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    <title><![CDATA[elDiario.es - Estíbaliz de Miguel Calvo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/estibaliz_de_miguel_calvo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Estíbaliz de Miguel Calvo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las damnificadas de la "guerra contra las drogas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/guerra-contra-las-drogas-mujer_132_4327240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las prisiones son espacios donde se visibiliza el fracaso de las políticas antidroga y sus graves consecuencias para las mujeres, tanto para las que han traficado con drogas en los eslabones más bajos de la cadena, como para las consumidoras de estratos sociales más desfavorecidos.</p><p class="subtitle">Las “mulas” son los chivos expiatorios de una "guerra contra las drogas" diseñada desde Estados Unidos y Europa que resulta etnocéntrica e hipócrita, ya que criminaliza a los países productores mientras demandan droga para su propio consumo.</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de septiembre la Comisi&oacute;n Global de Pol&iacute;tica de Drogas de Naciones Unidas public&oacute; un informe donde se propone abrir el debate acerca de la pol&iacute;tica internacional de control de drogas, en vista de que las pol&iacute;ticas punitivas se han confirmado fracasadas. As&iacute; de claro y rotundo. En el documento &ldquo;<a href="http://www.gcdpsummary2014.com/bienvenidos/#foreword-from-the-chair-es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asumiendo el Control: Caminos hacia Pol&iacute;ticas Eficaces contra las Drogas</a>&rdquo;, personalidades tan relevantes del mundo de la pol&iacute;tica y la cultura internacional como Kofi Annan, Henrique Cardoso o Mario Vargas Llosa hacen un llamamiento para finalizar con la criminalizaci&oacute;n y el encarcelamiento de personas usuarias de drogas, en vista de que los esfuerzos llevados a cabo hasta el momento, adem&aacute;s de ser ineficaces han provocado males mayores (&ldquo;m&aacute;s violencia, el aumento de la poblaci&oacute;n carcelaria y la erosi&oacute;n de los gobiernos alrededor del mundo&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Este informe constituye la antesala de la reuni&oacute;n especial de Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS) que tendr&aacute; lugar en 2016 y que pretende configurar la hoja de ruta en el debate alrededor de varios ejes tem&aacute;ticos, entre los que se encuentran la necesaria reorientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y recursos desde un marco punitivo hacia la priorizaci&oacute;n de la salud de las personas y comunidades. Sugiere tambi&eacute;n acometer experiencias de regulaci&oacute;n de drogas actualmente il&iacute;citas como el cannabis, la hoja de coca y ciertas sustancias psicoactivas nuevas. El debate es necesario y estamos ante una oportunidad hist&oacute;rica para que, tanto Estados como sociedad civil, debatan sobre esta cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, no se debe olvidar que las principales damnificadas de estas fracasadas y perjudiciales pol&iacute;ticas de &ldquo;guerra contra las drogas&rdquo; han sido las mujeres. En los pa&iacute;ses productores de droga como Colombia, Per&uacute; o Bolivia, as&iacute; como en Centroam&eacute;rica, principal territorio de tr&aacute;nsito de coca&iacute;na, hero&iacute;na y marihuana hacia Estados Unidos, se ha producido un considerable aumento de la violencia. Los cuerpos asesinados, violados y descuartizados de las mujeres son el principal veh&iacute;culo en la pugna por el control de los territorios y los medios de tr&aacute;fico por parte de las redes organizadas, mientras que los gobiernos act&uacute;an con impunidad y complicidad ante ello. Buen ejemplo y ampliamente conocidos son los feminicidios acaecidos en Ciudad Ju&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de la lucha contra las drogas para las mujeres se palpan tambi&eacute;n a este lado del Atl&aacute;ntico, concretamente en las prisiones, espacios donde el fracaso de las pol&iacute;ticas antidroga tiene importantes consecuencias para las mujeres, tanto para las que han traficado con drogas en sus eslabones m&aacute;s bajos de la cadena, como para las consumidoras de sustancias estupefacientes inmersas en circuitos de peque&ntilde;a criminalidad. La droga explica la criminalidad de las mujeres en mucha mayor medida que en el caso de los hombres, quienes cuentan con perfiles m&aacute;s diversos. No en vano la mitad de las mujeres en prisi&oacute;n lo est&aacute;n por delitos &ldquo;contra la salud p&uacute;blica&rdquo;; la mayor&iacute;a de ellas extranjeras latinoamericanas que han ejercido de mulas desde sus pa&iacute;ses de origen en la ingenua b&uacute;squeda de una vida mejor a trav&eacute;s unos ingresos supuestamente f&aacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de tomar esa decisi&oacute;n pueden ser v&iacute;ctimas directas de un cartel de droga altamente masculinizado que las enga&ntilde;a o usa como chivo expiatorio. Pero tambi&eacute;n padecen de manera indirecta, pero no por ello menos clara, una pol&iacute;tica de criminalizaci&oacute;n de las drogas que no llega a acabar con los grandes circuitos del tr&aacute;fico y que, sin embargo, encarcela y penaliza en exceso a los eslabones m&aacute;s bajos, altamente feminizados. Basta recordar que la pena m&aacute;xima para los delitos de tr&aacute;fico es de 6 a&ntilde;os de c&aacute;rcel, que pueden elevarse hasta 12 a&ntilde;os si se le a&ntilde;ade el agravante de pertenencia a organizaci&oacute;n delictiva. &Eacute;sta es una de las razones principales de que Estado espa&ntilde;ol tenga la tasa de encarcelamiento femenino m&aacute;s alta de la Uni&oacute;n Europea, s&oacute;lo superada por Reino Unido y pa&iacute;ses del Este.
    </p><p class="article-text">
        La figura de la &ldquo;mula&rdquo; como mujer extranjera transportista de droga se ha hecho presente en el imaginario colectivo gracias al papel de los medios de comunicaci&oacute;n. Esta imagen de la mujer v&iacute;ctima del cartel se ha usado de manera parad&oacute;jica para criminalizar a estas mujeres, para identificarlas selectivamente en los aeropuertos y perseguirlas con contundencia. A menudo se obvia el hecho de que el cartel s&oacute;lo existe en la medida en que la producci&oacute;n, el tr&aacute;fico y el consumo de drogas est&aacute;n prohibidos. Las pol&iacute;ticas antidroga crean las condiciones de posibilidad del cartel y aumentan su poder en la medida en que recrudecen la persecuci&oacute;n. En este panorama, las &ldquo;mulas&rdquo; son los chivos expiatorios de unas pol&iacute;ticas antidroga dise&ntilde;adas desde Estados Unidos y Europa que resultan etnoc&eacute;ntricas e hip&oacute;critas al criminalizar a los pa&iacute;ses productores mientras demandan droga para su propio consumo, tal y como pusieron de manifiesto las autoras del pionero trabajo de investigaci&oacute;n &ldquo;Rastreando lo invisible: Mujeres inmigrantes en las c&aacute;rceles&rdquo; (Ribas, Almeda y Bodel&oacute;n, Ed. Anthropos, 2005).
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en las prisiones abundan las personas consumidoras de drogas. Pero no cualquier tipo de consumo, sino aquel que ha sido estigmatizado y criminalizado. Los estratos socioecon&oacute;micos m&aacute;s bajos son m&aacute;s a menudo visibilizados e identificados bajo la etiqueta de &ldquo;consumo problem&aacute;tico&rdquo; o &ldquo;drogodependencia&rdquo;. A pesar de que los consumos est&aacute;n menos extendidos en el caso de las mujeres encarceladas que en el de los hombres, as&iacute; como su frecuencia y el uso de v&iacute;a inyectada, las prevalencias siguen siendo muy elevadas. La proporci&oacute;n de mujeres presas que ha consumido hero&iacute;na alguna vez en su vida llega a ser 163 veces mayor que entre la poblaci&oacute;n general de mujeres residentes en el Estado.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta a los tratamientos de abandono de drogas, se constata que el estigma que se asigna a las mujeres consumidoras es un gran impedimento para que pidan asistencia. El uso de sustancias estupefacientes permanece oculto y, para cuando sale a la luz, el deterioro es mucho mayor que en el caso de los hombres. Al mismo tiempo, los programas terap&eacute;uticos a&uacute;n tienen importantes carencias de un enfoque de g&eacute;nero, ya que obvian el peso de esta &ldquo;identidad deteriorada&rdquo;, as&iacute; como el hecho de que muchas mujeres que se acercan a los servicios de tratamiento son madres y/o han padecido episodios de violencia de g&eacute;nero, un factor que puede haber funcionado como precipitante o como agravante del consumo de drogas. Si no se tienen en cuenta la maternidad y la experiencia de violencia, el proceso de deshabituaci&oacute;n tiene muchas posibilidades de fracasar.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, por tanto, ante una oportunidad de lujo para plantear la reorientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas contra las drogas, para denunciar que hasta el momento las medidas punitivas han creado m&aacute;s problemas que soluciones y para reivindicar la introducci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero que no deje a la mitad de la poblaci&oacute;n fuera del foco del debate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Estíbaliz de Miguel Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/guerra-contra-las-drogas-mujer_132_4327240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2015 19:03:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las damnificadas de la "guerra contra las drogas"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encarceladas y abusadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/mujeres-abusos-prision_132_4353751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizar las implicaciones de los casos de abusos sexuales a mujeres encarceladas nos permite conocer mejor el funcionamiento de instituciones tan herméticas como las cárceles y cómo se despliegan los resortes de poder tras los barrotes, especialmente en lo referente a las relaciones de género.</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de enero el diario<em> El Mundo</em> public&oacute; una noticia informando de posibles abusos a mujeres encarceladas: siete presas han denunciado a cuatro funcionarios de prisiones de la c&aacute;rcel de Brieva (&Aacute;vila) acus&aacute;ndoles de forzarlas a tener sexo a trav&eacute;s de diversas amenazas y coacciones. Si bien es cierto que no son hechos probados y hasta el momento s&oacute;lo se han abierto diligencias, conocemos casos anteriores en los que los hechos s&iacute; han sido confirmados. En el a&ntilde;o 2009 el exsubdirector del ya clausurado penal de Nanclares de Oca (&Aacute;lava) fue condenado a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n y seis de inhabilitaci&oacute;n por abuso sexual a una presa. Por primera vez en la era democr&aacute;tica del Estado espa&ntilde;ol se produc&iacute;an denuncias de este tipo en el contexto carcelario y se lograba condenar a un funcionario de prisiones por delitos sexuales. Ello probablemente funcion&oacute; de acicate para que otras presas denunciaran pr&aacute;cticas delictivas de tipo sexista tras los muros. As&iacute;, en junio de 2013 un funcionario de Soto del Real fue condenado a 25 a&ntilde;os por varios delitos de agresiones sexuales continuadas y abuso de su funci&oacute;n de trabajador p&uacute;blico a cuatro presas. Tambi&eacute;n fueron sonados los casos de abusos sexuales en Alcal&aacute; I-Mujeres en Madrid. Ser&iacute;a interesante saber en qu&eacute; situaci&oacute;n se encuentran actualmente los funcionarios condenados, si han pasado por prisi&oacute;n y de qu&eacute; manera se han visto afectadas sus carreras profesionales.
    </p><p class="article-text">
        No se puede afirmar que las pr&aacute;cticas delictivas a las que aqu&iacute; hago referencia sean sistem&aacute;ticas, pero s&iacute; que las caracter&iacute;sticas y el funcionamiento del sistema carcelario favorecen este tipo de abusos de poder de claro corte sexista. Analizar con detenimiento las implicaciones de este presunto caso y otros probados como los mencionados nos permite conocer mejor c&oacute;mo funcionan instituciones tan herm&eacute;ticas como las c&aacute;rceles y c&oacute;mo se despliegan los resortes de poder, especialmente en lo referente a las relaciones de g&eacute;nero. Las mujeres suponen el 7,6% de la poblaci&oacute;n penitenciaria espa&ntilde;ola, una proporci&oacute;n realmente peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n con la de los hombres, pero que a la vez constituye uno de los porcentajes m&aacute;s elevados de Europa. Las c&aacute;rceles est&aacute;n dise&ntilde;adas para hombres, concebidas para ellos y dirigidas desde una perspectiva androc&eacute;ntrica. Las mujeres se encuentran habitualmente en centros penitenciarios masculinos ocupando un espacio anexo, con grandes restricciones de acceso a servicios como el gimnasio, las actividades culturales y formativas o los talleres productivos, y generalmente situados geogr&aacute;ficamente lejos de su lugar de origen. El estigma que portan estas mujeres, la mala imagen que la sociedad tiene de ellas, por delincuentes, sospechosas de ser viciosas por consumir drogas o acusadas de ser malas madres, es un elemento que juega en su contra a la hora de denunciar pr&aacute;cticas abusivas contra ellas en el interior de las c&aacute;rceles, ya que o se les otorga suficiente credibilidad a sus testimonios o se resta importancia a lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de demostrar hechos a los que hago referencia aqu&iacute; (unos a&uacute;n presuntos y otros de demostrada culpabilidad) siempre es grande y las razones que tienen las v&iacute;ctimas para echarse atr&aacute;s son muchas, si tenemos en cuenta que no pueden escapar del lugar donde est&aacute;n sufriendo las agresiones y que los funcionarios pueden usar su poder para perjudicarlas en su situaci&oacute;n penitenciaria. Las amenazas de represalias y coacciones son frecuentes en las denuncias de mujeres presas, lo cual es indicativo de esta sobrecarga de poder. Al desequilibrio entre hombres y&nbsp; mujeres, se le suma el rol funcionario-presa.
    </p><p class="article-text">
        Otro eje de vulnerabilidad proviene de la evidencia de que una proporci&oacute;n muy elevada de mujeres encarceladas ha padecido violencia de g&eacute;nero por parte de sus parejas u otros hombres en alg&uacute;n momento de su vida, tal y como demuestran diversos estudios en este campo. De esta manera, a esta violencia sexual se sumar&iacute;an experiencias previas de violencia que provocan una revictimizaci&oacute;n. A este respecto, la coyuntura actual de recortes y de vuelta atr&aacute;s en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de g&eacute;nero est&aacute; perjudicando a las mujeres en las c&aacute;rceles. El <em>Programa de Acciones por la Igualdad entre Hombres y Mujeres en el medio penitenciario </em>puesto en marcha en 2008, que contemplaba entre otras medidas la atenci&oacute;n a mujeres v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero, qued&oacute; pr&aacute;cticamente paralizado en 2011 con la llegada al gobierno del Partido Popular. Estos casos de violencia sexual en las c&aacute;rceles son una se&ntilde;al de alarma y una llamada de atenci&oacute;n para desarrollar un abordaje de g&eacute;nero en la pol&iacute;tica penitenciaria y para establecer mecanismos de control espec&iacute;ficos en las relaciones entre funcionarios y mujeres presas.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio del Interior (a trav&eacute;s de la Secretar&iacute;a General de Instituciones Penitenciarias) es el principal encargado de controlar el comportamiento del funcionariado. No olvidemos que la Administraci&oacute;n del Estado es la principal garante de la integridad f&iacute;sica y psicol&oacute;gica de las personas que se encuentran bajo su custodia. Los y las funcionarias son quienes personifican esa responsabilidad y quienes la encarnan en el d&iacute;a a d&iacute;a. Cuando quienes ostentan esta responsabilidad se dedican a abusar de su posici&oacute;n de poder la situaci&oacute;n se vuelve obscena: el zorro se encuentra al cuidado de las gallinas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el reto no es s&oacute;lo para las instituciones. La ciudadan&iacute;a debe igualmente prestar atenci&oacute;n a lo que ocurre en las c&aacute;rceles, ya que estas son un baremo de la calidad democr&aacute;tica de una sociedad. Uno de los principales mecanismos de supervisi&oacute;n son los movimientos sociales que acceden a la prisi&oacute;n a prestar servicio y apoyo a las personas privadas de libertad. El principal escollo estriba en que la instituci&oacute;n penitenciaria se reserva el &ldquo;derecho de admisi&oacute;n&rdquo; s&oacute;lo para aquellas entidades que no tienen una vocaci&oacute;n de denuncia de violaciones de derechos humanos o irregularidades en prisi&oacute;n. De esta manera, la intervenci&oacute;n en las c&aacute;rceles queda seriamente obstaculizada en su objetivo de ser altavoz y puente entre la sociedad y la c&aacute;rcel. Por este motivo, debemos exigir una mayor apertura de la instituci&oacute;n penitenciaria a la sociedad civil como forma de &ldquo;rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;, instituci&oacute;n que, queramos admitirlo o no, es responsabilidad de todos y todas. Al mismo tiempo, las entidades sociales est&aacute;n tambi&eacute;n llamadas a introducir una perspectiva de g&eacute;nero en su acci&oacute;n, de forma que pueda adecuarse a las necesidades y demandas de las mujeres presas.
    </p><p class="article-text">
        Debo terminar reconociendo el valor de las mujeres que se han atrevido a denunciar a pesar de todas las trabas. Justo es reconocer los actos de heroicidad cotidiana que muchas personas realizan en condiciones muy adversas y que se orientan a salvaguardar la dignidad a pesar de todas las consecuencias. Ellas son un ejemplo para muchos y muchas de nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Estíbaliz de Miguel Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/mujeres-abusos-prision_132_4353751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2015 19:31:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Encarceladas y abusadas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Abusos,Prisión]]></media:keywords>
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