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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gerchunoff]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_gerchunoff/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gerchunoff]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Argentina en el callejón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/milei-revolucion-liberal-pendulo-argentino_132_10924511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/998541dd-da84-41e9-8c1b-51c4effc4311_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina en el callejón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador económico Pablo Gerchunoff reflexiona sobre el flamante presidente argentino, Javier Milei</p></div><p class="article-text">
        Dice un refr&aacute;n, probablemente espa&ntilde;ol, que de noche todos los gatos son pardos. Que de noche no podemos distinguir a un gato de otro gato. Los gatos son, en este caso, lo que por comodidad taxon&oacute;mica vamos a denominar &ldquo;derecha populista&rdquo;: Trump, Bolsonaro, Orban, Meloni, Milei y cuantos gusten ustedes sumar. Hago, entonces, una sugerencia: &iquest;y si miramos a los gatos de d&iacute;a? Si los miramos de d&iacute;a los gatos son de distinto color, y el t&eacute;rmino derecha populista explicar&aacute; algo pero no todo, porque&nbsp;lo que no explica es la especificidad de cada caso, los rasgos diferenciales. No explica, entonces, la historia. En otras palabras, necesitamos de la luz del d&iacute;a para reflexionar sobre Milei, sobre las causas de su aparici&oacute;n en la escena p&uacute;blica,&nbsp;sobre su posible destino pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qui&eacute;n es Milei, enfocado con suficiente luz? En primer lugar, Milei es un hombre sin pasado pol&iacute;tico, lo que le permite el lujo de declararse anti pol&iacute;tico. En eso no tiene mucho de novedoso. En segundo lugar se declara libertario, y eso s&iacute; es un exotismo a escala mundial. Muchos tuvieron que buscar en Google qu&eacute; quer&iacute;a decir libertario. Pronto pudo comprenderse que la obsesi&oacute;n por la libertad como valor monotem&aacute;tico hac&iacute;a juego con el encierro de la pandemia, y muchos argentinos conectaron eso con el funcionamiento entero de la naci&oacute;n. Despu&eacute;s de ganar las elecciones generales, Milei es una tercera cosa, adem&aacute;s del hombre sin pasado pol&iacute;tico y del libertario: es alguien que vive una enorme tensi&oacute;n entre sus dogmas y las complejidades de la administraci&oacute;n, a la que le result&oacute; una sorpresa llegar. Subrayemos la palabra tensi&oacute;n. Dogma y administraci&oacute;n no se llevan bien, el presidente Felipe Gonz&aacute;lez lo sabe por experiencia y por inteligencia. Y peor se llevan cuando hay que enfrentar, como en la Argentina, un enorme desbarajuste econ&oacute;mico. La agenda de Milei, aquello para lo que fue elegido, &nbsp;es terminar con ese desbarajuste, cuyo origen &eacute;l remonta a m&aacute;s de cien a&ntilde;os atr&aacute;s. Es una desmesura, pero quiz&aacute;s no sea casual. M&aacute;s de cien a&ntilde;os significa el origen de la primera experiencia democr&aacute;tica argentina. Los libertarios siempre han desconfiado de la democracia, ese es uno de sus sesgos. Milei quiere volver a 1910, a las fiestas del primer centenario, a la bonanza conservadora; hay en ese deseo ut&oacute;pico una similitud con el kirchnerismo, que en las fiestas del bicentenario quer&iacute;a imitar la bonanza peronista de &nbsp;1945. Dos anacronismos en competencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;Dije dogma &nbsp;&iquest;D&oacute;nde descubrimos el dogma en Milei?&nbsp;El dogma est&aacute;, antes que nada, en las palabras. Apenas lleva sesenta d&iacute;as de gobierno, y no ser&iacute;a justo juzgarlo por los hechos y por sus resultados. Fernando Henrique Cardoso dice que gobernar es explicar, y para ello se necesita hablar. Milei habla para sostener vivo el mito de una innovaci&oacute;n pol&iacute;tica extraordinariamente ambiciosa, pero que sabe extraordinariamente d&eacute;bil. Milei es d&eacute;bil. No tiene recursos ni pol&iacute;ticos ni institucionales. Tiene 38 diputados sobre 257; tiene 7 senadores sobre 72. No tiene gobernadores ni intendentes. Los militares, a diferencia del Brasil de Bolsonaro, afortunadamente pesan poco o nada en el devenir de la pol&iacute;tica. No hay tomas del Capitolio en el horizonte. La iglesia cat&oacute;lica mayoritaria no le brinda apoyo. Milei solo tiene a su favor opini&oacute;n p&uacute;blica, que siempre es vol&aacute;til y no alcanza para sostener proyectos de cambio, como lo supo Alfons&iacute;n en marzo de 1984 al fracasar su proyecto de democratizaci&oacute;n sindical, apenas tres meses despu&eacute;s de asumir la presidencia. En este contexto, quiero decir, provisoriamente, que no consigo ver un riesgo democr&aacute;tico en Milei; lo que veo es un riesgo sobre el rumbo de su gobierno. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso las palabras disruptivas y desafiantes. Ese es su recurso pol&iacute;tico para que no se apague la llama de la imposible revoluci&oacute;n libertaria. Dice Milei que &eacute;l es la encarnaci&oacute;n del anti estatismo radical. Dice que el Estado solo sirve para que los pol&iacute;ticos corruptos e incompetentes estafen al pueblo y lo ahoguen con sus regulaciones perversas. Dice que la emisi&oacute;n monetaria y la inflaci&oacute;n&nbsp;son una estafa de ese tirano implacable que es el Estado. Dice que la justicia social es otra estafa intermediada por los pol&iacute;ticos para su propio beneficio<em>.</em> Durante la campa&ntilde;a electoral repiti&oacute; mil veces su &nbsp;consigna favorita, que en su primera parte tiene &nbsp;reminiscencias espa&ntilde;olas: <em>&ldquo;Vamos a terminar con la casta pol&iacute;tica&hellip;. y vamos a darle al pueblo la moneda m&aacute;s famosa del mundo en lugar de ese excremento que es el peso&rdquo;</em>. &nbsp;Dijo adem&aacute;s que el Papa Francisco&nbsp;es la encarnaci&oacute;n <em>del maligno </em>en la tierra (ya le pidi&oacute; perd&oacute;n cien veces, una presencial) y que se cierne sobre el mundo occidental la amenaza comunista, no solo por Ir&aacute;n, Ham&aacute;s o Putin, sino tambi&eacute;n por la socialdemocracia tibia y feminista. Para medir el malestar de la sociedad argentina, digamos que con eso alcanz&oacute; para que Milei obtuviera el 30% de los votos en la primera vuelta electoral y el 56% en la segunda vuelta. Observando el paisaje social y econ&oacute;mico&nbsp;heredado por Milei, incubado durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, la &ldquo;casta pol&iacute;tica&rdquo;, con responsabilidades desiguales, se lo tiene merecido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede usar, entonces, el t&eacute;rmino dogm&aacute;tico para calificar a Milei? &nbsp;Esperen un minuto. Un dogm&aacute;tico no es aquel que&nbsp;tiene ideas radicales, sino aquel que cree factible trasladarlas a la realidad sin ninguna transacci&oacute;n con esa realidad. Entonces, para concluir que Milei es un dogm&aacute;tico, hay que hacerse la pregunta central: &iquest;tengo que creerle a Milei todo este palabrer&iacute;o casi religioso, o es solo un regate en el campo de juego de la pol&iacute;tica?; &iquest;no estar&aacute;&nbsp;Milei fingiendo demencia&nbsp;para negociar, desde su posici&oacute;n ultra minoritaria en el Congreso, con la clase de personas a la que dice detestar? Si as&iacute; fuera, estar&iacute;amos en presencia de un l&iacute;der de derecha con olfato y con audacia. Nada grave. Ser&iacute;a &ldquo;la normalizaci&oacute;n&rdquo; de Milei.&nbsp;Si, por lo contrario,&nbsp;Milei no acepta la transacci&oacute;n&nbsp;con la realidad, estar&aacute; todav&iacute;a por verse si desde sus ideas dogm&aacute;ticas puede saltar las vallas y cambiar a la Argentina, o si la Argentina estructurada, vital, anacr&oacute;nica, corporativa e igualitaria, ducha en esmerilar a&nbsp;revolucionarios y&nbsp;reformistas, termina cambi&aacute;ndolo a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; vemos, en ese sentido, en el Milei gobernando? Pasemos de las palabras a las cosas. Vemos v&eacute;rtigo y exaltaci&oacute;n (adem&aacute;s de improvisaci&oacute;n). Vemos a un David que dice pelear contra Goliat. Ret&oacute;rica atractiva, sin dudas, pero con sustancia vaga. Mientras la inflaci&oacute;n se aceleraba y el nivel de actividad se derrumbaba como consecuencia de sus propias pol&iacute;ticas de <em>sinceramiento</em> de la represi&oacute;n kirchnerista de los mercados (&iquest;hac&iacute;a falta tanto?; &iquest;hac&iacute;a falta tan r&aacute;pido?), Milei lanz&oacute; dos proyectos monumentales de miles de p&aacute;ginas para transformar toda la arquitectura de la vida p&uacute;blica y privada argentinas, y exigi&eacute;ndole al Congreso que los apruebe en treinta d&iacute;as. Milei no trans&oacute; en ese instante con la realidad. Desafi&oacute; el sentido com&uacute;n &ndash;quiz&aacute;s ese desaf&iacute;o sea, por el momento, su principal activo-.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente cundi&oacute; la alarma entre los legisladores, muchos de ellos de vocaci&oacute;n reformista, pero distanciados de las rarezas anarco-capitalistas. De hecho, algunos de ellos, a los que podr&iacute;amos calificar piadosamente de abnegados, jugaron el juego de <em>Pigmalion</em>, la obra de Bernard Shaw. Mr. Higgins intentando cambiar la fon&eacute;tica de la florista. Quiz&aacute;s hayan visto al plebeyo Milei como si fuera la florista. Fracasaron. A los dogm&aacute;ticos, plebeyos o no, es muy dif&iacute;cil cambiarlos. En las idas y vueltas de la trama parlamentaria, el proyecto de Milei qued&oacute; sumamente recortado, y el presidente termin&oacute; retir&aacute;ndolo, exasperando a partir de eso su esp&iacute;ritu confrontativo. &iquest;La realidad derrot&oacute; al dogma?; &iquest;abri&oacute; esa exasperaci&oacute;n la puerta al riesgo de deterioro democr&aacute;tico que m&aacute;s arriba subestimamos? No estamos seguros, pero el juego de <em>Pigmalion </em>ya no se seguir&aacute; jugando. En su lugar, asoma un nuevo experimento: el de una posible asociaci&oacute;n formal entre la fuerza de Milei y la fuerza de Macri, la expresi&oacute;n del 56% de los votos que el presidente obtuvo en la segunda vuelta electoral. No hac&iacute;a falta mucha inventiva pol&iacute;tica para imaginarlo.
    </p><p class="article-text">
        Debo decirles que soy algo esc&eacute;ptico sobre el futuro.&nbsp;&nbsp;El camino de la reforma econ&oacute;mica y social es largo, y adem&aacute;s de largo es&hellip; dificil&iacute;simo. Voy a explicar por qu&eacute;. Cuatro de los cinco candidatos que se presentaron a la primera vuelta electoral de 2023 sab&iacute;an que poner sobre sus pies a la Argentina desquiciada e inflacionaria iba a requerir varios a&ntilde;os de austeridad fiscal y de un tipo de cambio alto para exportar y acumular reservas, y eso quiere decir varios a&ntilde;os de salarios reales bajos y pensiones reales bajas, no respecto a los exageradamente bajos registros de hoy, pero s&iacute; en relaci&oacute;n a las aspiraciones colectivas. Los cuatro candidatos, no solo Milei, le iban a pedir a una mayor&iacute;a social algo que parece absurdo: una &eacute;tica de la paciencia en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s impacientes de la tierra. Y si bien la estabilizaci&oacute;n de precios que los cuatro prometieron puede ser, si es que llega, una important&iacute;sima estaci&oacute;n &nbsp;aliviadora y popular en el camino largo, &nbsp;recuperar la confianza&nbsp;en una nueva moneda nacional que desplace al d&oacute;lar como instrumento de ahorro&nbsp;parece&nbsp;cuento en la Argentina. &ldquo;Confianza y moneda&rdquo;, palabras r&iacute;tmicamente repetidas a lo largo del tiempo hasta vaciarlas de sentido, desconect&aacute;ndolas del mundo productivo. Volver a ellas&nbsp;conlleva el mandato de la disciplina. Lo que nunca tuvimos.
    </p><p class="article-text">
        El camino largo necesita, centralmente, de una aproximaci&oacute;n conceptual y pol&iacute;tica de la que lo veo a Milei temperamental e ideol&oacute;gicamente lejos: las reformas econ&oacute;micas son orfebrer&iacute;a y consenso amplio, no solo coraje y voluntarismo. No son una <em>shopping list</em> en un mega-decreto o en una bater&iacute;a exuberante de leyes. Las reformas econ&oacute;micas que nos liberen de los conflictos social y federal de larga data, y construyan un nuevo balance en la relaci&oacute;n entre Estado y corporaciones, demandan otra cosa, demandan visi&oacute;n sobre el futuro del progreso material perdido, secuencia de pol&iacute;ticas, talento para acertar con la velocidad justa del cambio, explicaci&oacute;n de los costos sociales, compensaciones a los sectores m&aacute;s vulnerables. Necesitan una arquitectura reflexionada y debatida pol&iacute;ticamente. Necesitan un bagaje t&eacute;cnico &ndash;profesional que brilla por su ausencia en la gesti&oacute;n de Milei.&nbsp;Necesitan un relato persuasivo, un equilibrio social,&nbsp;no una bravuconada. En suma, las reformas necesitan de una clase dirigente que converse y &ndash;sorpresa&ndash; tambi&eacute;n necesitan de un Estado con los ojos debajo de la frente, y no en la nuca. Nada es m&aacute;s dif&iacute;cil que reformar la econom&iacute;a y la sociedad desde un Estado que el propio gobernante prefiere d&eacute;bil.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todo esto, ya bastante complicado, &nbsp;las reformas econ&oacute;micas piden algo urgente que sin embargo no est&aacute; en el centro de las preocupaciones argentinas: desentra&ntilde;ar el misterio de un mundo, que es <em>terra incognita</em>. &iquest;Cu&aacute;l es el lugar de la Argentina en ese mundo al terminar el primer cuarto del siglo XXI? Muchos ven a Milei como el nuevo Menem. Eso es un error. Menem vivi&oacute; la realidad de los a&ntilde;os noventa, la de la victoria universal del capitalismo. Eso era una autopista ancha e iluminada. Era bastante m&aacute;s f&aacute;cil encontrar el rumbo reformista. El contexto de Milei es&hellip;bruma.
    </p><p class="article-text">
        Si Milei me escuchara esta reflexi&oacute;n sobre las complejidades del camino largo, seguramente huir&iacute;a despavorido hacia el camino corto. &iquest;Qu&eacute; es el camino corto? &nbsp;Milei dice que &eacute;l es Mois&eacute;s&nbsp;guiando a su pueblo a la tierra prometida en una marcha de cuarenta a&ntilde;os, pero no es as&iacute;. Nunca es as&iacute;. Milei es, ya, un pol&iacute;tico, un pol&iacute;tico argentino que con el aliento en la nuca de una sociedad abatida pero demandante, buscar&aacute; resultados r&aacute;pidos y con rentabilidad electoral. No es una cr&iacute;tica particularizada, es lo que han hecho todos. No temo tanto la inevitable ansiedad de Milei, a&uacute;n m&aacute;s atendible que el de muchos de sus antecesores por su posici&oacute;n minoritaria en el Parlamento. Lo que m&aacute;s temo es que para&nbsp;Milei, el resultado r&aacute;pido se llame dolarizaci&oacute;n, la gran promesa popular-libertaria del siglo XXI a una sociedad desesperada, la promesa pol&iacute;tica que Milei repite incesantemente y sin la cual la realidad material del d&iacute;a a d&iacute;a se parece a un infierno. No dudo de que, cumpliendo esa promesa, Milei generar&iacute;a una euforia intensa y transversal, una euforia que abarcar&iacute;a desde el mundo de las finanzas hasta las barriadas populares. Dolarizaci&oacute;n es poder para Milei.
    </p><p class="article-text">
        Y Milei tendr&iacute;a &nbsp;argumentos, m&aacute;s all&aacute; del impacto pol&iacute;tico. &iquest;Para qu&eacute;&nbsp;empe&ntilde;arse, despu&eacute;s de tantos fracasos, en el vano ejercicio de embellecer un signo monetario emitido por un Banco Central desprestigiado, cuando para los argentinos el d&oacute;lar es bello desde hace muchas d&eacute;cadas sin necesidad de maquillajes?; &iquest;no probamos ya con fijar el valor del d&oacute;lar por decreto en el 1985 de Alfons&iacute;n y Sourrouille, y no probamos con fijarlo por ley en el 1991 de Menem y Cavallo? &nbsp;No fijemos ning&uacute;n valor de nada en el futuro. No inventemos, ya m&aacute;s, monedas aut&oacute;ctonas inevitablemente destinadas a morir. Elijamos el d&oacute;lar como moneda de una buena vez. Pasado tanto tiempo,&nbsp;el d&oacute;lar no es solo un medio de pago crecientemente afincado en la Argentina. Ya es la nueva unidad de cuenta <em>de facto </em>&nbsp;de su pueblo, la herramienta con la que ese pueblo mide el valor de las cosas. Se parece a cuando, lentamente, en circunstancias completamente distintas, con mucho apoyo institucional y mucho cobijo de los vecinos poderosos, el euro&nbsp;reemplaz&oacute; a la peseta en Espa&ntilde;a, para asombro de sus ciudadanos y enfrentando durante una d&eacute;cada enormes sobresaltos.
    </p><p class="article-text">
        Me detengo aqu&iacute;. Me parece que he cometido el pecado de ser convincente. He construido el Frankenstein de una dolarizaci&oacute;n pol&iacute;ticamente defendible y hasta aparentemente sensata desde una perspectiva econ&oacute;mica. Sin embargo, quiero destruir a ese Frankenstein antes de que cobre vida, y para ello voy a hacer dos advertencias. La primera es que no est&aacute;n ni los d&oacute;lares&nbsp;ni las destrezas gubernativas para llevar adelante un proyecto de semejante envergadura y, mientras sea as&iacute;, insistir con la dolarizaci&oacute;n retarda el fortalecimiento de una moneda nacional en un programa de estabilizaci&oacute;n menos aventurado. Este es el v&aacute;lido argumento de muchos economistas argentinos. La segunda advertencia me parece m&aacute;s dram&aacute;tica: si estuvieran los d&oacute;lares y las capacidades t&eacute;cnicas, dar el paso final hacia la dolarizaci&oacute;n ser&iacute;a un problema enorme y de casi imposible reversibilidad. Los europeos que vivieron la Gran Recesi&oacute;n de 2008 y lo que luego sigui&oacute;, me van a entender. Argentina ser&iacute;a, despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n, una sociedad tan compleja y vol&aacute;til como lo es hoy, m&aacute;s estable en su din&aacute;mica de precios pero carente de una moneda, ni nacional ni comunitaria. El propio Milton Friedman, un favorito de Milei,&nbsp;se arrancar&iacute;a los cabellos. &Eacute;l&nbsp;sab&iacute;a que la ausencia de pol&iacute;tica monetaria es tambi&eacute;n un problema productivo y un problema de empleo. Despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n, Argentina ser&iacute;a una Grecia pero aislada, una Grecia sin Europa y&nbsp;sin Banco Central Europeo; por lo tanto, probablemente condenada a cesaciones de pago recurrentes y a la ausencia de un proyecto colectivo. Un pa&iacute;s inmunosuprimido. &nbsp;En esa Argentina que quiz&aacute;s baraje Milei, la propia noci&oacute;n de reforma econ&oacute;mica pro crecimiento puede perder gran parte de su sentido, o demandar otro sentido, el de un hiperactivismo reformista y flexibilizador lindante con lo imposible, la reconversi&oacute;n de la Argentina a una sociedad de plastilina que cambia de forma con los vientos del mundo, el regreso fantasioso a una imagen del siglo XIX que ni siquiera es del todo verdadera (ese tambi&eacute;n es un sesgo libertario). Personalmente, no querr&iacute;a que los argentinos pasemos por ese trance. Ser&iacute;a una fase m&aacute;s del ciclo de ilusiones y desencantos que ha vivido el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ------------------------------------------------------------
    </p><p class="article-text">
        * Argentina en el callej&oacute;n es el t&iacute;tulo de un libro de Tulio Halper&iacute;n Donghi que hace exactamente sesenta a&ntilde;os conmovi&oacute; el pensamiento de la intelectualidad y la pol&iacute;tica argentinas. Todav&iacute;a parece vigente.
    </p><p class="article-text">
        ** El contenido de este art&iacute;culo procede del material generado en el contexto de los seminarios online KAVA de la Fundaci&oacute;n Felipe Gonz&aacute;lez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/milei-revolucion-liberal-pendulo-argentino_132_10924511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Feb 2024 05:01:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Por qué el Eurogrupo es mezquino con Grecia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eurogrupo-mezquino-grecia_129_4371839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b0d3ac5-a14f-4a38-97e1-8196632b77e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué el Eurogrupo es mezquino con Grecia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grexit</p><p class="subtitle">, la salida de Grecia del euro, implicaría un recorte todavía mayor al valor presente de los bonos griegos en manos de Europa</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Le dar&aacute; Europa una mano m&aacute;s a Grecia, antes de que se ahogue?
    </p><p class="article-text">
        El dilema de los costos y beneficios para la autoridad confederal (el Eurogrupo, en este caso) de ayudar a Grecia puede encararse desde distintas &oacute;pticas. A favor de un presente para los griegos supongamos que, en efecto, se pudiera ayudar a Grecia y s&oacute;lo a Grecia con una relajaci&oacute;n fiscal financiada por Europa, y que con ello el conjunto se ahorrara alg&uacute;n da&ntilde;o, ya fuera al evitar contagio financiero o meramente por el hecho de que un Grexit implicar&iacute;a un recorte todav&iacute;a mayor al valor presente de los bonos griegos en manos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Pero contemos ahora los reparos. Uno es el llamado &ldquo;moral hazard&rdquo;: ayudar hoy a un pa&iacute;s con problemas de financiamiento genera incentivos a la irresponsabilidad futura en ese u otro miembro de la uni&oacute;n, en la expectativa de que ser&aacute; salvado cada vez que enfrente dificultades. Asociado a &eacute;l, aunque no id&eacute;ntico, hay un segundo reparo, al que podr&iacute;amos denominar el de  los &ldquo;me too&rdquo;: &iquest;aceptar&iacute;an los dem&aacute;s pa&iacute;ses bajo programas de austeridad votar la ayuda a Grecia sin decir &ldquo;Yo tambi&eacute;n quiero un poco&rdquo;? De hecho, <a href="http://www.eleconomista.es/economia/noticias/6460439/02/15/Irlanda-pide-el-mismo-trato-de-favor-que-se-le-aplique-a-Grecia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irlanda pidi&oacute; ya los mismos beneficios que reciba Grecia</a>. Si los pa&iacute;ses acreedores en Europa -los que contribuyen a las ayudas pero no reciben de ella m&aacute;s que la promesa vaga de una mayor calma en la zona euro- consideran que abrir la puerta de un perd&oacute;n a Grecia es en realidad abrir las compuertas a una aluvi&oacute;n de ayudas, no les convendr&iacute;a dar este &uacute;ltimo perd&oacute;n a Grecia, porque nunca es el &uacute;ltimo. Estos dos factores, el &ldquo;moral hazard&rdquo; y el &ldquo;me too&rdquo; juegan en contra de la posibilidad de que Grecia reciba m&aacute;s ayudas.
    </p><p class="article-text">
        Otra perspectiva es m&aacute;s puramente de coyuntura pol&iacute;tica: ayudar a Grecia es ayudar a un partido de la izquierda europea allende la socialdemocracia. Es f&aacute;cil poner nombres y apellidos en pa&iacute;ses fuera de Grecia que se beneficiar&iacute;an con un &eacute;xito pol&iacute;tico de Syriza, es decir, con una ayuda europea a Grecia; y, por lo tanto, tambi&eacute;n es f&aacute;cil poner nombres y apellidos de quienes se perjudicar&iacute;an. Esta l&oacute;gica de coyuntura pol&iacute;tica en una confederaci&oacute;n cuyos miembros tienen democracias competitivas es otro obst&aacute;culo para un arreglo griego.
    </p><p class="article-text">
        Pero queremos en esta ocasi&oacute;n enfocarnos en otro aspecto, un rasgo espec&iacute;fico de la confederaci&oacute;n europea, en particular en la Eurozona: nos referimos a su regla de unanimidad para votar este tipo de ayudas. Hagamos inmateriales los argumentos de &ldquo;moral hazard&rdquo;, &ldquo;me too&rdquo; y &ldquo;pol&iacute;tica partidaria trasnacional&rdquo; a los fines del ejercicio. Muchos sistemas federales tienen un Senado que frecuentemente tiene representaci&oacute;n de cada miembro (provincia, estado) en igual n&uacute;mero, independiente de la poblaci&oacute;n. El Eurogrupo podr&iacute;a considerarse, en este sentido, como un Senado de la confederaci&oacute;n euro. A diferencia de la regla de mayor&iacute;a simple habitual de los Senados, sin embargo, el Eurogrupo tiene una regla de unanimidad para decisiones de ayuda.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene esto alguna relevancia? S&iacute;. Supongamos que existiera para el conjunto alg&uacute;n beneficio  en evitar un Grexit, aunque desde luego menor que el que unos a&ntilde;os atr&aacute;s podr&iacute;a haber tenido evitar un Grexit, Spanexit o Italexit, en solitario o en combinaci&oacute;n. La regla de unanimidad implica, en principio, que la ayuda s&oacute;lo se otorgar&aacute; si para todos y cada uno de los miembros de la eurozona el beneficio individual de salvar a Grecia supera a su costo. El test es mucho m&aacute;s exigente que el mayoritario y por lo tanto con menos probabilidades de &eacute;xito: no se trata de que al conjunto le conviniera un nuevo rescate griego; cada miembro tendr&iacute;a que beneficiarse de la nueva ayuda, pa&iacute;ses ricos y pobres, acreedores y deudores, en rescate o sin &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que hubo ayudas en el pasado, a Grecia y a otros (y las sigue habiendo, especialmente a trav&eacute;s del BCE). Quiz&aacute;s ocurri&oacute; que, en lo m&aacute;s &aacute;lgido de la eurocrisis, era tan alto el costo de una salida cr&iacute;tica que, efectivamente, una pol&iacute;tica de rescates era beneficiosa para el conjunto y tambi&eacute;n para cada miembro. No parece ser el caso de Grecia hoy. Las intervenciones del BCE tanto &ldquo;fiscales&rdquo; (compra de bonos de pa&iacute;ses en problemas) como propiamente monetarias (QE, depreciaci&oacute;n del euro) han disminuido en general los riesgos para la Eurozona de un Grexit. En esas circunstancias, es mucho m&aacute;s probable una unanimidad (menos uno) en contra de los griegos que una unanimidad a favor. O, puesto de otro modo: s&oacute;lo puede esperarse una ayuda m&oacute;dica, la que dicte el miembro menos favorable a ella.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta quiz&aacute;s excede la coyuntura. &iquest;Tiene sentido que la pol&iacute;tica de rescates requiera una regla de unanimidad? &iquest;No habr&aacute; casos en los que un rescate beneficia a una mayor&iacute;a, e incluso a una mayor&iacute;a clara, y sin embargo es bloqueado por un miembro que no percibe un beneficio comparable a su aporte? Si el asunto se piensa no ya como un s&iacute;/no a un rescate sino que se a&ntilde;aden como variables adicionales las condiciones y los montos de los rescates, la pregunta se aproxima al nudo de la crisis europea. Si convini&eacute;ramos que la pol&iacute;tica de austeridad prolong&oacute; la recesi&oacute;n en Europa, &iquest;no ser&aacute; en parte el fruto de la regla de unanimidad, que tiene una tendencia a la austeridad porque su monto lo decide siempre el miembro menos favorable a ese rescate? La ciencia pol&iacute;tica suele hablar del &ldquo;votante medio&rdquo;, por ejemplo en un parlamento: se trata de aquel que es tentado por izquierda y por derecha porque define una elecci&oacute;n mayoritaria, y de ese modo termina siendo el &aacute;rbitro final, el que decide qu&eacute; pol&iacute;tica se toma. Bien: en el Eurogrupo el votante medio es el votante extremo, porque el voto decisivo es del miembro m&aacute;s opuesto a cualquier iniciativa. Quien menos se beneficie con un rescate intentar&aacute; reducir su monto, o imponer condiciones m&aacute;s austeras, o sencillamente se negar&aacute; a &eacute;l; y lo conseguir&aacute;, porque su voto es imprescindible. As&iacute; las cosas, con la regla de unanimidad los rescates ser&aacute;n todo lo modestos que exija el miembro que menos beneficios reciba en comparaci&oacute;n al aporte que realiza.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: &iquest;hay alternativas? Imaginemos una: voto mayoritario para los rescates en lugar de unanimidad. Habr&iacute;a all&iacute; un riesgo obvio. La irresponsabilidad fiscal podr&iacute;a ser una estrategia dominante. Si los gobiernos fiscalmente laxos pudieran armar coaliciones para ser rescatados por el conjunto, ser&iacute;a irracional para cada componente de la confederaci&oacute;n no llevar adelante una pol&iacute;tica de gasto descontrolado. Quien no lo hiciera perder&iacute;a la oportunidad de sumarse al alegre mont&oacute;n de gastadores perdonados. El &ldquo;moral hazard&rdquo; ser&iacute;a una profec&iacute;a autocumplida. Como a los otros les convendr&aacute; el descontrol fiscal al cabo socializado y no podr&aacute;s vencerlos, lo mejor es unirse a ellos. Una &ldquo;alianza de los pobres&rdquo;, por ejemplo, ser&iacute;a posible: Espa&ntilde;a y pa&iacute;ses menos ricos que Espa&ntilde;a podr&iacute;an formar un bloque de 10 miembros con PIB per capita por debajo de 30.000 euros (y promediando 20.000 euros) capaz de imponerse, votando ayudas mutualizadas, a una &ldquo;coalici&oacute;n de los ricos&rdquo; de los restantes 9 miembros y con un PIB capita promedio de 46.000 euros. O, si la representaci&oacute;n fuera por poblaci&oacute;n en lugar de ingreso per capita, cualquier coalici&oacute;n que incluyera a Italia, Espa&ntilde;a y Francia (51,6% de la poblaci&oacute;n de la Eurozona) ser&iacute;a ganadora.
    </p><p class="article-text">
        La unanimidad en cambio, protege al que tiene vocaci&oacute;n de responsable: incluso si eres el &uacute;nico responsable podr&aacute;s doblegar el brazo de los irresponsables. Quienes tienen vocaci&oacute;n de irresponsables lo pensar&aacute;n dos veces con la regla de la unanimidad si saben que existe el compa&ntilde;erito cumplidor, que vetar&aacute; las ayudas. &iquest;No subsiste, sin embargo un problema? &iquest;No hay situaciones en las que incluso un &ldquo;responsable&rdquo; puede tener una desgracia (un &ldquo;shock estoc&aacute;stico negativo&rdquo; en el idioma de los economistas) y encontrarse incapaz de financiar por s&iacute; mismo cualquier cosa que no sea austeridad en un contexto recesivo, salvo a primas de riesgo explosivas? &iquest;No formar&iacute;a una parte elemental del beneficio de pertenecer a una uni&oacute;n econ&oacute;mica y monetaria que el miembro en problemas pudiera acceder al rating crediticio de la confederaci&oacute;n, ese que est&aacute; protegido del default por la capacidad de financiarse con la moneda que emite o con obligaciones expresadas en la moneda que emite?
    </p><p class="article-text">
        En este punto quiz&aacute; conviene levantar la mirada y dirigirla, por ejemplo, al otro lado del Atl&aacute;ntico, hacia un federalismo econ&oacute;mico comparativamente exitoso como el de Estados Unidos. Es un federalismo con regla mayoritaria pero &ldquo;sin rescates&rdquo;; es cierto que Alexander Hamilton nacionaliz&oacute; deudas de los estados que hab&iacute;an peleado por la independencia, pero de all&iacute; en adelante cada uno fue due&ntilde;o de su propio destino. California puede estar en riesgo fiscal sin que eso se transmita ni a otros estados ni a la federaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se las ingenian, con voto mayoritario, para no caer en la trampa del &ldquo;moral hazard&rdquo; como profec&iacute;a autocumplida? Quiz&aacute;s s&oacute;lo hay que explicar el nacimiento de la tradici&oacute;n anti-rescate; una vez que la tradici&oacute;n est&aacute; instalada, los mercados saben que no tiene por qu&eacute; haber contagio de California a Oregon; si cae California, Oregon no tendr&aacute; que poner un d&oacute;lar. Y los estados saben que no pueden especular con el rescate (la tradici&oacute;n es no concederlos) de modo que pagar&aacute;n por s&iacute; mismo los costos de una irresponsabilidad fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Pero la viabilidad del &ldquo;federalismo sin rescates&rdquo; en un sistema mayoritario como el  norteamericano tiene, tambi&eacute;n, fundamentos estructurales. En primer lugar, cierta convergencia econ&oacute;mica entre estados hace que, por ejemplo, no sea posible una &ldquo;alianza de pobres&rdquo; para obligar a estados ricos (o al T&iacute;o Sam) a rescates distribucionistas, sencillamente porque en contraste con otras federaciones no hay diferencias de riqueza per c&aacute;pita tan significativas. (El federalismo argentino ser&iacute;a un ejemplo inverso, con <a href="https://drive.google.com/a/utdt.edu/file/d/0B-7xAQtnnL9PeWtDbWlHNmYtZ1k/edit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha diferencia de ingresos entre provincias y una inveterada tradici&oacute;n de rescates</a>). En segundo lugar, los &ldquo;shocks estoc&aacute;sticos negativos&rdquo; que pueda tener un estado norteamericano se acolchonan con dos amortiguadores ausentes en Europa: una mayor migraci&oacute;n entre estados y una pol&iacute;tica fiscal federal, que tiene estabilizadores autom&aacute;ticos como subsidios de desempleo, recibidos precisamente en las regiones donde est&aacute; aumentando. Estos son los motivos que permiten a los Estados Unidos ser un &ldquo;&aacute;rea monetaria &oacute;ptima&rdquo; incluso si los estados reciben shocks econ&oacute;micos no sincronizados. El estado en problemas no puede devaluar y no recibe un rescate fiscal, pero s&iacute; uno econ&oacute;mico: otros estados, directamente o personificados en el T&iacute;o Sam, dan trabajo o dan dinero a los ciudadanos del estado en problemas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el shock es generalizado, la existencia de un gasto fiscal nacional permite al T&iacute;o Sam ayudar a todos, aprovechando su mejor cr&eacute;dito, sin tener que inmiscuirse en las finanzas subnacionales: en su &uacute;ltima crisis los estados norteamericanos tendieron a una pol&iacute;tica de austeridad, tal como los europeos, pero fue m&aacute;s que compensada por una pol&iacute;tica expansiva a nivel federal. Para este gasto federal la regla es mayoritaria: dejando a un lado la pol&iacute;tica partidaria, digamos que basta con que una mayor&iacute;a de estados se beneficie para que el keynesianismo federal responda r&aacute;pido a una crisis.
    </p><p class="article-text">
        La eurozona no tiene un gasto fiscal keynesiano &ldquo;federal&rdquo;, o al menos no uno importante, y las dificultades de toda &iacute;ndole para migrar hace que la movilidad geogr&aacute;fica sea mucho menor que la sorprendente movilidad geogr&aacute;fica del americano medio. &iquest;Qu&eacute; hacer ante los &ldquo;shocks estoc&aacute;sticos negativos&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; hacer cuando ese shock lo reciben varios pa&iacute;ses, y no necesariamente por irresponsabilidad (ejemplo: una pinchaz&oacute;n inmobiliaria como la que sufrieron en 2008 la mayor&iacute;a de los estados norteamericanos)? No est&aacute; el T&iacute;o Sam y sus estabilizadores autom&aacute;ticos, la migraci&oacute;n no hace mella al desempleo y la regla de unanimidad hace que sea el pa&iacute;s menos afectado por la pinchaz&oacute;n el que ponga l&iacute;mites estrictos a la pol&iacute;tica fiscal de los m&aacute;s afectados si han perdido el acceso al cr&eacute;dito.  Como cualquier pa&iacute;s independiente fuera de una confederaci&oacute;n, los afectados tendr&aacute;n que ingeni&aacute;rselas con lo que tengan y sin ayudas salvo que est&eacute;n en riesgo todos los rincones de la Uni&oacute;n. Pero, a diferencia de un pa&iacute;s con moneda propia, tampoco pueden devaluar sus monedas para atraer demanda externa de ese modo. Dif&iacute;cil una combinaci&oacute;n peor.
    </p><p class="article-text">
        Europa est&aacute;, pues, frente a un problema; se&ntilde;alarlo es menos trabajoso que imaginar una soluci&oacute;n; en ocasiones, incluso, no la tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Lucas Llach]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2015 10:35:43 +0000]]></pubDate>
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