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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Martinelli]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_martinelli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Martinelli]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Debe aprender Grecia de Alemania en 1933? La lección de Hjalmar Schacht para Yanis Varufakis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/alemania-hjalmar-schacht-yannis-varoufakis_132_4360001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La amenaza griega de romper el euro no era creíble, y eso explica el éxito alemán en la negociación</p><p class="subtitle">¿Existe una estrategia que gobierno griego puede usar para mejorar su posición negociadora? La historia económica de entreguerras nos puede ofrecer alguna lección</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en la zona euro es la siguiente: ante la negativa de Alemania a conceder la m&iacute;nima victoria por cosm&eacute;tica que fuera, el nuevo gobierno griego ha tenido que ceder en la mayor&iacute;a de sus demandas con el objetivo de ganar unos meses que le permitan negociar un nuevo programa. La raz&oacute;n principal es que la amenaza de Grecia de no llegar a un acuerdo no es cre&iacute;ble, aunque esto no tiene por qu&eacute; continuar siendo as&iacute; en el medio plazo. En esta reflexi&oacute;n sugiero que Grecia puede seguir una estrategia similar a la implementada por Alemania en 1933 para encontrarse dentro de unos meses en una posici&oacute;n negociadora m&aacute;s favorable. Dicha estrategia consistir&iacute;a en realizar los pagos de deuda mediante apuntes contables en una cuenta del Banco de Grecia cuya redenci&oacute;n estar&iacute;a ligada a la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a griega. Esta estrategia evitar&iacute;a t&eacute;cnicamente la suspensi&oacute;n de pagos, dar&iacute;a margen fiscal al gobierno griego, enviar&iacute;a un mensaje de compromiso con el euro y, a la vez, dotar&iacute;a al gobierno de un arma negociadora mucho m&aacute;s eficaz y cre&iacute;ble para sus socios que la amenaza de una salida unilateral de la eurozona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La situaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras mantener una posici&oacute;n negociadora bastante agresiva desde la elecci&oacute;n del nuevo gobierno, Grecia ha ido rebajando sensiblemente sus exigencias y, finalmente, se ha tenido que dar por satisfecha con una la obligaci&oacute;n de elaborar una nueva lista de reformas que tendr&aacute; que ser aprobada por el Eurogrupo, y una interpretaci&oacute;n algo m&aacute;s laxa del compromiso de super&aacute;vit primario. Esta &uacute;ltima demanda era considerada como razonable por la mayor&iacute;a de los analistas, especialmente si se tiene en cuenta que dicho objetivo ha sido dise&ntilde;ado <a href="http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2013/wp1301.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subestimando seriamente el impacto que la consolidaci&oacute;n fiscal</a> genera en la econom&iacute;a. El coste del efecto acumulado de esta subestimaci&oacute;n se acerca al <a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2015/02/14/greeces-excess-burden/?_r=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20% de la econom&iacute;a griega</a>. En todo caso, el objetivo de super&aacute;vit primario para este a&ntilde;o es del 4.5% del PIB y hab&iacute;an circulado voces de que una rebaja al 1.5% habr&iacute;a satisfecho al gobierno griego. No haciendo expl&iacute;cita cifra alguna, Grecia podr&iacute;a haber obtenido una cierta victoria, pero claudicaba sobre los principales elementos que ha esgrimido en las &uacute;ltimas semanas como fundamentales: renegociaci&oacute;n de un nuevo programa, puesta en discusi&oacute;n de las reformas pactadas en el MoU y condonaci&oacute;n de parte de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que ha logrado Grecia ha sido simplemente un poco de margen para aquello que casi todo el mundo considera no ya razonable sino deseable. Es notable que Alemania no se haya movido un cent&iacute;metro en su posici&oacute;n negociadora en las &uacute;ltimas semanas. Sea cu&aacute;l sea el resultado final, todo apunta a que se situar&aacute; mucho m&aacute;s cerca de la posici&oacute;n alemana que de la griega.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La posici&oacute;n negociadora griega</strong>
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n alemana, considerando un horizonte temporal extremadamente breve, es racional: sab&iacute;a que Grecia acabar&iacute;a claudicando. Y es que la posici&oacute;n negociadora de Grecia es a d&iacute;a de hoy extremadamente d&eacute;bil. No puede amenazar con una suspensi&oacute;n de pagos, la principal arma negociadora que un pa&iacute;s altamente endeudado puede tener, por una raz&oacute;n muy simple: en las pr&oacute;ximas semanas tendr&aacute; que afrontar problemas de tesorer&iacute;a ordinaria (para pagar sueldos de funcionarios y a proveedores griegos), antes incluso de tener que afrontar vencimientos de deuda. La desastrosa ca&iacute;da de los ingresos tributarios en los &uacute;ltimos dos meses, <a href="http://www.reuters.com/article/2015/02/12/us-eurozone-greece-janbudget-idUSKBN0LG1M420150212" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que ha dejado el objetivo de d&eacute;ficit presupuestario en un tercio de lo previsto para enero</a>, ya se hace sentir. No declarando cu&aacute;nto tiempo pod&iacute;a sobrevivir sin asistencia financiera, el gobierno griego ha revelado sus (poco ganadoras) cartas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; debe hacer el gobierno griego en un escenario as&iacute; para obtener concesiones?
    </p><p class="article-text">
        Grecia tiene que disponer de una amenaza cre&iacute;ble. Esto es, debe ser capaz de generar un da&ntilde;o a los socios de tal forma que no le perjudique al partido en el gobierno. Es muy cuestionable que salir de la eurozona cumpla hoy el segundo requisito. La mayor parte de la <a href="http://www.keeptalkinggreece.com/2015/02/13/poll-syriza-skyrockets-to-45-4-and-increases-to-25-its-difference-to-nd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opini&oacute;n p&uacute;blica griega</a> parece no estar preparada para una salida inmediata del euro. No se percibe (probablemente con raz&oacute;n) que el gobierno haya agotado todos los canales para el entendimiento con los acreedores y, a la vez, el gobierno todav&iacute;a no ha empezado a sentir la erosi&oacute;n de implementar pol&iacute;ticas contrarias a su programa. Tambi&eacute;n ser&iacute;a dif&iacute;cil de explicar a su electorado proponer una salida s&uacute;bita habi&eacute;ndose movido tanto de su posici&oacute;n negociadora inicial. Syriza no ha ganado las elecciones prometiendo salir del euro al mes de llegar al poder y hacerlo de modo inesperado se percibir&iacute;a como un enga&ntilde;o y tendr&iacute;a consecuencias pol&iacute;ticas nefastas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, cuanto m&aacute;s tiempo pase un pa&iacute;s en depresi&oacute;n dentro del euro sin alivio a las pol&iacute;ticas de austeridad, el coste relativo (esto es, en relaci&oacute;n a la opci&oacute;n de salida) de la permanencia aumentar&aacute; econ&oacute;micamente para el pa&iacute;s y pol&iacute;ticamente para su gobierno, de modo que la diferencia entre una opci&oacute;n y la otra se ir&aacute; progresivamente reduciendo. Dado el estado de la econom&iacute;a griega, es posible que haya un punto (no demasiado lejano) en que un gobierno considere que permanecer tenga m&aacute;s desventajas que ventajas. S&oacute;lo cuando el gobierno griego est&eacute; marginalmente cerca de este situaci&oacute;n puede amenazar cre&iacute;blemente con salir del euro para obtener un alivio a las pol&iacute;ticas de austeridad. Esta estrategia, sin embargo, es inestable: para empezar, dicho punto es dif&iacute;cil de estimar, especialmente por parte de los acreedores. Una amenaza de este tipo puede desembocar en una salida forzada antes de poder negociar un nuevo acuerdo (v&eacute;ase m&aacute;s abajo sobre la introducci&oacute;n de una moneda paralela). Esta inestabilidad reduce la credibilidad misma de la amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no quiere decir que permanecer o salir s&uacute;bitamente sean las &uacute;nicas alternativas. Si existiese una alternativa que minimizara el coste pol&iacute;tico para el gobierno griego de salir s&uacute;bita y unilateralmente del euro, por ejemplo cargando la responsabilidad sobre terceros, sin prolongar el coste pol&iacute;tico de seguir implementando pol&iacute;ticas de austeridad y sin aumentar el coste econ&oacute;mico de la estrategia de salida (precipitando un colapso bancario por anunciarla con demasiada antelaci&oacute;n), &eacute;sta seguramente ser&iacute;a una estrategia preferida para el este gobierno. Si existiera una estrategia de este tipo que adem&aacute;s permitiera generar incentivos para que los acreedores modificaran las pol&iacute;ticas de austeridad y, por tanto, tuviera entre sus desarrollos posibes una permanencia en el euro con substancial alivio fiscal, &eacute;sta ser&iacute;a nuevamente una estrategia preferida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existe tal estrategia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Wolfgang M&uuml;nchau ha defendido recientemente que el gobierno griego <a href="http://www.ft.com/intl/cms/s/175f6634-b2d3-11e4-a058-00144feab7de,Authorised=false.html?_i_location=http%3A%2F%2Fwww.ft.com%2Fcms%2Fs%2F0%2F175f6634-b2d3-11e4-a058-00144feab7de.html%3Fsiteedition%3Duk&amp;siteedition=uk&amp;_i_referer=#axzz3SaoRSrds" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debe emitir una moneda paralela</a> con la que realizar pagos dom&eacute;sticos para ganar espacio fiscal, permaneciendo en el area euro y pudiendo as&iacute; ejercer una especie de chantaje en asuntos que requieren unanimidad. De este modo, el gobierno griego tendr&iacute;a cierto margen de negociaci&oacute;n. Es posible que una estrategia de ese tipo <a href="http://www.ft.com/intl/cms/s/4403c8be-b2cf-11e4-a058-00144feab7de,Authorised=false.html?_i_location=http%3A%2F%2Fwww.ft.com%2Fcms%2Fs%2F0%2F4403c8be-b2cf-11e4-a058-00144feab7de.html%3Fsiteedition%3Duk&amp;siteedition=uk&amp;_i_referer=#axzz3SHHzUEpE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acabe llevando a una salida de Grecia del euro</a>, como el mismo M&uuml;nchau admite. Por una parte, tiene la ventaja de se&ntilde;alar la posibilidad de tal salida, haci&eacute;ndola pues m&aacute;s cre&iacute;ble, a diferencia de la actual posici&oacute;n negociadora. Por otra, no es una estrategia exenta de riesgos: la moneda paralela se devaluar&iacute;a r&aacute;pidamente en el mercado negro, anticipando los ciudadanos una posible salida del euro. La &ldquo;se&ntilde;alizaci&oacute;n&rdquo; corre por tanto el riesgo de ser tomada como muestra del escaso compromiso griego de permanecer en el euro. Eso obligar&iacute;a al gobierno a imprimir nuevos billetes para mantener el valor real de los pagos, a la vez que los depositantes correr&iacute;an a rescatar sus euros antes de que fueran convertidos: la t&iacute;pica profec&iacute;a autocumplida. Todo ello podr&iacute;a as&iacute; precipitar la salida de Grecia del Euro. &iquest;Existe una estrategia superior?
    </p><p class="article-text">
        La experiencia hist&oacute;rica sugiere que s&iacute;: el gobierno griego podr&iacute;a inspirarse nada menos que en la gesti&oacute;n de la deuda exterior de Alemania a los pocos meses de llegar Hitler al poder. No se asusten, las analog&iacute;as terminan en lo que se refiere a asuntos de hacienda p&uacute;blica. Como bien ha se&ntilde;alado Albrecht Ritschl, <a href="http://www.spiegel.de/international/germany/economic-historian-germany-was-biggest-debt-transgressor-of-20th-century-a-769703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alemania es el mayor suspensor de pagos del siglo XX</a>. Sin embargo, hay un detalle poco conocido sobre uno de los episodios m&aacute;s relevantes de suspensi&oacute;n de pagos del pa&iacute;s que puede apuntar la v&iacute;a que sigan las autoridades griegas en los pr&oacute;ximos meses[1].
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la primavera de 1933. Hitler, canciller desde enero, est&aacute; al frente de un gobierno de coalici&oacute;n (autodenominado de &ldquo;revoluci&oacute;n nacional&rdquo;) entre la nueva extrema derecha nacionalsocialista y los ultranacionalistas tradicionalistas del DNVP. La incipiente recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica parece consolidar al nuevo r&eacute;gimen. Sin embargo, la balanza de pagos acumula d&eacute;ficits preocupantes. Los pagos de deuda exterior han reducido a la mitad las reservas exteriores del Reichsbank (el banco central alem&aacute;n) desde principios de a&ntilde;os. El nuevo gobierno excluye devaluar el marco para ganar competitividad: el valor de la moneda, tras la hiperinflaci&oacute;n de la d&eacute;cada anterior, no se toca. La confianza de las clases medias depende de ello. Imponer m&aacute;s austeridad a la Br&uuml;ning no parece una opci&oacute;n pol&iacute;ticamente atractiva: la deflaci&oacute;n aumentar&iacute;a el peso de la deuda para el campesinado endeudado que ha votado masivamente por Hitler. La situaci&oacute;n se hace insostenible. En este escenario, Hjalmar Schacht, el flamante nuevo presidente del Reichsbank, el ambicioso tecn&oacute;crata que hab&iacute;a jugado un papel central en la reforma monetaria que acab&oacute; con la estabilizaci&oacute;n del marco tras la hiperinflaci&oacute;n de 1922-1923, recibe el encargo de negociar una moratoria de los pagos de la deuda alemana a los principales acreedores. Tras una prometedora entrevista con Roosevelt, el Departamento de Estado emite un brusco comunicado en el que se exige a Alemania que honore sus deudas. A finales de mayo, Schacht convoca una conferencia de acreedores en Berl&iacute;n, con resultados similares. Ante la negativa de los acreedores, el 8 de junio Alemania declara unilateralmente una moratoria de los pagos de deuda exterior. Pero, y aqu&iacute; llega la innovaci&oacute;n, no se trata de una suspensi&oacute;n de pagos al uso. Alemania continuar&aacute; pagando sus obligaciones a sus acreedores, pero lo har&aacute; en Reichsmarks en una cuenta administrada por el Reichsbank. Estos pagos ser&aacute;n transferibles (esto es, convertibles) en la medida en que la balanza comercial alemana se encuentre en super&aacute;vit. El mensaje a los acreedores es claro: si se quiere cobrar, hay que permitir a Alemania reducir sus problemas de balanza comercial mediante concesiones. De este modo, Alemania solucionaba dos problemas a la vez: limitaba la necesidad de obtener moneda extranjera para realizar pagos de deuda (reduciendo la presi&oacute;n del ajuste) y consegu&iacute;a estimular la demanda de exportaciones (transfiriendo parte del mismo al exterior). A pesar de la indignaci&oacute;n generalizada de los acreedores, esta estrategia permiti&oacute; erosionar la solidaridad de los mismos, alcanzado varios acuerdos separados entre 1933 y 1934, primero con Suiza y los Pa&iacute;ses Bajos, m&aacute;s tarde con el Reino Unido. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, la balanza comercial sufr&iacute;a los efectos del rearme y volv&iacute;a a erosionar las reservas oficiales, pero por esa fecha el r&eacute;gimen hab&iacute;a obtenido el ox&iacute;geno necesario y pod&iacute;a imponer controles de cambio m&aacute;s extensivos y racionamiento de importaciones. La orientaci&oacute;n netamente militarista y agresiva de su pol&iacute;tica exterior llevaba de cabeza a la opci&oacute;n aut&aacute;rquica y a la reducci&oacute;n del coste de oportunidad de declarar una moratoria unilateral de la deuda, pero esta ya es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cualquier analog&iacute;a con entre el actual gobierno griego y los objetivos criminales y autoritarios del r&eacute;gimen nazi es un desprop&oacute;sito. Sin embargo, la situaci&oacute;n presenta ciertas analog&iacute;as que sugieren que una l&iacute;nea de conducta similar a la seguida por Schacht puede ser una estrategia ganadora para el gobierno griego. Tras encajar una derrota pol&iacute;tica al aceptar el acuerdo existente (con m&aacute;s o menos vagas promesas de revisarlo en el futuro de manera acordada), el gobierno griego puede acceder a la liquidez necesaria para no tener que realizar recortes del gasto a las pocas semanas de llegar al poder, ganando as&iacute; un tiempo pol&iacute;tico vital. Seguramente empezar&iacute;a entonces a realizar preparaciones (secretas, por supuesto) para una eventual salida del euro, habiendo demostrado a sus electores que ha perseguido por lo menos una parte de la versi&oacute;n &ldquo;amable&rdquo; de su programa (acabar con la austeridad negociando con los acreedores), con escasos resultados. Si en los siguientes meses no consigue obtener un respiro substancial en lo que se refiere al objetivo de d&eacute;ficit (una condici&oacute;n m&iacute;nima para garantizar la supervivencia pol&iacute;tica del gobierno), puede entonces afrontar los pagos por <a href="http://www.bruegel.org/nc/blog/detail/article/1566-the-2015-greek-redemptions-path/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">21.000 millones de euros que vencen antes de Agosto</a> del siguiente modo: el gobierno griego realiza unilateralmente pagos por el principal de la deuda mediante instrumentos financieros similares a certificados de dep&oacute;sitos (pero respaldados por bienes inmuebles del gobierno griego) en una cuenta gestionada por el Banco de Grecia. Dichos apuntes contables ser&iacute;an redimibles seg&uacute;n unos criterios objetivos di&aacute;fanamentente establecidos vinculados a la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s. El gobierno griego contar&iacute;a con un elemento de presi&oacute;n adicional y a la vez obtendr&iacute;a m&aacute;s margen fiscal. Ligando directamente la recuperaci&oacute;n de la deuda al crecimiento, los incentivos de los acreedores se ver&iacute;an modificados. Se tratar&iacute;a de una especie de conversi&oacute;n progresiva y forzada de deuda en bonos ligados a las expectativas de crecimiento propuestos por Varufakis. T&eacute;cnicamente, no se tratar&iacute;a de una suspensi&oacute;n de pagos, de modo que el Banco Central Europeo podr&iacute;a continuar manteniendo las l&iacute;neas de liquidez y evitar el colapso bancario. Por supuesto, ser&iacute;a esta una medida muy controvertida. El conflicto se trasladar&iacute;a pues al Banco Central Europeo, en un contexto en que la amenaza de salida ser&iacute;a ahora tangible (y por tanto cre&iacute;ble), aunque mucho m&aacute;s controlable por parte del gobierno griego que en el caso de la introducci&oacute;n de una moneda paralela. El p&uacute;blico griego tambi&eacute;n estar&iacute;a mucho m&aacute;s dispuesto a aceptar correr ese riesgo de lo que parece estarlo ahora mismo, contribuyendo a reforzar la credibilidad de la maniobra. Si el conflicto en el seno del BCE se resolviera con un corte de liquidez a la banca griega, la salida del euro ser&iacute;a inevitable, pero se interpretar&iacute;a por parte del electorado como una expulsi&oacute;n ante un gesto unilateral pero cargado de buena voluntad y de compromiso de permanencia por parte de su gobierno, que minimizar&iacute;a los costes pol&iacute;ticos de la salida. En caso de que el BCE mantuviera las l&iacute;neas de cr&eacute;dito a la banca griega (aceptando pues la conversi&oacute;n sin modificar la valoraci&oacute;n de la deuda flotante), la nueva situaci&oacute;n tambi&eacute;n permitir&iacute;a a los pol&iacute;ticos alemanes trasladar la responsabilidad de la decisi&oacute;n desde un espacio de decisi&oacute;n estrictamente pol&iacute;tico a un espacio &ldquo;tecnocr&aacute;tico&rdquo;, desentendi&eacute;ndose de la misma por lo menos en el corto plazo. La autoimposici&oacute;n de obligaciones de pago permitir&iacute;a evitar la interpretaci&oacute;n de la unilateralidad griega como una derrota en toda regla de los pa&iacute;ses acreedores, que al final acabar&iacute;an cobrando. Esto podr&iacute;a permitir ganar tiempo para explicar a las respectivas opiniones p&uacute;blicas la gravedad del momento, algo de lo que pocos parecen ser conscientes.
    </p><p class="article-text">
        Ni que decir tiene que una soluci&oacute;n de este tipo no puede ser m&aacute;s que temporal. Puede permitir desencallar una situaci&oacute;n bloqueada, pero una uni&oacute;n monetaria no puede ser sostenible si est&aacute; construida sobre bases de animadversi&oacute;n y sospecha entre sus integrantes como las que est&aacute;n emergiendo. El conflicto entre soberan&iacute;as fiscales que comparten moneda es inevitable si no se trata de un &aacute;rea monet&aacute;ria &oacute;ptima y no se cuenta con los instrumentos fiscales que permitan realizar los ajustes necesarios para absorber shocks asim&eacute;tricos y, a la vez, que permitan dar voz a todos los ciudadanos sobre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica a seguir. La actual estructura de gobernanza europea genera incentivos perversos. Mientras los pol&iacute;ticos alemanes, holandeses, y austr&iacute;acos no respondan a los intereses de los electores portugueses, espa&ntilde;oles y griegos (y, ojo, viceversa) seguiremos caminando hacia el precipicio. Y ah&iacute; las lecciones de la historia econ&oacute;mica de entreguerras, europea en general y alemana en particular, se vuelven mucho m&aacute;s siniestras...
    </p><p class="article-text">
        [1] Para quien quiera m&aacute;s referencias sobre el episodio, es muy recomendable consultar la inigualable &ldquo;Wages of Destruction&rdquo; de Adam Tooze, la mejor obra disponible sobre la econom&iacute;a de la Alemania Nazi. Las siguientes l&iacute;neas dependen fuertemente de la interpretaci&oacute;n de los hechos que se puede encontar en la misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Martinelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/alemania-hjalmar-schacht-yannis-varoufakis_132_4360001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2015 19:10:35 +0000]]></pubDate>
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