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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Doctor Roncero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael_doctor_roncero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Doctor Roncero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Microactivismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/microactivismos-maltrato-animal-derechos-animales_132_9312265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db38d701-0e0c-47f9-9dca-cba09a0b3597_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microactivismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin dejar de soñar con una lucha colectiva, podemos planificar nuestra lucha individual, avanzar poco a poco en nuestros espacios, con nuestras amistades y familias, no cayendo nunca en la neutralidad ni la complacencia ante cualquier acción de maltrato</p></div><p class="article-text">
        Hace cosa de un par de meses, el cantante Bryan Adams ten&iacute;a un concierto programado en Illescas. El lugar: la plaza de toros. Sabiendo que este artista es vegano por los animales y que hace gala de ello, un antrop&oacute;logo y activista toledano llamado Tano Ros logr&oacute; contactar con &eacute;l y le comunic&oacute; eso que &eacute;l desconoc&iacute;a. No solo se acab&oacute; desplazando el concierto a otro lugar, libre de sangre de tortura, sino que el asunto salt&oacute; adem&aacute;s a los medios de comunicaci&oacute;n, de tal forma que puso de manifiesto la connivencia entre los espect&aacute;culos taurinos y otros espect&aacute;culos, y c&oacute;mo no es inocente celebrar conciertos u otras actividades l&uacute;dicas en esos lugares donde se sanean las arcas de empresas que no solo trafican con la vida de los toros, sino que adem&aacute;s blanquean su espect&aacute;culo, anacr&oacute;nico y cruel.
    </p><p class="article-text">
        Unas semanas despu&eacute;s, siguiendo el ejemplo de Bryan Adams, algunos artistas que estaban programados en el festival DarkMad de Legan&eacute;s se negaron a tocar en lo que llaman La Cubierta, que es un lugar donde peri&oacute;dicamente torturan y asesinan toros.
    </p><p class="article-text">
        En Murcia, la galer&iacute;a de arte Two Art Gallery dedica una muestra a artistas que han representado la figura del gato. Eva Hern&aacute;ndez, directora de la galer&iacute;a, hizo que, al mismo tiempo que se comercializan esas obras, las personas que visiten la sala sean conscientes de las necesidades de las protectoras. A trav&eacute;s de la propia sala de exposiciones consiguen la adopci&oacute;n de varios gatos y all&iacute; mismo tramitan su adopci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga Mamen, vegana y activista por los animales y voluntaria en una protectora, cada vez que pasa por un restaurante que exhibe esa insultante pegatina que dice &lsquo;Perros No&rsquo;, pasa y pregunta al encargado el porqu&eacute; de esa decisi&oacute;n, y le comenta que es algo absurdo y que no tiene sentido en un pa&iacute;s avanzado.
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar se lanz&oacute; a un espacio en el bosque y construy&oacute; su propio santuario, que defiende dedic&aacute;ndole todas las horas de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace d&eacute;cadas, el cantante vegano y activista por los derechos de los animales Morrisey no permite que en sus conciertos se comercialice con carne de ning&uacute;n animal. No tiene sentido estar diciendo <em>meat is murder</em> mientras el p&uacute;blico saborea, en forma de perrito caliente, la sangre de un animal asesinado por la industria c&aacute;rnica. Adem&aacute;s, en sus &uacute;ltimos conciertos ha proyectado sin pudor im&aacute;genes de mataderos en plena matanza de cerdos o vacas. Es un espect&aacute;culo, pero desde esas im&aacute;genes intenta inocular a todos el espanto que &eacute;l siente por la existencia de esta industria.
    </p><p class="article-text">
        En Villarrobledo, Albacete, todos los d&iacute;as desde hace ya casi diez a&ntilde;os, un profesor de dibujo jubilado llamado Paco Catal&aacute;n lanza al mundo a trav&eacute;s de las redes sociales una vi&ntilde;eta en la que denuncia el maltrato animal, transcendiendo con sus l&aacute;pices todas las fronteras y llegando a comunicar de una manera clara y precisa su grito, que clama por un mundo m&aacute;s justo. En la actualidad lo siguen miles de personas de todas partes y sus vi&ntilde;etas se han convertido en una se&ntilde;a de identidad del movimiento animalista.
    </p><p class="article-text">
        Eva hace pintadas por la calle de su ciudad y pega carteles sencillos que ella misma costea, carteles que dicen &lsquo;Comer Animales es Cruel, Injusto e Innecesario&rsquo;. Una vez se encontr&oacute; en la calle a Ic&iacute;ar Bolla&iacute;n y le pregunt&oacute;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo es posible que est&eacute;s haciendo una pel&iacute;cula como <em>Maixabel</em>,<em> </em>que habla de reconciliaci&oacute;n y perd&oacute;n, o le dediques otra a un olivo trasplantado de lugar, y seas capaz de obviar los millones de animales que viven en permanente agon&iacute;a y son asesinados para esos embutidos que alegremente vendes con tu anuncio navide&ntilde;o?&rdquo;. Lo mismo hizo, pero escribi&eacute;ndole una carta, un a&ntilde;o antes, a Isabel Coixet.
    </p><p class="article-text">
        Un actor llamado Dani Rovira pas&oacute; de anunciar lonchas de pavo Campofr&iacute;o a abrir los ojos junto a su entonces pareja y tambi&eacute;n actriz, Clara Lago, y montar una fundaci&oacute;n para ayudar a los animales y sumar sinergias en la lucha por varias causas relacionadas, promoviendo el veganismo como la respuesta m&aacute;s sensata ante los males de este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Ignacio va a cualquier restaurante que no sea vegano, siempre saca la conversaci&oacute;n con el camarero o el encargado, para que introduzcan la opci&oacute;n vegana en la carta. Y todo ello dando datos de hasta qu&eacute; punto el veganismo es ya una realidad en todo el mundo y lo que ganar&iacute;an ellos al incluirla y visibilizarla.
    </p><p class="article-text">
        Lola nos ense&ntilde;&oacute; hace ya a&ntilde;os que no podemos entrar en ning&uacute;n bar o restaurante en los que se exhiben fotograf&iacute;as u otros objetos de corridas de toros, tan t&iacute;picos en Madrid. Es absolutamente l&oacute;gico que ninguna persona que lucha por los derechos de los animales sea neutra ante la representaci&oacute;n de esas torturas. No solo no hay que entrar, hay que hacerles ver el porqu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno se encuentra en una tienda o un bar decorado con animales disecados, recomiendo hacer lo que me ense&ntilde;&oacute; mi amigo Juan Carlos. Vas y pides cosas, pero cuando vas a pagar te vuelves y les dices que lo sientes, que, ante la falta de respeto que por la vida de otros seres muestran en ese lugar, no puedes llevarte eso. Todo con mucho respeto.
    </p><p class="article-text">
        Hace tan solo unos d&iacute;as, el popular actor Carlos Iglesias hizo una entrevista en uno de los peri&oacute;dicos m&aacute;s le&iacute;dos y carg&oacute; sin miedo contra las fiestas populares en las que humillan y torturan a animales.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, Rosa se hizo vegana y utiliza todas las redes sociales para promover el veganismo, creando memes, historias y todo tipo de ganchos para provocar la reflexi&oacute;n en las personas que la siguen.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, &Aacute;lvaro Vargas, que fue concursante de Gran Hermano, aprovech&oacute; la fama que le dio ese escaparate para hablar de nutrici&oacute;n, y desde entonces fomenta d&iacute;a a d&iacute;a h&aacute;bitos saludables, que implican una dieta que no necesita de ning&uacute;n tipo de producto proveniente de ning&uacute;n animal. Ha creado incluso su propia marca de complementos vitam&iacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Mi cantante favorita es Billie Eilish. Tiene veinte a&ntilde;os y m&aacute;s de cien millones de seguidores en Instagram. Estuvo en Berl&iacute;n y descubri&oacute; un chocolate vegano que le fascin&oacute;. Compr&oacute; la receta y lanz&oacute; su propia marca, promoviendo esencialmente la no necesidad de utilizar leche de origen animal para hacer que un chocolate sea delicioso.
    </p><p class="article-text">
        Otras artistas, como Nathalie Portman, Pamela Anderson, Paul McCartney o Brad Pitt, siempre intentan dejar claro en las entrevistas la importancia del veganismo en sus vidas y lo esencial que es para un verdadero cambio en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Maialen, una concursante de ese programa de televisi&oacute;n llamado Operaci&oacute;n Triunfo, no se corta un pelo y lanza pestes contra la tauromaquia y sus seguidores. Sabe que est&aacute; siendo grabada y que esa opini&oacute;n va en contra de la asepsia pol&iacute;tica de esos programas de aturdimiento general, que se le cerrar&aacute;n puertas, pero no le importa.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga Lourdes, que es feminista de ra&iacute;z y por eso es vegana por los animales, se enfrenta a muchas de sus compa&ntilde;eras feministas cada vez que piden igualdad y les recuerda que las vacas son madres, que las cerdas son mujeres, que el feminismo y la igualdad que reclama no se puede quedar en el umbral de nuestra especie y debe atravesar esa barrera antropoc&eacute;ntrica y patriarcal, y expandirla al resto de especies de nuestro mundo. El verdadero feminismo quiere cambiar el mundo y ni Lourdes, ni yo, ni ninguna otra persona animalista podemos entender c&oacute;mo paran la l&iacute;nea de justicia en el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Pel&aacute;ez es una atleta de &eacute;lite espa&ntilde;ol que siempre que corre en una competici&oacute;n lleva una camiseta que reza &lsquo;No como animales&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi pueblo de Almer&iacute;a, N&iacute;jar, Marisa, como otras miles y miles, casi todas mujeres en tantas ciudades y pueblos, recorre todos los d&iacute;as las colonias felinas y poco a poco ha logrado controlarlas y hacer que el drama constante que hab&iacute;a con tantas camadas y tantos animales abandonados se reduzca al m&aacute;ximo. Es una m&aacute;s de esas locas de los gatos que son verdaderas hero&iacute;nas en las que debemos mirarnos si queremos avanzar en este mundo.
    </p><p class="article-text">
        En Almer&iacute;a, una se&ntilde;ora sola, Lola, durante a&ntilde;os y sin apenas ayuda, con su &iacute;nfima pensi&oacute;n y el apoyo ocasional de algunas personas, logr&oacute; mantener colonias sanas por el barrio de Pescader&iacute;a. Ella ahora est&aacute; ingresada y dos chicas j&oacute;venes, sacrificando su tiempo y su dinero, han cogido el testigo y han formado el grupo 'Los Gatos de Lola', siguiendo su estela de protecci&oacute;n y cuidado.
    </p><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel y Rosa tienen desde hace tiempo una maravillosa afici&oacute;n en el verano: arrancan los carteles que anuncian corridas de toros de todos los lugares p&uacute;blicos en los que suelen estar pegados. Si los ven en un bar, con mucho respeto hablan con el due&ntilde;o para decirle que es mejor para el mundo no fomentar esa verg&uuml;enza nacional, y muchas veces logran retirarlos. Desde hace a&ntilde;os, las empresas taurinas, con la connivencia de las autoridades de muchos pueblos y ciudades, cuelgan estos carteles en soportes r&iacute;gidos de cart&oacute;n, que ilegalmente amarran con bridas a las farolas. Quitarlos deber&iacute;a ser una obligaci&oacute;n, e incluso denunciarlos por invasi&oacute;n inapropiada del espacio p&uacute;blico. Miguel Angel y Rosa han puesto de moda el lema &lsquo;Cartel taurino en el contenedor azul de cart&oacute;n est&aacute; divino&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Karen vino a trabajar hace treinta a&ntilde;os a Puertollano. Es profesora de ingl&eacute;s en una academia y se enfrent&oacute; sola a recoger perros abandonados en esa zona llena de cazadores sin escr&uacute;pulos. Hoy tiene un refugio con el que logra sacar del infierno a cientos de perros y colocarlos en buenas familias de varios pa&iacute;ses de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s, desde m&aacute;s de una d&eacute;cada, fotograf&iacute;a a los perros de las protectoras a trav&eacute;s de su marca Fotopets de una manera profesional y consigue unas im&aacute;genes que ayudan mucho a la b&uacute;squeda de adoptantes.
    </p><p class="article-text">
        Laura va cada a&ntilde;o al mercado que hay aqu&iacute; cerca, en el que venden en bolsas caracoles que han recogido a escasos metros de all&iacute;, y los compra y los devuelve a los parajes donde vuelven a tener una nueva oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Joaquin Phoenix recibe el Oscar a mejor actor y lanza desde el estrado con m&aacute;s audiencia del mundo un discurso absolutamente radical para llamar la atenci&oacute;n sobre el sufrimiento de los animales de las granjas.
    </p><p class="article-text">
        Jorge discute sin parar con las personas de su colectivo LGTBI por lo cerrado de su discurso y por c&oacute;mo la mayor&iacute;a de las personas que luchan en esa causa se olvidan del resto de las causas. Ser marica, ser trans, ser diferente deber&iacute;a implicarnos, hacernos comprender y luchar por todas las causas que intentan cambiar un mundo que hunde su ra&iacute;z en un esquema heteropatriarcal asesino. Jorge tiene la teor&iacute;a de que todas las causas realmente son las mismas, que el mal es el mismo cuerpo que tiene un sinf&iacute;n de rostros, de cabezas, como esos dragones contra los que luchaba Mazinguer Zeta, con muchos cuellos, pero con la misma ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Un premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee, posiblemente el escritor vivo m&aacute;s importante del mundo, desde hace a&ntilde;os no da conferencias en las que no saque a relucir el drama animal. No se mueve si no es por esa causa, para la que adem&aacute;s cre&oacute; su <em>alter ego</em>, Elisabeth Costello, maravillosa anciana que entre todos sus discursos siempre hace sobresalir el de la injusticia para con los animales de esta sociedad, esa anciana que escribi&oacute; <em>Las vidas de los animales, </em>una biblia para cualquier persona que quiere que este mundo sea mejor para todos y todas las especies.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a varias veces a la semana llama a su Ayuntamiento para decir que es su obligaci&oacute;n implantar el CER para ayudar a las colonias felinas. No tiene pereza en reclamarlo y lo har&aacute; hasta que lo consiga.
    </p><p class="article-text">
        Maria Jes&uacute;s, Patricia, Luc&iacute;a, Ana&iacute;s, Mar&iacute;a y otras chicas de mi pueblo han creado&nbsp;una asociaci&oacute;n para intentar mantener las colonias de gatos que resisten all&iacute; a pesar de las ordenanzas obsoletas y de la inoperancia institucional.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo empez&oacute; hace tiempo a promover que no podemos atravesar las carreteras de nuestro pa&iacute;s como si fueran morgues en las que los animales acaban triturados como si fuesen simples papeles. No podemos normalizar esa imagen, convivir con esos cad&aacute;veres, pues nos acabamos insensibilizando a todo y es injusto para todos.
    </p><p class="article-text">
        Mi hermana Maril&oacute; es profesora de Primaria y, entre todas las ense&ntilde;anzas que difunde, nadie puede impedirle promover el amor y el respeto por todos los animales. En su casa, su familia la componen, con ella, cuatro perros rescatados de situaciones de absoluta crueldad.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que mi amiga Laura va a un restaurante y aparece en la carta el <em>foie</em>, le recuerda al camarero que dicho alimento est&aacute; generado a base de una crueldad extrema y que ya est&aacute; prohibido en varios pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Muchos d&iacute;as, Fiona lanza en redes sociales v&iacute;deos en los que se ve el comportamiento que no conoc&iacute;amos de muchos animales, v&iacute;deos en los que se puede apreciar c&oacute;mo interact&uacute;an con otras especies, y en los que se ve que tienen los mismos sentimientos que tenemos los humanos.
    </p><p class="article-text">
        Luisa est&aacute; acostumbrado a coger en su barrio las cacas que encuentra de otros perros.
    </p><p class="article-text">
        Este verano de calor infernal, miles y miles de personas han puesto agua en sus ventanas para ayudar a los p&aacute;jaros. Ante unas instituciones y un sistema injusto, miles y miles de personas planifican su propia estrategia para no sucumbir en la desesperanza.
    </p><p class="article-text">
        La deriva del mundo es atroz y la situaci&oacute;n de los animales, a pesar de los avances que podemos ir viendo en diferentes partes del planeta, en general sigue empeorando. El consumo voraz, que es el motor de este engranaje capitalista neoliberal en el que obligatoriamente estamos inmersos como sociedad, est&aacute; siendo una verdadera debacle para el medioambiente y, por ende, para todos los animales, tanto los salvajes, como los esclavizados por la industria para el consumo o el divertimento, as&iacute; como, tambi&eacute;n, para los animales de nuestras familias. Ahora mismo podemos dividirnos claramente en dos: los que a&uacute;n son capaces de tener esperanza y los que ya, con la evidencia y los datos en la mano, sabemos y sentimos que no la hay.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s los partidos generalistas minimizan la causa animal o la criminalizan, como ocurre con ese partido de la extrema derecha fomentado por empresarios corruptos y medios de comunicaci&oacute;n obscenos. Los animales no entran apenas en campa&ntilde;a y, con una ley electoral que anula todo tipo de minor&iacute;as, un partido como Pacma no tiene ninguna opci&oacute;n. Ante la falta de una estrategia general amplia; ante una Ley de Bienestar Animal que no mira a las granjas y que incluso se arrodilla ante los cazadores; ante un Gobierno regido por un partido que ha blindado la tauromaquia y la caza, lo &uacute;nico que nos queda es actuar de una manera individual, asumir que cada persona, en nuestro entorno, podemos ayudar a que otras personas abran los ojos ante el drama que los medios ocultan, ante la mentira generalizada a la hora de abordar la verdad animal y c&oacute;mo el poder no tiene ni quiere usar sus herramientas para hacer un mundo en el que la relaci&oacute;n entre los humanos y el resto de los animales sea la adecuada.
    </p><p class="article-text">
        No es que debamos dejar de so&ntilde;ar con una lucha colectiva, sino que posiblemente lo m&aacute;s efectivo que podemos hacer es planificar nuestra propia lucha individual, medrar poco a poco en nuestros espacios, con nuestros amigos, nuestras familias, nuestro entorno en general, no ser nunca neutros ni complacientes con cualquier acci&oacute;n de maltrato o que consideremos injusta, y combatirlas con la fuerza de entender que cada persona somos un mundo inmenso y, ya que su estructura nos impide luchar en plenas condiciones de manera organizada, empezar a asumir al m&aacute;ximo nuestro papel como c&eacute;lulas individuales en lucha contra un mal com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/microactivismos-maltrato-animal-derechos-animales_132_9312265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 04:01:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mercado del arte sigue (casi) impasible ante el drama animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/animalismo-mercado-arte-arco_132_8781500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c3cf058-d574-4829-ae74-e13764602228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mercado del arte sigue (casi) impasible ante el drama animal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo de la feria de arte ARCO, y al hilo de la obra de Tania Blanco, que la galería Formato Cómodo ha llevado a esta edición 2022, el autor, comisario de arte y gestor cultural, analiza la situación en el mercado de artistas y obras que se comprometen con la realidad de los otros animales</p></div><p class="article-text">
        Hace ya seis a&ntilde;os que en este mismo blog publiqu&eacute; un art&iacute;culo en el que, teniendo como excusa la celebraci&oacute;n de la feria de arte contempor&aacute;neo ARCO, pon&iacute;a de manifiesto la escasa o nula relaci&oacute;n que exist&iacute;a entre el animalismo y la creaci&oacute;n art&iacute;stica actual. <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/conciencia-frente-decoracion-animales-arte_132_4354701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El mundo del arte, impasible ante el drama animal</em></a><a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/conciencia-frente-decoracion-animales-arte_132_4354701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>era el t&iacute;tulo que encabezaba esta reflexi&oacute;n. Al releer el art&iacute;culo he tenido la impresi&oacute;n de que se podr&iacute;a volver a publicar hoy mismo sin apenas cambiar nada. No obstante, no ser&iacute;a justo: aunque la estructura r&iacute;gida y absolutamente neoliberal que rige el comportamiento del mercado del arte sigue siendo la misma, en estos a&ntilde;os han ocurrido muchas cosas que, si bien no han provocado el cambio que muchos desear&iacute;amos, s&iacute; que est&aacute;n sumando para crear un nuevo escenario, m&aacute;s favorable a las reivindicaciones animalistas.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s de ese art&iacute;culo -en la primavera de 2016 en Madrid, y al a&ntilde;o siguiente en Valencia, Ciudad de M&eacute;xico y Bogot&aacute;-, desarrollamos Capital Animal, un particular festival art&iacute;stico y cultural alrededor de los derechos de los animales. Desde Capital Animal reivindic&aacute;bamos la presencia de este debate en el mundo art&iacute;stico y cultural, y tratamos de aunar las voces que hasta el momento clamaban por separado por esta causa. Solo en Madrid, Capital Animal reuni&oacute; a m&aacute;s de trescientos artistas, poetas, pensadores, pol&iacute;ticos incluso, desde el ya hace cuatro a&ntilde;os desaparecido Forges, que fue padrino del evento, hasta el Nobel de Literatura J.M. Coeetze, que lo cerr&oacute; en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a con una conferencia para la que resucit&oacute; a su Elisabeth Costello y su inmenso compromiso con los sin voz. El texto, posteriormente publicado a modo de relato en sus <em>Siete cuentos morales </em>(2019), pon&iacute;a el punto y final a dos meses de citas y actividades de todo tipo que enfocaban a los animales en la cultura como nunca antes se hab&iacute;a hecho.
    </p><p class="article-text">
        De una forma nueva, con Capital Animal alentamos entre muchos el debate animalista, algo que consider&aacute;bamos urgente ante la deriva de un mundo en el que la econom&iacute;a&nbsp;impone un sistema atroz para con el medio ambiente y los animales, un debate cada vez m&aacute;s necesario y que ya va a ser dif&iacute;cil de cerrar. Para empezar, desde la mism&iacute;sima Academia de Bellas Artes de San Fernando planteamos el&nbsp;rapto que los taurinos llevan dos siglos haciendo de la figura de Goya. La exposici&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/goya-antitaurino-activismo-animal-instituciones_1_4035343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Otras tauromaquias</em></a><em>, </em>refrendada por sus directivos, levant&oacute; ampollas que a&uacute;n escuecen en los medios de comunicaci&oacute;n que alientan la tauromaquia, casi todos los generalistas. Incluso alguien como Javier Mar&iacute;as se revolvi&oacute; y escribi&oacute; un reaccionario art&iacute;culo contra la propia Academia de San Fernando o contra La Casa Encendida. Un art&iacute;culo igualmente casposo escribi&oacute; Antonio Burgos desde el ABC de Sevilla, peri&oacute;dico que lleg&oacute; a acusarnos de vandalismo al tiempo que desde su suplemento de arte nos ridiculizaban en su cr&iacute;tica a la gran exposici&oacute;n <em>Animalista. Representaci&oacute;n, Violencia y Respuestas</em> que durante todo aquel mes de mayo tuvo lugar en La Casa Encendida, instituci&oacute;n que fue la gran impulsora desde un principio de Capital Animal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha cambiado desde entonces hasta hoy? Es necesario recordar que desde hace un par de meses los animales han dejado de ser cosas para las leyes espa&ntilde;olas y que en estos d&iacute;as est&aacute; en tr&aacute;mite en el Parlamento la aprobaci&oacute;n de una nueva Ley de Protecci&oacute;n Animal que, aunque insuficiente, supone un paso adelante con respecto a la anterior.
    </p><p class="article-text">
        En estos seis a&ntilde;os podemos decir que existe una mayor sensibilidad colectiva al maltrato animal, algo que se traduce en que los gobernantes empiecen a entender que hay que legislar tambi&eacute;n la relaci&oacute;n que tenemos con ellos. Al mismo tiempo, Espa&ntilde;a se convierte en la macrogranja de Europa; la extrema derecha va conquistando plazas y haciendo bandera de su retr&oacute;grada relaci&oacute;n con los animales; se blinda como cultural el asesinato m&uacute;ltiple llamado monter&iacute;a y ese maltrato permanente que son las rehalas de perros. Todo tiende a polarizarse y, a pesar de que la l&oacute;gica, la ciencia y el sentido com&uacute;n tienden a avanzar en la v&iacute;a de esa mejor relaci&oacute;n interespecies, rancias tendencias tratan de impedir que as&iacute; sea, imponiendo comportamientos de siglos pasados para que los animales vuelvan a ser las cosas que siempre, hasta hace solo unos d&iacute;as, han sido para las leyes.
    </p><p class="article-text">
        La cultura y el arte son los traductores m&aacute;s fieles de las &eacute;pocas. Leemos la historia de la humanidad a trav&eacute;s de las obras de cada uno de sus periodos. Muchos tenemos la idea -posiblemente rom&aacute;ntica, posiblemente idealizada- de que el artista debe ser el mejor de esta sociedad, pues erigi&eacute;ndose como tal pide permiso para expandir el resultado que su pensamiento produce a trav&eacute;s de im&aacute;genes, formas o acciones concretas. El artista, por supuesto, es un ciudadano m&aacute;s pero, lejos de ser expulsado de la ciudad como sentenci&oacute; Plat&oacute;n, ahora necesitamos tenerlo m&aacute;s cerca que nunca para que nos ayude a digerir la complejidad de este mundo, para que nos plantee, desde la libertad de sus acciones, rutas nuevas para la navegaci&oacute;n por estas aguas turbulentas del presente.
    </p><p class="article-text">
        En esta sociedad del exceso vamos a encontrar a una mayor&iacute;a de artistas que simplemente optan por producir su particular belleza como participaci&oacute;n en esta vida, artistas que son v&aacute;lidos y, sin duda, los que m&aacute;s van a contar con el respaldo de un mercado que prefiere representaciones que no molesten, que decoren bien y que no disturben al que va a convivir con ellas.&nbsp;Es por eso que las revistas de arte o de pensamiento cr&iacute;tico tienen en la actualidad un papel secundario, si no es que han desaparecido, mientras que son las publicaciones de pura decoraci&oacute;n o tendencias -donde mobiliario, dise&ntilde;o o vestimenta se mezclan con cuadros para las paredes de las opulentas mansiones- las que han ocupado su papel en la difusi&oacute;n de los artistas contempor&aacute;neos. Si vemos los rankings de los artistas m&aacute;s deseados por el mercado, los m&aacute;s solicitados, lo que encontramos es placidez y ejercicios de virtuosismo de toda &iacute;ndole, frente a un doloroso silencio y una falta absoluta de implicaci&oacute;n en los verdaderos problemas del presente.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, podemos entender c&oacute;mo la mayor parte de los artistas actuales centran sus reflexiones en cuestiones metaf&iacute;sicas, antropoc&eacute;ntricas, ombliguistas y, en general, desarrollan discursos y est&eacute;ticas alejadas de cualquier intenci&oacute;n activamente cr&iacute;tica con las problem&aacute;ticas urgentes del mundo. &ldquo;No te mojes en nada, que no se te sienta tu aliento pol&iacute;tico, no te comprometas con ninguna causa, s&eacute; lo m&aacute;s neutral posible en tu creaci&oacute;n, y tendr&aacute;s muchas m&aacute;s posibilidades de poder comer o enriquecerte con el arte que realizas&rdquo;, parece ser la consigna que sobrevuela el pensamiento de la mayor parte de los artistas contempor&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, junto a los estetas de las formas del mundo actual, y de una manera especial en Espa&ntilde;a, el mercado se afana en potenciar a otro tipo de artistas, hacedores de metalenguajes, ingenieros de reflexiones y opciones politizadas,&nbsp;pero con resultados hueros en relaci&oacute;n a su conexi&oacute;n con el mundo.&nbsp;Frente a esta inmensa mayor&iacute;a de artistas -los estetas de las formas y los malabaristas de los pensamientos-&nbsp;est&aacute;n los que que, para m&iacute;, son los verdaderamente necesarios: aquellos que entienden que lo que producen tiene que sobrepasar su propio inter&eacute;s y su ego y sortear las exigencias del mercado y del museo; aquellos que pretenden construir elementos cr&iacute;ticos y activos para con en el mundo en el que participan. Artistas que de una manera u otra entienden que su obra tiene un sentido activista, un&nbsp;sentido contestatario y esencialmente reflexivo hacia diferentes problem&aacute;ticas que forman parte de su vida y que, por supuesto, se difunden mucho m&aacute;s all&aacute; del espacio de exhibici&oacute;n y reflexi&oacute;n art&iacute;stico. Esos son los que yo considero necesarios, los que creen que sus pinceles, sus cuerpos o sus c&aacute;maras son armas en guerra en la b&uacute;squeda de un mundo mejor y act&uacute;an en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos mundos del arte y hay que entender que el que encontramos representado en las galer&iacute;as que participan en ferias como ARCO y en otras paralelas es solo una parte del gran espectro que configura la creaci&oacute;n del mundo art&iacute;stico. Estas ferias representan la parte sin duda m&aacute;s visible y la que encuentra una mejor valoraci&oacute;n, sobre todo por parte del mercado (que es a quien en principio va todo dirigido) y del p&uacute;blico general (al que se ofrece todo perfectamente expuesto para ser digerido). En este sentido, las galer&iacute;as de arte son las verdaderas legitimadoras en un sistema que deja poco espacio si no entras por su estructura comercial.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un arte que denuncia el maltrato animal tiene espacio en estos comercios de arte destinados al consumo de una parte peque&ntilde;a de la sociedad? &iquest;Apuestan las galer&iacute;as que vemos en estas ferias por un arte activamente pol&iacute;tico, que pone el foco en las verdaderas problem&aacute;ticas, latentes en la sociedad? La respuesta es s&iacute; y no. S&iacute;, pues hay algunos ejemplos que pueden mencionarse e incluso galer&iacute;as concretas, como la <a href="https://www.adngaleria.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ADN</a> de Barcelona, una <em>rara avis</em> que tiene como base de su trabajo la obra de artistas esencialmente cr&iacute;ticos o que son activistas pol&iacute;ticos. Y no, pues la generalidad nos habla de que los discursos est&aacute;n muy soterrados, la mayor&iacute;a de los trabajos sobre los que versan los artistas contempor&aacute;neos se centran en resolver cuestiones menos politizadas o, si lo son, es desde el tamiz de una estetizaci&oacute;n capaz de desactivar cualquier mensaje pol&iacute;tico que parezca evidente.
    </p><p class="article-text">
        El mercado del arte no es el lugar m&aacute;s adecuado para gritar las injusticias del mundo o, al menos, no es el lugar en el que&nbsp;esos gritos pueden ser efectivos de una manera evidente y directa. El mercado tiene una estructura regida por la especulaci&oacute;n y el clasismo exacerbado que necesita un mundo socialmente injusto. Eso no implica que, desde el compromiso, no haya que lanzar ciertos temas en este &aacute;mbito. Los espacios del arte y la cultura son legitimadores de tem&aacute;ticas y, en este sentido, es necesario invadirlo a pesar de que la efectividad de los gritos no sea directa o evidente. El arte s&iacute; puede serlo, aunque la din&aacute;mica mercantil deslegitime la mayor&iacute;a de las consignas cr&iacute;ticas que en &eacute;l se puedan verter. El verdadero artista activista suele, de esta forma, plantear una estrategia dificil&iacute;sima, mediante la cual, la mayor&iacute;a de las veces, tiene que resignarse a desistir de formar parte del mercado del arte, si no quiere renunciar a conseguir el eco que su grito necesita.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo: el fot&oacute;grafo <a href="https://traslosmuros.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Aitor Armendia</a> es para m&iacute;, sin duda,&nbsp;el artista animalista m&aacute;s destacado de nuestro pa&iacute;s. Su trabajo es documental, absolutamente cr&iacute;tico, pero no por ello renuncia al aspecto creativo con el que desarrolla cada una de sus tem&aacute;ticas o series. &iquest;Qu&eacute; galer&iacute;a se atreve a llevar a una feria, por ejemplo,&nbsp;im&aacute;genes de una macrogranja con todos los horrores que en ella se concentran? O dicho de otra manera, &iquest;qu&eacute; coleccionista acceder&iacute;a a convivir en su casa con el infierno que la obra de este autor denuncia? As&iacute;, el artista verdaderamente comprometido no tiene f&aacute;cil encontrar un espacio en el mercado del arte y asume que su obra, en el mejor de los casos, solo podr&aacute; tener sentido reproducida en publicaciones, especializadas o generalistas, o conseguir determinados premios, la mayor&iacute;a solo honor&iacute;ficos y sin retribuci&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        El mismo sistema comercial que protege y alaba a artistas decoradores de estancias de ricos y poderosos, o a perversos personajes &eacute;ticamente deplorables, como Damian Hirts o Jan Fabre (que expone la muerte de inocentes como hecho est&eacute;tico, salt&aacute;ndose todo norma moral), el mismo sistema que sigue disponiendo de un cap&iacute;tulo de arte taurino en nuestro pa&iacute;s, se blinda con la negaci&oacute;n del espacio comercial ante cualquier obra que sea una cr&iacute;tica directa a lA atrocidad en la que se sustenta. La mayor&iacute;a de los artistas que han planteado un trabajo animalista cr&iacute;tico, y necesario para lanzar a la sociedad una reflexi&oacute;n, acaban abandonando la tarea por pura supervivencia, al ver que sus obras no solo no le procuran ninguna retribuci&oacute;n para seguir trabajando sino que adem&aacute;s son la causa de que se les cierran paulatinamente la mayor&iacute;a de los espacios donde podr&iacute;an exponerse o comercializarse.
    </p><p class="article-text">
        Es casi imposible lanzar una verdadera consigna animalista desde la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea sin que esta acabe arrinconada. En 1985, desde el &aacute;mbito de la m&uacute;sica actual, Morrisey fue capaz, con todo el esplendor de The Smiths, de gritar <em>Meat is Murder</em>, &ldquo;la carne es asesinato&rdquo;, en un mundo donde la mayor parte de las canciones solo versan sobre cosas como que si t&uacute; me quieres o yo ya no te quiero o c&oacute;mo me gustas o c&oacute;mo te extra&ntilde;o. Aquel grito universal contra el matadero sin fin que sostenemos solo tiene comparaci&oacute;n con el discurso que lanz&oacute; el gran actor Joaquim Phoenix al recibir un Oscar hace un par de a&ntilde;os, en el que denunci&oacute; a toda la humanidad por su deplorable relaci&oacute;n con los animales. Sin embargo, casi autom&aacute;ticamente, el sistema arrincona cualquier mensaje importante a base de banalidad y de una nube de vulgaridad extrema. As&iacute; es capaz de aturdir a un mundo entero que no quiere escuchar, como dir&iacute;a el mismo Morrisey mas tarde en otro disco, <em>The World Won&acute;t Listen.</em> Lo que ocurre en la m&uacute;sica se puede extrapolar al resto de los &aacute;mbitos de la creaci&oacute;n como la literatura, el cine o las artes pl&aacute;sticas. <em>The World Won&acute;t Listen.</em>
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, el artista con conciencia animalista se ve abocado a no tratar de forma evidente estos asuntos o, si lo hace, a plantearlos con una estrategia muy concreta, que no sea rechazada de antemano por el escaparate espectacular del mercado. La mayor&iacute;a de los artistas animalistas no pueden sacar a la luz sus obras m&aacute;s comprometidas y se ven abocados a desarrollar otras en las que los discursos son m&aacute;s suaves. Por pura experiencia propia puedo asegurar que cuando uno es considerado animalista muchas personas enfrente se sienten violentadas y sienten la necesidad de justificarse sobre cuestiones para los que uno no les pregunta. Peor a&uacute;n, muchas puertas que hasta entonces estaban abiertas se cierran paulatina y definitivamente. El mundo no quiere escuchar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante,&nbsp;en los &uacute;ltimos a&ntilde;os varios de estos artistas han logrado habitar las paredes de los inmaculados muros galer&iacute;sticos con obras plenamente animalistas, respaldados por galeristas que han intentando comercializar casi lo imposible. En la edici&oacute;n de 2019 vimos por fin una gran obra animalista conviviendo entre las miles de obras dispuestas en el gran mercado que es ARCO. <a href="https://twingallery.es/manuel-franquelo-giner/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Manuel Franquelo-Giner </a>expon&iacute;a en la Twin Gallery una magn&iacute;fica obra, <em>Ornamentos materiales para un matadero</em>, sobre la que el propio artista <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/exposicion-franquelo-giner-reflexiona-opresion-animales_132_3144062.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en este blog</a>.
    </p><p class="article-text">
        Si recorremos ARCO este a&ntilde;o vamos a encontrar por todas partes animales representados. No obstante, ninguno de ellos est&aacute; clamando por la situaci&oacute;n que atraviesan en el mundo que les hemos arrebatado, casi todos aleg&oacute;ricos, decorativos o, lo que es peor, protagonistas de su propia tortura o muerte. As&iacute;, averg&uuml;enza en la feria encontrar una obra del archifamoso y mulitimillonario Miquel Barcel&oacute; con un primer plano de la silueta de un toro que parece estar recibiendo decenas de lanzas bajo un fondo amarillo y un suelo rojo. Averg&uuml;enza su precio y averg&uuml;enza su claro mensaje a favor de esa lacra que como sociedad arrastramos desde el medievo. Como averg&uuml;enza ver, en un invierno primaveral, abrigos de pieles indecentes lucidos por personas sin pudor alguno. Averg&uuml;enza estar viendo obras y que a tu lado pase altiva esa tal Victoria Federica, perseguida por un s&eacute;quito de periodistas persigui&eacute;ndola. Averg&uuml;enza ver a pol&iacute;ticos como la consejera de Cultura de Andaluc&iacute;a, Patricia del Pozo, pasear con sus secuaces ante &ldquo;lo moderno&rdquo;, cuando en su pluma a&uacute;n est&aacute; caliente la firma diab&oacute;lica capaz de convertir las monter&iacute;as y rehalas en Bien de Inter&eacute;s Cultural, algo que va a condenar a los animales andaluces a un infierno legal y protegido.&nbsp;Estas y muchas estampas son las que uno tiene que digerir si quiere saber qu&eacute; es el mundo comercial del arte, un mundo que se supone lo m&aacute;s avanzado pero que est&aacute; tomado por lo peor de lo que somos como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si eres una persona animalista, si tu prioridad en la vida es comprometerte en la lucha por una mejor relaci&oacute;n con las otras especies de nuestro planeta, el mundo del mercado del arte no es tu lugar, sin duda. No obstante, entre tantas obras de todo tipo, entre miles de discursos y relatos sacados de contexto para ser consumidos por pudientes (y cada vez por menos instituciones), podemos encontrar obras como con la mencionada de Manuel Franquelo-Giner. Y en esta edici&oacute;n 2022, una obra absolutamente interesante de una gran artista, desde hace tiempo comprometida con la causa animal, una obra que de forma sutil desnuda la perversi&oacute;n de las im&aacute;genes que acompa&ntilde;an a los productos que la industria nos ofrece en esta sociedad del hiperconsumo, de la que casi obligatoriamente todos participamos y de la que se oculta la informaci&oacute;n m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.taniablanco.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Tania Blanco </a>(Valencia, 1978) viene desde hace a&ntilde;os construyendo unas esculturas que reproducen literalmente las formas, los dibujos y los dise&ntilde;os que acompa&ntilde;an a muchos de los productos que habitan pl&aacute;cidamente nuestros supermercados. Con cer&aacute;micas policromadas realizadas como verdaderos trampantojos, la artista saca a la luz lo que las marcas ocultan o disimulan. Por ejemplo, de esas &ldquo;deliciosas lonchas extrafinas&rdquo; que una marca como El Pozo vende en peque&ntilde;os paquetes de pl&aacute;stico, la autora recalca el conservante E-250 en el que se sustenta la carne putrefacta que porta el envase,&nbsp;as&iacute; como cambia la imagen pl&aacute;cida de los cerdos representados por la verdad de esas jaulas en las que viven hacinados. En Espa&ntilde;a viven m&aacute;s de 60.000.000 de cerdos y la inmensa mayor&iacute;a de ellos solo ven directa la luz del d&iacute;a cuando son subidos a los camiones que los transportan a los mataderos. Los cerdos no tienen otra vida al aire libre m&aacute;s all&aacute; que esa con la que nos topamos constantemente en la carretera, cuando van en esos transportes hacia su destino final. Millones de cerdos a los que se les niega cualquier sintiencia pues simplemente son valorados por el peso de su cuerpo. Vivimos en un mundo donde da igual criar champi&ntilde;ones que cerdos, simplemente se trata de que crezcan y se puedan vender para alimentar a una sociedad que quiere que todo est&eacute; bien envasado para no pensar en la calidad real cuando consume.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos la obra de un gran artista, que se vio en Capital Animal y que nunca ha llegado a ARCO. F&eacute;lix Fern&aacute;ndez (A Coru&ntilde;a, 1977) mostraba con carboncillo la placidez de un paisaje con una de esas instalaciones de cr&iacute;a y engorde de estos animales, con una portela que rezaba: 'Lo que pasaba all&iacute; no importaba a nadie'. Representaba una de esas 3.232 macrogranjas que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han invadido el paisaje espa&ntilde;ol, haciendo que eso que llaman la Espa&ntilde;a Vaciada sea en muchos lugares  la Espa&ntilde;a Repleta o la Espa&ntilde;a Invadida de estos recintos del averno que no solo contaminan campos y acu&iacute;feros sino que por encima de todo son espacios donde los animales all&iacute; hacinados sufren un dolor insondable. Sociedad inconsciente, felizmente inconsciente, que prefiere vivir mirando hacia otro lado e ignorar una realidad tan atroz. Sociedad que hiperconsume, felizmente autoenga&ntilde;&aacute;ndose. Sociedad que prefiere un calentamiento global que conduce directamente a la extinci&oacute;n masiva antes que cuestionar los h&aacute;bitos de sus paladares.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto ruido, tantas obras seduciendo a trav&eacute;s de formas y est&eacute;ticas dispares, estas peque&ntilde;as esculturas de Tania Blanco en la Galer&iacute;a Formato C&oacute;modo, al menos mantienen una llama casi in&eacute;dita en un mundo comercial que suele preferir discursos y relatos artificiales que autofagocitan esto que se llama mercado del arte y que, repito, es solo una parte de la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea, pues cada vez hay m&aacute;s autores animalistas o pol&iacute;ticamente comprometido con otras causas importantes, artistas que a pesar de no encontrar el respaldo del mercado no abandonan sus principios y desarrollan sus trabajos a&uacute;n sabiendo que dif&iacute;cilmente van a poder ser exhibidos y comercializados.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han desarrollado trabajos absolutamente comprometidos con la causa, como el que Estela de Castro (Madrid, 1978) ha llevado a cabo visitando paulatinamente el infierno que son los zool&oacute;gicos y la degradaci&oacute;n moral en la se sustentan. Bajo el titulo de <em>Zoocosis </em>retrata la profunda tristeza y desesperaci&oacute;n de los habitantes de esos recintos anacr&oacute;nicos, crueles e innecesarios. Ares es el nombre del gallo que vive en la protectora Animal Rescue Espa&ntilde;a, que fue fotografiado por Estela y que s&iacute; est&aacute; en la feria ARCO, pero no en la secci&oacute;n comercial.
    </p><p class="article-text">
        En esa misma protectora el fot&oacute;grafo Pierre Gonnord desarroll&oacute; un trabajo inmenso que se concret&oacute; en el libro <em>Olvidados </em>(2020), con im&aacute;genes que hoy no est&aacute;n en ARCO pero si recorriendo las calles de Madrid, ampliadas en un cami&oacute;n, recordando a todo el mundo que la ley que se est&aacute; tramitando sobre protecci&oacute;n animal no puede dejar apartados a los perros mal llamados de caza y que son, adem&aacute;s, la amplia mayor&iacute;a de los 300.000 que cada a&ntilde;o se abandonan en las carreteras de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, cada vez hay m&aacute;s artistas animalistas, algunos que ya llevan el compromiso directo y sin miedo a sus obras y&nbsp;lo hacen desde estrategias muy distintas. Miguel Scheroff (Navas de Tolosa, 1988), uno de los nombres que m&aacute;s est&aacute; arriesgando en sus investigaciones con el lenguaje pict&oacute;rico, est&aacute; presente en la Galer&iacute;a Renace en otra de las ferias paralelas, con una obra en la que critica como el ser humano explota y masacra a los animales en sus luchas y ambiciones. Desde otro prisma, que ella define como videoguerrilla, la activista Mar&iacute;a Ca&ntilde;as (Sevilla, 1972)&nbsp;ha denunciando la aberraci&oacute;n que es la tauromaquia en la pel&iacute;cula experimental <em>La Cosa Vostra</em> (2019) o en la recientemente presentada <em>En el futuro. Predicciones para un presente extremo</em> (2021), en la que desde el humor y la iron&iacute;a &aacute;cida aboga por un mundo donde desaparezca esa lacra humana. De otra naturaleza es el trabajo de Lidia Toga (Madrid, 1980) que, a trav&eacute;s de la revista Garzetta enfoca sus pinceles sobre las aves que pueblan el renaturalizado Manzanares madrile&ntilde;o.&nbsp;Silvia Lermo (San Fernando, 1986), Lou Campos (C&oacute;rdoba), Quique Ortiz (Santander, 1988) o Paco M&aacute;rmol (C&aacute;diz, 1967) son algunos de los nuevos nombres que est&aacute;n trabajando de una manera contundente por la causa animal y se unen a la lista de artistas que ya vimos en Capital Animal y que de una manera valiente anteponen sus ideales a las exigencias del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Es jueves de madrugada. Quiero acabar y enviar ya este art&iacute;culo, que saldr&aacute; el pr&oacute;ximo s&aacute;bado, pero la radio me dice que Rusia&nbsp;est&aacute; invadiendo Ucrania y me paralizo ante lo que claramente siento como el fracaso sin fin que somos como seres humanos. En un mundo gobernado por dementes con bombas para destruir mil veces el planeta cualquier desenlace es posible. Cuando ya todo est&aacute; en llamas pienso que quiz&aacute;s no deber&iacute;amos habernos decorado tanto y deber&iacute;amos haber trabajado con una mejor implicaci&oacute;n&nbsp;en esta herramienta llamada arte y haberla convertido en un verdadero arma que nos hubiera hecho mejores. Quiz&aacute;s nos hemos ensimismado demasiado,&nbsp;quiz&aacute;s ya sea muy tarde.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/animalismo-mercado-arte-arco_132_8781500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Feb 2022 05:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mercado del arte sigue (casi) impasible ante el drama animal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucas, Vidu, Lily]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lucas-vidu-lily_132_5946693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6eccb8a3-3a67-4b93-bab0-86865d3a59cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lily pasó diez años encerrada en una jaula, usada como máquina de parir cachorros de raza bichón maltés. Cuando fue rescatada, tenía la mandíbula rota, estaba medio ciega, apenas sabía caminar."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace pocos días generó gran polémica la comercialización a través de Instagram de un cachorro de pomerania y la banalización del mal que fomentan las redes sociales</p></div><h4 class="article-text">Lucas</h4><p class="article-text">
        Hace ahora justo diez a&ntilde;os, paseando con mi madre por un centro comercial de Santander, en un arrebato de euforia tras un buen d&iacute;a en el que nos hab&iacute;an dado unos buenos informes m&eacute;dicos, topamos con un escaparate donde hab&iacute;a un peque&ntilde;o chihuahua, que con sus saltos trataba de llamar nuestra atenci&oacute;n. Nuestro estado de alegr&iacute;a era ideal para sucumbir a la trampa perfecta que esa tienda de animales nos ofrec&iacute;a, a trav&eacute;s de la ternura que desprend&iacute;a ese peque&ntilde;o cachorro desde su jaula. En un instante, una decisi&oacute;n tan importante fue aceptaba como forma de celebrar aquel momento.
    </p><p class="article-text">
        Ya con &eacute;l en los brazos y disponi&eacute;ndonos a pagar, la mirada de una especie de copo de nieve trist&oacute;n que no paraba de rascarse nos rompi&oacute; el alma. Nos detuvimos y echamos para atr&aacute;s, sabedores de que el peque&ntilde;o chihuahua, tan gracioso y pizpireta, no tendr&iacute;a problema para encontrar una familia, y acabamos llev&aacute;ndonos al peque&ntilde;ajo triste que, como luego pudimos comprobar, estaba enfermo y lleno de sarna. Fue una decisi&oacute;n que no solo le cambio la vida a Lucas, que as&iacute; se llama este perro que ahora vive con mi hermana y es uno de los componentes esenciales de mi familia, sino tambi&eacute;n a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Un acto que sin duda parti&oacute; de un error, principalmente por desinformaci&oacute;n y falta de inter&eacute;s en saber lo que uno adquiere,&nbsp;y que, sin embargo, desencaden&oacute; en m&iacute; un c&uacute;mulo de sensaciones que me llevaron a los pocos d&iacute;as a tomar decisiones que me marcar&iacute;an por siempre. En el campo, en el pueblo, hab&iacute;amos tenido perros, pero jam&aacute;s se nos habr&iacute;a pasado por la cabeza comprar un perro hasta ese mismo instante en que lo hicimos. La mirada triste de Lucas desde aquella jaula de la tienda me golpeaba sin cesar en aquellos primeros d&iacute;as con nosotros, y no dejaba de pensar en los millones de perros que habr&iacute;a en ese momento en condiciones similares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde hab&iacute;a nacido Lucas? &iquest;D&oacute;nde estaba su madre? &iquest;Cu&aacute;ntos se quedaban por el camino en este negocio de seres sintieses tratados como objetos de lujo? &iquest;Distaba realmente este comercio del que tan solo hace siglo y medio se ejerc&iacute;a con los propios seres humanos en nuestra sociedad occidental? A los pocos d&iacute;as, sent&iacute; un crujido interno dif&iacute;cil de explicar, y decid&iacute; que no volver&iacute;a a comer jam&aacute;s un&nbsp;animal, un ser sintiente que estuviese en el mismo umbral de la vida que compart&iacute;amos Lucas y yo. Tuve el convencimiento interno de que &eacute;l, como el resto de los animales, hab&iacute;amos venido aqu&iacute; para vivir con una plenitud que dif&iacute;cilmente podr&iacute;a ser entendida desde ese comercio que exist&iacute;a porque que gente como yo participaba en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Era una gran contradicci&oacute;n, pues me enamor&eacute; de ese animal y al mismo tiempo me romp&iacute;a pensar en el proceso por el que lleg&oacute; hasta nosotros.&nbsp;Resolv&iacute; para m&iacute; ese error dando un paso coherente con la manera que ten&iacute;a de sentir las cosas y que hasta&nbsp;entonces no hab&iacute;a sido lo suficientemente valiente como para aceptarla: me hice vegetariano y al poco tiempo, vegano. Es, con diferencia y con amor,&nbsp;la decisi&oacute;n m&aacute;s importante que por m&iacute; mismo he tomado en mi vida, y a ella me debo como persona desde entonces.
    </p><h4 class="article-text">Vidu</h4><p class="article-text">
        Esa es la historia&nbsp;de Lucas y yo, una historia que saco a colaci&oacute;n para hablar de otro perro, el peque&ntilde;o Vidu, as&iacute; bautizado desde que hace unos d&iacute;as llego a la vida de uno de esos personajes que representan la banalidad y que las redes sociales a&uacute;pan al &eacute;xito. Se llama&nbsp;Pelayo D&iacute;az,&nbsp;y en su&nbsp;prolija p&aacute;gina en la Wikipedia aparece como estilista, bloguero, dise&ntilde;ador de moda, escritor y colaborador de televisi&oacute;n.&nbsp;Es famoso por ser colaborador en un programa de la cadena amiga (amiga del descerebramiento general)&nbsp;donde,&nbsp;a trav&eacute;s de consejos de este y otros <em>influencers,&nbsp;</em>se cambia el look a ciertas personas como si ese fuera el paso fundamental en sus vidas. Solo he podido ver un cachito de ese programa porque he sentido una profunda tristeza, al verme una vez m&aacute;s frente&nbsp;a&nbsp;un mundo donde&nbsp;desgraciadamente&nbsp;los valores del mamarrachismo&nbsp;son los predominantes.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a tener conocimiento de Vidu porque resulta que hay empresas creadas para el tipo de personas que fomenta ese mundo. La empresa a la que hoy nos referimos se llama Luxury Toy Puppies pero no la busquen en internet pues tras&nbsp;<a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/23/icon/1587647870_461843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el esc&aacute;ndalo que&nbsp;estall&oacute; hace unos d&iacute;as</a> han borrado los contenidos o el acceso a sus perfiles.&nbsp;Luxury Toy Puppies&nbsp;se encarga de comerciar con&nbsp;cachorros de ciertas razas como si fuesen juguetes de lujo. Como parte de su marketing, la empresa regala un perro pomerania al <em>influencer</em> Pelayo, probablemente a cambio del texto que este publica en <a href="https://www.instagram.com/p/B-unSU5oNl_/?utm_source=ig_web_copy_link" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su Instagram</a>: &ldquo;Ellos son expertos en caniches, pomenaria y malteses y solo trabajan con criaderos nacionales de confianza que cuidan con cari&ntilde;o y en un ambiente familiar&hellip; Adem&aacute;s nos contaban como a causa de la situaci&oacute;n actual muchos de los cachorros est&aacute;n qued&aacute;ndose sin gente que se anime a adquirirlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comercializar un <em>luxury dog</em> en d&iacute;as de confinamiento y con la que est&aacute; cayendo es una necesidad b&aacute;sica de toda la vida, y es tan magn&iacute;fico el trato que se le da al perro que ellos mismos dicen que lo han recibido por MRW y que el pobre estaba muy asustado. La pareja se hace una fotograf&iacute;a con &eacute;l y la muestra alegremente al mundo desde sus redes. Las reacciones no se hacen esperar. Por una parte los amigos de su mundo los felicitan, mientras miles de personas les reprochan su acci&oacute;n, especialmente fr&iacute;vola en estos d&iacute;as. Una acci&oacute;n que&nbsp;cosifica&nbsp;a ese animal y que, al&nbsp;comerciar con &eacute;l, denota una absoluta desconsideraci&oacute;n con los miles de perros abandonados que hay en las perreras, en los refugios y en las protectoras.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;vido en redes, el bloguero borra los comentarios de cr&iacute;tica constructiva y deja los ataques e insultos, para&nbsp;mostrarse, a trav&eacute;s de un directo, como v&iacute;ctima de un linchamiento injusto. Su argumento: que si no se comprasen los perritos de lujo, esas razas desaparec&iacute;an. Es un argumento calcado del que esgrimen quienes gozan viendo c&oacute;mo se tortura y asesina a un toro, los que sostienen que si se suprimiesen sus juegos s&aacute;dicos el animal se extinguir&iacute;a. El <em>influencer</em> publica m&aacute;s tarde un comunicado en el que tacha de hip&oacute;critas a los que lo critican y les dice que miren sus platos, sus frigor&iacute;ficos y sus ropas para ver que est&aacute;n llenos de maltrato animal. Tiene raz&oacute;n, pero no deja de ser una forma de escurrir su bulto particular en el saco general del horror que el mundo comparte en su relaci&oacute;n con los animales. Acaba recordando que ya ha ganado un juicio por injurias y amenaza con emprender acciones legales con quienes&nbsp;critican su particular modo de ampliar la familia. Vidu lleg&oacute; a sus vidas de la misma forma que lo hacen las camisas, los relojes o las corbatas que muestra en redes: por mensajer&iacute;a. No es un regalo propiamente dicho, sino el fruto de un intercambio de&nbsp;publicidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica nos pone de manifiesto algo que no por ser legal deja de ser una inmoralidad: el comercio de animales y las cada vez menos opacas mafias que se esconden tras ello en muchas ocasiones. Hasta hace muy poco tiempo apenas se ten&iacute;a informaci&oacute;n de esta realidad, pero gracias a la acci&oacute;n de muchas asociaciones animalistas y del trabajo de muchos activistas, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha visibilizado <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Cachorros-escaparates-reclamo-turbio-negocio_6_269533062.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el infierno del que parte la mayor&iacute;a de estos seres</a>: criaderos donde viven en&nbsp;min&uacute;sculas jaulas, sin unas condiciones m&iacute;nimamente aceptables, perras que paren sin cesar, que carecen de cuidado m&eacute;dico alguno, a las que&nbsp;se practican ces&aacute;reas sin anestesia, a las que se&nbsp;fuerza al m&aacute;ximo su sistema reproductor hasta que sucumben o son desechadas como basura, cuando ya no dan m&aacute;s de si. Desde El Caballo de Nietzche se ha denunciado en&nbsp;diversas ocasiones estas pr&aacute;cticas, cuando han podido ser descubiertas, y <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Espantoso-perras-halladas-criadero-Madrid_6_764033600.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el relato de las personas que se enfrentaron a esos infiernos son mucho m&aacute;s que espeluznantes</a>.
    </p><h4 class="article-text">Lily</h4><p class="article-text">
        De ese infierno vino la tercera protagonista de este art&iacute;culo: Lily, una peque&ntilde;a maltesa que fue rescatada por&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/Animalrescuespain/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Animal Rescue Espa&ntilde;a</a> en una acci&oacute;n clandestina contra uno de estos criaderos&nbsp;diab&oacute;licos, del cual pudieron salvar a m&aacute;s de una veintena de perras en una condiciones lamentables. Lily fue adoptada por mi hermana Maril&oacute; y ahora vive con Lucas. Es posible que sea su madre. Cuando lleg&oacute;, Lily ten&iacute;a la mand&iacute;bula rota, un ojo perdido y apenas un diente, no sab&iacute;a andar, solo daba vueltas sobre s&iacute; misma, repitiendo el &uacute;nico movimiento que los escasos cent&iacute;metros cuadrados de su jaula le hab&iacute;an permitido. Cuando el veterinario la atendi&oacute;&nbsp;dijo que era un milagro que estuviese viva y que el umbral del dolor que hab&iacute;a soportado durante esos diez a&ntilde;os enjaulada, sin dejar de parir y sin la m&iacute;nima atenci&oacute;n m&eacute;dica habr&iacute;an sido insoportables y letales para cualquier ser humano. Las Lilys del mundo&nbsp;es lo que esconden las fotos de familia&nbsp;de los Pelayos del mundo, la realidad que tolera nuestra sociedad, tan injusta con los animales, a trav&eacute;s de la ocultaci&oacute;n, la falsedad y el no querer saber asociado a muchas&nbsp;cosas en las que participamos.
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                </figure><p class="article-text">
        La falta de valent&iacute;a hacia una ley que prohiba el comercio de animales hace que ese intercambio, tan legal como inmoral, se extienda desde plataformas de venta entre particulares,&nbsp;como <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Cambio-cernicalo-bicicleta-montana_6_468663131.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Milanuncios</a>,&nbsp;Segunda Mano o Vibbo, hasta tiendas tradicionales de animales u otras que han proliferado en centros comerciales como aquel en el que estaba Lucas,&nbsp;e incluso El Corte Ingl&eacute;s, que en contra de los nuevos criterios a los que deber&iacute;a abrirse nuestro mundo, abri&oacute; su propia secci&oacute;n de venta de&nbsp;animales vivos. A todo ello se suma&nbsp;ahora&nbsp;Luxury Toy Puppies para comerciar con esos <em>influencers</em>&nbsp;y creadores de tendencias profundamente banales que, desoyendo las voces que reclaman un trato m&aacute;s justo y claro en este tema, adquieren sus joyas, sus juguetes, sus cachorros, las cosas, al fin y al cabo, que componen un mundo de egos e intereses. Aceptando regalos indecentes, dando publicidad a empresas que env&iacute;an cachorros por mensajer&iacute;a en tiempos de confinamiento y pandemia,&nbsp;una vez m&aacute;s se pone de manifiesto la falta de &eacute;tica en nuestra relaci&oacute;n con todo tipo de animales y el aprovechamiento, tambi&eacute;n indecente, que un mundo de famosos mantiene con ello. Recordemos esos anuncios de embutidos y otros productos de origen animal, en los que se oculta la realidad y se muestra un mundo feliz infinitamente alejado de lo que se vende, anuncios en los que personas famosas e&nbsp;<em>inluencers</em>&nbsp;cobran&nbsp;por aportar una visi&oacute;n pl&aacute;cida del infierno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a veces, los c&oacute;mplices del horror abrimos los ojos. Hay famosos que se han rebelado de manera absoluta y han emprendido una batalla contra ese horror. Ah&iacute; tenemos a Dani Rovira, que pas&oacute; en poco tiempo de anunciar &ldquo;deliciosas&rdquo; lonchas de pavo a ser en nuestro pa&iacute;s uno de los adalides de la lucha contra cualquier forma de maltrato animal. Ah&iacute;&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/accion-Rooney-Mara-Joaquin-Phoenix_6_995710454.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tenemos a&nbsp;Joaquin Phoenix</a> utilizando la mayor plataforma de comunicaci&oacute;n del mundo, como es la ceremonia de la entrega de los Oscar de Hollywood, para hacer un alegato universal contra la&nbsp;horrible relaci&oacute;n que los seres humanos mantenemos contra nuestros hermanos de planeta.
    </p><p class="article-text">
        Lucas, Vidu y Lily son&nbsp;solo tres ejemplos del tr&aacute;fico de animales de familia. Ellos llevan en s&iacute; una propia historia pero son, ante todo, supervivientes del sistema indecente en el que estamos instalados, que se ceba con&nbsp;los otros animales y que, a pesar del clamor por un avance en las leyes que los protejan, sigue sin dar respuestas contundentes capaces de avanzar en mejorar la relaci&oacute;n con ellos. Mientras tanto, podr&aacute;n ser tratados como cosas, como regalos, aunque sea este periodo de confinamiento en&nbsp;el que, curiosa&nbsp;casualidad,&nbsp;hasta hace un par de d&iacute;as solo se&nbsp;pod&iacute;a pasear por las calles&nbsp;con un perro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lucas-vidu-lily_132_5946693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2020 20:18:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Explotación animal,Maltrato animal,Influencers,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día en el zoo con el fotógrafo José Manuel Ballester]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dia-zoo_132_1081074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/919107a5-e874-4402-a72f-1e6d270960f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="JOSÉ MANUEL BALLESTER"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las imágenes de Ballester, tomadas en su mayoría en el zoológico de Londres, las cárceles de cemento que son los zoos aparecen deshabitadas, como la proyección del sueño de lo que deberían ser, pues no hay razón alguna para seguir exhibiendo a los animales de esa forma</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El texto que publicamos forma parte del cat&aacute;logo de la exposici&oacute;n 'Un d&iacute;a en el zoo', del fot&oacute;grafo <a href="http://www.josemanuelballester.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jos&eacute; Manuel Ballester</a>, Premio Nacional de Fotograf&iacute;a 2010</li>
                                    <li>La exposici&oacute;n, que se inaugura el 16 de enero, podr&aacute; visitarse hasta el pr&oacute;ximo 10 de marzo en la <a href="http://pilarserra.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Galer&iacute;a Pilar Serra</a> de Madrid</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a 6 a&ntilde;os cuando la televisi&oacute;n lleg&oacute; a mi casa. Era 1972 y los pocos programas infantiles que emit&iacute;a esa &uacute;nica cadena eran seguidos por todos los cr&iacute;os de entonces con aut&eacute;ntica devoci&oacute;n. Con esa magia de la inmediatez audiovisual, el comedor de mi casa y mi cabeza se llenaban de payasos cantando cosas como <em>lunes antes de almorzar una ni&ntilde;a fue a jugar pero no pudo jugar porque ten&iacute;a que planchar;</em> u otra que dec&iacute;a que <em>el cerdo nos da mantequita, rabo, orejita, rica morcillita y un buen choriz&oacute;n</em>. Canciones sencillas, inicialmente inocentes, que sin complejo alguno nos adoctrinaban sin pre&aacute;mbulos para comportarnos en una vida que nosotros, sin darnos cuenta, no est&aacute;bamos eligiendo: desde esa ingenuidad, nos estaba siendo configurada paso a paso.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de esos payasos educadores hab&iacute;a un programa que se llamaba <em> Zoo Loco, </em>en el que en cada emisi&oacute;n se cantaba <em>Zoo, Zoo Loco, Zoo, Zoo Loco, es un reino de animales que en mi casa quiero yo... Ay que alegr&iacute;a yo siento, cuando al Zoo Loco yo voy, yo quiero a los animales pues necesitan amor</em>. Todas estas canciones una y otra vez repetidas se convirtieron en una especie de mantra generacional, un mantra cargado siempre de unas intenciones claras para con todos nosotros. Era la &eacute;poca del crecimiento de una Espa&ntilde;a tardodictatorial, que quer&iacute;a coger el ritmo de la contemporaneidad de los pa&iacute;ses europeos y ya hab&iacute;a empezado a adquirir los h&aacute;bitos de comportamiento de estos, esencialmente los que estaban relacionados con el cada vez m&aacute;s ampliado tiempo de ocio, sobre todo en las ciudades. As&iacute;, con <em>Zoo Loco</em> se incitaba a todo el mundo a acudir en familia al reci&eacute;n inaugurado Parque Zool&oacute;gico de Madrid, que era la continuaci&oacute;n del desarrollismo del ocio de la capital, iniciado tres a&ntilde;os antes con la apertura del Parque de Atracciones, a escasos metros en la misma Casa de Campo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en Madrid ya hab&iacute;a existido desde finales del siglo XVIII la famosa Casa de Fieras del Retiro (una colecci&oacute;n privada real de animales salvajes en cautividad que a la larga fue p&uacute;blica) y Barcelona contaba con un zoo moderno que segu&iacute;a desde finales del XIX las pautas de otros, como el de Londres, la apuesta por el Zoo de Madrid era un acontecimiento nacional que hab&iacute;a que promover, y para eso los mecanismos de propaganda del poder, como la televisi&oacute;n, estaban a disposici&oacute;n. As&iacute;, de una u otra manera, casi todos los ni&ntilde;os de aquella Espa&ntilde;a pasamos, bien porque nos llevaba la familia, bien porque era cita obligatoria de las excursiones escolares a la capital, por ese recinto para deambular entre los animales ex&oacute;ticos entendiendo que era algo bello, positivo e incluso instructivo para nuestra formaci&oacute;n como personas.
    </p><p class="article-text">
        Por aquellos mismos a&ntilde;os, sin embargo, el gran &eacute;xito en televisi&oacute;n era el programa de F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente <em>El hombre y la tierra,</em> en el que se abogaba por una visi&oacute;n absolutamente diferente de los animales, observados desde sus propios ecosistemas, y donde se clamaba por una conservaci&oacute;n de los mismos que ya el gran divulgador ve&iacute;a dif&iacute;cil, en unos tiempos ya acelerados que estaban destruyendo poco a poco el verdadero tesoro que ten&iacute;a nuestro mundo. La televisi&oacute;n mostraba, seguramente sin pretenderlo, una gran contradicci&oacute;n, en este como en otros temas importantes, y se instalaba en un comportamiento de asumida hipocres&iacute;a o doble rasero que ser&iacute;a el que regir&iacute;a, y rige hasta hoy, el estado mental que conviene ante temas de dif&iacute;cil resoluci&oacute;n para un sistema capitalista que ya ten&iacute;a interiorizada la cosificaci&oacute;n de la naturaleza y, esencialmente, la de los animales.
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                </figure><p class="article-text">
        Llegamos a 2020 y el Zoo de Madrid sigue abierto. Los ni&ntilde;os y las familias siguen asistiendo, as&iacute; como se siguen programando excursiones desde los colegios para visitar a estos animales en perpetua cautividad. Lo peor es que en todos estos a&ntilde;os se han abierto decenas de zoos (sobre todo, esos espacios de tortura animal llamados delfinarios), hasta llegar en la actualidad a m&aacute;s de setenta en todo el pa&iacute;s. Setenta c&aacute;rceles de animales a quienes se ha arrebatado su libertad para, presuntamente, favorecer entre los humanos el conocimiento de la diversidad animal (zoo/animal, logos/conocimiento). Pero realmente setenta espacios de ocio donde, bajo unas condiciones p&eacute;simas, miles de animales viven en una psicosis permanente que hace de sus vidas un infierno absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Ese infierno nos es mostrado a trav&eacute;s de un escenario rid&iacute;culo (que de manera impostada trata de ofrecernos la ilusi&oacute;n de un h&aacute;bitat propio) con el que confundir al visitante, que bien sabe que en ese paseo solo va a dedicar unos minutos, o incluso segundos, de su tiempo a cada uno de los diferentes escenarios compuestos para ese gran teatro. Una farsa educacional y perversa que reside en la idea de supremac&iacute;a del ser humano sobre el resto de seres que habitan esta casa com&uacute;n llamada Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que de lo que se trata esencialmente no es de mostrar la diferencia, sino de mostrar el poder del que observa <em>de una manera libre</em> sobre el que es recluido para ser observado. Nuestra cultura se basa desde el inicio en una idea de estratos que configuran una pir&aacute;mide, tan presente desde lo monumental egipcio hasta lo sutil estampado de un capitalismo actual <em>dolarizado</em>: un mundo que impone una ideolog&iacute;a de dominio basada en asumir que siempre hay una base y una cima, y que todo se debe regir por esos principios que sit&uacute;an a fuertes y poderosos en la c&uacute;spide y a los otros, los d&eacute;biles y sumisos, en la base. A trav&eacute;s de esta filosof&iacute;a, que parte siempre de la definici&oacute;n o configuraci&oacute;n de qui&eacute;n es ese &ldquo;otro&rdquo;, se establece la asunci&oacute;n del poder f&aacute;ctico y se plantean las normas de un mundo en el que la violencia y la crueldad siempre est&aacute;n justificadas en pro del mantenimiento de este <em>statu quo</em>. Un sistema que hay que proteger a toda costa y aduciendo todo tipo de razones, aunque la &uacute;nica real sea la conservaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de los privilegios de la c&uacute;spide.
    </p><p class="article-text">
        Ahora son animales los que est&aacute;n en la base de esa pir&aacute;mide, son los que a trav&eacute;s de un inducido consenso hemos asignados el papel de ser &ldquo;los otros&rdquo;. Sin embargo, no siempre ha sido as&iacute;: hay que recordar que a lo largo de la historia las casas de fieras o colecciones de animales inclu&iacute;an a veces a seres humanos, sobre todo seres pertenecientes a culturas lejanas y personas con rasgos f&iacute;sicos diferentes, ya fueran estos patol&oacute;gicos o simplemente &eacute;tnicos. Humanos <em>otros</em> que compart&iacute;an estos jardines con los famosos circos, esa variante itinerante de los zool&oacute;gicos a&uacute;n mas perversa si cabe. Cuando paseemos por el Retiro de Madrid, recordemos que en 1887 se celebr&oacute; la exposici&oacute;n universal de Filipinas, en la que se exhibi&oacute; a familias abor&iacute;genes en el lago del Palacio de Cristal. Pero, por cercan&iacute;a, a&uacute;n peor es recordar que en la ya formada Europa, en 1958, el gran imperio genocida belga mostr&oacute; recluidos en una espacio acotado con ca&ntilde;a a un grupo de personas de ese Congo al que masacr&oacute; hasta hace pocas d&eacute;cadas. No fue algo casual o anecd&oacute;tico, fue ;la gran Exposici&oacute;n General de Bruselas, visitada por 41 millones de personas, la que present&oacute; al mundo a un mismo tiempo el archifamoso Atomium y ese gran zoo humano. Y todo esto fue pr&aacute;cticamente ayer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hoy, tras poco m&aacute;s de medio siglo de esa Bruselas o de los programas de mi primera televisi&oacute;n, el mundo es muy diferente. Se habla m&aacute;s que nunca de esclavitud entre las personas de este siglo XXI, y aunque la hiperinformaci&oacute;n es la gran triunfadora del mundo actual, apenas sabemos ni lo que ocurre en Libia ni en muchas naves industriales de nuestras ciudades o incluso en los bajos de algunos de nuestros edificios. En este mismo mundo que presume de saberlo todo y de tener una c&aacute;mara en cada esquina, las poblaciones de animales salvajes se est&aacute;n viendo reducidas exponencialmente, alcanzando unos niveles &iacute;nfimos que en muchos casos rozan la extinci&oacute;n y en otros ya han llegado a ella. Los grandes animales, que hasta hace poco compart&iacute;an el mundo con el animal humano, apenas sobreviven en peque&ntilde;as reservas en alguno de los pa&iacute;ses que son pobres al tiempo que saqueados por la c&uacute;spide del poder mundial.
    </p><p class="article-text">
        La caza, una pr&aacute;ctica que consiste en matar por puro placer a animales salvajes dentro de su h&aacute;bitat, ejercicio nefando y hasta hace bien poco infame privilegio de una clase arist&oacute;crata o socialmente muy alta, fue promovida por el mismo mundo que alentaba el desarrollo de los zool&oacute;gicos, haciendo que las personas que triunfaban econ&oacute;micamente se sumasen a ella como un s&iacute;mbolo de distinci&oacute;n. As&iacute;, junto a la gran masacre perpetrada por el colonialismo del siglo XIX, le seguir&iacute;a una segunda, posiblemente incluso peor, promovida por el desarrollismo de la segunda parte del siglo XX, que adem&aacute;s contaba con la agilidad en el transporte y con nuevas armas letales creadas y compartidas para el gran negocio de la guerra entre nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as, millones de animales salvajes sucumben a manos de los Trump o los Juan Carlos I de turno, y de otros m&aacute;s cercanos, que conviven entre nosotros, que pagan fortunas por tener enfrente a un ser al que disparar en la frente. Es un sadismo de clase que nuestra sociedad no es capaz de impedir, pues en su aberrante pr&aacute;ctica se asientan contundentes las leyes de la pir&aacute;mide y la dominaci&oacute;n en la que todo se debe basar. Es por esa simbolog&iacute;a poderos&iacute;sima por lo que todas estas pr&aacute;cticas, como la misma tauromaquia en nuestro pa&iacute;s, no desaparecen. Su pervivencia es la custodia de unos valores caducos, pero en los que se sostiene el poder de la injusticia impuesta para nosotros mismos y, por supuesto, para el resto de los animales.
    </p><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as, cazadores (furtivos o no: a las v&iacute;ctimas les da igual), se reduce el n&uacute;mero de animales que durante millones de a&ntilde;os han vivido en armon&iacute;a con su ecosistema, hasta llegar a la extinci&oacute;n provocada por una aceleraci&oacute;n eg&oacute;latra de especie que ha permitido que cosas como matar por placer sean algo normalizado e incluso considerado un deporte. A d&iacute;a de hoy, la biomasa en peso de los animales que viven en libertad, como bien recuerdan varios estudios, ronda el 97,11% para los humanos, sus animales de familia y sus animales esclavos y explotados. Solo un 2,89 para los animales silvestres. Es un dato demoledor de nuestra invasi&oacute;n de todo y nuestro crecimiento desproporcionado, acoplado adem&aacute;s a un estilo de vida impuesto como normal, que consiste en que todo en la Tierra nos pertenece y, por tanto, de todo y de todos nos podemos apropiar.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso y por mil razones &eacute;ticas m&aacute;s que a d&iacute;a de hoy los zool&oacute;gicos deben ser definitivamente cuestionados y, de la misma forma que ya no permitir&iacute;amos exhibiciones de seres humanos, dejar de observar a los de otras especies desde el saqueo de su libertad y la dignidad de su vida. Un mundo capaz de enfrentarse a sus problem&aacute;ticas deber&iacute;a replantear esta cuesti&oacute;n, esencialmente por esas v&iacute;ctimas inocentes pero tambi&eacute;n por nosotros mismos, si lo que queremos es, al menos, subsistir. Sin embargo, los zoos siguen abiertos y los debates son m&iacute;nimos en comparaci&oacute;n a la dimensi&oacute;n de un problema que ya se contempla como la quinta gran extinci&oacute;n masiva a la que se tiene que enfrentarse, en sus millones de a&ntilde;os de vida, nuestra madre, la Tierra, violada en todas sus dimensiones por uno solo de sus hijos y sin apenas esperanza de poder sobrevivir a esta situaci&oacute;n.
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        Las im&aacute;genes que Jos&eacute; Manuel Ballester ha realizado en los espacios de los zoos son un grito de desesperaci&oacute;n pero, en parte, tambi&eacute;n de esperanza. Estas c&aacute;rceles de cemento aparecen deshabitadas, como la proyecci&oacute;n del sue&ntilde;o de lo que deber&iacute;an ser. Pues no hay raz&oacute;n alguna para que en nuestros pueblos y ciudades siga mostr&aacute;ndose a los animales de esta forma. El mundo actual dispone de herramientas nuevas que nos permiten acercarnos al conocimiento de los otros de una manera respetuosa y sin tener que ser observados desde la barrera de la reclusi&oacute;n y el dominio de unos sobre otros. Aunque los zool&oacute;gicos siguen abiertos y fomentados por los poderes como una forma de ocio positiva -m&aacute;xime en un mundo donde las ideolog&iacute;as retr&oacute;gradas y fascistas intentan promover la desigualdad y la diferencia como base de su raz&oacute;n de ser- urge desde un &eacute;tico sentido com&uacute;n compartido reformular la mirada que hacemos sobre los otros y definitivamente hacer que estas c&aacute;rceles o desaparezcan o se conviertan en lugares capaces de ayudar a la protecci&oacute;n y conservaci&oacute;n de la naturaleza y no al fomento de su destrucci&oacute;n a trav&eacute;s de este sentido de posesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esta debacle que vivimos, este pasado a&ntilde;o se produjo una noticia positiva, gracias a una propuesta para que el zoo m&aacute;s antiguo de Espa&ntilde;a, el de Barcelona, vaya transform&aacute;ndose paulatinamente en un lugar diferente, capaz de promover la reconversi&oacute;n de este concepto. El proyecto se basa en entender que cada uno de los seres que habitan esos presidios es un individuo, y que cada uno de ellos necesita ser estudiado como ese ser &uacute;nico que es, intentando que el resto de sus vidas puedan recuperar la dignidad e incluso que algunos puedan recuperar la plenitud de su vida salvaje. Se trata de <a href="https://zooxxi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ZOOXXI</a>, una utop&iacute;a que fue aprobada en el mes de mayo en el Ayuntamiento de Barcelona, que provino de una iniciativa ciudadana y que se convirti&oacute; en ordenanza. La sociedad espera ahora que sea por fin aplicada por el nuevo gobierno y por la actual direcci&oacute;n del zoo, que todav&iacute;a parece anclada en las l&oacute;gicas colonialistas y especistas del pasado. 
    </p><p class="article-text">
        El mundo necesita que de una manera urgente empecemos a dialogar con nuestros hermanos de planeta de una manera diferente; una manera que nos lleve al estadio mental de entender que nos hemos equivocado en nuestra historia, que nuestro relato oficial no era v&aacute;lido para todos y que, sin duda, debemos pedir perd&oacute;n por el inconmensurable da&ntilde;o hecho a todas y cada una de nuestras v&iacute;ctimas. Desde ah&iacute; debemos empezar a trazar nuevos rumbos para compartir lo &uacute;nico que tenemos, que es esta tierra, algo que de una vez por todas debemos entender que no nos pertenece. Ni a nosotros ni a nadie. As&iacute;, no tengamos miedo de derribar la pir&aacute;mide desde un sentido de la compasi&oacute;n, de la empat&iacute;a, pero sobre todo de la justicia. Y, de una vez por todas, volver la mirada a ese c&iacute;rculo violado en el que todos cabemos y ning&uacute;n ser es m&aacute;s importante que otro.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, cuando esto ocurra, los parques zool&oacute;gicos ser&aacute;n parte de la arqueolog&iacute;a de un pasado atroz y los visitaremos para ver lo que fuimos capaces de hacer con los otros, como cuando ahora visitamos los restos de Auschwitz o los fosos de espect&aacute;culos romanos. Arqueolog&iacute;as de lo peor de nosotros mismos para no volver a repetir la historia que casi acaba con toda vida natural libre en este planeta. Ojal&aacute; y que llegue ese momento y que estas im&aacute;genes sean un preludio y se observen entonces como parte de ese grito, desesperado pero justo, que lanzamos desde un presente que amenaza con no tener futuro alguno. Ojal&aacute; llegue ese momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dia-zoo_132_1081074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jan 2020 21:32:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día en el zoo con el fotógrafo José Manuel Ballester]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Zoológicos,Maltrato animal,Explotación animal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Monstruos que son regalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/monsters-animals-pintar-monstruos-animales_132_3039809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94ec7822-3da2-4b57-9f73-4777ddb9d90f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Monstersforanimals.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto Monsters for Animals ha sido creado por el comisario de arte Rafael Doctor Roncero para conseguir recursos económicos para protectoras y santuarios de animales</p><p class="subtitle">Son fotos antiguas o de reconocidos fotógrafos sobre las que Rafael Doctor pinta lo que llama "monstruos buenos" y que el autor regala a aquellas personas que ingresan un donativo a las entidades elegidas</p><p class="subtitle">Por 25 o 50 euros se puede regalar en Navidad una fotografía de artista. Un regalo único, especial y solidario con los animales más desfavorecidos</p></div><p class="article-text">
        Monsters for Animals es un proyecto que se plantea desde una web, a trav&eacute;s de la cual intentar atraer donativos para diferentes protectoras y santuarios de animales. En esta web vamos colgando mis dibujos, que suelen ser intervenciones propias sobre im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas impresas, y los mostramos a la gente. Si alguien quiere alguno, se le regala cuando haga una peque&ntilde;a aportaci&oacute;n a alguno de los santuarios o protectoras elegidos entre aquellos con los que colaboramos.
    </p><p class="article-text">
        No es una venta. Al menos no lo planteamos as&iacute;. Si se tratase de una venta se har&iacute;a por los cauces habituales y estar&iacute;a sujeta a todo a lo que es el sistema de mercado general, que entiende que todo es oferta y demanda, y que todo tiene que llevar una plusval&iacute;a y unos requisitos de rentabilidad.
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        Monsters for Animals no funciona as&iacute;. Yo hago unos dibujos y se los regalo a las personas que quieran contribuir a beneficiar a estos lugares que tanta ayuda econ&oacute;mica necesitan. No existe otro retorno para Monsters for Animals m&aacute;s all&aacute; de la satisfacci&oacute;n de haber contribuido a generar este movimiento de energ&iacute;a a trav&eacute;s de donaciones.
    </p><p class="article-text">
        Este mundo tiene una normas muy claras en su funcionamiento y lo primero que intenta es arrinconar o cuestionar siempre cualquier acci&oacute;n altruista, cuando, sin embargo, el altruismo es un sentimiento general innato que da sentido a que seamos algo m&aacute;s que materia o intereses varios.
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        La web <a href="http://monstersforanimals.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monstersforanimals.es</a> se abri&oacute; hace solo dos semanas con el objetivo de conseguir 500 donativos, de 25 o 50 euros. Donativos que se hacen directamente a las protectoras, santuarios o refugios, por lo que no se pierde ni un solo c&eacute;ntimo por el camino. No vendemos nada, lo que hacemos es dar en adopci&oacute;n para siempre el dibujo que la persona que colabora ha elegido. Es muy sencillo y la respuesta est&aacute; siendo desbordante. A d&iacute;a de hoy ya se han adoptado m&aacute;s de la mitad por todo tipo de personas e incluso una gran empresa, Patatas Mel&eacute;ndez, nos ha encargado 250 dibujos espec&iacute;ficos para hacer a sus clientes principales un regalo de Navidad absolutamente solidario. Es lo que busc&aacute;bamos: que la gente entienda que el regalo es algo m&aacute;s que un objeto y que el que recibe algo en estos d&iacute;as, en el que ya asumimos esta pr&aacute;ctica casi como necesaria, sienta que es algo especial y cargado de valores. En este sentido el que regala un dibujo de Monsters for Animals est&aacute; ofreciendo solidaridad con nuestros hermanos animales al mismo tiempo que se est&aacute; comprometiendo con la causa y haci&eacute;ndola visible.
    </p><p class="article-text">
        Monsters for Animals nace principalmente de dos experiencias. En 2009 fui comisario de La Noche en Blanco en Madrid. Era una &eacute;poca en la que el gobierno y la prensa, es decir, todos los gobiernos, repet&iacute;an hasta la saciedad que como sociedad econ&oacute;mica est&aacute;bamos enfermos y que el s&iacute;ntoma era la crisis que nos iba a asolar. Fue una crisis real, pero antes que real fue una crisis inducida, planificada para salvar un sistema que necesitaba, como hemos visto, rehacerse para surgir m&aacute;s fuerte. Por entonces mucha gente dec&iacute;a que esa crisis nos har&iacute;a m&aacute;s libres y puros, pues descubrir&iacute;amos que el dinero no lo es todo y sabr&iacute;amos recobrar valores esenciales para ser m&aacute;s felices. Un cambio de mentalidad menos materialista que, sin embargo, hoy sabemos que fue una trampa.
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        Cuando me plante&eacute; aquella celebraci&oacute;n consider&eacute; que lo mejor era ofrecer gui&ntilde;os desde otra &oacute;ptica, ya que la v&iacute;a un&iacute;voca del capitalismo era lo que no se planteaba de ninguna manera. Titulamos a aquella Noche en Blanco &lsquo;El Regalo&rsquo;, recurriendo a la escuela francesa de Mauss, el fil&oacute;sofo que teoriz&oacute; sobre el cambio de paradigma para el mundo que supondr&iacute;a vivir con otros conceptos de trabajo, beneficio, plusval&iacute;a, etc. El regalo en s&iacute;, el concepto de regalo, destruye todas las reglas del materialismo filos&oacute;fico y replantea un salto mucho m&aacute;s all&aacute; del que propon&iacute;a el comunismo. Las cosas en s&iacute; no tienen valor, solo lo adquieren en el momento en que aceptamos que se lo otorga algo abstracto como es el dinero.
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        Por otra parte, hace cinco a&ntilde;os, tras una experiencia p&eacute;sima con el mundo de la edici&oacute;n, decid&iacute; autopublicarme una novela que quer&iacute;a mimar y alejar del control de la distribuci&oacute;n, la competitividad y la perversi&oacute;n del mundo editorial. Como no ten&iacute;a que demostrar nada ni buscaba m&aacute;s rentabilidad que cubrir los gastos de la edici&oacute;n, me propuse venderla yo mismo a trav&eacute;s de diferentes convocatorias que lanzaba por la red. Quien se acercaba a comprarme una novela, que costaba 20 euros, deb&iacute;a charlar conmigo, estar enfrente, y en ese encuentro yo interven&iacute;a la portada con una pintura que hac&iacute;a con unos acr&iacute;licos. Era un ejercicio absolutamente intuitivo y planteado como un juego. La experiencia fue fascinante, pues como escritor pude entablar relaci&oacute;n con todas y cada una de las personas que quer&iacute;an acceder a la historia que yo contaba. Pint&eacute; 500 libros, uno a uno, y de la misma forma charl&eacute; con esas 500 personas a quienes vend&iacute;a o regalaba el libro.
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        Con ello descubr&iacute; que, a pesar de la unidireccionalidad de la industria editorial, y en general de todo tipo de industria, podemos hacer las cosas de otra manera, podemos romper los moldes y ser cada uno nuestra propia editorial, nuestra propia galer&iacute;a, incluso nuestro propio restaurante. El mundo se opone a eso, ya que con ello pierde el control de los individuos. Eso s&iacute;, hay que estar ajeno al mercado y jugar fuera de &eacute;l, entendiendo que lo que realizas no son ventas sino intercambios u otro tipo de acciones.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de <em>La tormenta</em>, t&iacute;tulo de esa novela, me ense&ntilde;o tambi&eacute;n que todos deseamos tener cosas propias y participar de espacios en los que contemos como individuos, ser tratados uno a uno y no como p&uacute;blico general. Es algo que contaba adem&aacute;s dentro de la novela, por lo que el juego era tambi&eacute;n parte de esa historia que hab&iacute;a escrito. Realizando aquellas 500 portadas despert&eacute; definitivamente al ni&ntilde;o que pintaba felizmente, sin importarle otra cosa m&aacute;s que la propia acci&oacute;n de pintar y la comunicaci&oacute;n que establecer&iacute;a con sus cercanos. Es una libertad de expresi&oacute;n pura que el sistema educativo castra a la mayor&iacute;a de ni&ntilde;os una vez que van creciendo. &iquest;Hay alg&uacute;n ni&ntilde;o que pinte mal? &iquest;Por qu&eacute; la mayor&iacute;a de las personas adultas dice que no sabe pintar? Ah&iacute; est&aacute; una de las claves para entender el control y la anulaci&oacute;n de la fuerza individual que necesita este sistema para funcionar de la forma que ha establecido. Si todos pintamos de ni&ntilde;os, si todos contamos historias, si todos so&ntilde;amos, &iquest;qu&eacute; hace que cuando crecemos la mayor&iacute;a no sepamos escribir historias ni pintar dibujos? La clave est&aacute; en recuperar el sentido de hacer sin esperar de ello ser otra cosa que lo inmediato y cercano.
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        Yo ahora pinto e incluso pinto todos los d&iacute;as y mucho, pero no por eso me defino como pintor o artista. Escribo, he escrito varias novelas, y no por eso soy un escritor o un novelista. Las categor&iacute;as oprimen, se generan a trav&eacute;s de unos par&aacute;metros dur&iacute;simos que, sin embargo, cada uno de nosotros puede destruir simplemente con la actitud de no cre&eacute;rselos. El mundo es Matrix y est&aacute; en nosotros creernos o no las estructuras que portan las normas. Cuando uno descubre o siente eso, todo se abre en posibilidades, mientras se derrumban otro tipo de cosas, deseos impuestos que al final uno descubre que poco ten&iacute;an que ver consigo mismo.
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        As&iacute;, de la reflexi&oacute;n de ambas experiencias, La Noche en Blanco de 2009 en Madrid y la autoedici&oacute;n de <em>La tormenta</em>, nacen muchas cosas que me hacen evolucionar, al experimentar la deconstrucci&oacute;n de las normas del mundo y sentir por primera vez en mi vida, ya entonces con 45 a&ntilde;os, que pensaba por m&iacute; mismo. Aunque era vegetariano, me di cuenta que la causa animal necesita de una mayor radicalidad y posicionamiento para tener sentido, y di el paso al veganismo, que siempre defino como el paso m&aacute;s bello y fundamental en mi vida. El veganismo tiene muchas aristas y todas se contraponen al mundo atroz que tiene a la naturaleza como su gran v&iacute;ctima, y dentro de ella, de una manera masiva, a los animales no humanos y a buena parte de los animales humanos.
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        Mi objetivo era llevar esta reflexi&oacute;n al espacio de mi trabajo, que es la esfera del arte. De ah&iacute;, gracias a toparme con las personas indicadas, naci&oacute; Capital Animal, y ahora, a nivel particular, Monsters for Animals. Lo de monstruos viene por la alteraci&oacute;n de los rostros que empec&eacute; haciendo sobre las pruebas de imprenta de un libro de fotograf&iacute;a de retratos que edit&eacute; junto con Cristian Rodr&iacute;guez Agudelo, que es quien ha creado la web y la log&iacute;stica de todo esto. Los rostros quedaban tan desfigurados que empezamos a llamarles monstruos, pero con la simpat&iacute;a de entender que eran siempre positivos y que no infund&iacute;an miedo; de hecho, la mayor parte de ellos tienen un aspecto muy tierno para mucha gente.
    </p><p class="article-text">
        En este juego de pintar, mi referente de libertad y amor a desenvolverme con las manos y generar im&aacute;genes es Enrique Marty, el artista que tantas veces en mi vida he comisariado y junto a quien hace ya quince a&ntilde;os empec&eacute; a pintar en su estudio. Como por entonces las manos estaban agarrotadas por aquel pensamiento de imposibilidad de la castraci&oacute;n creativa pl&aacute;stica infantil, &eacute;l me ense&ntilde;&oacute; a mover los pinceles y a descubrir cosas tan sencillas como hacer cabellos que en unos instantes convert&iacute;an cualquier rostro en un hombre lobo. Pintar, en nuestro pa&iacute;s, es algo que est&aacute; mal visto desde las estructuras de poder. Contra la pintura, como expresi&oacute;n art&iacute;stica, existe enquistado un posicionamiento radical que la anula como pr&aacute;ctica de pensamiento. Es algo que me repele tanto como la negaci&oacute;n que algunos desde el mundo de la pintura mantienen contra otro tipo de pr&aacute;cticas art&iacute;sticas menos formalistas.
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        Monsters for Animals es para m&iacute; un juego, pero es tambi&eacute;n un espacio de reflexi&oacute;n constante que, como gestor y comisario de arte contempor&aacute;neo, yo realizo en un espacio que inicialmente no me corresponde. En este sentido, es una afrenta, pero una afrenta de libertad, que intento vincular absolutamente a la causa animal, pues es la que considero m&aacute;s urgente y dram&aacute;tica en este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pinto son esencialmente rostros sobre im&aacute;genes an&oacute;nimas o rehago escenas sobre otras de grandes de la fotograf&iacute;a que admiro, como Chambi, August Sander, Vanessa Winship, Humberto Rivas, Alvaro Villarrubia&hellip; Todo es un juego y los personajes representados originalmente se transforman en otra cosa, algo que he denominado Monstruos pero que son monstruos buenos, monstruos mejores que los humanos de los que parten.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Empec&eacute; hace dos a&ntilde;os para ayudar al arranque de la protectora Animal Rescue Espa&ntilde;a, con la que sigo muy comprometido. Quienes salvan vidas, quienes est&aacute;n en primera l&iacute;nea, son los verdaderos h&eacute;roes de la causa animal y siempre he considerado que el resto de personas, hagamos el trabajo que hagamos por la causa, siempre debemos apoyarlos al m&aacute;ximo. Los verdaderos activistas son los que est&aacute;n en el barro, aquellos cuya vida es ante todo entrega por esta causa. Vivimos en un pa&iacute;s absolutamente indigno ante la causa animal. Un pa&iacute;s que no solo conserva sino que financia p&uacute;blicamente la aberraci&oacute;n de torturar y asesinar por placer a seres vivos tan magn&iacute;ficos como son los toros. Un pa&iacute;s vergonzoso que sigue abandonando en carreteras o tirando a pozos a miles de perros todos los a&ntilde;os, un pa&iacute;s ciego ante el dolor de tantos inocentes. Es por eso que quienes rompen con la v&iacute;a un&iacute;voca del mundo y se detienen y viran su vida para salvar a los dem&aacute;s merecen todo el respeto y ayuda de quienes nos consideramos animalistas.
    </p><p class="article-text">
        Monsters for Animals est&aacute; dedicado a ellos. Son dibujos que quieren transformarse en energ&iacute;a para alimentos, operaciones o cualquier ayuda que precisen esos espacios que luchan con la mayor de las humildades contra la aberraci&oacute;n de un mundo que se ensa&ntilde;a con los m&aacute;s d&eacute;biles. Y estas son las seis protectoras, santuarios o refugios a los que en esta primera edici&oacute;n queremos ayudar: <a href="http://animalrescuespain.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Animal Rescue Espa&ntilde;a</a> (Madrid), <a href="http://lasnieves.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Las Nieves </a>(Madrid), <a href="http://www.refugiodesori.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio de Sori</a> (Hell&iacute;n), <a href="https://www.lacua.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Protectora Lacua</a> (Alzira), <a href="https://www.facebook.com/angelitosvagabundosnijar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Protectora Angelitos Vagabundos</a> (Almer&iacute;a) y <a href="http://www.santuariosalvandopeludos.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santuario El Campito-Salvando Peludos</a> (Madrid).
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        Con Monsters for Animals intento por otra parte lanzar un mensaje al mundo del arte en el que trabajo, un mundo donde el mercantilismo se ha impuesto como norma b&aacute;sica. En los treinta a&ntilde;os que llevo trabajando en el sector he ido observando c&oacute;mo la deriva del arte se ha aferrado cada vez m&aacute;s fuerte a los valores m&aacute;s atroces del sistema capitalista, al mismo tiempo que se han ido desactivando los relatos y los mensajes de las propias obras ante un &aacute;mbito donde los gritos ya apenas tienen voz y se quedan en puros gestos que se transforman en decoraci&oacute;n para los espacios de las grandes fortunas del mundo o para el &aacute;lbum de cromos de las grandes instituciones, tanto p&uacute;blicas como privadas. Apelo al fil&oacute;sofo austriaco Ernst Fischer, quien escribi&oacute; en los a&ntilde;os cincuenta <em>La necesidad del arte</em>, un ensayo hoy m&aacute;s vivo que nunca, ahora que tenemos que intentar rescatar al arte de ese marem&aacute;gnum de vanidad, ostentaci&oacute;n, d&oacute;lares y poder.
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        Fischer escarba en los or&iacute;genes del arte y descubre de una manera clara c&oacute;mo el origen del arte est&aacute; en lo m&aacute;gico y cham&aacute;nico, y reflexiona sobre el sentido de ofrenda, de entrega, de regalo que hay impl&iacute;cito en su esencia siempre. El mundo nos dice que el arte es mercanc&iacute;a. El Olimpo del arte lo rigen dioses poderosos, vanidosos, pero sobre todo dioses amorales. All&iacute; est&aacute;n Damien Hirst, all&iacute; Jeff Koons, que son la gran trampa impuesta ante la que sucumben los miserables. La mayor&iacute;a de las noticias art&iacute;sticas que lanzan los medios de comunicaci&oacute;n son los altos precios, los r&eacute;cords de las subastas o los eventos de mercado tipo ARCO en Espa&ntilde;a, cuando el arte es todo lo contrario: el arte, el verdadero, es todo menos mercantilismo; el arte, en su esencia m&aacute;s profunda, es entrega, comunicaci&oacute;n a trav&eacute;s del propio acto de dar altruistamente, a trav&eacute;s de su dimensi&oacute;n no material. El arte en el que creo es el que no abandona el sue&ntilde;o de cambiar el mundo y participa activamente en su cambio, sea desde el &aacute;mbito convencional o desde otros espacios no considerados art&iacute;sticos a priori. 
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        Con el proyecto Monsters for Animals mi gran prioridad es incentivar las donaciones para las protectoras y gritar la urgencia constante de estos espacios de salvaci&oacute;n animal, pero al mismo tiempo intento demostrar que podemos hacer las cosas de formas diferentes, con valores diferentes a los que parecen obligarnos cuando decidimos lanzarnos a cualquier tipo de empresa. Desear&iacute;a, de este modo, que pudiese servir de ejemplo a otras personas con herramientas diferentes, o incluso con las mismas, que quieran indagar sus propios espacios de posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Todo al final para m&iacute; se genera desde la misma conclusi&oacute;n, que no es otra que la de posicionarme ante lo establecido desde el yo, desde el individuo que todos somos, para reformular una sociedad injusta, sea mirada desde el punto de vista que se mire, una sociedad donde nosotros mismos somos v&iacute;ctimas, pero infinitamente m&aacute;s lo son nuestros iguales: el resto de animales, los animales no humanos. Mientras no resolvamos su causa, mientras el mundo prefiera seguir ciego ante este drama infinito, no vamos a saber resolver nunca la nuestra. Es una teor&iacute;a de cuerdas, de vasos comunicantes. Todo est&aacute; comunicado, y en esa conexi&oacute;n hay una interferencia imposible de obviar: el insondable sufrimiento que reposa sobre una estructura que todos sabemos que es insostenible y que adem&aacute;s sentimos que est&aacute; a punto de derrumbarse definitivamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/monsters-animals-pintar-monstruos-animales_132_3039809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Dec 2017 19:59:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Monstruos que son regalos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entreguen las armas y cojan los pinceles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/entreguen-armas-cojan-pinceles_132_2501001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ded0636e-2c8a-4d4e-b08e-dfeceae6a319_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El &#039;Guernica&#039; de Picasso. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del apoyo de actual Gobierno, de las subvenciones públicas y de la complicidad de los medios de comunicación, el tiempo de la tauromaquia llega a su fin porque la sociedad no tolera más esa violencia y replantea sus valores.</p><p class="subtitle">Desesperado ante la debacle que le provoca esta avalancha de sensatez, el lobby taurino trata de reforzar los falaces pilares sobre los que ha sustentado sus prácticas de tortura y muerte. El más trascendental, aquel que ha querido hacer creer que su crimen es Arte.</p><p class="subtitle">El historiador y comisario de arte Rafael Doctor Roncero desmonta esa autolegitimación y denuncia la apropiación indebida que los taurómacos han hecho de las 'Tauromaquias' de Goya o, muy recientemente, del 'Guernica' de Picasso.</p></div><h3 class="article-text">El falso Arte de matar</h3><p class="article-text">
        El pasado 15 de agosto, el telediario de Telecinco, poco proclive a incluir noticias culturales, tras presentar a un torero que hac&iacute;a una comida ben&eacute;fica para una asociaci&oacute;n de ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Down, continuaba con una segunda noticia taurina: la celebraci&oacute;n de una corrida &ldquo;picassiana&rdquo;, a celebrar cuatro d&iacute;as despu&eacute;s (por lo que era, adem&aacute;s, pura y simple promoci&oacute;n de un negocio particular). Un tal Alejandro Talavante (una de estas personas que se dedican a asesinar toros en esos espacios de tortura que, equivocadamente, se denominan plazas de toros) torturar&iacute;a y matar&iacute;a a seis toros bravos vestido con un traje con motivos picassianos. De ah&iacute; lo de corrida &ldquo;picassiana&rdquo;, no busquen m&aacute;s significado pues no lo hay.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las declaraciones que, intercaladas con lances ante el Guernica de Picasso, dentro del Museo Reina Sof&iacute;a, hac&iacute;a el torero:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como artistas, es insuperable, es poder rendirle homenaje a Picasso pero con todas las de la ley, y la corrida es est&eacute;ticamente regida por las normas que &eacute;l impon&iacute;a en su traje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El narrador de la pieza televisiva apunta: &ldquo;Cultura y toros m&aacute;s unidos que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Talavante contin&uacute;a: &ldquo;Los taurinos deben cuidar el patrimonio que supone que Picasso fuera tan aficionado a los toros. &Eacute;l utilizaba varios toros, quiz&aacute;s este [refiri&eacute;ndose al toro que aparece representado en el Guernica] es el m&aacute;s representativo pero hay muchos toros y muchos minotauros con los que &eacute;l se sent&iacute;a representado pues el dec&iacute;a que &eacute;l era un toro bravo. Picasso lo que realmente consigue es darle a la gente libertad, &iquest;qui&eacute;n hubiera tenido valor de rectificar a Picasso?&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Tras ver esto, lo m&iacute;nimo que le apetece a uno es llorar. El Guernica, emblema de la antiviolencia, el cuadro m&aacute;s famoso sobre los desastres de la guerra de todo el siglo XX, el grito desesperado del dolor de una masacre en la que seres inocentes fueron arrasados por la arrogancia de otros seres que consideraban que ten&iacute;an poder sobre ellos, es arrastrado a una lectura absolutamente contraria para justificar de nuevo otra masacre: la de unos s&aacute;dicos que se arrogan valor art&iacute;stico en el ejercicio de humillar, torturar y matar a un ser vivo y noble, conducido a un foso de tortura donde unos energ&uacute;menos endiablados gritan y alientan una muerte doloros&iacute;sima.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; se hace esto en un espacio en el que el tema es lo injustificable de la violencia? Porque en el cuadro aparece pintado un toro agonizando y porque Picasso era un aficionado destacado de lo que se llama tauromaquia.
    </p><p class="article-text">
        La agon&iacute;a del toro que aparece representado en el cuadro es, junto a los otros elementos ic&oacute;nicos representados, el dolor que inflige la sinraz&oacute;n de la guerra, el dolor impl&iacute;cito a toda barbarie injustificable del comportamiento humano. Sin embargo, aqu&iacute;, ante la lectura de esta persona que se gana la vida torturando y matando toros, se convierte en una apolog&iacute;a de su trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Ante el revuelo que de inmediato suscit&oacute; en las redes sociales, tras ver tan disparatada apropiaci&oacute;n indebida de un s&iacute;mbolo absolutamente contrario, el Museo Reina Sof&iacute;a tuvo que lanzar un comunicado desaprobando las im&aacute;genes emitidas, pues escapaban del formato que se hab&iacute;a pactado para la realizaci&oacute;n de la noticia. El propio director manifest&oacute; personalmente su bochorno por lo que considera un abuso de los periodistas, a quienes hab&iacute;an cedido el permiso para entrevistar al matador frente a ese emblem&aacute;tico cuadro. Sin duda, fue una metedura de pata del Museo y, sin duda, algo perfectamente intencionado por parte de la cadena amiga, esa que ha convertido a Bel&eacute;n Esteban y a Paquirr&iacute;n en los grandes personajes de nuestro mundo, y parece que se est&aacute; posicionando, junto a la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n, para dar una imagen dulce y positiva de la tauromaquia.
    </p><p class="article-text">
        Y es que algo est&aacute; pasando. Este verano (junto a la guerra en Grecia y en la frontera mar&iacute;tima de &Aacute;frica, junto a la institucionalizaci&oacute;n de la desfachatez del ministro del Interior, que act&uacute;a ya abiertamente como un Al Capone de cuarta, y junto a la violencia machista que no cesa en este pa&iacute;s de machos) lo recordaremos por el de la definitiva eclosi&oacute;n del debate animalista y, especialmente, del avance ya imparable de la abolici&oacute;n de eso que para unos es &ldquo;fiesta nacional&rdquo; y para la mayor&iacute;a, verg&uuml;enza nacional.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, los taur&oacute;macos, saben que, a pesar de contar con el pleno apoyo de este Gobierno -es decir, de la caspa-, de disponer de constantes subvenciones, de haberse reintroducido -salt&aacute;ndose todo tipo de leyes- en espacios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blica como RTVE; a pesar de tener cada d&iacute;a m&aacute;s en contra a la mayor&iacute;a de la sociedad, saben y sienten que su tiempo se est&aacute; acabando.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s estamos asistiendo a una disfunci&oacute;n entre pueblo y Estado. Por una parte, un Estado a&uacute;n anclado en preceptos que no se acoplan a la realidad del mundo nuevo y en intereses de clases perfectamente posicionadas en las c&uacute;pulas decisorias de los principales &oacute;rganos de poder. Por otra, una sociedad que, al fin, est&aacute; despertando ante algo que hasta hace poco cre&iacute;a inamovible y end&eacute;mico y, por tanto, miraba hacia otro lugar, sin querer debatir lo que ahora est&aacute; estallando por s&iacute; solo, esencialmente por anacr&oacute;nico y por absolutamente contrario a los valores con los que el mundo ha decidido plantear su evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es bello observar c&oacute;mo se replantean las tradiciones y c&oacute;mo la gente empieza a sentir que las cosas no tienen por qu&eacute; ser como siempre han sido. Que los tiempos debemos escribirlos las personas que habitamos en ellos, y dejar de dar por hecho cosas heredadas que, como en este caso, poco o nada tienen que ver con los valores en los que queremos apoyarnos, que queremos baluartes de la sociedad en la que vivimos y participamos. Valores donde la crueldad, la muerte innecesaria, el escarnio, el dolor, la falta de empat&iacute;a hacia los otros seres vivos, tienen cada vez menos espacio.
    </p><p class="article-text">
        Ante la debacle de su, aunque bien estructurado, submundo, el lobby taurino, desesperado por la baja asistencia que sus espect&aacute;culos de tortura y muerte est&aacute;n teniendo, y por la p&eacute;rdida de buena parte de las subvenciones en las que se estaban sustentando, pero, sobre todo, por el replanteamiento ya decisivo que la sociedad est&aacute; haciendo de su llamado espect&aacute;culo, est&aacute; buscando todo tipo de recursos para frenar lo ya imposible de parar.
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o vimos c&oacute;mo estos se&ntilde;ores perfectamente organizados (terratenientes, apoderados y toreros de renombre) consiguieron que el candidato del PSOE, Pedro S&aacute;nchez -tras su bochornosa, populista e hip&oacute;crita intervenci&oacute;n estelar en ese programa de filosof&iacute;a contempor&aacute;nea llamado S&aacute;lvame, con la que se posicionaba contra el maltrato del Toro de la Vega-, se reuniese con ellos y posteriormente lanzase unas ambiguas declaraciones (&ldquo;personalmente no comparto esa cultura, pero respeto esa cultura&rdquo;), dejando claro que los toros son una tradici&oacute;n cultural que hay que respetar aunque a &eacute;l no le gusten.
    </p><p class="article-text">
        Un lobby que consigui&oacute;, ante el temor de una ya demostrada baj&iacute;sima venta de entradas en este verano, meter por primera vez al rey Felipe VI, de una manera absolutamente propagand&iacute;stica, en una plaza de tortura, algo que no hab&iacute;a sucedido antes.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, un lobby que, como gran haza&ntilde;a, ha hecho que el gran padre de la patria, el insigne cazador de elefantes, ese gran macho que nos dej&oacute; en herencia el genocida Francisco Franco, reabriese la plaza de toros de San Sebasti&aacute;n con su hija segunda y los dos v&aacute;stagos de &eacute;sta, los insignes Victoria Federica y Froil&aacute;n de Todos los Santos, dos magn&iacute;ficos ejemplos de valores de juventud que, adem&aacute;s, son menores de edad, por lo que, una vez m&aacute;s, la ejemplarizante familia impuesta por decisi&oacute;n fascista desobedece, tambi&eacute;n ejemplarmente, las recomendaciones que la ONU se ha visto obligada a hacer, alertando del riesgo que supone exponer a los menores a &ldquo;la violencia de la tauromaquia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n realmente desesperados viendo c&oacute;mo su fortaleza incontestable se empieza a descomponer con grietas que no son puntuales sino estructurales. Intentan reforzar todos los pilares ante esta avalancha de sensatez, democracia y sentido com&uacute;n que se les est&aacute; viniendo encima. Y recurren al m&aacute;s trascendental de esos pilares: el que ellos mismos se han forjado siglo a siglo, intentando un maridaje perfecto para hacer creer que su pr&aacute;ctica criminal y anacr&oacute;nica es un Arte, un gran Arte con todas sus may&uacute;sculas, el Arte de la Lidia (como el diario El Pa&iacute;s llama a una secci&oacute;n que mezcla con la de Cultura), el Arte del Toreo, la insigne Tauromaquia que tanto ha aportado a la evoluci&oacute;n del esp&iacute;ritu humano y que tan grandes pensadores ha aportado al mundo (en este punto, me veo obligado a hacer un peque&ntilde;o par&oacute;n e invitar al lector a que, si no lo ha visto, d&eacute; un repaso a <a href="https://youtu.be/Ux77lq4bwug" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este v&iacute;deo</a>, uno de los grandes virales de este verano, que ha protagonizado uno de estos fil&oacute;sofos, y demostrada gran persona, llamado Ortega Cano, en el que esgrime magn&iacute;ficas razones de peso para tener en cuenta el seguimiento de este debate. Por favor, pasen y vean sin miedo. No har&eacute; ning&uacute;n comentario al respecto).
    </p><p class="article-text">
        La historia de la autolegitimaci&oacute;n del arte y la cultura en este bochornoso espect&aacute;culo es ampl&iacute;sima, y parte de la apropiaci&oacute;n indebida que se hace de la obra de Goya, el primer gran pintor que trat&oacute; el tema de una manera extensa y compleja, conjugando el asombro y el espanto ante algo que sin duda siempre le atrajo, pero de lo que fue capaz de retratar su intr&iacute;nseca e innata barbarie. La tauromaquia se ha apropiado siempre de Goya y lo ha convertido en emblema de su &ldquo;arte&rdquo;, cuando una lectura sencilla pero minuciosa de sus grabados nos transmite aspectos mucho m&aacute;s amplios de lo que los taur&oacute;macos han querido siempre ver. De la misma forma que hemos visto hoy hablar de corrida &ldquo;picassiana&rdquo;, desde hace a&ntilde;os se llevan celebrando corridas &ldquo;goyescas&rdquo;, dando por hecho as&iacute; que Goya es uno de los padres de esta tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s, ser&iacute;a dif&iacute;cil entender que un hombre con los valores que Goya cultiv&oacute; apoyase en esta sociedad aquello en lo que ha devenido esta &ldquo;fiesta&rdquo;. Tan dif&iacute;cil como ignorar su retrato de lo peor de la condici&oacute;n humana en &lsquo;Los Desastres de la Guerra&rsquo;. Y tambi&eacute;n en sus Tauromaquias. Continuaron tratando el tema otros pintores, como C&eacute;sar Lucas y algunos que no ten&iacute;an ni de lejos el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico innato en Goya, convirtiendo la tauromaquia en un g&eacute;nero propio lleno de t&oacute;picos y escenas decorativas con las que agradar a los aficionados burgueses que han sustentado durante siglos la &ldquo;fiesta&rdquo;. Un g&eacute;nero con centenares de nombres poco ilustres que una y otra vez pintaron todo tipo de escenas taurinas con nulo sentido cr&iacute;tico y un&iacute;voca visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el g&eacute;nero pict&oacute;rico taurino creci&oacute; y creci&oacute;, pero siempre complaciente y intrascendente: un arte como recreaci&oacute;n de un espect&aacute;culo aceptado, al que no hab&iacute;a objeciones que hacer y en el que lo &uacute;nico que cambiaba eran los motivos o el tono, m&aacute;s o menos po&eacute;tico o id&iacute;lico; un arte que se recreaba en valores caducos, clasistas y mis&oacute;ginos, y que trataba de reforzar una identidad nacional machista y pasional.
    </p><p class="article-text">
        Pero el mundo cambia y, con &eacute;l, el arte cambia tambi&eacute;n. En el mejor de los casos, el arte supone la avanzadilla para que sea el mundo quien cambie y mejore, gracias a lo ya pensado y experimentado a trav&eacute;s de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha ido cambiando, mientras que ese espect&aacute;culo, basado en unos valores indignos de cualquier pueblo civilizado, ha pervivido a fuerza de imposici&oacute;n pol&iacute;tica, de falta de esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y de un vergonzante revestimiento pseudoart&iacute;stico. Los propios taurinos lo autodenominan Arte para cubrirse bajo el paraguas positivador y legitimador que supone todo lo que el concepto arte tiene para la humanidad. Sin pudor alguno, han tomado el hecho de que este espect&aacute;culo cruel y denigrante haya sido tema de muchos artistas como una legitimaci&oacute;n de s&iacute; mismos, y no han tenido reparos en considerar tambi&eacute;n arte lo que ellos mismos hacen. Podr&iacute;amos, as&iacute;, hablar del Arte del Toreo de la misma forma que del Arte de la Ablaci&oacute;n, algo que tambi&eacute;n tiene un ritual y est&aacute; centrado en una tradici&oacute;n a&uacute;n mucho m&aacute;s antigua que la de la tauromaquia; o del Arte de la Lapidaci&oacute;n, otra gran tradici&oacute;n, a&uacute;n viva en ciertas sociedades y que tambi&eacute;n requiere de unos ritos, de una parafernalia y, sobre todo, de un p&uacute;blico activo. Y qu&eacute; decir del ya desaparecido aunque irreparable Arte de los Autos de Fe, que tanta est&eacute;tica y gent&iacute;o congregaba en las principales plazas de nuestros pueblos y ciudades, y que a tantos pintores, Goya incluido, tambi&eacute;n atrajo.
    </p><p class="article-text">
        Los taur&oacute;macos han ultrajado la palabra y el concepto arte, y esta sociedad se lo ha permitido, gracias al sostenimiento presuntamente incontestable de las tradiciones, a la parafernalia est&eacute;tica que ha rodeado todo el ritual organizado (a la que han sucumbido muchos reconocidos artistas nacionales e internacionales, desde Manet a Schnabel) y al benepl&aacute;cito expl&iacute;cito de los poderes f&aacute;cticos, perfectamente representados en los palcos, de este pueblo inculto y domesticado en la barbarie que tanto supo rentabilizar el insigne padre de la patria Francisco Franco, ese se&ntilde;or que muri&oacute; tranquilamente en un hospital hace ya cuarenta a&ntilde;os pero que -cada vez somos m&aacute;s conscientes- dej&oacute; bastante de lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        Franco dej&oacute; demasiadas cosas atadas y m&aacute;s que atadas, muchas de ellas arraigadas en muchos que se consideran antifranquistas. Ante la urgencia pol&iacute;tica, la Espa&ntilde;a que tuvo que cambiar dej&oacute; olvidados temas esenciales que resolver. Entre ellos, dej&oacute; manchados para siempre una bandera, una monarqu&iacute;a, un himno y unos s&iacute;mbolos que ni nos representan ni nos podr&aacute;n representar jam&aacute;s hasta que no hayan sido elegidos y aceptados por todos, como ocurre en las verdaderas democracias del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Y, entre esa gran herencia, Franco dej&oacute; perfectamente cimentada una &ldquo;fiesta nacional&rdquo; que ha pervivido incontestable hasta hace tan solo unos a&ntilde;os, cuando el sentido com&uacute;n de la mayor&iacute;a se impone ante la m&aacute;xima de entender que es imposible concebir que la cultura se mezcle con la tortura y la muerte de un ser sintiente acorralado y humillado. Un sentido com&uacute;n que no encuentra en estos actos sino una muestra de sadismo, acoplado a un mundo que queremos que desaparezca de una vez por siempre. Franco no invent&oacute; los toros, pero s&iacute; supo sacarles el m&aacute;ximo provecho, iniciando sus subvenciones y sus retransmisiones, y apoy&aacute;ndose en ellos como gran s&iacute;mbolo de los valores de la raza hispana. Raza de machos, de hombres potentes que mezclan sangre y &ldquo;poes&iacute;a&rdquo; en un ruedo en el que est&aacute;n f&eacute;rreamente establecidas las jerarqu&iacute;as sociales, y donde una muchedumbre grita y se extas&iacute;a ante la sangre y la muerte de un animal acorralado y siempre en inferiores condiciones para una lucha a la que le obliga esa panda de cobardes que acabar&aacute; asesin&aacute;ndolo en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El mundo Franco dej&oacute; esto, y es por ello que la imagen espa&ntilde;ola -en connivencia con los nefastos t&oacute;picos que el siglo XIX franc&eacute;s construy&oacute; sobre nosotros- se ha apuntalado en unos valores que hoy en d&iacute;a rechazamos la mayor&iacute;a, pues aborrecemos de pasodobles, toreros, c&aacute;rmenes, manolas y tantos seres que nos han hecho ser herederos de una identidad que nada tiene que ver ni con nosotros ni con nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Junto al benepl&aacute;cito y apoyo pasional de casi medio siglo de infame historia de nuestro pa&iacute;s, el autorecubrimiento y aceptaci&oacute;n de sus torturas como arte ha sido una de las grandes bazas y uno de los pilares esenciales a los que recurren sus defensores. Y para ello, y esa es la pena, han contado con la complicidad activa de ciertos artistas que han participado de forma expl&iacute;cita, con sus posicionamientos y sus obras, en todo el engranaje.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Picasso es uno de las bazas esenciales, y con raz&oacute;n. Lejos de la mirada asombrada y desesperanzada que hay en toda la obra de Goya, la de Picasso, en el tema de la tauromaquia, supone un gigantesco paso atr&aacute;s. En &eacute;l no hay esp&iacute;ritu cr&iacute;tico alguno, ni mucho menos el menor resquicio de empat&iacute;a con las v&iacute;ctimas de esta ignominia. Lo que encontramos en Picasso es un espejo de sus propios valores: fuerza, br&iacute;o, hombr&iacute;a; pero tambi&eacute;n prepotencia y arrogancia, tan caracter&iacute;sticas de este mis&oacute;gino y empedernido priapista, que encontraba en los toros su mejor met&aacute;fora. Y al mismo tiempo, continuaba en la tradici&oacute;n decorativa de un g&eacute;nero que, tras Goya, no hab&iacute;a dejado ninguna obra que poder destacar.
    </p><p class="article-text">
        Con la legitimaci&oacute;n de un dios moderno como Picasso y con el apoyo medi&aacute;tico franquista -hoy recuperado por el actual Gobierno- el &ldquo;arte del toreo&rdquo; encontraba su mejor aliado posible. Alta y baja cultura protegiendo algo que, aunque incompatible con los valores de no violencia que se impon&iacute;an en todo el mundo occidental, ellos sab&iacute;an salvar, apuntal&aacute;ndolo tan perfectamente que parec&iacute;a que ser&iacute;a algo que jam&aacute;s se podr&iacute;a ni debatir en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, tras este otro gran macho, muchos otros vendr&iacute;an a pintar, y esencialmente a decorar, con esos motivos taurinos con los que no han aportado nada. Machos como Eduardo Arroyo (bien conocido por ser el &uacute;nico artista que asisti&oacute; a la boda Aznar-Agag) o Miquel Barcel&oacute; (el intrascendente y vac&iacute;o gran pintor de la alta burgues&iacute;a europea actual), y otros afamados machos-machos como Jos&eacute; Mar&iacute;a Sicilia o Guillermo P&eacute;rez Villalta. Cuando digo machos no me refiero exclusivamente a una condici&oacute;n sexual, sino a una actitud de prepotencia adoptada en el ejercicio de su trabajo. Es el caso del popular Jos&eacute; Mar&iacute;a Cano (el de Mecano), que tan bien ha sabido utilizar sus contactos para autopromocionarse durante a&ntilde;os como artista y lograr posicionar sus &ldquo;obras&rdquo;, desde el Congreso de los Diputados hasta los carteles de las ferias de toros de importantes ciudades. Y no digamos el gran macho Pedro Almod&oacute;var, quien con su pel&iacute;cula <em>Matador</em> y otros guiones como el de <em>Hable con ella</em> consigui&oacute; ver poes&iacute;a donde la mayor&iacute;a solo vemos tortura y muerte.
    </p><p class="article-text">
        Todos hombres, grandes hombres del arte, absolutamente insensibles, apuntalando desde su ejercicio art&iacute;stico positivador este ancestral festejo que la mayor&iacute;a ya no podemos soportar. Hombres, siempre hombres bien, machos de conducta. Est&aacute; llegando a su fin el tiempo de los presuntos hombres heroicos que fingen una lucha con una bestia, escondiendo que es ama&ntilde;ada y desigual (como ocurre en el famoso Pressing Catch, donde curiosamente hay m&aacute;s personas accidentadas y muertas que en el toreo), y de aquellos que se recrean en esa representaci&oacute;n. Como un d&iacute;a lleg&oacute; a su fin, tras cientos de a&ntilde;os de tradici&oacute;n, el de los gladiadores o el de las fieras que engull&iacute;an cristianos.
    </p><p class="article-text">
        Nos toca construir otro tiempo y todo se est&aacute; precipitando de una manera mucho m&aacute;s veloz de lo que pod&iacute;amos prever, pues, a pesar del atontamiento a que a trav&eacute;s de los infames medios de comunicaci&oacute;n y de la anticultura dominante se ha intentado imponer, la mayor&iacute;a no puede entender que tal ejercicio de violencia y cobard&iacute;a tenga espacio en la sociedad que quieren habitar. Mucho menos, que sea ning&uacute;n tipo de arte, por muchos pasodobles, trajes de travesti, pase&iacute;llos y tantas otras parafernalias vergonzantes con que lo quieran recubrir.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica realidad es que hay una animal forzado a mantener una lucha desigual, un animal encerrado en un espacio irreal donde decenas de energ&uacute;menos gritan y reclaman su tortura y muerte, ajenos a su sufrimiento. No, no hay espacio en esta sociedad para que eso siga sucediendo, como tampoco lo hay en nada que se llame arte, por mucho que se empe&ntilde;en en apropiarse de un t&eacute;rmino y un concepto que no les pertenece. El arte tiene miles de definiciones posibles, todas aceptables, pero ninguna de ellas puede conjugarse con el ejercicio de la tortura y muerte de un animal, por mucho que los interesados en ello insistan en repet&iacute;rselo a s&iacute; mismos. Ah&iacute; no hay arte alguno. Lo que hay es algo que tiene otros nombres, sadismo y embrutecimiento, dos cosas que no caben en el mundo que la mayor&iacute;a queremos.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ores, grandes machos, no den m&aacute;s vueltas: entreguen la armas de una vez por todas. Les daremos entonces los pinceles, y cualquier gesto que hagan con ellos, o incluso sin ellos, s&iacute; lo podremos considerar el mejor y m&aacute;s bello ARTE del mundo. Ese que no es otro que el de saber evolucionar con dignidad para construir un mundo mejor, en el que eso que hasta ahora hemos permitido y que ha sido su sustento pertenezca definitivamente al pasado. Somos una generaci&oacute;n gigantesca que cree en el di&aacute;logo y en el sentido com&uacute;n. Como dijo hace poco la joven Manuela Carmena: &ldquo;creemos en la reinserci&oacute;n&rdquo;. Los estamos esperando con las manos abiertas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/entreguen-armas-cojan-pinceles_132_2501001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2015 18:07:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entreguen las armas y cojan los pinceles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Toros,Tauromaquia,Premios Goya,Pablo Picasso,Museo Reina Sofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo del arte, impasible ante el drama animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/conciencia-frente-decoracion-animales-arte_132_4354701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b217614-24d4-47c5-b22d-22c00f1658bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Perro semihundido&#039;, una de las pinturas negras de Francisco de Goya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo del arte que vemos en ARCO no existe ni la más mínima sensibilidad hacia las problemáticas que rodean el mundo de los animales y a las que cada día se suman miles de personas en todas partes.</p><p class="subtitle">El autor, que cree en el poder transformador del arte, desea que lo que aporte un verdadero artista al mundo sea conciencia, pues la sociedad no necesita decorar una y otra vez sus espacios habitables sino profundizar en un avance interior, con valores que nos engrandezcan y que el arte nos puede siempre ayudar a descubrir.</p></div><p class="article-text">
        El inter&eacute;s que suscita en Espa&ntilde;a una feria de arte como <a href="http://www.ifema.es/arcomadrid_01/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ARCO</a> es algo dif&iacute;cil de encontrar en otra parte del mundo ante alg&uacute;n evento similar. ARCO naci&oacute; en un momento en el que Madrid, y Espa&ntilde;a, estaba &aacute;vida de proyectos y se&ntilde;as de identidad capaces de acercarla a la modernidad que durante tanta dictadura se le hab&iacute;a arrebatado. As&iacute;, lo que Juana de Aizpuru ide&oacute; y puso en pie, junto a la reci&eacute;n nacida Ifema, no s&oacute;lo fue una feria de galer&iacute;as de arte contempor&aacute;neo, sino un gran evento en torno a ellas, y con ello suplir la carencia de bienales u otro tipo de grandes proyectos art&iacute;sticos inexistentes en esta sociedad. El &eacute;xito medi&aacute;tico y popular fue de tal envergadura que <strong>la feria devino en pocos a&ntilde;os en la gran cita y fiesta del arte de Madrid</strong>, haciendo que febrero se convirtiese para la ciudad en el mes de ARCO.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;o tras a&ntilde;o son seleccionadas m&aacute;s de dos centenares de galer&iacute;as de los cinco continentes, que durante unos d&iacute;as muestran en Ifema obras de sus artistas, esperando conseguir que acaben en manos de un coleccionista o de instituciones. Eso es lo importante, aunque a&uacute;n hoy en d&iacute;a, cuando ya la actividad art&iacute;stica de Madrid es amplia, se siga manteniendo el car&aacute;cter de evento cultural con el que arranc&oacute; en 1982. La feria supone un reflejo de buena parte de lo que los artistas contempor&aacute;neos representados por esas galer&iacute;as, que no lo son todos ni tienen que ser los mejores, producen en ese a&ntilde;o. Las tendencias, las modas, los nuevos lenguajes, la eclosi&oacute;n de estrellas o la desaparici&oacute;n de otras se evidencia en este tipo de citas ineludibles si uno quiere ser parte del mundo del arte. A pesar de que ARCO no est&aacute; considerada, como alguna vez se ha querido vender, entre las ferias m&aacute;s importantes que se celebran en el mundo, sigue manteniendo su din&aacute;mica de profesionalidad y aparentando ser uno de los ejes del mercado del arte, aunque el mercado del arte contempor&aacute;neo en nuestro pa&iacute;s sea min&uacute;sculo.
    </p><p class="article-text">
        En un lugar como ARCO uno puede sacar muchas conclusiones a trav&eacute;s de la vivencia de lo que es la comercializaci&oacute;n directa de la obra de arte contempor&aacute;nea y, sobre todo, puede llegar a apreciar de una forma evidente c&oacute;mo en el mundo del arte -uno de los reductos &uacute;ltimos de libertad de expresi&oacute;n que persisten en este mundo neoliberal de mente consumista un&iacute;voca- las aportaciones de los artistas, al menos de los que se muestran y acceden a ser parte del <strong>sistema de mercado galer&iacute;stico convencional</strong>, dudosamente van a llegar a proyectarse e incidir de una forma activa en la sociedad de la que surgen.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de mercado, que naci&oacute; en los avanzados Pa&iacute;ses Bajos prerenacentistas y se afianz&oacute; definitivamente en el siglo XIX con el poder absoluto de la burgues&iacute;a occidental, se mantiene intacto en sus pilares e, incluso, fortalecido en sus <strong>pautas clasistas</strong>, que residen en entender que la obra de arte es un objeto de lujo solo al alcance de personas con un alto nivel adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Desde que las vanguardistas bombas futuristas y dada&iacute;stas fueron desactivadas por las propias instituciones art&iacute;sticas contra las que fueron creadas, una tras otra, todas las corrientes, <strong>todas las obras que atraviesen el espacio del arte, pierden su carga cr&iacute;tica casi instant&aacute;neamente</strong>. <strong>No obstante, el artista sigue so&ntilde;ando y gritando</strong> en muchas ocasiones para cambiar el mundo, siendo consciente de que el espacio por el que debe transitar va a silenciar su grito y lo va a hacer intrascendente. Es duro pero es as&iacute;. <strong>Aceptar el sistema es aceptar su brillo pero tambi&eacute;n su silencio</strong>. En el n&uacute;mero de este mes de la revista de decoraci&oacute;n AD, la de mayor tirada en Espa&ntilde;a, unos reconocidos galeristas muestran imp&uacute;dicamente su opulenta casa. En el comedor , frente a la mesa, pende una fotograf&iacute;a de gran formato de <a href="http://www.saatchigallery.com/artists/boris_mikhailov.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boris Mikhailov</a>, en la que aparece un primer plano de un indigente ruso que el autor fotografi&oacute; para denunciar la situaci&oacute;n de miseria latente en Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Este es, este somos, desgraciadamente el mundo del arte: un lugar en el que todos los gritos pueden acabar convirti&eacute;ndose en decoraci&oacute;n y, de esta forma, llegar a ser todo lo contrario de lo que hab&iacute;an pretendido ser cuando fueron creados. La paradoja y la hipocres&iacute;a tiene el bast&oacute;n de mando en un mundo en el que el artista contempor&aacute;neo m&aacute;s cotizado y famoso es un tal <a href="http://www.damienhirst.com/artworks/catalogue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Damian Hirst</a>, que desde hace a&ntilde;os, a modo de factor&iacute;a, viene haciendo obras para las que no cesa de asesinar a todo tipo de animales, que muestra troceados en recipientes con formol, o directamente su descomposici&oacute;n org&aacute;nica, una vez que son asesinados para deleite de una sociedad impasible ante el verdadero drama animal.
    </p><p class="article-text">
        Otro <strong>caso de abuso y maltrato animal</strong> es el que recientemente ha realizado en su galer&iacute;a neoyorquina el artista contempor&aacute;neo espa&ntilde;ol m&aacute;s internacional, <a href="http://www.xtrart.es/2014/11/06/santiago-sierra-lleva-su-rebano-a-nueva-york/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Sierra</a>, que parece que, cansado de hacer denuncia con personas traspasando los l&iacute;mites &eacute;ticos, ahora la emprendido con los animales y no se le ha ocurrido otra cosa que meter a un reba&ntilde;o entero de ovejas durante un mes en el espacio de la galer&iacute;a, y no para hablar de ning&uacute;n tema animalista, nada m&aacute;s lejos, sino para hacer su versi&oacute;n particular de <em>El &aacute;ngel exterminador</em> de Bu&ntilde;uel.
    </p><p class="article-text">
        La perenne postmodernidad en la que estamos instalados desde hace d&eacute;cadas ha acabado imponiendo el triunfo de todos aquellos que han sido capaces de traspasar los l&iacute;mites que impon&iacute;a un sentido com&uacute;n, hasta hace poco compartido, que part&iacute;a de entender que <strong>toda obra de arte es representaci&oacute;n y no puede basarse ni aprovecharse del sufrimiento, dolor o muerte de otro ser sintiente, ya sea este un animal humano o no humano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ruth Toledano me pide que hable de animales y ARCO para esta secci&oacute;n suya del peri&oacute;dico, y pienso y pienso y se me cae el alma a los pies, pues hay poco o casi nada que decir. En el mundo del arte que vemos <strong>en ARCO no existe ni la m&aacute;s m&iacute;nima sensibilidad hacia las problem&aacute;ticas que rodean el mundo de los animales</strong> y a las que cada d&iacute;a se suman miles de personas en todas partes. Y digo en el mundo del arte, que no en el de los artistas, que curiosamente son la parte menos importante de este gran engranaje que se sustenta en su trabajo. <strong>Cada vez existen m&aacute;s artistas preocupados</strong> por esta problem&aacute;tica y luchan para introducirla en sus obras, pero su visibilidad a&uacute;n no es la adecuada y su grito se expresa, l&uacute;cido y necesario, pero, como ya he dicho, siendo plenamente conscientes de que, una vez que atraviesa el espacio arte, quedar&aacute; reducido a poco.
    </p><p class="article-text">
        Soy historiador del arte y no encuentro en mi memoria artistas espa&ntilde;oles que hayan tenido esta problem&aacute;tica entre sus prioridades. Me tengo que remontar a <strong>Goya</strong> y mirar su <strong>serie de la Tauromaquia</strong> o al recortado cuadro del perro semihundido en la arena, realizados hace ya casi doscientos a&ntilde;os, para encontrar una obra que hable contundentemente de este tema, aunque todas las lecturas que la historia ha hecho de esta &uacute;ltima obra se centren en su car&aacute;cter metaf&oacute;rico m&aacute;s que en el hecho mismo del sufrimiento de un animal.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que han pasado doscientos a&ntilde;os tras Goya y no me viene a la memoria <strong>ning&uacute;n artista antitaurino ni ninguna obra de arte que explote contra esta verg&uuml;enza que portamos por ser espa&ntilde;oles</strong> o algo similar. Todo lo contrario, hay toda una caterva de fot&oacute;grafos y pintores que se han recreado, y lo siguen haciendo, fotografiando eso que incluso los peri&oacute;dicos m&aacute;s importantes de este pa&iacute;s siguen difundiendo desde sus p&aacute;ginas de cultura, y que no es nada m&aacute;s que el mantenimiento de unos valores que, se analicen por donde se analicen, no tienen cabida en el mundo actual que la mayor&iacute;a queremos construir.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, <strong>ARCO no es el arte sino un reflejo del mundo del arte</strong>, que es algo muy diferente. Sin duda, entre los diferentes stands de galer&iacute;as nos vamos a encontrar con diferentes obras en las que los animales son protagonistas, pero eso es f&aacute;cil y un recurso sencillo que una y otra vez vamos a ver en la historia del arte. Sin embargo, <strong>las obras que nos hablen de la dignidad, de la moralidad, de la &eacute;tica y de la injusticia animal son escasas</strong>. Y digo que afortunadamente ARCO no es el mundo del arte pues all&iacute; no vamos a encontrar representadas, bien porque sus galer&iacute;as no ha sido seleccionadas, bien porque los mismos artistas no tienen galer&iacute;a, las obras de los <strong>artistas que s&iacute; est&aacute;n visualizando y trabajando en este tema, cada vez m&aacute;s urgente en el mundo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por mencionar algunas de las obras espa&ntilde;olas que all&iacute; no veremos, no estar&aacute;n los retratos que <strong>Amparo Garrido</strong> lleva realizando durante m&aacute;s de una d&eacute;cada a diferentes perros con su proyecto <a href="http://www.amparogarrido.com/foto.php?p=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Soy T&uacute;&rsquo;</a>; ni los paisajes apocal&iacute;pticos de <a href="http://santiagotalavera.com/?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Talavera</a>, en los que la naturaleza es violada por un consumismo devastador; o los impolutos dibujos al carb&oacute;n de <a href="http://www.ernestocasero.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Casero</a>, que denuncian el especismo darwiniano en el que se sustenta la desaparici&oacute;n atroz de especies animales hoy en d&iacute;a; o las &uacute;ltimas obras de <a href="http://www.linolago.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lino Lago</a>, que abordan directamente la cr&iacute;tica a la ideolog&iacute;a carnista que rige el mundo contempor&aacute;neo; ni las vi&ntilde;etas contra el maltrato animal de <a href="http://www.elroto-rabago.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Roto</a> o las ilustraciones de <a href="http://rogerolmos.blogspot.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roger Olmos</a>; u obras de animalistas convencidos como <a href="http://ruthmontielarias.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruth Montiel Arias</a> o <a href="http://www.juandeljunco.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan del Junco</a>, entre tantos otros para los que la lucha animalista es parte de su vida y, por tanto, de sus obras.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda que habr&aacute; obras sueltas en los stands basadas en una tem&aacute;tica ecol&oacute;gica pero, en general, ni en ARCO ni en ninguna parte del sistema art&iacute;stico establecido y convencional existe un &aacute;pice de conciencia animalista. En un paseo por aquellos d&iacute;as <strong>podr&aacute;n ver c&oacute;mo la gente se pasea con abrigos de pieles sin ning&uacute;n pudor, o con jerseys de angora, o degustan pat&eacute;s sin hacerse ninguna pregunta</strong><a href="http://www.igualdadanimal.org/vestimenta/pieles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pieles</a><a href="http://elpais.com/elpais/2015/02/09/estilo/1423475325_361978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">angora</a><a href="http://www.granjasdefoiegras.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pat&eacute;s</a>. Por cierto, <strong>no intenten encontrar una oferta vegetariana en las cafeter&iacute;as o restaurantes</strong> a su disposici&oacute;n en aquellos recintos, como ya existen en todos los espacios internacionales de estas dimensiones, pues aqu&iacute; no s&eacute; si no se quieren enterar de que cada vez somos m&aacute;s las personas que no nos alimentamos con animales o es que les trae al pairo este tema, a&uacute;n a riesgo de hacer menos caja.
    </p><p class="article-text">
        Pero las cosas cambiar&aacute;n o est&aacute;n cambiando y cada vez m&aacute;s personas y, sobre todo, m&aacute;s artistas, est&aacute;n empezando a ser conscientes de que el despiadado uso, abuso y masacre animal del que uno es part&iacute;cipe por ser parte de esta sociedad es algo que tiene que empezar a desaparecer definitivamente si aspiramos a ser una sociedad &eacute;ticamente evolucionada. Las cosas llevan un ritmo mucho m&aacute;s lento del que se desear&iacute;a, pero aqu&iacute; estamos y cada vez somos m&aacute;s. El hecho de que ahora yo mismo est&eacute; escribiendo sobre <strong>la relaci&oacute;n del arte contempor&aacute;neo y la lucha animalista era algo impensable</strong> hace tan solo una d&eacute;cada. A pesar del clasismo y de la fortaleza del poder de la hipocres&iacute;a e inmoralidad de todo mercado, para el que <strong>todo es v&aacute;lido siempre y cuando produzca beneficio</strong>, cada vez menos personas son indiferentes y cada vez m&aacute;s deciden dar pasos que en su conciencia sab&iacute;an que tarde o temprano tendr&iacute;an que dar en relaci&oacute;n a esta causa.
    </p><p class="article-text">
        Un v&iacute;deo que no ver&aacute;n en arco, es el que hace una d&eacute;cada, <strong>Wolfgang Tillmans</strong> hizo para un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CZIRMdVZWGo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">videoclip del grupo Pet Shop Boys</a>. Con una c&aacute;mara de v&iacute;deo familiar film&oacute; por la noche a unos ratoncillos que viv&iacute;an entre las v&iacute;as de los trenes del metro londinense. Los peque&ntilde;os roedores juegan y comen con nuestros restos mientras se oye la canci&oacute;n &lsquo;Home and Drive&rsquo;, que habla de echar de menos a alguien desde la seguridad del hogar. El v&iacute;deo fue censurado por la MTV, pues no ten&iacute;a im&aacute;genes fulgurantes e impactantes y adem&aacute;s hac&iacute;a pensar, y eso es lo &uacute;ltimo que un medio de comunicaci&oacute;n como ese querr&iacute;a que ocurriese. Tillmas quiso mostrar la ternura en esa familia de ratones pero era demasiado real para lo que el medio necesita vender fren&eacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, <strong>Bansky</strong>, en Nueva York, alquil&oacute; un <a href="http://www.theguardian.com/artanddesign/video/2013/oct/13/banksy-sirens-of-the-lambs-cuddly-toys-slaughter-video" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cami&oacute;n de transporte de ganado</a> y pase&oacute; con &eacute;l por las calles, sustituyendo los animales reales por otros de trapo que gritaban, sabedores de su, aunque esta vez representado, tr&aacute;gico destino. <strong>Conciencia, abrir conciencias es lo que uno desea que aporte un verdadero artista en el mundo, abrir conciencia a trav&eacute;s de la magia impl&iacute;cita a toda obra de arte, abrir conciencia aprovechando el espacio permisivo del que el arte a&uacute;n goza</strong>, abrir conciencia, pues la sociedad no necesita decorar una y otra vez sus espacios habitables sino profundizar en un avance interior que nos haga ser mayores y mejores hacia dentro de nosotros mismos, con valores que nos engrandezcan y que el arte nos puede siempre ayudar a descubrir. Los que creemos en <strong>el poder transformador del arte</strong> seguimos so&ntilde;ando y esperando que &eacute;sta, como otras causas, afloren y tengan sentido en este espacio tomado como siempre por los de siempre, con el que mantener los valores de siempre decorando los espacios de siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Doctor Roncero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2015 19:48:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo del arte, impasible ante el drama animal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maltrato animal,Derechos animales,ARCO - Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid,Arte]]></media:keywords>
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