;tulos de <em>The Establishment</em>, su &uacute;ltimo libro. De ah&iacute; que Jones concluya que las ideas, las cosmovisiones y los anhelos izquierdistas est&aacute;n ah&iacute;, pero que &eacute;stos ya no se reconocen en el t&eacute;rmino <em>izquierda </em>ni en la arquitectura conceptual que tradicionalmente lo ha acompa&ntilde;ado, haciendo pie en las clases sociales.
    </p><p class="article-text">
        Soluci&oacute;n: la izquierda brit&aacute;nica ha de construir otros t&eacute;rminos (&iquest;la casta?), otras dicotom&iacute;as (&iquest;<em>arriba </em>vs. <em>abajo</em>?) con las que llegar al electorado.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la raz&oacute;n de ser de este argumento. Al fin y al cabo, ha sido alentado desde ciertas instancias de Podemos con consciente ambig&uuml;edad. Pero <strong>las &uacute;ltimas elecciones municipales y auton&oacute;micas en Espa&ntilde;a han demostrado que este argumento es err&oacute;neo</strong>, que lo es respecto a Podemos y que lo ser&aacute;, con bastante probabilidad, respecto a cualquier victoria futura de la izquierda brit&aacute;nica. Y conviene saber por qu&eacute; es err&oacute;neo tanto como explicar cu&aacute;l es la estrategia correcta &mdash;la misma que explica el &eacute;xito de Podemos en estas &uacute;ltimas elecciones, claro est&aacute;. Me preocupa que Jones lea las conquistas de Podemos de esta manera, no porque me importe demasiado su capacidad de diagn&oacute;stico sino porque con ello corre el riesgo de malgastar su inmenso potencial para transformar Inglaterra en una estrategia que no incorpore la dimensi&oacute;n esencial.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, <strong>el problema de la izquierda no est&aacute; en el lenguaje</strong>. Dudo que alguno de los problemas fundamentales de la humanidad tenga un origen ling&uuml;&iacute;stico, en realidad. Pensar lo contrario delata el idealismo que contamina a tantos intelectuales (de izquierda y derecha) y que tambi&eacute;n se refleja en este art&iacute;culo de Jones, en la medida en que insiste en que la soluci&oacute;n se encuentra en un lenguaje m&aacute;s sencillo y cercano, pero en un lenguaje al fin y al cabo. Cuando lo cierto es que, a pesar de su complejidad, <strong>el lenguaje tradicional de la izquierda es todo lo l&iacute;mpido y sencillo que puede llegar a ser un lenguaje que sirva para describir y transformar realmente una sociedad</strong>. Esa limpidez y claridad se la ha dado una larga tradici&oacute;n de lucha y estudio.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que tampoco el &eacute;xito de Podemos se debe a su lenguaje. De hecho, su complacencia con sus peque&ntilde;os fetiches ling&uuml;&iacute;sticos llegaron incluso a crear cierta distancia respecto de su proyecto. &iexcl;<strong>Cu&aacute;nto m&aacute;s interesante y atrayente siguen siendo los t&eacute;rminos cl&aacute;sicos de la izquierda que esa jerga filos&oacute;fica que de la noche a la ma&ntilde;ana llev&oacute; a tantos de nosotros a hablar de significantes flotantes</strong>, de sujetos pol&iacute;ticos abiertos, etc.! Ese s&iacute; que era un lenguaje alejado del pueblo&hellip; Es curioso c&oacute;mo, en un alarde de idealismo equivocado, todo este aparataje filos&oacute;fico tan sofisticado lleg&oacute; incluso a utilizarse para explicar la movilizaci&oacute;n que el t&eacute;rmino <em>casta </em>hab&iacute;a logrado provocar en la gente. Qu&eacute; duda cabe de que este &uacute;ltimo s&iacute; fue un t&eacute;rmino efectivo pol&iacute;ticamente hablando. Mas no creo que su repercusi&oacute;n se debiera a su naturaleza de significante flotante arbitrario, a que por arte de magia logr&oacute; prender con las ideas y emociones de la sociedad. A mi parecer, <strong>la inmensa aceptaci&oacute;n que tuvo y todav&iacute;a tiene el concepto de la casta se debi&oacute; sencillamente a que era verdad</strong><em>casta </em>, a que represent&oacute; un hecho objetivo que todo el mundo percib&iacute;a en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, tampoco fue la <em>casta</em> un t&eacute;rmino contradictorio con la dicotom&iacute;a <em>izquierda</em> y <em>derecha</em> o los conceptos fundamentales de la izquierda, ni mucho menos uno destinado a sustituirlos. <em>La ideolog&iacute;a la tenemos nosotros, el pueblo. Somos nosotros quienes somos de izquierda o derecha, no los miembros de la casta. &Eacute;sos no tienen ideolog&iacute;a, o si la tienen, no la aplican. Nosotros poseemos la ideolog&iacute;a y el sufrimiento; ellos s&oacute;lo tienen privilegios. </em><strong>Somos nosotros quienes somos de izquierda o derecha, no los miembros de la casta. &Eacute;sos no tienen ideolog&iacute;a, o si la tienen, no la aplican. Nosotros poseemos la ideolog&iacute;a y el sufrimiento; ellos s&oacute;lo tienen privilegios.</strong>As&iacute; entend&iacute;a, yo al menos, la denuncia que evocaba la referencia a la <em>casta</em>.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que el &eacute;xito <em>ling&uuml;&iacute;stico</em> de Podemos &mdash;que tambi&eacute;n lo ha habido&mdash; no se halle en haber sustituido los t&eacute;rminos de <em>izquierda</em> y <em>derecha</em> por otros m&aacute;s cercanos al pueblo, sino, antes bien, en haber popularizado un concepto capaz de explicar y a la vez de desbloquear la par&aacute;lisis que desde hac&iacute;a tiempo volv&iacute;a ineficaz la dicotom&iacute;a <em>izquierda</em> vs. <em>derecha</em>, y manten&iacute;a secuestrada a la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Y la prueba de todo ello est&aacute; en que la denuncia de la casta hizo ver a las &eacute;lites espa&ntilde;olas la necesidad de alentar un partido en la derecha como Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Y todo ello significa, a su vez, que el verdadero &eacute;xito de Podemos &mdash;el &eacute;xito <em>pol&iacute;tico</em>&mdash; consiste en haber dado una soluci&oacute;n coherente a aquello que su apelaci&oacute;n a la <em>casta</em> denunciaba: en <strong>haber creado una nueva clase pol&iacute;tica de izquierdas que ha surgido directamente del pueblo y de la sociedad civil</strong>. Esa ha sido su aportaci&oacute;n pol&iacute;tica principal, la que ha dado densidad y coherencia a su discurso. Haciendo gala de una generosidad inusitada (en la que cabe insistir todav&iacute;a m&aacute;s ahora que parece posible acudir a las elecciones generales bajo el paraguas de una plataforma unitaria), los miembros de Podemos han ofrecido hasta ahora un instrumento para que nuevos agentes politizados entren como un torrente en la vida pol&iacute;tica institucional de este pa&iacute;s. Junto con las <em>mareas</em> gallegas, tal vez la alcald&iacute;a de Madrid a manos de Carmena, y m&aacute;s a&uacute;n la de Ada Colau en Barcelona, conforman la m&aacute;s bella y perfecta gesta que este pa&iacute;s ha realizado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en materia pol&iacute;tica. Si la calidad de los afectos e inteligencias que han hecho posible estas alcald&iacute;as se aplicasen a todos los dem&aacute;s &oacute;rdenes de nuestra sociedad, nada impedir&iacute;a que Espa&ntilde;a llegara a convertirse en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s civilizados del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo, finalmente, al texto de Jones. En cuanto lo le&iacute;, me un&iacute; a la interminable cadena de seguidores que lo glosaron. Escrib&iacute; un comentario que el autor no lleg&oacute; a contestar: &laquo;Owen, <strong>aqu&iacute; en Espa&ntilde;a la clave no ha sido tanto hablar el lenguaje del pueblo como dar poder pol&iacute;tico al pueblo</strong>. Y eso es que ni el PSOE ni los laboristas pueden ni quieren hacer. De ah&iacute; el &eacute;xito de Podemos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sigo pensando que de eso se trata. No ya de convencer al pueblo para que te vote, sino de darle poder para que &eacute;l mismo tome los municipios, tome sus decisiones y desarrolle (si lo cree conveniente) su propio lenguaje pol&iacute;tico. En cambio, reducir la pol&iacute;tica a un juego de lenguaje, a la elaboraci&oacute;n de discursos o a la correcta elecci&oacute;n de significantes flotantes son visiones que en &uacute;ltima instancia participan de la representaci&oacute;n nihilista de la pol&iacute;tica que hace poco reflej&oacute; un vergonzoso art&iacute;culo de John Carlin, publicado el 12 de Mayo del 2015 en <em>El Pa&iacute;s</em>, en el que interpretaba la victoria de Cameron en las elecciones generales inglesas como la prueba de la perenne validez del manual que Quinto Tulio Cicer&oacute;n escribi&oacute; hace m&aacute;s de 2000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. <strong>La pol&iacute;tica no consiste en dise&ntilde;ar hip&oacute;tesis discursivas cuya verdad se confirman con los votos la noche electoral.</strong> &Eacute;sa es la versi&oacute;n que la casta tiene de la pol&iacute;tica, una seg&uacute;n la cual sus hip&oacute;tesis son &uacute;nicamente de naturaleza electoral y los encargados de llevarlas a cabo son los asesores o <em>spin-doctors</em> de turno. Esto es precisamente lo que representa la figura de Pedro Arriola, alguien para quien toda la inmundicia de los hechos puede taparse con un parche de palabras &mdash;y mentiras y amenazas&mdash;pronunciadas durante la campa&ntilde;a electoral. Pero en el terreno de la <em>verdadera</em> pol&iacute;tica, las hip&oacute;tesis no buscan enga&ntilde;ar al pueblo una vez m&aacute;s, sino transformar la sociedad profundamente. &Eacute;sos son los &uacute;nicos proyectos pol&iacute;ticos que valen la pena. Y aunque el art&iacute;culo de Owen Jones no lo diga, esos proyectos siempre necesitar&aacute;n al pueblo para poder llegar, alg&uacute;n d&iacute;a, a ser verdad. <strong>Si no se da poder al pueblo no se lograr&aacute; hacer realidad una verdadera hip&oacute;tesis pol&iacute;tica; porque s&oacute;lo el pueblo puede transformar la sociedad. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/lenguaje-politico-podemista_132_2625070.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2015 18:48:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lenguaje del pueblo o poder del pueblo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ocurre con la educación en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/educacion-en-espana_132_4376755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reformas educativas del presente ministerio, siempre autoritarias, se han basado en prejuicios y en objetivos electoralistas.</p><p class="subtitle">La solución al problema educativo que padece el país pasa por la aplicación, por parte de los profesionales de la educación, de todo su acervo cultural y científico.</p><p class="subtitle">El autor lanza una propuesta institucional concreta, que serviría para un eficaz y productivo autogobierno del sistema educativo.</p></div><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a responder a la pregunta invocada en el t&iacute;tulo de este texto reflexionando acerca de la relaci&oacute;n entre la educaci&oacute;n, la ciencia y la pol&iacute;tica. Y me gustar&iacute;a empezar recordando que las instituciones de la educaci&oacute;n comparten, junto con las de la pol&iacute;tica, la sanidad o la econom&iacute;a, una funci&oacute;n social general: la de evitar en la mayor medida posible que la pobreza y la enfermedad se extiendan entre los miembros de una sociedad &mdash;pues si &eacute;stas recayesen sobre la gran mayor&iacute;a de los individuos, la comunidad simplemente desaparecer&iacute;a&mdash;. Ahora bien, en tanto que todas estas instituciones podr&iacute;an justificarse a s&iacute; mismas aludiendo a una misma funci&oacute;n, tenemos que afilar un poco m&aacute;s a la hora de definir lo espec&iacute;fico de la esfera educativa. Diremos entonces que la manera en la que la educaci&oacute;n contribuye a realizar esta funci&oacute;n general es asegurando el traspaso de la herencia cultural de la humanidad, esto es, garantizando que las nuevas generaciones adquieran, antes de cierta edad, los conocimientos y las aptitudes necesarias para poder contribuir, ellas tambi&eacute;n, a limitar la pobreza y la enfermedad de los suyos (tambi&eacute;n a incrementar su bienestar de otras maneras) tal y como lo hacen las generaciones adultas.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n ha ido elaborando maneras cient&iacute;ficas de cumplir mejor su cometido. Aunque no es una ciencia en s&iacute; misma, hace uso de la ciencia para transferir la herencia cultural. Sobre todo, integra los conocimientos de la sociolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a. A trav&eacute;s de estas dos ciencias (y a trav&eacute;s, tambi&eacute;n, de las did&aacute;cticas espec&iacute;ficas de cada &aacute;rea de conocimiento, las cuales tratan de idear la mejor ense&ntilde;anza de sus conceptos bas&aacute;ndose en su l&oacute;gica interna) el m&eacute;todo cient&iacute;fico ha penetrado definitivamente en la educaci&oacute;n. Esta colonizaci&oacute;n ya es irremediable, hasta el punto de que se insiste hoy en que sus profesionales &mdash;docentes o gestores&mdash; adopten la metodolog&iacute;a de las ciencias para evaluar el &eacute;xito que obtienen en el desempe&ntilde;o de su funci&oacute;n, y producir as&iacute; conocimiento &uacute;til en relaci&oacute;n a su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        El problema b&aacute;sico de la educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a no reside, por lo tanto, en el estatuto cient&iacute;fico o no cient&iacute;fico de los conocimientos que emplean sus profesionales. Tampoco va a ser cient&iacute;fica su soluci&oacute;n. No se trata de un problema te&oacute;rico ni de uno que se solvente redactando una nueva ley. Tampoco consiste en lograr una mejora en la formaci&oacute;n de los profesionales, que por otro lado siempre es deseable. El problema es que las escuelas e institutos han ido convirti&eacute;ndose en lugares donde la funci&oacute;n educativa se disuelve ante la dificultad de gestionar los conflictos causados por el creciente n&uacute;mero de alumnos por aula y por los efectos de la pobreza y la enfermedad, realidades conflictivas en s&iacute; mismas. Las reformas educativas del actual ministerio de Educaci&oacute;n, Cultura y Deportes tienden a obviar estas cuestiones: o bien fingen su inexistencia o bien asumen que no dificultan que los educadores puedan realizar su labor. El ministerio podr&iacute;a haber basado sus reformas en alg&uacute;n posicionamiento cient&iacute;fico, interno a la disciplina, pero en vez de esto ha preferido apelar solamente a los prejuicios y a las opiniones m&aacute;s superficiales que los votantes tienen sobre la educaci&oacute;n, y dejar al margen a toda la comunidad educativa. Es al prejuicio de individuos que no tienen formaci&oacute;n espec&iacute;fica a lo que apela la LOMCE, lo mismo que la reciente propuesta de rebaja de la duraci&oacute;n de los grados universitarios. Son medidas que s&oacute;lo persiguen la manipulaci&oacute;n, as&iacute; como el enfrentamiento entre quienes trabajan dentro de una instituci&oacute;n y quienes est&aacute;n fuera de ella. Si se han basado en alg&uacute;n concepto te&oacute;rico, ha sido s&oacute;lo en unos t&eacute;rminos provenientes de la sociolog&iacute;a m&aacute;s neoliberal, que trata de justificar que el sistema educativo en su conjunto se someta a los dictados de la libre competencia, aunque esto signifique que el cumplimiento de la funci&oacute;n educativa deba abandonarse por el camino.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones educativas de este gobierno no s&oacute;lo son err&oacute;neas sino autoritarias. Lo segundo es m&aacute;s grave que lo primero, pues con ello logra que la nulidad te&oacute;rica de la que hacen gala sus reformas acabe traduci&eacute;ndose en la p&eacute;rdida de energ&iacute;a y tiempo del profesorado, que encuentra todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil dar los pasos que podr&iacute;an empezar a solucionar el problema de la educaci&oacute;n. Dicha soluci&oacute;n pasa porque se pongan las condiciones para que los profesionales puedan aplicar sus conocimientos dentro de las escuelas, institutos e incluso universidades: los principios pedag&oacute;gicos, las estrategias did&aacute;cticas, los conocimientos en los que conf&iacute;an. En vez de ampliar los contenidos e imponer rev&aacute;lidas como mecanismo de control (y qui&eacute;n sabe si tambi&eacute;n, en el futuro, como mecanismo punitivo) sobre centros, profesores y alumnos, siguiendo el modelo fracasado de los EEUU, lo que hace falta es que los profesionales de la educaci&oacute;n cuenten con suficiente libertad, autonom&iacute;a y tiempo para poder innovar con el curr&iacute;culum, para poder adecuarlo de forma solvente a sus realidades concretas, para poder acercarlo a la vida de los alumnos y lograr as&iacute; que, en el proceso, reflexionen y act&uacute;en cr&iacute;ticamente sobre ella; para poner en pr&aacute;ctica metodolog&iacute;as de aula m&aacute;s participativas, proyectos m&aacute;s variados, tareas m&aacute;s ricas; para poder imaginar formas apropiadas de integrar a las familias, de estrechar la relaci&oacute;n entre ellas, las comunidades y los institutos y escuelas; para desarrollar proyectos de centro que integren lenguas, profesorado y asignaturas; para intercambiar experiencias entre los profesionales y alumnos de un mismo centro, pero tambi&eacute;n de otros &mdash;y no s&oacute;lo de Espa&ntilde;a sino de Europa&mdash;; para estrechar los v&iacute;nculos con los departamentos universitarios y crear con ellos redes de apoyo y colaboraci&oacute;n; para imaginar todas estas iniciativas y llevarlas a la pr&aacute;ctica, y evaluar de forma rigurosa sus resultados, y hacerlos p&uacute;blicos, y tomarlos como punto de partida para dise&ntilde;ar nuevas propuestas con las que seguir mejorando a profesores y alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien quiere solucionar el problema de la educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, no deber&iacute;a poner m&aacute;s l&iacute;mites al quehacer de los profesionales, que es lo que hace este gobierno cuando traslada sus prejuicios al BOE, sino permitir que hagan todo lo que saben, que para eso se han formado. En los nuevos tiempos que se avecinan, creo que la ciudadan&iacute;a deber&iacute;a dotarse de un muro de contenci&oacute;n para evitar que un cargo pol&iacute;tico, desde la c&uacute;spide de un ministerio de Educaci&oacute;n, pueda manipular y transformar la realidad educativa de la peor manera posible. He cre&iacute;do hallar dicho dique de contenci&oacute;n en una obra de James McKernan, catedr&aacute;tico de Educaci&oacute;n en la Universidad de North Carolina. En varios momentos de su libro, <em>Curriculum and imagination</em>, McKernan rememora una instituci&oacute;n que existi&oacute; en Inglaterra durante algunos a&ntilde;os, hasta que el gobierno de Margaret Thatcher la cerr&oacute; e integr&oacute; sus competencias en el Ministerio de Educaci&oacute;n de aquel entonces. Estoy hablando del &laquo;Consejo Escolar para el Curr&iacute;culum y la Evaluaci&oacute;n de Inglaterra y el Pa&iacute;s de Gales&raquo;, que asum&iacute;a el control sobre estas dos dimensiones educativas. Una instituci&oacute;n parecida es necesaria en Espa&ntilde;a. Se tratar&iacute;a de un organismo compuesto por representantes de todos los sectores de la comunidad educativa, provenientes de la docencia, la gesti&oacute;n y la investigaci&oacute;n. Su principal cometido no ser&iacute;a s&oacute;lo el de tomar decisiones sobre el dise&ntilde;o y la evaluaci&oacute;n de los curr&iacute;culos correspondientes a cada nivel educativo, sino m&aacute;s bien el de abrir m&uacute;ltiples v&iacute;as de acci&oacute;n y comunicaci&oacute;n con docentes y gestores, planteando, orientando, facilitando y subvencionando &mdash;deber&iacute;a tener un presupuesto asignado&mdash; cualquier iniciativa a trav&eacute;s de la cual los profesionales de la educaci&oacute;n pudiesen colaborar activamente en mejorar la ense&ntilde;anza de sus centros. El Consejo Escolar para el Curr&iacute;culum y la Evaluaci&oacute;n poseer&iacute;a plena autonom&iacute;a para dise&ntilde;ar los planes de estudio e intervenir en todas las cuestiones pedag&oacute;gicas. En contra de lo que sucede hoy en d&iacute;a, en este &aacute;mbito el ministerio y las conserjer&iacute;as de las comunidades aut&oacute;nomas no deber&iacute;an entrar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; descrito, el cometido esencial de este organismo contradir&iacute;a todo lo que ha venido haciendo, durante la actual legislatura, el Ministerio de Educaci&oacute;n, Cultura y Deporte. Donde &eacute;ste obstaculiza, aqu&eacute;l ayudar&iacute;a; donde &eacute;ste desconf&iacute;a, aqu&eacute;l animar&iacute;a; d&oacute;nde &eacute;ste proh&iacute;be, aqu&eacute;l sentar&iacute;a formas de colaboraci&oacute;n. Esto prueba m&aacute;s si cabe la necesidad de una instituci&oacute;n similar. Su fundaci&oacute;n deber&iacute;a discutirse el complejo marco territorial de un estado federal o auton&oacute;mico &mdash;ya se ver&aacute;&mdash; pero en todo caso este marco no deber&iacute;a impedir su creaci&oacute;n ni su buen funcionamiento. Quede, pues, como propuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis S. Villacañas de Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/educacion-en-espana_132_4376755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2015 09:10:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué ocurre con la educación en España?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,José Ignacio Wert]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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