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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Alejandro Hidalgo Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_alejandro_hidalgo_perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Alejandro Hidalgo Pérez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cómo ha sido el efecto de la crisis en el gasto social de las Comunidades Autónomas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/efecto-crisis-social-comunidades-autonomas_132_4271143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95145fc9-7dff-46cb-8354-a535be691678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo ha sido el efecto de la crisis en el gasto social de las Comunidades Autónomas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El efecto de la crisis y de la austeridad en el gasto social ha sido diferente no sólo por tipo de servicio, sino a través de las diferentes regiones</p><p class="subtitle">No obstante sí existen dos regularidades claras, el ajuste se ha centrado principalmente en educación y salud, mientras que Asturias se desmarca del resto de regiones</p></div><p class="article-text">
        El Instituto Valenciano de Investigaciones Econ&oacute;micas (IVIE) junto con la Fundaci&oacute;n BBVA nos regal&oacute; hace unos d&iacute;as el informe &ldquo;Servicios P&uacute;blicos, diferencias territoriales e igualdad de oportunidades&rdquo;. Es un informe de esos que no tienen no solo desperdicio, sino que adem&aacute;s se convierten en una joya en manos de un analista, ofreciendo informaci&oacute;n detallada tanto de la evoluci&oacute;n durante m&aacute;s de una d&eacute;cada del Gasto P&uacute;blico &ldquo;social&rdquo;, lo que llaman &ldquo;servicios p&uacute;blicos esenciales&rdquo; as&iacute; como su distribuci&oacute;n tanto por administraciones (Central, Comunidades, Corporaciones Locales y Seguridad Social) como por regiones. Aunque el an&aacute;lisis de los datos dar&iacute;a para cientos de p&aacute;ginas, en las siguientes l&iacute;neas voy simplemente a comentar a vuela pluma dos hechos que se desprenden de dicha informaci&oacute;n. En primer lugar, la importante e intensa reducci&oacute;n del gasto en educaci&oacute;n y salud, pr&aacute;cticamente en todas las regiones espa&ntilde;olas, y, en segundo lugar, el significativo aumento de las prestaciones sociales, y que terminan compensando la ca&iacute;da de las dos primeras partidas. Para ello voy a comparar datos de gasto per capita a precios constantes de 2007 con 2013, a&ntilde;os que podr&iacute;an marcar los l&iacute;mites temporales de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Centr&aacute;ndonos pues en este per&iacute;odo m&aacute;s reciente, desde 2007 y hasta 2013, el gasto de las AAPP en servicios sociales esenciales ha aumentado un 4,2% en euros constantes per capita. Sin embargo, y como he adelantado, este crecimiento no ha sido homog&eacute;neo, ya que habiendo aumentado en protecci&oacute;n social (principalmente pensiones y prestaciones), se ha reducido en salud y en educaci&oacute;n (+16,1%, -9,9% y -14,2% respectivamente). Por CCAA, este incremento total de los servicios p&uacute;blicos esenciales ha sido generalizado, siendo una excepci&oacute;n Canarias, en mayor medida y La Rioja en menor, y aumentando especialmente en Asturias.
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        Como he dicho, este aumento viene motivado por el crecimiento de las prestaciones sociales. En ninguna de las regiones observamos una ca&iacute;da en su cuant&iacute;a por persona. Este aumento viene motivado evidentemente por la baja elasticidad que este gasto tiene respecto al ciclo econ&oacute;mico. Los pagos por pensiones, la gran mayor&iacute;a de las prestaciones sociales, responden particularmente a las obligaciones legales motivadas por el acceso a la jubilaci&oacute;n de los trabajadores que cumplen los requisitos para ello, as&iacute; como el aumento generalizado de la cuant&iacute;a media de dichas prestaciones. El crecimiento por lo tanto durante este per&iacute;odo es consecuencia del imperativo legal determinado por los derechos adquiridos. A pesar del aumento generalizado, s&iacute; se observan diferencias por regiones, siendo La Rioja donde el aumento es mayor, 22,5% y Canarias donde menor, 3,9%. Las diferencias entre regiones pueden responder a varias cuestiones, principalmente a diferencias demogr&aacute;ficas, a diferencias en la media por persona de los derechos adquiridos durante su vida laboral y a la diferente estructura ocupacional regional. Tambi&eacute;n, aunque en menor medida, a las diferentes competencias y gastos que cada CCAA tengan determinadas en sus presupuestos y que puedan complementar las prestaciones recibidas desde las AAPP centrales (especialmente Seguridad Social). Sin embargo, esta &uacute;ltima causa es marginal pues apenas un 5,6% del gasto en prestaciones por persona en Espa&ntilde;a tiene como origen las administraciones regionales y locales.
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        En cuanto a salud y educaci&oacute;n, la evoluci&oacute;n ha sido marcadamente negativa durante el per&iacute;odo que estamos considerando. Siendo adem&aacute;s estos dos servicios competencia casi en exclusiva de las CCAA, son &eacute;stas administraciones las que han tenido que realizar gran parte del &ldquo;ajuste social&rdquo; en Espa&ntilde;a desde que se iniciara la crisis. Sin embargo, la austeridad no ha sido homog&eacute;nea a trav&eacute;s de las diferentes regiones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en educaci&oacute;n se observa un mayor recorte en regiones como Madrid, Catalu&ntilde;a, Castilla La Mancha y Canarias, con ca&iacute;das cercanas al 20% en el gasto educativo por persona. Por el contrario, el Principado representa la &uacute;nica excepci&oacute;n, ya que cada asturiano recibe de media en 2013 pr&aacute;cticamente lo mismo que 2007.
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        En cuanto al gasto sanitario, son los riojanos los que destacan en este ranking negativo, con una ca&iacute;da que supera el 30% per capita. Mientras, y de nuevo, Asturias se desmarca del resto de regiones, ya que el gasto por persona en salud aument&oacute; ligeramente, manteni&eacute;ndose constante para los habitantes de Castilla y Le&oacute;n y Pa&iacute;s Vasco. El resto de CCAA recortan en esta partida, aunque en unas cifras algo inferiores a las de educaci&oacute;n.
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        En resumen, el efecto de la crisis y de la austeridad en el gasto social ha sido diferente no s&oacute;lo por tipo de servicio, sino a trav&eacute;s de las diferentes regiones. No obstante s&iacute; existen dos regularidades claras, el ajuste se ha centrado principalmente en educaci&oacute;n y salud, mientras que Asturias se desmarca del resto de regiones. Un an&aacute;lisis mucho m&aacute;s detallado del informe les podr&aacute; dar no s&oacute;lo m&aacute;s informaci&oacute;n sino adem&aacute;s arrojar luz sobre esta y otras cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alejandro Hidalgo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/efecto-crisis-social-comunidades-autonomas_132_4271143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2015 18:43:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo ha sido el efecto de la crisis en el gasto social de las Comunidades Autónomas?]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Desigualdad y nuevas tecnologías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-nuevas-tecnologias_1_4367660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd81779b-b978-40bf-a54d-9d88130e1bb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desigualdad y nuevas tecnologías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos enfrentamos a un futuro de dos grandes clases sociales muy diferentes y polarizadas, los cualificados-tecnológicos y los no cualificados-no tecnológicos.</p></div><p class="article-text">
        Muy a menudo, los economistas usamos EE.UU. como un laboratorio para estudiar distintas soluciones a problemas econ&oacute;micos, en parte por la existencia de una enorme cantidad de datos e informaci&oacute;n estad&iacute;stica sobre este pa&iacute;s, pero sobre todo porque lo que all&iacute; ocurre, tarde o &nbsp;temprano, se extiende al resto de pa&iacute;ses. As&iacute;, una de las mayores preocupaciones en EE.UU. ya no es la crisis, de la que han salido mucho antes que nosotros, y ni siquiera el desempleo, en m&iacute;nimos desde hace a&ntilde;os, sino el constante aumento de la desigualdad. Recientemente, la aparici&oacute;n del aclamado libro de Piketty, &ldquo;<a href="http://www.amazon.es/El-capital-siglo-XXI-Econom%C3%ADa/dp/8437507235" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Capital en el Siglo XXI</a>&rdquo; ha puesto todav&iacute;a m&aacute;s de relevancia este asunto, demostrando que EE.UU no es el &uacute;nico pa&iacute;s que ha experimentado el aumento de las disparidades econ&oacute;micas, aumentando por lo tanto la toma de conciencia por parte de la poblaci&oacute;n sobre dicho problema, as&iacute; como la reivindicaci&oacute;n de soluciones inmediatas.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Piketty se centra principalmente en la distribuci&oacute;n del capital, cada vez m&aacute;s concentrada, y las diferencias de renta que eso supone entre los super-ricos y el resto de la poblaci&oacute;n. Sin embargo, al analizar los datos los economistas se han dado cuenta que incluso la desigualdad salarial, que no depende del capital, est&aacute; creciendo a un ritmo preocupante. Concretamente, se ha observado que desde los &lsquo;80 el sueldo de los trabajadores norteamericanos con estudios universitarios ha crecido a un ritmo muy superior al de los trabajadores con estudios inferiores y, en consecuencia, la distancia entre trabajadores ricos y pobres ha aumentado ya que, en media, los trabajadores con estudios universitarios suelen situarse en la parte alta de la distribuci&oacute;n salarial, mientras los que poseen primaria o secundaria se sit&uacute;an en la parte baja. Durante mucho tiempo, el pueblo norteamericano ha asumido esta tendencia.
    </p><p class="article-text">
        Para explicar las diferencias por cualificaci&oacute;n, la hip&oacute;tesis que m&aacute;s &eacute;xito ha tenido apunta al cambio tecnol&oacute;gico como principal responsable. El mecanismo que respalda esta explicaci&oacute;n es sencillo: una ca&iacute;da del coste de uso del capital tecnol&oacute;gico asumiendo que &eacute;ste complementa al empleo cualificado, pero sustituye al trabajo menos cualificado (un directivo de empresa o un analista es mucho m&aacute;s productivo con un ordenador que con papel y l&aacute;piz, pero sin embargo lo que antes hac&iacute;an cientos de contables o mec&aacute;nicos ahora lo hace en pocos instantes un software de contabilidad o un robot autom&aacute;tico), impulsar&iacute;a la demanda relativa de los primeros. Esto, unido a una oferta relativa de universitarios que crece a un ritmo m&aacute;s pausado, tiene como consecuencia que el salario relativo del trabajador cualificado aumente.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, una nueva evidencia apareci&oacute;. No solo crec&iacute;an los salarios de los trabajadores m&aacute;s cualificados, sino que adem&aacute;s crec&iacute;a el salario de los empleos de menor calificaci&oacute;n comparado con el de aquellos trabajadores con salarios intermedios. R&aacute;pidamente, la hip&oacute;tesis tecnol&oacute;gica se refin&oacute; y se argument&oacute; que las preferencias del mercado no se basan en cualificaciones gen&eacute;ricas, sino en capacidades para ejecutar tareas anal&iacute;ticas demandando m&aacute;s a los trabajadores que las desarrollan en su puesto de trabajo, descartando por el contrario tareas rutinarias, y en consecuencia empleos basados primordialmente en dichas tareas repetitivas, en especial las desarrolladas en la industria. Ahora, como consecuencia natural de esta din&aacute;mica se ha observado un aumento en la desigualdad ya que los trabajadores dedicados a tareas abstractas son t&iacute;picamente los de mayor ingreso, mientras que aquellos dedicados a las rutinarias en media formaban la parte central de la distribuci&oacute;n de la renta: la &ldquo;burgues&iacute;a&rdquo; de los sueldos. Por lo tanto el aumento de la desigualdad asociado con el cambio tecnol&oacute;gico ven&iacute;a bajo la forma de una polarizaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n de los sueldos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo y a pesar de su gran predicamento, esta hip&oacute;tesis ha encontrado opositores en la academia sin que a&uacute;n haya sido posible alcanzar una unanimidad de consenso sobre ello. <a href="https://ideas.repec.org/p/pab/wpaper/15.01.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuestro trabajo</a>&nbsp;viene a contribuir a este debate, tanto te&oacute;rica como emp&iacute;ricamente, reforzando la idea de que el avance tecnol&oacute;gico puede generar y explicar la desigualdad salarial tal y c&oacute;mo los datos muestran.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la parte emp&iacute;rica de nuestro trabajo demuestra que la polarizaci&oacute;n del empleo est&aacute; homogeneizando los salarios en la parte baja de la distribuci&oacute;n porque a los empleados rutinarios que migran hacia trabajos manuales ya no se les recompensa por sus calificaciones espec&iacute;ficas o habilidades, sino de forma gen&eacute;rica con un sueldo base. Esto se debe a que los avances tecnol&oacute;gicos dejan de lado los empleos manuales, por lo que para muchos trabajadores de la parte baja de la distribuci&oacute;n las habilidades individuales ya no tienen valor, ni un correspondiente en t&eacute;rminos de sueldo y, por lo tanto, la distribuci&oacute;n de salarios en su parte baja se hace menos dispersa, m&aacute;s homog&eacute;nea, aplast&aacute;ndose hac&iacute;a dicho sueldo base. De este modo observamos un aumento en la igualdad de las remuneraciones m&aacute;s bajas de la distribuci&oacute;n (mayor igualdad entre trabajadores similares). Tambi&eacute;n demostramos que unos pocos rutinarios se &ldquo;escapan&rdquo; de esta din&aacute;mica emigrando hacia trabajos anal&iacute;ticos, lo que supone entrar en la elite de trabajadores bien pagados. Dentro de este grupo, y a diferencia de los trabajadores manuales, las diferentes habilidades individuales s&iacute; que se remuneran por su productividad marginal, remuneraci&oacute;n que el cambio tecnol&oacute;gico se ha encargado de elevar. Ambos fen&oacute;menos, la migraci&oacute;n y el cambio tecnol&oacute;gico, generan una distribuci&oacute;n de trabajadores &ldquo;ricos&rdquo; con sueldos m&aacute;s y m&aacute;s desiguales no s&oacute;lo entre ellos mismos (mayor desigualdad entre trabajadores similares) sino adem&aacute;s respecto a trabajadores rutinarios y manuales (desigualdad entre grupos de trabajadores diferentes).
    </p><p class="article-text">
        Finalmente la parte te&oacute;rica de nuestro papel complementa esta evidencia mostrando que esa din&aacute;mica de los sueldos se puede explicar exclusivamente por el cambio tecnol&oacute;gico. Esto no quiere decir que no pueda haber otras razones, sino que podemos explicar toda la evidencia a partir de una sencilla hip&oacute;tesis. Concretamente, que la mayor complejidad del aprendizaje en una sociedad tecnol&oacute;gica obliga a los futuros trabajadores a decidir de forma m&aacute;s polarizada si quieren (&iexcl;o pueden!) ser anal&iacute;ticos o bien si les tocar&aacute; un trabajo manual.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, nuestro trabajo viene a sumarse a aquellos que con anterioridad en la literatura han pretendido analizar las razones del aumento de la desigualdad salarial. En nuestro caso aportamos evidencia de que este aumento se est&aacute; produciendo de forma diferenciada dentro y entre grupos de trabajadores en funci&oacute;n de su relaci&oacute;n con el cambio tecnol&oacute;gico. Nuestro an&aacute;lisis pone de relieve la importancia de la polarizaci&oacute;n salarial como explicaci&oacute;n para este aumento. Adem&aacute;s, nuestro modelo con el que intentamos explicar las razones de este aumento se fundamenta en el cambio tecnol&oacute;gico como principal causa as&iacute; como el aprendizaje como determinantes de la clasificaci&oacute;n de los trabajadores en dichos grupos.
    </p><p class="article-text">
        Concluyendo pues, la perspectiva para un futuro no muy lejano es la de un aumento en las diferencias sociales en funci&oacute;n de si los colectivos tienen capacidad, y acceso, de aprendizaje y uso de las nuevas tecnolog&iacute;as. Los poderes p&uacute;blicos deber&iacute;an favorecer y no obstaculizar (v&eacute;ase los recientes recortes al gasto en educaci&oacute;n terciaria y proyectos I+D del ministerio) la igualdad de oportunidades en dicho acceso. Al no hacerlo, nos enfrentamos a un futuro de dos grandes clases sociales muy diferentes y polarizadas, los cualificados-tecnol&oacute;gicos y los no cualificados-no tecnol&oacute;gicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alejandro Hidalgo Pérez, Benedetto Molinari]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-nuevas-tecnologias_1_4367660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2015 20:06:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
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