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    <title><![CDATA[elDiario.es - Chris Gunnes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/chris_gunnes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Chris Gunnes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mundo ha roto sus promesas para la reconstrucción de Gaza y los niños van a sufrir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/promesas-reconstruccion-gaza-ninos-sufrir_129_4352722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08ed935d-0f9f-4866-a2ee-2d8467528331_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo ha roto sus promesas para la reconstrucción de Gaza y los niños van a sufrir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seis meses después de que los donantes internacionales prometieran miles de millones tras la última guerra, el dinero no se ha materializado, muchas vidas permanecen destrozadas y continúa un sufrimiento desesperado</p></div><p class="article-text">
        Salma muri&oacute; de hipotermia con tan s&oacute;lo 40 d&iacute;as de edad. Su cuerpo estaba empapado de agua de lluvia helada. Estaba congelada como el hielo. Una tormenta de invierno llamada &ldquo;Huda&rdquo; golpe&oacute; fuertemente a Gaza en enero. Salma fue su v&iacute;ctima m&aacute;s joven.
    </p><p class="article-text">
        Me encuentro con la madre de Salma, Mirvat, y 14 miembros de su extensa familia en el mismo lugar, de hecho la habitaci&oacute;n, donde Salma durmi&oacute; durante su &uacute;ltima noche en casa. Ellos todav&iacute;a viven all&iacute; en Beit Hanoun, en el norte de Gaza, en una peque&ntilde;a estructura de madera de tres habitaciones, cubierta con pl&aacute;stico. Cuando lo vi desde la carretera, supuse que albergaba animales. La puerta es una manta que aletea con el viento cortante. Est&aacute; lloviendo. El agua entra. Mirvat tira de la alfombra empapada que sirve de suelo y retira la arena mojada de debajo. Los recuerdos de la muerte de Salma, el 9 de enero est&aacute;n aun dolorosamente frescos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La noche en que muri&oacute; la tormenta era fuerte. Todos est&aacute;bamos empapados, pero algunos nos las arreglamos para dormir. La lluvia entr&oacute; y empap&oacute; las mantas de Salma. La encontr&eacute; temblando. Su peque&ntilde;o cuerpo estaba congelado como el hielo. La llevamos al hospital, pero m&aacute;s tarde el m&eacute;dico nos llam&oacute;. Salma estaba muerta. Mi hermosa ni&ntilde;a pes&oacute; 3,1 kg al nacer. Estaba sana y estar&iacute;a viva hoy si las bombas no nos hubieran echado de nuestra casa durante la guerra y no nos hubi&eacute;ramos visto obligados a vivir as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante el conflicto de Gaza el verano pasado, Mirvat, su marido y sus cuatro hijos viv&iacute;an en un complejo de cinco edificios simples con su gran familia de 40 miembros, a un kil&oacute;metro de la barrera entre Gaza e Israel. Su suegro, Jibril, sab&iacute;a que la vida en la primera l&iacute;nea era insostenible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a un olor a muerte en el aire. Los ni&ntilde;os estaban traumatizados y no pod&iacute;an dormir&rdquo;, me dice. &ldquo;Despu&eacute;s de una semana de combates huimos mientras las bombas ca&iacute;an a nuestro alrededor, aterrorizados por nuestras vidas. Fuimos a la casa de mi hermano, pero se volvi&oacute; demasiado peligroso, as&iacute; que nos refugiamos en un hospital. Despu&eacute;s de una hora, fue bombardeado, as&iacute; que corrimos a refugiarnos en una escuela de UNRWA [Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo]. &Eacute;ramos miles viviendo en una escuela construida para mil estudiantes. As&iacute; que despu&eacute;s de la guerra vinimos aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia de la familia no termina con Salma. Su hermana Maes, de tres a&ntilde;os, est&aacute; en el hospital por problemas respiratorios provocados por la exposici&oacute;n a las inclemencias del tiempo. &ldquo;Me preocupa que Maes muera como Salma&rdquo;, dice Mirvat.
    </p><p class="article-text">
        En el exterior, me encuentro con la cu&ntilde;ada de Mirvat, Nisreen, de 28 a&ntilde;os. Su hijo muri&oacute; con tan s&oacute;lo 50 d&iacute;as de edad en la escuela de UNRWA, donde la familia se hab&iacute;a refugiado. &ldquo;La muerte de Moemen fue inesperada. No hab&iacute;a nada que se pudiera hacer para salvarlo. Sent&iacute; que ten&iacute;a fr&iacute;o. Lo cubr&iacute; y lo puse a dormir. El ni&ntilde;o estaba durmiendo en mi regazo. Cuando me despert&eacute; a las cuatro de la ma&ntilde;ana estaba azul. Moemen estaba muerto. He esperado un ni&ntilde;o durante cinco a&ntilde;os, y ahora se ha ido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jibril es un abuelo extraordinario, incluso para los est&aacute;ndares de Gaza. Dos de los cuatro ni&ntilde;os muertos por hipotermia en Gaza en las &uacute;ltimas semanas eran sus nietos. &Eacute;l dice que la guerra le ha despojado de su pasado y su futuro. &ldquo;Mi casa est&aacute; en ruinas, aplastada. He trabajado duro durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os como agricultor. He mantenido a mi familia. Pero en cuesti&oacute;n de horas todo estaba perdido. Ten&iacute;a un pedazo de tierra de cultivo que destruyeron. Plantamos limoneros all&iacute; hace 17 a&ntilde;os, pero los tanques los arrasaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jibril es un hombre emprendedor deliberadamente reducido a la indigencia. &ldquo;Mi hijo tiene un burro y gana entre 5 a 10 s&eacute;queles al d&iacute;a (uno o dos euros) transporta rocas para mantenernos a todos nosotros. Vivimos principalmente de <em>hubeyza</em> [una hierba salvaje que se come como las espinacas] que podemos recoger en las calles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y &iquest;a qui&eacute;n culpa por la muerte prematura de sus nietos? &ldquo;La comunidad internacional de donantes mat&oacute; a esos beb&eacute;s&rdquo;, me dice. &ldquo;Ellos han comprometido miles de millones. Pero &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? Necesitamos un hogar, no promesas. UNRWA no tiene dinero. &iquest;Qu&eacute; pueden hacer sin apoyo financiero?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Jibril tiene raz&oacute;n. UNRWA, la agencia para la que yo trabajo, se vio obligada a suspender, hace apenas tres semanas, un programa que podr&iacute;a haber salvado la vida de esta familia. Despu&eacute;s de la conferencia de El Cairo, en octubre del a&ntilde;o pasado, en la que los donantes prometieron 5.400 millones de d&oacute;lares para reconstruir Gaza, creamos un proyecto de 720 millones. Con las generosas promesas de El Cairo est&aacute;bamos seguros de que los fondos llegar&iacute;an. O eso es lo que pens&aacute;bamos. Con este dinero, nuestro objetivo era dar subsidios de alquiler a las personas cuyas casas eran inhabitables. Ten&iacute;amos la esperanza de dar dinero en efectivo para que la gente pudiera reparar y reconstruir sus casas. Pero los miles de millones que se comprometieron no se materializaron y el programa se qued&oacute; con un d&eacute;ficit de casi 600 millones de d&oacute;lares.
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        El d&iacute;a despu&eacute;s de que anunci&aacute;ramos la suspensi&oacute;n de la asistencia en efectivo, la ira se desbord&oacute;. La oficina en Gaza del Coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio fue atacada. La amenaza de la violencia sigue ah&iacute;. Se puede sentir en el aire, al igual que el verano pasado.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, la necesidad es grande y la sensaci&oacute;n de desesperaci&oacute;n es palpable y profunda. Calculamos que aproximadamente 100.000 viviendas resultaron da&ntilde;adas o completamente destruidas, afectando a cientos de miles de personas. Muchos de los que conservan sus hogares dependen de redes de agua y electricidad disfuncionales.
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n f&iacute;sica de Gaza es s&oacute;lo una parte de la historia. Si Salma y Moemen hubieran sobrevivido, &iquest;qu&eacute; futuro habr&iacute;an tenido? La pr&oacute;xima generaci&oacute;n en Gaza est&aacute; traumatizada, conmocionada, embrutecida. Los espacios recreativos en los que juegan est&aacute;n llenos de unos 8.000 artefactos explosivos sin detonar.
    </p><p class="article-text">
        La ONU estima que unos 540 ni&ntilde;os murieron en el conflicto, muchos en sus propias casas. UNRWA no pudo proporcionarles un refugio seguro. Nuestras escuelas recibieron impactos directos en siete ocasiones. Hubo ni&ntilde;os que murieron en y cerca de las aulas de clase y &aacute;reas de juego bajo la bandera azul de Naciones Unidas. Casi todos los ni&ntilde;os en Gaza tiene un familiar o amigo que muri&oacute;, result&oacute; herido o qued&oacute; mutilado de por vida, a menudo delante de sus ojos. Un millar de los 3.000 ni&ntilde;os heridos en el conflicto es probable que tengan discapacidades f&iacute;sicas para el resto de sus vidas. Si Salma y Moemen hubieran vivido hasta convertirse en adultos, habr&iacute;an entrado en un mercado de trabajo con una tasa de desempleo que alcanz&oacute; un nivel sin precedentes del 47% en el tercer trimestre del a&ntilde;o pasado. Con una media de 18 horas al d&iacute;a sin electricidad. Con alrededor de un 90% del agua no potable.
    </p><p class="article-text">
        Gaza no es un desastre natural. Es un desastre causado por el hombre, el resultado de decisiones pol&iacute;ticas deliberadas. Hay que tomar decisiones distintas ahora. &iquest;De que sirve reconstruir un lugar mientras se condena a su poblaci&oacute;n a la indignidad de la dependencia de ayuda?
    </p><p class="article-text">
        Gaza se tambalea al borde de otra crisis importante, con implicaciones preocupantes para los palestinos y los israel&iacute;es. Se necesita financiaci&oacute;n para las operaciones humanitarias con urgencia, pero esta asistencia s&oacute;lo servir&aacute; para mitigar los peores efectos de la crisis.
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        La gente en Gaza necesita un cambio urgente: necesitan que todas las partes del conflicto respeten sus obligaciones en virtud del derecho internacional; la eliminaci&oacute;n por parte de Israel de todos los obst&aacute;culos para el disfrute de los derechos humanos; y el levantamiento inmediato del bloqueo, lo que permitir&iacute;a la importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n, un paso necesario para que se produzca una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Los cohetes disparados desde Gaza deben cesar. Hay una necesidad urgente de unidad palestina, para que el Gobierno palestino de Consenso Nacional pueda asumir sus funciones de gobernanza y de seguridad en Gaza. El Cuarteto de Oriente Medio debe ejercer presiones pol&iacute;ticas eficaces, ya que el momento para la acci&oacute;n humanitaria por s&iacute; sola, hace tiempo que ha pasado.
    </p><p class="article-text">
        Insto a los donantes a traducir sus promesas en la conferencia de El Cairo en desembolsos reales, y a la comunidad internacional a que promueva y exija el cumplimiento de la ley internacional. Aun m&aacute;s importante, las partes del conflicto tienen la obligaci&oacute;n de proteger a los civiles. Los culpables de violaciones deben rendir cuentas y ser llevados ante la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Otra gran crisis puede evitarse. Si movilizamos los recursos pol&iacute;ticos, financieros y morales para salir de este punto muerto, podemos devolverle a Gaza su futuro. Es demasiado tarde para Salma y Moemen, pero no es demasiado tarde para la pr&oacute;xima generaci&oacute;n, unos 950.000 ni&ntilde;os que permanecen all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo traducido del ingl&eacute;s, publicado previamente en The Guardian y The Observer.</em><a href="http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/feb/21/chris-gunness-gaza-aid-broken-promises-children-suffer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a><a href="http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/feb/21/chris-gunness-gaza-aid-broken-promises-children-suffer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Observer.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chris Gunnes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/promesas-reconstruccion-gaza-ninos-sufrir_129_4352722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2015 18:47:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo ha roto sus promesas para la reconstrucción de Gaza y los niños van a sufrir]]></media:title>
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